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Introducción

Tradición es una palabra procedente del vocablo latín traditio, y éste a su vez
del verbo tradere, que significa entregar o transmitir. La tradición es la
transmisión de costumbres, comportamientos, recuerdos, símbolos,
creencias, leyendas, para las personas de una comunidad, y lo que es
Transmitido se convierte en parte de la cultura.

Para que algo sea establecido como una tradición se necesita mucho tiempo,
de manera que se cree el hábito. Las diferentes culturas e incluso las
diferentes familias tienen diferentes tradiciones.

Los seres humanos creamos cultura. Nuestras formas de pensar, de sentir y


de actuar, la lengua que hablamos, nuestras creencias, la comida y el arte,
son algunas expresiones de nuestra cultura. Existen diferencias entre las
culturas, etnias y costumbres pero hay que respetarlas.

Por lo general no estamos familiarizados con los hábitos y costumbres de la


gente que en los tiempos bíblicos vivía en el Medio Oriente y en el mundo
Mediterráneo. La manera en que esta gente vivía, viajaba, se vestía, cultivaba
la tierra, cocinaba, comía, trabajaba y adoraba, a veces nos parece muy
extraña. Estamos separados de esta gente por miles de millas (el LAPSO DE
DISTANCIA) y por miles de años (el LAPSO DE TIEMPO).

 (LAPSO DE DISTANCIA) –Supongamos que fueras por un año a Inglaterra, a


Francia, a Alemania o a España. ¿Crees que encontrarías que las personas
viven de una manera algo diferente de lo que estás acostumbrado?

 (LAPSO DE TIEMPO)—Supongamos que pudieras entrar en una máquina del


tiempo y retroceder 250 años, a la época en que nuestro país fue colonizado.
¿Piensas que verías algunas diferencias en las costumbres y estilos de vida?

 ¿Te imaginas cómo sería la vida sin autos, aviones, tractores, bicicletas,
televisión, radio, computadores, periódicos, teléfonos, imprenta,
refrigeradores, bebidas (soda), restaurantes de comida rápida, ascensores,
relojes pulsera, pañales desechables, biberones y máquinas de lavar?
¿Podrías sobrevivir? En la Biblia leemos sobre hombres y mujeres que no
tenían ninguna de estas cosas y, sin embargo, tenían que comunicar, viajar,
ver la hora, comer, lavar y criar a los hijos tal como nosotros hoy. Ellos hacían
todas esas cosas sin las “comodidades modernas” de las cuales dependemos
diariamente.

En esta tarde veremos algunas costumbres que se encuentran en la biblia.


Muchos pasajes de las escrituras adquieren un vivo significado cuando
comenzamos a entender algunas de las costumbres.
Versículos donde aparecen costumbres
Juan 19:40:

Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias


aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos.

Marcos 7: 3-5

Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los


ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.
 
Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay
que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de
los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.
 
Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no
andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con
manos inmundas?

Jueces 2:19

Pero acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás y se corrompían aún
más que sus padres, siguiendo a otros dioses, sirviéndoles e inclinándose
ante ellos; no dejaban sus costumbres ni su camino obstinado.

2 reyes 17:8

Y anduvieron en las costumbres de las naciones que el SEÑOR había arrojado


de delante de los hijos de Israel, y {en las costumbres} de los reyes de Israel
que ellos habían introducido.

2 reyes 17:34

Hasta el día de hoy siguen haciendo conforme a sus antiguas costumbres. No


temen al SEÑOR, ni siguen sus estatutos ni sus ordenanzas ni la ley ni el
mandamiento que el SEÑOR había ordenado a los hijos de Jacob, a quien
puso el nombre de Israel.
Costumbres en la biblia

1. RASGAR LOS VESTIDOS

Supongamos que vas a la ciudad con tu familia para disfrutar de una buena
comida en un buen restaurante. Después de disfrutar de la conversación de
sobremesa, dejas el restaurante, te subes al auto y te diriges a casa. Al
acercarte a tu calle, descubres que el camino está bloqueado y a la distancia
puedes ver luces intermitentes. Estacionas en un lugar cercano y comienzas a
caminar a tu casa. Puedes ver a lo lejos la bomba de incendios y comienzas a
darte cuenta de que algo serio sucede. Puedes ver las llamas que suben al cielo
oscuro. ¿De quién es la casa? Al acercarte, tus peores temores se cumplen
cuando ves que es tu propia casa la que se está incendiando y que todas tus
posesiones están siendo devoradas por las llamas. SI ESTO LLEGARA A
SUCEDERTE ALGUNA VEZ, ¿QUÉ CREES QUE HARÍAS? Si estuvieras viviendo en
los tiempos bíblicos, probablemente RASGARÍAS TUS VESTIDOS.

