Está en la página 1de 2

Reflexión.

Modernidad y su crisis desde Luis Villoro

Por Osvaldo Saldaña Torres

De acuerdo a la obra de Villoro, El pensamiento moderno1, cómo se entiende la modernidad,


cuáles son los aspectos centrales del pensamiento moderno y cómo se entiende entonces la
crisis de la modernidad

Para Luis Villoro, la modernidad es un modo de construir conocimiento, a partir de la racionalidad


instrumental. Para el filósofo de origen español, la génesis del pensamiento moderno se dio con el
avance y predominio de la concepción renacentista en torno al hombre o ser humano, como un
ser que entiende el lugar de las cosas en la naturaleza y que escoge para sí su propio puesto.

El ser humano renacentista está dotado de una racionalidad que le permite autodeterminarse,
autoconstruirse, ejercer la libertad. Sobre este relato, explica el filósofo, se fundamentó la idea de
la dignidad humana y derivado de ella, el derecho a dominar el mundo.

En la que referimos, el autor expone que el mundo es convertido en objeto de transformación, de


organización, medición, estructuración; lo necesario para los proyectos del ser humano, bajo los
criterios de la razón.

Otro concepto importante para Villoro, derivado de la idea renacentista de hombre, es el de


individuo: cada uno tiene todas esas facultades de racionalidad, autodeterminación y unidos de
manera libre producen una sociedad, que se opone a la naturaleza, y que por medio de un aparato
estatal les permite a cada uno realizarse.

Además, de acuerdo con el pensador, a la modernidad está anclada una visión de la historia como
producto de la acción del ser humano, una historia que se desenvuelve sólo para proyectar el
futuro del ser humano.

El texto destaca el cambio del uso de otra idea, la del intelecto, que no es ya entendido como la
capacidad de leer en el interior (intus-legere) de los entes, sino como la posibilidad de ordenar el
mundo según modelos racionales. Además, añade el filósofo, el pensamiento moderno sustituye la
fe en las convicciones heredadas, provenientes de la tradición, por la fe en la razón.

La pretensión de la modernidad, añade el autor, es que la razón lo abarque todo; así, la razón
absorbe tanto las funciones teóricas explicativa en la ciencia, como las prácticas, al promulgar
normas éticas de universal observancia.

Lo anterior deriva en una razón universal y un cientificismo, entendido como tendencia a medir
toda forma de justificación racional por el rasero de la racionalidad científica, elementos que se
volverán constitutivos del pensamiento moderno.

En esta narrativa, el pensamiento moderno es reiterativo sobre el hecho de que el humano es


fuente de sentido y no recibe él mismo de fuera su sentido. Por eso se siente el humano obligado a
crearse un mundo a partir de la naturaleza. El mundo de la cultura tiene los significados que sus
creadores le prestan, los artefactos adquieren sentido en cuanto medios para cumplir necesidades
y proyectos del hombre.

1
Villoro, Luis. El pensamiento moderno. Filosofía del Renacimiento. CDMX: FCE, 2013, 1ra ed. electrónica.
El problema frente al que queda el ser humano en la modernidad, es determinar, entre todas las
alternativas a su alcance, el centro de su elección.

Crisis de la modernidad

Para Villoro la raíz de la crisis de la modernidad es el desencanto ante las promesas incumplidas de
la misma modernidad, o por los cursos contradictorios que ha tomado, como la enajenación del
hombre, en lugar de su emancipación, así como la crisis medioambiental a causa de la explotación.

Para desarrollar esta idea del desencanto, Villoro comienza a enumerar una serie de promesas o
compromisos adquiridos por la modernidad. Empieza con la promesa de un pensamiento
libertador que permitirá al humano reemplazar las viejas creencias y superar supersticiones y
dogmas, con conocimientos objetivos que le permitirán hacer del mundo su morada.

Sin embargo, el resultado de la transformación del mundo bajo los criterios de la modernidad no
ha devuelto una morada de mayor pulcritud y belleza, como los soñaron los renacentistas; la obra
del pensamiento moderno, dirigido por la codicia y al afán de dominio, ha desembocado en una
naturaleza socavada, expoliada y hasta inhabilitada como lugar para habitar en muchos casos.

La naturaleza vista como objeto, explica Villoro, deja de tener un sentido intrínseco, sólo
adquieren el sentido que el sujeto humano les atribuye. Un sujeto que ha renunciado a tener un
sentido asentado en la naturaleza, pero se arroga la facultad de dotar de sentido a todo. El vacío
frente al todo, otro de las causas y síntomas del desencanto.

Otro factor problemático que el autor detecta en la modernidad, es que la pretensión siempre ha
sido imponer un orden racionalizado totalizante, sin embargo, los acontecimientos históricos
parecen obedecer, antes que un argumento racional, una narrativa arbitrario y trágico, producto
de la irracionalidad y el azar.

Por su parte, el pensamiento moderno plantea la racionalización de la sociedad, lo que significa


economía regulada, relaciones sociales sometidas a un ordenamiento jurídico, administración
pública eficaz, aparato burocrático del Estado, que controla la vida pública. La sociedad más
racional tiende a identificarse con una sociedad democrática.

Como ya vimos, una sociedad racionalizada es producto de la aplicación de una forma de


racionalidad, pero también de la unión de individuos, que para la modernidad son sujetos que han
alcanzado la mayoría de edad intelectual.

Para el autor, el individuo moderno puede ser concebido de dos maneras: el que compite en un
marcado por intereses particulares y el hombre masa. Es en esta segunda acepción que el ser
humano termina por ser homogeneizado, cosificado y determinado para efectos operativos del
sistema, lo que resulta profundamente contrario a la idea del hombre renacentista.

También podría gustarte