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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MISION SUCRE
ALDEA BOLIVARIANA DE TACARIGUA
TACARIGUA- EDO. MIRANDA
ESTUDIOS JURIDICOS

CONTRATOS

PROFESORA: TRIUNFADOR:

Nancy Sojo JAVIER TOVAR


V-16.451.191

Tacarigua, 14 de Mayo del 2.020


CONTRATOS

ACUERDO
- Es un negocio jurídico bilateral que consiste en la manifestación de voluntad de dos
o más personas que coinciden en la determinación o solución de un asunto de
interés común.
- En el acuerdo deben coincidir dos o más personas en las voluntades y no por todas
las personas
- En cambio la convención y el contrato si requieren de la voluntad unánime de todos
los intervinientes.

CONVENCIÓN
- Es un concierto entre dos o más personas para realizar un determinado fin.
- Es un negocio jurídico bilateral integrado por varias voluntades identificadas en la
consecución de un fin u objeto jurídico.

Un contrato, en términos generales, es definido como un acuerdo privado, oral o


escrito, entre partes que se obligan sobre materia o cosa determinada, y a cuyo
cumplimiento pueden ser exigidas. Es un acuerdo de voluntades que genera derechos
y obligaciones para las partes. Por ello se señala que habrá contrato cuando varias
partes se ponen de acuerdo sobre una manifestación de voluntad destinada a reglar
sus derechos.

Doctrinariamente, ha sido definido como un negocio jurídico bilateral o multilateral,


porque intervienen dos o más personas (a diferencia de los actos jurídicos unilaterales
en que interviene una sola persona), y que tiene por finalidad crear derechos y
obligaciones (a diferencia de otros actos jurídicos que están destinados a modificar o
extinguir derechos y obligaciones, como las convenciones). También se denomina
contrato el documento que recoge las condiciones de dicho acto jurídico.

En el Derecho romano clásico, a su vez, el contrato se refiere a la concreta situación de


estar ligadas las partes por un vínculo jurídico que crea derechos y obligaciones. No se
refiere al acto jurídico mediante el cual las partes contraen dichos derechos, sino a lo
contratado (contractus, lo contraído), la relación jurídica que ha quedado
indisolublemente constituida mediante la convención generadora.

Concepto legal de contrato

La mayoría de los Códigos civiles contienen una definición de "contrato". Muchos de


ellos, siguen los lineamientos del Código civil francés, cuyo artículo 1101 expresa que
"El contrato es la convención por la cual una o más personas se obligan, con otra u
otras, a dar, hacer, o no hacer alguna cosa".
El Código civil alemán prescribe que "para la formación de un negocio obligacional por
actos jurídicos, como para toda modificación del contenido de un negocio obligacional
se exige un contrato celebrado entre las partes, salvo que la ley disponga de otro
modo". Mientras el Código civil suizo señala que "hay contrato si las partes manifiestan
de una manera concordante su voluntad recíproca; esta manifestación puede ser
expresa o tácita".

El Código Civil soviético solo expresaba que "Los actos jurídicos, esto es, los actos que
tienden a establecer, modificar o extinguir relaciones de Derecho Civil, pueden ser
unilaterales o bilaterales (contratos)".-

Los contratos se dividen en verdaderos y cuasicontratos. Eran verdaderos los que se


basaban en consentimiento expreso de las partes y los cuasicontratos los basados en el
consentimiento presunto. Cuasicontratos. Son aquellos que se basan en el
consentimiento presunto de las partes.

A su vez los contratos verdaderos de dividían en nominados e innominados. Eran


nominados los que tenían nombre especifico y particular confirmado por el derecho
(ej. compraventa) e innominados los que aún teniendo causa no tenían nombre. Los
contratos innominados eran cuatro: Doy para que des, Doy para que hagas, Hago para
que des y Hago para que hagas. Lo característico de los contratos innominados es que
en ellos no intervenía el dinero contado.

En el derecho romano existían contratos unilaterales y bilaterales. Los contratos


unilaterales obligaban solo a una de las partes (por ejemplo, el mutuo) y los bilaterales
obligaban a ambas partes (como en el caso de la compraventa).

El contrato, en general, tiene una connotación patrimonial, y forma parte de la


categoría más amplia de los negocios jurídicos. La función del contrato es originar
efectos jurídicos.

En cada país puede existir un concepto de contrato diferente, y esa divergencia tiene
que ver con la realidad socio-cultural y jurídica de cada país (existen ordenamientos en
que el contrato no se limita al campo de los derechos patrimoniales únicamente, sino
que abarca también derechos de familia como, por ejemplo, los países en los que el
matrimonio es considerado un contrato).

Las partes en un contrato son personas físicas o jurídicas. En un contrato hay dos polos
o extremos de la relación jurídica obligacional, cada polo puede estar constituido por
más de una persona revistiendo la calidad de parte.

La igualdad de las partes contratantes y la formación del contrato

Aunque ningún artículo del Código Civil disponga expresamente que los contratantes
son iguales para contratar y tienen la misma capacidad económica para llevar a cabo la
negociación patrimonial ínsita en todo contrato, es evidente que tales ideas
constituyen la nervadura de la regulación del Código.

La formación del contrato es para el CC un asunto entre particulares que son iguales
ante la ley y que, por consiguiente, deben procurar la satisfacción de sus intereses de
forma personal e individual, sin reclamar la intervención arbitral de ente alguno.

El esquema de formación del contrato recogido en el Código Civil responde por lo


común a la celebración del contrato personalizado y, por lo general, de relativa entidad
económica. Los actos en masa, sin embargo, escapan al esquema codificado y se
plantean en términos absolutamente diversos. Por ello, con razón, se ha hablado de
crisis del esquema codificado.

El artículo 51 de la Constitución Española establece que los poderes públicos


garantizarán la defensa de los consumidores y usuarios, protegiendo, mediante
procedimientos eficaces, la seguridad, la salud y los legítimos intereses de los mismos.

Las fases de formación del contrato: la génesis paradigmática clásica

La oferta contractual

Para el Código el paradigma formativo del contrato viene dado por el contrato
personalizado, en el que ambas partes, tras las correspondientes negociaciones
iniciales o tratos preliminares, en su caso, llegan a concordar sobre la celebración del
contrato.

En tal sentido, establece el artículo 1.262 que “el consentimiento (contractual) se


manifiesta por el concurso de la oferta y de la aceptación...” la propuesta contractual
que realiza una persona (oferente), al ser aceptada por , la otra (aceptante), conlleva la
celebración del contrato o su perfección.

En términos generales, la oferta contractual es una declaración de voluntad emitida


con intención de celebrar un contrato y que, por ende, ha de contener todos los
elementos necesarios para que con la mera aceptación de la otra parte se pueda decir
que el contrato ha quedado perfecto, en sentido de perfeccionado.

La oferta contractual, aisladamente considerada y mientras sea tal, se caracteriza por


ser un acto unilateral y generalmente revocable. No obstante, por disposición legal
existen también numerosas ofertas de carácter irrevocable, al menos durante un plazo
temporal determinado (la Ley de Contrato de Seguro, establece que la proposición de
seguro por el asegurador vinculará al proponente durante un plazo de quince días).

En definitiva, la oferta contractual, para ser realmente tal, requiere que se mantenga
en sus condiciones iniciales en espera de la aceptación de la contraparte. Si se
modifican las condiciones de la oferta por el eventual aceptante, se está realizando
una nueva oferta (contraoferta), que habrá de ser aceptada por quien inicialmente
asumía la posición de oferente.

La aceptación. El valor del silencio

La aceptación es una declaración de voluntad por naturaleza recepticia, esto es, que
debe ser dirigida precisamente al oferente y ser plenamente concordante con la oferta
(o, en su caso, contraoferta), con independencia de que pueda realizarse tanto de
forma expresa, tácita, o a través de hechos concluyentes que no dejen lugar a dudas
sobre la admisión de las condiciones contractuales ofrecidas.

El silencio o la falta de actuación de quien no puede ser considerado aún eventual


aceptante no puede considerarse como una manifestación positiva de voluntad que lo
vincula contractualmente (el que calla ni afirma ni niega). Así lo ha declarado el
Tribunal Supremo en más de una ocasión en supuestos en los que, entre las partes, no
existía relación o trato previo alguno de naturaleza contractual. Sin embargo,
igualmente ha reiterado que ello no obsta a que, cuando entre las partes existen
relaciones previas que impondrían al eventual aceptante la adopción de medidas de
carácter positivo, aquél se limita a dar la callada por respuesta, cabe considerar el
silencio como declaración de voluntad.

La perfección del contrato entre ausentes: la redacción originaria de los Códigos Civil
y de Comercio

Cuando los contratantes están llevando a cabo las negociaciones en la distancia y no


tienen un medio que de forma inmediata les permita concluirlas pueden surgir graves
incógnitas en relación con el momento de perfección del contrato. Para dilucidar
cuando quedará vinculado el oferente por la declaración de voluntad del aceptante, o,
en otras palabras, cuando ha de entenderse celebrado el contrato, la doctrina ha
ofrecido muy diversas teorías:

1. Teoría de la emisión. Dada la concurrencia del consentimiento de ambas


partes, debe considerarse perfecto el contrato desde el mismo momento en que el
aceptante emite su declaración de voluntad.
2. Teoría de la expedición o remisión. Bastaría con que el aceptante remitiese al
oferente la declaración de voluntad para quedar vinculado contractualmente.
3. Teoría de la recepción. Ante las dificultades ofrecidas por las tesis anteriores
(generalmente desestimadas por el Derecho positivo) respecto del posible
conocimiento por parte del oferente, la teoría de la recepción exige que la aceptación
llegue al círculo propio de actividad del oferente, aunque la recepción no suponga
efectivo conocimiento de la aceptación por parte de éste.

Elementos del contrato


1.- El Contrato es una convención. Involucra el concurso de las voluntades de dos o
más personas conjugadas para la realización de un determinado efecto jurídico.
2.- El Contrato regula relaciones o vínculos jurídicos de carácter patrimonial,
susceptibles de ser valorado desde un punto de vista económico. (Carácter
pecuniario).

3.- El contrato produce efectos obligatorios entre las partes (Es de obligatorio
cumplimiento).

4.- El Contrato es Fuente de obligaciones.

5.- El Principio de la autonomía de la voluntad es el fundamento de la obligatoriedad


del contrato.

CONDICIONES PARA LA EXISTENCIA DE UN CONTRATO O ELEMENTOS


CONSTITUTIVOS:

Art. 1141 C.C.


Las condiciones requeridas para la existencia de un contrato son:
 1. Consentimiento de las partes
 2. Objeto que pueda ser materia de contrato; y
 3. Causa lícita.
(Capacidad entre las partes)

Elementos Esenciales 

Sin estos elementos el contrato no tiene valor.

 Capacidad:  Es la aptitud jurídica para ejercer derechos y contraer obligaciones


sin representación de terceros.
 Consentimiento: Nace por la presencia de la oferta y de la aceptación sobre la
cosa y la causa que han de constituir el contrato. es la coincidencia de dos
declaraciones de voluntad que procediendo de dos sujetos capaces, se unen
concurriendo a un fin común.
 Objeto: pueden ser objeto de contratos todas las cosas que no están fuera del
comercio, aun las que pudieran existir en el futuro. Pueden ser igualmente objeto de
contrato todos los servicios que no sean contrarios a las leyes o a las buenas
costumbres. el objeto de todo contrato es producir unas o varias obligaciones de dar,
hacer o no hacer
 Causa: Es la entrega o promesa de una cosa o servicio por la otra parte
 Forma: en algunos contratos es posible que se exija una forma específica de
celebración. Por ejemplo, puede ser necesaria la forma escrita, la firma ante notario o
ante testigos, etc.
(Cuando nos estamos obligando a hacer, a dar, hacer o no hacer.) Es la operación
jurídica que se quiere realizar, la cual está sometida a condiciones especiales.
Elementos Naturales.

Se entienden como incorporados en el contrato, pero que las partes pueden


libremente eliminar del mismo, sin que pierda validez.

Elementos Accidentales

Son aquellos que las partes establecen por cláusulas especiales, que no sean contrarias
a la ley, la moral, las buenas costumbres o el orden público.

Formas de Terminación de los Contratos

En primer orden, debe apuntarse que por terminación de los contratos se entiende la
extinción de los mismos, en el sentido de que el contrato como tal deja de producir sus
efectos jurídicos normales y cesa de cumplir los fines para los cuales había sido
celebrado.

Según Maduro (1987), toda terminación de contrato implica su extinción, en el sentido


de que deja de producir efectos hacia el futuro, sin perjuicio de que en algunas de las
formas de terminación puedan también producirse efectos retroactivos.

Ahora bien, tradicionalmente la doctrina distingue como modos de terminación de los


contratos los siguientes:

1°. La disolución de los contratos, denominada también revocación, aun cuando esta
última denominación es motivo de serias discusiones.

2°. La nulidad de los contratos, que supone la extinción de los mismos, por cuanto el
contrato adolece de vicios o anormalidades que impiden considerar configurados
elementos esenciales a su existencia o a su validez.

3°. La resolución de los contratos, modo de extinción inherente a los contratos


bilaterales.

4°. La rescisión de los contratos, modo de extinción que la doctrina considera de


carácter subsidiario y que sólo opera en aquellos casos expresamente establecidos en
la ley.

5°. La revocación de los contratos, medio de extinción por el cual el contrato


desaparece por la voluntad unilateral de una de las partes.

6°. La excepción non adimpleti contractus, cuando se opone en contratos de tracto


sucesivo y en los cuales la prestación disfrutada por una o alguna de las partes no es
susceptible de borrarse en el terreno de la realidad. En estos casos, la excepción non
adimpleti contractus, por vía excepcional, extingue el contrato durante el lapso en el
cual una de las partes dejó de cumplir su obligación.

A continuación, se describe con más detalle cada uno de los modos de extinción de los
contratos ya señalados.

La Disolución de los Contratos

Maduro (1987), explica que dada la base eminentemente consensualista de los


contratos en el Derecho Moderno, es obvio que si los contratos se forman por el
mutuo consentimiento (mutuo consensu.), también pueden deshacerse por el mutuo
consentimiento de las partes que lo integran. En este caso se dice en la doctrina que
los contratos pueden deshacerse por el mutuo disentimiento (mutuo disensu). Si las
partes son libres de vincularse por su propia voluntad, son igualmente libres de
desvincularse jurídicamente también por su propia voluntad.

La disolución de los contratos es también denominada en doctrina revocación, en el


sentido de que se considera que quien otorga su voluntad para contratar revoca esa
misma voluntad al deshacer el acto o contrato celebrado. Sin embargo, el término
revocación no ha sido acogido en forma unánime, tanto más si se tiene en cuenta que
en la doctrina por revocación de un contrato se entiende la terminación del mismo por
voluntad unilateral de una de las partes.

No obstante lo expuesto, el legislador patrio considera el mutuo disenso como


revocación; ello se desprende de lo dispuesto en el artículo 1159 del Código Civil: “Los
contratos tienen fuerza de ley entre las partes. No pueden revocarse sino por mutuo
consentimiento o por las causas autorizadas por la ley”.

La disolución de los contratos es la forma normal de terminación voluntaria de los


mismos y requiere necesariamente el consentimiento de las partes contratantes
(mutuo disensu).

En principio, para la disolución de un contrato sólo basta el mutuo consentimiento


libremente manifestado; sin embargo, es de doctrina y de jurisprudencia que si el
contrato celebrado requiere de determinada formalidad o solemnidad, en la disolución
que se realice deben también cumplirse las formalidades que presidieron la realización
del contrato celebrado.

La Nulidad de los Contratos

Por nulidad de un contrato se entiende su ineficacia o insuficiencia para producir los


efectos deseados por las partes y que le atribuye la ley, tanto respecto de las propias
partes como respecto de los terceros. (Maduro, 1987).

La nulidad de un contrato ocurre cuando faltan los elementos esenciales a su


existencia o a su validez, o cuando viola el orden público o las buenas costumbres.
El contrato afectado de nulidad es un contrato que ha nacido en forma anómala,
irregular o imperfecta y por lo tanto el legislador, por razones de orden público,
declara o permite la declaración de su nulidad.

Como diferencia con la disolución de los contratos pueden anotarse


fundamentalmente dos circunstancias: a) El contrato objeto de disolución es un
contrato que nace de un modo pleno o perfecto, que no adolece de vicios que lo hagan
ineficaz; mientras que el contrato nulo es un contrato viciado, nacido irregularmente,
en el que el legislador prohíbe en principio su eficacia en el mundo de lo jurídico; b) La
disolución, en principio, y salvo disposición expresa de las partes, sólo produce efectos
hacia el futuro; mientras que la nulidad en determinadas situaciones produce efectos
no sólo hacia el futuro sino también hacia el pasado. En determinadas circunstancias la
nulidad produce efectos retroactivos.

La Resolución de los Contratos

Siguiendo a Maduro (1987), de una manera general se entiende por resolución de un


contrato la terminación del mismo en virtud del incumplimiento culposo de una de las
partes contratantes. La resolución es un modo de terminación exclusivo de los
contratos bilaterales y configura en la doctrina uno de los capítulos de la teoría general
de los contratos bilaterales.

Sólo los contratos bilaterales pueden terminarse mediante resolución.

Esta es una noción inherente a la naturaleza sinalagmática del contrato.

La resolución presenta diferencias básicas con la disolución y con la nulidad de los


contratos, a saber:

a) Mientras que la disolución de los contratos opera en principio hacia el futuro y no


hacia el pasado, la resolución tiene efectos retroactivos. El contrato bilateral
terminado por resolución se considera extinguido, no desde el momento en que la
resolución se declara, sino que mediante una ficción jurídica se considera como que si
jamás hubiese existido contrato alguno. Las partes que suscriben un contrato bilateral
que después de declarado resuelto, vuelven a la situación precontractual como si
jamás hubiesen celebrado contrato alguno.

