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In Memóriam

Franco Battiato

Ernesto G. Bermejo
Muere a los 76 años el músico Franco Battiato,
el artista italiano que unió pop y música culta

Desaparece el inclasificable compositor siciliano que disputó a Brian


Eno la invención del Ambient, reivindicando el haber trabajado ese
estilo, que permanecía entonces sin etiqueta, antes de que lo hiciese
el propio músico anglosajón, y que más tarde, en un magistral ejercicio
de pionerismo ariano, rompería todos los esquemas musicales
acortando la distancia hasta ese momento insalvable entre el pop y la
música denominada culta.

Franco Battiato, en una imagen de 2017. CORDON PRESS


Corría el verano de 1974 cuando escuché por primera vez al artista italiano en el pionero programa
de radio “La Hora Libre”, una atípica y abierta propuesta musical en la que podía escucharse desde
el álbum “Red” de King Crimson hasta el Canto del Adolescente de Stockhausen, que se emitía por
aquel entonces a diario sobre las cuatro de la tarde en aquella heroica emisora de radio, Radio
España FM, que junto a mi preferida que entonces era Radio Popular FM que emitía desde 1972, y a
la comercial Los 40 Principales de la Cadena Ser, eran las únicas emisoras de FM especializadas
en música rock y pop que podían sintonizarse en aquel momento en Madrid.

El dictador Franco estaba aún vivo y resultaba un verdadero enigma como es que la Dictadura, que
iba a desaparecer un año después, había dado luz verde a estos proyectos, permitiendo en aquellos
obscuros momentos aquellas sorprendentes y rompedoras iniciativas de radiodifusión.

El locutor de aquel magnífico y puntero programa de radio, un joven periodista llamado Juan Carlos
Olea, (de quien más tarde nos llegaría su buen hacer radiofónico desde Radio 3 con su programa
Crisol 3 cuando fue fichado por esa cadena pública como sucedió con gran parte de los integrantes
de las dos primeras emisoras que previamente he citado, que integraron la primera plantilla de
locutores musicales de la emisora pública cuando ésta arrancó en el otoño del año 1979), Olea
lamentaba entonces no poder dar más datos ya que desconocía cualquier otro, salvo el nombre del
autor, un artista completamente desconocido que respondía al nombre de Franco Battiato, y el de
la obra que iba a radiar.

Aquella fue la primera vez que escuché, la que sería durante muchos años una de mis piezas
musicales de cabecera, , “Aria di Rivolucione” que prologaba “Sequenza e Frequenza” una pieza
lineal de corte repetitivo de 13 minutos de duración que estaba contenida en el álbum editado en
1974 por el sello discográfico Island,

Franco Battiato - Revolution in the air (1/2) (Vinyl Island 1974)


Franco Battiato - Revolution in the air (2/2) (Vinyl Island 1974)

El album donde esta obra magistral aparecía y cuya portada minimalista reproducía una hoja
cuadriculada en blanco en la que estaba estampado con un rotulador negro el escueto título de
“Clic”, y el nombre de su autor, Franco Battiato, era un disco de vinilo que en aquel momento pasó
completamente desapercibido y del que más tarde supe que recopilaba, para el mercado anglosajón,
piezas contenidas en dos álbumes previos del autor siciliano que habían sido publicados en Italia,
“Sulle Corde di Aries” (Bajo el signo de Aries) (1973) y “Clic” (Ed. italiana de 1974, con una versión
diferente y más extensa de “Sequenza e Frequenza”).

Sulle Cordi Aries (album completo):


https://youtu.be/DdmO_BnbpHM

Clic (album completo):


https://youtu.be/pYieMPsRfpc

"Nel Cantiere di Un'Infanzia" Live (Motivo del 1974 n°38)


messaggio subliminale Franco Battiato No U Turn Clic 1974 messaggio al contrario
El álbum en su edición inglesa, que también se publicó en España en 1974, destaca por ser
bastante difícil de escuchar y por carecer de ninguna influencia conocida, pude localizar una copia
del mismo cuando por pura casualidad hurgando en los cajones en un saldo de segunda mano que
encontré en el mercadillo dominical madrileño de El Rastro, el vinilo cayó en mis manos. Esto
sucedía en 1975, años antes de que renovase aquella vieja y desgastada copia adquiriendo otra
nueva durante un viaje que realicé a Italia en diciembre de 1985.

El trabajo según reza la escueta información que figura en su interior, está dedicado al considerado
como padre de la música electrónica, el compositor alemán contemporáneo, Karlheinz Stockhausen,
con el que Battiato había trabado una reciente amistad. El trabajo también cuenta con la
colaboración de la sección de viento de un cuarteto del Conservatorio de Milán, dirigido por Luciano
Bianco.

Franco Battiato - Sequenze e frequenze (live 1981):


https://youtu.be/GIvOStGfbu4

Franco Battiato- Sequenze e Frequenze (Live album Giubbe Rosse):


https://youtu.be/-zqCn2JZ8lU

“Clic” Incluía otras piezas como “Propiedad prohibida” y “I cancelli de la memoria” ejecutadas con
sintetizadores y violines dando forma a ritmos que parecen no acabar nunca y que atacan
directamente al cerebro…

”No u turn”, denominada en el album italiano como "Nel Cantiere di Un'Infanzia" es la única canción
que tiene texto, si excluimos la breve “Aria di Rivolucione”, y contiene un mensaje oculto si se
reproduce al revés, messaggio subliminale Franco Battiato No U Turn Clic 1974 messaggio al
contrario, y es suficiente para captar los sentimientos y el dudoso estado de ánimo por los que
atravesaba Battiato en aquellos momentos, aunque también muestra su férrea determinación:

“Para conocer bien mis verdades


He combatido fantasmas y angustias con pérdidas,
Y para destruir viejas realidades
He flotado en un mar de irracionalidad”.

El corte “I cancelli de la memoria” (Las Verjas de la memoria)(en la edición inglesa The Gates of
Memory), que cierra la cara A del disco son seis minutos y medio de música ambiental que
comienzan con el sonido extraordinario de un saxo de expresión desgarrada… (conviene recordar
que Battiato no soporta que Brian Eno pase por ser el inventor del Ambient porque, según sus
propias palabras, “Yo lo hacía antes que él…”
Años después, en 1977 publica otro trabajo ampliamente experimental, el titulado “L’Egitto prima
delle sabbie” (Egipto antes de las arenas), un título con referencias al filósofo y místico ruso G.I.
Gurdjieff en cuyas técnicas se había iniciado Battiato y cuya influencia le conduciría años después a
componer la canción que le llevaría directo a la fama, “Centro de gravedad Permanente”) con el
que se concedería el lujo de ganar el prestigioso Premio Internacional de Música Clásica
Contemporánea, Karlheinz Stockhausen.

