Está en la página 1de 2

En su Ética a Nicómaco, Aristóteles considera las diversas concepciones

de la felicidad. Exponga cuáles son esas concepciones y la causas por las


cuales Aristóteles las considera erradas. ¿En qué consiste la verdadera
felicidad para Aristóteles?

En la ética de Nicómaco Aristóteles expone que para la mayoría de las personas


la felicidad consiste en el bien vivir, lo cual podría resumirse en el placer, el honor,
la salud y la riqueza. Pero pensar de esta manera Aristóteles lo considera
errado, ya que la verdadera felicidad es el supremo bien, el cual está relacionado
con la función del hombre, así como un escultor o un artesano se realizan cuando
cumplen su función así el hombre puede ser feliz cuando cumple su función. Es
por esto que Aristóteles declara que el bien vivir humano es una actividad del
alma, el cual está directamente relacionado con la virtud y durante una vida
completa. Es en esta plenitud donde el hombre encuentra la felicidad, es decir
que el sujeto debe conducirse de acuerdo a la prudencia, al a virtud durante toda
su vida a pesar de las vicisitudes que se le presenten por acción de la fortuna.
Asimismo, los bienes materiales son condiciones necesarias para que el sujeto
pueda actuar conforme a la virtud, pues si careciera de ellos sus preocupaciones
estarían enfocadas en su supervivencia y no en desarrollar un buen vivir. Por lo
dicho anteriormente, podemos concluir que, la concepción aristotélica de la
felicidad consiste en la vida humana culminada y conforme a la virtud.
¿Qué concepción tiene Cicerón del derecho natural? ¿Qué relaciones
existen entre esta concepción y su teoría sobre el estado y la autoridad
política?

Para Cicerón, hay un derecho natural universal que surge a la vez del
providencial gobierno del mundo por Dios y de la naturaleza racional y social de
los seres humanos que les hace afines a Dios. Sabine, claramente lo ejemplifica,
como si dijéramos, la constitución del estado universal, es la misma en todas
partes y obliga inmutablemente a todos los hombres y todas las naciones.
Ninguna legislación que la infrinja merece el nombre de ley, porque ningún
gobernante ni pueblo puede convertir lo injusto en justo. En este sentido también
el estado y su derecho están sometidos siempre a la ley de Dios o a la ley moral
o natural, a aquella norma superior de justicia que transciende de la elección y
de las instituciones humanas. La fuerza es complementaria en la naturaleza del
estado y sólo está justificada porque es necesaria para dar eficacia a los
principios de justicia y derecho.
Caracterice las dos ciudades que describe San Agustín en su famosa obra
“La Ciudad de Dios”. ¿Qué características debería tener un estado para
este autor? ¿En qué puntos difiere su concepción política de la de los
autores paganos anteriores, como Cicerón, Varrón, entre otros?

La ciudad terrena
Allí la mayoría de las personas, se comportan de forma egoísta. Actúan en su
propio beneficio y dejan a Dios de lado. Desprecian a Dios y se aman a sí mismos
más que a él.
La ciudad divina
Por otro lado, están aquellos que han recibido la gracia de Dios y que por ello se
han abandonado a sí mismos, se acercan a Dios y lo aman por encima de todas
las cosas. Si bien la Iglesia tiene una conexión especial con Dios, el mero hecho
de pertenecer a ella no garantiza la salvación. La Iglesia y la ciudad de dios no
son la misma cosa. Tampoco lo son el Estado y la cuidad terrena.
Las características del estado en Agustín, están relacionados con la naturaleza
del hombre ya que este es un animal social, el único dotado del habla, por medio
dela cual puede comunicarse y entablar diversas relaciones con otros hombres.
Sólo asociándose con sus congéneres y formando con ellos una comunidad
política puede alcanzar el hombre su perfección. En este sentido La justicia es la
virtud que caracteriza al ciudadano como tal y que ordena a todos los ciudadanos
hacia el fin común de la ciudad. La justicia es la piedra angular de la sociedad
civil.
La justicia existe cuando el cuerpo es gobernado por el alma, cuando los apetitos
más bajos son dominados por la razón, y cuando la razón misma es gobernada
por Dios. La misma jerarquía es observada o debe serlo en una sociedad en
conjunto y se le encuentra cuando unos súbditos virtuosos obedecen a
gobernantes sabios, cuyos espíritus a su vez están sujetos a la ley divina.
Con respecto a las diferencias que tiene Agustín con Cicerón, estas están
determinadas por la concepción que tiene Agustín de la Justicia revelada por
Dios que está por encima de la ley natural planteada por Cicerón, si bien es cierto
que Cicerón plantea que la ley es universal y dada por Dios, hay una gran carga
del pensamiento racionalista en sus postulados con los cuales Agustín no está
de acuerdo. Las diferencias con Varron, están más relacionadas con la gran
influencia griega de este y su creencia de que la felicidad del hombre se podría
conseguir en la vida terrena, cuando la misma sólo es posible hallarla en la vida
eterna. Para el Agustín, Varron pretendió con mucha soberbia e ignorancia,
enseñar que se puede ser felices en la tierra a través también del placer y los
bienes.

También podría gustarte