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PCL-R: ESCALAS DE PSICOPATÍA Y SUS IMPLICANCIAS

EN LOS SISTEMAS DE SALUD MENTAL, JUDICIAL Y PENITENCIARIO

INTRODUCCIÓN

La Reforma Procesal Penal constituye uno de los esfuerzos más importantes que ha
realizado el Estado Chileno para mejorar la administración en justicia. Para los Organismos
Auxiliares de la misma, los cambios realizados a nivel normativo y organizacional implican una
enorme transformación en el modo de realizar su labor.
En el antiguo sistema, los informes periciales y presentenciales eran archivados en los
expedientes, y no se podía obtener más información de ellos que la contenida en sus páginas; el
Juez determinaba si era relevante o no para el proceso, y en la mayoría de los casos ésa era una
decisión no compartida con el informante o perito. Esta dinámica restringía la posibilidad del perito
de aportar mayores antecedentes –en caso que el informe escrito resultase dudoso-, y se
pasaban por alto la calidad técnica y validez de lo informado.
En el nuevo sistema, esta posibilidad resulta inadmisible. En los juicios orales, el perito o
informante debe estar en condiciones de aportar antecedentes de manera acotada, confiable y
bien fundamentada, con el fin de servir mejor a los objetivos del proceso. Si así no fuere, se corre
el riesgo de caer en prácticas inconducentes, como impugnar cada informe porque se pone en
duda el procedimiento usado para su elaboración.
Por todo ello, es imprescindible y a la vez perentorio que los Organismos Auxiliares en la
Administración de Justicia incorporen en su quehacer elementos de juicio prácticos, confiables y
de alta calidad técnica, avalada por rigurosos procesos de validación y reconocidos por la
comunidad científica.
Existen países con sistemas procesales y penales similares al nuestro, que cuentan con
una significativa inversión de recursos en investigación para el desarrollo de mejores estrategias
de evaluación clínica y proyectiva. Se trata de instrumentos específicamente diseñados para su
uso en población forense, y especialmente orientados para responder a las necesidades de las
Instituciones Judiciales y Penitenciarias.
Canadá se ha convertido en un centro de referencia mundial en lo referente al desarrollo de
políticas y programas orientados a mejorar el funcionamiento de Instituciones Judiciales y
Penitenciarias. La investigación coordinada e integrada entre centros correccionales, como
actividad formal del Ministerio del Procurador General, ha contribuido considerablemente en estos
adelantos, desde que en 1967 se estableció la División de Investigación (dependiente del Servicio
Correccional). A partir de entonces, se apoyó el surgimiento de un importante número de centros
académicos abocados a la criminología, y se promovió la investigación en diversos temas
relacionados con políticas institucionales y legislativas (instrumentos de clasificación de población
forense, control de armas, justicia juvenil, prevención de conducta criminal, tratamiento a las
víctimas, etc.).
Para obtener el máximo beneficio de estos trabajos, se les exigió que cumplieran, al menos,
con las siguientes características:
 atender temas relevantes y estar orientados a la acción
 responder a problemas prioritarios, actuales o anticipadas
 ser ejecutados siguiendo los más altos standards de rigor científico
 ser comunicados de modo que fuese fácil comprenderlos y asimilarlos

En este sentido, diversos centros universitarios y clínicos canadienses, se han dedicado a


investigar durante casi tres décadas para producir instrumentos de evaluación y clasificación de
población forense, diagnóstico de los trastornos graves de personalidad y estimación del riesgo de
violencia o reincidencia delictiva. Muchos de estos instrumentos continúan siendo refinados
gracias a procesos de investigación continua. Entre todos ellos, destacan las Escalas de
Psicopatía diseñadas por el Dr. Robert Hare.

EL DR. ROBERT HARE

El Dr. Robert Hare es profesor emérito de Psicología Forense, Psicofisiología y


Comportamiento en la Universidad British Columbia de Vancouver, Canadá. Es Director del
Laboratorio Hare, en la misma Universidad, donde se realizan distintos programas de
investigación sobre evaluación, desarrollo, neurobiología y tratamiento de la psicopatía. Desde
1965 ha publicado varios libros, numerosos artículos y capítulos dedicados a la psicopatía en
textos especializados.
Paralelamente, se desempeña como miembro de la Junta de Investigación del Centro de
Recursos Investigativos para Rapto de menores y Asesinos en Serie del FBI (CASMIRC). Por
muchos años formó parte del panel de asesores del Home Office en Inglaterra, dependiente del
Sistema Penitenciario de su Majestad, establecido para desarrollar programas de tratamiento

1
dirigido a delincuentes psicópatas. Aún ahora, es frecuentemente consultado por el Servicio
Penitenciario Inglés, así como por otros servicios penitenciarios y organizaciones legales en
Norteamérica y Europa.
Adicionalmente, el Dr. Hare pertenece al Grupo Internacional de Análisis e Investigación
Criminal, y ha recibido múltiples honores dentro y fuera de Canadá, tales como distinciones del
FBI, el premio Isaac Ray de la Asociación Psiquiátrica Americana, la medalla de plata del Centro
Reina Sofía para el estudio de la violencia en España, premios de la Sociedad Británica de
Psicología y de la Asociación Psicológica Canadiense “por sus notables aportes a la psicología”,
de la Asociación Canadiense de Salud Mental por sus trabajos de investigación, y el premio de la
Academia Americana de Psicología Forense “por sus destacados servicios a la psicología y la ley”.

EL PCL-R: CARACTERÍSTICAS, USOS Y VENTAJAS

El Dr. Robert Hare ha pasado más de tres décadas investigando la naturaleza e


implicaciones de los Trastornos de Personalidad Psicopática. Él desarrolló la Escala de Psicopatía
(Psychopathy Check List) y su versión actual revisada (PCL-R), para el diagnóstico y la valoración
confiable de estos Trastornos en diversas poblaciones, principalmente la forense, con versiones
especiales para hombres, mujeres y adolescentes. Mientras las desarrollaba, estas escalas
también se fueron posicionando como algunos de los instrumentos más acertados en la predicción
del riesgo de violencia y reincidencia delictiva.
El PCL-R consiste en una escala de evaluación con 20 ítems, que es completada por medio
de una entrevista semi-estructurada. Culminada la entrevista, a cada rasgo en la escala se le
asigna un puntaje, desde 0 (que significa que el individuo no lo manifiesta) hasta 2 (que significa
que el individuo definitivamente lo tiene). El puntaje máximo llega a 40, y una persona es
diagnosticada como psicópata si su puntaje acumulado es mayor a 30 ( incluso se pueden hacer
cortes en 25 puntos). Estudios transculturales han demostrado que el concepto de psicopatía
desarrollado en el PCL-R es universal.
El PCL-R se ha aplicado paralelamente al sistema Americano para el diagnóstico de
Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders o DSM). Este último,
es uno de los instrumentos más usados en el mundo –y en Chile- para delimitar los criterios
comunes a los desórdenes de personalidad. Para definir específicamente el Trastorno de
Personalidad Antisocial (TPA) –equivalente al diagnóstico de psicopatía del Dr. Hare-, se entrega
una lista de 4 criterios generales y 7 rasgos del carácter, de los cuales basta con cumplir sólo 3. Al
usarlo en población forense, el DSM incurre en el error de sobrediagnosticar TPA, demostrando
ser inconducente tanto para quienes se dedican al trabajo clínico e investigativo en esta área,
como para los peritos forenses.
El PCL-R, en cambio, se basa en un trabajo clínico más exhaustivo, en que los rasgos de
personalidad inferidos del sujeto son cotejados con su conducta objetiva, usando 3 fuentes de
información independientes. Mientras casi todos los psicópatas cumplen con los criterios del TPA,
la mayoría de la personas con diagnóstico de TPA no son psicópatas. El PCL-R ha demostrado
ser superior en precisión diagnóstica, planificación del tratamiento y en indicar expectativas
realistas de adaptación institucional. Y aunque originalmente no fue diseñado como un predictor
de riesgo, a lo largo de los años se ha validado científicamente para establecer reincidencia
delictiva y conductas violentas futuras. Los estudios de correlación entre el PCL-R y otros tests
psicológicos comúnmente aplicados en población forense (PDQ-R, MMPI-II, MPQ, SCID-II,
Rorschach, TAT, etc.) también confirman su superioridad.
Desde 1991, la difusión y el éxito alcanzados le motivaron a calificar profesionales en el uso
de este instrumento, y la autorización para aplicarlo se otorga a países que lo han adaptado
siguiendo un riguroso procedimiento de validación 1. El Dr. Hare se encarga personalmente de la
calificación de los profesionales (Psicólogos Clínicos y Psiquiatras). Los Talleres que dirige son
intensivos, de una semana de duración, con un valor de 5.000 dólares canadienses por persona.
En ellos se proporciona a los participantes: (1) una descripción de la teoría e investigaciones en
psicopatía, su medición e implicaciones para la salud mental, los sistemas de justicia y
penitenciarios; (2) las aplicaciones y potenciales usos erróneos del PCL-R y (3) entrenamiento
(práctico) para administrar, valorar e interpretar sus resultados.
La psicopatía es uno de los constructos psicopatológicos mejor validados gracias a este
trabajo. El PCL-R ha generado un dramático incremento en la investigación de la naturaleza de
este trastorno, y su inferencia en los servicios de salud mental, judiciales y penitenciarios.

1
En Chile, este trabajo se está realizando desde el año 2003 por la Psicóloga Elizabeth León, bajo la supervisión directa del Dr.
Robert Hare y The Dark Stone Research Group, Canadá.

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OTROS INSTRUMENTOS DE USO CLÍNICO Y FORENSE

Otra herramienta creada por los Drs. Hare y Frick, es el Instrumento de Proyección de
Proceso Antisocial (APSD), que ha demostrado ser útil para detectar niños con factores de riesgo
de desarrollar psicopatía (tales como mentir frecuentemente y actuar sin considerar las
consecuencias de su conducta), distinguiéndolos de los niños con trastornos conductuales
secundarios a problemas sociales y emocionales. La identificación de esos factores de riesgo es
necesaria si se pretende desarrollar planes de prevención e intervención precoces y eficaces.
Además, al Dr. Hare le fue solicitada la elaboración de un instrumento útil para que los
oficiales de libertad condicional británicos pudieran evaluar el riesgo de violencia de un convicto
antes de que se le concediera la libertad condicional. Esto debido a que en el Reino Unido era
frecuente la noticia de asesinatos cometidos por exconvictos con este beneficio. Como el PCL-R
requiere calificación profesional en el campo de la Psicología clínica, no todos los oficiales de
libertad condicional podían aplicarlo. Para ellos, el Dr. Hare diseñó el P-Scan, que consiste en 120
características de psicopatía evidenciables por cualquier sujeto: 30 para impresiones acerca de
rasgos de personalidad en el contacto interpersonal (como la grandiosidad y las mentiras); 30 para
rasgos afectivos (como la falta de remordimientos y superficialidad); 30 para impresiones acerca
de estilo de vida (tales como impulsividad y conducta de simulación) y 30 para impresiones acerca
de conducta antisocial. El libro y el programa computacional se encuentran en la Web, y proveen
una hipótesis de la medida en que una persona puede tener los 4 pilares del diagnóstico de
psicopatía. Los casos pesquisados pueden ser evaluados con mayor exactitud por un profesional
capacitado en la aplicación del PCL-R.

POSIBLES CAMPOS DE APLICACIÓN

El PCL-R se acepta extensamente como el método más confiable y válido para determinar
psicopatía, peligrosidad, riesgo de violencia física y sexual en población forense. En los Tribunales
se utiliza como elemento de juicio para resolver dudas acerca de la imputabilidad de un
procesado, determinar las condenas y especificar la conveniencia o no de administrar tratamientos
concretos. En las Instituciones Penitenciarias, se le utiliza para la clasificación de la población
penal -contribuyendo a su mejor segregación- y como elemento de juicio para conceder beneficios
intrapenitenciarios.
El PCL-R y las demás escalas que de él han derivado, avalados en más de 30 años de
investigación, contribuyen a la correcta toma de decisiones de diversos actores del sistema legal y
penitenciario, con gran impacto en las personas y la sociedad. Esto vuelve imperativo que estos
instrumentos sean administrados solamente por clínicos e investigadores calificados, siguiendo
rigurosos estándares éticos y profesionales, a los que el Dr. Hare otorga la mayor importancia en
sus seminarios.
Todo lo antes expuesto permite concluir que estos instrumentos constituirían un aporte
insustituible para cada uno de los actores que participan en la Reforma Procesal Penal chilena.
Peritos forenses del Instituto Médico Legal, Equipos de Diagnóstico de los Centros de Reinserción
Social, Profesionales de las Áreas Técnicas en los Centros Penitenciarios y profesionales externos
que actúen como peritos para los Tribunales, podrían incorporar a su trabajo instrumentos de
evaluación y proyección de excelente calidad técnica, que además aportan elementos de juicio
para determinar modelos de intervención adecuados al caso particular. Los Jueces, Fiscales y
Defensores que actúen en los procesos, podrían solicitar que en la evaluación de los imputados se
utilicen instrumentos válidos y confiables, para responder a las necesidades específicas que el
caso presenta (determinación de imputabilidad, otorgamiento de libertad bajo fianza, penas no
privativas de libertad, prisión preventiva y tipo de condena). Los Consejos Técnicos que evalúan
las postulaciones de reos a beneficios intrapenitenciarios podrían contar con instrumentos
predictores de riesgo altamente confiables al momento de tomar sus decisiones. Por último, los
encargados de clasificación y segregación de la población penal, podrían contar con elementos de
juicio más certeros al momento de tomar decisiones.
La expectativa de contar con estos instrumentos también abre la posibilidad de desarrollar
nuevas líneas de investigación, modelos de intervención diferenciada, instrumentos diseñados en
Chile para el trabajo con población forense, y todo lo que sus usos y ventajas pueda ofrecer a
nuestra curiosidad y creatividad.

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APUNTES DEL CURSO “FUNDAMENTOS DE PSIQUIATRÍA FORENSE”(1)

JUICIO ORAL

1.- ESTADÍSTICAS (hasta el 15 de Marzo de 2003)

 procedimientos abreviados : 1.220


 procedimientos simplificados : 4.165
 procedimientos monitorios : 18.571
 JUICIOS ORALES : 673

2.- TRIBUNAL DE JUICIO ORAL EN LO PENAL

 Órgano jurisdiccional integrado por tres miembros que tienen competencia para conocer y
juzgar las causas por crimen o simple delito, salvo aquellas relativas a simples delitos cuyo
conocimiento corresponda a un juez de garantía.
 Resuelve todos los incidentes que se promuevan durante el juicio.
 Resuelve en su caso sobre la libertad o prisión preventiva de los acusados a su disposición.

3.- PRINCIPIOS

I. oralidad
II. inmediación
III.continuidad y concentración
IV. contradicción
V. publicidad
VI. defensa necesaria
VII. prueba racional

I. ORALIDAD
 La audiencia del juicio se desarrollará en forma oral.

(1)
Curso dictado entre Abril y Junio de 2003, por la rama forense de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y
Neurocirugía, en la Universidad Diego Portales. El actual resumen incluye a 4 de las 14 clases que lo conformaron.
No incluye bibliografía.

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 Esta característica se refiere a las actuaciones de las partes y también al tribunal: las
resoluciones serán dictadas y fundamentadas verbalmente por el tribunal.
 El tribunal no admitirá la presentación de argumentaciones o peticiones por escrito durante la
audiencia del juicio oral.

II. INMEDIACIÓN
 Presencia ininterrumpida de los jueces.
 La convicción se forma sobre la base de la prueba producida en el juicio.

III. CONTINUIDAD Y CONCENTRACIÓN


 La audiencia del juicio se desarrollará en forma contínua (sesiones sucesivas).
 Suspensión hasta por dos veces por absoluta necesidad y sin que pueda exceder de 10 días.
 Al reanudar se efectúa un breve resumen.

IV. CONTRADICCIÓN
 Se exige la presencia de los intervinientes.
 Alegatos de apertura y clausura; réplicas sobre conclusiones.
 Limitación del tiempo debe ser igualitaria.
 Las partes participan en el proceso de producción de la prueba, controlándolo.
 Los testigos y peritos se someten al interrogatorio de las partes.

V. PUBLICIDAD
 Junto a la oralidad, constituye la principal garantía procesal.
 Socializa las decisiones judiciales.
 Excepciones sólo a petición de parte y por fines de protección.
 Límites a la difusión del juicio por medios de comunicación social.

VI. DEFENSA NECESARIA


 Presencia del defensor como requisito de validez.
 Presencia del acusado y comunicación con su defensor.
 El acusado puede ser autorizado para salir cuando lo solicitare, o bien puede ordenarse su
salida cuando perturbare el orden.
 Motivo absoluto de nulidad: “cuando al defensor se le hubiere impedido ejercer las facultades
que la ley le otorga”.

VII. PRUEBA RACIONAL


 Todos los hechos y circunstancias podrán ser probados por cualquier medio producido e
incorporado en conformidad a la ley.
 La prueba se aprecia con entera libertad y tiene como límite racional los principios de la lógica,
las máximas de la experiencia y los conocimientos científicamente afianzados (297).
 Como contrapartida, existe el deber de fundamentación del fallo.

4.- ACTUACIONES PREVIAS AL JUICIO ORAL

 Remisión de auto de apertura y puesta a disposición de imputados sometidos a cautelares


personales.
 Distribución de la causa.
 Determinación de fecha y lugar de celebración del juicio.
 Integración del tribunal
 Citación a intervinientes.

5.- DESARROLLO DEL JUICIO ORAL

1°. CONDUCCIÓN DE LA AUDIENCIA


 El juez presidente conduce la audiencia.
 Puede limitar el tiempo de uso de la palabra (límites máximos igualitarios).
 Puede limitar el acceso al público u ordenar la salida de personas.
 Puede aplicar sanciones disciplinarias a los asistentes.

2°. APERTURA DEL JUICIO ORAL


 Constitución del tribunal el día y hora fijados.
 Se verifica la asistencia de los intervinientes, la disponibilidad de los testigos y peritos y demás
personas citadas.

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 Se declara iniciado el juicio.
 El presidente señala las acusaciones que deben ser objeto del juicio.
 Advierte al acusado que debe estar atento a todo lo que se oirá, y dispone que los testigos y
peritos abandonen la sala.

3°. ALEGATOS DE APERTURA Y DECLARACIÓN DEL IMPUTADO COMO MEDIO DE


DEFENSA
 Se concede la palabra al Fiscal para que exponga su acusación y también al querellante para
que exponga la suya y su demanda civil.
 Se concede la palabra a la defensa para que exponga sus argumentos.
 El acusado podrá prestar declaración como medio de defensa, sin embargo su declaración se
subjetará al examen de las partes y eventualmente del tribunal.

4°. RECEPCIÓN DE LAS PRUEBAS


 El orden de recepción de las pruebas corresponde a las partes.
 Primero debe producirse la prueba de cargo.
 Los testigos y peritos deben ser interrogados personalmente. Su declaración personal es
insustituible.
 Antes de declarar, los testigos y peritos no podrán comunicarse ni ser informados de lo que
ocurre en la audiencia.
 El juez presidente identifica al testigo o perito y ordena juramento o promesa de decir la verdad.
 La declaración de los testigos se sujeta al examen y contraexamen de las partes.
 Al concluir el interrogatorio de las partes, los miembros del tribunal podrán formular preguntas
aclaratorias.
 Se podrá autorizar un nuevo interrogatorio a solicitud de parte.

5°. MEDIOS DE PRUEBA EN PARTICULAR


TESTIGOS
 Toda persona, no exceptuada legalmente, tiene la obligación de comparecer, prestar
declaración y de declarar toda la verdad.
 Si el testigo se niega a comparecer, puede ser compelido por la fuerza (aunque existen
personas exceptuadas de la obligación de comparecencia).
 Si el testigo se niega a declarar sin justa causa, se sanciona con las penas de desacato.
Existen personas exceptuadas de esta obligación: las que están unidas por parentesco o
convivencia con el imputado y las que pueden abstenerse por razones de secreto, salvo que se
las releve.
 Si el testigo miente, incurre en el delito de falso testimonio.
 Todo testigo tiene derecho a negarse a responder aquellas preguntas cuya respuesta pueda
acarrearle peligro de persecución penal o de parientes.
 No existen testigos inhábiles (lo que no excluye preguntas sobre credibilidad o imparcialidad del
testigo para efectos de su ponderación racional).
 Existen reglas especiales para testigos menores de edad, sordos o mudos.
 El testigo tiene derecho a obtener medidas de protección. También tiene derecho a ser
reembolsado de los gastos de comparecencia y a que se le anticipen estos gastos.

PERITOS
 Son terceros ajenos al juicio que disponen de conocimientos especializados en una
determinada ciencia, arte u oficio, y ayudan al tribunal en la estimación de una cuestión
probatoria. Son llamados al procedimiento para apreciar mediante máximas de experiencia
especializadas propias de su preparación, algún hecho o circunstancia que sean de interés para
la causa.
 La prueba pericial en el nuevo sistema procesal penal, está constituida por la declaración que
preste el perito en el juicio, más que por el informe que haga.
 Sólo serán peritos aquellos que acrediten su calidad de tal y no porque figuren en una lista
determinada.
 Se solicita por la parte que los presenta que sean citados a declarar al juicio oral y se
acompañan los comprobantes que acreditan la idoneidad del perito.
 Los informes deben ser elaborados con imparcialidad, ateniéndose a los principios de la ciencia
o reglas del arte u oficio respectivo.
 Los informes se elaboran por escrito y deben contener los siguientes requisitos:
1) La descripción de la persona o cosa objeto del informe

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2) La relación circunstanciada de las operaciones practicadas y de su resultado
3) Las conclusiones que, en vista de tales datos, formulan los peritos conforme a la ciencia
arte u
oficio.
 El informe de peritos será admitido, además de los requisitos generales, cuando otorguen
garantías suficientes de seriedad y profesionalismo.
 No hay peritos inhábiles, sin perjuicio de la facultad de formular preguntas orientadas a
determinar su imparcialidad e idoneidad, así como el rigor técnico de sus conclusiones.
 Pese a lo anterior, no podrán desempeñar las funciones de peritos las personas a quienes la ley
reconociere la facultad de abstenerse de prestar declaración testimonial. La ley presume que no
tendrán la imparcialidad que la naturaleza de su función reclama.

EL INTERROGATORIO DE TESTIGOS, PERITOS E IMPUTADOS


 Se contempla la posibilidad de interrogar directamente al testigo por la parte que lo presenta y
de contrainterrogarlo por las demás.
 Se prohiben las preguntas sugestivas en el interrogatorio directo.
 Durante el contrainterrogatorio, se puede confrontar al declarante con sus propios dichos u
otras versiones de los hechos presentadas en el juicio.
 Quedan completamente prohibidas las preguntas engañosas, que coaccionen ilegítimamente, y
las formuladas en forma poco clara.
 La lectura de declaraciones anteriores sólo es permitida en casos excepcionales (prueba
anticipada, acuerdo de las partes, falta de comparescencia imputable al acusado, declaración
de un coimputado rebelde ante el juez de garantía, lectura para apoyo de memoria).

DOCUMENTOS, OBJETOS Y OTROS MEDIOS


 Los documentos serán leídos y exhibidos en el debate, con indicación de su origen.
 Los objetos que constituyan evidencia deben ser exhibidos y pueden ser examinados por las
partes.
 Las grabaciones, elementos de prueba audiovisuales, computacionales o cualquier otro de
carácter electrónico apto para producir fe, se reproducirán en la audiencia por cualquier medio
idóneo para su percepción por los asistentes (se aceptan estos modernos medios de prueba).
 Todos estos medios pueden ser exhibidos al acusado, o los peritos o testigos durante sus
declaraciones, para que los reconozcan o se refieran a ellos.

PRUEBA NUEVA
A. PRUEBA NO SOLICITADA OPORTUNAMENTE: a petición de parte, el tribunal puede ordenar
la recepción de una prueba no solicitada oportunamente, si se justifica no haber sabido de su
existencia (336 inc. 1° del CCP).
B. PRUEBA SOBRE PRUEBA: frente a una controversia imprevisible sobre veracidad,
autenticidad o integridad de otra prueba.

6°. ALEGATO FINAL Y CLAUSURA DEL DEBATE


 El juez presidente otorga sucesivamente la palabra al fiscal, al acusador particular y al defensor.
 Réplica sobre conclusiones.
 Posibilidad de que el acusado exprese lo que estime conveniente.
 Cierre del debate.

7°. SENTENCIA DEFINITIVA


 Deliberación y decisión sobre absolución y condena.
 Congruencia entre sentencia y acusación.
 Estándard de Convicción exigido por la ley para poder condenar: debe adquirirse la convicción
más allá de toda duda razonable de la existencia del hecho punible objeto de la acusación, y de
que al acusado le ha correspondido en éste una participación culpable y penada por la ley.

EL PSIQUIATRA Ó PSICÓLOGO Y EL JUICIO ORAL

1.- PUNTOS BÁSICOS

 Se trata de un territorio ajeno para los psiquiatras y psicólogos


 Hay que atender “reglas de etiqueta” propias de un juzgado
 Existe un sistema de “adversarios”
 Las partes buscan ganar a toda costa

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 Selectividad de la prueba
 La verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad
 Método socrático
 Lenguaje legal
 Citaciones: - abuso de poder e intimidación legal
- neutralización de la citación
- citaciones duces tecum
 Confidencialidad (tercera agencia)
 Privilegio

El Tribunal es un territorio ajeno para el psiquiatra, hay que ubicarse en él, hay que respetar cierta
etiqueta, cierto orden de los acontecimientos. En el sistema anglosajón, el Juez no investiga, sólo
define si una prueba es admisible o no, y si una u otra parte está en lo correcto; es decir, actúa de
árbitro. Lo de la validez de una prueba es fundamental: pruebas obtenidas por vías incorrectas
deben descartarse (confesiones bajo tortura, allanamientos sin orden judicial, etc.).

En un Juicio oral, un abogado debe presentar todos y cada uno de los puntos de su causa, sin dar
nada por sabido. Usan un lenguaje simple, no demasiado técnico. Hay que recordar que la
audiencia no está compuesta por médicos.

Las citaciones pueden dar lugar a abusos por parte de los abogados e intimidan al perito. No
siempre se está disponible, y es posible cambiar las fechas de citaciones o “deshacerse” de ellas
(neutralizarlas). Podría ser arriesgado, pero no hay que dejarse intimidar.

Las citaciones duces tecum son aquellas en que uno debe presentarse con todo el material
recopilado del caso.

Hay que fijarse en lo que la citación dice (leerla bien) y obedecer al texto, no a ideas
preconcebidas de la labor pericial.

El problema de la confidencialidad: un abogado puede ocultar parte de la información que


maneja en torno a un caso, pero no un clínico; uno debe declararlo todo. Existe lo que se
denomina la tercera agencia: cuando una Empresa solicita que un perito defina una situación
clínica dada, con compromisos económicos de por medio; por ejemplo, cuando una Compañía de
Seguros solicita una evaluación de un cotizante. Esta labor debe estar regulada.

2.- FUNCIONES DEL EXPERTO

 Establecer los hechos (las pruebas)


 Interpretarlos clínica y legalmente
 Comentar sobre las opiniones o basamentos de otros expertos
 Definir los parámetros profesionales (estándares de cuidado) y de la ciencia propios y de los
otros expertos
 Preparar un informe técnico sobre el caso

3.- EL INFORME

 Fecha, identificación del acusado/paciente, situación


 Mandato
 Datos del propio experto
 Bases de datos
 La situación o accidente
 Las quejas o síntomas
 Los exámenes y los tests
 Los hallazgos (hay que ponerlos en relación a la pregunta legal)
 Conclusiones y elaboración legal
 Bibliografía

4.- TIPOLOGÍA DE LOS TESTIGOS

 Testigo de hechos (testigos que estaban en el lugar de los hechos)


 Testigo de opiniones (peritos o expertos que no estaban en el lugar de los hechos: “¿Qué opina
Ud. de
la causa de muerte?...)

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 Expertos
Expertos Psiquiátricos (un tipo especial es el amicus curiae o “amigo de la corte”)
a) de la ética profesional
- conflictos de interés: en estos casos no se debe actuar de perito
- malpraxis y negligencia
- calidad científica de la evaluación
b) ser objetivo y neutral
c) tipos mercenario, acusador, defensor (“hired gun”)

5.- EL BUEN EXPERTO

 Antes de comparecer se prepara concienzudamente, consulta con las partes, organiza los
horarios anticipadamente, prepara un informe de alta calidad.
 En la corte se viste apropiadamente, se conduce educada y decentemente, es respetuoso del
proceso legal y de sus actores, evita demostraciones de orgullo o condescendencia y se atiene
a los hechos.
 Durante el interrogatorio toma tiempo y sopesa las preguntas, descifra el proceso y la dirección
de las preguntas, defiende sus puntos pero admite sus limitaciones, mantiene su ecuanimidad y
dignidad.

Un mal experto tiene creencias débiles o inventadas, se prepara inadecuadamente, es deficiente


en su conocimiento, es falto de experiencia o novato, habla mucho o es charlatán, tiene prejuicios,
no conoce la etiqueta o se comporta en forma no profesional.

6.- TIPOS DE ABOGADOS

- Untuoso - Cerebral y falacioso - Pomposo


- Agresivo (intimidante) - Preparado y altamente técnico

En general, hay que tratar de identificar las tácticas del abogado para dirigir el interrogatorio y
manejar al experto.

7.- EL INTERROGATORIO

 La función del abogado es quitarle peso a la calidad de la pericia o desacreditar al perito


mediante ataques a:
- las calificaciones y títulos del perito
- la metodología clínica y científica
- la opinión clínica y legal
- el perito como persona (su pasado, conflictos de interés, objetividad y neutralidad, arreglos
financieros, etc.)
 Durante el interrogatorio utilizarán diversas tácticas que sirvan a sus propósitos, tales como:
- “hablemos de eso”
- cambiar el orden preestablecido
- cambiar súbitamente el ritmo
- modificar preguntas interponiendo una idea secundaria
- reverbalizar las respuestas cambiándole el tono
- hacer preguntas initeligibles
- usar preguntas a negación doble o dobles negativos
- pedirle al perito que haga una suposición de una idea
- demandar un estimativo estadístico específico
- demandar respuestas binarias
- derivar al perito a áreas fuera de su competencia
- usar palabras o frases inflamatorias
- tomar palabras o frases fuera de contexto
- hacer que el perito esté de acuerdo con lo opuesto a lo que dijo
- desacreditarlo con preguntas personales

8.- EVIDENCIA CIENTÍFICO-FORENSE EN PSIQUIATRÍA

RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS ENTRE CIENCIA Y LEY


 La causa en Medicina es remota; en Derecho es próxima.

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 La evidencia debe ser relevante...cualquiera de dos factores al que se aplica están tan
relacionados entre si, que de acuerdo al curso común de los eventos, uno de ellos tomado por
sí solo o en conección con otros hechos, prueba o permite interpretar la existencia (pasada,
presente o futura) o inexistencia de el otro (Sopinka, 1992).
 Los científicos pueden repetir experimentos y verificar principios; los jueces no.
 Los principios científicos resultan de la observación de los hechos; los principios judiciales
resultan de el establecimiento de los hechos y juicios de valor.
 Los principios científicos deben ser modificados para acomodarse a los nuevos hechos; los
principios judiciales se modifican de acuerdo a consideraciones morales y políticas.
 Un juez puede razonar por analogías y elegir entre analogías según competencia; un científico
no puede hacerlo.
 Un juez induce un principio para decidir un caso enfrente a él; para el científico, el caso es parte
del material acerca del cual un principio es trazado, o por el que es testeado.
 Un científico debe acomodar todo el material y no tiene elección; un juez puede elegir...y puede
descartar material menos relevante.
 La ciencia se sostiene en la espaldas de gigantes...los científicos no pueden rechazar este
hecho. La ley sobre los precedentes, aunque un juez puede descartarlos y ocurrírsele un nuevo
curso.

ASUNTO CIENCIA DERECHO


- validez - mayor si se aprox. a la verdad - importa la relevancia
- confianza - lo consistente - lo fidedigno
- método - sistematizado - dirigido
- la verdad - se busca - se asevera
- los hechos - todos (son sopesados) - sólo los permitidos
- la causa - remota - próxima

9.- RAZONAMIENTO ESTADÍSTICO

 PROBABLE, en la definición de Sopinka, se refiere a las aseveraciones probabilísticas que


usan el razonamiento estadístico, un método inductivo basado en la distribución empírica o
predictiva de un fenómeno.
 DISTRIBUCIONES NORMALES: promedio, mediana y desviaciones estándard.
 JUSTIFICACIONES PROBABILÍSTICAS: la naturaleza de los eventos (mutuamente exclusivos,
independientes, condicionados), probabilidades subjetivas y obj. (frecuencia/teoría/empirismo).
 MEDIDAS DE COMPARACIÓN: ORs y RRs.
 MEDIDAS DE EXACTITUD: sensibilidad y especificidad.

