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Universidad Nacional Autónoma de

México
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Sociología Clásica: Sociología Comprensiva
(Dilthey, Weber, Simmel)
Edgar Gamboa Hernández
Mtra. Jovita Galicia Reyes

Tema 2. Actividad: Metodología y tipos ideales. | ABRIL 2021 |

Ensayo
Metodología y tipos ideales
Expuestos a lo largo de este ensayo, pretendo evidenciar los conceptos que
Max Weber dejó como herencia para la metodología sociológica. La comprensión,
explicación, y los tipos ideales son componentes cruciales que encontramos a la
hora de leer acerca de los fundamentos metodológicos que Weber y su comité de
redacción plasmaron en sus publicaciones. 
Comenzando por Weber y su comité de redacción en la revista “Archiv fur
Sozialwissenschaft und Sozialpolitik” entendemos el contexto de su metodología.
En su artículo “La "objetividad" del conocimiento en la ciencia social y en la
política social” (1904), Weber habla de cómo las ciencias exactas y las ciencias
sociales no convergen en las mismas leyes que justifiquen sus fenómenos. La
tesis de Weber respecto a las ciencias sociales, es que estas no debían siquiera
buscar leyes absolutas que rijan de manera universal como lo hacen en las
ciencias exactas. Las ciencias exactas se caracterizan por sus verdades absolutas
que son aceptadas por todo individuo. Weber  ejemplifica que las verdades
absolutas podrían ser validadas incluso por un “chino”, evidenciando que podría
tratarse de cualquier persona, pues todas aprobarían su validez. Por el contrario,
si una ciencia social quisiera buscar verdades absolutas para todos los individuos,
entonces tendría que recurrir a la abstracción. La abstracción le daría un mayor
margen a las ideas para que existan más posibilidades de coincidir, pero a la vez,
resultan más vagas y menos concretas. Esto pretende Weber exponer utilizando la
palabra “objetividad”, pues cuando un científico social propone conceptos
objetivamente ciertos, en realidad lo que hace es convencer a los demás de la
congruencia de su razonamiento. En otras palabras, el científico social tratará de
defender su visión del mundo, no dar conceptos de carácter enteramente factibles.
Todas estas ideas me llevan a complementar que Weber (1904), reflexiona: “Todo
análisis reflexivo en torno a los elementos últimos de la actividad humana está
ligado en principio a las categorías del «fin» y de los «medios».” (p. 9).  Con esta
idea, Weber aclara más adelante que las ciencias sociales deben buscar medios
distintos a las ciencias exactas para hallar otros fines. 
En su trabajo “Conceptos sociológicos fundamentales” (1922), Max Weber
propuso un método introductorio para la definición de conceptos. Este método,
explica él, no pretende ser nuevo respecto a los de otros pensadores, pero es
imprescindible para definir sus conceptos. Este debe percibirse inevitablemente
como abstracto y alejado de la realidad. El propósito de este método, según el
autor, es formular lo que la sociología empírica realmente entiende cuando se
tratan los mismos conceptos. En su metodología, toda interpretación busca la
claridad. Pero no importa lo clara que pueda ser la interpretación, pues no puede
reclamar enteramente un sentido o significado causal y permanece por lo tanto
como la hipótesis. Un individuo puede argumentar tener ciertos "fines", pero omitir
tener otros. Esto enmascara la verdadera conexión de sus acciones. En este caso,
la tarea de la sociología es identificar la conexión entre los motivos individuales y,
a través de la interpretación, establecer su verdadera naturaleza, a pesar de que,
por lo general, no puede considerarse plenamente asumida de manera concreta. 
Concerniente al inicio de sus fundamentos metodológicos, Weber habla de
la comprensión. Para la investigación de los fenómenos sociales, nos explica que
estos no pueden ser percibidos objetivamente por medio de herramientas de
medición. Por esto, es necesario comprender el sentido subjetivo  y teórico de los
fenómenos sociales. Por esto, la comprensión se refiere a la interpretación de de
las acciones del hombre no sólo reviviendo sus evidencias explícitas, sino también
tomando a consideración valores y fines que orientan al hombre. Así, Weber
(1922) identifica lo siguiente:

El poder “revivir” en pleno algo ajeno es importante para la evidencia


de la comprensión, pero no es condición absoluta para la interpretación del
sentido. A menudo los elementos comprensibles y los no comprensibles de
un proceso están unidos y mezclados entre sí. (p.116)