Por ejemplo,

 Rubén “rasgó sus prendas de vestir” al enterarse de que habían vendido


como esclavo a su hermano José y que no podría liberarlo, como tenía
pensado.
 Su padre, Jacob, “rasgó sus mantos” porque creyó que a José lo había
devorado un animal salvaje (Gén. 37:18-35).
 Job rasgó su vestidura cuando le dijeron que todos sus hijos habían
muerto (Job 1:18-20).
 Un mensajero “con sus prendas de vestir rasgadas” le comunicó al sumo
sacerdote Elí que los israelitas habían perdido la batalla, que sus dos hijos
habían muerto y que el enemigo se había llevado el arca del pacto
(1 Sam. 4:12-17).
 Josías “rasgó sus prendas de vestir” cuando escuchó la lectura de la Ley y
se dio cuenta de los errores que había cometido el pueblo (2 Rey. 22:8-
13).

El rasgar los vestidos para los judíos era una demostración externa de aflicción
y pesar por algún desastre o calamidad. También era una señal de profundo
dolor y desconsuelo por alguien que había muerto. A veces indicaba una santa
indignación (una IRA justa) contra el pecado y lo que es contrario a la Palabra de
Dios.

2. Rut 4:7-8

Una de las costumbres más extrañas en la cultura judía se encuentra descrita


en el libro de Rut. Cuando Booz llegó a un acuerdo legal con uno de sus
parientes, el contrato no se cerró con una firma en un papel, o con un
apretón de manos, sino más bien, ¡intercambiando un zapato! La Biblia dice:

“Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la


redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el
uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y esto servía de
testimonio en Israel. Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y se quitó
el zapato.” (Rut 4:7-8)

La Biblia nos dice que Booz quería redimir la tierra de la familia de Elimelec,
pero había otro pariente más directo que él, que tenía la prioridad para
comprar la tierra. Así que tuvo que negociar este derecho. En un principio,
este pariente "fulano" había aceptado “redimir” y comprar la tierra (Rut 4:4).
Lo que no sabía era que la tierra ¡no tenía herederos! Por ende, para redimir
completamente la tierra a la familia, no sería suficiente con comprarla, pues
a su muerte quedaría sin dueño. También necesitaba proveer un hijo que la
heredara, para que así la tierra se mantuviera en propiedad de la familia por
siempre. Y como Noemí no estaba en edad para procrear (Rut 1:12), debía
casarse con Rut. Dado que estos hijos que nacerían heredarían la tierra en
perjuicio suyo (Rut 4:5), el negocio no le resulta conveniente, por lo que
renuncia a su derecho de redimir la tierra ¡entregándole su zapato a Booz!

¿Porque el zapato?

Pues, cuando el pueblo de Israel caminaba en el desierto en busca de las


tierras que habían de heredar, la promesa de Dios era: “Todo lugar que
pisare la planta de vuestro pie será vuestro” (Deuteronomio 11:24).  De
manera que el pie simbolizaba posesión sobre la tierra. En la antigüedad un
hombre tenía el derecho legal sobre toda la tierra que podía pisar su pie. Por
ello, cuando Dios le prometió a Abraham la tierra para él y su descendencia,
tenía que caminar "por la tierra a lo largo de ella y a su ancho" (Génesis
13:17), para así tener el derecho legal sobre ella. Pero a su vez, si un
propietario quería renunciar a su derecho legal y vender la tierra, entonces
tenía que levantar su pie para que el nuevo propietario pusiera el suyo sobre
ella.

Así que, cuando el pariente se quitó el zapato (“halizah”) y se lo entregó a


Booz, estaba renunciando voluntariamente al derecho de posesión de las
tierras de Elimelec para entregárselo a Booz.

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