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PROCEDIMIENTO : Tutela Laboral

MATERIA : Tutela derechos fundamentales con ocasión al


despido. En subsidio: despido injustificado,
indebido o improcedente y cobro de
prestaciones.
DEMANDANTE : Mauricio Iván González Vega.
RUT : 14.122.724-6
ABOGADO PATROCINANTE : Rolando Luis Martin Segovia
RUT : 15.694.954-K
DEMANDADO : Industria de Plásticos Andes Drip Limitada.
RUT : 77.241.850-7
Representante Legal : José Luis Arenas Urbina.
RUT : 7.071.814-6
Dirección : Vía 5 esquina 9 Bajo Molle, Iquique.
_____________________________________________________________________

EN LO PRINCIPAL: DENUNCIA POR TUTELA DERECHOS FUNDAMENTALES CON


OCASIÓN AL DESPIDO; NULIDAD DEL DESPIDO Y COBRO DE PRESTACIONES;
PRIMER OTROSÍ: DEMANDA EN PROCEDIMIENTO ORDINARIO POR DESPIDO
INJUSTIFICAD, NULIDAD DEL DESPIDO Y COBRO DE PRESTACIONES;
SEGUNDO OTROSÍ: INDEMNIZACION DE PERJUICIOS; TERCER OTROSÍ:
ACOMPAÑA DOCUMENTO; CUARTO OTROSÍ: FORMA DE NOTIFICACION QUE
INDICA; QUINTO OTROSÍ: PATROCINIO Y PODER.

S. J. L. DEL TRABAJO DE IQUIQUE.

MAURICIO IVÁN GONZÁLEZ VEGA, cesante, soltero, chileno, cédula nacional


de identidad N°14.122.724-6, con domicilio para estos efectos en calle Serrano 145
oficina 1203, de la ciudad de Iquique, a SS., respetuosamente digo:

Que, vengo en deducir denuncia en procedimiento de tutela laboral por


vulneración de derechos fundamentales, con ocasión al despido en contra de mi ex
empleador INDUSTRIA DE PLASTICOS ANDES DRIP LTDA., Rol Único Tributario
77.241.852-7, representada legalmente por JOSÉ LUIS ARENAS URBINA, Cedula
Nacional de Identidad N° 7.071.814-6, ignoro profesión u oficio, o quien haga las veces
de tal conforme al Art. 4 del Código del Trabajo al momento de notificar la presente
demanda, todos con domicilio en Vía 5 esquina 9 Bajo Molle, ciudad de Iquique, para
que SS. acoja la presente demanda a tramitación y de lugar en todas y cada una de
sus partes, efectuando las declaraciones que se piden, y condenando a las
demandadas al pago de las prestaciones e indemnizaciones que más adelante
señalaré, basándome para ello en los siguientes fundamentos de hecho y de derecho
que paso a exponer:

I. LOS HECHOS
El día 18 de enero de 2021, me levante temprano a entregar curriculum a
distintas empresas ubicadas en el sector de Bajo Molle, al presentarme en la empresa
INDUSTRIA DE PLASTICO ANDES DRIP LTDA., me señalan que están buscando
personal, que esperes unos minutos que me realizaran una entrevista, luego de la
entrevista, me señalan que estoy contratado y si me puedo quedar trabajando de
inmediato, ante la felicidad de haber encontrado trabajo después de tanto tiempo y la
necesidad de trabajar, me quedo de inmediato trabajando, le señalo a mi jefe que tengo
una discapacidad intelectual, la cual no interferiría con las funciones de desarrollar, al
final del día (primer día de trabajo), me señala el Sr. Samuel Ariz (jefe) “que estaba
contento con el trabajo que desempeñe y que firmaría contrato a prueba de inmediato”,
firmando de mi contrato de trabajo al final de la jornada laboral del día 18 de enero de
2021.

Como señale precedentemente ingresé a prestar servicios para la demandada


el día 18 de enero de 2021, para desempeñarme como OPERADOR DE
PRODUCCIÓN E INSTALADOR EN TERRENO DE PRODUCTOS Y EQUIPOS,
percibiendo una remuneración ascendente a $326.500.-, suma que servirá de base
para el cálculo de las indemnizaciones y demás prestaciones que aquí demando, en
conformidad a lo dispuesto en el artículo 172 del Código del Trabajo.

Mi contrato de trabajo era de plazo fijo, con duración a partir del 18 de enero de
2021 hasta el 16 de febrero de 2021, la jornada de trabajo pactada era de 45 horas
semanales distribuidas de lunes a viernes, con 30 minutos de colación, La relación
laboral con mi ex empleador se llevó con total normalidad, hasta el segundo día de
trabajo, esto es el 19 de enero de 2021, donde al ingresar a desempeñar mis funciones
don Samuel Ariz, me solicita mi carnet de discapacidad, a fin de sacar fotocopia
de él y agregarlo a mi carpeta de documentos dentro de la empresa; a lo cual
accedí sin reparo alguno; posterior a esto, me devuelve mi carnet y continuo
desempeñando mis labores de manera normal, durante todo el día 19 de enero de
2021; al terminar la jornada de trabajo y antes de retirarme de la empresa el Sr. Ariz,
me llama y ante mi sorpresa me hace entrega de mi carta de despido.

La carta de despido que se me hizo entrega versaba al siguiente tenor:

“Iquique, Martes 19 de Enero de 2021.

SEÑOR
MAURICIO IVÁN GONZÁLEZ VEGA
RUT: 14.122.724-6
Presente

De mi consideración:
La presente tiene por objeto informar a Ud. Que hemos puesto término a vuestro
contrato de trabajo a contar del día martes 19 de enero de 2021.
Las razones de derecho se encuentran normadas en el Código del Trabajo
Artículo 161° Necesidad de la Empresa.

Los hechos en que se funda la causal invocada consisten en las derivadas de


la racionalización de la empresa y cambios en las condiciones del mercado.

- Por concepto de Vacaciones Proporcionales se le pagará la cantidad de $960.-


(0,1 días).
- Por concepto de Desahucio se le pagará la cantidad de $413.966.-

En conformidad a la legislación vigente dejamos constancia que vuestra imposición


previsional se encuentran al día, debidamente enteradas y pagadas en los
organismos previsionales pertinentes.

Su finiquito estará a vuestra disposición previa confirmación telefónica


Sin otro particular le saluda atentamente.

Industria de Plástico ANDES DRIP Ltda.


RUT: 77.241.850-7”

Se debe señalar que la carta de despido tiene como único objeto ocultar el
despido discriminatorio del cual fui objeto, de los hechos descritos no existe ningún
criterio lógico o racional, que justifiqué la contratación de un trabajador y al día siguiente
despedirlo por la causal de Necesidad de la Empresa, como consecuencia de la
racionalización de la empresa y cambio en las condiciones del mercado, justificación
que raya en lo absurdo; lo cierto es SS. que aquí el único argumentos y criterio que
tuvo a la vista la denunciada para despedirme es mi discapacidad.

II. ACCIÓN DE TUTELA POR VULNERACION DE DERECHOS FUNDAMENTALES


CON OCASIÓN DEL DESPIDO.

Vulneración al derecho de “La no discriminación”


Interpongo denuncia de tutela por vulneración de derechos fundamentales con
ocasión del despido discriminatorio del que fui víctima, el que aparece con claridad por
la forma en que se desarrollaron los acontecimientos, dado que el único motivo que
tuvo a la vista la demandada para despedirme, fue mi discapacidad, la que mi
empleador considero un obstáculo para la operación de la empresa, y un impedimento
para conservar mi fuente laboral, escudándose en una causal falsa esto es la
establecida en el artículo 161 del Código del Trabajo (necesidad de la empresa), lo que
es maliciosamente falso, toda vez que como señalé, el verdadero motivo que tuvo a la
vista mi ex empleador, es que le informe que tenía una discapacidad intelectual
moderada, lo que fue informado a mi ex empleador al momento de firmar mi contrato
de trabajo, LO QUE APROVECHÓ MI EX EMPLEADOR PARA DESPEDIRME.

La improcedencia de la causal invocada para mi despido y su inconsistencia con


el fundamento fáctico esgrimido por la demandada, demuestra que esta no fue más que
la excusa utilizada por la demandada para poner término a mi contrato de trabajo,
porque la verdadera razón que tuvo a la vista para despedirme, fue mi discapacidad, la
que mi ex empleador consideró un obstáculo para mantenerme en mi puesto de trabajo,
lo que vulnero mi derecho a no ser sujeto de discriminación, establecido en el artículo
2° inciso 3 y 4 del Código del Trabajo, lo que conforme a lo dispuesto en el artículo 485
y 489 del mismo cuerpo legal, me habilita para interponer la presente acción por
vulneración de derechos fundamentales con ocasión del despido.

