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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN


UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL RÒMULO GALLEGOS
ÁREA DE INGENIERÍA EN SISTEMAS – INGENIERÍA EN INFORMATICA
ASIGNATURA: LENGUAJE Y COMUNICACION

LENGUA

Profesora: Bachiller:

Elida Ibarra Juliette Mena C.I. 30.825.431


Sección 05

San Juan de los Morros; abril 2021


Lenguaje

Capacidad de poder establecer comunicación mediante signos, ya sean orales o


escritos. De esta manera, el lenguaje presenta muchísimas manifestaciones distintas en
las diversas comunidades que existen en nuestro planeta. Estas manifestaciones son lo
que conocemos por lenguas o idiomas, como el español, el inglés, el francés o el
alemán. No sería correcto hablar, por tanto, de “lenguaje español” o de “lenguaje
francés”. Es importante saber emplear los términos con la precisión que merecen.

Lengua

Sistema de signos que los hablantes aprenden y retienen en su memoria. Es un


código, un código que conoce cada hablante, y que utiliza cada vez que lo necesita. Este
código es muy importante para el normal desarrollo de la comunicación entre las
personas, pues el hecho de que todos los hablantes de una lengua lo conozcan es lo que
hace que se puedan comunicar entre sí.

Habla

Es un acto singular, por el cual una persona, de forma individual y voluntaria,


cifra un mensaje concreto, eligiendo para ello el código, los signos y las reglas que
necesita. Se podría de igual forma definir como el acto por el cual el hablante, ya sea a
través de la fonación (emisión de sonidos) o de la escritura, utiliza la lengua para
establecer un acto de comunicación.

Variedad lingüística

Natural

El lenguaje natural, también llamado lenguaje ordinario, es el que utiliza una


comunidad lingüística con el fin primario de la comunicación y se ha construido con
reglas y convenciones lingüísticas y sociales durante el período de constitución histórica
de esta sociedad. Es el lenguaje que hablamos todos. El individuo, por el hecho de nacer
en sociedad, acepta normativamente el lenguaje de su propia comunidad lingüística; el
influjo que el individuo puede ejercer sobre el lenguaje, pasa únicamente por el hecho
de hablarlo, por el habla.

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Son ejemplos de lenguaje natural el castellano, el catalán, el vasco o el gallego,
en España, y cualquier otro idioma que se hable en alguna parte del mundo. El lenguaje
natural se considera un instrumento sumamente adaptado a la comunicación de la vida
ordinaria, pero ambiguo y vago si hemos de atender al punto de vista de la
comunicación científica.

Geográficos

Los cambios de este tipo pertenecen a la variación diatópica y consisten en que


existen variantes en la forma de hablar una misma lengua debido a la distancia
geográfica que separa a los hablantes. Así, por ejemplo, en España le dicen cerillas al
objeto que en América se denomina fósforos.

A estos cambios de tipo geográfico se les llama dialectos (o más propiamente


geolectos) y, a su estudio, dialectología. Es importante aclarar que este término no tiene
ningún sentido negativo, pues, ha sido común llamar dialecto a lenguas que
supuestamente son “simples” o “primitivas”. Hay que tener presente, ante todo, que
todas las lenguas del mundo, desde el punto de vista gramatical, se encuentran en
igualdad de condiciones y que ningún idioma es más evolucionado que otro. Por eso, es
ilógico afirmar que una lengua es mejor que otra.

Los dialectos son, entonces, la forma particular con la que una comunidad habla
una determinada lengua. Desde este punto de vista, se suele hablar del inglés británico,
del inglés australiano, etc. Sin embargo, hay que tener presente que los dialectos no
presentan límites geográficos precisos, sino que, al contrario, se ha visto que estos son
borrosos y graduales. De ahí que se considere que los dialectos que constituyen una
lengua forman un continuum sin límites precisos. Se suele decir que una lengua es un
conjunto de dialectos cuyos hablantes pueden entenderse entre sí. Sin embargo, esto
puede ser aproximadamente válido para el español, no parece serlo para el alemán, ya
que hay dialectos de esta lengua que son ininteligibles entre sí. Por otro lado, se suele
citar como ejemplo a hablar de lenguas escandinavas, cuando, en realidad, un hablante
sueco y uno danés se pueden entender usando cada uno su propia lengua.

