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SALA DE CASACIÓN CIVIL

Exp. Nro. 2008-000380

Ponencia de la Magistrada ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ.

En el juicio por simulación de contrato de compra venta de bienes

pertenecientes a la comunidad conyugal seguido por el ciudadano CÉSAR

PALENZONA BOCCARDO, actuando en su propio nombre y representación y

asistido por la abogada Rosaura Guerrero Segnini y ante este Alto Tribunal por la

mencionada profesional del derecho y por el abogado Luís Alberto Santos Castillo,

contra la ciudadana MARÍA ALEJANDRA PALENZONA OLAVARRÍA,

representada judicialmente por los abogados Pedro Perlaza Campos y Jenny

Esmeralda Villamizar Salazar y ante este Alto Tribunal por Francisco Boza Mercado;

el Juzgado Superior Sexto en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscrip ción

Judicial del Área Metropolitana de Caracas, conociendo en reenvío, dictó sentencia el

día 24 de septiembre de 2007, mediante la cual declaró con lugar la apelación

interpuesta por el demandante contra la decisión del a-quo y con lugar la acción
propuesta. De esta manera, revocó el fallo dictado en fecha 14 de octubre de 2004, por

el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la

misma Circunscripción Judicial.

Contra la referida decisión de la alzada la demandada anunció recurso de

casación, el cual fue admitido mediante auto de fecha 28 de mayo de 2008, y

oportunamente formalizado. Hubo impugnación, réplica y contrarréplica.

Concluida la sustanciación del recurso de casación y cumplidas las demás

formalidades, la Sala procede a dictar sentencia bajo la ponencia de la Magistrada que

con tal carácter la suscribe, en los términos siguientes:

RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD

De conformidad con el ordinal 1° del artículo 313 del Código de

Procedimiento Civil, la formalizante delata la infracción de los artículos 12 y 243

ordinal 4° del Código de Procedimiento Civil, por haber incurrido el juez de la

recurrida en el vicio de motivación contradictoria, con fundamento en lo siguiente:

“... [incurrió en el delatado vicio] cuando, al analizar una serie de


supuestos elementos probatorios emanados de terceros, hechos valer por la
parte actora en el transcurso del juicio, señaló que estos no habían sido
ratificados en juicio, sin embargo, acto seguido, procedió a calific arlos de
indicios o presunciones favorables a los hechos alegados por el actor,
particularmente en lo que atañe a la alegada posesión continua del
inmueble objeto de simulación. En efecto, señaló la sentencia recurrida:
...Omissis...
Más adelante, la recurrida al hacer mención de esos instrumentos da por
demostrado que la parte actora continuó ejerciendo la posesión del
inmueble pues los servicios de electricidad, telefonía y agua continuaban a
su nombre. Copio:
...Omissis...
Ahora bien, acierta la recurrida cuando estableció que los mencionados
instrumentos no fueron ratificados en juicio, por lo cual no podría darles
ninguna valoración probatoria; no obstante ello, los aprecia como indicios
o presunciones estableciendo la veracidad del alegato del actor respecto de
la posesión continua del inmueble, lo que sirvió como uno de los elementos
de convicción para declarar con lugar la acción de simulación. Entonces
resulta evidente la contradicción de motivos que versan sobre un mismo
aspecto, es decir sobre la confianza y valoración de esos documentos
emanados de terceros, pues habiendo sido previamente
establecida la ausencia de ratificación de los mismos en el proceso, no
podía utilizarlos, como lo hizo, para probar uno de los elementos de la
simulación demandada, siendo que con ello fundamentaba su decisión en
motivos que se destruyen entre sí por causa de contradicciones graves e
irreconciliables...”.
La formalizante delata la infracción de los artículos 12 y 243 ordinal 4°,

por considerar que la sentencia recurrida adolece del vicio de contradicción en los

motivos, al establecer que las pruebas emanadas de terceros y promovidas por el

demandante, no habían sido ratificados en juicio y a la vez calificar su apreciación

como un indicio del derecho reclamado, particularmente en lo relativo a la alegada

posesión continua del inmueble objeto de simulación.

La Sala, para decidir observa:

El artículo 243 ordinal 4º del Código de Procedimiento Civil, establece que

la decisión debe contener los motivos de hecho y de derecho en que se sustenta. Esta

norma tiene justificación en la necesidad de impedir la arbitrariedad del sentenciador,

a quien le es impuesto el deber de explicar su decisión, hacerla comprensible mediante

la descripción de las causas que lo llevaron a tomarla, así como de justificarla, lo que
en definitiva constituye presupuesto indispensable para que las partes puedan conocer

los motivos que sustentan la decisión, y en caso de no estar conformes con ellos,

puedan ejercer los recursos establecidos en la ley.

Los fundamentos de hecho están conformados por el establecimiento de los

hechos con ajustamiento a las pruebas que los demuestran; y los de derecho, por la

aplicación a éstos de los preceptos legales y los principios doctrinarios atinentes.

Lo anterior, pone de manifiesto que existe en cabeza del juez el deber de

motivar el fallo, lo cual consiste en la explicación del razonamiento lógico que sirve

de justificación a la sentencia. Por esa razón, este Supremo Tribunal ha indicado en

forma reiterada, que los sentenciadores cumplen con el requisito de motivación sólo

cuando la sentencia expresa los fundamentos de hecho y de derecho en forma clara y

comprensible, permitiendo así a las partes el control de la legalidad de la decisión.

Sobre ese particular, la Sala ha establecido lo siguiente:

“…requisito de toda sentencia que el juez debe expresar en ella los motivos
de hecho y de derecho en los que se fundamente la decisión. De ahí que la
motivación de la sentencia constituye la garantía de una decisión
justificada a través de contenidos argumentativos, como acto razonado, que
excluye la arbitrariedad y le permite a la casación el control de la legalidad
del fallo dictado por el juez. En otras palabras, la motivación garantiza la
objetividad e imparcialidad de la sentencia por ser un acto razonado, que
obliga al juez a expresar su criterio con base en dos reglas fundamentales:
la consistencia y la coherencia. Por ello, la doctrina la define como “un
conjunto metódico y organizado de razonamientos que comprende los
alegatos de hecho y de derecho expuestos por las partes, en análisis a la
luz de las pruebas y de los preceptos legales y el criterio del juez sobre el
núcleo de la controversia”…”. (Sentencia de fecha 3 de mayo de 2006,
caso: Reina Amalia Rosa Anzola De Morales c/ Luís Vicente Morales
Araujo y otros). (Cursivas de la sentencia).
Asimismo, esta Sala ha establecido que el citado vicio de inmotivación

puede configurarse a través de las siguientes modalidades:

“…el requisito de motivación del fallo obliga al sentenciador a expresar los


motivos de hecho y de derecho de su decisión, protegiéndose de esta
manera a las partes contra un acto arbitrario. Por tanto, la inmotivación se
produce: a) Cuando los motivos son tan vagos, generales, inocuos, ilógicos
o absurdos que impiden conocer el criterio jurídico que siguió el juez para
dictar su decisión; b) Cuando en la sentencia hay una falta absoluta de
motivos tanto de derecho como de hecho; c) Cuando surge una
contradicción entre los motivos y el dispositivo, y; d) Cuando hay una
contradicción en los motivos, que es lo ocurrido en el presente caso…”.
(Vid. Sentencia de fecha 20 de diciembre de 2006, caso: Inversiones
Longaray C.A c/ Marino Silvelión Valdéz). (Negritas de la sentencia).

De igual manera, la Sala ha indicado que la: “...-motivación

contradictoria - como ya se señaló, constituye una de las modalidades de

inmotivación del fallo y se verifica si los motivos se destruyen unos a otros por

contradicciones graves e irreconciliables, generando así una situación equiparable

a la falta de fundamentos y ello conllevaría a la infracción del ordinal 4º del

artículo 243 del Código de Procedimiento Civil...”. (Vid. Sentencia de fecha 3 de

mayo de 2005, caso: Marco Antonio Rojas Toledo c/ contra Máximo Enrique Quintero

Cisneros). (Negritas de la sentencia).

La Sala, reitera los precedentes jurisprudenciales y deja sentado que la

contradicción entre los motivos del fallo, ocurre cuando el juez desvirtúa,
desnaturaliza o destruye en igual intensidad y fuerza dos planteamientos vinculantes,

lo que sin duda alguna determina que la decisión carezca de fundamentos y, por ende,

se configure el vicio de inmotivación establecido en el ordinal 4° del artículo 243 del

Código de Procedimiento Civil.

En el caso concreto, la formalizante centra su planteamiento en el hecho

que el juez superior incurrió en el vicio de contradicción en los motivos, al establecer

que las pruebas emanadas de terceros y promovidas por el demandante, no fueron

ratificadas en juicio debidamente y a la vez, las aprecia como un indicio del derecho

reclamado, particularmente, en lo relativo a la alegada posesión continua del inmueble

objeto de simulación.

Ahora bien, la doctrina pacífica y reiterada de la Sala ha establecido que

todo lo relacionado con la valoración y apreciación de las pruebas en el juicio, debe

ser denunciado a través de un recurso por infracción de ley.

En efecto, a partir de la sentencia dictada el 21 de junio de 2000 (Caso:

Farvenca Acarigua C.A. contra Farmacia Clealy C.A., expediente N° 99-597), la Sala

dejó sentado que el análisis y pronunciamiento sobre las pruebas no constituye un

defecto de forma de la sentencia, sino un error de juzgamiento que debe ser

denunciado al amparo del ordinal 2º del artículo 313 del Código de Procedimiento

Civil.
En tal sentido, esta Sala considera que para que el recurrente denuncie con

éxito la referida infracción debe alegar la violación de la regla de establecimiento o

valoración de las pruebas contenida en el Código de Procedimiento Civil, y debe

también demostrar que el error en el examen de la prueba, su ausencia de análisis o

análisis parcial, fue decisivo en el dispositivo de la sentencia; extremo éste que ha de

considerarse cumplido cuando la prueba es capaz de demostrar hechos que han de

cambiar la suerte de la controversia.

Asimismo, la Sala reitera, que la motivación contradictoria constituye una

de las modalidades de inmotivación del fallo que ocurre cuando el juez analiza los

alegatos de las partes y establece como cierto algunos hechos que al equipararlos se

destruyen unos a otros por contradicciones graves e irreconciliables, y en ningún caso,

cuando el juez al analizar las pruebas cometa errores en su establecimiento o

apreciación, pues en este caso, sólo es posible atacar dicha conclusión a través de una

denuncia por infracción de ley, señalando la norma sobre el establecimiento o

apreciación de las pruebas que fue infringida, todo al amparo del ordinal 2° del

artículo 313 del Código de Procedimiento Civil.

Con base en lo expuesto anteriormente, esta Sala desestima la denuncia de

infracción de los artículos 12 y 243 ordinal 4º del Código de Procedimiento Civil. Así

se establece.

II
De conformidad con el ordinal 1° del artículo 313 del Código de

Procedimiento Civil, la formalizante denuncia la infracción de los artículos 12 y 243

ordinal 5° del Código de Procedimiento Civil, con base en lo siguiente:

“... [el juez superior omitió] pronunciamiento expreso sobre la reclamación


que por daños y perjuicios, ascendentes a la cantidad de setecientos
millones de bolívares (Bs. 700.000.000,00) que fue intentada contra mi
patrocinada. En efecto, la parte actora, además de solicitar la declaratoria
de simulación de una serie de ventas de un inmueble y varios muebles,
accionó a la ciudadana María Alejandra Palenzona, tal como puede leerse
del numeral séptimo del petitorio del libelo de la demanda, por el pago de
la suma de SETECIENTOS MILLONES DE BOLÍVARES (Bs.
700.000.000,00) por concepto de daños y perjuicios. Este particular
petitorio de la acción no fue analizado, revisado, tomado en cuenta, y
mucho menos decidido en la recurrida, lo que se comprueba de una lectura
del dispositivo del fallo; no obstante se condenó en costas a mi
representada por haber resultado totalmente vencida en el proceso. Ahora
bien, era obligación del Tribunal de la recurrida, por mandato del artículo
243, ordinal 5° del Código de Procedimiento Civil, que la sentencia a
dictar resolviese en forma expresa, positiva y precisa todas y cada una de
las pretensiones demandadas, en nuestro caso debió, y no lo hizo, declarar
formalmente la procedencia o no de los daños y perjuicios reclamados. Tal
conducta encuadra, con lo que la doctrina ha denominado “citrapetita” o
“incongruencia negativa” que no es más que la ausencia de
pronunciamiento expreso sobre todo lo pedido y excepcionado en el juicio.
En sentencia del 29 de abril del (sic) 2008, con ponencia del magistrado
(sic) Isbelia Pérez Velásquez, la Sala de Casación Civil d el Tribunal
Supremo de Justicia, señaló:
...Omissis...
Por demás, se observa que la recurrida, aunque no decidió la acción de
daños y perjuicios incoada por el actor junto a la acción de simulación,
condenó en costas del juicio a mi representada, con base a un supuesto
vencimiento total que no existe, lo que generó un agravio en su contra,
pues la convirtió en deudora del actor por el porcentaje máximo del 30%
sobre el monto de todo estimado y reclamado en juicio, circunstancia muy
especial que la legitima para formular la presente denuncia y requerir de la
Sala, la anulación de la sentencia recurrida por violación de los artículos
12 y 243 ordinal 5° del Código de Procedimiento Civil, al no emitido
pronunciamiento expreso sobre la totalidad de los términos del problema
judicial bajo su jurisdicción...”. (Mayúsculas de la formalizante).
La recurrente sostiene que ha habido una infracción de los artículos 12 y

243 ordinal 5° del Código de Procedimiento Civil, con soporte en que la sentencia

recurrida adolece del vicio de incongruencia negativa del fallo, al haber omitido el

juez superior pronunciarse sobre los daños y perjuicios alegados por el demandante

César Palenzona Boccardo en el libelo de la demanda, lo que a su vez generó que el

sentenciador la condenara en costas del juicio, con base a un supuesto vencimiento

total que no existe, convirtiéndola en deudora del actor por el porcentaje máximo del

30% sobre el monto de todo estimado y reclamado en juicio.

La Sala, para decidir observa:

El vicio de incongruencia del fallo establecido en el ordinal 5° del artículo

243 del Código de Procedimiento Civil, dispone que toda sentencia debe contener

decisión expresa, positiva y precisa con arreglo a la pretensión deducida y a las

excepciones o defensas opuestas. Esta norma es acorde con el artículo 12 eiusdem,

pues obliga al juez a atenerse a lo alegado y probado en autos.

Estas normas permiten definir la congruencia de la sentencia, como la

conformidad que debe existir entre ésta, el asunto controvertido y los hechos alegados

oportunamente por las partes. Así lo estableció esta Sala en decisión del 19 de

diciembre de 2007, en el juicio de Shell Venezuela Productos C.A. contra Parque

Ferial Agroindustrial Pedro Rafael Trías C.A.


Es decir, conforme con el requisito de congruencia del fallo, el juez está

obligado a pronunciarse sobre todos los alegatos esgrimidos por el actor en la

pretensión y sobre todas las defensas opuestas por el demandado en la contestación.

En el caso en estudio, la formalizante alega que el juez superior incurrió en

el vicio de incongruencia del fallo, pues de no haber ignorado que el demandante

demandó los daños y perjuicios junto con la simulación de los contratos de compra

venta, hubiera podido determinar correctamente si hubo o no vencimiento total en la

condenatoria en costas establecida en su contra, silencio éste que le está causado

agravio al convertirla en deudora del actor por el porcentaje máximo del 30% sobre el

monto de todo estimado y reclamado en el juicio.

Dados los términos como fue planteada la presente denuncia, se evidencia

del escrito de formalización, que la recurrente carece de interés procesal para delatar

la incongruencia del fallo con soporte en tal motivo, por cuanto la omisión de

pronunciamiento sobre la pretensión de indemnización por daños y perjuicios solo es

de interés de su adversario, quien fue quien los solicitó en su demanda. Por tanto, a

juicio de esta Sala, la falta de tal pronunciamiento no perjudica directamente a la

formalizante. Por lo demás, esta Sala no puede declarar un vicio de esta naturaleza

con fundamento en un juicio hipotético, como el que se expresa en la formalización,

cuando se dice que de haber sido analizada la pretensión de daños y perjuicios,

hubiera podido llegar a una conclusión distinta respecto del vencimiento total de la

causa.
Otra razón válida para asegurar que la recurrente carece de interés procesal

para denunciar la infracción del ordinal 5º del artículo 243 del Código de

Procedimiento Civil, es el hecho que el silencio por parte del sentenciador sobre la

indemnización por daños y perjuicios, en lugar de perjudicarla la beneficia, pues por

la omisión del juez, no resultó a pagar la indemnización solicitada por el actor.

Por tanto, la falta de pronunciamiento del juez en relación con la

pretensión de daños y perjuicios solicitada su adversario en su demanda, no puede ser

denunciada por la recurrente en casación, a través del vicio de incongruencia del fallo,

pues carece de legitimidad, y tal error, como ha sido indicado , en lugar de perjudicarla

indudablemente la beneficia.

Con base en las consideraciones anteriores, la Sala desestima la denuncia

de infracción de los artículos 12 y 243 ordinal 5° del Código de Procedimiento Civil.

RECURSO POR INFRACCIÓN DE LEY

De conformidad con el ordinal 2° del artículo 313 del Código de

Procedimiento Civil, en concordancia con el artículo 320 eiusdem, la formalizante

delata la infracción de los artículos 12 y 506 del mismo Código y 1.354 del Código

Civil, por errónea interpretación, con soporte en que la recurrida:


“... [invirtió] la carga de la prueba de los hechos alegados en la acción de
simulación y daños y perjuicios, en cabeza de la demandada, a pesar que
ésta en su contestación había negado y rechazado los hechos en que se
basaba. En efecto, la recurrida a fin de establecer que la ciudadana María
Alejandra Palenzona, no poseía ingresos suficientes el supuesto precio del
pago del precio fijado por la venta del inmueble accionado en simulación,
en varios pasajes de su sentencia señaló, que la demandada no aportó a los
autos elementos de convicción que hicieran presumir su capacidad
económica. Veamos, asentó la recurrida:
...Omissis...
Ahora bien, la parte demandada en su escrito de contestación, negó y
rechazó los hechos invocados en la demanda, de tal modo que la obligación
de probarlos recaía en la parte actora , conforme a las previsiones de los
artículos 506 del Código de Procedimiento Civil y 1.354 del Código Civil,
que a la letra expresan:
...Omissis...
Cuando la recurrida estableció la supuesta incapacidad económica de la
demandada lo hizo valiéndose de que ésta no aportó a los autos ningún
elemento de convicción que le hicieran presumir la posibilidad de haber
pagado el precio fijado par la venta del inmueble, pero resulta que la
demandada al negar y rechazar los hechos invocados en la demanda de
simulación, originó para el actor, en aplicación de las normas transcritas, la
obligación de probar sus afirmaciones de hecho, de modo que la carga la
prueba recaía en el demandante y no en la accionada como falsamente lo
estableció el sentenciador “ad quem”. Con esta conducta la recurrida
interpretó erróneamente los postulados de los artículos 506 del Código de
Procedimiento Civil y 1.354 del Código Civil, normas que regulan la carga
de la prueba, generando un desequilibrio en la distribución de esas cargas
probatorias, y violó por falta de aplicación el artículo 12 de nuestro
ordenamiento procesal, al no decidir conforme a lo alegado en autos. Se
observa que las violaciones denunciadas fueron determinantes en la
declaratoria con lugar de la acción de simulación, pues por haber
interpretado erróneamente a cuál de las partes correspondía la carga de la
prueba, fue que dio por demostrada la incapacidad económica de la
demandada, como uno de los supuestos de procedencia de la acción de
simulación...”.

La formalizante denuncia la infracción de los artículos 12 y 506 del Código

de Procedimiento Civil y 1.354 del Código Civil, con soporte en que ella no tenía la

obligación de demostrar su capacidad económica pues, en su opinión, al negar el


argumento, correspondía al demandante probar que ella tenía capacidad o solvencia

económica para adquirir la vivienda objeto del presente juicio.

La Sala, para decidir observa:

En cuanto al error de interpretación de una norma, se debe partir por

afirmar que ésta se compone por un supuesto de hecho y una consecuencia jurídica,

así el error en este caso se comete frecuentemente al determinar los casos abstractos

que puede abarcar un supuesto.

De allí que, el vicio se produce cuando el juez incluye casos abstractos no

comprendidos en la norma que se analiza, de manera que el error de interpretación se

produce no porque se hayan establecido mal los hechos o por que exista error al

calificarlos, sino porque el supuesto de hecho considerado abstractamente se

interpretó de manera errada, subsumiendo casos no comprendidos en la norma.

Asimismo, el error de interpretación puede producirse, específicamente en la

consecuencia jurídica, en cuyo caso esto conduciría a que si bien la norma aplicada es

la destinada a regir la cuestión resuelta, la misma ha sido mal interpretada. (Sentencia

del 7 de octubre de 2008, caso: Banco de Venezuela S.A., contra Consorcio Barr,

S.A., expediente N° 2007-000860).

En el caso concreto, la formalizante sostiene que ella no tenía la obligación

de demostrar su capacidad económica pues, en su opinión, al negar el argumento,


correspondía al demandante probar que ella tenía capacidad o solvencia económica

para adquirir la vivienda objeto del presente juicio.

Establecen los artículos 506 del Código de Procedimiento Civil y 1.354 del

Código Civil, lo siguiente:

Artículo 506: Las partes tienen la carga de probar sus respectivas


afirmaciones de hecho. Quien pida la ejecución de una obligación debe
probarla, y quien pretenda que ha sido libertado de ella, debe por su parte
probar el pago o el hecho extintivo de la obligación.
Los hechos notorios no son objeto de prueba.

Artículo 1.354: Quien pida la ejecución de una obligación debe probarla, y


quien pretenda que ha sido libertado de ella debe por su parte probar el
pago o el hecho que ha producido la extinción de su obligación.

Las normas transcritas establecen la manera cómo debe ser distribuida la

carga de la prueba, al prescribir que cada parte debe probar sus respectivas

afirmaciones de hecho.

Sobre el contenido y alcance del artículo 506 del Código de Procedimiento

Civil, la Sala en sentencia del 12 de abril de 2005, en el juicio de Pedro Antonio Cova

Orsetti contra Domingo Pereira Silva y Gladys Del Carmen Parra, expediente N°

2004-000349, estableció:

“Con el propósito de determinar la existencia de la pretendida infracción,


la Sala observa que el artículo 506 del Código de Procedimiento Civil
establece:
„“...Las partes tienen la carga de probar sus respectivas afirmaciones
de hecho. Quien pida la ejecución de una obligación debe probarla, y
quien pretenda que ha sido libertado de ella, debe por su parte probar
el pago o el hecho extintivo de la obligación...”.‟
Esta norma regula la distribución de la carga de la prueba,
correspondiéndole al actor probar los hechos constitutivos y al
demandado probar los hechos extintivos, modificativos e
impeditivos...” (Negritas de la Sala).

En cuanto al artículo 1.354 del Código Civil, esta Sala dejó sentado en

sentencia del 30 de noviembre de 2000, en el juicio de Seguros La Paz C.A. contra El

Banco Provincial de Venezuela S.A.I.C.A., expediente N° 2000-000261, lo siguiente:

“...la recurrente delata la errónea interpretación del artículo 1.354 del


Código Civil, por cuanto impuso a la parte actora el onus probandi de un
alegato que no había sido plasmado en la demanda.
Al respecto, esta Sala observa que el artículo en comento se limita a
regular la distribución de la carga de la prueba, esto es, determina a
quién corresponde suministrar la prueba de los hechos en que se
fundamente la acción o la excepción, de allí que incumbe al actor
probar los hechos constitutivos, es decir, aquellos que crean o generan
un derecho a su favor y se traslada la carga de la prueba al demandado
con relación a los hechos extintivos, modificativos e impeditivos ya que
éste puede encontrarse en el caso de afirmar hechos que vienen a
modificar los del actor, a extinguir sus efectos jurídicos o a ser un
impedimento cuando menos dilatorio para las exigencias de los
efectos...” (Negritas de la Sala).

Ahora bien, la recurrente alega, que en su escrito de contestación negó y

rechazó los hechos invocados por el actor en la demanda, de tal modo que, la

obligación de probar su incapacidad o insolvencia económica correspondía a la parte

actora, y no a ella. Sin embargo, la Sala observa que ese hecho invocado por el actor

parte de un hecho negativo, es decir, que para el momento que se realizó la compra

venta simulada del inmueble, su hija no tenía capacidad o solvencia económica para
adquirir el inmueble, pues era estudiante universitaria y contaba con 21 años de edad

para ese momento.

A juicio de esta Sala, en este caso específico, la contestación pura y simple

(o también llamada genérica), en la que la demandada niega todo sin ofrecer

argumentos, lejos de exonerarla de ofrecer pruebas, la coloca en una situación

desfavorable, pues al haber ofrecido el actor un alegato negativo indefinido, esa

contestación pura y simple, en lugar de constituir una actuación de rechazo y de

invertir la carga de la prueba, debe entenderse como un acto de aceptación de los

hechos alegados por el actor en el proceso.

Dicho con otras palabras, si la demandada contradice pura y simplemente

la demanda del actor sin ofrecer elementos de convicción que discutan los hechos

negativos indefinidos alegados por el actor y las pruebas presentadas en el libelo, esta

Sala debe tener dicha contestación como no contradicha, pues en el repar to de la carga

de la prueba, el alegato de un hecho negativo y la contradicción pura y simple de ese

hecho negativo, pone en la cabeza del demandado la carga de demostrar el hecho

invocado. En el caso concreto, que la demandada sí tenía capacidad o solvenc ia

económica para adquirir el inmueble objeto de la presente simulación.

La Sala en sentencia del 6 de marzo de 1985, en el juicio de Jorge Abel

Arocena Rosado contra La Copiadora Del este C.A., estableció sobre la distribución

de la carga de la prueba, lo siguiente:


“...Es cierto que la norma contenida en el artículo 1.354 del Código Civil
consagra el principio de reparto de la carga de la prueba en materia de
obligaciones, y que su precepto ha sido extendido y aplicado por la
doctrina y la jurisprudencia a materias que forman objeto de cualquier otro
proceso; que en base a su dispositivo se ha establecido el principio general
de que corresponde al actor alegar y probar los hechos constitutivos de su
acción, y al demandado la de los hechos impeditivos o modificativos de los
mismos que haya alegado como defensa o excepción...”.

Asimismo, encuentra que al afirmar el actor que su hija no tenía capacidad

o solvencia económica para adquirir el inmueble objeto de la simulación, no desplazó

a él la carga de la prueba, pues conforme a la autorizada doctrina:

“...los hechos negativos indefinidos son de imposible prueba... los hechos


negativos indefinidos están exentos de prueba por quien los alega, quien no
tiene sobre ellos la carga de demostrarlos”. (Cabrera Romero, Jesús
Eduardo. Contradicción y Control de la Prueba Legal y Libre. (Caracas,
Editorial Jurídica Alva S.R.L., Tomo I, 1997, p. 78).

Por consiguiente, esta Sala estima que al establecer el juez superior que

“...la demandada no aportó a los autos elementos de convicción que hicieran

presumir a este jurisdicente que poseía ingresos que avalaran el supuesto pago por la

venta del inmueble controvertido, por lo cual la capacidad económica de la

demandada para soportar la supuesta venta para el año 1.991, no le merece fe a

quien aquí decide....”, no incurrió en la errónea interpretación de los artículos 506 del

Código de Procedimiento Civil y 1.354 del Código Civil, pues como quedó advertido

precedentemente, en los casos en que el actor alega un hecho negativo indefinido, la

contestación pura y simple en la que la demandada también niega todo sin ofrecer
argumentos adicionales, no traslada al actor la carga de la prueba, quedando, por

efecto del reparto de la carga de la prueba, obligada a ofrecer las pruebas que

demuestran el hecho invocado, en este caso, que sí tenía capacidad o solvencia

económica para adquirir el inmueble en cuestión.

Por último, la Sala desestima lo concerniente a la infracción del artículo 12

del Código de Procedimiento Civil, por no guardar relación con el objeto de la misma,

que no es más que cuestionar la interpretación que le dio el juez a las normas que

regulan la carga de la prueba, respecto de las afirmaciones y negaciones realizadas por

las partes en el presente juicio.

Con base a lo expuesto, la Sala desestima la denuncia de infracción de los

artículos 506 del Código de Procedimiento Civil y 1.354 del Código Civil, así como la

denuncia del artículo 12 del Código de Procedimiento Civil, ésta última, por no

corresponderse con la índole de la presente denuncia. Así se establece.