El enigma Franco Battiato


El músico siciliano abandonó la vida pública y la música en 2017 sin dar pistas de su
despedida, un viaje silencioso y tan misterioso como el universo del que se sirvió para
construir su obra

Franco Battiato en Italia en 1988.RINO PETROSINO


Sabíamos desde 2017 que atravesaba serios problemas de salud, lo que motivó que se retirara por completo
de los escenarios…

Una carretera de curvas conduce hacia uno de los mayores misterios de la música contemporánea. En un
terreno de lava volcánica encaramado a una de las laderas del Etna, en el pequeño pueblo siciliano de Milo,
vive desde hace años Franco Battiato (Riposto, 75 años). En el jardín, donde suele pintar, hay una pequeña
iglesia consagrada. Dentro, un estudio con un piano de media cola, un enorme salón sin un solo disco —solo
escucha música clásica en la radio— y una fabulosa biblioteca llena de títulos de filosofía, mística y religión.
El músico se mudó aquí cuando descubrió que un amigo de Silvio Berlusconi había ganado las elecciones de
Catania fraudulentamente. Es así. Pero nunca se expresó en público sobre esas cuestiones ni sobre ninguna
otra de su vida privada. Supimos por sus letras, en cambio, que prefiere las uvas pasas a Vivaldi, la ensalada
a Beethoven y a Sinatra; también que buscaba desesperadamente el centro de gravedad permanente del
místico armenio George Gurdjieff y que sus deseos y los nuestros, por más que pasen los años, jamás
envejecerán. Hace tiempo, sin embargo, que casi nadie sabe de él. A los 72 años abandonó los escenarios,
interrumpió su prolífica carrera. Los amigos, su familia y viejos colaboradores han hecho un pacto de silencio.
Y sea lo que sea, se ha ganado el derecho a vivirlo de forma íntima. A perpetuar un enigma que, en realidad,
empieza y termina en su obra. Un largo viaje hacia sí mismo.

Battiato ha sido todo lo que le apeteció ser. Músico, escritor, guionista de documentales, director
cinematográfico y también, bajo el seudónimo de Suphan Barzani, pintor.

Fue incluso consejero regional de Cultura en su natal Sicilia, renunció a su sueldo y fue destituido al cabo de
seis meses por llamar “putas dispuestos a todo” a los parlamentarios italianos.

https://youtu.be/9R2AkOTMRKI

https://youtu.be/SI9Gf2tYqEc

https://youtu.be/SI9Gf2tYqEc

https://youtu.be/Vo_2K63vPa4

Entrevista a Franco Battiato

https://youtu.be/mNCfDwmQcbs

https://youtu.be/gIbxc2uiiRo

Triunfó en el pop, cantó en Eurovisión en 1984 y reventó las costuras que unían hasta entonces la alta y la
baja cultura. Fue el primer artista italiano —antes que gigantes como Vasco Rossi o Lucio Dalla— que vendió
un millón de copias con el revolucionario “La voce del Padrone”. Pero su sonido surgía de las profundidades
de la música experimental y el rock progresivo. Tocado por el magnetismo de Karlheinz Stockhausen —ga
nó el premio del compositor en 1977 con el disco L’Egitto prima delle sabbie— y las influencias del sonido
dodecafónico, nacieron álbumes como Fetus (1971), Pollution (1972) o Sulle corde di Aries (1973), tres piezas
recientemente reeditadas que suelen pasar desapercibidas entre quienes se desgañitaban en sus conciertos
con los hits de los ochenta y los noventa y que hoy son codiciadas piezas en las estanterías de coleccionistas
de vinilos. Músico instintivo, fue un periodo en el que aprendió armonía y a tocar el violín por recomendación
del propio Stockhausen; un tiempo en el que se obsesionó con la tecnología y metió siempre más en su
maleta el viejo VCS 3, un sintetizador analógico que solo usaba en aquella época David Gilmour en Pink
Floyd. Pero todo eso fue antes de la penúltima reencarnación que provocó un terremoto en la música italiana.

Sintetizador analógico VCS3 usado por Franco Battiato

Franco Battiato también fue el único artista que rompió el bloqueo impuesto por EE.UU. sobre Baghdad tras la
invasión de este país, en el que celebró un concierto benéfico desafiando a todo el estamento internacional

Concierto de Baghdad
Franco Battiato, en Venecia en 2002.RINO PETROSINO

Un mundo perfectamente simétrico podría dividirse hoy entre quienes eran maleables adolescentes cuando
se publicó La voce del Padrone (1981) y aquellos que tenían ya una identidad demasiado rígida como para
cambiar su visión del mundo. Una legión de fans aprendió en ese tiempo que la paloma de Caetano Veloso
cantaba también para invocar “la ira funesta de los refugiados afganos que se trasladaron a los confines de
Irán” y descubrieron ese extraño “deseo mítico de las prostitutas libias”.

Piero Negri, periodista musical que le trató de cerca, cree que ese difuso confín intelectual es fundamental
para definir el lanzamiento del disco que cambió la música en Italia. “Es el álbum más importante de la historia
del pop italiano. Cambió por completo todas las lógicas musicales. Era muy electrónico, pero también
elemental. Se hizo todo a través de citas y referencias culturales y cada uno podía interpretarlas como
quisiera. Algunos sostuvieron que tan solo eran paridas, otros defendían que debía descifrarse de un modo
determinado. Él admitió que también había una especie de broma, como una burla. Venía de la música
experimental, pero La voce del Padrone fue una manera de mostrar que, si se lo proponía, podía hacer un
disco pop mejor que nadie”. Nadie pudo dudarlo. Stefano Senardi, entonces presidente de PolyGram, que
arrebató al músico a EMI después de 30 años y grabar con él tres discos (L’Imboscata, Gommalacca y
Fleurs), ahonda en esa concepción dadaísta de la escritura de su hoy gran amigo. “No le gusta explicar las
cosas. Prefiere que se entiendan a través de los discos. El acercamiento a su arte se puede hacer a muchos
niveles: instintivo, epidérmico, intelectual, religioso, de estudio del sonido, de la manera de cantar como en el
álbum de versioines Fleurs (1999). Eso sin hablar de sus textos. En L’Era del cinghiale bianco cita la invasión
de Afganistán, las migraciones, las mutaciones sociales. Es muy raro encontrar a un artista que pueda ser
saboreado, entendido y consumido a tantos niveles”.La voce del Padrone, tercer disparo de una fabulosa
trilogía compuesta también por Patriots (1980) y L’era del cinghiale bianco (1979), cuyo título evocaba la
autoridad espiritualidad de un mito celta, fue un involuntario engranaje entre dos mundos. “Rimettiamoci la
maglia, i tempi stanno per cambiare” cantaba en Bandera bianca parafraseando a Bob Dylan y acordándose
de su Mr Tamburino. Sucedió cuando Italia encaraba un pasaje histórico tratando de escapar de los
nitivamente una grieta comparable a la que había provocado un año antes Umberto Eco con El nombre de la
rosa y su capacidad para ejercer de matrioska interpretativa. Un encuentro, en suma, entre aquellos universos
culturales que contrapuso el semiólogo boloñés en su Apocalípticos e integrados en 1964. Un puzle perfecto
que cada uno podía montar como le diera la gana: retazos de mística, filosofía, ciencia. También referencias a
Theodor W. Adorno y a su obra Minima Moralia, a los falsos mitos y a los abusos de poder que, encima,
podían corearse en un concierto. Pero la hermenéutica de la obra Battiato suele ser un deporte de riesgo.