En lo que respecta al español, tradicionalmente se ha considerado que existen


dos variedades generales: el español de España y el español de América.

Social

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Este tipo de variaciones comprenden todos los cambios del lenguaje producidos
por el ambiente en que se desenvuelve el hablante. Dentro de este ámbito, interesa sobre
todo el estudio de los sociolectos, los cuales se deben a factores como la clase social, la
educación, la profesión, la edad, la procedencia étnica, etc. En ciertos países donde
existe una jerarquía social muy clara, el sociolecto de la persona es lo que define a qué
clase social pertenece. Ello supone, por supuesto, una barrera para la integración social.

Variedad standard

Una lengua estándar, estándar lingüístico o variedad estándar (concepto que no


debe ser confundido con los de norma lingüística, lengua escrita o lengua literaria1) es
una variedad ampliamente difundida, y en general entendida por todos los hablantes de
la lengua, frecuentemente es la forma usada en la educación formal y la más usada
ampliamente por los medios de comunicación. En muchos casos, aunque no siempre, la
forma estándar puede ser una lengua planificada a partir del diasistema de una lengua,
con el objeto de obtener un modelo de lengua unitario para la enseñanza, los usos
oficiales y los usos escritos y formales, que a su vez permita cohesionar política y
socialmente el territorio donde es oficial.

El proceso de estandarización está incluido en la parte de la política lingüística


relativa a la modelación formal de una lengua, a la adscripción de un estatus jurídico y
administrativo, y al fomento de su adquisición, conocido en sociolingüística como
planificación lingüística.

Características

Algunas características no excluyentes que suelen identificar a una variedad


estándar son:

 Un sistema de escritura que fije las convenciones ortográficas que se usarán para
escribir la lengua y fijar formas comunes y estables.
 Un diccionario o grupo de diccionarios estándar, que corporizan un vocabulario
y usará la ortografía estandarizada definida previamente.
 Una gramática prescriptiva reconocida que registra las formas, reglas y
estructuras del lenguaje y que recomienda ciertas formas y castiga otras.
 Un sistema de pronunciación estándar, que es considerado como «educado» o
«adecuado» por los hablantes y que se considera libre de marcadores regionales.
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 Una institución o personas que promueven el uso de la lengua y que poseen
cierta autoridad, formal o informal, en la definición de sus normas de uso, como,
en el caso de la lengua española, la Real Academia Española.
 Un estatuto o constitución que le da un estado oficial en el sistema legal de un
país.
 El uso de la lengua en la vida pública, por ejemplo en el poder judicial y el poder
legislativo.
 Un canon literario.
 La traducción a la lengua de textos sagrados, como la Biblia.
 La enseñanza escolar de la ortografía y gramática estandarizadas.
 La preferencia de esta variedad particular, por encima de otras variedades
mutuamente comprensibles con la anterior, para el aprendizaje del idioma como
una segunda lengua.
Cuando el estándar es lengua oficial de enseñanza, puede existir una
reglamentación política de tipo coercitivo, que obligue a aplicarlo en exclusiva en el
terreno educativo. Por ejemplo, la ley Moyano de Instrucción Pública, promulgada en
1857, en su artículo 88, establecía que «La Gramática y Ortografía de la Academia
Española serán texto obligatorio y único para estas materias en la enseñanza pública [en
España]».

Justificación de uso

1. Usos públicos de una lengua: Administración, enseñanza y medios de comunicación


públicos.

2. Usos privados de una lengua: medios de comunicación privados, comunicación


empresarial, productos comercializables (libros, producciones audiovisuales...).

3. Usos sociales: enseñanza a extranjeros, enseñanza a inmigrantes, enseñanza a adultos.

4. Usos especializados: comunicación técnica y científica.

5. Usos locales: Administración, enseñanza y medios de comunicación locales.

6. Usos regionales: organismos políticos regionales.

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7. Usos internacionales: comunicación y comercio internacional, organismos políticos
internacionales.

Registro del habla

Existen distintas formas para comunicar lo que se quiere decir dentro de un


contexto, dependiendo de la situación comunicativa, el nivel sociocultural y de las
relaciones simétricas o asimétricas que se generen.

