Está en la página 1de 11

Ensayo Filosofía módulo 1

Apreciaciones sobre el origen y devenir de la sociedad disciplinaria


en Ecuador.
Pedro José Gonzalez Serrano.

Introducción: Visión Foucaultiana del origen de la sociedad disciplinaria.

Como es clásico en su metodología, Foucault logra hacer un estudio histórico


(arqueológico) del origen de la sociedad disciplinaria en Europa, en este caso, logra excavar
dos orígenes que terminan en una actitud convergente: “La sociedad disciplinaria”.

Para poder contextualizar mi ensayo, veo conveniente resumir brevemente lo que el


autor en su texto “La verdad y las formas Jurídicas” (1), describe claramente como el caso
inglés y el francés para el desarrollo de la sociedad disciplinaria.

La sociedad inglesa del siglo XVIII crea grupos de control social


para-gubernamentales con la tarea de vigilar y asistir a los bajos estratos sociales, como
una forma de beneficencia social, como por ejemplo “La sociedad para la supresión del
vicio”. Además y también de forma autónoma se crean (esta vez por parte de la aristocracia
londinense) organizaciones paramilitares para el cuidado de los patrimonios industriales y
las mercancías ancladas en los puertos “Stocks”, comparables con los actuales Sistemas de
guardianía privada.

Foucault subraya que estos sistemas alternos eran “en realidad una forma de
escapar al poder político” cuya legislación era extremadamente severa, sanguinaria y
amenazadora. Resalta, respecto a ello, que en la Inglaterra del Siglo XVIII una persona
podía ser ahorcada por más de 300 causas. Con el paso del tiempo estas instituciones de
facto, se ven absorbidas por la aristocracia e inmediatamente por la autoridad estatal, de
forma que la tarea “preventiva” es ejercida por las altas esferas sociales, de tal forma que el
aislamiento – encarcelamiento, que no formaba parte del sistema penal inglés hasta el siglo
XIX pasa a formalizarse en la institución penal, sin tener por sí, una base ni filosófica ni
jurídica, sino sólo una historicidad social.

El ejemplo Francés que nos describe Foucault es bastante distinto, pero confluye
hacia la creación de un sistema penal - carcelario similar:

La Francia del Siglo XVIII contaba con un doble instrumento judicial: El clásico
(cortes, parlamentos, etc.) y la policía que más bien era considerada parajudicial. El rey
tenía la potestad de enviar “lettres de cachet” a la policía indicando que se castigue a una
persona determinada, sin la necesidad de un juicio previo, por lo general las “lettres de
cachet” eran utilizadas como un instrumento moralista, -reformador del comportamiento-,
por consiguiente, el castigo era precisamente la reclusión en las distintas instituciones
“pre-carcelarias” como la famosa Bastilla, que estaban a cargo de esta institución
paraestatal llamada Policía.
Bajo la óptica de Foucault, estos acontecimientos llevan a la creación de la institución
carcelaria moderna - del Siglo XIX, cuyo diseño arquitectónico (Modelo Panóptico) permite
“observar” a los presos todo el tiempo, sin que estos sepan quien o cuando los están
observando, por consiguiente, se logra para con el reo una sensación de autoridad
omnipresente que lo intima al disciplinamiento institucional. (4)

Este modelo carcelario sería el ejemplo a seguir de toda una serie de instituciones
arraigadas en el sistema social que busca la conformación de la “Sociedad Ortopedista o
Disciplinaria” cuyas consecuencias las discutiremos más adelante en el texto.

Hipótesis: Foucault y el origen de la sociedad disciplinaria: ¿Es acaso una


interpretación sindrómica y generalizada de la Historia?

Si miramos una pera, sabemos que no pudo haber salido de otra cosa que de un peral, y que para que el peral
haya dado frutos fue necesaria una semilla, pero ella tuvo que haber crecido en tierra fértil, en un clima
apropiado, con una cantidad de agua adecuada. Está pera tuvo que haber sido cosechada por algún agricultor
que conoce el momento adecuado para arrancarla de su rama y ponerla a nuestra disposición en un mercado al
que podamos acceder, sabiendo que habrá peras en el canasto donde está escrita la palabra "peras". Yo no
hubiera podido mirar la pera, sin su previa semilla o el suelo donde creció con agua y sol, sin el agricultor que la
cosechó, el transportista que la llevó al mercado que la ordenó para mí. Quien diga que para una pera solo
necesita la semilla, está errado.