Entendemos de igual forma que para la comprensión, deberemos


conformarnos con interpretaciones exclusivamente intelectuales. La dirección y los
medios de acción del hombre deben de ser cuidadosamente analizados por medio
de un acercamiento afectivo. Muchos afectos reales están involucrados en las
acciones irracionales del hombre. Weber menciona algunos como el miedo, la
venganza o la ambición. Tomándose en consideración, dichos aspectos
irracionales pueden emplearse para la explicación y hacerse conexiones con otros
aspectos absolutamente racionales. Weber de igual forma escribe que la
comprensión también se puede llamar comprensión explicativa. Para este
proceso, lleva a cabo una comprensión interpretativa de un análisis histórico de los
hechos, su consideración sociológica y su significado o conexión en un tipo ideal
construido de algún fenómeno que se repite con frecuencia. 
Para la sociología y la historia, el objeto de comprensión es precisamente la
conexión interpretativa de las acciones. Se puede observar el comportamiento de
las unidades fisiológicas o cualquier elemento mental y tratar de interpretar
cualquier conclusión de esta observación, establecer reglas y usarlas para explicar
causalmente, es decir, para someter ciertos fenómenos a las reglas. Weber
describe que para otros propósitos prácticos puede ser apropiado tratar las
formaciones sociales (como "estado",  “cooperativas”, “fundación”, etc.)
exactamente de la misma manera que los individuos (Weber 1922, p. 123). Para
una sociología comprensiva que interprete el comportamiento humano, estas
formaciones son simplemente procesos y conexiones del comportamiento
específico de los individuos, ya que ellos aportan acciones significativas. Pero, a
pesar de esto, la sociología para sus propios fines no puede ignorar las
formaciones de pensamiento colectivo. La sociología también se ve obligada a
menudo a utilizar conceptos colectivos para encontrar terminología comprensible
en general.  Así, por ejemplo, para la Sociología, el concepto de "Estado" se
entiende tanto como concepto como un comportamiento social. Weber (1922)
profundiza en la realidad de la Sociología:

Cuando habla de “estado” de la “nación”, de la “sociedad anónima”,


de la “familia”, de un “cuerpo militar” o de cualquiera otra formación
semejante se refiere únicamente al desarrollo, en una forma determinada,
de la acción social de unos cuantos individuos, bien sea real o construida
como posible; con lo cual introduce en el concepto jurídico, que emplea en
méritos de su precisión y uso general, un sentido completamente
distinto[...]” (p. 124)