En efecto, el inciso 4° del artículo 2 del Código del Trabajo, señala que: “Los actos
de discriminación son las distinciones, exclusiones o preferencias basadas en motivos de
raza, color, sexo, edad, estado civil, sindicación, religión, opinión política, nacionalidad,
ascendencia nacional, situación socioeconómica, idioma, creencias, participación en
organizaciones gremiales, orientación sexual, identidad de género, filiación, apariencia
personal, enfermedad o discapacidad u origen social, que tengan por objeto anular o
alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación”. A estas
motivaciones, por mandato constitucional, debe agregarse cualquier otra motivación que no
esté basada en la capacidad profesional o idoneidad personal.

Claramente el despido del que fui víctima obedece solo a que mi ex empleador me
discriminó por causa de mi discapacidad, al estimar que solo por ello yo no podía ser parte
de la empresa. De manera que la demandada anuló mi derecho a la igualdad de trato en el
empleo y ocupación, incurriendo en la vulneración denunciada.

La sentencia Rol N°167-2018 de la Ilustrísima Corte de Apelaciones de San Miguel


reconoce la discriminación por parte del empleador al despedir a un trabajador por el solo
hecho de encontrarse enfermo, sentencia que de forma análoga se aplica al caso de
marras, solicito a SS. que se tenga presente.

Conforme a lo expuesto, solicito a SS., que acoja la denuncia de tutela por


discriminación y que en conformidad a lo dispuesto en el artículo 489 inciso 4° del Código
del Trabajo declare que mi despido fue discriminatorio y grave, conforme a los antecedentes
que se aportaran en la etapa procesal correspondiente.

El artículo 5° del Código del Trabajo manda “El ejercicio de las facultades que la ley
le reconoce al empleador, tiene como limite el respeto a las garantías constitucionales
de los trabajadores, en especial cuando pudieran afectar la intimidad, la vida privada o
la honra de estos”. Esta disposición legal materializa el reconocimiento de la plena
vigencia de los derechos fundamentales de los trabajadores en la empresa.
Agrega el inciso 3° del artículo 485 que “Se entenderá que los derechos y garantías
a que se refieren los incisos anteriores resultan lesionados cuando el ejercicio de las
facultades que la ley le reconoce al empleador limita el pleno ejercicio de aquellas sin
justificación suficiente, en forma arbitraria o desproporcionada, o sin respeto a su
contenido esencial”.

En el caso del despido abusivo de que ha sido objeto, se dan plenamente estos
presupuestos, pues se encontraba vigente la relación laboral y, a consecuencia directa
de los actos ocurridos en ella, se ha vulnerado integridad psíquica, de manera
totalmente injustificada y arbitraria.

INDICIOS DE LAS VULNERACIONES ALEGADAS.

El artículo 493 del Código del Ramo “cuando de los antecedentes aportados por la
parte denunciante resulten indicios suficientes de que se ha producido la vulneración de
los derechos fundamentales, corresponderá al denunciado explicar los fundamentos de
las medidas adoptadas y su proporcionalidad.”

PRIMER INDICIO: Que, la denunciada me despidió discriminándome debido a que


informe al momento de suscribir mi contrato de trabajo que tengo una discapacidad y al
día siguiente de firmar el contrato de trabajo fui despedido, lo cual es una clara muestra
de que lo único que tuvo a la vista fue mi discapacidad.

SEGUNDO INDICIO: Que, mi ex empleador, tratando de ocultar la discriminación


(por discapacidad) ejercida en mi contra y consiente que tengo una discapacidad,
consideró que, conforme a ella, afectaba el funcionamiento de la empresa, por lo que
decide poner término a la relación laboral que nos unió invocando injustificadamente la
necesidad de la empresa (art. 161 inciso primero del Código del Trabajo), todo lo cual
hecho con el único fin de ocultar su actuar discriminatorio.

TERCER INDICIO: Que, el hecho indiciario en el cambio de la buena relación laboral


es que tengo una discapacidad, lo cual llevo a mi ex empleador a considerar que yo era
un obstáculo para el buen funcionamiento de la empresa y en definitiva tomar la sanción
más grave que puede recibir un trabajador, que es el despido; y no solo un despido, si
no, que un despido discriminatorio y que además trata de encubrirlo con una causal
falsa.
III. DE LA CAUSAL DE DESPIDO

La demandada procede a despedirme con fecha 19 de enero de 2021, invocando para


ello la causal de término de la relación laboral contemplada en el artículo 161 inciso 1º del
Código del Trabajo, esto es, “necesidades de la empresa” el tenor de la carta que se ha
expuesto en esta presentación.

Es del caso señalar SS. que en la carta de despido presentada al momento de mi


desvinculación se refiere a los hechos constitutivos de mi desvinculación a la
racionalización de la empresa y cambios en las condiciones del mercado, de forma tan
genérica, que no explica las circunstancias de contratar a un trabajador para despedirlo al
día siguiente.

Cabe señalar que rechazo la causal invocada, debo indicar que la empresa ya
contrato a mi reemplazo, dejándome en la más absoluta indefensión.

La comunicación de despido no señala de forma alguna cuando, como y en que


consistió la falsa racionalización invocada en la carta, y menos señala de qué forma me
habría afectado y qué razón motivó mi despido. Estas interrogantes, como se ha dicho, me
han dejado en la más absoluta indefensión a la hora de reclamar respecto a la procedencia
de la causal.

Esa referencia se advierte genérica, carente de concreción en que consistió la


misma y porqué afectó al trabajador, como las condiciones del mercado experimentaron un
cambio de tal envergadura entre los días 18 de enero 2021 cuando fui contratado y el 19
de enero de 2021 en el cual fui despedido.

De lo anterior se puede concluir que la comunicación de despido por sí misma no


dice absolutamente nada. Está redactada en términos tan vagos y genéricos, que podrían
–si se aceptara su corrección- servir a cualquier caso de necesidad de la empresa, de
cualquier empresa y cualquier trabajador, en circunstancia que evidentemente la finalidad
pretendida por el legislador es otra, la de entrega de información de calidad.

Aceptar la generalidad y vaguedad que pretende la sociedad demandada, es


desnaturalizar este sistema, es impedir el control efectivo de las motivaciones del despido,
bastando consignar situaciones genéricas, de las que no podrá hacerse cargo el trabajador,
para luego recién en el escrito de contestación completarlas.

Luego la pregunta, atendido los hechos de la carta, ¿por qué razón no podría haber
sido participe de dicha reestructuración?
En efecto, las motivaciones tenidas a bien por la demandada para configurar mi
despido, tiene como causa directa la propia decisión de la demandada, respecto de las
cuales los trabajadores no tienen acceso, decisión o intervención, por lo que son
únicamente imputables a la demandada, no siendo licito utilizarlos como fundamento para
los despidos.

En definitiva SS., se deberá ponderar la procedencia de la causal, y de qué manera,


atendido la redacción de la carta y a lo señalado en el artículo 454 Nº 1 del Código del
Trabajo, ella se basta por sí misma para justificar la desvinculación. A todas luces, los
hechos configuradores de la causal, no explican ni menos justifican la decisión adoptada,
sobretodo con la dictación de la ley de protección del empleado, siendo preciso que su SS.,
determine la improcedencia de la causal, condenando en definitiva al pago del incremento
señalado en la ley.

Tomando en consideración que se trata de una causal objetiva, que para que pueda
ser invocada por el empleador es necesaria la concurrencia de ciertos hechos o situaciones
que la hagan procedente, no dependiendo de su mera voluntad, no es posible ni “justo” que
la terminación de una relación laboral, se deba a criterios unilaterales, carentes de
razonamientos fácticos lógicos, que permitan comprender la decisión adoptada.

Que atendida la naturaleza protectora de la legislación laboral y, en esa línea, la


preferencia normativa por la estabilidad en el empleo, siendo el término de servicios por
despido una situación excepcional a dicha preferencia, se exige que la decisión del
empleador sea fundada y causada, poniéndose además de cargo del empleador la
obligación y carga de demostrar el envío de la comunicación de término y luego lo
expresado en ella.

De los requisitos esenciales y la suficiencia de los hechos que fundamentan el


despido señalados en la carta de exoneración y de la imposibilidad de generar pruebas
sobre hechos no señalados en la carta de despido.

Así, nuestra Excelentísima Corte Suprema de Justicia, en causa ROL 19.352-2014,


UNIFICANDO JURISPRUDENCIA EN ESTE SENTIDO, con fecha nueve de junio de dos
mil quince, resolvió lo siguiente (en lo pertinente):

“El 162 inciso primero enseña, en lo que viene estrictamente al caso, que si el
empleador pusiere término al contrato de trabajo “… por aplicación de una o más
de las causales señaladas en el artículo 160, deberá comunicarlo por escrito al
trabajador, personalmente o por carta certificada enviada al domicilio señalado en
el contrato, expresando la o las causales invocadas y los hechos en que se funda.”

