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UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS

Escuela de Contabilidad

Carrera: Contabilidad

Sustentante

Evelin Yomaira Novas Méndez

Matricula

17-1606

Asignatura

Ética Profesional

Sección

Fil - 233

Facilitador

Facilitador/a: Librada Oneil

Correo electrónico: libradaoniel@f.uapa.edu.do

Celular: 829-851-1222
- Introducción.

Un acto moral es aquella acción realizada por un individuo y que puede ser
valorada como buena o mala desde un punto de vista ético. Las acciones que
realizamos podrían dividirse en dos grupos: las que no tienen implicaciones
morales porque son neutrales (respirar, moverse o protegerse de la lluvia) y
aquellas acciones que sí pueden tener alguna consideración moral, es decir,
pueden valorarse como buenas o malas. Este último tipo de acciones es mucho
más amplio de lo que parece a primera vista. Dar la mano a alguien puede
parecer neutral, pero dar la mano a un terrorista sanguinario ya se puede
discutir moralmente. Trabajar en una fábrica para ganarse el pan de la familia
no tiene una implicación moral, pero si la fábrica contamina un río y esto
provoca enfermedades, la neutralidad del trabajo en la fábrica desaparece.
Esto quiere decir, que casi cualquier acto es un acto moral en potencia, pues el
contexto en el que se produzca determinará una valoración determinada.

Estimado/a participante, durante esta semana deberás desarrollar las


siguientes actividades para lo cual debes consultar el texto básico
sugerido en recursos de la unidad.

1. Elabora un Resumen del documento de “ANÁLISIS DEL ACTO MORAL”


el cual se encuentra en los recursos de la unidad.

Realizar un análisis acerca de la moralidad o no de los actos humanos no es


tarea fácil, máxime, cuando al respecto grandes pensadores han elaborado
enormes y completísimos tratados; no obstante buscaré introducir y reflexionar
acerca de tan interesante temática.

"La libertad del hombre hace de él un sujeto moral". Por tanto, podemos afirmar
que cuando una persona actúa de modo deliberado, ella es, responsable de
sus actos y de las consecuencias, positivas y/o negativas que estos puedan
acarrear. De esta primera consideración se deriva que los "actos humanos", o
sea, aquellos libremente realizados tras un juicio de la conciencia, puedan ser
moralmente valorados o calificados como buenos o malos, tal como lo expresa
la doctrina católica, "los actos humanos son actos morales, porque expresan y
deciden la bondad o malicia del hombre mismo que realiza esos actos".
Finalmente, para concluir, pienso que el objeto, la intención, los efectos y las
circunstancias constituyen las fuentes fundamentales de la valoración moral de
los actos humanos. Un acto considerado como moralmente bueno presupone
simultáneamente la bondad de su objeto, su intención, sus efectos y sus
circunstancias y una adecuada correspondencia mutua entre tales elementos
ya que, por ejemplo, una sanción desproporcionada frente a una determinado
una falta, pese a tener unos fines educativos y responder a la necesidad de
reparar los daños producto de la misma, puede ser contraproducente de
acuerdo con el contexto o el grado de gravedad de la falta. Así mismo, creo
que una acción mala no puede ser moralmente justificada por el mero hecho de
que la intención con que se realice sea buena, lo que significa -en contra de
Maquiavelo- que el fin no necesariamente justifica los medios y que no es lícito
hacer un mal para obtener un bien.

2-Elabora una lista de valores que creas son necesarios para nuestra vida
en sociedad. Justifica tus elecciones dando ejemplo de cómo actuarías en
cada caso.

