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Hospital Psiquiátrico

“Fray Bernardino Álvarez”


Especialización en Psiquiatría

Trastornos del
Control de Impulsos

Sexualidad Humana
Dra. Verónica Delgado Parra.
Dr. Eusebio Rubio Aurioles.

Elaborador por:
Cabrera Arriaga, Tania
Toral Martínez, Alejandra
Zúñiga Aguilar, María Fernanda
Esquivel García, Luisa Fernanda
Mayen Rosales, Daniela Ariatna
Medina Centeno, Jorge Luis
Cantú Camarillo, Edgar Omar
Médicos Residentes de Tercer Año
Contenido

Introducción ......................................................................................................................................3
Clasificación........................................................................................................................................3
Epidemiología.....................................................................................................................................4
Neurobiología.....................................................................................................................................5
Factores psicodinámicos....................................................................................................................7
Tratamiento........................................................................................................................................7
Conclusiones......................................................................................................................................8
Bibliografía ........................................................................................................................................8
Introducción
La “impulsividad”, definida en este contexto por la Real Academia de la Lengua Española como la
actitud del que suele dejarse llevar por la impresión del momento, procediendo o hablando sin
reflexión o cautela (RAE) puede ser considerado un rasgo de personalidad o un constructo clínico,
definida en este segundo entorno como la predisposición a tener reacciones rápidas y no
planeadas ante estímulos internos o externos sin tener en cuenta las consecuencias de las mismas.
Por lo tanto, los Trastornos del Control de Impulsos, son definidos como desordenes
caracterizados por la inhabilidad repetitiva para resistir impulsos, tentaciones o incitaciones,
conduciendo a acciones sin una motivación clara, generando daño tanto al mismo individuo como
a terceros.

Clasificación
Comprendidos en la Clasificación Internacional de Enfermedades en su 10ª edición (CIE-10) dentro
de los trastornos del comportamiento, todos tienen en común la impulsividad y pérdida de
autocontrol, e incluyen el juego patológico (ludopatía), la conducta incendiaria patológica
(piromanía), la cleptomanía, tricotilomanía y otros trastornos, como el trastorno explosivo
intermitente, mientras que el DSM V los clasifica en Trastornos destructivos del control de los
impulsos y de la conducta, incluyendo además de los previamente mencionados el Trastorno
Negativista Desafiante y el trastorno de excoriación.

Un trastorno que había sido considerado en el DMS IV dentro de este rubro y que fue desechado
fue la “conducta sexual compulsiva” o hipersexualidad, trastorno actualmente debatido y que será
incluido en el CIE-11. Enfocándonos un poco en este diagnóstico, es definido como el patrón
persistente en la falla para controlar conductas, impulsos, fantasías o deseos sexuales provocando
angustia y afectando de manera negativa la funcionalidad de la persona, subdividiéndose en en
tres elementos clínicos: fantasías sexuales repetidas, impulsos sexuales repetidos y
comportamientos sexuales. Es importante en este trastorno considerar que la angustia no debe de
ser secundaria a la moralidad con la que se conduce la persona o la desaprobación de sus propios
impulsos sexuales.

Epidemiología
A nivel mundial se ha considerado que los trastornos del control de impulsos tienen cierta
manifestación asociada al sexo biológico, siendo más común en hombres la presencia de
ludopatía, trastorno explosivo intermitente, piromanía y las conductas sexuales compulsivas,
mientras que en la mujer se consideran la cleptomanía, tricotilomanía y otros trastornos
relacionados con la conducta alimentaria, siendo evidente la categorización por género de los
trastornos, lo cual nos permite plantearnos si esta asociación está condicionada como tal por la
condición biológica de cada género, influenciada por los niveles hormonales de testosterona y
diferencias en el sistema serotoninérgico o por el ambiente sociocultural.
Se ha estimado la prevalencia de juego patológico como 0.2% a 1.6% en la población general, con
cifras de prevalencia más altas en hombres (2-3: 1). La comorbilidad psiquiátrica es la regla en los
pacientes con este trastorno, especialmente dependencia a la nicotina (60.1%), abuso de
sustancias (57.5%), trastornos afectivos (37.9%) y trastornos de ansiedad (37.4%).

