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PUEBLO GAYON

PEDRO PABLO LINAREZ

INTRODUCCION.

En el territorio que hoy se conoce con el nombre del Estado Lara


vivió una numerosa población aborigen y aún en la actualidad viven sus
descendientes, llamados ahora campesinos, pero con una definida
herencia cultural que identifica su pasado inmediatamente.

Los viejos documentos hablan de los grupos Caquetíos, Achaguas,


Gayón, Ayamán y de manera un tanto confusa de los Jirajara, quienes
más bien ocuparon los estados Falcón y Yaracuy. Igualmente se sabe
que por el idioma que los Gayón y Ayamán estaban emparentados, mejor
dicho, eran unos mismos, pero en este cuaderno nos referimos al caso
específico del Gayón que ocupó desde el norte del estado Lara hasta los
estados Portuguesa y Cojedes e incluso se sabe de los grupos Gayón
que fueron llevados al territorio de Yaritagua (Estado Yaracuy) y Cojedes
por los invasores europeos.

Las diversas exploraciones arqueológicas realizadas en el estado


Lara han permitido demostrar que existe una antigua tradición de pueblos
agricultores, conocidos en términos arqueológicos con el nombre de
Tierroides, cuya ocupación se corresponde con el territorio Gayón.
Además los fechamientos obtenidos para estos pueblos llegan hasta el
siglo XVII, lo que nos permite formular la hipótesis según el cual
Tierroides y Gayón son unos mismos. Por su parte, los viejos documentos
coloniales referidos a los primeros siglos de la invasión europea coinciden
en demostrar que este era un pueblo agricultor sedentario, pero
desafortunadamente debido a la persecución española, éste debió
abandonar su vida sedentaria agricultora para dedicarse a su defensa y
subsistir de la recolección, la cacería y una escasa agricultura.

Desafortunadamente, quienes han escrito sobre los gayón han


tomado éstos últimos aspectos de los documentos escritos por sus
perseguidores como única fuente, no sabiendo que la gran mayoría de los
testimonios, que son muchos, forman parte de la campaña difamatoria en
su contra, como una forma de justificar la persecución y esclavitud tanto
en las encomiendas como en las haciendas y misiones.

No se olvide que los Gayón ocupaban los valles fértiles de las


riberas del Turbio y El Tocuyo, pero con su desplazamiento por parte de
los blancos que se establecieron en ciudades, se convirtieron en sus
vecinos inmediatos, lo que los hizo comportarse como sus principales
enemigos.

Por estas razones hemos iniciado la edición de estos cuadernos en


desagravio a la campaña difamatoria de más de 450 años en contra de
este pueblo y además por ser una de las poblaciones más numerosas y
heroicas de nuestro estado.

UBICACIÓN

El pueblo Gayón lo encontramos desde las estribaciones de la


Serranía de Matatere, al norte del Estado Lara, en el ancho y extenso
territorio llamado antiguamente Aribicoa, en el cual se incluye Bobare,
Carorita, Algarí, Los Camagos, Duaca y Aroa y desde allí se une con las
sabanas que se extienden hacia el valle de Quíbor y las riberas de El
Tocuyo y por supuesto que a través de su curso se llega a las montañas
que antiguamente se llamaron Dinta y Dinira, es decir, hacia Sanare, Los
Humocaros, Barbacoas, Guaríco, Chabasquén y Guaitó.

Estos pueblos Gayón ocupaban también parte de las riberas de El


Turbio en el territorio que hoy ocupa Barquisimeto y desde allí se
extendían hacia las mesetas altas de los llanos por Sabana de Auro,
Sanare, La Miel y Acarigua, Ospino y Morador, formando un amplio y
extenso territorio.

Como se comprenderá, esta era una de las más numerosas


poblaciones aborígenes del actual Estado Lara y parte de Portuguesa,
pero para conocer mejor sus características vamos a dividir en 4 núcleos
a saber:

1. Los Gayón de las sabanas de Bobare y sus alrededores.

Aunque muchos historiadores han colocado a Bobare como centro


del territorio Gayón debemos decir que esto no es cierto, porque según
nuestro mapa de ubicación podemos comprender que su territorio es más
extenso y en Bobare lo único que existió fue una misión de los padres
capuchinos y nada más, pero esto no es motivo para considerarlo como el
epicentro del pueblo Gayón.

El territorio de Aribacoa, como se llamaba buena parte de esta


comarca que se extendía desde Barquisimeto hasta Matatere, donde a
pesar de la aridez del paisaje, el hombre Gayón se dedicaba a la
agricultura, domesticación de animales y a la recolección.