Es pertinente para la consecución de este ensayo, clarificar el término: "Interpretación


sindrómica". Entendemos, cuando menos, desde el punto de vista médico, que un síndrome
es un conjunto de manifestaciones clínicas que tienen un origen fisiopatológico común. Por
ejemplo: La presencia de: Cuello corto, manos cortas y gruesas, baja implantación de las
orejas, macroglosia, pliegue epicántico ocular, disminución de coeficiente intelectual,
cardiopatía, etc., son todos, el producto de la presencia de un cromosoma extra en el par
veinte y uno, y juntos conforman lo que conocemos como Síndrome de Down.

Dicho de una manera menos salubrista, podríamos señalar como síndrome aquellos
múltiples efectos que pueden ser explicados por una particular causa. -Unicausal-.

Considero que la unicausalidad, surge como una aberración epistemológica del positivismo,
que lleva décadas buscando adaptar las herramientas de las ciencias exactas al
humanismo (10).

Sugiere Foucault, que la aparición de la institución carcelaria fue la causa primaria o


genotípica, de la sociedad disciplinaria y que los demás dispositivos mencionados, como
asilos, escuelas, manicomios, etc, son sus distintas manifestaciones fenotípicas o
consecuencias.

En este pequeño ensayo, me propongo realizar también un pequeño estudio arqueológico


local sobre la institución carcelaria y analizar su posible relación con la sociedad
disciplinaria a la cual sin duda hemos llegado:

La cárcel en Ecuador: Desde el incario hasta la actualidad.

Si bien, faltas como el Homicidio injustificado, el robo y el adulterio eran penadas con
muerte y otras faltas menores con destierro; en el Tahuantinsuyo, a diferencia de otros
imperios contemporáneos, no habían ordalías, que eran sentencias ejecutadas por la
divinidad, en la que la autoridad pone la vida del delincuente en una situación de grave
riesgo, como por ejemplo arrojarlo atado al mar, y si este sobrevive, es porque la divinidad a
probado su inocencia.

En el Tahuantinsuyo, los prisioneros de guerra, los sublevados y demás delincuentes


“menores”. eran llevados a las cárceles cuzqueñas, que a semejanza de las actuales,
también tenían guardias que precautelaban fugas y también suponían grandes peligros para
los encarcelados. Se sabe por relatos históricos que en las prisiones cuzqueñas se
encontraban tigres, víboras, y otros animales letales (2).

Es cierto, que en la actualidad no hay animales peligrosos, sin embargo, basta con recordar
los acontecimientos de febrero del 2021 en Ecuador para darse cuenta que las cárceles, no
son ni han sido entornos seguros en Latinoamérica. Por tanto, en este párrafo da cuenta de
que en el Incario SI había encarcelamiento como parte del sistema penal del Tahuantinsuyo,
y que el encarcelamiento era un dispositivo social cuya utilidad era muy similar a la actual,
sin embargo, no era parte ni tiene elementos cronológicos vinculantes con la sociedad
disciplinaria precolonial (si es que podemos asumir la existencia de una forma de ésta).

En la conquista (1529-1534) y la colonia (1535-1808), se intentó reproducir el sistema de


explotación feudal europeo; al principio de forma indirecta -usando el poder de los caciques
y curacas- dado que el número de colonos españoles era reducido y después conforme se
profundiza la colonia, se produce ya el mandato directo prescindiendo de la intermediación
de autoridades indígenas. Vale la pena aclarar que una vez instituido el sistema colonial, se
ponen en práctica las “encomiendas” en donde la corona española encargaba
(encomendaba) a los colonos españoles (encomenderos) que se catequice a un grupo de
indígenas; para este propósito era necesario contratar un catequista (doctrinero). El
indígena como no tenía la manera de devolver el dinero invertido en su cristianización debía
trabajar para el encomendero a manera de pago por su cristianización. Por tanto podemos
asumir que las encomiendas tenían un doble propósito: Ideologización y recaudación
tributaria (7).