.El viaje a través de todos esos paisajes de sus 30 discos de estudio, que incluyó en 2009 Inneres auge, una
crítica feroz e insólitamente explícita contra el entonces primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, comenzaba
en las portadas. El artista gráfico Francesco Messina diseñó todas las de un gran amigo, con quien ha
compartido miles de viajes, retiros espirituales, jornadas de meditación y la misma calle donde durante años
vivieron en Milán. Al principio, como aquella de La voce del Padrone, todas las carátulas surgían del lápiz, las
tijeras y el pegamento. “Pero aquella fue la más difícil. A Franco no le convencía. Nos íbamos de viaje, el taxi
estaba en la puerta y me dijo que no le veía claro: ‘Creo que he hecho mi mejor disco. Si opinas lo mismo de
tu portada, subamos a ese coche”, recuerda. El taxi, claro, arrancó y la imprenta de EMI fijó para siempre
aquella evocativa imagen de la silueta de Battiato “en su ambiente mediterráneo” del que nunca se ha
despegado. “Lo veía como en una realidad paralela. Él no es dogmático en sus ideas, hay mucha
transversalidad. Creé un espacio muy contrastado e intenté dejarlo suspendido, así le veía yo. Era algo
posmoderno como signo. Pero él, en realidad, componía a la manera dadaísta, su obra es más bien un
collage. Funcionaba a la manera de Cocteau”, explica Messina, con quien compartió expediciones para ver a
sus ídolos de entonces como el director de escena Bob Wilson o músicos como Steve Reich, Terry Riley o
Philip Glass. Battiato incluyó a última hora en L’Imboscata el tema La cura, a través del que varias
generaciones se propusieron proteger a sus seres amados de esas “turbaciones que por su naturaleza
terminarían atrayendo de manera inevitable”. En ese periodo, pasada la mitad de los ochenta, el filósofo y fiel
compañero, Manlio Sgalambro, ya componía casi todas sus letras. “Fue curioso, porque en aquella solo
aportó una frase: ‘Vagaba por los campos de Tenessee, quién sabe cómo había llegado ahí”, recuerda
Senardi.

1. De izquierda a la derecha las portadas de ‘Fetus’ (1971);


2. ‘L'era del cinghiale bianco’ (1979); ‘La voce del padrone’ (1981) y ‘L'Imboscata’ (1996).

El enigma Battiato, su concepción geométrica de la espiritualidad y el espacio que ocupa el ser humano
colgado de un hilito en el cosmos, viajó de forma irregular por el mundo. Suele pasar con gran parte de los
músicos italianos. Fuera de su país, ha vivido como un autor de culto idolatrado por artistas como David
Byrne, John Cale o Brian Eno… incluso en Italia grandes directores de orquesta como Claudio Abbado o
Riccardo Muti, mostraron gran respeto por su obra. En España, sin embargo, vendió cientos de miles de
copias y encontró a un público capaz de cantar desde la primera a la última letra de sus canciones. Un viaje
natural, acompañado de ese extraño deseo de las discográficas de traducir sus piezas al español.

Las adaptaciones, sin embargo, se hicieron con un cuidado extremo y solía acudirse a músicos de
sensibilidad battiatiana contrastada. Jota, cantante y compositor de Los Planetas, y Manu Ferrón, del Grupo
de Expertos Solynieve, fueron los encargados de aterrizar Ábrete Sésamo (2013) al español. Viajaron a Milán,
compartieron cinco días de estudio con un tipo “amable, con una cultura extraordinaria y siempre preocupado
porque todos se sintieran a gusto”. El rastro de Battiato, admite Jota, puede también encontrarse en Los
Planetas, quizá el grupo de pop español más influyente de los últimos 20 años. “Me interesa investigar en la
formación de la música popular, cómo se crea, cómo se construye. Siempre he buscado ese camino que él
exploró. De él también hay que aprender su lección sobre cómo aplicar ciertas frases populares o conceptos
en canciones que tienen una complejidad mayor intelectual. Edifica toda su obra sobre esa idea, en cómo la
cultura popular forma la de la élite”. Fue la última vez que se vieron.

El 17 de septiembre de 2017 el teatro romano de Catania asistió al concierto final de Battiato. Dos años antes,
durante una actuación en Bari, había sufrido una rotura de fémur de la que le costó recuperarse. Empezaron
a circular rumores sobre su estado de salud. A aquella actuación debían acompañarla otras cuatro. Nadie
sabe si fue casualidad que esa despedida a la francesa tuviese lugar en la ciudad que le vio dar los primeros
pasos. Pero no se supo nada más de él hasta que el año pasado lanzó al mercado Toreneremo ancora,
grabado con la Royal Philharmonic y construido a base de viejas canciones y un solo nuevo tema que parecía
anunciar algo. “La vida no termina. Es como el sueño. El nacimiento como el despertar. Hasta que no seamos
libres, regresaremos todavía”. Esta vez su mánager aseguró que sería su último baile. Pero como cantaba en
Mondi Lontanissimi (1985), es posible que en su música no exista ya el tiempo ni el espacio. Battiato cree en
la reencarnación. “Es de idiotas pensar que venimos del mono”, aseguró en una ocasión. Y no nos
engañemos, si usted también sigue empeñado en encontrar su centro de gravedad, conviene que regrese
pronto. Aunque sea convertido en aquel jabalí blanco.

Battiato hizo de todo en la música y siempre de manera distinta a los demás. Triunfó en el pop, cantó en
Eurovisión en 1984 y creó un sonido (30 discos de estudio) que venía de la música experimental y la
improvisación a base de sintetizadores y toda suerte de cacharrería electrónica que hasta entonces solo se
había visto en la música de vanguardia. Nacido el 23 de marzo de 1945 en Riposto, en la provincia de
Catania, Battiato se trasladó a Milán en la primera mitad de la década de 1960 para intentar una carrera como
profesional en el mundo en los escenarios. Después de sus primeros trabajos con Giorgio Gaber y Ombretta
Colli, debutó como solista de Pino Massara con los álbumes Fetus y Pollution, hitos de esa pulsión
revolucionaria que le acompañó siempre en mayor o menor medida.

Su música surgía de las profundidades del sonido experimental y el rock progresivo. Tocado por el
magnetismo de Karlheinz Stockhausen —ganó el premio del compositor en 1977 con el disco L’Egitto prima
delle sabbie— y las influencias del sonido dodecafónico, nacieron álbumes como Fetus (1971), Pollution
(1972) o Sulle corde di Aries (1973), tres piezas recientemente reeditadas que suelen pasar desapercibidas
entre los hits de los ochenta y los noventa y que hoy son codiciadas piezas en las estanterías de
coleccionistas. Músico instintivo, ese fue un periodo en el que aprendió armonía y a tocar el violín por
recomendación del propio Stockhausen; un tiempo en el que se obsesionó con la tecnología y metió siempre
más en su maleta el viejo VCS 3, un sintetizador analógico que solo usaba en aquella época David Gilmour
en Pink Floyd.

Franco Battiato
Una vida en imágenes

Franco Battiato nació en Jonia (hoy Riposto), en la provincia de Catania, en 1945. Hijo de la guerra, se erigió
como una de las personalidades más eclécticas y originales del ámbito cultural italiano de las últimas
décadas, con incursiones en el cine y la pintura. A lo largo de su carrera musical ha pasado por múltiples
estilos: los inicios románticos, el progressive pop, la música culta o la música étnica, hasta los escarceos
orquestales y operísticos posteriores. El cóctel de texturas de Battiato pocas veces deja de sorprender y, sin
embargo, siempre consiguió el apoyo del público y rodearse de colaboradores excepcionales. Se ha iniciado
también en la dirección cinematográfica.

Si hay algo que lo distingue es su excentricidad y versatilidad. Ha sido capaz de metamorfosear intrincados
poemas árabes con explosiones de sintetizadores. Superó el bloqueo al Irak de Sadam Husein para dar un
concierto benéfico en Bagdad en 1992, luciendo barba del tamaño de un puño. Emprendió mil y un saltos,
siempre cayó de pié.Muy unido a su madre Grazia, que murió en 1994, nunca le ha gustado la vida
social, prefiriendo vivir de manera discreta en las faldas del Etna y cultivar su estrecha amistad con
Manlio Sgalambro.

