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INDICE

INTRODUCCIÓN.......................................................................................................3

AMELIA DENIS DE ICAZA (1836-1911).....................................................................3

AL CERRO ANCÓN..................................................................................................12

AMELIA DENIS DE ICAZA......................................................................................12

ANÁLISIS.....................................................................¡Error! Marcador no definido.

A LA MUERTE DE VICTORIANO LORENZO, POR AMELIA DENIS DE ICAZA. . .13

DIANA MORÁN..........................................................................................................4

(1932-1987)..................................................................................................................4

AHORA LLEVO EL ISTMO EN CADA PORO , POR DIANA MORÁN........................5

¡OH TUIRA CAUDALOSO DE ALELUYAS! , POR DIANA MORÁN...........................6

ANÁLISIS...................................................................................................................6

LA BIOGRAFIA DE GASPAR OCTAVIO HERNANDEZ.............................................7

CANTO A LA BANDERA, POR...................................................................................8

GASPAR OCTAVIO HERNÁNDEZ.............................................................................8

MELODÌA..................................................................................................................9

(GASPAR OCTAVIO HERNANDEZ)...........................................................................9

ROGELIO SINAN (1902-1994)...................................................................................10


LA PESCA MILAGROSA, POR ROGELIO SINÁN...................................................16

PENSAMIENTO........................................................................................................16

VIAJE...........................................................................¡Error! Marcador no definido.

ANÁLISIS.....................................................................¡Error! Marcador no definido.

RICARDO MIRO (1883-1940)...................................................................................18

PATRIA, POR RICARDO MIRÓ..............................................................................19

PENSAMIENTO........................................................................................................19

EL POEMA DEL RUISEÑOR, POR RICARDO MIRÓ..............................................20

ANÁLISIS.....................................................................¡Error! Marcador no definido.

CONCLUSIÓN..........................................................................................................22

BIBLIOGRAFÍA.......................................................................................................23
INTRODUCCIÓN
La literatura de los primeros años de la república será obra de los poetas. Esto se
explica porque la tradición inmediata bebía de la fuente de la poesía y las
condiciones generales del nuevo estado invitaron a la efusión lirica.

Amelia era la única mujer del grupo romántico, nació en la ciudad de Panamá, su
poesía se distingue por un profundo sentido social, escribe versos.

Ricardo Miró suele ser considerado como la figura eje del grupo y el poeta mayor
de Panamá, poeta cívico, cantor de la patria, hombre enamorado de su paisaje
natural.

Se ha afirmado dentro y fuera del país, que nuestra literatura no tiene historia.
Pero la verdad es meno categórica, pues la literatura panameña existe desde hace
más o menos un siglo.
DIANA MORÁN

(1932-1987)

Nació en Panamá el 17 de noviembre de 1932 y murió en México el 10 de febrero de 1987. Al


momento de su fallecimiento era profesora titular de tiempo completo en la Universidad
Autónoma Metropolitana (UAM), de la ciudad de México. Llegó a ese hermano país en 1969,
exiliada luego del golpe militar de 1968, cuando era dirigente de la Asociación de Profesores.

Fue docente en el Instituto Fermín Naudeau (hasta su detención y destierro) donde orientó a
muchos jóvenes en las lides literarias y les inculcó el amor por el arte y la patria.

En el colegio de México obtuvo el Doctorado en Letras Hispánicas con la tesis Cien Años de
Soledad: novela de la demitificación (editada por la UNAM en 1988).