Igualmente, la disolución de un contrato no supone el incumplimiento culposo de


alguna de las partes contratantes, mientras que la resolución sí requiere el
incumplimiento culposo de alguna de las partes del contrato.

b) Respecto de la nulidad, se observan dos diferencias fundamentales, a saber:

1° El contrato nulo es un contrato que nace viciado, por lo cual no puede producir sus
efectos normales; mientras que el contrato bilateral objeto de resolución es un
contrato que ha nacido perfecto, sólo que en el curso de su desarrollo una de las
partes incumple culposamente su        obligación.
2° La nulidad (al igual que la disolución) es susceptible de aplicarse a todo tipo de
contrato, independientemente de su naturaleza. La resolución es un medio específico
de los contratos bilaterales.

La Rescisión de los Contratos

Aclara Maduro (1987), que la rescisión es un medio de impugnar contratos, en el


sentido de que no produzcan sus efectos normales en aquellos casos que establecen
una desproporción excesiva entre las prestaciones de las partes en perjuicio o
detrimento de algunas de ellas.

En doctrina se sostiene que la rescisión presenta dos caracteres fundamentales: a)


Tiene carácter subsidiario, es decir, sólo opera a falta de otro recurso capaz de colocar
a las partes en situación de equilibrio; b) Debe ser expresa, en el sentido de que sólo
puede o debe ser autorizada por el legislador.

En principio, la rescisión no tiene efecto retroactivo, salvo en los casos en que el


legislador así lo ordene expresamente.

La Revocación de los Contratos

Por revocación de un contrato se entiende específicamente la terminación del mismo


por voluntad unilateral de una de las partes. La revocación procede en determinados
contratos, en los que por su peculiar naturaleza, el legislador autoriza a una de las
partes a darlo por terminado sin necesidad del consentimiento de la otra parte.

La revocación en principio opera sólo hacia el futuro y no tiene efecto retroactivo.

Entre los contratos susceptibles de revocación se pueden señalar el mandato, la


sociedad, las sociedades de hecho, la donación. (Maduro, 1987).

LOS VICIOS DEL CONSENTIMIENTO

Para que un contrato se configure de una manera efectiva no bastan los elementos
esenciales y la capacidad, también es necesario que el consentimiento otorgado por
las partes sea valido, es decir, que no existan ningún tipo de anormalidades que
invaliden el consentimiento otorgado por las mismas. En el articulo 1142 CCV se
consagra que el contrato puede ser anulado por vicios del consentimiento, a esto se le
agrega en el articulo 1146 CCV que el consentimiento otorgado bajo error excusable,
arrancado por violencia ó sorprendido por dolo, podrá pedir la nulidad del contrato.

Para la validez del contrato se requiere que la voluntad no esté presionada por
factores externos que modifiquen o que pretendan una intención diferente a la real. Se
trata de expresar erróneamente la relación entre lo querido y lo manifestado.
Estos vicios pueden ser substanciales o formales. Se tratará de un vicio substancial
cuando los autores del acto no los hubieren celebrado con intención; en cambio
existirá un vicio formal cuando los celebrantes del acto no hubieren observado las
formalidades establecidas por la ley para realizarlo.

Entre los vicios del consentimiento se encuentran el error, la violencia y el dolo, los
cuales producirán una nulidad relativa, pues primero deberá probarse cada vicio ante
un Tribunal de Justicia, una vez demostrado, es que se producirá la nulidad del acto a
través de una sentencia.

EL ERROR

Es un falso conocimiento o noción de la realidad dado a que existe una equivocación


espontanea sobre el objeto del contrato ó sobre alguno de sus aspectos esenciales.
“Creer falso lo verdadero o verdadero lo falso”.

El que haya incurrido en error y solicite por si solo la anulación del contrato, sin que la
otra parte conozca de esto, deberá pagar los daños y prejuicios que le sean
ocasionados a ella, por la anulación del contrato. Podrá subsanarse el error y omitir la
anulación sí antes de deducirse la acción o hasta el acto de la contestación de la
demanda, la parte que incurrió decide subsanar sin que existan perjuicios para el otro
contratante (art.1149 ccv). Hay que reiterar que solo el que erró podrá declarar nulo el
contrato.

Será error de derecho cuando la causa de la nulidad del contrato solo sea única o
principal. (Art 1147)

Será error de hecho cuando la anulabilidad sea producida porque recaiga en alguna
circunstancia que sea esencial porque así lo consideran las partes o porque
simplemente recaiga sobre una cualidad de la cosa, esto según lo estipulado en el art.
1148; en su último aparte menciona que es también causa de anulabilidad el error
sobre la identidad o las cualidades de la persona con quien se ha contratado, cuando
esa identidad o esas cualidades han sido la causa única o principal del contrato.

 El error recaerá sobre:

 La naturaleza del contrato


 La identidad del objeto.
 Las cualidades específicas de la cosa.

Requisitos del Error


 Debe ser espontaneo.
 Debe ser excusable, el que haya incurrido en error no debe haber obrado de
mala fe.
 Debe ser esencial.
 Pueden darse tanto bilateral como unilateralmente.
 Debe ser reconocible por la otra parte.

Clasificación del Error

 Error Obstáculo: aquel que logra impedir por su gravedad la concepción del
consentimiento, dado a su equivoca realidad. Constituye la diferencia entre la
voluntad interna y la voluntad que es oferta de contrato, por ende no hay acuerdo
de voluntades entre las partes.
 Error Vicio: este vicio logra deformar el consentimiento en una circunstancia
que las partes han considerado como motivo esencial en el contrato.
 Error Irrelevante: aquel que por no ser esencial, no logra afectar directamente
la validez del contrato. También llamado error en los motivos.

LA VIOLENCIA

Surge cuando se ejerce una fuerza irresistible que causa un grave temor a una de las
partes del contrato, o que una de las partes haya abusado de la debilidad de la otra. Sí
la persona obligada es violentada por una persona distinta a la que persona en cuyo
provecho se ha celebrado el contrato o la convención, aún se considerara, como
motivo de nulidad esta violencia (art. 1150).

Art.1151 ccv. El consentimiento se reputa arrancado por violencia, cuando ésta es tal
que haga impresión sobre una persona sensata y que pueda inspirarle justo temor de
exponer su persona o sus bienes a un mal notable. Debe atenderse en esta materia a la
edad, sexo y condición de las personas.

Si la violencia llega a ser propiciada contra la persona del cónyuge o sus bienes, un
ascendiente o descendiente del contratante, será también causa de anulabilidad. En
caso de otras personas, será el Juez quien pronuncie acerca de la anulabilidad o no de
la misma, según sean dadas las circunstancias (art.1152 ccv)

Acudir ante una autoridad judicial, en motivo de amenaza y para reclamar un derecho
no se entenderá  como coacción, a no ser que se amenace abusivamente de este
derecho.

La violencia constituye también un hecho ilícito para el autor del acto.

Requisitos de la Violencia

 Debe ser determinante, causar una impresión suficiente como para temer a
exponerse a si mismo o a sus bienes a un mal notable.
 Debe ser injusta la violencia

EL DOLO

Todo medio contrario a la buena fe, empleado con el propósito y la conciencia de


engañar para hacer a una persona consentir un contrato. Es una conducta totalmente
activa que pretende un perjuicio a la otra parte y acarrea responsabilidad civil por
atentar contra el principio de la autonomía de voluntad

La víctima del dolo puede mantener el contrato y reclamar daños y perjuicios, sin
embargo, este es causa de anulabilidad si así se desea, planteándolo así el articulo
1154.ccv en donde se establece que es causa de anulabilidad del contrato, cuando las
maquinaciones practicadas por uno de los contratantes o por un tercero, con su
conocimiento, han sido tales que sin ellas el otro no hubiera contratado. 
La victima podría intentar también una acción por hecho ilícito.

Requisitos del Dolo

 Una conducta intencional o las maquinaciones dadas por el autor del dolo
 Debe ser la causa de la aceptación del contrato; de haberse conocido el dolo,
no se hubiese celebrado el contrato
 Debe ser emanado de alguna de las partes contratantes o de un tercero con el
conocimiento de esta parte. Si el tercero practica el acto sin darle a conocer a la
parte autora, la victima no podrá solicitar la nulidad

NULIDAD DE LOS CONTRATOS

La nulidad viene a ser una sanción jurídica, la cual le va a restar la eficiencia a un acto
jurídico, que nació con algún vicio o que simplemente no se ha formalizado del todo en
lo que a derecho se refiere.

Por lo tanto,  todo contrato será nulo cuando:

1) No cumpla con los requisitos establecidos como lo son: el


consentimiento de las partes, el objeto que pueda ser materia de contrato y
una causa lícita. Tal  y como esta establecido en el articulo 1.141 del Código
Civil.
2) O cuando aun cumpliendo con estos requisitos exigidos por la ley, este
impedido de producir sus efectos por incapacidad legal de las partes o de
alguna de ellas, por vicios en el consentimiento o bien porque sea contrario al
orden publico o a las buenas costumbres. Así como lo establece el articulo
1.142 del Código Civil.

Tipos de nulidad:

Absoluta:

Aquella que debe ser declarada de oficio por el Juez, cuando el mismo se percate de la
existencia de la misma, esta no podrá ser saneada por la voluntad de las partes. Esta se
va a producir cuando el objeto o la causa sean ilícitas o por la falta de alguno de los
requisitos mencionados anteriormente. No hay nulidad absoluta explicita.
En este sentido el Dr. José Melich Orsini en su obra “Doctrina General del Contrato”,
sostiene lo siguiente: “...A. Según esto, LOS CARACTERES QUE DISTINGUEN A LA
NULIDAD ABSOLUTA SON LOS SIGUIENTES: La legitimación activa para hacer valer la
nulidad absoluta corresponde a cualquiera que tenga interés en hacerla valer. De la
misma manera, la nulidad del acto podrá ser invocada contra cualquier persona.
Siendo inexistente el acto, esta inexistencia se impone a todos, por lo que bastará que
la nulidad haya quedado comprobada ante el Juez para que éste deba declararla en
cualquier estado y grado de la causa, aun de oficio...”. (José Melich Orsini. “Doctrina
General del Contrato”, Tercera Edición. 1997, Página 335.)

Siendo la nulidad contractual un medio  de  terminación  de  los  contratos según la
teoría de las nulidades; pues bien Nuestro Código Civil establece: “LAS ACCIONES DE
NULIDAD” como Causas de Extinción de las Obligaciones. Así, el Art.1.157 CC., regula
que la “obligación sin causa”, o con “causa ilícita o falsa” no produce efectos jurídicos
válidos, carece de eficacia jurídica.

Relativa:

Cuando puede ser saneada por la voluntad de las partes. Se producirá por cualquier
vicio que da derecho a la rescisión del acto o contrato. Es necesario que sea alegada y
probada en juicio para que sea declarada.

Acción de anulación:

Un contrato anulable será aquel declarado nulo, o bien aquel en el cual la anulación no
tenga lugar y por lo tanto siga produciendo sus efectos.

Causas:

 Vicios en el consentimiento
 Incapacidad de obrar de alguno de los contratantes

Duración:

Esta acción dura cinco (5) años. Por lo tanto la ley expresa un tiempo de caducidad
esto quiere decir que vencido el mismo, no podrá invocarse su nulidad.

Efectos:

1) El contrato se considera como no celebrado.


2) La parte que dio lugar a la nulidad debe indemnizar a la otra por daños y
perjuicios que dicha nulidad ocasione.
3) La nulidad alcanza a los terceros y causahabientes de las partes en cuanto a
los derechos derivados del contrato nulo.
Disolución:

Bien siendo un contrato celebrado por dos personas con mutuo consentimiento, los
mismos tendrán la opción de disolverlo; es decir; asi como decidieron celebrarlo,
podrán decir ya no hacerlo.

Tal y como lo establece el Art. 1159: “Los contratos tienen fuerza de ley entre las
partes. No pueden revocarse sino por mutuo consentimiento o por “los casos
autorizados por la ley”.

La rescisión:

Es el medio por el cual se protege a una de las partes, cuando estas pueden verse
perjudicadas.

Causas:
El contrato cumple con todos los requisitos para su existencia y no posee vicio alguno
que pueda conducir a su anulación, pero si produce un daño a alguno de los
contratantes.  Es decir, se esta en presencia de un contrato que bien pudiendo ser
celebrado con validez, aun así produciendo un perjuicio a una de las partes, el mismo
puede ser declarado ineficaz a petición de la parte afectada.

Error de Derecho:

“El error de derecho es aquel que recae sobre la existencia, la circunstancia, los efectos
y consecuencias de una norma jurídica.

El error de derecho, consagrado como causa de nulidad de un contrato, constituye una


excepción al principio general de que la ignorancia de la ley no excusa ni exime de su
cumplimiento.”

PRINCIPIO DE LA RELATIVIDAD DE LOS CONTRATOS.

El principio de la relatividad se aplica, en primer lugar, al objeto del contrato, en el


sentido de que sus efectos se refieren a éste. Se aplica, en segundo lugar, a las
personas. Bajo este segundo aspecto, lo convenios no producen efectos sino entre las
partes, ya sea que hayan intervenido, directa o personalmente en el contrato, o que
hayan figurado en él por medio de un mandatario. En este último caso la persona del
mandatario se absorbe en la del representado”. Los contratos no solamente tienen
plenos efectos sobre las partes presentes o representadas, sino sobre sus causabientes
universales y sus acreedores; también se imponen a los acreedores quirografarios de
las partes; y respecto de los acreedores particulares, sólo se afectan en tanto que los
contratos se refieran a la cosa que han recibido

La eficacia del contrato se despliega entre las partes que lo celebran y sus herederos.
Los contratos solo producen efectos entre las partes que los otorgan y sus herederos;
salvo, en cuanto a estos, el caso en que los derechos y obligaciones que procedan del
contrato no sean transmisibles o por su naturaleza o por pacto, o por disposiciones de
la ley". No hay por tanto eficacia para terceros ni para los causahabientes a título
particular.

LA AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD

Según la doctrina venezolana, el principio de la autonomía de la voluntad se encuentra


recogido en el artículo 1.159 del Código Civil8, artículo según el cual, “Los contratos
tienen fuerza de Ley entre las partes, quienes no podrán revocarlos sino por mutuo
consentimiento y por las causas establecidas por la Ley”. Sobre este fundamento legal,
el legislador reconoce a la voluntad de las personas el poder de autor regular y
convenir libremente, dentro los confines de lo lícito, el contenido de sus relaciones,
equiparando la fuerza de tales convenciones a la fuerza jurídica y vinculante de la Ley.
Es en este sentido que el artículo

1.133 define al contrato como aquella convención entre dos o más personas para
constituir, reglar, transmitir, modificar o extinguir entre ellas un vínculo jurídico. La
voluntad se encuentra entonces en la base del mecanismo contractual de donde
derivan múltiples consecuencias.

Si bien el principio de la autonomía de la voluntad se encuentra consagrado en forma


positiva en el Código Civil venezolano, el mismo se encuentra limitado por su artículo
6, el cual dispone que “…no podrán renunciarse ni relajarse por convenios particulares
las leyes en cuya observancia están interesados el orden público y las buenas
costumbres…”. Es importante remarcar que la autonomía de la voluntad corresponde
a un postulado filosófico que deriva de principios más generales como el
individualismo y el liberalismo económico cuyo reconocimiento positivo nunca ha sido
en forma absoluta. En efecto, en primer lugar, existen fuentes de obligaciones distintas
a la voluntad, y en segundo lugar, la soberanía de la voluntad tiene su límite, como se
dijo, en aquellas normas de carácter imperativo comprendidas en el orden público de
dirección y de protección. Es precisamente el orden público la base del dirigismo
contractual y la causa de la grave y progresiva declinación del principio de la
autonomía de la voluntad actualmente existente en Venezuela.
Las decisiones judiciales entienden en forma general, en el mismo sentido que la
doctrina, que el principio de la autonomía de la voluntad, constituye un principio
general de derecho sobre el cual reposa teoría general del contrato y su regulación
jurídica. La doctrina venezolana afirma que, en materia contractual, debe tenerse
como un principio el que la mayor parte de las normas legales son supletorias de la
voluntad de las partes, las cuales sólo están dirigidas a suplir el silencio o la imprevisión
de las partes, salvo por aquellas normas de carácter imperativo.

Del principio de la autonomía de la voluntad derivan en Venezuela, como en la mayor


parte de los países de Derecho continental, el principio de la libertad contractual, el
principio de la intangibilidad o fuerza obligatoria del contrato, el principio del efecto
relativo de los contratos y el principio del consensualismo en la formación del
contrato. Además de los mencionados principios justifica el método subjetivo o clásico
de la interpretación de los contratos.

INTERPRETACIÓN DEL CONTRATO

VOLUNTAD REAL VS. VOLUNTAD DECLARADA

Dentro del sistema venezolano, el aparte único del artículo 12 del Código de
Procedimiento Civil es la norma encargada de establecer los criterios a ser
considerados en la interpretación del contrato. De acuerdo con la norma citada, “En la
interpretación de contratos o actos que presenten oscuridad, ambigüedad o
deficiencia, los Jueces se atendrán al propósito y a la intención de las partes o de los
otorgantes, teniendo en mira las exigencias de la ley, de la verdad y de la buena fe”. En
torno a esta norma conviene aclarar, en primer lugar, que la misma no constituye una
consagración del principio in claris non fit interpretatio, pues justamente, el admitir
que un contrato es claro en su formulación requiere un proceso previo de
interpretación.