Otros trastornos con mayor prevalencia en hombres son el trastorno explosivo intermitente, que
suele manifestarse en la adolescencia, con un inicio más temprano y presenta una prevalencia
variable del 4 al 7%; la piromanía, una condición considerara rara con una edad media de aparición
media a los 18 años, con una relación hombres - mujeres de 8: 1.

La prevalencia de cleptomanía se ha estimado en 6 por 1000 habitantes, siendo mucho más


común en mujeres (2: 1), con una edad media de aparición al final de la adolescencia o la
pubertad, con una asociación importante a distintos trastornos de la personalidad,
documentándose hasta el en 55 %, seguido por abuso de sustancias del 29 % al 50 %.

La tricotilomanía es otro trastorno marcadamente diferente en prevalencia por género, siendo


hasta el 93.2% de los casos en mujeres, con una edad media de aparición de los 12 a los 13 años, y
prevalencia de por vida del 0.5 a 4 % en la población general. Cuando se presenta en hombres
suele tener un inicio más tardío y un mayor deterioro funcional. Las áreas del cuerpo más
comúnmente afectadas son el cuero cabelludo y las cejas (56,4%) y comúnmente se asocia a
trastornos afectivos durante toda la vida (51,8%).

En cuanto al trastorno de excoriación la prevalencia informada es del 4.0% en estudiantes


universitarios y del 0.2 al 5.4% en la adultez joven. El rascarse la piel es más común en las
mujeres, y la cara es el sitio más común de excoriación, aunque cualquier parte del cuerpo puede
verse afectada. A menudo se presentan con afecciones psiquiátricas comórbidas, especialmente
uso de sustancias (38%), trastornos afectivos (28.6 a 36.4%) y TOC (15.2 a 19%).

La conducta sexual compulsiva, al haber estado fuera de las clasificaciones por unos años, tiene
una prevalencia incierta, con una tasa estimada del 3 al 6% de la población general, siendo mayor
en hombres o en mujeres dependiendo de la región geográfica.

En la valoración de este trastorno también es importante diferenciar entre una conducta sexual
saludable o conductas propias de la edad (como la masturbación frecuente en adolescentes) para
no caer en un sobrediagnóstico patológico de la conducta sexual, siendo importante considerar
que en esta patología aunque hay una gratificación por el comportamiento sexual (siendo
reportada en el 70% inmediatamente tras la conducta acompañada además en el 83% de una
liberación de tensión), la culpa o el remordimiento a menudo siguen a estos comportamientos. Por
lo anterior nos enfocaremos brevemente en una escala desarrollada específicamente como
indicador de prevalencia, partiendo del concepto de salida sexual total (TSO), que se refiere al
número de orgasmos logrados por cualquier medio durante una semana designada., siendo
documentado que el 7.6% de los hombres hasta los 30 años tenían un TSO promedio de >7
durante al menos 5 años, principalmente a través de la masturbación, con una mediana de TSO de
2.14 para ese grupo de edad, y 1.99 para todos los hombres, concluyéndose que >7 orgasmos
semanales en seis meses consecutivos podrían usarse para definir el “comportamiento
hipersexual”, un concepto que corresponde a conducta sexual compulsiva.
Neurobiología
Los trastornos del control de impulsos, además de tener una gran comorbilidad psiquiátrica como
se expuso en el apartado anterior, pueden considerarse dentro de un espectro “impulsivo-
compulsivo”, con una gran similitud con las adicciones, ambos precedidos por lo cierta tensión o
ansiedad anticipatoria y de una sensación de placer o calma posterior a la acción, motivadas de
manera inicial por un refuerzo positivo, sin embargo, con el pasar del tiempo, se convierte en una
acción más compulsiva, aumentando el componente ego-distónico, influenciado, una vez más, por
los efectos sociales y psicológicos relacionados. Lo cual nos permite plantearnos la siguiente
incógnita:

¿A nivel biológico influye el género en la percepción del estímulo, recompensa y reacción?

