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SUMILLA:

PRESENTO DEMANDA DE HABEAS CORPUS A FAVOR DE


HÉCTOR SANTE MIRANDA, POR GRAVE AFECTACIÓN REAL
E INMINENTE DE SU DERECHO A LA PROTECCIÓN DE LA
SALUD, INTEGRIDAD Y VIDA (REF: EXP. 00125-2020-98-0301
—JR-PE-03).

SEÑOR JUEZ DEL JUZGADO PENAL DE TURNO DE ABANCAY:

MARCIAL AMERICO ALVARADO VASQUEZ, ABOGADO CON


Registro CAL 40203 por HECTOR SANTE MIRANDA, con DNI
N° 77820123, actualmente recluido en el Establecimiento
Penitenciario “San Idelfonso” de Abancay, en cumplimiento de la
prisión preventiva dictada por el 3er Juzgado de Investigación
Preparatoria de Abancay, en el marco que se le sigue por el delito
de robo agravado, señalando como domicilio procesal el Jr
Huancavelica N° 500 tercer piso, oficinas 302-303 en la ciudad de
Abancay, con Casilla Electrónica SINOE 68164, teléfono celular
983990654, ante Ud. Me presento y digo:

I.- PETITORIO
Actuando al amparo de los arts. 1°, 7° y 200° inciso 1° de la constitución Política del Estado, los arts. 1°, 2°, 5° y
25° inc. 1) y 17) del Código Procesal Constitucional, y atendiendo: PRIMERO: al contexto del Estado de Emergencia
Nacional dispuesto por el gobierno mediante D.S. N° 044-2020-PCM, debido a la propagación incontrolable de la
pandemia del COVID-19: SEGUNDO: a la R.M. N° 084-2020/MINSA, dictada por el Ministerio de salud el
07/03/2020 respecto de las personas de alto riesgo; TERCERO: Que, mi patrocinado es persona de alto riesgo por
cuanto a su pobreza padece de afecciones pulmonares por la falte de buena nutrición, situación que evidencia sus
problemas respiratorios y que es fácilmente pasible de un contagio con COVID-19; CUARTO: que es sabido que
existe hacinamiento en el Penal de san Idelfonso y que el peligro de contagio es inminente, más aun es pasible de
este riesgo mi patrocinado que actualmente está en proceso de investigación con prisión preventiva y a la fecha no
ha sido condenado, y en vista de que en más de un centro penitenciario se han producido reyertas y
amotinamientos, de cuyo riesgo no está exento el penal de San Idelfonso; PRESENTO DEMANDA DE HABEAS
CORPUS en beneficio de mi patrocinado por violación inminente de su derecho constitucional de protección a la
salud, la integridad física y la vida.
En consecuencia SOLICITO a Ud., señor Juez, declare FUNDADO nuestro habeas corpus y ORDENE la inmediata
libertad del beneficiado, VARIANDO la medida de prisión preventiva por una de comparecencia con restricciones o
detención domiciliaria, de tal manera que se efectivice la protección de sus derechos fundamentales.
II.- SUJETO EMPLAZADO
La demanda se dirige en contra del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), a quien se le notificara a través de su
Procurador Publico en Dirección: Av. Arenales N° 1487 Ofic. 202, Urb. Santa Beatriz Distrito: Lima, Provincia: Lima,

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Región: Lima, Teléfono: 265-8638, Email: Web:  www.minjus.gob.pe y/o Facebook:  www.facebook.com/MinjusPeru,
así como en la sede del Penal de san Idelfonso de Abancay en el Jr. Díaz Bárcenas 104 de esta ciudad de Abancay,
constituidos en domicilios validos por defecto del Estado de Emergencia.
III.- ANTECEDENTES
Que, mi patrocinado fue sometido al proceso de requerimiento de Prisión Preventiva en el Expediente N° 00125-
2020-98-0301-JR-PE-03 cuya audiencia se desarrolló a 17:00 horas del día 24/01/2020, en la que el Juez del
Tercer JIP de Abancay, dictamino nueve meses de prisión preventiva para mi patrocinado.
IV.- FUNDAMENTOS FACTICOS Y JURÍDICOS DE NUESTRA
DEMANDA DE HABEAS CORPUS
Señor Juez, las razones que expongo se encuentran acreditadas materialmente y evidencian la urgencia de
salvaguardar los derechos fundamentales de mi patrocinado.
DERECHOS FUNDAMENTALES PUESTOS EN PELIGRO:
1. Derecho a la Dignidad (Art. 1° de la CPE)
2. Derecho a la protección de la salud (Art. 7° de la CPE)
3. Derecho a la vida, la integridad física y psicológica (Art.2 inc.1° de la CPE)
4. El derecho a la integridad personal (Art. 25° inc. 1° del CPC)
5. El derecho a no ser objeto de un tratamiento carente de razsonabilidad, respecto a la forma y condiciones
en que cumple el mandato de detención (Art. 25° inc.17° de la CPE)
6. Derecho a ocupar establecimientos adecuados (Art. 139° inc. 21° de la CPE)
OTROS FUNDAMENTOS GENERADOS POR LA PROPIA PANDEMIA COVID-19 Y LA DECLARATORIA DE
EMERGENCIA:
El riesgo de contagio masivo por el coronavirus en los penales del país, ha traído la preocupación no solo de las
autoridades estatales, sino también de los abogados.
Es por tal motivo, que reconocidos letrados han remitido el 28 de abril de 2020, una carta abierta dirigida a la
Presidenta del Tribunal Constitucional, Marianella Ledesma Narvaez y, al Vicepresidente, Augusto Ferrero Costa;
con la finalidad de que el máximo intérprete de la Constitución intervenga en la defensa del derecho a la salud e
integridad de los presos preventivos.