Ahora bien, la norma citada consagra como principal criterio de interpretación del
contrato a la voluntad real de las partes, dándole preferencia por encima de la
voluntad declarada. Sin embargo, el legislador no consagró las pautas que el juez habrá
de seguir para aplicar este postulado99, más bien estableció tres criterios que vendrían
a poner límites objetivos a la búsqueda de la intención de las partes: la Ley, la verdad y
la buena fe.

La función de la Ley en la interpretación del contrato ha de ser apreciada desde dos


puntos de vista. En primer término, en el sentido de respetar las pautas interpretativas
establecidas por la Ley y, en segundo término, en lo que se denomina la interpretación
integradora del contrato, es decir, el contenido del contrato debe ser interpretado en
conciliación con el ordenamiento jurídico100.
Tener en “mira” las exigencias de la verdad implica que el acercamiento del juez a lo
que fue el propósito y la intención de las partes debe aparecer como el fruto de una
actitud transparente e imparcial. A partir de un estudio comparativo, el profesor
Mélich Orsini ha expuesto algunas pautas a ser consideradas por el juez para llegar a la
verdad en la interpretación del contrato101. Así, en primer lugar se menciona la
interpretación gramatical de lo expresado por las partes, sin subordinar a ello el
principio de preeminencia de la interpretación subjetiva. En segundo lugar, el autor
menciona la interpretación sistemática, que postula la necesaria coherencia entre la
pluralidad de cláusulas que contiene un contrato.

En tercer lugar, deberá favorecerse la interpretación que conlleve a la conservación del


contrato. En cuarto lugar, cuando en un contrato los términos son susceptibles de dos
sentidos, se preferirá aquel que mejor convenga a la naturaleza del contrato. La
llamada interpretación extra textual aparece en quinto lugar, aconsejando tener en
cuenta las circunstancias que hayan rodeado la celebración del contrato, la profesión
de las partes, su grado de cultura, etc., lo cual permitirá aclarar expresiones
convencionales, idiomáticas o de jerga. El sexto lugar es ocupado por los usos
interpretativos. Favorecer la liberación del deudor ante la duda, es mencionado en
séptimo lugar. En el caso de contratos de adhesión, Mélich Orsini recomienda aplicar la
regla contra proferentem, de manera de privilegiarse la interpretación desfavorable a
aquel que ha redactado el contrato. El profesor Mélich Orsini reafirma que estos
criterios no son normativos, pero tener en cuenta la verdad para llegar a determinar la
real intención de las partes, le conducirá necesariamente a su consideración.

En relación con la buena fe, el propio autor afirma que el intérprete, en su búsqueda
de la común intención de las partes, debe partir del presupuesto de que cada una de
ellas ha actuado con recíproco espíritu de lealtad, al elegir los signos sensibles dirigidos
a expresar el intento común.

Es necesario, finalmente, referir otra norma que en nuestro sistema es fundamental


para la interpretación de los contratos. Nos referimos al artículo 1.160 del Código Civil,
norma de conformidad con la cual “Los contratos deben ejecutarse de buena fe y
obligan no solamente a cumplir lo expresado en ellos, sino a todas las consecuencias
que se derivan de los mismos contratos, según la equidad, el uso o la Ley”,
consagrándose así los criterios para la integración del contrato.

El juez –afirma Mélich Orsini– no puede limitarse simplemente a esclarecer lo que las
partes han querido, sino que cuando éstas no hayan previsto la situación sobre la cual
exista controversia, deberá acudir a la norma citada, para completar ese cuerpo
normativo encarnado en las declaraciones contractuales con preceptos que no podría
decirse seriamente que provienen de la voluntad de las partes102. En efecto, las
normas supletorias, cuya aplicación está supeditada al silencio de las partes, los usos
normativos y la equidad, serán consideradas para integrar las lagunas dejadas por las
partes en el contrato.

Finalmente, conviene mencionar que Urbina Mendoza103 afirma que la interpretación


y la integración del contrato descansan sobre tres principios que se deducen del propio
artículo 12 del Código de Procedimiento Civil, el cual compacta los deberes del juez al
momento de interpretar el contrato. Se trata, en primer término, del principio de la
legalidad e intangibilidad del contrato, de conformidad con el cual el juez, al
interpretar el contrato, ha de observar las exigencias de la Ley que ha autorizado su
creación, estándole prohibido desdibujar la voluntad de las partes con elucidaciones
calificatorias contrarias a la realidad de lo pactado

En segundo lugar el autor refiere el principio de la buena fe contractual, conforme al


cual el juez no puede entender que las partes mintieron ab initio, y sobre la base de
una falsedad virtual, se manipule las cláusulas contractuales, pues la buena fe
constituye, junto a la autonomía de la voluntad, uno de los pilares de los contratos, sea
cual fuere el sentido asumido. En otras palabras, el juez está obligado a presumir que
las partes no conciben dañarse mutuamente con la creación del contrato sometido a
controversia. Finalmente, se menciona el principio de la veracidad, relacionado con la
búsqueda de la verdad, referida supra.

INTERPRETACIÓN DE CONDICIONES GENERALES O CONTRATOS POR

ADHESIÓN Y CONTRATOS ELECTRÓNICOS

No existe en nuestro sistema civil una norma que establezca los criterios a ser
considerados para la interpretación de los contratos de adhesión y los contratos
electrónicos. A salvo, la ya anotada opinión de Mélich Orsini en favor de la
consideración de la regla contra proferentem para llegar, con miras a las exigencias
impuestas por la verdad, a la común intención de las partes104.

En materia de consumo, en cambio, la Ley para la Defensa de las Personas en el Acceso


a los Bienes y Servicios, en la parte final de su artículo 70, consagra la regla citada al
disponer que “Las cláusulas de los contratos de adhesión serán interpretadas del modo
más favorable a la consumidora o consumidor y a la usuaria y usuario”.

Es importante notar que la propia norma impone, al predisponente del contrato de


adhesión, el deber de redactar el contrato “de manera clara, específica y en formato
que permita fácil lectura, sin ambigüedades que hagan dudar sobre el contenido y
alcance del mismo”.

Sección II De los Interdictos Posesorios


Artículo 700 En el caso del artículo 782 del Código Civil el interesado demostrará ante
el Juez la ocurrencia de la perturbación, y encontrando el Juez suficiente la prueba o
pruebas promovidas, decretará el amparo a la posesión del querellante, practicando
todas las medidas y diligencias que aseguren el cumplimiento de su Decreto.

Artículo 701 Practicada la restitución o el secuestro, o las medidas que aseguren el


amparo, según el caso, el Juez ordenará la citación del querellado, y practicada ésta, la
causa quedará abierta a pruebas por diez días. Concluido dicho lapso las partes
presentarán dentro de los tres días siguientes, los alegatos que consideren
convenientes, y el Juez, dentro de los ocho días siguientes dictará la sentencia
definitiva. Esta sentencia será apelable en un solo efecto, pero el Tribunal remitirá al
Superior el expediente completo de las actuaciones. El Juez será responsable de los
daños y perjuicios que cause por su demora en dictar la sentencia prevista en este
artículo.

Artículo 782 Puede apremiarse al partidor al cumplimiento de su deber en los mismos


términos que a los peritos en los juicios de cuentas.

Definiciones

El autor civilista, Maduro Luyando (ob. cit.), parte de la noción de que la acción
resolutoria “es la facultad que tiene una de las partes en un contrato bilateral, de pedir
la terminación del mismo y en consecuencia ser liberada de su obligación, si la otra
parte no cumple a su vez con la suya”.

Ossorio (2006), indica que esta acción en estudio, “es la ejercida para que se proceda a
la resolución forzosa de un contrato u obligación al que no se accede
extrajudicialmente”. (p. 40)

Se desprende entonces, que la resolución no es más que la terminación de un contrato


bilateral motivada por el incumplimiento culposo de una de las partes.

Esta acción, encuentra su base legal en el artículo 1167 del Código Civil venezolano
vigente, el cual dispone: “En el contrato bilateral, si una de las partes no ejecuta su
obligación, la otra puede a su elección reclamar judicialmente la ejecución del contrato
o la resolución del mismo, con los daños y perjuicios en ambos casos, si hubiere lugar a
ello”.

Diferencias con otros Medios de Terminación de los Contratos

 A.    Diferencias con la nulidad de los contratos

 La doctrina distingue diferencias fundamentales, a saber:

1° La nulidad es un modo de terminación de los contratos que han nacido con un vicio
que afecta su eficacia. La resolución es un modo de terminación de contratos que han
nacido legalmente perfectos y que producen los efectos normales propios de todo
contrato válido.

2° Las causas de nulidad surgen con el contrato mismo. Las mismas causas de
resolución (incumplimiento culposo) surgen después que el contrato se ha
perfeccionado.

3° Como consecuencia de las diferencias apuntadas, la nulidad no es más que la


constatación de un contrato inválido o ineficaz. La resolución es la terminación de un
contrato perfecto.

4° La nulidad es la consecuencia de la violación en el contrato de normas de orden


público que tutelan intereses generales (nulidades absolutas) o intereses particulares
(nulidades relativas) y opera aun cuando las partes cumplan o quieran cumplir sus
respectivas obligaciones. La resolución ocurre en los contratos bilaterales, motivada a
incumplimiento culposo de sus obligaciones por una de las partes.

B.     Diferencias con la rescisión

La rescisión es un medio especial para atacar ciertos contratos bilaterales, que si bien
no violan ninguna cláusula de orden público, establecen una desproporción excesiva
entre las prestaciones de las partes en perjuicio o detrimento de una de ellas.

La doctrina expone que en general la rescisión tiene carácter subsidiario y sólo opera
en falta de otro recurso capaz de colocar a las partes en situación de equilibrio. La
resolución no tiene carácter subsidiario, ni tampoco opera a falta de otro recurso.

El efecto retroactivo de la resolución no es aplicable en los casos de rescisión.

C.    Diferencias con la disolución

1° La disolución es un medio voluntario de terminación de los contratos mediante el


cual las partes de mutuo acuerdo deciden la extinción del contrato. La resolución no es
propiamente voluntaria, sino que es motivada por el incumplimiento culposo de una
de las partes en un contrato bilateral, viéndose obligada la otra parte, en resguardo de
sus intereses, a pedir la terminación del mismo.

2° En principio, la disolución del contrato lo extingue hacia el futuro pero no hacia el


pasado, quedando plenamente cumplidas y con total validez las prestaciones
efectuadas. La disolución no tiene efecto retroactivo. La resolución tiene efectos
retroactivos, el contrato se considera como si nunca se hubiese efectuado, volviendo
las partes a una situación precontractual, a la misma situación en que se encontraban
antes de efectuarse el contrato; salvo en los casos de excepción (contratos bilaterales
de tracto sucesivo).

3° La disolución del contrato es un medio general de terminación de todo contrato, sea


de la clase que fuere (art. 1159). La resolución del contrato es típica de los contratos
bilaterales y sólo para los casos de incumplimiento culposo.
D.    Diferencias con la revocación

1° La revocación del contrato, tomada en un sentido estricto, es la terminación de


determinados tipos de contrato por voluntad unilateral de una de las partes. Ello
ocurre en algunas clases de contratos: mandato, sociedades por tiempo ilimitado,
sociedades dé hecho, entre otros.

La resolución no depende de la sola voluntad de una de las partes, sino que es


motivada por el incumplimiento culposo de la otra parte.

2° La revocación opera hacia el futuro, no afecta las prestaciones cumplidas con


anterioridad a esa revocación, prestaciones que son válidas y producen sus efectos.

La resolución, por el contrario, tiene efectos retroactivos colocando a las partes en la


misma situación en que se encontraban antes de celebrar el contrato y, por
consiguiente, tiende a eliminar las prestaciones cumplidas con anterioridad, mediante
la mutua restitución de las mismas (salvo los casos de excepción).

Efectos de la Resolución

La doctrina señala como efectos principales los siguientes:

1° La terminación del contrato bilateral, que al ser declarado resuelto se extingue.


Ahora bien, el contrato se considera terminado, no desde el momento en que se
declara la resolución, sino se considera como si jamás hubiese existido, volviendo las
partes a la misma situación en que estaban antes de contratar.

2° Un efecto retroactivo, mediante el cual el contrato se considera como si


efectivamente jamás hubiese sido celebrado.

3° La parte cuyo incumplimiento culposo da motivo a la resolución queda obligada a la


indemnización de los daños y perjuicios que la resolución cause a la parte accionante.
Para algunos autores, la acción por daños y perjuicios es subsidiaria de la de
cumplimiento o de la de resolución de los contratos bilaterales. Es decir, para que
proceda la acción por daños y perjuicios debe haberse pedido necesariamente el
cumplimiento o la resolución del contrato. Para ello se fundamentan en la redacción
del artículo 1167 del Código Civil, el cual dispone que en los contratos bilaterales, si
una de las partes no ejecuta su obligación, la otra puede a su elección reclamar
judicialmente la ejecución del contrato o la resolución del mismo, con los daños y
perjuicios en ambos casos, si hubiere lugar a ello.

Diferencias entre la Acción Resolutoria y la Excepción Non Adimpleti Contractus

La acción resolutoria presenta diferencias fundamentales con la excepción non


adimpleti contractus, a saber:

1° La acción resolutoria tiene como objeto fundamental obtener la terminación de un


contrato bilateral, mientras que la excepción non adimpleti contractus sólo persigue
obtener la suspensión del contrato bilateral. Mientras que la acción resolutoria
extingue el contrato, la excepción non adimpleti lo suspende mientras la parte que dio
motivo a su oposición cumple la obligación prometida, caso en el cual el contrato
vuelve a producir sus efectos normales. Sólo existe una situación excepcional en que la
excepción non adimpleti contractus no suspende el contrato sino lo extingue: es en los
contratos de tracto sucesivo, pues la oposición de la excepción deja inexistente el
contrato durante el lapso en el cual una de las partes dejó de cumplir su obligación.

2° La terminación del contrato obtenida mediante el ejercicio de la acción resolutoria


es retroactiva, en el sentido de que el contrato se considera como si nunca hubiera
existido; las partes vuelven a la situación precontractual, como si jamás hubiesen
contratado. La excepción non adimpleti contractus no tiene efecto retroactivo,
suspende sólo el contrato a partir del momento en que se opone.

3° La acción resolutoria es una acción. Es un medio o poder jurídico de acudir ante los
órganos jurisdiccionales a fin de impugnar un contrato solicitando su terminación, es
un medio de ataque para tener la terminación de un contrato. La excepción non
adimpleti contractus es un medio de defensa que opone la parte de un contrato
bilateral, para ser liberada del cumplimiento de sus obligaciones, cuando es
demandada para tal cumplimiento por la otra parte que a su vez no ha cumplido con
sus propias obligaciones.

LA EXCEPCION NON ADIMPLETI CONTRACTUS

Definiciones

Según Maduro Luyando (1987), la excepción non adimpleti contractus (excepción de


contrato no cumplido), llamada también excepción de incumplimiento, “es la facultad
que tiene la parte de un contrato bilateral a negarse a cumplir sus obligaciones cuando
su contraparte le exige el cumplimiento sin a su vez haber cumplido con su propia
obligación” (p. 502).

Para Ossorio (2006), esta excepción “es aplicable al caso de que, en los contratos
bilaterales, una de las partes no cumpla con su prestación, o no se allane a cumplirla
simultáneamente; entonces, por esta exceptio, la otra parte puede abstenerse de
cumplir la suya”. (p. 390).

Finalmente, la excepción non adimpleti contractus tiene su fundamento legal en el


artículo 1168 del Código Civil, el cual establece: “En los contratos bilaterales, cada con -
tratante puede negarse a ejecutar su obligación si el otro no ejecuta la suya, a menos
que se hayan fijado fechas diferentes para la ejecución de las dos obligaciones”.

Condiciones para la procedencia

 Siguiendo a Maduro, pueden enumerarse así las condiciones:


 1° Debe tratarse de un contrato bilateral; no procede en los contratos unilaterales, y
se discute su procedencia en los contratos sinalagmáticos imperfectos. Para algunos
autores, la excepción se aplica en los contratos sinalagmáticos imperfectos, y citan en
su apoyo algunas disposiciones legales como la del artículo 1702, que acuerda al
mandatario la facultad de retener en garantía las cosas que son objeto del mandato,
hasta que el mandante cumpla con las obligaciones de reembolso de los gastos
efectuados por el mandatario, de los avances hechos y de los respectivos intereses.
Igualmente, se cita lo dispuesto por el artículo 1774, que acuerda al depositario el
derecho de retención del depósito hasta el pago total de todo cuanto se le deba en
razón del depósito.

2° El incumplimiento que da lugar a la excepción debe ser un incumplimiento


culposo; en caso de que el incumplimiento no sea culposo, no habrá aplicación de la
excepción non adimpleti contractus, sino se aplica la teoría de los riesgos.

3° El incumplimiento que motive la oposición de la excepción debe ser un


incumplimiento de importancia, en el sentido de que no es suficiente para justificar la
excepción el incumplimiento de obligaciones secundarias de un contrato. Sin embargo,
en la doctrina se ha discutido mucho cuáles de las obligaciones surgidas de un contrato
pueden ser consideradas como principales y cuáles como secundarias. En principio, se
ha adoptado como criterio provisional aquel que establece que obligaciones
principales son aquellas cuyo incumplimiento sería de tal gravedad que justificaría
oponer la excepción, como las obligaciones que fueron determinantes en el
consentimiento de la otra parte. También se considera como obligaciones principales
aquellas que han sido convenidas expresamente como tales por las partes y cuyo
incumplimiento ha sido calificado como grave por ellas. En cambio, se considera
obligaciones secundarias aquellas no determinantes del consentimiento de la otra
parte y cuyo incumplimiento no ha sido calificado como tal por ellas. Por ejemplo, en
un contrato de arrendamiento de inmueble, el incumplimiento de la entrega del
inmueble arrendado al arrendatario por parte del arrendador, da derecho a aquél a
oponer la excepción, porque la obligación de proporcionar el goce y disfrute de la cosa
es determinante del consentimiento del arrendatario. En cambio; el incumplimiento
por parte del arrendador a realizar una reparación mayor, sería, por lo menos en prin-
cipio, el incumplimiento de una obligación secundaria que no autorizaría al
arrendatario a suspender el pago del canon mensual de arrendamiento.