II

De conformidad con el ordinal 2° del artículo 313 del Código de

Procedimiento Civil, en concordancia con el artículo 320 euisdem, la formalizante

delata la infracción de los artículos 12, 431 y 510 del mismo Código y 1.399 del

Código Civil, por falta de aplicación el primero y falsa aplicación los restantes, con

soporte en que la recurrida estableció lo siguiente:


“...También trajo a los autos el actor como medio de prueba:
- Copia simple de recibos y pagos por reparaciones, mantenimiento y
mejoras realizados en la quinta Carmen Elena, los cuales se discriminan de
la siguiente forma:
- Copia simple de dos recibos cuyo membrete indica como ente emisor
Administradora Serdeco, C.A., en el cual aparece como suscriptor del
servicio el ciudadano César Palenzona, y cuya dirección es Quinta Carmen
Elena Urbanización la Lagunita Country Club Parroquia El Hatillo
Municipio El Hatillo Estado Miranda, que datan de fecha 4/11/2002.
- Factura sin membrete por reparaciones en la Quinta Carmen Elena a
nombre de César Palenzona por la cantidad de Bs. 6.500,00.
- Factura original cuyo membrete indica ANTONIO PEREIRA DA
ENCARNACAO todo lo relacionado en construcción civil, a nombre de
César Palenzona, por diversas reparaciones y mantenimiento en la Quinta
Carmen Elena Calle C-2-1 LA LAGUNITA.
- Facturas originales No. 0026, 0400, 1233 cuyo membrete indica
ASOPAR LAGUNITA (Asociación Civil de Parceleros de la Urbanización
Lagunita Country Club), a nombre de César Palenzona por cancelación de
Primer Trimestre del año 1.998, segundo y tercer trimestre del año 1.998, y
donación para la construcción de la sede definitiva de ASOPAR,
respectivamente.
- Comunicación de ASOPAR dirigida a la familia Palenzona-Olavarría, en
cuyo contenido agradecen el donativo de 1m2, de terreno para la
infraestructura de la sede definitiva de ASOPAR.
- Copia de solicitud realizada por César Palenzona a la CANTV, para
realizar cambio de sus números telefónicos, así como también ruega qu e
los nuevos números sean privados y que no aparezcan publicados en la
guía telefónica.
- Recibos de los meses de mayo y junio del 2003, por concepto de pago de
luz eléctrica a nombre del actor, por el servicio a la casa objeto de la
presente controversia.
- Recibos de los meses de mayo y junio del 2003, por pagos de servicio del
teléfono 9633607 a nombre del actor e instalado en la casa objeto de la
presente controversia.
- Fotos aéreas de la quinta Carmen Elena, situada en la calle C-2-1 de la
Urb. La Lagunita, Caracas, a decir del actor con tales fotos se demuestran
una construcción que supera los 600mts. Cuadrados que aparecen en el
documento de compra venta cuya nulidad por simulación se demanda.
Para apreciar dichos recaudos, quien sentencia toma para sí el fallo dictado
por la Sala de Casación Civil del Máximo Tribunal de Justicia, de fecha 05
de Febrero de 2.002, en la cual se estableció:
„“…en la aritmética procesal, los indicios son quebrados: aislados,
poco o nada valen; pero sumados forman y en ocasiones exceden, la
unidad probatoria plena, pues la característica de los indicios es que
ninguno por sí solo ofrece plena prueba; ellos deben apreciarse en
conjunto; su eficacia probatoria debe contemplarse con la suma de
todos los que den por probados los jueces y no con algunos
aisladamente…” (Sic.).‟
Dicho esto y acatando el fallo casacional citado con anterioridad considera
esta Superioridad, que para apreciar los antes descritos documentos,
necesariamente se debe acotar que los mismos no fueron ratificados
durante el juicio. Sin embargo de ellos se evidencian varios elementos en
común como lo son: el hacer mención al ciudadano César Palenzona
Boccardo como receptor tanto del suministro de electricidad, como del
servicio de telefonía, y las facturas antes enunciadas. Aunado a otro
elemento importante cual es el hecho de que la dirección de suministro
coincide con la del inmueble controvertido. Por lo que este sentenciador
los aprecia como indicios o presunciones a tenor de lo preceptuado en el
artículo 510 del Código de Procedimiento Civil. ASI SE DECIDE.
Expuso la recurrida, de igual forma, que:
„“...A los fines de demostrar que la hoy demandada ciudadana María
Alejandra Palenzona Olavarría, al momento de la constitución de la
venta simulada tanto de los bienes muebles como del inmueble
controvertido se encontraba estudiando, no trabajaba y por ende no
tenía dinero para realizar una transacción de ese tipo, el actor hizo
valer :
- Copia de la Certificación de Notas de María Alejandra Palenzona
Olavarría, expedida el 10 de octubre de 1.995, emitida por la
Universidad Católica Andrés Bello (Pieza I folios 257 al 261
inclusive), la cual acompañó de copia de Título de abogado expedido
a la ciudadana María Alejandra Palenzona Olavarría.
Así mismo, a los solos fines de demostrar sus dichos sobre su
situación de sostén de hogar para el momento de la suscripción del
contrato de compra venta sobre los bienes muebles, y el bien
inmueble cuya simulación se reclama, el accionante hizo valer:
- Copia de declaración de Impuesto sobre la Renta del ciudadano
César Palenzona Boccardo correspondiente al año 1.992.
- Copia de declaración de Impuesto sobre la Renta del ciudadano
César Palenzona Boccardo, correspondiente al año 1.993.
Todos estos medios de prueba indicados ut supra son apreciados y
valorados como indicios de los alegatos esgrimidos por el accionante
en el decurso del proceso, en acatamiento a la sentencia dictada por la
Sala de Casación Civil citada con anterioridad, y en concordancia con
el contenido de artículo 510 del Código de Procedimiento Civil. Así
se establece...”.‟
Para luego establecer tanto la incapacidad económica de la demandada
como la posesión del inmueble en manos del actor, señalado que:
„“...3. Se pudo constatar a través de la prueba aportada por el
accionante referida a las notas certificadas de la ciudadana María
Alejandra Palenzona Olavarría, para el momento de la supuesta venta
del inmueble controvertido se encontraba cursando el segundo año de
la carrera de Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello, y para
mayor abundamiento la demandada no aportó pruebas que hicieran
presumir a este sentenciador que para el momento de la supuesta
venta contaba con un ingreso que avalara el supuesto pago hecho al
actor para la adquisición del inmueble controvertido.
...Indiscutiblemente en el presente asunto se dio la inejecución total
del contrato; puesto que se observa que el actor continuó ejerciendo
la posesión del inmueble, y demostró que aún hasta el año 2006 (14
años luego de efectuada la supuesta venta), continuaban los servicios
de electricidad, telefonía y agua a su nombre...”.‟
Conforme quedó expuesto, todos esos presuntos instrumentos, trátese de
recibos, facturas, comunicaciones, fotostatos de unas supuestas notas
universitarias y copias de unas supuestas declaraciones de impuesto sobre
la renta, emanaban o fueron realizadas por terceros ajenos a la causa, y
habiendo sido promovidos por el actor como “documentales”, en
cumplimiento de los previsto en el artículo 431 del Código de
Procedimiento Civil, debieron haber sido ratificados en juicio por las
personas o representantes de las empresas que los emitieron. De allí que no
podía el Tribunal de la recurrida darles valoración ante la ausencia de
ratificación procesal, y habiéndolo hecho otorgarles el carácter de
“indicios” pues sino valen como medio probatorio ninguna probanza podía
surgir de ellos, razón que determina la infracción por falsa aplicación de
los artículos 510 del Código de Procedimiento Civil y 1.399 del Código
Civil, al haber declarado, fundado en el primero de esos artículos, que la
demandada no tenía capacidad económica y que el actor mantenía la
posesión del inmueble, violando igualmente el artículo 12 del Código de
Procedimiento Civil pues no se atuvo a la probado en autos. Se observa
que las precitadas infracciones fueron determinante en el dispositivo del
fallo pues sirvieron de base y fundamento para establecer la supuesta
“inejecución total del contrato” (sic) y la “incapacidad económica” de la
adquirente de los bienes objeto de la simulación, como elementos de
procedencia de esa acción...”. (Subrayado de la formalizante).
La formalizante delata la infracción de los artículos 12, 431 y 510 del

Código de Procedimiento Civil y 1.399 del Código Civil, con soporte en el juez

superior le dio valor probatorio de indicios a los recibos, facturas, comunicaciones,

fotostatos de notas universitarias y de declaraciones de impuesto sobre la renta, a

pesar de que dichos instrumentos fueron incorporados al expediente por el

demandante como documentos privados emanados de terceros, sin cumplir la

formalidad de su ratificación en el juicio.

La Sala, para decidir observa:


La falsa aplicación de una norma jurídica, se produce cuando el juzgador

incurre en una falsa relación entre los hechos contenidos en los autos y los previstos

como supuesto de la norma jurídica que se aplica, es decir, cuando el juez aplica una

determinada norma jurídica a una situación de hecho que no es la contemplada en ella.

(Ver, entre otras, sentencia del 30 de noviembre de 2007, Caso: Central Azucarero

Del Táchira (CAZTA) C.A. contra Corporación Afianzadora de Venezuela C.A.).

La falta de aplicación de una norma jurídica vigente ocurre cuando el juez

deja de utilizar una regla legal determinada para resolver la controversia, es decir, no

utiliza la norma apropiada para resolver lo que debaten las partes y de haberlo hecho

cambiaría radicalmente lo dispositivo en la sentencia. (Sentencia del 28 de julio de

20058, caso: Edgar Vicente Peña Cobos y Otro contra Alebor, C.A., expediente N°

2007-000631).

Asimismo, esta Sala en sentencia de fecha 12 de agosto de 2005, caso:

sociedad mercantil Banco Latino S.A.C.A. y la sociedad mercantil Inversiones

Amalgama C.A contra la sociedad mercantil Inversiones Fococam, C.A., expediente

2005-000142, sobre los referidos vicios estableció que “…en cuanto a los motivos que

generan la denuncia por infracción de ley, el artículo 313 del Código de

Procedimiento Civil, ordinal 2° prevé, …la falsa aplicación de una norma jurídic a, la

cual supone la aplicación efectiva de una norma que ha realizado el juez, a una

situación de hecho que no es la que ésta contempla y... la falta de aplicación, caso en
el cual el juzgador deja de aplicar una norma jurídica vigente y pertinente al cas o

concreto.…”.

En el caso concreto, la formalizante delata la infracción de los artículo 12,

431 y 510 del Código de Procedimiento Civil y el 1.399 del Código Civil, con soporte

en que el juez superior le dio valor probatorio de indicios a los recibos, facturas,

comunicaciones, fotostatos de notas universitarias y de declaraciones de impuesto

sobre la renta, a pesar de que dichos instrumentos fueron incorporados al expediente

por el demandante como documentos privados emanados de terceros, sin cumplir la

formalidad de su ratificación en el juicio.

Ahora bien, esta Sala desestima la denuncia de infracción del artículo 12

del Código de Procedimiento Civil, de la misma manera que lo hizo en la denuncia

anterior, por no guardar relación con el objeto de la presente denuncia, cuyo objeto va

dirigido a atacar la apreciación de los instrumentos privados emanados de terceros

promovidos por el demandante, y que el juez superior acogió como indicios para

demostrar la pretensión del actor.

A fin de comprobar la denuncia de infracción, la Sala observa que el juez

superior estableció sobre los recibos, facturas, comunicaciones, fotostatos de notas

universitarias y de declaraciones de impuesto sobre la renta incorporadas por el

demandante al proceso, lo que a continuación se transcribe:

“...También trajo a los autos el actor como medio de prueba:


- Copia simple de recibos y pagos por reparaciones, mantenimiento y
mejoras realizados en la quinta Carmen Elena, los cuales se discriminan de
la siguiente forma:
- Copia simple de dos recibos cuyo membrete indica como ente emisor
Administradora Serdeco, C.A., en el cual aparece como suscriptor del
servicio el ciudadano César Palenzona, y cuya dirección es Quinta Carmen
Elena Urbanización la Lagunita Country Club Parroquia El Hatillo
Municipio El Hatillo Estado Miranda, que datan de fecha 4/11/2002.
- Factura sin membrete por reparaciones en la Quinta Carmen Elena a
nombre de César Palenzona por la cantidad de Bs. 6.500,00.
- Factura original cuyo membrete indica ANTONIO PEREIRA DA
ENCARNACAO todo lo relacionado en construcción civil, a nombre de
César Palenzona, por diversas reparaciones y mantenimiento en la Quinta
Carmen Elena Calle C-2-1 LA LAGUNITA.
- Facturas originales No. 0026, 0400, 1233 cuyo membrete indica
ASOPAR LAGUNITA (Asociación Civil de Parceleros de la Urbanización
Lagunita Country Club), a nombre de César Palenzona por cancelación de
Primer Trimestre del año 1.998, segundo y tercer trimestre del año 1.998, y
donación para la construcción de la sede definitiva de ASOPAR,
respectivamente.
- Comunicación de ASOPAR dirigida a la familia Palenzona-Olavarría, en
cuyo contenido agradecen el donativo de 1m2, de terreno para la
infraestructura de la sede definitiva de ASOPAR.
- Copia de solicitud realizada por César Palenzona a la CANTV, para
realizar cambio de sus números telefónicos, así como también ruega que
los nuevos números sean privados y que no aparezcan publicados en la
guía telefónica.
- Recibos de los meses de mayo y junio del 2003, por concepto de pago de
luz eléctrica a nombre del actor, por el servicio a la casa objeto de la
presente controversia.
- Recibos de los meses de mayo y junio del 2003, por pagos de servicio del
teléfono 9633607 a nombre del actor e instalado en la casa objeto de la
presente controversia.
- Fotos aéreas de la quinta Carmen Elena, situada en la calle C-2-1 de la
Urb. La Lagunita, Caracas, a decir del actor con tales fotos se demuestran
una construcción que supera los 600mts cuadrados que aparecen en el
documento de compra venta cuya nulidad por simulación se demanda.
Para apreciar dichos recaudos, quien sentencia toma para sí el fallo dictado
por la Sala de Casación Civil del Máximo Tribunal de Justicia, de fecha 05
de Febrero de 2002, en la cual se estableció:
„“…en la aritmética procesal, los indicios son quebrados: aislados,
poco o nada valen; pero sumados forman y en ocasiones exceden, la
unidad probatoria plena, pues la característica de los indicios es que
ninguno por sí solo ofrece plena prueba; ellos deben apreciarse en
conjunto; su eficacia probatoria debe contemplarse con la suma de
todos los que den por probados los jueces y no con algunos
aisladamente…” (Sic.).‟
Dicho esto y acatando el fallo casacional citado con anterioridad
considera esta Superioridad, que para apreciar los antes descritos
documentos, necesariamente se debe acotar que los mismos no fueron
ratificados durante el juicio. Sin embargo de ellos se evidencian varios
elementos en común como lo son: el hacer mención al ciudadano César
Palenzona Boccardo como receptor tanto del suministro de
electricidad, como del servicio de telefonía, y las facturas antes
enunciadas. Aunado a otro elemento importante cual es el hecho de
que la dirección de suministro coincide con la del inmueble
controvertido. Por lo que este sentenciador los aprecia como indicios o
presunciones a tenor de lo preceptuado en el artículo 510 del Código
de Procedimiento Civil. ASI SE DECIDE.
A los fines de demostrar que la hoy demandada ciudadana María Alejandra
Palenzona Olavarría, al momento de la constitución de la venta simulada
tanto de los bienes muebles como del inmueble controvertido se encontraba
estudiando, no trabajaba y por ende no tenía dinero para realizar una
transacción de ese tipo, el actor hizo valer :
- Copia de la Certificación de Notas de María Alejandra Palenzona
Olavarría, expedida el 10 de octubre de 1.995, emitida por la Universidad
Católica Andrés Bello (Pieza I folios 257 al 261 inclusive), la cual
acompañó de copia de Título de abogado expedido a la ciudadana María
Alejandra Palenzona Olavarría.
Así mismo, a los solos fines de demostrar sus dichos sobre su situación de
sostén de hogar para el momento de la suscripción del contrato de compra
venta sobre los bienes muebles, y el bien inmueble cuya simulación se
reclama, el accionante hizo valer:
- Copia de declaración de Impuesto sobre la Renta del ciudadano César
Palenzona Boccardo correspondiente al año 1.992.
- Copia de declaración de Impuesto sobre la Renta del ciudadano César
Palenzona Boccardo, correspondiente al año 1.993.
Todos estos medios de prueba indicados ut supra son apreciados y
valorados como indicios de los alegatos esgrimidos por el accionante en
el decurso del proceso, en acatamiento a la sentencia dictada por la
Sala de Casación Civil citada con anterioridad, y en concordancia con
el contenido de artículo 510 del Código de Procedimiento Civil. Así se
establece...”. (Negritas de la Sala).

De la transcripción de la sentencia recurrida, se evidencia que el juez

superior le dio valor de indicios de conformidad con lo establecido en el artículo 510

del Código de Procedimiento Civil, a la copia simple de los recibos y pagos por

reparaciones, mantenimiento y mejoras realizados en la quinta Carmen Elena, a pesar


de que esos instrumentos privados son emanados de terceros y no fueron ratificados

en juicio, entre los que se encuentran: la copia simple de dos recibos emanados de la

empresa Administradora Serdeco, C.A., en el cual aparece como suscriptor del

servicio el ciudadano César Palenzona, y cuya dirección es Quinta Carmen Elena

Urbanización la Lagunita Country Club Parroquia El Hatillo Municipio El Hatillo

Estado Miranda, de fecha 4 de noviembre de 2002; la factura sin membrete por

reparaciones en la Quinta Carmen Elena a nombre de César Palenzona por la cantidad

de seis mil bolívares (Bs. 6.500,00); la factura original emanada de Antonio Pereira

Da Encarnacao a nombre de César Palenzona, por diversas reparaciones y

mantenimiento de la Quinta Carmen Elena Calle C-2-1 La Lagunita; las facturas

originales Nos. 0026, 0400, 1233 emitidas por la Asociación Civil de Parceleros de la

Urbanización Lagunita Country Club a nombre de César Palenzona, por la cancelación

de primer trimestre del año 1998, segundo y tercer trimestre de 1998; la comunicación

de ASOPAR dirigida a la familia Palenzona-Olavarría, en cuyo contenido agradecen

el donativo de 1m2, de terreno para la infraestructura de la sede definitiva de la

Asociación; la copia de la solicitud realizada por César Palenzona a CANTV, para

realizar cambio de sus números telefónicos, así para que los nuevos números sean

privados y que no aparezcan publicados en la guía telefónica; los recibos de los meses

de mayo y junio de 2003, por concepto de pago de luz eléctrica de la casa objeto de la

presente controversia a nombre de César Palenzona; los recibos de los meses de mayo

y junio de 2003, por pagos de servicio del teléfono a nombre de César Palenzona y;

las fotos aéreas de la quinta Carmen Elena, situada en la calle C-2-1 de la Urb. La

Lagunita, Caracas.
Asimismo, sostiene la formalizante, que el juez superior le dio valor como

indicios a los instrumentos, calificados en la formalización como emanados de

terceros, que a continuación se describen: Copia de la certificación de notas de María

Alejandra Palenzona Olavarría, expedida el 10 de octubre de 1995 por la Universidad

Católica Andrés Bello; y la copia de declaración de impuesto sobre la renta de César

Palenzona correspondiente a los años 1992 y 1993.

Establece el artículo 431 del Código de Procedimiento Civil, que:

Artículo 431: Los documentos privados emanados de terceros que no son


parte en el juicio ni causantes de las mismas, deberán ser ratificados por el
tercero mediante la prueba testimonial.

Del contenido de la norma precedentemente transcrita, es evidente que es

necesario el reconocimiento judicial de aquel documento emanado de un tercero, para

que pueda surtir efectos probatorios en el juicio contra el adver sario del promovente

de dicho instrumento, con lo cual se le estaría garantizando al adversario el control de

la prueba.

Por su parte, los artículos 510 del Código de Procedimiento Civil y 1.399

del Código Civil, disponen respectivamente, que:

Artículo 510: Los Jueces apreciarán los indicios que resulten de autos en
su conjunto, teniendo en consideración su gravedad, concordancia y
convergencia entre sí, y en relación con las demás pruebas de autos.
Artículo 1.399: Las presunciones que no estén establecidas por la Ley
quedarán a la prudencia del Juez, quien no debe admitir sino las que sean
graves, precisas y concordantes, y solamente en los
casos en que la Ley admite la prueba testimonial.

Los indicios y las presunciones son la determinación de un hecho

desconocido a partir de otro distinto y cierto acreditado en autos, quiere decir que, de

conformidad con las normas transcritas, estos podrán ser apreciados por el juez de

instancia a su prudente arbitrio, tomando en consideración la concordancia entre sí y

con las demás pruebas promovidas en el expediente.

Ahora bien, en el caso concreto, el juez superior le dio valor de indicios a

unos instrumentos privados emanados de terceros que no fueron ratificados en el

juicio, en contravención de lo establecido en el artículo 431 del Código de

Procedimiento Civil, norma jurídica que obliga al promovente de la prueba a

ratificarlos por el emisor mediante la prueba testimonial.

En efecto, los documentos emanados de terceros que han debido ser

ratificados mediante prueba testimonial son: instrumentos privados son emanados de

terceros y no fueron ratificados en juicio, entre los que se encuentran: la copia simple

de dos recibos emanados de la empresa Administradora Serdeco, C.A., en el cual

aparece como suscriptor del servicio el ciudadano César Palenzona, y cuya dirección

es Quinta Carmen Elena Urbanización la Lagunita Country Club Parroquia El Hatillo

Municipio El Hatillo Estado Miranda, de fecha 4 de noviembre de 2002; la factura sin

membrete por reparaciones en la Quinta Carmen Elena a nombre de César Palenzona

por la cantidad de seis mil bolívares (Bs. 6.500,00); la factura original emanada de
Antonio Pereira Da Encarnacao a nombre de César Palenzona, por diversas

reparaciones y mantenimiento de la Quinta Carmen Elena Calle C-2-1 La Lagunita;

las facturas originales Nos. 0026, 0400, 1233 emitidas por la Asociación Civil de

Parceleros de la Urbanización Lagunita Country Club a nombre de César Palenzona,

por la cancelación de primer trimestre del año 1998, segu ndo y tercer trimestre de

1998; la comunicación de ASOPAR dirigida a la familia Palenzona-Olavarría, en cuyo

contenido agradecen el donativo de 1m2, de terreno para la infraestructura de la sede

definitiva de la Asociación.

Por consiguiente, los precitados documentos emanados de terceros antes

señalados, no podían ser considerados auténticos por el sentenciador, ni mucho menos

pueden constituir indicios o presunciones del derecho reclamado, como fue

establecido por el juez superior, por cuanto no fue cumplida la formalidad de control

de esas pruebas establecida en el artículo 431 del Código de Procedimiento Civil,

cuya norma fue infringida por falta de aplicación, conjuntamente con los artículos 510

eiusdem y 1.399 del Código Civil, éstos últimos por falsa aplicación.

La infracción de las normas delatadas es determinante de lo dispositivo en

el fallo, por cuanto el juez tomando en cuenta dichos documentos privados emanados

de terceros no ratificados en el juicio, consideró cumplidos los presupuestos

necesarios para la procedencia de la acción intentada, es decir, dio por demostrada la

incapacidad económica de la demandante para adquirir la vivienda objeto de la

presente controversia, y además, la inejecución por parte de ésta del contrato

simulado.
Sin embargo, esta Sala debe dejar sentado, en cuanto a las instrumentales

constituidas por los recibos de servicio del teléfono así como los comprobantes de

servicio de luz eléctrica, que éstos no pueden considerarse en si mismos, documentos

privados emanados de terceros, sino tarjas, por lo cual no puede exigírsele al promovente

que los mismos sean ratificados, mediante la prueba testimonial consagrada en el artículo

431 del Código de Procedimiento Civil.

Así, esta Sala ha dejado expresamente establecido, entre otras, en su

decisión Nº 573 del 26 de julio de 2007, caso: Mario González Fernández contra

Morella Migliorelli Porras, lo siguiente:

“…E l recurrent e plant ea que la recurr ida infr ingió el art ículo 431
del Código de Procedimient o Civil, por falsa ap licació n y e l
art ículo 510 eiusdem, por falt a de aplicació n, pues, las
const ancias emit idas por la energ ía eléct rica de Barquisimet o,
C.A. (ENELBAR) y, por el ser vicio de gas do mést ico ARAGAS
C.A., co nst it uyen ind icio s de que el demandant e reside el
inmueble o bjet o de cont roversia y como t al debieron ser
valoradas, as í co mo, las mis mas dan fe de la posesió n legít ima por
más de veint e (20) años.
Sobre lo s part icular es de la denuncia, ext ract o pert inent e de la
sent encia recurr ida dejó est ablecido lo siguient e :

“…Pro movió el act or marcados “D” y “E ”, const ancias


emit idas por la E nergía E léct r ica de Barqu isimet o
(ENELBAR), de fecha 19 de junio del 2001, mediant e las
cuales infor man que E l (sic) medidor ubicado en el inmueble
objet o de la present e acció n, fue s o lic it ado en fecha 17 de
ma yo de 1976 por el ciudadano Mar io González; y por e l
ser vicio de gas do mést ico (ARAGAS C. A.), insert o en los
fo lio s 135 y 136, de fecha 22 de noviembre de 2001,
mediant e el cual se hace const ar que el señor Mar io
González, es client e desde el 16 de febrero de 1980. Las
ant er iores probanzas por t rat arse de document os pr ivados
emanados de t erceros, requer irán para su va loració n de ser
rat ificados mediant e la prueba t est imo nial, de confor midad
con lo d ispuest o en el art ículo 431 del Código de
Procedimient o Civil, razó n por la cual se desechan del
proceso y así se declara”.
De la t ranscr ipció n par cial del t ext o de la recurr ida, se evidencia
que el juzgador de alzada de co nfor midad con lo est ablecido en e l
art ículo 431 del Código de Pro cedimient o Civil, desechó las
const ancias emit idas por la energ ía eléct rica de Barquisimet o,
C.A, (ENELBAR) y, por el ser vicio de gas do mést ico ARAGAS
C.A., al no ser rat ificadas mediant e la prueba t est imo nia l.
Ahora bien, est a Sala, en decis ió n N° 877 de fecha 20 de
diciembre de 2005, en el juic io seguido por Manuel Albert o
Grat erón cont ra Envases Occident e, C. A., expedient e N° 05 -418,
seña ló con respect o a las not as de consumo de los ser vic io s de
energía eléct r ica y t eléfo no, lo sigu ient e:
“…El Dr. Jesús Eduardo Cabrera Romero, expone el significado
de las tarjas de la siguiente manera:

“…las tarjas en su versión más primitiva, consisten en dos


listones o pedazos separados de madera, cuero u otro material,
los cuales reposan en poder de cada parte, y qu e en materia de
ventas a crédito, cada vez que el vendedor entrega mercancías al
comprador, juntan los dos listones o pedazos y sobre ellos, a su
vez en el mismo instante y con un mismo movimiento, se efectúa
una marca que abarca a ambos. Cada muesca corre sponde a una
entrega, y la coincidencia de las muescas en ambos listones,
prueba el número de entregas. Si tomamos en cuenta que el CC
contempló a las tarjas dentro de la pruebas por escrito, debemos
rechazar que dicho Código se esté refiriendo con exclusi vidad a
la forma primitiva expuesta, y por ello, pensamos que los
documentos-tarjas (escritos) siempre ha sido posible emitirlos
conforme al CC, quien además, no los prohibe. Esto sin que
importe si las tarjas escritas emanan de máquinas, o son
suscritas…”. (Jesús Eduardo Cabrera Romero, Contradicción y
Control de la Prueba Legal y Libre, Tomo II, Pág. 92).
(…Omissis…)
En la obra citada supra, contenida en la Revista de Derecho
Probatorio N°V 9, la autora interpretando el valor probatorio de
las notas de consumo de servicio eléctrico, vistas como tarjas
igualmente, hace la siguiente afirmación:
“…El caso de las notas de consumo (…) es muy peculiar, debido
a que las mismas carecen de firmas, lo que hace un tanto difícil
determinar su autoría (autenticidad en sentido estricto), por lo
que se hace necesario indagar dentro de su contenido para
ubicar rasgos, señas o símbolos que permitan identificar la
fuente de quien emanaron. Entramos aquí en el mundo de los
Símbolos Probatorios.
“…el símbolo probatorio no indica un hecho, lo representa, y
ante el signo, quien lo ve, por fuerza directa o indirecta de la ley,
debe creer que un hecho en particular ha sucedido, el cual está
representado (vuelto a presentar) por el símbolo…Del símbolo
nace una presunción…No es puridad un medio de prueba, el no
es un vehiculo de transporte de hechos al proceso, él aparece
grabado o estampado en un bien y es transportado a la causa
junto con ese bien, por los medios capaces de hacer el traslado;
pero, cuando ingresa al expediente, como una abstracción hace
presumir iuris tantum un cúmulo de situaciones que se
comprendían en él sin que exista una razón lógica o natural
fuera del mandato legal, entre el signo y todo lo que
representa…Pero, los símbolos probatorios, al revés de los
hechos que hacen presumir, no está dirigidos al Juez para que
fije un hecho desconocido, sino que tiene como destinatarios al
público, ya que ellos producen como otro efecto jurídico, al ser
garantía, información o identificación de alto nivel masivo. Esta
característica hace que los símbolos de por sí sean
autenticantes…” (Cabrera Romero.Oc.II.122.)
“En relación con lo anteriormente expuesto, las notas de
consumo de los servicios de energía eléctrica y teléfono, poseen
un símbolo probatorio, representado, a través de un logotipo en
el primer caso y de las siglas identificadoras al segundo caso, los
cuales son reconocidos comúnmente por todas las personas por
cuanto el mismo se ha incorporado a nuestro quehacer diario, lo
que quiere decir que no hace falta demostrar su autoría por
medio de la firma, sino la misma la vamos a demostrar con la
autenticidad que emana de un hecho público y notorio como lo
son los símbolos representativos característicos de estas
empresas. (Cursivas del texto).

Del cr it er io jur ispr udencial precedent ement e t ranscr it o, se


desprende que las not as de consumo de lo s servicio s de energía
eléct r ica y t elé fo no, no co nst it uyen document os emanados de
t erceros, sino t arjas, lo cual hace evidenciar que el ad quem al
considerar que las const ancias emit idas por la Energía E léct r ica
de Barquisimet o, C.A., (ENELBAR) y, por el ser vicio de gas
domést ico Aragas, C. A., pro movidas por el de mandant e, eran
document os pr ivados emanados de t erceros, exigiendo para su
valoració n la rat ificació n, mediant e la p rueba t est imo nial
consagrada en el art ículo 431 del Código de Procedimient o Civil,
incurr ió en falsa aplicació n de dicha nor mat iva, por cuant o, las
refer idas not as de co nsumo no requieren de la rat ificació n para
ser pro movidas en el juic io.
S in embargo, el for ma lizant e pret ende que dichas not as de
consu mo sean valoradas co mo indic io s, por lo que delat a la falt a
de aplicació n del art ículo 510 del Código de Procedimient o Civil.
Ahora bien, la Sala o bser va, que aún siendo valor adas las
refer idas not as co mo t al, no se mo dificar ía el disposit ivo del fallo
recurr ido, por mot ivo, que el juzgador de alzada det er minó que la
posesió n invocada por el demandant e no era pacífica, con lo cual,
incumple con uno de lo s requis it os co ncurrent es y necesar io s par a
adquir ir por usucapió n.
En co nsecuencia, est a Sala, declara impro cedent e la infracció n del
art ículo 431 del Código de Procedimient o Civil, por falsa
aplicació n y del art ículo 510 eiusdem, por falt a de aplicació n. As í
se decide…”.

Respecto de las copias fotostáticas de las declaraciones de impuesto sobre

la renta (1992 y 1993) promovidas por el actor, esta Sala considera importante aclarar

que estos instrumentos no deben ser considerados documentos privados emanados de

terceros, como lo afirma la formalizante, pues quien interviene en su formación es el

propio contribuyente y en ningún caso un funcionario público capaz de darle la

certeza necesaria para tenerlo como un documento administrativo. Por tanto, quedan

excluidos del pronunciamiento que respecto de los documentos emanados de terceros

ha realizado la Sala en este capítulo.

Por último, esta Sala desestima la denuncia de infracción del artículo 12

del Código de Procedimiento Civil, de la misma manera que lo hizo en la denuncia


anterior, por no guardar relación con el objeto de la presente denuncia, cuyo objeto va

dirigido a atacar la apreciación de los instrumentos privados emanados de terceros

promovidos por el demandante, y que el juez superior acogió como indicios para

demostrar la pretensión del actor.

Con soporte en lo expuesto precedentemente, esta Sala declara con lugar la

denuncia de infracción del artículo 431 y 501 del Código de Procedimiento Civil y

1.399 del Código Civil, y desestima la denuncia del artículo 12 del Código de

Procedimiento Civil, por no corresponderse con la índole de la denuncia. Así se

establece.