El respeto construye nuestras relaciones

Empezamos hablando del respeto porque es, muy probablemente, uno de los
primeros valores éticos que adquirimos en la infancia. El respeto es, ni más ni
menos, que la base a través de la que se relacionan las personas y la vía para
compartir intereses y necesidades en cualquier contexto: trabajo, familia,
amistades, estudios…

Es el valor bidireccional por excelencia, pues solo se entiende en ambas


direcciones: respeto a los padres u a otras figuras de autoridad, a la naturaleza,
a la ley. También ayuda a entender otros valores éticos como la tolerancia o
valores humanos como la empatía. Algunos buenos ejemplos para trabajar el
respeto si tenemos hijos o queremos tratar este tema en clase como docentes,
o, simplemente, combatir el acoso escolar, son películas como Up (Pete Docter
y Bob Peterson, 2009), Gru, mi villano favorito (Pierre Coffin y Chris Renaud,
2010) o Babe, el cerdito valiente (Chris Noonan, 1995), donde, además del
respeto, surgen cuestiones como la solidaridad, la voluntad, la amabilidad…
La justicia como marco de nuestras relaciones

A diferencia del respeto, la justicia se encarga de ser equitativa con las


personas de un modo imparcial y aplicando reglamentos aceptados por el
grueso de la sociedad y enfocados hacia el bien común. En este caso, justicia
como término, no es más que la concepción que cada época tiene sobre sus
normas jurídicas, y aspira a mantener la armonía entre personas y, entre
personas e instituciones. Aunque la concepción de lo justo puede variar entre
sociedades, en todas ellas existe un marco jurídico y la mayoría de los seres
humanos tienen una concepción mental de su significado y una aspiración
hacia este tipo de acciones.

Libros como Ivanhoe (Walter Scott, 1820), Crimen y castigo (Fiódor


Dostoyevski, 1866) o la historia de Antígona, de Sófocles son tres ejemplos
clásicos de obras que han tratado en detalle la concepción de justicia y algunos
de los problemas cuando las mismas entran en contradicción: justicia social,
justicia política, justicia familiar…

Responsabilidad y compromiso

Nuestras sociedades no podrían funcionar sin justicia ni respeto, pero tampoco


sin el establecimiento de compromisos y la asunción de responsabilidades. Las
personas asumimos, conscientemente, una serie de obligaciones y
respondemos ante las consecuencias derivadas en todos los ámbitos de la
vida: trabajo, familia, amigos… Desde adoptar a un perro como nuevo miembro
de la familia y cuidarlo toda su vida (comida, atenciones, paseos, gastos
veterinarios), hasta aceptar un trabajo y realizar esta labor con tenacidad y
estabilidad durante toda la duración del contrato.

En los últimos años se han popularizado mucho los documentales que


denuncian la falta de responsabilidad de entidades públicas o privadas, o de la
sociedad en general, como Super Size Me (Morgan Spurlock, 2004) sobre la
comida basura en EE. UU. An Incovenient Truth (Davis Guggenheim, 2006)
acerca del proceso de denuncia de Al Gore en relación con las causas y
consecuencias del cambio climático.
Honestidad: ser sincero con uno mismo y con los demás

Entre los valores éticos, la honestidad es la que más relacionado está con el
resto: con valores como la verdad, la justicia y el respeto. La honestidad es vivir
de acuerdo a como pensamos y sentimos, ser coherentes con nuestro
pensamiento y modo de vida, y relacionarnos de este modo con el mundo que
nos rodea, las cosas que nos suceden y el resto de los seres humanos.
Algunos buenos ejemplos son aceptar una equivocación propia o reconocer los
méritos ajenos, una película de dibujos como Shrek (Andrew Adamson y Vicky
Jenson, 2001) es un buen ejemplo de esto, donde nuestro protagonista hace lo
que debe y es sincero con él mismo y con el resto incluso con el contexto en
contra suyo.

Libertad, el valor ético por antonomasia

Por último, si existe un valor ético del que hemos oído hablar más que del
resto, este es, sin lugar a dudas, la libertad. Desde superproducciones como
Brave Heart (Mel Gibson, 1995) a clásicos del cine como Doce hombres sin
piedad (Sidney Lumet, 1957) o El hombre que mató a Liberty Valance (John
Ford, 1962), o libros como Farenheit 451, de Ray Bradbury, que nos hablan de
la libertad de los pueblos, de la libertad individual, de cómo surge y se alcanza
la libertad de expresión; y de la búsqueda de la verdad o la libertad de prensa.