Su poesía combativa y revolucionaria fue publicada en Panamá, Cuba, México, Guatemala,


Estados Unidos, Chile y España. Gaviotas de Cruz Abierta, recibió el premio Ricardo Miró en
1965 y nunca fue publicado en volumen.
Ahora Llevo el Istmo en Cada Poro , por
Diana Morán

Ahora llevo el Istmo en cada poro pero infinitos en la lucha cósmica


y una página pura por la felicidad de todos.
para tatuar historias sin canales. Y cuando la hora-golondrina nazca
¡Ahora soy coro-sangre de tu himno, de los senos-arenas de clepsidra,
el asta en la bandera, la amaré como ésta
metálica violeta de combate! de armónica vivencia...
Ahora sé que clandestinamente (Brotarán del vientre de recuerdos próvido
tenemos que sembrar jazmines rojos nostálgicas alondras
para que el estallar indomable que edificarán hogares
de su aroma proletario en tu cuello poblado de kilómetros)...
nos devuelva: No... No habrán lluvias salobres
La dignidad... la tierra... los productos... -por las alas paralelas-
Las rondas infantiles sin betunes, ni suicidio de vuelos.
los motetes robustos de mazorcas, Seguirás en mis almanaques
los suburbios con trajes de domingo, como si duplicara la matriz
la comida puntual de los obreros, la esencia de tu gesto.
las entrañas de coco de la paz, Seguiré vertical
los crepúsculos-naranjas del poema, -sobre la ausencia-
los humanos derechos con tu abecedario:
en las simientes del amor fertilizado. ¡Paloma de macano combatiente,
Ahora sé volando con mis versos
que somos en abrazos temporales; hacia el pueblo!

Análisis

La patria se compone de nuestro suelo, nuestro paisaje, del recuerdo de nuestros


próceres y de nuestras tradiciones; pero también es algo más.
Ese algo más es al mismo tiempo tradición y unidad. O sea, un doble vínculo
simultáneo con ese suelo que nos vio nacer y crecer. Amor a la patria es entregarse
por completo a su beneficio
¡OH TUIRA CAUDALOSO DE ALELUYAS! , POR
DIANA MORÁN

¡Oh Tuira caudaloso de aleluyas!


Inundas mi paisaje
de piraguas eróticas
y los cauces reviento
de mis vírgenes aguas.
Canaletes-ternura
reman enamorados
hasta la trascendencia del amor
-vértice de suspiros-
origen de la célula.
¿Qué frescura existió
que no me dieras?
¿Qué escondida corriente
no fue tuya?
Piraguas y paisaje...
Equilibrio nupcial
de telúrico vuelo.
¡Oh Tuira caudaloso de aleluyas
por la viva metáfora amorosa
fuimos ríos laureles!

ANÁLISIS
El Tuira es un río que está localizado al extremo este de Panamá, específicamente en la provincia de
Darién y en la Comarca Emberá-Wounaan. Es el río más caudaloso del país y el segundo más largo
(230 km), superado sólo por su afluente, el río Chucunaque.
LA BIOGRAFIA DE GASPAR OCTAVIO HERNANDEZ

Nació en la ciudad de Panamá, el 14 de julio de 1893, de humildísima origen, es el más


joven de los poetas primeros de la República y también el más sometido al influjo
modernista. Autodidacto, mostró dominio sobre los instrumentos de su arte. Fue correcto
verificador, y poeta. Agrada en Hernández su voluntad de perfección. Hombre
imaginativo, realizó cosas singulares. Y dejó dos libros: Iconografías (1915), prosa que
incluye cuentos y notas críticas, y Melodías del pasado (1915); a lo que se agrega La
Copa de Amatista (1923), libro póstumo. Murió el 13 de noviembre de 1918, de un
ataque de hemoptisis.

Demetrio Korsi lo clasificó de "gran poeta negro, doloroso, exótico, sincero y


desventurado que murió a los 25 años ahogado por violenta hemoptisis, en el despacho
de La Estrella de Panamá, periódico del cual era jefe de redacción".
CANTO A LA BANDERA, POR