III

De conformidad con el ordinal 2° del artículo 313 del Código de

Procedimiento Civil, en concordancia con el artículo 320 euisdem, la formalizante

delata la infracción de los artículos 12 y 509 del mismo Código y 1.357 y 1.359 del

Código Civil, por falta de aplicación, fundado en lo siguiente:

“...Señaló el sentenciador “ad quem”:


„ANALISIS DE OTRAS PRUEBAS APORTADAS POR LA
REPRESENTACIÓN JUDICIAL DE LA PARTE DEMANDADA
- Copia Certificada del documento constitutivo de la hipoteca
protocolizado ante la Oficina Subalterna del Quinto Circuito de
Registro del Municipio El Hatillo del Estado Miranda, en fecha 25 de
febrero de 2000, bajo el No. 45, Tomo 9, Protocolo Primero, suscrito
entre las ciudadanas María Alejandra Palenzona Olavarría y Olimpia
de Marchena Rivas, que pesa sobre la quinta Carmen Elena;
documental ésta que fue identificada por la representación judicial de
la demandada como “Legajo I” , y que según sus dichos pretend e
probar que la demandada ha venido comportándose como legítima
propietaria del inmueble hipotecado, y en tal sentido ha efectuado
actos de disposición sobre el inmueble de su propiedad identificado
como Quinta Carmen Elena.
- Reprodujo el mérito favorable que se desprende de las actas
procesales, en especial de la confesión efectuada por el demandante
en la página 23 del libelo de la demanda donde a su decir manifiesta
que ejerció la representación judicial de la demandada, mediante
poder que la misma confirió por ante la Notaría Pública Quinta del
Municipio Baruta del Estado Miranda, el 14 de julio de 2000, bajo el
No. 51, Tomo 21 de los Libros de autenticaciones llevados por esa
Notaría, en el entendido que al representar judicialmente a la
demandada en el juicio de Ejecución de Hipoteca seguido por ante el
Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la misma circunscripción judicial, substanciado en el
expediente No. 23.247 de la nomenclatura de ese Tribunal, evidencia
que el demandante actuó reconociendo a la demandada su condición
de propietaria del inmueble que el actor y su esposa le vendieran
mediante documento protocolizado ante la Oficina Subalterna del
Quinto Circuito de Registro del Municipio El Hatillo del Estado
Miranda, el día 28 de Diciembre de 1.993, bajo el No. 48, Tomo 14
protocolo Primero, a tal efecto acompañó:
-Copia Certificada de escritos y diligencias presentados en fecha 25
de junio y 29 de junio de 2001, respectivamente, por el ciudadano
CÉSAR PALENZONA BOCCARDO, en el expediente signado con el
No. 23.247 de la nomenclatura del Juzgado Tercero de Primera
Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Área Metropolitana de Caracas, correspondiente al juicio
de Ejecución de Hipoteca incoado por Olimpia de Marchena Rivas en
contra de María Alejandra Palenzona Olavarría, cuya hipoteca pesa
sobre el inmueble identificado como Quinta Carmen Elena.
Tales actuaciones las realizó el demandante César Palenzona como
apoderado judicial de la demandada, siendo que con dichas
documentales pretende probar el reconocimiento por parte del
demandante de la condición de propietaria que su hija ostenta sobre
el tantas veces mencionado Legajo de Copias Certificada expedidas
el 25 de julio de 2003 por el Juzgado Superior Tercero en lo Civil,
Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana de Caracas, copias éstas que se acompañaron
igualmente identificadas en el Legajo I. Con tal prueba la demandada
pretende probar que fue ella quien le giró instrucciones al hoy
demandante para que representara sus derechos e intereses en el
mencionado juicio de Ejecución de Hipoteca, utilizando sus servicios
profesionales como abogado, por lo cual a su juicio la única
conclusión lógica a la que se pueda llegar, es que el actor asumió la
representación judicial de MARIA ALEJANDRA PALENZONA en
franco reconocimiento de su carácter de legítima propietaria del
tantas veces mencionado inmueble.
- Copia Certificada de la demanda y su auto de admisión intentada
por los abogados CÉSAR PALENZONA BOCCARDO Y LUIS
JAVIER SERRANO en nombre y representación de MARIA
ALEJANDRA PALENZONA OLAVARRÍA en contra de las
ciudadanas CARMEN RIVAS DE MARCHENA Y OLIMPIA DE
MARCHENA RIVAS substanciado en expediente No. 2000-5393 de
la nomenclatura del Juzgado Sexto de Primera Instancia en lo Civil,
Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana de Caracas por la ilicitud de las obligaciones
contenidas en el contrato de hipoteca suscrito con la demandada
protocolizado ante la Oficina Subalterna del Quinto Circuito de
Registro del Municipio El Hatillo del Estado Miranda, en fecha 25 de
febrero de 2000, bajo el No. 45, Tomo 9, Protocolo Primero,
documentos estos que corren insertos en Legajo de Copias
Certificadas expedidas el 23 de julio de 2003 por el Juzgado Superior
Cuarto en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Área Metropolitana de Caracas, legajo que identificó la
demandada como “LEGAJO II”.
Con tales documentos la demandada pretende probar que el hoy
demandante ha reconocido públicamente a la demandada su
condición de propietaria de la Quinta Carmen Elena, la cual le fuera
vendida por el demandante.
Ahora bien observa quien aquí decide que el inmueble
controvertido en el presente asunto, es un bien que pertenece a la
comunidad conyugal Palenzona Olavarría, y por ende los
interesados en defender el bien sólo pueden ser los que tienen
interés sobre el mismo, como lo son César Palenzona Olavarría,
Carmen Elena Olavarría y María Alejandra Palenzona
Olavarría. Por otra parte el hecho de que el actor haya
representado a la demandada en el precitado juicio por ejecución
de hipoteca, no constituye ante este jurisdicente un elemento
probatorio de si hubo o no actos simulados en el presente juicio,
que es lo que realmente se trata de dilucidar, por lo cual este
Tribunal desecha las pruebas anteriormente enunciadas, las
cuales considera impertinentes, por versar sobre un hecho
diferente al controvertido en el presente asunto. ASÍ SE
ESTABLECE.‟
Se observa, que las copias certificadas de actuaciones judiciales fueron
promovidas por la parte demandada, con el objeto de comprobar que el
actor, le había reconocido la cualidad de legitima propietaria del inmueble
objeto de la simulación; no obstante fueron desechadas por la recurrida por
no guardar supuesta relación con los hechos controvertidos. Ahora bien, si
lo demandado era la declaratoria de simulación de venta de un inmueble,
basada en que nunca hubo intención de traspasar la propiedad, resulta
evidente que la demandada disponía de cualesquiera elementos probatorios
tendentes a enervar los alegatos de la parte actora, y precisamente cuando
la demandada promovió una serie de copias certificadas que demostraban
que el actor la había representado, como apoderado judicial, en varios
juicios en defensa del bien inmueble objeto de la simulación, no hacía más
que rebatir los hechos de la demanda. Por tanto, las probanzas aportadas si
tenían relación con los hechos controvertidos y su pertinencia quedó (sic)
justificada con el solo hecho de haber sido promovidas para demostrar el
reconocimiento de la parte actora sobre la propiedad del inmueble a favor
de la demandada. En consecuencia era deber de la recurrida, por tratarse de
medios de prueba relacionados con los hechos debatidos, atenerse a todo lo
probado y juzgar tales probanzas en mandato de los artículos 12 y 509 del
Código de Procedimiento Civil, y por no acatar tales preceptos, los infringe
por falta de aplicación, en franca violación de los artículos 1.357 y 1.359
del Código Civil, como reglas de valoración de los documentos públicos,
por cuantos esos medios probatorios se trataban de copias certificadas de
actuaciones judiciales que merecían fe pública respecto de haberse
verificado. Se observa que las violaciones señaladas fueron determinantes
para declarar con lugar la declaratoria de nulidad del documento de venta
del bien inmueble accionado por simulación, pues con base a la supuesta
impertinencia de las pruebas promovidas por mi representada, además de
negarle el derecho de rebatir y demostrar la falsedad de los hechos
invocados en la demanda, dio por demostrado la ausencia de intención en
transferir la propiedad del bien vendido, como uno de los ele mentos de
procedencia de la acción intentada...”. (Negritas y subrayado de la
formalizante).

La formalizante delata la infracción de los artículos 12 y 509 del Código de

Procedimiento Civil y 1.357 y 1.359 del Código Civil, con soporte en que el juez

superior desechó las copias certificadas de las actuaciones judiciales en las que se

evidencia que ella actuó como legítima propietaria del bien objeto de esta

controversia, en el expediente signado con el No. 23.247 de la nomenclatura del

Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la

Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, correspondiente al juicio

de Ejecución de Hipoteca incoado por Olimpia de Marchena Rivas en su contra, con


fundamento en que dichas copias versan sobre un hecho diferente al controvertido en

el presente asunto, calificándolas de impertinentes.

Esta Sala desestima la denuncia de infracción del artículo 12 del Código de

Procedimiento Civil, de la misma manera que lo hizo en la denuncia anterior, por no

guardar relación con el objeto de la presente denuncia, dirigido a atacar el silencio de

las pruebas promovidas por la demandada, para demostrar que ha actuado siempre

como legítima propietaria del inmueble.

El Juez Superior estableció sobre las referidas pruebas, lo siguiente:

“...Ahora bien observa quien aquí decide que el inmueble controvertido en


el presente asunto, es un bien que pertenece a la comunidad conyugal
Palenzona Olavarría, y por ende los interesados en defender el bien sólo
pueden ser los que tienen interés sobre el mismo, como lo son César
Palenzona Olavarría, Carmen Elena Olavarría y María Alejandra Palenzona
Olavarría. Por otra parte el hecho de que el actor haya representado a la
demandada en el precitado juicio por ejecución de hipoteca, no constituye
ante este jurisdicente un elemento probatorio de si hubo o no actos
simulados en el presente juicio, que es lo que realmente se trata de
dilucidar, por lo cual este Tribunal desecha las pruebas anteriormente
enunciadas, las cuales considera impertinentes, por versar sobre un hecho
diferente al controvertido en el presente asunto. ASI SE ESTABLECE...”.

El artículo 509 del Código de Procedimiento Civil, disponen:

Artículo 509: Los Jueces deben analizar y juzgar todas cuantas pruebas se
hayan producido, aun aquellas que a su juicio no fueren idóneas para
ofrecer algún elemento de convicción, expresándose siempre cuál sea el
criterio del Juez respecto de ellas.
Es evidente que la norma transcrita, está estrechamente ligada con el

principio de exhaustividad, según el cual, el juez está en el deber de examinar todas

las pruebas promovidas por las partes a los autos, expresándose siempre cuál sea su

criterio respecto de ellas, es decir, si son inadmisibles, impertinentes, favorables o

desfavorables, o si aportan o no algún elemento de convicción respecto de lo

controvertido en el juicio.

La Sala en decisión de fecha 5 de abril de 2001, en el juicio de Eudocia

Rojas contra Pacca Cumanacoa, estableció sobre la norma de establecimiento de los

hechos delatada que:

“...el artículo 509 del Código de Procedimiento Civil, constituye una


obligación para el jurisdicente necesaria para establecer su criterio
valorativo de las pruebas incorporadas en el expediente con relación a
los hechos. Esta es una de las modalidades previstas en el artículo 320 del
Código de procedimiento Civil, que permite a la Sala examinar las actas
procesales y extenderse al establecimiento y apreciación de los hechos y de
las pruebas...”. (Negritas de la Sala).

La Sala reitera el criterio jurisprudencial anterior, y deja sentado que la

regla de establecimiento de los hechos contenida en el artículo 509 del Código de

Procedimiento Civil, constituye una regla que obliga al juez establecer su criterio

valorativo de las pruebas incorporadas en el expediente con relación a los hechos

controvertidos, de manera que, si en el caso concreto, la recurrente señala que el juez

superior incurrió en silencio de prueba, por considerar impertinentes las copias


certificadas de las actuaciones procesales en las que, según ella, se evidencia que

actuó como legítima propietaria del inmueble.

Por tanto, el sentenciador sí cumplió la obligación de establecer el criterio

valorativo de dichas pruebas, desechándolas del proceso, según el, por versar sobre un

hecho diferente al controvertido en la controversia, expresando su criterio respecto de

ellas.

Por esta razón, la Sala desestima la denuncia de infracción de los artículos

509 del Código de Procedimiento Civil y 1.357 y 1.359 del Código Civil, así como el

artículo 12 del Código de Procedimiento Civil, por no corresponderse con la índole de

la presente denuncia.

IV

De conformidad con el ordinal 2° del artículo 313 del Código de

Procedimiento Civil, en concordancia con el artículo 320 euisdem, la formalizante

delata la infracción del artículo 274 del mismo Código, por errónea interpretación,

fundado en lo siguiente:

“...el demandante accionó a mi representada en simulación de una serie de


bienes muebles e inmueble que le había traspasado; de igual forma reclamó
el pago, por concepto de daños y perjuicios, de la suma de setecientos
millones de bolívares. Esta última pretensión, no fue decidida en forma
expresa, positiva y precisa por la recurrida y aún cuando solo se pronunció
por declarar con lugar la acción de simulación, condenó en costas a la
demandada por haber resultado totalmente vencida. Ahora bien, por cuanto
no existe correspondencia alguna entre las pretensiones demandada y el
dispositivo del fallo, particularmente porque el actor no obtuvo todo lo
pedido en su libelo, no era posible jurídicamente condenar en costas a mi
representada, y al hacerlo, la recurrida violó por interpretación errónea el
artículo 274 del CPB, regla prevista para el establecimiento de las costas
...Omissis...
Se hace valer que la infracción denunciada fue determinante en el
dispositivo del fallo, concretamente lo referido a la condena en costas
contra mi representada, pues ante la ausencia de resolución de la acción de
daños y perjuicios, la demandada debía ser eximida de su pago...”.

La recurrente dice que se ha infringido por errónea interpretación, el

artículo 274 del Código de Procedimiento Civil, con soporte en que no hubo

vencimiento total en la controversia, al no haber analizado el juez superior lo relativo

a la pretensión de indemnización de daños y perjuicios demandada.

La Sala, para decidir observa:

Como fue establecido precedentemente, el error de interpretación de una

norma, parte por afirmar que ésta se compone por un supuesto de hecho y una

consecuencia jurídica, así el error en este caso se comete frecuentemente al determinar

los casos abstractos que puede abarcar un supuesto.

De allí que, el vicio se produce cuando el juez incluye casos abstractos no

comprendidos en la norma que se analiza, de manera que el error de interpretación se

produce no porque se hayan establecido mal los hechos o por que exista error al

calificarlos, sino porque el supuesto de hecho considerado abstractamente se

interpretó de manera errada, subsumiendo casos no comprendidos en la norma.


Asimismo, el error de interpretación puede producirse, específicamente en la

consecuencia jurídica, en cuyo caso esto conduciría a que si bien la norma aplicada es

la destinada a regir la cuestión resuelta, la misma ha sido mal interpretada. (Sentencia

del 7 de octubre de 2008, caso: Banco de Venezuela S.A., contra Consorcio Barr,

S.A., expediente N° 2007-000860).

Esta Sala desestima la denuncia de infracción del artículo 12 del Código de

Procedimiento Civil, de la misma manera que lo hizo en la denuncia anterior, por no

guardar relación con el objeto de la presente denuncia, dirigido a atacar la

condenatoria en costas declarada en el presente juicio.

Ahora bien, ha constatado la Sala, que en efecto el juez de la recurrida no

resolvió lo concerniente a la pretensión de daños y perjuicios incoada por el actor,

defecto éste que fue delatado por la formalizante en la segunda denuncia por defecto

de actividad precedentemente resuelta, la cual, fue desestimada por esta Sala por

carecer de interés procesal para hacer ese tipo de denuncia.

Sin embargo, a la Sala en esta oportunidad le corresponde determinar si no

obstante no haber habido pronunciamiento del juez sobre este aspecto, puede esta Sala

declarar la infracción de la norma jurídica que regula el establecimiento de las costas

procesales en el juicio.

El juez superior estableció en el fallo, lo siguiente:


“...NOVENO: SE CONDENA en costas a la parte demandada por haber
resultado totalmente vencida en la presente causa a tenor de lo establecido
en el artículo 274 Código de Procedimiento Civil...”.

Desde el punto de vista de lo establecido en la sentencia recurrida, el juez

no incurrió en la infracción del artículo 274 del Código de Procedimiento Civil, pues

le dio el sentido propio a dicha norma al considerar que la parte demandada fue

vencida totalmente en el proceso, condenándola al pago de las costas. Sin embargo, la

regla jurídica fue infringida en la medida que ese hecho (el vencimiento total) parte de

un análisis parcial de las pretensiones incoadas en el presente caso.

De manera que, a juicio de esta Sala, para que el juez superior pudiera

establecer el vencimiento total de la causa, estaba obligado a determinar si era

procedente o no la pretensión de indemnización por daños y perjuicios incoada, con lo

cual infringió el artículo 274 del Código de Procedimiento Civil, el cual es

determinante de lo dispositivo en la sentencia.

Por los razonamientos expuestos, esta Sala declara procedente la denuncia

de infracción del artículo 274 del Código de Procedimiento Civil. Así se establece.

DECISIÓN
En mérito de las precedentes consideraciones, el Tribunal Supremo de

Justicia en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la República

Bolivariana de Venezuela y por autoridad de la Ley, declara CON LUGAR el recurso

de casación anunciado y formalizado por la demandada, contra la sentencia dictada

por el Juzgado Superior Sexto en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la

Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, conociendo en reenvío,

el día 24 de septiembre de 2007. En consecuencia, se decreta la nulidad del fallo

recurrido, y se ORDENA al Tribunal Superior que resulte competente, dictar nueva

decisión acogiendo la doctrina aquí establecida. Queda de esta manera CASADA la

sentencia impugnada.

No hay condenatoria en costas, dada la naturaleza de la decisión dictada.

Publíquese y regístrese. Remítase el expediente al Juzgado Superior de

origen, de conformidad con el artículo 322 del Código de Procedimiento Civil.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho del Tribunal Supremo de

Justicia, en Sala de Casación Civil, en Caracas, a los dieciséis (16) días del mes de

enero de dos mil nueve. Años: 198° de la Independencia y 149° de la Federación.

Presidenta de la Sala,

______________________________
YRIS PEÑA ESPINOZA
Vicepresidenta-ponente,

_____________________________
ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ
Magistrado,

_____________________________
ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ
Magistrado,

__________________________
CARLOS OBERTO VÉLEZ
Magistrado,

___________________________________
LUÍS ANTONIO ORTIZ HERNÁNDEZ
Secretario,

________________________________
ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. Nro. AA20-C-2008-000380


NOTA: Publicada en su fecha a las

Secretario,

El Magistrado Antonio Ramírez Jiménez, consigna el presente “voto

salvado” al contenido de la presente decisión, con base en las siguientes

consideraciones:

Quien suscribe, no comparte la solución dada al trámite para el análisis de

la denuncia de silencio de prueba.

En efecto, la ocurrencia de un vicio de silencio de prueba ha debido ser

analizado por esta Sala en el ámbito de un recurso por defecto de actividad, ello de

conformidad con la Constitución vigente y el Código adjetivo civil que exigen una
justicia completa y exhaustiva; no se lograría dicho fin si se omite algún elemento

clarificador del proceso.

Esa es la interpretación que se le debe dar al artículo 509 del Código de

Procedimiento Civil, al señalar que los Jueces deben analizar todas la pruebas

producidas en el expediente y emitir su opinión, así sea en forma breve y concreta,

ello de conformidad con el ordinal 1º del artículo 313 eiusdem, en razón de lo cual la

delación de semejante vicio, considerado históricamente por esta Sala de de orden

público, no puede tener aparejado el cumplimiento de una carga por parte del

recurrente, en directa contradicción con el artículo 26 y 257 de la Constitución de la

República Bolivariana de Venezuela.

Por ello, el silencio de prueba debe mantenerse como un vicio denunciable

en el ámbito de un recurso por defecto de actividad, en un todo de conformidad con el

ordinal 1º del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil.

Queda así expresado el voto salvado del Magistrado que suscribe.

En Caracas, fecha ut-supra.

Presidenta de la Sala,

_____________________________
YRIS PEÑA ESPINOZA

Vicepresidenta,
_____________________________
ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ
Magistrado,

_____________________________
ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ
Magistrado,

__________________________
CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

____________________________________
LUÍS ANTONIO ORTIZ HERNÁNDEZ

Secretario,

________________________________
ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. Nro. AA20-C-2008-000380

Secretario,
SALA DE CASACIÓN CIVIL
Exp. Nro. 2008-000427

Ponencia de la Magistrada ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ.

En el juicio que por resolución de contrato de arrendamiento sigue la empresa

MERCANTIL AGROPECUARIA “EL TAÑERO”, C.A., representada judicialmente por

los abogados José Ángel Delmoral Negrón, Octavio Sanz Gimén ez, Dilcia Olaizola de

Gubaira, Parley Rivero Salazar, contra el ciudadano JOSÉ ABELARDO LÓPEZ OSPINA,

y la empresa “BAR RESTAURANT CLUB NOCTURNO EL TRANQUERO CRIOLLO”,

esta última en su condición de fiadora solidaria, representada legalmente por la ciudadana

MARTINA DEL CARMEN AGUILAR GUEVARA, representados judicialmente por los

abogados Mario Ramón Mejías Delgado y Laura Julieta Burgos Rodríguez, en el cual los

codemandados reconvinieron por indemnización de daños y perjuicios; el Juzgado Superior

Primero en lo Civil, Mercantil, del Transito y Protección del Niño y del Adolescente de la

Circunscripción Judicial del estado Carabobo, con sede en Valencia, dictó sentencia en fecha

14 del mes de diciembre de 2007, mediante la cual declaró sin lugar el recurs o de apelación
interpuesto por la parte demandada, con lugar la demanda de resolución de contrato de

arrendamiento, resuelto el contrato de arrendamiento y condenó a la parte demandada a

“…entregar a MERCANTIL AGROPECUARIA “EL TAÑERO, C.A., el inmueble (terreno y

sus edificaciones) distinguido con el No. 96-11, ubicado en el cruce de la Calle 24 de junio

con calle Constitución, jurisdicción de la Parroquia Candelaria de esta ciudad de Valencia,

completamente desocupado y en las mismas condiciones en que lo recibió; b) pagar los

cánones de arrendamiento adeudados, correspondientes a los meses de octubre, noviembre y

diciembre de 2001, y enero de 2002, cada uno por la suma de novecientos veinte mil

bolívares (Bs. 920.000,oo), es decir, la suma de tres millones seiscientos ochenta mil

bolívares (Bs. 3.680.000,oo).- 2.- Condena a MARTINA DEL CARMEN AGUILAR

GUEVARA, quien se identifica en el comercio con la firma personal “BAR RESTAURANT

CLUB NOCTURNO EL TRANQUERO CRIOLLO”, en su carácter de fiadora solidaria y

principal pagadora de las obligaciones contenidas en el contrato de arrendamiento antes

mencionado y asumidas por JOSÉ ABELARDO LÓPEZ OSPINA, a pagar de manera

solidaria los cánones de arrendamiento adeudados, correspondientes a los meses de octubre,

noviembre y diciembre de 2001, y enero de 2002, cada uno por la suma de NOVECIENTOS

VEINTE MIL BOLÍVARES (Bs. 920.000,oo), es decir, la suma de TRES MILLONES

SEISCIENTOS OCHENTA MIL BOLÍVARES (Bs. 3.680.000,oo).- TERCERO: SIN LUGAR las

reconvenciones incoadas por el ciudadano JOSÉ ABELARDO LÓPEZ OSPINA, y por

MARTINA DEL CARMEN AGUILAR GUEVARA, quien se identifica en el comercio con la

firma personal “BAR RESTAURANT CLUB NOCTURNO EL TRANQUERO CRIOLLO”,

contra la sociedad de comercio MERCANTIL AGROPECUARIA “EL TAÑE RO, C.A…”. De

esta manera, confirmó la sentencia dictada el 29 de enero de 2004 por el Juzgado Primero de

Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Agrario de la misma Circunscripción Judicial.


Contra esa decisión del Juzgado Superior, la parte demandada anunció recurso de

casación, el cual fue admitido por el juez de la recurrida el 26 de junio de 2008 y

oportunamente formalizado. No hubo impugnación.

Concluida la sustanciación del recurso de casación y cumplidas las formalidades

legales, pasa esta Sala a decidirlo bajo la ponencia de la Magistrada que con tal carácter lo

suscribe, en los términos siguientes:

RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD

De conformidad con lo dispuesto en el ordinal 1° del artículo 313 del

Código de Procedimiento Civil, el formalizante denuncia la infracción de los

artículos 12, y 243 ordinal 5º eiusdem, por haber incurrido el juez de alzada en el

vicio de “reformatio in peius”.

En efecto, señala el recurrente textualmente lo siguiente:

“...La sentencia de la recurrida en la parte SEGUNDA, al folio 454 anverso


de la misma, expresa:
“…Antes de entrar a analizar el fondo debatido en los términos de los
escritos contentivos de la demanda, y sus respectivas contestaciones
y reconvenciones, esta Alzada observa que tanto la parte actora-
reconvenida como la parte demandada reconviniente, incurrieron en
el error de considerar la firma mercantil BAR RESTAURANT CLUB
NOCTURNO EL TRANQUERO CRIOLLO, como si fuera persona
jurídica, denominándola, indistintamente, como “sociedad mercantil”,
“empresa” o “fondo de comercio”, cuando se trata de una firma
personal, como se evidencia de la fotocopia del documento mediante
el cual fue inscrita la misma en el Registro de Comercio (folio 86 de
la primera pieza de este expediente), razón por la cual debe tenerse
por demandada a la ciudadana MARTINA DEL CARMEN
AGUILAR GUEVARA, quien se identifica en el comercio con la
firma personal BAR RESTAURANT CLUB NOCTURNO EL
TRANQUERO CRIOLLO, y quien otorgó poder que consta en autos
para la defensa frente a la demanda incoada.
Ahora bien ciudadanos Magistrados, contra la decisión dictada en Primera
Instancia, solamente recurren mis representados a los fines de que el
Tribunal Superior modificara la sentencia, obviamente en lo que la
decisión apelada los perjudique. Nada impedía que la accionante con
finalidades contrarias también apelara a la decisión, lo cual no hizo.
…Omissis…
Es obvio que la recurrida modifica sustancialmente la sentencia dictada por
el a-quo, en contra de los apelantes, sin tomar en cuenta ninguna de sus
pruebas por lo que incurre en el vicio de reformatio in peius, lo cual
constituye una modalidad de incongruencia positiva, de la manera y forma
que lo ha establecido la Sala de Casación Civil de nuestro Máximo
Tribunal Supremo de Justicia.
Do los criterios doctrinarios y jurisprudenciales citados, se evidencia que
la denuncia en casación del vicio reformatio in peius, ha sido considerada
como una infracción de forma, por incongruencia positiva, por no atenerse
el sentenciador a la petición de reexamen de la decisión de primera
instancia, en todo aquello que le resulte desfavorable a la parte que la
impugna, que en modo alguno lo faculta para conocer de los extremos del
pleito consentidos por la parte que no ha apelado, y que por tanto, no le
permite perjudicar a los recurrentes sin haber mediado excitación
(principio de rogación) de la contraria. Desde luego que los puntos
aceptados adquieren firmeza, y por ello, so bre tales puntos el tribunal de
apelación no puede pronunciarse ex oficio; en tal caso, la sentencia sería
incongruente, por no ajustarse a la pretensión de la parte, agraviando la
posición del apelante, y excediendo en consecuencia la alzada, los límites
de lo sometido a su consideración a través del recurso ordinario de
apelación.
Tal proceder del juez de la recurrida, de pronunciarse sobre algo no pedido
por el único apelante, empeorando el agravio causado por la sentencia de
primera instancia, infringe los artículos 12, 15 y 243 ordinal 5° del Código
de Procedimiento Civil…”. (Negritas y mayúsculas del recurrente).

Como puede observarse de la precedente transcripción de la parte

pertinente del escrito de formalización, el recurrente delata que el sentenciador

superior incurrió en la violación a la prohibición de reforma en perjuicio, mejor

conocida como principio de no “reformatio in peius”, por cuanto calificó a la

empresa demandada como una firma personal de la ciudadana Martina Del Carmen
Aguilar Guevara, por lo que consideró que ésta última es la demandada, agravando así

la condición de los apelantes.

Para decidir, la Sala observa:

Ha sido pacífica y constante la jurisprudencia de esta Sala, respecto a la

obligación que tienen los jueces de pronunciarse sobre todo cuanto haya sido alegado

y probado durante el proceso, y únicamente sobre aquello que ha sido alegado por las

partes. Por tanto, resulta viciada la sentencia que no resuelve en forma expresa,

positiva y precisa con arreglo a la pretensión deducida y a las excepciones o defensas

opuestas.

En tal sentido, en sentencia de fecha 7 de marzo de 2002, caso:

Carpintería Tar C.A., contra Raiza Leonor Espinoza Guadarrama, la Sala estableció:

“...El ordinal 5º del artículo 243 del Código de Procedimiento Civil


establece los presupuestos para que la sentencia llene el requisito de la
congruencia, entendiéndose por tal, como lo afirma Hernando Devis
Echandía, el principio normativo que delimita el contenido y alcance de tal
instancia, para el efecto de que exista identidad jurídica entre lo resuelto y
las pretensiones (en sentido general) y excepciones de los litigantes,
oportunamente aducidas, a menos que la Ley otorgue facultades especiales
para separarse de ellas y que tal principio es una consecuencia lógica de la
relación de jurisdicción como derecho y deber del Estado. El derecho de
acción y de contradicción no sólo impone al Estado el deber de proveer
mediante un proceso en una instancia, sino que al complementarse con el
ejercicio de la pretensión y la oposición de excepciones, delimita el
alcance y contenido de este procedimiento. La relación de jurisdicción
comprende tanto la acción y la contradicción, como la pretensión y la
excepción que en ejercicio de estos derechos se formulan al Juez para
determinar los fines mediatos y concretos del proceso (Nociones Generales
de Derecho Procesal Civil...”
El primer presupuesto es el de que toda sentencia debe contener decisión
expresa, positiva y precisa; y el segundo presupuesto prevé que la decisión
debe ser con arreglo a la pretensión deducida y a las excepciones o
defensas opuestas”.
Según Guasp, la congruencia es la causa jurídica del fallo y Priet ro Castro
agrega, como otra derivación de la congruencia, el principio de la
exhaustividad, esto es, la prohibición de omitir decisión sobre ninguno de
los pedimentos formulados por las partes.
La sentencia es congruente cuando se ajusta a las pretensiones de las
partes, tanto del actor como del demandado, independientemente de si es
acertada o errónea. No se puede apreciar, más ni menos, de las cuestiones
controvertidas, ni dejar de resolver algunas. Cuando se deja de examinar la
prueba, todos o algunos de sus hechos fundamentales, la sentencia está
viciada por omisión de análisis fáctico y cuando se considere innecesario el
análisis de algunos elementos probatorios, el juez debe dejar constancia
motivada de ello.
De allí que la incongruencia adopta dos modalidades y tres aspectos. Las
modalidades son: incongruencia positiva, cuando el juez extiende se decisión más
allá de los límites del problema judicial que le fue sometido, o la incongruencia
negativa, cuando el juez omite el debido pronunciamiento sobre alguno de los
términos del problema judicial, y los aspectos son: a) cuando se otorga más de lo
pedido (ultrapetita); b) cuando se otorga algo distinto de lo pedido (extrapetita), y
c) cuando se deja de resolver sobre algo pedido u excepcionado (citrapetita)...”.

Por otra parte, cabe destacar que la ultrapetita es un vicio contenido en el

dispositivo del fallo que consiste en exceder los términos de la litis, decidiendo cuestiones

extrañas a los pedimentos del libelo y las defensas pla nteadas en la contestación; y, la

reformatio in peius esta circunscrita a la figura jurídica de la ultrapetita, pues viola el

principio de la congruencia de la sentencia, conectado a la limitación de decidir solamente

sobre lo que es objeto del recurso de apelación.

En ese sentido, el Tribunal Supremo Español, en sentencia de fecha 28 de

julio de 1998, dejó sentado que el vicio de la reformatio in peius viola el principio de
congruencia de la sentencia, tal y como puede observarse de la siguiente

transcripción:

“...La prohibición de la <<reformatio in peius>> o regla impuesta al órgano


jurisdiccional de apelación que impide agravar o hacer más gravosa la condena o
restringir las declaraciones más favorables de la sentencia de primera instancia en
perjuicio del apelante, responde al principio <<tantum appellatum quantum
devolutum>>, conforme con el más general <<principio dispositivo>> y según las
consecuencias que resultan del artículo 408 de la Ley de Enjuiciamiento Civil
sobre las resoluciones consentidas. Su inobservancia entraña, desde luego,
conexiones con las reglas de competencia funcional (el órgano de apelación
carece de facultades en el caso concreto para decidir de nuevo sobre lo ya
resuelto), y con los efectos de la cosa juzgada (ya se señaló a propósito del
artículo 408), pero, desde la perspectiva casacional, la extralimitación en que
incurre la sentencia de segunda instancia que no respeta la prohibición, es
perfectamente denunciable como una manifestación de la incongrue ncia, lo
que permite, de acuerdo con el artículo 1.715, caso de acogerse el motivo (inciso
3º del artículo 1.692) reducir el alcance objetivo de la sentencia impugnada a sus
justos límites en el fallo que corresponda, por anulación del impugnado...”.
(Subrayado y negritas de la Sala).

Por su parte, el tratadista español Juan Montero Aroca, también considera que la

prohibición de reformatio in peius constituye una modalidad de incongruencia, y al respecto

señala:

“…Se ha venido considerando como una manifestación característica del


principio de la congruencia en la segunda instancia, la prohibición de la
denominada <<reformatio in peius>>, es decir, la prohibición de que el tribunal
<<ad quem>>, al resolver el recurso, modifique por sí la sentencia ap elada en
perjuicio del apelante, empeorando o agravando la posición del mismo.

Si el ámbito de la apelación y de las facultades decisorias del tribunal <<ad


quem>> vienen determinados, conforme al principio dispositivo, por la regla
<<tantum appellatum quantum devolutum>> y la esencia de la legitimación para
recurrir radica en la existencia de <<gravamen>>, ello implica que aquellos
pronunciamientos de la sentencia de instancia que no hayan sido objeto de
impugnación y que resulten favorables al apelante, conservarán plena eficacia
para él, pues lo que pretende con la interposición del recurso es obtener una
resolución que modifique la de instancia en lo que le resulte desfavorable, nunca
una reforma que empeore su situación. La interposición del recurso genera, por
tanto, para el recurrente una expectativa de reforma de la resolución recurrida en
aquello que le resulte desfavorable, sin que en ningún caso le quepa esperar un
resultado que le perjudique. La sentencia de apelación que introdujera, sin
petición de la parte contraria, una reforma peyorativa incurriría,
evidentemente, en incongruencia.