10.- VALORACIÓN DE LOS DATOS INCIERTOS EN LA EVIDENCIA CIENTÍFICA

 Asunto que debe determinarse por escrito en el informe, evaluando el impacto que esto genera
en el caso.
 Determinación y medición de las fallas conceptuales.
 Revelación de muestreos inciertos.
 Evaluación de modelos matemáticos.
 Impacto de la incertidumbre causal.
 Testeo de lo incierto (variaciones, severidad del estudio, posibilidad de replicación).
 Incertidumbre comunicativa y cognitiva.

11.- REGLAS PARA EL EXPERTO

 La evidencia experta es admisible si se ha establecido que ha adquirido aceptación general en


el campo particular al cual pertenece (Frye v. United States, 1923).
 La evidencia experta es admisible si ha sido testeada de acuerdo al método científico, si ha sido
sujeta a revisión y publicación (relevante, pero no es una consideración absoluta), si se tiene
conocimiento de tasa potencial de error y existen standards de control, y si cuenta con general
aceptación (ésta última tiene aún algún peso). Daubert v. Merrell Dow Pharmaceuthicals. 1993.
 La admisibilidad de la evidencia se basa en su relevancia, si va acorde a reglas excluyentes, si
es necesaria como ayuda para establecer los hechos, si es entregada por un experto
adecuadamente calificado.

12.- LA ÉTICA DE LA PRUEBA

10
 de la evidencia policial: veracidad (a veces tienen una visión muy tubular, y buscan pruebas
sólo para inculpar a alguien).
 del abogado: inteligente y ético
 del experto: la evaluación, el reporte escrito y las conclusiones deben ser rigurosas.

Hay que evaluar la credibilidad y veracidad de los informantes (descartar falsas confesiones,
simulaciones, etc.), quienes además podrían estar tras una ganancia secundaria. Podría
suprimirse información que apoye la inocencia o culpabilidad de una persona sea de manera
intencionada o no (por ejemplo, por problemas de memoria de un testigo o inculpado). En suma,
la ciencia debe informar objetivamente a la ley, sin intentar suplantarla.

EVALUACIÓN PSICOLÓGICA EN EL ÁMBITO FORENSE

1.- DEFINICIÓN DE PSICOLOGÍA Y LEY

El campo de la Psicología y la ley implica la aplicación de aspectos científicos y


profesionales de la psicología a preguntas y problemas relacionados a la ley y al
sistema legal.

2.- EL PSICÓLOGO FORENSE

 Es cualquier Psicólogo que por virtud de su formación o de su experiencia puede asesorar a


una corte, u otro ente buscador de la verdad, a llegar a la decisión más correcta posible.
 El Psicólogo entrega una opinión experta que repercute en la toma de decisiones judiciales,
pero no toma las decisiones.

3.- SUBESPECIALIDADES EN PSICOLOGÍA Y LEY

 Al Psicólogo clínico Forense le concierne principalmente la práctica forense en unidades


especializadas, centros de salud mental, cárceles, juzgados y práctica privada, realizando
evaluaciones para la toma de decisiones judiciales y tratamientos específicos para población
forense.
 Es un psicólogo que trabaja con personas y realiza diagnósticos y tratamientos.
 Debe tener formación clínica de base.
 Debe tener entrenamiento forense.
 Debe estar acreditado por el American Board of Forensic Psychology (American Psychology-
Law Society, Division 41 APA).

4.- ÁMBITOS DE ACCIÓN DE LA PSICOLOGÍA FORENSE

 Evaluación psicológica y testimonio experto con relación a temáticas criminales, como:


 Competencia de una persona para ser juzgada
 Renuncia a los derechos de Miranda
 Responsabilidad criminal
 Competencia para enfrentar la pena de muerte
 Síndrome de la mujer maltratada
 Violencia doméstica
 Dependencia a drogas
 Trastornos sexuales
 Evaluación psicológica y testimonio experto con relación a temáticas civiles, como:
 Custodia infantil (adopciones, protecciones, tuiciones y regímenes de visitas)
 Perjuicios e injurias personales
 Discriminación laboral
 Discapacidad mental
 Negligencia profesional
 Capacidad civil
 Interdicciones
 Evaluación de sujetos con alto riesgo de peligrosidad y de conductas agresivas hacia su
entorno.

11
 Tratamiento especializado para individuos involucrados con el sistema legal.
 Asesoría a los legisladores sobre las implicancias psicológicas de determinadas políticas
públicas.
 Asesoría y entrenamiento a los ejecutores de las leyes, justicia criminal y sistemas
correccionales.
 Consultoría y entrenamiento a los sistemas de salud mental, especialmente a aquellos que
están en contacto con temáticas forenses.
 Monitoreo del grado de satisfacción de las partes en acuerdos prejudiciales.
 Mediación y resolución de conflictos.
 Enseñanza, entrenamiento y supervisión de estudiantes (psicólogos, médicos y abogados) en
temáticas forenses.

5.- PSIQUIATRÍA Y PSICOLOGÍA FORENSE

 En EEUU, hace algún tiempo, los psiquiatras realizaban todas las evaluaciones de
competencia y responsabilidad criminal. En la actualidad los psicólogos han asumido el rol de
evaluarlos en la medida que los Estados han ido modificando sus legislaciones (Gutheil &
Appelbaum, 2000).
 En el Servicio Médico Legal, los psicólogos trabajan asesorando a los psiquiatras a través de
evaluaciones neuropsicológicas y de personalidad.
 En las evaluaciones que se realizan en equipo, los psicólogos ponen énfasis en los
diagnósticos clasificables en el eje II del DSM-IV.
 En la actualidad las preguntas que hacen los jueces son mucho más amplias que la mera
determinación de imputabilidad (sobre todo por el aumento de causas civiles y delitos
sexuales), por ende, la evaluación específica de personalidad adquiere una relevancia
especial.

6.- PERSONALIDAD

 Se refiere a aspectos importantes y relativamente estables del comportamiento de una


persona.
 Algunos teóricos plantean que la personalidad puede ser estudiada sólo a través de la
observación externa del comportamiento. Sin embargo, la gran mayoría de los psicólogos
definen la personalidad como algo que se origina dentro del individuo.
 Para la mayoría de los teóricos, la personalidad incluye virtualmente todo lo relacionado a una
persona, mental, emocional y físicamente.
 Algunos aspectos de la personalidad son inobservables, como los pensamientos, recuerdos y
sueños; mientras que otros son observables, como es el caso de la conducta.
 La personalidad incluye tanto aspectos que no están al alcance de uno mismo (como son los
aspectos inconscientes), como aspectos conscientes y a los que se puede acceder fácilmente.
 La personalidad es un constructo que puede ser descrito desde distintas perspectivas teóricas.
 El comportamiento humano puede ser extremadamente complejo. Una teoría útil provee
descripciones convenientes, establece un encuadre para organizar datos y focaliza la atención
en aquellos aspectos que tienen mayor relevancia.
 Explican los fenómenos que están bajo estudio y ofrecen respuestas a aquellas preguntas
significativas sobre las causas de las diferencias interpersonales.
 Una teoría debe además generar predicciones para poder ser evaluada y mejorada (o
descartada).
 Finalmente, una teoría valiosa usualmente conduce a aplicaciones prácticas importantes.
Facilita el control y el cambio de ambiente –por ejemplo, promoviendo mejores técnicas para
ejercer el rol parental, educación y psicoterapia- (Ewen, 1998).

PERSONALIDAD SEGÚN SCHNEIDER


“Conjunto de sentimientos y valoraciones, de tendencias y voliciones. Sólo
incluimos en la personalidad los sentimientos, las valoraciones y las tendencias
de naturaleza psíquica pero no los sentimientos y tendencias corporales.
Excluimos además del concepto de personalidad todas las facultades del
entendimiento, es decir, la inteligencia”. (1943)

PERSONALIDAD SEGÚN KERNBERG


“Uno de los principales problemas de los sistemas clasificatorios ha sido la
tendencia a situar la investigación empírica demasiado cerca de la conducta
observada en la superficie, que puede cumplir funciones muy diferentes dentro de

12
distintas estructuras de personalidad subyacentes. Por ejemplo, lo que aparece
en la superficie como timidez social, fobia social o inhibición, y que pudiese
contribuir al diagnóstico de una personalidad esquizoide o evitativa, de hecho
puede reflejar la cautela superficial de un individuo profundamente paranoico, el
miedo a exponerse de un individuo narcisísticamente grandioso, o una formación
reactiva contra tendencias exhibicionistas en una personalidad histérica”.

7.- PERSONALIDAD SEGÚN OTTO KERNBERG (VER ANEXO 1)

 TEMPERAMENTO
 Disposición innata a reacciones particulares frente a los estímulos ambientales;
constitucionalmente dada y en gran medida determinada genéticamente.
 Considera las respuestas emocionales, especialmente bajo estados emocionales intensos,
como determinantes cruciales de la organización de personalidad.
 CARÁCTER
 Se refiere a la particular organización dinámica de los patrones conductuales de cada
individuo, que refleja el grado y nivel global de organización de estos patrones.
 PERSONALIDAD
 Es la integración dinámica de todos los patrones conductuales derivados del temperamento,
el carácter y el superyó (sistema de valores y ética internalizados).
 PERSONALIDAD NORMAL
 Se caracteriza por tener identidad del yo integrada y visión integrada de los otros.
 Fortaleza yoica.
 Superyó integrado.
 Manejo apropiado y satisfactorio de los impulsos libidinales y agresivos.

8.- RASGOS DE PERSONALIDAD

 Son patrones persistentes de formas de percibir, relacionarse y pensar sobre el entorno y


sobre uno mismo que se ponen de manifiesto en una amplia gama de contextos sociales y
personales.
 Los rasgos de personalidad sólo constituyen trastornos de la personalidad cuando son
inflexibles y desadaptativos y causan un deterioro funcional significativo o un malestar subjetivo
(DSM-IV).
 La estructura esencial del carácter de cualquier ser humano no puede ser comprendida sin una
apreciación de dos dimensiones distintas pero interactuantes: nivel de desarrollo en la
organización de la personalidad y estilo defensivo dentro del nivel de desarrollo específico.
 La primera dimensión alude a los alcances de la individualización del sujeto o al grado de
patología (psicótica, limítrofe, neurótica o “normal”); la segunde identifica su estilo o tipo de
carácter (paranoide, depresivo, esquizoide, etc.). (Mc Williams, 1994)
 ”Un amigo no psicólogo me dice: ’para mi es simple, las personas se dividen en locas y no
locas’. En psicoanálisas intentamos establecer, reconociendo que todos somos irracionales en
algún grado, ¿cuán locos? (siguiendo la primera dimensión) y ¿locos en qué estilo en
particular? (siguiendo la segunda dimensión)”. (Mc Williams, 1994)
 Los dinamismos no son patológicos. Es importante considerar un trastorno de personalidad
sólo cuando las defensas son tan estereotipadas que no permiten el crecimiento psicológico y
la adaptación: un hombre obsesivo organiza su vida en torno al deber y logra cosas, un
trastorno de carácter obsesivo se queda en rumiaciones improductivas sin llegar a cumplir sus
metas; una mujer depresiva encuentra satisfacción preocupándose de los demás, un trastorno
del carácter depresivo no puede cuidarse a sí mismo.

9.- EVALUACIÓN DE LA PERSONALIDAD

 Psicodiagnóstico: estudio profundo de la personalidad desde un punto de vista clínico.


 Los objetivos del psicodiagnóstico son lograr una descripción y comprensión de la personalidad
del paciente y explicar la dinámica del caso integrándolo en un cuadro total que permita
formular recomendaciones terapéuticas adecuadas.
 El psicodiagnóstico es un proceso que incluye entrevistas clínicas y aplicación de pruebas
psicológicas cuando la observación clínica lo justifica.
 La psicometría es la aplicación de instrumentos de medición de variables específicas en el
ámbito psicológico (por ejemplo, medir CI de un sujeto).

 ENTREVISTA CLÍNICA
 Los siguientes son criterios para interpretar la entrevista

13
 Tipo de vínculo que el paciente establece con el entrevistador
 Transferencia
 Contratransferencia
 Clase de vínculo que establece con otros en sus relaciones interpersonales
 Ansiedades predominantes
 Conductas defensivas utilizadas habitualmente
 Aspectos patológicos y adaptativos

 INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN DE LA PERSONALIDAD


 DIRECTOS : - MMPI-2
- PCL-R
 INDIRECTOS : - Técnicas proyectivas

10.- TÉCNICAS PROYECTIVAS

 Las técnicas proyectivas representan una curiosa discrepancia entre la investigación y la


práctica, ya que aunque suelen desempeñar un mal papel en las evaluaciones, su popularidad
en la práctica clínica no disminuye (Anastasi, 1998)
 Son una tarea no estructurada en términos relativos, es decir, una tarea que permite una
variedad prácticamente ilimitada de respuestas posibles.
 La hipótesis de fondo es que la forma en que el individuo percibe e interpreta el material del
instrumento o en que estructura la situación, reflejará aspectos fundamentales de su
funcionamiento psicológico.
 Los instrumentos proyectivos suelen ser procedimientos encubiertos de evaluación.
 Estas técnicas se caracterizan por aproximarse de manera global a la valoración de la
personalidad.
 Se originaron en medios clínicos y generalmente reflejan en su marco teórico influencias
psicoanalíticas
 FALSEAMIENTO: en general, los instrumentos proyectivos son menos susceptibles al
falseamiento que los inventarios autodescriptivos. Aún si un individuo tiene cierta complejidad
psicológica y está familiarizado con la naturaleza general del instrumento, es poco probable
que pueda predecir las intrincadas formas en que las respuestas serán calificadas e
interpretadas.
 Esto justifica su relevancia en el ámbito forense.
 En lugar de considerarse y evaluarse como instrumentos psicométricos, la mayor parte de los
instrumentos proyectivos han llegado a considerarse como herramientas clínicas, de modo que
en las manos de un clínico experto pueden servir como ayuda complementaria en la entrevista
cualitativa.
 Su valor como herramienta clínica es proporcional a la habilidad y experiencia del clínico.

11.- TEST DE RORSCHACH


 Una de las técnicas más populares es el Test de Rorschach, que se basa en la utilización de
manchas de tinta. En 1921, Hermann Rorschach experimentó con múltiples manchas que
mostraba a pacientes psiquiátricos con diversos cuadros, y que luego comparó con personas
normales, con retardo y artistas. Así se creó un primer sistema de clasificación.
 Desde la muerte prematura de Rorschach, distintos teóricos siguieron diversas líneas de
desarrollo del test: - Klopfer: orientación fenomenológica
- Beck: orientación conductista, y por ende, interesado en la metodología científica
- Piotrowsky: orientación experimental
- Rapaport: orientación psicoanalítica
 Exner integró los distintos métodos basándose en datos empíricos y creando un sistema
ateórico y un lenguaje común a los distintos métodos anteriores.
 A pesar de las claras mejorías metodológicas que el sistema Exner ha producido en el
Rorschach, aún quedan por resolver varias interrogantes, entre las cuales el tema de la validez
es el más complicado.

11.- VALIDEZ EN EL TEST DE RORSCHACH

 La validez se refiere al grado en que un instrumento mide realmente la variable que se desea
medir.
 No se valida un instrumento de medición, sino el empleo que se hace del instrumento.
 La validez es una cuestión de grados (Hernández, Fernández & Baptista, 1991).

 VALIDEZ DE CONSTRUCTO

14
 Es el grado en que puede afirmarse que un instrumento mide un constructo o rasgo teórico.
El constructo es algo que el científico compone con su imaginación, es una variable
abstracta y no concreta.
 Para Hernández, Fernández y Baptista, la validez de constructo es la más importante desde
la perspectiva científica. Entre más elaborado y comprobado se encuentre el marco teórico
que apoya la hipótesis, la validación de constructo puede arrojar más luz sobre la validez de
un instrumento de medición.
 La importancia de la validez de constructo es que los estudios han demostrado que las
técnicas proyectivas, en general, y el Test de Rorschach en particular, poseen buena
validez de constructo cuando se encuentran enmarcados desde una teoría sólida como es
la teoría psicoanalítica (Anastasi, 1998).
 Paul Lerner propone una aproximación al Rorschach que, en contraste con la posición
ateórica de Exner, está impregnada de la teoría psicoanalítica moderna. Mientras que Exner
afirma que el Rorschach es un instrumento donde rara vez participa la proyección, Lerner
considera que se trata de un método fundamentalmente proyectivo que brinda acceso al
mundo interno del individuo.

12.- TEST DE RORSCHACH EN EL ÁMBITO FORENSE

 En primer lugar, el test de Rorschach nos brinda índices cuantitativos. Permite comparar a
distintos sujetos de manera estándar.
 El Rorschach constituye un elemento de medición indirecto. Nos puede brindar información
que no podríamos obtener a través de otros medios, especialmente cuando alguien está
tratando de brindar una imagen favorable de sí.
 El Rorschach también es sensible a los simuladores. Esto debido a que es una técnica
inestructurada.
 El Rorschach permite identificar disposiciones o actitudes a largo plazo, lo que también
podemos denominar rasgos de personalidad. La conducta pasada es el mejor predictor de la
conducta futura (rasgos de personalidad).

13.- HARE PSYCHOPATIC CHECK LIST (PCL-R)

 La psicopatía ha probado ser un constructo teórico sólido que trasciende los sesgos culturales
asociados con otros diagnósticos caracterológicos como el trastorno de personalidad (definido
de acuerdo al DSM-IV).
 La evaluación PCL-R debe ser considerada como parte de la evaluación psicológica.
 Debe ser integrado con otros instrumentos de evaluación u otros datos clínicos y debe ser
presentado como una hipótesis (un hallazgo clínico).
 En el diagnóstico PCL-R las características deben ilustrarse a través de conductas.
 Diagnosticar psicopatía no es lo mismo que diagnosticar un trastorno antisocial de la
personalidad (los rasgos psicopáticos son mucho más específicos que el diagnóstico de
TPAS).
 El PCL-R sólo debe ser utilizado en poblaciones forenses o en personas en prisión donde está
plenamente validado.

14.- EVALUACIÓN FORENSE DE PERSONALIDAD

 Un diagnóstico forense debe integrar los distintos resultados de los tests con la información
biográfica relevante y la observación clínica.
 La tarea más difícil es integrar los hallazgos de los diferentes procedimientos de evaluación en
un cuadro clínico teóricamente consistente y empíricamente acucioso del paciente. En cuanto
al encuadre forense y el diagnóstico de psicopatía, estos hallazgos además deben soportar los
rigores del cross-examination (contra interrogatorio).
 Los resultados de los tests proveen referencias actuales y objetivas para apoyar las hipótesis
clínicas. Nunca, sin embargo, podemos subestimar la importancia principal de la historia y la
entrevista clínica.
 En las evaluaciones forenses la pregunta psicolegal específica debe estar clara para el
examinador antes de comenzar a trabajar en el caso.
 El PCL-R está basado en la observación del individuo y su historia, el Rorschach mide
estructura de personalidad y dinamismos, el MMPI mide el auto-reporte deliberado de
psicopatología y sus distorsiones
 Tomados juntos, estos instrumentos proveen información discriminativa y convergente.

15.- EVALUACIÓN NEUROPSICOLÓGICA

15
 Otra área de fundamental importancia en el ámbito forense es la evaluación del funcionamiento
cognitivo de un sujeto.
 De acuerdo a la legislación chilena, están exentos de responsabilidad criminal aquellos sujetos
que hayan perdido la capacidad para evaluar adecuadamente la realidad y la capacidad para
actuar de manera libre y consciente (demencias moderadas a graves y retardos mentales
moderados a severos).
 Para lo anterior, es fundamental medir con exactitud las capacidades cognitivas de un sujeto
(psicometría).
 Casos típicos donde suelen requerirse este tipo de mediciones:
 Cualquier persona sobre los 70 años que esté siendo procesada
 Interdicciones
 Giro doloso de cheques en personas mayores
 Testamentos
 Agresores sexuales en quien se sospeche demencia o retardo mental
 Víctimas de abuso sexual con retardo mental
 Evaluaciones intelectuales: Escala de Inteligencia de Wechsler para Adultos (WAIS) y niños
(WISC)
 Evaluaciones de deterioro psicoorgánico: Evaluación Neuropsicológica Breve, Test de Bender-
Vip, SKT.
 Desafíos: Luria-Nebraska, Stroop, Wisconsin.

16.- LOS JUICIOS ORALES

 Paso de la psicología clínica en el ámbito forense a la psicología forense con bases clínicas.
 Adaptación de nuevos métodos de evaluación (PCL-R).
 Cuestionamiento de los procedimientos utilizados hasta ahora.
 Creación de normas y estándares de calidad nacionales.
 Creación de la especialidad a nivel universitario.
 Creación de un sistema de acreditación.
 Entrenamiento para testificar frente a la corte.
 Creación de normas éticas.

TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD

1.- DEFINICIONES

 TEMPERAMENTO: disposición innata a reaccionar de forma particular a los estímulos


ambientales, determinado genéticamente. Especifica la intensidad, ritmo y umbral de las
respuestas emocionales.
 CARÁCTER: organización dinámica de los patrones conductuales de un individuo. Es la
manifestación conductual de la identidad del yo.
 PERSONALIDAD: integración dinámica de los patrones conductuales derivados del
temperamento, carácter y los sistemas de valores internalizados.

2.- CLASIFICACIÓN

 OTTO KERNBERG: ESTRUCTURAS DE PERSONALIDAD


 NORMAL: donde no se encuentran trastornos de la personalidad
 NEURÓTICO: donde se encuentran los trastornos de personalidad menos graves
 LIMÍTROFE: donde se encuentran los trastornos de personalidad más severos
 PSICÓTICO

 IDENTIDAD DEL YO: concepto integrado de sí mismo a través del tiempo, y de personas
importantes o significativas.
 JUICIO DE REALIDAD: es diferenciar el yo del no yo, y el origen de los estímulos, y mantener
criterios de realidad socialmente aceptados
 MECANISMOS DE DEFENSA: de mayor a menor nivel adaptativo, son la represión,
intelectualización, racionalización, escisión, identificación proyectiva, idealización primitiva,
omnipotencia, devaluación, etc.

3.- TRASTORNOS MENTALES TRANSITORIOS

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 COMPLETOS: estado crepuscular (psicógeno, orgánico)
 INCOMPLETOS: arrebatos (pérdida momentánea del autodominio como consecuencia de la
ira o de sentimientos afectivos intensos), y obcecaciones (estado de ofuscación transitoria que
desaparece después de haberse producido el fenómeno que la detona; involucra un estado de
ánimo particular preexistente).

Según el artículo 11 Nº 5, constituyen atenuantes el haber actuado por estímulos


tan poderosos que naturalmente produzcan arrebatos y obcecaciones.

4.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS

 TEOFRASTO (200 a.c.)


“El hombre sin escrúpulos pedirá prestado más dinero a una persona a la que
nunca le haya devuelto nada. Cuando vaya a hacer la compra, le recordará al
carnicero que éste le ha quedado algo a deber y le pedirá a cambio algo de carne
y, si puede, huesos para el caldo. Si la estratagema tiene éxito, mucho mejor; si
no, comprará un trozo de tripa y se irá riendo”.

 PHILIPPE PINEL (1801 – 1806) FOLIÈ RAISONNANTE, MANIE SANS DELIRE


“No me sorprendió en absoluto encontrar a muchos locos que no evidenciaban
ninguna lesión de la capacidad de comprensión, pero que estaban bajo el dominio
de una furia abstracta e instintiva, como si únicamente las facultades del afecto
hubiesen sufrido daño”.

 BENJAMIN RUSH (1800 – 1812)


 Describe el pensamiento del delincuente habitual con lucidez del pensamiento, conducta
social condenable, depravación moral innata, y organización original defectuosa en las
partes del cerebro relacionadas con las facultades morales de la mente.
 “La voluntad puede estar trastornada en muchos aspectos, puede convertirse en el
vehículo involuntario de acciones viciosas a través de la instrumentalidad de las
pasiones. Por tanto, las personas con esta enfermedad no pueden explicar nunca
la verdad, sus mentiras parecen calculadas para hacer daño a cualquiera menos a
sí mismos”.

 J. C. PRITCHARD (1835) LOCURA MORAL


 De acuerdo con Pinel en lo de la locura sin delirio, pero discrepa con su neutralidad.
Considera que se trata de conductas para reprender y condenar. Identifica en ellos un
defecto en la capacidad de guiarse por sentimientos naturales (sentimientos intrínsecos y
espontáneos de rectitud, bondad y responsabilidad).
 “Las funciones intelectuales están intactas y sólo se alteran los sentimientos,
temperamento y hábitos. Los principios morales o activos de la mente están
pervertidos o depravados, perdiéndose el autodominio con incapacidad de hablar
del tema propuesto y de conducirse con decencia y propiedad en los asuntos de la
vida”.

 LOMBROSO Y LOS DELINCUENTES DE NACIMIENTO (ESTIGMAS ANTROPOLÓGICOS)

ANATÓMICOS CONDUCTUALES
o Mandíbula grande y protruida Hiperactividad
o Orejas alargadas Irritabilidad
o Frente despejada Impulsividad
o Zurdos Ausencia de altruismo
o Físicamente robustos
o Desarrollo sexual precoz
o Insensibilidad táctil
o Agilidad muscular

 GOUSTER Y LA PERVERSIÓN MORAL DESDE EDADES TEMPRANAS


 Obstinación
 Malevolencia
 Desobediencia
 Irascibilidad
 Mentira
 Negligencia

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 Violencia
 Intrigas
 Tendencia a los excesos, excitación y pasión

 EMIL KRAEPELIN
 2ª EDICIÓN (1887): habla de la “locura moral” como un defecto para contener la
gratificación imprudente de deseos egoístas inmediatos.
 5ª EDICIÓN (1896): habla de “estados psicopáticos” como trastornos constitucionales que
se manifiestan como personalidades mórbidas.
 6ª EDICIÓN (1899): habla de los estados psicopáticos como una de las formas de
degeneración de otros síndromes (obsesiones, impulsos, perversiones).
 7ª EDICIÓN (1903): habla de “personalidades psicopáticas” como formas mórbidas del
desarrollo de la personalidad, degenerativas y crónicas.
 1905: describe 4 tipos de ellas: - los timadores y mentirosos patológicos
- los criminales por impulso
- los criminales profesionales
- los vagabundos mórbidos
 8ª EDICIÓN (1909 – 1915): define los psicópatas con disposición mórbida (osesivos,
impulsivos y perversos sexuales) y los psicópatas con peculiaridades en su personalidad.
Describe 7 clases: - excitables
- inestables
- impulsivos
- excéntricos
- mentirosos y timadores
- antisociales
- pendencieros

 KURT SCHNEIDER (1923 – 1950) Y LA PSICOPATÍA ANTISOCIAL


“Embotamiento emocional no exclusivo en relación con personas de su entorno.
Su carácter es despiadado y carecen de capacidad para sentir vergüenza,
remordimiento, ser conscientes de las cosas y comportarse de un modo decente.
Son fríos, hoscos, desagradables y brutales en sus crímenes. Conocen y
comprenden el código moral, pero no lo incorporan y por tanto estas
personalidades son indiferentes a él”.

 PATRIDGE (1930)
 Diferencia ante la conducta criminal a las personalidades psicopáticas y las sociopatías.

 SIGMUND FREUD (1915 – 1925)


“El trabajo analítico lleva a la sorprendente conclusión de que tales acciones se
producen precisamente porque están prohibidas y, al llevarlas a cabo, la persona
disfruta de una sensación de alivio mental”.

 ALEXANDER (1935) Y LAS RAÍCES DEL CRIMEN


 Describe la conducta antisocial como una reacción compleja entre procesos intrapsíquicos,
fuerzas sociales y disposiciones constitucionales.

 KARPMAN (1941)
 Habla de psicopatía idiopática o verdadera (carecen de sentimiento de culpa, son
insensibles a los sentimientos ajenos, son amenazantes y agresivos, y sin una historia
psicológica facilitadora) y sintomática (en que las acciones surgen de conflictos psicológicos
no resueltos).

 H. CLECKELEY, CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS DE LA PSICOPATÍA


 Ausencia de sentimientos de culpa
 Incapacidad para amar
 Impulsividad
 Superficialidad emocional
 Trato social aparentemente amable
 Incapacidad de aprender de la experiencia
 CRITERIOS CLÍNICOS:
1. encanto e inteligencia
2. ausencia de alucinaciones o trastorno del pensamiento
3. ausencia de nerviosismo o manifestaciones neuróticas
4. indigno de confianza

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5. mentiras e insinceridad
6. ausencia de sentimientos de culpa y vergüenza
7. conducta antisocial sin remordimiento
8. incapacidad de aprender de la experiencia
9. egocentrismo patológico e incapacidad de amar
10. pobreza de reacciones afectivas primordiales
11. ausencia de intuición
12. irresponsabilidad en las relaciones interpersonales
13. omnipotencia frente al consumo de alcohol
14. amenazas suicidas manipulatorias
15. promiscuidad sexual
16. incapacidad para seguir un plan de vida

“Las personalidades psicopáticas no sólo se encuentran en instituciones penitenciarias,


sino también en algunas posiciones sociales más respetadas. En ellos, la apariencia de
normalidad es mucho más firme, la fachada de salud se extiende al aspecto material
superficial”.

 FENICHEL (1945)
 Impulsividad antisocial y compulsiones neuróticas
 Fracaso del super yo en contener impulsos del ello

 FRIELANDER (1945)
 Carácter bajo el dominio del principio del placer

 EISSLER (1949)
 Conducta antisocial que restaura sentimientos de omnipotencia dañados en la infancia
 CRITERIOS PARA PSICOPATÍA DE GRAY Y HUTCHINSON (1964)
 Incapacidad para aprender de la experiencia
 Falta de sentido de la propia responsabilidad
 Incapacidad para establecer relaciones interpersonales
 Falla en el control de impulsos
 Falla en el sentido moral
 Actitud crónica o reiteradamente antisocial
 Ineficacia del castigo para el cambio conductual
 Inmadurez emocional
 Incapacidad para experimentar sentimientos de culpa
 Egocentrismo

 B.BURSTEIN (1972)
 Necesidad de autoafirmación (conducta despectiva)
 Patrón manipulador
 Incapacidad de aprender de la experiencia negativa
 Gran agudeza y capacidad de evaluar situaciones sociales
 La conducta nos desconcierta por desconocer el propósito encubierto

 OTTO KERNBERG (1989) SÍNTOMAS NARCISISTAS DEL ANTISOCIAL


 PATOLOGÍA DEL AMOR A SÍ MISMO
- Excesiva autorreferencia y egocentrismo
- Grandiosidad
- Exhibicionismo
- Superioridad
- Imprudencia
- Ambición
- Dependencia de la admiración
- Superficialidad emocional
 RELACIONES OBJETALES
- Envidia
- Devaluación de los demás
- Comportamiento explotador
 ESTADO BÁSICO DEL YO
- Sentimientos crónicos de vacío
- Incapacidad de aprender
- Sentimientos de soledad
- Avidez de estímulos

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- Sentimientos de inutilidad de la vida
 PATOLOGÍA DEL SUPER YO
- Incapacidad para experimentar melancolía (tristeza reflexiva)
- Cambios de humor importantes

 BECK Y FREEMAN (1990)


 Creencias disfuncionales:
- “necesito ocuparme de mí mismo”
- “necesito ser el agresor o seré la víctima” (si hay que pelear, mejor
matar)
- “los otros están para ser usados”
- “los otros son explotadores, por lo que tengo derecho a explotarlos”.

 R. HARE (1986 – 1991) PCL-R


 Trabajo basado en los criterios de Cleckley, diferencia según el puntaje dos patrones
relacionados.
 PATRÓN PSICOPÁTICO
- Tendencia al egocentrismo
- Encanto superficial
- Egoísmo
- Falta de remordimiento y empatía
- Locuacidad
- Mentiras patológicas
- Inestabilidad
- Falta de responsabilidad en las acciones
 PATRÓN DE VIDA ANTISOCIAL
- Actos delictivos desde la infancia
- Baja tolerancia a la frustración
- Abuso de sustancias
- Forma de vida parasitaria
- Impulsividad
- Conducta ilegal o criminal
- Falta de metas realistas a largo plazo
- Tendencia al aburrimiento
- Necesidad de estimulación

 CLONINGER (1987)
 CARACTERÍSTICAS NEUROBIOLÓGICAS SUBYACENTES
- Alta búsqueda de novedad
- Baja evitación del daño
- Baja dependencia de la recompensa
 EN SEGUNDO ORDEN
- Conducta impulsivo – agresiva
- Oposicionismo
- oportunismo

 SIEVER Y DAVIS (1991) HIPÓTESIS BIOLÓGICA


Menor activación cortical

Respuestas motoras más deshinibidas

Actúan antes de reflexionar por lo que la internalización de los controles sociales es más
problemática.

