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Análisis de suelos

El suelo es un medio complejo, caracterizado por una atmósfera interna, una economía
particular del agua, una flora y una fauna determinadas y unos elementos minerales
(Duchaufour, 1975). Los suelos se pueden definir como “la capa superior de la superficie
terrestre donde materiales geológicos, llamados por los científicos del suelo como materiales
matrices, han sufrido cambios bajo la influencia del medio ambiente del sitio pertinente”
(Bornemisza, 1986).

Los principales factores que influyen en la formación de los suelos son:

a) Factores Litológicos: son aquellos que se refieren a la naturaleza física y química de la roca
madre, la cual puede ser de cualquier tipo.

b) Factores Biológicos: son aquellos que están representados por los seres vivos (plantas,
animales, microorganismos), los cuales juegan un papel importante en el desarrollo de los
suelos.

c) Factores Topográficos: son aquellos que se derivan de la ubicación geográfica de los suelos.

d) Factores Climáticos: son los más importantes en la formación de los suelos ya que el clima
establece las condiciones de temperatura y humedad.

e) Factores Temporales: el tiempo es otro factor necesario para que el resto de los factores
que influyen en la formación de los suelos puedan actuar.

Materia Orgánica en los Suelos


La materia orgánica que contiene el suelo procede tanto de la descomposición de los seres
vivos que mueren sobre ella, como de la actividad biológica de los organismos vivos que
contiene: lombrices, insectos de todo tipo, microorganismos y otros. La descomposición de la
materia transforma sus componentes en derivados inorgánicos, a este proceso se le llama
mineralización, en el cual se liberan apreciables cantidades de los diferentes nutrientes
mayores y menores en forma gradual y muy aprovechable para las plantas superiores. La
materia orgánica que no se descompone, formará compuestos resistentes a la degradación, el
conjunto de los cuales se les llama humus; esta parte de la materia orgánica tiene fuerte
influencia sobre las propiedades de los suelos, como su poder de retención de humedad y de
diferentes sustancias (Bornemisza, 1986).

Según Duchaufour (1975) la materia orgánica fresca es transformada poco a poco, dando
lugar, por una parte, a elementos minerales solubles o gaseosos, tales como el amoniaco,
ácido nítrico y dióxido de carbono, y por otra parte, a complejos coloidales que son
relativamente estables y resistentes a la acción microbiana. En la composición del humus se
encuentra un complejo de macromoléculas en estado coloidal constituido por proteínas,
azúcares, ácidos orgánicos, minerales, etc., en constante estado de degradación y síntesis. El
humus, por tanto, abarca un conjunto de sustancias de origen muy diverso, que desarrollan un
papel de importancia capital en la fertilidad, conservación y presencia de vida en los suelos. A
su vez, la descomposición del humus en mayor o menor grado, produce una serie de productos
coloidales que, en unión con los minerales arcillosos, originan los complejos organominerales,
cuya aglutinación determina la textura y estructura de un suelo. Estos coloides existentes en el
suelo presentan además carga negativa, hecho que les permite absorber cationes H + y
cationes metálicos (Ca2+, Mg2+ , K + , Na+ )
1.Es el mejor paso antes de afrontar
plantaciones nuevas
Antes de una nueva plantación o de una rotación de cultivo resulta
vital realizar un análisis del suelo. Si se pretende aumentar la
producción de su finca es del todo necesario saber de qué suelo se
dispone para elegir bien el cultivo, patrones, pautas de riego, etc.

2.La vía de solución de problemas en


la finca
No existe peor sensación para el agricultor que el detectar los síntomas
de problemas en la finca y no saber qué es lo que pasa. En muchas
ocasiones no son suficientes ni la experiencia del profesional, ni la
información del cuaderno de campo para diagnosticar posibles
problemas de salinidad, pH, exceso de caliza, etc.

Un buen análisis de suelos permite conocer las características del


terreno para tomar las decisiones más adecuadas de manejo en el
menor tiempo posible. Una inmediata aplicación de enmiendas sobre
el terreno nos ahorrará posibles gastos futuros.

3.Ayuda a planificar el abonado


El análisis del terreno permite realizar un adecuado plan de abonado,
puesto que es la mejor manera para calcular la cantidad y los tipos de
fertilizantes más idóneos para el suelo.

El estudio de la textura y propiedades hídricas de la tierra de la finca


permiten conocer cuáles son las pautas de riego ideales. Para ello se
han de tener en cuenta factores como la permeabilidad, el punto de
marchitamiento y el agua útil.

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4. Determina el valor agronómico de
una finca
No dude en realizar un análisis de suelos antes de adquirir una finca,
o si quiere conocer el valor agronómico de su terreno. Es importante
saber si el terreno es bueno para el cultivo o, en su defecto, poder
estimar económicamente su remodelación. Detectar los problemas
cuando aún tenemos un margen de actuación aminora el riesgo de
depreciación de sus tierras.

5.Permite mejorar el rendimiento


El análisis de suelos se suele realizar con una periodicidad de 4 años,
aunque esta puede ser diferente dependiendo de la variedad. Se
registra en un cuaderno de campo, permitiendo así anticipar
decisiones de siembra, abonado, recolección, rotación de cultivo,
cambio de tipo de cultivo …

También se pueden realizar puntualmente por diversos motivos. Por


ejemplo, puede que hayamos hecho enmiendas (calizas, orgánicas, etc)
y queremos ver cómo va respondiendo el suelo.

¿En qué consiste?


 
Es el tipo de análisis más recomendado para tener unas ligeras nociones
del estado de un suelo y si este se adapta bien al cultivo deseado o
plantea un conjunto de alternativas y también para  conocer si  presenta
algún tipo de problema.
 
 
¿Por qué realizarlo?
 
Se puede decir que los análisis de suelo son la parte esencial sobre la
que se basa cualquier programa de manejo agronómico en una
producción agrícola. Con ello, podemos conocer algunos aspectos tan
importantes como son la fertilidad de nuestro suelo, la disponibilidad
de nutrientes en el mismo, las posibles mejoras a realizar en pre-
siembra o pre-plantación, así como poder generar un diagnóstico ante
un problema nutricional que presente un cultivo o desequilibrio entre
sus componentes. 

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