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Análisis de los elementos y de los ciclos naturales presentes en el Obelisco Tello

Article · January 2006

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Giuliano Ardito
Zona Arqueológica Caral
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Análisis de los elementos y de los ciclos naturales
presentes en el Obelisco Tello.
por Giuliano Ardito Vega

El Obelisco Tello es un monumento lítico


que forma parte de la exposición
permanente del Museo de Arqueología,
Antropología e Historia del Perú. Fue
hallado en las excavaciones realizadas en las
inmediaciones del Templo Viejo de Chavín
de Huantar, en la primera mitad del siglo
XX. Se trata de una columna de granito de
unos 2 metros y medio de altura, de sección
cuadrangular, que presenta en su superficie
grabados de plantas, animales y seres con
rasgos antropomorfos, los que
probablemente habrían formado parte de la
mitología de la cultura Chavín, desarrollada
entre el 850 al 200 aC., de acuerdo al
análisis radiocarbónico (Burger, 1981).

En el presente documento se busca


identificar los elementos naturales
representados en el Obelisco Tello de
acuerdo a consideraciones taxonómicas y
con base en las relaciones entre estas
especies y su entorno natural, especialmente
aquellas vinculadas con el ciclo fenológico
de la vegetación en el medio andino.

¿Caimán o cocodrilo? La imagen


principal del Obelisco Tello ante la
taxonomía.

Los grabados presentes en el Obelisco Tello


están organizados entorno a dos figuras
mayores, representadas a lo largo de todo el
monolito y que se repiten en las caras
mayores del prisma de piedra. Cada una de
estas figuras exhibe la representación de una
cabeza dentada y un tronco del cual salen
dos extremidades con uñas y lo que podría
ser una cola (Fig. 1).
Fig. 1. El Obelisco Tello (según Rowe, 1972)
La mayoría de las observaciones hechas por los especialistas coinciden en señalar que se
trataría de la representación de un lagarto de gran tamaño. En su momento este detalle
hizo suponer al arqueólogo J.C. Tello que se trataba de la imagen de un caimán, reptil del
orden Crocodylia, subfamilia Alligatorinae, que habita en las orillas de los ríos de la selva
amazónica. A partir de esta observación, Tello consideró la posibilidad de un origen
selvático de las personas que construyeron el templo de Chavín de Huantar. Sin
embargo, en el Obelisco aparecen elementos provenientes del litoral cálido del norte
peruano y sur ecuatoriano, como el bivalvo Spondylus sp. y el caracol Strombus sp. (Fig.
2).

Fig. 2. Imágenes talladas en el Obelisco Tello y que representarían a un ejemplar de Spondylus sp. (a la
izquierda) sp. y a uno de Strombus sp. (a la derecha).

Esto ha hecho surgir la hipótesis que el reptil representado en esta imagen pudiera ser el
cocodrilo americano, Crocodylus acutus, especie que también pertenece al orden
Crocodylia, pero a la subfamilia Crocodylinae. El cocodrilo americano habita en las
regiones cálidas de Norte, Centro y Sudamérica y actualmente tiene por límite
suroccidental de su distribución los esteros de los manglares del Departamento de
Tumbes, en el norte peruano, aunque probablemente llegó a vivir más al sur, en las aguas
de los ríos Chira y Piura, en el Departamento de Piura. De tratarse de un cocodrilo, la
hipótesis de las influencias amazónicas sobre los autores del Obelisco tendría que ceder
ante la posibilidad de que hayan sido personas de origen costero quienes
levantaron este monumento. Esto podría estar relacionado con el hecho de que el Templo
Viejo de Chavín de Huantar presenta una estructura del tipo “templo en U”, desarrollada
en la costa central del Perú en períodos anteriores a la construcción de Chavín, como han
señalado algunos investigadores (Lumbreras, 1989; Burger, 1981).