5.- CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS

 Ignora las reglas sociales


 Manipulador
 Explotador
 Deshonesto
 Sin remordimientos
 Puede realizar actividades criminales
 Se relaciona con otros a través de la intimidación

20
 Frecuentemente tiene antecedentes en la niñez de abusos, abandono y castigos severos
 Consumo frecuente de alcohol o drogas

6.- EPIDEMIOLOGÍA

 3% hombres
 1% mujeres
 más frecuente en zonas urbanas
 residentes nómadas
 hombres con familias amplias
 el cuadro aparece antes de los 15 años de edad
 75% de prevalencia en población penal
 riesgo familiar 5 : 1 en familiares de primer grado

7.- DIAGNÓSTICO

 Difícil por la “máscara de la cordura”


 Transmiten hostilidad al entrevistador, no cooperan
 Pueden presentar signos neurológicos mínimos
 Existe diversidad de criterios que pueden usarse: DSM, PCL-R, etc

8.- DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

 conducta ilegal
 abuso de sustancias
 objetivar nivel SE, recursos culturales, sexo
 excluir EQZ, RM y Manía

9.- CURSO Y PRONÓSTICO

 Es un trastorno crónico
 Tiene su expresión máxima en la adolescencia tardía y adultez temprana
 Presenta una tendencia a remitir con la edad
 Frecuentemente se asocia a somatizaciones, trastornos Afectivos y abuso de sustancias

10.- TRATAMIENTO

 PSICOTERAPIA
 Grupos de autoayuda
 Terapia individual (con clara definición de límites, pues es una difícil posición para el
terapeuta)
 FARMACOTERAPIA
 Tratar síntomas comunes (angustia, depresión, irritabilidad)
 Tratar síntomas específicos (abuso de sustancias, SDAH)
 Mejorar el control de los impulsos (con anticonvulsivantes estabilizadores del ánimo)
ANEXO 1: OTTO KERNBERG Y LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD (*)

Personalidad es el conjunto de rasgos temperamentales y de carácter de una persona. Se


trata de un concepto dinámico, en el que los factores involucrados (temperamento y carácter)
están en continua interacción, movimiento y cambio por procesos de maduración, aprendizaje y
adaptación al entorno. El Temperamento es la disposición innata a reaccionar de manera
particular frente a los estímulos ambientales, dada constitucionalmente, y se evidencia en la
intensidad, ritmos y umbrales de las respuestas emocionales. El Carácter se refiere a la
organización del yo (integración de la imagen del yo, la imagen de los otros y los principios
valóricos) como resultado del aprendizaje desde modelos familiares, culturales y subculturales, en
continua interacción con las preferencias y expectativas personales, etc.
Los rasgos de personalidad son patrones persistentes de formas de percibir, relacionarse
y pensar sobre uno mismo y el entorno, que se ponen de manifiesto a través de las ideas y las
conductas, relativamente estables a lo largo del tiempo Cada rasgo de personalidad refleja la
organización interna de los elementos estructurales mencionados.
Las personalidades normales se caracterizan por la presencia de rasgos moderados en
una configuración caracterológica armónica, sin predominio rígido de un grupo de rasgos. El

(*)
Resumen extraído de los libros “Trastornos Graves de la Personalidad” y “Personalidad y Psicopatología”.

21
individuo tiene expectativas adecuadas a la realidad y tolera bien las frustraciones normales
de la vida. Tiene estabilidad biográfica, afectiva y laboral, capacidad creativa y de amar a otros.
Por último tiene una sensación de control sobre su mundo psíquico.
Trastorno de personalidad no es una enfermedad mental, sino que es cuando los rasgos
temperamentales o de carácter de una persona son anormales (inflexibles y desadaptativos),
con una intensidad suficiente para implicar una perturbación significativa en su
funcionamiento intrapsíquico y/o interpersonal. La inflexibilidad no debe entenderse como el
déficit en el vivenciar o comportarse propio de los enfermos mentales (que no pueden sino
comportarse de manera desviada), sino la falta de libertad personal de vivenciar o comportarse
de una u otra forma. Dicho de otro modo, el grado de forzosidad de los rasgos anormales de
personalidad nunca es total (como sí lo es en el caso de los síntomas de una enfermedad mental)
y siempre conservan un grado importante de libertad; la inflexibilidad es, en parte, resultado del
desconocimiento, rechazo o creencia de que no se puede ser de otro modo.
La valoración de la personalidad debe tener en cuenta los antecedentes étnicos, culturales
y sociales del individuo y siempre debe obtenerse la información de varias fuentes fiables
(familiares, amistades, compañeros de trabajo), ya que mucha información relevante puede ser
omitida por el sujeto en estudio. El observador debe percibir aquellos rasgos que hacen que el
sujeto vivencie o se comporte de una manera alterada, incluyendo la forma como él mismo lo
vivencia (“cómo se vivencia a él mismo”), el significado que subjetivamente él mismo le atribuye a
su forma de ser.
Las características de los trastornos de personalidad suelen hacerse reconocibles durante
la adolescencia o inicio de la vida adulta; antes no es conveniente hacer diagnóstico de
personalidad, ya que se está desarrollando y no es posible predecir cuál será su estructura de
adulto. Más aún, hay que considerar que los procesos dinámicos continuarán a lo largo de toda la
vida (si así no fuera, qué sentido tendría la psicoterapia). Pero sí es posible pesquisar en niños el
desarrollo de rasgos temperamentales y de carácter anormales, ameritando su seguimiento y
eventual intervención terapéutica. Por otro lado, algunos rasgos patológicos del temperamento y
carácter tienden a atenuarse con el paso de los años.

DIAGNÓSTICO ESTRUCTURAL: DIFERENCIACIÓN EN LA ORGANIZACIÓN DE LA


PERSONALIDAD

Intentar establecer la personalidad de un individuo por medio de la sola descripción de sus


rasgos puede ser particularmente engañoso. El método descriptivo puede inducir a errores en el
diagnóstico diferencial con enfermedades mentales, trastornos propios de determinadas etapas
del desarrollo, trastornos adaptativos e incluso entre diferentes trastornos de personalidad. El
enfoque estructural que a continuación se propone se fundamenta en la teoría psicoanalítica, que
históricamente ha presentado a la psiquis (el “yo”) compuesto por estructuras (yo, ello, super-yo)
lentamente cambiantes (configuraciones dinámicas) que determinan la canalización de los
procesos mentales o vivencias, las que a su vez poseen umbrales de activación específicos.
El modelo que a continuación se presenta pertenece al Dr. Otto Kernberg; ofrece múltiples
ventajas comparativas con otros modelos de análisis de la personalidad, entre las que destaco:
 Permite comprender la organización estructural sobre la que se estabiliza todo el aparato
mental, mediando entre los factores etiológicos (genéticos, familiares, psicosociales,
psicodinámicos, etc.) y las manifestaciones conductuales directas (incluso de enfermedades
mentales intercurrentes, si las hay).
 Los criterios estructurales complementan las descripciones que se pueden hacer de la
conducta habitual del sujeto, aumentando la precisión al momento de hacer diagnóstico
diferencial.
 El grado y calidad de anormalidad de estos criterios permite establecer un pronóstico de
conducta y éxito terapéutico futuros.

Los criterios estructurales a analizar son los siguientes:


 Identidad del yo: imagen de sí mismo (cómo se describe en las diferentes
etapas del desarrollo, cómo se siente ser él, etc.), imagen de los otros significativos (figuras
parentales, hermanos, pareja, hijos, sociedad en la que vive, etc.), y los principios y valores a
los que adscribe (no lo que le enseñaron, sino aquello en lo que cree profundamente, la
imagen ideal de sí mismo y de los demás, etc.). Debe evaluarse la estabilidad/inestabilidad,
fortaleza/debilidad de estos elementos en la estructura yoica, el grado de integración de los
elementos positivos y negativos de cada característica y la correspondencia entre unas y otras.
 Los mecanismos de defensa intrapsíquicos corresponden a operaciones que
el individuo habitualmente emplea para estabilizar el yo y sus procesos mentales, cuando
percibe amenazas de origen externo o interno (fuentes de ansiedad y/o frustración). Mientras
más estable es el yo, mejor se tolera la ansiedad y las frustraciones, y menos se requerirán
mecanismos de defensa que lo estabilicen, o éstos serán del tipo sublimatorio (es decir, los

22
impulsos negativos son canalizados en comportamientos socialmente aceptables y
adaptativos). Mientras más inestable el yo, menos se tolera la ansiedad y más se recurrirá a
mecanismos defensivos, con lo que la resolución del conflicto se estanca (e incluso empeora),
impidiendo una buena adaptación.
 El control voluntario de los impulsos es un asunto que debe analizarse aparte, ya que en él
participan significativamente factores genéticos y constitucionales. Impulsividad se define como
la dificultad para resistir un impulso, una motivación o una tentación de llevar a cabo un acto
perjudicial para la persona o para los demás (agresividad, violencia, juegos desadaptados,
robos, incendios, atracones de comida, drogas, etc.). El paso del impulso al acto ocurre sin
mediar procesos reflexivos.
 El término insight se refiere a la capacidad de hacer autoobservación consciente de los
propios impulsos y sentimientos que permanecían inconscientes; esto necesariamente significa
cambio a nivel estructural, porque el único modo de lograrlo es venciendo las defensas
(resistencias) intrapsíquicas.
 El juicio de realidad ya fue revisado en el capítulo de psicosis; cuando está alterado, sirve
como criterio de exclusión de los trastornos de personalidad.

CRITERIOS NEURÓTICO LIMÍTROFE PSICÓTICO


- Identidad yoica bien - Identidad yoica débil, - Identidad yoica
IDENTIDAD desarrolla- inestable y desin-
DEL YO da, estable, integrada y polarizada. tegrada y difusa.
fuerte. - Difusión de la identidad. - Se pierden los
- Super-yo bien integrado, - Super-yo deteriorado,mal límites
estable. integrado del yo.
- Alto nivel adaptativo. - Bajo nivel adaptativo. - Muy bajo nivel
- Buena capacidad de - Pobre capacidad de hacer adapta-
MECANISM insight. insight. tivo.
OS DE - Toleran la ansiedad. - Mala tolerancia a la - No hay regulación
DEFENSA - Controlan impulsos ansiedad y de-
Y NIVEL agresivos. las frustraciones. fensiva.
ADAPTATIV - Mecanismos defensivos de - Mal control de impulsos - No hay capacidad
O alto agresivos. de
nivel adaptativo: - Mecanismos defensivos de hacer insight.
sublimación , bajo - Hay regresión
altruismo, racionalización , nivel adaptativo : acting - psicóti-
auto- out, ca, autismo y
observación. Los escisión , identificación escisión.
problemas de- proyectiva, - No toleran la
rivan de la represión y la idealización, devaluación, ansiedad
culpa. agresión o frustración.
pasiva, negación, etc.
JUICIO DE - Bien conservado - Bien conservado - Alterado,
REALIDAD interpretación
delirante de la
realidad.

La personalidad normal se caracteriza por un concepto integrado del sí mismo y de las


otras personas significativas del sujeto (que en conjunto conforman la identidad del yo), lo que se
refleja en una sensación interna y apariencia externa de autocoherencia y fortaleza. Esto es
fundamental para tener una autoestima normal, capacidad de sentir placer y gusto por la vida,
amar a otros y controlar los impulsos. También asegura la posibilidad de llevar a cabo los propios
deseos, capacidades y compromisos a largo plazo. La visión integrada de las otras personas
significativas permite una evaluación apropiada de los demás, la empatía y el establecimiento de
relaciones de dependencia maduras manteniendo un sentido consistente de autonomía. La
integración de valores (super–yo), sumada a la fortaleza yoica, permiten sublimar el trabajo
agregándole consistencia, persistencia y creatividad, así como también permiten establecer
relaciones de confianza, reciprocidad y compromiso. Un sistema de valores estable y maduro se
refleja en el sentido de responsabilidad, capacidad de autocrítica realista, integridad y flexibilidad
en las consideraciones éticas al momento de tomar decisiones.
La organización neurótica de la personalidad se caracteriza por una identidad del yo
normal y la capacidad de relaciones interpersonales profundas. La fortaleza del yo se refleja en
tolerancia a la ansiedad, control de los impulsos, funcionamiento sublimatorio, efectividad y
creatividad en el trabajo, y capacidad para el amor sexual y la intimidad sólo perturbada por
sentimientos inconscientes de culpa reflejados en patrones patológicos específicos de interacción

23
bajo condiciones de intimidad sexual. Este grupo incluye a las personalidades de tipo evitativo,
obsesivo, depresivo y dependiente.
La organización limítrofe de la personalidad se caracteriza por la difusión de la identidad
del yo con distorsiones e inestabilidad en sus relaciones interpersonales (particularmente en las
relaciones íntimas), falta de metas consistentes y creatividad, poco compromiso hacia el trabajo o
la profesión, incertidumbre, falta de dirección en muchas áreas de sus vidas y grados variables de
patología en su vida sexual. Frecuentemente presentan incapacidad de integrar la ternura con los
sentimientos sexuales, y pueden llevar una vida sexual caótica con tendencias perversas
polimorfas (en las que la sexualidad es reclutada con fines agresivos). Casos severos también
pueden presentar una inhibición generalizada de todas las conductas sexuales por la
predominancia de la agresión. La debilidad del yo se evidencia en falta de tolerancia a la ansiedad
y las frustraciones, mal control de los impulsos y predominancia de mecanismos de defensa
primitivos centrados en la escisión (visión “en blanco y negro”, inestable, polarizada y sin matices
de sí mismo y los demás). Por último, hay grados variables de deterioro del super-yo (valores
internalizados) con frecuentes conductas antisociales. Este grupo incluye a las personalidades
narcicista, antisocial, limítrofe, esquizotípica, esquizoide y paranoide.
La organización psicótica de la personalidad se caracteriza por ausencia de integración de
la identidad del yo, predominancia de mecanismos defensivos centrados en torno a la escisión y
pérdida del juicio de realidad. En estricto rigor, la organización psicótica representa un criterio de
exclusión para los trastornos de personalidad en un sentido clínico (es decir, se corresponde con
los cuadros psicóticos crónicos como Esquizofrenias y Trastornos Delirantes).
RESUMEN DEL ARTÍCULO “PSICOPATÍAS”(1) del Dr. Hugo Marietán(2)

HISTORIA DEL CONCEPTO

Este es un tema que preocupa desde la antigüedad porque siempre hubo personalidades
anormales como parte de la población. Personas cuyo tipo de conducta llamaba fuertemente la
atención y a las que no se las podían calificar de locos ni de cuerdos, estaban en un campo
intermedio. Son individuos que se separan conductualmente del grueso de la población.

Pinel

Philippe Pinel (1745-1826) en 1801 publica su Traité médico philosófique sur l’aliénation
mentale y habla de personas que tienen todas las características de la manía pero que carecen
del delirio (Pinel llamaba manía a los estados de furor persistentes y psicosis florida, distinto del
concepto actual de manía(9). Decía "me admiré de ver muchos locos que en ningún tiempo
presentaban lesión alguna del entendimiento, y que estaban dominados de una especie de instinto
de furor, como si únicamente estuvieran dañadas sus facultades instintivas. La falta de educación
o una educación mal dirigida o bien un natural perverso e indómito, puede ser la causa de esta
especie de enajenación".(6)

Prichard

Tanto Pinel como Prichard luchaban contra la idea, imperante en esos tiempos, del filósofo
Locke quien decía que no podía haber manía (furor, psicosis) sin delirio (es decir sin compromiso
del intelecto). Por lo tanto los jueces no declaraban insano a ninguna persona que no tuviera un
compromiso intelectual manifiesto (delirio). Pinel y Prichard trataban de imponer el concepto de
que existían insanias sin compromiso intelectual, y sí afectivo y volitivo. Es decir que las funciones
mentales (intelecto, afectividad, voluntad) se podían enfermar independientemente. En 1835
James Cowles Prichard (1786-1861) en su obra Treatise on insanity and other disorders affecting
the mind es el que habla de "Moral insanity". El historiador G. Berrios(9) discute la
conceptualización de la insania moral como equivalente a nuestro concepto de psicopatía. Según
este autor Prichard crea el término para referirse a trastornos del comportamiento cuya insania
característica común era la ausencia de delirio. Y lo hace con una finalidad forense, para poder
ubicar dentro de las insanias a enfermedades como la maníaco depresiva sin características
psicóticas. Así describe como insanias morales típicas a casos "donde la tendencia hacia la
melancolía y la pena es el rasgo característico. El individuo rodeado de todas las comodidades de
la existencia, se trasforma en triste y abatido, sin esperanzas. Este estado de tristeza y melancolía
da paso a un período de condición opuesta de excitación preternatural. En esta forma de
(1)
Este trabajo es resultado de un resumen de tres clases dictadas para el Curso Superior de Especialistas en Psiquiatría, en la
materia Clínica III, de la Unidad Académica Borda (UBA) en octubre de 1998.

(2)
Médico psiquiatra, Hospital "José T. Borda". Docente Adscrito de Salud Mental, Facultad de Medicina (UBA). Uruguay 292 4º D,
Telefax 254-2261, e-mail: hugo@marietan.com

24
desarreglo moral la mente genera una necesidad de autodominio con continua excitación, una
inusual expresión de sentimientos fuertes. Así, una mujer modesta y discreta se trasforma en
violenta y abrupta en sus maneras, locuaz, impetuosa y gritona". Queda claro que Prichard no está
hablando de una personalidad psicopática.

Este documento cuneiforme pertenece a la correspondencia que Shamshiadad (1813-1781


a.C.), poderoso gobernante de Babilonia, le dirigía a uno de sus hijos, a cargo de un sector del
reino: "¿Eres un niño en vez de un hombre, no tienes barba en el mentón? Ni siquiera ahora que
has alcanzado la madurez has fundado un hogar... ¿Quién hay que cuide tu hogar? ¿Acaso no
ocurre que si un administrador no cumple sus funciones, aunque sólo sea durante dos o tres días,
la administración se viene abajo? Entonces, ¿por qué no has nombrado a un hombre para ese
puesto? Mientras tu hermano ha obtenido una gran victoria aquí, tu permaneces ahí (en Mari),
recostado entre mujeres. En lo que a ti se refiere ¿cuánto tiempo tendremos que seguir
guiándote? ¿cuánto tiempo serás incapaz de administrar tu propia casa? ¿acaso no ves que tu
hermano manda ejércitos extensos?"(14)

Morel

Morel (1857) parte de lo religioso para elaborar su teoría de la degeneración. El hombre ha


sido creado siguiendo un tipo primitivo perfecto y toda desviación de ese tipo perfecto es una
degeneración. La esencia del tipo primitivo y, por lo tanto, de la naturaleza humana, es la
dominación de lo moral sobre lo físico. El cuerpo no es más que "el instrumento de la inteligencia".
La enfermedad mental invierte esta jerarquía y convierte en bestia al humano. Una enfermedad
mental no es más que la expresión sintomática de las relaciones anormales que se establecen
entre la inteligencia y su instrumento enfermo, el cuerpo. La degeneración de un individuo se va
trasmitiendo (y agravando) a lo largo de las generaciones hasta llegar a la decadencia
(recordemos que Darwin da a conocer sus investigaciones en 1854)(10). Valentín Magnan y sus
seguidores quitarán lo religioso de estas ideas y acentuarán los aspectos neurobiológicos. Estos
conceptos van a afirmar la ideología de la herencia y de la predisposición en varias teorías sobre
las enfermedades mentales.

Koch y Gross
En 1888, el alemán J. Koch (7) habla de inferioridades psicopáticas, pero dice inferioridades
en sentido social y no moral como se entiende erróneamente (3). Para Koch, entonces, las
inferioridades psicopáticas eran congénitas y permanentes y las dividía en tres formas: disposición
psicopática, tara psíquica congénita y degeneración psicopática. Dentro de la primera forma se
encuentran los asténicos de Schneider, dentro de la tara incluye a "las almas impresionables, los
sentimentalistas lacrimosos, los soñadores y fantásticos, los huraños, los apocados, los
escrupulosos morales, los delicados y susceptibles, los caprichosos, los exaltados, los
excéntricos, los justicieros, los reformadores del estado y del mundo, los tercos y los porfiados, los
(3)
Según Nerio Rojas "se da el nombre de constitución psicopática a un desequilibrio psíquico degenerativo, congénito, de grado
leve, pero que da un tinte anormal a la personalidad. Estas constituciones son formas especiales de la personalidad psíquica, con
predominio de tendencias ya anormales por su dirección y su grado. Así se han individualizados las constituciones asténica,
emotiva, esquizoide, paranoide, perversa, ciclotímica, y mitomaníaca.

En la constitución perversa las anomalías son casi exclusiva de los instintos, lo que hace a los sujetos antisociales y
peligrosos. Son, según Regis: amorales, inafectivos, inadaptados e impulsivos. Con respecto a las perversiones instintivas Dupré las
agrupaba por el tipo de instinto involucrado. Así los trastornos del instinto de conservación incluían: suicidio, suicidio ampliado,
prodigalidad, avaricia, toxicomanía, etcétera; los del instinto de reproducción: satiriasis, homosexualidad, prostitución, parafilias,
etcétera; los del instinto de sociabilidad: crueldad, egoísmo, amoralidad, criminalidad, destructividad, inadaptabilidad, etcétera.

La constitución mitomaníaca según Dupré es la tendencia patológica más o menos voluntaria y consciente a la mentira y a
la creación de fábulas, por el sólo placer de mentir. Tiene tres formas: vanidosa (deseo de llamar la atención, autoacusación,
invención, fanfarronería, simulación de lesiones y atentados al pudor); maligna (maliciosa, mistificación, calumnia); perversa
(estafadores, acusaciones, difamaciones públicas).

Para Cesar Lombroso existía una psicología del delincuente que incluía estos rasgos: insensibilidad moral, falta de
compasión, desprecio por la vida ajena y la propia, inestabilidad y exceso en los afectos, vanidad, crueldad, voluptuosidad, pereza,
toxicomanía, imprevisión, cinismo, mentiras...(2).

Sobre el concepto de antisocial, o bien como lo denominaba Schneider "personalidad desalmada", anotamos la descripción
hecha por el profesor Antonio Bruno en su tesis del año 1958 (1), que siguiendo el criterio de Regis, resume en cinco términos la
sintomatología de este cuadro. Y ellos son:
1. Inafectividad. Desde niño se observa un desapego y el carácter disimulado. No manifiesta inclinación por nadie, pero no es
indiferente al afecto que se le brinda. No comprende los afectos y la frialdad emocional es su signo.
2. Amoralidad. Son insensibles moralmente. Falta el juicio moral y la noción de ética. Algunos autores como Lombroso dicen
que estas personas también tiene hipoalgesia (mucha tolerancia al dolor físico)
3. Impulsividad.
4. Inadaptabilidad. Son crueles. Hay una tendencia a lo delictivo y a no respetar las jerarquías. Se molestan con las
autoridades. No respetan los reglamentos escolares. No respetan la jerarquía en los trabajos.
5. Incorregibilidad. Son incorregibles porque son insensibles al castigo o al premio(5).

25
orgullosos, los indiscretos, los burlones, los vanidosos y los presumidos, los trotacalles y los
noveleros, los inquietos, los malvados, los estrafalarios, los coleccionistas y los inventores, los
genios fracasados y no fracasados". Todos estos estados son causados por inferioridades
congénitas de la constitución cerebral, pero no son consideradas enfermedades. Otto Gross,
austríaco, opinaba que el retardo de la neurona para estabilizarse después de la descarga
eléctrica determinaba diferencias en el carácter. Así en su libro "Inferioridades Psicopáticas" la
recuperación neuronal rápida determinaba individuos tranquilos, y los de estabilización neuronal
más lenta (es decir mayor duración de la estimulación), serían los excitables (inferioridades). Esto
influyó en Jung, quién llamó introvertidos y extravertidos a estos tipos de Gross(9).

Kraepelin

Kraepelin, cuando hace la clasificación de las enfermedades mentales en 1904 (7º edición),
usa el término "personalidad psicopática" para referirse, precisamente, a este tipo de personas
que no son ni neuróticos, ni psicóticos, no están en el esquema de manía - depresión, pero que sí
tienen un choque en cuanto a los parámetros sociales imperantes. Incluye en ellos a los criminales
congénitos, la homosexualidad, los estados obsesivos, la locura impulsiva, los inconstantes, los
embusteros y farsantes y los seudolitigantes (7). Para Kraepelin, las personalidades psicopáticas
son formas frustradas de psicosis, las define siguiendo un criterio fundamentalmente genético y
considera que sus defectos se limitan esencialmente a la vida afectiva y a la voluntad.(5)

Schneider

En 1923, Schneider da un sello al problema y hace una conceptualización y clasificación de


lo que es la personalidad psicopática, que continúa vigente. Schneider(7) descarta en el concepto
de personalidad a la inteligencia, los instintos y sentimientos corporales y la define como al
"conjunto de los sentimientos y valoraciones, de las tendencias y voliciones", limitándolos al plano
psíquico. Para K. Schneider las personalidades psicopáticas son un subconjunto de las
personalidades anormales (de acuerdo con criterio estadístico, o sea que los tipos puros son
pocos), con la particularidad que sufren por su anormalidad o hacen sufrir, bajo ella, a la sociedad.
Pero no por ello pueden ser nominadas como patológicas, y aún "la valoración de hacer sufrir a la
sociedad es relativo y subjetivo: un revolucionario es un psicópata para algunos y un héroe para
otros". En consecuencia no es válido realizar un diagnóstico al modo de las enfermedades. A lo
sumo se puede mostrar, subrayar, destacar en ellos propiedades que los caracterizan de manera
sorprendente, sin tener con ello en nuestras manos nada comparable a los síntomas de las
enfermedades. Un psicópata depresivo es, simplemente, un hombre así.

Hay un determinismo en la concepción schneideriana de psicopatía, los psicópatas "tienen


que llegar, más o menos, en toda situación vital, bajo todo tipo de circunstancias, a conflictos
internos o externos. El psicópata es un individuo que por sí solo, aunque no se tengan en cuenta
las circunstancias sociales, es una personalidad extraña, apartada del término medio". La
psicopatía no es exógena, su esencia es disposicional, innata, en el sentido de preexistente a las
vivencias. No por ello deja de anotar que toda personalidad se desarrolla, y en esto tiene su parte
el medio ambiente. En consecuencias las anomalías conductuales secundarias a alteraciones
corporales (por ejemplo traumatismos en la corteza orbitaria anterior - investigadas entre otros por
E. Welt, Kleist, Outes-Goldar, Isabel Benítez(16)-) serían pseudopsicopatías. Es decir, la
psicopatía se manifiesta. Debe ser observada por los otros y esa conducta particular valorada
como anómala en relación al término medio, y sufrir o hacer sufrir solamente sobre el eje de su
anomalía. Esto no significa que el psicópata manifieste siempre su psicopatía, tiene oscilaciones
periódicas. Kahn distingue distintos cursos, episódicos, permanentes, periódicos y desarrollos
psicopáticos. Aquí podemos puntualizar que tampoco la conducta del psicópata es toda
psicopática, coexisten con ellas conductas adaptadas que le permiten pasar desapercibido en
muchas áreas de su desempeño social. Esta integración conductual, adaptado/psicopático, que se
constata con mayor frecuencia en las anomalías sexuales (donde lo psicopático se suele
manifestar en la privacidad) se hace más difícil de ver cuando lo psicopático se expresa sólo en
determinadas circunstancias o sobre determinado tipo de personas. El psicópata busca su
equilibrio en el otro complementario. La vivencia de no estar completo genera tensión, sufrimiento
al decir de Schneider, y aunque encuentre las circunstancias, personas, cosas o actos
complementarios que hacen bajar su nivel de tensión, siempre queda un quantum de tensión
vivenciado como insatisfacción o vacío interior. Es, entonces, el complementario el que debe
pagar por el ajuste incompleto. Para el psicópata su incompletud es o fue producida por otros, por
lo que le parece justo que alguien o algo pague por ello.

De Cleckley al DSM IV

26
En 1941, el americano H. Cleckley, escribe un libro llamado "La máscara de la salud" y se
refiere a este tipo de personas. En 1964 da las características más frecuentes de lo que hoy
llamamos psicópata. En 1961, Karpman dice "dentro de los psicópatas hay dos grandes grupos,
están los depredadores y los parásitos" (haciendo la analogía biológica). "Los depredadores
toman las cosas por la fuerza y los parásitos a través de la astucia y de la pasividad". Henry Ey, en
su "Tratado de psiquiatría" de 1965, incluye a las personalidades psicopáticas dentro del capítulo
de las enfermedades mentales crónicas, que considera como un desequilibrio psíquico
destacando en él las anomalías caracterológicas de las personas y dice que las características
básicas son la antisociabilidad y su impulsividad(5). En 1966 Robins comienza con las bases para
lo que se llamó después, en el DSM, "trastornos de la personalidad".

Sintetizando, hay controversias entre las escuelas. Todas, de alguna forma, apuntan a tres
conceptos básicos. La primera posición (intrínseca) corresponde a la escuela constitucionalista y
es que el psicópata deviene de una constitución especial, viene genéticamente determinado, y, en
consecuencia, poco se puede hacer.La segunda escuela es la social (extrínseca). Ésta dice que la
sociedad hace al psicópata, hace a sus propios criminales por no darles los medios educativos o
económicos necesarios. Existieron dos estilos diferentes de institutos especiales: La escuela
inglesa Lyman (cerrada en 1972), con un sistema disciplinario rígido, autoritario, duro, y la escuela
Wiltwyck (fundada en 1937), estadounidense, en donde la idea era crear un ambiente cálido,
afectuoso, propendiendo a la amistad, una "disciplina de amor" según cita Cinta Molla(3). Los
psicópatas constituían el 35% de la población en ambas escuelas, y si bien Wiltwyck tuvo un
marcado éxito inicial, la tasa de reincidencia en actos antisociales, una vez egresados de estas
instituciones, al cabo de unos años, fue semejante.

La tercera escuela es la psicoanalista, que habla de perversiones sólo en relación con la


sexualidad. Cuando el trastorno implica otras pulsiones, Freud habla de libidinización de dicha
pulsión, que ha sido "pervertida" por la sexualidad. La perversión adulta aparece como la
persistencia o reaparición de un componente parcial de la sexualidad. La perversión sería una
regresión a una fijación anterior de la libido. Recordemos que para Freud el paso a la plena
organización genital supone:
a) la superación del complejo de Edipo,
b) la asunción del complejo de castración y
c) la aceptación de la prohibición del incesto.

Así la perversión llamada fetichismo va ligada a la renegación de la castración. La


perversión sería el negativo de la Neurosis, que hace de la perversión la manifestación en bruto,
no reprimida, de la sexualidad infantil(8).

LA POSTURA DE SCHNEIDER

Para Schneider el psicópata no es un enfermo; el psicópata es un anormal. Esto, teniendo


en cuenta que el criterio a emplear para decir que algo es anormal, es el criterio estadístico.
Entonces dice "si nosotros tenemos distribuida la población según la curva de Gauss, anormales
son aquellos que están en los extremos. El grueso de la población ubicado en el centro sigue los
parámetros conductuales comunes, los del extremo no". Es importante retener este concepto
porque lo que está diciendo Schneider es que no son frecuentes. Es más, son pocos y están en
los extremos de la curva. Hay marginales, desde el punto de vista estadístico, que no son
psicópatas. Según lo expuesto anteriormente, Schneider se pregunta ¿de qué manera se valora a
un psicópata? Como respuesta dice que " son aquellos anormales que sufren o hacen sufrir por su
anomalía".Considera que no interviene, en esto, la inteligencia.

Recuerden que hay dos formas de valorar la normalidad, según el criterio estadístico (la
frecuencia de un item en la población) y según el criterio normativo (es normal lo que se ajusta a
un modelo ideal, una persona debe ser comprensiva, cariñosa, honesta, etcétera). Considerando
los parámetros y la norma puedo decir que si el individuo A cumple la mayoría de estas
normativas es "normal", y si no, no lo es. Schneider dijo que eso era tan subjetivo y tan poco fiable
para hacer un trabajo serio, que él decidió no fijarse en lo que debería ser una persona, sino en lo
que es.

Si ustedes observan el gráfico, se desprende que Schneider tiene un pensamiento


constitucionalista, no por azar estas personas son marginales.