Antes de abordar esta pregunta es necesario comprender que la impulsividad involucra dos
mecanismos distintos, uno en el que encontramos dificultad en la inhibición o control conductual
y un segundo caracterizado por la búsqueda de recompensa inmediata, por lo que las áreas
cerebrales involucradas en estos trastornos están relacionadas con el circuito de recompensa y
funciones ejecutivas, siendo las principales el cuerpo estriado, el núcleo accumbens, y la región
prefrontal, principalmente ventromedial y orbitofrontal, así como la amígdala. Estas áreas
participantes se relacionan en la vía cortico-estriado-tálamo-cortical, en donde hay una selección y
amplificación de la información con mecanismos asociados a la memoria de trabajo, inhibición e
incluso plasticidad neuronal, otorgándose además una emoción y respuesta condicionada al
estímulo.

Circuito de recompensa
Fuente: Chapter 49: Homeostasis, Motivation, and Addictive States. En: Kandel ER, Schwartz JH, Jessell, TM (ed). Principles of neural
science. 5a ed. EEUUA: McGraw-Hill, Health Professions Division; 2000.

A nivel neuroanatómico cobra especial relevancia la diferenciación del cerebro masculino y


femenino por las discretas diferencias que existen, ya que ante el estrés las repuestas son
diferentes, y por lo tanto la interpretación del estímulo. En hombres se ha encontrado que ante el
estrés hay una mayor activación de la región prefrontal e inhibición de la corteza orbitofrontal,
mientras que en mujeres la reacción es a nivel límbico, con activación del cuerpo estriado ventral,
ínsula y putamen, por lo anterior se puede explicar el porqué los hombres reportan mayor
prevalencia en ludopatía y conducta sexual compulsiva, mientras que las mujeres tienen mayor
prevalencia en otras patologías como cleptomanía.

Como ya se había mencionado anteriormente los trastornos del control de impulsos se asemejan a
las adicciones, lo cual cobra aún mayor relevancia cuando observamos que también se componen
por una compulsión, impulsividad, un proceso de toma de decisiones deficiente e incluso craving,
tolerancia, abstinencia y recaída, explicado por la circuito en común (recompensa), lo que nos lleva
a plantearnos nuevamente la pregunta sobre la influencia del sexo/género.

Empezando por la dopamina, la expresión de la tiroxina hidroxilasa se ve influenciada desde el


desarrollo por los componentes cromosómicos, mientras que los receptores dopaminérgicos y la
liberación de dopamina como tal va a estar mediada en la vida adulta en medida por diferentes
estrógenos y andrógenos, lo que se traduce en una diferencia notable en las proyecciones
dopaminérgicas del mesencéfalo a la corteza prefrontal, siendo mayor el número en las mujeres
(50 vs 30%). Otros receptores involucrados en la diferencia de respuesta por sexo son los opioides,
principalmente MOR, con diferente densidad en mesencéfalo y cuerpo estriado dorsal
dependiendo de la exposición in-útero a andrógenos.

Relacionados con la recaída, craving y estrés encontramos el factor neurotrófico derivado del
cerebro y su receptor TrkB, ya que el estradiol aumenta su expresión en la amígdala medial y
basomedial, así como en las regiones CA1 y CA3 hipocampales.
Con lo anterior parecería que si existe un factor biológico para las diferencias de género en los
trastornos de control de impulsos, sin embargo, recientemente se han encontrado distintas
metilaciones en los genes que regulan la expresión de dopamina y BDNF, lo cual parecería estar
más relacionado con el género y por lo tanto con el ambiente social y desarrollo más que con el
sexo biológico.

Pautas para diagnóstico y CIE-11.