La cultura punitiva de las Américas recién conquistadas imitaban en gran medida a la de la


Europa cristiana de esa época. La legislación penal estaba basada en la violencia pública
que tenía por objetivo la intimidación. (3).

Las condenas podríamos dividirlas en 8 tipos, a saber: I. Pena de muerte (generalmente


pública). II. Penalidades corporales (azotes, amputaciones, etc.). III. Penas contra el honor y
la vergüenza pública. IV. Trabajos forzados en Galeras. V. Penas laborales para servir en
trabajos públicos. VI. Exclusión y destierro. VII. Confiscación de bienes. VIII. Multas. (2).
Son de especial interés para nuestro ensayo los tipos IV, V y VI, porque podemos suponer
que son las formas previas a la pena carcelaria europea, y que, con el encarcelamiento
actual, tienen en común: el aislamiento social y la privación de la libertad productiva.

La independencia (1809-1824): “Sus actores son nuestros héroes; sus fechas nuestras
fiestas” . Para el Ecuador, al igual que otros países latinoamericanos, las guerras
independentistas constituyen verdaderos actos fundacionales del patriotismo. Son, el vencer
del “nosotros” sobre los otros. Hemos aprendido que nuestra independencia es aislada y
muchas veces la miramos ajena a los acontecimientos históricos isotemporales, como la
Independencia de Haití, Estados Unidos, y la mismísima revolución francesa. Creímos que
nos “liberamos” del yugo español cuando nos independizamos, sin embargo, el discurso
cambió rápidamente de “libertad” a “orden” apenas los estados “libres” alcanzaron su fase
embrionaria. Pensamos en la independencia como el despertar de todo el Ecuador, pero
sobre todo de las clases más oprimidas. Ahora empero, sabemos con claridad que los
verdaderos gestores de las guerras independentistas eran los grandes terratenientes
criollos, y que las comunidades indígenas raras veces apoyaron dichos movimientos (de
hecho, muchas veces apoyaron a los españoles) porque sabían que los verdaderos
beneficiarios serían sus actuales amos, y que de ninguna manera les convenía estar bajo el
yugo de un capatáz con más autonomía. (7). No he logrado recabar datos claros sobre si
había o no encarcelamiento durante las guerras independentistas, sin embargo cabe
recalcar que es justamente en este momento en donde el Criollo “liberador” toma una real
conciencia de la importancia que tienen las masas humanas en ese preciso momento
histórico. Con palabras de Santiago Castro Gomez (9), tras las guerras de independencia
nace la “heterarquia” en donde aquel que se sabe con poder también comprende que su
autoridad solo es válida si es aceptada por una mayoría poblacional productiva.

Una vez concluida la Independencia nos insertamos en esta ilusión, espejismo, pretérito
perfecto de una Gran Colombia, que nos traslada a ese pasado siempre mejor, que ha sido
debatido por algunos historiadores (6), si bien parece haber existido en papel, así como el
roble en su semilla; nunca se afirmó, ni se institucionalizó, fue un avión que jamás despegó,
motivo por el cual la he excluido de mi análisis cronológico.

Ya con la época republicana aparece el Primer Código Penal de 1837, y contempla el


encarcelamiento entre otras penas, como la de muerte por garrote (8)

Como hemos podido ver, el encarcelamiento ha estado presente durante casi toda la
historia formal ecuatoriana, y en honor a la verdad, no logro encontrar una genealogía local
que vincule este artificio de castigo con el advenimiento de la sociedad disciplinaria en
Ecuador.

Con el brevísimo recorrido histórico que he realizado, intento poner ante sus ojos quizá una
falsa interpretación "sindrómica" que me ha sugerido el texto de Foucault (1), y que desde
toda óptica no puede ser extendido a Latinoamérica o peor aún, globalizado. Con esto no
quiero decir que no exista cultura disciplinaria (tal y como la describe Foucault) en Ecuador,
solo que los datos parecen sugerir que la prisión no es el único ancestro a conocer.