En este documento, se aprecia como fundamento jurídico principal la recomendación Nº 45 de la Resolución Nº


1/2020, “Pandemia y Derechos Humanos en las Américas”, expedida por la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH), de cuyo texto normativo se lee: “Los Estados deberán adoptar medidas para enfrentar el
hacinamiento de las unidades de privación de la libertad, incluida la reevaluación de los casos de prisión preventiva
para identificar aquéllos que pueden ser convertidos en medidas alternativas a la privación de la libertad, dando
prioridad a las poblaciones con mayor riesgo de salud frente a un eventual contagio del COVID-19, principalmente
las personas mayores y mujeres embarazadas o con hijos lactantes”. Que es el caso de mi patrocinado que
conforme a los documentos que adjunto tiene un hijo y su conviviente MARIA TARAPAQUI HUANACO, con DNI N°
73974493, que en su momento se le darán el mérito que corresponda.
En torno a esta recomendación de deshacinamiento y revisión de las medidas de prisión preventiva, se solicitó:
i) Declarar, amparando uno de los miles de procesos de hábeas corpus pendientes de resolver, que las actuales
condiciones carcelarias (hacinamiento, sobrepoblación y falta de servicios médicos, entre otras) en el contexto de la

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pandemia generada por la COVID-19 constituye un tratamiento inconstitucional que afecta la dignidad de la persona
humana y amenaza la vida, integridad y salud de los reclusos.
ii) Declarar el estado de cosas inconstitucionales, siguiendo la línea jurisprudencial constitucional (STC Nº 2579-
2003-HD/TC; 3149-2004-AC/TC; 5561-2007-PA/TC y 0853-2015-PA/TC).
iii) Disponer la variación de la medida de prisión preventiva por arresto domiciliario durante todo el tiempo que dure
la emergencia sanitaria o hasta que el Estado acredite que brinda condiciones óptimas para la salud, integridad y
vida de todos los reclusos primarios con prisión preventiva.
Finalmente, aducen que, “de mantener una actitud indiferente frente a esta gravísima situación sería avalar ‘una
nueva forma de crímenes de lesa humanidad’ conforme así lo ha sostenido el jurista argentino Eugenio Zaffaroni en
una reciente entrevista”.
La carta fue suscrita por los abogados Javier Villa Stein, Ántero Flores-Aráoz, Wilber Medina Bárcena, Ángel
Delgado Silva, Domingo García Belaúnde, Luis Gonzales Pasada Eyzaguirre, Hugo Guerra, Ana Mark, Enrique
Valderrama, Sergio Tapia, Juan Villarán, Alberto Bajack, Eugenio D' Medina, Edgardo De Pomar, Jorge Cáceres
Arce, Gustavo Gutiérrez, José Antonio Nolasco Valenzuela y Pierre François Novaro Ríos.
Analicemos la realidad carcelaria en el Perú ante la propagación del COVID-19. Al respecto, cuestiona la conversión
automática de la pena para los sentenciados por el delito de omisión de asistencia familiar (D. Leg. N.º 1459) y la
suspensión de los plazos procesales en la prisión preventiva, señalándola como inaccesible e inconstitucional,
respectivamente. Frente a ello, por lo que propone soluciones a partir de la modificatoria de dicho Decreto
Legislativo, de los supuestos de procedencia de la cesación de la prisión preventiva (artículo 283 del CPP) y del
Código de Ejecución Penal para facilitar el otorgamiento de beneficios penitenciarios.
Las cárceles en el Perú se caracterizan por su sobrepoblación y hacinamiento, que constituyen las condiciones no
solo para la gestación de nuevas formas de criminalidad violenta, sino también para la propalación de enfermedades
contagiosas como la tuberculosis, VIH, entre otras; pero, hoy en día, especialmente el COVID-19. A ello se suman
las precarias condiciones materiales, de infraestructura y salubridad en las que los internos conviven al interior de
los 68 penales del país.
A pesar de existir documentos y pronunciamientos internacionales en materia de Derechos Humanos que
establecen directivas que deben cumplir los Estados en materia de cárceles y DDHH, es un común denominador la
crisis de los establecimientos carcelarios en muchos países, que ha desatado otros problemas; como por ejemplo,
en Colombia y Argentina se han producido diversos motines. También en los establecimientos penitenciarios del
Perú como Río Seco (Piura), Picsi (Chiclayo) y El Milagro (Trujillo), teniendo como resultado heridos entre
trabajadores del INPE e internos, así como internos fallecidos. Estos motines tienen origen en el reclamo de que las
cárceles no cuentan con las condiciones de salubridad y, más bien, en caso se produzcan contagios masivos se
volvería incontrolable. El Estado, desde el Ejecutivo y el Poder Judicial han asumido diversas respuestas que no
necesariamente obedecen a una idea común, pues por un lado existen algunas iniciativas (legislativas y judiciales)
orientadas al deshacinamiento, pero por otro, un interés en no dejar posibilidad a la obtención de libertades. A un
análisis de este contexto están dirigidas las líneas que siguen.
La CIDH en el documento “Principios y Buenas prácticas sobre la protección de las personas privadas de Libertad
en las Américas”, ha desarrollado directrices respecto a la crítica situación de violencia, hacinamiento, la falta de
condiciones dignas de vida en distintos lugares de privación de libertad en las Américas, así como la especial
condición de vulnerabilidad de las personas con discapacidad mental privadas de libertad en hospitales psiquiátricos