4° Es necesario que las obligaciones surgidas del contrato bilateral sean de ejecución
o cumplimiento simultáneo, que el orden de cumplimiento sea el ordinario, el dando y
dando. Si las obligaciones de una de las partes están sometidas a algún término o
condición, de modo que su ejecución sólo fuese exigible después de cumplirse esas
modalidades, y las obligaciones de la otra parte fueren de ejecución inmediata, la
parte a quien se le exigiere el cumplimiento no podría oponer la excepción, pues ésta
supone el incumplimiento de la otra parte y tal incumplimiento no ha podido suceder
mientras no se cumplan las modalidades que hacen exigible la obligación. Por ejemplo.

5° Algunos autores admiten también como condición para la procedencia de la


excepción, la circunstancia de que la parte que la oponga no haya a su vez motivado
el incumplimiento de la contraparte; ello es obvio, pues si el oponente, por su culpa,
hubiese motivado el incumplimiento, no estaríamos en presencia de la ausencia de
causa o de reciprocidad, que es el supuesto indispensable de la excepción. En opinión
de Maduro Luyando, la ausencia de culpa, determinante del incumplimiento, no es
propiamente una condición para su procedencia, sino un supuesto necesario de su
existencia.

Efectos de la Excepción Non Adimpleti Contractus

 La excepción non adimpleti contractus suspende los efectos del contrato y no lo
extingue, lo que la diferencia de la acción resolutoria, que está dirigida a obtener la
terminación del contrato. El contrato objeto de la excepción queda suspendido hasta
que la parte que ha motivado su oposición cumpla su obligación, con lo que se vuelve a
imprimir vida al contrato.

Sólo por excepción, existe un tipo de contratos en los cuales la excepción non
adimpleti no tiene los efectos suspensivos descritos, sino que los extingue; ello ocurre
en los contratos de tracto sucesivo, en los cuales la excepción non adimpleti contractus
deja insubsistente el contrato durante el lapso en el cual la parte que provoca su
oposición deja de cumplir con su obligación. Por ejemplo, en un contrato de
arrendamiento fijado pan comenzar el 1° de julio, si el arrendador no cumple su
obligación de poner al arrendatario en el goce y disfrute de la cosa arrendada sino
hasta el día 1° de septiembre, y el día 31 de julio exige el pago del canon, la excepción
non adimpleti deja insubsistente el contrato por todo el lapso durante el cual el
arrendador no cumple, de modo que sólo a partir del 1 ° de septiembre es cuando el
arrendador puede exigir dicho pago.

La Teoría de los Riesgos

En primer orden, resulta pertinente aclarar lo que debe entenderse por riesgo, así se
puede decir que riesgo o peligro es la situación jurídica que se presenta cuando las
partes de un contrato, o una de ellas, se encuentran en la imposibilidad de cumplir sus
obligaciones o sus prestaciones debido a una causa extraña que no les es imputable.

Esa situación jurídica plantea varios problemas a resolver disyuntivamente: si queda


obligada de todos modos a cumplir la parte cuya obligación se hace de cumplimiento
imposible, o si queda liberada de la misma, no pudiendo el acreedor exigirle el
cumplimiento. En el primer caso, los riesgos los sufrirá el deudor, y en el segundo, los
riesgos los sufrirá el acreedor, en el sentido de que deberá contentarse o resignarse a
aceptar el incumplimiento sin que pueda disponer de ningún recurso jurídico para
impedir tal situación.

De allí pues, que la teoría del riesgo analiza la noción de riesgo en los diversos tipos de
contratos conocidos. El problema a determinar radica en fijar los efectos de la
imposibilidad de la ejecución de la prestación por el deudor y los recursos que el
acreedor puede o no tener para pedir el cumplimiento.
Efectos

La doctrina distingue determinados efectos de la teoría de los riesgos, que se


desprenden de la naturaleza de los mismos y que se pueden sintetizar así:

1° El contrato queda terminado desde el momento mismo en que ocurre la causa


extraña no imputable que hace imposible la ejecución de las prestaciones.

2° No hay lugar a indemnización de daños y perjuicios, ya que el incumplimiento no se


debe a hechos imputables a las partes.

3° Si el contrato se ha cumplido parcialmente y las prestaciones ejecutadas no son


equivalentes, la parte que haya cumplido prestaciones por mayor valor tiene derecho a
que se le restituya lo que haya cumplido demás, dentro de los límites del equilibrio
patrimonial.

En opinión del autor Maduro Luyando, ello sería la solución correcta, porque de lo
contrario se consagraría un enriquecimiento sin causa en favor de la parte que cumplió
prestaciones por un menor valor.

Principios

 La Teoría del Riesgo, plantea soluciones que oscilan alrededor de dos grandes
principios: el “res perit domino”, que hace recaer los riesgos de la cosa sobre la
persona que es titular del derecho de propiedad sobre la misma, y el principio “res
perit creditori”, que ordena que los riesgos recaigan sobre el acreedor o sujeto activo
de la obligación.

Igualmente cabe observar que la expresión “res perit creditori” y su noción antagónica
“res perit debitori” se aplican con preferencia en materia de riesgos del contrato, más
específicamente en materia de riesgos de la relación obligatoria nacida de un contrato;
mientras que la expresión “res perit domino” se emplea con más frecuencia en materia
de riesgos de la cosa. Los principios expuestos varían según las situaciones a las que se
apliquen y presentan variedad de excepciones.

En criterio del autor Maduro (1987), toda solución en materia de riesgos es susceptible
de resolverse mediante la aplicación de la noción “res perit domino”, tanto en los
casos de que se trate de riesgos del contrato como cuando se trate de riesgos de la
cosa. Para ello se podría partir de una reestructuración del concepto del dominus.
Tradicionalmente se ha considerado el dominus como al propietario de la cosa, es
decir, el dominus supone una persona que está caracterizada por una relación jurídica
que necesariamente recae sobre una cosa, relación jurídica que está integrada por el
derecho de propiedad sobre la cosa.
Es en este sentido que se emplea la expresión “res perit domino”, cuando se quiere
significar que en los casos en que la cosa se pierde debida a una causa extraña no
imputable, la cosa perece para su dueño, o sea, para la persona que era propietario de
la cosa en el momento en que fue destruida por dicha causa extraña.

Sin embargo, el término dominus no sólo significa la persona que necesariamente


tiene una vinculación de carácter real (derecho de propiedad) sobre la cosa, sino es
sinónimo de persona que tiene la titularidad del derecho de crédito de que se trate. En
este sentido, el acreedor es también un dominus, por cuanto tiene la titularidad del
derecho de crédito inherente a la relación obligatoria.

En consecuencia, cuando debido a una causa extraña no imputable el acreedor no


puede ejercer su derecho de crédito y debe resignarse a que el deudor no le cumpla,
se estará en presencia de un caso en el cual se aplica el principio “res perit domino”,
pues el derecho de crédito, que configura la expresión cosa en su más amplia
acepción, perece para su titular, el acreedor o domuius.

Mediante la tesis expuesta se unificarían en una sola noción todos los principios
aplicables en materia de riesgos, se aclararía el análisis y desarrollo de la teoría,
porque se eliminaría el antagonismo entre los principios “res perit creditori” y “res
perit domino”, y también se dispondría de una sola noción para comprender los
alcances de los riesgos de la cosa y de los riesgos del contrato. 

EFECTOS DE LAS OBLIGACIONES

El efecto de una obligación: es la ejecución o cumplimiento de esta voluntariamente


tal y como se contrajo. No hay que confundir una prestación de no hacer con el
incumplimiento de las obligaciones, ya que el no hacer es una conducta de abstención
que surge e del establecimiento de un contrato, ejemplo: Contrato de exclusividad

El efecto fundamental o integral del cumplimiento de la obligación:  es la extinción de


la obligación, esta comprende dos aspectos:

1) que el  deudor se libere, desvinculándose de la obligación que tenia

2) se extinguen la acciones otorgadas al acreedor para constreñir al deudor en el


cumplimiento de la obligación

Si el deudor no cumple con la obligación tal y como se contrajo el acreedor puede


obligarlo a cumplir  de manera coercitiva si la obligación es jurídica, es decir tiene que
estar establecida por la ley, aquí la diferencia con respecto a las obligaciones naturales
que no tiene carácter coercitivo.

Art 1271 cc. El será condenado al pago de los años y perjuicios, tanto por inejecución
de la obligación como por retardo en la ejecución, si no prueba que la inejecución o
el retardo proviene de una causa extraña que no le sea imputable, aunque de su
parte no haya habido mala fe.  responsabilidad civil como se genera los
incumplimiento para poder quedar liberado con la obligación

Tipos de cumplimiento de la obligación:

1.- cumplimiento voluntario en especie: se cumple la obligación tal y como se contrajo

2-. Cumplimiento voluntario forzoso:   se cumple la obligación forzosamente y tradia a


traves de una conducta distinta a la que se asumio en un principio , y trae consigo la
indemnización por daños y perjuicios compensatorios. (inejecucion)

1.- El Cumplimiento, Fundamento Legal:

Art. 1264, las obligaciones  deben cumplirse exactamente como han sido contraídas.
El deudor es responsable de daños y perjuicios, en caso de contravención.   El efecto
primordial en la generación de las obligaciones es el cumplimiento de estas
obligaciones exactamente como han sido contraídas, este artículo nos establece el
principio general en materia de cumplimiento las obligaciones, el llamado principio de
prioridad del cumplimiento de la obligación en especie, ahora si la persona no cumple
la obligación tal y como fue contraída, pueden suceder que incumpla absolutamente la
obligación y que se va a exigir como acreedor, el cumplimiento forzoso, este
cumplimiento es exactamente como fue contraído, pero no siempre se puede probar
que ante el incumplimiento de una de las partes la otra parte sufre un daño, porque la
indemnización sería automática por el simple hecho de no cumplir con obligación, para
que surja la acción de indemnización por daños y perjuicios se debe probar, esta es
una acción accesoria a una acción principal, ahora si la persona no cumple
exactamente como ha sido contraída la obligación se pierde la posibilidad de exigir el
cumplimiento en especie de la obligación?. Si exige el cumplimiento forzoso de la
obligación, esa es la conducta debida?. si la misma conducta, pero se pide el
cumplimiento forzoso

La diligencia del deudor es lo que se conoce como responsabilidad subjetiva art 1270
CC

La conducta debida es el contenido de la obligación.

Prestación de dar, transmisión del derecho de propiedad u otro derecho real.

Prestación de hacer, conducta positiva que no consiste en la transmisión del derecho


propiedad u otro derecho real.

No hacer, conducta de abstención.

(Con prestación de dar): Es un contrato de compra venta, paga la cosa y el vendedor


se niega a entregar la cosa, se debe tomar en consideración si él puede cumplir la
conducta tal y como la contrajo, si el carro se encuentra dentro del patrimonio del
deudor el cumplimiento debe ser en especie. Si no existe dentro del patrimonio del
deudor el cumplimiento es por equivalente. Probado el daño se exige la indemnización
de los daños y perjuicios que el incumplimiento haya causado.

Si la prestación es de hacer, si la conducta es personalísima y no cumple porque no


quiere cumplir, el cumplimiento se da en especie si la conducta no es personalísima, si
no se puede exigir el cumplimiento por equivalencia, ya que no se puede coaccionar a
nadie físicamente para que cumpla con la obligación.

Si la conducta es de no hacer, el que la persona haya realizado la conducta hay


incumplimiento, se exige otra conducta distinta, un cumplimiento por equivalente,
pero hay conductas que pueden ser borradas (un muro por encima de los metros que
se han convenido, se puede mandar a tumbar el muro, se puede obligar al deudor a
tumbar el daño e indemnizar los daños y perjuicios).

Hay cumplimiento en especie que es la conducta debida y cumplimiento por


equivalente (art. 1264).

Si una persona se compromete a cumplir y cumple con la obligación, termina la


obligación con el cumplimiento. Se extinguen las acciones que el legislador le concede
al acreedor por si el deudor no cumple voluntariamente pueda acudir a los órganos
jurisdiccionales para que cumpla forzosamente. Si no cumple con la obligación, el
acreedor va a exigir el cumplimiento forzoso, debe ser la misma conducta a la que el se
comprometió y si se niega a cumplir con la conducta y se exige el cumplimiento por
equivalente y se indemnice los daños y perjuicios que se hayan acarreado en el
patrimonio.

El principio general en materia de cumplimiento

2.- El principio fundamental en materia de cumplimiento de la obligación, es el


cumplimiento en especie, para cumplir con esa conducta tal y como se contrajo.
Dependiendo del tipo de cosas los efectos cambian.

2.1.- El principio de identidad:

El cumplimiento debe ser idéntico a la prestación pactada y por lo tanto el deudor no


puede ejecutar una prestación diferente a la prometida, aún cuando aquella
prestación sea equivalente o mayor que ésta y aun cuando satisfaga igual o mejor el
acreedor, (se presta unos tomates, la conducta debe ser idéntica para el cumplimiento,
se presta u millón de bolívares y se compromete a pagarlo en una fecha especifica el
monto completo, la otra parte no la puede pagar por partes). Art. 1290.

2.2.- Principio de Integridad:

El cumplimiento debe ser completo o integro, es decir, debe comprender toda la


prestación prometida; por lo tanto, el deudor no puede cumplir menos de lo debido ni
el acreedor exigir más de lo acordado. No se puede obligar a la persona a entregar algo
distinto a lo que se dio, la conducta no es idéntica y las obligaciones deben cumplirse
exactamente como han sido contraídas. Art. 1291.
2.3.- El principio de prioridad:

La ejecución en especie es la forma ordinaria, normal o natural del cumplimiento de las


obligaciones. El legislador supone que las partes al contraer una obligación desean que
ella se cumpla de la manera originalmente pactada, del modo como fue contraída y no
de un modo o manera distinta; en consecuencia, el deudor debe cumplir su obligación
de un modo idéntico a como lo contrajo y el acreedor no puede rehusar o rechazar tal
incumplimiento, ni exigir que se le cumpla una prestación distinta.

El cumplimiento de la obligación, va unido al principio de identidad y el principio de


integridad.

El art. 129, 1270 y 1271, establece la llamada diligencia del deudor en el cumplimiento
de las obligaciones.

En materia de conducta cuando se deriva de un contrato el legislador dice que se debe


comportar como un buen padre de familia.

Para establecer los llamados incumplimiento, se deben ajustar la conducta a un hecho


objetivo, es decir, si la persona incumple totalmente la obligación o si cumple pero
tardíamente o cumple parcialmente, cumple defectuosamente a efectos de establecer
cuales son los daños que se van a generar producto de los distintos tipos de
incumplimiento y no pueden ser en base a la conducta del buen padre de familia, debe
ser en base a algo que pueda ser cuantificable y que el que alega que le están
causando un daño pueda probar ese daño.

Las obligaciones que son en pago de sumas de dinero, no se debe probar nada,
comienzan a correr los intereses moratorios.

El art. 1264, nos habla del cumplimiento voluntario y el cumplimiento forzoso o


involuntario, que es la llamad indemnización de los daños, el principio de prioridad,
porque el acreedor quiere que le cumplan con la conducta debida si no hubiera
contratado.

Tipos de incumplimientos

1.-Incumplimiento permanente: (inejecución) es el incumplimiento absoluto de la


obligación y trae consigo el cumplimiento por equivalente cumplimiento forzoso de la
obligación  y como se le ocasiona un daño al acreedor por no haber cumplido la
obligación trae como consecuencia la indemnización por daño y perjuicios
compensatorios art 1271

2.- Incumplimiento temporal:  (retardo culposo ) donde la obligación se suspende


hasta que el obstáculo se pueda subsanar, dando paso a la indemnización por daños y
perjuicios moratorios
La Acción por Simulación

Definiciones

Opina Maduro (ob. cit.) que existe simulación “cuando las partes realizan un acto o
contrato aparentemente válido pero total o parcialmente ficticio, pues es destruido o
modificado por otro de naturaleza secreta o confidencial que es el que realmente
responde a la verdadera voluntad de las partes”. (p. 580).

Por su parte, Ossorio (ob. cit.), expone que la simulación es la “alteración aparente de
la causa, la índole o el objeto verdaderos de un acto o contrato”. (p. 889).

También puede decirse, que la acción de simulación o acción de declaración de


simulación, como también se le denomina es definida por la doctrina como “aquella
que compete a las partes del acto simulado o a los terceros interesados, a fin de que se
reconozca judicialmente la inexistencia del acto ostensible, y con ello quedan
desvanecidos los efectos que se imputaban a dicho acto” (Emilio Calvo Baca.
Comentario al Artículo 1.281 del Código Civil – “Código Civil – Comentado y
Concordado”).

Esta acción aparece consagrada en el mencionado dispositivo legal así:

Artículo 1.281.- Los acreedores pueden pedir la declaratoria de simulación de los actos
ejecutados por el deudor.

Esta acción dura cinco años a contar desde el día en que los acreedores tuvieron
noticia del acto simulado.

La simulación, una vez declarada, no produce efecto en perjuicio de los terceros que,
no teniendo conocimiento de ella, han adquirido derechos sobre los inmuebles con
anterioridad al requisito de la demanda por simulación.

Si los terceros han procedido de mala fe quedan no sólo sujetos a la acción de


simulación sino también a la de daños y perjuicios.