Es vegetariano. La canción Sarcofagia, incluida en el álbum Ferro Battuto, se inspira en el tratado de


Plutarco Περί σαρκοφαγίας (Perí sarkofaguías, o en latín De esu carnium; en castellano quiere decir
"Sobre el consumo de carne".)

Fijándonos en el gráfico natal de Franco Battiato vemos como su Sol se encuentra en 02º01’ Aries, lo que
nos muestra la personalidad de un pionero, que inicia nuevas formas de entender la música y explora nuevos
caminos. El Ascendente situado en 12º01’ Leo se encuentra ocupado por Plutón que rige la casa IVª de la
introspección, la indagación, para sacar a la luz, los mecanismos de la psique personal y el inconsciente
profundo. Battiato es un experimetado meditador. Se sabe que practica esta técnica desde principios de 1970

La presencia de Urano en 09º39’ Géminis, en cúspide de XIª, en sextil a Plutón que se encuentra
ascendiendo en zona Gauquelin de máxima angularidad en conjunción sobre el Ascendente, señala su
condición de músico revolucionario que se anticipa a su época y que transforma y trastoca ideas
preconcebidas. Es la imagen de un auténtico outsider que siempre proyectó. Eso es bien cierto, tanto en el
círculo de la música clásica contemporánea, como también lo fue para el mundo del rock y pop. Una
condición de rara avis le acompañó durante gran parte de su trayectoria.

El Ascendente situado en 12º07’ Leo, el signo fijo de Fuego le otorga notoriedad y un incansable poder de
influencia y de aspiración y con la presencia cercana de Plutón tenemos a un reformador que muta,
adaptando un estilo a otro, ya que puede reinventarse continuamente.

Además el hecho de que el Ascendente se encuentre cercano a ser el Punto Medio (P.M. en el gráfico)
Júpiter/Saturno y Urano/Neptuno indica la gran resonancia social que obtuvo en su carrera, y su gusto por lo
extraño, raro, esotérico y místico. Neptuno en Libra y en casa IIIª en quincuncio a Venus culminando el gráfico
en Tauro nos revela un artista vocacional, pleno de sensibilidad y elegancia.

La T cuadrada Sol – Neptuno - Saturno nos indica su esfuerzo por deshacer y romper con los esquemas de
lo establecido, máxime porque el Sol en 02º32’ Aries está muy cercano al grado supremo de la Renovación
Cíclica, el grado Cero Aries, por lo que además estamos en presencia de un verdadero pionero, que se
autotransforma con el poder regenerativo del astro Plutón. Por ello no es en absoluto descartable sino algo
mucho más que probable que sus cambios de estilo fuesen en cierta forma buscados por una necesidad
imperiosa de autotransformación personal y que estos resultasen prácticamente definitivos viviéndo cada uno
de ellos como la muerte o el final de una etapa musical, que daba paso al inicio o al nacimiento de otra
completamente distinta y renovada. Battiato no se sujetó nunca a ningún perfil predefinido concreto, sino
que fue absolutamente libre para trabajar en cualquier registro en todo momento.

El regente de casa VIIIª, Neptuno, situado en casa IIIª regida por Venus, que se encuentra en el Mediocielo
unido a la presencia junto al Ascenente de Plutón, regente de la casa IVª le proporciona el gusto más que
conocido, ya que no solo no lo ocultó nunca sino que casi se convirtió en apostol y apologista público de la
meditación y la búsqueda de la propia esencia personal a través de prácticas como la introspección y el tratar
de penetrar hasta las raíces más profundas para extraer lo que está escondido en cada uno de nosotros, el
inconsciente, lo no visible en una continua búsqueda de respuesta a las grandes preguntas trascendentes del
ser humano, también nos revela su facilidad para escribir sus tan extrañas, inusuales y en no pocas
ocasiones místicas letras.
Sol y Mercurio en casa IXª, en Aries le otorgan una poderosa fuerza y energía creativas que le convierten de
facto en un pionero explorador, que jamás se detiene en su avance y aspiración de conocer y experimentar
mundos nuevos distantes, reales a través del viaje físico y mentales a través de la filosofía.
A la edad de 20 años, se independiza de su familia, y se muda a Milán. Ya para 1968 obtiene su primer
contrato musical y comienza cantando versiones de canciones pop. Por esa época graba el tema romántico È
l'amore, con el que logra cierto reconocimiento. En la década de los setenta, conoce al músico experimental
Juri Camisasca, y colabora con él en la agrupación “Osage Tribe”, una banda italiana de rock psicodélico y
progresivo. Paralelamente, como solista, lanza el álbum de ciencia-ficción La convenzione paranoia (71),
considerado por muchos el mejor rock progresivo de los 70 en Italia. Desde 1971, Battiato se dedicó a
experimentar con la música electrónica, produciendo una serie de LPs que durante su presentación pasaron
desapercibidos, pero que hoy en día son considerados discos de culto por muchos. En un inicio, Battiato
grabó materiales de rock progresivo con énfasis en los vocales, y a través de todo un proceso fue variando su
música hasta llegar a volverse más conceptual y minimalista. Su segundo LP, Fetus (71), fue censurado por la
imagen de su carátula. Un año más tarde presenta el LP Pollution (72). Poco tiempo después aparece los
LP's Sulle corde di Aries (73), Clic (74), M.elle "Le Gladiator" (75) y también ese mismo año el LP recopilatorio
Feed back. En 1975 cambia de compañía discográfica a "Dischi Ricordi". Con este nuevo contrato publica los
LPs Battiato (75), Juke Box (76), y L'Egitto prima delle sabbie (77). Con este disco, Franco Battiato ganó el
"Premio Stockhausen" como “Mejor Música Contemporánea”. En 1977, rompe relaciones con la discográfica
Ricordi, y firma con EMI.

Franco Battiato - Vía Láctea:


https://youtu.be/9iKp6bN4zvQ

Franco Battiato – Nómadas:


https://youtu.be/BtiDzxE5hLg

Pasados los primeros años de los 70, dedicados a la música electrónica y experimental (Fetus, Pollution),
Battiato hizo su primera incursión en otros sonidos con discos como Sulle corde di Aries, Clic y Mademoiselle
le gladiator, un collage musical en donde da rienda suelta a su vocación más puntera y radical.

Su "período enfadado" de búsqueda y experimentación pertenece a la segunda mitad de los años 70, con
discos más atrevidos para Ricordi. Este periodo finaliza con la publicación de L'era del cinghiale bianco,
Patriots, La voce del padrone y L' arca di Noè, albumes que lo encumbraron y elevaron al estatus de estrella
de rock, con grandes ventas.

Para contrarrestar su desencaminada postura terrenal, Battiato se dedicó a sus mitos celestiales y a ampliar
su conocimiento de la naturaleza, a través de las antiguas enseñanzas de la cultura Sufí. Incluso empezó a
publicar libros de esoterismo, con su pequeña editorial L'Ottava en la que publica toda la obra del místico de
origen ruso G.I. Gurdjieff.

Con su primera ópera, Genesi, en 1987, empezó una doble carrera usando lenguajes musicales a otro nivel.
Gilgamesh, en 1982, es su segunda ópera, más madura que la anterior. Entre finales de los ‘80 y principios
de la década del ‘90, llegaron discos como Fisiognomica, el directo Giubbe rosse y Come un camello in una
grondaia, que incluye, entre otras piezas, la ligera interpretación de cuatro líderes románticos como son
Beethoven, Brahms, Wagner y Martin-Berlioz, y Cafè de la Paix, un titulo con el que vuelve a homenajear
indirectamente a G.I. Gurdjieff.