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y en instituciones penitenciarias; y la situación de grave riesgo en que se encuentran los niños y niñas, las mujeres,
y los adultos mayores recluidas en otras instituciones públicas y privadas, los migrantes, solicitantes de asilo o de
refugio, apátridas y personas indocumentadas, y las personas privadas de libertad en el marco de los conflictos
armados.

En tal sentido, ha establecido medidas para el hacinamiento, que responden a que la autoridad competente definirá
la cantidad de plazas disponibles de cada lugar de privación de libertad, conforme a los estándares vigentes en
materia habitacional. Dicha información, así como la tasa de ocupación real de cada establecimiento o centro,
deberá ser pública, accesible y regularmente actualizada. La ocupación de establecimiento por encima del número
de plazas establecido será prohibida por la ley. Cuando de ello se siga la vulneración de derechos humanos, esta
deberá ser considerada una pena o trato cruel, inhumano o degradante. La ley deberá establecer los mecanismos
para remediar de manera inmediata cualquier situación de alojamiento por encima del número de plazas
establecido. Los jueces competentes deberán adoptar remedios adecuados en ausencia de una regulación legal
efectiva.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos a través de un comunicado de prensa del 30 de marzo de 2020,
urge a los Estados a garantizar la salud y la integridad de las personas privadas de libertad y sus familias frente a la
pandemia del COVID-19. Además recomienda a los Estados:
1. Adoptar medidas para enfrentar el hacinamiento de las unidades de privación de la libertad, incluida la
reevaluación de los casos de prisión preventiva con el fin de identificar aquellos que pueden ser sustituidos por
medidas alternativas a la privación de la libertad, dando prioridad a las poblaciones con mayor riesgo de salud frente
a un eventual contagio del COVID-19.
2. Evaluar de manera prioritaria la posibilidad de otorgar medidas alternativas como la libertad condicional, arresto
domiciliario, o libertad anticipada para personas consideradas en el grupo de riesgo como personas mayores,
personas con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas o con niños a su cargo y para quienes estén prontas a
cumplir condenas.
3. Adecuar las condiciones de detención de las personas privadas de libertad particularmente en lo que respecta a
alimentación, salud, saneamiento y medidas de cuarentena para impedir el contagio intramuros del COVID-19.
Garantizar en particular que todas las unidades cuenten con atención médica y proveer especial atención a las
poblaciones en particular situación de vulnerabilidad, incluidas las personas mayores.
4. Establecer protocolos para la garantía de la seguridad y el orden en las unidades de privación de la libertad, en
particular para prevenir actos de violencia relacionados con la pandemia y respetando los estándares
interamericanos en la materia.
La situación del sistema penitenciario en el Perú, según el Informe estadístico Diciembre-2019 del Instituto
Nacional Penitenciario, es como sigue:
La población penitenciaria (POPE) presenta un incremento de la población penitenciaria respecto al año 2019 en
12%, pasando de 112,526 a 126,064, es decir un aumento de 13,538. De ellos, 95,548 se encuentran en los
establecimientos penitenciarios con mandato de prisión preventiva y sentenciados. Asimismo, 30,516 asisten a
establecimientos de medio libre al haber sido liberados a través de beneficios penitenciarios.

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De los 95,548 internos, 34,879 se encuentran en condición de procesados (presos preventivos) que constituyen el
36,50%. De ellos, 32,769 son hombres y 2,110 son mujeres.
Además, 60,669 se encuentran en condición de sentenciados que constituyen el 63,50% del total de la población.
De ellos 57,623 son hombres y 3,046 son mujeres.
En total son 68 establecimientos penitenciarios habilitados a nivel nacional, que corresponden a ocho Oficinas
Regionales que tienen una capacidad de albergue de 40,137; sin embargo, soportan una población penal de 95,548
internos. Lo que significa que, existe el 238% de ocupación y una sobrepoblación de 55,411 internos, es decir, una
sobre población de 138%; lo que conlleva a la existencia de hacinamiento.