El origen de la sociedad disciplinaria en Ecuador.

Desde una óptica multicausal, deberían existir otros factores etiológicos que pueden haber
contribuido al fenómeno social, que hoy conocemos como sociedad disciplinaria. En lo
personal tengo cierta animadversión a las clasificaciones, pero lamentablemente la escritura
en castellano, (y en general en los idiomas alfabetizados), requiere una lectura
unidireccional, en donde aquello que está inscrito primero adquiere una jerarquía superior. A
continuación, me veo obligado a categorizar las causas de disciplinamiento, sin embargo,
debo advertir que ninguna es preponderante:

A) Factores demográficos
B) Factores socioculturales.

Reitero; para su comprensión no deben ser tomados como ítems, sino como fenómenos
superpuestos que se interrelacionan en sus contextos.

Factores demográficos.

Hasta los años 30 el crecimiento poblacional mundial parecía de progresión aritmética, y


bajo ese contexto escribía Ortega y Gasset: “Aproximadamente, el mismo número de
personas existía hace quince años. Después de la guerra parecería natural que ese número
fuese menor. Aquí topamos, sin embargo, con la primera nota importante. Los individuos
que integran estas muchedumbres preexistían, pero no como muchedumbre”. (11).

Ortega, se convenció de que el número de personas no había aumentado (o lo había hecho


muy escasamente); pero estaba justo al principio de la inflexión de la curva geométrica (1).
De hecho, si analizamos gráfico precedente , podemos notar que Ortega y Gasset durante
su vida fue capaz de ver aumentar la población mundial aproximadamente en mil millones
de personas, pero un individuo en la actualidad puede notar como la población mundial
aumenta en el transcurso de su vida en aproximadamente dos mil millones y medio de
personas. En otras palabras, nuestra generación tiene una percepción del crecimiento
poblacional exponencial mucho más asertiva que lo que podía llegar a concientizar uno de
los grandes filósofos del siglo XX.

La sociedad occidental parece tener una aversión al caos, al desorden. De hecho, el


concepto de civilización, precisa deshacerse del entropismo, como si ello fuera en sí, un
vicio. Incluso llegamos a pensar en términos como "orden natural". ¿Acaso en la jungla lo
habitual fuera que las acacias estén por un lado, separadas por una muralla de verbena de
las palmeras, las mismas que fueran resguardadas por panales de abejas para que no se
acerquen las jirafas, que tienen que ser completamente respetuosas con los derechos de
las cebras?.
Lograr el orden de los pocos, históricamente ha requerido menos esfuerzo, no solo por el
número sino por la facilidad de categorización. Bastaba con relatos religiosos muy
arraigados y/o reinos lo bastante crueles como para infundir miedo al dolor, ya sea en la
tierra o abajo de ella en los infiernos.

Una población considerablemente más grande requiere mecanismos diferentes y más


elaborados para su control, en primera instancia conociendo las características generales
de la población a la que se quiere ordenar -gobernar-, la ciencia exacta que lo resuelve, es
sin duda, la estadística. No cabe mejor dispositivo de conocimiento poblacional que está, y
precisamente sobre este tema -subraya Hannah Arendt (13), que las leyes de la estadística
minimizan o eliminan, las proezas, ya que son acontecimientos raros. La historia, empero,
NO se compone de lo cotidiano, lo habitual, lo frecuente, sino justamente de lo
sorprendente, de lo insólito, de lo nuevo, de lo original.

Lo que me concierne ahora es la manera en que la sociedad disciplinaria ha


instrumentalizado la estadística:

Ecuador, al igual que otros países latinoamericanos, es heredero de un sistema colonial y al


mismo tiempo racista. Pero este tipo de racismo local no es comparable con el europeo o el
norteamericano; (14) aquí a diferencia de los anteriores, no se intenta anular a la raza
considerada "inferior" sino subyugarla. El criollo tenía muy claro el concepto de que su
fuente de producción era esta forma de esclavitud cristianizadora (encomiendas). Hasta la
modernidad el blanco (entiéndase la blanquitud, tanto étnica como socialmente) se siente
dependiente de una población que, aunque la considera inferior, es numéricamente
mayoritaria, así que a partir de la época republicana - democrática le ha sido necesario
buscar una manera de gobernabilidad sobre esta masa obrera.