A su turno, el artículo 454 manifiesta que en la audiencia de juicio se aplicará las


diez reglas que define, entre las cuales la de su primer apartado, según el cual “La
audiencia de juicio se iniciará con la rendición 3 de las pruebas decretadas por el
tribunal, comenzando con la ofrecida por la demandante y luego con la del
demandado. (inciso primero)

“No obstante lo anterior en los juicios sobre despido corresponderá en primer lugar
al demandado la rendición de la prueba, debiendo acreditar la veracidad de los
hechos imputados en las comunicaciones a que se refieren los incisos primero y
cuarto del artículo 162, sin que pueda alegar en el juicio hechos distintos como
justificativos del despido.” (inciso segundo);

13°.- El discurso del comentado artículo 454 es de interés en este negocio, por
tres conceptos. Primeramente, porque parte de la base que la prueba debe
recaer, en procedimiento sobre despido indebido o injustificado, únicamente
sobre los hechos que se ha imputado al trabajador en la comunicación
exoneratoria. Segundamente, porque de acuerdo con el inciso primero del
artículo 162 esa comunicación ha de incluir, irrenunciablemente, la
descripción de tales hechos. Terceramente, por la veda para quien despide,
de alegar tales hechos en el decurso del procedimiento que persigue las
indemnizaciones sancionatorias de una ilegítima separación;

14°.- Por su propia naturaleza, la decisión que recaiga en un intento uniformador de


la inteligencia con que se aprehenda determinada preceptiva laboral, ha de estar
engarzada en el contexto normativo y en su inspiración principal, justamente porque
se está ante un ordenamiento con una orientación y significación definidas y
concretas, cual la de establecer prudentes equilibrios entre los intereses del capital
y los de la mano de obra, en una sociedad en la que la ejecución de una actividad
remunerada repercute, desde luego y principalmente, en el desarrollo personal de
quien mediante la prestación de servicios ve consumada su pertenencia social -que
adquiere sentido en su aporte o utilidad comunitarios- pero, además, en su
proyección hacia el bien público económico, que en esa conjunción entre capital
empresarial y trabajo dependiente, encuentra una manera de progresar hacia un
conglomerado en que la justicia sea baluarte de la calidad de vida en que
necesariamente ha de basarse el bien común. Es por ello que no ha sido indiferente
al derecho el tema de la perduración de la fuente de trabajo. De ahí que el código
de fuero ha concebido el Título V de su Libro I, precisamente dedicado a “LA
TERMINACIÓN DEL CONTRATO DE TRABAJO Y ESTABILIDAD EN EL
EMPLEO”, que con la finalidad de amparar el vínculo, sujeta su finalización a ciertas
y determinadas exigencias que, de no ser acatadas por quien intenta extinguirlo,
dan lugar a sanciones, en algunos casos mayormente agravadas.

Entre esos requisitos legitimantes de una exoneración, se cuenta la necesaria


invocación de una o más de las causales que describe el código; pero no sólo su
mención o cita, sino el señalamiento de los hechos, conductas,
comportamientos y circunstancias que la o las configuran, de manera tal que
la invocación normativa no sea una mera mención vacua, sino la expresión de
lo que el legislador ha puesto a disposición de los contratantes, para cuando
acontezca alguna de las hipótesis de realidad sobre la base de las cuales están
indefectiblemente elaboradas. (la negrita es nuestra)

La causal y los hechos en que se la funda deben, también, expresarse al despedido


en una comunicación escrita, por manera que obviamente la ley ha querido
descartar esa suerte de nebulosa de que no pocas veces se rodea el decir
puramente oral de quienes experimentan una situación conflictuada.

Todavía todo lo anterior no bastó al legislador para regularizar una separación,


resultando indispensable que esa comunicación escrita que, como dicho, ha de
explicitar la causal exoneratoria y los hechos en que se la acoda, sea notificada al
trabajador, personalmente o mediante su envío por carta certificada al domicilio
registrado en el contrato, lo que ha de perfeccionarse dentro de tercero día hábil
siguiente a la cesación, con copia a la Inspección del Trabajo, dentro del mismo
plazo;

15°.- Si lo razonado no es erróneo, no pueden estos jueces sustraerse a la idea de


excepcionalidad del término de un contrato de trabajo por voluntad unilateral de uno
de sus protagonistas, consecuencia directa e inmediata del amparo a la estabilidad
en el empleo, bien jurídico central en esta clase de legislación.

Ello acarrea que la interpretación de las disposiciones de ley relativas al término de


un contrato de esta naturaleza, esté sujeta al principio general de constreñimiento
en la hermenéutica consiguiente, referente que ciertamente ha de presidir lo que
aquí se asuma;

16°.- Volviendo al tenor de los artículos 162 inciso primero y 454 N° 1° inciso
segundo, que más arriba fueron transcritos, al menos desde el punto de vista de
una exégesis puramente gramatical no puede ponerse en duda que lo que ellas
persiguen es el cabal acatamiento a lo que se dejó sintetizado en supra 13°;

17°.- Si se utiliza el prisma teleológico, tampoco es dable cuestionar que el propósito


de esa normativa es el de evitar que se masifique una voluntad exoneradora
unilateral desprovista de aquellos resguardos inherentes a una estricta
reglamentación, en una realidad de cosas que, conocida por el legislador, presenta
una postura dominante del dueño del lugar de trabajo y, por consiguiente, del de la
fuente laboral;

18°.- Aún más, el recurso al elemento contextual de interpretación de la ley, anidado


en el inciso segundo del artículo 19 y en el 22, ambos del Código Civil, impiden la
inteligencia de los consabidos artículos 162 y 454 prescindiendo de lo que el resto
del ordenamiento jurídico prescribe con respecto a la estabilidad en el empleo,
contenido internamente tanto en el propio Título V del Libro I del código cuanto en
la normativa del derecho público funcionario; y externamente en el derecho
internacional sobre prerrogativas culturales, económicas y sociales;

19°.- En esas perspectivas hermenéuticas -a las que bien cabría incorporar la


dimensión histórica de un extenso peregrinar hacia la consolidación lo que se viene
presentando- el esclarecimiento de la cuestión no merece mayores dificultades.

Así, estos jueces asumen que, en todo evento, la legitimidad del despido de
un trabajador pasa por la comunicación escrita, debida y oportunamente
efectuada, del motivo legal en que se apoya, con expresión detallada de los
hechos que lo configuran, al punto que si el exonerado reclama judicialmente
de ello, lo primero que en la audiencia de rigor la judicatura ha de obrar, es la
receptación de la prueba ofrecida por quien tomó la iniciativa exoneratoria,
que no podrá recaer sobre hechos y circunstancia de esa índole que no hayan
sido expresamente incluidos en tal comunicación, prohibiéndose presentar
evidencias que apunten a dicha justificación, durante el curso del señalado
procedimiento;

20°.- Entiende esta Corte que se quiera ver una suerte de atenuación de semejante
rigor, en la figura especial que se produce cuando, como en la especie, se tiene
establecido que la empleada tuvo conocimiento previo y conciencia plena de su
comportamiento irregular y que fue justamente ése el que se alzó como causa final
de su destitución.

Con todo, es su parecer que ese escenario no tiene la virtud suficiente como para
derribar el imperio de los principios aquí reivindicados.

La comunicación exoneratoria, en cuanto a los hechos señalados en la


misma, es genérica y vaga, no aporta elementos conducentes a entender –
cabalmente- el fundamento o causa basal del despido, omite indicar
información relevante y de calidad que, en un primer término me permita
ejercer una defensa adecuada al respecto y segundo, para el control
jurisdiccional y decisión judicial referente a la justificación o no del despido.

Así las cosas, de acuerdo a la interpretación y exegesis de las normas de los


artículos 162 y 454 Nº 1 ambos del Código del Trabajo, la prueba ofrecida por la
parte demandada, no podrá recaer sobre hechos y circunstancia de que no hayan
sido expresamente incluidos en tal comunicación, prohibiéndose presentar
evidencias que apunten a dicha justificación, durante el curso del señalado
procedimiento.
IV. NULIDAD DEL DESPIDO.

Conjuntamente con lo anterior, vengo en accionar de nulidad del despido por mora
previsional de mi ex empleador con relación a las cotizaciones previsionales
devengadas y no pagadas íntegramente, a razón de $326.500 mensuales, o la suma
que US. Determine, desde la fecha del despido y hasta su convalidación.

No cabe duda que mi ex empleador es el obligado al pago de dichas cotizaciones,


atento lo que preceptuado por el artículo 3 de la Ley N°17.322, conforme a la cual “se
presumirá de derecho que se han efectuado los descuentos a que se refiere ese
mismo artículo, por el solo hecho de haberse pagado total o parcialmente las
respectivas remuneraciones a los trabajadores. Si se hubiere omitido practicar
dichos descuentos, será de cargo del empleador el pago de las sumas que por tal
concepto se adeuden”.

Por lo tanto, y junto con el pago de dichas cotizaciones, solicito a SS. que se aplique
la sanción conocida como nulidad del despido, contemplada en los incisos quinto al
séptimo del artículo 162 del Código del Trabajo, en tanto no se convalide el despido
mediante la solución de la deuda previsional que mantiene mi ex empleador.