Es por ello por lo que la prohibición de la <<reformatio in peius>> solamente


puede tener lugar si la otra parte no apeló o no impugnó la resolución apelada,
pues en tal caso, por efecto de los mismos principios antes aludidos, el tribunal
<<ad quem>> entra a conocer de todo lo que se le propone como materia de
decisión en la segunda instancia por las dos partes litigantes y también
recurrentes, de modo que en caso de estimar la pretensión deducida por una de
ellas que hubiera sido desestimada en la primera instancia, provocará
obviamente, una reforma peyorativa para la contraria, pero ella será
consecuencia, precisamente, del principio de la congruencia...”. (Montero Aroca,
Juan y Flors Matíes, José, “Los Recursos en el Proceso Civil”, Ed. Tirant Lo
Blanch, Valencia, 2001, pp. 346-347.) (Subrayado y negritas de la Sala).

En el mismo sentido se ha pronunciado el maestro uruguayo Enrique

Véscovi, al señalar:

“…Resultaría inconsecuente con lo sostenido antes de que el objeto de la


sentencia (de primera y también de segunda...) esta delimitado por las
pretensiones de las partes (principio de la congruencia), admitir ahora que el
tribunal de alzada puede ir más allá de lo pedido por el apelante. Es,
repetimos, la consecuencia del principio dispositivo del “ne procedat iure ex
officio” y “nemo iudex sine actore”. Dado que la segunda (o tercera, o aún la
casación como veremos) se abre sólo por iniciativa de la parte que interpone el
recurso y conforme a su pedido. Es en este sentido que se dice que la expresión
de agravios es la acción (pretensión) de la segunda instancia…”. (Vescovi,
Enrique, “Los Recursos Judiciales y demás Medios Impugnativos en
Iberoamérica”, Ediciones Depalma, Buenos Aires, 1988, p.163.) (Subrayado y
negritas de la Sala).

De igual manera, esta Sala de Casación Civil en sentencia de fecha 16 de febrero

de 2001 (caso: Petrica López Ortega y Blanca Prince c/ FOGADE) señaló que “...Vista la

figura del reformatio in peius, como un principio jurídico que emerge en abstracto de la

conducta del jurisdicente, a través de la cual desmejora la condición del apelante, sin que

haya mediado el ejercicio del precitado recurso por la contraria, es de lógica concluir, que...

la realidad de la conducta del ad quem, al desmejorar al apelante, esta circunscrita a la

figura jurídica de la ultrapetita, pues viola el principio de la congruencia de la sentencia,

conectado a la limitación de decidir solamente sobre lo que es objeto del recurso subjetivo

procesal de apelación; en igual manera la reformatio in peius, está ligada a la garantía

constitucional del derecho a la defensa, por lo cual quien ejerce ese derecho no puede ver

deteriorada su situación procesal, por el sólo hecho de haberlo ejercido...”.

De los criterios doctrinales y jurisprudenciales citados, queda claro que la

denuncia en casación del vicio de reformatio in peius, ha sido considerada como una

infracción de forma, por incongruencia positiva, por no atenerse el sentenciador a la petición

de reexamen de la decisión de primera instancia, en todo aquello que le resulta desfavorable a

la parte que la impugna, que en modo alguno lo faculta para conocer de los extr emos del

pleito consentidos por la parte que no ha apelado, y que por tanto, no le permite perjudicar a

los recurrentes sin haber mediado excitación (principio de rogación) de la contraria. Desde

luego, que los puntos aceptados adquieren firmeza, y por ello sobre tales puntos el Tribunal
de apelación no puede pronunciarse ex oficio; en tal caso la sentencia sería incongruente, por

no ajustarse a la pretensión de la parte, agravando la posición del apelante, y excediendo en

consecuencia la alzada, los límites de lo sometido a su consideración, a través del recurso

ordinario de apelación.

En el caso que se examina, observa la Sala que la sentencia recurrida al considerar

que la codemandada Club Nocturno El Tranquero Criollo no es una empresa, socieda d

mercantil o fondo de comercio sino una firma personal de la ciudadana Martina Del Carmen

Aguilar Guevara, para luego concluir que ésta última ciudadana es la demandada, dada la

naturaleza de la firma, condenándola en el dispositivo del fallo a “... MARTINA DEL

CARMEN AGUILAR GUEVARA, quien se identifica en el comercio con la firma personal

“BAR RESTAURANT CLUB NOCTURNO EL TRANQUERO CRIOLLO”, en su carácter de

fiadora solidaria y principal pagadora de las obligaciones contenidas en el contrato de

arrendamiento antes mencionado y asumidas por JOSÉ ABELARDO LÓPEZ OSPINA, a

pagar de manera solidaria los cánones de arrendamiento adeudados, correspondientes a los

meses de octubre, noviembre y diciembre de 2001, y enero de 2002, cada uno por la suma de

NOVECIENTOS VEINTE MIL BOLÍVARES (Bs. 920.000,oo), es decir, la suma de TRES

MILLONES SEISCIENTOS OCHENTA MIL BOLÍVARES (Bs. 3.680.000,oo). - TERCERO:

SIN LUGAR las reconvenciones incoadas por el ciudadano JOSÉ ABELARDO LÓPEZ

OSPINA, y por MARTINA DEL CARMEN AGUILAR GUEVARA, quien se identifica en el

comercio con la firma personal “BAR RESTAURANT CLUB NOCTURNO EL TRANQUERO

CRIOLLO”, contra la sociedad de comercio MERCANTIL AGROPECUARIA “EL TAÑERO,

C.A…”, siendo lo cierto que en el libelo de demanda así como en la sent encia de primera

instancia, se consideró como codemandada en su condición de fiadora solidaria, a la empresa

Club Nocturno El Tranquero Criollo, representada legalmente por la ciudadana MARTINA


DEL CARMEN AGUILAR GUEVARA. Esta decisión sólo fue apelada por la parte

demandada, por lo que la recurrida, al desmejorar la condición de la apelante, decidió sobre

un aspecto del fallo de primera instancia que no había sido objeto del recurso de apelación

sometido a su consideración, y que en consecuencia causó ejecutoria para la demandada, pues

la parte actora no ejerció el correspondiente recurso de apelación contra dicho fallo.

En efecto, tal como lo señala el formalizante, en el fallo de fecha 14 de diciembre

de 2008, dictado por el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y

Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Carabobo,

con sede en Valencia, se decidió, entre otras cuestiones, lo siguiente:

“...SEGUNDA.-
Antes de entrar a analizar el fondo debatido en los términos de los escritos
contentivos de la demanda, y sus respectivas contestaciones y
reconvenciones, esta Alzada observa que tanto la parte actora-reconvenida
como la parte demandada reconviniente, incurrieron en el error de
considerar la firma mercantil BAR RESTAURANT CLUB NOCTURNO
EL TRANQUERO CRIOLLO, como si fuera persona jurídica,
denominándola, indistintamente, como “sociedad mercantil”, “empresa” o
“fondo de comercio”, cuando se trata de una firma personal, como se
evidencia de la fotocopia del documento mediante el cual fue inscrita la
misma en el Registro de Comercio (folio 86 de la primera pieza de este
expediente), razón por la cual debe tenerse por demandada a la ciudadana
MARTINA DEL CARMEN AGUILAR GUEVARA, quien se identifica en
el comercio con la firma personal BAR RESTAURANT CLUB
NOCTURNO EL TRANQUERO CRIOLLO, y quien otorgó poder que
consta en autos para la defensa frente a la demanda incoada. Aclarado
como ha sido el error en que incurrieron ambas partes, y por cuanto
ninguno de ellos lo hizo valer y, por el contrario, lo convalidaron, este
sentenciador procederá de seguidas a estudiar y analizar la materia tal
como quedó trabada la litis. En este sentido, la Sala de Constitucional del
Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia dictada el 14 de junio del 2004,
asentó: “...A pesar de lo anterior, no quiere la Sala dejar de destacar, un
craso error del Juzgado que resolvió el proceso que originó el fallo
impugnado, y que no debe cometerse, cual fue considerar y tratar a la firma
personal como si fuere una persona jurídica representada por la accionante.
Sin embargo, era dicho proceso el escenario para esos planteamientos, y al
no hacerse no se agotaron las defensas y recursos que se han debido ejercer
y que no pueden ser suplidos con el amparo.... Exp. No 03-0892 - Sent. No
1139. Ponente: Magistrado Dr. Jesús Eduardo Cabrera Romero...”.
(Jurisprudencia Ramírez & Garay, Tomo 212, pág. 177).
…Omissis…
Por todos los razonamientos anteriormente expuestos, este Juzgado
Superior Primero en lo Civil, Mercantil, Bancario, Tránsito y Protección
del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado
Carabobo, Administrando Justicia en nombre de la República Bolivariana
de Venezuela y por autoridad de la Ley, DECLARA: PRIMERO: SIN
LUGAR el recurso de apelación interpuesto el 4 de marzo del 2004 por el
abogado MARIO RAMÓN MEJÍAS DELGADO, en su carácter de
apoderado judicial de la parte demandada, contra la sentencia definitiva
dictada el 29 de enero de 2004 por el Juzgado Primero de Primera Instancia
en lo Civil, Mercantil, Agrario y Bancario de la Circunscripción Judicial
del estado Carabobo.- SEGUNDO: CON LUGAR la demanda de
resolución de contrato de arrendamiento incoada por la sociedad de
comercio MERCANTIL AGROPECUARIA “EL TAÑERO, C.A., contra el
ciudadano JOSÉ ABELARDO LÓPEZ OSPINA, y MARTINA DEL
CARMEN AGUILAR GUEVARA, quien se identifica en el comercio con
la firma personal “BAR RESTAURANT CLUB NOCTURNO EL
TRANQUERO CRIOLLO”, y en consecuencia: 1.- Declara RESUELTO el
contrato de arrendamiento celebrado el 31 de diciembre de 1998, entre
MERCANTIL AGROPECUARIA “EL TAÑERO, C.A. y el ciudadano
JOSÉ ABELARDO LÓPEZ OSPINA, a quien se condena: a) a entregar a
MERCANTIL AGROPECUARIA “EL TAÑERO, C.A., el inmueble
(terreno y sus edificaciones) distinguido con el No. 96-11, ubicado en el
cruce de la calle 24 de junio con calle Constitución, jurisdicción de la
Parroquia Candelaria de esta ciudad de Valencia, completamente
desocupado y en las mismas condiciones en que lo recibió; b) pagar los
cánones de arrendamiento adeudados, correspondientes a los meses de
octubre, noviembre y diciembre de 2001, y enero de 2002, cada uno por la
suma de NOVECIENTOS VEINTE MIL BOLÍVARES (Bs. 920.000,oo),
es decir, la suma de TRES MILLONES SEISCIENTOS OCHENTA MIL
BOLÍVARES (Bs. 3.680.000,oo).- 2.- Condena a MARTINA DEL
CARMEN AGUILAR GUEVARA, quien se identifica en el comercio con
la firma personal “BAR RESTAURANT CLUB NOCTURNO EL
TRANQUERO CRIOLLO”, en su carácter de fiadora solidaria y principal
pagadora de las obligaciones contenidas en el contrato de arrendamiento
antes mencionado y asumidas por JOSÉ ABELARDO LÓPEZ OSPINA, a
pagar de manera solidaria los cánones de arrendamiento adeudados,
correspondientes a los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2001, y
enero de 2002, cada uno por la suma de NOVECIENTOS VEINTE MIL
BOLÍVARES (Bs. 920.000,oo), es decir, la suma de TRES MILLONES
SEISCIENTOS OCHENTA MIL BOLÍVARES (Bs. 3.680.000,oo).-
TERCERO: SIN LUGAR las reconvenciones incoadas por el ciudadano
JOSÉ ABELARDO LÓPEZ OSPINA, y por MARTINA DEL CARMEN
AGUILAR GUEVARA, quien se identifica en el comercio con la firma
personal “BAR RESTAURANT CLUB NOCTURNO EL TRANQUERO
CRIOLLO”, contra la sociedad de comercio MERCANTIL
AGROPECUARIA “EL TAÑERO, C.A.
Se condena en costas a la parte apelante, de conformidad con lo
establecido en el artículo 281 del Código de Procedimiento Civil....”.
(Mayúsculas de la Alzada)

No obstante, esta Sala observa que en la sentencia proferida por el Tribunal de

Primera Instancia, el juez se limitó a pronunciarse sobre lo siguiente:

“…MOTIVACIÓN PARA DECIDIR

"…Omissis…

En la continuación de la resolución de ésta controversia procedemos seguidamente a


resolver lo relativo a las RECONVENCIONES propuestas de la manera siguiente:
PRIMERO: Ambos Codemandados a través de su representante legal propusieron
reconvención en contra de la accionante de autos, las cuales fueron admitidas cuanto a
lugar en derecho, todo ello en virtud de que fue alegado como excepción la discusión
de la propiedad del bien objeto del contrato de arrendamiento, en el entendido de que
todas las cuestiones se resolverían como en efecto así se hacen en el fondo de la causa.
Alegan los Reconvinientes, concretamente, el codemandado Bar Restaurant Club
Nocturno El Tranquero Criollo a través de su representante Martina Aguilar, que nunca
ha sido fiador solidario ni principal pagador del demandado José Abelardo López
Ospina y reconviene para que se le reconozca como auténtica propietaria del inmueble
donde funciona el Bar Restaurant Club Nocturno El Tranquero Criollo. Ambos
codemandados re convienen para que la parte convenga en que nunca existió un
contrato de arrendamiento, en que le causó daños y perjuicios con las medidas
cautelares decretadas y practicadas que como consecuencia de los daños ocasionados,
convengan en pagarle la suma de dinero que estimaron en cada caso, por los mismos
agrega el codemandado principal, que como consecuencia del daño sufrió Lucro
Cesante. Ahora bien, revisadas todas las actuaciones, muy especialmente de las
pruebas aportadas por los codemandados Reconvinientes, encontramos que, las
mismas fueron desechadas del proceso por improcedentes, en virtud de lo cual se
declara que no probaron sus afirmaciones de hecho, carga que asumían conforme a los
postulados normativos contemplados en el artículo 506 del Código de Procedimiento
Civil. Por otra parte, ésta Sentenciadora observa con relación a los Daños y Perjuicios
demandados por vía Reconvencional lo siguiente: Toda medida cautelar constituye
para quien la solicita el ejercicio de un derecho, si la ejecución de las mismas le causa
daño al afectado podría considerarse indemnizable si quien la obtuvo a su favor resulta
a la postre vencido en el litigio por Sentencia definitivamente firme, ello implica que
sólo es posible el resarcimiento de daños y perjuicios provocados por ejecución de
medidas preventivas por demandas autónomas, tal como fue alegado por la parte
Actora en su contestación a la Reconvención; igualmente, en el presente caso, estamos
en presencia de dos procedimientos que se contraponen, por una parte el JUICIO
BREVE por ordenarlo la LEY que rige la materia y por la otra un típico
PROCEDIMIENTO ORDINARIO de donde se colige, que las Reconvenciones
propuestas respecto a los DAÑOS Y PERJUICIOS por los demandados de autos no
pueden prosperar por IMPROCEDENTES y ASI SE DECLARA.

SEGUNDO: Pasamos a referimos seguidamente, a la Reconvención propuesta por El


Bar Restaurant Club Nocturno El Tranquero Criollo quien le solicitó a través de la
misma a la Parte Actora convenga en reconocerle como único y legítimo propietario
del bien Inmueble que ocupa y el cual es el objeto del contrato de arrendamiento cuya
resolución se demanda; en este orden de ideas, observa ésta sentenciadora, que lo
pretendido por el codemandado fondo de comercio ya mencionado, a través de su
representante legal constituye una falta de lealtad, pues si bien es cierto que los
documentos presentados para probar esa pretendida condición fueron desechados del
proceso cuando sólo se les asignó el valor de principio de prueba por escrito, frente a
los documentos públicos presentados por la parte Actora que le acredita su verdadera
cualidad de propietaria del inmueble dado en arrendamiento, para el supuesto de que
hubiera traído a los autos los documentos originales, tampoco podía asignárseles valor
probatorio por la data de su registro, ya que hubiese obligado a realizar una graduación
de los mismos, y desde luego que los documentos públicos presentados por la parte
Accionante son largamente de mayor antigüedad, y, ante la contundencia de la prueba
de la parte Actora demostrando su cualidad de Propietaria con el documento público en
copia certificada emanada de funcionario competente, la existencia del contrato de
arrendamiento donde la pretensa propietaria funge como fiadora y principal pagadora
de las obligaciones contraídas por el arrendatario demandado en resolución' en el
presente juicio, con las copias certificadas de las consignaciones arrendaticias
realizadas por ante el Juzgado Cuarto de los Municipios Valencia, Libertador, Los
Guayos, Naguanagua y San Diego, donde se acompañó el contrato de arrendamiento; y
donde cursa además por emerger de las actas procesales que conforman el presente
expediente, confesión del propio accionado arreglando el proceso por vía
autocompositiva, que si bien es cierto fue objeto de una Reposición por no haberse
cumplido con unos extremos procesales, ello no lo libera de la confesión expresa
manifestada en el acta de embargo, no le queda a esta Sentenciadora más que concluir,
declarando la cualidad de propietaria la obstenta la parte Actora tantas veces
mencionada y que la conducta del mencionado codemando es carente de probidad al
pretender apoderarse fraudulentamente de un bien, a sabiendas de que no le pertenece,
ya que respecto al mismo ni siquiera ha ejercido una posesión precaria, pues la
condición de inquilino la tiene el demandado principal en éste juicio todas estas
razones no permiten subsumir la pretensión de ésta particular Reconvención en norma
jurídica alguna por la cual, la aludida Reconvención se declara SIN LUGAR Y ASÍ
SE DECIDE.

Resueltos como fueron los puntos previos retro, se procede a fallar sobre el fondo de la
controversia de la manera siguiente: l.-Alega la parte Accionante, que celebró el 31 de
marzo de 1993 por documento privado un Contrato de Arrendamiento, el cual fue
sustituido por Contratos posteriores con el ciudadano JOSÉ ABELARDO LÓPEZ
OSPINA, extranjero colombiano, identificado con la cédula de identidad número
E81198226, siendo suscrito el último de dichos contratos el 31-12-1998, sobre un
inmueble de su propiedad, constituido por una casa y el terreno que ella ocupa,
distinguido con el número 96-11, ubicada entre el cruce de la calle 24 de Julio con
avenida Constitución, jurisdicción de la Parroquia Candelaria. Para demostrar su
afirmación de hecho, consignó como documentos fundamentales dos Contratos
Privados de Arrendamientos en las fechas ya aludidas con una particularidad, que en el
primero de ellos, el codemandado Bar RESTAURANT EL TRANQUERO CRIOLLO,
fungía también como arrendatario, tal como se desprende del documento en examen; y
es en el último de los contratos nombrados donde aparece como fiador solidario y
principal pagador de las obligaciones contraídas por el Arrendatario u obligado
principal, estos Contratos fueron impugnados por los codemandados de la manera
siguiente: "...asÍ mismo, impugno los contratos que se acompañaron con el libelo de la
demanda, insertos a los folios números 3, 4, 5, 6, y 7 por ser falsos." Como puede
observarse, los contratos no fueron desconocidos, ni' tampoco fueron tachados, sólo
fueron contradichos genéricamente. Con relación a esta forma de ataque a un medio
probatorio, denominado "Impugnación", siguiendo las enseñanzas del Maestro
CABRERA ROMERO, lo que se busca con ella es despojarle al medio probatorio
promovido, el ropaje de apreciable y de apariencia legal, por lo que, la denominada
impugnación puede atender a varios motivos aunque hay tres principales: Ilegitimidad,
Infidelidad y Falsedad; pero, las formas de atacar o enervar un medio probatorio
documental de su apariencia de legalidad es por la vía del Desconocimiento o la Tacha
de Falsedad, indicando en cada caso cuales son los puntos del documento que resultan
ineficaces o falsos. En el caso bajo examen no ocurrió nada de lo expuesto, pues la
representación de los accionados lo que realizó fue una contradicción genérica, motivo
por el cual los instrumentos privados constituidos por los Contratos de
Arrendamientos, quedan incólumes, reconocidos por los demandados, y si a ello se une
el hecho de que el mismo demandado acompañó una copia del último de los contratos
suscritos, permite a ésta Sentenciadora apreciar plenamente como medios probatorios
los referidos contratos y establecer: 1.) Que existió una relación contractual
arrendaticia entre Mercantil Agropecuaria "El Tañero C.A", en calidad de Arrendadora
y Propietaria y JOSÉ ABELARDO LÓPEZ OSPINA, en su condición de arrendatario
y/o Inquilino del inmueble, objeto del contrato cuya resolución se pretende, siendo el
Fondo de Comercio Bar Restaurant, Club Nocturno El Tranquero Criollo, representado
por MARTINA AGUILAR GUEVARA su fiador solidario y principal pagador de
todas y cada una de las obligaciones que asumió como Arrendatario.2°) Por las
consignaciones arrendaticias hasta el mes de Marzo de 2003 prueba que operó entre las
partes La Tacita Reconducción y en consecuencia la relación contractual esta vigente y
ASÍ SE DECLARA.

3°) Corresponde ahora resolver, si el Arrendatario tantas veces identificado, incumplió


sus obligaciones contractuales, de cancelar oportunamente el Canon de Arrendamiento;
y, de las actuaciones del expediente se observa que este hecho no constituyó
preocupación para el inquilino, quien basó su defensa en negar la referida condición de
arrendatario, mas no en demostrar si había cancelado o no los cánones arrendaticios
por el cual se le demandó, como en efecto, no consta de los autos que haya ofrecido al
proceso la prueba que desvirtuara la afirmación de la Actora en cuanto al
incumplimiento de la cláusula tercera del contrato y con ello la obligación establecida
en el artículo 1592 numeral segundo del Código Civil; unido a ello, emerge de la copia
certificada de las consignaciones realizadas por ante el Tribunal Cuarto de los
Municipios ya mencionados, el reconocimiento expreso de su propia condición de
inquilino y la de la Arrendadora y Propietaria Mercantil Agropecuaria El Tañero C.A
respectivamente que el referido arrendatario dejó de cancelar sus cánones arrendaticios
correspondientes a los meses de Octubre Noviembre y Diciembre del año 2001 y Enero
de 2002 del inmueble que ocupa distinguido con el N° 96-11 ubicado en el cruce de la
calle 24 de Junio con calle Constitución Jurisdicción de la Parroquia Candelaria de ésta
localidad en virtud de que si bien es cierto que las hizo no consta de los autos que haya
sido por el monto alegado por la arrendadora además no fueron promovidos ni
alegados como punto de excepción en su defensa motivo por lo que no es forzoso
concluir que el Inquilino JOSÉ ABELARDO LÓPEZ OSPINA se encuentra en estado
de morosidad con la demandante de autos, por los meses y los montos demandados en
el libelo Y ASÍ SE DECLARA.

4 °) Corresponde ahora establecer si el monto del canon de arrendamiento es el


demandado por la parte Actora o sea Un Millón Cuatrocientos Mil Bolívares (Es.
1400.000,00). Para probar éste extremo, la parte Actora reprodujo el Convenio
Transacción celebrado entre ella y los Codemandados asistidos de Abogados, donde
admiten convenir tanto .: en los hechos como en el derecho de todo lo alegado en el
escrito libelar, desde luego que con ello estaban aceptando que el canon de
arrendamiento mensual era la referida suma ya mencionada cantidad que reafirma en
aceptar como cierta cuando convienen en pagar la suma de Cinco Millones Doscientos
Cincuenta Mil Bolívares (Bs. 5.250.000,00) equivalentes al monto de la deuda y las
costas procesales calculadas para el momento y la fecha del convenio. Esta
Sentenciadora tal como lo dejó establecido en particulares anteriores, le acuerda mérito
probatorio a la confesión del inquilino expresada voluntariamente en el acta convenio,
toda vez que esa confesión no fue afectada por la Sentencia Repositoria ya que ella
obedeció al incumplimiento de formas procesales y no a la manifestación de voluntad
allí expresada, y es criterio de quien aquí decide que la única manera de invalidar estas
confesiones es por la vía de una acción de nulidad por vicios del consentimiento, yeso
no fue lo planteado para lograr la Reposición pues lo que se alegó en ese entonces fue
la ilegitimidad de uno de los reconvinientes en virtud de lo cual a esta probanza como
ya se expuso se le acredita valor probatorio y por la misma se demuestra sin lugar a
dudas de que el demandado convino en que el nuevo Canon fue el de Un Millón
Cuatrocientos Mil Bolívares (Bs.1.400.000,00) y este monto se deja establecido como
convenio contractual entre las partes actuante s en el presente proceso en el presente
(sic) y ASÍ SE DECLARA.

5.) Establecido la existencia del contrato de arrendamiento entre Mercantil


Agropecuaria El Tañero C.A y José Abelardo López Ospina, ambos suficientemente
identificados en autos por haber operado la Tacita Reconducción, respectivamente, la
cualidad de Arrendatario y Arrendador, respectivamente, el canon de arrendamiento
convenido y el incumplimiento de las obligaciones contractuales por parte del
inquilino nos permite colegir en plena convicción que la ACCIÓN DE RESOLUCIÓN
DE CONTRATO intentada por la Arrendadora y Propietaria del Inmueble, por
incumplimiento del inquilino demandado y tantas veces mencionado JOSÉ
ABELARDO LÓPEZ OSPINA ES PROCEDENTE conforme al contenido de las
normas previstas en los Artículos 1.133, 1.159, 1.160 Y 1.167 todos del Código Civil,
loe que se dan por reproducidos y ASÍ SE DECIDE.

En merito de las consideraciones antes expresadas, este TRIBUNAL PRIMERO DE


PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL Y AGRARIO DE LA
CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO CARABOBO, Administrando
Justicia en Nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por Autoridad de la
ley, DECLARA CON LUGAR la Demanda de RESOLUCIÓN DE CONTRATO DE
ARRENDAMIENTO intentada por MERCANTIL AGROPECUARIA "EL TAÑERO
C.A", través de sus Apoderados Judiciales, JOSÉ ANGEL DELMORAL NEGRON y
OTROS, contra los Codemandados JOSÉ ABELARDO LÓPEZ OSPINA y BAR
RESTAURANT, CLUB NOCTURNO "EL TRANQUERO.. CRIOLLO, todos
identificados en autos, se DECLARA RESUELTO el referido Contrato de
Arrendamiento, y en consecuencia, se Condena al Inquilino JOSÉ ABELARDO
LÓPEZ OSPINA. a.) Entregar el Inmueble que ocupa distinguido con el N° 96-11,
'ubicado en el cruce de la Calle 24 de Junio con Calle Constitución, Jurisdicción de la
Parroquia Candelaria de esta Ciudad de Valencia, completamente desocupado y en las
mismas condiciones en que lo recibió; b.) A Cancelar los Cánones de Arrendamientos
adeudados correspondiente a los meses de Octubre, Noviembre y Diciembre del año
2001 y Enero del año 2002 a razón de Un Millón Cuatrocientos Mil Bolívares (Bs.
1.400.000,00) cada mes, c.) al pago de las costas las cuales se estiman en un Treinta
por Ciento del valor de la demanda, las cuales resultado perdidoso. ASÍ SE DECIDE.

Notifíquese a las partes de la presente decisión, de conformidad con lo establecido en


el artículo 251 del Código de Procedimiento Civil.

Se condena en costas a la parte perdidosa de conformidad con lo establecido en el


Artículo 274 del Código de Procedimiento Civil.

Publíquese y Déjese Copia…”.


Tal proceder del juez de la recurrida, de pronunciarse sobre algo no pedido por la

única apelante, como fue modificar la condición de la codemandada, Bar Restaurant Club

Nocturno El Tranquero Criollo, de fondo de comercio a firma personal de la ciudadana

Martina Del Carmen Aguilar Guevara, aplicando los efectos de dicha figura mercantil a esta

última ciudadana, empeoró el agravio causado por la sentencia de primera instancia,

infringiendo con ello los artículos 12, 15 y 243 ordinal 5º del Código de Procedimiento Civil,

lo cual hace nula la sentencia impugnada por adolecer del vicio de incongruencia positiva.

Por tal motivo, esta Sala considera procedente la denuncia analizada. Así se establece.

Al encontrar la Sala procedente una denuncia de las descritas en el ordinal 1º del

artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, se abstiene de conocer las restantes

delaciones contenidas en el escrito de formalización, en acatamiento del precepto normativo

consagrado en el artículo 320 eiusdem.

DECISIÓN

En mérito de las precedentes consideraciones, este Tribunal Supremo de

Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, en Sala de Casación Civil,

administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, declara

CON LUGAR el recurso de casación formalizado por la representación judicial de la

parte demandada. En consecuencia, ANULA la decisión recurrida y ORDENA al Juez

Superior que resulte competente dicte nueva sentencia sin incurrir en el vicio

detectado. Queda de esta manera CASADA la sentencia impugnada.


Dada la naturaleza del presente fallo, no hay especial condenatoria en costas

del recurso.

Publíquese y regístrese. Remítase el expediente al Juzgado Superior antes

referido, todo de conformidad con lo establecido en el artículo 322 del Código de

Procedimiento Civil.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de Casación Civil

del Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los dieciséis (16) días del mes de

enero de dos mil nueve. Años: 198º de la Independencia y 149º de la Federación.

Presidenta de la Sala,

_________________________

YRIS PEÑA ESPINOZA

Vicepresidenta-ponente,

____________________________

ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado,

_____________________________

ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ


Magistrado,

___________________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

___________________________________

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Secretario,

_______________________________

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. Nro. AA20-C-2008-000427

NOTA: Publicado en su fecha a las

Secretario,
SALA DE CASACIÓN CIVIL
Exp. Nro. 2008-000030

Ponencia de la Magistrada ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ.

En el juicio por cobro de honorarios profesionales de abogado, intentado por el

abogado JESÚS ARGENIS ESPINOZA MORILLO, actuando en su propio nombre y

representación de sus derechos e intereses, contra el ciudadano FREDY HERNANDO

CAÑIZALEZ NIETO, asistido por Ezequiel González Rivas, ante el Juzgado Cuarto de

Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del

estado Táchira, con sede en San Cristóbal; el Juzgado Superior Cuarto en lo Civil, Mercantil,

del Tránsito, de Protección del Niño y del Adolescente, Agrario y Bancario de la misma

Circunscripción Judicial, dictó sentencia en fecha 29 de enero de 2007, mediante la cual

declaró sin lugar la apelación interpuesta por la parte demandada contra el fallo del juez a-

quo de fecha 15 de marzo de 2006, que declaró el derecho del actor al cobro de honorarios

profesionales de abogado. En consecuencia, el juez de alzada confirmó la sentencia apelada.

Hubo condenatoria en costas a la parte demandada.


Contra la citada decisión, el intimado anunció recurso de casación, el cual, fue

negado y posteriormente admitido mediante recurso de hecho declarado con lugar por esta

Sala en fecha 18 de diciembre de 2007, y oportunamente formalizado. No hubo impugnación.

Cumplidas las formalidades legales, la Sala pasa a dictar su máxima decisión

procesal, bajo la ponencia de la Magistrada que con tal carácter la suscribe, en los términos

siguientes:

PUNTO PREVIO

En el presente caso, fueron interpuestos dos (2) recursos de casación por la parte

demandada, el primero contra la sentencia proferida por el Juzgado Superior Cuarto en lo

Civil, Mercantil, del Tránsito, de Protección del Niño y del Adolescente, Agrario y Bancario

de la Circunscripción Judicial del estado Táchira, en fecha 29 de enero de 2007, y la segunda

contra la sentencia dictada por el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil, del

Tránsito, Bancario y de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial

del estado Táchira, en fecha 13 de agosto de 2007.

Ahora bien, esta Sala se permite verificar la naturaleza de ambas sentencias a los

fines de verificar su admisibilidad o no en casación.


En relación con la sentencia dictada en fecha 29 de enero de 2007, es evidente

para esta Sala que la misma es una sentencia definitiva, pues, confirmó la sentencia dictada

por el a quo que declaro el derecho al cobro de honorarios profesionales de abogado, por ello

la misma es admisible en casación, al cumplir con lo ordenado por el artículo 312 del Código

de Procedimiento Civil.