Habitualmente, cuando nos insertamos en un acto comunicativo, nos damos


cuenta que debemos adaptar nuestra forma de hablar a las circunstancias en que nos
encontramos. Así, al hablar por teléfono con un amigo, usamos un lenguaje cotidiano,
relajado y lleno de muletillas. Pero si debemos hablar con un adulto, nuestro lenguaje se
vuelve más estructurado y dejamos las muletillas de lado.

Asimismo, no es lo mismo escribir una carta a un amigo contándole tus


vacaciones, que escribir una carta al diario.

Entonces, cada hablante maneja su forma de expresarse dependiendo de la


situación comunicativa: qué quiere decir, a quién se dirige, para qué y con qué fin.

Estos distintos factores (relación entre los hablantes, el lugar, el tema de que se
habla, el canal utilizado, factor sociocultural, etc.) hacen que se genere un registro o
niveles de habla estructurado de diferente manera.

Relaciones simétricas

Relación establecida entre los hablantes de un acto comunicativo que cumplen el


mismo rol; es decir, donde existe relación entre pares.

Ejemplo: entre amigos, entre familiares, entre compañeros de cursos, etc.

También se da una relación simétrica cuando los hablantes de un acto


comunicativo manejan un mismo registro o nivel de habla (formal o informal).

Relaciones asimétricas

Relación establecida entre los hablantes de un acto comunicativo que cumplen


distintos roles; es decir, donde existe relación lejana entre los hablantes.

Ejemplo: padre-hijo, profesor-alumno, doctor-paciente, etc.

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También se da una relación asimétrica cuando los hablantes de un acto
comunicativo no manejan un mismo registro o nivel de habla (formal o informal).

Pronunciación formal

Utilizado en situaciones formales, que requieren protocolo en su forma. Así, es


importante una correcta pronunciación, un adecuado vocabulario y estructuración de las
oraciones. Se omiten las muletillas, vulgarismos, modismos y jergas.

1) Registro estándar

Se caracteriza por:

 Uso correcto de la lengua


 Pronunciación adecuada
 Léxico divulgativo

Se usa en: Medios de comunicación, en el aula, en las instituciones públicas.


Ejemplos: En su última entrevista, el escritor británico Ken Follet habla de su trilogía y
de la lucha por la libertad, dentista, cura, concejal, anginas...

2) Registro culto

Se caracteriza por:

 Corrección idiomática.
 Riqueza léxica y tecnicismos.
 Pronunciación cuidada.

Lo usamos en: Artículos científicos y tecnológicos, sectores especializados,


obras literarias. Ejemplos: Las razones parten de la epistemología hermenéutica. El
desarrollo consiste en la interiorización de sistemas de regulación externa. Odontólogo,
sacerdote, edil, amigdalitis...

Pronunciación informal

Utilizado en situaciones informales, directamente relacionado con la familia y


amigos. Es cotidiano, espontáneo, cercano y expresivo. Se utilizan muletillas,
diminutivos, expresiones afectivas y modismos.

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1) Registro coloquial

Se caracteriza por:

 Espontaneidad y sencillez
 Pronunciación relajada,
 Expresividad y lenguaje no verbal,
 Presencia de diminutivos (“profe”) y muletillas (“vale”)

Lo usamos en: Las relaciones con familiares y amigos, y la vida cotidiana.


Ejemplos: Divertirse un montón, vacilar a alguien, dar la brasa, hacer el chorra, no
haber química, gastarse una pasta, ser un capullo, ser un partidazo, estar al loro. Bocata
en vez de bocadillo, pasta en vez de dinero.

2) Registro vulgar
Se caracteriza por:
 Pobreza léxica
 Uso incorrecto de la lengua
 Presencia de vulgarismos

Usado por: Desconocimiento de las reglas gramaticales. Ejemplos: Me dijeron


que nos íbamos a ir de viaje. Me se ha caído. Habián muchas personas en la sala. Ojala
haiga. Inritar, entodavía, asín, la amoto.

Formas lingüísticas aceptadas y rechazadas en ciertos estratos socioculturales

La sociolingüística nos ofrece una particular mirada que nos permite tener, por
una parte, una visión de la sociedad y de la Escuela como institución y como ámbito
social y por último nos ofrece una visión de la interacción comunicativa que nos
presenta el aula como un escenario comunicativo.