Para resolver las grandes sequias se organizaban grupos de


hombres para construir represas o pozos para almacenar agua, tanto para
el riego agrícola como para el consumo humano.

Cultivaron maíz y de sus granos elaboraban su pan y un carato o


chicha para celebrar rituales a sus dioses que hacían posible la buena
cosecha. Esta fiesta era acompañada de flautas de tres agujeros, cachos
de venado y la maraca sagrada.

Las evidencias arqueológicas localizadas cerca de Bobare, en el


sitio conocido como La Puerta, reportaron varios enterramientos provistos
de varias piezas de cerámica e igualmente se localizó una flauta de
hueso con tres orificios.

Además de la tierra árida los Gayón se desplazaban hacia las


montañas de Guarema, La Cumaca y Jurijuri, donde realizaban
actividades agrícolas en mejores condiciones de suelo.

Al igual que del maíz y otros productos recolectados de los cactus,


los Gayón obtenían de la penca del cocuy, una pulpa que horneada,
consumían como alimento de alta estima.

Sus viviendas eran de gran extensión, donde podían alojar varias


familias y su techo lo hacían con pequeñas tablillas llamadas hacho, las
que obtenían del cactus llamado cardón. Igualmente, usaban la paja y las
hojas o pencas de cocuiza para techas sus viviendas.

Poco se sabe de su organización social, pero como veremos


adelante, estaban liderizados por caciques, que no solo dirigían sus
actividades cotidianas sino la guerra en su defensa como lo hicieron
desde la llegada de los invasores europeos.

2. Gayones en las riberas de El Tocuyo.


En las orillas del río Tocuyo, al igual que en las quebradas y
pequeñas corrientes de agua, estos aborígenes establecieron sus aldeas,
aprovechando además, el curso del río para pescar y desplazarse en
canoas, porque también eran expertos navegantes.

Entre las plantas cultivadas se encuentra el maíz, lentejas,


caraotas, e igualmente recolectaban diversas frutas de los cactus. Se
sabe incluso, que del cactus llamado cadushi producían una harina y con
ella preparaban una exquisita sopa, tal como todavía lo hacen los
aborígenes Guyuu de la península Guajira en el estado Zulia.

También recolectaban la flor del árbol llamado Bucare, con la cual


preparaban un tipo de carne vegetal.

En cuanto a la cacería usaban, al igual que el resto de los


aborígenes, el arco y la flecha y parece ser que utilizaban la cerbatana,
pues un documento antiguo del año 1579, señala que disponían de
“algunos dardos que son palos de palma tostados con puntas agudas”

En sus grandes casas comunales dormían en chinchorros y


descansaban en el día en las esteras.

Los varones sólo se cubrían sus genitales con una calabaza atada
a la cintura y las hembras usaban un pequeño tejido. El resto de sus
cuerpos esbeltos y fornidos estaban decorados con hermosos motivos,
pintados con la tinta llamada Bariqui.

Además de la función política, los caciques eran sacerdotes


religiosos los que llamaban Mojanes y a través del tabaco hacían lecturas
de importantes situaciones de interés para la comunidad.

Se recuerda, por ejemplo, que uno de sus líderes fundamentales


llamado Pedro Monje, era, además de guerrero, Moján y se convertía en
jaguar para despistar a sus perseguidores españoles.

3. Los Gayón de las montañas al sur de El Tocuyo.

Tanto en las montañas como en los estrechos valles ubicados en el


cauce de los ríos de la cuenca de Chabasquén, Chabasquensito,Saguaz
y Anus, se asentaron y allí se dedicaron a la agricultura en las tierras
fertilizadas por dichos ríos.
Maíz, quinchoncho, auyamas, caraotas, núperas, guaje y yuca, son
los principales cultivos a los que se suma la gran variedad de riquezas
vegetales silvestres, como es el caso de las piras, la flor de Bucare, los
hongos comestibles, el caruche, la palma, nuez, etc.

De diversas raíces y de la yuca obtenían la harina para elaborar el


cazabe que les servía de pan.

Además en los ríos abundaban los peces llamados Boca Chico,


Palambras, lizas, sardinas, puyón y saltador, los que pescaban con
anzuelos, atarrayas y arpones.

Plantas medicinales hay de todo tipo en estas montañas y


pequeñas mesetas del río Tocuyo, además conocían las propiedades
curativas de ciertos animales como la Onza que con su carne y piel
lograban con éxito sanar la enfermedad llamada sífilis o mal de los
galicosos.