El que se requiera una declaración de US. Sobre la deuda remuneracional por


comisione devengadas y no pagadas, y sobre la respectiva deuda previsional, no impide
aplicar el régimen de sanción conocido como “Ley Busto”, porque dicha sentencia no
hará más que reconocer o declarar una situación preexistente. Así lo ha resuelto la
jurisprudencia:

“Noveno: Que para esclarecer si el incumplimiento en el pago de las cotizaciones previsionales


del trabajador demandante, constituye el presupuesto de la sanción prevista en el inciso 7° del
artículo 162 del Código del Trabajo, es necesario tener presente que las contraprestaciones en
dinero y las adicionales en especie avaluables en dinero que debe percibir el trabajador del
empleador, por causa del contrato de trabajo, se entienden por el legislador como "remuneración",
según lo preceptúa el artículo 41 del mencionado Código del Trabajo, salvo las excepciones legales
que el mismo texto contempla.

Décimo: Que el referido cuerpo legal, en su capítulo VI del Título I del Libro I, contiene una serie
de normas destinadas a proteger las remuneraciones. Así, el artículo 58, impone, entre otras, la
siguiente obligación: “El empleador deberá deducir de las remuneraciones los impuestos que las
graven, las cotizaciones de seguridad social”. Tal descuento a la remuneración de un trabajador
para los efectos de la seguridad social, es obligatorio según lo estipula el artículo 17 del Decreto
Ley No 3.500, al indicar: "Los trabajadores afiliados al Sistema, menores de sesenta y cinco años
de edad si son hombres, y menores de sesenta años de edad si son mujeres, estarán obligados a
cotizar en su cuenta de capitalización individual el diez por ciento de sus remuneraciones y rentas
imponibles”.

Undécimo: Que, además, el mismo cuerpo legal al determinar el nuevo sistema de pensiones, el
de las Administradoras de Fondos de Pensiones o de capitalización individual, en su artículo 19
estipula que: “Las cotizaciones establecidas en este Título deberán ser declaradas y pagadas por el
empleador en la Administradora de Fondos de Pensiones a que se encuentre afiliado el trabajador,
dentro de los diez primeros días del mes siguiente a aquel en que se devengaron las remuneraciones
y rentas afectas a aquéllas”. El inciso 2° de la misma disposición agrega: “Para este efecto, el
empleador deducirá las cotizaciones de las remuneraciones del trabajador y pagará las que sean de
su cargo”. Como se puede advertir, la cotización previsional es un gravamen que pesa sobre las
remuneraciones de los trabajadores, que es descontado por el empleador con la finalidad de ser
enterado ante el órgano previsional al que se encuentren afiliados sus dependientes, junto al aporte
para el seguro de cesantía que le corresponde a él mismo sufragar, dentro del plazo que la ley fija.

Duodécimo: Que, de esta manera, la naturaleza imponible de los haberes los determina
la ley y que se presume por todos conocida, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 8° del
Código Civil, de modo que las horas extraordinarias adeudadas siempre revistieron
dicho carácter, lo que lleva a que el empleador debe hacer las deducciones pertinentes y
enterarlas en los organismos previsionales respectivos y al no cumplir con esta exigencia
se hace acreedor de la sanción establecida en el artículo 162, incisos 5°, 6° y 7°, del Código
del Trabajo.

Decimotercero: Que, a lo anterior, cabe agregar que la sentencia definitiva dictada en estos
autos no es de naturaleza constitutiva sino declarativa, sólo constata una situación
prexistente, en consecuencia, la obligación se encontraba vigente desde que se trabajaron
las horas extraordinarias que se cobran en este juicio. En efecto, sobre la base de la existencia
de una situación jurídica dada, se dedujo denuncia con el objeto que se declarara, además de lo
indebido del despido, que fue nulo e ineficaz porque las cotizaciones de seguridad social no habían
sido pagadas en lo que se refiere a las horas extraordinarias, a lo que no se accedió. Se constató o
declaró su existencia, pero en ningún caso se constituyó, puesto que éstas no registran su
nacimiento desde que quede ejecutoriada la decisión en que el tribunal las reconoció, sino
desde la fecha que se indica, que corresponde a la oportunidad en que se devengaron. Cosa
distinta es que una de ellas se resista a dar cumplimiento a las prestaciones que de esa
relación jurídica se desprenden, las que el tribunal especificara en su sentencia,
condenando al demandado a su pago; sanción que tiene por antecedente el
reconocimiento del derecho que le asiste a la actora, el cual también ha sido declarado.

Decimocuarto: Que, en este contexto, conforme a lo razonado en la sentencia de la


instancia, el empleador no dio cumplimiento a la obligación establecida en el inciso 5°
del artículo 162 del Código del Trabajo, de modo que corresponde aplicar la sanción que
la misma contempla, esto es, el pago de las remuneraciones y demás prestaciones del
trabajador que se devenguen desde la fecha del despido hasta la fecha de su
convalidación, mediante el entero de las cotizaciones adeudadas en relación con las
horas extraordinarias. A lo anterior no obsta que haya sido el fallo recurrido de nulidad
el que dio por establecida su existencia, por cuanto, como se dijo, se trata de una
sentencia declarativa.

Decimoquinto: Que, en estas condiciones, si el empleador durante la relación laboral infringió la normativa
previsional y no dio cumplimiento a la obligación establecida en el inciso 5° del artículo 162 del Código del
Trabajo, corresponde imponerle la sanción que el mismo contempla en el inciso 7°, y al no decidirse así en la
sentencia impugnada no se ha hecho una acertada interpretación y aplicación de la normativa en estudio, de
manera que se configuró la hipótesis prevista por el legislador para que esta Corte, por la vía de la unificación,
invalide el fallo de nulidad y altere lo decidido sobre el fondo del debate1”.

En el caso de autos, el empleador no ha cumplido con lo prescrito por el artículo 162


del Código del Trabajo, esto es, que al momento del despido no hizo integro pago de las
cotizaciones previsionales. En consecuencia, el despido que me afecta no produce efectos
de derechos, subsistiendo jurídicamente la relación laboral entre las partes hasta su
convalidación, por medio del pago de las referidas cotizaciones y remuneraciones, tal como
lo dispone el artículo 162 inciso quinto del Código del Trabajo. Y como resultado de lo
anterior, corresponde la continuación de los pagos por remuneraciones, así como aquellas
prestaciones y beneficios emanados del contrato de trabajo y en la legislación, lo cual
incluye el pago de cotizaciones previsionales.

V. PETICIONES CONCRETAS.

De acuerdo al mérito de los antecedentes de hecho y fundamentos de derecho


expuestos, y en consideración a lo dispuesto por el artículo 485 y siguientes del Código
del Trabajo vengo en solicitar expresamente:

1.- Que se acoja la demanda interpuesta, declarando la comisión de actos ilícitos de


vulneración de mi derecho fundamental a la no discriminación, por parte de mi ex empleador
INDUSTRIA DE PLÁSTICO ANDES DRIP LIMITADA.

2.- Que, a consecuencia de lo anterior, se condene a mi ex empleador al pago de las


siguientes prestaciones, o lo que SS. determine en derecho según los antecedentes de la
causa:

a.- Que, se condene a pagar a la demandada la indemnización adicional del artículo 489
del Código del Trabajo, con un monto no inferior a 6 ni superior a 11 meses, para estos
efectos considerando las remuneraciones antes del menoscabo económico con un monto
no inferior a $1.959.000 (un millón novecientos nueve mil pesos), ni superior a $3.591.500
(tres millones quinientos noventa y un mil quinientos), o la suma que SS. estime conforme
a Derecho.

1
Excelentísima Corte Suprema, Unificación de Jurisprudencia Ingreso N° 82.475-2.016, de 25 de
abril de 2016.
b.- Que se condene a la demandada al pago del lucro cesante, por $326.500.- (trecientos
veintiséis mil quinientos pesos).

c.- Que se condene a pagar la suma de $97.950.- (noventa y siete mil novecientos cincuenta
pesos) por concepto de recargo legal del 30% del articulo 168 letra A del código del trabajo
o lo que SS. estime conforme a derecho.

d.- Que, se gatilla el régimen de sanción conocido como nulidad del despido o Ley Bustos,
por cuanto mi ex empleador no pago íntegramente mis cotizaciones previsionales, por lo
que deberá paga en razón de $326.500 pesos mensuales desde el despido y hasta la fecha
de convalidación del mismo; conforme a lo establecido en el artículo 162 del Código del
Trabajo.

e.- Que se condene a la demandada, al pago de intereses, recargos legales y reajustes.

f.- Que se condene a la demandada al pago de las costas del juicio.

POR TANTO, en virtud de lo expuesto y de conformidad a lo dispuesto en los artículos


citados y demás normas aplicables o pertinentes.