Desde la perspectiva sociolingüística, la sociedad se ve como algo heterogéneo,


donde existen grupos diferentes que mantienen entre sí complejas relaciones de poder,
solidaridad y dominación. Y también esto es así si nos fijamos en el uso lingüístico,
porque este uso es variado. Incluso en las sociedades llamadas "monolingües", existen
diferentes variedades dialectales, de registro o de estilo-- que hacen que sea del todo
inadecuado tener una visión monolítica de las lenguas y sus usos.

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En las comunidades en las que se habla más de una lengua, la diversidad es
quizá más evidente pensemos que una lengua puede ser oficial, cooficial o prohibida, y
esto le otorga una posibilidades de uso diferentes , pero la diversidad es algo innegable
en cualquier caso. Entre las diferentes lenguas y/o variedades que se usan en un
determinado grupo humano existen también tensiones, sujetas, como dice Bourdieu, a
las fuerzas típicas del mercado.

Hay variedades consideradas "legítimas" y variedades consideradas "ilegítimas",


y unas y otras proporcionan a quienes les usan beneficios diferentes, o ningún beneficio,
según cuál sea la variedad y los valores sociales que se le asignan. Por ejemplo, el uso
de una variedad que, desde la perspectiva de la dialectología tradicional, se podría
calificar de "vulgar" puede ser altamente beneficioso desde el punto de vista de la
solidaridad en el interior de un determinado grupo social, pero puede constituir un
"estigma" cuando esa misma variedad se usa en un ámbito institucional o público.

Estas reflexiones llevan a plantear que en toda sociedad existe una política
lingüística, sea ésta explícita o implícita. Política que sanciona cuál es la variedad
considerada "legítima" frente a todas las demás, en mayor o menor grado. Esto, además,
genera unas actitudes en los hablantes respecto a los usos, que no son otra cosa que
actitudes respecto a los usuarios, a los que se asocian determinadas valoraciones según
como hablan.

La lengua, en su manifestación concreta, que es el habla no es una entidad


estática y homogénea, muy por el contrario, la lengua es una entidad dinámica.

No cabe duda que la lengua española no es uniforme en los diferentes países en


los cuales se habla y escribe. Incluso dentro de los mismos países o se producen
diferentes manifestaciones fonéticas, léxicas y gramaticales de la misma lengua.

Así también, que las lenguas cambien a través del tiempo es un hecho natural:
Las únicas que no cambian son las lenguas muertas. Las demás, las que hablamos en la
actualidad, sufren modificaciones, se adaptan, se enriquecen y permiten, gracias a eso,
que podamos utilizarlas para referirnos a los nuevos inventos, a los nuevos
descubrimientos y a las nuevas ideas del hombre. Sin embargo, hay quienes piensan que
el español es una forma degradada del latín y que el español actual es una corrupción

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del español clásico. Esto equivaldría a decir que el hombre es una degeneración del
mono. La lengua está viva, es utilizada por los hablantes y evoluciona con ellos.

Los nuevos términos que introducen en el español las nuevas generaciones no


deberían preocuparnos. En primer lugar, no son tan caprichosos como parecen, sino que
responden a nuevas necesidades expresivas; en segundo lugar, son muy pocos; en
tercero, de esos pocos, sólo unos cuantos se popularizarán y serán aceptados por la
mayoría de los hablantes.

Además la aprobación general de esos términos no se produce por la decisión de


unos pocos hablantes. Como nadie está obligado a usar esas palabras, se necesita que los
hablantes, si lo consideran necesario, adopten sin presiones los nuevos términos para
que, si los utiliza la mayoría, pasen a formar parte del nuevo repertorio general del
idioma.

Al enfrentar a un interlocutor, nuestra experiencia lingüística, nos permite ubicar


socialmente a las personas: por la manera de hablar podemos saber si tratamos con un
obrero o un intelectual, un analfabeto o personas cultas, un joven o un ejecutivo.

Las diferencias sociolingüísticas son las que nos llevan a manifestar nuestros
prejuicios sociales. Si hablamos con un argentino o cubano, comprendemos que su
forma de expresarse no tiene por qué ser igual a la nuestra, la suponemos adecuada y la
aceptamos. En el caso de los jóvenes, aunque a veces nos incomodamos, estamos
dispuestos también a comprender sus modas lingüísticas. En cambio, cuando una
persona dice haiga, enseguida calificamos la palabra como incorrecta.