En cuanto al fallo dictado el 13 de agosto de 2007, esta Sala observa de la

lectura de las actas procesales (folios 145 y 146 del expediente), copia certificada de la

mencionada decisión, la cual fue proferida por el Juzgado Superior Primero en lo Civil,

Mercantil, del Tránsito, Bancario y de Protección del Niño y del Adolescente de la

Circunscripción Judicial del estado Táchira, mediante la cual se declaró sin lugar la apelación

interpuesta por el demandado, contra el auto de fecha 24 de abril de 2007 que declaró

improcedente su solicitud de regulación de la competencia, con fundamento en que el asunto

sobre la competencia había sido resuelto previamente en sentencia de 29 de enero del mismo

año, cuando ésta declaró que “…el asunto de la competencia, al no tratarse de una

<derogatoria por convenimiento de las partes>, debió ser opuesta en su oportunidad como

Cuestión Previa… y no habiendo sido opuesta en esa forma y en la oportunidad procesal

correspondiente resultaba entonces improcedente hacerlo en esta oportunidad ante el

Superior en grado… ”. (Negritas del texto).

En relación con las decisiones de alzada que resuelvan por vía incidental una

solicitud de regulación de competencia, es criterio imperante de esta Sala que este tipo de

sentencias no son revisables en sede casacional.


Al respecto, este Alto Tribunal, entre otras, en sentencia Nº RH-013, de fecha 27

de febrero de 2003, expediente Nº 2002-000859, caso: Inmobiliaria Fincareal, C.A., contra

Eric Alan Ekval, dispuso lo siguiente:

“…"...En el vigente Código de Procedimiento Civil, concretamente, en su


artículo 312, se menciona, a los efectos del anuncio del recurso, a las
interlocutorias que causen un gravamen no reparado por la definitiva, y
nada dice de las interlocutorias de declinatoria por incompetencia,
surgiendo la duda de si éstas están comprendidas en aquéllas, o si se tuvo
en mientes, no darles recurso.
La declinatoria del tribunal puede ser suscitada bajo la vigencia del actual
Código de Procedimiento Civil, únicamente por la vía de regulación de
competencia, no así el derogado Código que permitía además la vía de la
excepción dilatoria. De acuerdo con el mecanismo procesal ahora establecido, la
impugnación al fallo que decida la cuestión previa de incompetencia sólo es
posible por la vía de regulación de competencia.

En la exposición de motivos del Código de Procedimiento Civil se enfatiza que en


nuestro sistema, las excepciones dilatorias de incompetencia son fuentes de
constantes dilaciones en el proceso por la incidencia que provocan y los recursos
que pueden hacerse valer contra las decisiones que las resuelven. Son las
excepciones más socorridas en la práctica, y se acude a ellas maliciosamente,
para impedir la entrada al fondo de la causa, lográndose así una demora que
en muchos casos excede de varios años, mientras se agotan los recursos y s e
entra finalmente al mérito de la causa.

Se señala además, que mediante las reglas de regulación de competencia se


introduce un nuevo sistema sencillo y rápido, que viene a sustituir al
procedimiento de la excepción de incompetencia y al del conflicto de
competencia entre jueces, con gran provecho para la celeridad del proceso y la
pronta entrada en el mérito de la causa.

Con tales fundamentos, la Sala estima que la intención del legislador fue la
excluir del recurso de casación a las decisiones dictadas e n materia de
regulación de competencia..."…” (Subrayado y negritas de la Sala y cursivas del
texto).

Expuesto el anterior criterio jurisprudencial, que hoy se reitera, esta Sala deja

expresamente establecido que las decisiones dictadas en materia de regulación de


competencia, no son susceptibles de ser revisadas en casación a través del recurso

extraordinario de casación.

Al respecto, esta Sala pasa a examinar la naturaleza de la sentencia recurrida en

esta oportunidad, a los fines de determinar si es revisable en casación. Al respecto, la Sala

observa que la misma resolvió sobre una solicitud de regulación de competencia, propuesta

por la parte demandada, hoy formalizante del recurso de casación, y como ya fue expuesto

este tipo de sentencias no son revisables en casación. Con base a los razonamientos antes

señalados, esta Sala declara inadmisible el recurso de casación propuesto en esta oportunidad.

En virtud de los razonamientos antes expuestos, esta Sala conocerá del recurso

de casación interpuesto por el demandado contra la sentencia dictada en fecha 29 de

enero de 2007, por el Juzgado Superior Cuarto en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, de

Protección del Niño y del Adolescente, Agrario y Bancario de la Circunscripción

Judicial del estado Táchira. Así se establece.

Ahora bien, en el presente caso, este Alto Tribunal evidencia de la lectura de las

actas del expediente que fueron consignados dos escritos de formalización, ante la Secretaría

de esta Sala de Casación Civil, ambos en fecha 19 de febrero de 2008. En el primer escrito, el

recurrente presentó escrito de formalización contra una decisión de fecha 13 de agosto de

2007, dictada por el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, Bancario

y de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Táchira,

el cual, consta de cuatro (4) denuncias por defecto de actividad y una (1) por casación sobre
los hechos; en el segundo escrito de formalización propuesto, contra la sentencia proferida

por el Juzgado Superior Cuarto en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, de Protección del Niño y

del Adolescente, Agrario y Bancario de la misma Circunscripción Judicial, en fecha 29 de

enero del mismo año, fue delatada una (1) denuncia por defecto de actividad y una (1) por

casación sobre los hechos.

En virtud de lo anteriormente expuesto, esta Sala conocerá las formalizaciones

del demandado recurrente, en el orden procesal en que suscitaron los fallos recurridos, es

decir, en primer lugar se conocerá la formalización propuesta contra la decisión de fecha 29

de enero de 2007, y posteriormente la formalización interpuesta contra la decisión de fecha

13 de agosto del mismo año. Así se establece.

II

En el presente caso, el abogado Fredy Hernando Cañizales Nieto, parte demandada

recurrente, en fecha 25 de junio de 2008, consignó ante la Secretaría de esta Sala de Casación Civil,

un escrito mediante el cual, pese a lo confuso de lo expuesto, la Sala entiende, que solicitó entre

otras cosas, la declinación de la competencia en la Sala Plena y posteriormente en la Sala Político

Administrativa, así como la nulidad de todo lo actuado y el levantamiento de la medida preventiva

de prohibición de enajenar y gravar decretada en la instancia, con fundamento en lo siguiente:

“…En referencia al Expediente AA20-C-2008-000030, lo ha venido conociendo la


Sala de Casación Civil de este ilustre Tribunal, cuando de conformidad con el ordinal
51, del artículo 5 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia que establece
que es competente para conocer y decidir los conflictos de competencia entre los
Tribunales cuando no exista otro tribunal superior y común a ellos en el orden
jerárquico, debe ser la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia, quien lo remitirá a
la Sala competente que sea afín por la materia y naturaleza del asunto debatido, que en
el caso que nos ocupa es la Sala Político Administrativa, según los artículos 59 y 62
del Código de Procedimiento Civil, por lo que desde la oportunidad procesal allí
establecida para que se realizara la consulta a este máximo Tribunal y la cual no se
realizó, se me violaron mis derechos anteriormente señalados, causándome un
gravamen irreparable, por lo que se me debe restituir la situación jurídica infringida,
declarando la nulidad de todo lo actuado…

…Omissis…

…tanto los jueces de alzada… como el tribunal de la causa… subvirtieron los actos
procesales al NO REMITIR A CONSULTA LO ORDENADO POR EL
LEGISLADOR ESTABLECIDO EN LOS ARTÍCULOS DEL CÓDIGO DE
PROCEDIMIENTO (sic) 59 Y 62 (CPC) remitir el expediente, a la Sala Político
Administrativa,(SUBVIRTIENDO FLAGRANTEMENTE LAS FORMAS
PROCESALES Y EL DEBIDO PROCESO ARTÍCULO 49 NUMERALES: 1-3-4
Y EL 25 DEMÁS YA ANTES MENSIONADOS (sic) sin tomar en cuenta mis
peticiones, en sus debidas oportunidades procesales.…

…Omissis…

Las sentencias transcritas son claras, y más aún en el presente caso en el que sólo
realizó el intimante, una ÚNICA ACTUACIÓN (LA CUAL SE LE PAGÓ) Y
HUBO UNA EVIDENTE MALA FE AL DEMANDAR Y EN UN TRIBUNAL
INCOMPETENTE SIN NINGÚN TIPO DE CONVENCIMIENTO ENTRE LAS
PARTES Y MUCHO MENOS DEROGARSE.…

…Omissis…

En aras de salvaguardar el derecho a la defensa reiteramos el folio 26 y 27 indicando,


que el “TRIBUNAL COMPETENTE ES EL JUZGADO SÉPTIMO DE
PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL Y BANCARIO CON
COMPETENCIA NACIONAL Y SEDE EN LA CIUDAD DE CARACAS”…

…Omissis…

La nomenclatura folio 26 y 27 de la Interlocutoria son los mismos folios 82 y 83 antes


mencionados. El Juzgado Primero Superior (sic) Civil, Mercantil, del Tránsito y (sic)
Bancario y de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del
estado Táchira, y el juzgado de la causa (Tribunal Cuarto de Primera Instancia en lo
Civil y Mercantil de la Circunscripción Judicial del estado Táchira). Es de ratificar
que estos dos jueces negaron la solicitud de declaratoria de incompetencia
creando con sus actitudes y procedimiento en contra del demandado, un caso de
CLARA Y EVIDENTE INJUSTICIA. Según libro de el (sic), Exmagitrado (sic)
Burelli presente en autos es aquí donde opera, la aplicación del artículo 257 rango
constitucional, cuando existe ambigüedad y oscuridad en concordancia con el
artículo 15 del CPC, EN ARAS AL LEGÍTIMO DERECHO ALA (sic)
DEFENSA…

…Omissis…

Además se ha violado el debido proceso artículo 49 constitucional, ya que la ciudadana


Jueza Cuarta de Primera Instancia en lo Civil de esta circunscripción judicial, era
consciente que para ese momento se encontraba en apelación la presente causa por una
interlocutoria en el Juzgado Superior Primero de esta Circunscripción Judicial, y quiso
(sic) decidir el fondo de la causa, ignorando lo indicado en el artículo 71 en su último
aparte del Código de Procedimiento Civil el cual señala que “…debe abstenerse de
decidir el fondo de la causa mientras no se dicte sentencia que regule la competencia”,
DICTANDO UN EJECÚTESE folio 207…

…Omissis…

Ratifico que es claro y evidente en autos el hecho generador del daño moral durante
todo el proceso (en autos fraude procesal y la falsedad con la cual pidió medida de
gravamen por segunda vez, folio 122 expediente tribunal cuarto superior, ya antes
mencionado e interlocutoria con otra nomenclatura y, folio 07 cuaderno de medidas
de la causa… causándole graves daños y perjuicios al demandado, con sus
mentiras; ya que nadie puede calcular el daño causado a una persona en su
espiritualidad y la de su familia con demandas de varios años en juzgados
incompetentes y con claras violaciones al debido proceso…

…Omissis…

Con el debido respeto, a esta Sala de Casación Civil, se solicita la declinación de la


competencia, por los motivos ya expuestos en la presente diligencia, en aras de
salvaguardar el debido proceso y las garantías constitucionales ratificando
conforme los artículos ya expuestos 59-62-60. (sic) del Código de Procedimiento
Civil y la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia ordinal 51 artículo 5
(Sala Plena -y posteriormente Sala Político Administrativa (según el debido
proceso). Ratifico la solicitud de nulidad de todo lo actuado, y el levantamiento de
medidas de gravamen, solicitada con mentiras fehacientes y mala fe,
respetuosamente solicito al mismo tiempo tener muy en cuenta la cantidad de
violaciones de estricto (ORDEN PÚBLICO Y GARANTÍAS
CONSTITUCIONALES VIOLADAS EVIDENTE Y FLAGRANTEMENTE,
vulnerando de manera muy fehaciente los derechos a su legítima defensa al
demandado, por lo cual solicito su restitución de dichas garantías de Rango
Constitucional en concordancia con los artículos ya anteriormente expuestos (49-
25-26-27-28-253-335-336 y el artículo 15 del Código de Procedimiento Civil y
demás violados) (59-60-62) 206-208-212 CPC…”. (Negritas, subrayado y
mayúsculas del texto).

De la precedente transcripción se evidencia que el abogado Fredy Hernando Cañizales,

pretende que esta Sala declare la nulidad de todo lo actuado y, que decline la competencia en la Sala

Plena de este Alto Tribunal, para que a su vez, decline en la Sala Político Administrativa, a los fines

de que conozca sobre una regulación de jurisdicción y de competencia, sobre la cual, pese a que

sugiere a qué juzgado le corresponde dicha competencia, no precisa cuáles son los tribunales que

supuestamente se encuentran en conflicto, ni determina cómo se generaron tales recursos.

Seguidamente, el solicitante expone que “…tanto los jueces de alzada (Definitiva e

Interlocutoria) como el tribunal de la causa (Juzgado Cuarto de Primera Instancia en lo Civil,

Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado Táchira)…”, subvirtieron las

formas procesales y el debido proceso, al no remitir “…A CONSULTA…” el expediente a la Sala

Político Administrativa, según lo dispuesto en los artículos 59 y 62 del Código de Procedimiento

Civil. Asimismo, señala que en varias oportunidades, a lo largo del juicio, expresó que el tribunal

competente para conocer su caso era el Juzgado Séptimo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil

y Bancario con Competencia Nacional y Sede en la Ciudad de Caracas, lo cual reitera ante esta

Sala.

Asimismo, el solicitante expresó que la juez de la causa había violado el derecho al

debido proceso, porque “…quiso (sic) decidir el fondo de la causa…” a pesar que estaba pendiente

por decidirse la apelación interpuesta contra una sentencia interlocutoria.


Por último, denunció fraude procesal y daño moral, el cual, en su criterio, ocurrió

durante todo el proceso, con fundamento en que la medida de prohibición de enajenar y gravar,

decretada por segunda vez por el Juzgado Superior Cuarto en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, de

Protección del Niño y del Adolescente, Agrario y Bancario de la Circunscripción Judicial del

estado Táchira, con sede en San Cristóbal, le causó graves daños a “…su espiritualidad y la

de su familia con demandas de varios años en juzgados incompetentes…”.

En virtud de las anteriores consideraciones, esta Sala estima oportuno atender los

señalamientos que ha traído el solicitante en lo expuesto en su escrito de fecha 25 de junio de 2008,

de la manera siguiente:

En relación con los recursos de regulación de competencia y de jurisdicción

solicitados, esta Sala observa, que el solicitante al esgrimir sus razones, confunde los términos

“jurisdicción” y “competencia”, incurriendo en un error conceptual, cuando en realidad, de los

argumentos expuestos en su escrito, aunque no se encuentran claros, dejan ver a esta Sala que su

petición está dirigida a solicitar la regulación de la competencia. Sin embargo, puede también

observarse que el peticionario no precisó los tribunales que supuestamente se encuentran en

conflicto, ni determinó cuáles fueron las causas que dieron lugar a dichas solicitudes, lo cual hace

imposible a esta Sala determinar el fondo de la falta de competencia alegada. Así se establece.

En cuanto a la solicitud del peticionario, sobre la nulidad de todas las actuaciones y la

violación del derecho a la defensa y al debido proceso, conviene señalar que a tales efectos, este
tipo de denuncia, la ha debido hacer valer mediante el ejercicio de un recurso de casación por

quebrantamiento de las formas sustanciales del proceso, con apego a los artículos 15, 206 y 208 del

Código de Procedimiento Civil, en cuanto a la denuncia, y bajo las formas requeridas por el artículo

317 eiusdem, el cual dispone lo siguiente:

“…Admitido el recurso de casación, o declarado con lugar el de hecho, comenzarán a


correr, desde el día siguiente al vencimiento de los diez (10) días que se dan para
efectuar el anuncio en el primer caso, y del día siguiente al de la declaratoria con lugar
del recurso de hecho en el segundo caso, un lapso de cuarenta (40) días, más el término
de la distancia que se haya fijado entre la sede del Tribunal que dictó la sentencia
recurrida y la capital de la República, computado en la misma forma, dentro del cual la
parte o partes recurrentes deberán consignar un escrito razonable, bien en el Tribunal
que admitió el recurso, si la consignación se efectúa antes del envío del expediente, o
bien directamente en la Corte Suprema de Justicia, o por órgano de cualquier Juez que
lo autentique, que contenga en el mismo orden que se expresan, los siguientes
requisitos:

1° La decisión o decisiones contra las cuales se recurre;

2° Los quebrantamientos u omisiones a que se refiere el ordinal 1° del artículo 313;

3° La denuncia de haberse incurrido en alguno o algunos de los casos contemplados en


el ordinal 2° del artículo 313, con expresión de las razones que demuestren la
existencia de la infracción, falsa aplicación o aplicación errónea;

4° La especificación de las normas jurídicas que el Tribunal de última instancia debió


aplicar y no aplicó, para resolver la controversia con expresión de las razones que
demuestren la aplicabilidad de dichas normas…”.

En consecuencia, esta Sala considera que tales pedimentos sobre nulidad y la violación

del derecho a la defensa y al debido proceso, en esta oportunidad, son improcedentes. Así se

establece.
En atención a la denuncia de fraude procesal y daño moral, esta Sala debe señalar que

el solicitante, no especificó los presuntos artificios o engaños realizados en el curso del juicio, los

cuales supuestamente impidieron la eficaz administración de justicia, por parte del juez o jueces, en

beneficio o perjuicio propio, o de algún tercero.

Al respecto, es criterio de esta Sala que una denuncia genérica de fraude procesal, sin

especificar, no puede tener éxito, porque es indispensable que el recurrente demuestre los presuntos

actos ilícitos practicados de mala fe, que operaron como hechos impeditivos del derecho reclamado,

o la existencia de circunstancias extrañas que privaron a los distintos actos procesales desarrollar el

efecto que le es normal y constituye su razón de ser. Asimismo, se advierte que no pueden ser

calificadas como fraude cualquier actuación de los litigantes, pues, como ha sido precisado en la

doctrina de la Sala Constitucional existe una clara diferenciación entre el dolus bonus y el dolus

malus. (Sentencia 308 de fecha 25 de junio de 2003, caso: Banco Mercantil, C.A. S.A.C.A contra

Industria Tarjetera Nacional, C.A. (INTANA) y Hans Gotteried Ebert Dreger).

Por lo tanto, al no quedar demostrado el presunto fraude procesal y daño moral, a pesar

de la profusa e imprecisa narrativa de los hechos y circunstancias enunciadas por el solicitante, se

evidencia que no aportó las pruebas necesarias en apoyo de tales denuncias, lo que conduce a esta

Sala a declarar improcedente la presente petición. Así se establece.

En cuanto a la solicitud de declinatoria de competencia de esta Sala, en la Sala Plena,

con el propósito de que ésta a su vez, remita el conocimiento del presente juicio a la Sala Político
Administrativa, se observa que el peticionario no determinó de manera clara y precisa los motivos

por los cuales consideraba incompetente a esta Sala de Casación Civil, sino que se limitó a decir

que se le causó un gravamen irreparable, al no remitirse el expediente “…A CONSULTA…” a la

Sala Político Administrativa, y que por ello, también se le debía restituir la situación jurídica

infringida, declarándose la nulidad de todo lo actuado.

En virtud de lo antes expuesto, es preciso mencionar el contenido del artículo 5 de la

Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, el cual establece las competencias de las Salas de

éste Alto Tribunal, y del cual se observa, que la Sala de Casación Civil conocerá de los asuntos

previstos en los numerales 41° y 42° del mencionado artículo, los cuales son: conocer del recurso de

casación en los juicios civiles, mercantiles y marítimos; y, declarar la fuerza ejecutoria de las

sentencias de autoridades jurisdiccionales extranjeras, de acuerdo con lo dispuesto en los Tratados

Internacionales o en la ley.

En este mismo orden de ideas, es necesario señalar el contenido del artículo 28 del

Código de Procedimiento Civil, el cual, dispone que “…La competencia por la materia se

determina por la naturaleza de la cuestión que se discute y por las disposiciones legales que la

regulan…”. De este artículo se desprende que la aplicación de ciertas reglas, va a depender de la

naturaleza o esencia propia de la cuestión que se discute, y por las normas que la regulen.

Visto lo anteriormente expresado, y aplicado al presente caso, es menester para esta

Sala señalar que la naturaleza del presente juicio es eminentemente civil, pues la acción interpuesta

es el cobro de honorarios profesionales de abogado, en consecuencia, el recurso de casación


anunciado por el abogado demandado le corresponde conocerlo a esta Sala de Casación Civil, en

razón de la naturaleza del asunto y conforme a la normativa que regula la materia. Así se

establece.

FORMALIZACIÓN CONTRA LA SENTENCIA DE FECHA 29 DE ENERO DE 2007

ÚNICO

Esta Sala de Casación Civil, pasa a examinar en forma previa, si el formalizante

cumplió las reglas de una correcta formalización, carga que impuesta a éste por ley; sin entrar

a decidir sobre el fondo del recurso de casación; y a tal efecto, observa lo siguiente:

“…DEFECTOS (sic) DE ACTIVIDAD


PRIMERA DENUNCIA: CON FUNDAMENTO EN EL ORDINAL 1°
DE (sic) ARTÍCULO 313 DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL
DENUNCIÓ INFLACIÓN (sic) DEL ART. 243 ORDINAL 6° POR
CONSIDERAR EL FORMALIZANTE QUE LA JUEZ DE ALZADA
INCURRIÓ EN EL VICIO DE INDETERMINACIÓN OBJETIVA.
A los folios (sic) que rielas (sic) en el expediente 1.422 folio 135 al folio
141 observamos que por ningún lado de la sentencia establece el mo nto de
la sentencia lo cual se ase (sic) muy evidente la determinación objetiva y
se demuestra los extractos de la sentencia que dice así se declara.
III
DISPOSITIVO
Por los fundamentos antes expuestos, este JUSGADO (sic) SUPERIOR
CUARTO EN LO CIVIL, MERCANTIL, TRÁNSITO Y DE
PROTECCIÓN DEL NIÑO y EL (sic) ADOLECENTE (sic) AGRARIO y
BANCARIO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO
TÁCHIRA ADMINISTRANDO JUSTICIA EN NOMBRE DE LA
REPÚBLICA BOLIBARIANA (sic) DE VENEZUELA Y POR
AUTORIDAD DE LA LEY RECIDE: (sic) PRIMERO SE DECLARA SIN
LUGAR LA APELACIÓN INTERPUESTA EN FECHA 7 SE JULlO DEL
(sic) 2006 POR EL DEMANDADO FREDDY ERNADO (sic)
CAÑIZALES NIETO asistido de abogado contra la decisión dictada en
fecha 15 de marzo del (sic) 2006 por el Juzgado Cuarto de Primera estancia
(sic) de (sic) lo Civil, Mercantil y de (sic) Tránsito de la
CIRCUNSCRIPCIÓ N JUDICIAL DEL ESTADO TÁCHIRA.
QUEDA CONFIRMADA LA SENTENCIA APELADA.
LA CITA TRASCRITA RATIFICA Y RECONFIRMA Y DEMUESTRA
DE MANERA FEHACIENTE QUE LA SENTENCIA PRESENTE EN
AUTOS ESTA VICIADA DE INDETERMINACINON (sic) OBJETIVA
YA QUE EN NINGUNA PARTE DE SU SENTENCIA ESTABLESIO
(sic) LOS MONTOS, LO CUAL LA ASE (sic) INEJECUTABLE Y
NULA POR REMISIÓN DEL ART. 244 Y 243, A CONTINUACIÓN
ESTABLESCO (sic) EL CRITERIO DE LA SALA ACCIDETAL (sic) LA
CUAL ESTABLECIÓ QUE LA SENTENCIA DEBE SER AUTÓNOMA Y
NO DEPENDER DE OTRAS ACTAS QUE FIGUREN EN OTRA PARTE
DEL EXPEDIENTE PARA YEBAR (sic) A CABO SU EJECUCIÓN POR
OTRA PARATE (sic) ESTABLESIO (sic) QUE LOS REQUISITOS
INTRINSITOS (sic) DEL ART. 243 SON DE EXTRICTO (sic) ORDEN
PÚBLICO.
SALA ACCIDENTAL AA-C-2006-00526 EL CUAL ESTABLESIO (sic)
SOBRE EL VICIO INDETERMINACIÓN OBJETIVA ESTA SALA SE A
(sic) PRONUNSIADO (sic) EN SENTENSIA (sic) 8 DE NOBIENBRE
(sic) DEL (sic) 2005, N° 719 EN EL EXPEDIENTE N° 05-512 CASO
CARMEN LORENA CONTRERAZ (sic) y OTRA DANCI (sic)
ANGELICA LOZADA ENTRE OTRA N° 06-43 DE FECHA 19 DE
DICIENBRE (sic) DEL (sic) 2003 CASO ROBERTA MANELA ORTEGA
Y OTRA CONTRA LA SOCIEDAD MERCANTIL RENACENTA S.R.L
EN LA QUE ESTABLECIO:
LOS REQUISITOS INTRINSECOS DE LA SENTENCIA
CONTENPLADOS (sic) EN EL, ART 243 DEL CÓDIGO DE
PROCEDIMIENTO CIVIL, SON DE ESTRICTO ORDEN PÚBLICO. EN
ESTE SENTIDO SE A (sic) SEÑALADO QUE LOS ERRORES EN
PROCEDIENDO (sic) DE QUE ADOLESCA (sic) UNA SENTENCIA DE
ÚLTIMA INSTANCIA, CONSTITUYEN UN SÍNTOMA DE INJUSTICIA
QUE DEBE REPRIMIRSE POR MEDIO DE LA NULIDAD DE LA
SENTENCIA, PUES LOS ERRORES DE TAL NATURALEZA SE
TRADUCEN EN VIOLACIÓN DE LEYES DE ORDEN PÚBLICO.
Respetuosamente solicito sea declarada con lugar la presente denuncia y
anulado todo lo actuado.
INFRACCIÓN DE LEY
CASACIÓN SOBRE LOS HECHOS
SEGUNDA DENUNCIA: Con fundamento en lo (sic) ordinal 2° del
artículo 313 de Código de Procedimiento Civil denuncio la clara
interpretación errónea en concordancia con los artículos 60, 59 y 47 y
conforme al artículo 320, del Código de Procedimiento Civil.
A Continuación establezco la regla legal de cuya infracción se denuncia.
Artículo: 60 C.P.C. (sic): La incompetencia por la materia y por el
territorio en 1o9s (sic) casos previstos de la última parte del artículo 47, se
declarara aún de oficio en cualquier estado o instancia del proceso.
Artículo: 47 C.P.C (sic) Dice: La competencia por el territorio puede
derogarse por convenio de las partes, caso en el cual la demanda podrá
proponerse ante la autoridad judicial que se haya elegido como domicilio.
La derogación no podrá efectuarse cuando se trata en las causas en las que
debe intervenir El Ministerio Público ni en cualquier otro en que la ley
expresamente lo determine.
Es aquí donde está explicado en cómo se inicia la infracción de ley por
errónea interpretación observemos que el artículo 47 en su último aparte
dice: NI EN CUALQUIER OTRO EN QUE LA LEY EXPRESAMENTE
LO DETERMINA.
Y la verdad es que esa excepción tiene una determinación en la ley de
abogados el cual dice lo siguiente que es ante el tribunal competente
Artículo 22: Segundo aparte cuando exista inconformidad entre el abogado
y su cliente en cuanto al monto de honorario por servicios profesionales
extrajudiciales, la controversia se resolverá por la vía del juicio y ante el
tribunal civil COMPETENTE por la cuantía, la parte demandada podrá
cogerse (sic) al derecho de retaza (sic) en el acto de la contestación de la
demanda.
Con esta cita transcrita se está demostrando que es ante el tribunal
competente cuando se trata de inconformidad entre el abogado y su cliente
según lo establece el anterior artículo antes (sic) mencionado (sic) artículo
22 en concordancia con el último aparte del artículo 47, el cual establece
que la derogación no podrá efectuarse cuando se trate de causas en las que
debe intervenir el Ministerio Público. NI EN CUALQUIER OTRO EN
QUE LA LEY EXPRESAMENTE LO DETERMINE.
Ratifico que la ley de abogado determina que la competencia cuando s urja
inconformidad entre el abogado y su cliente se debe hacer ante el
TRIBUNAL CIVIL COMPETENTE CONCATENADO CON EL
ARTÍCULO 60 EL CUAL DICE: QUE LA INCOMPETENCIA POR LA
MATERIA Y POR EL TERRITORIO EN LOS CASOS PREVISTOS EN
LA ÚLTIMA PARTE DEL ARTÍCULO 47 SE DECLARARÁ AÚN DE
OFICIO EN CUALQUIER ESTADO E INSTANCIA DEL PROCESO.
NUNCA COMO CUESTIONES PREVIAS COMO LO ESTABLECIÓ LA
SENTENCIA CON UNA CLARA ERRÓNEA INTERPRETACIÓN DEL
ALCANCE DE LA NORMA EXPRESA ARTÍCULO 60. A
CONTINUACIÓN CITO EL FOLIO 97 LINEAL 10 DEL EXPEDIENTE
DE LA CAUSA PONENCIA DEL MAGISTRADO CARLOS OVERTO
(sic) VÉLEZ CASO lVETTE (sic) PRADO MADERA Y OTRA
COMERCIAL LOS TRES GOLPES S.R.L. EXPEDIENTE No. 2001-731
SENTECIA (sic) No. 64 LA CUAL SEÑALO EN SALA CIVIL:
CUANDO SE PRETENDE EL COBRO DE ONORARIOS (sic)
PROFESIONALES, GENERADOS POR ACTOS REALIZADOS EN
SEDE JUDIAL (sic) DEBIENE (sic) UNA COMPETENCIA FUCIONAL
(sic), SEGÚN LA CUAL SERÁ COMPETENTE PARA CONOCER EN
PRINCIPIO DE ESTE TIPO DE PRETENCIONES (sic), AQUEL
TRIBUNAL DONDE CURSEN LAS ACTUACIONES QUE HAYAN
GENERADO EL DERECHO AL COBRO DE LOS HONORARIOS
RECLAMADOS.
ESTA SENTENCIA ES DETERMINANTE PARA RESOLVER LA
CONTROVERSIA Y SE CONFIRMA Y SE RATIFICA POR MEDIO DE
LA SALA CIVIL QUE LA INCOPETENCIA (sic) POR LA MATERIA Y
POR EL TERRITORIO PUEDE SER SOLICITADA EN CUALQUIER
GRADO E INSTANClA DEL PROCESO NUNCA COMO CUESTIONES
PREVIAS COMO RECONFIRMÓ LA JUEZ PRIMERO SUPERIOR
CIVIL INTERLOCUTORIA RECURRIDA (SENTENCIA CON
INTERPRETACIÓN ERRONE (sic) DEL CONTENIDO DE LA NORMA
EXPRESA) RESPETUOSAMENTE SOLICITO QUE ESTA DENUNCIA
SEA DECLARADA CON LUGAR CONFORME AL ARTÍCULO 320
DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL POR LA CLARA Y
EVIDENTE INFRACCIÓN DE LEY…”. (Mayúsculas y negritas del
formalizante)

Como puede advertirse en la presente transcripción, el formalizante en su primera

denuncia a la que denomina “recurso por defecto de actividad” denuncia la infracción de los

artículos 243 ordinal 6º y 244 del Código de Procedimiento Civil, porque “… ESTÁ VICIADA

DE INDETERMINACINÓN (sic) OBJETIVA YA QUE EN NINGUNA PARTE DE SU

SENTENCIA ESTABLESIO (sic) LOS MONTOS LO CUAL LA ASE (sic) INEJECUTABLE Y

NULA POR REMISIÓN…”. (Mayúsculas del formalizante).

Asimismo, el recurrente en el capítulo que denomina recurso de “Casación

sobre los Hechos” denuncia la infracción de los artículos 47, 59, 60 y 320 del Código de

Procedimiento Civil, por “errónea interpretación” con fundamento en que “…LA

INCOMPETENCIA POR LA MATERIA Y POR EL TERRITORIO EN LOS CASOS

PREVISTOS EN LA ÚLTIMA PARTE DEL ARTÍCULO 47 SE DECLARARÁ AÚN DE

OFICIO EN CUALQUIER ESTADO E INSTANCIA DEL PROCESO. NUNCA COMO

CUESTIONES PREVIAS COMO LO ESTABLECIÓ LA SENTENCIA CON UNA CLARA

ERRÓNEA INTERPRETACIÓN DEL ALCANCE DE LA NORMA EXPRESA ARTÍCULO

60…”. (Mayúsculas del formalizante). Además, señaló que una sentencia dictada por esta

Sala, confirma que la competencia por el territorio podía ser solicitada de oficio en
cualquier grado e instancia del proceso “…NUNCA COMO CUESTIONES PREVIAS

COMO RECONFIRMO LA JUEZ PRIMERO SUPERIOR CIVIL INTERLOCUTORIA

RECURRIDA…”. (Mayúsculas del formalizante).