SOLICITO A SS., tener por interpuesta demanda en procedimiento especial de tutela de


garantías constitucionales con ocasión del despido en contra de INDUSTRIA DE
PLÁSTICO ANDES DRIP LIMITADA, del giro de su denominación, representada
legalmente por don JOSÉ LUIS ARENAS URBINA, ambos ya individualizados, y solicito a
SS., acogerla en todas sus partes, acogerla a tramitación y en definitiva se acoja la presente
acción y se condene al pago de las siguientes prestaciones, o lo que SS. determine según
los antecedentes de la causa, con expresa y ejemplar condenación en costas:

1.- Que se declare que la denunciada ha incurrido en la vulneración de derechos señalada


supra, ya sea en todas las causales señaladas, o en subsidio en aquellas que su SS.
determine debidamente probadas en juicio.

2.- Que se condene a pagar a la demandada la indemnización adicional del artículo 489 del
Código del Trabajo, con un monto no inferior a 6 ni superior a 11 meses, para estos efectos
considerando las remuneraciones antes del menoscabo económico con un monto no
inferior a $1.959.000 (un millón novecientos nueve mil pesos), ni superior a $3.591.500 (tres
millones quinientos noventa y un mil quinientos), o la suma que SS. estime conforme a
Derecho.

3.- Que se condene a la demandada al pago del lucro cesante, por $326.500.- (trecientos
veintiséis mil quinientos pesos).
4.- Que se condene a pagar la suma de $97.950.- (noventa y siete mil novecientos cincuenta
pesos) por concepto de recargo legal del 30% del articulo 168 letra A del código del trabajo
o lo que SS. estime conforme a derecho.

5.- Que, se gatilla el régimen de sanción conocido como nulidad del despido o Ley Bustos,
por cuanto mi ex empleador no pago íntegramente mis cotizaciones previsionales, por lo
que deberá paga en razón de $326.500 pesos mensuales desde el despido y hasta la fecha
de convalidación del mismo; conforme a lo establecido en el artículo 162 del Código del
Trabajo.

6.- Que se condene a la demandada, al pago de intereses, recargos legales y reajustes.

7.- Que se condene a la demandada al pago de las costas del juicio.


.

PRIMER OTROSÍ: MAURICIO IVÁN GONZALEZ VEGA, cesante, soltero, chileno, cédula
nacional de identidad N°14.122.724-6, con domicilio para estos efectos en calle Serrano
145 oficina 1203, de la ciudad de Iquique, a SS., respetuosamente digo:

Que, para el improbable caso que la acción de tutela no fuera acogida, y de


conformidad a lo dispuesto en los artículo 162, 168 y siguientes, y las demás que sean
pertinentes del Código del Trabajo, y demás normas de rango legal y constitucional que SS.
estime pertinentes, vengo en interponer demanda de despido injustificado, y cobro de
prestaciones laborales, reajustes y costas de la causa, en contra de mi ex empleador
INDUSTRIA DE PLÁSTICO ANDES DRIP LIMITADA, Rol Único Tributario 77.241.850-7,
representada legalmente por JOSÉ LUIS ARENAS URBINA, Cedula Nacional de Identidad
N°7.071.814-6, ignoro profesión u oficio, o quien haga las veces de tal conforme al Art. 4
del Código del Trabajo al momento de notificar la presente demanda, todos con domicilio
en Vía 5 esquina Vía 9, Bajo Molle, ciudad de Iquique, en virtud de las consideraciones que
a continuación expongo:

Para efectos de economía procesal, evitando reiteraciones innecesarias,


reproduzco íntegramente lo señalado los hechos y el derecho referidos en lo principal de
esta presentación, para fundamentar la demanda subsidiaria que deduzco, sin perjuicio de
lo que paso a exponer:

El día 18 de enero de 2021, me levante temprano a entregar curriculum a


distintas empresas ubicadas en el sector de Bajo Molle, al presentarme en la empresa
INDUSTRIA DE PLASTICO ANDES DRIP LTDA., me señalan que están buscando
personal, que esperes unos minutos que me realizaran una entrevista, luego de la
entrevista, me señalan que estoy contratado y si me puedo quedar trabajando de
inmediato, ante la felicidad de haber encontrado trabajo después de tanto tiempo y la
necesidad de trabajar, me quedo de inmediato trabajando, le señalo a mi jefe que tengo
una discapacidad intelectual, la cual no interferiría con las funciones de desarrollar, al
final del día (primer día de trabajo), me señala el Sr. Samuel Ariz (jefe) “que estaba
contento con el trabajo que desempeñe y que firmaría contrato a prueba de inmediato”,
por lo que al final de la jornada laboral del día 18 de enero de 2021, firmo mi contrato
de trabajo.

Como señale precedentemente ingresé a prestar servicios para la demandada


el día 18 de enero de 2021, para desempeñarme como OPERADOR DE
PRODUCCIÓN E INSTALADOR EN TERRENO DE PRODUCTOS Y EQUIPOS,
percibiendo una remuneración ascendente a $326.500.-, suma que servirá de base
para el cálculo de las indemnizaciones y demás prestaciones que aquí demando, en
conformidad a lo dispuesto en el artículo 172 del Código del Trabajo.

Mi contrato de trabajo era de plazo fijo, con duración a partir del 18 de enero de
2021 hasta el 16 de febrero de 2021, la jornada de trabajo pactada era de 45 horas
semanales distribuidas de lunes a viernes, con 30 minutos de colación, La relación
laboral con mi ex empleador se llevó con total normalidad, hasta el segundo día de
trabajo, esto es el 19 de enero de 2021, donde al ingresar a desarrollar mis funciones
don Samuel Ariz, me solicita mi carnet de discapacidad, a fin de sacar fotocopia
de él y agregarlo a mi carpeta de documentos dentro de la empresa; a lo cual
accedí sin reparo alguno; posterior a esto, me devuelve mi carnet y continuo
desarrollando mis labores de manera normal, durante todo el día 19 de enero de 2021;
al terminar la jornada de trabajo y antes de retirarme de la empresa el Sr. Ariz, me llama
y ante mi sorpresa me hace entrega de mi carta de despido.

La carta de despido que se me hizo entrega versaba al siguiente tenor:

“Iquique, Martes 19 de Enero de 2021.

SEÑOR
MAURICIO IVÁN GONZÁLEZ VEGA
RUT: 14.122.724-6
Presente

De mi consideración:
La presente tiene por objeto informar a Ud. Que hemos puesto término a vuestro
contrato de trabajo a contar del día martes 19 de enero de 2021.
Las razones de derecho se encuentran normadas en el Código del Trabajo
Artículo 161° Necesidad de la Empresa.

Los hechos en que se funda la causal invocada consisten en las derivadas de


la racionalización de la empresa y cambios en las condiciones del mercado.
- Por concepto de Vacaciones Proporcionales se le pagará la cantidad de $960.-
(0,1 días).
- Por concepto de Desahucio se le pagará la cantidad de $413.966.-

En conformidad a la legislación vigente dejamos constancia que vuestra imposición


previsional se encuentran al día, debidamente enteradas y pagadas en los
organismos previsionales pertinentes.

Su finiquito estará a vuestra disposición previa confirmación telefónica


Sin otro particular le saluda atentamente.

Industria de Plástico ANDES DRIP Ltda.


RUT: 77.241.850-7”

Se debe señalar que la carta de despido tiene como único objeto ocultar el
despido discriminatorio del cual fui objeto, de los hechos descritos no existe ningún
criterio lógico o racional, que justifiqué la contratación de un trabajador y al día siguiente
despedirlo por la causal de Necesidad de la Empresa, como consecuencia de la
racionalización de la empresa y cambio en las condiciones del mercado, justificación
que raya en lo absurdo; lo cierto es SS. que aquí el único argumentos y criterio que
tuvo a la vista mi ex empleador para despedirme es mi discapacidad.

VI. DE LA CAUSAL DE DESPIDO

La demandada procede a despedirme con fecha 19 de enero de 2021, invocando para


ello la causal de término de la relación laboral contemplada en el artículo 161 inciso 1º del
Código del Trabajo, esto es, “necesidades de la empresa” el tenor de la carta que se ha
expuesto en esta presentación.

Es del caso señalar SS. que en la carta de despido presentada al momento de mi


desvinculación se refiere a los hechos constitutivos de mi desvinculación a la
racionalización de la empresa y cambios en las condiciones del mercado, de forma tan
genérica, que no explica las circunstancias de contratar a un trabajador para despedirlo al
día siguiente.
Cabe señalar que rechazo la causal invocada, debo indicar que la empresa ya
contrato a mi reemplazo, dejándome en la más absoluta indefensión.

La comunicación de despido no señala de forma alguna cuando, como y en que


consistió la falsa racionalización invocada en la carta, y menos señala de qué forma me
habría afectado y qué razón motivó mi despido. Estas interrogantes, como se ha dicho, me
han dejado en la más absoluta indefensión a la hora de reclamar respecto a la procedencia
de la causal.

