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Turbaco- Bolívar 03 de julio de 2020

Asignatura: Religiòn
Grado: 10º
Clase # 4. Periodo 2º
Tema: Personajes del antiguo testamento como referentes de un proyecto de vida.
1. ADAN: A LA IMAGEN DE DIOS (Génesis 1: 25 y 2: 3). (Salmos 8: 1 9).
El relato bíblico precedente nos muestra el cuidado de Dios en toda la obra creadora. Hay después
de cada obra una expresión de aprobación por parte del Señor: "Y vio Dios que era bueno..." nos
repite el pasaje una y otra vez.

Este acto de aprobación divina sugiere que al crear, Dios tenía un propósito, y que cada obra que
El llevaba adelante era buena para aquel propósito superior que le inspiraba.

No podemos dejar de ver que todo lo que Dios creó tenía como propósito superior y final a la
creación del hombre, porque el hombre sería creado con una condición especial que le haría
diferente a todos los demás seres creados: el hombre sería creado a la imagen y semejanza de
Dios.

 El señorío del hombre. (Génesis 1: 28 31)

A aquella condición de persona espiritual, Dios añadió en sus dones al hombre, a Adán, la
responsabilidad y el derecho de ser "señor" de toda la creación, porque la creación había sido
hecha para el hombre. Por esa razón el hombre tiene una relación de dominio sobre todas las
cosas y de ninguna manera puede pensarse que haya otro ser creado que tenga más dominio que
el hombre. Todo fue creado por Dios para que el hombre se sirviera porque el hombre era el ser
creado especial de Dios.

Tal condición de señorío del hombre sobre toda la naturaleza nos muestra la intención divina de
que así sea, como un privilegio para el hombre, pero también como una responsabilidad.

Adán fue puesto sobre toda la creación como señor; este era un privilegio, pero también fue hecho
responsable por ello.

 La gloria y la honra. (Salmos 8: 1 9)

El salmista exalta la grandeza de Dios y reconoce el señorío del hombre sobre todas las cosas
creadas. Pero sorprendentemente dice: "le coronaste de gloria y de honra".

Hay al menos dos posibles interpretaciones de esta afirmación:

- en primer lugar, el salmista hace referencia al privilegiado don con el cual el hombre fue
formado: a imagen de Dios y como señor de toda la creación.
- en segundo lugar, y tal vez como un dato importante digno de no olvidar, si el hombre fue
creado a imagen de Dios es lícito pensar que la misma gloria y honra divinas se reflejan en
todos los humanos. Dios en su infinita bondad decide compartir no sólo su imagen, sino
también su gloria y su honra con Adán. El pecado habría de degradar esta condición del
hombre.

2. NOE: OBEDIENTE Y FIEL (Génesis 6: 1 22; 8: 1 13; 9: 12 17)


La historia de Noé es una de las más conocidas de la Biblia. A modo de introducción, digamos que
la idea de un gran diluvio está presente en todas las culturas antiguas, lo que certifica el relato
bíblico. La versión egipcia lo ubica entre 10.000 y 11.000 años antes de Cristo, que coincidiría con
el relato bíblico y con un hecho científicamente comprobado digno de ser tenido en cuenta:
alrededor del año 10.000 A.C. se produjo la cuarta "glaciarización", es decir un gran enfriamiento
de la tierra que llevó hielo hasta los trópicos...Cuando estos hielos se derritieron porque la tierra
volvió a tener su temperatura normal, grandes masas de aguas se desplazaron y produjeron
grandes lluvias... Es bueno saber que el relato bíblico no es una historia metafórica sino la
descripción de un hecho real.

 La maldad de los hombres (Génesis 6: 1 7).

La maldad se hace una constante en toda la tierra y todos los hombres se pervierten de manera tal
que Dios, sufriendo por tanta corrupción, decide eliminar al hombre de la faz de la tierra. Tal actitud
nos muestra a un Dios sensible a su vez defraudado por aquel hombre al que había coronado de
gloria y de honra.

Cuando se menciona a las "hijas de los hombres" debe entenderse que se hace referencia a las
descendientes de Caín; y cuando se habla de "los hijos de Dios" es correcto entender que se hace
referencia a los descendientes de Set, hijo de Adán y Eva, de moral similar a la de Abel, del cual
también procede Noé, y quienes aún guardaban cierta comunión con Dios. Sin embargo, la
tentación era más fuerte y a través de una mala sexualidad también estos últimos comienzan a
corromperse.

 Noé y la gracia de Dios (Génesis 6: 8 22).

Siempre se ha considerado la virtud de Noé... Sin embargo, no debe caerse en el dogmatismo de


que haya sido un hombre perfecto (ver cap. 9: 18 29). Pero sí fue obediente y fiel... Notemos que el
autor de Génesis dice de Noé lo mismo que había dicho de Enoc: "Con Dios caminó Noé" (v. 9b) lo
que afirma su comunión con el Señor.