Para decidir, la Sala observa:

El recurso extraordinario de casación persigue la nulidad del fallo de alzada

dictado en contravención de la ley. Sus efectos radicales y anulatorios en el proceso ponen de

manifiesto la importancia de este medio de impugnación, que sólo procede por los motivos

previstos en los ordinales 1° y 2° del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil.

Es criterio de esta Sala, que el recurso de casación por su naturaleza, objeto y

consecuencias, está sujeto al cumplimiento de unos requisitos mínimos, pues únicamente con

el cumplimiento de estos requerimientos, pueden corregirse las ilegalidades del fallo, al

permitir, entre otras, el cotejo de la decisión con el resto de las actas procesales, tomando en

consideración las argumentaciones contenidas en la formalización. En consecuencia, la falta

de fundamentación o razonamiento adecuado en el escrito de formalización del recurso de

casación, impide comprender cuál es el motivo concreto por el cual el recurrente pretende la

declaratoria de nulidad del fallo. (Sentencia Nº 109 de fecha 13 de marzo de 2007, caso

Lorenza de Las Mercedes Hidalgo de Márquez y otros contra Neila Coromoto Toro Mejías).

En vista de lo anterior, esta Sala considera pertinente señalar que el ordinal 1°

del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, prevé las diversas modalidades en que

puede verificarse los defectos de actividad o errores in procedendo que determinan la

nulidad del fallo recurrido, comprende los quebrantamientos de formas sustanciales de los
actos con menoscabo del derecho de defensa, y el incumplimiento de los requisitos previstos

en el artículo 243 eiusdem. (Subrayado de la Sala).

Por su parte, el ordinal 2° del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, el

cual prevé los errores de juzgamiento o de quebrantamientos de fondo o de ley que puede

cometer el juez al dictar su decisión, sea por errónea interpretación, falsa aplicación, falta de

aplicación o violación de una máxima de experiencia, debe tener por soporte la especificación

y razonamiento que evidencia cuándo, dónde y cómo fueron violadas dichas normas, y

mencionar los motivos expresados en la sentencia recurrida que se consideran violatorios de

las disposiciones denunciadas, pues ello constituye presupuesto necesario para evidenciar la

contradicción existente entre la voluntad abstracta de la ley y la conducta concreta del juez

expresada en la sentencia impugnada. (Subrayado de la Sala).

Aunado a lo anterior, cabe señalar que es carga del formalizante razonar cada una

de las infracciones denunciadas en forma clara, precisa y de forma separada, señalando el

respectivo motivo de casación, y relacionar los hechos con el contenido de las normas

supuestamente quebrantadas en cada delación.

Hechas estas consideraciones, esta Sala de Casación Civil observa que el

formalizante en el planteamiento de su denuncia por defecto de actividad, sólo se limitó a

transcribir el contenido de la parte dispositiva del fallo recurrido, y a explicar de manera

generalizada la esencia de la violación de los requisitos intrínsecos de la sentencia como el

del ordinal 6º del artículo 243 del Código de Procedimiento Civil, concluyendo que éstos son

de orden público, pero sin explicar de manera clara y precisa porqué la circunstancia de que

el juez ad-quem, al dejar de mencionar unos montos en su sentencia, viciaba de


indeterminación objetiva y hacía inejecutable la misma. En otras palabras, la denuncia no

demuestra la existencia de la infracción, pues no ofrece razón alguna para vincular el hecho

que menciona con el vicio denunciado.

Asimismo, esta Sala evidencia de la denuncia por “casación sobre los

hechos”, que no contiene un razonamiento lógico con respecto a lo denunciado,

tampoco explica el formalizante de manera clara y concreta, en qué sentido el error

denunciado resulta determinante en el dispositivo del fallo, pues, el recurrente en

ninguna parte de la formalización, ha señalado cómo el pronunciamiento del juez en

relación con la incompetencia solicitada por la parte demandada, ha sido decisivo en

el dispositivo de dicha sentencia. Sólo se limita a razonar el contenido de las normas

supuestamente infringidas, y concluye expresando, que una sentencia dictada por esta

Sala era determinante para resolver la controversia, porque establecía que la

competencia por el territorio y por la materia podían solicitar en cualquier estado y

grado del proceso, sin vincular este razonamiento a la infracción que dice se ha

cometido.

Lo anteriormente expresado, evidencia la omisión a las reglas de una correcta

formalización y a la técnica que se debe observar al recurrir en casación, que no puede ser

suplida por la Sala.

Por las razones antes expuestas, esta Sala de Casación Civil del Tribunal

Supremo de Justicia, al evidenciar que no se ha dado cumplimiento a los requisitos


que caracterizan la técnica casacional por defecto de actividad y sobre la casación

sobre los hechos, declara perecido el presente recurso, por inadecuada

fundamentación. Así se decide.

DECISIÓN

En fuerza de las anteriores consideraciones, el Tribunal Supremo de Justicia de la

República Bolivariana de Venezuela, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en

nombre de la República y por autoridad de la Ley, declara PERECIDO el recurso de

casación interpuesto por el demandado, contra la sentencia dictada por el Juzgado Superior

Cuarto en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, de Protección del Niño y del Adolescente, Agrario

y Bancario de la Circunscripción Judicial del estado Táchira, en fecha 29 de enero de 2007; e

INADMISIBLE, el recurso de casación interpuesto por la parte demandada contra la

sentencia de fecha 13 de agosto de 2007, dictada por el Juzgado Superior Primero en lo Civil,

Mercantil, del Tránsito, Bancario y de Protección del Niño y del Adolescente de la misma

Circunscripción Judicial.

De conformidad con el artículo 320 del Código de Procedimiento Civil, se

condena en costas a la parte recurrente al haberse declarado perecido el recurso de casación

interpuesto por el demandado, contra la sentencia dictada por el Juzgado Superior Cuarto en

lo Civil, Mercantil, del Tránsito, de Protección del Niño y del Adolescente, Agrario y

Bancario de la Circunscripción Judicial del estado Táchira, en fecha 29 de enero de 2007.

Publíquese y regístrese. Remítase el expediente al tribunal de la causa, Juzgado

Cuarto de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción


Judicial del estado Táchira, con sede en San Cristóbal, y particípese dicha remisión al

Juzgado Superior de origen antes mencionado, de conformidad con el artículo 326 del Código

de Procedimiento Civil.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho del Tribunal Supremo de Justicia,

en Sala de Casación Civil, en Caracas, a los dieciséis (16) días del mes de enero de dos mil

nueve. Años: 198º de la Independencia y 149º de la Federación.

Presidenta de la Sala,

__________________________

YRIS PEÑA ESPINOZA

Vicepresidenta-ponente,

_____________________________

ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado,

______________________________

ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ

Magistrado,

_________________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ


Magistrado,

____________________________________

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Secretario,

_______________________________

ENRIQUE DURAN FERNÁNDEZ

Exp. Nro. AA20-C-2008-000030

NOTA: Publicado en su fecha a las

Secretario,

SALA DE CASACIÓN CIVIL


Exp. 2008-000351

Magistrado Ponen te: Luís An tonio Ortíz Hernández

En el ju icio p or est ima ción e intimación de honor ar ios pr of es iona les,

incoa do a nt e el Ju zga do de Pr imer a I nstancia en lo Civi l, M er ca nt il, del T r ánsit o

y Ba ncar io de la Cir cu ns cr ip ción Ju dicial del estado Ar agua, por el pr of es ional

del der echo HUGO ROD RÍGUEZ MARRE RO , actuando en su pr op io nombr e y

r epr es entación, contr a la socieda d mer cant il CADENA DE TIENDAS

VENEZOLANAS (CATIVE N, S.A.) patr ocinada por los aboga dos en ejer cicio de

su pr of es ión Mar ieta Már qu ez H ost os y Os car Riqu ezes C ontr er as; el Ju zgado

Super ior en lo C ivil, M er cant il, Ba ncar io, del T r ánsit o y de Pr ot ección del N iño y

del Adoles cent e de la mis ma cir cu ns cr ip ción ju dicial, en f echa 8 de abr il de

2008, dict ó s ent encia declar ando s in lu ga r el r ecur so pr ocesal de ap elación

int er pu est o p or el ab oga do Hu go R odr ígu ez Marr er o y conf ir mó la s ent encia del

a-quo qu e declar ó pr escr ita la acción p or cobr o de honor ar ios pr of es i onales, p or

hab er tr anscur r ido más de dos a ños des de el mo ment o en qu e qu edó f ir me la

s ent encia en qu e s e condenó en costas a la empr esa dema nda da. N o hub o

condenat or ia en costas da da la natur aleza de la decis ión.

Contr a la indicada s ent encia el int ima nt e a nunció r ecur so de casación, el

cual fu e admit ido y op or tuna ment e f or ma lizado. Hub o impu gnación, r éplica y

contr arr ép lica.


Conclu ida la sustanciación del r ecur so y cu mplidas las demás f or ma lida des

de ley, pasa la Sala a dictar sent encia bajo la ponencia d el Magistr ado qu e con ta l

car ácter la suscr ib e, en los siguient es t ér min os :

PUNTO PREVIO

En el es cr it o de imp u gnación, la r epr es entación ju dicial de la par te int ima da

en est e ju icio, a legó la falta de habilitación del f or ma liza nt e par a actuar ante esta

Sala, al ef ect o s eñaló:

“CAPÍTULO I
DE LA FALTA DE HABILITACIÓN DEL FORMALIZANTE PARA
REALIZAR ACTUACIONES POR ANTE EL TRIBUNAL SUPREMO
DE JUSTICIA.
No se evidencia de autos, que el ciudadano Hugo Rodríguez Marrero,
formalizante de este recurso, acredite la habilitación necesaria para actuar
por ante el recurso de Casación, de conformidad con lo previsto en el
artículo 324 del Código de Procedimiento Civil Venezolano. Que de manera
muy clara dispone:
…Omissis…
No hay elementos en autos que nos permitan afirmar que el ciudadano Hugo
Rodríguez Marrero, parte actora en este proceso, haya acreditado la
habilitación exigida en la norma anteriormente transcrita para formalizar y
contestar el recurso de Casación, así como para participar en los actos de
réplica y contrarréplica, lo cual acarrea como consecuencia que el escrito de
formalización que aquel presentó ante esta Sala, en fecha 25 de junio de
2008, que cursa del folio 181 al 186 de este expediente, deba tenerse como
no presentado y que se declare perecido dicho recurso, como punto previo a
la decisión que se dicte en este procedimiento.”

En r elación con el a nt er ior a legat o, esta Sala advier t e qu e s i b ien par a el

mo ment o de la cons ignación del es cr it o de f or ma lización no s e hab ía acr edita do

la hab ilitaci ón del ciu dada no Hu go R odr íg u ez Mar r er o par a actuar ant e esta
supr ema jur is dicción civil, es cr it er io r eit er ado de esta Sala qu e el cu mp limient o

de los r equ is it os cont enidos en el ar tículo 3 2 4 el C ódigo de Pr ocedimient o C ivil,

s e ver if ica no s ólo con a nt er ior ida d o al mo ment o de pr acticar la actuació n

r esp ect iva, sino qu e le está p er mit ido al p r of es iona l del der echo cons ignar la

constancia exp edida p or el C olegio de Ab ogados lu ego de pr acticada la actuació n

en casación ( f or malización, impu gnación, r éplica o contr arr ép lica), siempr e qu e

ésta est é ex p edida con a nt er ior ida d o en la mis ma f echa de r ealización del act o

pr ocesal, y mientr as no haya n pr eclu ido los laps os de susta nciación del r ecur s o

de casación.

Por cons igu ient e, si conclu ida la sustanciación del r ecur s o de casación, el

abogado no demu estr a el cu mp liment o de lo s r equ is it os ex igidos, s e pr odu cir án

las cons ecu encias pr evistas en la nor ma, es decir : deb e t ener s e p or no pr es enta do

el escr it o de f or ma lización y, p or lo tant o, declar ado p er ecido el r ecur so. (Fallo

N° 56 del 27 de f ebr er o de 2007, cas o: I nver siones Jaguar , C.A. c/ Banco Car oní,

C.A., Banco Univer sa l, ex p edient e: 06 -439 )

Dicho est o, esta Sala constata qu e cor r e ins er to al f olio dos cient os diez (f.

210) nota hecha por la Secr etar ía de esta S ala de Casación Civil, en la qu e s e deja

constancia de qu e el aboga do H u go R odr ígu ez Mar r er o está hab ilitado par a actuar

ant e esta Sala bajo el nú mer o 146, ello en r azón del escr it o de r ép lica cons igna do

por el menciona do pr of es ional del der echo.

D e lo ant er ior s e despr ende qu e el r ecur r ent e en casación s í s e encu entr a

hab ilita do par a actuar ant e esta Sala y p or tal mot ivo s e des est ima el alegat o

pla nt ea do por la par te dema nda da en su escr ito de impu gnación. Así s e decide.

RECURSO POR INFRACCIÓN DE LEY


-I-

En el Capítu lo I del es cr it o de f or ma lización, el r ecur r ent e s eña la:

“CAPÍTULO I

PRIMERO: Sostengo que la sentencia recurrida está inficionada por error de


interpretación, por la encuadrabilidad (sic) que se hace del derecho que
reclamo en los artículos 1982 ordinal 2° del Código Civil Vigente (sic), el cual
establece que a los dos años prescribe el derecho de reclamar
judicialmente los honorarios. Honorables Magistrados, como consta en los
autos Yo (sic), no intimé por honorarios a mi Poderdante (sic), es decir a mi
clienta y si lo hubiese hecho tampoco había (sic) prescripción.- Intimé a la
Contraparte (sic) que entré en Tercería, en el Juicio de Tránsito que intenté
contra ALTRAN C.A., hoy TRANSPORTE DE ALIMENTOS 1551, C.A., Tercería
esta intentada por la EMPRESA CADENA DE TIENDAS VENEZOLANA
(CATIVEN S.A.), la cual resultó condenada en costas, razón por la que le
intimé mis honorarios, que hice de conformidad a lo establecido en la
última parte del Articulo (sic) 1977 del Código Civil Vigente (sic), el cual
establece, que la acción que nace de una ejecutoria prescribe a los veinte
(20) años, esto lo alegué en el informe que presenté, como consta en los
autos del expediente ante el Tribunal Superior, que conoció de la apelación.
Sin embargo no toma en cuenta esta norma y mucho menos mis alegatos,
fundamentados en Jurisprudencias y Doctrina, y decide tomando como
base el Artículo (sic) 1982 Código Civil, y me declara prescrita la acción,
considero un error encuadrar mi caso en ese Articulo (sic). Por estas
razones denuncio ante ustedes Ciudadanos Magistrados, la violación del
Artículo 12 y del 313 ordinal 2° del Código de Procedimiento Civil, por no
razonar, el porque (sic) no se toma en cuenta mis alegatos de informe,
donde me refiero que debe aplicarse la última parte del Articulo 1977 del
Código Civil Vigente (sic).”

La Sala para decidir o bserv a:


D e la ant er ior tr anscr ip ción s e evidencia qu e el f or ma liza nt e, de f or ma

confusa denu ncia p or una par te, qu e el ju ez sup er ior incur r ió en u na er r ónea

int er pr etaci ón del ar tícu lo 1 982, or dinal 2 ° del C ódigo C ivil, lu ego s eña la qu e la

int ima ción de honor ar ios pr of es iona les la hizo de conf or mida d con lo establecid o

en el ú lt imo apar te del ar tícu lo 1977 de la mis ma ley sustant iva, nor ma qu e “ no

toma en cu enta” el ju ez su p er ior -lo qu e a ju icio de esta Sala sugier e u na

denu ncia p or la falta de aplicación de tal dis pos ición -, y p or últ imo, denu ncia la

violación de los ar tícu los 12 y 313 or dina l 2° del C ódigo de Pr ocedimi ent o Civil.

Como pu ede apr eciar se, el f or malizant e f unda ment ó su denu ncia en el

or dina l 2° del ar tícu lo 313 del Código de Pr ocedimi ent o Civil, p er o r ea lizó u na

mezcla indeb ida de ar gu ment os qu e imp iden la compr ens ión y det er mina ción de

la infr acción qu e pr et ende denu nciar .

En ef ect o, el f or ma liza nt e alega l a infr acción p or par te de la r ecur r ida del

ar tículo 12 del C ódigo de Pr ocedimi ent o Civil p or cuant o ést e alegó en inf or mes

qu e la int imación de sus honor ar ios lo hab ía hecho de conf or midad con el ú lt imo

par te del ar tícu lo 197 7 del C ódigo C ivil, el cual est ablece qu e la acción qu e nac e

de u na ejecut or ia pr es cr ib e a los veint e años, y qu e s in embar go, el ju ez ad qu em

no t omó en cu enta tales alegat os exp u est os en inf or mes, t odo lo cual const itu y e

un vicio qu e deb e s er denu ncia do bajo u na denu ncia p or def ect o d e act ivida d, de

conf or mida d con el or dinal 1 ° del ar tícu lo 313 del C ódigo de Pr ocedimi ent o

Civil, por cuant o el ju ez no s e atu vo a lo alega do y pr obado en aut os.

De igual f or ma, pla nt ea qu e el ju zgador infr ingió p or er r ónea

int er pr etación el ar tícu lo 1982 or dina l 2 ° del Código C ivil y denu ncia la fa lta d e

aplicación del ar tícu lo 1977 del mis mo C ódigo.


D e acu er do a los pla nt ea mient os cont enidos en la denu ncia, esta Sala

estima qu e el f or ma liza nt e mezcló indeb ida ment e la denu ncia de vicios in

proced endo, con supu est os er r or es in iudicando, qu e a mer ita n s er denu nciados

por s epar ado, y bajo dist int os r ecur s os, incu mp liendo de esta maner a con la

técnica r equ er ida par a for malizar .

En r elación con la adecua da fu nda mentación qu e deb e s er cu mp lida en la

r edacción del escr it o de f or malización, esta Sala, entr e otr as, en decis ión N° 577,

de f echa 1 de a gost o de 2006, cas o: Aguas de P or tugu esa C.A., c/ Lu ís Ant onio

Gallar do y otr o, exp edient e: 0 6 -188, dejó s entado lo s igu ient e:

“…La formalización constituye el acto procesal en el cual el recurrente


expone los motivos por los cuales pretende obtener la nulidad del fallo
recurrido. Por su complejidad e importancia, el artículo 324 del Código de
Procedimiento Civil, exige una determinada preparación al abogado
formalizante, y el artículo 317 eiusdem, impone una serie de requisitos, con
el objeto de que la formalización contenga las especificaciones y
razonamientos lógicos necesarios para la comprensión de las denuncias.
El ordinal 1° del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, prevé las
diversas modalidades en que puede verificarse los defectos de actividad o
errores in procedendo que determinan la nulidad del fallo recurrido, el cual
comprende los quebrantamientos de formas sustanciales de los actos con
menoscabo del derecho de defensa, y el incumplimiento de los requisitos
previstos en el artículo 243 eiusdem. Y el ordinal 2° del artículo 313 del
Código de Procedimiento Civil, prevé los errores de juzgamiento que puede
cometer el juez al dictar su decisión, sea por errónea interpretación, falsa
aplicación, falta de aplicación o violación de una máxima de experiencia.
Estos quebrantamientos de ley consisten en: a) error de derecho
propiamente dicho, que se verifica en la interpretación y aplicación de las
normas sustantivas o adjetivas para resolver el asunto debatido; b) el error
de derecho al juzgar los hechos, que comprende la infracción de las normas
que regulan: b.1) el establecimiento de los hechos, b.2) la apreciación de los
hechos, b.3) el establecimiento de las pruebas, y b.4) la apreciación de las
pruebas; y, c) los errores de hecho o de percepción en el juzgamiento de los
hechos, que conducen por vía de consecuencia a un error de derecho, que
son los tres casos de suposición falsa previstos en el artículo 320 del Código
de Procedimiento Civil: c.1) atribuir a un acta o instrumento del expediente
menciones que no contiene, c.2) establecer hechos positivos y precisos con
pruebas que no existen, y c.3) fijar hechos con pruebas inexactas.
En ambos recursos, el formalizante debe razonar de forma clara y precisa
en qué consiste la infracción, esto es, señalar cómo, cuándo y en qué
sentido se produjo. Asimismo, debe plantear separadamente las denuncias,
pues el efecto de la declaratoria de procedencia del recurso es distinta en
uno u otro caso. Pero, en la denuncia por infracción de ley, además de
cumplir con lo precedentemente señalado, debe también indicar si la
norma fue infringida por errónea, falsa o falta de aplicación, así como
demostrar que el error de juicio fue determinante en el dispositivo del fallo.
En el conocimiento de las denuncias por defectos de actividad la Sala puede
examinar otras actas del expediente, y la declaratoria de procedencia del
recurso produce la reposición de la causa al estado de que sea subsanada la
forma procesal quebrantada u omitida en el iter procedimental, o que se
corrija el defecto de forma de la sentencia. En la decisión de las denuncias
de casación por infracción de ley, la Sala no puede examinar otras actas del
expediente, salvo los casos de excepción previstos en el artículo 320 del
Código de Procedimiento Civil, y el efecto que produce la declaratoria con
lugar de este recurso es la casación o nulidad de la sentencia recurrida y su
reenvío a otro Juez Superior, salvo los casos de excepción previstos en el
artículo 320 del Código de Procedimiento Civil, que autorizan prescindir de
éste último.
En el caso que nos ocupa, de la transcripción de las denuncias expuestas
por el formalizante se observa que denunció la infracción del artículo 244
del Código de Procedimiento Civil conjuntamente con los artículos 376, 255
y 321 del mismo Código, realizando una indebida mezcla de denuncias de
forma y fondo sin explicar en que consiste la infracción y sin dar un
razonamiento jurídico y lógico que fundamente la denuncia.
Asimismo, delató al amparo de los artículos “213” (sic) ordinal 2° y 320 del
Código de Procedimiento Civil, la infracción de los artículos 376 y 255 del
mismo Código sin demostrar la contradicción existente entre la decisión del
Juez y las normas que se alegan infringidas. Dicho de otra manera, el
recurrente no expresa el motivo de casación en que se sustenta cada
denuncia, no cita el artículo o los artículos que se pretenden infringidos;
tampoco especifica ni razona los fundamentos de la denuncia, explicando
cuándo, dónde y cómo fueron violados dichos artículos, y no menciona los
argumentos de la recurrida que se consideran violatorios de la disposición
denunciada.

En ese sentido, en sentencia N° 374 de fecha 31 de julio de 2003, caso


Sudamtex de Venezuela, S.A. c/ Retazos Pilis, S.R.L. y otros, esta Sala
expresó lo siguiente:

“...En numerosas decisiones la Sala ha señalado que el escrito de


formalización del recurso de casación debe ser claro y preciso, debiendo el
recurrente mencionar en sus denuncias las causales respectivas, de acuerdo
con el recurso de casación invocado, dado que este recurso extraordinario
equivale a una demanda de nulidad contra la sentencia recurrida. Esta
carga le corresponde al recurrente, bajo pena de que el recurso
extraordinario sea declarado perecido por falta de técnica.

En relación con las formalidades que debe cumplir el escrito de


formalización, el artículo 317 del Código de Procedimiento Civil, establece
que se observarán en el mismo orden en que se expresan, los siguientes
requisitos: 1) La decisión o las decisiones contra las cuales se recurre; 2) Los
quebrantamientos u omisiones a que se refiere el ordinal 1° del artículo
313; 3) La denuncia de haberse incurrido en alguno o algunos de los casos
contemplados en el ordinal 2° del artículo 313 eiusdem, con expresión de
las razones que demuestren la existencia de la infracción, falsa aplicación o
aplicación errónea; y 4) La especificación de las normas jurídicas que el
tribunal de la última instancia debió aplicar y no aplicó, para resolver la
controversia, con expresión de las razones que demuestren la aplicabilidad
de dichas normas.

Como puede verse, el artículo 317 del Código de Procedimiento Civil, en lo


relativo al escrito de formalización, establece con carácter obligatorio un
orden de prelación en las denuncias. Así, en primer término y de manera
separada –cuestión que no hizo el formalizante- deben denunciarse los
quebrantamientos u omisiones contemplados en el ordinal 1° del artículo
313 del Código de Procedimiento Civil y, posteriormente, la denuncia de
haberse incurrido en alguno o algunos de los casos contemplados en el
ordinal 2° del artículo 313 eiusdem, expresándose además las razones que
demuestren la existencia de la infracción, falsa aplicación o aplicación
errónea. Asimismo, se impone al formalizante la obligación de señalar las
disposiciones de la Ley que se consideran infringidas, o las que realmente
son aplicables para resolver la controversia planteada...”.

Resulta imperativo citar, en cuanto a las denuncias por quebrantamiento de


fondo, la sentencia N° 00202 de 3 de mayo de 2005, caso: José Tadeo
Párraga y otros c/ Alejandro Camacho Berríos y otra, esta Sala indicó:

“...La sentencia constituye un silogismo judicial, cuya premisa mayor está


comprendida por las normas, preceptos o principios jurídicos que en
abstracto prevén los hechos ocurridos en el asunto a resolver, y la premisa
menor, está constituida por la determinación de la controversia, el examen
de las pruebas, la posterior fijación de los hechos demostrados y su
calificación jurídica.

Este silogismo final está precedido, a su vez, por una serie de silogismos
instrumentales, entre los cuales se encuentran las conclusiones jurídicas del
juez respecto del mérito de las pruebas producidas en el expediente, que
en su conjunto conforman la premisa menor del silogismo judicial.

Los artículos 313 ordinal 2° y 320 del Código de Procedimiento Civil, prevén
que el recurso de casación por infracción de ley, el cual se divide en error
de derecho en la resolución de la controversia y en el juzgamiento de los
hechos, y este último se subdivide a su vez en error de derecho en
establecimiento y apreciación de los hechos y de las pruebas, y los tres
casos de suposición falsa.

En este orden de ideas, la Sala ha indicado que: “...1°) las normas que
regulan el establecimiento de los hechos, son aquellas que exigen un
preciso medio de prueba, o que exigen alguna prueba en concreto para
establecer la existencia de determinados hechos o actos; 2°) las normas de
valoración o apreciación de los hechos, son aquellas que a un conjunto de
hechos les confieren una denominación o determinada calificación; 3°) las
normas que regulan el establecimiento de las pruebas, son aquellas que
consagran formalidades procesales para la promoción y evacuación de las
pruebas; y, 4°) las normas que regulan la valoración de las pruebas, son
aquellas que fijan una tarifa legal al valor probatorio de éstas, o las que
autorizan la aplicación de la sana crítica...”. (Sent. 11/3/04, caso: José
María Valls Figuera y otra, contra Calogero Ferrante Bravo).

En todas las hipótesis previstas en el precitado artículo 320 del Código de


Procedimiento Civil, el sentenciador infringe normas jurídicas, sea de forma
directa o indirecta, y por esa razón todas esas constituyen motivos del
recurso de casación por infracción de ley, y están comprendidas en el
ordinal 2° del artículo 313 del mismo Código.

Ahora bien, respecto de la adecuada fundamentación del recurso de


casación, la Sala ha establecido que constituye una carga del formalizante
indicar expresamente cuál es la norma infringida, y el razonamiento que
permita comprender cómo, cuándo y en qué sentido se produjo, esto es, si
fue por errónea interpretación, falsa aplicación, falta de aplicación,
violación de máximas de experiencia, negativa de aplicación de una norma
vigente, con indicación de los motivos expresados por el juez que estima
erróneo, y las razones que demuestran su pretendida ilegalidad, así como
las normas que el juez ha debido aplicar para resolver la controversia en los
casos que ello proceda. En todo caso, el recurso de casación sólo procederá
si el error de juicio resulta determinante en el dispositivo del fallo. (Sent.
8/8/2003, Antonio Chacín c/ Abba C.A.).

Por otra parte, la Sala ha expresado que el alegato de suposición falsa si


bien debe estar fundamentado en los artículos 313 ordinal 2° y 320 del
Código de Procedimiento Civil, se distingue de los errores de derecho en el
establecimiento o valoración de los hechos o de las pruebas, pues ésta
consiste en la afirmación de un hecho positivo y concreto, que resulta falso
o inexacto, porque el juez atribuyó a instrumentos o actas del expediente
menciones que no contiene, o dio por demostrado un hecho con pruebas
que no aparecen en autos o cuya inexactitud resulta de actas e
instrumentos del expediente mismo.

En relación con ello, la Sala ha reiterado que la técnica para denunciar la


suposición falsa es la siguiente: a) indicación del hecho positivo y concreto
que el juzgador haya dado por cierto valiéndose de una falsa suposición; b)
indicación específica de cuál de los tres casos de suposición falsa se refiere
la denuncia; c) señalamiento del acto o instrumento cuya lectura patentice
la falsa suposición; d) indicación y denuncia del texto o de los textos
aplicados falsamente, porque el juez da por cierto un hecho valiéndose de
una suposición falsa; y e) la exposición de las razones que demuestren que
la infracción cometida es determinante en el dispositivo de la sentencia…”.
(Sent. 8/11/95, caso: Manuel Da Freitas c/ Cesco D’ Agostino Mascia y otro.

De los anteriores criterios jurisprudenciales que hoy se reiteran, se


desprende que no puede ser suplida por la Sala la omisión a las reglas de
una correcta formalización y la falta de técnica que se debe observar al
recurrir en casación, pues ello constituye una infracción al artículo 317 del
Código de Procedimiento Civil que le impone al formalizante el deber
procesal de fundamentar el escrito de formalización del recurso.

En efecto, el precitado artículo dispone que el escrito de formalización debe


ser razonado y contener en el mismo orden señalado, los siguientes
requisitos: 1) La decisión o decisiones contra las cuales se recurre; 2) Los
quebrantamientos u omisiones a que se refiere el ordinal 1º del artículo
313; 3) La denuncia de haberse incurrido en alguno o algunos de los casos
contemplados en el ordinal 2º del artículo 313, con expresión de las razones
que demuestren la existencia de la infracción, falsa aplicación o aplicación
errónea; y, 4º) La especificación de las normas jurídicas que el Tribunal de
última instancia debió aplicar y no aplicó, para resolver la controversia, con
expresión de las razones que demuestren la aplicabilidad de dichas normas.

Queda claro, pues, que es carga del formalizante razonar cada una de las
infracciones denunciadas en forma clara, precisa y de forma separada,
señalando el respectivo motivo de casación, y relacionando los hechos con
el contenido de las normas supuestamente quebrantadas en cada delación.

Asimismo, los criterios transcritos, explican que el artículo 320 del Código
de Procedimiento Civil permite a la Sala extenderse al establecimiento o
valoración de los hechos que hayan efectuado los jueces de instancia,
cuando se denuncie la infracción de una norma jurídica expresa que regule:
1) el establecimiento de los hechos, 2) la valoración de los hechos, 3) el
establecimiento de las pruebas o 4) la valoración de las pruebas; o cuando
se denuncie alguna de las tres hipótesis de suposición falsa: 1) el juez de
alzada atribuyó a instrumentos o actas del expediente menciones que no
contiene, o 2) dió por demostrado un hecho con pruebas que no aparecen
en autos, o 3) cuya inexactitud resulta de actas e instrumentos del
expediente mismo.

Finalmente, los mencionados criterios, afirman que en todos los casos


(quebrantamiento de forma o de fondo), el formalizante tiene el deber
procesal de razonar en forma clara y precisa en qué consiste la infracción,
debe demostrarla, y para ello, no basta con señalar que el juez en la
sentencia violó tal o cual precepto legal, es necesario que el recurrente
demuestre cómo, cuándo y en qué sentido, se incurrió en infracción.
Por tanto, no es función de la Sala completar la deficiencia de fundamentos
del recurso ni suponer el caso específico de quebrantamiento de forma y de
infracción de ley que el formalizante no determinó.