Existe un artilugio estadístico conocido como función Gaussiana o campana de Gauss que
busca caracterizar a la población en base a sus características similares de tal forma que
pueda encontrar elementos para medir la dispersión de aquellos individuos que no poseen
(o tienen en exceso) una característica dada. La ciencia médica ha hecho uso de la
campana Gauss para poder definir valores de “normalidad” en ciertos parámetros
fisiológicos y de esta manera diagnosticar lo patológico con mayor acierto.
Por ejemplo, para saber si la tensión arterial de un individuo está dentro o fuera de lo
“normal” y por tanto si ésta es patológica o no, básicamente lo que se hace es obtener una
muestra de individuos aleatoria muy grande y se fabrica una campana de Gauss basada en
este parámetro, de forma tal, aquellos individuos que estén dentro de determinada
desviación estándar, puedan ser considerados dentro de la normalidad o patológicos.

Tomado de Ref. Bibl. 15.

Este mismo recurso estadístico ha sido utilizado por las ciencias sociales para patologizar o
normalizar conductas y/o visto desde otro modo para anular o cuando menos aislar o
identificar sistemáticamente a aquellos individuos que presentan comportamientos atípicos.

Con esta herramienta se facilita encontrar a aquel individuo que Ortega denominaría:
hombre masa. Este sujeto amorfo, esta persona promedio sin intereses, particulares ni
deseo de buscarse distinto tras la superación o la resiliencia; con la sola intención de ser lo
más parecido posible a todos los demás entendiendo como "todos" el 95% de la campana
de gauss. Aquel personaje que busca “sobresalir”, aquella persona “auténtica” es fácilmente
identificado, y anulado.

Concluyo el análisis del primer factor, asumiendo que la sociedad disciplinaria en el


Ecuador, cuenta con una materia prima constituida por una población mayoritaria, obrera,
explotada y excluida bajo una forma particular de racismo, el colonialista, que a partir de la
vida republicana debe ser periódicamente “reconquistada”, por los distintos dispositivos
estatales de poder. Una herramienta utilizada a priori con este propósito, es el estudio
demográfico de los anhelos del hombre promedio. Lo que busca la disciplinarización social,
es precisamente acortar las dispersiones en las dos colas de la campana de Gauss, de tal
forma que las acciones del gobernante sean las “mínimas necesarias” al momento de
ejercer el poder.
Un día Daniel estaba sentado pescando junto a su padre. Por cada azote de caña del
padre, picaba una trucha, y Daniel rara vez sacó alguna, al terminar la tarde el hijo
preguntó: ¿Papá, como has hecho para pescar tanto? Yo he lanzado mi carnada a los
mismos lugares, he enrollado el carrete a tu ritmo y con mucho esfuerzo he obtenido dos
alevines, tú en cambio has pescado siete grandes truchas. A lo que el padre respondió: -He
visto con silencio como cambias constantemente tu carnada y ahí está tu error. Hace
muchos años logré conseguir diez truchas vivas en este mismo lago, y las puse en una tina
grande con agua, alrededor de la tina puse distintos tipos de lombrices y me di cuenta que
nueve se acercaron a negra, desde entonces solo pesco con carnadas de lombriz negra. ¿Y
cómo podríamos hacer para que las diez truchas se acerquen a la lombriz negra? –
Preguntó Daniel. -Tal vez, infundir miedo hacia las demás carnadas- Respondió el padre.

Lo anterior me permite ingresar en segundo factor a analizar: Lo socio-cultural.

Apoyándome en el pensamiento Orteguiano y Foucaultiano, es posible lograr una somera


descripción de las dos tipologías.

