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La Magia en la filosofía

La magia es la práctica de creencias, rituales y / o acciones que se dice controlan y manipulan, ya


sean naturales o sobrenaturales. Por lo general, la magia se clasifica como independiente tanto de
la religión como de la ciencia, debido a sus diversas creencias y prácticas. Los individuos que se
dedican a prácticas mágicas se conocen como magos o brujas.Aunque las connotaciones han
variado de positivas a negativas en ocasiones a lo largo de la historia, la magia "sigue teniendo un
importante papel religioso y medicinal en muchas culturas en la actualidad". Veamos cómo se
relaciona la magia con la filosofía en los siguientes apuntes

La Magia en la filosofía

Antigua Grecia

En la antigua Grecia, el mago en realidad era considerado un charlatán, cuyas prácticas eran
engañosas, falsas y hasta incluso peligrosas. Ser acusado de magia entre los griegos era un insulto
de acuerdo con el historiador Richard Gordon. De hecho, en términos militares, los griegos
mencionan despectivamente a los persas como ''magos''.

Considerados magos

Tanto Orfeo como Pitágoras fueron considerados magos, Orfeo a causa delk manejo que tenía con
su instrumento musical que encantaba a todos, y a Pitágoras por una serie de sucesos; se dice que
se lo vio dos veces en un lugar distinto a la misma hora, un río que lo saludaba diciéndole ''¡hola!
Pitágoras'' y morder una serpiente venenosa hasta la muerte.

Hipócrates

Hipócrates, el padre de la medicina, tuvo que lidiar con charlatanes que daban consejos sobre
ciertas medicinas y de hecho, sobre ciertas enfermedades como la epilepsia la que era
considerada como una enfermedad sagrada. Para Hipócrates, las recomendaciones de los
arúspices y magos carecían de sentido y por lo tanto las consideraba falsas.

Platón

Platón no gustaba de todo aquello que era aparente, por lo tanto, podemos deducir directamente
que Platón no estaría de acuerdo con los trucos o la magia. De hecho, cuando se habla en la
República si existe algún hombre que puede hacer algo que un ciudadano de la república no puede
hacer, sin importar que cosas sean se le debe rechazar.

Antigua Roma

Para los romanos la magia se consideraba del mismo modo que como lo concibieron los griegos.
Sin embargo, los romanos pusieron más énfasis en el concepto judicial de la magia, la cual estaba
prohibida y era considerada un crimen.

Para los romanos, la magia provenía de las enseñanzas del este sobre todo de la figura de
Zoroastro. El mismo Jesús era considerado un mago debido a los milagros relatados en la biblia, y
de hecho, algunos historiadores dirían que Jesús era hijo de un mago.

San Agustín de Hipona

Para San Agustín de Hipona, la magia no solo era algo inaceptable en la sociedad, sino que
también era práctica del diablo. Por lo tanto, la magia en realidad está vinculada con el paganismo.
Ambos, la magia y el paganismo, estaban considerados dentro del concepto de superstición.

Edad Media

Si ya en Roma estaba prohibida, con mucha razón en la Edad Media donde la supremacía política,
social y cultural era totalmente religiosa. Esto se justificaba con el mismo Deuteronomio 18:9
Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones
de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni
quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni
mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que
hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.
Perfecto serás delante de Jehová tu Dios. Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a
adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.

(Deuteronomio 18:9)

La reacción islámica hacia la magia no condenó la magia en general y distinguió entre magia que
puede curar enfermedades y posesiones, y hechicería. Por lo tanto, el primero es un regalo
especial de Dios, mientras que el segundo se logra con la ayuda de genios y demonios. Ibn al-
Nadim sostiene que los exorcistas obtienen su poder por su obediencia a Dios, mientras que los
hechiceros complacen a los demonios con actos de desobediencia y sacrificios y ellos a cambio le
hacen un favor.

Renacimiento

Dentro del Renacimiento, dos hombres hablaron sobre la magia: Marsilio Ficino y Giovanni Pico
della Mirandola. Para ellos, la magia era una transformación de la naturaleza, que no tenía
relación con la idea que tenía la cristiandad sobre la magia demoníaca. Las ideas de estos dos
filósofos repercutieron en muchos otros filósofos más, entre ellos el gran Giordano Bruno.

Sin embargo, en el oeste la idea de la magia aún era conservadora y por lo tanto se consideraba
prohibida. Aun más, en estos tiempos el auge de la ciencia hizo que se escogieran mucho más las
cosas relativas a la misma; por ejemplo, en vez de la alquimia se preferirá la química; en vez de la
astrología se preferirá la astronomía.

Modernidad
En el siglo XIX, los intelectuales europeos ya no veían la práctica de la magia a través del marco del
pecado y en su lugar consideraban las prácticas y creencias mágicas como "un modo aberrante de
pensamiento antitético a la lógica cultural dominante - un signo de deterioro psicológico y un
marcador de raza o inferioridad cultural".

A medida que las élites educadas en las sociedades occidentales rechazaron cada vez más la
eficacia de las prácticas mágicas, los sistemas legales dejaron de amenazar a los practicantes de
actividades mágicas con castigos por los crímenes de diabolismo y brujería, y en su lugar los
amenazaron con la acusación de que estaban defraudando a las personas prometiendo
proporcionarles cosas que no cumplieron.

Esta expansión del poder colonial europeo en todo el mundo influyó en cómo los académicos
llegarían a enmarcar el concepto de magia. En el siglo XIX, varios eruditos adoptaron el concepto
tradicional y negativo de la magia.

Que eligieran hacerlo no era inevitable, ya que podrían haber seguido el ejemplo adoptado por
destacados esoteristas activos en ese momento como Helena Blavatsky, que había elegido usar el
término y el concepto de magia en un sentido positivo. Varios escritores también usaron el
concepto de magia para criticar la religión argumentando que esta última aún mostraba muchos
de los rasgos negativos de la primera.

Un ejemplo de esto fue el periodista estadounidense H. L. Mencken en su polémica obra de 1930


Tratado sobre los dioses; trató de criticar la religión comparándola con la magia, argumentando
que la división entre las dos estaba fuera de lugar. El concepto de magia también fue adoptado por
los teóricos en el nuevo campo de la psicología, donde a menudo se usaba como sinónimo de
superstición, aunque este último término resultó más común en los primeros textos psicológicos.

Conclusión

Interesante es el concepto de magia, pero como podemos ver en la mayor parte de la historia ha
sido rechazada inevitablemente. Por supuesto, desde Platón que se considera algo aparente, pero
debe aceptarse que siempre llama mucho la atención, y en cierto modo, el espectáculo tiene un
fuerte apoyo a estas cosas que son aparentes. Sin duda, disfrutar de estas apariencias hacen que
nuestra vida sea más llevadera.