La libertad es esa capacidad que posee todo ser humano para poder actuar a
lo largo de su vida conforme a su propia voluntad, mediante una elección libre,
sin condicionantes personales o externos. Sin embargo, la libertad también es
una lucha constante, siempre relativa, porque las influencias que nos rodean
nos limitan esta capacidad y hacen imposible que podamos hablar en términos
absolutos. Quizá por esto último la libertad es, entre los valores éticos, por el
que más se ha luchado, pues sin ella, es difícil que puedan desarrollarse la
honestidad, la responsabilidad, la justicia o el respeto en nuestras sociedades.
3-Explica 3 características que presentan los valores.

Los distintos valores que dan importancia a la recompensa monetaria, a la


categoría, al servicio social, etcétera, emergieron del inconsciente al interés
consciente de todos los miembros del grupo. (Lifton, 1972, pp. 263-264). La
humanidad ha adoptado criterios a partir de los cuales se establece la
categoría o la jerarquía de los valores. Algunos de esos criterios son:

Durabilidad: los valores se reflejan en el curso de la vida. Hay valores que


perduran más en el tiempo que otros. Por ejemplo, el valor del placer es más
fugaz que el de la verdad.

Integralidad: cada valor es una abstracción íntegra en sí mismo, no es divisible.

Flexibilidad: los valores cambian con las necesidades y experiencias de las


personas.

Satisfacción: los valores generan satisfacción en las personas que los


practican.

Polaridad: todo valor se presenta en sentido positivo y negativo; Todo valor


conlleva un contravalor.

Jerarquía: Hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y


otros como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales).
Las jerarquías de valores no son rígidas ni predeterminadas; se van
construyendo progresivamente a lo largo de la vida de cada persona.

Trascendencia: Los valores trascienden el plano concreto; dan sentido y


significado a la vida humana y a la sociedad.

Dinamismo: Los valores se transforman con las épocas.

Aplicabilidad: Los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida;


entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la
persona.

Complejidad: Los valores obedecen a causas diversas, requieren complicados


juicios y decisiones.
Conclusión

Es necesario entender, diferenciar en que es un acto y un acto moral, pues no


todos nuestros actos están llamados a ser "Actos Morales".

Los actos que realizamos es el modo en que nos movemos respecto del fin de
nuestra vida. Cada acto que realizamos nos acerca o nos aleja de ese fin,
estos están dirigidos por normas, que provienen de antecedentes culturales,
costumbres y valores que abarcan todas sus acciones, normas que no siempre
tienen un contenido de valor moral.

En cuanto a la valoración de los actos según los principios o fuentes de la


moralidad, hay que tener en cuenta que el bien consiste en la posesión de
todos los elementos requeridos para la plenitud de un ser; y el mal, en cambio,
en la ausencia de alguno de ellos.

La determinación de la bondad o malicia de los actos humanos se hace por los


elementos que los integran: El objeto, el fin y las circunstancias. Estos
elementos no intervienen todos de la misma manera, cuando determinan la
moralidad de los actos humanos buenos y la de los actos malos.

- Bibliografía utilizada.

Materiales de apoyo colgado en la plataforma (documento PDF)

- CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA (C.I.C) #1749 a 1802.

- JUAN PABLO II. Veritatis Splendor. #71 a 83.

- UNIVERSIDAD DE NAVARRA. Departamento de Bioética. Análisis del Acto


Moral, Una Propuesta. Texto (sa) (SF) (SN)

Maravi Lindo A. (2000), Ética y Moral, Cap. 10 El Acto Moral, Universidad Inca
Garcilaso de la Vega.

Gracias

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