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“Año del Bicentenario del Perú: 200 años de Independencia”

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA


ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

“DELINCUENCIA Y GLOBALIZACIÓN”

CURSO:
CRIMINOLOGÍA Y CRIMINALISTICA

DOCENTE TUTOR:
DR. FRANK ÁNGEL IGLESIAS RUIZ

ESTUDIANTE:
MATEO ASENCIO, PATRICK

HUARAZ – PERÚ
2021.

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INFORME:

DELINCUENCIA Y GLOBALIZACIÓN

La Seguridad y la delincuencia son objeto-sujeto de la globalización. No podría

desvincularse de este nuevo proceso la seguridad tan íntimamente ligada al ser humano

en su doble dimensión como ser individual y como ser social. Ni tampoco la delincuencia,

en cuanto que ésta tiene por su parte, su referente en un modelo social concreto partimos

de la concepción de que la delincuencia en abstracto no existe. La globalización de la

delincuencia emerge como una realidad propia de este nuevo milenio.

La estructura de las organizaciones criminales no es uniforme. Depende de su origen,

grado de desarrollo, el tipo de actividad delictiva que se desarrolle o el número de sus

componentes. Por tanto, como resultado, existen organizaciones con un alto nivel de

jerarquía y estructura compleja, estas organizaciones muestran una composición vertical,

con un alto nivel de poder y gestión centralizados. Sin embargo, otros grupos criminales

también coexisten con estructuras criminales flexibles y roles de liderazgo colectivos o

descentralizados. Además, las organizaciones que activan el crimen organizado

contemporáneo han adoptado formas estructurales nuevas y altamente flexibles, e incluso

han tratado de adaptarse a planes corporativos horizontales, permitiéndoles cubrir un

mercado más grande de manera cooperativa e intercambiar sus bienes o servicios ilegales.

Tenemos que pensar que la globalización es un proceso de dominación y apropiación del

mundo. La dominación de estados y mercados, de sociedades y pueblos, se ejerce en

términos político-militares, financiero, tecnológico y socio-culturales. La apropiación de

los recursos naturales, la apropiación de las riquezas y la apropiación del excedente

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producido se realizan, desde la segunda mitad del siglo XX de manera especial, en que el

desarrollo tecnológico y científico más avanzado se combina con formas muy antiguas,

incluso de origen animal, de depredación, reparto y parasitismo, que hoy aparecen como

fenómenos de privatización, desnacionalización, des regulación, con transferencias ,

subsidios, exenciones, concesiones, y su revés, hecho de privaciones, marginaciones,

exclusiones, desamparaciones que facilitan procesos macrosociales de explotación de

trabajadores y artesanos, hombres y mujeres, niños y niñas. La globalización se entiende

de una manera superficial, es decir, engañosa, si no se le vincula a los procesos de

dominación y apropiación.

Ha cambiado sobre todo la cuestión criminal. La criminalidad que hoy en día atenta contra

los derechos y los bienes fundamentales no es ya la vieja criminalidad de subsistencia,

ejecutada por sujetos individuales, prevalentemente marginados. La criminalidad que

amenaza más gravemente los derechos, la democracia, la paz y el futuro mismo de nuestro

planeta es seguramente la criminalidad del poder: un fenómeno no marginal ni

excepcional como la criminalidad tradicional, sino inserto.

Si el delincuente es el "sujeto que delinque", o lo que es igual, "sujeto activo o agente del

delito", e delito", entonces la delincuencia es la "calidad de delincuente", la "comisión

de un delito" o un "conjunto de un delito delitos en general, o referidos a un país o época".

Se puede afirmar, por tanto, que en este nuevo milenio la globalización de la delincuencia

es un fenómeno de interés y estudio; del que no se van a poder sustraer desgraciadamente,

ni la sociedad vasca ni su Administración de Seguridad Más allá de un proceso, la

globalización se plantea como un modo de ver, entender, organizar, dirigir y hasta de

relacionarse en la sociedad. Se concibe como un fenómeno de interacción social, política,

económica, y tecnológica del que emana un discurso que conduce a la propia sociedad.

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Nadie resulta por tanto ajeno a este fenómeno: ni las clases dirigentes, ni los agentes

económicos y sociales, ni las tendencias culturales, ni tan siquiera los propios ciudadanos.

Sin embargo, el crimen organizado parece ser más antiguo que el capitalismo y partió de

las formas y prácticas del imperialismo occidental y, en general, puede ser la forma

cultural humana del imperialismo.

