Está en la página 1de 12

UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR

INSTITUTO PEDAGÓGICO DE CARACAS


SUBDIRECCIÓN DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
COORDINACIÓN GENERAL DE ESTUDIOS DE POSTGRADO
MAESTRIA EN ORIENTACION EDUCATIVA
CURSO: ORIENTACIÓN INDIVIDUAL
Vásquez, Jennifer C.I. 13.494.600
Monterol, Ronny C.I. 19.4524.447

LA JUVENTUD
La juventud como hoy se conoce es propiamente una “invención” de la
posguerra, en el sentido del surgimiento de un nuevo orden internacional que
conformaba una geografía política en la que los vencedores accedían a inéditos
estándares de vida e imponían sus estilos y valores. La sociedad reivindicó la
existencia de los niños y los jóvenes, como sujetos de derecho y, especialmente, en el
caso de los jóvenes, como sujetos de consumo (Reguillo, 2000:23).
El concepto de juventud corresponde a una construcción social, histórica,
cultural y relacional, que a través de las diferentes épocas ha adquirido significados y
restricciones diferentes porque “la juventud y la vejez no están dadas, sino que se
construyen socialmente en la lucha entre jóvenes y viejos” (Parra Y, 2011)
Conjuntamente, la juventud es concebida como una categoría etaria (categoría
sociodemográfica), como etapa de maduración (áreas sexual, afectiva, social,
intelectual y físico/motora) y como subcultura (Sandoval, 2002:159-164).
En cuanto categoría etaria, que también es válida primariamente para la
adolescencia, pueden hacerse algunos distingos y precisiones de acuerdo a los
contextos sociales y las finalidades con que se desea utilizar esta dimensión
sociodemográfica. Convencionalmente se ha utilizado la franja etaria entre los 12 y
18 años para designar la adolescencia; y para la juventud, aproximadamente entre los
15 y 29 años de edad, dividiéndose a su vez en tres subtramos: de 15 a 19 años, de 20
a 24 años y de 25 a 29 años. Incluso para el caso de designar el período juvenil, en
determinados contextos y por usos instrumentales asociados, éste se amplía hacia
abajo y hacia arriba, pudiendo extenderse entre un rango máximo desde los 12 a los

1
35 años, como se aprecia en algunas formulaciones de políticas públicas dirigidos al
sector juvenil.
Cuando nos enfrentamos al concepto de juventud, éste es abordado desde
distintas perspectivas, sin embargo, no se visualiza claramente una construcción
teórica que problematice la realidad de los jóvenes e integre con ello un marco de
análisis para su comprensión, y que tenga una tendencia hacia una visión más general
de la juventud. Esto significa que no se trata de negar la realidad que conforman a los
jóvenes, ni tampoco definirlos como sujetos que constituyen una etapa del individuo
humano, intermedia entre la niñez y la edad adulta, sino más bien, elaborar un
cimiento teórico conceptual que posicione al concepto y que sirva para interpretar los
fenómenos juveniles antes de trabajar con el objeto real que son los jóvenes (Brito,
1996).
La noción más general y usual del término juventud, se refiere a una franja de
edad, un período de vida, en que se completa el desarrollo físico del individuo y
ocurren una serie de transformaciones psicológicas y sociales, cuando éste abandona
la infancia para procesar su entrada en el mundo adulto. Sin embargo, la noción de
juventud es socialmente variable. La definición del tiempo de duración, de los
contenidos y significados sociales de esos procesos se modifican de sociedad en
sociedad y, en la misma sociedad, a lo largo del tiempo y a través de sus divisiones
internas. Además, es solamente en algunas formaciones sociales que la juventud se
configura como un período destacado, o sea, aparece como una categoría con
visibilidad social (Abramo, 1994:1).
La juventud se encuentra delimitada por dos procesos: uno biológico y otro
social. El biológico sirve para establecer su diferenciación con el niño, y el social, su
diferenciación con el adulto (Allerbeck y Rosenmayr, 1979:21).
Desde esta perspectiva “descriptiva” de la juventud, la salud pública ha
generado un importante volumen de datos en torno a diferentes problemáticas
relacionadas con la salud de los jóvenes, enfatizando temas tales como el consumo
de sustancias, los comportamientos violentos y las conductas sexuales de riesgo. Sin
embargo, la omisión de la juventud como categoría analítica impide la interpretación
de dichos datos en razón de lo que implica ser joven en unas condiciones sociales,
económicas, culturales, políticas particulares y además impone una visión