Franco Battiato – Genesi:


https://youtu.be/vYvseBPiaUA?list=PLo6cU3gvxuvkpmr0XqO0G8sVNMKIzTBbg

Franco Battiato inicia la década de los 90 componiendo la música para la pelicula Benvenuto Cellini y con la
producción del álbum Come un cammello in una grondaia (91). Dos años después aparece el álbum Caffè de
la Paix, y en 1994 sale a la venta un álbum en vivo titulado Unprotected. En 1990, inicia otra experimentación,
esta vez en el área de la pintura, bajo el seudónimo de “Süphan Barzani”.

En 1995 Battiato comienza una intensa colaboración con el filósofo Manlio Sgalambro, que escribió el texto
para la ópera Il cavaliere dell'Intelletto, dedicada al rey sueco Frederick II. Juntos compusieron la primera
canción del álbum, L’ombrello e la machina da cucire.

Franco Battiato – L’esistenza di Dio:


https://youtu.be/sftN-MxS-Ic

L'Imboscata, realizado en 1996, fue el primer paso en la nueva época que comenzó con la compañía
discográfica Polygram (ahora Universal Music). En 1997, llevó a cabo la dirección de 'Gli Schopenhauer', una
comedia pesimista de Sgalambro. En 1998 realizó Gommalacca -contenía el gran hit "Shock in my town"-, un
álbum que continuaba el proyecto musical que empezó con L'Imboscata, y que enriqueció sus sonidos más
duros.

En 1999 lanzó Fleurs, un disco en el que Battiato adaptó 10 canciones de otros autores, y que incluía dos
canciones nuevas, "La canzone dell' amore perduto/Ruby Tuesday".

En 2000, dentro del Maggio Musicale Fiorentino, tuvo lugar el debut de su pieza de danza Campi magnetici,
que grabó con Sony. Ese mismo año participó del 'Festival de Música Sagrada', donde conoció al Dalai Lama.

Para Columbia Sony Music realizó, en 2001, el álbum de pop Ferro battuto. En 2002 publicó Fleurs 3, en el
que figuraban 11 versiones y una nueva canción. En el mismo período escribió y dirigió su primera película:
Perduto Amor, estrenada en mayo de 2003, que relata la vida de un siciliano que crece entre los años 50 y
60, y por la que ganó el premio "Nastro d' Argento" al mejor director nobel en 2004. Poco tiempo después
presenta su segunda producción cinematográfica titulada “Musikanten”, la cual recibió una dura crítica por
parte de los especialistas.

En 2003 publicó Last Summer Dance, un CD doble grabado durante su último tour de 2003. Un año más
tarde lanzó Dieci Stratagemmi que inmediatamente se coló en la lista de éxitos.

Por si hubiera nuevos retos que enfrentar, Battiato se puso al frente del programa de televisión 'Bitte Keine
Reklame', para Rai Futura, en la que invitados poco habituales hablaban sobre música, espiritualidad, danza,
arte y filosofía.
En Septiembre de 2005, participó en el Festival de Cine de Venecia, en la sección "Orizzonti", con su nueva
película "Musikanten", que contó con las participaciones de Alejandro Jodorowsky, Sonia Bergamasco y
Fabrizio Gifuni. En 2007 grabó “Il Vuoto” con Universal, y filmó "Nothing is as it seems".

El 14 de noviembre 2008 sale a la venta "Fleurs 2", con la participación de Anne Ducros, Antony Hegarty
(Antony and The Johnsons) y Juri Camisasca. El álbum incluye, además de las 10 canciones de otros autores
conocidos, los inéditos "Todo el universo obedece al amor" interpretada por Carmen Consoli y la muy
personal "L’ Addio", dedicado a Juni Ruso.

En 2009, publica "Inneres Auge", "El ojo interior", un álbum de covers que cubren todo el período de los años
ochenta, pop-electrónicos. Álbumes como "Lost Horizons" y "Mundos lejanos" son revisitados con una
sofisticada sensibilidad. Lejos de tratarse sólo de un álbum de covers, la canción que da título al álbum, junto
con un nuevo single "U Cuntu" y "Tibet" (publicado sólo en digital antes) es un grito de protesta contra el
deterioro y la decadencia de la humanidad, partiendo de la situación política italiana hasta el Tibet.

En 2011, por encargo de la ciudad de Cosenza / Teatro Rendano Battiato compone Telesio, su cuarta ópera,
con libreto de Manlio Sgalambro.

En 2012 se conoce su última obra, "Ábrete Sésamo" (Universal Music), y en marzo de 2013 publica su versión
en castellano.

Franco Battiato
Una vida en Imágenes
Entrevista (2011) (Sobre G.I. Gurdjieff)

Una significativa entrevista a Franco Battiato, centrada sobre una figura que claramente el ama desde
siempre, George Ivanovitch Gurdjieff, de los más influyentes maestros en la historia del esoterismo
contemporáneo.

George Ivanovitch Gurdjieff, vivió a caballo entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX,
entre el Oriente del cual proviene, donde obtuvo su conocimiento, y el Occidente. Al principio educado por
sacerdotes ortodoxos, en 1884 comenzó a explorar otras tradiciones espirituales, en particular la sufí.
Entre el 1887 y el 1907 se sitúan los “veinte años faltantes” en la biografía de Gurdjieff.

Se sabe que con otros amigos formó un grupo llamado los “Buscadores de la verdad”, realizó numerosos
viajes que lo llevaron del Medio Oriente a la India, del Asia Central al Tíbet, visitando monasterios y centros
religiosos, y buscando una misteriosa “Hermandad de Sarmoung”, de la cual había encontrado una referencia en
1886.

La enseñanza fundamental de Gurdjieff es que la vida humana es vivida en un estado de vigilia aparente,
próxima al sueño. Para trascender el estado de sueño (o de soñar) elaboró un trabajo específico sobre sí
mismo con el fin de obtener un nivel superior de vitalidad y conciencia.

Después de haber atraído un consistente número de alumnos y discípulos, entre los cuales estaban personas de
una cierta relevancia, fundó el Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre. Gurdjieff también fue conocido
como maestro de danzas sagradas.

Con los años, la enseñanza de Gurdjieff influyo en diversos personajes notables de la cultura y de la literatura:
entre estos el más grande arquitecto estadounidense del siglo XX, Frank Lloyd y la escritora Pamela
Lyndon Travers, notable por haber creado el personaje de Mary Poppins y René Daumal, escritor francés.
Entre los discípulos actuales más notables, el director teatral inglés Peter Brook, cuya película “Encuentros
con hombres notables” y su autobiografía “Los hilos del tiempo” traen un amplio testimonio de su
cercanía con la enseñanza de Gurdjieff, y el cantante y director Franco Battiato.

Pregunta:

Gurdjieff es un personaje de los contornos novelescos, lleno de misterio y cargado de sugestión a


los ojos de los occidentales. También por el hecho mismo de provenir de Asia. Esto lo convierte un poco en un
precursor de personajes como Osho o de los movimientos de estilo new-age. Este exotismo juega un
papel fundamental en la influencia y de personajes análogos?

