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La Arquitectura Bizantina y Paleocristiana

Yelibeth Piñero

c.i. 27.440.107

Arquitectura
Introducción

La arquitectura paleocristiana tiene sus orígenes en oriente, Egipto y Siria, que fueron
baluartes del cristianismo antiguo y nace por la necesidad de poder contar con edificaciones
adecuadas a los ritos propios del cristianismo así que lógicamente este migro posteriormente a
Roma como futuro centro de la cristiandad y es aquí donde empezamos a observar verdaderos
ejemplos de monumentos en cementerios y catacumbas de manera clandestina durante las
persecuciones a las que fueron sometidos los cristianos y luego a luz pública con la conversión de
Constantino I.

Es esta arquitectura la que da a luz el estilo que se desarrollo en Constantinopla y fuese


conocido como Bizantino, heredado directamente pues de la arquitectura romana, ya con toques
cristianos, y aderezada con los elementos que la caracterizan, como las cúpulas.

Ambas son un ejemplo del uso de edificios con sentido religioso, como los griegos, pero esta
vez de manera mucho más fastuosa.
La arquitectura paleocristiana es el período más antiguo de la arquitectura cristiana, que se
desarrolló en el Imperio romano en la Antigüedad tardía, entre finales del siglo III hasta el siglo VI.
Nació principalmente como una necesidad para la construcción de edificaciones adecuadas para
los cultos de la religión cristiana.

Aunque se originó en Siria y Egipto pasó rápidamente a Occidente y fue en Roma, como futuro
centro de la cristiandad, donde se produjeron las primeras manifestaciones de monumentos
arquitectónicos en el ámbito de los cementerios o catacumbas, dentro de una etapa de
clandestinidad debido a las persecuciones de que eran objeto los que practicaban la religión
cristiana. En esa misma época para celebrar las asambleas de culto religioso se utilizaron viviendas
privadas, adaptándose algunas de sus salas para este fin.

Comienza modestamente desde finales del siglo II hasta 313, cuando el cristianismo fue
perseguido, luego floreció plenamente en la escala de todo el imperio desde el reinado de
Constantino I, el primer emperador en convertirse al cristianismo y con Teodosio I, quien de hecho
la hizo religión oficial en 380. La arquitectura paleocristiana fue así heredera directa de la tradición
arquitectónica clásica romana. No creó un nuevo vocabulario sino que le dio un nuevo significado
a los elementos que tenía a su alrededor para reunir a los fieles, magnificar los lugares santos,
adorar a los mártires y honrar a los muertos. Luego experimentará un gran resurgimiento en el
siglo VI alrededor de Constantinopla en el Imperio romano de Oriente al dar a luz a la arquitectura
bizantina, mientras que en Occidente, después de las conquistas germánicas y de la caída del
Imperio romano Occidental en 476, conducirá a la arquitectura merovingia, luego a la carolingia y
otoniana, así como la arquitectura visigoda y lombarda, entre otras. La arquitectura bizantina
produce un nuevo lenguaje a partir del siglo VI que comienza en la época del emperador
Justiniano I y marcó una ruptura con la arquitectura paleocristiana del Occidente, los arquitectos
bizantinos recuperaron la estructura abovedada con cúpula y el concepto de la planta central,
como por ejemplo el de la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla, la de San Vital de Rávena y
también en esta misma población la basílica de San Apolinar el Nuevo que aún presenta el tipo de
iglesia basilical paleocristiana de forma rectangular con tres naves longitudinales y el vestíbulo en
la entrada.2
Durante la cristianización del Imperio romano se habilitaron primero lugares de culto en las
casas de notables, en algunos antiguos templos paganos reconvertidos, así como en las basílicas
civiles de los foros, porque a diferencia de los templos romanos con pequeños interiores, las
vastas basílicas podían acomodar en su interior a las multitudes de la ciudad y reunir a los fieles.
Pero rápidamente, la falta de espacio para las necesidades del nuevo culto llevó a la construcción
de nuevos edificios siguiendo el modelo de las antiguas basílicas civiles, cuya planta se adaptó a la
liturgia cristiana, lo que dio como resultado la planta basilical, que se convertirá en la planta de
iglesia más común a lo largo de la historia de la arquitectura cristiana. Al mismo tiempo, se
desarrollaron otras plantas, en particular la planta central en rotonda con una cúpula central,
generalmente para baptisterios y los santuarios dedicados a santos como los martyriums en los
primeros tiempos.

Posteriormente tenemos a su heredera directa la arquitectura bizantina, el estilo


arquitectónico que estuvo vigente durante el Imperio bizantino (Imperio romano de Oriente)
desde la caída del Imperio romano de Occidente en el siglo V. La capital del Imperio de Oriente era
Constantinopla (Constantinopolis o ciudad de Constantino), cuyo nombre anterior fue Bizancio y,
actualmente, Estambul, y ello desde el año 330, momento que otros autores fijan como el inicio
de la arquitectura bizantina.

La arquitectura bizantina se inscribe dentro del marco del arte bizantino, y abarca un largo
espacio de tiempo, que se inicia en el siglo IV y al que pone fin abruptamente la caída de
Constantinopla en manos de los turcos otomanos en 1453, ya en el siglo XV. Debido a su dilatada
duración en el tiempo, suele dividirse para su estudio en tres períodos diferenciados: un período
inicial, un período intermedio y un período final.