La caracterización del hombre promedio: Descrito como hombre-masa por Ortega y Gasset
es un individuo que ha perdido su esencia, el anodino, anhedonio, amorfo de espíritu,
adaptado y adoptado por sociedad mayoritaria, que no busca más que la permanencia de
status, cuyo temor es la exclusión, el exilio social.

Lo contrario al Hombre-masa orteguiano, quisiera denominarlo como hombre libre,


verdadero individuo, esa persona que se exige hasta sobresalir, tomando forma auténtica y
conciliando sus propios deseos. Esa persona que “libre” en la Grecia antigua podía formar
parte de la res pública, ese que es capaz de persuadir en vez de mandar, aquel cuyas
palabras se hacen acción, el zoon logon ekhon, (13).

Con la humildad con la que una hormiga intenta picar la pata de un elefante me permito
diferir en este preciso punto con los dos autores anteriores; Ortega y Arendt:

Ahora, cuando las ciencias de la neuropsiquiatría han demostrado ampliamente la


existencia de por lo menos siete tipos de inteligencia (16), que se manifiestan en un mismo
individuo en distintos contextos, no parece aceptable pensar la existencia de individuos
“absolutamente masa” o “absolutamente-auténticos o libres”. Podríamos por lo menos
suponer la coexistencia y hasta cierto grado, la simbiosis de una parte de masa y una parte
auténtica en una misma persona.

El interés planteado en este ensayo ha sido buscar el origen de la sociedad disciplinaria en


Ecuador, para ello he tenido que diferenciar con evidencias históricas el devenir de la
sociedad disciplinar en la Europa descrita por Foucault y nuestra Sudamérica colonial. A
pesar de transitar caminos aparentemente distintos, tanto la sociedad europea como la
latinoamericana confluyen en la Disciplinarización.

Hemos analizado la existencia y características de la sociedad de masas, y hemos visto la


importancia que ésta toma a partir de la época colonial en los pueblos americanos
conquistados remarcando aquí una clara diferencia con su devenir en Europa. Pues en
Europa solo es a partir del Siglo XVIII y con la revolución industrial en donde la sociedad
mayoritaria adquiere el poder político, que aquí en Ecuador ya tenía desde mucho antes.

Por lo dicho, la democracia adquiere un papel preponderante en los sistemas de


organización de poder en las américas, y por tanto aquí se maquinan nuevos
dispositivos de control social y persuasión a gran escala, que se perfeccionan con el
advenimiento de los populismos.

Para la argumentación de esta hipótesis he de dividir el párrafo anterior en dos acápites:

1) Sobre la conciencia histórica del poder de las mayorías en la colonia. No es difícil


imaginar la impotencia que habrán sentido los centenares de europeos que se veían
enfrentados a los cientos de miles de nativos al momento de la conquista. Si bien, se
conocen algunas “suertes históricas” como la introducción de la viruela o el uso de
armas de fuego; también son remarcables las estrategias que tuvieron que idear los
colonos europeos para “gobernar” a enormes mayorías, especialmente en
Latinoamérica. En este contexto, la táctica clave fue precisamente la “evangelización”.
¿Podríamos hablar de las encomiendas como el primer dispositivo de sociedad
disciplinaria en Latinoamérica?.

2) El advenimiento de la democracia y el estado laico: Con la democracia y


(posteriormente) el laicismo, el hombre-masa, toma mayor -por no decir
“preponderancia” a la hora de la designación de los poderes mediante el sistema
electoral, y la religión queda cada vez más afuera del tablero. A partir de ahí, se
esgrimen nuevas tácticas que buscan “satisfacer” los anhelos del hombre masa, cuyo
eufemismo posterior será “el pueblo”. La manera más efectiva es sin duda el uso de la
estadística como herramienta rectora de lo considerado “normal”, de tal forma que todo
aquello que no esté dentro de la voluntad general, sea considerado aberrante,
patológico y digno de ser corregido (entiéndase como corrección el uso de cualquier
dispositivo normalizador, cuya función sea apartar al “otro” de la masa, como, por
ejemplo; cárceles, manicomios, hospitales, instituciones de escolarización especial, etc)