Dentro de las psicopatías, Schneider diferenció distintos tipos, a saber:


1- Hipertímicos
2- Depresivos

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3- Inseguros de sí mismos
4- Fanáticos
5- Necesitados de estimación
6- Lábiles del estado de ánimo
7- Explosivos
8- Desalmados
9- Abúlicos
10-Asténicos

DESALMADO EN LA PAZ, HÉROE EN LA GUERRA

Siguiendo a Darwin se podría especular sobre un por qué del psicópata. Tal vez estas
personas sean un reaseguro de la especie, del grupo. Ante una emergencia alguien debe
responder con características no habituales para hacer frente a la situación totalmente anómala,
imprevista o extraña. Así, en un caso de guerra, aquel que es tildado de desalmado, cruel e
insensible es el héroe. Es aquel que va al frente, que asume riesgos que el grueso no, se arriesga,
y lleva adelante acciones que la mayoría no se animaría a realizar, es el comando de un grupo de
guerra. O sea, esa potencialidad es totalmente desfavorable en tiempo de paz, y puede llevar a
esta persona a desarrollar conductas muy agresiva a su entorno, (delincuencia, criminalidad,
etcétera); en situaciones anómalas se ajusta perfectamente a los requisitos de emergencia que
tienen que desarrollar. Los psicópatas serían parte de la reserva del grupo en caso de
emergencia, pero que en estados normales son absolutamente chocantes para la sociedad.

Aquellas personalidades anormales pueden tener cierta adaptación a la sociedad, como el


caso del psicópata insensible que puede convertirse en un arrojado policía, un buen militar, un
torturador, un gobernante, un talentoso deportista. La anticipación del peligro, el miedo, no los
inhibe para la acción. Y son, en consecuencia, refractarios al condicionamiento aversivo.

Empiezan a manifestar su psicopatía desde la adolescencia y no se van a modificar


después. El psicópata no aprende de ciertas experiencias y menos aún de la argumentación. Hay
rasgos psicopáticos que se observan desde la infancia, crueldades sobre los animales o los otros
niños, desprecio por las jerarquías escolares, aberraciones de conducta, que suelen ser
"amortiguadas" por los docentes y familiares so pretexto de "problemas emocionales" o
"travesuras".

EL PSICÓPATA DEPRESIVO

Es un pesimista anhedónico, (que no disfruta del placer), quejoso y que no encuentra un


sentido, un para qué de valor a la vida. Es una persona que se aburre. Al no encontrar una
finalidad, un para qué de su vida, se aburre, no tiene una meta, un objetivo a seguir.

Hay un personaje en la novela de Arlt "Los siete locos", que se llama "el rufián melancólico".
Es un profesor de matemáticas que regentea algunas chicas para hacer unos pesos. El "rufián
melancólico" repite constantemente "todo, todo muy aburrido". Los estímulos comunes no
alcanzan para generar en él placer o gusto por la vida. Esto es desde siempre, por eso es
importante tenerlo presente para los psicópatas depresivos a los que podríamos llamar
melancoloides.

EL RANGO DE HUMOR

Mayoritariamente tenemos un rango estándar de humor, hay oscilaciones del humor de


acuerdo a la circunstancia, pero es un rango, no es una línea, no es un punto. Ese rango de
humor lo captamos desde pequeños, vamos cotejando y comparando, y asimilándolo,
intoyectándolo. Sabemos que "el argentino" tiene un tipo de rango medio "tanguero" (quejoso, todo
le viene mal y, a veces, algunas alegrías). Decimos que fulano de tal "está bien", porque lo
comparamos con el rango de humor general. A lo mejor, para un zulú nuestro rango de humor es
extraño. Para nosotros un napolitano puede ser un tipo escandaloso y gritón, exagerado. Para un
napolitano esa es la forma de expresarse y de ser. Para nosotros un alemán es frío, tanto que uno
dice "estos tipos no se divierten nunca, ¿cómo hacen alemanitos?". Sin embargo cada cultura
tiene su rango de humor. Las distintas circunstancias de la vida nos elevan, o nos bajan (una
pena, un duelo nos baja). Pero, dentro del grupo, culturalmente "es comprensible lo que le pasa".
"Estando yo en su lugar, reaccionaría de la misma manera". Y eso ¿por qué? Porque tenemos
incorporado ese patrón y ese rango de humor.
AMARGADO

28
El psicópata depresivo está por debajo de este rango de humor "normal", es "mala onda",
pesimista, cara de pocos amigos, anhedónico, quejoso, nada le viene bien. Si se le presenta un
plan, "que te parece si hacemos tal cosa", nos contesta "no, si eso va a fracasar." No hay una
finalidad y todo va a salir mal. Un conocido mío a cualquier proyecto siempre le encontraba "la
quinta pata del gato". Y cuando el proyecto fracasaba, él venía y decía "te dije, te dije que te iba a
ir mal"; y claro, había un 50% de posibilidades de acertar. Viven cavilando sobre lo negativo, la
falta de pureza, lo corrupto, lo vacío del pasado y lo angustiante del futuro. Falta en ellos la
confianza ingenua, la chispa del optimismo, esa fantasía de éxito que nos hace encarar un
proyecto. Todo lo toman en serio, falta la alegría espontánea. Un paciente me decía: "¿doctor, de
qué se ríe la gente? Los veo en mi trabajo que repiten el chiste de un programa televisivo, todos
se ríen, pero yo no le encuentro la gracia".

SER ANORMAL NO ES SINÓNIMO DE SER MALO

Ser psicópata en general, no quiere decir ser mala persona, sino ser distinto. El antisocial
es otra cosa, pero el psicópata desde el punto de vista de Schneider, es el que sufre o hace sufrir
y nada más, nadie dice que sea un delincuente o un mal tipo. El mismo Schneider trata de sacarle
el disvalor social que lleva impreso el término psicópata.

Existen psicópatas que a su vez son antisociales, pero no necesariamente deben ser
antisociales todos los psicópatas. Especialmente en este caso los psicópatas depresivos suelen
tener un excelente desempeño en el área del trabajo, son meticulosos, muy responsables,
cuidadosos, puntuales y, por supuesto, rígidos. Ellos toman el trabajo como lo único que los
entretiene y que los hace sentir útiles. Se quejan siempre, pero jamás faltan al trabajo y son muy
responsables, son socialmente útiles. Lo dice Schneider y nosotros, que ya tenemos algunos años
en esto, lo hemos comprobado. Siempre protestando, rumiando amarguras y cada cosa negativa
que ocurre, él confirma su tesis inicial "esta es una vida de mierda".

LA DEPRESIÓN EN EL NORMAL Y EN EL PSICÓPATA MELANCOLOIDE

¿Dónde está la utilidad clínica de este concepto? Estos psicópatas melancoloides también
pueden tener fases depresivas al igual que el "normal".¿Qué pasa cuando un "normal" entra en
una fase depresiva? La persona está dentro de su rango de humor, tiene la fase depresiva y con
nuestros esfuerzos y, por supuesto, gracias a la naturaleza, después de 6-8 meses se reincorpora
a su rango de humor anterior a la fase. Entonces se dice que tiene una restitución ad integrum. La
experiencia indica que esto no es tan así, pero lo discutiremos en otro artículo. ¿Qué pasa con el
psicópata melancoloide cuando tiene una fase depresiva?. El psicópata depresivo parte de su
estado de humor, hace la fase y nosotros lo vemos cuando está muy depresivo, que es cuando lo
traen los familiares o viene él; tiene las mismas características que cualquier otra depresión mayor
(angustia, ideas suicidas, etcétera).

¿Qué ocurre? Si nosotros desconocemos las características de esta personalidad, cuando


vuelva a su rango de humor, para nosotros todavía está deprimido, porque sigue pesimista,
anhedónico, quejoso, sin finalidad, aburrido. Para nosotros este hombre no salió de la fase, sigue
depresivo, mejoró algunas características de la depresión (suicidio, etcétera), pero continúa
depresivo. ¿Por qué? Porque siempre vamos a tender a llevarlo al rango de "humor normal", cosa
que no va a ocurrir jamás. Entonces uno debe trabajar con estos psicópatas depresivos teniendo
en cuenta que lo melancoloide es su manera de ser. ¿Cómo sabemos eso? ¿Cómo lo captamos?
A través de los familiares. En una buena anamnesis los familiares dicen "mire doctor, él siempre
fue así"; es una manera de ser.

Para evitar la frustración que representa intentar llevarlo vanamente al rango de humor
normal, deben tener en cuenta estos conceptos: recuperarse en la mayoría de las enfermedades
psiquiátricas es, simplemente, llegar al nivel de rendimiento estándar del individuo anterior al
episodio, a eso tenemos que apuntar, no al rendimiento idealizado al que debería llegar cualquier
ser humano, de acuerdo a nuestro criterio de lo que es estar bien. Es simplemente recuperar el
estado de salud anterior y, en el caso de este psicópata, es seguir siendo un melancoloide.

16 CRITERIOS DE CLECKEY (1941)


1. Inexistencia de alucinaciones o de otras manifestaciones de pensamiento irracional.
2. Ausencia de nerviosismo o de manifestaciones neuróticas.
3. Encanto externo y notable inteligencia.
4. Egocentrismo patológico e incapacidad de amar.
5. Gran pobreza de reacciones afectivas básicas.
6. Vida sexual impersonal, trivial y poco integrada.

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7. Falta de sentimientos de culpa y de vergüenza.
8. Indigno de confianza.
9. Mentiras e insinceridad.
10. Pérdida específica de la intuición.
11. Incapacidad para seguir cualquier plan de vida.
12. Conducta antisocial sin aparente remordimiento.
13. Amenazas de suicidio raramente cumplidas.
14. Razonamiento insuficiente o falta de capacidad para aprender la experiencia vivida.
15. Irresponsabilidad en las relaciones interpersonales.
16. Comportamiento fantástico y poco regulable en el consumo de alcohol y drogas.
TIPIFICACIÓN DE ALGUNOS RASGOS

Un rasgo no determina la etiqueta de psicópata, deben reunirse un conjunto de ellos, de lo


contrario pensaríamos que estamos rodeados de psicópatas. Los rasgos deben, además, ser
persistentes y no ocasionales. No deben ser egodistónicos sino que pertenecen a la manera de
ser de la persona. La intensidad y calidad del mismo debe ser evaluada a través de la conducta y
del efecto en su entorno.

El psicópata en su accionar no es visiblemente 100% psicópata. No tiene una característica


física que lo distinga, como buscaba Lombroso. Es uno como nosotros. Puede estar tomando
apunte o dar una clase, ser un compañero de trabajo, un líder social. Sólo cuando actúa
‘psicopáticamente’ se lo puede reconocer. Tampoco son todos brillantes y exitosos, los hay
errabundos y marginales; otros se manifiestan en un ámbito tan privado (perversiones) que,
excepto para el complementario, es una persona común. Estamos de acuerdo con la creencia de
que son pocos, algunas estadísticas señalan un 3% de los varones (1.050.000 accionando o en
crecimiento, para nuestro país) y 1% de las mujeres (350.000).A continuación describimos los
rasgos típicos que se encuentra en la literatura sobre el tema y algunos comentarios propios sobre
los mismos.

Encanto superficial

No todos los psicópatas son encantadores, los hay anodinos, amargados, hoscos y algunos
francamente repulsivos, otros inspiran temor. El grupo de los que utilizan el encanto corresponde
más a los explotadores (estafadores, vividores, parásitos) que lo usan como un medio de
captación. (véase manipulación)

Egocentrismo
(véase más adelante Otto Kernberg)

Demuestra menor reacción afectiva

Algunos autores dicen que hay menor demostración de ansiedad y gran tolerancia a la
angustia en ciertas situaciones penosas para el grueso de la población. Pero (aclaran), funcionan
a veces como ollas a presión, toleran una gran cantidad de angustia y después por hechos
banales, fuera ya de la circunstancia de crisis, la descargan impulsivamente. A veces el psicópata,
en situaciones extremas, conserva la calma, toma decisiones, acciona, se ajusta a las
circunstancias y puede salir bien. Contaba una vez un profesor, por ejemplo, (hablando sobre las
personalidades de acción) que un comisario entra a su departamento y se encuentra con un
delincuente que le apunta con un arma. El policía, sin perder la calma, lo mira fijamente, lo
paraliza, saca el revólver y le pega un tiro. Eran dos personalidades de acción (según el criterio de
D. Liberman), pero una era más fuerte que la otra. Simplemente se limitó a mirarlo, luego lo mató.
Si lo comparamos con un normal que entra a su casa y ve a un tipo con un revólver, la reacción
puede ser muy distinta, tal vez pida por su vida, se arrastre por el suelo, "¿qué querés?", "llevate
todo". Este no.

Vida sexual impersonal

Esto significa que no hay un compromiso afectivo, no hay una resonancia afectiva con
algunas parejas. Esto no quiere decir que el psicópata sea técnicamente un mal amante. Es más,
muchos psicópatas son excelentes amantes desde el punto de vista técnico y utilizan esa
habilidad para manejar a su pareja. El psicópata es aquel que puede copular con una anciana, de
esas que uno mira y dice "no, con esa viejecita yo jamás, ni por un millón de dólares", y sin
embargo el psicópata es capaz de ejercer su técnica con cualquiera. Un paciente joven, me decía
"me fui a Brasil y como no tenía plata para estar allá, iba a una calle muy conocida en Río de
Janeiro donde paraban los taxi boys, me relacionaba con los homosexuales y les cobraba por el

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servicio". Al preguntarle si no se sentía menoscabado en su sexualidad, por comercializar con
homosexuales, él contestaba tranquilamente que ése era el instrumento y la forma que tenía para
seguir en Brasil. A eso se refiere lo que dice vida sexual impersonal. Pueden ser grandes actores
en el terreno afectivo y sexual. Por eso muchas mujeres caen en manos de sujetos que las usan
económicamente (y para muchas mujeres psicópatas ese es su medio de subsistir).

Amenaza de suicidio Como parte de la manipulación.

Razonamiento insuficiente

Es necesario aclarar algo, por un lado decimos que son inteligentes y por otro lado que
tienen razonamientos insuficientes. Muchas palabras me va a ahorrar el caso del emperador del
Norte, con su pavada de andar en el Salón Oval haciendo razonamientos insuficientes. Es muy
simpático, muy agradable, muy inteligente, pero a veces tiene estos razonamientos insuficientes.
Creo que es mejor conceptualizar esto como que el razonamiento es insuficiente para frenar
ciertas apetencias.

No aprenden de la experiencia

El psicópata aprende y mucho de la experiencia. Eso le sirve para manipular a los otros y
conseguir sus metas. Alguien que no aprende de la experiencia queda siempre en el mismo lugar,
anulado. El psicópata no aprende lo que no quiere aprender, lo que va en contramano de sus
principios y de sus necesidades. La repetición de un accionar calificado como erróneo desde el
común responde a satisfacer necesidades profundas, incomprensibles para el que no esté en la
piel del psicópata.

Incapacidad de amar

Creo que el psicópata ama, pero de manera distinta, o a cosas diferentes. Hay afectos del
psicópata que son profundos, pero en las cosas que a él le interesan. Díganme si no han conocido
a un fanático ¿ese afecto es superficial? Ese apego intenso hacia ciertas cosas, que a veces no
son humanas o ni siquiera vivientes, un auto por ejemplo. Para lo que él considera de valor, la
afectividad es intensa, como cualquier otra persona. Pero puede mantener contactos utilitarios, de
ahí viene el tema de superficialidad afectiva mal descripta. Son contactos afectivos utilitarios, para
conseguir algo. Aquí tenemos otra forma de la mentira que es la actuación. Actuar es mentir con el
cuerpo. El psicópata puede actuar afectivamente en el sentido de hacer entrar al otro en el circuito
psicopático a través de los afectos. Una vez utilizada la persona, se la deja a un costado. La
persona dejada a un costado dice que el psicópata tiene una afectividad superficial, que no tiene
capacidad de amar. Y es así, pero con ella.

Mentiras

El psicópata suele mentir, pero hay que distinguir la mentira banal de la mentira psicopática.
El psicópata utiliza la mentira como una herramienta de trabajo más, está tan acostumbrado a
mentir que es difícil captar cuando miente; son los que mienten mirando a los ojos y con una
actitud relajada. No es que el psicópata mienta circunstancialmente y ocasional o
esporádicamente para conseguir desligarse de alguna situación común o estándar. Sabe que está
mintiendo, pero no le importa, no tiene la resonancia o displacer que uno siente cuando miente. Yo
no lo llamaría mentira patológica. Nosotros le damos mucha importancia a las palabras y si
estamos frente a un mentiroso ¿cuál es el valor de esas palabras? ¿Cuál es el grado de verdad de
esas palabras? Tiende a cero. Si utilizamos la sobrevaloración de las palabras, caemos fácilmente
en el circuito psicopático. Por eso no sirven las escalas de autoevaluación, ni el interrogatorio o la
anamnesis. El psicópata dice lo que conviene decir o lo que se espera que conteste. El valor de lo
que dice el psicópata debe ser colocado entre paréntesis. Si ustedes quieren evaluar al psicópata,
lo importante es lo que hace. Evaluamos al psicópata a través de la conducta, de la acción. El
psicópata puede mentir con la palabra o con el cuerpo cuando actúa o simula, y adapta la
actuación a la persona que quiere captar. Así me contaba una madre que su hijo de 15 años le
pedía las cosas con lágrimas en los ojos para enternecerla, y al padre, que se desesperaba por
conseguir el afecto del hijo, lo manejaba con enojos y haciéndose el ofendido.

Comportamiento fantaseoso

Los mitómanos priorizan las fantasías sobre algunas circunstancias reales. El mitómano
trata de adaptar activamente la realidad a su imaginación, a su personaje del momento, de
acuerdo a la circunstancia. El mitómano es un fabulador que actúa su fábula y su mentira

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activamente en la sociedad. Puede convertirse en el personaje que su imaginación creó y hacerlo
actuar en el medio real, generando en todos la sensación de que están frente a un personaje
verdadero. Está el famoso caso de aquel mitómano que se hizo pasar por el hijo del Presidente de
la Organización de Estados Americanos (OEA), Pérez de Cuellar. En una de nuestras provincias
fue agasajado por toda la sociedad y tratado durante bastante tiempo como un personaje de
alcurnia, hasta que finalmente, la madre, que era una mujer de Buenos Aires, encontró a su hijo y
ahí se pudo revelar la verdad. Era simplemente una persona que no estaba relacionada para nada
con Pérez de Cuellar. El patrón de conducta que sigue el mitómano es establecido por su
imaginación, no por la realidad y suelen mudar de personaje, no está siempre en el mismo
personaje.

Drogas, alcohol

Algunos necesitan de la sobre estimulación o el aturdimiento. Un paciente de 16 años me


contaba que mezclaba distintas drogas como cocaína, marihuana y fármacos, no para sentir
placer o estímulos, sino para aturdirse, para estar "como entre nubes".

Se manifiesta en la adolescencia

Estas personas empiezan a manifestar su psicopatía desde la adolescencia. Como otros


autores hemos observados que algunas características psicopáticas se manifiestan desde la
infancia. Así recordamos el caso de un niño de dos años que estrellaba a sus gatos contra las
paredes, logrando matar a uno de ellos. O bien el caso de una niña de siete años que borraba y
volvía a escribir las notas de su libreta de calificaciones.

Necesidades distintas, códigos propios

Las acciones que realiza son, desde el punto de vista del psicópata, totalmente ajustadas a
su escala de valores, a su criterio, por eso es que no tienen culpa. Si han tenido la oportunidad de
estar con psicópatas, saben que si se les dice que hicieron algo mal, que hay cosas que no deben
hacerse, les van a contestar "¿Y quién dice lo que está bien hecho y lo que está mal hecho? ¿qué
es lo normal?".Tienen una forma particular de valoración. El psicópata tiene una escala de
valoración que no coincide, a veces, con la escala de valoración general. No porque el psicópata
desconozca la valoración general, es decir las leyes, no es un negado cognitivo, sino que
antepone su escala de valores con respecto a la de los demás. Tal vez porque tiene necesidades
distintas es que valora de diferente manera. ¿Cómo entender sino la apetencia desmesurada de
poder, las rarezas en la sexualidad, la crueldad en el delito, la masacre innecesaria en el
homicidio? ¿Y qué, si no es una necesidad, hace repetir el mismo accionar?

Inteligencia

En su mayoría son inteligentes.

El costo del objetivo

Tienen un objetivo y lo tratan de conseguir. El costo no es importante, lo importante es


lograrlo pagando la menor factura.

Cosificación

La cosificación del otro, es quitarles los atributos que hacen a las personas semejantes a
uno. Así como para sacar un clavo, utilizamos una tenaza y una vez utilizada, la tiramos en el
cajón de herramientas, así hace el psicópata con las personas, las usa y cuando no le sirven las
deposita en el cajón de herramientas ya usadas. Hace una cosificación de la persona. Es decir, si
yo cosifico al otro, el otro no es igual a mí. Es algo inferior, neutro, a usar. Fíjense que este
concepto de cosificar, en el sentido exacto del término, se puede implementar como ideología. Si
se les da un arma y les ordenan matar a uno de sus compañeros, no lo van a poder matar, "él es
mi compañero, está en mi aula, es una persona como yo". Sólo se pueden matar "cosas". Ahora,
si se los adoctrina de que ese compañero es un asqueroso y repugnante terrorista, una basura
que hay que destruir porque es un peligro para nuestras familias y a nuestra patria, este hombre al
cabo de cierto entrenamiento, puede tomar un revólver y matar o torturar. ¿Por qué? Porque ya
dejó de ser un igual, pasó a ser una cosa peligrosa. Se puede matar a una cosa, pero a una
persona no.

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La cosificación del otro está en forma innata en los psicópatas y como ideología en muchos
los sistemas políticos.

Situación límite (foto no disponible, hay que imaginarse la situación) : El asaltante apunta con la
pistola martillada en el cuello del rehén cosificado como escudo y atadas sus manos con alambre.
Obsérvese el aumento de la base de sustentación del delincuente, las cejas levantadas y ojos
abiertos que denotan máxima alerta; la postura obligada y de indefensión del rehén que tiene los
párpados edematizados por las heridas. La actitud arriesgada del policía, sólo protegido por los
centímetros de la columna en donde se apoya, está respondiendo más a pautas de
adoctrinamiento que al instinto de supervivencia; véase la postura de la mano derecha, abierta y
palmas arriba, de apoyo al discurso persuasivo y la pistola al cinto, no visible en ese ángulo por el
delincuente, quién momentos después se entregó. Tres vidas penden de este complejísimo juego
psicológico de decodificaciones donde la mínima interpretación errónea es mortal. (Tapa del diario
Clarín, 6/11/98, foto: Pablo Bianchi, www.clarin.com.ar)

Persona versus cosa

Esa es la disyuntiva que se presenta en un hombre que abre la puerta de su casa y siente
detrás de él a alguien que le dice "quedate quieto y entrá, o te mato". En ese momento la víctima
no puede dimensionar en toda su magnitud que el que está detrás lo va a matar, lastimar o hacer
un daño tremendo dentro de su casa. Entonces se enfrentan, por un lado alguien que tiene un
claro objetivo y que está haciendo su trabajo (el delincuente), porque ese es su trabajo y eso que
está frente a él (la víctima) es un estorbo, una cosa. Fíjense las distintas psicologías, el psicópata
está haciendo su trabajo, y para él la cosa (la víctima) es un obstáculo que si molesta lo mata sin
problema. Y, por otro lado, la persona que se siente agredida (la víctima), que mira atrás y ve a
otra persona armada (el delincuente). Hay una distancia psicológica impresionante, que se da en
el grueso de la población. Muy pocos son los agredidos que van armados, y menos aún los que
usan las armas para enfrentarse al delincuente. Son muy pocos los que reaccionan así, tal vez
otro como ellos. Pero generalmente esta distancia psicológica es determinante, y el delincuente lo
sabe.

Manipulación y coerción

La cosificación permite explicar varias de las acciones de los psicópatas. Vemos que son
egocéntricos, manipuladores, utilizan a los demás para conseguir sus propios objetivos. Sólo se
puede manipular a alguien si primero se lo ha seducido, si se lo ha captado. Nadie puede
manipular a alguien que no se deje manipular. Nadie puede hacerle hacer algo que el otro no
quiera hacer. Aquí tendríamos que hacer una división virtual en cuanto a lo que uno lógicamente
quiere hacer y lo que irracionalmente desea hacer. Desde el punto de vista de la lógica del
individuo, de los parámetros de las cosas que se deben hacer, uno dice "yo no quería", "me vi
obligado a hacer tal cosa". Pero desde el punto de vista irracional, tal vez no sea así. Aquí esta
una de las cosas nucleares de la psicopatía con relación a los otros. Yo creo que el psicópata
apunta a esto, puede o tiene la facilidad de captar aquellas necesidades irracionales de los otros.
En el caso de un "estafado", en realidad está trabajando con la ambición del otro, porque le ofrece
una "pichincha", una cosa que en situaciones normales sería muy difícil de adquirir. O sea, el
psicópata trabaja sobre esa parte de la ambición del otro y después, evidentemente, lo engaña.
Recuerdo el caso de un viajante que vendía en las provincias máquinas registradoras a un precio
muy por debajo del real (hecho que era muy comprobable para el comprador); pero al panadero le
vendía una máquina específica para el almacenero y viceversa. Al tiempo el comprador lo llamaba
desesperado porque la registradora no le servía y él, muy amablemente y como un favor se la
cambiaba "por otro modelo" a un precio mucho más alto. En la manipulación hay un grado de
libertad del manipulado que se somete a esto, es distinto de la coerción, que es cuando se utiliza
la fuerza o un mecanismo de fuerza en un sentido físico o psicológico para que el otro direccione
hacia un objetivo. Aquí se usa el temor en todo su gradiente.
¿Cuándo un psicópata es beneficioso para el grupo?

Un psicópata es de utilidad general, siempre y cuando, los intereses generales coincidan


con sus objetivos. Ahí se ve, desde afuera, al psicópata generoso, altruista, sacrificado. Y, sin
embargo, él está siguiendo, como siempre, exclusivamente sus objetivos. Lo que ocurre es que
coincide el interés general con el interés particular del psicópata. Cuando ese interés general deja
de coincidir, el psicópata comienza a hacer de las suyas.

Captar las necesidades del otro

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Este tipo de personalidad tiene como rara habilidad captar las necesidades del otro. Esta
capacidad determina otro rasgo importante, que es la seducción, llevando así a los demás a entrar
en un circuito psicopático. El psicópata les demuestra que le son necesarios, pero que él le es
mucho más necesario a ustedes. Entonces se da un circuito entre el psicópata y la otra persona.
Se establece un circuito mutuo para suplir las necesidades. Este concepto lo desarrollaremos en
las conclusiones al referirnos a la comunicación que establece el psicópata con los patrones
irracionales de su víctima. Si agregamos a esto que son inteligentes y manipuladores, nos damos
cuenta de que es muy difícil resistirse a ellos. Relacionarse con un psicópata es un viaje de ida
con retorno complejo.

No toleran el fracaso y menos aún la frustración

Llamamos fracaso al hecho de intentar una acción, llevarla adelante y obtener un resultado
desfavorable. Hablamos de frustración cuando nos topamos con un obstáculo tan difícil que no
podemos ni siquiera intentar la acción para conseguir el objetivo. El fracaso (intentar hacer algo y
que salga mal) genera bronca, rabia y culpa por no haber previsto las consecuencias de la acción,
pero deja siempre una enseñanza "Si yo lo hubiera hecho de tal y cual manera, hubiera salido
bien". En cambio la frustración (no poder llevar adelante la acción) genera sensación de
impotencia. Cuando fracasamos nos ponemos a revisar los pasos que llevaron a ese resultado
desfavorable. Se aprende, se siente culpable de los errores.

Defensa aloplástica

¿Qué pasa con el psicópata? El psicópata no hace ese razonamiento. El psicópata hace lo
que se llama la defensa aloplástica. "Me hicieron fracasar", sitúa la responsabilidad en los otros.
No puede hacer el insight de decir "Yo fui responsable por tal y tal motivo". Ustedes conocen a
psicópatas que son "inocentes de todo". Cuando no pueden salir adelante dicen que la
responsabilidad es del país, que en Estados Unidos sería diferente, podrían progresar, etcétera.
Hacen defensa aloplástica, no se sienten responsables.

La culpa

Para sentir culpa uno debe sentirse responsable de la acción, debe sentir que ha fallado.
Cuando se evalúa que son los otros, el medio o las circunstancias que lo han hecho fallar,
entonces no hay culpa. ¿Por qué un psicópata no tiene culpa? (coloquio)

A: Porque considera al otro como una cosa y no como una persona. Tiene distinta escala de
valores.

M: ¿Por qué tiene distinta escala de valores? ¿De donde viene? ¿Lo trajeron de Estambul?
¿Cómo puede ser que tenga otra escala de valores si nació con nosotros, jugó al fútbol con
nosotros, estaba en nuestra escuela y se conocían nuestros padres?

A: lo que pasa es que el egocéntrico está más atento a su propia necesidad y no a la del grupo.
M: Hay muchos que son así y son los egoístas. Se justifican, pero ellos saben que han cometido
algo vergonzoso. No por eso son psicópatas. Recuerden que los psicópatas son pocos. No
confundan la psicopatía con los egoístas, con los neuróticos, con los ambiciosos, que son otras
variedades dentro de la especie. ¿Por qué no tienen culpa los psicópatas? Los valores morales
vienen de afuera y el individuo los introyecta. El individuo está inmerso en esos valores. ¿Por qué
un individuo cumple una norma?

A: Para evitar el castigo, por empezar.

M: Usted está hablando de que se es bueno a la fuerza, usted está en contra de Sócrates, en
contra de Rousseau (El hombre nace bueno y la sociedad lo hace malo). Se cumple una norma
porque se cree que en el fondo de la norma hay algo bueno para todos, para el grupo. No hay
recompensa suficiente que pueda hacer que uno cumpla una norma, que la siga lealmente,
dignamente, sabiendo que va hacia el mal. Uno cumple la norma porque cree, en el fondo, que
esta norma es para el bien común. Uno cumple una norma porque responde a un bien común, y
es lo dado. Como la sociedad es un resguardo del individuo, entonces se da la retroalimentación,
yo cumplo la normativa y la sociedad me protege a mí, a mis hijos, etcétera. Porque cumplir las
normas corresponde a lo que se llama el bien común. Cuando el individuo comete un acto que es
transgresor, siente culpa. ¿Por qué? Porque él transgrede la ley o la norma, pero pasando a
través de la norma, porque la tiene introyectada. Sabe interiormente que lo que está por hacer es
malo y le genera ese displacer interno llamado culpa. Y no solamente lo sabe, sino que lo siente.

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No solamente sabe la letra, sino también tiene introyectada la melodía, la música de la norma.
Uno atraviesa la norma, la transgrede, pero como resultado obtiene la culpa. Sabe y siente que
está haciendo algo mal. El psicópata, como no tiene introyectada la norma, la bordea. Para él la
norma es un obstáculo, es una piedra a saltar. No la tiene introyectada. Conoce la letra pero no
tiene la música, no tiene la melodía, el sentimiento, no la siente. Rodea la norma como un
obstáculo. Conoce la norma, porque cognitivamente no es un abandonado de Dios, pero no
conoce el sentimiento, no le da importancia al bien común, tal vez no crea que exista el bien
común. Por eso la típica respuesta cuando se le dice "¿Por qué hiciste esto, si no es bueno, no es
normal, no está bien?". Entonces él contesta "¿quién dice que no es normal? ¿Qué, dos o tres
viejos (como decía un paciente mío) se juntaron para decir, esto es malo y esto es bueno?". Uno,
que lo tiene introyectado ni se lo pregunta. La mayoría de nosotros ni se lo plantea. Lo toma como
un acto "casi religioso", un acto de fe, sin razonamiento, sin hacer análisis. Las cosas son así y
punto. Uno no tiene que hacer esto, no tiene que hacer lo otro, ya se sabe que hay qué hacer y
qué no. No hace falta andar explicitando y analizando en cada momento, en cada acción, si es
buena o mala.

A: En realidad, ésta búsqueda del bien común tiene fundamentalmente mayor peso en lo moral.

M: La moral es la forma explícita y simplista de hablar de esto, que es mucho más profundo, una
cosa más implícita. Está introyectada y es algo que se vivencia muy de adentro.

A: Una persona altruista ¿ puede estar encubriendo un egocentrismo psicopático secreto?