Franco Battiato:

Diría que no, porque normalmente cuando se habla de esoterismo o bien de new-age, se habla siempre de
algo cercano a la estafa. Gurdjieff era todo excepto un charlatán. Cuando se usa el término “personaje”
causamos un daño. Debemos leer sus libros, después si es interesante bien, sino nada. Existe un libro
fundamental que se llama “Fragmentos de una enseñanza desconocida”, o bien otros que he publicado
yo, por ejemplo “Opiniones sobre un mundo real”, se trata de encuentros entre Gurdjieff y sus alumnos y por lo
tanto hay preguntas y respuestas, sobre las cuales uno se hace una idea exacta.

Pregunta:

Mire, permanezcamos sobre el paralelo con la new-age. Una diversidad fundamental es que las posiciones de
Gurdjieff no tienen nada de tranquilizador, llegando a negar la supervivencia del alma individual a la muerte
física, a menos que no se haya conseguido un alto nivel de conciencia. Es de veras una particularidad de Gurdjieff,
o las interpretaciones de otras enseñanzas pecan de optimistas.

Franco Battiato:

No, bueno, mira, basta leer el “Libro tibetano de los muertos” para ser aterrorizados… Con seguridad todos tenemos
un alma, solo que cada uno juega un papel, como en los escenarios. Inmediatamente después de la muerte, si se
tiene un grado de conciencia elevado, te va mejor que otros que no la han profundizado y desarrollado.

Pregunta:

La actitud de Gurdjieff con respecto al dinero y los modos de ganarlo es muy desenvuelta, por no decir
despreocupada. De ahí la acusación de no ser de veras una figura espiritual. No es paradójico que la
acusación venga de un mundo como el nuestro que tiende a mercantilizar todo hasta pretender patentar
el ADN humano?

Franco Battiato:

Y tanto. Pero generalmente nuestro panorama es tan increíblemente acusatorio… es fácil criticar a los otros. Y
este es también un vicio itálico.

Tenemos que verlo con nosotros mismos. Aquí no se trata de que yo este defendiendo a Gurdjieff porque cada
uno se hace una idea de las cosas del mundo, de lo que lee, de las cosas en las que cree.Pero quizás
deberíamos empezar a entender que somos una personalidad de paso y que dentro de nosotros hay otra
conciencia más profunda y que es aquella a la que deberíamos mirar.
Pregunta:

Mire Battiato, al mismo tiempo Gurdjieff muestra bastante orgulloso su habilidad de hacer dinero, considerándola
una demostración de capacidad de comprender las diversas situaciones, sea sobre el plano material como en el
psicológico. Es una pequeña vanidad o el intento siempre es exclusivamente didáctico?

Franco Battiato:

Bueno, profundizando la figura de Gurdjieff entonces uno entiende que hay algo más. Una persona que
lo conoció muy bien, que fue uno de sus alumnos, era un notario; fue a visitar a Gurdjieff en Paris y en
algún momento Gurdjieff cogió la pasta con las manos y se la puso sobre el plato. “Come, vamos”. Él se quedó
asqueado. Se levantó y se fue a casa y le dijo: “No quiero ver jamás a este individuo”. Después de una
semana se convirtió en su alumno. Saque sus conclusiones.

Pregunta:

El asunto fundamental de Gurdjieff es que los seres humanos viven en un estado de duermevela,
completamente esclavos de sus automatismos psíquicos.

Franco Battiato:

Sí, pero en realidad la gente es arrastrada por sus pensamientos. Caminan por la calle, no se dan cuenta de
que tienen un cuerpo, esquivan los coches porque tenemos un centro motor más despierto que nuestro
sueño, por tanto no nos deja tener accidentes. No se acuerdan de lo que han dicho unos minutos antes. Vivimos
absolutamente en el sueño. No estamos capacitados para ejercer la atención hacia nuestro cuerpo, hacia lo
que entra y lo que sale. De gobernar los pensamientos. Tenemos muchos defectos. No estamos capacitados
para soportar una crítica. Una fragilidad que es realmente desalentadora.

Pregunta:

Gurdjieff habla explícitamente de automatismos psíquicos. Pero también el razonamiento, desde su punto de vista
no sería de ninguna ayuda, en cuanta actividad puramente cerebral. La conclusión sería que la Iluminación
no ha iluminado nada.

Franco Battiato:

Bueno, esto es muy cierto. Hasta que una persona no haya estudiado su ser realmente bien, creo que
no puede tener idea de lo que significa “claridad mental”. No puede entenderlo, porque en el momento en que te
pones a hacerlo, a intentar una meditación, en la manera oriental del término, luego a sentarse solo por veinte
minutos…la gente tiene miedo de estar con ellos mismos.

Entrevista sobre G.I. Gurdjieff


Battiato, sin embargo, no se conformó con habitar el patio trasero de la vanguardia musical. Fue el primer
artista italiano —antes que gigantes como Vasco Rossi o Lucio Dalla— que vendió un millón de copias con La
voce del Padrone (1981). Desde entonces, Battiato se convirtió en un cuerpo extraño de la música capaz de
arreglar una sobremesa familiar que terminaba convirtiendo el salón de casa en una pista de baile. “È gira
tutto intorno alla stanza mentre si danza”, pedía en Voglio vederti danzare (L’arca di Noe, 1982). O de unir en
un mismo concierto a padres e hijos que normalmente no tenían nada que decirse, a viejos arqueólogos de la
vanguardia musical y a niños bien que se desgañitaban coreando letras de canciones que nunca llegaron a
comprender del todo. Algo que, bien mirado, quizá tampoco tuviese ninguna importancia.

Battiato en un concierto en Milán en 2013

Battiato escribía, a veces, a la manera automática de los surrealistas. Stefano Senardi, presidente de
PolyGram, que arrebató al músico a EMI después de 30 años y grabó con él tres discos
(L’Imboscata, Gommalacca y Fleurs), resumía así en un reportaje en EL PAÍS en 2020, las esencias
de la visión artística de su amigo: “No le gusta explicar las cosas. Prefiere que se entiendan a través
de los discos. El acercamiento a su arte se puede hacer a muchos niveles: instintivo, epidérmico,
intelectual, religioso, de estudio del sonido, de la manera de cantar como en el álbum de
versiones Fleurs (1999). Eso sin hablar de sus textos. En L’Era del cinghiale bianco cita la invasión
de Afganistán, las migraciones, las mutaciones sociales. Es muy raro encontrar a un artista que
pueda ser saboreado, entendido y consumido a tantos niveles”.

Battiato contaba poco de sí mismo. Respondía con evasivas o ironía a las preguntas sobre su vida
íntima, aunque siempre estuvo muy ligado a compañeros de viaje como el filósofo y compositor de
muchas de sus letras, Manlio Sgalambro. Dejó escrito en sus canciones, eso sí, que prefiere las
uvas pasas a Vivaldi, la ensalada a Beethoven y a Sinatra. También que no le gustaba la New Wave
italiana, que buscaba desesperadamente ese centro de gravedad permanente del místico armenio
George Gurdjieff y que sus deseos y los nuestros, por más que pasen los años, jamás envejecerán.

Gracias a “La voce del padrone” alcanzamos a comprender que la paloma de Caetano Veloso cantaba
también para invocar “la ira funesta de los refugiados afganos que se trasladaron a los confines de Irán” y
descubrieron ese extraño “deseo mítico de las prostitutas libias”.

Franco Battiato, cantautor siciliano, retrato, Torino, Italy, 2010.


