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La contradanza se originó en el viejo mundo, donde recibió el nombre de

“contry-dance” (contradanza). Nació en Escocia y después pasó a


Inglaterra donde adquirió más porte y elegancia. Mas tarde la
contradanza llegó a España y los conquistadores la trajeron a América.
En Colombia se dió a conocer hacia el año de 1810 convirtiéndose en
una danza extranjera de gran aceptación nacional en las clases sociales
más altas.

Características

La contradanza chocoana adquirió una estructura diferente a la original,


debido a la mezcla entre el negro y el blanco. En la coreografía de esta
danza hay figuras que son producto de la herencia europea como los
molinetes, la posición de los brazos, las vueltas, los movimientos de
cabeza (venias) los ochos y determinada elegancia al momento de
realizar los desplazamientos.

En el Chocó los amos y los religiosos obligaron a los negros a bailar. Una
de las características de este baile es que los bailarines se mantienen
unidos por las manos, bien sea en grupos o por parejas, se sueltan
únicamente cuando van a cambiar de pareja o para realizar los giros
correspondientes.

La contradanza chocoana es un baile de salón de tipo cortesano. Su


objetivo es pasar un rato agradable.
Traje típico

Mujeres: vestido de la región, falda ancha y larga, estampada en flores


o blanca. Blusa de boleros, cuello de ligero escote, manga al codo o tres
cuartos, de color blanco cuando la falda es de este color y en otro caso,
de cualquier color claro.

Hombres: Pantalón y camisa blancos, de camisa o franela de cualquier


color.

Atuendos: Los hombres usan sombreros característicos de la región y


las mujeres llevan pañuelo en la cabeza a manera de turbante; usan
adornos de collares vistosos y aretes grandes.
La afrocolombianidad más allá del folclor

La afrocolombianidad parece exaltarse en Colombia con demasiada


frecuencia por sus manifestaciones folclóricas más que por la
importancia de todo lo que representa esta comunidad para el país, su
historia y nuestra conformación como nación. Por eso, por ejemplo, los
esfuerzos recientes del Ministerio de Cultura se han enfocado en mostrar
que la afrocolombianidad es mucho más que algunos aspectos folclóricos
y que, por el contrario, tiene que ver con nuestra visión como país y
todo lo que representa dicha comunidad la cultura colombiana.
La afrocolombianidad parece exaltarse en Colombia con demasiada
frecuencia por sus manifestaciones folclóricas más que por la
importancia de todo lo que representa esta comunidad para el país, su
historia y nuestra conformación como nación. Por eso, por ejemplo, los
esfuerzos recientes del Ministerio de Cultura se han enfocado en mostrar
que la afrocolombianidad es mucho más que algunos aspectos folclóricos
y que, por el contrario, tiene que ver con nuestra visión como país y
todo lo que representa dicha comunidad la cultura colombiana.

Colombia es un país con una riqueza multicultural digna de destacarse,


por lo que también es considerado un país mestizo, es decir, una nación
cuya conformación racial es producto de la mezcla de diferentes
procedencias, tales como la indígena, la afrodescendiente, europea,
entre otras. Su conformación como nación, lejos de poderse atribuir
únicamente a una región del país, hace parte de un crisol de herencias
dentro de las que también se encuentra la afrocolombiana.

La afrocolombianidad es mucho más que un asunto musical, un código


de vestir y sentir diferentes de quienes pertenecen a ella, sino también
una parte integral de nuestra historia.
Bailes típicos afrocolombianos

Colombia cuenta con una rica cultura de la cual hacen parte las danzas
folclóricas del pueblo afrocolombiano. Estas son algunas danzas o bailes
típicos:

 La Mazurca Campesina:

Las parejas se presentan enfrentadas en calle, las mujeres a la izquierda


del espectador y los varones a la derecha del mismo. Las mujeres
marcan un ligero balanceo en el lugar, con movimiento de polleras bien
desplegadas. Un saludo al compañero con una leve inclinación y
adelantando el pie derecho, tomando la pollera con ambas manos. Los
varones realizaran el mismo movimiento pero llevando su mano derecha
hacia el pecho y bajándola seguidamente.