GASPAR OCTAVIO ¡Bandera de la patria! ¡Con celajes


HERNÁNDEZ de púrpura encendida, con pedazos
del cielo de los ístmicos paisajes
Se detuvo el mancebo en la rampa, frente al y de marina espuma con encajes
mar transparente. Comenzaba a brillar la tejieron nuestras vírgenes los lazos!
mañana. En una de las naves de Aguadulce
fondeadas en el puerto, hercúleo marino de ¡Bandera de la patria! Las estrellas
color de bronce -cantando un alegre cantar en tus colores su fulgor derraman
de aldea- enarbolaba el pendón tricolor del perennemente vívidas. Por ellas,
Istmo.El mancebo sintióse inquieto de los hombres duros, las mujeres bellas
entusiasmo: el entusiasmo le hizo poeta y le ¡en patriotismo férvido se inflaman!
inspiró este canto:
¡Ellas, en nuestros fuertes corazones,
¡Ved cómo asciende sobre el mar la enseña la llama avivarán del heroísmo,
que refleja en sus vívidos colores cuando al grito marcial de los cañones,
el mar y el cielo de la patria istmeña! enemigo clarín vibre canciones
¡Mirad...! ¡Es la bandera panameña, bajo el ardiente sol de nuestro Istmo!
vistosa cual gentil manto de flores!
Ellas reavivarán en nuestras almas
¡Ved cómo asciende al mástil del velero amor por nuestras fértiles campiñas
serpenteando con lánguida armonía sembradas de naranjos y de palmas,
bajo la luz del matinal lucero, donde -tras de luchar- núbiles niñas
mientras canta fornido marinero nos ceñirán de mirtos y de palmas...
con ruda voz, canciones de alegría!
¡Bandera de la patria! Sube...,sube
El céfiro de Ancón, puro y fragante hasta perderte en el azul... Y luego
como beso de virgen, acaricia de flotar en la patria del querube;
la tenue seda del pendón flotante de flotar junto al velo de la nube,
y tierno idilio sobre el mar sonante si ves que el Hado ciego
con el céfiro la bandera inicia. en los istmeños puso cobardía,
desciende al Istmo convertida en fuego
y extingue con febril desasosiego
¡a los que amaron tu esplendor un día!

Sentimiento:

El orgullo nacional se expresa en ese en


ese emblema nacional que ondea
orgulloso cuando lo representamos con
dignidad. Allí en el Cerro ancón se mese
majestuosa nuestra bandera nacional.
MELODÌA

(GASPAR OCTAVIO HERNANDEZ)

Todo vibra con músicas; el río


que orla de espumas el jardín; la espesa
y verde fronda que la Aurora besa
con un beso que vuélvese rocío.

Todo vibra con músicas: los mares


que al cielo ofrendan su cantar sonoro;
el oro de la cítara de oro
del cantar de los Cantares...

¡Oh amada toda ritmo...! Oh dulce amada!


Cuando empiece a extinguirse la mirada
de mis ojos enfermos de no verte,

¡arrúllame con músicas sonoras,


que –al escuchar tus músicas– las Horas
detendrán el avance de la Muerte!

Si te detienes a escuchar el riachuelo que se desliza por el prado, y las olas que
mueren a la orilla, te sentirás tentado a escribir un verso una melodía y mas si
esa melodía nace de una nostalgia.
AMELIA DENIS DE ICAZA
(1836-1911)

Nació en la ciudad de Panamá el año de 1836. Su padre era de origen francés, y su madre
panameña. Desde pequeña tenía mucha afición a la literatura y hacía poesías llenas de un natural
encanto, sin ningún artificio estudiado, como cantan los pájaros. Colaboró siendo muy joven en
el periódico que editaba su padre, Don Saturnino Denis, en Panamá.

Recibió su primera instrucción primaria en la Primera Escuela elemental de niñas, en el barrio de


Santa Ana. Pero su formación cultural la debió al hogar y al propio esfuerzo. Doña Amelia se
encuentra, en efecto, entre los poetas noveles que se estrenaron desde las columnas de "La
Floresta Istmeña".

Contrajo dos uniones conyugales; del primer matrimonio tuvo varios hijos, de los cuales
podemos mencionar a Doña Julia Ramírez de García; del segundo sólo tuvo una hija, Doña
Mercedes Icaza de Espinosa, casada en Nicaragua.