Ante esta disyuntiva se ha considerado


oportuno comparar las características
de los lagartos pertenecientes al orden
Crocodylia, subfamilias Crocodylinae
y Alligatorinae, con la imagen presente
en el monolito, con el fin de conocer si
la especie representada en el Obelisco
Tello pertenece a la fauna amazónica
o si es que se trata de una especie propia
del litoral Pacífico ecuatorial (ver Fig. 3
y Fig. 4).
Fig. 3.Cabezas de reptiles talladas en el
Obelisco Tello.
Para saber si una especie de lagarto
pertenece a la subfamilia Crocodylinae, es
importante observar la forma en que
aparecen los dientes inferiores con respecto
a la mandíbula superior. En esta subfamilia
los dientes inferiores o mandibulares se
alojan en cavidades del maxilar superior, a
excepción del cuarto diente mandibular, que
se aloja en una muesca del maxilar y
permanece visible cuando el animal tiene la
boca cerrada. En el caso de la subfamilia
Alligatorinae, todos los dientes de la
mandíbula inferior encajan en cavidades del
maxilar superior, de manera que cuando el
animal tiene la boca cerrada, no existen
dientes mandibulares visibles. Es importante
indicar que los dientes superiores siempre
son visibles en ambas subfamilias (Ross,
1992). En otras palabras, si en un lagarto del
Orden Crocodylia sólo se observan los
dientes superiores en el borde de la boca
cuando ésta se encuentra cerrada , se trata
de un ejemplar de la subfamilia Fig. 4
Alligatorinae, perteneciente al grupo de los A-Cabeza de reptil de la subfamilia Alligatorinae
caimanes . B-Cabeza de reptil de la subfamilia Crocodylinae

Dado que en la imagen sólo se hallan visibles los dientes superiores, se puede concluir
que de acuerdo con las características de la imagen tallada en la piedra, el lagarto
presente en el Obelisco Tello sería un miembro de la familia Alligatorinae, perteneciente
a una de las cuatro especies de caimanes que habitan en la región amazónica peruana. De
acuerdo a las proporciones del monolito se plantea que la especie que inspiró al autor o
autores del Obelisco Tello habría sido Caiman crocodilus, conocido como “caimán
blanco”. Esta especie habita en aguas tranquilas de lagunas, pantanos y ríos de la
Amazonía, por debajo de los 500 metros sobre el nivel del mar y suele verse nadando
superficialmente o descansando en las orillas arenosas o sobre troncos. El macho de esta
especie alcanza los 2.40 metros, mientras que Melanosuchus niger, el otro caimán grande
de la selva baja, llamado localmente “caimán negro”, es bastante mayor y más difícil de
observar.

Aunque no se pueda establecer definitivamente cual de estas especies podría estar


representada en el Obelisco Tello, lo cierto es que la imagen del monolito estaría basada
en un lagarto de la subfamilia Alligatorinae. Sin embargo, el resultado de este análisis no
debería generalizarse para otras imágenes elaboradas por la denominada cultura Chavín,
las que sí podrían representar a miembros de la subfamilia Crocodylinae1.

1
Ver figuras 18 y 19 en Rowe, 1972.
Al concluir esta parte del trabajo, se mantienen dudas sobre
la ubicación taxonómica de otras especies representadas en el
Obelisco Tello. Este es el caso del ave rapaz presente en el
monumento y que de acuerdo a la imagen en la piedra, se
encuentra asociada a la figura de un pez. En Sudamérica
existen dos especies de aves del orden Falconiformes que se
alimentan pescando: una es Pandion haliatus, la única especie
de la familia Pandionidae, llamada en el Perú “águila
pescadora”, un ave migratoria que visita el hemisferio sur
durante los meses del verano austral y que pasa el resto del
año en su zona de reproducción, ubicada fuera de Sudamérica. Fig. 5 Ave y pez
La otra es Busarellus nigricollis, de la familia Accipitridae,
conocida en el Perú como “mama vieja” o “mamatúa” y que es un ave residente de
Sudamérica, es decir, que anida y pasa todo su ciclo vital en esta región (Hilty y Brown,
2001). Ambas habitan en el actual territorio peruano pero se distribuyen de forma distinta
temporal y espacialmente: Pandion haliaetus se presenta en la región del litoral Pacífico
y se alimenta en los humedales costeros principalmente entre diciembre y marzo y es
muy raro observarla en la región amazónica, mientras que Busarellus nigricollis es un
águila pescadora típica de las orillas de pantanos, lagos y ríos de la Amazonía, región
donde se le observa elevarse a considerable altitud para divisar a sus presas.