 El Bunde chocoano:

Es un tipo de Música folclórica de Colombia y Panamá. Se trata de una


danza cuya coreografía difiere del currulao a pesar de ser interpretado
con los mismos instrumentos. Como ritmo y musical ancestral propia de
los nativos de América está muy extendido entre las comunidades
originarias como Catios y Embera, descendientes directos de la cultura
indígena americana conocida como Tumaco. Los afrocolombianos la
aprendieron de los nativos americanos cuando, como esclavos negros
durante la Colonia, escapaban y se refugiaban en regiones apartadas y
eran recibidos con hospitalidad por los nativos americanos del litoral
pacifico.

Numerosas canciones del repertorio del litoral, que son cantos de folclor
lúdico o rondas de juego, se bautizan con el nombre de bundes, tales
como: “El chocolate”, “El punto”, “El trapicherito”, “El florón”, “El
pelusa”, “Jugar con mi tía”, “Adiós tía Coti” y “El laurel”.

 El Mapale:

El Mapale es una danza traída a Cartagena de Indias, ciudad por


excelencia del caribe colombiano, por los negros de Guinea. Es un baile
de parejas sueltas que se mueven con movimientos frenéticos y
eróticos, basados en saltos, caídas, zarandeos, fugas y enfrentamientos
entre la mujer y el hombre. La palabra Mapale se refiere a un pescado.

 La Cumbia:

Es un ritmo y un baile folclórico autóctono de la costa caribeña de


Colombia con variantes de carácter igualmente folclórico en Panamá. La
cumbia surge del sincretismo musical y cultural de los indígenas, de los
negros y de los europeos en la región del delta del río Magdalena.Es
muy popular en distintos países latinoamericanos, donde ha seguido
distintas adaptaciones como la cumbia venezolana, cumbia uruguaya,
cumbia salvadoreña, cumbia chilena, cumbia ecuatoriana, cumbia
mexicana, cumbia peruana, cumbia argentina, cumbia villera, entre
algunas otras.

 Bullerengue:

El Bullerengue, es una música y danza de la costa atlántica de Colombia


y la provincia de Darién, en Panamá, ejecutada por los actuales
descendientes de los cimarrones que habitaron estas regiones. El
Bullerengue forma parte de los llamados “bailes cantaos”, donde
también se encuentran ritmos como la tambora, la guacherna, el
chandé, la tuna tambora (interpretada en la zona minera de Cáceres -
Antioquia), el congo, el son de negros y el pajarito entre otros.

 El Cerecece:

Es tradicional de mineros afrodescendientes de la región de Zaragoza


(Antioquia). Al parecer fue asimilado de las danzas del litoral caribeño
por esclavos que trabajaban en los socavones del oro en el norte de
Antioquia durante la época colonial. Su temática describe el trabajo en
las minas de aluvión.

 El Abozao:
Es una danza y ritmo típico del Chocó. Se origina en la cuenca del río
Atrato, como expresión preferencialmente instrumental, y forma parte
del repertorio festivo cuya ejecución se ejecuta con chirimía. La
coreografía se traza como un juego de incitaciones mutuas entre el
hombre y la mujer, terminando con un cara a cara erótico.

 La Caderona:

Es un ritmo-canto y baile cuya coreografía representa la supervivencia


de los antiguos landós, vacunaos, o la danza de vientre, tradicional
entre los esclavos africanos. Se interpreta con los mismos instrumentos
de las danzas anteriores.

 El Currulao:

Es la danza por excelencia de las comunidades afro colombianas del


litoral del Pacífico. Recoge características que sintetizan las herencias
africanas de los esclavos traídos en la época colonial para las labores de
minería adelantadas en las cuencas de los ríos del occidente del
territorio. En la ejecución del currulao es posible observar características
propias de un rito impregnado de fuerza ancestral e inclusive mágica. Se
baila en pareja suelta, teniendo una temática amorosa y siendo de
naturaleza ritual. Los movimientos de los danzarines son ágiles y
vigorosos; en el hombre adquieren por momentos una gran fuerza, sin
desmedro de la armonía.

 El Berebú:

Danza que emplea los mismos pasos y algunas de las figuras de la


coreografía del currulao. En ella el hombre efectúa movimientos más
libres y desempeña un papel menos riguroso, debido a que el énfasis del
baile recae en el canto.

 La Juga:

Por lo general esta danza hace parte de las festividades de Navidad y


Año Nuevo. Teniendo como fondo una representación del pesebre, los
bailarines se distribuyen en filas para efectuar rutinas en las que
predominan las vueltas, los cambios y los cruces de las parejas.

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