Habiéndose casado su hija Mercedes, con el caballero nicaragüense Don Ponciano Espinosa, su
esposo Don José María Icaza acompañó a su hija a Nicaragua, donde murió a los pocos meses, y
es por este motivo que Doña Amelia Denis v. de Icaza, la sublime poetisa, se trasladó a
Nicaragua en 1894 donde vivió el resto de su vida al lado de su hija y de sus nietas que trataron
con su cariño hacerle más llevadera la ausencia de su patria y de los suyos. Aquí fué muy
apreciada por toda la sociedad, donde compuso muchas poesías dedicadas casi todas a personas
de su especial simpatía.

Según cuenta María Albertina Gálvez, escritora guatemalteca, Doña Amelia vivió en Guatemala
más de dos décadas. Allí colaboró en varios periódicos importantes, entre ellos el "Trabajo" y
especialmente en el "Bien Público", hizo relaciones literarias, y popular su nombre y el
seudónimo de "Elena".

Doña Amelia es, en la historia de nuestra literatura, la primera mujer que escribe versos. Empero,
su importancia no estriba en eso. En postura desventajosa respecto de sus compañeros de
generación por virtud de las dificultades que limitaron su acceso a la cultura, su poesía se
distingue por un profundo contenido social. Doña Amelia vive en permanente polémica con la
sociedad. La injusticia, la hipocresía le hieren de modo particular. Aparte el tema social, su musa
no tiene gusto más que para las expansiones domésticas.

Su verso es espontaneidad del momento, respuesta a la sugestión de un instante. Para Doña


Amelia no hay problemas poéticos, ni sabe ella de la lucha por lograr la expresión exacta y bella,
el justo matiz del pensamiento. Precisamente en esa facilidad para darse, en su ingenuidad
poética, está su mayor virtud. Y ello nos explica lo mejor de su obra, su fuerte contenido político
y social. Sorprende el tono de sus poesía, consideradas la sociedad y la época en que le tocó
vivir. Personaje de un escenario limitado, donde el uso de la "Puerta de Tierra" indicaba la
persistencia de antagonismos sociales, su canto debió parecer blasfemia o incómodo desenfado a
los oídos de cierta gente. Con versos declamatorios que a ratos suenan a panfleto, Doña Amelia
va pidiendo justicia para todos, fustigando remilgos, exaltando el trabajo y aun solicitando de dos
pueblos sureños en guerra -Chile y Perú-, pongan fin a una lucha para ella insensata por ser lucha
entre hermanos.

Tanta rebeldía social, temperamento tan pronto, a la contienda no podían ser indiferentes a los
afanes y dolores de la nacionalidad. Natural así que, cuando, ya en las lindes de la senectud,
Doña Amelia visita su tierra en 1906, con el objeto de ver a su hija Julia y a sus dos hermanas
Matilde Denis y Mercedes Denis v. de Miró, frente a la nueva realidad política, que hipotecaba a
una nación poderosa parte del territorio nacional, se sienta herida en su intimidad. Llena de
añoranzas y tristes presentimientos escribe entonces las melancólicas estrofas de su canto "Al
cerro Ancón", poema que cierra felizmente el ciclo romántico y asegura a la poetisa su definitivo
ingreso a nuestro Parnaso.

Murió en Managua, Nicaragua, el 16 de julio de 1911, luego de una vida apasionada y generosa
en desdichas, según se desprende del contexto de sus poesías. Fué muy llorada y sentida por sus
numerosas amistades que guardan todavía el recuerdo imperecedero de la inmortal poetisa.
Al Cerro Ancón