M: el altruista es aquel que, manifiestamente, tiende a accionar en pro de la comunidad o de los


otros. Ahora, la motivación que lo lleva a eso puede ser muy amplia. Tal vez el altruista sea una
persona buena. Está esa posibilidad también. No pensemos que detrás del altruista hay una
sublimación en el sentido de Nietzsche. "Cuidado con los altruistas y con los caritativos que se
están lavando a sí mismos", decía Nietzsche, en Genealogía de la moral. Pero existen los
altruistas que son buenos, es decir, también tenemos que creer que existen los buenos. Es cierto
que de acuerdo a nuestra experiencia los buenos parecen pocos. De esa manera, si no tiene
internalizado los valores, ahí sí se entiende dos cosas: ¿Por qué no existe el sentimiento de culpa,
de vergüenza? Vergüenza es la manifestación social de la culpa o del ridículo. La culpa es de uno
con uno mismo, en cambio la vergüenza es la manifestación social de la culpa. ¿Por qué no
aprende ni con argumentación, ni con ciertas experiencias? Porque para él lo que está haciendo
está bien. Es egosintónico con su accionar. Si se entiende esto es fácil entender lo demás. Para
él, lo que está haciendo es correcto de acuerdo a su valoración de las cosas, es correcto para su
propio código. Entonces, si es correcto y sale mal, el responsable no es él, sino que son los otros.
Es la defensa aloplástica. Y es así que el psicópata vuelve a intentarlo otra vez. Bumke decía que
el psicópata vuelve a realizar los actos como en "fotografía". Parecen calcados. Uno, que ha
tenido la suerte, como profesional, de trabajar con estos pocos seres, observa que una y otra vez
come ten los mismos "errores" y de la misma manera, prácticamente, con distintos objetos
(llámese objetos a las personas que están alrededor de ellos). Varían los objetos, pero el accionar,
el patrón de acción es el mismo. De ahí que los yanquis, que son muchos, más de 200 millones, y
entonces los psicópatas son más, buscan el patrón de conducta de un asocial. Buscan a sus
famosos asesinos seriales siguiendo su patrón de conducta, sabiendo que repiten siempre los
mismos pasos en su accionar, como decía Bumke.

El autocastigo psicopático

El psicópata se castiga fuertemente, con mayor dureza y crudeza con que lo harían las
personas si lo juzgaran a él. ¿Cuándo ocurre eso? ¿Cuándo un psicópata toma medidas más
extremas que las que la propia sociedad adoptaría? El psicópata se castiga y de forma también
psicopática, cuando se da cuenta que viola sus propios valores, cuando quebró sus propios
valores, sus normas de conducta, entonces se autocastiga, y a veces con muchísima crueldad, a
través de castigos muy severos. Esto lo van a ver si trabajan con psicópatas, que hacen muchas
barrabasadas con respecto a los demás, pero se sienten al margen de la culpa. Y de pronto
hacen, para ustedes, una pavada, una tontería y se castigan con saña. Y es porque esa tontería
quebró sus propias normas. Es el caso de algunos suicidios raros, por ejemplo. O sea, existe un
mecanismo de autocastigo muy fuerte en el psicópata. Pero,se castiga rara vez, y siguiendo su
lógica.

DESDE EL PSICOANÁLISIS: OTTO KERNBERG

Otto Kernberg,(4) enfatiza en que hay que diferenciar lo que es la conducta antisocial de la
estructura de personalidad antisocial y que es muy importante diferenciar la conducta antisocial de

35
la criminalidad. La criminalidad es un concepto legal, la conducta antisocial es un concepto clínico
psiquiátrico y critica al DSM III, porque la definición de la personalidad antisocial lo realiza en
términos de conducta criminal. Con respecto a la sinonimia, Kernberg dice que el término
tradicional para el tema que estamos tratando, era de persona psicopática. Luego fue reacción
antisocial y el término contemporáneo es personalidad antisocial.

Para este autor, la personalidad antisocial tiene una estructura de personalidad de tipo
narcisística. Kernberg dice que los fundamentos de esta personalidad son: autorreferencia
excesiva, grandiosidad, tendencia a superioridad exhibicionista, dependencia excesiva de
admiración por parte de otros, superficialidad emocional, crisis de inseguridad que alternan con la
grandiosidad usual. Luego, dentro de las relaciones de objeto (con los otros), sería intensa envidia
consciente e inconscientemente, mecanismos contra la envidia, especialmente tendencia de
explotación, incapacidad de depender de otros, falta de empatía con nosotros, falta de
compromiso interno en otras relaciones. Luego habla de las formas leves de patología del
SuperYo, dentro de las estructuras narcisísticas: la incapacidad de experimentar depresión, la
tendencia a tener grandes cambios de ánimo, una tendencia a estar regido por vergüenza en vez
de culpa, el hecho de hacer actos antisociales. En este sentido, el temor a que lo pillen determina
ser honrado y no un sentimiento de una moral interna. El sistema adolece de valor ético adulto, o
sea que, para Kernberg, los valores son infantiles.

La persona narcisística quiere ser admirada, porque es la más rica, la que tiene más
objetos, porque es la más bonita, la mejor vestida, un contraste por querer ser estimada por los
valores más adultos. Y con respecto a la patología del Super Yo grave, que para Kermbeg
constituye el síndrome del narcisismo maligno, las características son: conducta antisocial,
agresión egosintónica dirigida contra otros en forma de sadismo o dirigida contra sí mismo en
forma de tendencias automutiladoras o suicidas, sin depresión y una orientación paranoidea.

En la estructura antisocial propiamente dicha, tenemos conducta antisocial desde la infancia


(mentir, robar, falsificar cheques, prostituirse, asalto, robo, asesinato, robo armado), hay una
ausencia auténtica de capacidad de sentimiento de culpa y de remordimiento. Esto es importante,
porque el psicópata puede presumir de remordimientos y una vez que lo han agarrado (no antes),
puede aparentar culpas y pueden realmente sentirse arrepentidos o demostrar estar arrepentidas,
simplemente para conseguir una atenuación de la pena.

La otra característica es total incapacidad de una relación afectuosa con otros. Hay
relaciones de tipo parasitarias. El paciente, por ejemplo, dice el Dr. Kernberg, puede tener una
excelente relación con su tía, resulta que la tía es la que le da dinero todo el tiempo, es la única
persona con quien se cuida de mantener una buena relación.

Otra característica es la incapacidad de sufrir duelos auténticos, con tristeza y melancolía, y


en lugar de ello surge rabia e impotencia por haber sido derrotados o descubiertos. Estos
pacientes son incapaces de enamorarse o de mantener una relación de amor como parte de sus
relaciones sexuales. Las relaciones sexuales están desprovistas de todo tipo de ternura.

Otra característica que se nota es la ausencia de planear "a futuro" y muchas veces el
individuo actúa, aunque sea muy inteligente, como si no tuviera ninguna conciencia de las
consecuencias para él mismo de su comportamiento. Hay indiferencia por su futuro a largo plazo y
también suscribe (como todo el resto de los clásicos) que hay una falta de capacidad de
aprendizaje, no aprende de sus propios errores y hay una repetición eterna de los mismos
patrones conductuales.

Otro rasgo importante es la incapacidad de identificarse con valores morales. A veces, el


antisocial es un experto en leer las reacciones de los demás, en adivinar lo que van a necesitar o
hacer, pero no pueden captar la dimensión ética. Otto Kemberg postula que el narcisismo
patológico es un componente de la psicopatía, ingresando elementos psicodinámicos en el
diagnóstico de la psicopatía. El narcisismo no patológico es consecuencia de una buena evolución
del Yo, es la aceptación de la realidad, en tanto que la realidad puede ser emplazada para
satisfacer las necesidades (libido) dirigidas hacia el exterior y hacia el objeto. Los sujetos que no
han podido realizar bien esta formación, el ideal del Yo, por no haber interiorizado suficiente amor
y estimación recibido de afuera, muestran unas defensas narcisistas muy fuertes. No se atreven a
dirigir su libido hacia objetos exteriores y consiguientemente se encierran en sí mismos
absteniéndose de recibir, precisamente, de lo que más les falta.

Otto Kernberg cuenta una anécdota que es muy importante y ejemplificadora, que le ocurrió
a él mismo, dice "Yo tenía un psiquiatra en formación que robaba y yo no lo sabía y después de

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terminar su formación me pidió cartas de recomendación. Se las di en dos oportunidades, para
dos ocasiones distintas y después me llegó una carta donde el director de la última institución,
enfurecido, me decía que cómo una persona como yo mandaba cartas de recomendación de
alguien que robaba en forma constante y desmesurada. Este psiquiatra vino a verme para pedirme
una tercera carta de recomendación y entonces yo lo confronté con la información de éstos
directores", y la reacción de él fue "ah, claro, si yo sabía que estos me iban a perseguir". "O sea
que le preocupó que lo persiguieran, no tuvo ninguna preocupación por el cambio mío en la
relación con él. Y cuando yo le pregunté que pensaba él de mi reacción frente a toda esta
situación, él me dijo "me imagino que usted está enojado conmigo, porque yo lo he engañado, si
quiere no me dé la carta". Es decir que no tuvo capacidad de darse cuenta de mi reacción de
tristeza por la pérdida de la relación interna con un hombre que era muy inteligente y como les
dije, yo lo había supervisado durante un tiempo. Ahora ustedes me pueden preguntar ¿cómo
usted no hizo el diagnóstico? Es sumamente difícil, como veremos en algunos momentos más,
hacer el diagnóstico fuera de una situación clínica claramente definida, socialmente hacemos los
errores más garrafales con este tipo de estructura de personalidad, por lo menos en el corto
plazo".

Otto Kernberg hace un diagnóstico diferencial entre tres tipos de estructuras, 1) el síndrome
del narcisismo maligno, 2) la estructura social propiamente dicha, 3) la personalidad narcisística
con conducta antisocial. El síndrome del narcisismo maligno tiene conducta antisocial, tiene una
estructura narcisística y tiene un narcisismo maligno. Pero no tiene capacidad de relaciones no
explotadoras, no tiene capacidad de identificación con valores morales, no tiene capacidad de
compromiso con los otros y no tiene capacidad de sentimientos de culpa. La estructura antisocial,
propiamente tal, tiene conductas antisociales, estructura narcisística, no tiene narcisismo maligno,
sí tienen incapacidad de relaciones no explotadoras, tiene incapacidad de identificación con
valores morales, tiene incapacidad de compromiso con otros, tiene incapacidad de sentimientos
de culpa.

Las personas narcisísticas con conducta antisocial, además de una conducta antisocial
tienen una estructura narcisística, pero no tiene narcisismo maligno, incapacidad de relaciones no
explotadoras, incapacidad de identificación con valores morales, tampoco tienen capacidad de
compromiso con los otros, menos, incapacidad de sentimiento de culpa. Con respecto a esta
última personalidad (narcisismo con conducta antisocial), no tiene síndrome de narcisismo
maligno y solo tiene la personalidad narcisística con conducta antisocial; son individuos cuya
conducta es de tipo pasivo - parasitario.
Henderson había clasificado a los psicópatas en agresivos, pasivos y creadores. Kernberg
discute esto de creadores, pero dice que en la conducta permanentemente agresiva (ataque
armado, robo con asalto, agresión física), hay un síndrome de narscisismo maligno. En cambio,
cuando las tendencias antisociales son pasivas, tenemos la mentira crónica, el robo pasivo, la
explotación parasitaria en lugar de la agresión directa.

La pseudología fantástica corresponde a un síntoma en el que el paciente inventa episodios


novelescos y los narra como si realmente le hubiera ocurrido a él. Son concientes del valor de la
realidad que puede ser atribuida a sus fantasías, pero a veces y por períodos de duración variable,
pueden creer en ellas y vivir así en un mundo de irrealidad. Esto está tomado del Tratado de
Psiquiatría de E. Bleuler.

Dice Kernberg que en todo individuo narcisista deben investigarse las tendencias
antisociales. Pone por caso a un profesor universitario de estructura narcisista al que le preguntó
en medio de la entrevista "¿Ha tenido problemas con la ley o el impulso de estar envuelto en
situaciones que puedan crearle problemas con la ley, por ejemplo, deseos de robar?" Y él le
contestó "¿y cómo lo sabe usted?" Y resulta que el hombre robaba en librerías de arte, porque su
especialidad era el arte y sentía que podía apreciar mucho mejor esos libros que todos los demás
y tenía el derecho de robar los libros que no podía pagar.

Hablando de casos en que existen estructuras neuróticas de personalidad con tendencias


antisociales, no narcisísticas, cuenta el caso de un médico que robaba en la cafetería del hospital
y lo agarraron. Lo iban a expulsar del hospital y lo mandaron al departamento de psiquiatría. Dice
que Kernberg lo examinó y tenía una estructura de personalidad obsesiva y con tendencia
antisocial provocadora, justamente para ser pillado. Había que ser bruto para robar en la cafetería,
siendo el médico del hospital. Robar en la cafetería del mismo hospital era una provocación.
Luego de unos años de tratamiento, este médico no volvió a tener una conducta antisocial
semejante.

37
DSM IV

Nos falta tratar el tema con respecto al DSM IV. En él funciona un rubro que se llama
trastornos de la personalidad. Habíamos definido a la personalidad como una manera de ser.
Decimos que el psicópata no es que tiene una psicopatía en el sentido de que se puede tener una
tuberculosis, o algo transitorio o mutable, sino que es un psicópata. El psicópata es una manera
de ser en el mundo, entonces la pregunta es ¿la personalidad se puede trastornar?. Yo creo que
no se puede hablar de un trastorno de la personalidad, siguiendo este razonamiento. Yo pienso
que el término trastornar o desordenar es inadecuado. Una persona es estable, es una manera de
ser, ¿cómo se va a trastornar? ¿Cómo va a desordenarse? Pienso que el término es totalmente
inadecuado.

Es un intento para no hablar de psicopatías, porque el término psicopatía también está muy
vapuleado, llega a ser algo peyorativo. Alguien comete un acto agresivo porque sí, el cuñado de
uno, por ejemplo, y pasó a ser un psicópata; Leo Kaner ironizaba: "un psicópata es alguién a quien
no se quiere". Pero de ahí a decir que es un trastorno de personalidad hay un trecho.

Otro tema es el de las transformaciones de la personalidad, debida a noxa cerebral


(traumatismo de la corteza orbitaria anterior, tumores, etcétera). Pero aquí la personalidad era de
una manera antes de la noxa y, después, hay un cambio muy notable de la conducta habitual. Por
eso se prefiere usar para estos cuadros el nombre de pseudopsicopatías. En la psicopatía hay una
continuidad conductual, es así desde siempre. En la pseudopsicopatía se pueden distinguir un
antes, la noxa y un después.

Trastornos de la Personalidad según el DSM-IV (13)

 El T.P. paranoide es un patrón de desconfianza y suspicacia que hace que se interpreten


maliciosamente las intenciones de los demás.
 El T.P. esquizoide es un patrón de desconexión de las relaciones sociales y de restricción de la
expresión emocional.
 El T.P. esquizotípico es un patrón de malestar intenso en las relaciones personales,
distorsiones cognoscitivas o perceptivas y excentricidades del comportamiento.
 El T.P. antisocial es un patrón de desprecio y violación de los derechos de los demás.
 El T.P. límite es un patrón de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y
los afectos, y de una notable impulsividad.
 El T.P. histriónico es un patrón de emotividad excesiva y demanda de atención.
 El T.P. narcisista es un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía.
 El T.P. por evitación es un patrón de inhibición social, sentimientos de incompetencia e
hipersensibilidad a la evaluación negativa.
 El T.P. por dependencia es un patrón de comportamiento sumiso y pegajoso relacionado con
una excesiva necesidad de ser cuidadoso.
 El T.P. obsesivo-compulsivo es un patrón de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el
control.

Los trastornos de la personalidad están reunidos en tres grupos que se basan en las
similitudes de sus características. El grupo A incluye los trastornos paranoide, esquizoide y
esquizotípico de la personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer raros o
excéntricos. El grupo B incluye los trastornos antisocial, límite, histriónico y narcisista de la
personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer dramáticos, emotivos o inestables.
El grupo C incluye los trastornos por evitación, por dependencia y obsesivo-compulsivo de la
personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer ansiosos o temerosos. Hay que
señalar que este sistema de agrupamiento, si bien es útil a efectos de investigación o docencia,
tiene importantes limitaciones y no ha sido validado de forma consistente. Además, es frecuente
que los individuos presenten al mismo tiempo varios rasgos de la personalidad pertenecientes a
grupos distintos.

Características diagnósticas

Los rasgos de personalidad son patrones persistentes de formas de percibir, relacionarse y


pensar sobre el entorno y sobre uno mismo que se ponen de manifiesto en una amplia gama de
contextos sociales y personales. Los rasgos de personalidad sólo constituyen trastornos de la
personalidad cuando son inflexibles y desadaptativos y cuando causan un deterioro funcional
significativo o un malestar subjetivo. La característica principal de un trastorno de la personalidad
es un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta
acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto y que se manifiesta en al menos dos de

38
las siguiente áreas: cognoscitiva, afectiva, de la actividad interpersonal o del control de los
impulsos (Criterio A). Este patrón persistente es inflexible y se extiende a una amplia gama de
situaciones personales y sociales (Criterio B) y provoca malestar clínicamente significativo o
deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo (Criterio C). El
patrón es estable y de larga duración y se puede descubrir que su inicio se remonta al menos a la
adolescencia o al principio de la edad adulta (Criterio D). El patrón no es atribuible a una
manifestación o una consecuencia de otro trastorno mental (criterio E) y no es debido a los efectos
fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo, una droga, una medicación o la exposición a
un tóxico) ni a una enfermedad médica (por ejemplo, traumatismo craneal) (Criterio F).

También se proporcionan criterios diagnósticos específicos para cada uno de los trastornos
de la personalidad incluidos en esta sección. Los ítems en cada grupo de criterios para cada uno
de los trastornos de la personalidad específicos son enumerados en orden de importancia
diagnóstica decreciente según los datos relevantes sobre eficiencia diagnóstica (cuando existen).

El diagnóstico de los trastornos de la personalidad requiere una evaluación de los patrones


de actividad del sujeto a largo plazo, y las características particulares de la personalidad han de
estar presentes desde el principio de la edad adulta. Los rasgos de personalidad que definen
estos trastornos también tienen que diferenciarse de las características que surgen como
respuesta a estresantes situacionales específicos o a estados mentales más transitorios (por
ejemplo: trastornos del estado de ánimo o de ansiedad, intoxicación por sustancias). El clínico
tiene que valorar la estabilidad de los rasgos de personalidad a lo largo del tiempo y en
situaciones diferentes. La evaluación también puede verse complicada por el hecho de que las
características que definen un trastorno de la personalidad en ocasiones no son consideradas
problemáticas por el sujeto (por ejemplo, los rasgos son a menudo considerados egosintónicos).
Para ayudar a salvar esta dificultad, es útil la información aportada por otros observadores.

GRUPO A: TRASTORNO DE PERSONALIDAD PARANOIDE

Vamos a hablar del paranoide(12), para tomar un solo ejemplo, como lo encara el DSM IV,
ustedes van a ver que la esencia del paranoide es la desconfianza, la falta de fe. La fe es una
creencia ingenua, no analizable, de un precepto, de una doctrina. Cuando uno usa la fe como
fundamento, no se cuestiona nada. En general usamos este patrón de fe para movernos en la
vida. Creemos que las cosas van a salir bien o que las cosas se van a repetir tal cual se repitieron
ayer o antes de ayer y van a seguir con una proyección semejante, que vamos a entrar a nuestra
casa y no va a haber un extraño robándonos, no vamos a encontrar muertos a nuestros familiares,
o que no va a caer una bomba en Buenos Aires, en fin, hay toda una serie de creencias que nos
ayudan a vivir tranquilos. En el paranoide se produce una ruptura de esta fe, de esta confianza
básica. Dice "esto que se me presenta hay que razonarlo", es decir no se entrega
espontáneamente a las circunstancias, sino que utiliza una herramienta, que es el razonamiento.
Esto le produce duda, quiebra la fe, por eso el paranoide es una persona que está alerta, a la
expectativa, en lucha ante la posibilidad de que algo sea agresivo para él. Rápidamente nos
damos cuenta de que el paranoide es un hombre temeroso y que en la esencia del paranoide está
el miedo.

¿Por qué uno se defiende? Uno se defiende porque tiene miedo. Está temeroso de ser
perjudicado, atacado. Es un hombre a la defensiva. Y cuando uno está a la defensiva, no es
espontáneo, está tenso. Cuando se está en lucha no se puede disfrutar. Recién cuando uno se
relaja puede disfrutar, sino está a la expectativa, hiperalerta, mirando de dónde va a venir el
sablazo. El miedo subyace en todo. Una vez que entendimos esto, rápidamente se entienden las
demás cosas, lo de la suspicacia, lo de buscar las claves "este me dijo tal cosa, ¿qué me habrá
querido decir?". En un grupo "aquellos dos están hablando, ¿a ver si están hablando algo en
contra mío?". Ahí viene la autorreferencia, la susceptibilidad, estar pensando de qué manera una
leve señal, despierte una reacción grande, esa es la susceptibilidad. Son hiperrazonantes y el tipo
de razonamiento que usan es el deductivo, es decir, parten de un concepto general y lo adaptan a
los hechos particulares. En otras palabras, son prejuiciosos. O sea, se manejan con un juicio
previo y tratan después de corroborarlo con lo que está pasando.

Un ejemplo rápido: parten del prejuicio "mi pareja me es infiel" y desde ahí tratan de buscar
elementos, hechos particulares que puedan corroborar el pensamiento inicial, el prejuicio de ser
engañado por su pareja. No es un razonamiento de tipo inductivo, que parte de los hechos
particulares, y por sumatoria obtiene una conclusión general. Por ejemplo, la esposa llega tarde, la
ropa está toda arrugada, tiene pastitos en el pelo, etcétera. Y concluye inductivamente que tal vez
lo engaña. Ese es el pensamiento inductivo.

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Este exceso de razonamiento tiene sus pro y sus contras. Le da al paranoide cierto aire de
suficiencia. Suelen ser inteligentes, con un buen capital ideativo. Y creen que siempre tienen
razón. Son muy críticos, no están conformes, siempre les falta algo, no están satisfechos nunca.
Es el famoso "si, pero yo lo hubiera hecho así". El paranoide es descalificador.

La otra característica es el respeto por las jerarquías, es una persona que cuando respeta a
su jefe, es un muy buen colaborador y puede llegar a ser sumiso a pesar de que es un
hipervalorado. Puede tener acciones de esclavo, cuando su jefe le da órdenes y a su vez ser un
tirano con sus subordinados o con su la familia. Tiene un manejo del humor bastante particular,
con los amigos puede ser alegre, compañero, y dentro de casa es un amargado, seco.

Cuando se leen los criterios que maneja el DSM IV, como en este caso que describimos al
paranoide, se llega a la conclusión que uno conoce a muchos paranoides tanto en su trabajo como
entre sus familiares o incluso uno mismo. Es decir que son muchos los que pueden ser señalados
como paranoides. Es entonces evidente el choque conceptual con Schneider, para quien los
psicópatas son pocos. Creo que el DSM IV es más una tipología, un estudio sobre variedades
conductuales, que una conceptualización sobre psicopatías, salvo en el tipificado como trastorno
de la personalidad antisocial.

ROBERT D. HARE

Basados en los trabajos de Cleckley, en 1976, Hare, Hart y Harpur, han propuesto diez
criterios para el trastorno de la personalidad psicopática (1991) que son los siguientes:
1. Locuacidad y encanto superficial;
2. Autovaloración exageradamente alta/arrogancia;
3. Ausencia total de remordimiento;
4. Ausencia de empatía en las relaciones personales;
5. Manipulación ajena con recurso frecuente de engaño;
6. Problemas de conducta en la infancia;
7. Conducta antisocial en la vida adulta;
8. Impulsividad;
9. Ausencia de autocontrol;
10. Irresponsabilidad.

Para hacer el diagnóstico de trastorno antisocial de la personalidad, se requiere contar con


18 años como mínimo y presentar alteraciones de conducta antes de los 15 años. Entre los
factores más comunes de los trastornos de conducta antes de los 15 años, se presenta fracaso
escolar, ausentismo, falsificación de notas, expulsión de la escuela, fugas de la casa,
comportamientos violentos, actos de bandalismo, crueldad con las personas y animales, mentiras
y robos reiterados, promiscuidad sexual precoz, contacto temprano con el alcohol o drogas,
etcétera. El denominador común de todos estos factores es la transgresión de las normas de
conducta en el hogar y frente a la sociedad.

Psychopathy checklist reviset (PCL-R) Hare 1991 (para información de cómo usar esta escala y
conseguir los materiales necesarios, consultar en internet: www.hare.org)

Escala de Psicopatía de Hare (PCL) 2 1 0

1 Locuacidad
1 Encanto superficial
1 Sensación grandiosa de autovalía
1 Mentiras patológicas
1 Dirección
1 Manipulación
1 Falta de remordimiento y culpabilidad
1 Escasa profundidad en los afectos
1 Inestabilidad
1 Falta de empatía
1 Fracaso de aceptar responsabilidad de las propias acciones
2 Necesidad de estimulación
2 Tendencia al aburrimiento
2 Estilo de vida parásito
2 Escaso control conductual
2 Problemas de conducta tempranos
2 Falta de metas realistas a largo plazo

40
2 Impulsividad
2 Irresponsabilidad
2 Delincuencia juvenil y revocación de la libertad condicional

Totales

Puntuación:
F1= Rasgos centrales de la psicopatía.
F2= Rasgos de inestabilidad.
Total:
Valoración:
2 Puntos: cuando la conducta del sujeto es consistente y se ajusta a la cualidad o intención del
ítem.
1 Punto: el ítem se ajusta en cierta medida pero no en el grado requerido para puntuar dos.
Existen dudas, conflictos en la información que no pueden resolverse en favor de una puntuación
2, ni tampoco en 0.
0 Puntos: el ítem no se adecua. El sujeto no muestra el rasgo o la conducta en cuestión que
propone el ítem.

Conclusión:
0-20: normales.
21-30: grupo medio.
31 o más: psicópata.

EL COMPLEMENTARIO DEL PSICÓPATA

Cuando se está intrincado con un psicópata ¿cómo salir y sobrevivir en el intento? La


primera pregunta que hay que hacerse frente al paciente que está en manos de un psicópata es
cómo entró y por qué Yo tenía una paciente que era la ex esposa de un profesional exitoso.
Estaban separados, él vivía en Capital y ella en la zona sur. Lo que se repetía en el patrón
conductual era, con algunas variaciones, lo siguiente: a las dos de la mañana ella lo llama a él y le
dice "me tomé 6 frascos de Lexotanil y no hay nadie en casa, así que te digo adios". Entonces él
iba raudamente hasta la zona sur, produciéndose una y otra vez los mismos hechos. Este hombre
subía al dormitorio (por supuesto que ella había tomado la medicación), la agarraba de la ropa y
tomándola del pelo (vivía en un dúplex), la arrastraba por las escaleras. Llegaban al lavadero, le
ponía el dedo en la garganta y la hacía vomitar, todo esto a golpes. Luego la llevaba al hospital de
la zona y ahí le hacían el lavaje de estómago. Cuando llegaba a la consulta, venía con anteojos
oscuros, apabullada, al preguntarle por lo que había pasado, me decía: "no, nada, tomé unas
pastillitas y fulano me hizo vomitar. Lo que pasa es que yo a veces lo provoco". Pero cuando se
mencionaba el hecho de violencia para ver si la paciente tenía alguna idea de hacer una denuncia,
ella lo minimizaba. Y lejos de mostrarse llorosa o angustiada por lo que había pasado, estaba
tranquila. Cuando hablaba con este hombre, él me decía "y ¿qué quiere que haga, que la deje
morir?, tengo que hacerla vomitar y ella no quiere vomitar".

Yo la vi durante 6-7 meses. En 5 o 6 oportunidades repitió lo mismo. A veces no iban al


hospital, directamente lo solucionaba él. ¿Es esta una relación normal? Ni ella ni él podían
desprenderse de éste círculo. Estaban enganchados en este juego peligrosísimo. Y se repetía una
y otra vez. Una foto, como dice Bumke. Y después está la regla de oro del círculo psicopática,
cuando se le dice por qué no corta esto, entonces responden "yo, doctor, con él estoy mal, pero
sin él estoy peor", eso hace que esto se perpetúe. "Si no está él me angustio y quiero que venga a
cualquier precio". Este sería un caso de psicopatías complementarias. Hay casos en que la
persona realiza una actitud complementaria con el psicópata y después ese vínculo se deteriora y
quiere zafar del psicópata. Todo sistema se mantiene si hay un acuerdo tácito entre los miembros
de ese sistema.

O sea que cuando ustedes vean una mujer golpeada y le pregunten cuánto hace que la
golpea y diga hace 5 años, es que hay un acuerdo tácito de violencia. Porque una persona la
puede golpear una vez a su pareja, pero no un año seguido... Cuando el complementario tiene un
enganche del 100% con el psicópata, es muy poco lo que se puede hacer. Se puede actuar
cuando hay pocos anclajes. Es ahí cuando la persona que está con un psicópata consulta, si no,
no consulta. O bien lo hace por otras patologías. En los ajustes 100%, como se da en algunas
parafilias, nadie consulta. Se consulta cuando hay pocos anclajes y el sufrimiento es bastante duro
de soportar (el psicópata hace sufrir).

41
Si una persona tiene dos anclajes (por ejemplo sexual, que es uno de los más firmes)
consulta, ¿qué le dirían ustedes?, ¿cómo zafarse de un psicópata? Para un psicópata ¿qué son
los complementarios? Son objetos que le pertenecen por fuera de cualquier otra normativa legal,
social, o la que les parezca. Todo esto de acuerdo a sus códigos psicopáticos, no hacia las leyes.
No crean que se van a salvar porque van a un abogado, porque eso no le importa al psicópata.
Esa persona le pertenece y se acabó. Porque él así lo considera. Entonces el problema de
separar al psicópata del complementario es muy complejo.

¿Cómo convencer al paciente de que ponga distancia y que no diga que primero quiere
hablar con él? En primer lugar tenemos que aumentar el alicaído Yo de esta persona. Porque el
psicópata socava la autoestima del otro, y al final el otro cree que gracias al psicópata es alguien,
porque si no ella es lo que es, una basura. Lo primero que hay que hacer es elevarle la
autoestima, fortalecer a la persona complementaria y en segundo lugar hacer pedagogía,
explicarle en qué consiste la personalidad de su pareja. Tienen que ser creativos, fortalecerles la
autoestima como puedan. Tienen un caso muy particular y muy especial, y tal vez las normativas
estándar de cómo implementar técnicas psiquiátricas no sirven para nada o sirvan poco. Como
integrante del problema hay una persona con códigos propios, no pueden implementar ustedes
técnicas que den resultados para el común y menos aferrarse rígidamente al libro de siempre.
Fortalecerle el yo, fortalecerla, elevarle la autoestima. Y luego sí, una vez que está logrado este
objetivo, que tenemos la docencia hecha, nos fijamos si alguna persona del entorno familiar del
complementario nos puede ayudar, alguien que sea una persona significativa desde siempre. Ya
se van a dar cuenta, cuando estén tratando esto, que vamos a necesitar a un tercero que sirva de
apoyo. Luego hay que revisar la logística. La logística consiste en saber cuáles son las
factibilidades, con qué se cuenta para que esta mujer lleve adelante las indicaciones que se le
dan. De lo contrario se está fantaseando y generando utopías.

El psiquiatra, dice Henry Ey, es un embajador de la realidad. Se debe pensar de qué


medios económicos se va a valer la mujer, si ha vivido dependiendo del dinero del psicópata. A
qué lugar va a ir, con quién va a estar, quién va a cuidar a los hijos y todas esas cosas que desde
el punto de vista clásico, uno tendría que desentenderse como psiquiatra y sin embargo, aquí son
importantes, porque de eso dependerá el éxito de esta empresa.

Una vez que tenemos aumentada la autoestima, hecha la pedagogía, la logística del
entorno, recién ahí podemos instrumentar el salto. O sea, imponer distancia con el psicópata. Esto
debe ser hecho, de acuerdo a mi experiencia, con total y absoluta dureza. Ustedes deben instruir
a la paciente que sea extremadamente dura y sin concepciones, sin ninguna concepción de
ningún tipo, porque él no la va a tener con ella. El tipo de contacto que tiene que tener con el
psicópata desde ese momento en adelante, es cero. No debe, ni directa o indirectamente,
relacionarse con el psicópata. Miren de la dureza y de la postura extrema que la que estoy
hablando. ¿Por qué? Porque apenas "B" aviste a "C", se reinicia el circuito y ahí, todo vuelve
atrás. Esto, a veces, no se puede instrumentar la primera vez porque la mujer quiere hablar,
quiere explicarle, pero apenas el psicópata la ve, tiene la posibilidad de hablar tres o cuatro
palabras con la persona y es suficiente, esto es una cosa de sugestión animal, la lógica queda
muy atrás.

A: frente a los hijos ¿qué se hace?