Por estas razones esta Sala, dado el incumplimiento de los requisitos


exigidos en el artículo 317 del Código de Procedimiento Civil, debe declarar
perecido el presente recurso de casación…”.

D e conf or mida d con el cr it er io jur ispr uden cia l ant es cita do, el cua l s e

r eit er a en esta op or tunida d y s e ap lica al caso sub exá mine, esta Sala estima qu e

la pr es ent e denu ncia no contiene la fu nda me ntación y la t écnica r equ er ida par a

f or malizar .

Por t ales mot ivos, est a Sala de Casació n Civil co ncluye que en la

present e denuncia no fueron cump lidos lo s requis it os est ablec idos en e l

art ículo 317 del Código de Procedimient o Civil, pues la misma co nt iene una

mezcla indebida de denuncias por quebr ant amient o de for mas procesales,

conjunt ament e con plant eamient os que buscan delat ar la falt a de aplicació n

de una nor ma, vicios que deben ser denunciados de manera separada y

mediant e dist int os recursos, est o es, recurso por defect o de act ividad y,

post erior ment e, recurso por infracció n de ley, lo cual evidencia que no fue

expresado un razo namient o lógico que per mit a co mprender cuál es el error

que se pret ende denunciar.

En consecuencia, est a Sala desecha la pr esent e denuncia por carecer

de la debida fundament ació n. Así se est ablece.

II
D e conf or mida d con el or dinal 2° del ar tículo 313 del Código de

Pr ocedimient o C ivil, s e denu ncia p or falta de aplicación el ú lt imo apar te del

ar tículo 1.977 del Código C ivi l.

Expres a el for maliza nt e:

CAPÍTULO II
SEGUDO: Denuncio la violación del Artículo (sic) 313 ordinal 2° del
Código de Procedimiento Civil, por falta de aplicación en este caso del
Artículo (sic) 1977 en su último parte del Código Civil, por cuanto el fallo
recurrido, no solamente carece de formalidad, sino que hay infracción de
Ley, ya que se incurre en un lamentable error al confundir el instituto de la
Prescripción Breve, previsto en el artículo 1982, ordinal 2° del Código Civil,
que establece un plazo de dos años, la obligación de pagar a los abogados
sus honorarios, con el lapso de veinte (20) años, para ejercer el derecho de
demandar las costas ordenadas en la sentencia de Tercería, en razón, que la
prescripción establecida en la norma sustantiva supra-citada (sic) se refiere a
los honorarios que le corresponde al abogado derivados de sus servicios
profesionales prestados a su cliente. En cambio que las costas; y dentro de
ellas debe entenderse los elementos que la contienen o que forman su
contexto o partidas prescriben conforme al Articulo (sic) 1977 del Código
Civil, en su único aparte, a los veinte años, no se trata de honorarios
profesionales causados dentro de una relación privada que prescriben en el
término de dos años, se trata pues de una ejecutoria que ha nacido con la
sentencia a favor de la parte vencedora, que podrá cobrar esas costas en
cualquier momento a partir de la sentencia ejecutoriada y hasta los veinte
años siguientes. Esta interpretación es sostenida también, por el insigne
tratadista patrio JOSÉ MELICH ORSINE (sic) en su texto la prescripción
extintiva y la caducidad afirmó cito (sic) “Por otra parte el ordinal 2° del
Artículo 1982 del Código Civil se refiere tan solo al cobro de honorarios
al cliente, pues en caso de condenatoria en costa la acción para reclamar
los honorarios de los apoderados de la parte vencedora solo prescribe a
los 20 años conforme al último aparte del Artículo 1977 del Código Civil
(página 93)”.
Ciudadanos magistrados todos los abogados sabemos que tienen amplio
conocimiento sobre el caso planteado, pero considero que no está demás que
plasme en este escrito Jurisprudencia de la Corte Suprema Primera, que
establece igualmente que la acción de cobro de honorarios que dimana de
una condenatoria en costas, prescriben a los 20 años.
Sentencia del 18 de junio de 1970 (Corte Superior Primera)
…Omissis….
Así mismo (sic) Ciudadanos Magistrados, recientemente, la Sala Política,
Administrativa, en Exp. N° 02-0702 Sentencia N° 0345 de fecha 01-03-
2007, interpreta el artículo 1977 del Código Civil de la forma siguiente:
…Omissis….
Por todo lo antes expuesto es la razón y fundamento por lo que acudo por
ante ese alto Tribunal, mediante el anuncio del Recurso de Casación, por lo
que sostengo que hay una errada aplicación de la ley de parte de la
juzgadora, enfocando esta causa de una manera ilegal e inapropiada, con
quebrantamiento a mi derecho, y así pido sea declarado…”

D enu ncia el r ecur r ent e en casación el er r or en qu e incur r ió el ju ez de la

r ecur r ida al confu ndir , a su d ecir , el institut o de la pr es cr ip ción br eve pr evist o en

el ar tícu lo 198 2, or dinal 2° del C ódigo Civil con el laps o de pr es cr ipció n

establecido en el ú lt imo apar te del ar tícu lo 1 977 de la mis ma ley civil susta nt iva.

Alega el f or malizant e qu e la pr imer a disp os ición estab lece u n lapso de

pr es cr ipción de dos a ños par a el cobr o de los honor ar ios qu e le cor r esp onden al

abogado en r azón de los s er vicios pr of es ionales pr esta dos a su client e, mientr as

qu e la s egu nda nor ma no tr ata de honor ar ios pr of esiona les causado s dentr o de u na

r elación pr iva da qu e pr escr ib en en el t ér mino de dos años, sino de u na ejecut or ia

qu e ha nacido con la s ent encia a favor de la par te vencedor a, segú n la cua l, el

abogado p odr á cobr ar las costas a la parte condena da a ello en cua lqu ier momen t o

a par tir de la s ent encia ejecut or iada y hasta los veint e a ños sigu ient es.

En vir tud de lo ant er ior , el r ecur r ent e en casación denu nció la fa lta de

aplicación del ar tícu lo 1977 del Código civ il p or cuant o, a su decir , es ésta la

nor ma qu e deb e aplicar el ju ez en los cas os de int imación de honor ar ios p or

costas.

Las señala das disp os iciones del C ódigo Civil estab lecen:

“Artículo 1.977.- Todas las acciones reales se prescriben por veinte años y
las personales por diez, sin que pueda oponerse a la prescripción la falta de
título ni de buena fe, y salvo disposición contraria de la ley.
La acción que nace de una ejecutoria se prescribe a los veinte años, y el
derecho de hacer uso de la vía ejecutiva se prescribe por diez años.”
(Negrillas de la Sala)

“Artículo 1.982.- Se prescribe por dos años la obligación de pagar:


1°.- Las pensiones alimenticias atrasadas.
2°.- A los abogados, a los procuradores y a toda clase de curiales, sus
honorarios, derechos salarios y gastos.
El tiempo para estas prescripciones corre desde que haya concluido el
proceso por sentencia o conciliación de las partes, o desde la cesación de los
poderes del Procurador, o desde que el abogado haya cesado en su
ministerio.
En cuanto a los pleitos no terminados, el tiempo será de cinco años desde
que se hayan devengado los derechos, honorarios, salarios y gastos"
(Negrillas de la Sala).

D e las nor mas ant er ior ment e cita das s e pu ede obs er var clar ament e qu e el

legis la dor estab leció u n cr it er io gener a l de pr es cr ip ción el cual s er á de veint e

años par a las acciones r eales y de diez p ara las per s onales y unos cr it er ios

esp ecia les de pr es cr ip ción br eve dentr o de los cuales está la pr es cr ip ción bia nua l

de la acción par a el cobr o de los honor ar ios p r of es iona les.

Yer r a el f or ma liza nt e al su ger ir qu e e l laps o de pr escr ipción dep end er á de

la par te contr a qu ien s e int imen los honor ar ios, pu es er r ónea ment e ést e s eñala

qu e s i la acción p or int imación de honor ar ios pr of es iona les s e ejer ce en contr a de

su client e, el laps o de pr es cr ip ción s er á de dos años, mi entr as qu e s i lo qu e s e

pr et ende es el cobr o de las costas or igina das en ju icio p or medio de la acción d e

int ima ción de honor ar ios pr of es iona les ejer cida en contr a de la par te qu e r esu lt ó

p er didosa en juicio, el laps o de pr escr ipción es de veint e años, pu e s s e tr ata de

una ejecut or ia qu e ha nacido con la s ent encia a favor de la par te vencedor a,

constitu yendo est o ú ltimo, a su decir , el sup u est o establecido en el ú lt imo apar te

del ar tícu lo 1977 del C ódigo Civil.


La doctr ina patr ia ha s ost enido u ná nimement e, qu e las costas pr ocesa les

son u na condena acces or ia qu e, como u no de los ef ect os del pr oces o, le s o n

impu estas a la par te qu e hub ier e r esu lta do vencida en la lit is y, aunqu e la ley no

las def ine clar ament e, compr enden t odas las er oga ciones hechas p or la pa r te

vencedor a con ocasión del ju icio, así como los honor ar ios pr of es ionales de los

abogados qu e int er vinier on en su nombr e.

Po r es a razó n, y a s ea que el abog ado elij a int imar a s u patro cinado o a

la part e que res ultó vencida, se trat a de la mis ma pretens i ó n: el co bro de

ho no rarios; lo que o curre es que en es te últi mo caso el legis lado r le ot org a al

abog ado la pos ibilidad de ej ercer la acció n de es t imació n e int imació n de

ho no rarios co ntra la part e co ndenada en cost as.

D es de ningú n pu nt o de vista la mencio nada pr et ens ión de cobr o de

honor ar ios pr of es ionales pu ede s er cons ider ada una acción r ea l, sino p er s ona l,

pu es est e pa go s ólo pu ede s er int ima do en f or ma dir ecta p or el pr of es ional del

der echo, como lo ha estab lecido la Sala en su r eit er a da jur is pr udencia . ( Véas e

entr e otr as, sent encia de f echa 15 de ju lio de 1999, M igu el R ob er t o Castillo y

otr o contr a Banco Italo Ven ezola no, exp edient e N º 97 -504 ).

En def init iva, la acción qu e nace de la ejecut or ia, en ef ect o, pr escr ib e a los

veint e años conf or me a l ar tíc u lo 1.977 del Código Civil, no así la qu e ot or ga la

ley par a hacer ef ect ivo el pago de honor ar ios pr of es ionales, la cua l conf or me a l o

pr evist o en el or dina l 2° del ar tícu lo 1.982, es de dos años.

Sobr e est e par ticu lar s e ha pr onu ncia do la Sala, entr e otr o s, en fa llo N °

816 del 31 de octubr e de 2006, cas o: Belky Gil Alda na c/ G er ar do Alb er t o R oma y

Roma y, exp edient e: 06 -301, en la cual s e est ableció lo qu e s igu e:


“De la precedente norma se desprenden que la prescripción en los casos
referidos a los abogados, procuradores y a todas sus curiales, en lo
referente a los honorarios, derechos, salarios y gastos, en principio
prescribe a los dos años, que de acuerdo con la norma, se comienza a
computar el lapso dependiendo de las circunstancias de la siguiente manera:
a) Si concluyó el juicio a partir de la sentencia, b) si se produce un acto de
autocomposición procesal, a partir de que el mismo se consume, c) cuando el
abogado haya cesado en su ministerio, y por excepción cuando a los pleitos
no terminados, el tiempo será de cinco años desde que se hayan devengado
los derechos, honorarios, salarios y gastos…” (Negrillas de este fallo)

En cons ecu encia, ma l pu ede pr et ender el f or ma liza nt e la ap licación de la

pr es cr ipción estab lecida en el ar tículo 1.97 7 del C ódigo Civil qu e consa gr a la

pr es cr ipción veint ena l (r eal) y decena l (p er s ona l) así como “la acción que na ce

de una ejecutoria ”, pu es el ar tícu lo 1.982 eiusdem contien e las pr es cr ip ciones

br eves, qu e ocur r en en los supu est os a llí s eñ alados entr e los cua les s e enc u entr an

las ob ligaciones der iva das de la pr estación de los s er vicios u honor ar ios

pr of esiona les de aboga dos, cu ya nor ma es aplicab le a todos los supu est os d e

hecho qu e caus en tal ob ligación, b ien s ea qu e dicha ob ligación s ea gener ada p or

la condena en cost as pr ocesales, como ocur r e en el cas o de mar r as, o qu e der iven

de u na r elación entr e ab ogado y client e.

D e ma ner a qu e, t oma ndo en cu enta qu e lo deducido fu e u na acción

p er sona l par a el cual el or dena mient o ju r ídico p os it ivo pr evé u n laps o d e

pr es cr ipción b r eve, cons ider a esta Sala qu e la r ecur r ida no infr ingió p or fa lta d e

aplicación el ar tícu lo 1.977 del C ódigo Civil, pues al declar ar pr escr ita la acció n

por cobr o de honor ar ios pr of es iona les de conf or midad con lo estab lecido en el

nu mer al 2 ° del ar tícu lo 1 982 de la ley civil s ustantiva, por hab er tr anscur r ido más

de dos a ños des de el mo ment o en qu e qu edó fir me la sent encia en qu e s e conden ó


en costas a la empr esa dema nda da, aplicó u na nor ma vigent e cu yo supu est o d e

hecho encua dr a per f ecta ment e con el pr ob le ma plant ea do en la lit is.

En mér it o de lo a nt es s eña la do, esta Sala declar a impr ocedent e la pr es ent e

denu ncia. As í s e decide.

DECISIÓN

Por las pr ecedent es cons ider aciones, est e T ribu na l Supr emo de Justicia de

la R epúb lica Bolivar ia na de Venezu ela, en S al a de Casación C ivil, administr ando

Justicia en nombr e de la R epúb lica y p or autor ida d de la L ey, declar a SIN

LUGAR el r ecur so de casación a nu ncia do y f or malizado p or la par te int ima nt e,

contr a la sent encia dictada p or el Juzga do Sup er ior en lo C ivil, M er ca nt il,

Bancar io, del T r ánsit o y de Pr ot ección del Niño y del Adoles cent e de la

Cir cu nscr ipción Ju dicia l del estado Ar agua, en f echa 8 de abr il de 2008.

En at ención al cr it er io r eit er a do de esta Sala segú n el cual los ju icios de

int ima ción y est imación de ho nor ar ios pr of esionales no causan costas, pues ello

dar ía lu gar a una ca dena int er minab le de ju icios, esta Sala ex ime de costas a l hoy

r ecur r ent e en casación.

Publíqu es e, r egístr es e y r emítas e el exp edi ent e a l tr ibu na l de la causa,

Juzgado de Pr imer a I nsta ncia en lo C ivil, Mer cantil, del T r ánsit o y Ba ncar io de la

Cir cu nscr ipción Ju dicial del esta do Ar a gua. Particíp es e esta r emis ión al Juzga do

Super ior de or igen de conf or mida d con lo estab lecido en el ar tículo 3 26 del

Código de Pr ocedi mient o Civil.


Dada, f ir ma da y s ella da en la Sala de D espacho de la Sala de Casación C ivil

del T r ibu nal Supr emo de Just icia, en Car acas, a los diecis éis (16 ) días del mes d e

ener o de dos mil nu eve. Años : 198º de la I ndep endencia y 149 º de la F eder ación.

Preside nta de la Sala,

_______________________ __

YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepreside nta,

______________________

ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ


Magistrado-P one nte,

_______________________ _____

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ


Magistrado,

___________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

_______________________

ANTONIO RAMÍREZ JIM ÉNEZ

Secretario,

_______________________ _

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. AA20-C-2008-000351.
Nota: Publicada en s u fe cha a las ( )

Secretario ,

SALA DE CASACIÓN CIVIL


Exp. 2008-000371

Magistrado Ponen te: Luís An tonio Ortíz Hernández

En el juicio por cobro de bolívares (intimación), incoado ante el Juzgado Primero de

Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del

estado Lara, por los abogados Juan Carlos Rodríguez Salazar y Pedro José Troconis Da
Silva, quienes actúan como endosatarios en procuración de la sociedad mercantil

FESTELAR, C.A., contra INTERTELAS LARENSES, C.A., representada por el ciudadano

JAVIER EDUARDO ROBERTI BARRIOS, representada por los abogados Freddy José Valera

Sosa, Iván Mirabal Rendón, Julio Alejandro Pérez Graterol, Alexandre Marín Fantuzi,

Rafael Álvarez Almao, Tamar Granados Izarra, Egilda González, Silene Jiménez Falcón y

Brian Alfredo Matute; y la firma mercantil TRANSPORTE BETO BARRIOS, C.A., en su

carácter de avalista, representada por la ciudadana EDGELIS MARTÍNEZ, quien no tiene

apoderado judicial acreditado en autos; el Juzgado Superior Tercero en lo Civil, Mercantil

y del Tránsito de la misma circunscripción judicial, en fecha 12 de mayo de 2008, dictó

sentencia declarando sin lugar el recurso de apelación interpuesto en fecha 24 de abril de

2007, por la representación judicial de la parte demandada, contra el auto de fecha 13 de

abril de 2007 el cual quedó confirmado, ratificando igualmente la medida preventiva de

embargo decretada por el juzgado de la causa y practicada en fecha 15 de marzo de 2007.

Contra la pre indicada sentencia la de mandada Interte las Lare nses

C.A., en la pe rsona de l abogado Rafae l Álvarez Almao, anunció re curso de

casación, e l cual fue admit ido y oport uname nte formalizado. No hubo

impugnación.

Concluida la sustanciación del recurso y cumplidas las demás formalidades de ley, pasa

la Sala a dictar sentencia bajo la ponencia del Magistrado que con tal carácter la suscribe, en los

siguientes términos:

RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD


-I-

Con fundame nto en e l ordinal 1° de l artículo 313 del Códig o de

Proce dimie nto Civ il, de nuncia e l formali z ante la infracción de l art ículo 49

ordinales 1,2 y 3; 21 y 26 de la Constit ución de la Re pública Bolivariana de

Venezue la; y de los artículos 206, 15, 189, 104 y 601 del Código Adjetiv o,

por violación de l orde n público que trajo como conse cuencia la

indefens ión de su re prese ntada.

Expresa el formalizante :

“...El punto central debatido en el proceso es la inexistencia de la medida


de embargo preventivo que fue practicado, debido a que no hay un acto
ajustado a la ley procesal del cual se origine esa cautela. Esto se produce
porque el decreto de embargo que el Tribunal de instancia levantó no
estuvo debidamente firmado por el Juez, y al carecer de firma, es un acto
que no tiene ningún tipo de validez o existencia para del Derecho (sic).

La falta de firma del decreto de embargo es un hecho irrebatible que quedó


demostrado en el proceso, de 3 maneras:

- La parte que represento llevó a cabo una inspección por medio de


un Notario, quien dejó constancia de que el decreto de embargo no
estaba firmado por el Juez.

- Luego de practicado el embargo y de formulada la oposición al


mismo por mi representada, la parte demandante, Festelar, al observar
que el decreto de embargo no tenía firma y que por tanto era
inexistente, solicitó al Tribunal de instancia reeditara la medida
ratificando el embargo practicado (hecho que también se constata en las
copias certificadas del expediente principal que corren en este cuaderno
de medidas, folio 47).
- El Tribunal de instancia en su sentencia que declaró la
improcedencia de la oposición al embargo, admite expresamente que el
decreto de embargo que está en el cuaderno de medidas no tiene la
firma del Juez, señalando que la medida de embargo no se deriva de ese
decreto, sino de auto del Tribunal en el cuaderno principal que ordena
decretar la medida.

Por lo tanto está demostrado plenamente que el decreto de embargo no


fue firmado por el Juez, razón por la cual el embargo es inexistente, nulo de
nulidad absoluta. Siendo así, el Tribunal de la recurrida debió aplicar la ley y
declarar esta nulidad, con la consecuente liberación del dinero embargado,
debido a la infracción de las formas procesales esenciales por parte del
Juzgado de Instancia.

La recurrida infringe a su vez las formas procesales al no declarar esta


nulidad, que significa un quebrantamiento de formas procesales
esenciales”.

…omissis…

“1.-Explicación de cuál ha sido la forma quebrantada u omitida y si lo ha


sido por el Juez de la causa o el de alzada.

La forma esencial que ha sido omitida es la de emitir un acto que esté


firmado por el autor natural del mismo, como lo es el Juez. El decreto de
embargo, como cualquier acto o sentencia del Tribunal requiere de firma.
La firma del autor es una forma esencial no sólo en actos judiciales sino en
cualquier acto emanado de un funcionario público. La firma es el elemento
que hace nacer el acto, sin ella no existe en el mundo jurídico, razón por la
cual se dice que es inexistente. Estimamos que esto es de una comprensión
tan natural, que es innecesaria la prolijidad para explicar el vicio.

La forma esencial, cual es la de firmar el decreto de embargo, fue omitida


por el Tribunal de Instancia.
2.- Indicación de cómo se lesionó el derecho de la defensa o el orden
público.

El quebrantamiento de las formas produjo un perjuicio material evidente y


comprobable a la parte que represento, manifestada por el haber sufrido
en su patrimonio, un embargo por la astronómica suma de mil millones de
bolívares (actualmente un millón).

El orden público expresa la idea de normativas esenciales en un estado de


derecho, que no pueden ser relajadas por los particulares o funcionarios
públicos. La firma del funcionario público en un acto – más en un acto que
crea un gravamen como lo es el derecho de embargo- debe entenderse
como una normativa de orden público insusceptible de relajación o
atemperamiento. Sencillamente no tiene ningún valor el decreto de
embargo no firmado por el Juez y presuntamente emanado de él, y
cualquier actuación que emane de ese acto, como es la ejecución de
embargo, es una actuación violatoria del orden público.

Al colocar en manos de la parte ejecutante el poder de embargar sin llenar


las formalidades básicas, se creó una desigualdad procesal evidente y esa
desigualdad procesal significa una indefensión para mi representada.

3.- Delación de las normas infringidas.

-Denunció la violación del artículo 189 del Código de Procedimiento Civil,


norma que, al regular la forma de los actos procesales, ordena que el acta
procesal esté debidamente suscrita por el Juez y por el Secretario. Esta
forma básica se violó porque el decreto de embargo no fue suscrito por el
Juez.

-Denunció la violación del artículo 104 del Código de Procedimiento Civil,


que reitera la obligación del Juez de suscribir los actos procesales, cuando
establece la obligación para el Secretario de acompañarlo en esa
suscripción.

-Denuncio la violación del artículo 601 del Código de Procedimiento Civil,


que exige que toda medida preventiva a ser practicada debe ir precedida de
un acto formal emanado del Juez, cual es el decreto de autoridad de la ley,
y verificando que se cumplen los requisitos, determina la aplicación del
poder cautelar. Debido a que este poder cautelar supone generalmente una
limitación o gravamen para otra parte (el demandado), como elemento de
seguridad jurídica la ley exige que exista un decreto formal, cual si de
sentencia se tratara.

Por tanto, la medida cautelar no puede presumirse ni deducirse de otros


actos, sino que se exige de un decreto formal que la acuerde. Esto es
importante resaltarlo, pues el Tribunal de Instancia usó como argumento
para justificar la validez de la medida de embargo, el hecho de que en el
cuaderno principal se había ordenado la apertura del cuaderno de medidas
para pronunciarse sobre la cautela solicitada. Ese auto es el reseñado ut
supra (folio 46 del expediente principal), que decía: “Vista la diligencia
anterior, la cual riela al folio N° 28 de la presente causa, este Tribunal lo
acuerda de conformidad y en consecuencia: a los fines de decretar la
Medida de Embargo solicitada abrase Cuaderno Separado de Medidas.”
(sic).

Esto no es un decreto de medidas, con este pronunciamiento no se puede


deducir que hay una medida de embargo, porque además no describe el
monto del embargo ni toda la serie de requisitos y detalles que engloba el
decreto pertinente. Luego el Tribunal abrió el cuaderno de medidas sin un
decreto válido, porque el que tiene no está firmado. Es por tal razón que se
infringe el artículo 601, norma de la cual se deduce la obligatoriedad de
dictar un decreto ajustado a derecho para fundamentar y ejecutar una
medida cautelar.

- Denuncio la violación del artículo 206 del Código de Procedimiento Civil,


porque la recurrida no procuró la estabilidad en el juicio, decretando la
nulidad del embargo practicado en contra de mi representada, al infringirse
por la Instancia las formas esenciales.

- Denuncio la violación del artículo 15 del Código de Procedimiento Civil, y


de las normas constitucionales rectoras, los artículos 49 ordinal 1, 2 y 3, 21
y 26 de la Constitución, porque la recurrida no garantizó a mi representada
el derecho de defensa, y con su omisión de aplicar la ley validó la
extralimitación y desigualdad procesal causada por la Instancia.

4. Agotamiento de los recursos ordinarios.

Contra la infracción de las formas procesales nuestra parte agotó todos los
recursos ordinarios, sin que haya sido corregida la violación a sus derechos.
Aunque el hecho de no estar firmado por el Juez el decreto hace inexistente
la medida, y por tanto inoponible en Derecho, y habilita incluso para hacer
uso de la vía extraordinaria del amparo constitucional, dado lo grotesca de
la violación; no obstante, nuestra parte se apegó a los recursos ordinarios,
impugnando la medida por la vía de la oposición, conforme a lo dispuesto
en el artículo 602 del Código de Procedimiento Civil. Posteriormente, al
sentenciar en nuestra contra la instancia, interpusimos el recurso ordinario
de apelación. De manera que se evidencia, que el uso de los recursos
ordinarios no ha corregido la violación del orden público y la indefensión
causadas por el quebrantamiento de las formas….” (Resaltado del
formalizante).

La Sala para decidir observa:

Señala el formalizante que la sentencia recurrida infringió las disposiciones citadas

en la parte inicial de la presente denuncia, por cuanto al no estar firmado el decreto de

embargo por parte del juez de cognición, el mismo era inexistente y por lo tanto nulo, lo

cual debió de forma expresa declarar el fallo de alzada y no lo hizo, trayendo como

consecuencia una violación al orden público que causó indefensión a su representada.

El artículo 206 del Códig o de Proce dimie nto Civil señala la nulidad de

los act os procesales; el artículo 15 es tablece la igualdad procesal; e l

artículo 189 se ñala el contenido de las actas procesales; e l 104 determina

las actuaciones que de ben estar firmadas por e l secretario; y el art ículo

601 a punta sobre el de cret o de la me dida y la oportunidad de la misma.


Así las cosas, a los fines de res olve r la denunc ia planteada, esta Sala

estima necesario t ranscribir parte de lo decidido por el juez de la

recurrida, lo cual que dó en los sig uie ntes términos :

“Alegatos de la parte apelante

La abogada Tamar Granados Izarra, en su condición de apoderada judicial


de la parte demandada, alegó que en fecha 13 de abril de 2007, el Juzgado
Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del estado Lara, en el cuaderno separado signado
con el N° KH01-X-2007-000032, perteneciente al expediente N° KP02-M-
2007-000050, contentivo del juicio de cobro de bolívares, vía intimación,
dictó decisión mediante la cual negó la solicitud realizada por su
representada, dirigida a obtener la declaratoria de inexistencia del
decreto de la medida preventiva de embargo, dictada en fecha 23 de
febrero de 2007, por falta de la firma de la juez, hecho del cual se dejó
constancia en inspección judicial practicada en el expediente, por la
Notaría Pública Segunda del estado Lara, en fecha 26 de marzo de 2007,
situación ésta además que fue reconocida por la parte actora cuando
solicitó al tribunal de la causa, en diligencia de fecha 27 de marzo de 2007,
ratificara la medida preventiva decretada, y por el tribunal a-quo, en el auto
dictado en fecha 13 de abril de 2007. Por otra parte hizo referencia a los
artículos 104, 206, 211 y 246 del Código de Procedimiento Civil.

Por último solicitó a este tribunal superior declarara la inexistencia del auto
dictado en fecha 23 de febrero de 2007, mediante el cual se decretó la
medida preventiva de embargo; la consecuente nulidad de los actos de
ejecución de la misma, y se levante la medida preventiva que pesa sobre
cantidades de dinero, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 206
y 211 del Código de Procedimiento Civil. Anexó al escrito de informes
instrumento poder otorgado por el ciudadano Eduardo Roberti Barrios, en
su condición de presidente de la firma mercantil Intertelas Larenses C.A., a
los abogados Freddy José Valera Sosa, Iván Mirabal Rendón, Julio Alejandro
Pérez Graterol, Alexandre Marín Fantuzi, Rafael Álvarez Almao, Tamar
Granados Izarra, Egilda González, Silene Jiménez Falcón y Brian Alfredo
Matute Díaz (fs. 79 al 81); inspección extrajudicial practicada en fecha 26 de
marzo de 2007, en los expedientes N° KP02-M-2007-000050 y KH01-X-
2007-000032, por la Notaria Pública Segunda del estado Lara (fs. 82 al 87);
copia fotostática del cuaderno de medidas signado con el N° KH01-X-2007-
000032 (fs. 88 al 93) y copia fotostática del expediente signado con el N°
KP02-M-2007-000050 (fs. 94 al 141).

Alegatos de la parte actora

El abogado Juan Carlos Rodríguez Salazar, en su carácter de endosatario en


procuración de la firma mercantil Festelar C.A., en su escrito de
observaciones, alegó que el auto dictado en la causa principal en fecha 23
de febrero de 2007, se encuentra debidamente firmado y firme, por
cuanto la parte demandada ni se opuso ni interpuso en su contra el
recurso de apelación. Además agregó que el Juzgado Primero de Primera
Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial
del estado Lara, aclaró que la medida fue acordada mediante auto que se
encuentra firmado en el asunto principal, pero que al aperturarse el
cuaderno de medidas se hizo con copia impresa del mismo, y que en caso
de existir alguna falta, esta sería de forma y no de fondo, en virtud de que
era deber del secretario ordenar que se fotocopiara y se certificara su
veracidad”.

…omissis…

“En el caso de autos, no se discute el hecho de que el decreto de la


medida preventiva en el juicio principal, se encuentra suscrito por la juez
y por el secretario, conforme a lo exigido por el artículo 246 del Código de
Procedimiento Civil, y ello se desprende tanto de lo indicado por la
juzgadora en el auto sometido al presente recurso, lo alegado por la parte
actora en el escrito y (sic) informes, y del hecho cierto de que la
representación de la empresa Intertelas Larense C.A., hoy apelante, no
acompañó a las presentes actuaciones la copia certificada del original del
decreto de la medida preventiva de embargo, que cursa en el expediente
principal. Por el contrario, se denuncia en el presente caso la falta de firma
del juez y del secretario en la copia certificada del decreto que encabeza
el cuaderno separado de medidas, el cual conforme a lo dispuesto en el
artículo 111 del Código de Procedimiento Civil, constituye en todo caso una
omisión de parte del secretario del tribunal, pero no un motivoo (sic) de
invalidez de la decisión.

El artículo 111 del Código de Procedimiento Civil establece que las copias
certificadas expedidas por el secretario, hacen fe salvo “a la parte
interesada el derecho de exigir su confrontación con el original”. En el caso
de autos, el abogado Rafael Álvarez Almao, en modo alguno impugnó la
copia certificada del decreto y solicitó su confrontación con el original, para
demostrar la carencia de un requisito de validez, sino que contrario al
derecho que le asiste, nada alegó respecto a la decisión que acordó
decretar la medida y que cursa en el asunto principal, sino que solicitó la
inexistencia de la copia certificada expedida por el secretario y que
encabeza el cuaderno de medidas.

En consecuencia de todo lo antes expuesto, quien juzga considera que el


auto dictado en fecha 13 de abril de 2007, por el Juzgado Primero de
Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción
Judicial del estado Lara, se encuentra ajustado a derecho, razón por la cual
lo procedente es declarar sin lugar el presente recurso de apelación y en
consecuencia, ratificar la validez de la medida preventiva de embargo
decretada y ejecutada y así se declara”. (Subrayado de la Sala).