Amelia Denis de Icaza Más tarde, con mi lira enlutecida,


en mis pesares siempre te llamé;
buscaba en ti la fuente bendecida
que en mis años primeros encontré.
Ya no guardas las huellas de mis pasos,
ya no eres mío, idolatrado Ancón. ¡Cuántos años de incógnitos pesares,
Que ya el destino desató los lazos mi espíritu buscaba más allá
que en tu falda formó mi corazón. a mi hermosa sultana de dos mares,
la reina de dos mundos, Panamá!
Cual centinela solitario y triste
un árbol en tu cima conocí: Soñaba yo con mi regreso un día,
allí grabé mi nombre, ¿qué lo hiciste?, de rodillas mi tierra saludar:
¿por qué no eres el mismo para mí? contarle mi nostalgia, mi agonía,
y a su sombra tranquila descansar.
¿Qué has hecho de tu espléndida belleza,
de tu hermosura agreste que admiré? Sé que no eres el mismo; quiero verte
¿Del manto que con recia gentileza y de lejos tu cima contemplar;
en tus faldas de libre contemplé? me queda el corazón para quererte,
ya que no puedo junto a ti llorar.
¿Qué se hizo tu chorrillo? ¿Su corriente
al pisarla un extraño se secó? Centinela avanzado, por tu duelo
Su cristalina, bienhechora fuente lleva mi lira un lazo de crespón;
en el abismo del no ser se hundió. tu ángel custodio remontose al cielo...
¡ya no eres mío, idolatrado Ancón!
¿Qué has hecho de tus árboles y flores,
mudo atalaya del tranquilo mar?
¡Mis suspiros, mis ansias, mis dolores,
te llevarán las brisas al pasar!

Tras tu cima ocultábase el lucero


que mi frente de niña iluminó:
la lira que he pulsado, tú el primero
a mis vírgenes manos la entregó.

Tus pájaros me dieron sus canciones,


con sus notas dulcísimas canté,
y mis sueños de amor, mis ilusiones,
a tu brisa y tus árboles confié.
Pensamiento:
Uno de los emblemas nacionales es el Cerro
Ancón , que se yergue majestuoso como un
vigilante de la ciudad de Panamá, su belleza y
significado patrio inspiró a Amalia a dedicar
esta poesía.
A LA MUERTE DE Se hizo su jefe el montañés intrépido,
VICTORIANO LORENZO, POR el campo de batalla fue su altar
y el órgano divino, el ruido horrísono
AMELIA DENIS DE ICAZA
del cañón enemigo al estallar.
Atado! y ¿para qué? si es una víctima
Y ni el invierno con sus noches lúgubres
que paso a paso a su calvario va
detuvo nunca su carrera audaz.
lo lleva hasta el banquillo la república
Como el león de los bosques en América
y con ella en el alma a morir va.
ni dio cuartel ni lo pidió jamás.
Atado! y ¿para qué? frente al suplicio
Soñó con la victoria, fue su ídolo
los soldados esperan la señal,
y en su mano nervuda se rompió
el plomo romperá su pecho heroico
tras el ideal la noche con lo trágico
que ostentaba lo enseña liberal.
que el astro rey en el ocaso hundió...
Marcha a su lado el sacerdote trémulo
Y después... y en las sombras del crepúsculo
hablándole del cielo y de perdón
en un lago de sangre el corazón;
lleva un Cristo en las manos, y está pálido
y el pueblo que se aleja del patíbulo
murmurando en silencio una oración.
murmurando una horrible maldición.
El sigue su camino siempre impávido
Su centro era el peligro, nunca el pánico
sin el hondo sufrir del criminal
hizo su corazón estremecer
libre nació bajo sus grandes árboles
se alumbraba con luces de relámpago
y en ruda lucha defendió su ideal.
cuando iba el enemigo a sorprender.
De hombres nacidos en las selvas vírgenes
en grupos de invencibles lo siguió
que allá en nuestras montañas, el indígena
puede morir pero rendirse no.
Pensamiento

Victoriano Lorenzo fue apresado y condenado a morir


frente a un pelotón de fusilamiento.
ROGELIO SINAN
(1902-1994)

El 25 de abril de 1902, nace en la isla de Taboga un niño que más tarde bautiza su palabra en la
religión del mar y crece en poeta, cuentista y novelista.

