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EL LENGUAJE CLÁSICO DE LA ARQUITECTURA

John Summerson

Summerson, fue un historiador del arte, arquitecto y periodista y divulgador inglés,


que en su libro nos da una introducción a los elementos de estilo clásico en
arquitectura y las huellas de su uso y la variación que tuvo durante distintas épocas.
La cuna de la arquitectura clásica, es en los mundos de Grecia y Roma, cuyas
características fueron y siguen siendo utilizadas en todo el mundo.
A lo largo del texto, se mencionan conceptos claves, para poder comprender y
reconocer los tipos de arquitectura clásica y como fue evolucionando.

Como primer concepto, el historiador habla de la arquitectura como un lenguaje,


en donde los edificios que son categorizados como clásicos utilizan una especie de
“uniforme” en donde el objetivo de la arquitectura clásica es transmitir armonía,
simetría y orden entre las distintas partes del edificio, pero entonces nos
preguntamos ¿Un edificio que es simétrico y armonioso pertenece a la arquitectura
clásica? La respuesta es no. Para que ese edificio entre dentro de esa clasificación,
los elementos que lo componen tienen que proceder del mundo clásico, es decir
que, tiene que contener algún tipo de característica que pertenezca a los órdenes
antiguos.

Los órdenes antiguos o el orden clásico establece/n una relación entre


elementos, como la columna y el entablamento, los cuales marcan la armonía del
edificio. Para poder comprender el concepto de orden clásico, es necesario primero
desglosar los conceptos de los cinco órdenes de la arquitectura clásica,
Estos cinco órdenes, fueron descritos en primera instancia por Vitruvio (arquitecto
romano) y siglos más Sebastian Serlio (arquitecto italiano) se dedicó a canonizar
estos órdenes, llegando a tal punto que los libros escritos por él se convirtieron en la
biblia arquitectónica de todo el mundo.
Estos órdenes eran, Dórico “el esbelto Dórico”, Jónico “el elegante Jónico”, Corintio
“El altivo y refinado Corintio”, Toscano “El rechoncho Toscano” y Compuesto “El aún
más alargado y decorado Compuesto”.
Tan relevantes eran los cinco órdenes, que hasta eran considerados productos de la
naturaleza misma y se les atribuía una identidad casi humana, por ejemplo se
compara al Dórico con figura del cuerpo de un hombre, al Jónico se lo compara con
la figura de la mujer y al corintio con la figura de una niña.

Con las generaciones siguientes los 5 órdenes fueron evolucionando, y con ello
llegó la incorporación de los órdenes al muro, en donde ahora la estructura y la
expresión o el lenguaje se transforman en un todo integrado, creándose así un
nuevo lenguaje arquitectónico. ¿Pero por qué se unen? Los romanos al utilizar
sistemas complejos de estructuras, comprendieron que los órdenes eran un sistema
estructural primitivo, pero no lo dejaron de utilizar, sino que lo deciden unir con los
edificios arqueados, con numerosas plantas y bóvedas.

Lara Taborda Ojea 1


Además de esta innovación, también llegan distintos tipos de columnas, como las
columnas exentas, las columnas separadas, las columnas adosadas y las pilastras.

Con las columnas, se estableció también el espaciado que había entre ellas, es
decir que comienza a presentarse un espaciado establecido, más conocido como
intercolumnio.
El intercolumnio es lo que marca el tempo de un edificio, es un recurso que se utiliza
para dar carácter al edificio, y había varios tipos de intercolumnios. El de menor
espaciado, picnóstilo, los más corrientes, el sistilo, el éustilo y el diástilo y por último
el que presentaba mayor espacio entre las columnas, el areostilo.

Otro punto importante que menciona Summerson en el libro, era la forma que tenían
los romanos para la construcción de obras de varios pisos y con mucha carga
estructural, utilizando el sistema primitivo de los órdenes.
Lo que van a hacer los romanos es utilizar la superposición de órdenes, para
generar altura y así evitar la utilización de columnas a gran escala, que afectarían la
armonía del edificio.
Tomemos como ejemplo al coliseo romano, se pueden observar en la fachada
cuatro órdenes distintos, organizados según la esbeltez de cada uno, dórico en la
planta baja, jónico en la siguiente, corintio en la tercera y en la última el compuesto.

Para concluir, podemos observar que el autor nos describe con detalle cómo tienen
que ser las características de la arquitectura clásica y cómo reconocerlas en un
edificio, nos ayuda a diferenciar entre la arquitectura clásica y la no clásica,
dandonos muchos ejemplos para poder orientarnos; y además que a pesar de los
siglos la arquitectura clásica continúa vigente y el texto nos ayuda a reflexionar
sobre estas características, en lugar de solo limitarnos a un rápido vistazo.

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