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La Mesa Del Rey

Apóstol Sergio G. Enríquez O.


Quinto Servicio de Santa Cena
Guatemala, 2 de julio del Año De La Revelación

Participar de la Santa Cena es un momento muy especial, como todas las cosas que hacemos en
el Señor; pero cuando nos acercamos a Su mesa, nos encontramos con personas que, según
nosotros no deberían estar; pero para Dios no hay limitaciones en Su amor.

Podemos comprender que la mesa es un lugar de mucha confianza, de intimidad; por eso
sentarnos a la mesa del Señor, deberíamos considerarlo como un gran privilegio porque muchos
han sido los llamados, pero pocos los escogidos.

Cuando vemos en la Biblia lo que sucede en la mesa, encontramos muchas figuras de lo que
puede ser esta invitación a la mesa del Señor; incluso hemos tomado como figura, reyes que no
eran del pueblo de Dios, pero en realidad son ejemplos que Dios ha dejado para muchas cosas.

Veamos el siguiente versículo:

2 Reyes 25:29 (SEJ) Y mudó las vestiduras de la prisión de él; y comió pan siempre a faz de él
todos los días de su vida.

Podría ser que hayamos sido presos de muchas cosas, pero hoy al sentarnos a la mesa del Señor
encontraremos libertad total; es por eso que no debemos darles espacio a las acusaciones del
diablo porque de pronto podríamos estar con la disposición de acercarnos más a Dios, pero el
acusador no dejará que lo sigamos haciendo porque sabe que hoy somos libres, pero necesitamos
perfeccionar la libertad que ya tenemos, lo cual alcanzaremos el día que despertemos a la
semejanza de Dios.

Podría surgir la pregunta del por qué seguimos esclavos de muchas cosas si nos hemos acercado
a la mesa del Señor y también hemos aprendido que ahí podemos tener un cambio de genética; la
respuesta ya la tenemos, porque a partir del momento cuando Jesús nos rescató, hemos pasado
de las tinieblas a Su luz admirable y somos libres, pero esa libertad debemos ponerla en práctica
todos los días y esforzarnos por mantenerla en pie sin permitirle al diablo que siga engañándonos.

Un ejemplo de cómo podemos alcanzar la libertad y mantenerla; es la mujer del flujo de sangre.
Ella tenía mucha necesidad y no le importó la murmuración que todos pudieran hacer, ni al
acusador le puso atención; se tiró al suelo para poder llegar a los pies del Señor porque tenía la
urgencia de su libertad; si murmuraban de ella por su enfermedad, tampoco le importaría que
murmuraran por todo el esfuerzo que la vieran hacer por alcanzar perfeccionar su libertad de
aquella enfermedad. Lo mismo deberíamos hacer nosotros, sin importar lo que necesitemos hacer,
debemos humillarnos si es necesario con tal de alcanzar aquello por lo cual fuimos alcanzados,
dentro de lo cual está que nos esforcemos por ser libres.

Es por eso debemos responder sin pero alguno cuando nos inviten a la mesa del Señor y como lo
dice en el versículo descrito, estaremos a faz del Rey, no estaremos comiendo en la cocina a
escondidas, sino que comeremos a Su mesa, en Su presencia pero recordemos que todo ha sido
por Su misericordia porque El nos llamó a Su mesa.

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La Mesa Del Rey
Apóstol Sergio G. Enríquez O.
Quinto Servicio de Santa Cena
Guatemala, 2 de julio del Año De La Revelación

Proverbios 16:15 (LBA) En el resplandor del rostro del rey hay vida, y su favor es como nube de
lluvia tardía.

En el resplandor del rostro del Rey hay vida, hay sanidad, un cambio de genética que nos llevará a
un estado de vida que jamás pudimos haber experimentado antes.

En la segunda parte de este versículo lo que nos está diciendo es que la cosecha que llegará por
todo aquello que hemos sembrado durante toda la vida; con la lluvia tardía, lo cosecharemos de la
mano de Dios. No tengamos por menos la invitación a la mesa del Señor, consideremos esa
invitación como la más grande que jamás alguien nos haya hecho, porque realmente así es; es la
mesa del Rey de reyes y Señor de señores, no hay nadie más grande que El.

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