M: Algunos psicópatas le tienen miedo a la policía. Entonces lo primero que se le indica a la


persona es que ante cualquier acto agresivo haga la exposición a la policía y se lo haga saber al
psicópata. Esto puede volverlo agresivo, pero va a establecer cierto cuidado. Es ahí donde va a
funcionar el tema de los hijos. Los hijos generalmente se dejan en la casa de la madre, el tipo los
pasa a buscar, los retira y luego los deja en la casa de la madre, manteniendo contacto cero con el
paciente. Siempre con la amenaza de que cualquier cosa que pase, se vuelve a hacer la
denuncia. A veces hay que hacer dos o tres veces la denuncia, y a veces la policía llama al
psicópata, por algún extraño motivo conversan con él y lo persuaden. He tratado casos en que
venía la paciente llorando y me decía que ella hizo la denuncia y él fue, y a los 15 minutos estaban
todos riéndose con él y lo soltaron. Y ella quedó como una idiota. A veces el encanto es fuerte.
Esto no da siempre buen resultado, pero se puede intentar cuando el enganche no es muy fuerte.
Hay que utilizar antidepresivos y ansiolíticos porque la angustia en el complementario, cuando
está en este periodo, es fuerte dado que la atracción es muy intensa, casi animal. Sufre cuando
está y se angustia cuando no está. Uno tiene que trabajar mucho y hacer pedagogía. El acoso del
psicópata es de mucha presión. Entonces tenemos que tener un tercero que proteja a esta
persona, que le sirva de escudo, porque sola no puede soportar el acoso por teléfono, personal, a
cualquier hora; sale del trabajo y está el psicópata ahí; quiere que el objeto vuelva a su
pertenencia.

42
LA RESPONSABILIDAD LEGAL DEL PSICÓPATA

Genovés(3) se plantea el interrogante ¿el psicópata es responsable de sus actos? Y para


ello establece tres pruebas para estimar el grado de responsabilidad de una persona en sus
acciones criminales:

1. No puede ser declarado a priori insano, si no es con un peritaje previo. La regla principal es
que un imputado está cuerdo hasta que se demuestre lo contrario. Si nos basamos
estrictamente en lo legal, los psicópatas son responsables, ya que conocen perfectamente
las normas, al igual que todos los demás. En cambio si nos referimos a lo estrictamente
moral, el prejuicio se vuelve más ambiguo, porque el psicópata carece de apego emocional
y sentido de culpabilidad.
2. Impulso irresistible. Esta regla afirma que el sujeto puede conocer la diferencia entre el bien
y el mal, pero tener el impulso irresistible de cometer el acto. Esto no es compartido por
todos, ya que algunos encuentran ambigüedad en la definición de irresistible al impulso.
Impulso implica espontaneidad (incapacidad para demorar la gratificación) y en algunos
casos el psicópata prepara cuidadosamente su crimen durante largo tiempo antes de
cometerlo.
3. Se propone que el sujeto no es responsable criminalmente si su acción delictiva es
producto de su enfermedad o su tara mental. En Estados Unidos, por ejemplo, en el modelo
del Código Penal de 1962, se expone que una persona no es responsable de una conducta
criminal, si en el momento de realizar tal conducta tiene disminuidas sus capacidades
fundamentales para ejercer la criminalidad por la conformidad de su conducta con la ley,
como resultado de un trastorno o tara mental.

O sea que hay tres posibilidades en teoría que la ley ofrece en los tribunales mundiales y
son las siguientes:
a) Responsabilidad total: castiga a un individuo anormal del mismo modo que al normal;
b) Responsabilidad atenuada: no hay solución plausible, ya que después de una corta estancia
en prisión encuentran mejores condiciones para volver a delinquir.
c) Exención de responsabilidad: equipara al psicópata como un enajenado debiendo ingresar a
un hospital psiquiátrico.

En Estados Unidos, el Tribunal Supremo (sentencia de abril de 1988) dice que el concepto
estadístico de considerar la psicopatía como una desviación del comportamiento, tiende en la
actualidad a ser sustituido por una anomalía estructural de la personalidad y por ello como
auténtica enfermedad mental, tal y como la consideraba la Organización Mundial de la Salud. Y en
su virtud reduce la pena por homicidio en dos grados quedando rebajada a cuatro años de prisión.

En Argentina

El hecho de no ser consideradas personas enfermas, abre una polémica dentro del campo
de la medicina legal.La postura actual es no considerarlos personas enfermas. En ocasiones
ciertas conductas los ponen en contacto con el sistema judicial (robos, violaciones, homicidios,
etcétera). Pueden discernir y entender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones, en
consecuencia son responsables por lo que hacen. No entrando en las condiciones de
inimputabilidad del artículo 34 del C. P. (no son enfermos) siendo, por lo tanto, punibles.

El doctor Vicente Cabello, médico legista argentino, sustenta otra postura. Opina que ante
toda psicopatía debe investigarse exhaustivamente la posibilidad de una noxa cerebral. Considera
que son personas enfermas, la conducta que tienen no es porque sí, sino que es producto de su
enfermedad, en consecuencia, para esta escuela, son inimputables(16).

A MODO DE CONCLUSIÓN: CONSIDERACIONES SOBRE LA PSICOPATÍA

Los valores tienen su origen en las necesidades sociales. La suma de experiencias


individuales y del grupo van formando aquellos sedimentos de patrones de conductas deseables
que constituyen los valores. Estos valores son transmitidos del entorno al individuo a través de la
familia, la escuela. Conceptos externos al individuo son introyectados, asimilados y luego pasan a
ser parte del propio individuo. Pasan a convertirse en "sus valores". Esto le permite tener una
conducta ajustada y no discordante con su entorno. Por supuesto que hay un rango de ajuste, y
también un rango de desajuste tolerado. Son aquellas pequeñas desviaciones a los "valores
bases". Es decir que en toda sociedad existe la posibilidad de tolerancia a pequeñas desviaciones
a las normas.

43
La comunidad, el hecho de pertenecer a un grupo, significa para el individuo un resguardo,
un sistema de seguridad. En ese grupo, él va a tener un deber, una responsabilidad y deberá
seguir un código. A cambio de eso el grupo, a su vez, lo protege de circunstancias que pueden ser
riesgosas para un solo individuo. El deber, entonces, es la responsabilidad del individuo frente el
grupo, es un hecho extrínseco, objetivable; se sabe si tal individuo cumplió o no con su deber, si
ha sido responsable o no.

Luego están los principios personales, los códigos propios de cada individuo, eso es interno
y solamente él tiene en cuenta, para sí mismo, si ha cumplido o no con sus principios. El código
personal, los propios principios, es absolutamente subjetivo. No cumplir con esos códigos
individuales genera culpa. Así en ocasiones, se puede faltar al deber, ser irresponsable desde el
punto de vista objetivo y desde el punto de vista de la mirada del grupo hacia el individuo. Pero,
para él, si ese acto o esa acción que cometió tiene una justificación personal, privada, coherente
con su código personal, no manifiesta para sí mismo culpa, no se siente culpable.

Existen, por un lado la ley, las normas, y por otro lado las ambiciones del individuo. Las
ambiciones individuales deben encajar o seguir las reglas de juego, los códigos de la sociedad
para conseguir un equilibro adaptativo. Hay límites a la ambición. La sociedad tolera ciertos
errores, pero no la ostentación del error.

La sociedad tiene una limitación y un permiso que es explícito y corresponde a las


normativas, a las leyes. Luego hay un permiso tácito, implícito, que no está escrito, que hace que
se toleren algunas desviaciones a la norma.¿Por qué al psicópata no le importa sortear las
normas? Porque sobredimensiona sus posibilidades, su ingenio o su suerte por un optimismo
ingenuo: "esta vez no me van a agarrar", o "esto me va a salir bien", o por un costo - beneficio
aceptado. Es decir, por asumir un riesgo que puede tener una consecuencia grave, pero que el
resultado de esa acción vale el llevar adelante el riesgo. Ser optimista es fantasear en una
proyección virtual hacia el futuro con un resultado positivo. El optimismo está relacionado con la
ensoñación. Ésta es parte del trabajo psíquico que consiste en utilizar la imaginación como campo
de proyección de posibles acciones a realizar.

El psicópata no transgrede las normas. Transgredir es valorar (conocer y sentir) las normas
y a pesar de ello sortearlas. El psicópata ve a las normas como un obstáculo a sus ambiciones. La
norma no le genera el temor inhibitorio que a la mayoría de las personas. La norma tiene un
enunciado y un significado por sí (explícito) y por la amenaza (implícita) que implica su no
seguimiento. Es decir, en toda ley hay una amenaza, una apelación a las consecuencias negativas
que pueden ocurrirle al individuo de no seguirlas. Subyace una prohibición, un daño a futuro para
aquel que no la cumpla.

Toda ley, toda norma, genera temor e implica la posibilidad de castigo. La ley está hecha
para domar, para doblegar y para condicionar las conductas instintivas de los individuos y
entornarlas con el siguiente lema "Si quieres pertenecer a este grupo, estas son las reglas. Si se
cumplen las reglas estás dentro, si no las cumples estás fuera". El psicópata tiene la particularidad
de estar dentro del grupo y de sortear alguna de sus normas pero no todas, de lo contrario sería
desplazado del grupo. ¿Hasta cuándo sucede esto? Hasta que en algún momento se extralimita
fuertemente y es "descubierto y señalizado". Un personaje poderoso, recientemente fallecido,
seguía un concepto sobre el poder. Él decía "el poder es tener impunidad, es hacer sin temer las
consecuencias".

El psicópata es siempre otro, no hace un insight , es decir, no hay un darse cuenta. Él no es


consciente de su propia psicopatía. ¿Es el psicópata un inmaduro que se quedó en la etapa
adolescente de su desarrollo? A veces, algunos psicópatas dependientes parecen contestar sí a
esta pregunta, o algún tipo de asunción de riesgo "infantiloide" parece confirmar este punto.
Los psicópatas son refractarios a los estímulos, tanto a los estímulos negativos (castigos,
penas, contra argumentaciones a la acción en apelación a las normas), como también, y esto es
poco notado, son refractarios a los estímulos positivos (cariños, recompensas, suavización de las
penas, apelaciones a lo afectivo). El psicópata no modifica su conducta por ninguno de los dos
estímulos, ni positivos ni negativos.

La mentira, para el psicópata, es una herramienta de trabajo. La mentira es desvirtuar la


verdad ex profeso, con un objetivo "en mente", con el objeto de conseguir algo. La mentira
siempre apunta a algo. Se miente para evitar un castigo, se miente para conseguir una
recompensa, se miente para engañar a otro. Detrás de la mentira siempre hay un rédito y esto lo

44
diferencia de la fabulación, que también es una transgresión a la verdad , pero por el mero hecho
de satisfacer el ego. Es lo que utiliza el fanfarrón.

El psicópata puede sortear todo tipo de normas, pero no el 100% de las normas, sino sería
rápidamente detectado y eliminado del grupo. Puede sortear las normas, la ley social, y
convertirse en un delincuente, estafador o un revolucionario. Puede no cumplir las leyes éticas, en
general, de la sociedad o puede tener conductas sexuales como la prostitución, la
homosexualidad y cualquier otro tipo de perversión.

Dentro de las alteraciones de la ética, está su particular relación con los otros seres
humanos, que es la cosificación del otro, que le permite utilizarlo como una cosa, como un objeto
de intercambio o de utilidad. Esta cosificación es lo que explica, tal vez, llegar a torturar o matar al
otro. Hay distorsión en el modo de autoestimulación, por eso a veces cae en la droga y el alcohol.

Algunas conductas psicopáticas pueden parecen ilógicas (visto desde afuera), pero es
perfectamente lógica para el psicópata. Son lógicas distintas, son sistemas de razonamientos
distintos, códigos distintos y valores diferentes basados en necesidades distintas. La conducta
psicopática puede, ser a veces, de mucha inestabilidad frente a estímulos objetivamente
pequeños (para el normal), o al revés, el psicópata puede permanecer con una conducta de
mucha estabilidad, a pesar de las fluctuaciones del ambiente, es decir, puede permanecer sereno
en situaciones que desestabilizan a la mayoría.

Descriptor de psicopatía(15)

A los rasgos psicopáticos los reunimos en tres grupos, A) Los derivados de satisfacer
necesidades distintas al común, B) Los derivados de la cosificación de las personas y C) los actos
psicopáticos graves. Los rasgos del grupo A y B deben ser investigados a través de la biografía y
evaluados. Hay presunción de psicopatía si presentan rasgos correspondientes a los subgrupo A1,
A2, A3, A4 y al grupo B. Lógicamente, la presencia de un hecho del punto C señala al psicópata
por sí solo.

Concepto: La personalidad psicopática se da en individuos que deben satisfacer necesidades


especiales y para ello hacen un uso particular de su libertad, valiéndose de códigos propios y
utilizando a las otras personas como cosas.

A. SATISFACCIÓN DE NECESIDADES DISTINTAS: a través de


1. Uso particular de la libertad (intolerancia a los impedimentos)
2. Creación de códigos propios
a) Sorteo de las normas
b) Falta de remordimientos y culpa
c) Intolerancia a las frustraciones – reacciones de descompensación
d) Defensa aloplástica
3. Repetición de patrones conductuales
a) Ritos
b) Automatismos
c) Impulsos
d) Sello psicopático
4. Necesidad de estímulos intensos
a) Asunción de conductas riesgosas
b) Tendencia al aburrimiento
c) Escasos proyectos a largo plazo
d) Uso de drogas
e) Búsqueda de emociones intensas
f) Satisfacción sexual perversa

B. COSIFICACIÓN DE OTRAS PERSONAS: a través de


1. Egocentrismo (sobrevaloración)
2. Falta de empatía
3. Manipulación
a) Seducción (captación de las necesidades del otro
b) Mentiras
c) Actuación
4. Coerción
5. Parasitismo
6. Relaciones utilitarias

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7. Insensibilidad
a) Crueldad
b) Tolerancia a situaciones de tensión
C. ACTO PSICOPÁTICO GRAVE
1. Tormenta psicopática
a) Homicidio brutal
b) Masacre
c) Violaciones en serie
d) Otros actos asociales graves
2. Perversiones sexuales

El fracaso lo derrumba: Los momentos de crisis de los psicópatas son producidos por
frustraciones y fracasos. Siempre coloca la responsabilidad de su fracaso o su frustración, en lo
otro, en lo externo (defensa "aloplástica"). El éxito del psicópata en el medio social, no asegura
que se estabilice. En ocasiones después de mucho esfuerzo, destruyen todo lo que han hecho,
por un acto banal, por un impulso. Esto es desconcertante para el "normal" que observa esto, que
ha seguido toda la trayectoria y el accionar de la inteligencia de éste hombre exitoso y sin
embargo, por una tontería, destruye todo andamiaje. Los casos resonantes de personajes
internacionalmente importantes, me eximen de más comentarios. Dentro de los tipos de
psicópatas, en su relación con el sistema, están:
 Los que aprovechan el sistema, para sacar beneficio (estafadores menores, algunos
políticos, especuladores);
 Los que confrontan con el sistema dentro del sistema (delincuentes, estafadores graves,
criminales, políticos extremistas, tanto de derecha como de izquierda);
 Aquellos que quieren cambiar el sistema (los que se marginan, y desde la marginación
tratan de romper el sistema).
Cualesquiera sea la pertenencia del psicópata en estos tres grupos, siempre están contra el
orden establecido. Hay algo en el psicópata que le impide aceptar el orden establecido. Así lo
vemos al querellante fatigar tribunales apelando una justicia que nunca termina de convencerlo. Y
si la "justicia" se demora o no es suficiente ¿por qué no ser él mismo el que la ejecute? El
psicópata pude tener tres tipos de conductas:
a) Accionar normal: es su parte adaptada al patrón conductual normal. No se le "nota" la
psicopatía.
b) Accionar psicopático: es la manifestación de sus conductas psicopáticas. La ejerce sobre
determinadas personas, complementarios o víctimas.
c) Tormenta psicopática: es la conducta psicopática desestabilizada. De gran inestabilidad
emocional y tensión interna, que el psicópata trata de equilibrarla a través del rito
psicopático, grupo de conductas repetitivas (el patrón conductual psicopático). Hay
impulsos y automatismos. Intensa descarga de la tensión interna sobre lo externo. No
puede parar sus acciones hasta lograr reestabilizarse. La forma que toma esta
desestabilización dependerá del tipo y grado de psicopatía. Aquí es donde se producen los
homicidios seriales o extremadamente crueles, las violaciones, destrucciones y también los
suicidios. Es donde el psicópata de tipo asocial deja su sello, su marca personal.
El psicópata en general, se justifica a sí mismo en todas sus acciones. Suele ser acusador y
crítico. A la pregunta ¿por qué el psicópata no sigue las normas? La respuesta es simple, porque
las normas no se ajustan a sus deseos. Este tipo de personalidades tienen un particular sentido de
la libertad. Ser libre es poder hacer sin impedimentos. Poder optar. Las trabas a la expansión de la
acción, pueden ser internas o externas. Si estos seres minimizan sus trabas internas (llámese
represión, inhibición o remordimiento) sólo les quedan las trabas externas. Si los impedimentos
externos no están corroborados por la propia lógica ni tienen el peso de los sentimientos, a qué
seguirlos. Se convierten en algo artificioso, armado por otros. Un como sí lúdico. Un juego donde
se conocen las reglas, los obstáculos, pero en el fondo es todo fantochada. Es así un jugador sin
impedimentos que conoce los impedimentos. ¿No será este uso particular de la libertad lo que lo
hace seductor al apelar a las libertades reprimidas del otro? Tal vez el psicópata busque detrás de
las máscaras, de la imagen, de la "persona", al "animalito" deseoso y encerrado que todos
llevamos dentro y lo anime a participar en un juego ambivalente de satisfacciones y angustias. Es
campo de estudio del biólogo la variabilidad de la especie humana (raro – común); del sociólogo el
ajuste del individuo en el grupo (adaptado – inadaptado); del moralista (religioso, ético) valorar lo
bueno y lo malo; del legista juzgar las responsabilidades; del psicólogo las motivaciones de la
conducta individual. El médico debe limitarse a su estricto campo que consiste en evaluar si una
persona está sana o enferma. Y, el psicópata, puede ser raro, inadaptado, malvado, delincuente o
tener una conducta incomprensible, pero, no es un enfermo.

Bibliografía:
1. Bruno, Antonio; "Personalidad perversa post traumática", tesis de doctorado, 1958.

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2. Garrido Genovés, Vicente; Técnicas de tratamiento para delincuentes, Ramón Areces,
Madrid, 1993.
3. Garrido Genovés, Vicente; Psicópata; Editorial Tirant Lo Blanch; Valencia; 1993.
4. Otto Kernberg, Diagnóstico Diferencial de la Conducta Antisocial, Revista de Psiquiatría,
1988,volúmen 5, página 101 a 111, Chile
5. Bruno, A.; Tórtora, G.; " Las psicopatías", Psicología forense, Sexología y praxis, año 3, vol.
2, Nº 4, año 1996.
6. Pinel, Philippe "Tratado médico filosófico de la enajenación mental o manía", Ediciones
Nieva, Madrid 1988.
7. Schneider, Kurt, "Las personalidades psicopáticas", Ediciones Morata, 8º edición, Madrid,
1980
8. Laplanche, J., Pontalis B. "Diccionario de psicoanálisis", Editorial Labor, Barcelona, 1981.
9. Berrios, G. "Puntos de vista europeos en los trastornos de la personalidad", Comprehensive
Psychiatry, Nº 1, 1993.
10. Bercherie, Paul, Los fundamentos de la clínica, editorial Manantial, Buenos Aires, 1986.
11. Gregory R. L., Diccionario de la Mente, Editorial Alianza, Madrid, 1955.
12. Marietán, H., Semiología psiquiátrica. Funciones básicas. Editorial Ananké, Buenos Aires,
1996.
13. DSM IV, Editorial Mason, Barcelona, 1995
14. Oates, J., Babilonia, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1989.
15. Marietán, H., Semiología psiquiátrica. Grupos sintomáticos. Editorial Ananké, Buenos Aires,
1998.
16. Cabello, V., Psiquiatría Forense en el Derecho Penal. T3, Editorial Hammurabi, Buenos
Aires, 1984.
EL COMPLEMENTARIO DEL PSICÓPATA(1) Dr. Hugo Marietán(2)

"Uno son el torturador y el torturado. El torturador se equivoca, porque cree no participar en el


sufrimiento; el torturado se equivoca, porque cree no participar en la culpa". Schopenhauer

Una manera de ser

Este tema está abordado principalmente desde el punto de vista clínico, es decir, acentuando lo
descriptivo.

La psicopatía es una manera de ser, es una personalidad, una variante de los tipos humanos. No
es una enfermedad, sino una manera de ser atípica, infrecuente y estridente, por su patrón
conductual que desentona, en ocasiones, con el patrón general de conducta de la comunidad.

El psicópata es una persona que tiene un comportamiento distinto porque tiene necesidades
distintas que satisfacer. Por eso hace un uso particular de la libertad, crea códigos propios, repite
patrones conductuales y tiene necesidades de estímulos intensos. Todo esto analizado desde una
persona común que ve al psicópata como a alguien que está, en algunos aspectos de su conducta,
desadaptado. El psicópata no tiene un tipo de conducta psicopática en el cien por ciento de su
accionar; se muestra psicopáticamente en determinado tipo de relaciones.

Otra característica básica es la cosificación, que implica quitarle al otro los atributos que lo
valoran como persona, es decir, desjerarquizarlo para considerarlo un objeto y, desde esta
maniobra psicológica, poder manipularlo.

Finalmente, en el acto psicopático grave, el psicópata comete una acción de tal magnitud
que ese solo hecho lo describe.

Modos de relación del psicópata

El psicópata tiene, al menos, tres modos de relacionarse psicopáticamente con el otro.

 El asociativo: es cuando un psicópata entra en relación con otro psicópata. Este tipo de
asociación se da cuando el proyecto que debe realizar lo supera ampliamente como individuo.
La relación es tensa y el equilibrio se mantiene mientras persista el objetivo. Hay que recordar
(1)
Conferencia presentada en el 7º Congreso Internacional de Psiquiatría organizado por la AAP el 18 de octubre de 2000. Mesa
Redonda: "Psicopatía". Este tema puede ser complementado con la lectura de dos artículos anteriores: 1) Personalidades
psicopáticas, revista Alcmeon 27, noviembre 1998 y 2) Descriptor de psicopatía, Alcmeon 31, noviembre de 1999; que pueden ser
bajados de Internet del sitio www.alcmeon.com.ar o www.marietan.com.ar

(2)
Médico Psiquiatra del Hospital Borda; Docente Adscripto de la Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires. Dirección:
Mitre 339, (1878) Quilmes, Buenos Aires, Argentina. E-mail: hugo@marietan.com, Internet: www.marietan.com

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que estamos hablando de personas altamente narcisistas, egocéntricas; en consecuencia, el
apego que puedan tener sólo lo justifica el objetivo.
 El segundo modo de relacionarse con el otro es el tangencial, es decir, cuando el psicópata se
encuentra con la víctima ocasional; cuando ejerce su psicopatía en función de una acción de
tipo delictiva, una violación, una estafa, por ejemplo. Es un encuentro ‘puntual’.

 Otro modo de relacionarse es el complementario: cuando el psicópata encuentra su


complementario, o el complementario encuentra su psicópata. La relación es de doble vía y
está lejos del preconcepto víctima-victimario; ambos participan activamente para mantener el
vínculo. Considero que la persona que logra permanecer junto a un psicópata, no es otro
psicópata, como habitualmente se entiende. Yo creo que el que más chance tiene de
relacionarse y permanecer con un psicópata, es un neurótico. Estas relaciones son
metaestables, se mantienen, pero con explosiones y desequilibrios a lo largo de todo su
desarrollo.

El complementario

Se observa que se forma un circuito psicopático persistente; y pienso que ningún sistema
permanece si no cubre una necesidad. El tipo de necesidad que satisface el complementario con el
psicópata, o el tipo de anclaje que hace que esa relación se mantenga, no tiene su base en la
lógica, sino en lo irracional.

Cuando se atiende a estas personas lo primero que florece en el discurso es la queja. El


complementario utiliza el escenario de la relación terapeuta-paciente para transmitir su queja. No
son quejas comunes, son quejas sobre humillaciones, descalificaciones, incluso agresiones físicas.
La forma de presentar la queja varía desde la justificación ("Yo lo provoqué"), la minimización ("Me
golpeó, pero no es nada"), el detallismo (el detenerse morosamente en describir cada acción),
hasta la búsqueda de conmiseración ("¡Cómo me hace sufrir!, ¿verdad?").

El disfrute secreto

Desde la lógica común, uno se pregunta ¿qué hace esta persona con este psicópata? ¿Qué
beneficios saca para continuar en esta relación? Razonando con parámetros lógicos comunes, no
se comprende la permanencia de esa pareja. Aún si se analizan con el complementario las
circunstancias que llevaron a hechos agresivos, y la manera de prevenirlos, éstos se repiten. Con
esto quiero decir que el hacer razonar, el esclarecimiento del porqué suceden las cosas, en este
caso, no sirve, porque el anclaje está en lo irracional.

El complementario muchas veces da la impresión de que se relaciona con el psicópata a


través de la angustia, o sea que, siguiendo esta premisa, el anclaje sería displacentero. Pero,
después de ver a muchos de estos pacientes complementarios, yo pienso que el anclaje es el
disfrute, pero no el disfrute del sufrimiento. Es un disfrute inefable y donde el sufrimiento es un
efecto secundario de ese disfrute. La persona complementaria nos trae la queja, nos muestra el
‘precio’ del goce, nos muestra el "chichón" (3)

Este tipo de disfrute es secreto, en el sentido de que suele ser desconocido


(conscientemente) para el complementario, y a veces también para el psicópata. Pero hay algo allí
que los une; tal vez en la ‘animalidad’, en lo irracional, haya un goce. En ocasiones, por el discurso
que tienen los complementarios, suelen relacionarlo con algún tipo de disfrute especial, con el sexo
por ejemplo; pero eso no consigue justificar el pagar el precio de las humillaciones, las
descalificaciones, la baja de la autoestima, el ‘deterioro’ de su ‘persona’. Algunos logran captar que
con el psicópata pudieron desinhibir sus represiones; logran realizar lo prohibido.

Inmodificables

Otra característica del psicópata que se debe tener en cuenta es su impermeabilidad a las
modificaciones. El psicópata es una persona que puede tolerar mucha presión, puede aguantar
castigos, y aún así mantenerse en una posición. Esto obliga al complementario a doblegarse,
porque la posición del otro es irreductible; lo pone en la opción de: "es esto o nada"; "tómalo o
déjalo... si puedes". El complementario termina luchando, no contra el psicópata, que es
inmodificable, sino contra sí mismo, contra su conciencia del propio valor. Y se obliga a doblegarse.
Este obligarse a hacer, en el que ve menoscabada su persona, es altamente doloroso. Pero es

(3)
Esto del "chichón" viene de lo siguiente: una de mis pacientes que era reiteradamente golpeada en la cabeza, (no le pegaba en
otras partes del cuerpo para no dejarle marcas) me decía inclinando su cabeza y separando mechones de pelo: "¿ve, doctor, el
chichón que me dejó?"

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mayor el sufrimiento que provoca la no presencia del psicópata, esto hace que el complementario
pague la factura y continúe con la relación.

La regla de oro que mantiene este vínculo es la formula: "con él estoy mal, pero sin él estoy
peor". Entre ‘mal’ y ‘peor’, está el disfrute.

Códigos propios

Si se conversa en profundidad con estas personas, se verá que entre el psicópata y su


complementario se establecen códigos propios, señas, gestos, que hacen que modifique la
conducta del otro. Una paciente me decía: "mi padre me mira de ‘esa forma’ y yo ya sé lo que debo
hacer". Otra paciente decía: "yo lo seguía por detrás, no quería que estuviera a su lado para no
comprometerse; sin embargo, por su forma de caminar yo sabía si tenía que pararme o si tenía que
estar a un costado o donde sea".

Autoestima socavada

El complementario tiene la autoestima socavada. Uso el término "socavada" porque la


erosión que hace el psicópata sobre el complementario no suele ser una acción grotesca y brutal,
sino que, al contrario, puede ser muy por debajo y sutil; va descalificando, desmereciendo,
creándole inseguridades (es un juego de un "premio y tres castigos", en donde no se sabe cuando
llega el premio y cuando el castigo, ni por qué) hasta que la autoestima del complementario termina
socavada. Decía una consultante: "Yo antes no era así de insegura. Tenía trabajo, proyectos,
iniciativa; me manejaba sola. Ahora necesito preguntar todo, hasta las pavadas. Él, a todos mis
planes y posturas, le encontraba un pero, un motivo de crítica, un lado negativo. No era agresivo,
me hacía razonar, y al final terminaba adoptando su criterio y pensando que mi forma de encarar
las cosas era la de una tonta".

El psicópata no se pasa pensando qué hacer para que el complementario haga tal cosa o tal
otra, o qué hacer para descalificarlo y bajar su autoestima. Ni se lo plantea; no es un estratega ni
un diseñador de conductas. Es como es. Le sale espontáneamente ese tipo de conducta que
finalmente termina haciendo sentir desvalorizado al complementario.

Asimetría intolerable

Se establece una marcada asimetría en cuanto a la consideración del otro. El psicópata ve


al otro como una cosa de su pertenencia, a su disposición y sin necesidad de una lógica que
fundamente esta postura. Debe ser así y punto. El complementario se considera a sí mismo y a su
pareja, como persona. No sabe que está con un psicópata. Pueden parecerle raras algunas
conductas, pero no puede salir fuera del sistema para evaluar y concluir: "es un psicópata". Por
considerarlo un igual es que hace el razonamiento equivocado: "no entiendo por qué hizo esto, yo
en su lugar...". Y sufre pensando en un error o esperando una disculpa; quiere ser considerado por
el psicópata como una persona, lo cual es una ilusión, algo imposible de lograr. No se puede
comprender, empáticamente, la mente de un psicópata.

Contacto cero

¿Cuál es nuestro rol, como terapeutas, en este tipo de relaciones? Cuando el anclaje es
fuerte no se puede hacer nada. Cuando se rompe el vínculo generalmente es porque el psicópata
deja a su pareja, siendo ésta la posibilidad que tiene el complementario de salir del sistema. Del lo
contrario es muy difícil. La otra forma es cuando el hartazgo es muy fuerte en el complementario, o
sea que el sufrimiento supera ampliamente a los beneficios que obtiene de su psicópata. Aquí es
cuando el complementario pide ayuda. La intervención del terapeuta en este caso, al ser un tipo de
relación atípica, debe ser también atípica. No se puede tratar de manera estándar un vínculo que
no lo es.

La regla básica cuando se quiere mantener la separación entre un psicópata y un


complementario es el "contacto cero", dado que el anclaje es irracional y apenas se avistan se
vuelve a rearmar el circuito psicopático. El terapeuta debe ser creativo y ocupar un papel más
activo que el standard para ampliar las posibilidades del complementario.

49
El límite de las palabras

Ni las palabras, ni las argumentaciones, sirven, ya que el psicópata es buen manejador de


las palabras, un mentiroso, y suele ser muy convincente, sobre todo con alguien que desea
fuertemente ser convencido, como es el complementario. Algunas indicaciones que pueden dar
resultados son: hacer docencia, que la persona logre entender las características del psicópata;
levantar la autoestima, lograr el contacto cero, fortificar lo afectivo con antidepresivos y ansiolíticos
(separarse del psicópata produce algo paradójico: alivio y muchísima angustia a la vez).

La manipulación por el agobio

Si el complementario trata de salir del circuito psicopático, como "la cosa" le pertenece al
psicópata, éste la persigue psicopáticamente. Por ejemplo, contaba una consultante: "Iba al trabajo
y al mirar por la ventana, lo veía en la calle; trataba de hacer una ‘salida’ nocturna y en el mismo
lugar ‘aparecía’ él; o al llegar a la madrugada lo encontraba en la puerta esperándome". El temor a
encontrárselo en cualquier parte, a cualquier hora, terminó confinándola en su casa, y aún así la
atormentaba por teléfono y con cartas. Es un agobio y presión de tal naturaleza, que genera mucha
angustia, por lo cual se utilizan recursos que fueron motivo de charlas anteriores.

El después

¿Qué pasa una vez que el complementario se desliga del psicópata? La experiencia
muestra que no vuelve a ser la misma persona después de haber pasado por un psicópata. Una
vez que se separa, se trata de que forme nuevos contactos. Pero éstos, si son normales, resultan
aburridos, insulsos, poco estimulantes. Puede pasar mucho tiempo antes de conseguir una nueva
pareja. Esto dificulta el distanciamiento con el psicópata. A veces logran armar otra pareja con
armonía inicial que luego resulta ser otro psicópata. Por lo tanto, una persona que pasó por la
experiencia de un psicópata nunca vuelve a ser como antes y sus gustos tampoco serán los
mismos. ¿Qué se puede esperar después de haber satisfecho necesidades profundas? ¿La sed, el
recuerdo?

RESUMEN DEL LIBRO: VIOLENCIA Y PSICOPATÍA(1)

Drs. Adrian Raine, José Sanmartín, Robert D. Hare, Christopher J. Patrick, James S.
Grisolía, etc.(2)

INTRODUCCIÓN

En este libro hay, por lo menos, cuatro preguntas que se tratará de responder
científicamente en torno a la psicopatía: la primera se refiere a si este trastorno es innato o
adquirido, la segunda hace referencia a si es o no un trastorno mental, la tercera concierne a la
identificación que ordinariamente se hace entre psicópata y criminal y la cuarta plantea la cuestión
del tratamiento preventivo.