Tradicionalmente, los Trastornos del control de impulsos han sido problemáticos en términos de
clasificación psiquiátrica. En el DSM-IV, la revisión incluyó trastorno explosivo intermitente,
cleptomanía, piromanía y tricotilomanía, con pellizco patológico de la piel, comportamiento sexual
compulsivo y compras compulsivas, categorizados en la CIE-10 como no especificados de otra
manera.
El DSM-5 introdujo un nuevo capítulo sobre conducta disruptiva, control de impulsos y conducta,
trastornos que abarcan trastornos caracterizados por problemas emocionales y conductuales, de
autocontrol, que abarca: trastorno oposicionista desafiante, trastorno, trastorno explosive
intermitente, trastorno de conducta, trastorno de personalidad antisocial, piromanía y
cleptomanía. En el DSM-5, la ludopatía fue reclasificada como un trastorno adictivo, basado en
similitudes clínicas y biológicas con los trastornos por uso de sustancias.
Por lo anterior, se utilizarán los criterios diagnósticos de la CIE-11 debido a ser la más actualizada y
por agrupar estas patologías en el mismo apartado, “Trastorno de control de impulsos”.

Juego patológico
El juego implica arriesgar algo de valor con la esperanza de obtener algo de mayor valor. La
característica esencial del juego patológico es la mala adaptación persistente y recurrente. El juego
interrumpe las actividades personales, familiares o vocacionales. Además de la impulsividad, la
falta de perseverancia y desconfianza pueden ser predictores de la gravedad de la enfermedad,
posiblemente a través de la desregulación emocional.
El inicio es típicamente en la adolescencia temprana y las mujeres parecen progresar más
rápidamente en la gravedad de la enfermedad. Las principales comorbilidades psiquiátricas son
dependencia a la nicotina (60,1%), abuso de sustancias (57,5%), trastornos afectivos (37,9%) y
trastornos de ansiedad (37,4%).

CIE-11 6C50
El trastorno del juego se caracteriza por un patrón de comportamiento de juego persistente o
recurrente, que puede ser en línea o fuera de línea, manifestado por:
1. Control deficiente sobre el juego (p. Ej., Inicio, frecuencia, intensidad, duración, terminación,
contexto).
2. Dar mayor prioridad al juego en la medida en que el juego tenga prioridad sobre otros intereses
de la vida y actividades diarias.
3. Continuación o escalada del juego a pesar de la ocurrencia de consecuencias negativas.
El patrón de conducta de juego puede ser continuo o episódico y recurrente. El patrón de conducta
de juego da como resultado una angustia significativa o un deterioro significativo en las áreas de
funcionamiento personal, familiar, social, educacional, ocupacional u otras áreas importantes. El
comportamiento de juego y otras características normalmente son evidentes durante un período
de al menos 12 meses para que se asigne un diagnóstico, aunque la duración requerida puede
acortarse si se cumplen todos los requisitos de diagnóstico y los síntomas son graves.

Cleptomanía
La cleptomanía se define como una falla recurrente para resistir el impulso de robar artículos que
no son necesarios para uso personal o por su valor monetario, realizar el acto es placentero en el,
momento pero luego causa angustia y disfunción significativa.
El valor de los artículos robados tiende a aumentar con el tiempo, lo que sugiere el Desarrollo
tolerancia, similar a la de la adicción a sustancias. La cleptomanía es más común en mujeres, y la
edad media de aparición es al final de la adolescencia o la pubertad.
Las comorbilidades psiquiátricas son altas, incluidos los trastornos de la personalidad (55,0%),
abuso de sustancias (29,0% -50,0%), comportamiento suicida (36,0%), trastornos afectivos
(27,0%), trastornos de ansiedad (18,0%) y déficit de atención / hiperactividad (15,0%) y
tricotilomanía (9,0%).

CIE-11 6C71
La cleptomanía se caracteriza por una falla recurrente para controlar los impulsos fuertes de robar
objetos en ausencia de un motivo inteligible. Hay una creciente sensación de tensión o excitación
afectiva antes de los casos de robo y una sensación de placer, emoción, alivio o gratificación
durante e inmediatamente después del acto de robar. El comportamiento no se explica mejor por
un deterioro intelectual, otro trastorno mental y de comportamiento o intoxicación por sustancias.

