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Tema 9. Proceso de desamortización y cambios agrarios.

Las desamortizaciones tenían como objetivo un cambio en la estructura de la propiedad agraria con el fin
de facilitar su puesta en el mercado y permitir un mayor desarrollo económico. Con el término
desamortización se entiende el liberar a la circulación las tierras y transformarlas en mercancías, así
deshacía la norma feudal que impedía comerciar con la riqueza patrimonial (lo cual permitía mejorar
rendimientos) esas tierras pertenecían a instituciones estamentales, como Iglesia, aristocracia, corona y
municipios. Fue un proceso largo y que tuvo la oposición de los grupos a los que pertenecían las tierras.

La economía en el Antiguo Régimen.


La agricultura era la actividad económica principal durante el siglo XIX, generaba el 56% de la renta
nacional y empleaba a dos tercios de la población española, sin embargo, era un sector estancado. La
propiedad de la tierra estaba en su mayor parte amortizada (la propiedad “amortizada”, propiedad
inamovible que no podía ser vendida que pasaba en herencia). Esto hacía que la mayor parte de la
población se dedicara a una agricultura de autoconsumo con escasos rendimientos y con mínimas
aportaciones tecnológicas.

Objetivos de las desamortizaciones liberales.


Las primeras medidas de desamortización podemos encontrarlas en 1766 durante el reinado de Carlos III
(iniciativa ilustrada). En el siglo XIX también intentaron desamortizar los bienes de la Iglesia Godoy (1805),
José I (1808), las Cortes de Cádiz (1812) o el Trienio Liberal (1820), aunque sus resultados fueron escasos
por la oposición de los grupos poseedores de las tierras. Tras la muerte de Fernando VII reapareció el
objetivo de la desamortización dentro de los sectores liberales, llevándose a cabo las dos
desamortizaciones más importantes: las de Mendizábal y Madoz. Los objetivos eran:

 Sanear la Hacienda pública para solucionar: el déficit y la deuda pública.


 Obtener fondos para levantar un gran ejército que permitiese ganar la guerra a los carlistas (1833-
1839) que en el momento de la desamortización de Mendizábal se encontraba en su momento más
decisivo.
 Dar movilidad a la propiedad de la tierra y favorecer el acceso a ella de sectores burgueses que
pudiesen capitalizarla, modernizarla y revalorizarla.
 Crear una clase de nuevos propietarios agrícolas vinculados a la causa liberal y que servían de
apoyo a Isabel.
 Desmantelar el poder económico de la Iglesia y mermar su influencia; así como “castigarla” por su
apoyo al carlismo.

Desamortización de Mendizábal.
La primera gran desamortización fue conocida como Eclesiástica, realizada por el presidente y ministro de
Hacienda Mendizábal en 1836 durante la regencia de María Cristina de Borbón, cuando se nacionalizaron
los bienes de las órdenes religiosas y se vendieron en subasta pública. El sistema de venta fue el de subasta
para lograr los mayores ingresos posibles, por lo que la mayor parte de las tierras fueron acaparadas por
terratenientes y burgueses que eran los únicos que en ese momento podían tener cierta liquidez (el
sistema de venta puede justificarse por la urgencia de la guerra y la situación de la Hacienda Pública). Con
este sistema fue imposible mejorar el reparto de la propiedad ya que los campesinos no pudieron comprar
las tierras frente a las ofertas de nobles y algunos burgueses ricos. Además, al ser la nobleza la única que
compró tierras, la competencia fue escasa por lo que el beneficio que sacó el Estado fue pequeño, así que
tampoco sirvió para sanear las arcas públicas. En total, entre 1836 y 1844 se venden propiedades
eclesiásticas por un valor de casi 4 mil millones de reales de vellón.
Desamortización de Madoz.
La segunda gran desamortización fue la propuesta por el ministro Pascual Madoz en 1855, durante el
Bienio Progresista (1854-1856). Se denominó desamortización General o Civil, porque se pusieron a la
venta además de los bienes eclesiásticos y de las órdenes militares, los pertenecientes al Estado y a los
municipios. La nueva ley ofrecía algunas novedades respecto a políticas desamortizadoras anteriores, ya
que además de a paliar las deudas del Estado, el producto de las ventas se destinó a subvencionar las obras
públicas y la construcción del ferrocarril todo ello para fomentar la industrialización del país.

Valoración de las desamortizaciones.


La desamortización, al desvincular las tierras de sus propietarios, rompió la organización jurídica existente
permitiendo que estas se compraran y vendieran. Sin embargo, los resultados obtenidos no fueron los
esperados.
- Desde el punto de vista económico, la deuda pública fue recortada, y el Estado pudo sanear la
Hacienda. Además, definitivamente se terminó con el feudalismo agrario, al transformarse la tierra
en una mercancía de compra y venta. Por otro lado, la mayor parte de los capitales españoles
quedaron “enterrados” literalmente, es decir convertidos en tierra (invirtieron el dinero en la
compra de tierra y no en otro tipo de inversiones más productivas y con más futuro como la
industria, la minería o el ferrocarril).
- Desde el punto de vista político, podemos decir que la desamortización ayudó a la consolidación del
Estado liberal en España. Se desmanteló el poder económico de la Iglesia, pero los presupuestos del
Estado se vieron recargados por el compromiso de financiar los gastos del culto y del clero. Por otro
lado, la nobleza comenzó a ser menos contraria al régimen liberal gracias a que se habían
enriquecido. Los ayuntamientos, aunque inicialmente recibieron una buena cantidad se quedaron
sin recursos y tuvieron que prescindir de servicios como médicos y maestros.
- Desde el punto de vista social, la mayor parte de las tierras pasaron a manos de nobles y burgueses.
Es decir, reforzó la antigua clase latifundista que no modernizó las tierras para convertirlas en
empresas capitalistas, además, se creó otra clase de carácter urbano y burgués (pero que tampoco
supo modernizar el campo, mientras el dinero invertido en estas no se dedicó a la modernización
del país). Los campesinos humildes salieron muy perjudicados. Muy pocos pudieron acceder a
parcelas y la mayoría pasaron a ser jornaleros, viviendo en condiciones pésimas, esta situación
además perjudicó a las tierras puesto que los jornaleros al estar poco tiempo en ellas no las
trataban el mismo mimo. Esta situación fue generando tensiones que aumentaron y se fueron
creando organizaciones obreras en el campo.
- Desde el punto de vista cultural y religioso, muchos conventos fueron derribados para construir
grandes plazas, suponiendo una importante transformación. Por otro lado, provocó un expolio
importante de bienes culturales, sobre todo en monasterios, tanto en cuanto obras arquitectónicas
como bienes inmuebles, en Andalucía se perdieron tallas procesionales de un valor incalculable. En
el caso de Málaga, la desamortización de Mendizábal permitió la modernización de la ciudad al
derribarse muchos y construcción de muchas calles y plazas (el derribo del convento de Alcántara y
la apertura de la plaza del teatro, y la sustitución del convento San Francisco por la plaza San
Francisco). La calle Marqués de Larios se construiría años después entre 1880 y 1891.
La desamortización fue sin duda uno de los procesos más importantes del siglo XIX puesto acababa con el
sistema de manos muertas propio del Antiguo Régimen. Los resultados no fueron los esperados y ello trajo
consigo un gran atraso en la llegada de la industrialización a España lo cual puede llegar a explicar el atraso
económico de hoy en día frente a otras potencias. Dichas desamortizaciones también trajeron consigo el
descontento de las clases trabajadores que años más tarde formarían el movimiento obrero español.

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