El psicópata, ¿nace o se hace?

(1)
Editorial Ariel S.A. 1ª Edición, Septiembre 2000. Tomo 4 de la colección “Estudios sobre la violencia” impulsada por
el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, Barcelona, España.
(2)
Miembros del grupo de estudios sobre la violencia, del Centro Reina Sofía de España.

50
Hay acuerdo en que la psicopatía no se puede entender única y fundamentalmente, en términos
de fuerzas e influencias sociales y ambientales. Ni tampoco exclusivamente en términos de
factores biológicos. La psicopatía nace, por el contrario, de complejas interacciones entre
predisposiciones biológicas y factores sociales. En los últimos años, sin embargo, se ha avanzado
mucho el análisis de las predisposiciones biológicas y no tanto en el de las cuestiones sociales
asociadas.
En concreto, estamos asistiendo a un proceso en el que los modernos estudios de
neuroimágenes están confirmando y ampliando antiguas hipótesis que establecían cierta
correlación entre el comportamiento criminal y algunos defectos en los lóbulos frontales y
temporales, o en estructuras subcorticales como la amígdala y el hipocampo. Mediante
Resonancia Nuclear Magnética (RNM) y Tomografía de Emisión de Positrones (PET), se ha
evidenciado que la corteza prefrontal de los asesinos impulsivos de una muestra previamente
seleccionada tienen tasas de actividad menores que la corteza prefrontal de personas “normales”.
En esta zona de la corteza parece residir la capacidad de controlar acciones mediatizadas por
estructuras como la amígdala, ligada a la agresividad (y que en el caso de estos asesinos
presenta tasas de actividad muy altas). Se podría decir, pues, que su conducta está inducida por
altos niveles de actividad subcortical (amígdala) sin el control cognitivo de la corteza prefrontal.
Lo cierto es que no sólo se han encontrado disfunciones en el caso del asesino impulsivo.
En las personas con Trastorno Antisocial de la Personalidad (TPA) también se han detectado
defectos anatómicos (como un volumen menor de la corteza prefrontal). Sería muy importante
extender estos estudios a psicópatas en el sentido estricto del término y, de hecho, están
empezando a surgir estudios de esta índole.
La respuesta a la primera cuestión empieza, pues, a vislumbrarse. Sin olvidar la importancia
de los factores sociales, parece que el cerebro nos da claves muy sugerentes. Definimos cada vez
con más precisión la psicopatía, contamos con instrumentos de diagnóstico fiables y empezamos
a bucear en las interioridades de nuestra biología para ver qué factores pueden predisponernos
hacia ese trastorno. Bien entendido que hablamos de “predisposición biológica hacia la
psicopatía”, y no de “determinación biológica”, pues, para que algo esté determinado
biológicamente, la biología ha de ser causa necesaria y suficiente suya. En términos generales, no
se nace asesino o psicópata, sino con cierta predisposición a actuar de manera violenta y
psicopática ante determinadas circunstancias sociales.

¿Qué tipo de trastorno es la Psicopatía?

Hay quienes consideran a la psicopatía como un trastorno mental, de la misma manera que
la esquizofrenia o la depresión. Son los menos; la mayoría de los psiquiatras y psicólogos no la
consideran un trastorno mental, sino un Trastorno de la Personalidad. Aunque los psicópatas son
personas muy trastornadas, no evidencian las graves distorsiones cognitivas que caracterizan a
los enfermos mentales.
El Trastorno de la Personalidad que padecen los psicópatas se traduce en la aparición de
problemas en tres vertientes a la vez: en sus relaciones con los demás, en su afectividad y en su
conducta. En el primer ámbito, los psicópatas tienden a manipular y engañar a los demás. En su
vertiente afectiva, carecen de empatía, es decir, son incapaces de ponerse en el lugar del otro.
Finalmente su comportamiento es antisocial. Ciertamente, si sólo nos fijáramos en la conducta
antisocial de los psicópatas diagnosticaríamos demasiados casos de este trastorno entre
criminales, y pocos entre los no criminales. Esto nos lleva a plantearnos la tercera pregunta,
relativa a la confusión entre psicopatía y criminalidad.

¿Son sinónimos los términos “psicopatía” y “criminalidad”?

Aunque hay una relación estrecha entre la psicopatía y la conducta criminal, no todos los
psicópatas caen en la criminalidad, y no todos los criminales son psicópatas. Pero, cuando un
psicópata es a la vez un criminal, se distinguen cualitativamente del resto de los delincuentes: la
violencia de los psicópatas no tiene el color emocional que caracteriza la violencia del resto de las
personas, incluyendo buena parte de los criminales corrientes. El comportamiento criminal de los
psicópatas tiene un carácter depredador (frío y devastador): ven a los demás como presas
emocionales, físicas y económicas. El psicópata asesino en serie, por ejemplo, planifica fríamente
sus asesinatos, tiene gran habilidad para camuflarse (engañando y manipulando), para acechar y
localizar los “cotos de caza”, ritualizan sus asesinatos y suelen llevarse recuerdos de sus víctimas,
como “trofeos”.

Lleguen o no a ser asesinos en serie, los psicópatas abundan entre los delincuentes. En
EEUU se estima que los psicópatas sólo son un 1% de la población total, pero el 25% de la
población reclusa. Según el FBI (1992), el 50% de las muertes de policías en acto de servicio es
cometido por individuos cuyos perfiles encajan en el del psicópata. Además, la tasa de

51
reincidencia de los delincuentes psicópatas es muy alta. Antes de transcurridos 6 años desde su
puesta en libertad, el 80% de los psicópatas reincide violentamente (frente al 20% de los no
psicópatas) y la virulencia de sus actos crece con la reincidencia.

¿Qué podemos hacer?

Es necesario seguir profundizando científicamente en el análisis de la naturaleza del


psicópata. La legislación debiera adecuarse a los avances hechos en esta área del saber. Aunque
el psicópata no esté mentalmente trastornado en el sentido convencional del término, está claro
que no es una persona normal. Por lo tanto, ni debiera aplicársele la eximiente por enfermedad
mental, ni la misma pena que una persona normal, ni dejarse a su libre albedrío el recibir o no
terapia.
Las terapias no han demostrado ser del todo eficaces, e incluso pueden ser
contraproducentes. Puede ser que hoy no dispongamos de tratamientos de eficacia indiscutible,
pero empezamos a saber que se les puede entrenar en habilidades cognitivas, a fin de que
comprendan los pensamientos y sentimientos de los demás, amplíen su visión del mundo y se
formulen nuevas interpretaciones de las normas y obligaciones sociales.

CAPÍTULO 1: LA NATURALEZA DEL PSICÓPATA

ALGUNAS OBSERVACIONES PARA ENTENDER LA VIOLENCIA DEPREDADORA HUMANA (3)

El concepto de psicopatía, tal y como lo entendemos en la actualidad, es producto de la


investigación que psiquiatras y psicólogos han realizado durante siglos. Millon y otros (1998)
afirmaron: “La psicopatía ha sido el primer trastorno de la personalidad reconocido por la
psiquiatría. El concepto tiene una larga tradición histórica y clínica, y en la última década su
existencia ha sido validada por un número creciente de investigaciones...” Aunque se sigue
debatiendo e investigando su etiología, dinámica y límites conceptuales, siempre ha habido
acuerdo acerca de las principales características afectivas, interpersonales y comportamentales
de este trastorno de la personalidad. En el ámbito interpersonal, por ejemplo, los psicópatas son
presuntuosos, arrogantes, insensibles, dominantes, superficiales y manipuladores. En la
manifestación de sus afectos son irritables, incapaces de establecer fuertes vínculos emocionales
y carentes de empatía, sentimientos de culpa o remordimientos. Estos rasgos interpersonales y
afectivos están asociados con un estilo de vida socialmente desviado, que incluye conductas
irresponsables e impulsivas, y una tendencia a ignorar o violar las convenciones y normas
sociales.
La influencia del ambiente no da cuenta, por sí sola, de la psicopatía. Es probable que haya
factores genéticos que contribuyan a la aparición de los rasgos de personalidad y temperamento
que definen este trastorno, aunque la expresión de estos rasgos en el individuo sea producto de
complejas interacciones entre predisposiciones biológicas / temperamentales y fuerzas sociales.
Estos rasgos comienzan a manifestarse pronto en la niñez, en algunos casos como una
combinación de dos categorías diagnósticas: el Trastorno Disocial en la Infancia y el Trastorno por
Déficit Atencional con Hiperactividad.
Aunque todavía no se comprenden bien los mecanismos biológicos y ambientales que
intervienen en el desarrollo y mantenimiento de la psicopatía, existen muchas hipótesis al
respecto. Se mire como trastorno mental, anomalía cerebral, fruto de la selección natural o
variante de la personalidad normal, la psicopatía representa un problema grave para la sociedad
porque, aunque no todos los psicópatas entran en conflicto con la Justicia, sus rasgos definitorios
hacen que posean un alto riesgo de ser violentos. El problema reside en realizar una identificación
lo más exacta posible del trastorno, sobre todo en aquellas situaciones donde el diagnóstico de
psicopatía trae consecuencias para el individuo y la sociedad.
La violencia ha sido siempre un síntoma claro de psicopatía, y así lo recogen los criterios
diagnósticos en uso de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) en el Manual Diagnóstico y
Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-IV), y la Organización Mundial de la Salud en su
Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE-10). Sin embargo, es importante recalcar
que “psicopatía” no es sinónimo de “criminalidad”. Es más, la mayoría de los criminales no son
psicópatas y, aunque la mayoría de los psicópatas transgreden las normas sociales, es posible
que muchos nunca entren en conflicto con la Justicia. Algunos son trabajadores informales, otros
empresarios sin escrúpulos, políticos corruptos o profesionales carentes de ética, que usan su
(3)
Dr. Robert D. Hare, PhD. Psicología Forense, profesor emérito de Psicología Forense, Psicofisiología y
Comportamiento de la U. British Columbia (Vancouver, Canadá). Director del Laboratorio Hare dedicado a la
investigación de las psicopatías y autor de los Inventarios de Psicopatía (PCL, por sus siglas en inglés, versiones para
adultos, adolescentes y de screening poblacional).

52
prestigio y poder para victimizar a sus clientes o a la sociedad en general. La única información
que nos llega sobre estos individuos es la que nos proporcionan los medios de comunicación o la
de informes clínicos anecdóticos. Es necesaria, pues, una investigación sistemática que nos
permita determinar cuál es la incidencia de la psicopatía en la población general, cómo se
manifiesta y hasta qué punto la investigación de los psicópatas criminales nos permitirá ampliar
nuestros conocimientos sobre los psicópatas en general (incluidos los no criminales). Respecto a
esto último, existen indicios de que la inclinación hacia el comportamiento inmoral son muy
similares en psicópatas criminales y no criminales.
La evaluación de la psicopatía

Hay dos grandes aproximaciones a la evaluación de la psicopatía que han influido en la


práctica clínica y la investigación empírica actuales en Norteamérica y Europa. La primera,
reflejada en el DSM-IV para el Trastorno Antisocial de la Personalidad (TPA), se basa en dos
supuestos: la dificultad a la que se enfrentan los clínicos a la hora de evaluar con fiabilidad los
rasgos de personalidad, y el hecho de que la aparición precoz de conductas criminales es un claro
síntoma del mismo. Ambos supuestos explican el gran énfasis que los criterios para el TPA ponen
en el comportamiento delictivo y antisocial. La segunda aproximación es resultado de la tradición
clínica europea y norteamericana, que se refleja en las investigaciones de Cleckley (1976), en los
criterios del CIE-10 para el Trastorno Disocial de la Personalidad (TDP), y el esfuerzo realizado a
la hora de establecer una base conceptual y psicométrica que permita evaluar el trastorno. En la
práctica, esta concepción tradicional de la psicopatía se manifiesta en la Escala Hare (PCL-R) y
sus escalas derivadas: la PCL-SV (screening version, para uso forense y entre psicópatas no
criminales) y la PCL-YV (youth version, utilizada en adolescentes). El PCL-R trata de evaluar el
conjunto de síntomas definitorios de la psicopatía porque, si tomáramos como punto de referencia
sólo la conducta antisocial y excluyéramos los rasgos interpersonales y afectivos (insensibilidad,
narcisismo, falta de empatía, etc.), se diagnosticarían demasiados casos de psicopatía en
poblaciones criminales y pocos en poblaciones no criminales. Para evitar este problema, el PCL-R
consta de dos grupos de rasgos o factores:

Ítems de la Escala Hare (Psychopathy Checklist – Revised ó PCL-R)

Factor 1: Interpersonal / afectivo Factor 2: Desviación social


1. Locuacidad / encanto superficial 3. Necesidad de estimulación / propensión al
2. Sensación grandiosa de autovalía tedio
4. Mentiras patológicas 9. Estilo de vida parasitario
5. Engaños / manipulación 10. Escaso control del comportamiento
6. Ausencia de culpa y remordimientos 12. Problemas de conducta tempranos en la
7. Escasa profundidad de los afectos niñez
8. Insensibilidad / falta de empatía 13. Falta de metas realistas a largo plazo
16. No acepta la responsabilidad por sus actos 14. Impulsividad
15. Irresponsabilidad
18. Delincuencia Juvenil
19. Revocación de la libertad condicional
Ítems adicionales (que no cargan en ningún factor)
11. Conducta sexual promiscua
17. Muchas relaciones matrimoniales
20. Versatilidad criminal

Nota de Hare (1991): el evaluador utiliza criterios específicos e información de entrevistas y


de expedientes para puntuar cada ítem en una escala de 3 puntos (0, 1 y 2).

El factor 1 refleja los componentes interpersonales y afectivos del trastorno, mientras que el
factor 2 está más ligado al hecho de tener un estilo de vida socialmente desviado. En
comparación, la categoría del TPA del DSM-IV está asociada con el factor 2 del PCL-R, pero muy
poco con el factor 1.
El PCL-R está compuesto por 20 ítems. Para obtener un diagnóstico fiable, el entrevistador
utiliza varias fuentes de información: realiza una entrevista semiestructurada al individuo en
cuestión, revisa su historial (antecedentes criminales y psiquiátricos), entrevista a familiares y
otras personas de su entorno, y observa su comportamiento siempre que sea posible. Cada uno
de los 20 ítems recibe una puntuación en una escala de 3 puntos (0,1,2), dependiendo de su
aplicabilidad al entrevistado. La puntuación total puede variar de 0 a 40 y refleja la medida en que
el individuo encaja en el perfil del prototipo del psicópata. La puntuación media es de unos 20 – 24
puntos (con una desviación típica de 7 a 8) en las poblaciones de reclusos, y de unos 18 – 20

53
puntos (con una desviación típica de 7 a 8) en las poblaciones de pacientes de centros
psiquiátricos penitenciarios. En general, una puntuación de 30 constituye el límite para la
psicopatía, aunque algunos investigadores no son tan estrictos cuando trabajan con ciertas
poblaciones (véase más adelante). Las evaluaciones realizadas con el PCL-R son altamente
confiables y válidas cuando son hechas por clínicos capacitados.
Aunque el PCL-R fue diseñado usando datos de delincuentes varones y pacientes de
instituciones forenses, ha probado su validez en otras poblaciones de delincuentes y pacientes,
incluyendo las mujeres, adolescentes, drogodependientes y delincuentes sexuales. Las
investigaciones indican que el PCL-R puede emplearse para hacer estudios transculturales
(universalidad transcultural). Cooke y Michie (1997) han utilizado la ítem response theory (IRT ó
teoría de la respuesta al ítem), también conocida como la teoría del rasgo latente, para investigar
la capacidad de discriminación (o relevancia) de los ítems (individuales o grupales) en un rasgo
determinado (en este caso, la psicopatía). Estos investigadores constataron que las características
interpersonales y afectivas (o factor 1) tienen más valor discriminatorio que las características
relacionadas con la desviación social (o factor 2) para establecer el diagnóstico de psicopatía.
Recientemente (1999) usaron la IRT para analizar varios conjuntos de datos obtenidos en el PCL-
R. En sus conclusiones argumentaron que la psicopatía es un constructo superior, integrado por
trece ítems del PCL-R, divididos en tres grupos de factores: interpersonales, afectivos y de estilo
de vida (véase esquema de la siguiente página, con el modelo jerárquico de tres factores de
Cooke y Michie, 1999).

Locuaz
T
1
Presuntuoso Factor 1

Mentiroso
T
2
Estafador

Afecto superficial
T
3
Insensible Psicopatía
Factor 2
No siente culpa
T
4
No se responsabiliza

Apático

Impulsivo T
5
Irresponsable Factor 3

Estilo de vida
T
parasitario 6

No tiene metas

Psicopatía y crimen

En los últimos años, el papel de la psicopatía en la justicia criminal ha cambiado


drásticamente. Antes se otorgaba poco valor a los diagnósticos clínicos de la psicopatía a la hora
de comprender y predecir el comportamiento criminal. Sin embargo, al analizar los rasgos
definitorios del trastorno (insensibilidad, impulsividad, egocentrismo, narcisismo, irresponsabilidad,
falta de empatía, falta de remordimientos, etc.) queda patente que un psicópata tiene muchas más
probabilidades que el resto de los individuos de transgredir las reglas y leyes de la sociedad, o de
ajustarlas a su conveniencia. Aunque siempre se ha especulado entre la relación entre psicopatía
y crimen, es ahora, con la adopción generalizada del PCL-R como instrumento métrico, cuando
esta asociación empieza a estar empíricamente verificada.
A pesar de la estrecha relación entre psicopatía y comportamiento criminal, los psicópatas
se diferencian claramente del resto de los delincuentes, incluso de los más violentos. Aunque la
carrera criminal típica es relativamente corta, también se dan casos de delincuentes que dedican

54
la mayor parte de sus vidas a actividades delictivas. Entre estos individuos reincidentes se
encuentran los psicópatas, que inician sus actividades antisociales relativamente pronto, y
continúan delinquiendo la mayor parte de su vida. Muchos de estos criminales “de carrera” dejan
de tener un comportamiento tan marcadamente antisocial cuando alcanzan la madurez. De todos
los psicópatas criminales que hemos estudiado, casi la mitad reduce considerablemente el número
de delitos cuando alcanzan los 35 – 40 años. Pero este hecho no significa que hayan abandonado
por completo el mundo delictivo, sino que su nivel de actividad criminal general ha bajado hasta el
nivel del delincuente reincidente medio. Es más, puede que sean los delitos en general los que
disminuyan, pero no en concreto los actos violentos. En realidad, la propensión de los psicópatas
a comportarse violentamente parece disminuir muy poco con la edad.

Psicopatía y violencia depredadora

Los principales inhibidores de la violencia y la conducta antisocial (empatía, vínculos


emocionales, miedo al castigo, sentimientos de culpa, etc.) son inexistentes o están muy
deficitarios en los psicópatas. En cambio, el egocentrismo, el narcisismo, la autojustificación, la
impulsividad, la falta general de inhibiciones comportamentales y la necesidad de poder y control,
constituyen lo que se podría llamar la “fórmula perfecta” para los actos antisociales y criminales.
Este hecho podría explicar por qué los psicópatas representan sólo un 1% del total de la
población, mientras que, entre la población reclusa, esta tasa se eleva al 25%. Estas
características pueden también explicar por qué les es tan fácil victimizar a los más vulnerables y
emplear la intimidación y violencia para conseguir el poder y el control sobre los demás.
La actitud y comportamiento del psicópata tienen un carácter claramente depredador. Estos
individuos ven al resto como presas emocionales, físicas y económicas, y se autojustifican cuando
creen que el mundo está dividido entre “los que dan y los que cogen” y que ellos “han nacido para
coger”. Tienen también una gran habilidad para camuflarse (engañar y manipular), para acechar y
localizar los “cotos de caza”. Además, cuando utilizan la intimidación y la violencia, suelen hacerlo
a sangre fría y de manera instrumental, directa, sencilla y metódica: para ellos es, simplemente,
una “cuestión de procedimiento”. No lo hacen por angustia vital o por factores externos que los
inciten a actuar. Su violencia no tiene el “color” emocional que caracteriza la violencia del resto de
las personas. De ahí que su reacción ante el daño que causan sea antes una fría indiferencia, una
sensación de poder, placer o satisfacción personal, que el remordimiento o la preocupación por lo
que han hecho.
La facilidad con la que los psicópatas cometen actos violentos tiene una gran importancia
para la policía. En 1992, el FBI realizó un estudio sobre los policías muertos en cumplimiento de
su deber, y constató que casi la mitad fueron asesinados por individuos que encajaban muy bien
con el perfil del psicópata. También puede que sean psicópatas entre el 25 y 30% de los maridos
que maltratan de manera reiterada a sus esposas, que están en programas de tratamiento
impuesto por el tribunal.

La psicopatía y la predicción de la violencia

Hasta hace poco se solía pensar que los rasgos de personalidad y el diagnóstico clínico
tenían poco que aportar al entendimiento y la predicción del comportamiento criminal violento.
Según este razonamiento, dos delincuentes con la misma puntuación en un test – basado en
características criminales y sociodemográficas similares – deberían tener el mismo riesgo de
reincidir, aunque uno fuera psicópata y el otro no. Sin embargo, empíricamente estos dos
delincuentes no presentan el mismo riesgo, sobre todo en relación al tipo de violencia que ejercen.
Ha quedado demostrado que la psicopatía es un importante factor de riesgo para la reincidencia
en general y para la violencia en particular, y la capacidad del PCL-R para predecirlas es
incuestionable. En análisis de “supervivencia” (definida como el no regreso a la cárcel tras la
puesta en libertad) realizado en exconvictos a los que se le había aplicado el PCL-R, se observó
que la mayor parte de los que tenían puntuaciones altas (psicópatas) habían regresado a prisión
antes de los 3 años, mientras que la mayoría de los delincuentes con bajas puntuaciones (los no
psicópatas) todavía disfrutaban de su libertad. En algunos estudios, además, se constató que la
tasa de reincidencia con violencia era de un 40% para los psicópatas y sólo de un 10% para los no
psicópatas. En varios estudios realizados en distintas partes del mundo, el PCL-R aparece como
el mejor indicador para predecir conductas violentas en el futuro.
Hay relativamente pocas investigaciones sobre el papel que desempeña la psicopatía entre
las mujeres delincuentes. Sin embargo, los datos disponibles indican que aproximadamente un
15% de ellas cumplen los criterios del PCL-R para psicopatía y, al igual que los varones, tienen
una tasa de reincidencia mucho más elevada que el resto de las mujeres delincuentes. En un
estudio se observó que aproximadamente el 60% de las psicópatas volvían a delinquir antes que
pasara un año desde su puesta en libertad, frente al 20% en que lo hacían las no psicópatas.

55
Todavía no se ha determinado si hay una relación entre psicopatía y violencia en las mujeres
delincuentes adultas.

Delincuentes adolescentes

La psicopatía no aparece en la adolescencia sin haberse anunciado antes, ya que los


síntomas comienzan a ser evidentes en la infancia. De este modo, el trastorno puede
diagnosticarse de manera fiable en la adolescencia utilizando el PCL-YV. La incidencia media de
la psicopatía en los delincuentes adolescentes es tan alta como en sus homólogos adultos. De ahí
que los psicópatas adolescentes presenten mayor riesgo de reincidir violentamente que el resto de
los delincuentes adolescentes. También se ha detectado una correlación significativa entre las
puntuaciones del PCL-R y el abuso de alcohol.

Pacientes de centros psiquiátricos penitenciarios

La incidencia de la psicopatía, medida con el PCL-R o el PCL-SV, es algo más baja en la


población de pacientes de centros psiquiátricos penitenciarios (10 – 15%) que en la de reclusos
(15 – 25%). Sin embargo, los pacientes de centros psiquiátricos penitenciarios que cumplen los
criterios de la psicopatía (o que poseen un número significativo de rasgos psicopáticos) tienen
mayor riesgo de reincidencia (y de violencia) que el resto de los pacientes de estos centros.
También se ha observado que el PCL-R predice la reincidencia con la misma fiabilidad en
pacientes esquizofrénicos declarados inimputables por enajenación mental que en delincuentes no
psicóticos.

Pacientes psiquiátricos civiles

Varios estudios recientes indican que el PCL-SV (cuya escala de puntuaciones va de 0 a


24) es uno de los mejores instrumentos para medir el riesgo de violencia en los pacientes
psiquiátricos del medio extrapenitenciario. Aún cuando no alcancen puntuaciones para el
diagnóstico de psicopatía, quienes presentan mayores puntajes (> a 8) han demostrado tener
tasas muy superiores de violencia que quienes presentan puntuaciones más bajas.
En un estudio para la Evaluación del Riesgo de Violencia de la Fundación MacArthur, se
evaluaron 134 indicadores potenciales de violencia en 939 pacientes durante las primeras 20
semanas después de su salida de una institución psiquiátrica, y se comprobó que el mejor
indicador de todos era el puntaje del PCL-SV: cuando era mayor a 13 (de un total de 24) se
constató que era de muy alto riesgo (5,3 veces más riesgo de violencia que quienes tienen
puntajes menores a 13).

Violencia sexual

La sociedad y los profesionales se interesan cada vez más por la figura del delincuente
sexual, especialmente cuando alguno de ellos reincide tras pasar por un programa de tratamiento.
Hace mucho que sabemos que los delincuentes sexuales que son psicópatas plantean serios
problemas a los terapeutas y a la justicia criminal. Diversos estudios han investigado la incidencia
de psicopatía entre los distintos tipos de delincuentes sexuales. En general, hay mucho menos
psicópatas – diagnosticados con el PCL-R – entre los que abusan sexualmente de niños
(alrededor del 10 – 15%) que entre los violadores o delincuentes “mixtos” (alrededor del 40 –
50%). Los delincuentes sexuales psicópatas suelen ser más violentos y sádicos que el resto de los
delincuentes sexuales. En casos extremos – por ejemplo, los asesinos en serie – la comorbilidad
de psicopatía y personalidad sádica es muy alta.
Una combinación letal

En general, para los delincuentes sexuales no existen tratamientos eficaces; además, entre
ellos, los psicópatas son los que tienen mayor probabilidad de reincidir (antes y con mayor
frecuencia). La psicopatía actúa como un indicador general de la reincidencia sexual violenta. Se
ha observado que antes de transcurrido seis años, más del 80% de los psicópatas, en contraste
con el 20% de los no psicópatas, habían reincidido violentamente. Muchos de sus delitos, aunque
no todos, eran de índole sexual.
Una de las combinaciones más letales que ha sido detectada en la investigación reciente
sobre los delincuentes sexuales es la psicopatía emparejada con evidencias de excitación sexual
desviada. La reincidencia sexual (en comparación con la reincidencia violenta en general) puede
predecirse en gran medida si se combina una alta puntuación en el PCL-R con evidencias
falométricas de tener una excitación sexual desviada. Estas tendencias pueden descubrirse
aplicando cualquier test falométrico (pletismógrafo en el pene) que indique una preferencia hacia
ciertos estímulos desviados: niños, violaciones o violencia no sexual. Se ha observado que

56
quienes presentan alta puntuación en el PCL-R y evidencian poseer una conducta sexual
desviada cometen mayor número de delitos sexuales, secuestros, retenciones forzosas, y más
delitos en general (no sexuales); además tienen una probabilidad más alta de reincidencia
violenta.
Las consecuencias de la combinación psicopatía y excitación sexual desviada son tan
graves entre los delincuentes sexuales adolescentes como entre sus homólogos adultos. En un
estudio realizado sobre delincuentes sexuales adolescentes, psicópatas y no psicópatas (según
puntajes del PCL-R, seguimiento hasta 5 años después de su puesta en libertad), se constató que
un 30% de los psicópatas y un 15% de los no psicópatas cometieron nuevos delitos contra la
libertad sexual. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con otro tipo de delitos: durante el período de
seguimiento, la mitad de los delincuentes adolescentes de la muestra cometió también otros
crímenes, pero la proporción fue más de tres veces superior en los psicópatas que en los no
psicópatas. Los psicópatas con tendencias sexuales desviadas, no sólo presentaban mayor riesgo
de cometer delitos de índole sexual, sino de cometer cualquier tipo de delito: aproximadamente el
90% de los psicópatas cometió al menos un delito durante el período de seguimiento. La
diferencia entre delincuentes sexuales adolescentes y sus homólogos adultos es que la relación
entre psicopatía y excitación sexual desviada predecía la violencia sexual en los adultos, mientras
que en los adolescentes era indicadora de la delincuencia futura general. Es posible que a medida
que crecen, la combinación entre psicopatía y excitación sexual desviada ya no prediga tanto la
delincuencia general, sino la delincuencia de tipo sexual.
Sea como fuere, es probable que muchos agresores sexuales y la mayoría de los
psicópatas tengan más probabilidad de ser condenados por un delito no sexual que por un delito
sexual. Muchos de estos individuos, más que delincuentes sexuales especializados, son
delincuentes versátiles. Su mala conducta, sea del tipo que sea, es probablemente reflejo de
factores no relacionados directamente con el comportamiento sexual. Para los psicópatas, estos
factores incluyen, sin duda, la estructura de su personalidad, su condición depredadora y su
predisposición a aprovecharse de cualquier oportunidad que se les presente. Al respecto, puede
que sea más efectivo centrarse en las tendencias y comportamientos antisociales de los llamados
delincuentes sexuales psicopáticos, que sólo tratar sus desviaciones sexuales.

El tratamiento de los psicópatas


La ciencia no nos ha proporcionado todavía claras evidencias de que los psicópatas
respondan favorablemente al tratamiento. Sin embargo, esto no significa que sus actitudes y
conductas sean inalterables, sino que todavía no se han descubierto programas eficaces y
metodológicamente sólidos para su tratamiento o resocialización. Estudios han constatado que los
psicópatas extraen poco provecho de los programas de comunidad terapéutica, diseñados para
tratar delincuentes con trastornos de la personalidad: permanecen menos tiempo en los
programas, están menos motivados, muestran escasos cambios o mejoría clínica y reinciden
igual. Incluso se ha observado que reinciden más. Pero ¿por qué?. La respuesta es sencilla: la
terapia de grupo y otros programas pueden ayudar a los psicópatas a desarrollar estrategias para
manipular, engañar y utilizar a la gente, pero contribuyen poco a que se conozcan mejor a sí
mismos. Estudios más específicos en este tema demostraron que los psicópatas manipulaban el
sistema para satisfacer sus propias necesidades de poder, control y prestigio. “Jugaban” con la
mente de los otros presos y el personal, intentaban continuamente ver hasta qué punto podían
salirse con la suya, se rodeaban de personas y cosas fácilmente manipulables, y mostraban un
falso interés por cambiar su actitud. A pesar de estas observaciones, lograron manipular y
engañar a algunos miembros del personal para que pensaran que sus esfuerzos eran sinceros y
que estaban progresando. Pero cuando se les reinserta socialmente tienden a ponerse en
situaciones de alto riesgo para ejercer la violencia.
El Sistema Penitenciario Inglés extrajo recientemente (Mayo 1999) la conclusión de que
diversos programas de tratamiento a corto plazo, incluyendo la mejora educacional y el desarrollo
de habilidades sociales, tienen poco efecto en las tasas de reincidencia tras la salida de prisión de
los delincuentes con puntuaciones bajas o medias en el PCL-R. Sin embargo, estos mismos
programas parecen aumentar la tasa de reincidencia de los delincuentes con puntuaciones altas
en el PCL-R. Estos hallazgos son más que comprensibles. A diferencia de la mayoría de los
delincuentes, los psicópatas sienten poca ansiedad, no ven nada malo en su comportamiento, y
buscan tratamiento sólo cuando les conviene hacerlo (por ejemplo, cuando quieren conseguir la
libertad condicional). No nos sorprende, por tanto, que saquen poco provecho de los programas
tradicionales, sobre todo de aquellos que pretenden desarrollar la empatía, la conciencia y las
habilidades interpersonales. ¿Qué se puede hacer entonces? ¿Los encarcelamos hasta que
lleguen a una edad en la que ya no representen un riesgo para la sociedad? ¿Les pedimos que
participen en programas de tratamiento que tienen pocas posibilidades de éxito, engañándoles a
ellos y a nosotros mismos al pensar que vale la pena intentarlo, que pueden sacar algún beneficio
práctico? En lugar de desanimarnos, deberíamos coordinar los esfuerzos para desarrollar
procedimientos innovadores, diseñados específicamente para los delincuentes psicopáticos.