Como se dijo, la especie de reptil que habría inspirado a los artistas de Chavín para
elaborar el Obelisco Tello habría sido un caimán, especie que habita en la región
amazónica, por lo que podría establecerse una asociación entre estos reptiles y el ave
mostrada en el monolito. Cabe entonces la posibilidad que el ave presente en el Obelisco
fuese Busarellus nigricollis2 y no Pandion haliaetus, ya que la primera comparte el
mismo hábitat con los caimanes en los cuerpos de agua de la Amazonía.

En el caso de las especies botánicas representadas en el


Obelisco, se podría tener cierto grado de seguridad al
indicar la presencia de una Asteraceae en el grupo de
flores presentes en la parte media de la piedra. Esta
familia botánica presenta flores compuestas y tiene
como especies representativas a la margarita, el girasol
y la manzanilla, todas plantas introducidas en el Perú
pero que poseen numerosos parientes nativos en el país
(Fig. 6).

Si se examina la parte baja del monumento se observa Fig. 6. Imagen de flores en el Obelisco.

2
Un factor que reforzaría esta idea sería la forma y proporciones del cuerpo del ave representada. Pandion
haliaetus se caracteriza por presentar alas más largas y delgadas en comparación con el cuerpo, mientras
que en el caso de Busarellus, como en muchos otros accipítridos, las alas son más cortas y de apariencia
más robusta con respecto al cuerpo. Además la posible relación del ave con una posición determinada de
Escorpio en el cielo de Chavín (hacia el este, región donde se halla la selva amazónica con respecto a la
sierra), estaría indicando una fecha para la que Pandion haliaetus ya no estaría presente en el Perú.
la imagen de una flor y de hojas en la garra de uno de
caimanes (Fig. 7). Posiblemente se trate de una especie
de la familia Convolvulaceae, probablemente
Ipomoaea sp, grupo al que pertenecen diversas
especies sudamericanas entre las que destaca el
“camote”, planta que desarrolla estructuras subterráneas
de conservación y que crece en los valles cálidos de las
zonas bajas, especialmente en la región costera.
En la garra del otro caimán se observan elementos que
podrían representar a dichas estructuras de
conservación. Sin embargo, debido a la simetría
pentaradial de la flor presente en el Obelisco, podría
tratarse también de una planta perteneciente a otras
familias botánica. En este caso probablemente se trate de
una planta de la familia Solanaceae, donde se ubica la Fig. 7 Probable representación de una
papa, el tabaco y el tomate. Una adecuada colecta de Convolvulaceae. A la derecha se ven
especimenes botánicos en la zona, asociada a un estudio posibles estructuras de conservación.
fenológico y etnológico de las especies encontradas,
brindaría mayores datos para identificar correctamente
las especies de flora presentes en el monumento.

La secuencia de elementos botánicos: Una posible clave para interpretar la función


del Obelisco Tello.

En cada una de las caras del


Obelisco Tello aparece la imagen de
al menos un elemento botánico: Se
han mencionado flores, tallos, hojas
e incluso lo que parecen ser
estructuras de conservación
subterráneas. Un análisis más
detallado permite establecer que un
grupo de estos elementos botánicos
se encuentran a la misma altura en la
piedra y que incluso pueden ser
ordenados en una secuencia. Si se
empieza por lo que parece ser un
brote recién nacido, a continuación se Fig. 8. Secuencia de elementos botánicos. En la base
ve el dibujo de una planta mayor, se aprecian de izquierda a derecha: un brote, una planta
luego aparecen diversos tipos de madura, flores y lo que quizá se trate de un fruto o semilla
inflorescencias y finalmente una
figura que podría representar a un fruto o semilla (Fig. 8). A partir de éste último
elemento el ciclo se reinicia, lo que recuerda los estadíos fenológicos por los que pasa
una planta. Tras germinar, la semilla origina una plántula que pasa por una etapa de
crecimiento vegetativo, donde acumula energía y sustancias químicas que le permiten
madurar y dar lugar al desarrollo de flores, las que una vez fecundadas generan la
aparición de frutos, los que contienen las semillas que permitirán la aparición de nuevas
plantas.