La simulación entonces supone la realización de dos actos o convenciones: uno ficticio,


aparente o simulado, y otro real o verdadero pero que es mantenido en secreto por las
partes. El acto simulado aparente y ficticio recibe generalmente en doctrina la
denominación de acto ostensible, mientras que el acto verdadero o real se denomina
comúnmente contradocumento.

Clases de Simulación

La simulación puede ser clasificada en dos grandes clases: la llamada simulación


absoluta, cuando el acto ostensible no existe realmente en forma alguna porque en
realidad· las partes no han querido efectuar ningún acto; por ejemplo, cuando una
persona A simula una venta con una persona B, continuando A con la propiedad de la
cosa aparentemente vendida; y la denominada simulación relativa, cuando el  acto
ostensible no es totalmente inexistente, sino que sólo lo es parcialmente porque en
realidad las partes han celebrado un acto de distinta naturaleza; tal es el caso si las
partes realizan como acto ostensible un contrato de venta, cuando en realidad
efectúan una donación.

La simulación relativa puede ocurrir en varias hipótesis, siendo las más comunes las
siguientes:

1. Cuando se encubre la naturaleza jurídica de un acto.

2. Cuando se simulan algunas de las cláusulas del acto ostensible (por ejemplo, un
precio mayor que el real).

3. Cuando se simula la fecha de un acto.

4. Cuando por ese acto se constituyen o transmiten derechos o bienes de personas


interpuestas que en realidad no son las personas a quienes se transmite.

También se distingue en la simulación la llamada simulación lícita de la simulación


fraudulenta. Cuando la simulación es lícita, el acto verdadero produce sus efectos
legales, siempre que a nadie perjudique ni tenga causa ni objeto ilícito. En la
simulación fraudulenta o ilícita, el acto cae por completo y no produce efecto alguno;
tanto el acto ostensible como el verdadero no pueden producir efecto alguno, el
primero porque no corresponde a la voluntad real, el segundo porque es nulo por
objeto o causa ilícita.

En la simulación lícita para que el acto verdadero produzca sus efectos entre las partes
debe reunir dos condiciones concurrentes:

1°   Que no sea prohibido mediante disposición expresa del legislador.

2° Que el acto verdadero reúna los requisitos de validez fijados por el legislador.

También existe la simulación por interposición de personas, en la cual, además de la


intervención de las partes, interviene un tercero que presta su complicidad en la
simulación. En principio produce los mismos efectos que los demás tipos de simulación
conocidos.

Efectos de la Simulación

La doctrina estudia los efectos de la simulación desde dos puntos de vista: 1. Efectos
de la simulación entre las partes, y 2. Efectos de la simulación respecto de los terceros.
Sin embargo, antes de hacer referencia a dichos efectos, se debe aclarar que debe
entenderse por simulación la simulación lícita, que es la única viable y capaz de
producir efectos jurídicos, y no la simulación ilícita, que por su propia naturaleza no
puede producir efecto alguno. Igualmente se debe señalar que al hablar de efectos de
la simulación se está haciendo referencia a la simulación declarada por un tribunal
conforme a las normas legales en vigencia.
l.- Efectos de la simulación entre las partes

Maduro (ob. cit.), señala que la doctrina distingue fundamentalmente:

A.-La nulidad del acto ostensible o ficticio para prevalecer el acto real o verdadero.

El acto ostensible desaparece en caso de simulación total o absoluta, y lo mismo


ocurre en caso de simulación parcial o relativa. El acto real o verdadero subsiste y
produce sus efectos normales regulando las relaciones ulteriores de las partes; de
modo que si, por ejemplo, bajo la apariencia de una venta se efectuó una donación, el
donante podrá revocarla en los casos permitidos por la ley.

B.-Cuando el acto simulado consiste en una enajenación de bienes o derechos, estos


bienes o derechos vuelven a su titular con sus frutos y productos, excepto los gastos de
conservación.

C.-La acción por simulación ejercida entre las partes del acto simulado es
imprescriptible. Entre las partes, la acción por simulación es imprescriptible, ya que
tratándose de una acción mero declarativa, destinada a constatar una real situación
jurídica, se consideraría absurdo que el simple transcurso del tiempo fuese suficiente
para extinguirla. Por partes debe entenderse, no sólo las que han intervenido en el
acto simulado, sino también sus causahabientes universales o a título universal.

2. – Efectos de la simulación respecto de terceros

La doctrina los califica así:

A.-Respecto de los terceros de buena fe. La simulación declarada no produce efectos


en perjuicio de terceros que de buena fe, no teniendo conocimiento de ella, han
adquirido derechos o bienes de las partes del acto simulado. Este efecto no es más que
una excepción al principio de la oponibilidad del contrato. El Código Civil venezolano,
en el tercer párrafo del artículo 1281, aplica el principio anterior refiriéndose a los
bienes inmuebles, cuando expresa: “La simulación, una vez declarada, no produce
efecto en perjuicio de los terceros que, no teniendo conocimiento de ella, han
adquirido derechos sobre los inmuebles con anterioridad al registro de la demanda por
simulación”.

B.-Respecto de los terceros de mala fe. La declaratoria de simulación sí produce


efectos contra los terceros de mala fe, contra aquellos tercetos que hayan adquirido
bienes o derechos de una de las partes a sabiendas que dichas partes habían celebrado
un acto simulado. En este caso, sus adquisiciones son comprendidas por la acción de
simulación y por lo tanto los actos caen. Igualmente quedan dichos terceros expuestos
a la acción por indemnización de daños y perjuicios. Así lo dispone el cuarto párrafo del
artículo 1281 del Código Civil: “Si los terceros han procedido de mala fe quedan no sólo
sujetos a la acción de simulación sino también a la de daños y perjuicios”. (Maduro,
1987).

ACCIÓN PAULIANA:
La acción pauliana o revocatoria, es un mecanismo de defensa de los acreedores,
dentro del derecho de obligaciones, mediante el cual éstos pueden solicitar la
revocación de actos realizados por el deudor en su perjuicio.

Para poder ejercer la acción pauliana, el deudor tiene que estar en estado
de insolvencia, pues de lo contrario, este puede disponer de sus bienes a su antojo,
siempre que conserve la capacidad de honrar las obligaciones que ha contraído.

Por ejemplo, en caso que un deudor insolvente, con el objetivo de no perder sus
bienes, los vende a una tercera persona por una suma muy inferior al valor real de
ellos. Debido a esta venta, el patrimonio del deudor insolvente se reduce
considerablemente, perjudicando a los acreedores. Bajo esta situación, los acreedores
pueden ejercer la acción pauliana y pedir que el bien vendido regrese al patrimonio del
deudor.

 El fundamento legal está consagrado en el artículo 1279 del código civil:

 Artículo 1.279.- Los acreedores pueden atacar en su propio nombre los actos que el
deudor haya ejecutado en fraude de sus derechos.

Se consideran ejecutados en fraude de los derechos de los acreedores los actos a título
gratuito del deudor insolvente al tiempo de dichos actos, o que ha llegado a serlo por
consecuencia de ellos.

También se consideran ejecutados en fraude de los derechos de los acreedores los


actos a título oneroso del deudor insolvente, cuando la insolvencia fuere notoria o
cuando la persona que contrató con el deudor haya tenido motivo para conocerla.

El acreedor quirografario que recibiere del deudor insolvente el pago de una deuda
aún no vencida, quedará obligado a restituir a la masa lo que recibió.

Presúmense fraudulentas de los derechos de los demás acreedores, las garantías de


deudas aún no vencidas que el deudor insolvente hubiere dado a uno o más de los
acreedores.

La acción de que trata este artículo dura cinco años a contar desde el día en que los
acreedores tuvieron noticia del acto que da origen a la acción, y la revocatoria no
aprovecha sino a los acreedores anteriores a dicho acto, que la hayan demandado

De modo que la finalidad de la acción se consagra para que los acreedores protejan el
patrimonio de su deudor solicitando la revocación de actos dolosos o fraudulentos que
tiendan a desintegrar dicho patrimonio. 

Se dice que por su finalidad es una acción conservatoria.


Requisitos para que proceda la Acción Pauliana:

1) Que el Acreedor tenga interés en el ejercicio de la acción (el deudor


debe ser insolvente)
2) El desprendimiento real de los bienes o derechos ha dejado al deudor
en estado de insolvencia o ha acrecentado la que ya existía, al no poder hacer
frente a su obligación y haber cesado en sus pagos. Es el llamado eventus
damni, pues resulta evidente el daño sufrido por el acreedor.
3) El crédito debe ser cierto, líquido y exigible (del deudor debe saber que
debe y porque debe la cuantía debe estar determinada o puede llegarse a
determinar en plazo breve, la insolvencia del deudor hace caducar el termino)
4) El Consilium fraudis, que es el acuerdo fraudulento entre el deudor y el
tercero, es el elemento subjetivo de la acción pauliana.
5) Debe haberse efectuado estos efectivamente. (venta, cesión, donación,
renuncia, hipoteca, etc.) ya que si el acto efectuado es solo aparente, procede
la acción de simulación.

Actos que pueden ser atacados por la Acción Pauliana por parte de un Deudor
Insolvente:

Artículo 1.958.- Los acreedores o cualquier otra persona interesada en hacer valer la


prescripción, pueden oponerla, aunque el deudor o el propietario renuncien a ella

1) El acreedor puede hacer valer la prescripción cuando el deudor


renuncie a ella

2) El pago realizado por el deudor, puede plantear las siguientes


situaciones:
a) Cuando se hace un pago simulado, simulando una deuda con un tercero y le
paga a este acreedor aparente, no se debe ejercer la acción pauliana, sino la
acción de simulación.
b) Si la deuda es cierta, pero paga antes de su vencimiento, el acreedor está
obligado legalmente a devolver a la masa de acreedores lo que se le entrego.
c) Si se produce el pago de una verdadera deuda, este acto no puede ser
impugnado.
d) No se admite la acción cuando el acto recae sobre derechos inherentes a la
persona (reparación de daño moral).
e) No se admite la acción a los actos del deudor que recaen sobre bienes
inembargables (no existe interés de la acción)
Artículo 1.017.- Cuando alguien renuncia una herencia en perjuicio de los derechos de
sus acreedores, éstos podrán hacerse autorizar judicialmente para aceptarla en
nombre y lugar de su deudor.

En este caso, la renuncia se anula, no en favor del heredero que la ha renunciado, sino
sólo en provecho de sus acreedores, y hasta concurrencia de sus créditos.

3) Quedan excluidos los actos que no constituyan empobrecimiento (la


repudiación de la herencia es un acto que constituye empobrecimiento, por eso
se le permite al acreedor su aceptación)
4) Los actos ejecutados en fraude de los derecho del acreedor y señalados
en artículo 1.279 del Código Civil:
Artículo 1.279.- Los acreedores pueden atacar en su propio nombre los actos que el
deudor haya ejecutado en fraude de sus derechos.

Se consideran ejecutados en fraude de los derechos de los acreedores los actos a título
gratuito del deudor insolvente al tiempo de dichos actos, o que ha llegado a serlo por
consecuencia de ellos.

También se consideran ejecutados en fraude de los derechos de los acreedores los


actos a título oneroso del deudor insolvente, cuando la insolvencia fuere notoria o
cuando la persona que contrató con el deudor haya tenido motivo para conocerla.

El acreedor quirografario que recibiere del deudor insolvente el pago de una deuda
aún no vencida, quedará obligado a restituir a la masa lo que recibió.

Presúmanse fraudulentas de los derechos de los demás acreedores, las garantías de


deudas aún no vencidas que el deudor insolvente hubiere dado a uno o más de los
acreedores.

La acción de que trata este artículo dura cinco años a contar desde el día en que los
acreedores tuvieron noticia del acto que da origen a la acción, y la revocatoria no
aprovecha sino a los acreedores anteriores a dicho acto, que la hayan demandado.

Efectos de la Acción Pauliana:

1. El acreedor obtiene la revocatoria del acto fraudulento. El acreedor


tiene derecho a embargar al tercero el bien enajenado por su deudor, como si
estuviese todavía en poder de este último, la salida de este bien del patrimonio
que le servía de garantía, deja de ser para el un obstáculo.

2. Esta revocación es parcial y se declara únicamente en su interés. El valor


restituido no entra en el patrimonio del enajenante y por lo mismo no se vuelve
a formar parte de la garantía común de sus acreedores, sólo puede distribuirse
entre el acreedor demandante y los que se asociaron a él en sus gestiones.

3. No se considera extinguido el acto fraudulento en las relaciones del


tercero con el deudor, con respecto a este debe producir todos sus efectos.

La acción Oblicua
Desde la perspectiva de Silva, J (2011) la acción oblicua conocida por la doctrina como
subrogatoria o acción indirecta, es aquella donde el acreedor ejercita las acciones de
su deudor en las cuales se subroga, para ejercerlas contra el tercero, deudor de su
deudor. En otras palabras, el acreedor asume el rol de su deudor para ejercer sus
acciones contra el tercero, actuando en nombre y lugar de su deudor. Agrega además
que, ésta acción es indirecta, porque el acreedor no ejerce sus propios derechos y
acciones, sino los derechos y acciones de su deudor, diferenciándose de las acciones
directas propias que un acreedor tiene y ejerce en su propio nombre contra el deudor
de su deudor, como sucede en el caso de la acción que puede intentar el arrendador
contra el subarrendatario deudor a su vez del arrendador (Art. 1584 CCV), o el
trabajador contra el dueño de la obra (Art. 1643 CCV), el mandante contra el
mandatario sustituyente (Art. 1695 CCV). Por ejemplo, un supuesto de acción oblicua
es un acreedor que ejerce los derechos y acciones de su deudor contra un tercero que
es deudor de su deudor. Ejemplo, un acreedor A que lo es de B, éste último acreedor
de C; A ejerce la acción de B contra C para conservar así el patrimonio de B y poder
luego proceder contra este patrimonio, en cobro de lo que se le adeuda.

Fundamento legal.

La acción oblicua esta prevista en el Artículo 1278 del Código Civil Venezolano(CCV) el
cual señala lo siguiente: “Los acreedores pueden ejercer para el cobro de lo que se les
deba, los derechos y acciones del deudor, excepto los derechos que son
exclusivamente inherentes a la persona del deudor” 

Requisitos para la procedencia de la acción oblicua 

Dado el laconismo de la norma legal que consagra la acción oblicua, la doctrina ha


estructurado las condiciones o requisitos necesarios para la procedencia de la acción,
sistematizado en dos grandes categorías: 

A) Condiciones de fondo
Se subdivide a su vez en tres categorías:

1) Condiciones relativas al deudor, 2) Condiciones relativas al acreedor, y 3)


Condiciones relativas al crédito.
1)   Condiciones relativas al deudor

a) La inacción del deudor. Supone un deudor negligente en el ejercicio de sus


acciones. Los autores contemporáneos no obstante sostienen, que la negligencia no
es lo determinante. La inactividad del deudor puede deberse a dolo (para perjudicar
a su acreedor) o a simple culpa (no tiene interés, pues el resultado de su acción solo
favorecerá a sus acreedores), incluso a un propósito laudable (no perjudicar a su
amigo deudor), puede ser un abandono involuntario; ejemplo, no presencia o
enfermedad que impidan al deudor actuar. No se trata de una acción que se
fundamente en la culpa. Basta la inactividad del deudor, porque ella sola perjudica a
su acreedor, cualquiera que sea su causa.
b) La jurisprudencia francesa sostiene que no basta para impedir el ejercicio de la
acción oblicua que el deudor intente una acción, sin tramitarla. Caso en el cual, solo
simularía diligencia en el ejercicio de sus derechos.
c) El deudor debe estar en estado de insolvencia, ya que, de no estarlo, la
injerencia del acreedor constituye una intromisión abusiva, intolerable y contraria a
derecho. Para algunos, basta el peligro de la insolvencia, pues la inercia del deudor
ciertamente lo puede llevar a la insolvencia.
d) No es necesario que el deudor sea constituido en mora por el acreedor, pues la
acción oblicua es de naturaleza conservatoria y no ejecutoria.

2)   Condiciones relativas al acreedor

a) Interés por parte del acreedor, condición que excluye el ejercicio de la acción
oblicua cuando el deudor es solvente, ya que en tal situación el acreedor no tendrá
interés en acrecentar el patrimonio de su deudor, puesto que tiene la seguridad de
ser pagado. La doctrina exige que ese estado de insolvencia del deudor sea notorio.
Tampoco tendrá interés el acreedor cuando el crédito del deudor que aquel
pretende ejercer sea inembargable, o en los caos de quiebra, pues en tales
situaciones lo hará el síndico designado.
b) Debe tratarse de un acreedor quirografario o de un acreedor privilegiado cuya
garantía resulte insuficiente para respaldar el crédito, pues si se trata de un
acreedor privilegiado o hipotecario con garantía suficiente, carecería de interés para
intentar la acción.
3)   Condiciones relativas al crédito

a) El crédito debe ser cierto, líquido y exigible. El crédito es cierto cuando existe
con toda seguridad, lo que excluye a los créditos condicionales y a los eventuales.
Líquido cuando se sabe exactamente la cuantía y extensión de lo debido, y exigible
cuando el acreedor tiene derecho a exigir el pago. La liquidez y exigibilidad del
crédito no es, para buena parte de la doctrina, necesaria. En efecto, es una acción
conservatoria.

Si el crédito está sometido a término estando el deudor insolvente requisito para


ejercer la acción oblicua, caduca el término a que estuviera sometida la obligación del
deudor, tal como lo dispone el Artículo 1215 (CCV), “Si el deudor se ha hecho
insolvente…, no puede reclamar el beneficio del término del plazo”.