Cabe entonces la pregunta si acaso hay una manera de hablar que se pueda
considerar correcta. Sí la hay, pero no es una sola. Todos hablamos inevitablemente de
acuerdo con el uso o la norma lingüística de la comunidad a la que pertenecemos. Para
empezar, hablamos español porque nacimos en un país hispanohablante; si hemos
nacido y vivido en Concepción o en Madrid hablaremos como penquistas o madrileños;
si somos jóvenes, utilizaremos expresiones propias de esa generación; si somos de la
tercera edad usaremos otras expresiones; si no sabemos leer, nos comunicaremos con
gente parecida a nosotros y hablaremos como ellos, y si somos personas que han
accedido a la educación superior tendremos usos lingüísticos característicos de ese
grupo social. Lo que no podemos hacer, salvo si cambiamos de grupo o deseamos imitar

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a otras personas, es hablar como madrileños cuando somos chilenos; como jóvenes
cuando somos ancianos; o como gente instruida cuando no hemos asistido a la
educación formal.

Desde el punto de vista referencial, es decir, en cuanto a ser capaces de


interactuar con los otros y de referirnos al mundo con la palabra, todos los hablantes se
comunican eficazmente. Los hablantes se autorregulan para establecer una
comunicación eficaz. La autorregulación se produce no sólo por las necesidades de los
hablantes, sino también porque así lo requiere el sistema lingüístico para mantener su
eficacia y su funcionalidad. Como la lengua es un organismo autorregulado, no necesita
que agentes externos a ella o a una de sus modalidades vengan a decir a los usuarios
cómo deben hablar. Por eso no es adecuado decir a un chileno que no use la palabra
ampolleta para lo que en México se conoce como foco o en otras partes como bombilla.
Quien posee otra modalidad del español tal vez puede suponer que los chilenos
confundirían su ampolleta con el depósito que se utiliza para guardar líquidos
medicinales, pero no es así: la autorregulación hace que los chilenos llamen ampolla a
ese recipiente (y ampoa a la vejiga o ampolla que surge cuando se inflama la piel), lo
que mantiene en condiciones funcionales su sistema lingüístico. Tampoco tiene caso
que los mexicanos dijeran cerilla, como lo hacen los españoles, al cerillo o fósforo, ya
que en México cerilla es la cera que se encuentra en el oído, lo que en España se llama
cerumen: cerillo y cerilla son absolutamente adecuados en México para diferenciar las
dos realidades y si se pretendiera introducir cerilla se crearía una confusión innecesaria.

El problema de la corrección idiomática no está, pues, en la función referencial


de los signos. Sin duda, un campesino puede comunicarse con igual o mayor eficacia
que un intelectual; sin embargo, sucede que por razones sociales otorgamos mayor
prestigio a un determinado grupo de personas y, por lo mismo, deseamos parecernos a
ellas y hablar como ellas. Miguel de Cervantes escribía mesmo y seguramente no se
avergonzaba de ello, pues esa forma era aceptada en su época porque quienes la usaban
tenían prestigio social. En cambio, en la actualidad, si un profesor utilizara esa palabra
en clase sería criticada, pues, aunque referencialmente es lo mismo mesmo que mismo,
la primera forma identifica al que la usa con el grupo de personas que tienen pocos
estudios.

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Las formas consideradas incorrectas no lo son porque sean universalmente
condenadas o incomprensibles; de hecho algunas formas "incorrectas" podrían ser más
claras o más simples que las "correctas" correspondientes. Se trata, en realidad, de un
problema de aceptabilidad en ciertas clases sociales, en las clases socialmente
dominantes y que imponen sus modas a las otras. El hecho de que una forma sea
aceptada o rechazada no depende de su valor inherente ni de que se apruebe
oficialmente, sino puramente del hecho de que a los usuarios les guste o no, de que
reaccionen favorablemente ante la gente que la usa. El término correcto sólo puede
significar "socialmente aceptado" y, fuera de eso, no tiene otro sentido en cuanto a la
lengua.