La mayor cantidad de la población penitenciaria (entre presos preventivos y sentenciados) en el caso de los
varones, se encuentra en el grupo entre los 20 a 39 años, mientras que en el caso de la población femenina es entre
los 25 a 44 años.
La población de 60 años a más asciende a 4536, lo que representa el 5.0%; mientras que en el caso de las mujeres
son 225, que representan el 4.4% de la población femenina. Cabe agregar que existen 165 mujeres con hijos
menores de tres años de edad.
En cuanto al delito de omisión de asistencia familiar, existe un total de 2,821 internos que constituyen el 3,0%, de los
cuales 1,067 se encuentran en condición de presos preventivos y 1,754 en condición de sentenciados.
Por el delito de lesiones graves, existe 759 internos que representan el 0,8%. De ellos, 281 se encuentran en
condición de procesados y 478 en condición de sentenciados.
Por el delito de hurto agravado, existe 2,797 internos que representan el 3,1%.
Respecto a la edad, existe un total de 4,761 internos con edad de 60 años a más. De ellos, 89 se encuentran por el
delito de omisión de asistencia familiar, y 20 por el delito de lesiones graves.
Dentro de la POPE, existe 5,893 sentenciados con penas menores de cuatro años e incluso 991 internos con penas
privativas de libertad menores a un año.
El Consejo Técnico Penitenciario a través del Oficio 208-2020-INPE/01 (07 de abril de 2020), comunica que, a dicha
fecha, cuatro internos del centro penitenciario del Callao dieron positivo para COVID-19, además, un servidor
penitenciario del Establecimiento Penitenciario de Lima también se encuentra infectado; y por ello, comunican la
disposición excepcional de no recibir e ingresar personas privadas de libertad al sistema penitenciario nacional
mientras dure el estado de emergencia.
Mediante Resolución Ministerial 117-2020-JUS, de fecha 12 de Marzo de 2020, el Ministerio de Justicia aprueba el
“Protocolo de Acción frente a la infección por Coronavirus (COVID-19) en el Ministerio de Justicia y Derechos
Humanos”.
El 14 de abril de 2020, se publicó en “El Peruano” el Decreto Legislativo N.º 1459, que optimiza la aplicación de la
conversión automática de la pena para personas condenadas por el delito de omisión de asistencia familiar, a fin de
reducir el hacinamiento penitenciario y evitar contagios de COVID-19. Esta norma modifica los artículos 3 y 4 del
Decreto Legislativo N.º 1300, que regula el procedimiento especial de conversión de penas privativas de libertad por
penas alternativas en ejecución de condena, para efectivizar la aplicación de la conversión automática de la pena
para los sentenciados por el delito de omisión de asistencia familiar, en el marco de la Declaratoria de Emergencia
Sanitaria a nivel nacional:

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"La pena privativa de libertad de una persona condenada por el delito de omisión de asistencia familiar puede
convertirse automáticamente en una pena alternativa con la sola certificación del pago íntegro de la reparación civil
y de la deuda alimenticia acumulada hasta el momento en que solicita la conversión. La certificación del pago se
realiza ante el juez sin mediar el desarrollo de la audiencia, a la que se hace referencia en el artículo 6. Para estos
supuestos no es aplicable el literal b) del párrafo anterior.”

