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FACULTAD DE CIENCIAS EMPRESARIALES  

ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE ADMINISTRACIÓN 

TRABAJO:

REGIMEN LABOTRAL AGRARIO

AUTORA:

Seminario Miranda Adriana

                                                              ASESOR:

COLOMA JOHNSON CARLOS ENRIQUE 

       Perú

        -2021-
REGIMEN LABOTRAL AGRARIO
Durante los últimos 15 años, el establecimiento de agricultores y sistemas laborales ha
jugado un papel importante en el crecimiento de las exportaciones. Desde sus inicios,
las exportaciones y entregas agrícolas han aumentado en relación con las exportaciones
no tradicionales y totales. Este crecimiento permite al Perú aprovechar su ventaja
competitiva, como la estacionalidad (“ventana de exportación agrícola”), el aumento de
la productividad agrícola y la reducción de los costos operativos. Así, las propuestas de
exportación se han convertido en uno de los principales exportadores de productos
como el espárrago, el aguacate o más recientemente los arándanos (Vasquez et al.,
2017a). Cómo aprobar las disposiciones para incentivos en el sector agrícola. El sistema
de trabajo agrícola adoptado en 2001 hasta 27360 atrae inversión en actividades
agrícolas para el desarrollo de cultivos comunes, ganadería y trabajo agrícola fuera de
Lima y Callao.

Por ello, la ley relaja los beneficios sociales (cesantías, vacaciones, cotizaciones
mensuales recurrentes) al reducir el costo de la mano de obra además de ofrecer
beneficios al empleador. El crecimiento de este sector de la soja mosca planificada ha
mostrado una dinámica muy diferente tras la creación y adopción de este sistema.

Esta Ley aprueba las Normas de Promoción del Sector Agrario (Ley Agraria), con la
finalidad de fomentar el desarrollo del sector agrario, el cual para efectos de la
aplicación de la referida norma incluye a las actividades de cultivos o crianzas (excepto
la industria forestal), acuícola y agroindustrial (realizada fuera de las provincias de
Lima y Callao), excepto las relacionadas con trigo, tabaco, aceites, semillas oleaginosas
y cerveza.

Según la normativa, la aplicación de incentivos sociales y fiscales para las empresas


expiró inicialmente el 31 de diciembre de 2010, tras lo cual el efecto se prorrogó hasta
el 31 de diciembre de 2021 y el Congreso volvió a pretender hacer algo. En cuanto a los
derechos de los trabajadores, se creó un sistema laboral especial que reducía los
derechos de los trabajadores frente al sistema general de trabajadores (según Decreto
No. 728). -CTS y reducciones de primas), 15 días de vacaciones pagadas por año
(generalmente en comparación con 30 días), cualquier compensación redundante
equivalente a 15 días de salario hasta 180 días por año (en comparación con 1,5 por
mes) La contribución mensual del empleador es de 4 % del concepto de seguro social en
salud (EsSalud) vs. salario. 9% de cotizaciones obligatorias a los planes generales y de
pensiones. No se incluyen las deducciones familiares, el empleo libre de riesgos ni el
seguro de vida. En cuanto a los incentivos fiscales, la tasa impositiva sobre la renta de
los agricultores se ha reducido del 29,5% del sistema general al 15% y se ha hecho
posible introducir un sistema de depreciación (20% / año) de los ingresos fiscales. El
monto invertido en infraestructura hidroeléctrica y de riego y, en algunos casos, el
rendimiento esperado del impuesto sobre las ventas regular pagado. Dicho esto,
pasemos al análisis de los resultados de la Ley Agraria, sobre todo del régimen laboral,
en su ánimo de formalizar y desarrollar a dicho sector.

Actualmente la actividad agrícola sigue siendo la de más baja productividad en Perú,


considerando que a pesar que absorbe al 25% de la población que trabaja, solo
contribuye con el 6% del producto bruto interno (PBI). La productividad laboral
promedio minera es 49 veces la agrícola. Asimismo, entre el 2007 y 2017, la
productividad media en el sector agrícola no estuvo entre las de mayor crecimiento.