Podemos decir que las formas que se consideran correctas lo son sólo en relación
con un grupo social determinado: en ese sentido (y sin entrar en valoraciones sociales)
son correctas las formas que (por ser las de uso más frecuente, las de uso normal) no
producen reacciones en contra en ese grupo. Frente a esto, se sienten incorrectas las
formas poco frecuentes en un grupo.

Si además incluimos las formas académicas (las que propone la Real Academia
Española de la Lengua, a las que llamaremos ejemplares), encontraremos que lo
correcto no siempre coincide con lo ejemplar. Entre campesino es correcto (y
comunicativamente eficaz) decir juites, aunque no es ejemplar; asimismo, no es
completamente incorrecto en Chile decir calientito, pero no es ejemplar. En cambio, es
ejemplar pero incorrecto decir manillar en vez de manubrio; o entre campesinos, decir
fuiste en lugar de juites.

Lenguaje no verbal

La comunicación no verbal que va más allá de las palabras, y por ese motivo es
la que transmite en mayor medida los verdaderos sentimientos o estado interior
personal. El lenguaje no verbal es el lenguaje corporal que no miente fácilmente
(aunque todo se puede entrenar), a diferencia de la palabra que sí lo hace más a menudo
de lo que pensamos. De hecho, a menudo sucede que las palabras dicen algo que
contradicen los gestos de quien habla.

Aun así, no debemos pensar que podemos saber a ciencia cierta qué está
pensando de verdad una persona sólo con verla. La interpretación de un gesto, sobre

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todo si es aislado, puede traernos confusión, puesto que los gestos obtienen su
significado al relacionarse los unos con los otros.

Albert Mehrabian, un prestigioso antropólogo, concluyó que cuando alguien está


hablando solamente se recibe el mensaje de sus palabras en un 7%, mientras que por el
tono de voz y otros detalles vocales nos transmite hasta un 38%, mientras que el
máximo del contenido de la comunicación lo transmite el lenguaje corporal de los
gestos, con un 55%.

Características

La comunicación no verbal no sigue las mismas reglas básicas que la verbal, por
lo que no tiene una sintaxis (un orden específico de aparición de los signos) sino que se
articula en base al contexto y a las circunstancias. Existe cierto margen de
convencionalidad en algunos casos, como en los movimientos de la cabeza para indicar
un “sí” o un “no”, pero ni siquiera esos gestos son universales y en algunas culturas se
interpretan al revés.

Por otro lado, es una forma de comunicación no discrecional, que depende de la


capacidad del emisor y del receptor de captar e interpretar el mensaje de manera
apropiada, ya que no hay un código común o universal que intermedie. En este tipo de
comunicación tienen mayor predominancia aspectos no lógicos de nuestra mente, como
la emocionalidad y la empatía.

Tipos de lenguaje no verbal

Cuando hablamos de lenguaje no verbal, nos referimos a:

 Gestualidad. Movimientos de las manos, de las extremidades todas o


desplazamientos de la cabeza, que pueden ser más o menos complejos y más o
menos específicos, de acuerdo a la intención. A menudo los usamos junto al
lenguaje como una forma de acompañamiento para lograr mayor precisión.
 Expresiones faciales. Existe en el ser humano cierto condicionamiento
congénito que nos permite reconocer las expresiones faciales desde edades muy
tempranas: una sonrisa, un ceño fruncido, una cara rabiosa. Toda una gama de
emociones se expresan de manera más o menos instintiva en nuestro semblante.

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 Postura corporal. Dependiendo de cómo posicionemos el cuerpo, podremos
también transmitir emociones, sensaciones o inspirar en el otro cierto sentir.
Esto también tiene reminiscencias evolutivas, que asocian el tamaño a la fuerza,
la sumisión al abatimiento, etc. Muchos animales se comunican de esta manera.
 Apariencia física. El complejo código de las modas, las vestimentas, los
accesorios, los cortes de cabello y toda una vertiente comunicativa (que en
muchos casos puede ser inconsciente) también constituye el lenguaje no verbal.
 Paralenguaje. Aquí se clasifican los sonidos no lingüísticos: no palabras ni
expresiones del lenguaje sino sonidos que remiten a sensaciones o a
informaciones de manera no verbal debido a su tono, velocidad o volumen, o
bien a la asociación emotiva que se hace con ciertos sonidos. El llanto de un
bebé, por ejemplo, entra en este tipo de actos comunicativos.
 Háptica. Se refiere al contacto físico que hacemos con quienes nos
comunicamos, sea para reforzar un mensaje verbal o para comunicar algo sin
tener que decirlo. Tocarse es una fuerte emisión de mensajes y no en todas las
culturas está bien visto o permitido.
 Proxémica. Se refiere al manejo del espacio entre emisor y receptor, mediante el
cual puede sugerirse intimidad, agresividad, pasión y otras informaciones.