Esa referencia se advierte genérica, carente de concreción en que consistió la


misma y porqué afectó al trabajador, como las condiciones del mercado experimentaron un
cambio de tal envergadura entre los días 18 de enero 2021 cuando fui contratado y el 19
de enero de 2021 en el cual fui despedido.

De lo anterior se puede concluir que la comunicación de despido por sí misma no


dice absolutamente nada. Está redactada en términos tan vagos y genéricos, que podrían
–si se aceptara su corrección- servir a cualquier caso de necesidad de la empresa, de
cualquier empresa aérea y cualquier trabajador, en circunstancia que evidentemente la
finalidad pretendida por el legislador es otra, la de entrega de información de calidad.

Aceptar la generalidad y vaguedad que pretende la sociedad demandada, es


desnaturalizar este sistema, es impedir el control efectivo de las motivaciones del despido,
bastando consignar situaciones genéricas, de las que no podrá hacerse cargo el trabajador,
para luego recién en el escrito de contestación completarlas.

Luego la pregunta, atendido los hechos de la carta, ¿por qué razón no podría haber
sido participe de dicha reestructuración?

En efecto, las motivaciones tenidas a bien por la demandada para configurar mi


despido, tiene como causa directa la propia decisión de la demandada, respecto de las
cuales los trabajadores no tienen acceso, decisión o intervención, por lo que son
únicamente imputables a la demandada, no siendo licito utilizarlos como fundamento para
los despidos.

En definitiva SS., se deberá ponderar la procedencia de la causal, y de qué manera,


atendido la redacción de la carta y a lo señalado en el artículo 454 Nº 1 del Código del
Trabajo, ella se basta por sí misma para justificar la desvinculación. A todas luces, los
hechos configuradores de la causal, no explican ni menos justifican la decisión adoptada,
sobretodo con la dictación de la ley de protección del empleado, siendo preciso que su SS.,
determine la improcedencia de la causal, condenando en definitiva al pago del incremento
señalado en la ley.

Tomando en consideración que se trata de una causal objetiva, que para que pueda
ser invocada por el empleador es necesaria la concurrencia de ciertos hechos o situaciones
que la hagan procedente, no dependiendo de su mera voluntad, no es posible ni “justo” que
la terminación de una relación laboral, se deba a criterios unilaterales, carentes de
razonamientos fácticos lógicos, que permitan comprender la decisión adoptada.

Que atendida la naturaleza protectora de la legislación laboral y, en esa línea, la


preferencia normativa por la estabilidad en el empleo, siendo el término de servicios por
despido una situación excepcional a dicha preferencia, se exige que la decisión del
empleador sea fundada y causada, poniéndose además de cargo del empleador la
obligación y carga de demostrar el envío de la comunicación de término y luego lo
expresado en ella.

De los requisitos esenciales y la suficiencia de los hechos que fundamentan el


despido señalados en la carta de exoneración y de la imposibilidad de generar pruebas
sobre hechos no señalados en la carta de despido.

Así, nuestra Excelentísima Corte Suprema de Justicia, en causa ROL 19.352-2014,


UNIFICANDO JURISPRUDENCIA EN ESTE SENTIDO, con fecha nueve de junio de dos
mil quince, resolvió lo siguiente (en lo pertinente):

“El 162 inciso primero enseña, en lo que viene estrictamente al caso, que si el
empleador pusiere término al contrato de trabajo “… por aplicación de una o más
de las causales señaladas en el artículo 160, deberá comunicarlo por escrito al
trabajador, personalmente o por carta certificada enviada al domicilio señalado en
el contrato, expresando la o las causales invocadas y los hechos en que se funda.”

A su turno, el artículo 454 manifiesta que en la audiencia de juicio se aplicará las


diez reglas que define, entre las cuales la de su primer apartado, según el cual “La
audiencia de juicio se iniciará con la rendición 3 de las pruebas decretadas por el
tribunal, comenzando con la ofrecida por la demandante y luego con la del
demandado. (inciso primero)

“No obstante lo anterior en los juicios sobre despido corresponderá en primer lugar
al demandado la rendición de la prueba, debiendo acreditar la veracidad de los
hechos imputados en las comunicaciones a que se refieren los incisos primero y
cuarto del artículo 162, sin que pueda alegar en el juicio hechos distintos como
justificativos del despido.” (inciso segundo);

13°.- El discurso del comentado artículo 454 es de interés en este negocio, por
tres conceptos. Primeramente, porque parte de la base que la prueba debe
recaer, en procedimiento sobre despido indebido o injustificado, únicamente
sobre los hechos que se ha imputado al trabajador en la comunicación
exoneratoria. Segundamente, porque de acuerdo con el inciso primero del
artículo 162 esa comunicación ha de incluir, irrenunciablemente, la
descripción de tales hechos. Terceramente, por la veda para quien despide,
de alegar tales hechos en el decurso del procedimiento que persigue las
indemnizaciones sancionatorias de una ilegítima separación;

14°.- Por su propia naturaleza, la decisión que recaiga en un intento uniformador de


la inteligencia con que se aprehenda determinada preceptiva laboral, ha de estar
engarzada en el contexto normativo y en su inspiración principal, justamente porque
se está ante un ordenamiento con una orientación y significación definidas y
concretas, cual la de establecer prudentes equilibrios entre los intereses del capital
y los de la mano de obra, en una sociedad en la que la ejecución de una actividad
remunerada repercute, desde luego y principalmente, en el desarrollo personal de
quien mediante la prestación de servicios ve consumada su pertenencia social -que
adquiere sentido en su aporte o utilidad comunitarios- pero, además, en su
proyección hacia el bien público económico, que en esa conjunción entre capital
empresarial y trabajo dependiente, encuentra una manera de progresar hacia un
conglomerado en que la justicia sea baluarte de la calidad de vida en que
necesariamente ha de basarse el bien común. Es por ello que no ha sido indiferente
al derecho el tema de la perduración de la fuente de trabajo. De ahí que el código
de fuero ha concebido el Título V de su Libro I, precisamente dedicado a “LA
TERMINACIÓN DEL CONTRATO DE TRABAJO Y ESTABILIDAD EN EL
EMPLEO”, que con la finalidad de amparar el vínculo, sujeta su finalización a ciertas
y determinadas exigencias que, de no ser acatadas por quien intenta extinguirlo,
dan lugar a sanciones, en algunos casos mayormente agravadas.

Entre esos requisitos legitimantes de una exoneración, se cuenta la necesaria


invocación de una o más de las causales que describe el código; pero no sólo su
mención o cita, sino el señalamiento de los hechos, conductas,
comportamientos y circunstancias que la o las configuran, de manera tal que
la invocación normativa no sea una mera mención vacua, sino la expresión de
lo que el legislador ha puesto a disposición de los contratantes, para cuando
acontezca alguna de las hipótesis de realidad sobre la base de las cuales están
indefectiblemente elaboradas. (la negrita es nuestra)

La causal y los hechos en que se la funda deben, también, expresarse al despedido


en una comunicación escrita, por manera que obviamente la ley ha querido
descartar esa suerte de nebulosa de que no pocas veces se rodea el decir
puramente oral de quienes experimentan una situación conflictuada.

Todavía todo lo anterior no bastó al legislador para regularizar una separación,


resultando indispensable que esa comunicación escrita que, como dicho, ha de
explicitar la causal exoneratoria y los hechos en que se la acoda, sea notificada al
trabajador, personalmente o mediante su envío por carta certificada al domicilio
registrado en el contrato, lo que ha de perfeccionarse dentro de tercero día hábil
siguiente a la cesación, con copia a la Inspección del Trabajo, dentro del mismo
plazo;

15°.- Si lo razonado no es erróneo, no pueden estos jueces sustraerse a la idea de


excepcionalidad del término de un contrato de trabajo por voluntad unilateral de uno
de sus protagonistas, consecuencia directa e inmediata del amparo a la estabilidad
en el empleo, bien jurídico central en esta clase de legislación.

Ello acarrea que la interpretación de las disposiciones de ley relativas al término de


un contrato de esta naturaleza, esté sujeta al principio general de constreñimiento
en la hermenéutica consiguiente, referente que ciertamente ha de presidir lo que
aquí se asuma;

16°.- Volviendo al tenor de los artículos 162 inciso primero y 454 N° 1° inciso
segundo, que más arriba fueron transcritos, al menos desde el punto de vista de
una exégesis puramente gramatical no puede ponerse en duda que lo que ellas
persiguen es el cabal acatamiento a lo que se dejó sintetizado en supra 13°;

17°.- Si se utiliza el prisma teleológico, tampoco es dable cuestionar que el propósito


de esa normativa es el de evitar que se masifique una voluntad exoneradora
unilateral desprovista de aquellos resguardos inherentes a una estricta
reglamentación, en una realidad de cosas que, conocida por el legislador, presenta
una postura dominante del dueño del lugar de trabajo y, por consiguiente, del de la
fuente laboral;

18°.- Aún más, el recurso al elemento contextual de interpretación de la ley, anidado


en el inciso segundo del artículo 19 y en el 22, ambos del Código Civil, impiden la
inteligencia de los consabidos artículos 162 y 454 prescindiendo de lo que el resto
del ordenamiento jurídico prescribe con respecto a la estabilidad en el empleo,
contenido internamente tanto en el propio Título V del Libro I del código cuanto en
la normativa del derecho público funcionario; y externamente en el derecho
internacional sobre prerrogativas culturales, económicas y sociales;

19°.- En esas perspectivas hermenéuticas -a las que bien cabría incorporar la


dimensión histórica de un extenso peregrinar hacia la consolidación lo que se viene
presentando- el esclarecimiento de la cuestión no merece mayores dificultades.