Esta modificación permite acceder a la conversión de pena por una alternativa, sin la obligación de presentar otros
requisitos como la presentación de antecedentes judiciales, el régimen de vida penitenciario, entre otros
documentos establecidos en el Decreto Legislativo N.º 1300. A su vez, exime de la realización de la audiencia para
determinar su procedencia.
Si bien esta medida puede beneficiar la excarcelación automática de los sentenciados por el delito de omisión
familiar; sin embargo, está condicionada al pago de las pensiones alimenticias devengadas. El impacto que puede
generar debe medirse tomando en cuenta que, los sentenciados por el delito de omisión de asistencia familiar en los
establecimientos penitenciarios del Perú asciende –hasta Diciembre de 2019– a 1,754; es decir, el 2,89% del total
de internos en condición de sentenciados, que es una cifra muy baja.
Cabe también observar que la fórmula empleada en la redacción: “pago íntegro de la reparación civil y de la deuda
alimenticia acumulada hasta el momento en que solicita la conversión”, resulta discutible; puesto que, puede dar
lugar a interpretar que además de la reparación civil debe pagarse el total de la deuda alimenticia adeudada,
incluyendo aquellas liquidaciones pendientes que no hayan sido objeto de proceso penal alguno. Con ello, se
exigiría incluso pagar más de lo que señala la sentencia condenatoria, convirtiendo la conversión en inaccesible.
Dicha interpretación contraviene la finalidad de la norma de permitir el acceso a la conversión de penas y reducir el
hacinamiento y el peligro de contagio del COVD-19. Sin embargo, aún queda pendiente la tarea de los sentenciados
por delitos distintos a penas menores a 4 años y que se encuentran recluidos en las mismas condiciones.
Otro de los problemas vinculados es la vigilancia electrónica pues a Febrero de 2020 existen solo 28 grilletes
electrónicos en uso, y ello debido a que el costo del grillete que asciende a S/.26.00 por día, es decir S/800.00 por
mes, debe asumirlo el procesado y no el Estado. Desde una perspectiva de costo beneficio es más costoso para el
Estado mantener a una persona en prisión pues el costo es de S/.42.00 diarios. No obstante ello no existe una
cantidad significativa de casos en los que se haya aplicado la vigilancia electrónica.
Los efectos de la suspensión de plazos procesales no puede afectar a los plazos de la prisión preventiva;
Los presos preventivos soportan una medida cautelar o instrumental, y se encuentran a la espera de una sentencia
en un proceso penal respecto del que se han suspendido los plazos procesales. Cabe señalar que, resulta
preocupante que algunos órganos jurisdiccionales hayan declarado la suspensión de los plazos de prisión
preventiva a consecuencia del estado de emergencia; sin embargo, no existe en la norma procesal supuesto de
suspensión de plazos de prisión preventiva referidos a casos de fuerza mayor o caso fortuito, de manera que, dichas
resoluciones son contrarias al texto expreso de la ley y de los derechos fundamentales. A los presos preventivos
aún les asiste la presunción de inocencia y, por tanto, deben recibir el trato de inocentes. La suspensión del plazo de
la prisión preventiva afecta la presunción de inocencia y el derecho a ser investigado y juzgado en un plazo
razonable, por tanto, resultan inconstitucional.
Por otro lado, el tiempo de duración de la suspensión de los plazos depende de la duración del estado de
emergencia. A ello se suma que a su término del aislamiento social, por razones sanitarias, continuará por tiempo

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indeterminado; lo que en definitiva traerá como consecuencia retardo en la actividad procesal, acumulación de
expedientes, reprogramaciones de audiencias y problemas para la realización de las actuaciones procesales que
requieran la intervención de testigos durante la etapa de investigación preparatoria. Dichas consecuencias no son
atribuibles al imputado, por tanto, no pueden recaer sus efectos en él.
La inactividad procesal, aún cuando no sea atribuible al Estado, a consecuencia del estado de emergencia afecta
también el derecho a ser investigado y juzgado dentro de un plazo razonable. El Ministerio Público deberá adecuar
su actuación y dirección de la investigación a las nuevas tecnologías para realizar los actos de investigación así
como los juzgados para la realización de las audiencias (tutelas de derecho, ceses de prisión preventiva,
apelaciones de autos, etc.) y cumpliendo con los protocolos que cada institución establezca para la continuación del
sistema de justicia.
El Código Procesal Penal de 2004 (en adelante CPP), no cuenta con instrumentos normativos o vías que le
permitan al juez realizar “de oficio” una revisión de las prisiones preventivas previamente ordenadas
En el CPP de 2004 no se cuenta con instrumentos normativos o vías que le permitan al juez realizar “de oficio” una
revisión de las prisiones preventivas ordenadas. La única posibilidad prevista por el código adjetivo es la cesación
de la prisión preventiva (art. 283 del CPP) sujeto a dos condiciones: i) nuevos elementos de convicción que
demuestren que no concurren los motivos que determinaron su imposición; ii) necesidad de sustitución por la
comparecencia; y, iii) las características personales, el tiempo transcurrido desde la privación de la libertad y el
estado de la causa.
En el caso de los sentenciados por delitos menos graves, se plantea modificar el Decreto Legislativo N.º 1459,
ampliando la conversión de las penas a los internos a quienes se les haya impuesto condena hasta 4 años de pena
privativa de libertad, a condición del cumplimiento de la reparación civil.
En el caso de los sentenciados por delitos graves que pertenecen a la población en estado de vulnerabilidad
(mayores de 60 años, con enfermedades graves, discapacidad física o permanente mujeres gestantes, madres de
hijos menores de edad) se requiere la modificación del Código de Ejecución Penal para facilitar el otorgamiento de
beneficios penitenciarios de manera “excepcional” para quienes estén próximos a cumplir su condena –la ley debe
fijar el límite temporal– y no hayan tenido sanciones administrativas ni procesos pendientes.
Opiniones distintas viene causando en la comunidad jurídica y en la opinión pública la probable excarcelación de
cientos de miles de procesados y sentenciados que se encuentran cumpliendo mandato judicial de prisión
preventiva o purgando pena efectiva, en diferentes establecimientos penitenciarios del país, a propósito de la grave
pandemia del Covid 19, que amenaza la salud y la vida de todas las personas en el Perú y en el mundo entero,
incluida la población carcelaria.
Diferentes voces autorizadas han venido solicitando la excarcelación de los procesados y sentenciados que se
encuentran diseminados en los 95 establecimientos penitenciarios del país, por una sencilla razón, en aplicación del
principio de humanidad de las penas.
Si bien esta difícil situación se ha presentado por la propagación del coronavirus, es un hecho infeccioso sin
precedentes en la historia de la humanidad. Es preciso indicar que el ordenamiento penal sustantivo y adjetivo y,
asimismo, el constitucional, incluye diversos institutos jurídicos que se pueden aplicar en reemplazo de la pena y de
las medidas cautelares de coerción personales, como el principio de oportunidad, terminación anticipada, conclusión
del juicio oral, variación de la prisión preventiva, cesación de la medida de coerción, conversión de la pena efectiva
por condicional, indulto, conmutación de penas, amnistía, otorgamiento de beneficios penitenciarios, entre otros.

