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El Sujeto de la celebración litúrgica: La asamblea santa

Objetivo: hacer conciencia de que el principal y más importante en una asamblea es Cristo,
que en medio de la Iglesia que es su cuerpo da vida y gracia abundante a sus miembros, y
por ello mismo resaltar la responsabilidad de la preparación y servicio de la comuni dad
celebrante para cada celebración.

“Cristo es la Piedra viva, rechazada por los seres


humanos pero escogida y preciosa ante Dios. Al
acercarse a él, también ustedes son como piedras
vivas, con las cuales se está edificando una casa
espiritual. De ese modo llegan a ser un sacerdocio
santo para ofrecer sacrificios espirituales que Dios
acepta por medio de Jesucristo. Así dice la
Escritura: Miren que pongo en Sion una piedra
principal escogida y preciosa y el que confíe en ella
no será defraudado”. “Pero ustedes son linaje
escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
que pertenece a Dios, para que proclamen las
obras maravillosas de aquel que los llamo de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes antes, ni
siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios antes no habían recibido misericordia, pero
ahora ya la han recibido.” (1era. Pedro 2:4-6, 9-10.)

1.- La Iglesia es la que celebra en asamblea


La SC afirma que el culto público íntegro es ejercido por el cuerpo místico de Cristo. Cristo
asocia consigo a la Iglesia. Pueblo real y sacerdotal, todavía más que en el Sinaí. La Iglesia
es sujeto de la acción litúrgica. La comunidad eclesial, no sólo actúa in persona Christi, sino
que se podría decir que es la persona de Cristo, ya que en grado máximo su actuar expresa
y es el actuar de Cristo. La mediación única sacerdotal que la Iglesia profesa y vive es la de
Cristo Señor. Es en el interior de esta mediación donde hay que entender y vivir la
experiencia sacerdotal cristiana.

La Iglesia de la que hablamos no es sólo la Iglesia –jerarquía sino la Iglesia-pueblo de Dios


en su totalidad, que es con Cristo el sujeto de la acción litúrgica.
Las acciones litúrgicas no son privilegio de algunos privilegiados, sino obra de toda la Iglesia
(SC 26). Ella alcanza su máxima plenitud sacerdotal a través de los ministros ordenados,
los cuales, en su interior y no fuera o sobre ella, celebran los sacramentos y ofrecen el
sacrificio eucarístico como continuadores del ministerio apostólico gracias al sacramento
del orden.

La asamblea litúrgica no es intercambiable con


Iglesia ni siquiera con comunidad, porque la asamblea existe en el momento de la
celebración y se disuelve cuando termina, mientras que la Iglesia permanece también fuera
de la celebración y la comunidad tiene otros modos diversos de realización y expresión.

2.- La Iglesia hace la celebración


Una vez descubierto el valor de
la asamblea es necesario hacerlo
todo para lograr no solo una
participación activa, sino
también consciente, piadosa e
interior. Por tanto la asamblea se
tiene que valorar tanto en el
campo de la doctrina como en el
de la práctica.

La liturgia tiene una pedagogía


para guiar a los participantes a entrar dentro del misterio celebrado, que pasa por a través
de los ritos y las oraciones. Esta pedagogía, sin embargo, es ineficaz si no se está
preparado para captarla y corresponder a la misma dejándose llevar por la celebración y
convirtiéndose en participantes y protagonistas

La SC (48) no quiere que los


fieles asistan “Como
espectadores mudos o
extraños”, sino como
miembros activos. No hay
espectadores, sino
solamente “actores”, ella
tiende a una unanimidad
interior y exterior que,
lejos de alienar la libertad
de cada miembro, es el
fruto de la misma bajo la
moción del Espíritu.

Para concluir cabe solo mencionar la importancia que adquiere la presencia de un equipo
de personas encabezadas y acompañadas por su sacerdote, que animen la vivencia de la
correcta preparación y celebración de los misterios de la fe. Es cierto que donde quiera
surgen personas que de buena fe colaboran para que la celebración de la Iglesia se realice
de manera digna, son embargo, es necesario reconocer que muchas veces conciencia de la
importante labor que realizan es muy poca y por lo mismo no se alcanza a llegar a una mejor
y correcta preparación.

Ya que dedicaremos otra sesión de formación para conocer lo que llamamos el equipo
litúrgico no limitamos a solo mencionarlo, señalar su importancia y esencial colaboración.

¿Quién celebra entonces? La Iglesia o Cristo.


Cuando el sacerdote ordenado está ausente, ¿podemos decir que es la Iglesia plenamente
la que celebra?
La Iglesia es o no lo mismo que un asamblea litúrgica, ¿qué relación descubres?
¿Qué servicios y ministerios conoces que corresponden a los laicos durante la celebración
de la liturgia eucarística? Enumera 7 al menos.
En mi comunidad que servicios y ministerios descubres, y cuáles se pueden instituir?
¿Cómo sería la experiencia de la comunidad si estos servicios estuvieran en actuación?