2
adultocéntrica a la realidad de los jóvenes bajo el manto del saber científicamente
validado.
Uno de los elementos más característicos de la juventud es precisamente la
construcción social de una “praxis diferenciada” (Villa, 2011) alrededor de un
conjunto de ritos, símbolos, prácticas y discursos que no solo expresan la identidad
social de los jóvenes, sino que la constituyen, al tiempo que definen un modo
particular de estar en el mundo, de habitarlo y de interpretarlo, dando lugar a un
referente cultural y social diferenciado del referente adulto. El vestido, la música, el
lenguaje, el arte, el baile, los usos del cuerpo, los modos de relación, entre otras
dimensiones de dicha praxis, unifican y simbolizan a los jóvenes y posibilitan el
vínculo y la identidad con los de su propia generación (Brito, 1998).
La juventud se caracteriza por ser una etapa de afianzamiento de las principales
adquisiciones logradas en períodos anteriores y en especial en la adolescencia,
consolidación que se produce en consonancia con la tarea principal que debe
enfrentar el joven: la de autodeterminarse en las diferentes esferas de su vida, dentro
de sus sistemas de actividad y comunicación.
Surge la concepción del mundo, como neoformación en esta edad, que es
resultado, por una parte, de las necesidades de independencia y autoafirmación
desencadenadas en la adolescencia y que dan paso en este período a una fuerte
necesidad de autodeterminación y por otra, de la consolidación del pensamiento
conceptual teórico. Esta formación, llamada concepción del mundo, permite al joven
estructurar a través de planes, objetivos, metas y de las estrategias correspondientes
para su consecución, el sentido de la vida o proyecto de vida.
La especificidad de la juventud es “una norma construida históricamente,
desarrollada socialmente e interiorizada psicológicamente”. La juventud como
fenómeno social depende, más que de la edad, de la posición de la persona en
diferentes estructuras sociales, entre las que destacan la familia, la escuela, el trabajo
y los grupos de edad, y de la acción de las instituciones estatales que con su
legislación alteran la posición de los jóvenes en ellas. La existencia de la juventud
como un grupo definido no es un fenómeno universal y, como todo grupo de edad, su
desarrollo, forma, contenido, y duración son construcciones sociales y, por tanto,
históricas, porque dependen del orden económico, social, cultural y político de cada

3
sociedad; es decir, de su localización histórica y del modo en que la
“juventud” es construida en una sociedad. 

LAS CARACTERÍSTICAS DE LA ETAPA DE LA


JUVENTUD

En general la persona dentro de la etapa de la juventud se halla más tranquilo con


sigo mismo y con respecto a lo que había sido y sentido en su adolescencia, y aunque
no ha llegado todavía al equilibrio que es característico de la adultez ya se va
avanzando en el autoconocimientos y autoaceptación.
Es la mejor época para el aprendizaje, pues la razón y la capacidad de pensar han
logrado frenar los excesos de la fantasía y ahora el joven es capaz de enfrentarse
objetivamente a la realidad que le rodea. En general en esta etapa de juventud el
individuo es capaz de captar la realidad tal y como es.
Las principales características son:

Crecimiento y desarrollo Físico

Los hombres crecen hasta los 21 años


y las mujeres hasta los 17-18 años, una de
cada 10 mujeres puede crecer hasta los
21años

Desarrollo sensorial y motor

En el adulto joven las capacidades físicas alcanzan el máximo de efectividad,


existe destreza manual y una mayor agudeza visual. Los hombres y mujeres alcanzan
su mayor plenitud, han logrado el más elevado punto de coordinación, equilibrio,
agilidad, fuerza y resistencia.