4.- Los Gayón de las sabanas de Sarare.

Tanto en los pequeños valles y mesetas cercanas a los ríos


Estribo, Buteos, Guache, Bumbi, Sarare y Acarigu, vivían también grupos
de Gayón.

Allí se dedicaban a la pesca en la temporada de verano, utilizando


las raíces de una planta llamada Barbaco con las que “emborrachaban el
pescado” y los sacaban con más facilidad.

Dice un antiguo documento que en verano “ponen fuego en


redondo a un prado que ellos dicen sabana, que arde en circuito y se
queman los animales que adentro se hayan principalmente venados,
cachicamos, báquiros, dantas, morrocoy y otros tantos animales de
sabana”.

También recolectaban miel de los panales de las abejas ubicados


en las raíces como en las ramas de los árboles.

El documento de 1578 dice que “se proveen de comida para todo el


invierno”.

En el invierno, las tierras vuelven a humedecerse y allí cultivan el


maíz, caraotas y yuca.
Idioma Gayón

Otra forma de conocer al pueblo Gayón la podemos encontrar a


través de su idioma, lo que además puede permitir a niños, jóvenes y
adultos, enriquecer su vocabulario y hasta se pudiera crear juegos a partir
de este corto listado de palabras que a continuación presentamos:

Hombre: yus

Mujer: suségene

Anciano: soi

Niño: payós

Tinaja; guayi

Casa: hiyás

Totuma: kibobó

Cocuy asado: yuguspán

Aguardiente de cocuy: yugua

Sol: yivat

Luna: Yi

Tabaco: soo

Agua: guay

Médico o curandero: gasga

Fuego: dut

Quebrada: kigua

Arco: espihini

Maíz: disivot

Zamuro: nosken

Jojoto: kiboú
Yuca: estogón

Conuco: inán

Fibra de cocuy: dispopo

Lluvia: is kas

Cachicamo: dot

Perro: kagui

Conejo: sos

Puerco de monte: moi

Tigre: Auro

Zorro: guarhen

León: bisin sijirút

Iguana: jax

Danta: delerille

Ardilla: buyeille

Auyama: jos

Batata: mambi

Caraota: eskonun

Cesiva: cesiva

Culebra: juji

Lagartijo: kinzuzu

Morrocoy: ñamuri

Oso: ariji
SABIDURIA DE UN PUEBLO

“Esos indios eran sabios” dice uno de los descendientes de


Chabasquen llamado Juan Antonio Olivar. “Eran mojanes, se convertían
en tigres o en unos racimos de cambures cuando los perseguían los
enemigos del gobierno”. Así lograban desviar la atención de los intrusos y
enemigos.

Conocían los secretos de las plantas y los animales para


alimentarse y curarse “no necesitaban ni siquiera de fósforos, porque ellos
sabían sacar candela “decía Ifigenia Linares”.

Trabajaban mucho en las siembras para la comida, es decir, el


maíz, las caraotas, los quinchonchos y la yuca, tomando en cuenta
siempre las fases de la luna y hasta podían saber el sexo del niño que iba
a nacer. Si lo hacían en menguante era hembra y varón en creciente.

Eran sabios, indiscutiblemente, porque en su ciencia, su tecnología


y su arte, solucionaban los problemas sin recurrir a la gente de los
pueblos y ciudades, en donde sólo se les desprecia y se les compra a
muy bajos precios el producto de su trabajo. Además los perseguían para
convertirlos en sus esclavos.

DESCENDIENTES ACTUALES.

Si comprendemos bien la resistencia ofrecida por el pueblo Gayón


a los invasores europeos estaremos igualmente en condiciones de
entender que este pueblo no desapareció gracias a su heroica resistencia.

Si esto es así, entonces la pregunta que a cualquiera se le ocurre


es ¿Dónde están los descendientes de aquel pueblo? Y, además, ¿por
qué no se habla ahora de los Gayón?

Las respuestas no son tan complicadas: aquí están, entre nosotros


mismos, en los caseríos cercanos y a los pueblos y ciudades. Otros se
quedaron en las montañas hacia donde huyeron. Pero se cansaron de
esperar y poco a poco han ido bajando a engrosar los cinturones de
miseria de las ciudades y pueblos.
Ahora los llaman campesinos, a los que viven en el medio rural y
marginal, a los que viven en las ciudades y donde se disputan los
territorios que ayer fueron suyos.