El ciclo de crecimiento y floración de una planta está determinado por la combinación de


factores ambientales, entres los que destacan la temperatura, la humedad y el
fotoperíodo, que es la longitud del día o el número de horas de luz que presenta éste, el
cual varía de acuerdo con la latitud del lugar donde crece la planta y la fecha del año. En
la región donde se encuentra el templo de Chavín de Huantar, a unos 9º 30’ de latitud sur,
el fotoperíodo es mayor durante el verano austral, entre los meses de diciembre y marzo,
época que coincide con la estación de lluvias en la sierra, mientras que los meses de estío
o época seca coinciden con la época en que el fotoperíodo es menor. En el Gráfico 1 se
aprecia la curva de duración anual del día expresada en horas para la región donde se
encuentra el Templo de Chavín de Huantar.
Gráfico 1
Elaborado a partir de Atlas de Energía Solar del Perú (Senamhi 2003).

Fotoperíodo en la región ubicada a 9º 30' de Latitud Sur

12.8
12.6
12.4
12.2
12
11.8
11.6
11.4
11.2
11
e
e

e
zo
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no

di
se

La menor duración del día indica la ocurrencia del invierno austral. A partir del solsticio
de invierno y más claramente desde el mes de julio, el fotoperíodo aumenta hasta llegar a
su máximo entre diciembre y enero, momento que coincide con el solsticio de verano. De
acuerdo a la información reunida en el Atlas Solar del Perú (SENAMHI, 2003) la curva
mostrada en el gráfico 1 es inversa a la que generan los datos de distribución temporal de
energía solar medida en kW h/m2 (Kilowatt por hora por metro cuadrado) para la región
de la sierra central. Estos valores, que pueden superar los 6 kW h/m2 , son mayores en la
sierra en los meses del invierno austral, con el máximo valor en julio. Estas cifras
disminuyen a partir de septiembre, con mínimos entre diciembre y febrero, fechas en las
que se da el verano del hemisferio sur.

La razón para esta anómala distribución temporal de la energía solar, se debe a la


combinación de diversos factores ambientales como la Cordillera de los Andes, el
Sistema de Alta presión del Pacífico Sur, el Sistema de Alta presión del Atlántico Sur, la
Zona de Convergencia Intertropical e incluso la zona de Alta Presión de Bolivia, los que
en los meses del verano austral determinan la formación de nubes y la aparición de
lluvias en la región andina durante esta época del año, lo cual se traduce en una menor
transparencia del cielo durante esta estación, debido a la presencia de cielos nublados. En
la región de la sierra a este periodo del año se le conoce como “invierno andino”.
El aumento de la duración del día a partir del mes de julio que se observa en el gráfico 1,
coincide con una disminución de la humedad atmosférica en el hemisferio Sur, debido a
que los sistemas nubosos de la Zona de Convergencia Intertropical se encuentran cada
vez más al norte. Esto genera una paulatina disminución de la nubosidad en la zona
andina y la desaparición de las lluvias, lo que es conocido como estación seca o “verano
andino”. La presencia de cielos despejados durante las noches de esta época del año
determina la ocurrencia de heladas en las zonas altas, por la pérdida hacia la atmósfera
del calor acumulado durante el día. Este fenómeno disminuye conforme el sol sigue su
movimiento aparente hacia el sur, que a su vez coincide con el retorno de las primeras
lluvias, entre los meses de septiembre y octubre.

Este patrón climático es determinante en el ciclo de vida de las plantas de la cordillera,


las que tras largos períodos de evolución y adaptación al medio han conseguido
sobrevivir en este entorno. De esta forma, los primeros brotes aparecen después de la
época de heladas, que como se ha visto se da durante las noches del “verano andino”, y
que aprovechan las primeras lluvias para crecer. El desarrollo vegetativo de las plantas de
la sierra continúa durante la estación de lluvias hasta que alcanzan la madurez y florecen.
La aparición de flores se inicia hacia mediados o fines de la época de lluvias, de acuerdo
a cada especie. La producción de semillas es una estrategia que siguen muchas plantas
anuales andinas para pasar la estación seca y de heladas, sin verse afectadas por el estrés
hídrico o de temperatura.

