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DESCARTES.

1. CONTEXTO CULTURAL Y FILOSÓFICO. 2p

Resulta muy difícil desvincular la historia del contexto cultural pues la íntima relación que
guardan es infranqueable. Únicamente me limitaré a mencionar que nos encontramos sumidos en
el siglo XVII en una época de crisis.

Desde el punto de vista cultural el siglo XVII sufre las consecuencias de la reforma protestante. La
teología luterana exalta los elementos negativos del hombre, su debilidad, su flaqueza, su
ignorancia. Aunque Lutero vivió en la primera mitad del siglo XVI, la reforma luterana no
participa de los ideales del Renacimiento. Dios determina lo que es el bien y la verdad. La razón
humana no puede lograr nada sin la ayuda divina. La salvación humana no depende del hombre
ni de sus obras, sino de Dios.

Otro elemento cultural relevante es el Barroco. Frente al equilibrio y la armonía renacentistas, el


Barroco exalta el exceso y la desmesura. Todo es cambio, mutación; no hay nada estable. La
realidad se reduce apariencia, no hay esencia; o esa esencia está oculta, no se ve. Todo esto influye
en Descartes, haciéndole desconfiar del conocimiento sensible, que es simple apariencia. Será
necesario construir un concomimiento basado en la razón y en las leyes de la razón.

Un último elemento cultural, importantísimo, es la revolución científica que se inicia con la


astronomía. Desde la Antigüedad hasta el Renacimiento había estado vigente una concepción del
mundo de carácter geocéntrico. Nicolás Copérnico la sustituye por otra heliocéntrica que, a
medida que se fue perfeccionando sufre la adhesión de pensadores entre ellos Descartes.

La aplicación del algebra a la geometría dio origen a la geometría analítica, de la que fueron
creadores Descartes y Fermat. De aquí será de donde nazca el eje cartesiano que nos deja entrever
que aquello que podemos captar por los sentidos puede expresarse con total rigor por la razón.

Aunque la filosofía de Descartes destaca por su originalidad, su pensamiento registra diversas


influencias del ámbito filosófico de la época. La primera influencia viene de aquellas filosofías de
la Antigüedad griega que resurgieron en el Renacimiento, y más concretamente, del escepticismo,
que rechaza, y del estoicismo que admite las reglas provisionales de la moral.

Los temas clásicos de la relatividad y la variabilidad de opiniones y las costumbres, la subjetividad


y el engaño de los sentidos o los errores de muchos razonamientos se plantean con un nuevo
enfoque que se encuentra determinado por las disputas religiosas, los descubrimientos
geográficos (al encontrar culturas diferentes) y la pervivencia del dogmatismo medieval.

Descartes también se asemeja a Agustín de Hipona en la importancia dada al sujeto en la


demostración de Dios a partir del este. Podemos llegar a considerar el cogito ergo sum cartesiano
una modificación del si fallor sum (si me equivoco, existo) de Agustín de Hipona.

Es facil comprender ahora porqué Descartes comenzará a dudar de todo en busca de una verdad
indubitable y de carácter universal.

2. COMENTAIRO DE TEXTO. 2p
“El discurso del método para dirigir bien la razón y hallar la verdad en las ciencias” o
simplemente “El discurso del método” es una obra de carácter autobiográfico escrita en primera
persona en la que Descartes pretende mostrar el método empleado para conducir correctamente
su vida y hacer un buen uso de la razón.

Con esta obra Descartes alcanza su cumbre. Consigue con éxito plasmar su afán de guiar al
lector en un uso adecuado de la razón, así como penetrar en los caracteres personales y
deshacerse de todo aquello carente de certeza.

Esta obra se divide en siete partes, nuestro fragmento pertenece a:

O UNA U OTRA.

- La segunda parte pues propone renunciar a esta diversidad de opiniones que nos han sido
enseñadas y en su lugar elegir otras con nuestra propia razón, ya que las creencias a las que
nos han educado desde nuestro nacimiento dependen del entorno en el que hayamos
nacido y de las personas que nos las hayan inculcado. Debemos reformar estas creencias
distinguiendo lo verdadero de lo falso, pero manteniendo un cimiento personal. Una vez
aclarado esto, toma la decisión radical de dudar de forma metódica y provisional de todo lo
que le rodea. A continuación, expone de forma muy breve los fundamentos de su nuevo
método, los cuales ha encontrado en la lógica, en el análisis geométrico y en el álgebra.