La necesidad de la mayoría para ejercer el poder, y la utilización de los recursos


estadísticos para generar conductas normalizadoras, generan una profunda transformación
en la forma en que se ejerce el poder en Latinoamérica o por lo menos en Ecuador.
Ese hombre-masa del que se ha hecho uso – usufructo - toma un nuevo nombre, más
amigable, más respetuoso; aunque irónico, incompresible e ilimitado: “El pueblo”. Ese
concepto abstracto, que trae consigo un bagaje de muchedumbre y pobreza, pero que en
realidad busca destacar lo común, lo masa. Este “pueblo” inexistente e ingobernable, se
transforma en el anhelo de la oferta electoral. -Dar lo que pide el pueblo-, pero el verdadero
poder está en haber apartado y escondido al –“no pueblo”, al otro, al diferente, a las
minorías, a esos raros y patológicos seres que otrora salían a las polis griegas, hacían
grandes descubrimientos o lideraban verdaderas revoluciones.

Ese es el poder del populismo.

Bibliografía.

1. Foucault, M. (2001). La verdad y las formas jurídicas. editorial Gedisa. Pp. 95-120.

2. Sánchez Zorrilla, M., & Zavaleta Chimbor, D. (2015). El proceso penal en la época incaica: diferencias
entre cumplimiento de penas y juicios divinos. Revista Mexicana de Historia del Derecho, 1(31), 1-31.
doi:http://dx.doi.org/10.22201/iij.24487880e.2015.31.10207

3. Van Dülmen, R. (1995). Theater des Schreckens: Gerichtspraxis und Strafrituale in der frühen
Neuzeit (Vol. 349). CH Beck.

4. Foucault, M. (1980). El ojo del poder. Jeremías Bentham. El Panóptico. Barcelona: Ed. La
Piqueta.

5. Código Penal 1837, Codificado por Decreto Legislativo No. 00, publicado en Registro
Auténtico 1871 de 3 de Noviembre de 1871

6. de Labarca, A. I. L., & Manzur, J. C. M. (2005). La Gran Colombia: algunos intentos


reintegradores después de 1830. Revista de Artes y Humanidades UNICA, 6(13), 149-173.

7. Ayala Mora, E. (2014). Historia, tiempo y conocimiento del pasado: estudio sobre periodización
general de la historia ecuatoriana; una interpretación interparadigmática. Pag. 89-100

8. Código Penal 1837, Codificado por Decreto Legislativo No. 00, publicado en Registro
Auténtico 1871 de 3 de Noviembre de 1871

9. Castro-Gómez, S. (2008). Michel Foucault y la colonialidad del poder. Michel Foucault y la


colonialidad del poder, 209-232.
10. Verdejo, A. E., & Balboa, S. H. (2014). EL TRÁNSITO EPISTEMOLÓGICO EN CIENCIA: DE LAS
EXPLICACIONES. UNICAUSALES A LAS EXPLICACIONES MULTICAUSALES. Interciencia,
39(12), 898-902.

11. y Gasset, J. O. (1964). La rebelión de las masas. Espasa-Calpe.

12. EJERCICIO 3A. POBLACIÓN MUNDIAL (EVOLUCIÓN). (2021). Recuperado 20 de abril de


2021, de Apuntes de demografía website:
https://apuntesdedemografia.com/curso-de-demografia/ejercicios-resueltos/ejercicio-3-pobla
cion-mundial-grafico-de-su-evolucion/

13. Arendt, H., Cruz, M., & Novales, R. G. (1993). La condición humana (Vol. 306). Barcelona:
Paidós. Pag 53-55

14. Samper, S. D. Z. (2007). Neorracismo o nuevas formas de racismo: un debate ético inaplazable.
Revista Colombiana de Bioética, 2(2), 229-246.

15. Pertegas, S. P. (2001). Investigación: la distribución normal 1/12. Cad Aten Primaria, 8,
268-74.

16. Ardila, R. (2011). Inteligencia.¿ Qué sabemos y qué nos falta por investigar?. Revista de la
Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 35(134), 97-103.