Algunos autores como Maduro, Pittier y Calvo, citados en Silva, J (2011) sostienen que
basta con que el crédito sea cierto, por lo que no son imprescindibles las condiciones
de líquido y de exigible, ya que la acción oblicua es de naturaleza conservatoria y no
ejecutoria. En Francia, hoy en día es requerido que el crédito sea cierto, exigible y
líquido.

Sobre si se requiere un título ejecutivo, que el crédito se soporte en un documento


público, auténtico que compruebe la obligación del demandado de pagar una cifra
líquida con plazo cumplido, o también un vale u otro instrumento privado reconocido
judicialmente por el deudor, la doctrina y jurisprudencia descartan tal requisito
fundándose en la naturaleza conservatoria de la acción.

El crédito puede ser superior, igual e inferior al derecho ejercido. Se discute si, cuando
el crédito del acreedor que intenta la acción oblicua es menor que el derecho del
deudor que se pretende ejercer con dicha acción, el acreedor tiene un interés en
ejercer tal derecho. Por ejemplo, un acreedor A, tiene un crédito por Bs. F. 60.000,00,
podría ejercer la acción por Bs. F. 100.000,00. Admiten la doctrina y la jurisprudencia
que el acreedor puede ejercer en toda su extensión la acción de su deudor, pues como
los beneficios que se persiguen con la acción oblicua aprovechan a todos los
acreedores que concurren con el acreedor que la intenta, éste último tiene un
marcado interés en que dentro del patrimonio del deudor ingrese el mayor número de
bienes posible.

b) No es imprescindible que el crédito del acreedor sea anterior en fecha al


crédito del deudor contra el tercero, aquel crédito puede ser anterior o posterior en
fecha. El derecho del acreedor a ejercer la acción oblicua no está subordinado a la
fecha de su crédito con respecto al derecho que ejerza, porque el fundamento de la
acción oblicua radica en la conservación del patrimonio del deudor,
independientemente de la fecha de los créditos y derechos que integran ese
patrimonio.
4)  Condiciones de forma

Establece la doctrina estos requisitos para ejercer la acción oblicua, a saber:

a) Emplazamiento del deudor, la doctrina y jurisprudencia, en principio no exigen


que el acreedor haga citar a su deudor, no obstante, por razones prácticas, para que
no exista dudas en torno al efecto de cosa juzgada que la sentencia por lograr
pueda tener contra el deudor, convendrá al demandante llamar a juicio a su
deudor.
b) Autorización judicial para el acreedor, la doctrina y jurisprudencia afirman que
no se requiere, ya que el acreedor ejerce las acciones y derechos de su deudor en
virtud de un derecho que le atribuye expresa y directamente la ley.

Sólo en casos de aceptación de herencia es que necesita la autorización judicial, tal


como dispone el Art. 1017 (CCV).

 Efectos de la acción oblicua


Silva, J (2011)   señala que tradicionalmente la acción oblicua surte los siguientes
efectos:

A.    El acreedor, actuando con derecho propio que le consagra la ley, ejerce las
acciones de un deudor y no las suyas propias. De este efecto surgen las siguientes
consecuencias:

1) El tercero demandado por el acreedor puede alegar contra éste todas las
excepciones que tenga contra su acreedor. El deudor puede oponer al acreedor de
su acreedor todas las excepciones que lo liberen frente a su acreedor: nulidad de la
obligación, pago, novación, compensación; puede oponerle los documentos
privados, porque el acreedor de su acreedor no es un tercero, sino que actúa en
nombre de su acreedor. Puede oponerle también las excepciones relacionadas con
el crédito en que fundamente su acción en nombre de su deudor; puede incluso
desinteresar al acreedor de su acreedor pagándole la deuda.
2) El acreedor que intenta la acción oblicua actúa en nombre del deudor. La ley lo
legítima para actuar en nombre del deudor; para algunos la ley le concede una
representación del deudor cuando se dan los supuestos de la acción oblicua, como
lo ha establecido nuestra jurisprudencia, Sentencia 14/10/1968, DFM1C1.
Jurisprudencia Tribunales de la República:

El carácter de acreedor lo que da es un derecho a obrar por el deudor, pero no significa


que lo que lo suplante y se convierta en cesionario absoluto y pleno de los derechos
que pertenecen al deudor y de ahí que éste puede disponer de ellos…
En consecuencia, el deudor conserva, no obstante, su insolvencia e inercia, total
facultad de disponer del crédito cuyo cobro pretende ejercer quien ejerce la acción
oblicua; podrá pagar a su acreedor, podrá ratificar el acto atacado de nulidad, llegar a
una transacción con su acreedor, novar la obligación, como ejercer todos los derechos
que le concede la ley. Indudable que no puede remitir la deuda ni disponer
fraudulentamente de sus derechos en perjuicio de sus acreedores, porque en tal caso
estos tendrían derecho a ejercer la acción pauliana

3) El acreedor demandante puede obtener una sentencia condenatoria por un


valor mucho mayor al monto de su propio crédito. Así ocurre cuando el valor del
derecho ejercido es mayor que dicho crédito.
4) La acción oblicua se dirige directamente contra el deudor del deudor, no es
indispensable hacerlo parte en el juicio. No obstante, ello tiene un grave
inconveniente, ya que la cosa juzgada que se obtenga sin la presencia del deudor,
no hará efecto contra éste, porque a pesar de que su acreedor actúe en su nombre,
no tiene su plena representación, y por consiguiente no es parte en el juicio para el
cual no ha sido citado. Por ello, desde el punto de vista práctico, es conveniente
intentar la acción conjuntamente contra el deudor y su deudor.

Cómo demandar al deudor de mi deudor

Los derechos y acciones del deudor contra el tercero se hacen efectivos e ingresan en
su patrimonio, y como el patrimonio del deudor es prenda común de sus acreedores,
el aumento del patrimonio del deudor obtenido mediante la acción oblicua beneficia
no sólo al acreedor demandante sino a todos los demás acreedores que tenga el
deudor. Dichos acreedores concurren en igualdad de condiciones con el acreedor que
intentó la acción oblicua, si son quirografarios, y en condiciones superiores al referido
acreedor, si son privilegiados. Esto explica porque en la vida real se utiliza poco la
acción oblicua y se prefiere, en sus casos, el embargo de créditos. Nada impide que en
un mismo juicio se intenten conjuntamente la acción oblicua contra el deudor del
deudor y la acción ejecutoria contra el deudor, siempre que se ventilen por el
procedimiento o juicio ordinario, pues no son pretensiones que se excluyan entre sí.

Los contratos en el código civil venezolano

1. PRELIMINARES.
a) Promesa.
2. TRANSLATIVOS DE DOMINIO.
a) Compra - venta
b) Permuta
c) Donación
d) Mutuo.
3. TRANSLATIVOS DE USO Y GOCE.
a) Arrendamiento.
b) Subarrendamiento.
c) Comodato.
d) Depósito
e) Mandato
4. PERSIGUEN UN FIN COMÚN.
a) Asociación civil.
b) Sociedad civil
c) Aparcería de ganado.
d) Aparcería agrícola o rural.
5. DE GARANTIA O ACCESORIO.
a) Fianza.                  
b) Prenda.
c) Hipoteca.
6. ALEATORIO.
a) Renta vitalicia
b) Juego y apuesta
c) La compra de la esperanza

Garantias

Una garantía es un mecanismo para asegurar el cumplimiento de una obligación y así


proteger los derechos de alguna de las partes de una relación comercial o jurídica.

En otras palabras, una garantía es un contrato o compromiso exigible mediante el cual


alguna de las partes de una transacción se compromete a que, en caso no se cumpla
con lo pactado o surja algún inconveniente, se protegerán los derechos del afectado
intentando reducir al máximo cualquier perjuicio.

Garantía, en Derecho civil, es un mecanismo jurídico para proteger o asegurar el


compromiso de que una determinada obligación será cumplida en tiempo y forma.
Esas garantías pueden consistir en obtener la ventaja de que responda de la obligación
no sólo el deudor, sino también otras personas, con lo cual aumenta el número de
patrimonios afectados al cumplimiento de la obligación como es el caso de las
garantías personales; o en obtener la ventaja de adquirir para seguridad de su crédito
un derecho real accesorio sobre un bien o varios bienes determinados (del deudor o
de un tercero), que al darle el derecho de preferencia y de persecución, lo aseguren
contra el riesgo de tener que concurrir con otros acreedores o de que a consecuencia
de actos de enajenación no pueda ejecutar el bien por haber salido del patrimonio del
deudor; como en el caso de las garantías reales.

Las garantías personales pueden constituirse mediante la adición de deudores


principales o mediante la adición de deudores subsidiarios. Los principales casos de las
garantías personales son lasolidaridad pasiva y la indivisibilidad.
Las garantías reales en nuestro Derecho son la prenda y la hipoteca. El principal caso
de las garantías reales, es la fianza.

Una garantía es un  mediante el cual se pretende dotar de una mayor seguridad


cumplimiento de una obligación o pago de una deuda.

Para qué sirve la garantía

La garantía es un medio para dar mayor seguridad en los casos en los que exista un
riesgo importante de que alguna condición no se cumpla o aparezca un problema. Sin
las garantías, muchas transacciones no se llevarían a cabo o serían muy costosas ya
que alguna de las partes tendría que asumir un riesgo importante de sufrir una pérdida
económica.

Las garantías tienen un rol muy importante en la economía puesto que facilitan las
transacciones. Esto, dando mayor seguridad a las personas de que lo pactado se
cumplirá.

Garantía para el consumidor

Permiten tener la certeza de que, en caso de vicios o defectos que afecten el correcto
funcionamiento del producto, los responsables se harán cargo de su reparación para
que el producto vuelva a reunir las condiciones óptimas de uso

Existe también la garantía contractual, adicional a la anterior, que es la que


voluntariamente ofrece el productor o vendedor, y que generalmente suele ser de seis
meses, un año, o más. Es muy importante. al ser voluntaria, conocer sus condiciones,
alcance y extensión. Esto surge de la propia oferta y del certificado de garantía que
obligatoriamente se le debe suministrar al comprador.

Garantía sobre servicios

También está previsto en la Ley de Defensa del Consumidor que todos los servicios de
reparaciones en general, mantenimiento, acondicionamiento, limpieza o similares
gozan de garantía legal, cuando dentro de los treinta días siguientes a la conclusión del
servicio se evidencien deficiencias o defectos en el trabajo realizado.

La garantía sobre la prestación de un servicio debe documentarse por escrito y


contener la descripción del trabajo, un responsable y el tiempo de vigencia de la
misma.

Tipos de garantías

Existen diversos tipos de garantía de acuerdo con el derecho que se esté protegiendo.
A continuación, describimos algunas de las garantías más conocidas:
 De compra: Asegura al comprador que, si el producto que compró sufre algún
desperfecto, el fabricante se hará responsable de repararlo o cambiarlo por uno
nuevo. Las características más comunes de este tipo de garantía son:

o Son limitadas a un determinado período de tiempo (1 año por ejemplo)


o Solo cubren desperfectos de fábrica y no el mal uso o accidentes
causados por el comprador
o Se debe presentar algún comprobante de compra o la documentación
de la garantía que se entregó al momento de la compra

 Personal: Una tercera persona se compromete a hacerse responsable en caso


de incumplimiento. Este tipo de garantía se suele aplicar en créditos donde un tercero
llamado aval pagará la deuda si la persona que ha pedido el préstamo no cumple.  
Como, por ejemplo, un aval. Mediante la garantía personal una persona garantiza el
pago de una deuda comprometiéndose a pagar ella en el caso de que el deudor
principal no cumpliese con su obligación.

 Real: Se refiere a los casos en donde se deja un activo como garantía de pago.
Así, por ejemplo, en el caso de una hipoteca el deudor deja su casa a modo de garantía
del cumplimiento de lo pactado. como la prenda o la . El deudor garantiza con un bien
el pago de una deuda. En el caso de incumplir, el  podrá vender el bien y saldar la
deuda con el dinero obtenido, devolviendo al deudor el excedente (si lo hubiese).
 Financiera: Se trata de los casos en donde se utiliza un instrumento financiero
o dinero en efectivo a modo de garantía.
 Constitucional: Cuando lo que se garantiza son los derechos constitucionales
de una persona. Así, por ejemplo, si un individuo es investigado por un supuesto robo
o crimen, el Estado debe garantizar que se llevará a cabo un debido proceso judicial y
que se respetarán los derechos del investigado. Derecho reconocido a todos los
ciudadanos por la Constitución política de un Estado Derechos, Deberes Y Garantías En
Venezuela
 Legal: Cuando la garantía se encuentra establecida por ley.
 Convencional: en los casos en los que la garantía es pactada libremente por las
partes de una relación.

ANÁLISIS DE LOS DERECHOS HUMANOS.

Artículo 19 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece lo


siguiente: El Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de progresividad
y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e
interdependencia de los derechos humano. Su respeto y garantía son obligatorios para
los órganos del Poder Público de conformidad con esta Constitución, con los tratados
sobrederechos humanos suscritos y ratificados por la República y con las Leyes que los
desarrollen.
 
Los derechos humanos son primordiales en esta constitución. Las medidas que se han
tomado antes la violaciones de los derechos humanos, son claras y terminantes,
llegando a legalizar el recurso a una instancia superior a las leyes venezolanas, como lo
son los tratados firmados. En este artículo el Estado está obligado a dictar las medidas
para cumplir las decisiones que dicten dichos órganos 

En ese sentido, a la luz de lo estipulado por esa Constitución, se entiende por órganos
del Poder Público": "El Poder Municipal, el Poder Estatal y el Poder Nacional. Este
último se divide en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral".Art. 136.-...

GARANTÍAS REALES

Comenzaremos definiendo el termino Garantía, como la seguridad que se ofrece para


el cumplimiento de una obligación, ya sea mediante una tercera persona (garantía
personal: fianza) o ya sea mediante una cosa o bien determinado (garantía real), que
puede ser sobre un bien mueble o sobre un bien inmueble.

En base a esto entendemos como garantías reales aquellas con las cuales se asegura el
pago de la obligación principal con uno o varios bienes, que pueden ser del deudor o
de un tercero.

En la garantía real el acreedor tiene un derecho de preferencia sobre el bien o bienes


afectados, para el cumplimiento de la obligación principal. En la garantía real no hay
patrimonio afectado, lo que hay son bienes específicos afectados, sobre los cuales el
acreedor tiene ventajas con respecto a otros acreedores del deudor.

Las garantías reales aumentan el poder de agresión del acreedor insatisfecho: por una
parte, el acreedor garantizado, gracias a su derecho de preferencia, escapa a la ley de
concurso con todos los acreedores, y por otra parte, en virtud de su derecho de
persecución, puede ejecutar el bien aunque no se encuentre en el patrimonio del
deudor.

En ellas se afecta el cumplimiento de la obligación de un bien determinado, sea


mueble o inmueble, en virtud de lo cual se otorga al acreedor el derecho de perseguir
ese bien, en manos de los terceros que se encuentra.

EFECTOS DE LAS GARANTIAS REALES

El efecto fundamental de las garantías reales es el de transformar a los acreedores


garantizados en acreedores preferenciales. En tal sentido, satisfacen su crédito antes
que los acreedores desprovistos de garantía. Esto es posible mediante la derogación e
inaplicación del principio según el cual todos los acreedores gozan de derechos iguales
sobre los bienes de su deudor común, es decir, que mediante los derechos reales de
garantías se deroga el principio general de igualdad en el pago, consagrado por la ley.
Pero es bueno aclarar que el bien o bienes afectados a un crédito siguen siendo la
prenda común de todos los acreedores, porque en caso de incumplimiento del crédito
garantizado este bien o bienes serán rematados para el pago de todos los acreedores,
solo que los acreedores que tienen garantía real cobraran primero que el resto de los
acreedores que no tienen garantías, es decir, que estos acreedores cobraran su crédito
de la parte restante que quede después de haberse satisfecho el pago de los
acreedores preferenciales.

Publicidad de las garantías reales

La publicidad de las garantías esta íntimamente ligada a la vinculación y reserva de la


cosa dada en garantía, hasta el momento de su ejecución porque es eso lo que
posibilita el funcionamiento practico y eficaz de las garantías reales, y además, permite
el conocimiento que de tal vinculación puedan tener los terceros interesados. Porque
los acreedores quirografarios del deudor deben estar sumamente interesados en saber
cuales de los bienes del deudor han sido concedidos en garantía, y hasta que cantidad,
pues de esa forma podrán saber a que atenerse, en cuanto a la constitución de cargas
que graven el patrimonio de su deudor.

Por otra parte de esta forma evitarían ser sorprendidos y engañados, al oponerse en
contra de su derecho a ser pagado con cualquier bien de su deudor, una garantía
simulada, o que un acreedor fraudulento garantizado pretendiera obtener una
cantidad mayor de la cantidad por la que originalmente se constituyo la garantía.

La publicidad también interesa a los acreedores preferenciales o a quienes tengan


aspiración de serlos, para conocer con exactitud el estado en que se encuentra el
patrimonio del deudor, y además saber si el bien que esta destinado a la garantía
puede estar afectado por otras cargas.

LA PRENDA

Se define en el Código Civil Venezolano como “Un contrato por el cual el deudor o un
tercero, da al acreedor una cosa mueble en seguridad del crédito, la cual deberá
restituirse al quedar extinguida la obligación”

En definición conceptual podemos observar que la prenda es un contrato, por el cual el


deudor o un tercero se desposeen de un bien mueble a favor del acreedor o de un
tercero que conserve la cosa para el acreedor, con el fin de garantizar el cumplimiento
de la obligación previamente adquirida.