- La cuarta parte pues es el capítulo central del Discurso del método y en ella Descartes
establece la "duda metódica": viendo que el conocimiento recibido a través de los sentidos
suele ser erróneo, se dedica a dudar de todo para ver si puede llegar a un conocimiento que
se pueda considerar verdadero. Pero nota que mientras duda, está pensando, y si piensa, es
signo de que existe. Con esa premisa, crea un primer principio para su nueva filosofía,
«Pienso, luego existo»: a partir de este primer principio Descartes establece la existencia de
Dios.

PARA FINALIZAR.

En este fragmento podemos apreciar el ímpetu de Descartes en encontrar la tan codiciada


Verdad Universal.

3. JUSTIFICACIÓN DEL TEXTO DESDE LA POSICIÓN DEL AUTOR. 2P

Parte II.

En texto pertenece a la II parte donde para Descartes será fundamental, tal y como se aprecia en el fragmento,
construir un nuevo edificio sobre la base de la razón. Para ello considera que el único sistema o metodología eficaz
será el propio de las matemáticas.

El autor del Discurso del método se nos presenta como un hombre decepcionado con el conjunto de conocimientos
que ha recibido y no confía en ninguna de las disciplinas en las que se ha instruido. Sin embargo, y a pesar de las
fisuras, muestra un entusiasmo por el conocimiento de las matemáticas.

Descartes emprende un proceso de búsqueda que está estrechamente relacionado con la necesidad de interpretar
el pensamiento y con la confianza en la autonomía de la conciencia.

Como manifestará en las Reglas para la dirección del espíritu considera inapropiado conocer sin un método. Por este
motivo, apoyado en los procedimientos matemáticos, por ser los únicos productores de verdaderas universales,
establece un método con las siguientes reglas:
● Regla de la evidencia: no aceptar como verdadero nada que no se muestre claro y distinto. Por lo tanto, esa
regla ha de ser clara y distinta. La razón no puede aceptar ningún conocimiento que sea susceptible de la
más mínima duda o que lleve implícita alguna contradicción.
● Regla del análisis: Descomponer los problemas más complejos en otro más fáciles de conocer. Presenta el
análisis como la forma más segura de conocer la verdad de nuestros conocimientos.
● Regla de la síntesis: Según el método deductivo, pasar del estudio de los problemas más simples a los más
difíciles de conocer. Es decir, recomponer el problema siguiendo el camino inverso.
● Regla de la enumeración: contar y asegurar que se han realizado todos los procedimientos para asegurarse
de que no se ha olvidado nada.

Para establecer dicho método basado en el carácter deductivo matemático, ha de establecer un punto de partida,
también conocida como la fase crítica del método.

Una vez creado el método Descartes lo aplica al saber tradicional. Lo que hace es poner en cuestión todo ese saber.
Muchas veces se han aceptado como verdaderos conocimientos que posteriormente resultaron erróneos, pero si
realmente busca la verdad, no puede acepar como verdadero ningún conocimiento que sea susceptible de la más
mínima duda. El padre de la geometría analítica utilizará la duda metódica como punto de partida:

● Buena parte de nuestro saber es fundamentado desde el mundo sensible (sentidos) y debemos tener en
cuenta que en ocasiones estos nos engañan. Creemos ver cosas que en realidad no son.
● Otra parte del saber tradicional se fundamenta en la razón y en su poder discursivo, pero este tampoco
parece certero pues a veces nos equivocamos al razonar.
● En cuanto al saber matemático este parece indudable, ya que 2+2= 4 en cualquier ámbito y en cualquier
circunstancia. Pero también pone en duda a este introduciendo la posibilidad de la existencia de un genio
maligno que no haga apreciar por ciertas, cosas que no lo son.

PARTE IV

El texto pertenece a la IV parte y por ello donde Descartes a través de la premisa. «Pienso, luego existo» establece
la existencia de Dios y por deducción toda la realidad.

Descartes intentará que sus ideas sean validas no solo de forma mental, sino que busca que estas encajen dentro del
ámbito de la realidad. Justamente para esto último introduce el término sustancia. Descartes diferencia dos tipos de
sustancias. Sustancia infinita que será Dios y Sustancia finita que serán los seres creados. Al mismo tiempo, la
sustancia finita será dividida en dos partes: Sustancia pensante (res cogitans) y sustancia extensa (res extensa).

Descartes los criterios de verdad y la certeza. Ambas no son lo mismo pues difieren de una distinta justificación de la
mente: la claridad y la distinción. De la mano de dichos conceptos clasifica a las ideas donde reside la actividad del
pensamiento en tres grupos. Será justamente dentro de la sustancia pensante donde aparezcan los tres tipos de
ideas:

● Ideas innatas que son aquellas que vienen dadas por el conocimiento.
● Ideas adventicias que provienen de la experiencia.
● Ideas facticias que surgen de la mezcla de ideas que ya conocemos como por ejemplo un hipogrifo, una
sirena…

Descartes defenderá que las ideas verdaderas serán las innatas en la medida en que son las únicas claras y distintas.
Las demás serán catalogadas dentro del ámbito de la certeza.

