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Tema 18. La transición a la democracia (1975-1978).

El 20 de noviembre de 1975 moría el general Francisco Franco, iniciándose así un proceso de transición
hacia la democracia que tendrá sus pilares fundamentales en la figura de Adolfo Suárez y en la Constitución
de 1978 (la que sigue siendo la actual Constitución de España).

La división a la muerte de Franco.


En los últimos años del franquismo, la sociedad española había experimentado profundos cambios
económicos y sociales. Es por ello que, a la muerte de Franco, se presentaban diversas opciones:
- Dentro del régimen: Los políticos que procedían del franquismo se dividieron en dos grandes
tendencias políticas: inmovilistas y aperturistas. Los inmovilistas hablaban de la necesidad de un
“rearme ideológico del régimen” y de un “franquismo sin Franco” Blas Piñar. Los aperturistas
pensaban que aquel régimen no podía durar, Manuel Fraga.

- Fuera del régimen. La oposición presentaba dos tendencias: La oposición moderada, de la que
participaban los monárquicos partidarios de Don Juan de Borbón, querían el final del régimen, pero
siempre por procedimientos no rupturistas. Era la tendencia encabezada por el rey y sus más
cercanos colaboradores y llevaron a cabo el proceso que conocemos como transición democrática.
La oposición más radical se asociaba en torno a la Junta Democrática, liderada por el Partido
Comunista (Santiago Carrillo), y la Plataforma de Convergencia Democrática, integrada por
socialistas, liberales y demócratas cristianos. Ambas organizaciones se agruparon en la “Platajunta”;
en torno a unos objetivos comunes: amnistía para los presos políticos y regreso de los exiliados,
restablecimiento de las libertades políticas y sindicales, recuperación de los derechos nacionalistas
y apertura de un proceso constituyente democratizador.

El proceso de Transición.
El 22 de noviembre de 1975 se hizo efectiva la designación de Juan Carlos I como Jefe del Estado, a título
de rey. Carlos Arias Navarro, figura importante dentro del régimen, fue confirmado como presidente del
gobierno. Sin embargo, el entendimiento entre el Rey y Arias Navarro fue siempre dificultoso por lo que en
1976 Arias Navarro presentaba la dimisión, demostrando la imposibilidad de un franquismo sin Franco. El
rey elegía a Adolfo Suárez como presidente del gobierno. España quedó sorprendida. Suárez procedía de
las filas falangistas. Sin embargo, entre 1976 y 1977 llevó a cabo proceso de reformas conocido como
transición democrática y cuyos principales actos fueron:
1. Ley para la Reforma política. Esta ley proclamaba la democracia como organización política propia
del Estado español y proclamaba la transformación de las Cortes franquistas en un Congreso de los
Diputados y un Senado elegidos por sufragio universal.

2. Aperturismo político. El gobierno de Suárez llevó a cabo una serie de medidas con el objetivo del
restablecimiento de las libertades: amnistía que permitía la vuelta a España de destacados líderes
comunistas como Dolores Ibárruri (La pasionaria); supresión del Tribunal de Orden Público;
autorización de la Diada Nacional de Cataluña; legalización de la ikurriña vasca; legalización de
partidos y sindicatos, reconocimiento del derecho a huelga, libertad de expresión, la libertad de
sindicación…
3. Las primeras elecciones democráticas tuvieron lugar en 1977. El panorama político quedaba
formado por UCD (Unión de Centro Democrático) de Suárez, Alianza Popular de Fraga, PSOE, PCE y
partidos nacionalistas tanto en Cataluña como en País Vasco. La extrema derecha aparecía
representada por Fuerza Nueva. Las elecciones de 1977 dieron el triunfo a UCD que consiguió más
de seis millones de votos, seguida del PSOE, con más de cinco millones de votos. La extrema
derecha quedaba fuera del arco parlamentario.

4. Los acuerdos sociales: Los Pactos de la Moncloa. La situación económica y social de España era
muy delicada. La crisis del petróleo de 1973 aumentó la crítica situación de la economía española.
En este ambiente de crisis se firmaron los Pactos de la Moncloa entre gobierno, oposición,
empresarios y sindicatos con el objetivo de dar estabilidad al proceso democrático.
Sin embargo, no todo fue color de rosas, siendo especialmente delicado el año 1977. Grupos de
extrema derecha asesinaron a cinco abogados laboralistas de izquierdas (La matanza de Atocha);
por otro lado, ETA, y el GRAPO (grupo de extrema izquierda) secuestraban a militares y asesinaban
a miembros de la policía y de las instituciones del Estado (Miguel Ángel Blanco).

La Constitución de 1978.
Tras las elecciones generales de 1977, el Rey y el presidente del gobierno, Adolfo Suárez, en la línea de la
ruptura política con el franquismo, plantan la necesidad de organizar una Comisión Constitucional. El
proyecto de Constitución fue redactado por un grupo de siete miembros pertenecientes a los partidos con
mayor representación parlamentaria (3 de UCD; 1 del PSOE, PCE, AP y Minoría Catalana) con el objetivo de
sacar un texto constitucional que fuera apoyado por todos los grupos.
El 6 de diciembre de 1978 fue aprobada la Constitución en un referéndum en el que participó un 67% del
censo, alcanzando los votos favorables el 88%. La Constitución de 1978 definía a España como un Estado
social y democrático de derecho, cuya forma es la monarquía parlamentaria (la Constitución aprobada
limitaba drásticamente las facultades de la corona y garantizaba a las cortes el ejercicio de poder).
Se establecía la división de poderes (el legislativo residía en las Cortes, el ejecutivo en el gobierno y el
judicial en los tribunales). Así mismo, el texto fijaba el carácter no confesional del Estado y contenía unas
declaraciones de derechos y libertades civiles y políticas muy completas. Se abolía la pena de muerte y se
incluía un amplio capítulo de derechos sociales. La Constitución consagraba el derecho a la autonomía de
las nacionalidades y regiones, reconociendo como lenguas oficiales el castellano y las demás lenguas
españolas de las Comunidades Autónomas correspondientes.

Con el fin de la dictadura y a partir de 1975 España dio un gran salto hacia la modernización política cuyo
pilar fundamental es la democracia y la Constitución. Estos años de transición son importantísimos si
queremos entender cómo ha evolucionado la política en nuestro país. Aunque hoy día este Estado
democrático y de bienestar se vea amenazado por la crisis económica, la corrupción política y el
nacionalismo catalán.

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