Evolución.
Los derechos primitivos, en especifico el Derecho Romano antiguo, al no tener
claramente definido el derecho de propiedad y la cosa sobre la que recae ese derecho,
era incapaces de efectuar una distinción cierta entre los diferentes derechos reales.
Por eso, para organizar una garantía real, tuvieron que acudir en primer lugar a la
transmisión de la propiedad, el deudor realizaba una datio de la cosa al acreedor, que
se comprometía a una transmisión inversa si se le pagaba al vencimiento. Este contrato
era la Fiducia cum crédito te.

Hasta el siglo I de nuestra era se reforzó la prenda al agregarle algunas cláusulas en


términos en los cuales el acreedor estaba facultado para vender la cosa (pactum
vendandi) o hasta el de apropiarse de la cosa (lez commissoria), si no se le pagaba al
vencimiento; tales cláusulas se hicieron de estilo a partir del siglo II.

Mas adelante, Constantino prohibió la lex commissoria para proteger a los humildes de
los usureros; pero el pactum vendendi se convirtió en la esencia de la prenda;
cualquier cláusula que limitara al acreedor el derecho de vender, estaba viciada de
nulidad.

La prenda recaía indistintamente sobre los muebles y los inmuebles. Iba acompañada
con frecuencia de una cláusula (la anticresis) que le atribuía alzadamente al acreedor
los ingresos de la cosa para cobrar así los intereses del préstamo.

El Derecho Romano terminó por contentarse con una tradición fingida; llegando así
prácticamente, a concretar las prendas sin desplazamiento, origen de las hipotecas.

Características del Contrato de Prenda

 Es un contrato nominado, por que se encuentra reglamentado en la ley


 Es un contrato bilateral, por que hay derechos y obligaciones para ambas partes.
 Es un contrato accesorio, ya que garantiza una obligación principal.
 Su objeto debe ser un bien mueble.
 Es un contrato conmutativo, que genera obligaciones para ambas partes.
 De tracto sucesivo.
 Puede ser otorgada por el deudor o por un tercero (en garantía de un crédito
ajeno).
 Habitualmente el contrato obliga a la entrega del bien mueble, pero puede
también acordarse una prenda sin desplazamiento para cierto tipo de bienes (por
ejemplo, automóviles).

Naturaleza Jurídica

        El contrato de prenda es un contrato consensual, que obliga a la constitución de


un derecho real de prenda sobre un bien concreto.
La pignoración en sí misma, como forma de cumplimiento del objeto del contrato, sí
que puede conllevar obligaciones formales (inscripción, etc.), que suplirían a la entrega
(traditio) de la prenda con desplazamiento.

Derechos del acreedor prendario sobre la prenda

Derecho de poseer la prenda

La doctrina tradicional sostiene que el acreedor prendario tiene un derecho a poseer la


cosa dada en prenda, lo que discute la doctrina moderna.

En tal efecto se alega que el acreedor prendario no puede ser considerado como
verdadero poseedor civil dentro de ninguno de los sistemas que existen en materia de
posesión, porque dentro de la teoría subjetiva el acreedor prendario carecería del
animo de tener la cosa como suya propia, y dentro de la teoría objetiva se opondría a
su posesión el titulo por el cual tiene la cosa, ya que este es un contrato que
presupone el reconocimiento por parte del acreedor prendario del derecho que
constituye sobre la prenda.

Derecho de retener la prenda

Por otra parte el acreedor tiene frente al constituyente el derecho de retener la


prenda, en virtud del cual puede oponerse a cualquier pretensión dirigida a
recuperarla mientras subsista la deuda.

Naturaleza: El derecho de retener la prenda es un derecho entre las partes derivado de


la celebración del contrato, así como el derecho de poseerla es el derecho que deriva
para el acreedor frente a los terceros hasta la ejecución de la prenda.

Limite: El acreedor solo puede retener la prenda mientras no se le haya pagado


totalmente la deuda garantizada, los intereses y los gastos.

Retención de la prenda y prescripción de la obligación: un importante sector de la


doctrina considera que mientras el acreedor retiene la prenda, su crédito no prescribe,
ya que el hecho de que el deudor deje la prenda en su poder constituye por su parte
un reconocimiento tácito del derecho del acreedor, que en todo momento interrumpe
la prescripción extintiva

Derecho a hacer vender la prenda judicialmente

El acreedor no puede apropiarse de la cosa recibida en prenda ni disponer de ella


aunque así se hubiere estipulado, esto a favor del constituyente de la prenda, ya que
usualmente ocurre que el valor de la prenda es mayor que el del monto de la
obligación garantizada, así se evita que el acreedor se enriquezca a costa del deudor
ilícitamente.

Aun así esta en pleno derecho de hacer vender la prenda judicialmente si la obligación
garantizada no fuese satisfecha, ejerciendo así su derecho principal de hacer ejecutar
la prenda; nada prohíbe que el acreedor sea admitido a la licitación en el remate.

Derecho de preferencia

El acreedor prendario tiene frente a los demas acreedores preferencia sobre el precio
de la prenda en orden al cobro de la deuda garantizada siempre que el contrato de
prenda llene las formalidades exigidas en los Arts 1.839 y 1.840 C.C.

Se trata pues de un derecho frente a terceros (los demás acreedores) pero que no
impide a estos ejecutar la prenda para satisfacción de sus créditos sino que los
pospone al momento de distribuirse el precio del remate.

Obligaciones del acreedor prendario

La obligación de restituir:

El acreedor prendario debe restituir la prenda; el objeto de la obligación consiste en


restituir la cosa dada en prenda con sus accesorios y los frutos por ella producidos.
Para exigir la restitución, el constituyente tiene la acción personal derivada del
contrato y, además, si se trata de prenda sobre cosas (prenda de la propiedad), la
acción (real) de reivindicación.

Obligación de guardar y conservar la prenda

El acreedor esta obligado a la guarda de la prenda para evitar su deterioro conforme a


las normas generales sobre responsabilidad contractual. Consecuencia de esto es que
el acreedor no puede dar en prenda la cosa recibida en prenda (sub-prenda), ya que
con ello la expondría a su perdida a nivel judicial.

Además, esta obligado a conservar la prenda imponiéndole la ley de la obligación de


realizar los gastos necesarios para su conservación, a reserva de la facultad de pedir su
reembolso al deudor.

Como medio para cumplir la obligación de guarda y conservación, el acreedor


prendario podrá cobrar judicial o extrajudicialmente el crédito que se le hubiere dado
en prenda. El incumplimiento de la guarda y conservación esta sancionado con la
responsabilidad por daños y perjuicios.
Obligación de no usar la cosa dada en prenda

El acreedor prendario no tiene derecho a servirse de la prenda, lo que se explica dada


la finalidad de la misma, que es solo la de garantizar el pago de una obligación. Sin
embargo, es lícito el pacto en contrario, el cual se presume cuando se trata de prenda
sobre cosas fungibles no individualizadas.

Tradicionalmente la doctrina considera que la prohibición de la sub-prenda deriva de la


prohibición de usar la prenda; pero en realidad dicha prohibición se funda en la
obligación de guardar la prenda.

Si el acreedor incumple su obligación de no usar la prenda, o sea, que abusa de ella, el


deudor podrá pedir que la prenda se ponga en secuestro.

En el caso concreto de prenda sobre crédito que produce intereses la ley ordena una
compensación; el acreedor deberá imputar dichos intereses a los que se le deban por
razón de la obligación principal, si esta no produce intereses, al capital de la deuda.

Obligación de percibir los frutos

El acreedor prendario debe percibir los frutos que produzca la cosa dada en prenda,
aunque no tiene el derecho de expropiárselos.

Obligaciones del constituyente de la prenda

El constituyente de la prenda a nada queda obligado en razón del contrato de prenda;


la única excepción seria en hechos posteriores si el acreedor prendario hubiere hecho
gastos para la conservación, la obligación seria rembolsar dichos gastos.

Diferencias entre hipoteca y prenda

La prenda versa sobre bienes muebles y la hipoteca sobre bienes inmuebles

La prenda implica el desasimiento de la cosa, mientras que la hipoteca no.

Prenda sin desplazamiento de posesión

La ley crea la prenda sin desplazamiento de posesión a fin de permitir el gravamen de


ciertos bienes inmuebles que no pueden ser sustraídos del Atc 794 C.C. pero respecto
de los cuales es imposible o inconveniente exigir que el propietario se desposea para
gravarlos.
En efecto tales bienes, por una parte, no son susceptibles de perfecta
individualización; pero por otra, constituyen elementos de trabajo o producción del
deudor que requieren cuidados especiales y atenciones en orden a su conservación y
mantenimiento, tiene condición futura o se encuentran en otras circunstancias que
hacen muy difícil el desplazamiento posesorio.

Bienes susceptibles de prenda sin desplazamiento.

 Los frutos pendientes y las cosechas esperadas.


 Los frutos o productos ya cosechados o separados del suelo. 
 Los animales de cualquier especie, así como sus crías y productos derivados.
 Los productos forestales cortados o por cortar.
 Las máquinas, herramientas, aperos, útiles y demás instrumentos de las
explotaciones agrícolas, pecuarias y forestales.
 Las máquinas y demás bienes muebles que cuenten con suficiente identificación
por razón de sus propias características, tales como marca, modelo, número de
fábrica u otras semejantes.
 Las mercaderías, productos elaborados y materias primas almacenadas.
 Objetos de valor artístico, científico o histórico, como cuadros, tapices, esculturas,
armas, muebles, porcelanas, libros o similares.

CONCEPTO DE GARANTÍA INDIVIDUAL.

En el caso de la República Bolivariana de Venezuela que a través de su constituyente


incluyó las garantías de respeto a los derechos humanos (que en “latu sensu” eso son
las garantías individuales) en su constitución, plasmando en derecho positivo la
obligación de los órganos de gobierno de respetar los derechos y de restituir estos
cuando haya habido una violación o un abuso por parte de la autoridad.
Este concepto se forma...mediante la concurrencia de los siguientes elementos:

1. Relación jurídica de supra a subordinación entre el gobernado (sujeto activo) y


el Estado y sus autoridades (sujetos pasivos).
2. Derecho público subjetivo que emana de dicha relación a favor del gobernado
(objeto).
3. Obligación...

GARANTIAS ESPECÍFICAS O JURISDICCIONALES

Se trata de instrumentos que se ofrecen a los ciudadanos para que, en caso de


vulneración de un derecho fundamental pueden acudir a ellos y obtener la
preservación del derecho o el restablecimiento del mismo.        

AMPARO JUDICIAL:
Cualquier ciudadano podrá recabar la tutela de las libertades y derechos reconocidos
en el articulo 14 y la sección primera del capitulo 2 ante los tribunales ordinarios por
un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad.     

-Sumariedad: Rapidez, brevedad, a de tramitarse en un tiempo muy inferior a los


ordinarios, por la menor duración de sus plazos.

        
-Preferencia: Han de tramitarse con independencia del orden de entrada dando
prioridad a estos.      

Cada una de las jurisdicciones tiene un procedimiento diferente para cada uno de los
derechos fundamentales.    

AMPARO CONSTITUCIONAL:

Es un recurso para la protección de los derechos y libertades reconocidos en la sección


1 del capitulo 2 del titulo 1. Esta previsto en el artículo 53.2 de la CE y desarrollado por
ley orgánica del tribunal constitucional de 5 de octubre de 1979. Sus principales
características son: 

-Preservación o restablecimiento de un derecho fundamental que se cree violado.


-Recurso subsidiario, es decir tienes que acudir antes a los tribunales ordinarios. Tienes
que agotar la vía previa. Solamente puedes ponerlo sin vía previa cuando el derecho
haya sido violado por el poder legislativo, o por la objeción de conciencia.

LA JURISDICCION INTERNACIONAL:

         El consejo europeo de 1950 creó el tribunal europeo de los derechos del hombre
en Estrasburgo, con competencias para conocer y declarar el contenido y extensión de
los derechos reconocidos en el convenio y constatar si ha habido alguna violación de
los mismos. Pueden acudir los estados contratantes y los particulares a través de la
comisión

ELEMENTOS DE LAS GARANTIAS.

1. La relación de supra a subordinación entre el gobernado (sujeto activo) y el estado


y sus autoridades (sujetos pasivos).
2. Derecho público subjetivo que emana de dicha relación a favor del
gobernado(objeto)
3. obligación correlativa a cargo de las autoridades consiste en respetar el consabido
derecho y conservar ó cumplir las condiciones de seguridad jurídica del mismo
(objeto) 
4. previsión y regularización de la citada relación por la ley fundamenta

LAS PERSONAS

El vocablo persona tiene su origen en los teatros de la antigua Grecia y Roma, en


donde los actores llevaban unas mascaras denominadas personae y personare, cuya
traducción significa sonar mucho (proviene de sonare, verbo que significa sonar y per,
partícula que refuerza el significado).

Por una figura del lenguaje se paso a llamar persona a los actores que usaban esas
mascaras y luego el Derecho tomo la palabra para designar a quienes actúan como
actores en el mundo jurídico.

1. Concepto de Persona en Derecho.

Existen innumerables definiciones de persona en derecho, sin embargo se citaran las


siguientes:

1.    Persona es todo ente susceptible capaz de tener derechos o deberes jurídicos.


2.    Persona en todo ente susceptible de figurar como termino subjetivo en una
relación jurídica.
3.    Persona es todo ente susceptible de ser sujeto activo o pasivo en una relación
jurídica.

Es necesario distinguir entre los conceptos de persona, personalidad jurídica y


capacidad de goce y sujeto de derecho

Como se ha dicho anteriormente, persona es el ente apto para ser titular de derechos


o deberes jurídicos. Personalidad, es la cualidad de ser persona, o sea la aptitud para
ser titular de derechos  o deberes jurídicos. Se es persona, si se es capaz de tener
derechos y obligaciones y se tendrá personalidad si se posee esa aptitud. Hablar de
persona es hacer referencia al individuo o al ente, en tanto que personalidad hace
referencia a la cualidad o aptitud para ser titular de derechos y deberes jurídicos.
Comúnmente, las expresiones personalidad y capacidad jurídica o de goce son
entendidas como sinónimos, sin embargo, personalidad es la aptitud dicha,
y capacidad jurídica o de goce, es la medida  de esa aptitud. Es por ello que la
personalidad no admite grado, se tiene o no se tiene, mientras que la capacidad puede
ser mayor en una persona que en otra.

2. Sujeto de Derecho

Se entiende por sujeto de derecho “la persona natural o jurídica que participa en una
relación jurídica, ya sea como pretensor u obligado. Se diferencia de la noción
de persona, en que esta es apta para ser titular de derechos o deberes en una relación
jurídica, en tanto que el sujeto de derecho está participando actualmente dentro una
relación jurídica dada.
Toda persona es sujeto de derecho en potencia, de modo que todo sujeto de derecho
es necesariamente persona, pero no toda persona es sujeto de derecho, en tanto no
participe en una relación jurídica actual que le confiera tal condición.

3.   Relación Jurídica

El derecho surge para regular la vida del hombre en sociedad, es decir sus relaciones
sociales. Esas relaciones sociales, el ser reguladas y enmarcadas dentro de una norma
determinada, se convierten en relaciones jurídicas. Toda relación jurídica concede
facultades e impone deberes, y genera consecuencias jurídicas a las personas que en
ella intervienen.

Elementos de la relación jurídica: el sujeto activo  o pretensor, el sujeto pasivo u


obligado, y el objeto, que constituye el motivo de la obligación.

4.   Clasificación de las personas

Según  el artículo 15 del CC, las personas se clasifican en naturales y jurídicas, son
personas naturales todos los individuos de la especie humana (CC, Art. 16).  Son
personas jurídicas todos aquellos entes que sin tener existencia física, les es concedida
personalidad jurídica, es decir aptitud o cualidad para ser sujetos de derechos.

5.  Principios que rigen la existencia de las personas jurídicas.

La existencia de las personas jurídicas se fundamenta en los siguientes principios:

5.1. Presencia de un sustrato personal (universitas personarum) o pluralidad de


voluntades, unidas para la obtención de ciertos fines colectivos o particulares, y de 
sustrato real (afectación de bienes o de patrimonio) (a excepción de las fundaciones).

5.2. Cumplimiento del procedimiento jurídico establecido en las leyes  para su


creación, según el tipo de persona jurídica, sea pública o privada (decreto, registro del
contrato o acta constitutiva, etc.)

5.3. Identidad Propia: Las personas jurídicas tienen una personalidad distinta y


autónoma de los individuos que la integran, de modo que es susceptible de ser sujeto
de derechos y obligaciones con independencia de las personas que las representan.

5.4. Necesidad de representación: Toda persona jurídica necesita de una persona de


física que le represente. Si es de derecho público, dicha atribución solo la puede
ejercer la persona física señalada por la Ley. Si se trata de una persona jurídica de
derecho de carácter privado, esa persona será la señalada por los estatutos o acta
constitutiva del ente jurídico.

Evolución Histórica del Código Civil Venezolano


De la Independencia al Primer Codigo Venezolano.

El Congreso de Colombia de 1825 decreto que las leyes españolas seguirían vigentes
en el país, en todo en cuanto no se opusieran al nuevo Estado.

El Congreso Constituyente venezolano de 1830 mantuvo lo anterior.

En 1935, el Congreso nombro comisiones para redactar varios Codigos entre ellos el
Codigo Civil,con sus respectivos procedimientos; y el único que presento una
propuesta fue el Licenciado Francisco Aranda que presento un proyecto de Codigo de
procedimiento Civil.

En 1940 se nombro otra comisión que tampoco entrego ningún proyecto de Codigo
Civil.

En 1953 el doctor Julian Viso solicito ayuda al congreso para redactar los Codigos Civil
Penal y respectivos procedimientos ,la cual se le otorgo. Al año siguiente Viso presento
un proyecto de Codigo Civikl que no llego a ser considerado por el Congreso.

El primer Código civil se pone en vigencia cuando la presidencia del General Páez en el
año de 1861, este Código tiene una inspiración en el Código de Andrés Bello.

