Está en la página 1de 2

LA IDEA DE LA MASONERÍA: UNIR

TODAS LAS RELIGIONES
Donde hay ecumenismo (no importa de qué tipo) y diálogo interreligioso, hay masones, debido
a que el ecumenismo y el diálogo interreligioso son las herramientas utilizadas por la
Masonería para crear la religión universal que es la meta de la Masonería, de hecho, en las
Constituciones masónicas de 1723, se lee: “La idea de la Masonería es reunir todas las
religiones y crear una religión universal: religión en la que todos los hombres están de
acuerdo” Por lo tanto, nadie les engañe con palabras persuasivas. Quien tiene oídos para oír,
oiga

En la foto el “Papa” Francisco se encontró este jueves 7 de mayo con un grupo de pastores
evangélicos, encabezados por el pastor italiano Giovanni Traettino. Aquí el artículo completo.

Dios dijo a Israel en la ley: “Yo enviaré mi terror delante de ti, y consternaré a todo pueblo donde
entres, y te daré la cerviz de todos tus enemigos. Enviaré delante de ti la avispa, que eche fuera al
heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti. No los echaré de delante de ti en un año, para que no
quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo. Poco a poco los echaré de
delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra. Y fijaré tus límites desde el
Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Eufrates; porque pondré en tus
manos a los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti. No harás alianza con ellos, ni
con sus dioses” (Éxodo 23:27-32).
Pero Israel violó este mandamiento, debido a que, una vez entrado en la tierra prometida, se
alió con los extranjeros, y esto provocó la ira de Dios que abandonó Su pueblo, como está
escrito: “Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos de costumbres
traídas del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros” (Isaías 2:6).
Es grave, entonces, aliarse con los enemigos de Dios.
¡Sin embargo, parece que esto no enseñe nada a muchas Iglesias que como sin vergüenza,
se alían con los infieles!! Parece increíble, pero es la realidad. Muchas iglesias creen que el fin
justifica los medios, y por lo tanto admiten alianzas con los incrédulos que pueden contribuir a
ayudar a la Iglesia. Ahora, alianza es una asociación o un pacto, también no expresado o no
explícito, que consiste en dos o más partes para alcanzar un objetivo común; ¡y estas Iglesias
contraen alianzas con los políticos, con los masones, con los prelados papistas, (con el papa)
ya que encajan todos!! Alianzas que hacen que estas Iglesias se sientan seguras y tranquilas,
porque de esta manera se sienten fuertes y protegidas. Pero estas alianzas son la ruina de las
Iglesias, porque provocan la ira y lo celo de Dios y entonces ponen las Iglesias contra Dios.
¿Y cómo podría ser de otra manera cuando Dios nos ha mandado a través del apóstol
Pablo: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la
justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con
Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y
los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: ¿habitaré y andaré
entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (2 Corintios 6:14-16)? Pero a estas Iglesias no
importa nada de lo que Dios dice, y así demuestran que Lo desprecian. En lugar de apartarse
de los infieles se alían con ellos; en lugar de salir de su medio, se van a poner en medio de
ellos. Se comportan exactamente como los Israelitas rebeldes que “se mezclaron con las
naciones, y aprendieron sus obras” (Salmo 106:35) y “se contaminaron así con sus obras, y se
prostituyeron con sus hechos” (Salmo 106:39). Es por eso que estas Iglesias no hablan y no
andan como deberían, porque habiéndose aliado con los infieles, deben complacer a los
infieles tanto por sus palabras como por sus hechos. Y esto significa tener que rechazar los
mandamientos de Dios. Estas cosas están ahí para que todos las vean. Pero Dios es justo y
no tendrá por inocente al culpable, y luego dará a estos rebeldes el salario de su conducta
rebelde e injusta, como lo hizo con los Israelitas rebeldes.
Hermanos, salgan de aquellas Iglesias que de una manera u otra se han aliado con el Estado,
con la Masonería y el Vaticano, porque son enemigos de Dios, debido a que contraer estas
alianzas significa convertirse en enemigos de Dios. Jesús no contrajo ninguna alianza con
Herodes o Pilato o con los escribas y los Fariseos o los Zelotes (un grupo religioso-político
judío aparecido a principios del siglo I, ávidos partidarios de la independencia política del reino
judío, que se rebelaron con las armas a la presencia romana en Palestina); es decir, con los
incrédulos. Así que si el Hijo de Dios, que es la Cabeza de la Iglesia, se comportó de esa
manera, la Iglesia también debe mantener el mismo comportamiento. Si no sigue las huellas
de Jesús, no camina de una manera digna de Cristo y, por lo tanto, hace que la doctrina y el
nombre de Dios sean blasfemados.

Los Católicos Romanos, que se llaman a sí mismos Cristianos, han convertido a María, la
madre de Jesús – una de nuestras hermanas que después de acabar la carrera fue salvada
por el Señor en Su reino celestial donde está descansando de sus labores – en
“Corredentora”, “Mediadora”, “Refugio de los pecadores”, “Reina del Cielo”, “Nuestra Señora”,
por mencionar sólo algunos de los muchos títulos que le son conferidos, y le adoran al
ofrecerle oraciones y cantos y encomendando su alma a ella, y postrándose ante estatuas e
imágenes que le representan que han puesto un poco en todas partes.

Sin embargo, está escrito: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3), y
también: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en
la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy
Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y
cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y
guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:4-6).