Rogelio Sinán es el nombre que en las letras adoptara Bernardo Domínguez Alba, para sustentar
su original teoría de que el hombre es hijo del padre y de la tierra.

Su padre se llama Rogelio.


Sinán es la conjunción de Sinaí y Renán.

Cursó humanidades en el Instituto Nacional de Panamá. Entonces sinpatiza con los


enciclopedistas. Se graduó en 1923. Empleado del National City Bank, en pocos meses se hastió
de balances y marchó a Santiago de Chile, donde amplió sus horizontes como estudiante del
Instituto Pedagógico y en el trato de escritores y artistas.

Realizó su gran deseo de vivir en Europa, y en la vieja Universidad de Roma asiste a las clases
de Rossi, de Gentile, de Venturi y de Spirito, entre los años de 1925 y 1930. Es entonces cuando,
compenetrado con las nuevas corrientes literarias, escribe y publica, en 1929, en Roma, su
primer libro de poemas: Onda.

En 1930 está de regreso en Panamá; explica la cátedra de Literatura y Estética y empieza sus
luchas por las nuevas direcciones de la poesía. Nostálgico de Europa y con muy escasos medios,
vive en París el año 1932. Allí escribe el cuento A la orilla de las estatuas maduras, que los
críticos han clasificado como "joya de la literatura nacional". Motivos económicos le
reintegraron a su cátedra del Instituto Nacional de Panamá. Entonces prepara su farsa para teatro
infantil titulada La cucarachita mandinga, cuya representación, en 1937, en el Teatro Nacional,
fue un inesperado y verdadero acontecimiento escénico. El mismo año fue nombrado cónsul
general de Panamá en Calcuta, cargo que desempeñó por dos años.

En 1941 organizó y dirigió el Departamento de Bellas Artes, de Panamá, una compañía de teatro
popular, que representó diez meses ante el público, y una Biblioteca Selecta, de la que se
publicaron veinte números de cuentos, panameños en su mayoría.

En 1943 conquista el Premio Miró con su novela Plenilunio que fue editada en 1947, y que, por
su rara técnica y el tema que trata, alzó una gran polémica.

En 1944 publicó Incendio, poema en tres cantos, nacido de una experiencia vivida una
madrugada de sobresalto.

Hizo nuevos viajes de tipo cultural. Fruto de sus andanzas por India y China es su libro Dos
aventuras en el Lejano Oriente, que publica en Panamá en 1947. En 1948 dicta conferencias en
Perú, Chile, Argentina y Uruguay.
Depués, en 1949, publicó Semana Santa en la Niebla, primer premio del concurso Miró,
hermoso libro que se apoya, según propia confesión, en las tradiciones de su isla natal, agregó un
título a nuestra mejor bibliografía poética y el Ministerio de Educación lo edita lujosamente.

En 1951 recorre las Repúblicas centroamericanas, creando en sus capitales el centro


correspondiente a su idea de una gran Asociación Centroamericana de Escritores y Artistas. La
comunidad literaria creada con esta campaña tuvo para Panamá gratas sorpresas, y así fue
incluida en el Certamen de Artes, Ciencias y Letras que se celebra anualmente en Guatemala y
en las ediciones "Clásicos del Istmo", del Ministerio de Educación de dicho país.

En el año 1969, publicó Saloma Sin Salomar, libro que recoge poemas de hace un cuarto de siglo
y agrega la mayor parte de su producción postrera, no muy abundante, donde apuntan
modalidades que implican una renovación.

El nombre de Rogelio Sinán ha sido la bandera de la literatura nueva de la cultura de Panamá.


Actualmente los jóvenes siguen reconociendo su magisterio y como puede advertirse, el aporte
de Sinán a nuestra poesía es considerable. Sinán desapareció, de edad avanzada y activo además,
en 1994.
LA PESCA MILAGROSA, POR
ROGELIO SINÁN

VIEJO muelle zurcido de brumas y sirenas.