Tricotilomanía
Es una acumulación de tensión que da como resultado un tirón de cabello recurrente con notable
caída del cabello, seguida de alivio, gratificación o placer. La edad media de aparición es de 12 a 13
años. Esta condición es significativamente más común en mujeres, y los hombres suelen tener un
inicio más tardío y un mayor deterioro funcional.
Las áreas del cuerpo más comúnmente afectadas son el cuero cabelludo y las cejas. Las
comorbilidades psiquiátrias más importantes son los trastornos afectivos, trastornos de ansiedad,
trastorno obsesivo compulsivo, y uso indebido de sustancias.

CIE-11 6B25
La tricotilomanía se caracteriza por tirones recurrentes del propio cabello que conducen a una
pérdida significativa del mismo, acompañada de intentos fallidos de disminuir o detener el
comportamiento. El arrancamiento del cabello puede ocurrir en cualquier región del cuerpo en la
que crezca, pero los sitios más comunes son el cuero cabelludo, las cejas y los párpados. Los tirones
de pelo pueden ocurrir en episodios breves dispersos a lo largo del día o en períodos menos
frecuentes pero más sostenidos. Los síntomas resultan en una angustia significativa o un deterioro
significativo en las áreas de funcionamiento personal, familiar, social, educativo, ocupacional u
otras áreas importantes.

Trastorno de excoriación
Se define como el pellizco recurrente de la piel que provoca lesiones cutáneas a pesar de los
repetidos intentos para disminuir o detener ese comportamiento. Se ha sugerido que al igual que
la tricotilomanía puedem pertenecer a un grupo de conductas repetitivas centradas en el cuerpo.
El rascarse la piel es más común en las mujeres, y la cara es el lugar más común de excoriación,
aunque cualquier parte del cuerpo puede estar afectada. A menudo se presenta con afecciones
psiquiátricas comórbidas, especialmente abuso de sustancias, trastornos afectivos y TOC.

CIE-11 6B25.1
El trastorno de excoriación se caracteriza por el pellizco recurrente de la propia piel que conduce a
lesiones cutáneas, acompañado de intentos fallidos de disminuir o detener el comportamiento. Los
sitios elegidos con mayor frecuencia son la cara, los brazos y las manos, pero muchas personas
eligen entre varios lugares del cuerpo. El pellizcar la piel puede ocurrir en episodios breves
dispersos a lo largo del día o en períodos menos frecuentes pero más sostenidos. Los síntomas
resultan en una angustia significativa o un deterioro significativo en las áreas de funcionamiento
personal, familiar, social, educativo, ocupacional u otras áreas importantes.

Trastorno explosivo intermitente


Se caracteriza por breves estallidos de agresión que resultan en actos de agresión graves o
destrucción de la propiedad, desproporcionados. Generalmente se manifiesta en la adolescencia,
con un inicio más temprano y posiblemente mayor prevalencia en hombres. Con frecuencia se
informan comorbilidades psiquiátricas: estas incluyen trastornos afectivos y trastornos de
ansiedad, uso indebido de sustancias, TDAH, intentos de suicidio y conductas autolesivas no
letales.

CIE-11 6C73
El trastorno explosivo intermitente se caracteriza por episodios breves y repetidos de agresión
verbal o física o destrucción de la propiedad que representan una falla en el control de los impulsos
agresivos, siendo la intensidad del estallido o el grado de agresividad extremadamente
desproporcionados con la provocación o los factores estresantes psicosociales precipitantes. Los
síntomas no se explican mejor por otro trastorno mental, conductual o del neurodesarrollo y no
forman parte de un patrón de ira e irritabilidad crónicas (por ejemplo, en el trastorno negativista
desafiante). El patrón de comportamiento es lo suficientemente grave como para resultar en un
deterioro significativo en las áreas de funcionamiento personal, familiar, social, educativo,
ocupacional u otras áreas importantes.

Piromanía
La piromanía se caracteriza por múltiples episodios de inicio de fuego deliberado y decidido en el
entorno, sin recompensa externa, precedido por tensión o excitación afectiva y seguido
habitualmente por una sensación de alivio.
La edad media de aparición se ha estimado en 18 años, con una prevalencia significativamente
mayor en hombres. La piromanía se asocia con trastornos afectivos, trastornos de ansiedad, abuso
de sustancias, cleptomanía, y tricotilomanía.