El segundo Código Civil es el de 1867, este fue una copia del Código Civil del célebre
Español García Gayena.

El tercer Código Civil fue el de 1896, este trae una serie de nuevas disposiciones sobre
el Derecho de Familia, facilitando la celebración del matrimonio.

Sigue el Código Civil de 1904 a principios de este siglo, también tienen algunas
reformas y modificaciones que fueron consideradas retrasadas, pero que
representaron algunos avances como por ejemplo: se consagra por primera vez la
institución del Divorcio en materia de Derecho de Familia en Venezuela.

El quinto Código Civil fue en 1916, tiene una serie de modificaciones de carácter
inconveniente en cuanto a la inquisición de paternidad ilegitima.

En el Código Civil de 1922 se eliminan algunas trabas para la inquisición de la


paternidad ilegitima, se establecen algunos adelantos y algunas reformas en materia
de arrendamiento y venta.

El código Civil de 1942 que es el que nos rige parcialmente en la actualidad, introdujo
una serie de reformas convenientes, se estableció la comunidad concubinaria que es
una regla de Derecho que permite a la mujer que había vivido en concubinato
prolongado, solicitar derechos patrimoniales de su concubino. Se hicieron algunas
reformas en materia de obligaciones, se destacó la llamada tutela del Estado para los
menores abandonados. El Código Civil de 1942 duró 40 años en vigencia y fue
derogado parcialmente por el Código Civil que nos rige actualmente que es el de 1982,
este es el Octavo Código Civil Venezolano. En este código se establecieron distintas
modificaciones en materia del Nombre, Tutela, Patrimonio, Patria Potestad, es decir,
que la reforma del Código Civil de 1942 operada en el 1982 tiene una serie de aspectos
positivos y que se refieren particularmente a la materia de familia.

Derecho civil en Venezuela

En sentido amplio, el Derecho Civil es sinónimo de Derecho Privado. En strictu sensuel


Derecho Civil constituye la parte fundamental del Derecho Privado que comprende las
normas relativas al estado y capacidad de las personas, a la familia, al patrimonio, a las
obligaciones y contratos y a la transmisión de los bienes, regulando las relaciones
privadas de los individuos entre sí. De forma que el Derecho Civil forma parte del
Derecho Objetivo, Positivo y Sustantivo.

El Derecho Civil contiene las siguientes materias:

1) Derecho de la personalidad: comprende a las personas naturales y jurídicas.

2) Derecho de familia, en sus relaciones personales y patrimoniales.

3) Derecho patrimonial, que comprende lo relativo al patrimonio, derechos reales.


Derechos de crédito o personales o de las obligaciones, y también comprende lo
relativo a la sucesión hereditaria.

Del análisisdel contenido material del Derecho Civil, se pueden extraer las siguientes
ramas:

1) Derecho de las personas- Derecho de la personalidad.

2) Derecho de las cosas, bienes o derechos reales.

3) Derechos de las obligaciones.

4) Derecho de familia.

5) Derecho de sucesiones.

El Derecho Civil comprende entonces:

1) Reglas relativas a la estructura orgánica y al poder de acción de las personas


privadas, tanto individuales, colectivas, físicas o morales, como también a la
organización social de la familia.

2) Reglas bajo cuyo imperio se desarrollan las relaciones de derecho derivadas de la


vida familiar, de la apropiación de las riquezas y del aprovechamiento de los servicios.

En esta materia de Derecho Civil I (personas y familia) se estudian estas ramas:


Derecho de las personas y derecho de la personalidad, y lo concerniente al derecho de
familia.
El Derecho Civil como derecho positivo:"Código Civil y leyes especiales"

El derecho positivo se refiere a un cuerpo de leyes que pueden regular la conducta en


un área determinada. Este tipo de leyes se remontan a tiempos antiguos y es
básicamente transmitido por el gobierno a nivel local, regional o nacional. El derecho
positivo es a veces un contraste con la ley natural, que generalmente se basa en
principios morales. El derecho positivo podría establecer las normas para actos que las
requieran, así como las que están prohibidas. Las penas se dan generalmente a los que
violan el derecho positivo.

El término "positivo" puede haber sido utilizado para describir las leyes positivas, ya
que suelen ser "impuestas" a los ciudadanos de un área en particular. Algunos
ejemplos de leyes positivas pueden incluir leyes, sentencias judiciales, y las
ordenanzas. Las leyes positivas pueden ser por escrito y aprobadas por los legisladores
del gobierno, los tribunales y organismos administrativos. Aquellos que están
físicamente presentes en las leyes positivas tienen un poder de gobierno que es
generalmente requerido para obedecer esas leyes.

El derecho positivo puede haberse originado hace miles de años. Los diez
mandamientos del cristianismo se pueden utilizar como un ejemplo de derecho
positivo. Los cristianos pueden considerar válidos los Diez Mandamientos, no sólo
porque tienen sus raíces en los principios morales, sino también porque pudo haber
sido grabado en piedra por Dios y entregada al profeta Moisés bíblico. Los positivistas
comúnmente compartimos la opinión de que para ser obedecido, las leyes deben ser
promulgadas por figuras de autoridad.

Las leyes positivas aprobadas por funcionarios del gobierno no son las mismas que las
políticas de las empresas y organismos no gubernamentales. La política de una
sociedad no se considera como derecho positivo, porque una empresa no es un órgano
de gobierno. Sin embargo, son los empleados comunes quienes tienen que seguir las
reglas de la empresa para la que trabajan.

La ética es a veces un tejido en el derecho positivo, pero si una persona se comporta


de una manera poco ética no es necesariamente considerada una violación de la ley.
Por ejemplo, se puede considerar poco ético que una empresa quiera reducir al
mínimo los beneficios para su propio beneficio. Si este comportamiento se realiza en el
marco del derecho positivo aplicable, esto no puede ser ilegal.

El positivismo jurídico a veces se compara con el derecho natural. El derecho natural se


refiere generalmente al orden natural, o un código moral y ético que compartimos las
personas como seres humanos. El derecho positivo es el orden artificial y consiste en
reglas de conducta que se ponen a las personas entre sí. La ley natural es inherente y
no puede exigir la ejecución del gobierno, mientras las leyes positivas son aquellas que
son legales y que las personas suelen seguir.

Fuentes del Derecho Civil


Cuando se habla de las fuentes del Derecho Civil se debe hacer referencia a las fuentes
formales directas e indirectas. La principal fuente formal directa como lo indica el
artículo 4 del Código Civil venezolano es la Ley.

Artículo 4°: "A la Ley debe atribuírsele el sentido que aparece evidente del significado
propio de las palabras, según la conexión de ellas entre sí y la intención del legislador.
Cuando no hubiere disposición precisa de la Ley, se tendrán en consideración las
disposiciones que regulan casos semejantes o materias análogas; y, si hubiere todavía
dudas, se aplicarán los principios generales del derecho".

Las fuentes formales indirectas del Derecho Civil son:

Los Principios Generales del Derecho, la costumbre, la equidad, sólo cuando la misma
ley remita a ellas, como por ejemplo el artículo 1.612 del Código Civil, como es el caso
de la costumbre, cuando se dispone que se estará a la costumbre del lugar respecto de
las reparaciones menores o locativas que hayan de ser cargo del inquilino de una casa;
y el artículo 1187 eiusdem, como ejemplo para la equidad, donde se dispone que si
una persona privada de discernimiento causa daño a otra y la víctima no ha podido
obtener reparación de quien tiene aquella a su cuidado, los jueces pueden, en
consideración a la situación de las partes, condenar al autor del daño a pagar una
indemnización equitativa.

La costumbre y la equidad no crean la norma, sino que sólo ayudan a precisar su


contenido o lo que ésta ordena, que caracteriza a las fuentes formales indirectas, lo
que también se corresponde con la Doctrina y Jurisprudencia, que también deben ser
consideradas como fuentes formales indirectas.

El Derecho Civil es Derecho Sustantivo que pertenece al Derecho Privado, que es


Derecho Positivo, el cual conforma el Derecho Objetivo.

El Derecho Civil visto desde los distintos modelos sociales, positivos y económicos
mundiales

La ley o norma jurídica que regula la vida de la ciudadanía en cuanto a formas de


gobierno, territorio, población y conductas. Así, en términos muy generales, pero
efectivo para cualquier parte del mundo donde haya civilización o reglas comunitarias,
de las más elementales a las más sofisticadas de acuerdo al desarrollo humano.

Estructura del Código Civil Venezolano Vigente.

El Código Civil actual Venezolano es el código civil del 42 con reforma del 82, es un
todo orgánico, es decir que las disposiciones contenidas en este código son de sentido
orgánico coherentes y correlativos como todo documento codificado está dividido en
secciones y libros.

La estructura material del Código Civil: Un titulo preliminar que contiene disposiciones
básicas y fundamentales lo que se inicia como es natural con el artículo 4 y concluye
con el artículo 14.
Desde el artículo 15 se inicia el titulo I del Libro Primero del código Civil. Se refiere a la
jurisdicción especial, ese primer libro es fundamental dentro de la organización de la
sociedad Venezolana en materia de personas.

A partir del artículo 525 se inicia el libro segundo que se denomina de los bienes de la
propiedad y sus modificaciones, la doctrina lo llama de los bienes y de las cosas, inicia
en el artículo 525 y concluye en el 795.

Luego en el artículo 796 se inicia el tercer libro, el titular se denomina de las materias
de adquirir y trasmitir la propiedad y demás derechos, allí están constituidas las
disposiciones relativas a los principales Derecho Reales fundamentalmente el Derecho
de Propiedad. Este es el libro final y concluye en el artículo 1.987.

A partir del artículo 1988 hasta el artículo 1993 encontramos las disposiciones
transitorias que fueron previstas por el legislador Venezolano en el orden del modos
operandi.

Luego encontramos dos disposiciones finales en los artículos 1994 y 1945; las
disposiciones finales se refiere a la oportunidad que empieza a seguir el código actual.

Este todo orgánico que nos rige y que es de capital importancia para vigencia del
Derecho Venezolano, promulgado por el Congreso de la República en la oportunidad
correspondiente que es indicada, se inicia con el titulo preliminar y siguen
sucesivamente tres libros con el orden de materia que se ha señalado libro primero,
libro segundo y libro tercero.

Fuentes formales del derecho civil Venezolano.

La terminología «fuentes del derecho» no tiene un contenido unívoco y ello ha llevado


a una parte de la doctrina a propugnar su no utilización; sin embargo, la posición
mayoritaria acepta la conveniencia de no apartarse de una «terminología tan usual
como metafóricamente expresiva»; conveniencia que se acentúa para el caso de
exposiciones con fines propedéuticos». En un primer sentido general, el término
fuente hace referencia directa al origen o modo de producción del derecho;
circunstancia que pone en evidencia el carácter polémico de la terminología debido a
que su significado dependerá de la posición filosófica que cada autor tenga con
relación al origen del Derecho y a su concepto ético universal.

Para citar únicamente dos ejemplos, cabe destacar que para FEDERICO CARLOS VON
SAVIGNY -creador de la Escuela Histórica del Derecho-, en la determinación de las
fuentes debe atenderse a los orígenes histórico-sociales del Derecho y en tal sentido,
fuentes son las formas de expresión o de concreción del Derecho. Para GIORGIO DEL
VECCHIO, el Derecho se debe a la existencia de una «fuerza histórica suficiente» o
«una voluntad social predominante», por lo cual fuentes del Derecho vendrían a ser
los modos de satisfacción de esa voluntad social predominante.

Otros autores (KELSEN y RECASÉNS SICHES), afirman que con la expresión fuentes del
Derecho no se pretende precisar la génesis socio-histórica de la norma; ni tampoco su
forma de concreción o expresión; sino su fuente de validez. Así, se sitúa ésta en la
voluntad del Estado; ya que a través de tal voluntad la norma es considerada como
derecho vigente e incardinada dentro del sistema unitario del orden jurídico. Desde un
punto de vista más general, EDUARDO GARCÍA MÁYNEZ distingue varios tipos de
fuentes: a) históricas, b) reales o materiales, y, c) formales. Entiende dicho autor por
fuentes históricas aquellas conformadas por los documentos que contienen leyes o
conjuntos de leyes que estuvieron vigentes en un momento y lugar determinado. En
este sentido, podríamos denominar fuente histórica al Código Civil italiano de 1865.
Conforme al autor mencionado, fuentes reales o materiales serían aquellos factores de
orden económico, sociales, políticos, culturales o religiosos —entre otros—, que dan
origen o determinan (por su fuerza intrínseca e influencia en el grupo), el contenido de
las fuentes formales. Dicho de otro modo, aquellos factores de diverso orden que al
ser compartidos por una determinada comunidad en un momento dado, originan la
puesta en vigencia de una norma o de un conjunto de normas jurídicas. Finalmente,
GARCÍA MÁYNEZ señala que la expresión «fuentes formales» puede entenderse en
tres sentidos; a saber:

a. El órgano de donde procede o que le da origen a la norma;

b. El proceso de elaboración de la norma; y,

c. El producto que resulta una vez cumplido el proceso de elaboración; es decir, la


norma.

Otro autor completa la clasificación de las fuentes del derecho en fuentes directas y
fuentes indirectas; entendiendo que las directas son aquellas que contienen en sí
mismas la conducta ordenada, prohibida o permitida; mientras que las indirectas son
aquellas que coadyuvan a producir la norma, a aplicarla o a interpretarla., En el sentido
que nos interesa para su estudio en este momento, focalizaremos nuestra atención en
las fuentes formales del Derecho objetivo positivo venezolano; entendido éste como
conjunto de normas jurídicas de carácter general dictadas por los Poderes Públicos.
Entre dichas fuentes nos limitaremos a las llamadas fuentes próximas, concretándonos
a las fuentes formales.

El punto de interés en este lugar consiste en la determinación del origen de la solución


que debe darse a cualquier hecho con relevancia jurídica y que amerite un
pronunciamiento acerca del Derecho. En palabras de DELGADO OCANDO: «...el
conjunto de factores o de elementos que ejercen influencia en la formación, por parte
del juez, de las reglas en las que éste basa su decisión...».

En Venezuela, las fuentes formales directas del Derecho se reducen a la Ley o derecho
escrito. La Ley se caracteriza por ser producida por órganos especializados del Estado
(Poderes Públicos). El Derecho consuetudinario no es producido por los Poderes
Públicos, sino que se origina directamente de la voluntad colectiva de los individuos
que integran la comunidad en la cual se produce. En otros sistemas jurídicos (sistema
angloamericano), a las dos fuentes formales directas antes señaladas (la ley y la
costumbre), debe agregarse la jurisprudencia en su sentido de precedente judicial; es
decir, en ese sistema las decisiones de los Tribunales se convierten en fuentes formales
directas de Derecho. Por vía excepcional, la jurisprudencia dictada por la Sala
Constitucional del TSJ sobre interpretación y aplicación de las normas constitucionales,
son vinculantes para las otras Salas del TSJ y demás Tribunales de la República (art. 335
CRBV).

Enumeración y valorización de las fuentes formales en el derecho civil Venezolano


vigente.

Es una realidad que el Derecho escrito no contiene la solución de la totalidad de los


casos que pueden presentarse en la vida de relación. Por otra parte, los jueces están
obligados a resolver los conflictos que les sean sometidos a su decisión y no pueden
soslayar tal deber bajo el pretexto de silencio, contradicción o deficiencia de la ley, o
de oscuridad o ambigüedad de sus términos (art. 19 CPC). Para resolver los casos
concretos que se le presentan, el intérprete debe acudir a las fuentes formales directas
del Derecho. En este sentido, la norma rectora en el Derecho Civil venezolano está
contenida en el artículo 4 del Código Civil; norma que señala a la Ley como única
fuente formal directa del Derecho. En efecto, de conformidad con el último aparte de
la norma legal citada, cuando faltare disposición precisa de la Ley se debe tomar en
consideración, para decidir el caso, otras disposiciones legales que regulen casos
semejantes o materias análogas (analogía).

Cuando no obstante la aplicación de disposiciones que regulen casos semejantes o


materias análogas, persistiere la no posibilidad de solución del caso concreto, el
intérprete debe acudir a la aplicación de los principios generales del Derecho;
principios generales que, en opinión de la doctrina autorizada, deben ser inferidos de
la propia ley.

En relación a la costumbre, debe señalarse que conforme al Código Civil venezolano, la


costumbre debe tomarse en consideración para la solución de los casos concretos sólo
cuando la propia ley remite a ella; es decir, cuando una norma expresa del Código
ordena la aplicación de la regla nacida de la costumbre (Así por ejemplo los arts. 591,
592, 593, 611 en materia de usufructo; 684 y 701 en materia de medianería; 1.383 en
materia de tarjas; 1.584, 1.612, 1.628 en materia de arrendamiento; 1.646 en el
Contrato de Obras; entre otros).

La misma solución es aplicable con relación a la equidad (artículo 1.187 CC). En los dos
casos señalados, se evidencia que ni la costumbre ni la equidad crean la norma; sino
que la única función -tanto de la costumbre como la equidad—, es ayudar a precisar lo
que ordena o prescribe la norma. La costumbre y la equidad, así como la
jurisprudencia y la doctrina, deben ser consideradas en el Derecho Civil venezolano
como fuentes formales indirectas. Finalmente, no parece superfluo destacar en este
lugar que aun cuando el artículo 1.159 del Código Civil señala que «Los contratos
tienen fuerza de ley entre las partes», no se debe inferir de dicha norma que el
contrato sea fuente formal directa del Derecho; debido a que los contratos no crea una
norma de contenido general, sino únicamente un vínculo obligatorio entre las partes
que intervinieron en su celebración o que ven reflejados los efectos del contrato en su
esfera jurídica.

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