Visión húmeda. Verde vaivén de remo y quilla.
Torso de ola. Gaviotas silbando en el trapecio
de un canto marinero. Yodada hora salada
cuando el pelícano hunde puñales en la clara
pupila de la espuma. Brisa ágil. Brea. Hipocampos,
nostálgicos de friso. Tritones. Caracoles.
Mirad:¡Entre las redes ha caído la tarde!

Pensamiento:
La pesca milagrosa fue un gran acontecimiento en la vida de los discípulos de Jesús que macó
su vida para siempre para llegar a ser pescadores de hombres.
El Hijo Pródigo
Rogelio Sinán

Lamiendo tierra, arena, raíces y bozafias,

tumbo a tumbo al origen precipítase el río.

Los oros del poniente despilfarró en cabriolas

de ondulante premura por liquidar su opimo

caudal de margaritas y alas de mariposa.

Vuelve enjuto, lodoso, pordiosero de estío,

y, añorando caricias de paternales alas,

arrójase en el seno del Mar, arrepentido.


Pensamiento
El hijo pródigo como muchos hijos hoy no están conforme con las cosas que tienen en la casa y desean
irse pidiendo su parte, para después despilfarran el dinero para después regresar a casa.
RICARDO MIRO
(1883-1940)

El gran poeta nacional de Panamá nació en la capital de la República el 5 de noviembre de 1883.


Huérfano de padre desde muy niño, a los quince años fue a estudiar a Bogotá en el Colegio
Menor del Rosario. Cinco meses estudia pintura. Sus estudios los interrumpe la revolución
colombiana de 1899. Conoce en Panamá los días del Canal, bajo construcción francesa, y el
horizonte que abre para su generación la independencia de Colombia en 1903. Publica sus
primeros versos en El Heraldo del Istmo, de los modernistas. Se casa en 1906. Al año siguiente
lanza la revista Nuevos Ritos, prolongación del "EL Heraldo del Istmo", revista que mantuvo por
espacio de una década. Entonces conoció a Rubén Darío, que paso por Panamá. Editó su primer
libro en 1908.

Desempeña puestos del gobierno en el exterior. Es secretario de la Legación Panameña en


Londres y cónsul en Marsella, aunque reside en Barcelona, donde escribió en 1909 su bello
poema patria. En 1911 regresó a Panamá, siguiendo sus actividades literarias en las revistas.
Como miembro de la delegación panameña a las fiestas del centenario de la independencia del
Perú, viaja a Lima en 1921.

Desempeñó puestos en la capital como director de los Archivos Nacionales (1919-1927), y fue
secretario perpetuo de la Academia Panameña de la Lengua desde 1926. Murió en la ciudad de
Panamá el día 2 de marzo de 1940. Los escritores de Panamá y los hispanoamericanos
lamentaron su muerte y exaltaron su poesía como la del más grande poeta istmeño.

Ubicado dentro del movimiento que siguió al gran triunfo de Darío, se mantuvo fiel a su propio
temperamento e ideal estético, haciendo una poesía íntima y sencilla, fiel al paisaje de su tierra.
Ha sido, por eso, uno de los más eficaces voceros de la nacionalidad. Se le considera el más alto
exponente de la poesía panameña.
PATRIA, POR que al alma le conversan de un tiempo que
RICARDO MIRÓ pasó. (2)

¡Oh patria tan pequeña, tendida sobre un En vez de estas soberbias torres con áurea
istmo donde es más claro el cielo y es más flecha, en donde un sol cansado se viene a
vibrante el sol, (1) en mí resuena toda tu desmayar, dejadme el viejo tronco donde
música, lo mismo que el mar en la pequeña escribí una fecha, donde he robado un beso,
celda del caracol! donde aprendí a soñar.