En Noé Dios encuentra a un hombre devoto y obediente (seguramente el único). Noé no sólo
buscaba la dirección de Dios, sino que estaba dispuesto a obedecerle, aún más allá de poder
comprender los propósitos divinos. No debe haber sido fácil para Noé aceptar que habría de llover
tanto tiempo... Pero obedeció a Dios en forma sumisa y humilde y se puso manos a la obra de
acuerdo con las instrucciones divinas.

Pero a las virtudes de Noé debe agregarse la gracia de Dios... Dios estaba herido por tanta
maldad, y su enojo es perceptible... Sin embargo, su amor es mayor que su ira. Cuando considera
a Noé exalta sus virtudes y le hace digno, por su gracia (vers. 8) de llevar adelante sus propósitos.

Sin Noé el plan de Dios para la raza humana hubiera fracasado; pero la gracia de Dios, su sublime
amor, aprovecha la devoción y la obediencia de un simple hombre para intentar una nueva
oportunidad para el hombre.

3. ABRAM: A LA VOZ DE DIOS (Génesis 12: 1 9)

A partir de Abram comienza la historia específica de Dios con lo que sería primero una familia, la
familia de Abram, y lo que a partir de ella se conformaría: el pueblo de Dios, del cual habría de
nacer el Mesías.

La historia de Abram es riquísima y podríamos estar con ella mucho tiempo... Pero es bien
conocida. En estas lecciones sólo trataremos de dar un vistazo a algunos sucesos de la vida del
patriarca que nos manifiestan su carácter y que habrán de servirnos para meditación y ejemplo.

 El llamado de Dios (Génesis 12: 1)


En primer lugar, resulta interesante considerar el llamado que Dios hace a Abram.

Abram era hijo de Taré, descendiente de Sem, segundo hijo de Noé. Nativo de Ur de los Caldeos,
una ciudad importantísima ubicada al oeste de la Mesopotamia, dedicada al comercio y habitada
por prósperas familias de clase media alta, Taré había salido de ella para subir hacia el Norte hasta
la tierra de Harán, después de la muerte de su hijo menor (es posible que Harán, la ciudad, lleve
este nombre en homenaje al hijo de Taré). La Biblia no manifiesta las razones que tuvo Taré para
este viaje, pero sí es presumible que Taré era un hombre temeroso de Dios.

A los 205 años de edad, Taré muere en Harán. Ya la edad de los patriarcas no es tan notable
como antaño; la longevidad ha disminuido después de Noé.

Dios llama a Abram en Harán ordenándole dejar todo, tomar a su mujer, al hijo de su hermano
muerto, y partir hacia una tierra desconocida. Abram acaba de perder a su padre... No hay en la
Biblia ninguna mención al carácter de Abram ni a una relación especial previa de éste con Dios.
Una vez más debemos afirmar que Dios conoce el corazón de Abram y de este conocimiento
resulta su llamado.

 El propósito de Dios (Génesis 12: 2 3)

Hay una promesa inmediatamente después del llamado. Pero esta promesa tiene un destino
personal hacia el mismo Abram, cuando Dios le dice "haré de ti una nación grande, y te
bendeciré..." y una promesa a toda la humanidad: "...y serán benditas en ti todas las familias de la
tierra". La frase "y serás bendición" (v. 2b) unifica ambas promesas. El propósito de Dios es
continuar con lo iniciado con Noé: salvar a la humanidad de las garras de Satanás.

Su programa necesita un pueblo ("una nación grande") del cual nazca el Mesías ya previsto en
Génesis 3: 15; pero la bendición de la obra del Mesías no será solamente para Abram y sus
descendientes, sino para todos los hombres ("todas las familias de la tierra").

La mayor bendición que Abram podía pedir era ser él mismo de bendición...

 Dios bendice por la obediencia (Génesis 22: 15 19)

Una vez más Dios habla con Abraham, prometiéndole que, por su acto de obediencia, le bendeciría
y habría de darle una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo o la arena del mar...
Que su pueblo vencería a sus enemigos y que en su simiente serían benditas todas las naciones
de la tierra.

Y así ocurrió, porque de la descendencia de Abraham Dios levantó una nación que se hizo
numerosa y grande, Israel, y de esta nación Dios hizo que naciera su propio y único Hijo,
Jesucristo de Nazaret, a quien Dios, como lo había hecho Abraham con Isaac, habría de ofrecer en
sacrificio para que los hombres sean salvos de sus pecados.

Y este es el hecho más notable de este acontecimiento en la vida de Abraham: él no rehusó dar a
Dios a su único hijo, de la misma manera en que Dios no rehusó dar a su único Hijo en la Cruz...
Esta actitud de Abraham lo muestra como un hombre fiel y obediente, que llega a tener el mismo
carácter de su Señor porque creyó a Dios y puso su fe en El... Por eso fue llamado "amigo de Dios"
(leer Santiago 2:23 y Hebreos 11: 17 19).

