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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO

´´CURNE´´
Recinto San Francisco de Macorís

TEMA:
La Natación como medio de la Educación Física Escolar,
su Filosofía y Ética como Deporte

Presentado a:
Pedro Brito González

Asignatura:
Natación II

Sección
EFI3790-2

SUSTENTADO POR:
José J. Santos Jerez

Jueves 11 -Marzo-2021.
INTRODUCÍON

La sociedad actual demanda a la Educación Física desafíos propios de la época y del


desarrollo científico, tecnológico y económico alcanzados, en este contexto el
conocimiento del cuerpo-organismo y el significado de éste en todas sus esferas, supera la
noción deportiva resultado y adquiere nociones fundamentadas en la ética, en los
derechos humanos, la satisfacción de necesidades básicas relacionadas con la recreación y
salud, y la agilidad mental y física necesaria para resolver situaciones de la vida cotidiana.
Es decir, adquiere una visión más amplia y por ende invita a ampliar la concepción que se
tiene de esta disciplina y ubicarla en el espacio y tiempo que demanda la sociedad
contemporánea Además, realizar natación como complemento de la educación física, es
una actividad que puede en un momento significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Desarrollo
Es una actividad formidable que ayuda a desarrollar todos los músculos, la resistencia, el
sistema cardiovascular y además, practicar natación, especialmente a edades tempranas,
también ayuda a desarrollar una mucho mejor coordinación en los infantes. De hecho es
tanta la coordinación que requiere, que resulta casi imposible enseñarle a alguien mayor
de 18 años cómo nadar adecuadamente si nunca tuvo experiencia en el agua cuando niño.
Esto es porque los niños suelen ser más “moldeables” en muchos aspectos y, una vez se
alcanza cierta edad, es mucho más complicado realizar algunas actividades que exigen
justamente un cerebro moldeable.

Además, realizar natación como complemento de la educación física, es una actividad que
puede en un momento significar la diferencia entre la vida y la muerte. A diferencia del
fútbol, por ejemplo, un niño jamás necesitará patear un balón para salvar la vida, mientras
que si cae al agua, sí que puede necesitar nadar para salvar su vida. Por ello, además de
ser una increíble forma de mantenerse saludable toda la vida, y que no se presenta daño
en las articulaciones, como al trotar por ejemplo, también puede ser una útil herramienta
en caso de caer accidentalmente al agua.

Su filosofía y ética como deporte. El terreno de la ética nos ubica ante el conocimiento y
el discurso filosófico que gira en torno a los valores. Mantiene, la ética, una estrecha
relación con la moral, sirviéndole de andamiaje conceptual. Esta última se refiere a lo que
es justo y a lo que no lo es, a lo que está bien y a lo que está mal. Y trasladada al terreno
educativo supone realizar acciones tendentes a capacitar a los alumnos para orientarse
con autonomía y racionalidad en la resolución de situaciones vivenciales que conllevan un
conflicto de valores. Mientras la moral es más operativa y está más próxima a la acción, la
ética se mueve en el terreno del conocimiento y del discurso filosófico. En consecuencia,
la educación ética se centra más en la esfera de la reflexión y la comprensión teórica que
la educación moral. Pero hablar de ética como perspectiva en la acción pedagógica nos
conduce a una concepción amplia de la que forman parte el substrato discursivo sobre la
moral y los sistemas axiológicos y su traducción en educación en valores, en cuanto tarea
intencional y sistemática encaminada a propiciar que las personas descubran, interioricen
y realicen un conjunto de valores de forma que éstos les impliquen cognitiva, afectiva,
volitiva y conductualmente (Ruiz Omeñaca, 2004).

Impregnar la acción educativa de sentido ético puede llevarnos hasta una nebulosa de
inconcreciones basadas en retórica, a la postre, vacía de contenido, o puede convertir la
propia actividad en un generador de oportunidades para educar en un marco axiológico
humanizador, lo que en, última instancia, conduce a itinerarios que comparten, en buena
medida, su carta de navegación, con los planteamientos críticos. Porque la tarea educativa
con una orientación crítica no puede concebirse si no se entiende la educación como un
proyecto ético (Wrigley, 2007).

La ética, como referencia, nos ubica ante una doble dimensión: la que supone, tomar
posición en relación con los dilemas que suscita la educación en valores, así como a actuar
desde el compromiso con los valores personales y sociales que mantienen una perspectiva
humanizadora, cuando se aborda la tarea de educativa. Los interrogantes, en este
terreno, vuelven a ser variados y mantienen una conexión especial con la programación y
con el devenir diario de las clases: ¿El ámbito ético está presente en todos los elementos
que integran la programación? ¿Se fijan, en ella, estrategias y formas de actuación que
permitan atender a la singularidad personal? ¿Abre cauces para que los alumnos
participen en la delimitación de sus propios objetivos de aprendizaje? ¿Promovemos el
diálogo con los alumnos para seleccionar unidades didácticas y para definir qué se hará en
clase? Y de ser así, ¿todas las personas tienen las mismas posibilidades de participación y
el mismo peso en ese proceso de diálogo? ¿Nos mueve, a la hora de programar, la
intención de propiciar experiencias corporales positivas, en todas las personas? ¿Creamos
espacios para la reflexión sobre la práctica motriz y sobre las cuestiones de naturaleza
socio-afectiva que se desarrollan en su seno? ¿Abrimos vías para la expresión constructiva
de emociones y sentimientos? ¿La asertividad y otras habilidades sociales cobran una
relevancia singular en nuestra propuesta curricular¿Y lo es la inclusión de actuaciones
tendentes a prevenir las actitudes discriminatorias, a tratar de forma sistemática y ética
las actitudes disruptivas, a promover la reflexión sobre cuestiones de índole moral ligadas
a la actividad física…? ¿Cuándo delimitamos las alternativas metodológicas, tenemos en
cuenta que esta decisión es, en primer lugar, una cuestión de naturaleza moral?
¿Impregnamos la evaluación de sentido ético, considerándola como un medio para
propiciar el enriquecimiento del proceso educativo y alejándola de cualquier intento de
convertirla en un instrumento de perpetuación del poder del docente sobre los alumnos?
CONCLUSION

Formular interrogantes es, con frecuencia, más sencillo que hallar respuestas. Pero la
búsqueda de esas respuestas adquiere un mayor significado si el substrato desde el que se
acomete la tarea es sólido. Y en este camino, las concepciones implícitas en el hecho que
supone actuar como educadores desde un sentido ético, proporcionan ese substrato. A
partir de ahí, en el devenir diario de nuestra área y en el de cada maestra, cada maestro,
cada niña y cada niño, adquirirá un especial significado la respuesta que demos a cada uno
de los interrogantes formulados. Será cada una de esas respuestas la que podrá ejercer
una función transformadora de las realidades personales y del universo social.

Bibliografía

https://www.efdeportes.com/efd206/la-educacion-fisica-desde-una-perspectiva-
etica.htm

EDUCACION_FISICA_Y_DEPORTES.pdf