Entre los 25 y los 30 años el hombre tiene máxima fuerza muscular, siempre y
cuando la desarrolle

Desarrollo Sistémico

4
Los sistemas tienen en esta edad una notable capacidad compensatoria, así el
adulto joven es capaz de conservar la salud en forma casi continua, por esta razón
presentan poca o ninguna preocupación por su salud.

A pesar de que en esta etapa las características físicas alcanzan su plenitud, se


debe considerar que alrededor de los 30 años empiezan a declinar algunas
capacidades.

Desarrollo Cognitivo

Es importante saber que la vida para los


adultos jóvenes, pierde su carácter
provisional, lo cual significa que sabe que
lo que hace hoy tendrá consecuencias
mañana y que debe proyectarse a lo largo de
la vida y no a 2 o 3 años.

El desarrollo del pensamiento alcanza un paso más, el adulto pasa del


pensamiento formal según Piaget, al pensamiento post formal que tiene la
particularidad de que la persona es más flexible frente a las diversas situaciones a las
que enfrenta

Desarrollo Afectivo

El adulto joven comienza a superar el


egocentrismo de la etapa anterior y logra colocarse
en el lugar del otro, compartir experiencias y
comportarse de una manera altruista, que le permite
establecer una relación de pareja responsable y
asumir una posible paternidad.

5
Al encontrar su identidad permite la fusión con otro, ya sea laboral o
afectivamente ya posee la capacidad de adaptarse y de afiliarse Walster plantea que
pueden existir en las parejas dos tipos de amor:

Apasionado: Se caracteriza por una confusión de estados emocionales, hay


ternura, pasión y alegría, sin embargo, genera mucha ansiedad y dependiendo de la
estructura de personalidad se manifiestan sentimientos. Es característico de la
juventud.

Compartido: Es un amor más profundo, donde hay compromiso, se comparte, se


toman decisiones en conjunto con el otro en cuanto a la relación afectiva y existe
conciencia de la relación afectiva que se tiene. Se espera que en el adulto joven
temprano desarrolle un amor compartido, donde se sabe administrar la relación de
pareja.

Alrededor de los 30 años hay un cuestionamiento


de la vida pasada, de la elección de pareja, de la
carrera, se hacen nuevas elecciones y profundizan o
se cambian compromisos. El adulto siente la
necesidad urgente de dar un carácter real y
comprometido a su vida con el objeto de lograr la
estabilidad, por lo tanto, reconstruye y reorganiza. Luego de esta transición se
establece con la familia, el hogar y logra un sentido de pertenencia y llega a ser un
miembro valorado por la sociedad

Desarrollo Psicosocial

Según E. Erickson el adulto joven enfrenta la intimidad versus el aislamiento en


donde la gran tarea es: ser capaz de comprometerse con otro. Mientras que Según
Schwartz las personas solteras pueden tener 6 estilos de vida

 La profesional: que tienen planificada toda su vida y se dedican al trabajo y al


estudio.

6
 La social: que se dedican a las relaciones. interpersonales, individualista que
se concentran en sí mismo.

 La activista: los cuales se dedican a la política y luchas sociales.

 El pasivo: que tienen una visión negativa de la vida.

 Los asistenciales: a los cuales les gusta servir a otros.

Desarrollo Moral

Kohlberg define moral como un sentido de justicia, el cual depende de un


desarrollo cognitivo que implica una superación del pensamiento egocéntrico y una
capacidad creciente de pensar de una manera abstracta.