Por otro lado, si se observa con atención


los gráficos presentes en el Obelisco Tello,
se podrá apreciar que cada uno de los
supuestos estadíos fenológicos de las
plantas ubicadas en el nivel medio
de la columna está asociado a una
imagen distinta en la parte superior de
la piedra, por encima de la ubicación
de la boca del caimán (Fig. 9). En el caso
de las flores, éstas se encuentran por
debajo y un poco antes de las imágenes de
un águila y un pez; la semilla está
bajo una figura delgada; el brote se
encuentra en el espacio que existe entre
esta figura y la imagen de un Spondylus
sp. y la planta en crecimiento vegetativo
está debajo de las representaciones de
felino y de una cruz “andina” o “chacana”.
Si se considera la posición de estos
elementos y a partir de lo descrito acerca
del comportamiento del clima en los Andes, Fig. 9. El ciclo vegetal y los elementos de la
parte superior del Obelisco Tello
se puede considerar que las imágenes de la parte superior del Obelisco Tello podrían
representar elementos asociados a diferentes épocas del año, indicadas por su relación
con los distintos estadíos fenológicos de las plantas. Estos elementos podrían referirse a
fenómenos climáticos o bien a constelaciones visibles durante momentos especiales del
año. Dentro de este análisis se puede incluir a dos elementos de la parte media del
Obelisco, los cuales podrían estar representando al sol (Fig. 10).

Fig. 10. Imágenes que representarían al sol. A la izquierda se halla la que simbolizaría
al solsticio de verano y a la derecha la del invierno.

Para establecer la probable validez de esta hipótesis, se procedió a comparar el cielo de


Chavín en diferentes épocas del año, para un año en que probablemente habría estado en
uso el Templo Viejo de Chavín de Huantar, mediante el programa Sky Charts versión
2.76 (Chevalley, 2002) herramienta que permite determinar la posición de los astros de
acuerdo a una fecha y ubicación geográfica dadas. Los resultados de este análisis
permitieron establecer las fechas de los solsticios de invierno y verano y otras fechas
astronómicas para un momento en que el Obelisco Tello hubiera estado en uso3 y que
tuvieran relación con el ciclo de vida vegetal que estaría representado en el monolito.

De esta manera se observó que para el período en que se habría producido la floración de
las plantas, luego de la temporada de lluvias, habría sido posible ver sobre el cielo de
Chavín de Huantar una constelación de forma similar al águila y el pez del Obelisco
Tello, la cual aparecería por el este justo tras la puesta de sol. Se trataría de la
denominada Amaru Contor o Arado (Urton, 1981) y que corresponde a Escorpio en la
astronomía actual. De manera similar, se observó que el momento de producción de
semillas por las plantas andinas habría ocurrido cerca de la fecha del solsticio de invierno
y coincidido con la llegada al cenit de Las Pleyades, denominada en los Andes las “Siete
Cabrillas” o Collca (Urton, op. cit.; Bauer y Dearborn, 2003), constelación a la cual
estaría asociada la imagen delgada ubicada en la cara más estrecha del Obelisco.

La imagen del Spondylus sp. representaría a la estación de lluvias y el final de éstas


estaría indicado por las imágenes del felino y la “chacana”, que estarían asociadas a la
salida de la Cruz del Sur tras el Solsticio de verano. A esta fecha estaría vinculado el
caracol Strombus sp., como un elemento relacionado con el agua. Cabe resaltar que la
observación de los astros se emplea hasta ahora para predecir el clima en los Andes
peruana (anónimo, 1984; anónimo, 1984). Las fechas determinadas en este análisis de las

3
Estimado para este trabajo en el año 2600 años antes del presente.
relaciones entre la iconografía del Obelisco y los ciclos naturales y astronómicos pueden
ser observadas en el cuadro 1.

Cuadro 1
Relación entre los ciclos astronómicos y las imágenes del Obelisco Tello
Solsticio de verano Chavín de Huantar 26 de diciembre de 600 AC
5h54m ( TU + -5h00m )

Tiempo Sideral : 11h38m


Angulo Horario : -6h19m
Azimut : +114°13'
Altitud : +00°05'

Salida : 5h54m Azimut:+114°17'


Culminación : 12h15m
Puesta : 18h36m Azimut:+245°43'
“Invierno” andino

Temporada de lluvias, cielo cubierto. No es posible ver estrellas.