¿Por qué los llaman campesinos? Porque como no pudieron


exterminarlos físicamente, decidieron empezar por acabarlos aunque sea
de nombre y esta tarea criminal que no logró, afortunadamente, cumplir el
gobierno español, la continuaron sus nietos y bisnietos llamados
republicanos o patriotas. Por ello inmediatamente después del 19 de abril
de 1810 se empezó a despojarlos de las pocas tierras que les quedaban.

Desde entonces, las leyes se orientaron a la eliminación de los


antiguos “resguardos indígenas”.

Con esto quisieron desaparecer el Gayón y otras tantas etnias de


la faz de la tierra, pero no lo lograron porque muchos son los campesinos
que reconocen sus ancestros.

LA LOMA DE LOS INDIOS

Cuenta Juan Antonio Olivar, descendiente directo de Gayón, que


cuando las guerras que le hicieron a éstos, hace muchos años, quizás
siglos, ellos emigraron desde el territorio de Bobare y por esos se vinieron
por los caminos más retirados de las ciudades y pueblos españoles hasta
que llegaron a las montañas inmediatas al río Chabasquén.

Así se encontraron con los Gayón y se establecieron formando las


aldeas y caseríos desde Río arriba, la Capotera, el Helechal y La Falda.

Esta Falda a su vez se la repartieron de acuerdo a las lomas, de


tal manera que existe La Loma de los Pérez, Los Nogueras y la loma de
Los Sánchez, y una tercera loma de Los Indios o de los Güises.

Se le dice también a esta loma de Los Guises porque sus antiguos


abuelos eran de una parcialidad o familia de apellido Guí.

Allí, en la loma viven de la agricultura y bajo la protección del Moján


o Mohán, el que retiraba a cualquier intruso y además les otorgaba
poderes a sus hombres cuando iban a la guerra, como sucedió en 1929
cuando decidieron acompañar al general José Rafael Gabaldón en una
revolución contra el dictador Juan Vicente Gómez.

Hasta hace pocos años realizaban la llamada Fiesta del Jojoto, la


cual consistía en rendirle tributo a los espíritus por la buena cosecha y la
abundante cacería.

Las danzas que hacían en esta fiesta la acompañaban con la


música de los pitos de carrizo de tres orificios, cachos de venado, la
caparazón de una tortuga que frotaban, los tambores y guitarras o
cuatros.

Al final de la fiesta hacían lo que se llamaba “La botada de la


basura”, la cual consistía en repartir las comidas sobrantes.

Esta descripción de sus rituales se corresponde con el llamado


Baile de Las Turas practicadas por sus hermanos Gayón-Ayamán, del
norte de Lara y sur de Falcón.

En la actualidad éstos descendientes de Gayón viven del cultivo de


maíz, caraota, quinchoncho, guaje, yuca y del cultivo del café, producto
con el cual comercian con los pobladores de Chabasquén.

LOS GAYÓN DE LOS CÁMAGOS-ALGARÍ.

Un informe firmado en 1887 por F.M. Hurtado, señala que todavía


para esa época en la zona de Bobare vivían importantes núcleos de
familias descendientes de Gayones.

Así, por ejemplo, tenemos que en el sur vivían los Yajure, al norte
de Gedubay, al este los Guaraos, Parra, Tona y Mujica y al oeste los
Meres.

Precisamente de Matatere migró a principios de este siglo, María


Eugenia Tona, hija de un cacique gayón, y en caserío Los Camagos,
donde se establecieron; nació María Gregoria Tona, madre de Marilín,
actual líder de esa comunidad junto a sus hermanos Gayón.

Allí viven todavía en sus viviendas de tradición ancestral y ahora


defienden los cementerios de sus abuelos, amenazados por la Alcaldía de
Barquisimeto.
También allí en Los Cámagos viven los descendientes Gayón de
apellido Peña, donde Teófilo es el anciano que cuenta con 83 años.

Música de pitos y cachos

En las montañas al sur de Guaríco, tanto en el Avispero como en El


Cauro de Villanueva, los descendientes de Gayón practicaban una danza
que recuerda el Baile del Jojoto (o las Turas), la cual comparten con la
celebración de los santos inocentes.

Para acompañarlo dicha danza ejecutan cuatro melodías conocidas


con el nombre de:

1. Pasacalle
2. Pasos de camino
3. El Seis
4. Son de

Se hacen acompañar de las flautas de carrizo, dos cachos, tres


tambores y una guarura de mar.

Estos descendientes aborígenes forman parte de un antiguo


“resguardo indígena”, repartido en 1888.