(Photo by Leonardo Cendamo/Getty Images)LEONARDO CENDAMO / GETTY

El 17 de septiembre de 2017 el teatro romano de Catania asistió al concierto final de Battiato. Dos años antes,
durante una actuación en Bari, sufrió una rotura de fémur de la que le costó recuperarse. Ahí empezaron a
circular rumores sobre su estado de salud. A aquella actuación debían acompañarla otras cuatro. Nadie sabe
si fue casualidad que esa despedida a la francesa tuviese lugar en la ciudad que le vio dar los primeros
pasos. Pero no se supo nada más de él hasta que el año pasado lanzó al mercado Toreneremo ancora,
grabado con la Royal Philharmonic y construido a base de viejas canciones y un solo nuevo tema que parecía
anunciar algo. “La vida no termina. Es como el sueño. El nacimiento como el despertar. Hasta que no seamos
libres, regresaremos otra vez”.

Esta vez su mánager aseguró que sería su último baile. Pero como cantaba en Mondi Lontanissimi (1985), es
posible que en su música no exista ya el tiempo ni el espacio. “Nada me calma como internarme en el
desierto, sentirme habitante de una casa universal, el mejor refugio para el alma”, aseguraba en una
entrevista en EL PAÍS en 2013, en uno de sus múltiples pasos por España. “Lo único que me falta es un buen
pasaje. Una buena muerte”, añadía para cerrar la conversación. Pero Battiato creía fervientemente en la
reencarnación. “Es de idiotas pensar que venimos del mono”, aseguró en una ocasión“. De modo que si ven a
una paloma, a un jabalí blanco o a cualquiera de sus extraordinarios personajes, seguro que encontrarán ahí
una parte de él.

Franco Battiato, en una actuación en 2007 en Madrid. EFE


El músico italiano Franco Battiato, según comunicaron medios italianos, ha fallecido en Sicilia a los
76 años. El compositor llevaba un largo período alejado de la escena a consecuencia de una
enfermedad.

Battiato está considerado un compositor relevante de la música italiana con obras atemporales como
'Centro de gravedad permanente' 'Voglio vederti danzare' o 'La cura'. En el transcurso de su prolífica
carrera, Battiato ha hecho también incursiones en el cine y la pintura.

El último concierto celebrado por el artista se remonta al 17 de septiembre de 2017, en el Teatro


Romano de Catania y posteriormente tuvo que ser suspendida su gira por motivos de salud. Poco
antes del retiro oficial, en agosto de 2019, se lanzó su último álbum, 'Volveremos de nuevo'.

Nacido el 23 de marzo de 1945 en Riposto, en la provincia de Catania, Battiato se trasladó a Milán


en la primera mitad de la década de 1960 para intentar una carrera como profesional en el mundo de
la música. Después de sus primeros trabajos con Giorgio Gaber y Ombretta Colli, debutó como
solista de Bla-Bla de Pino Massara con los álbumes "Fetus" y "Pollution".

Músico intuitivo y poco técnico, Battiato hizo sus primeros ascensos sonoros con discos como 'Sulle
corde di Aries' (1973), 'Clic' (1974) y 'Mademoiselle le gladiateur' (1975).

En España, Franco Battiato tiene una merecida reputación con varios álbumes publicados como
Battiato en español (1987), el doble Battiato collection: 29 temas en español (1996) y la recopilación
La estación de los amores (2005).

Siempre en búsqueda del centro de gravedad permanente

Battiato fue uno de los artistas más eclécticos y originales de Italia, un cosmonauta casi místico que
probó con todo tipo de sonidos, explorando más allá aquel "centro de gravedad permanente" que
tanto buscó.

El cantautor dejó la música en 2017 a su propio estilo, de forma críptica: sin despedidas formales ni
dando grandes detalles sobre las razones que le llevaron a ello. Todo comenzó con una caída que le
postró en una "larga convalecencia", según indicó su productora.
Battiato tenía el aire de una contradicción: su rostro adusto, con esa gran nariz y unos gruesos
cristales que enmarcaban sus ojos, escondía un maestro sin miedo que tocó todo tipo de música,
desde el rock a la étnica, y deambuló por la pintura y hasta el cine.

Nacido a faldas de un volcán, el Etna, el Battiato veinteañero dejó su Sicilia natal tras la muerte de
su padre, camionero, y se asentó en Milán, la gran capital económica y artística del país, donde
conectó con la música y con su generación.

Los orígenes de su éxito sin embargo se remontan a la década de 1970, cuando el siciliano se sumó
activamente a las corrientes de experimentación europeas y logró publicar sus primeros discos:
"Fetus (1971), Pollution (1972) o "Sulle corde di Aries" (1973).

El ritmo de su producción es frenético desde sus comienzos, pero sería el decenio siguiente, los
Ochenta, el que le haría objeto de veneración en todo el mundo, un éxito pronosticado por su triunfo
en el Festival de Sanremo con "Per Elisa".

En 1981 publica "La voce del padrone", que incluye una de sus canciones más aclamadas y
populares, "Centro di gravità permanente", un tema que asentó para siempre su estilo incógnito, de
letra profunda que baila con acordes electrónicos y tribales.

Un año después llegaría "L'arca di Noè" y otra de sus canciones más recordadas, "Voglio vederti
danzare". Luego sería el turno de "Orizzonti perduti" (1983), "Mondi lontanissimi" (1985) o "Echoes
os sufi dances" (1985).

El cantautor husmeaba en profundos abismos y galaxias lejanas, mientras se zambullía en la música


sacra con su éxito "Genesi" (1987), un tema a tres voces -soprano, tenor y barítono- con letra en
sánscrito, persa o griego.

El binomio "experimentación + electrónica + música culta" estaba trazado y seguiría a lo largo de


toda su dilatada carrera. El músico era en realidad un "monje cantor" de la Modernidad que se
imbuía con frecuencia en los textos de místicos como San Juan de la Cruz y Santa Teresa.

En los noventa, entre discos pop y música clásica, entra en el mundo del cine con la banda de la
película "Una vita scellerata".

En 1991 publica "Come un cammello in una grondaia", con versiones de Wagner, Beethoven o
Brahms y el tema "Povera patria", que rápido se convierte en himno protesta, al tiempo que trabaja
en su segunda obra lírica, "Gilgamesh", estrenada con ovación en la Ópera de Roma.
Con el nuevo milenio Battiato, siempre camaleónico, se estrena como director de cine con "Perduto
amor", una cinta basada en su isla, Sicilia, en la que sobrevuela sus recuerdos de juventud con su
pensamiento metafísico.

Dos años después preparaba su segundo largometraje, "Musikanten", sobre los últimos días de vida
de Ludwig van Beethoven, y publica también un nuevo disco, "Ferro Battuto" (2001).

Muy apegado a su madre Grazia, muerta en 1994, la vida privada de Battiato siempre fue discreta.
Ni se casó ni tuvo hijos y compuso como un eremita en su casa de Milo, al calor de la roca volcánica.

En su nómina artística el cantautor no ignoró la política, tema que aborda en canciones como
"Bandiera bianca" o "Radio Varsavia", como opositor del "berlusconismo". Además fue
consejero de Turismo y Espectáculos en el gobierno regional de Sicilia en 2012, en manos
del centroizquierda.

Termina cesado después de llamar "putas" a las parlamentarias italianas en la Eurocámara y


de arremeter contra toda la clase política de su país.

Sus canciones han sido traducidas a numerosos idiomas, también al español. Su último
disco salió en 2019, con catorce versiones sinfónicas de algunos de sus himnos más
recordados, y un inédito.

