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“LEY DE FORMALIZACION Y GENERACION DE EMPLEO” (1429 DE

2010)

¿Es verdaderamente útil en Colombia fomentar la creación de nuevas empresas para


reducir los índices de desempleo y disminuir los de trabajos informales?

La informalidad se encuentra presente en todos los sectores de la economía, la única


forma para combatirla es promoviendo un mejoramiento de la calidad de vida de los
trabajadores y de los empresarios informales, creando políticas de apoyo a los
trabajadores impulsadas por el gobierno colombiano.
Para el sector más pobre de la sociedad, representa una fuente de ingreso y un
“alivio” para su economía, mientras para el gobierno y la economía formal,
representa un problema social con muchos puntos negativos para el desarrollo del
país. Esto conlleva a considerar las políticas locales para enfrentar este nuevo sector
de la economía. Por eso el gobierno no solo busca disminuir la informalidad, sino
que trata de fomentar estrategias para la generación de empleo formal. El
crecimiento económico, los acuerdos comerciales, las políticas orientadas a
formalizar empresas, la reducción de trámites y de costos para la creación de
microempresas, el apoyo al emprendimiento, las facilidades de acceso al crédito y la
reducción de las tasas de impuestos.

Por ende, el gobierno del presidente Santos a decidido impulsar una ley que consta
de cuatro elementos esenciales: el primero contiene incentivos para la formalización
empresarial; el segundo busca generar estímulos tributarios para la generación de
empleo a la población vulnerable, entre ella jóvenes menores de 28 años y personas
de bajos ingresos; el tercero contempla la simplificación de algunos trámites para la
formalización y liquidación de empresas y el cuarto ordena la creación del “sistema
nacional de información sobre la demanda de empleo”. Pero más que una ley
generadora e impulsora de la formalidad del trabajo en el país, se ha convertido en
una especie de reforma tributaria que sigue sin dar garantías a las personas que
trabajan “Por su propia Cuenta”.

Las medidas propuestas en la ley 1429 de 2010 no son de gran impacto para la
generación de empleo, como tampoco de fácil control. Estas podrían ser de ayuda
para las pequeñas empresas, pero no es claro que estimulen la formalización de
aquellas que hoy son informales, por cuanto tendrían que pagar erogaciones como
pensiones, salud y ajustar salarios al mínimo, a cambio de no pagar una
parafiscalidad que tampoco pagan hoy. A su vez pueden ocurrir cosas indeseadas
pero probables como que esta ley puede ser utilizada por los pequeños y medianos
empresarios de manera fraudulenta, pues podrían cambiar cada cuatro años de
nomina o nombre para así acceder siempre al privilegio del no pago de los aportes
parafiscales que otorga esta ley. Que se descarte personal idóneo en plena edad
productiva (28 a 40 años), para contratar los denominados grupos vulnerables, y así
obtener el beneficio tributario creado. No parece claro cómo se va a controlar que
esto no ocurra, porque si bien la ley lo prohíbe, no existe la capacidad suficiente de
inspección, vigilancia y control. Que se estigmatice con la edad del trabajador a
grupos de población con igualdad de necesidades en la búsqueda y obtención de
empleo (mayores de 28), práctica discriminatoria cuyos efectos son impredecibles.

Los intentos hechos por administraciones anteriores no han sido del todo exitosos,
en cuanto a medidas similares a dicha ley (Ley 50 de 1990 y más recientemente Ley
789 del 2002), quizá entre a consideración “que el empleo no se genera por decreto,
sino mas bien con la recuperación de la economía”. Este tipo de medidas adoptadas
por el gobierno no atacan el problema de raíz, puede que la salida se encuentre en
otros campos como son la educación, la tecnificación de la mano de obra, el
comercio exterior, entre otros; lo claro es que el Estado como garante de los
derechos fundamentales del hombre y de la dignidad humana es quien debe proveer
las herramientas, conocimientos y ayudas para sacar de la informalidad a aquellos
trabajadores que aun viven del “rebusque”.

Tal vez para atacar ese monstruo del desempleo, la solución no está en quitarle
carga de impuestos a las empresas, ya que de fondo estos no generan riqueza pero si
una gran desigualdad social, los ricos más ricos y los pobres más pobres, para
reparar este problema, primeramente se debe forjar lo más importante que es el
material humano, el talento y el conocimiento, apoyando medidas como la del
fortalecimiento y formación del capital humano y la creación del sistema nacional de
información de demanda laboral con los cuales estoy muy de acuerdo,
consecutivamente se podrá fortalecer el emprendimiento, activar el campo con
préstamo y una banca nacional pública para préstamos de emprendimiento. En pocas
palabras creo que se debe incentivar la educación y la ganas de salir adelante en
nuestro país.
ENSAYO “LEY 1429 DE 2010”

JORGE LEONARDO GAUTA BURGOS

90092360180

PRACTICA FORENSE I

GRUPO “B”

Dr. LUDY MONTAÑEZ GELVEZ

UNIVERSIDAD DE PAMPLONA

FACULTAD DE JURISPRUDENCIA

PAMPLONA

2011