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Por lo que el derecho penal, en estos momentos de emergencia nacional, se aplica para controlar, orientar y planear
la vida en común y además emerge como un medio formal más drástico de control social, que responde empleando
una violencia legítima contra una violencia ilegítima.
Según, diferentes estudios de la dogmática penal, se ha establecido que el derecho penal, aparece como la última
razón, cuando los otros medios de solucionar el problema han fracasado, solo puede y debe ser utilizado frente a
casos sumamente intolerables.
En tal sentido, el derecho penal no solo es un medio de control social, sino que el Estado para mantener un
determinado orden en la sociedad, tiene que controlar a los ciudadanos por diversos medios, la finalidad de este
control, es asegurar la convivencia de las personas que conforman la sociedad.
En tal sentido, el pasado jueves 23 de abril se publicó en El Peruano el Decreto Supremo 004-2020-JUS, mediante
el cual se establecen supuestos especiales para la evaluación y propuestas de recomendación de Gracias
Presidenciales y determina su procedimiento, en el marco de la emergencia sanitaria Covid 19.
En el nuevo marco legal se establecen las razones humanitarias, para que la Comisión de Gracias Presidenciales
proceda a evaluar y proponer el otorgamiento de indultos comunes por razones humanitarias, así como
conmutaciones de penas.
Se establece una serie de requisitos y de supuestos en las cuales los internos e internas, podrían solicitar estas
gracias presidenciales.
Crisis en los penales del Perú es un hecho ineludible y que los Organos de Justicia no pueden pasar por alto, de lo
ya antes señalado. No cabe duda que en los 95 establecimientos penitenciarios que tiene el país, se vive una
terrible situación de hacinamiento, pues los mismos fueron construidos para una determinada cantidad para albergar
a los internos, sin embargo su capacidad instalada ha desbordado toda imaginación humana.
A decir verdad, las estadísticas penitenciarias propaladas en estos últimos días, son verdaderamente alarmantes,
además de las estadísticas que hemos señalado líneas arriba, además un análisis integral, para poder saber si
realmente nos encontramos frente a una crisis carcelaria, es menester precisar algunos datos que se han difundido,
durante estas últimas semanas de la cuarentena:
• Durante la cuarentena se han producido varios motines, principalmente en los establecimientos
penitenciarios de Piura, Lambayeque, Trujillo, Pucallpa, Huánuco y ahora el penal Miguel Castro Castro, de cuales
en dichas reyertas, se han tenido heridos y además se han producido varias muertes.
• De la misma forma, durante la cuarentena las principales autoridades del Instituto Nacional Penitenciaria
han sido removidas, incluido su Director Nacional.
Según, se ha precisado y es necesario que las autoridades lo corroboren, una de los primeros ensayos que
podemos hacer para conocer las razones de esta grave situación que se ha producido al interior de algunos
establecimientos penitenciarios, es la siguiente:
• Hacinamiento, pues cerca de 6 de cada 10 presos, tienen tarima para dormir.
• No existen condiciones sanitarias, para enfrentar esta pandemia, pues uno de cada dos internos se
encuentra enfermo.
• Existen restricciones en las visitas de los internos y los familiares son las personas que los proveen de
alimentos útiles de aseo y medicinas y al producirse la prohibición de su ingreso, se genera malestar.