CIE-11 6C70
La piromanía se caracteriza por una falla recurrente para controlar los impulsos fuertes de
provocar incendios, lo que resulta en múltiples actos o intentos de incendiar propiedades u otros
objetos, en ausencia de un motivo inteligible (por ejemplo, ganancia monetaria, venganza,
sabotaje, declaración política, que atraiga la atención o el reconocimiento). Hay una sensación
cada vez mayor de tensión o excitación afectiva antes de los casos de incendio, fascinación o
preocupación persistente por el fuego y los estímulos relacionados (p. Ej., Observar incendios,
construir incendios, fascinación por el equipo de extinción de incendios) y una sensación de placer,
excitación, alivio o gratificación durante e inmediatamente después del acto de prender el fuego,
presenciar sus efectos o participar en sus consecuencias. El comportamiento no se explica mejor
por un deterioro intelectual, otro trastorno mental y de comportamiento o intoxicación por
sustancias.

Trastornos de la personalidad oposicional, desafiante, de conducta y antisocial.


Se relacionan con conductas desafiantes o disruptivas exhibidas por niños y adolescents que van
más allá de lo esperado en esta población y conducen a importantes angustia o deterioro
funcional. Los síntomas se agrupan en 3 tipos: irritable, desafiante y vengativo.
Los comportamientos a menudo se manifiestan en el hogar y con los adultos que el joven conoce,
al igual que los niños con Trastorno oposicionista desafiante, aquellos con trastorno compulsivo
pueden tener problemas para controlar su temple; sin embargo, también violan los derechos de
los demás, incluida la agresión hacia personas o animales, destrucción de propiedad, engaño, robo
y violación grave.
Se comparte un riesgo común; factores y antecedentes genéticos. Los estudios de las tasas de
comorbilidad han demostrado asociaciones con TDAH y ansiedad o trastornos afectivos, abuso de
sustancias y problemas en el aprendizaje.

CIE-11 6C90
Es un patrón persistente (p. Ej., 6 meses o más) de comportamiento marcadamente desafiante,
desobediente, provocador o rencoroso que ocurre con más frecuencia de lo que normalmente se
observa en personas de edad y nivel de desarrollo comparables y que no se limita a la interacción
con hermanos. El trastorno oposicionista desafiante puede manifestarse en un estado de ánimo
persistente enojado o irritable, a menudo acompañado de arrebatos de mal genio graves o en un
comportamiento testarudo, discutidor y desafiante. El patrón de comportamiento es lo
suficientemente grave como para resultar en un deterioro significativo en las áreas de
funcionamiento personal, familiar, social, educacional, ocupacional u otras áreas importantes.

Compra compulsiva y comportamiento sexual compulsivo


No están reconocidos formalmente por el DSM-5. El trastorno por compras compulsivas se
caracteriza por la preocupación de comprar artículos innecesarios o más de los que uno puede
pagar, y comprando por períodos de tiempo más largos de lo previsto originalmente, lo que
resulta en una angustia marcada o interferencia con el funcionamiento social y ocupacional. Los
artículos comprados típicamente no se utilizan, se regalan o se devuelven. El comportamiento
sexual compulsivo se caracteriza por fantasías sexuales impulsivas, recurrentes e intensas que
resultan en importantes angustia o deterioro funcional. La mayoría de los pacientes son mujeres.
Las condiciones psiquiátricas comórbidas incluyen trastornos afectivos, ansiedad y abuso de
sustancias, así como otros Trastornos del control de impulsos y TDAH.