Así, estos jueces asumen que, en todo evento, la legitimidad del despido de
un trabajador pasa por la comunicación escrita, debida y oportunamente
efectuada, del motivo legal en que se apoya, con expresión detallada de los
hechos que lo configuran, al punto que si el exonerado reclama judicialmente
de ello, lo primero que en la audiencia de rigor la judicatura ha de obrar, es la
receptación de la prueba ofrecida por quien tomó la iniciativa exoneratoria,
que no podrá recaer sobre hechos y circunstancia de esa índole que no hayan
sido expresamente incluidos en tal comunicación, prohibiéndose presentar
evidencias que apunten a dicha justificación, durante el curso del señalado
procedimiento;

20°.- Entiende esta Corte que se quiera ver una suerte de atenuación de semejante
rigor, en la figura especial que se produce cuando, como en la especie, se tiene
establecido que la empleada tuvo conocimiento previo y conciencia plena de su
comportamiento irregular y que fue justamente ése el que se alzó como causa final
de su destitución.

Con todo, es su parecer que ese escenario no tiene la virtud suficiente como para
derribar el imperio de los principios aquí reivindicados.

La comunicación exoneratoria, en cuanto a los hechos señalados en la


misma, es genérica y vaga, no aporta elementos conducentes a entender –
cabalmente- el fundamento o causa basal del despido, omite indicar
información relevante y de calidad que, en un primer término me permita
ejercer una defensa adecuada al respecto y segundo, para el control
jurisdiccional y decisión judicial referente a la justificación o no del despido.

Así las cosas, de acuerdo a la interpretación y exegesis de las normas de los artículos 162
y 454 Nº 1 ambos del Código del Trabajo, la prueba ofrecida por la parte demandada, no
podrá recaer sobre hechos y circunstancia de que no hayan sido expresamente incluidos
en tal comunicación, prohibiéndose presentar evidencias que apunten a dicha justificación,
durante el curso del señalado procedimiento.

III. NULIDAD DEL DESPIDO.

Conjuntamente con lo anterior, vengo en accionar de nulidad del despido por mora
previsional de mi ex empleador con relación a las cotizaciones previsionales
devengadas y no pagadas íntegramente, a razón de $326.500 mensuales, o la suma
que US. Determine, desde la fecha del despido y hasta su convalidación.

No cabe duda que mi ex empleador es el obligado al pago de dichas cotizaciones,


atento lo que preceptuado por el artículo 3 de la Ley N°17.322, conforme a la cual “se
presumirá de derecho que se han efectuado los descuentos a que se refiere ese
mismo artículo, por el solo hecho de haberse pagado total o parcialmente las
respectivas remuneraciones a los trabajadores. Si se hubiere omitido practicar
dichos descuentos, será de cargo del empleador el pago de las sumas que por tal
concepto se adeuden”.

Por lo tanto, y junto con el pago de dichas cotizaciones, solicito a SS. que se aplique
la sanción conocida como nulidad del despido, contemplada en los incisos quinto al
séptimo del artículo 162 del Código del Trabajo, en tanto no se convalide el despido
mediante la solución de la deuda previsional que mantiene mi ex empleador.

El que se requiera una declaración de US. Sobre la deuda remuneracional por


comisione devengadas y no pagadas, y sobre la respectiva deuda previsional, no impide
aplicar el régimen de sanción conocido como “Ley Busto”, porque dicha sentencia no
hará más que reconocer o declarar una situación preexistente. Así lo ha resuelto la
jurisprudencia:

En consecuencia, recurro ante SS., con el objeto de que declare ilegal e


injustificado el despido de que fui objeto y condene a la demandada al pago de los
siguientes conceptos que aquí demando:

1.- Que se condene a pagar la suma de $97.950.- (noventa y siete mil novecientos cincuenta
pesos) por concepto de recargo legal del 30% del articulo 168 letra A del código del trabajo
o lo que SS. estime conforme a derecho.

2.- Que se condene a la demandada al pago del lucro cesante, por $326.500.- (trecientos
veintiséis mil quinientos pesos).

3.- Que, se gatilla el régimen de sanción conocido como nulidad del despido o Ley Bustos,
por cuanto mi ex empleador no pago íntegramente mis cotizaciones previsionales, por lo
que deberá paga en razón de $326.500 pesos mensuales desde el despido y hasta la
fecha de convalidación del mismo; conforme a lo establecido en el artículo 162 del Código
del Trabajo.

4.- Que se condene a la demandada, al pago de intereses, recargos legales y reajustes.

5.- Que se condene a la demandada al pago de las costas del juicio.


.

POR TANTO, en mérito de lo expuesto, de las disposiciones legales citadas, y de


lo dispuestos en los artículos 162, 168, 446 y siguientes del Código del Trabajo.

SOLICITO A S.S., se sirva tener por interpuesta demanda subsidiaria por despido
injustificado y cobro de prestaciones, en contra de INDUSTRIA DE PLÁSTICOS ANDES
DRIP LIMITADA, del giro de su denominación, representada legalmente por don JOSÉ
LUIS ARENAS URBINA, ambos ya individualizados, y solicito a SS., que la admita a
tramitación y en definitiva la acoja en todas sus partes, declare que el despido de que fui
víctima fue ilegal e injustificado y la procedencia de las prestaciones que demando, y en
consecuencia condene a la demandada al pago de las indemnizaciones y demás
prestaciones ya detalladas en el cuerpo de este escrito, con reajustes, intereses legales y
las costas del juicio.
SEGUNDO OTROSÍ: MAURICIO IVÁN GONZALEZ VEGA, cesante, soltero, chileno,
cédula nacional de identidad N°14.122.724-6, con domicilio para estos efectos en calle
Serrano 145 oficina 1203, de la ciudad de Iquique, a SS., respetuosamente digo:

Que estando dentro del plazo legal vengo en interponer demanda de indemnización
de perjuicios por daño moral en sede laboral, en contra mi ex empleador INDUSTRIA DE
PLASTICOS ANDES DRIP LTDA., Rol Único Tributario 77.241.852-7, representada
legalmente por JOSÉ LUIS ARENAS URBINA, Cedula Nacional de Identidad N°7.071.814-
6, ignoro profesión u oficio, o quien haga las veces de tal conforme al Art. 4 del Código del
Trabajo al momento de notificar la presente demanda, todos con domicilio en Vía 5 esquina
9 Bajo Molle, ciudad de Iquique, Región de Tarapacá. a fin de que en definitiva se condene
a mi ex empleador al pago de las indemnizaciones y prestaciones que se detallarán:

FUNDAMENTOS DEL DEBER DE RESARCIMIENTO DEL DAÑO MORAL


EXTRACONTRACTUAL EN SEDE LABORAL

Es indudable, y según se acreditará en su oportunidad, que las circunstancias


descritas en los hechos de LO PRINCIPAL de este libelo me han provocado un grave daño
psíquico y moral, que debe ser reparado, al atentar mi ex empleador en contra la dignidad
y honra de mi persona como trabajador. Las discriminaciones y actitud dolos de las que fui
objeto, como lo son aquellos detallados en LO PRINCIPAL de este libelo constituyen
conducta consciente y predeterminada, realizada por mi ex empleador, que atenta contra
la dignidad o integridad psicológica o física de un trabajador.

Conforme al artículo 2329 del Código Civil, que señala: “Por regla general todo daño
que pudiera imputarse a malicia o negligencia de otra persona debe ser reparado por ésta”.
A su vez, el Código Orgánico de Tribunales en su artículo 10 inciso 2 prescribe: “Reclamada
su intervención en forma legal y en negocios de su competencia”, los tribunales, “no podrán
excusarse de ejercer su autoridad ni aún por falta de ley que resuelva la contienda sometida
a su decisión”.

Lo que hasta ahora se ha venido diciendo, en orden a la plena procedencia de la


indemnización por el daño moral, también tiene su apoyo de texto jurídico expreso en lo
establecido en el artículo 171 del Código del Trabajo, si se tienen en cuanta las siguientes
circunstancias:

“Art. 171. Si quien incurriere en las causales de los números 1, 5 ó 7 del artículo 160
fuere el empleador, el trabajador podrá poner término al contrato y recurrir al juzgado
respectivo, dentro del plazo de sesenta días hábiles, contado desde la terminación, para
que éste ordene el pago de las indemnizaciones establecidas en el inciso cuarto del
artículo 162, y en los incisos primero o segundo del artículo 163, según corresponda,
aumentada en un cincuenta por ciento en el caso de la causal del número 7; en el caso
de las causales de los números 1 y 5, la indemnización podrá ser aumentada hasta en
un ochenta por ciento. Tratándose de la aplicación de las causales de las letras a), b) y
f) del número 1 del artículo 160, el trabajador afectado podrá reclamar del empleador,
simultáneamente con el ejercicio de la acción que concede el inciso anterior, las otras
indemnizaciones a que tenga derecho”.