57
Algunas hipótesis e investigaciones neurobiológicas

De lo anteriormente expuesto puede deducirse que los psicópatas tienen pocos escrúpulos
a la hora de utilizar la violencia para conseguir sus objetivos. Incluso los clínicos e investigadores
más experimentados se quedan perplejos ante la aparente sangre fría y la facilidad con que estos
individuos actúan. También les sorprende la forma abierta – y sin embargo, claramente superficial
y mecánica – que utilizan para explicar sus actos, así como los sentimientos y consecuencias
derivados de los mismos. Hay quienes les creen cuando dicen tener remordimientos, pero los
observadores más astutos no confían en sus palabras porque éstas parecen ser una simple
imitación de algo que, en realidad, no entienden.
Hay psicópatas que reconocen con absoluta franqueza su incapacidad de entender o
experimentar lo que los demás describen como intensas sensaciones emocionales. En un libro
sobre sus experiencias en prisión, un asesino convicto escribió: “Hay emociones – todo un amplio
abanico de ellas – que sólo conozco a través de las palabras, de la lectura y de mi imaginación
inmadura. Puedo imaginarme que siento estas emociones, pero no las siento”. Este individuo
consiguió salir de la cárcel gracias a la ayuda de algunas personas eminentes. Luego,
impulsivamente, asesinó a puñaladas a un camarero desarmado durante una discusión sobre un
asunto sin importancia. Su profunda preocupación por el hombre que había matado, un aspirante
a actor, queda patente en los siguientes comentarios: “No hubo dolor, fue una herida limpia... No
tenía futuro como actor. Lo más probable es que hubiera acabado en otro tipo de trabajo”. Nos
encontramos frente a un hombre, por lo demás inteligente, que describe un asesinato impulsivo
desapasionada y casi flemáticamente. No logra comprender a qué viene tanto lío. Si afirmamos
que hay algo anormal en este tipo de personas estamos atenuando la gravedad de sus crímenes.
Mientras las cogniciones y las interacciones interpersonales de la mayoría de los seres humanos
están cargadas de emociones, en los psicópatas éstas parecen ser superficiales. Además, su
comportamiento es muchas veces resultado de la falta de inhibición (es impulsivo, desenfrenado).
La pregunta es ¿por qué?
Aunque estamos muy lejos de obtener todas las respuestas a esta pregunta, cada vez se
utilizan más procedimientos y paradigmas de la psicología cognitiva y de la neurociencia que
empiezan ahora a arrojar ciertas pistas. Ahora expondré algunas aplicaciones recientes que la
tecnología electrocortical y las imágenes cerebrales aportan al conocimiento de la psicopatía: La
labor teórica y empírica de Christopher Patrick sobre el procesamiento emocional (véase también
el capítulo 3) y el trabajo de Adrian Raine sobre el papel de la corteza frontal en el comportamiento
criminal y violento (véase también el capítulo 2).
El punto de partida de este análisis es la evidencia de que los psicópatas no aprecian el
significado emocional de un hecho o experiencia. Aunque no se limita a los procesos lingüísticos,
el uso del idioma es lo que más claramente ilustra lo que va “mal” en ellos (Cleckley, 1976).
Parece que son incapaces de procesar los profundos significados semánticos y afectivos del
lenguaje. Sus procesos lingüísticos son relativamente superficiales. No parece que capten los
significados y matices más sutiles y abstractos del lenguaje. En resumen, los psicópatas parecen
ser individuos semántica y afectivamente superficiales.
Al respecto podríamos especular que las profundas redes semánticas y afectivas que
enlazan las cogniciones no están bien desarrolladas en los psicópatas por razones que, por el
momento, no conocemos. Una de las hipótesis barajadas es que sus características cognitivas,
lingüísticas y comportamentales están relacionadas con una distribución interhemisférica inusual
de los recursos de procesamiento. También es posible que el trastorno esté relacionado con una
disfunción cerebral, especialmente en la corteza frontal. Si es así, el daño puede ser bastante sutil,
dado que los psicópatas muchas veces obtienen resultados normales en los test
neuropsicológicos, incluidos los que reflejan las funciones de la corteza frontal. Este hecho no
tiene por qué significar que la hipótesis de la disfunción cerebral sea insostenible, sino que la
anomalía cerebral existente en estos individuos sea más funcional que estructural. De ser así,
podría ser más eficaz utilizar el tipo de tareas de procesamiento de información empleadas por la
neurociencia cognitiva, juntamente con los procedimientos psicofisiológicos y las neuroimágenes.
Esta aproximación nos permitiría investigar qué les diferencia del resto en el uso de estrategias
cognitivas y en los mecanismos y circuitos estructurales y funcionales que subyacen a sus
cogniciones, su lenguaje, afectos y comportamiento.

Event – related potentials

Williamson y otros (1991) registraron el tiempo de reacción y los event – related potentials
(ERP) – breves cambios en la actividad eléctrica cerebral asociados con el procesamiento
cognitivo y la evaluación de un estímulo, en este caso palabras – de una tarea de decisiones
léxicas en la que delincuentes miraban una pantalla de ordenador donde aparecían y
desaparecían cadenas de letras que forman palabras. Habían palabras existentes e inexistentes

58
pero pronunciables, y las existentes se dividían en palabras con contenido emocional (positivo o
negativo) y palabras neutras. Cuando una cadena de letras formaba una palabra existente tenían
que pulsar un botón tan rápido como pudieran. En el grupo control (individuos no criminales) las
respuestas a palabras con contenido emocional fueron más rápidas y certeras, que las respuestas
a palabras neutras. Y los componentes iniciales y tardíos de los ERP ante estas palabras fueron
mayores que los observados en las palabras neutras. Algo similar se observó en los delincuentes
no psicópatas. En cambio, en los psicópatas no hubo ninguna diferencia ni en el tiempo de
reacción, ni en los ERP ante las palabras neutras y con contenido emocional. Además, los
componentes tardíos de los ERP de los psicópatas eran pequeños en comparación con los demás
sujetos, quizá porque procesaban la información rápida y superficialmente, y porque hacían poco
más que tomar una decisión léxica; mientras, los no psicópatas seguían procesando o elaborando
en su mentes las asociaciones o redes semánticas y afectivas de las palabras que acababan de
ver, con el consiguiente ERP mayor y más largo.

Otra diferencia sorprendente fue que los psicópatas exhibían una onda negativa muy larga
(llamada N500), especialmente en la corteza fronto-central. La interpretación a este fenómeno es
que los psicópatas tienen dificultades para integrar significados de palabras en estructuras
lingüísticas más largas, o en otras estructuras conceptuales.
En conjunto, los resultados de este estudio pusieron de manifiesto que los psicópatas no
muestran diferencias comportamentales o de actividad eléctrica cerebral cuando procesan
palabras neutras y palabras de contenido emocional, y que pueden tener dificultades para situar
palabras en una estructura cognitiva apropiada. Si esto es así, este hecho podría explicar que los
psicópatas tienen serios problemas lingüísticos. Hay otros estudios que apuntan en la misma
dirección.

Tomografía computarizada de emisión de fotones (SPECT)

Algunos estudios con SPECT (que mide el flujo sanguíneo cerebral relativo durante la
ejecución de tareas específicas) realizados a psicópatas drogodependientes y sujetos “normales”
en 1998 y 1999, se abocaron a constatar la actividad de determinadas regiones cerebrales
(especialmente corteza prefrontal y temporal) durante la realización de una tarea de decisiones
léxicas (similar al estudio de Williamson). Se observó que la actividad cortical de los psicópatas
era mucho menor que en los individuos del grupo control.
En los sujetos no psicópatas (grupo control), las palabras neutras activaban las regiones del
lenguaje situadas en el hemisferio y tálamo izquierdos, y las palabras con contenido emocional
activaban la región témporo - frontal anterior derecha. En los psicópatas, en cambio, la activación
cortical era mucho menor, sobre todo cuando tenían que discriminar entre palabras neutras y
palabras inexistentes.

Resonancia Nuclear Magnética Funcional (RNMf)

Estudios recientes con RNMf dan pistas interesantes sobre los factores neurobiológicos
correlacionados con la psicopatía. El marco de estas investigaciones es la evidencia del papel
crucial que juegan dos áreas de sustancia gris:
 Subcorticales o límbicas: la amígdala (íntimamente relacionada con la emociones y la
agresividad) y el cíngulo (implicado en los procesos emocionales que movilizan a la acción,
pensamiento, animación y razonamiento, y la atención).
 Corticales: la corteza prefrontal ventromedial y dorsolateral (implicadas en la integración y
regulación de la cognición, el afecto y la inhibición de respuestas).
Se calcularon las diferencias de actividad de estas áreas frente a estímulos neutros y
estímulos con contenido emocional, y se observó que el cerebro de los psicópatas presentaba una
actividad mucho menor que los no psicópatas en todas estas regiones.
Ninguna región cerebral funciona independientemente. Así, la inhibición de una respuesta
(por ejemplo, el control de un impulso agresivo) implica la integración y cooperación activas de
muchas regiones, incluyendo la corteza prefrontal ventromedial y dorsolateral. Hay quienes
sugieren que las conexiones entre estas áreas contribuyen a la toma de decisiones. Influyen, por
ejemplo, en la modulación de la respuesta, en la planificación del comportamiento y en la atención.
Los investigadores señalan que el control de la ejecución de las respuestas adecuadas y la
inhibición de las respuestas inadecuadas reside en las regiones prefrontales ventromedial y
dorsolateral. La primera región es fundamental en el comportamiento adaptativo desde el punto de
vista de la selección natural, en el que se incluyen decisiones de tipo emocional, mientras que la

59
segunda es la encargada de reflexionar en la toma de decisiones y las acciones que se derivan de
ellas.
De este hecho se podría extraer la conclusión de que el comportamiento desinhibido de los
psicópatas, incluyendo su facilidad para la violencia depredadora, está relacionado con una
disfunción en la corteza prefrontal ventromedial (integración cognitivo – afectiva) y en la corteza
prefrontal dorsolateral (inhibición de la respuesta) y / o con una comunicación ineficaz de éstas
con otras áreas del cerebro. Es decir, la conducta del psicópata no se ve modificada por las
emociones que pueden ayudar a inhibir el comportamiento de una persona “normal”. Para ellos,
los “frenos” emocionales del comportamiento (es decir, la conciencia) son débiles, y esto permite
cometer actos depredadores y violentos sin ningún escrúpulo. Si estas supuestas anomalías
neurobiológicas estuvieran relacionadas con un funcionamiento anormal de los neurotransmisores,
se podría suponer también que los psicópatas, con su comportamiento típico incorregible y su
resistencia a los tratamientos tradicionales, podrían responder a intervenciones biológicas
(psicofármacos), sobre todo si se introducen en etapas tempranas de su vida.

CAPÍTULO 2:

PSICOPATÍA, VIOLENCIA Y NEUROIMÁGENES(4)

¿Qué mecanismos son los que, a través de las deficiencias de la corteza prefrontal, pueden
predisponer al Trastorno Antisocial o Psicopático de personalidad?
En primer lugar, las personas que tienen lesiones prefrontales no tienen respuestas
anticipatorias de tipo autónomo cuando efectúan elecciones arriesgadas, y además, hacen malas
elecciones aún sabiendo cuál es la opción más ventajosa. Probablemente, esta incapacidad de
razonar y decidirse por las opciones ventajosas es algo que contribuye a la impulsividad,
transgresión de normas, conducta imprudente e irresponsable, que son cuatro de los siete rasgos
característicos del trastorno antisocial.
En segundo lugar, la corteza prefrontal es una parte fundamental del circuito neural clave
para el condicionamiento del miedo y la capacidad de dar respuesta al estrés. Se considera que el
condicionamiento pobre está relacionado con un desarrollo pobre de la conciencia, y que es difícil
socializar en el castigo a aquellos individuos cuya capacidad de responder automáticamente a los
estímulos aversivos es menor, por lo que estarán predispuestos a comportarse antisocialmente.
Una serie de experimentos han confirmado que los grupos antisociales presentan un bajo
condicionamiento del miedo.
En tercer lugar, la corteza prefrontal está envuelta en la regulación de la activación y se
piensa que, precisamente, son deficiencias en la activación del sistema nervioso autónomo y
central las que llevan a los antisociales a buscar estímulos que compensen esa baja activación.
En un plano científico, las neuroimágenes de agresores violentos y psicopáticos están
empezando a clarificar cuáles son las redes neurales que funcionan mal en el caso de estos
individuos. Pero ¿qué implicaciones tienen este tipo de estudios para la sociedad en general?.

Implicaciones filosóficas

En un plano filosófico, estos estudios plantean la cuestión de si todos tenemos libre albedrío
en el sentido estricto del término. Si el cerebro de algunos individuos está dañado, ¿puede decirse
que controlan plenamente sus acciones y pensamientos? ¿Tienen un libre albedrío pleno o
limitado por las lesiones cerebrales? En un extremo, muchos teólogos, filósofos y científicos
argumentan que, a menos que medien circunstancias excepcionales como enfermedades físicas y
mentales graves, nuestro control sobre nuestra conducta es total. Elegimos entre pecar o no; por
(4)
Dr. Adrian Raine: profesor de Psicología de la University of Southern California, investigador de las bases genéticas
y biológicas del comportamiento antisocial y violento, las neuroimágenes, la psicofisiología y la neuropsicología, el
Trastorno Esquizotípico de la Personalidad y el alcoholismo. Autor de numerosos libros y artículos de éstas áreas y
miembro del Consejo Editorial de prestigiosas revistas de su campo (como la American Journal of Psychiatry,
Criminal Behavior and Mental Health,, International Jorunal of Psychophysiology, etc.), ha recibido varios premios en
reconocimiento de su destacada labor científica.

60
tanto, nuestras acciones criminales (pecados) son siempre obra de una voluntad que está bajo
control. En el otro extremo se sitúan algunos científicos que adoptan una posición más
reduccionista y desechan la idea de la existencia de un alma inmaterial dotada de libre albedrío.
Francis Crick (1994), por ejemplo, cree que el libre albedrío no es nada más que un amplio
conjunto de neuronas ensambladas (involucrando probablemente la corteza singular anterior) y
que es posible construir una máquina que crea que tiene libre albedrío.
Personalmente me inclino más por una posición intermedia. Creo que el libre albedrío se
forma a modo de un continuo: en un extremo están las personas que controlan casi por completo
sus acciones; en el otro se hallan personas con un libre albedrío relativamente escaso. En lugar
de ver las cosas en blanco y negro, me inclino por la existencia de una amplia gama de grises,
hallándonos la mayoría de nosotros entre los extremos. Creo que hay una serie de mecanismos
sociales, biológicos y genéticos que juegan un papel decisivo en la configuración del libre albedrío
(Raine, 1993) y que el libre albedrío de algunas personas se ve limitado en los momentos iniciales
de su vida por disfunciones cerebrales que escapan a su control.

Implicaciones para la justicia

Si las deficiencias cerebrales incrementan la probabilidad de que una persona actúe


violentamente, y si la causa de esas deficiencias escapa al control de los individuos que las
padecen, entonces ¿son estas personas responsables de sus crímenes? En muchos lugares de
EEUU está vigente la pena de muerte. ¿Deberían ser ejecutados aquellos asesinos de los que se
sospecha que una deficiencia cerebral preexistente es lo que puede haberles llevado a actuar así?
La sociedad necesita protegerse y, a menos que esas deficiencias cerebrales sean reversibles,
quizá sea necesario encerrar a estos individuos de por vida. Lo que parece claro es que un
asesino, por cruel y psicopático que sea, no debería ser ejecutado si fuera una deficiencia cerebral
lo que le ha llevado a matar.
Por el contrario, podría argumentarse que, pese a tener factores de riesgo para la violencia
que escapan a su control, estos agresores han de responsabilizarse de sus propias
predisposiciones. Por ejemplo, aunque el alcoholismo sea una enfermedad, la sociedad espera de
los alcohólicos que sean concientes de que sufren esta enfermedad y que den los pasos
apropiados para proteger a terceros de los efectos negativos de la misma, a la vez que se
responsabilicen de sus acciones. De forma parecida, la persona en riesgo de incurrir en conductas
violentas, ha de reconocer que esos factores la hacen más peligrosa y ha de tomar precauciones
para no dañar a terceros. En definitiva, pueden tener factores de riesgo, pero eso no los exime de
su responsabilidad, puesto que siguen teniendo libre albedrío.
El problema de este contra argumento es que la responsabilidad y la reflexión no son
procesos inmateriales y etéreos, sino que se hallan enraizados en el cerebro. Se sabe, por
ejemplo, que las personas con lesiones en la corteza prefrontal ventromedial se vuelven
irresponsables e indisciplinadas, y no reflexionan acerca de las consecuencias de sus acciones
(Damasio, 1994). Los psicópatas violentos tienen dañados los mecanismos que subyacen a
nuestra capacidad para asumir la responsabilidad por nuestras acciones. Por ello, el psicópata
violento es incapaz de reflexionar sobre su propia conducta, controlar sus impulsos, modificar su
comportamiento para adaptarlo a las demandas cambiantes del entorno y, por consiguiente, es
incapaz de responsabilizarse de sus predisposiciones.
¿Deberían utilizarse las técnicas de neuroimagen en los Tribunales de Justicia? De hecho,
los TAC cerebrales se han usado frecuentemente una vez que el reo ha sido hallado culpable,
para tratar de reducirle la pena, e incluso para cambiar la tipificación del delito, por ejemplo, de
homicidio calificado a homicidio sin premeditación.

Implicaciones sociales

Hay múltiples cuestiones políticas, teológicas y morales que obstaculizan la aplicación de


estos descubrimientos biológicos sobre la violencia al sistema legal. En un plano político, estos
descubrimientos no agradan ni a la derecha ni a la izquierda. Los conservadores creen que la
investigación sobre las raíces biológicas de la violencia puede servir para liberar a los
delincuentes, ablandando el control sobre el crimen. Por otra parte, la izquierda liberal ve con
temor la posibilidad de que estas técnicas sirvan para escanear los cerebros de personas
inocentes y para encerrar a aquellos que tengan el perfil de un agresor violento antes de tener la
oportunidad de cometer un crimen. A los teólogos, a su vez, les desagradaba la idea de que la
biología ponga límites al libre albedrío individual. En un plano moral, finalmente, la mayoría de
nosotros cree que los delincuentes han de ser castigados cuando actúan mal. Y, en la práctica,
¿qué le pasaría a aquella sociedad que eximiese a los individuos que tienen cerebros defectuosos
de responsabilidad alguna por sus graves crímenes? Eso, ¿no otorgaría patente para asesinar sin
conciencia y sin consecuencias?

61
Los TAC cerebrales en el área de la violencia y psicopatía son inquietantes para algunas
personas, porque constituyen un desafío al modo que de ordinario consideramos un crimen.
Cuestionan nuestro tratamiento de los psicópatas violentos en el mismo sentido en que nosotros
cuestionamos la manera en que, hace 200 años, los enfermos mentales eran considerados y
tratados poco mejor que animales. La historia de la civilización pone de manifiesto que, a medida
que avanzamos, la sociedad se vuelve más noble, más sabia y más humana. Dentro de 100 años,
¿habremos reconceptualizado el comportamiento criminal grave y reiterado como un trastorno
clínico que hunde sus raíces en fuerzas sociales, biológicas y genéticas, que escapan al control
del individuo? Quizá entonces, ¿contemplaremos horrorizados las condenas que reciben hoy los
delincuentes muy violentos, y las consideraremos tan injustificadas como ahora consideramos que
fue la quema de brujas de antaño?
Me gustaría pensar que así será. Pero puede que lo único que no cambie en la sociedad
sea nuestra reacción visceral ante el crimen. Hay muchas razones por las que hemos tenido éxito
como especie; una de ellas es que hemos creado mecanismos efectivos para desembarazarnos
de tendencias antisociales, violentas y psicopáticas. Por este motivo, nada puede cambiar
respecto a cómo conceptualizamos y tratamos la violencia criminal. La ciencia está empezando a
suministrar nuevas y dramáticas ideas acerca de qué es lo que hace de una persona un psicópata
violento. Es de esperar que estos descubrimientos permitan replantearnos nuestro modo de
abordar la violencia y psicopatía, y nos ayuden a obtener nuevas respuestas acerca de las causas
y remedios del crimen, a la vez que seguimos protegiendo a la sociedad y a las víctimas de la
violencia.

CAPÍTULO 3

VIOLENCIA Y PSICOPATÍA(5)

Múltiples estudios recientes indican que los individuos que presentan las características
fundamentales del factor “desapego emocional” de la psicopatía (en el PCL-R), tienen un alto
umbral de excitación para las reacciones de tipo defensivo; esto significa que es muy difícil que se
desencadene en ellos una conducta defensiva (sobresalto o miedo) ante un estímulo
desagradable. Lykken (1995) propuso que el déficit fundamental en los psicópatas “primarios” (o
verdaderos) reside en el escaso miedo que sienten. No todas las personas son igual de miedosas.
Esto se debe, por un lado, a que el sistema defensivo (activado por el miedo) se opone al de
aproximación y, por otro, al valor adaptativo que tiene una debilitación del sistema de evitación
bajo determinadas circunstancias. Por ejemplo, en la prehistoria, cuando los recursos eran
escasos (comida, pareja, etc.), los individuos con un umbral de evitación elevado se veían
favorecidos desde el punto de vista de la selección natural. De este modo, se podría considerar a
los psicópatas como individuos depredadores (Hare, 1993) que están especialmente adaptados
para sobrevivir en lugares donde los recursos son escasos y la tendencia a la aproximación debe
prevalecer a menos que el peligro sea inminente.
En la gente normal, los estímulos vinculados a experiencias dolorosas o a castigos del
pasado provocan inmediatamente una predisposición defensiva que inhibe el comportamiento de
aproximación. Esto se debe al temor a ser castigados nuevamente o a que otra persona sufra las
consecuencias. En el caso de los psicópatas, los datos aportados por la investigación indican que
los estímulos aversivos deben ser más intensos para provocar una reacción defensiva que
interrumpa la conducta de aproximación. Esto es, los psicópatas reaccionan sólo a los castigos
inmediatos que les afectan sólo a ellos; son, por tanto, insensibles al dolor y malestar ajenos.
Como conclusión, el psicópata persigue fines egoístas sin importarle el daño que inflinge a otras
personas o los problemas que sus actos pueden ocasionarle a largo plazo.
Además, los datos obtenidos sobre las emociones y el temperamento de los criminales
sugieren que distintos tipos de delincuentes antisociales podrían tener diversas deficiencias en el
procesamiento de las emociones. Parece ser que la psicopatía “primaria” se debe, de alguna
forma, a la ausencia de miedo. Sin embargo, los delincuentes con baja puntuación en el factor
“desapego emocional” del PCL-R, muestran una respuesta normal de sobresalto cuando son
expuestos a estímulos aversivos. Los datos disponibles sobre el temperamento indican que el
comportamiento antisocial (controlando la variable de “desapego emocional”) está relacionado con
altos niveles de ansiedad e impulsividad. En el procesamiento normal de las emociones están
implicados los sistemas corticales (funciones cognitivas superiores), así como los sistemas
subcorticales (especialmente los relacionados con la motivación). Algunas formas de conducta
antisocial crónica puede deberse al mal funcionamiento de los sistemas corticales que participan
(5)
Christopher Patrick, profesor de Psicología de la U. de Minessota. Investiga el procesamiento de las emociones,
principalmente entre criminales y psicópatas. Autor de numerosos artículos y capítulos de libros, como Emotionality
and violent behavior in Psychopaths: a biosocial análisis, etc. Editor de la revista Psychophysiology y miembro del
consejo editorial de la revista Journal of Abnormal Psychology.

62
en el control del comportamiento, en situaciones donde los estímulos emocionales no son
explícitos.
De acuerdo con estas hipótesis, hay evidencias fundadas de que los déficits
neuropsicológicos, incluyendo disfunciones en la región prefrontal y temporal del cerebro, son más
comunes en los sujetos antisociales (Raine, 1993). Las investigaciones sobre el alcohol y las
respuestas emocionales también apoyan la idea de que la alteración en el comportamiento puede
deberse a alteraciones en el procesamiento cognitivo-emocional. Bajo la influencia del alcohol, es
más probable que la gente presente comportamientos desviados y temerarios (incluyendo la
agresión, conductas sexuales de riesgo, etc.). Durante mucho tiempo se creyó que el alcohol
anulaba el sistema del miedo que normalmente inhibe este tipo de conductas. Sin embargo,
estudios recientes que usan la técnica del reflejo, indican que el alcohol afecta indirectamente a la
respuesta mediada por el miedo, ya que interfiere en los procesos cognitivos que están implicados
en la detección de estímulos emocionales sutiles o que estén fuera de foco de la atención.
Otra hipótesis es que delincuentes no tienen ninguna disfunción en el sistema de respuesta
emocional, pero en situaciones complejas tienen dificultades para controlar su conducta porque
sus sistemas de procesamiento cognitivo están lesionados. Estos individuos se parecerían más a
las personas “intoxicadas” que a los psicópatas” primarios”.

Las emociones y el comportamiento violento de los psicópatas

Cleckley (1976) describió a los psicópatas como personas carentes de emociones fuertes,
incluyendo los ataques de rabia, pero entre los criterios que estableció para diagnosticar la
psicopatía no hizo una referencia específica a la agresividad. En efecto, Cleckley afirmó que el
psicópata no suele cometer crímenes acompañados de gran violencia y concluyó que “estas
tendencias deberían considerarse excepcionales, quizá como un rasgo patológico independiente
de las otras manifestaciones que sí consideramos fundamentales” (La Máscara de la Cordura,
p.262).
Sin embargo, la investigación empírica ha puesto de manifiesto la estrecha relación que
existe entre la psicopatía y el comportamiento violento en los delincuentes varones. La mayoría de
los estudios publicados indican que hay una elevada incidencia y frecuencia de crímenes violentos
y comportamientos agresivos en los individuos con una puntuación alta para la psicopatía. El tipo
de delito suele variar según el grupo de que se trate. Los no psicópatas tienen más probabilidades
que los psicópatas de ser encarcelados por asesinato (típicamente pasional, cometido contra
alguien conocido); en cambio, los psicópatas tienen más probabilidad de victimizar a extraños sin
llegar a matarlos.
Los psicópatas también son más agresivos y hostiles en la cárcel para controlar a los
demás. Fuera de las prisiones, los delitos violentos de los psicópatas incluyen frecuentemente
amenazas, el uso de la fuerza física y de armas. Los psicópatas tienen más probabilidades que los
no psicópatas de victimizar a extraños para conseguir dinero u otros beneficios, y es más probable
que cometan delitos violentos poco tiempo después de haber sido puestos en libertad. Estos
resultados de estudios indican que los psicópatas emplean la violencia para manipular y controlar
a los demás. Además, hay que destacar el hecho que los tratamientos diseñados para que los
delincuentes empaticen mejor con los sentimientos de los demás, sólo consiguen aumentar la
probabilidad de reincidencia en los psicópatas.
No obstante, hay algunos puntos débiles en la bibliografía sobre la psicopatía y la conducta
violenta. Uno de ellos es que la relación que se observa entre psicopatía y conducta violenta
puede deberse a que entre los datos que se registran en el PCL-R se incluyen los actos de
violencia realizada en el pasado. Otra limitación es que estos estudios se han basado en
expedientes policiales, donde no se recogen los datos reales de reincidencia. Además, no todos
los estudios establecían diferentes tipologías de crímenes violentos, y aquellos que sí lo hacían
usaban una clasificación muy burda basada en criterios policiales. En suma, no hay evidencia
consistente acerca de los motivos de la conducta violenta de los psicópatas.
Sin embargo, las correlaciones halladas entre el PCL-R y los rasgos de personalidad llevan
a plantearnos cuál es la relación existente entre psicopatía y comportamiento agresivo. Al
respecto, se ha observado que la conducta antisocial está más relacionada con altos niveles de
estrés, agresividad e impulsividad. Esto sugiere que el “factor de conducta antisocial” es el que
media entre el PCL-R y la agresión defensiva (también conocida como reacción pasional o
reactiva). Por otro lado, el desapego emocional del PCL-R está relacionado con un alto deseo de
dominio y ambición, así como una baja ansiedad. Esto indica que la agresión del Psicópata
“verdadero” está más relacionada con la violencia encaminada a la consecución de un fin, que al
rechazo. Se trata de una agresión instrumental o proactiva.

CAPÍTULO 4

63
FACTORES PSICOBIOLÓGICOS(6)

Nuestro entendimiento de la función cerebral es aún muy limitado como para permitirnos
especificar detalladamente la influencia de los genes que influyen en el comportamiento
psicopático. Se han descubierto algunos defectos monogénicos que predisponen a la agresión,
como los defectos en la enzima Óxido Nítrico Sintetasa, en la Mono Amino Oxido Sintetasa A y el
Síndrome de Lesch-Nyhan, entre otros. Pero ninguno de los defectos mencionados explica la
predisposición a la violencia en una población de personas clínicamente normales, aunque apoyen
la idea de que la conducta es, en el fondo, producto de la biología en interacción con el ambiente.
Los centros del Sistema Nervioso encargados del control emocional (lóbulos frontales,
sistema límbico e incluso el sistema nervioso autónomo) son las zonas donde se dirigen las
últimas investigaciones en genética. Además, los sistemas de neuronas dopaminérgicas,
serotoninérgicas y de otras catecolaminas se vislumbran como primordiales para la regulación de
la agresión en animales y en seres humanos, hasta el punto de que el polimorfismo genético de
estas neuronas promete explicar mucha de la variabilidad del comportamiento agresivo existente
entre diferentes poblaciones humanas.
Los defectos biológicos no funcionan con independencia del entorno; también existen
factores ambientales que predisponen a la violencia como, por ejemplo, los medios de
comunicación, la disponibilidad de armas, las desigualdades y la competencia social, etc.

Psicobiología del Psicópata

Cuando estudiamos la figura del psicópata encontramos varias dificultades. Como hemos
visto, la mayoría de los estudios epidemiológicos se basan en medidas de conducta (por ejemplo,
condenas por actos criminales) que raramente especifican el diagnóstico de los sujetos violentos.
Este punto es crucial: aunque es necesario cometer crímenes para entrar en la categoría de
Psicópata (PCL-R) o Trastorno de Personalidad Antisocial (DSM-IV), ocurre que la gran mayoría
de los criminales no entra en estas definiciones.
Cuando investigamos el origen de la personalidad antisocial podemos observar su
componente hereditario, aunque nos resulte muy difícil distinguir este aspecto de la predisposición
genética a las adicciones (también ligadas a la personalidad antisocial). En un estudio realizado a
personas adoptadas, se observó que a mayor cantidad de factores ambientales negativos (peleas
matrimoniales, adicciones, etc.), mayor era la predisposición a presentar conductas violentas. Esta
predisposición aumentaba en el caso de los individuos a cuyos padres biológicos se les había
diagnosticado Trastorno de Personalidad Antisocial.
Parece que al psicópata no le importan las consecuencias de sus actos. De ahí que suela
cometer delitos que le resultan divertidos o emocionantes a corto plazo, sin preocuparse por las
consecuencias. No aprenden del castigo como el resto de las personas, lo que implica un defecto
en la amígdala (responsable del aprendizaje con carga emocional) o en las conexiones que ésta
establece con la corteza y las reacciones autonómicas a nivel periférico. Entre los psicópatas, en
suma, el control del aprendizaje emocional del cerebro funciona anormalmente.
Otro aspecto muy interesante es la influencia de la nutrición materna en el cerebro del feto,
especialmente en el futuro psicópata. Se sabe ya que diversas complicaciones maternas
(dificultades en el parto, peso bajo al nacer, desnutrición de la madre, etc.) pueden contribuir al
desarrollo de la personalidad antisocial en los hijos. Pese a todo, siempre ha sido difícil separar los
efectos genéticos de los ambientales, porque la frecuencia de las complicaciones en el embarazo
y parto es más alta en personas con problemas psicológicos y socioeconómicos. Todavía no
sabemos si los lóbulos frontales y temporales son más susceptibles de sufrir daños ocasionados
por la malnutrición. De todos modos, nuestro conocimiento es ya lo suficientemente amplio como
para darnos cuenta de la necesidad de mejorar las condiciones sociales: si queremos reducir el
nivel de violencia debemos alimentar adecuadamente a mujeres y niños.
Todos estos factores parecen importantes a la hora canalizar las tendencias genéticas o
biológicas de un niño: desde la nutrición prenatal hasta la relación padre-hijo, sin olvidarnos de las
condiciones sociales. Es demasiado sencillo decir que los psicópatas pobres son criminales y los
ricos son políticos, pero hay que reconocer la importancia del entorno y que éste siempre es más
fácil de corregir que la biología.

(6)
James Santiago Grisolía, Neurólogo Jefe de la Sección de Neurología del Scrips-Mercy Hospital de San Diego,
California (EEUU). Profesor clínico asociado de Neurociencias en la Facultad de Medicina de la U. de California.
Editor del libro Violnce: from Biology to Society (1997) y de Violencia, televisión y cine (1998); autor de numerosos
artículos sobre el Proyecto Genoma Humano y sus implicaciones médicas y sociales. Asesor de la US Agency for
Health Care Policy and Research, el Comité Profesional de la Epilepsia de América y del Grupo de Acción legislativa
de la American Academy of Neurology.

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