En un principio, señala Cecilia Lozano, "se dieron las prácticas del saqueo y el tráfico de

aborígenes en América y África, procesos África, procesos de despojo de medios de

vida y de trabajo y la expropiación de tierras que usufructuaba consuetudinariamente la

población campesina-sierva; y el robo o esclavización de niños para los talleres

manufactureros".

Por supuesto, el saqueo, el tráfico de personas, el robo y otras formas de delincuencia ya

existían desde el origen de la civilización misma: recuérdense las hordas de bárbaros que

asolaban Europa Central y Asia en tiempos del Imperio Romano Atila y los Hunos es un

ejemplo – y aun antes.

Respecto a los modelos de redacción penal de criminología son los siguientes:

Como respuesta al prejuicio social condenado, la ley penal es una copia de la contención

del delito, porque constituye una respuesta social de control y se encarga de restablecer

el orden ilícito a partir de los métodos, estructuras y mecanismos de control social en

forma de control.

Como variantes paradigmáticas del Derecho Penal, en tanto manifestación reactiva social

ante la criminalidad se reconoce, entre sus múltiples clasificaciones, la existencia de los

llamados Modelos de Reacción Socio-penal al delito, ampliamente emparentados también

con los componentes funcionales y organizativos del Control Social Formal.

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• El Modelo disuasorio clásico : El modelo disuasorio clásico de reacción social

ante la criminalidad, cumple apenas con la expectativa punitiva del Estado, presumiendo

que la ejecución de la pena desaconsejará preventivamente a los miembros de la sociedad

y al sancionado en especial de cometer nuevos delitos.

• El Modelo resocializador: El paradigma resocializador de reacción social

poseedor de una esencia humanista persigue lograr la influencia positiva sobre el

infractor; se aleja propositivamente de la tesis retribucioncita y pretende cumplir las

expectativas comunitarias e individuales de reinserción social del sancionado, con la

consecuente pacificación futura de las relaciones sociales.

• El Modelo integrador: conciliación-reparación El tercer paradigma reactivo al

delito se refiere al modelo integrador, cuyas expectativas poseen una visión holística del

evento criminal, persiguiendo una “ventilación” conciliadora del suceso, signada por la

reparación del daño victimal y el restablecimiento pacífico del orden afectado. El modelo

parte de conceptos tales como: mediación, reparación, conciliación, etc.

El Modelo Resocializador De Reacción Penal

El célebre criminólogo García-Pablos De Molina mencionó las estrategias de control

social: prevención, represión y socialización. Además de las mencionadas anteriormente,

también se debe considerar la existencia de otras variantes estratégicas, tales como:

resocialización, educación y mediación restaurativa. A nivel organizacional, es difícil

establecer estándares de clasificación puros. Si partimos de la frecuencia de uso de ciertos

tipos de recursos, creemos que todas las variantes estratégicas de regulación contienen

más o menos elementos o tecnologías persuasivas y obligatorias.

Respecto a la resocialización estratégica del control social penitenciario tenemos lo

siguiente:

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La resocialización ha sido tradicionalmente concebida dentro de la estrategia represiva o

como consecuencia de ella. Se presupone que la represión aplicada a un individuo por su

actuar delictivo, trae consigo aparejada una necesidad resocializativa. En este sentido

reconocemos una interactividad evidente de las estrategias represiva y resocializadora,

aunque defendemos su independencia como estrategias controladoras, teniendo en cuenta

que aun cuando puedan coexistir temporalmente y ser consecuencia una de otra, las

funciones y trascendencia para el control se encuentran diferenciadas. Para realizar tal

aseveración nos apoyamos en que la represión persigue que mediante el castigo se logre

un efecto preventivo-disuasorio de alcance defensivo social, y a tales efectos direcciona

los mecanismos y agencias del aparato jurídico-penal; mientras que la resocialización

parte de la perspectiva de utilidad individual y reconocimiento de la esencia social de esa

conducta criminal, con posibilidad de ser modificada removiendo los elementos

criminógenos de la personalidad.

Referencias Bibliográficas.

Hernández, J (2008) “Globalización y delincuencia: un reto para la administración vasca

de seguridad” Editorial Gaceta Jurídica, Perú.

Gonzales, V (2007) “Política de seguridad: peligros y desafíos para la criminología del

nuevo siglo” Editores del Puerto, Buenos Aires.

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