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Pese a todas las recomendaciones de salud pública y los esfuerzos que hacen los gobiernos de turno, el COVID 19,
sigue propagándose, pues los medios de comunicación social dan cuenta, que esta pandemia sigue creciendo y la
perspectiva es que la línea de crecimiento continúe y no sabemos hasta cuándo.
En tal sentido, existe desde luego una población muy vulnerable que poca atención y decisión se le está tomado.
Esta es la población carcelaria, si bien existe la preocupación de las autoridades para que el personal del Instituto
Nacional Penitenciario, evite contagiarse y para tal efecto se vienen tomando las recomendaciones sanitarias para
los agentes del INPE; la pregunta salta de madura y para los internos…… Es que acaso ellos son inmunes?, no son
seres humanos?, donde se encuentra la protección de la dignidad humana y protección de las poblaciones
vulnerables?, se debe esperar que se produzcan más muertes como las registradas en algunos penales?
Según ha precisado la Organización Mundial de la Salud, tenemos 3.6 millones de peruanos que no tienen acceso
al agua potable y existe un deficiente sistema de salud, pues contamos con poquísimas camas en la Unidad de
Cuidados Intensivos-UCI, a la fecha, por lo que ahora ni imaginarse cómo serán las cárceles peruanas. La OMS
precisa lo siguiente:
• Se recomienda que la distancia entre una persona y otra, sea de un metro, sin embargo la realidad en los
penales, es que existen cuatro personas conviviendo en un metro cuadrado.
• La OMS recomienda lavarse las manos con frecuencia por espacio de 20 segundos, sin embargo en los
penales la realidad es que existen 04 baños, para 700 personas.
• La OMS recomienda aislamiento social obligatorio, pues se corre el riesgo inmediato de un contagio, sin
embargo en los penales, uno de cada dos internos se encuentran enfermos.
Por lo pronto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha recomendado a los gobiernos de la subregión, que
se evalúe de manera prioritaria la posibilidad de otorgar medidas alternativas como la libertad condicional, el arresto
domiciliario o libertad anticipada, grilletes electrónicos para personas consideras en el grupo de riesgo como
personas mayores, personas con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas, o con niños a su cargo y para
quienes estén pronto a cumplir sus condenas.
De la misma forma, la CIDH ha planteado la posibilidad de adoptar medidas para afrontar el hacinamiento de las
unidades de privación de la libertad, incluida la reevaluación de los casos de prisión preventiva con el fin de
identificar, aquellos que puedan ser sustituidos, por medidas alternativas a la prisión de la libertad, dando prioridad a
las poblaciones con mayor riesgo de salud frente a un eventual contagio de COVID 19.
Una de estas nuevas medidas del marco legal, lo ha emitido el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, mediante el
cual a través de la Resolución Administrativa 121-2020-CE-PJ se ha dispuesto que se aplicará el cómputo de los
plazos procesales para la prisión preventiva y las detenciones preliminares u otra medida similar emitida por los
órganos de emergencia.
De la misma forma, se ha emitido la Resolución Administrativa 120-2020-CE-PJ, en donde se exhorta a los jueces
penales de los Distritos Judiciales del país, incluidos los que integran los órganos jurisdiccionales de emergencia,
que resuelvan de oficio y/o a pedido de parte legitimada, la situación jurídica de los procesados y sentenciados
privados de su libertad, que se encuentren bajo su competencia a fin de evaluar modificar su situación jurídica.
De la misma forma, precisa que en los casos que se requiera realizar una audiencia, esta se llevará a cabo
virtualmente o mediante el uso de un medio tecnológico que permita garantizar la tutela judicial efectiva y el debido
proceso.

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Asimismo, este 26 de abril el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, ha emitido la Resolución Administrativa 000061-
2020-CE-PJ, que prorroga la suspensión de labores del Poder Judicial hasta el 10 de mayo y exhorta a los jueces
penales, que resuelvan de oficio y/o a pedido de parte legitimada la situación jurídica de los procesados y
sentenciados privados de su libertad, que estén bajo su competencia a fin de evaluar modificaciones en su
condición jurídica, esta ha vuelto a ser aplazada en virtud de la extencion de la cuarentena hasta el 30/06/2020.
Igualmente, habilita la competencia a los órganos de emergencia de los Distritos Judiciales del país, para tramitar
solicitudes de beneficios penitenciarios de semi libertad y liberación condicional, las cuales se resolverán mediante
audiencias virtuales.
Como se podrá apreciar, tenemos la comisión de delitos dolosos y culposos, por acción u omisión, así como
también se clasifican en delito comunes, complejos y de criminalidad organizada, sea cualquiera que sea la
modalidad, es importante que el magistrado analice caso por caso, para resolver la situación jurídica del procesado
o sentenciado, pues la tendencia es descongestionar las cárceles que se encuentran hacinadas de internos, pues
los establecimientos penitenciarios se han convertido en verdaderas bomba de tiempo, propagadores y centro de
contagio del coronavirus, es por ello que el Poder Judicial reacciona a tiempo para resolver la situación jurídica de
una población altamente considerada vulnerable a la pandemia.
En tal sentido, no se trata de abrir las cárceles a todo el mundo, empero sea como fuere, existe una bomba de
tiempo en los diferentes establecimientos penitenciarios del país, así como el que viene sucediendo en el penal de
Castro Castro y las propuestas de otorgar la gracia presidencial del indulto, la conmutación de la pena, la propia
amnistía para los procesados o la extinción especial anticipada de la pena a reos primarios, no cómputo de los
plazos procesales para la prisión preventiva y detención preliminar judicial, cesación o variación de la prisión
preventiva, flexibilización de los beneficios carcelarios, entre otros constituyen necesaria e inconmensurable
propuestas penitenciarios de atención inmediata, a fin de darle una solución inmediata, pues el COVID 19 tiene para
quedarse en casa, durante muchos semanas más y es urgente darle solución a esta, pues con la salud pública
penitenciaria, no se vacila, no se espera, ni se juega. Se corre traslado. Y en el caso especial de mi patrocinado
obviamente esta justificado
El Tribunal Constitucional declaró la existencia de un estado de cosas inconstitucional respecto del hacinamiento de
los penales y las severas deficiencias en la calidad de su infraestructura y servicios básicos a nivel nacional, por lo
que es francamente aplicable al agravio que sufre mi patrocinado por el hacinamiento carcelario.
El colegiado dispone, en el expediente N° 05436-2014-PHC/TC, que si en el año 2025 no se consigue superar dicho
estado de cosas inconstitucional se deberán cerrar seis establecimientos penitenciarios que han alcanzado mayores
niveles de hacinamiento y que a la fecha son los de Chanchamayo (553 %), Jaén (522 %), Callao (471 %), Camaná
(453 %), Abancay (398 %) y Miguel Castro Castro (375 %), o aquellos seis establecimientos penitenciarios que al
vencimiento de dicho plazo tengan los mayores niveles de hacinamiento.
Declara además que las alternativas de solución a los problemas de hacinamiento carcelario en el Perú exige el
trabajo conjunto y coordinado del Poder Legislativo, Poder Judicial y Poder Ejecutivo, entre otros, así como la
participación de la sociedad en general.
En sentencia, aprobada por mayoría, en el proceso de habeas corpus No 05436-2014-PHC/TC, interpuesto por el
interno C.C.B. del Establecimiento Penitenciario de Tacna, el Tribunal exhorta al Poder Judicial, en el marco de sus
competencias, a identificar un adecuado nivel de equilibro entre los principios y derechos que se encuentran
involucrados, al dictar las prisiones preventivas.