RESISTENCIA DE UN PUEBLO

Cuando los invasores europeos llegaron al territorio larense los


Gayón les ofrecieron resistencia y a pesar que sus pueblos fueron
asaltados a altas horas de la noche cuando se suponían que estaban
durmiendo no lograron capturar sus gentes en las primeras comunidades
que llegaron los invasores.

Continuaron los invasores por territorio Gayón y al llegar a otra


aldea donde los gayones se oponían a los blancos “no quedó más
remedio que prender fuego, para forzar así a los indios para que salieran,
sino querían dejarse consumir por las llamas. Los nuestros hicieron
entonces seiscientos prisioneros, comprendiendo las mujeres y niños.
Apareció también un gran número de naturales entre los cuales quizá
varios desearon escapar, pero la mayor parte prefirió dejarse quemar viva
antes que caer en manos de sus enemigos”.
Lo leído anteriormente es el testimonio del propio asesino Nicolás
Federmann quien sin ningún escrúpulo narra cómo asesinaron a nuestro
pueblo y por ello los gayón deben tomar la montaña y convertirse en
guerrilleros para defender sus vidas.

Se recuerda que en los primeros tiempos de la resistencia Gayón


contra el invasor, uno de sus principales líderes se llamaba Pedro Monje
quien además, andaba acompañado de su mujer llamada Ana Soto
quienes disponían de una guerrilla de por lo menos dos mil hombres
armados y en muchas oportunidades tomaron acciones que
verdaderamente asustaron a los invasores establecidos en las ciudades
de El Tocuyo y Barquisimeto.

Llegó el momento de tanto enfrentamiento que los invasores de


estas ciudades solicitaron al rey de España que a los Gayón los
trasladaran como esclavos a la isla de Santo Domingo, sin embargo,
todos los pueblos indígenas se unieron para evitar que a los hermanos
Gayón los exiliaran.

Además de la resistencia armada, estos hombres resistieron de


manera pacífica retirándose a los sitios donde los invasores no los
pudiera localizar y de esta manera fue como tomaron las montañas del
sur de El Tocuyo donde todavía en la actualidad los encontramos viviendo
ahora como campesinos pero que son los mismos antiguos pueblos
indígenas.

Recuerdo cuando vino el maíz y la candela

“En en principio de la generación, cuando comenzó el hombre a


labrá la tierra, la tierra no se dejaba trabajá, ¡la tierra era viva! Los árboles
igual, todavía hay árboles que echan sangre como el sangregrao –
gritaban cuando los picaban, la tierra igual grita. La familia de Adán la
`taban trabajando. Hicieron un compromiso: la tierra con el hombre y los
árboles. El compromiso fue: la tierra tenía que dejase trabajá del hombre
y él cuando se muriera iba a que la tierra se lo comiera.

Hicieron la tumba; pero ninguno tenía semilla. Le dice un ángel al


hombre que sacara la semilla de una laguna, que era un encanto donde
`taba la semilla de maíz y toda clase de semilla ´taba encantá, no la tenía
nadie.
El hombre vino, se habló con el conejo ´pa que se metiera y sacara
la semilla, el no pudo dentrá: tenía las orejas muy grandes y se le
llenaban de agua y que le dice al conejo:

-Mire, cá ´uno tenemos una autonomía pa´buscá lo que necesita,


busque la ardita porque ella si puede, tiene las orejas pequeñas y a ella
no la domina él por los oídos.

El hombre la buscó y le dijo que le sacara to ´clase se semilla pa


´sembrá la tierra y sostenerse. La ardita dijo:

-Yo dentro y te saco la semilla, un poquito de cada clase porque


me ajogo. Sacó dos granos de ca´clase de semilla.

Ella sacó la semilla del encanto le faltaba que al hombre lo había


mandao el ángel candela de una piedra. Le dice la ardita, que ella si le
sacaba la candela pá que no se le apagara; y ´taba encantá en el mismo
encanto. La ardita saco la candela -¿cómo la saco?- ¡En el oído! Eso
tiene que sé cierto, la ardita tiene la oreja mocha, onde se le quemó con la
candela que traía. Se metió la brasa entro e´la oreja, cuando iba saliendo
no aguantaba. Ella trajo la semilla, y la candela al trabajador. En las
mismas orejitas trajo la semilla, primero la semilla y el segundo viaje trajo
la candela, el hombre sacaba la candela de la piedra pero no se le
apagaba. La candela era encantá. Esto me lo echó un viejo de allá de
Miracuy- Sabana de Guache. *(F.C.)

*Testimonio recogido por los Morochos Escalona de Sanare. 1994.ººº

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