CIE-11 6C72
El trastorno del comportamiento sexual compulsivo se caracteriza por un patrón persistente de
incapacidad para controlar los impulsos sexuales, o impulsos sexuales repetitivos e intensos que
dan como resultado un comportamiento sexual repetitivo. Los síntomas pueden incluir actividades
sexuales repetitivas que se convierten en un foco central de la vida de la persona hasta el punto de
descuidar la salud y el cuidado personal u otros intereses, actividades y responsabilidades;
numerosos esfuerzos infructuosos para reducir significativamente el comportamiento sexual
repetitivo; y comportamiento sexual repetitivo continuo a pesar de las consecuencias adversas o
obteniendo poca o ninguna satisfacción de ello. El patrón de incapacidad para controlar los
impulsos o impulsos sexuales intensos y el comportamiento sexual repetitivo resultante se
manifiesta durante un período prolongado de tiempo (por ejemplo, 6 meses o más), y causa una
angustia marcada o un deterioro significativo en los aspectos personal, familiar, social, educativo,
ocupacional u otras áreas importantes de funcionamiento. La angustia que está completamente
relacionada con los juicios morales y la desaprobación sobre los impulsos, impulsos o
comportamientos sexuales no es suficiente para cumplir con este requisito.

Juego patológico
La ludopatía es un trastorno psiquiátrico categorizado como trastorno adictivo; como en la
mayoría de las afecciones dentro de esta clasificación, se piensa que el GÉNERO influye en las
características individuales de los pacientes, tanto la gravedad del problema como los resultados al
tratamiento.

Tanto se vió influenciado por el género, que en un inicio las investigaciones, tales como (Tavares,
Zilberman, Beites y Gentil, 2001; Ibáñez, Blanco, Moreryra y Sáiz-Ruiz, 2003) realizaban sus
estudios principalmente en sujetos varones, tanto en su mayoría como exclusivamente. Lo
anterior, tanto por el tipo de juegos asociados a las adicciones conductuales, como son los
deportes.

Las investigaciones fueron aumentando en los años noventa, donde la gran mayoría de los sujetos
en tratamiento en Estados Unidos eran varones, y aunque se creía que solo una cuarta parte eran
mujeres, la predominancia de los varones entre los jugadores sometidos a tratamiento era aún
mayor; esto condujo a prestar mayor atención a las jugadoras que no recibían tratamiento
(Volberg, 1994).

¿EXISTE UNA MAYOR PREVALENCIA DE LOS PROBLEMAS DEL JUEGO ENTRE LOS VARONES?
En general, hay una mayor incidencia de varones que de mujeres afectados por la ludopatía, y los
jóvenes varones adultos se consideran un grupo de riesgo particularmente alto en lo que se refiere
a esto. En el amplio estudio de la población general, derivado de la Encuentra nacional
epidemiológica sobre el alcoholismo y trastornos asociados realizada en Suecia en el 2015, el sexo
masculino era un factor de riesgo independiente para el juego patológico, llegando a tener hasya
tres veces más propensión que las mujeres a desarrollar problemas de ludopatía (Husky et.al.,
2015).

La imagen clínica total en sujetos que necesitan un tratamiento por la ludopatía parece ser muy
diferente entre los sexos. Se examino que el índice de severidad de la adicción demostró que las
mujeres presentaban una severidad considerablemente superior en el juego, pero una severidad
significativamente inferior en los problemas legales, con grandes diferencias en lo que se refiere a
la probabilidad de cometer delitos relacionados con el juego (Ladd y Perru, 2002).

Además, se han indicado que la comorbilidad psiquiátrica es más prevalente en las mujeres que en
los hombres, existiendo un aumento comparable en el trastorno de ansiedad y conductas suicidas
en hombres y mujeres con juego patológico (Husky et.al. 2015). Ek juego estaba relacionado con
una comorbilidad psiquipatrico y en cuanto mayor es la severidad de la conducta de juego, mayor
es el riesgo de un trastorno psiquiátrico dual, apuntando una mayor vinculación entre las mujeres
que entre los hombres; demostrando así, que las mujeres con juego patológico tiene un perfil
psicológico más problemático, segun Symptom. (Granero et.al, 2009).

Entre los usuarios con juego patológico, se observó que ls trastornos afectivos y de ansiedad eran
más comunes entre mujeres que los hombres (Desai, 2008), en tanto que en los hombres es más
común el abuso de sustancias .

Alguna literatura indicó que existe relación entre la violencia doméstica y el juego patológico, y se
ha observado que las mujeres con trastorno patológico del juego están mucho más relacionadas
con la violencia doméstica; asimismo, existe una alta probabilidad de que éstas tuvieran una
pareja con problema de abuso de sustancias. Esto refuerza la idea de que la patología dual y las
características problemáticas en la vida social de los jugadores patológicos se deben abordar de
varias maneras, y no solo catergorizar dentro de un grupo.