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Las cárceles deben ser pobladas preferentemente por personas que hayan cometido delitos graves que impliquen
peligro social. No resulta coherente que personas que han cometido otros delitos, que pueden cumplir penas
alternativas a la privación de libertad, terminen siendo privados de su libertad de la misma forma que aquellas
personas que han cometido delitos graves.
El TC declara fundado el pedido del demandante referido a dejar de pernoctar en el suelo y además recibir atención
médica reiteradamente solicitada.
El Tribunal reconoce la vulneración del derecho de petición del interno. Por ello, dispuso que la administración
penitenciaria “tiene la obligación de responder las solicitudes de los internos, realizar todos aquellos actos que sean
necesarios para evaluar el contenido de lo solicitado y expresar el pronunciamiento correspondiente, el mismo que
contendrá los motivos por los que se acuerda acceder o no a lo peticionado”.
La decisión se adoptó con los votos de los magistrados Marianella Ledesma Narváez, Augusto Ferrero Costa,
Manuel Miranda Canales, Ernesto Blume Fortini, Carlos Ramos Núñez y Eloy Espinosa-Saldaña Barrera. El
magistrado José Luis Sardón de Taboada apoyó en parte la sentencia y votó en contra en lo que se refiere al estado
de cosas inconstitucional. Aspecto que por fuerza de la razón y humanidad debe ser aplicada a mi patrocinado.

V.- ANEXOS PROBATORIOS.


1. Copia del DNI de mi patrocinado que acredita su identificación y vinculación con el caso expuesto.
2. Copia del DNI de su menor hijo ZAYLEE REYDALI SANTE TARAPAQUI, que acredita responsabilidad y
preocupación de mi patrocinado, ya que su conviviente se encuentra gestando de cuatro meses.
3. Copia del DNI de su conyugue, que acredita la correspondencia y responsabilidad paternales y de
gravidez de mi patrocinado.
4. Copia del control de Natalidad de la conyugue de mi patrocinado que verifica claramente la
correspondencia y necesidad, que ocasiona graves afectaciones emocionales y psicológica, asi como de
hacinamiento que sufre mi patrocinado.
5. Copia del recibo de luz que acredita el domicilio de mi patrocinado y su cónyuge en esta ciudad Urb. J.M.
Arguedas C-1.
6. Copia del recibo de agua de su domicilio precedentemente señalado que corrobora su domicilio.
7. Certificado de la comunidad de Llactabamba que certifica que tiene arraigo domiciliario y familiar en esta
región de Apurímac.
8. Certificado del presidente de la comunidad de Llactabamba que acredita que en efecto mi patrocinado es
persona conocida y tiene sus raíces en esa comunidad.
9. Constancia domiciliaria otorgada por los vecinos de mí patrocinado en esta ciudad.

POR TANTO:
A Ud. Señor juez pido declarar FUNDADA la demanda de habeas corpus y ordene la inmediata libertad del
beneficiado, variando la medida de prisión preventiva por una de comparecencia o de detención domiciliaria, de tal
forma que se efectivice la protección de sus derechos fundamentales.
Abancay, 16 de Junio del 2020.

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