4. MOISES, UN NIÑO ELEGIDO POR DIOS (Éxodo 2: 1 10; 3: 1 15; 4:1 17)

Han pasado ya muchos años en la historia universal desde los tiempos de José. Israel había
crecido en gran número y los hicsos (semitas que tenían el poder en Egipto en tiempos de José)
habían sido desplazados por un Faraón de la ciudad de Tebas, que temeroso de que volviera a
suceder con Israel como había sucedido con los hicsos, esclavizo a los descendientes de Jacob y
les obligó a trabajar en la construcción de grandes ciudades y almacenes. Pero, a pesar de tanta
opresión los israelitas seguían creciendo en número por lo que el Faraón dispuso que los niños
varones que nacieran en Israel (ver Exodo 1: 6 22).

 Un niño llamado Moisés (Éxodo 2: 1 10)

La historia es muy conocida y el relato bíblico muy claro. Sin embargo, vale la pena detenerse en la
forma y el porqué del actuar de Dios.

En primer lugar, no podemos dudar que el sentimiento en el corazón de la madre de Moisés (de la
tribu de Leví), fue puesto allí por Dios. Podemos imaginar con qué nerviosidad cada mamá
esperaba saber el sexo de su bebé y cuánta pena habría en cada una de ellas cuando se
enteraban que era un varón y que debía entregarlo para echarlo al río, tal como Faraón lo había
ordenado.

Sin embargo. esta mujer desafía toda imposición y se niega a dar a su bebé... Debe emocionarnos
su ternura, pero no debe dejar de asombrarnos su valentía. Toda su familia, aún los hijos mayores
(Aarón y María entre otros) podrían haber perdido la vida si su actitud hubiera sido descubierta.

Dios también da a esta mujer sabiduría para urdir un plan que preservara la vida de su hijo... Y no
debemos dejar a Dios aparte en el corazón enternecido de la hija de Faraón cuando encuentra al
bebé en la canastilla. Ella sabía que era hebreo y que debía morir, pero el niño la enternece y lo
adopta como su hijo.

 Moisés frente a la tierra prometida (Deuteronomio 32: 48 52; 33: 1 29; 34: 1 12)

Después de recibir los Diez Mandamientos, Moisés bajó del Monte Sinaí (La Biblia dice que su
rostro brillaba de tal manera al haber estado en la presencia de Dios que tuvo que cubrirlo con un
velo) y en una oportunidad encontró al pueblo rindiendo culto a un becerro de oro que ellos habían
construido para que tomara el lugar de Jehová.

Fue una de las tantas veces en que Moisés debió enfrentarse a la rebeldía y a la infidelidad de un
pueblo desagradecido y presuntuoso.

En una de estas situaciones el pueblo tuvo sed (ver Números 20: 1 12) y amenazó hasta apedrear
a Moisés, quien golpeó una roca, en vez de hablarle como Dios se lo había indicado, y de esa roca
brotó agua que calmó la sed del pueblo.

Sin embargo, Moisés y Aarón fueron condenados por Dios a que ellos tampoco entraran a la Tierra
Prometida, por cuanto no creyeron al Señor ni le santificaron, al no obedecer su mandato.

(Debe entenderse que Moisés dudó que con su sola palabra el agua brotara de la roca y tal vez
recordando haber tocado el Mar Rojo para que se abriera, golpeó la roca esta vez...Dios juzgó que
Moisés no había creído en El; y nadie puede discutir los juicios de Dios)

El castigo parece severo para un hombre de la talla de Moisés. Sin embargo, debemos reconocer
que Moisés tenía una responsabilidad superior frente a Dios por lo mucho que le conocía y por
haber visto como nunca ningún hombre el poder del Señor. Su duda fue una afrenta a un Dios que
había confiado y manifestado todo a Moisés. Por esa razón Moisés lleva al pueblo hasta los
mismos límites de Canaán, pero se le prohíbe entrar.

Como conclusión, se puede pensar en un pueblo que no supo reconocer la autoridad y el amor
inmenso del Verdadero y Único Dios, pese al testimonio de muchos hombres y mujeres fieles.
Como una aplicación personal podemos reflexionar:  En primer lugar debemos tener en cuenta que
Dios, pese a su amor y su bondad, es un Dios justo y da a cada uno lo que cada uno merece, si
nos apartamos de su amor y rechazamos su autoridad.

En segundo lugar, es imprescindible tener en cuenta que las bendiciones que Dios derrama sobre
nuestras vidas no deben envanecernos, como sucedió con los judíos, sino que debemos sentirnos
responsables por ellas. Cuanto más Dios nos da más responsables somos delante de él.

Finalmente es importante destacar el gran amor de Dios que solamente esperó que su pueblo,
humillado y cautivo, reconociera sus pecados para comenzar a bendecirles nuevamente... Dios
nunca perdió de vista nuestra salvación; para ello El necesitaba un pueblo y en su infinita
misericordia lo preservó pese a tantos males.

Referencia:

http://estudiosbiblicostematicos.blogspot.com/p/lecciones-personajes-del-antiguo.html

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