Max Weber define a la sociología más bien como una ciencia que busca
comprender la acción social y, por lo tanto, explicar causalmente su proceso e
impacto. Y por "acción social" justifica que, dependiendo de su actor o actores, el
significado se correlaciona con la acción de otras personas. Weber explica que en
su metodología las acciones sociales dan un sentido asumido subjetivamente
dependiendo la situación o actores involucrados. Después de todo, Weber no está
hablando del significado "verdadero" o “absoluto” comprendido metafísicamente.
Dice que es precisamente así como las ciencias empíricas (como la sociología o la
historia) se diferencian de las ciencias dogmáticas (como la lógica o la ética), que
buscan encontrar el sentido "correcto" en sus interpretaciones. Weber describe
que la interpretación tiende a ser evidente. La evidencia de comprensión puede
ser racional (es decir, lógica) o, como resultado de la empatía y el afecto,
emocional. A través de la empatía, la obviedad de la comprensión de la acción se
agudiza como resultado de un mayor entendimiento de cómo el sujeto ha
experimentado determinadas conexiones emocionales. 
La acción social puede centrarse en el comportamiento pasado, presente o
futuro esperado de otros. Puede ser una venganza por errores pasados,
protección contra el peligro en el presente o medidas de protección contra un
peligro inminente en el futuro. Los “otros” pueden ser individuos, o un conjunto
indefinido de completos extraños. Pero no todos los tipos de acción deben ser
sociales. Una acción externa no puede llamarse social si solamente se centra en
el comportamiento de objetos materiales. Las acciones son sociales solo si están
orientadas hacia el comportamiento de los demás. Weber (1922) da tal ejemplo en
su obra: "La conducta íntima es acción social sólo cuando está orientada por las
acciones de otros. No lo es, por ejemplo, la conducta religiosa cuando no es más
que contemplación, oración solitaria, etc.” (p. 131). Pero el individuo puede ser
objeto de una influencia masiva de las masas, y por ello el autor aclara que la
acción social es el dato central para la sociología (Weber 1922, p.133)
En la metodología de Weber, la teoría era más importante que la
experiencia, y el razonamiento deductivo estaba por delante de únicamente la
generalización inductiva. Como instrumento para revelar dentro del caos empírico
los rasgos de conducta firmemente repetidos en diferentes períodos históricos,
Weber construyó sus “tipos ideales”. Estos permitieron convertir la investigación
sociológica en una investigación más histórica y comparativa. Con la ayuda de
estos tipos ideales, pretendía averiguar hasta qué punto la realidad empírica
diverge de la construcción teórica. Weber utilizó el tipo ideal como herramienta de
descubrimiento científico, con el que pretendía identificar diversos elementos de
similitud o diferencia entre eventos. Para aproximarse a una explicación causal,
utilizó los tipos ideales para encontrar similitudes en eventos históricos. Por otra
parte, los empleó para buscar diferencias en fenómenos que aparentan ser
similares. Max Weber introdujo el término "tipo ideal" para identificar no solo las
relaciones causales sino también para comprender el comportamiento humano.
Este tipo ideal es un término construido artificialmente y lógicamente que nos
permite distinguir las principales características del fenómeno social estudiado. El
tipo ideal no está formado por construcciones teóricas abstractas, sino que se
basa en las manifestaciones que tienen lugar en la vida real. Además, el concepto
en sí es dinámico, dado que la sociedad y el campo de intereses de sus
investigadores pueden cambiar, es necesario formar nuevas tipologías que
correspondan a estos cambios. Así, retomando la idea de las acciones irracionales
del hombre, Weber describe como tipo ideal el estudiar por ejemplo acciones
políticas en su forma exclusivamente racional. Esto para realizar su explicación y
conocer su forma no alterada o desviada por irracionalidades. Esa forma de
estudiar las acciones humanas las describe como formas que no son alteradas por
“perturbaciones”. 
El científico humanista, según Weber, necesita comprender varios tipos de
acción, y no precisamente sus características de contenido en los procesos en los
que estas acciones se entrelazan. Al describir conceptos básicos para la
sociología pretendió denotar categorías de ciertos tipos de interacción humana, y
reducirlos a una comprensible acción. Cabe mencionar que las categorías
descritas de "tipo ideal" y "acción social" utilizadas por él fueron desarrolladas en
el contexto social y cultural específico de Alemania, en discusiones, en oposición y
como respuesta a otras proposiciones teóricas que en otras revistas científicas y
que en la actualidad podrían ya no son relevantes. Weber buscó respuestas a las
preguntas de la ciencia y la política de su tiempo, en lugar de elevar sus ideas al
rango de un estándar más universal. Por tanto, todas las categorías principales
introducidas por él en la sociología tienen perspectivas e influencias históricas
bastante definidas. Las discusiones que Weber tuvo con los marxistas, así como
con los economistas nacionales de las viejas y nuevas escuelas económicas, se
complicaron significativamente por problemas metodológicos y de otro tipo que
surgieron en casos específicos. De igual forma. Es importante tomar este contexto
en consideración para comprender el contraste de los tipos ideales de Weber en
su metodología, y los conceptos más puros de otros pensadores como su
contemporáneo Karl Marx. 
Habiendo analizado los conceptos dentro de la metodología sociológica de
Weber y su contexto histórico, concluyo que ha dejado un patrimonio importante
para la interpretación subjetiva para las ciencias sociales. La comprensión es una
aproximación intelectual al sentido subjetivo de los fenómenos sociales. Permite
revivir con plenitud aquello que es ajeno, y utilizar un acercamiento afectivo para
apegarse al máximo a los medios y los fines detrás de las acciones humanas. De
igual forma, el autor nos ha enseñado que los tipos ideales nos acercan hacia el
empirismo para buscar aquellas acciones que suceden con frecuencia o que
tienen cierta similitud entre ellas. Asimismo, se pueden descartar ciertos factores
que son considerados “perturbaciones”, que al tenerlas apartadas nos revelan las
versiones no alteradas o desviadas por irracionalidades. Finalmente, observamos
como el autor relaciona conceptos individuales en la sociología con formaciones
sociales o colectivas, para encontrar en ellas aportes significativos que derivan de
sus acciones de carácter particular.
Bibliografía
Donato, X. (2007). El carácter de los tipos ideales weberianos y su relación con las
ciencias naturales. Diánoia, 52(59), 151-177. Recuperado en 21 de abril de
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Weber, M. (1922). Conceptos sociológicos fundamentales. Madrid: ALIANZA
EDITORIAL. 2014
Weber, M. (1904). LA "OBJETIVIDAD" DEL CONOCIMIENTO EN LA CIENCIA
SOCIAL Y EN LA POLITICA SOCIAL. Madrid: ALIANZA EDITORIAL. 2017.

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