El adulto joven posee, según este autor,


una moral Post-convencional, que marca el
logro de la verdadera moralidad, la persona
conoce las posibilidades de conflicto entre
dos estándares socialmente aceptados y tratan
de decidir entre ellos. Se debe de destacar que
en periodo post-convencional se presenta: la
"Moral de contrato de los derechos individuales y la ley aceptada
democráticamente", es decir, el adulto piensa en términos racionales, valorando la
voluntad de las mayorías y el bienestar social, aceptando el obedecimiento a la ley
impuesta por la sociedad y la "Moral de principios éticos universales", en la cual el
adulto hace lo que considera correcto a pesar de las restricciones legales o de lo que
los demás opinen, actuando de acuerdo a estándares internos; en la adultez la persona
puede encontrarse en una de estas dos etapas.

El desarrollo moral del adulto se basa en experiencias, el adulto vive y aprende, a


través de las emociones que le permite reevaluar lo correcto y lo justo. Estas
experiencias hacen que pueda ver mejor, moral y socialmente el punto de vista de los
demás. Así también la confrontación de valores en conflicto fuera del hogar (como
en el trabajo, los estudios, etc.), ayuda al desarrollo de la moral.

7
Problemáticas del Joven de Hoy

Las problemáticas, los desafíos y las crisis que rodean a la juventud invitan a
reformular la construcción y la comprensión del estatus del joven. Es decir, la
discusión de las dificultades que rodean o surgen de los jóvenes no se debe plantear
en términos de si la juventud tiene problemas o si ella misma se constituye en
problema.

En un encuentro de jóvenes con una postura cristiana se reunieron y consideraron


algunas realidades de los Jóvenes. Los momentos que está atravesando el mundo,
marcan de manera significativa nuestra región de América Latina y, de forma
dinámica, van afectando cada uno de sus países, sobre todo en el plano económico, el
cual, si no es hegemónico, amplía las brechas entre los países más desarrollados y los
más empobrecidos porque está centrado en un ritmo globalizante capitalista
neoliberal, cuyo objetivo final es la producción, el mercado, la extracción, el
consumo, la economía del dinero que lleva a adquirir gran poder, por medio de la
información y la tecnología, que los coloca por encima de cualquier equilibrio, y el
posicionamiento de todo recurso humano y material que les conduce hacia un
utilitarismo provocando un fuerte individualismo, que excluye y oprime a los más
frágiles, entre ellos los adolescentes y jóvenes. (CAPYM, 2013)

Estos modelos según los congresistas reunidos colocan a los jóvenes en una
situación social agobiante de marginalidad, exclusión, violencia, desempleo, pobreza,
falta de una buena educación, pérdida de identidad, inseguridad, movilidad, faltan de
oportunidades y de espacios de participación a pesar de ser una fuerza de vital
importancia. Hoy, poco se les toma en cuenta en espacios decisorios. (CAPYM,
2013)

Es la realidad de los jóvenes marginados, de jóvenes obreros con pocas


posibilidades de mejorar sus salarios; de jóvenes encarcelados, fruto de un círculo de
vida incierta; de jóvenes estudiantes en sistemas educativos, cuya formación muchas
veces no responde a los “parámetros competitivos” de hoy. Son rostros de jóvenes
urbanos que, cada día, viven en la incertidumbre de quedar relegados de las

8
instituciones que ofrecen posibilidades para construir su identidad; rostros de jóvenes
que son presa de la violencia y el exterminio, de una cultura consumista provocada
por los medios de comunicación social que los manipula a “satisfacer las
necesidades”, a “disfrutar las cosas con abundancia”, a estar de moda para ser
aceptados. Son jóvenes envueltos en un hedonismo, con una connotación
impredecible; son los rostros dolientes de aquellos que han caído en la maraña de las
drogas que les crea una dependencia síquica y biológica, sin posibilidad de poder
salir de ellas porque han hecho de ellas su vida. A pesar de todo eso -de forma
increíble y misteriosa- no dejan de ser la alegría de la comunidad. (CAPYM, 2013)

9
REFERENCIAS

Abramo, H. (1994). Cenas juvenis. São Paulo: Scritta.