Opciones que representa la lengua para argumentar, disentir, confirmar,


convencer, rechazar, proponer, otros.

Cuando nacemos, cuando vamos creciendo no aprendemos un lenguaje, sino


más. Aprendemos recursos expresivos, formas de las cuales no nos apartaremos jamás.
Todo ser crece en un espacio social (la familia, los grupos más inmediatos) que dispone
de un repertorio limitado de recursos expresivos; limitado pero lo suficientemente rico
como para permitir la comunicación de alegrías y dolores, de la propia vida. El ingreso
a la escuela significa el encuentro con otros repertorios de recursos expresivos. Lo que
nos interesa aquí es destacar el hecho de que las comunicaciones humanas no se
producen sólo gracias a que haya lenguaje, sino a las diversas inflexiones de los
lenguajes, esto es, a los diferentes discursos. Tales inflexiones son, en primer lugar, los
recursos expresivos. Todo acto discursivo significa una selección y un uso de
determinados recursos expresivos, a la vez que una selección y una presentación de
ciertos temas. (Prieto Castillo, 1999: 13-28).

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Una estrategia discursiva es un plan que un hablante lleva a cabo con un fin
determinado en función de la situación interactiva en la que encuentra. Su conformación
depende de la combinación de recursos gramaticales y pragmáticos. El estudio de los
recursos gramaticales depende del análisis textual. El de los pragmáticos, de cómo se
inscribe el sujeto en una situación particular, es decir, del análisis discursivo. Describir
esta combinación de recursos es dar modos decir o de expresar que tienen como
finalidad resultar atractivos para los interlocutores. Bien sean expresados
espontáneamente en la vida cotidiana, bien sean construidos conscientemente por
escritores u oradores, los modos de decir son resultados de la creación y la imaginación
aplicadas al uso lingüístico, de tal modo que ocupan el espacio estético y lúdico de la
actividad verbal. Los enunciados producidos con el ánimo de atraer la atención de la
audiencia acentúan su fuerza ilocutiva y su efecto perlocutivo, ya que en ellos se
manifiesta la intención de mover hacia la acción, conmover o crear la adhesión de los
destinatarios. La unidad básica de los recursos expresivos es la figura, entendida como
esquema de combinación de elementos lingüísticos o de sentido que provoca un efecto
estético y persuasivo en el receptor. Robrieux (1993) distingue cuatro tipos de figuras:
1. figuras de palabras: se elaboran a partir de operaciones que se aplican al nivel
fónico/gráfico, morfológico o léxico de palabras relacionadas entre sí. Uno de los
procedimientos más básicos y eficaces es el de la repetición, factor expresivo que
focaliza la atención y puede lograr efectos de intensificación, de liturgia o de
encantamiento (rima, aliteración, paronomasia, juegos ortográficos, reduplicaciones,
anáforas, etc.); 2. Figuras de construcción: se basan en procedimientos que afectan a la
sintaxis a) suprimiendo elementos o introduciendo disrupciones en el orden canónico de
la frase o b) repitiendo el mismo esquema o estableciendo simetrías (elipsis, asíndeton,
paralelismo, antítesis); 3. Figuras de pensamiento: bajo esta rúbrica se agrupan las
figuras que juegan con los conceptos representados por palabras pero también
operaciones más complejas y macro estructurales basadas en relaciones entre ideas y en
otras operaciones cognitivas (paradoja, hipérbole, lítotes, eufemismo, etc.); 4. Figuras
de sentido (tropos): están relacionadas estrechamente con los procesos de significación
por analogía o por otros tipos de relación entre los rasgos de un objeto. (Comparación,
metáfora, metonimia) cuenta de una planificación discursiva particular.

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