Felino y “Chacana” Primera noche en que la Cruz del Sur es visible al caer el sol.
" Crux del Sur - HIP 60718

Chavín de Huantar 21 de febrero de 600 aC


18h42m ( TU + -5h00m )

Tiempo Sideral : 4h13m


Angulo Horario : -6h13m
Azimut : +138°47'
Altitud : +05°15'

Salida : 18h11m Azimut:+140°00'


Culminación : 0h59m
Puesta : 7h47m Azimut:+220°00'

Plenilunio de floración
Chavín de Huantar 30 de abril de 600 aC

Fracción iluminada: 0.998


Tiempo Sideral : 14h12m
Angulo horario : 0h01m
Azimut : +181°54'
Altitud : +82°00'

Salida : 18h28m Azimut:+110°25'


Culminación : 0h01m
Puesta : 6h27m Azimut:+252°15'
Escorpio o Arado Primera noche en que Escorpio es visible al caer el sol.
“Verano” andino " de Escorpio - HIP 80763 - Antares
Chavín de Huantar 8 de mayo de 600 AC
18h00m (TU + -5h00m)

Tiempo Sideral : 8h31m


Angulo Horario : -5h29m
Azimut : +105°37'
Altitud : +10°19'

Salida : 17h18m Azimut:+107°15'


Culminación : 23h32m
Puesta : 5h46m Azimut:+252°45'

Solsticio de Invierno Chavín de Huantar 28 de junio de 600 AC


6h20m ( TU + -5h00m )

Tiempo Sideral : 0h10m


Angulo Horario : -5h45m
Azimut : +65°57'
Altitud : +00°08'

Salida : 6h20m Azimut:+66°02'


Culminación : 12h07m
Puesta : 17h53m Azimut:+293°58'

Llegada al Cenit de las Pléyades


Las Pleyades o Collca
Chavín de Huantar 20 de octubre de 600aC
18h01m ( TU + -5h00m )

Tiempo sideral : 19h32m


Angulo Horario : 18h10m
Azimut : +76°53'
Altitud : +00°41'

Salida : 18h11m Azimut:+77°02'


Culminación : 0h05m
Puesta : 5h58m Azimut:+282°58'

Plenilunio de brote
Chavín de Huantar 23 de noviembre de 600 aC.

Fracción iluminada : 0.999

Tiempo sideral : 3h43m


Angulo horario : 0h06m
Azimut :+357°45'
Altitud :+55°09'

Rise : 18h49m Azimuth:+63°29'


Culmination : d+1 0h41m
Set : 5h45m Azimuth:+295°07'
.
Entre las figuras que aparecen en el Obelisco se observa que justo sobre el brote y sobre
las flores existe un símbolo que podría corresponder a la Luna. Según los conocimientos
tradicionales de diversos pueblos (Anónimo, 1980; Anglés, 2002) existiría una relación
entre las fases lunares y los ciclos de las plantas. Este saber empírico ha sido
comprobado por estudios de fisiología vegetal (Rodríguez y Solier 1991; Rodríguez,
1992), los que han demostrado científicamente que las fases lunares generan un efecto en
el movimiento del agua dentro de las plantas. El desarrollo de la plántula se vería
favorecido por el efecto gravitatorio de la Luna, el cual favorecería el transporte de más
agua hacia las células, mientras que la floración estaría influenciada por el estrés hídrico
y de temperatura propio de la estación invernal en los Andes, el cual se vería reforzado
por el efecto de la Luna. En el presente trabajo se han considerado las fechas del
plenilunio para dos momentos de las estaciones cálida y fría en la región de Chavín de
Huantar en el año analizado.

A partir de los datos mostrados en el cuadro 1 se podría decir que quienes hicieron el
Obelisco habrían esperado que el comportamiento de las plantas coincidiera con un ciclo
astronómico dado, en el que:

- Las nuevas plántulas hubieran brotado tras el período de heladas, en fecha


posterior a la llegada de Las Pleyades al cenit. De ser cierta la relación entre la
luna y la imagen ubicada sobre la plántula en el Obelisco, esto habría ocurrido a
fines de noviembre del año 600 aC.

- A lo largo de la temporada de lluvias se hubiera producido el crecimiento


vegetativo de las plantas. Este evento habría ocurrido entre noviembre y febrero y
estaría marcado en el Obelisco por la figura de Spondylus sp con serpientes.

- Durante la temporada de lluvias hubiera ocurrido el solsticio de verano. Dado que


el cielo permanece nublado en la sierra durante esta estación, la radiación solar es
menor durante el “invierno andino” y por ello la imagen del sol asociada al
solsticio de verano luciría más pequeña que aquella vinculada con el de invierno.