Allerbeck, K y Leopold R. (1979). Introducción a la sociología de la juventud.


Buenos Aires: Editorial Kapelusz.

Brito, R. (2002). Identidades juveniles y praxis divergentes: acerca de la


conceptualización de juventud. En Nateras, A (coordinador): Jóvenes, culturas
e identidades urbanas. México: Uam.

Brito, R. (1996). Hacia una sociología de la juventud. jovenes, Revista de Estudios


Sobre Juventud Nº1. México: Imj.

Brito, R. (1998). Hacia una sociología de la juventud. Algunos elementos para la


deconstrucción de un nuevo paradigma de la juventud. Centro de Investigación
Y Difusión Poblacional de Achupallas, 9, 1–7.
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=19500909

Parra, Mariano (2013) Civilización del Amor, proyecto y Misión CAPYM


Editorial CELAM. Colombia. Congreso Latinoamericano de Jóvenes.

Erikson, E. (1993). Sociedad y adolescencia. México: Siglo XXI (14ª edición).  

Kohlberg, L. (1978). Revisiones en la teoría y práctica del desarrollo moral.


Editorial Jossey-Bass. San Francisco, Estados Unidos

Mørch, S. (1996). Sobre el desarrollo y los problemas de la juventud, el


surgimiento de la juventud como concepción sociohistórica. jóvenes, Revista de
Estudios Sobre Juventud Nº1. México: Imj.

Reguillo, R. (2002). Cuerpos juveniles, políticas de identidad. Barcelona: Ariel.

Reguillo, R. (2000). Emergencia de culturas juveniles. Estrategias del desencanto.


Buenos Aires: Grupo Editorial Norma.

Fandiño Parra, Yamith José (2011), “Los jóvenes hoy: enfoques, problemáticas y
retos”, en Revista Iberoamericana de Educación Superior (ries), México, issue-
unam/Universia, vol. II, núm. 4, pp. 150-163,
http://ries.universia.net/ index.php/ries/article/view/42 [Consulta: fecha de última
consulta].

Sandoval, M. (2002). Jóvenes del siglo xxi. Sujetos y actores en una sociedad en
cambio. Santiago: Ucsh.

Villa, M. E. (2011). Del concepto de juventud al de juventudes y al de lo juvenil.

10
Revista Educación Y Pedagogía, 23(60), 147–157.
http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/revistaeyp/article/view/11421 
la juventud es “una norma construida históricamente,
desarrollada socialmente e interiorizada psicológicamente”. La
juventud como fenómeno social depende, más que de la edad,
de la posición de la persona en diferentes estructuras sociales,
entre las que destacan la familia, la escuela, el trabajo y los
grupos de edad,. su desarrollo, forma, contenido, y duración son
construcciones sociales y, por tanto, históricas, porque
dependen del orden económico, social, cultural y político de
cada sociedad.

LAS CARACTERÍSTICAS DE LA ETAPA DE LA JUVENTUD

En general la persona dentro de la etapa de la juventud se


halla más tranquilo con sigo mismo y con respecto a lo que
había sido y sentido en su adolescencia, y aunque no ha llegado
todavía al equilibrio que es característico de la adultez ya se va
avanzando en el autoconocimientos y autoaceptación.
Es la mejor época para el aprendizaje, pues la razón y la
capacidad de pensar han logrado frenar los excesos de la
fantasía y ahora el joven es capaz de enfrentarse objetivamente
a la realidad que le rodea. En general en esta etapa de juventud
el individuo es capaz de captar la realidad tal y como es.
Las principales características son:

Crecimiento y desarrollo Físico

11
Desarrollo sensorial y motor
Desarrollo Sistémico
Desarrollo Cognitivo
Desarrollo Afectivo
Desarrollo Psicosocial

Desarrollo Moral

12

También podría gustarte