Una vez definido el término de sustancia, Descartes pasa a deducirlas metódicamente.

● La primera deducción es muy clara. Puedo fingir que no tengo cuerpo o que no existe el mundo, pero no
puedo fingir que no existo porque fingir que no existo es pensar y si pienso, existo “pienso, luego existo”.
● Para la segunda deducción, la existencia de Dios es demostrada por Descartes a partir de tres argumentos:
- Argumento de la causalidad. La idea de un ser infinito no puede haber sido causada por mí mismo,
puesto que yo soy un ser finito.
- Argumento de Dios como causa de mi ser. En mi mente hay una idea de perfección infinita. Si yo fuese
el creador de dicha idea de perfección, mi realidad formal debería ser proporcional a esta. En ese caso
podría darme a mí mismo la perfección que deseo y que es evidente que no poseo. Por tanto, si poseo
la idea de perfección, y no poseo la perfección, yo no puedo ser la causa de esa idea ni de mi propio ser.
- El último argumento es el ontológico de San Anselmo de Canterbury que defiende que la idea de lo
perfecto solo demuestra que Dios, como ser perfecto existe. La existencia es una perfección, por tanto,
él la posee.

● Llegamos así a la tercera deducción. Después de demostrar la existencia de Dios mediante estos 3
argumentos llega a la conclusión de que Dios es garantía de verdad. Una vez demostrada la existencia de
Dios y reconocida su naturaleza como la suma de sus perfecciones, puede afirmarse su verdad y veracidad, y
así rechazamos la hipótesis del genio maligno.  

Este será el proyecto en el que Descartes se embarcó para poder establecer una verdad universal al igual que
ocurre en la ciencia, pero en este caso dentro del ámbito de la filosofía.

4. COMPARACÍON CON OTRO AUTOR CONTEMPORANEO. 2P (Resumir)

Antes de establecer una comparación entre ambos grandes filósofos es esencial destacar la notable
diferencia temporal que separa a ambas doctrinas filosóficas, así como el distinto contexto filosófico-
cultural que respaldan sus pensamientos.

En el plano ontológico para Descartes la única existencia cierta es lo percibido con certeza por la razón. Se
trata de una realidad que es idéntica y la misma para todos los sujetos que apliquen correctamente el
método. Es un mundo ultravital y extrahistórico: nada material y sensible que tenga vinculación con la vida
y con la historia es real. Tal realidad racionalista no es perspectivista ni histórica; es absoluta.

Ortega propone una realidad perspectivista. “La perspectiva es uno de los componentes de la realidad.
Lejos de ser su deformación, en su organización”. La realidad se muestra en tantas perspectivas como
sujetos existan.

En el plano epistemológico. Para Descartes será verdadero lo que la razón, cualquier razón, pertenezca al
lugar o momento histórico al que pertenezca, perciba con claridad y distinción. La razón que alcanza la
claridad y distinción es una razón separada y sin ningún contacto con el cuerpo: la sustancia pensante.
Precisamente cuando la sustancia pensante se deja llevar por los sentidos y entra en contacto con lo sensible
pierde la posibilidad de alcanzar la verdad.

Para Ortega, el conocimiento es siempre conocimiento desde una vida, desde unas condiciones corporales,
socioculturales e históricas concretas, es decir, desde un punto de vista. La circunstancia de cada sujeto
determina la parte de realidad a la que tiene acceso. Por tanto, ningún sujeto ni ninguna época histórica
podrán alcanzar el conocimiento absoluto y definitivo. La parte de verdad alcanzada es precisamente eso,
una parte de la verdad.

En el plano antropológico. Descartes defiende un dualismo antropológico. Propone que lo único


indudable es la existencia del yo pienso, una sustancia que se define como pensamiento. Lo corporal es una
sustancia extensa, distinta y separada del yo. Por eso, la razón de los seres humanos de todas las épocas y
lugares es una abstracción.
Para Ortega, lo que define al ser humano es su vivir. La vida no es una cosa o sustancia que se pueda
definir como pensamiento o como cualquier cosa. El hombre no tiene naturaleza, tiene historia. Es un ser
que se está haciendo a sí mismo, decidiendo desde el marco de libertad que le ofrece su circunstancia. La
definición de cualquier aspecto humano que olvide que nace de lo vital es una abstracción.  

5. RELLENAR LOS HUECOS.