- Las plantas hubieran estado listas para la floración tras la salida por el este de la
Cruz del Sur y la llegada al cenit de Sirio en la constelación del Can Mayor
(representados probablemente por la cruz andina y el ojo del felino
respectivamente). Esto habría ocurrido tras el 21 de febrero.

- La aparición de flores hubiera coincidido con el plenilunio de fines de abril.

- Las plantas hubieran fructificado y las semillas estuvieran listas para resistir al
frío y la sequedad del “verano andino” cerca a la salida de Escorpio por el este.
Este evento indicaría el inicio de la estación de heladas, durante la cual habría
ocurrido el solsticio de invierno.

- El ciclo debiera repetirse en las mismas fechas para asegurar que las condiciones
fueran propicias para las actividades agrícolas.
Conclusión

El resultado de este análisis es presentado en la figura 12, donde se han ubicado los
elementos del Obelisco Tello de acuerdo a la posible interpretación que se ha hecho de
cada uno de ellos, en relación a un ciclo climático, astronómico y fenológico. Dado que
los eventos naturales se rigen por un conjunto de variables que en muchos casos muestran
un comportamiento aleatorio, es probable que este ciclo represente una secuencia de
eventos esperados por parte de los ejecutores del Obelisco Tello, un simulador que
probablemente debía predecir la manera de actuar del clima con respecto a ciertos ciclos
astronómicos y a la vez solicitar a fuerzas sobrenaturales que los eventos climáticos se
produjeran de una forma prevista, que permitiera organizar las actividades humanas de
manera eficiente y de acuerdo a las oportunidades que brindaba el medio local.

Fig. 11
Probable relación entre las imágenes presentes en el Obelisco Tello y las variables climáticas precipitación y
fotoperíodo para la región de Chavín de Huantar.

La presencia de dibujos de un caimán a ambos lados del Obelisco podría estar


relacionada de alguna manera con el ciclo del agua y tal vez con algún elemento
astronómico. A este respecto se puede consultar el trabajo de Urton (Urton, op. cit.), en el
cual establece una relación entre la organización espacial de la Comunidad de Misminay
y la variación de la posición de la Vía Láctea en el cielo nocturno de esta localidad. En el
trabajo de Bauer y Dearborn (Bauer y Dearborn, op. cit.) se indica que para la latitud del
Perú, la región más ancha y brillante de la Vía Láctea es visible durante las noches del
invierno austral. Mediante el programa Sky Charts 2.76, se ha establecido durante este
análisis que para el cielo de Chavín de Huantar del año 600 aC., la orientación de la Vía
Láctea al llegar a su cenit habría seguido un rumbo noreste – suroeste durante el
invierno, mientras que durante el verano este rumbo habría sido el opuesto, es decir
noroeste – sureste. En las gráficas producidas por este programa se aprecia que en efecto
la región más brillante y amplia de la Vía Láctea es visible durante el invierno, mientras
que la zona más despejada se ve en el verano. A partir de lo analizado hasta aquí, se
puede plantear como hipótesis que el caimán asociado al águila y al pez en el Obelisco
Tello sería una representación de la Vía Láctea en el invierno, mientras que el caimán
vinculado al Spondylus sp sería una representación de la Vía Láctea durante el verano. De
acuerdo a esta hipótesis, el tamaño algo mayor del caimán asociado al invierno con
respecto de aquel vinculado al verano, estaría entonces en relación con las características
que habría mostrado la Vía Láctea en cada estación (ver anexo II).

Para terminar, es necesario señalar que el presente análisis no pretende de ninguna


manera agotar la discusión en torno al significado de los elementos iconográficos
presentes en el Obelisco Tello, así como sobre la función que desempeñó este
monumento para quienes lo construyeron. La complejidad de esta obra, así como la
imposibilidad de saber a ciencia cierta que es lo que quisieron decir sus autores al
elaborarla, impiden que alguna vez se tengan los suficientes elementos para interpretarla
correctamente. Sin embargo, a través de este trabajo se desea abrir nuevos ángulos de
investigación, no sólo para comprender lo que representa este valioso objeto, sino para
ayudar a interpretar otros elementos culturales donde la relación entre hombre y
naturaleza pueda ser percibida de forma singular. La enorme diversidad biológica del
Perú asociada a su variado territorio, el cual presenta distancias relativamente cortas entre
ecosistemas y climas disímiles, debe haber marcado una serie de pautas sobre la
capacidad creativa de los antiguos habitantes del país, los que descubrieron durante un
largo proceso de adaptación la manera más eficiente de adecuarse a los ciclos de la
naturaleza y aprovechar racionalmente los bienes que ésta les ofrecía. Alcanzar este
conocimiento y transmitirlo de una generación a otra debió ser un objetivo fundamental
para quienes buscaron la supervivencia y el desarrollo de las civilizaciones andinas. En la
actualidad ese mismo criterio debiera servir para alcanzar el bienestar y el desarrollo
sustentable de nuestra sociedad.