En general, se ha determinado que existe una diferencia entre la aparición del trastorno del juego
patológico y su continuidad entre las mujeres y los hombres. El juego patológico aparece entre las
mujeres a una edad más avanzada, pero en el caso de las jugadoras que derivan hacia una
conducta patológica, este proceso se produce más rápidamente que entre los hombres y en un
contexto fuertemente problemático. La progresión de las mujeres desde que aparece el juego
hasta la identificación de una conducta patológica es más rápida, y al parecer las mujeres buscan
tratamiento más rápidamente que los hombres (Nelson et al., 2006).
Además, en tanto que las vías desde el inicio del juego hasta el tratamiento son diferentes para
hombres y mujeres, se ha sugerido que el propio género tiene un papel predictivo marginal y que
actúa más bien como una variable sustitutiva de otros factores que influyen en el progreso y el
camino hacia el tratamiento de los individuos con juego patológico (Nelson et al., 2006).

Factores psicodinámicos
Dentro de la teoría psicodinámica podemos considerar a un impulso como la disposición a actuar
con el fin de disminuir el aumento de la tensión producida por la acumulación de impulsos
instintivos o por una disminución de las fuerzas del yo ante estos estímulos.

Heinz Kohut plantea que los trastornos del control de impulsos están relacionados con un sentido
incompleto del yo, para D. Winnicott es un medio para recuperar la relación maternal primitiva en
niños.

Tratamiento
Enfocándonos en los trastornos incluidos en el DSM V y CIE-10 la mejor tasa de recuperación se
obtiene de un abordaje con tratamiento farmacológico y psicoterapéutico, siendo en este grupo
de patologías de particular relevancia la psicoterapia de grupo.

Trastorno Tratamiento farmacológico


Juego patológico ISRS
Bupropión
Trastorno Explosivo Intermitente Moduladores afectivos/anticomiciales
Antipsicoticos: fenotiazinas.
ISRS.
Trazodona.
Piromanía ¿?
Cleptomanía ISRS: fluoxetina, fluvoxamina
Tricotilomanía ISRS: fluvoxamina, citalopram
Venlafaxina
Carbonato de litio
+Pimozida
Clorhidrato de hidroxizina
Trastorno de Excoriación ¿ISRS?: fluoxetina
Naltrexona

En cuanto a la conducta sexual compulsiva, dado de neurobiológicamente tiene un


comportamiento aún mas relacionado a las adicciones, el tratamiento involucra en primer lugar la
identificación, si es el caso, de alguna parafilia correlacionada, así como de trastornos asociados,
siendo el trastorno disocial y el trastorno de inestabilidad emocional los más frecuentes. Una vez
realizada la identificación la modalidad terapéutica con mayor eficiencia es la grupal en modelos
basados en los “12 pasos” empleados por Alcohólicos Anónimos.

De manera individual se recomienda la modalidad cognitivo conductual para identificar que estado
lo lleva a exteriorizar el impulso, mientras que el tratamiento farmacológico suele estar orientado
en una reducción del impulso sexual como efecto del fármaco, como en el caso de los ISRS, siendo
los más empleados paroxetina y fluoxetina. En hombres también está documentada la
administración de acetato de medroxiprogesterona buscando disminuir la líbido.

Conclusiones
Los trastornos del control de impulsos, pese a que pareciera distar de la materia, se encuentran
íntimamente relacionados a la sexualidad humana, desde su génesis y factores neurobiológicos
predisponentes, así como la prevalencia distinta entre hombres y mujeres.

En cuanto a la conducta sexual compulsiva, vulgarmente conocida como “adicción al sexo” es una
patología que nuevamente será incluida en este rubro en la CIE-11, por lo que es de suma
importancia identificar lo que son las conductas sexuales normales e incluso comportamientos
seductores no patológicos de una situación que produce como tal disfunción y que tiene
repercusiones en las distintas áreas de la vida de una persona.

Bibliografía
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