Revuelvo la mirada y a veces siento espanto ¡Oh mis vetustas torres, queridas y lejanas,
cuando no veo el camino que a ti me ha de yo siento las nostalgias de vuestro repicar!
tornar... ¡Quizá nunca supiese que te quería He visto muchas torres, oí muchas
tanto, si el Hado no dispone que atravesara campanas,
el mar!... pero ninguna supo, ¡torres mías lejanas!,
cantar como vosotras, cantar y sollozar.
La patria es el recuerdo... Pedazos de la vida
envueltos en jirones de amor o de dolor; La patria es el recuerdo... Pedazos de la vida
la palma rumorosa, la música sabida, envueltos en jirones de amor o de dolor;
el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor. la palma rumorosa, la música sabida,
el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor.
La patria son los viejos senderos retorcidos
que el pie, desde la infancia, sin tregua ¡Oh patria tan pequeña que cabes toda entera
recorrió, debajo de la sombra de nuestro pabellón:
en donde son los árboles antiguos conocidos quizás fuiste tan chica para que yo pudiera
llevarte por doquiera dentro del corazón! (3)

PENSAMIENTO:

Cuando estamos lejos del nuestro país nos viene las nostalgia y los recuerdos de
ese rincón que nos vio crecer. Ricardo Miró desde la distancia escribe a su
amada patria, esa patria tan pequeña que se había llevado en el corazón y que no
podía olvidar.
El Poema Del Ruiseñor, por
Ricardo Miró

Desde la rama del ciprés dormido


el dulce ruiseñor canta a la luna
y la invita a bajar hasta su nido.
Ya ves qué casto amor tan sin fortuna...,
y eso que el ruiseñor, en un descuido,
puede llegar volando hasta la luna.

Envuelto entre la luz embrujadora


da al viento el ruiseñor todas las galas
que su garganta mágica atesora;
y la luna se vuelve toda escalas
de seda y luz... (La luna diz que ignora
que su dulce cantor tiene dos alas...)

Calla el agua en los claros surtidores,


se aduermen los arroyos cristalinos
y se despiertan a escuchar las flores.
Astro y pájaro, a un tiempo, están divinos...
y ella baja hasta él vuelta fulgores,
y él asciende hasta ella vuelto trinos...

Lleno de sombra y de quietud, como una


pupila abierta al cielo indiferente,
un retazo perdido de laguna
sueña en la fronda del jardín... Presiente
la pálida belleza de la luna
aquel espejo claro y transparente.

El ruiseñor solloza dolorido


envuelto entre la luz embrujadora
cuando calla, de pronto sorprendido,
porque desde la rama en donde llora
advierte que la luna se ha caído
y flota sobre el agua onduladora.

Calla el agua en los claros surtidores,


se aduermen los arroyos cristalinos
y se despiertan a escuchar las flores.
Luna y pájaro, a un tiempo, están divinos...
y ella asciende hasta él vuelta fulgores,
y él desciende hasta ella vuelto trinos.
El pájaro suplica, impreca y canta,
mientras se multiplica a maravilla
la flauta de su eclógica garganta...
y salta alegre al ver cómo se humilla
la luna, que corriendo tras su planta
se viene sobre el agua hasta la orilla...

Ante el dulce deliquio que le miente


la luna, riendo en el cristal del lago,
loco de amor el ruiseñor se siente,
y respondiendo al amoroso halago,
hunde el pico en el agua transparente
y se bebe la luna trago a trago.

Pensamiento:
Inspirado el poeta en el canto del ruiseñor…
El canto es inolvidable por su volumen, su variedad de notas y por la fuerza con que es
emitido. Consiste en una rápida sucesión de notas repetidas, unas roncas, otras líquidas, muy
sonoro y un aflautado y piante, primero lento y luego alcanzando un crescendo.
CONCLUSIÓN

Como pudimos conocer en este trabajo, a través de la poesía cada autor quería dar
a conocer el sentimiento plasmado en una lírica, en un verso, en un poema,
enriqueciendo la literatura nacional, y en otras ocasiones expresando un vivo
sentimiento patrio, que recordamos hoy que se avecinan los día patrios.
BIBLIOGRAFÍA

www.binal.ac.pa/
www.panamapoesia.com/contenid.htm