Bibliografía

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Anexo I

Se incluyen en este anexo las imágenes que no han


podido ser identificadas en el presente artículo. Por
un lado se tiene la figura de un ave que presenta pico
de rapaz y ciertas rasgos similares al águila de la
parte superior, y que se halla debajo de la imagen
asociada en este trabajo a Las Pleyades. Por su
ubicación esta figura podría haber estado asociada
con alguna constelación ahora indeterminada, la cual
habría aparecido en el horizonte oeste cuando Las
Pleyades se hallaran en el cenit (Fig. 13). Por debajo
de esta ave se encuentra la imagen de dos seres con
rasgos felínicos, ubicada justo por encima del
del elemento que se ha asociado en este trabajo con
un fruto o semilla. No ha sido posible determinar lo
que estas figuras podrían representar, podría tratarse
de algún evento climático, quizá una representación
de las heladas o quizá algún factor asociado a la
siembra.

Además de estas figuras existen otras que se repiten


por pares asociadas a ambos caimanes. Destaca la
imagen de un ser aparentemente alado, situado dentro
de un recinto cuadrado. Este personaje presenta un
tocado en la cabeza, colmillos, manos y pies y lo que
parecen ser dos pares de alas, semejantes a aquellas de Fig. 12
varios órdenes de insectos, como los Efemerópteros, Imágenes situadas por encima de
los Odonata, los Lepidóptera y los Hymenoptera. Se la representación del fruto o semilla
halla sobre la imagen que se ha atribuido a la Luna en
este artículo. La imagen recuerda en parte la forma de
enterramiento de algunos pueblos andinos, aunque
podría tratarse también de un astro, probablemente de
un planeta ubicado sobre la eclíptica y por encima de
la Luna y su ubicación podría ayudar a determinar la
fecha en que se talló el Obelisco Tello (Fig. 14).

Por debajo de la boca de cada caimán se halla una figura


similar a una flor o a una estrella de ocho puntas.
Probablemente se trate de la representación de un corte
transversal de la cactácea Trichocereus peruvianus o Fig. 13. Personaje alado situado
“sanpedro”, planta empleada en la medicina tradicional del sobre la imagen de “la Luna” en
Perú. Esta misma figura se encuentra asociada a cabezas de el ObeliscoTello
camélido situadas cerca de la parte alta del Obelisco
(Fig. 15).
Fig. 14. Las imágenes debajo de la boca del caimán que
podrían estar asociadas con las figuras de la parte superior del Obelisco

Sobre las hileras de dientes situadas al centro del Obelisco y que formarían parte del
cuerpo de cada uno de los caimanes se encuentra la representación de un ser
antropomorfo, que a diferencia de las demás imágenes del monolito, no presenta
colmillos en su boca (Fig. 16).

Fig. 15. Personaje carente de colmillos ubicado debajo de la boca de cada caimán.

Finalmente se desea resaltar la


semejanza que presentan las imágenes
atribuidas en este trabajo a los
solsticios (cuando son invertidas) con
algunos elementos observables en el
arte Paracas, cultura que se desarrolló
en el Departamento de Ica, a más de
500 km. al sur de Chavín de Huantar
(Fig. 17).
Fig. 16. Imágenes invertidas de las posibles representaciones
de los solsticios en el Obelisco: a la izquierda el de verano y
a la derecha el invierno
Anexo II

Se presentan las imágenes generadas por el programa Sky Charts 2.76 para las posiciones
invernal y estival de la Vía Láctea sobre Chavín de Huantar en el año 600 a. C.

La Vía Láctea en invierno

La Vía Láctea en verano

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