Sonaba de hecho a despedida, aunque su título vaticinaba lo contrario: "Torneremo ancora"


(regresaremos de nuevo), una promesa que no ha cumplido, aunque en realidad el maestro
nunca se irá del todo.

https://youtu.be/qHCF9pYsr9M

https://youtu.be/cLJp-YJeuzc

https://youtu.be/x0CozytSibQ

https://youtu.be/GxaNPUQqGEU

Fuente: El País
Muere Franco Battiato, el humanista del pop
El músico italiano, que ha muerto en Sicilia,
era uno de los creadores más versátiles, prolíficos y exitosos del pop europeo

Muere el compositor italiano Franco Battiato a los 76 años

 Muerte: Los misteriosos últimos tres años de Franco Battiato

Franco Battiato ha muerto a los 76 años en su villa de Milo (Sicilia). Un castillo que era un refugio y
un santuario, repleto de libros, de discos, de dibujos y cuadros, de maderas nobles y hasta una
capilla, de objetos fabulosos como él mismo, este músico irrepetible, interminable. Este hombre cuya
enorme obra es ejemplo máximo de todo lo que una canción de pop puede tener de creación
artística.

Interpretó, transgredió y jugó con tantos estilos de música a lo largo de tanto tiempo con resultados
tan elevados que las frases maximalistas propias de un obituario se van quedando cortas. ¿Es uno
de los músicos más importantes de Italia de la historia del pop? Es uno de los músicos más
importantes de Europa, y, de hecho, es un símbolo de la cultura europea moderna: iconoclasta,
misterioso, místico, único. Adjetivos que parecen creados para él.

El verbo está en presente: Battiato es. Su música nos acompaña, nos explica y complementa, es


espejo y es divertimento, es una filigrana y es toda una aventura, es física y metafísica, esa  música
luminosa que emana de un ingenio claro y profundo que también buscó apoyo en la tradición
popular, en lo más simple, que no sencillo, porque siempre fue, y será, un enigma que cada uno
desciframos de una manera distinta. Convencido de la inmortalidad humana y de la
reencarnación, Battiato es aún, pese a su muerte hoy por causas que la familia no ha comunicado.
Qué pena, Battiato, qué pena, y qué alivio esta música que nunca dejará de estar junto a nosotros,
esta música que nunca dejará de ser.

Imagen de archivo de Franco Battiato.

Fue este humanista un hombre elusivo que evitaba las multitudes, que nunca se prodigó en
sociedad, que se explicó a medias; devoto de las raíces de la cultura italiana y de su madre, a la que
ningún día dejó de recordar tras su muerte en 1994, según explicó. Nunca se casó, no tuvo hijos,
evitó hablar (y cantar) de política y cultivó unas pocas pero duraderas amistades. Vestía traje, era
vegano, aseguraba que caminaba por la calle con cuidado de no pisar una hormiga y practicaba la fe
cristiana y la meditación, cualidades todas ellas que combinaba con un simpático sentido del humor.

Sobre su salud y sobre su enfermedad solo había rumores desde que se retiró hace tres años. La
noticia de su muerte la ha dado el sacerdote jesuita Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica,
en un tuit en el que citaba unos versos de la canción La cura: "'Y te recuperarás de todas las
enfermedades. Porque eres un ser especial y yo te cuidaré'. Ciao, Franco Battiato".
"Nos dejó un Maestro. Uno de los más grandes compositores italianos. Único, inimitable siempre
buscando nuevas expresiones artísticas. Deja un legado perenne", ha recordado el ministro de
Cultura italiano, Dario Franceschini, tras conocer la noticia.

BATTIATO, LA CARRERA DE UN MAESTRO ETERNO

Franco Battiato nació el 23 de marzo de 1945 en Riposto (antes Jonia), en la provincia siciliana de


Catania. Su padre murió cuando él era aún joven, hecho que marcó su vida y su estrecha relación
con su madre. En 1964 se trasladó con ella a Roma y empezó a grabar canciones, pero donde
despegó su carrera musical, a la que se entregó por completo, fue en Milán, donde se instaló en
1967.

Entabló relaciones fructíferas con músicos de la escena milanesa y, pese a no ser un intérprete
virtuoso, sino un músico sobre todo intuitivo, empezó a evolucionar de estilo rápidamente, del pop a
la psicodelia y de la psicodelia a la estratosfera, siempre con una voraz actitud experimental.
Incorporaba con gran originalidad en sus canciones lenguajes tan variados como el rock progresivo,
la electrónica, el minimalismo, el folclore y hasta la música contemporánea y de vanguardia.

Durante las décadas de los años 70 y 80 grabó prácticamente un álbum al año, y además compuso
canciones para otros intérpretes. Toda esa producción no solo fue enorme, sino tremendamente
variada y rica en referencias musicales y artísticas en general (Aldous Huxley, Marcel Proust, Marcel
Duchamp, Georges Ivanovi Gurdjieff...), una gran obra construida junto a cómplices habituales como
el violinista Giusto Pio, el productor Angelo Carrara, la cantante Giuni Russo, el cantante Mino di
Martino, el músico Francesco Messina, el compositor y Roberto Cacciapaglia, o los filósofos Manlio
Sgalambro y Henri Thomasson, que escribieron letras para él.

Así que este músico complejo y tan difícil de encasillar, que gana el Festival de Sanremo con una de
sus composiciones, pero que también cultiva la amistad y la complicidad con Karlheinz Stockhausen,
autor de una obra intelectual y culta y desafiante, en 1981 lanza el disco de pop La voce del
padrone. E Italia se enamora de él, se siente retratada en esa poesía cubista y en esas melodías
ligeras y en esos sintetizadores que hacen frufrú, canta sin descanso la letra de Centro di gravità
permanente, o la de Bandiera bianca, o la de Cuccurucucù... Es, aún, siempre, uno de los mejores
discos de la música italiana moderna.

Sin descanso, Franco Battiato, ya una estrella, una estrella extraña que desdeñaba las tendencias
(el punk, la nueva ola), que no pertenecía a ninguna corriente ni a ninguna escena, que, en
definitiva, no se podía explicar con un eslogan publicitario, grababa sin descanso y con gran éxito
canciones románticas y existenciales y discos que elevaban el pop a una categoría artística.

El fenómeno comercial en Italia salta a Europa, también a España, donde Battiato alcanza enormes
cifras de ventas con las versiones en castellano de sus canciones más conocidas. Sin dejar de
cultivar ese pop tan especial que se sigue vendiendo por cientos de miles de ejemplares y que le
sirve a Italia un quinto puesto en el festival de Eurovisión de 1984, donde participó junto a Alice,
compuso también una ópera, Gilgamesh, estrenada en 1992 en la Ópera de Roma, y una sonata
para piano, Egipto antes de las arenas.

Las canciones adoptadas como himnos por Italia no dejaban de crecer: La cura es una de ellas, por
supuesto las nombradas de La voce del padrone, pero también E ti vengo a cercare, La stagiones
dell'amore, Voglio vederti danzare, Radio Varsavia...
Franco Battiato, el cantautor intelectual que creía en los ángeles y en la reencarnación

En los años 90 y en la primera década de este siglo, Battiato no dejó de producir todo tipo de
músicas, publicando álbumes sin cesar y componiendo para el cine, obra que compaginó con
la pintura, en la que se inició entonces.

Aficionado al teatro y a la actuación desde su juventud, hecho que se percibe en sus actuaciones en
directo y en sus videoclips, dirigió, además, dos películas, Perdutoamor (2003) y Musikanten
(2006).

Fuente: El Mundo