En cuanto a la tasa de cobertura del sistema de mano de obra agrícola, solo el 6,8% del
total de trabajadores ocupados en el sector agrícola está cubierto por este sistema, pero
para la población asalariada esta cifra aumentó a 30,6%. En ambos casos, los resultados
no fueron buenos. Esto se explica principalmente por el hecho de que los trabajadores
autónomos y familiares continúan dominando en el sector agrícola (74,5%). Por tanto,
la creación de un régimen laboral especial no afectó a la mayoría de departamentos.
Entonces la agricultura ha tenido un impacto. No contribuye a su desarrollo, mientras
tanto, la proporción de trabajadores informales en actividades agrícolas sigue siendo
alta, alcanzando el 81,2% de los trabajadores agrícolas en 2017, una ligera disminución
en comparación con 2008 (89,2%). Incluso para las pequeñas empresas agrícolas, la
proporción de trabajadores informales durante el mismo período fue solo del 98%. Tal
situación es una actividad dominada por una empresa muy pequeña a nivel laboral, y se
asume que se aplica exclusivamente el enfoque de reducción del costo salarial del
Partido de los Trabajadores (el mérito de los bajos salarios) que la política que prioriza
productividad. Productividad. Es cierto que las exportaciones de productos agrícolas no
tradicionales se han incrementado significativamente desde 2002, pero este incremento
ratificó el tratado de libre comercio luego de que efectivamente fuera iniciado por efecto
del acceso libre de impuestos al mercado estadounidense. Por ese motivo las
exportaciones de 2002 a 2017 aumentaron en un promedio de 17% anual a un total
acumulado de 830%. De hecho, no existe un sistema laboral especial, y se observan
tendencias similares en otros sectores exportadores no tradicionales que ingresan libres
de aranceles a Estados Unidos.

Por lo tanto, la creación de empleo agrícola formal está básicamente determinada por
incentivos para el acceso barato al mercado estadounidense, lo que significa mayor
inversión, producción agrícola no tradicional y exportaciones. Así, mientras que el
empleo en este sector aumentó durante los períodos de expansión de la producción
agrícola y las exportaciones, durante las recesiones económicas (debido a una
disminución del poder adquisitivo de Estados Unidos), como si la economía aún se
mantuviera y el empleo fuera el mismo. Actividades complementarias al método de
empleo tradicional. Por otro lado, el 89,3% de los trabajadores cubiertos por el sistema
laboral agrícola son 100 o más que pertenecen a grandes empresas, cifra superior a 2008
(87,4%). Además, solo 15 empresas agrícolas concentran más de un tercio (35,1%) del
número de trabajadores sujetos a sistemas especiales. Agregue que el 94% de los
agronegocios, que eran pequeñas y medianas empresas (MYPE) en 2008,
permanecieron igual en 2017 y no lograron dar el salto a las grandes empresas. Dado
que. En cuanto a los tipos de trabajadores fijos creados en el sistema laboral agrícola,
los contratos de duración determinada (peores después de 2008) fueron del 86,3% y los
trabajadores no contractuales el 13,7%, con un período de ajuste regulatorio. Como
algunos señalan erróneamente, fueron establecidos por el gobierno general y no por el
gobierno especial. El mayor uso de estos contratos temporales se debe al número de
afiliados (del 5% en 2008 al 4% en 2017) y a la presencia o ausencia de dichas
renovaciones en las negociaciones colectivas. Es atractivo porque se basa en
determinadas decisiones. La necesidad de contratar y motivar el despido afecta, entre
otras cosas, el acceso de los trabajadores del sistema agrario a mejores negociaciones e
indemnizaciones.

Al respecto, las remuneraciones reales promedio de trabajadores de empresas agrícolas


formales, no mejoraron de manera significativa en el período 2004 – 2007,
manteniéndose prácticamente estancadas, mientras que entre el 2008 y 2017, las
remuneraciones promedio reales de trabajadores sujetos al régimen agrario, se
incrementaron fundamentalmente cuando subió la remuneración mínima – RM (la
remuneración mínima agraria está atada a los incrementos de la remuneración mínima
general), mientras que cuando no lo hizo, se redujeron en términos reales o crecieron
ligeramente, salvo excepciones.

Otro de los efectos colaterales del régimen laboral agrario tiene que ver con una mayor
desnaturalización del rol protector contra el desempleo de la CTS, al incluirla como
parte de las remuneraciones de los trabajadores, y dejarlos en la práctica sin ingresos
contingentes durante sus períodos de desempleo.

Además, al establecer un régimen de seguridad social en salud con menor aportación


(4%) pero igual cobertura en prestaciones que el régimen regular afecta la sostenibilidad
financiera de EsSalud y favorece a un segmento empresarial que no requiere de dicho
subsidio, en perjuicio de otros sectores.

Así, al 2017 las aportaciones de las empresas sujetas al régimen laboral agrario sólo
cubrían el 35% de los costos de las prestaciones, generando un subsidio cruzado de las
aportaciones efectuadas por los empleadores del seguro regular hacia los empleadores
agrícolas. Y el déficit ha venido incrementándose en el período 2001 – 2017.

Personalmente consideró que la vigencia del régimen laboral agrario debe culminar el
2021, dado que quienes realmente se beneficiaron (a través de una mayor rentabilidad)
fueron aquellos segmentos empresariales que estaban en capacidad de asumir los costos
laborales derivados del régimen general: principalmente productores de la costa y
agroindustriales. Las grandes empresas agrícolas, que son sus principales usuarias,
como ya dijimos, están en capacidad de asumir los costos de la regulación general,
mientras que las MYPE agrarias, de ser el caso, podrían acogerse a los regímenes
laborales especiales MYPE que implican incluso menos costos laborales que el régimen
agrario, aunque lo óptimo sería que pasen al régimen laboral general en el corto plazo.