El aludido artículo 171 del Código del Trabajo, trata separadamente para el caso del
trabajador y para el caso del empleador. Respecto del primero señala en su inciso segundo:
“…las otras indemnizaciones a que tenga derecho”, que debemos entender como distintas
a las señaladas en el inciso primero, que hacen referencia a los artículos 162 y 163 del
Código del Trabajo.
Que, lo estatuido precedentemente en el artículo 171 del Código del Trabajo, tiene
a su vez su apoyo legal y jurídico en lo establecido en el artículo 69 de la Ley N°16.744 que
trata del “Seguro Social contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades
Profesionales”, en cuyo texto se establece que cuando la enfermedad se deba a culpa o
dolo de la entidad empleadora, y sin perjuicio de las acciones criminales que procedan, la
víctima, podrá reclamar del empleador, también las otras indemnizaciones a que tengan
derecho, con arreglo a las prescripciones del derecho común, incluso moral.

Precepto que esta parte considera directamente vinculado a la afectación psíquica


del trabajador por un acto voluntario ejecutado directamente por el empleador, paralelo a
que indiscutiblemente tiene el citado artículo 69 de la Ley N° 16.744 con el Código del
Trabajo, a cuya conclusión arriba esta parte por la aplicación de lo dispuesto en el artículo
22 del Código Civil, que al tratar de la “Interpretación de la Ley”, establece en su inciso
primero que: “El contexto de la ley servirá para ilustrar el sentido de cada una de sus partes,
de manera que haya entre todas ellas la debida correspondencia y armonía”.

La referida norma, agrega, en su inciso segundo, que “los pasajes oscuros de una
ley pueden ser ilustrados por medio de otras leyes, particularmente si versan sobre el mismo
asunto”.

Así las cosas, el actuar malicioso del empleador, en relación a la discriminación de


la que fui objeto, fundamentan mi pretensión como trabajador, de solicitar y obtener las
indemnizaciones destinadas a resarcir el daño moral sufrido.

En este sentido, cabe citar la sentencia dictada la Iltma. Corte de Apelaciones de


Antofagasta de fecha 13 de diciembre de 2008, causa Rol N°182-2004, caratulada
“ALARCÓN BAEZA con EMMIN INGENIERÍA CONSTRUCCIÓN S.A.”, en cuyo
considerando cuarto dice:

“…Se discrepa por tanto la afirmación del recurrente quién sostiene la


imposibilidad de aplicar disposiciones y normas del derecho civil a los contratos
regidos por el Código del Trabajo. El Derecho Laboral forma parte del
ordenamiento jurídico interno, y si bien, tiene normas agrupadas en un cuerpo
legal específico, deben éstas aplicarse e interpretarse en armonía con el resto
de la dogmática jurídica, en una interpretación sistemática”.
Por otra parte, la Excma. Corte Suprema (ROL N° 3.327-2006) al conocer de un recurso
de casación en la forma y en el fondo incoado en contra de la sentencia de alzada
confirmatoria de la de primer grado que había declarado:

“Que el término de la relación entre las partes se debió a que la demandada


incurrió en acciones que importan maltrato o injuria a la trabajadora,
condenándola al pago de las sumas que indica a título de indemnización por falta
de aviso, feriado proporcional y daño moral”,

Con fecha 13 de agosto de 2007, revocó la sentencia recurrida, invalidando el fallo y


consignando la siguiente prevención del ministro sr. Libedinsky en la sentencia de
reemplazo:

“Que si bien las indemnizaciones derivadas de un despido injustificado por parte


del empleador están en principio limitadas por las normas que el Código del
Trabajo fija al respecto en su título V del libro 1, ellas no excluyen que, en casos
especiales, si se prueban “perjuicios extraordinarios”, como lo sería el daño
moral experimentado por el trabajador, injustificada y abusivamente, pueda
reconocerse a favor de éste último una indemnización adicional, no prevista
especialmente en la ley laboral”.

Últimamente, encontramos la sentencia en la causa T-131-2015, conocida por el


Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, que determinó una indemnización por
daño moral, relacionando la materia con el numeral 3 del Código del Trabajo.

Dicha sentencia fue recurrida por la denunciada para ante la Iltma. Corte de
Apelaciones de Santiago, quien con fecha 2 de diciembre de 2015, confirmó la sentencia
de la causa T-131-2015, en todas y cada una de sus partes en los autos de Reforma Laboral
1339-2015. Luego de esto, la denunciada recurrió por Unificación de Jurisprudencia para
ante la Excma. Corte Suprema, quien en la causa Reforma Laboral 7363-2016, con fecha
31 de agosto de 2016, confirmó la sentencia de la Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago.

Al respecto, debemos hacer presente que el artículo 495 del Código del Trabajo indica:
“Artículo 495: La sentencia deberá contener, en su parte resolutiva: 1. La declaración de
existencia o no de la lesión de derechos fundamentales denunciada; 2. En caso afirmativo,
deberá ordenar, de persistir el comportamiento antijurídico a la fecha de dictación del fallo,
su cese inmediato, bajo el apercibimiento señalado en el inciso primero del artículo 492; 3.
La indicación concreta de las medidas a que se encuentra obligado el infractor dirigidas a
obtener la reparación de las consecuencias derivadas de la vulneración de derechos
fundamentales, bajo el apercibimiento señalado en el inciso primero del artículo 492,
incluidas las indemnizaciones que procedan, y 4. La aplicación de las multas a que hubiere
lugar, de conformidad a las normas de este Código. En cualquier caso, el juez deberá velar
por que la situación se retrotraiga al estado inmediatamente anterior a producirse la
vulneración denunciada y se abstendrá de autorizar cualquier tipo de acuerdo que
mantenga indemne la conducta lesiva de derechos fundamentales. Copia de esta sentencia
deberá remitirse a la Dirección del Trabajo para su registro”.

En cuanto al deber de indemnizar por parte del empleador, tiene su fundamento en


el incumplimiento en que incurre aquel, las conductas señaladas en LO PRINCIPAL de esta
presentación,

POR TANTO, en mérito de lo expuesto, de las normas citadas del Código Civil,
Código Orgánico de Tribunales, Código del Trabajo, Ley N°16.744, y demás normas
aplicables,

RUEGO A SS., Se sirva tener por interpuesta demanda de indemnización de perjuicios por
daño moral en sede laboral en contra mi ex empleador INDUSTRIA DE PLASTICOS
ANDES DRIP LTDA., representada legalmente por JOSÉ LUIS ARENAS URBINA, ya
individualizados, sometiéndola a tramitación, y en definitiva acogiéndola en todas sus
partes, declarando que la demandada me ha inferido un daño moral que debe ser resarcido,
condenándola al pago de $3.500.000 (tres millones quinientos mil pesos), o la cantidad
que SS. estime en justicia conforme a derecho, todo esto con expresa condenación en
costas de la demandada.

TERCER OTROSÍ : Ruego a SS., en virtud de lo dispuesto en el Artículo 490 del Código
del Trabajo, modificado por la Ley 20.260, se sirva tener por acompañados los siguientes
documentos, que serán ofrecidos en la audiencia preparatoria e incorporados en la
audiencia de juicio:

1. Carta de Despido de fecha 19 de enero de 2021.


2. Contrato de trabajo de fecha 18 de enero 2021.
3. Credencial de discapacidad Folio 73551075.

CUATRO OTROSÍ: Que, solicito a SS, que en conformidad a los dispuesto en el artículo
442 del Código del Trabajo, se sirva autorizar que las notificaciones del proceso se me
efectúen al correo electrónico notificaciones@contralorialaboral.cl

QUINTO OTROSÍ: Se sirva tener presente que designo como abogado patrocinante y
confiero poder a los abogados habilitados para el ejercicio de la profesión, don ROLANDO
LUIS MARTIN SEGOVIA, Cédula Nacional de Identidad 15.694.954-K, de mi mismo
domicilio, para que actúe en estos autos con todas las facultades de artículo 7º del Código
de Procedimiento Civil, incluyendo expresamente las señaladas en el inciso 2 del citado
artículo, es decir, “las facultades de desistirse en primera instancia de la acción deducida,
aceptar la demanda contraria, absolver posiciones, renunciar los recursos o los términos
legales, transigir, comprometer, otorgar a los árbitros facultades de arbitradores, aprobar
convenios y percibir”, quien en señal de expresa y libre aceptación firma al final de este
escrito.

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