Por lo que respecta al marco geográfico en el que se produce el estilo arquitectónico bizantino,
este coincide en líneas generales con la extensión geográfica del Imperio bizantino, con lo que fue
cambiante en el tiempo en razón de las circunstancias históricas y políticas de dicho reino a lo
largo de los más de diez siglos de vigencia de dicho estilo. No obstante, las zonas de mayor
presencia de la arquitectura bizantina se corresponden con los territorios de las actuales Turquía y
Grecia, sin olvidar Bulgaria, Rumania y amplias partes de Italia, junto con Siria y Palestina. Además,
como resultado de la expansión del cristianismo entre los pueblos eslavos llevada a cabo a partir
del siglo VIII por la Iglesia ortodoxa bizantina, la arquitectura bizantina se extendió por las actuales
Ucrania, Rusia y Bielorrusia, pasando algunos de sus elementos arquitectónicos (como por ejemplo
las cúpulas bulbosas) a convertirse en una seña de identidad de las iglesias ortodoxas, que han
sido mantenidas hasta la actualidad.

EDIFICIOS

Los primeros desarrollos del arte cristiano, que en origen no fueron más que una rama del arte
antiguo y que nacieron con el peso milenario de las costumbres del arte mediterráneo, estaban
vinculados a las necesidades del culto y a las condiciones en las que se ejercía. Y dependía de la
situación de los cristianos en relación con el poder imperial.

Desde el año 200 hasta alrededor del 260, cuando el edicto del emperador Galieno (r. 253-268)
devolvió a los cristianos sus lugares de culto, los cristianos tuvieron una vida semi clandestina.
Luego, un surgimiento duró hasta el 313, fecha de la ordenanza de Licinio (r.308-324) que
reconoció oficialmente el cristianismo.

La salida de la clandestinidad se realizo de forma paulatina hasta el 330, fecha del edicto
imperial que establecía el cristianismo como religión de Estado. Luego en el 391, llegó la
prohibición del culto pagano. En el último período, el desarrollo de la iglesia o de las basílicas
reemplazando a las antiguas domus ecclesiae fue espectacular.

El arte paleocristiano fue un arte universal que derivaba del carácter universal de esa
religión.10 En Occidente, habrá que esperar hasta la ruptura a principios de la Edad Media para
constatar una evolución cuando aparecieron las obras groseras bárbaras, a partir de las cuales se
inició una nueva rama del arte cristiano, que se manifestó en las artes románicas y góticas. En
Oriente, que por el contrario resistió las invasiones bárbaras, las tradiciones se mantuvieron bajo
el estilo bizantino.

El producto más interesante de esta arquitectura fue sin duda las catacumbas, extensas
galerías subterráneas dedicadas a hacer de cementerio y descanso de santos y mártires, que a la
vez servía para resguardar de saqueos los restos de estos.

En los primeros tiempos del primer período de la arquitectura bizantina, las construcciones de
iglesias en las regiones de Palestina y Siria en época del emperador Constantino II estaban
efectuadas según dos modelos diferentes de planta del edificio: la planta basilical o axial, como
por ejemplo sucede en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, y la planta circular o central,
como es el caso de la hoy perdida gran iglesia octogonal que existía en Antioquía.

Al margen de asuntos prácticos, los constructores bizantinos se preocuparon por la decoración


de las cúpulas: más que cubrirlas de mosaicos, las decoraban con profundos gallones. Lo vemos en
la iglesia de San Sergio y Baco. En exterior, sobre todo en épocas avanzadas, después de la
revolución iconoclasta, se concede mucha importancia al tambor. Se le coronaba con una moldura
que, al acusar el trasdós de las ventanas abiertas en él, creaba una cornisa festoneada de lóbulos
convexos.

La arquitectura bizantina mantuvo varios elementos de la arquitectura romana y de la


paleocristiana oriental, como los materiales (ladrillo y piedra para revestimientos exteriores e
interiores de mosaico), arquerías de medio punto, columna clásica como soporte, etc. Pero
también aportaron nuevos rasgos entre los que destaca la nueva concepción dinámica de los
elementos y un novedoso sentido espacial y, sobre todo, su aportación más importante, el empleo
sistemático de la cubierta abovedada, especialmente la cúpula sobre pechinas, es decir, triángulos
esféricos en los ángulos que facilitan el paso de la planta cuadrada a la circular de la cúpula. Estas
bóvedas semiesféricas se construían mediante hiladas concéntricas de ladrillo, a modo de coronas
de radio decreciente reforzadas exteriormente con mortero, y eran concebidas como una imagen
simbólica del cosmos divino.

Otra aportación de gran transcendencia fue la decoración de capiteles, de los que hubo varios
tipos; así, el de tipo teodosiano es una herencia romana, empleada durante el siglo IV como
evolución del corintio y tallada a trépano, semejando a avisperos; otra variedad fue el capitel
cúbico de caras planas decorado con relieves a dos planos. En uno y otro caso era obligada la
colocación sobre ellos de un cimacio o pieza tronco piramidal decorada con diversos motivos y
símbolos cristianos.

En la tipología de los templos, según la planta, abundan los de planta centralizada, sin duda
concordante con la importancia que se concede a la cúpula, pero no son inferiores en número las
iglesias de planta basilical y las cruciformes con los tramos iguales (planta de cruz griega).

En casi todos los casos es frecuente que los templos, además del cuerpo de nave principal,
posea un atrio o nártex, de origen paleocristiano, y el presbiterio precedido de iconostasio,
llamada así porque sobre este cerramiento calado se colocaban los iconos pintados.
CONCLUSION

La arquitectura bizantina, y anterior a ella la paleocristiana, dejarían sentadas las bases de todo
el arte que posteriormente se realizaría en occidente, con un marcado carácter religioso y siempre
inclinado a lo fastuoso y monumental, aun hoy en día podemos ver los ejemplos en pie de este
periodo y sería difícil no quedar pasmado ante la belleza y enormidad de su obra.

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