Ahora bien, esta Sala al descender al estudio de las actas que

conforman e l presente expediente , y revisar las copias ce r tificadas traídas

a los autos que encabezan las actuaciones, específicamente la contenida

en el folio dos (2), puede obse rvar que el auto de ape rtura del cuaderno

de medidas de fecha 23 de febre ro de 2007, a través del cual se decreta la

medida prevent iva de e mbargo, y que es el mismo al cual hace refe rencia

el formalizante e n su de nuncia, se encue ntra debidame nte suscrit o por la

juez y el secretario del Juzgado P rime ro de Prime ra Instancia en lo Civ il,

Mercant il y de l Tránsito de la C ircunscripción Judici al de l Estado Lara, por


lo que no se observa el quebrantamient o de formas procesales al que hace

mención e l recurrente. As í se decide.

En razón de lo ante rior, esta Sala des estima por improcede nte la

denuncia de los artículos 49 ordinales 1,2 y 3; 21 y 2 6 de la C onstit ución

de la Re pública Bolivariana de Venezue la, y 206, 15, 189, 104 y 601 de l

Códig o de P rocedimie nto Civ il. Así se decide.

RECURSO POR INFRACCIÓN DE LEY

-I-

Con fundamento en el ordinal 2° del artículo 313 del Código de Procedimie nto

Civil, denuncia el formalizante la infracción de los artículos 7, 104, 189, 206 y 601 del

Código de Procedimiento Civil, por cuanto en su decir “…siendo normas aplicables

para resolver la controversia, la recurrida le negó su valor”.


En ese sentido señala el recurrente lo siguiente:

“…Todas estas normas debidamente concatenadas disciplinan la forma


esencial que debe tener un acto emanado de un Juzgado (sic), y de todas
ellas se desprende que no tiene valor en derecho un acto que no esté
(sic) firmado, por lo cual no tiene valor en derecho el decreto de
embargo que no esté firmado, y es nulo cualquier embargo ejecutado
por esta vía, razón por la cual debe declararse la nulidad del embargo
practicado contra mi representada.

La recurrida le negó aplicación a la norma de los artículos 104 y 189 del


Código de Procedimiento Civil, que dictaminan que los actos procesales
emanados del Juzgado deben estar suscritos por el Juez, de lo contrario
son inexistentes.

La recurrida le negó aplicación al artículo 246 del Código de


Procedimiento Civil, que establece que la sentencia debe firmarse por el
Juez, y “No se considerará como sentencia ni se ejecutará, la decisión a
cuyo pronunciamiento aparezca que no han concurrido todos los jueces
llamados por la ley, ni la que no esté firmada por todos ellos.”

La exigencia se refiere a los tribunales colegiados encarnados por varios


jueces, pero nada impide obviamente que se extienda también a los
tribunales unipersonales, en el sentido que debe pronunciar el fallo el
Juez que encarna el Tribunal, que es el llamado por la ley, y no por
ejemplo, el Secretario o el Alguacil.

…omissis…

La recurrida dejó de aplicar el artículo 7 del Código de Procedimiento


Civil, que establece el principio de legalidad de las formas. Los actos
procesales deben realizarse de la manera estipulada en la ley, y deben
ser debidamente suscritos.
La recurrida dejó de aplicar el artículo 206 del Código de Procedimiento
Civil, que establece la obligación del Juez de declarar la nulidad de los
actos que sean contrarios a la ley, especialmente de aquellos en los
cuales se dejen de cumplir formalidades esenciales.

La recurrida le negó vigencia al artículo 601 del Código de Procedimiento


Civil, porque, como lo expusimos ut supra, se dejó sin presumirse ni
deducirse, sino que debe estar fundada en un acto formal y garantizar
como lo es el Decreto de Medida.

Es un silogismo básico: el decreto de embargo no existe porque no está


suscrito, luego, no existe medida de embargo porque no hay un decreto
de embargo. La ejecución del embargo es nula de nulidad absoluta
porque no hay decreto legal que la sustente, luego, debe reconocerse es
nulidad y considerar libre de medida la suma embargada.

Por otro lado, aunque este no es el espacio para discutir el tema porq ue
de lo que se trata aquí es de comprobar la nulidad de una sentencia y de
un embargo que técnicamente no se ajustan a derecho; creo que no está
de más advertir a los honorables Magistrados de esta Sala, que el juicio
de fondo del cual surge esta controversia, es un enmarañado y
artificiosos fraude que montó la parte demandante, en una componenda
con la persona que presuntamente firmó los giros que se demandan,
todo con el objeto de defraudar a mi cliente. En realidad la ciudadana
que aparece firmando los giros, se aprovechó de la circunstancia de que
era anteriormente representante de Intertelas Larenses, para simular la
suscripción anterior de esos giros, y orquestar un embargo que
inutilizara la empresa que represento.

Por supuesto, esta realidad no corresponde ser examinada aquí, y por


tanto solicito respetuosamente excusas a esta distinguida Sala por hacer
referencia de la misma, pero creo que es un elemento de hecho y, por
que no, de humanidad y justicia, que juega en este proceso. Más allá de
lo técnico jurídico que se debate en un recurso tan riguroso como el de
casación, si al final priva la justicia sobre el fraude, es evidente que la
medida de embargo con la que se apabulló a mi representado cesará.

Por lo pronto, el rigor de la ley impone que la medida no es válida por no


existir decreto de embargo, por tal razón solicito respetuosamente se
case la sentencia por el vicio de falta de aplicación de la ley, al negarse
vigencia a normas legales que son las pertinentes para resolver la
controversia”.

La Sala para decidir observa:

Entiende esta Sala que lo que pretende delatar como infringido el formalizante es

la falta de aplicación de los artículos ut supra mencionados, los cuales establecen lo

siguiente: el artículo 7 del Código de Procedimiento Civil, el principio de la formalidad

y de la finalidad; el 104 eiusdem prevé los actos que deben estar suscritos por el

secretario; el 189 establece el contenido de las actas; el artículo 206 la nulidad de

los actos procesales; el 246 dispone los requisit os extrínsecos de la sentencia, es

decir la fecha y la firma de la sentencia emanada por el órgano jurisdiccional, y el

artículo 601 del Código de Procedimiento Civil, indica, como ya se señaló en la

denuncia anterior, e l decreto de la medida y la oport uni dad de la misma.

Ahora bie n, sobre el particular la sente ncia recurrida ex pres ó:

“…En el caso de autos, no se discute el hecho de que el decreto de la


medida preventiva en el juicio principal, se encuentra suscrito por la juez y
por el secretario, conforme a lo exigido por el artículo 246 del Código de
Procedimiento Civil, y ello se desprende tanto de lo indicado por la
juzgadora en el auto sometido al presente recurso, lo alegado por la parte
actora en el escrito y informes, y del hecho cierto de que la representación
de la empresa Intertelas Larense C.A., hoy apelante, no acompañó a las
presentes actuaciones la copia certificada del original del decreto de la
medida preventiva de embargo, que cursa en el expediente principal. Por el
contrario, se denuncia en el presente caso la falta de firma del juez y del
secretario en la copia certificada del decreto que encabeza el cuaderno
separado de medidas, el cual conforme a lo dispuesto en el artículo 111 del
Código de Procedimiento Civil, constituye en todo caso una omisión de
parte del secretario del tribunal, pero no un motivo de invalidez de la
decisión.

El artículo 111 del Código de Procedimiento Civil establece que las copias
certificadas expedidas por el secretario, hacen fe salvo “a la parte
interesada el derecho de exigir su confrontación con el original”. En el caso
de autos, el abogado Rafael Álvarez Almao, en modo alguno impugnó la
copia certificada del decreto y solicitó su confrontación con el original, para
demostrar la carencia de un requisito de validez, sino que contrario al
derecho que le asiste, nada alegó respecto a la decisión que acordó
decretar la medida y que cursa en el asunto principal, sino que solicitó la
inexistencia de la copia certificada expedida por el secretario y que
encabeza el cuaderno de medidas…”

De la anterior transcripción infiere esta Sala que la omisión de las firmas a las que

hace mención la parte demandada, aquí recurrente, están referidas a las copias

certificadas que reposan en el cuaderno de medidas cuya apertura ordenó el tribunal de

cognición, y no al auto mediante el cual se decretó el embargo, el cual según afirmación

del sentenciador de alzada, reposa en el expediente principal.

No obstante ello, para la Sala resulta complicado verificar en todo caso los

señalamientos formulados por el recurrente, ya que como se indicó en la resolución de la

única denuncia de forma, el auto al que se hace mención como no suscrito, se encuentra

al folio dos (2) del presente expediente en copia certificada debidamente firmado.

En razón de lo anterior, al no advertir esta Sala que la infracción de las normas

indicadas guarde relación con lo que se evidencia de las actas que conforman este
expediente, debe desestimarse la delación por falta de aplicación de los artículos 7, 104,

189, 206 y 601 del Código de Procedimiento Civil. Así se decide.

-II-

Con fundamento en el ordinal 2° del artículo 313 del Código de Procedimiento

Civil, en concordancia con el artículo 320 eiusdem se denuncia la violación del

artículo 429 del mismo código, así como del 1359 del Código Civil, por haber

incurrido la sentencia de alzada en el vicio de suposición falsa.

Señala el formalizante lo siguiente:

“…La recurrida tergiversó totalmente los hechos en el proceso, para


forzar una conclusión según la cual la medida de embargo fue
decretada por el Tribunal de Instancia, y que el decreto de embargo
que hay en el cuaderno de medidas es sólo una copia certificada del
decreto de embargo que hay en el cuaderno principal del juicio.

La verdad es que no existe ningún decreto de medida de embargo en el


expediente principal. La única mención que hay en el cuaderno
principal acerca de la medida de embargo, es un auto que corre al folio
46 dictado el 23 de febrero de 2007, reseñado ut supra, en el cual el
Juzgado de instancia, al haber una solicitud de pronunciamiento sobre
la medida por parte de la actora, señala: “Vista la diligencia anterior,
la cual riela al folio N° 28 de la presente causa, este Tribunal lo acuerda
de conformidad y en consecuencia: a los fines de decretar la Medida
(sic) de Embargo (sic) solicitada abrase Cuaderno (sic) Separado (sic) de
Medidas (sic).” Si a este auto es al que se refiere la recurrida, entonces
comete un grave error intelectual, porque esto no es un decret o de
embargo, de este auto no se puede deducir que hay una medida de
embargo.

Aparte de ese auto, no existe más nada en el cuaderno principal, por lo


cual es un misterio de dónde funda la recurrida su afirmación de que
existe un decreto de embargo. Valga decir que la afirmación de la
recurrida es además de falsa, inmotivada, porque al menos debía
señalar en qué acta o folio del expediente se encuentra ese decreto, y
en ningún momento cumple con su obligación de señalar tal prueba.

El hecho de que no existe en el cuaderno principal un decreto de


embargo se deriva, como antes expusimos, de distintos hechos:

- En primer lugar, nuestra parte levantó una inspección judicial con


una Notaría para dejar constancia de que en el cuaderno principal no
había un decreto de medida de embargo, y de que el decreto de
embargo que existía en el cuaderno de medidas y que lo encabezaba,
no estaba para ese momento firmado por el Juez. Esa prueba está
aportada en el proceso, y la pueden apreciar los distinguidos
magistrados en las actas que conforman el presente cuaderno de
medidas.

- En esa inspección no sólo el Notario dejó constancia de los hechos,


sino que solicitó al Juzgado, a petición de nuestra parte, una copia
certificada del expediente íntegro de la causa, tanto del cuaderno
principal como del cuaderno de medidas, copias que fueron expedidas
por el mismo Juzgado de instancia y en las cuales no se observa la
existencia de decreto de embargo en el cuaderno principal.

- El mismo juzgado de instancia, cuando resuelve la oposición al


embargo planteada, no pone en tela de juicio lo que afirmamos, sino
que por el contrario reconoce que el único decreto que hay es el que
está en el cuaderno de medidas y que no está firmado, sólo que para
tal Tribunal, el auto del 23 de febrero de 2007, del folio 46 del
expediente, en el cual ordena la apertura del cuaderno de medidas, es
el fundamento jurídico del embargo, porque de él se deduce la
intención de decretar el embargo, y como ese auto sí está firmado,
entonces el embargo es válido.

- La misma parte actora está consciente de que no hay otro decreto


de medida que el que no firmó el Juez, que encabeza el cuaderno de
medidas, y que la medida no tiene valor. Es lo que la motivó a
presentar diligencia que se aprecia en las copias del expediente
principal en el folio 47, diligencia del 27 de febrero de 2007, en la cual
la parte actora expone que “en la causa existe un mandamiento de
medida preventiva de embargo decretada por este Tribunal y la cual no
se encuentra firmada por a (sic) ciudadana jueza y a los efectos de que
la presente acción no quede ilusoria, solicito al Tribunal ratifique dicho
auto de decreto de medida preventiva de embargo…” (sic).

Como se ve, NO EXISTE NINGÚN DECRETO DE MEDIDA DE EMBARGO


EN EL CUADERNO PRINCIPAL, como falsamente lo afirma la recurrida.
ninguna parte, ni siquiera la impugnada Juez de instancia ha visto ese
decreto que ideó en su mente la recurrida, la cual por tanto ha
establecido un hecho absolutamente falso, y conforme al mismo ha
sentenciado”. (Resaltado del formalizante).

La Sala para decidir observa:

Mediante la presente delación, el formalizante señala que la sentencia recurrida

incurrió en la segunda hipótesis de suposición falsa, es decir, dio por demostrado un

hecho con pruebas que no aparecen en los autos, al haber tergiversado totalmente los
hechos en el proceso, para llegar a la conclusión de que el decreto de la medida de

embargo que se encuentra en el cuaderno de medidas es solo una copia certificada del

decreto de embargo que cursa en el cuaderno principal.

A los fines de dilucidar el planteamiento esgrimido por el formalizante, esta Sala

considera necesario transcribir parte de lo decidido por la juez de primera instancia la

cual señaló:

“El demandado alega entonces que no existe la medida y hace alusión


de que en efecto las sentencias deben estar firmadas, ello es cierto, en
el caso que se discute en marras, la misma esta perfectamente firmada,
así lo demuestran las actuaciones que constan en el folio c uarenta y
seis -46- del Expediente principal, en los folios de la comisión enviada
al Tribunal Ejecutor de los Municipios Iribarren, crespo (sic) y Urdaneta,
(sic) La intención de la juzgadora se ha materializado perfectamente,
ahora distinto, muy distinto fuera que la Orden (sic) que se emite al
Juzgado ejecutor no estuviese firmada…”

El juez de la recurrida señaló lo siguiente:

“En el caso de autos, no se discute el hecho de que el decreto de la


medida preventiva en el juicio principal, se encuentra suscrito por la
juez y por el secretario, conforme a lo exigido por el artículo 246 del
Código de Procedimiento Civil, y ello se desprende tanto de lo
indicado por la juzgadora en el auto sometido al presente recurso, lo
alegado por la parte actora en el escrito y informes, y del hecho cierto
de que la representación de la empresa Intertelas Larenses C.A., hoy
apelante, no acompañó a las presentes actuaciones la copia certificada
del original del decreto de la medida preventiva de embargo, que cursa
en el expediente principal. Por el contrario, se denuncia en el presente
caso la falta de firma del juez y del secretario en la copia certificada del
decreto que encabeza el cuaderno separado de medidas, el cual
conforme a lo dispuesto en el artículo 111 del Código de Procedimiento
Civil, constituye en todo caso una omisión de parte del secretario del
tribunal, pero no un motivoo (sic) de invalidez de la decisión.

El artículo 111 del Código de Procedimiento Civil establece que las


copias certificadas expedidas por el secretario, hacen fe salvo “a la
parte interesada el derecho de exigir su confrontación con el original”.
En el caso de autos, el abogado Rafael Álvarez Almao, en modo alguno
impugnó la copia certificada del decreto y solicitó su confrontación con
el original, para demostrar la carencia de un requisito de validez, sino
que contrario al derecho que le asiste, nada alegó respecto a la
decisión que acordó decretar la medida y que cursa en el asunto
principal, sino que solicitó la inexistencia de la copia certificada
expedida por el secretario y que encabeza el cuaderno de medidas.

En consecuencia de todo lo antes expuesto, quien juzga considera que


el auto dictado en fecha 13 de abril de 2007, por el Juzgado Primero de
Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del estado Lara, se encuentra ajustado a
derecho, razón por la cual lo procedente es declarar sin lugar el
presente recurso de apelación y en consecuencia, ratificar la validez de
la medida preventiva de embargo decretada y ejecutada y así se
declara”.

En relación a la suposición falsa esta Sala en sentencia N° 21, de fecha 30 de enero

de 2008, expediente signado con el N° 07-655, indicó lo siguiente:

“…En este sentido la Sala advierte, que el falso supuesto o suposición


falsa, tiene como premisa el establecimiento por parte del Juez, de un
hecho positivo y concreto sin respaldo probatorio en el expediente.
Esta es la doctrina tradicional de la Sala mantenida hasta el presente,
bien sea por atribuir a un acta o documento del expediente menciones
que no contiene, o por haber dado por demostrado un hecho con
pruebas que no aparecen de autos; o cuya inexactitud resulta de actas
o instrumentos del expediente mismo. De tal manera pues, que la
figura de suposición falsa, tiene que referirse obligatoriamente a un
hecho positivo y concreto, de lo contrario no estamos en presencia del
falso supuesto o suposición falsa.

La doctrina patria define ha señalado que se trata de un error de


percepción que no debe confundirse con la inmotivación en el
establecimiento de un hecho. Si el Juez establece falsamente que
“consta en autos”, sin más especificación, comete vicio de
inmotivación, al no fundar su afirmación. Para que se trate de
suposición falsa es necesario que el conocimiento del hecho se haga
derivar, expresamente, de una prueba inexistente.

Para la formalización de la denuncia del vicio de suposición falsa, la


Sala, en fecha 20-1-99, Exp. Nº 97-177, Sentencia Nº 13, indicó:

“...esta Sala de Casación Civil, establece los siguientes requisitos: a) por


cuanto la falsa suposición constituye un vicio de juzgamiento
configurativo de un error facti in iudicando de hecho propiamente
dicho, se precisa encuadrar la denuncia en el ordinal 2º del artículo 313
del Código de Procedimiento Civil, en relación con el artículo 320
ejusdem; b) por cuanto la suposición falsa consiste en dar por
demostrado un hecho positivo, particular y concreto sin el apropiado
respaldo probatorio, debe indicarse el mimo con el contexto de la
denuncia; c) por cuanto existen tres sub-hipótesis de suposición falsa
contempladas en el artículo 320 ejusdem, especificar de cuál de dichas
sub-hipótesis se trata; d) el señalamiento del acta o instrumento cuya
lectura patentice la suposición falsa, salvo que se trate de la sub-
hipótesis de prueba inexistente; e) la denuncia, como infringidos, por
falsa o falta de aplicación, de los preceptos o normas jurídicas que en la
recurrida se utilizaron o se dejaron de utilizar, respectivamente, como
resultado del hecho particular, positivo y concreto, falsamente
supuesto; normas jurídicas que pueden ser tanto de derecho sustantivo
como de derecho adjetivo; f) en indisoluble conexión con el requisito
expuesto en el literal anterior, está la exigencia de que se explique las
razones que demuestren que la suposición falsa cometida fue
determinante del dispositivo de la sentencia....”

En el caso de marras, se le atribuye al fallo recurrido incurrir en el


segundo caso de suposición falsa, al haber dado por demostrado con
una Orden de Reparación N° 5662 de fecha 22 de abril de 2003, un
hecho con una prueba inexistente.

Para que exista el vicio, éste tiene que consistir en una afirmación del
hecho positivo y concreto. Así ha dicho la Sala. “El falso supuesto se
caracteriza por el error material. Pero nunca el de raciocinio o
apreciación de la prueba” (Sentencia de 17-5-60, G.F. Nº 28, seg. Etapa
pág. 139); “no es falso supuesto el eventual desacierto de los jueces en
apreciaciones que corresponden a su soberanía” (Sentenc ia de 1-2-62.
G.F. Nº 35, seg. Etapa. Pág. 32). (Sub-rayado de la Sala).

Ahora bien, y dado que la presente delación se contrae al desacuerdo


del formalizante, con la apreciación hecha por el juez de la recurrida,
en torno al valor de una instrumento probatorio, conforme a la
doctrina antes citada, la misma es improcedente, al referirse a la
apreciación de la prueba.

En consecuencia, considera la Sala que la denuncia analizada es


improcedente. Así se decide”.

En el presente caso la Sala observa, y así se evidencia de la transcripción tanto de la

decisión proferida por el juzgado de primera instancia como la emanada del juzgado

superior, que el sentenciador de alzada de manera referencial indicó que el decreto

cautelar se encontraba en el cuaderno principal, lo cual fue una afirmación soportada en


lo indicado en el auto apelado y sometido a su conocimiento, el cual expresó que “…en el

caso que se discute en marras, la misma esta perfectamente firmada, así lo

demuestran las actuaciones que constan en el folio cuarenta y seis -46- del

Expediente principal…”

De igual forma observa la Sala que para llegar a la conclusión de que el

decreto de embargo era legítimo, el juez superior se amparó en lo expresado por el

juez de cognición, quien reiteró su disposición de materializar el embargo, y prueba

de ello radicaba en la comisión librada al juzgado ejecutor de medidas (la cual se

encuentra debidamente firmada), así como la falta de consignación ante esa

instancia, de la copia certificada del auto que cursa al folio cuarenta y seis (46) del

cuaderno principal, cuya carga correspondía a la apelante y aquí recurrente.

Por lo tanto, considera la Sala que la afirmación de un hecho positivo y

concreto derivado de una prueba que no existe en autos, no se verifica en el caso

bajo análisis, pues como ha quedado señalado, la conclusión a la que llegó el juez de

alzada de considerar como legítimamente decretada la medida cautelar de embargo,

fue producto del análisis de los hechos y elementos indicados con anterioridad.

Por otra parte cabe señalar que si lo pretendido por el formalizante era

delatar la falta de análisis o el error en la valoración de la prueba de inspección a la

que hace mención, debió argumentar su denuncia bajo el contexto de una infracción

de fondo por silencio de prueba, o en todo caso, por error en el establecimiento y


valoración de los hechos o de las pruebas, y no bajo los parámetros de una delación

por suposición falsa.

Por las razones que anteceden la Sala declara improcedente la presente

denuncia de suposición falsa por infracción de los artículos 429 del Código de

Procedimiento Civil y 1.359 del Código Civil. Así se decide.

-III-

Con fundamento en el ordinal 2° del artículo 313 del Código de Procedimiento

Civil, se denuncia la violación de los artículos 12, 395 y 429 eiusdem, y 1359 del

Código Civil, ya que a su decir, la recurrida no valoró las pruebas promovidas y

evacuada en el proceso, que demuestran los hechos planteados en la demanda.

Señala el formalizante lo siguiente:

“…La recurrida silenció la prueba de instrumento que mi parte aportó,


y que demuestra que el decreto de embargo no fue firmado por el Juez
de Instancia. Tal como lo reseñé antes, mi parte promovió una
inspección llevada a cabo con un Notario, en la cual se evidenció no
sólo que el decreto de embargo que encabeza el cuaderno de medidas
y por el cual se ejecutó a mi representada no fue firmado por el Juez,
sino también que en el cuaderno principal de la causa no hay ningún
decreto de embargo, como falsamente señala la recurrida.
Esta inspección se complementó con una copia íntegra del expediente,
tanto del cuaderno principal como el de medidas, copias debidamente
certificadas por el Tribunal, que constituye una prueba instrumentos; la
cual fue silenciada por la recurrida.

Al mismo tiempo, la reticencia de la recurrida en valorar todas estas


pruebas legalmente promovidas y evacuadas, conlleva la violación del
artículo 12 CPC, al no atenerse a lo alegado por las partes, y del artículo
395 CPC, que admite tales pruebas en el proceso civil. Ambas normas
legales resultan ignoradas por la recurrida, cuando son normas
aplicables para resolver la controversia, razón por la cual debe
considerarse que las mismas han sido violadas por falta de aplicación”.

La Sala para decidir observa:

Aún cuando el formalizante no ha fundamentado su denuncia en la disposición

contenida en el artículo 509 del Código de Procedimiento Civil, la cual constituye un

soporte necesario para este tipo de delaciones, la Sala pasará a examinar el vicio de

silencio de prueba denunciado.

A los fines de dilucidar el planteamiento esgrimido por el formalizante, esta

Sala procede a transcribir parte de la Inspección Judicial realizada por la Notaría

Pública Segunda de Barquisimeto en fecha 26 de marzo de 2007 el cual cursa en

original a los folios 82 al 100, en la cual se dejó constancia de lo siguiente:


“(…) se constituya en la sede del Juzgado Primero de Primera Instancia
Civil, Mercantil y Tránsito de la circunscripción Judicial del Estado Lara
(…) a fin de que practique inspección ocular sobre los expedientes
KPO2-M-2007-50 y KH01-X-2007-32 (…) Los particulares que
solicitamos sean objeto de esta inspección, son los siguientes:”

…omissis…

“Que se deje constancia de si en el expediente KH01-X-2007-32 consta


auto que ordena embargo preventivo sobre bienes de las empresas
INTERTELAS LARENSES y “TRANSPORTE BETO BARRIOS, C.A”.

…omissis…

“Al Primer Particular se expuso: Si, si existe el expediente N° KPO2-M-


2.007-000050, y si existe el Cuaderno de Medidas N° KH01-X-2.007-32.
ASUNTO KP02-M-2007-000050. MOTIVO: Cobro de Bolívares
(Intimatorio). Partes; Juan Carlos Rodríguez Salazar y pedro José
Troconis Da Silva. Folios Del (sic) 01 al 46. Asunto KH01-X-2007-32,
Motivo: Cuaderno Separado de Medidas, en juicio por Cobro de
Bolívares (Intimatorio), signado bajo el N° KP02-M-2007-50, Parte
Demandante: Juan Carlos Rodríguez Salazar y Pedro Troconis Da Silva, y
Partes Demandadas: Intertelas Larense C.A., Folios Nros. Del 01 al 5.”

…omissis…

“Al quinto particular, si, si consta en el expediente KH01-X-2007-32, en


el folio 1 una Medida (sic) Preventiva (sic) de Embargo (sic), la cual no
se encuentra firmada por la Juez, tal como solicita la parte promovente
de la Inspección que se haga constar conforme al particular 7 (se anexa
copia simple de los dos expedientes).” (Resaltado de la Sala).
Sobre la referida prueba, la sentencia recurrida expresó:

“…La abogada Tamar Granados Izarra, en su condición de apoderada


judicial de la parte demandada, alegó que en fecha 13 de abril de 2007,
el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del
Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado Lara, en el cuaderno
separado signado con el N° KH01-X-2007-000032, perteneciente al
expediente N° KP02-M-2007-000050, contentivo del juicio de cobro de
bolívares, vía intimación, dictó decisión mediante la cual negó la
solicitud realizada por su representada, dirigida a obtener la
declaratoria de inexistencia del decreto de la medida preventiva de
embargo, dictada en fecha 23 de febrero de 2007, por falta de la firma
de la juez, hecho del cual se dejó constancia en inspección judicial
practicada en el expediente, por la Notaría Pública Segunda del estado
Lara, en fecha 26 de marzo de 2007, situación ésta además que fue
reconocida por la parte actora cuando solicitó al tribunal de la causa,
en diligencia de fecha 27 de marzo de 2007, ratificara la medida
preventiva decretada, y por el tribunal a-quo, en el auto dictado en
fecha 13 de abril de 2007. Por otra parte hizo referencia a los artículos
104, 206, 211 y 246 del Código de Procedimiento Civil.

Por último solicitó a este tribunal superior declarara la inexistencia del


auto dictado en fecha 23 de febrero de 2007, mediante el cual se
decretó la medida preventiva de embargo; la consecuente nulidad de
los actos de ejecución de la misma, y se levante la medida preventiva
que pesa sobre cantidades de dinero, de conformidad con lo dispuesto
en los artículos 206 y 211 del Código de Procedimiento Civil. Anexó al
escrito de informes instrumento poder otorgado por el ciudadano
Eduardo Roberti Barrios, en su condición de presidente de la firma
mercantil Intertelas Larenses C.A., a los abogados Freddy José Valera
Sosa, Iván Mirabal Rendón, Julio Alejandro Pérez Graterol, Alexandre
Marín Fantuzi, Rafael Álvarez Almao, Tamar Granados Izarra, Egilda
González, Silene Jiménez Falcón y Brian Alfredo Matute Díaz (fs. 79 al
81); inspección extrajudicial practicada en fecha 26 de marzo de 2007,
en los expedientes N° KP02-M-2007-000050 y KH01-X-2007-000032,
por la Notaria Pública Segunda del estado Lara (fs. 82 al 87); copia
fotostática del cuaderno de medidas signado con el N° KH01-X-2007-
000032 (fs. 88 al 93) y copia fotostática del expediente signado con el
N° KP02-M-2007-000050 (fs. 94 al 141).” (Subrayado de la Sala)

De la precedente transcripción se observa que aún cuando el sentenciador de

alzada hace expresa mención de la inspección judicial practicada extrajudicialmente por la

parte demandada en compañía de notario público, ciertamente y tal como lo afirma el

formalizante, nada dice respecto del valor que le merece la misma.

No obstante, para declarar la procedencia de una infracción por silencio de prueba,

la doctrina ha venido considerando necesario que el instrumento o medio de prueba no

valorado por el sentenciador, tenga influencia determinante en la suerte de la

controversia.

En el presente caso la Sala observa que el juez superior al examinar los hechos y las

actas que componen el cuaderno al cual tuvo acceso con motivo de la apelación,

consideró que la medida de embargo había sido legítimamente decretada por el tribunal

de cognición, lo cual tomó de lo afirmado por la juez de primera instancia en el auto

apelado, quien indicó en el mismo que “…en el caso que se discute en marras, la misma

esta perfectamente firmada, así lo demuestran las actuaciones que constan en el

folio cuarenta y seis -46- del Expediente principal, en los folios de la comisión

enviada al Tribunal Ejecutor de los Municipios Iribarren, crespo (sic) y Urdaneta,

(sic)…”
Pues bien, considera esta Sala que la conclusión a la que llegó la sentencia

recurrida de declarar sin lugar el recurso de apelación interpuesto por la parte

demandada y ratificar la medida preventiva de embargo decretada en su contra, fue

producto del análisis de otros hechos y circunstancias tales como la propia

manifestación de voluntad de la juez de cognición de decretar dicha medida, y que

consta suficientemente en el auto apelado, así como lo expresado por ésta con

relación a la comisión librada al Juzgado Ejecutor de Medidas que practicó el

embargo.

Por tanto, esos elementos que fueron considerados por la sentencia recurrida,

tuvieron en opinión de esta Sala, suficiente peso para considerar como

legítimamente decretada la medida de embargo, por lo cual, la falta de análisis y

valoración de la inspección acompañada por la recurrente no tuvo una influencia

determinante en el dispositivo del fallo.

En razón de lo anterior, la Sala declara improcedente la infracción de los

artículos 12, 395 y 429 del Código de Procedimiento Civil y 1359 del Código Civil. Así

se decide.

DECISIÓN
Por las precedentes consideraciones, este Tribunal Supremo de Justicia de la

República Bolivariana de Venezuela, en Sala de Casación Civil, administrando Justicia en

nombre de la República por autoridad de la Ley, declara SIN LUGAR el recurso de casación

anunciado y formalizado por la parte demandada, contra la sentencia dictada el 12 de

mayo de 2008, por el Juzgado Superior Tercero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la

Circunscripción Judicial del estado Lara.

Se condena en costas del recurso de casación a la parte demandada, de

conformidad con lo dispuesto en el artículo 320 del Código de Procedimiento Civil.

Publíquese, regístrese y remítase el expediente al tribunal de la causa, Juzgado Primero de

Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado

Lara. Particípese esta remisión al Juzgado Superior de origen de conformidad con lo establecido

en el artículo 326 del Código de Procedimiento Civil.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de Casación Civil del Tribunal

Supremo de Justicia, en Caracas, a los veintitrés (23) días del mes de enero de dos mil nueve.

Años: 198º de la Independencia y 149º de la Federación.

Preside nta de la Sala,


_______________________ ___

YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepreside nta,

_______________________ ___

ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado-P one nte,

_______________________ __________

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Magistrado,
_______________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

_______________________ ____

ANTONIO RAMÍREZ JIM ÉNEZ

Secretario,

_______________________ ______

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. AA20-C-2008-000371.

Nota: Publicada en s u fe cha a las ( )


Secretario,

El Magistrado Antonio Ramírez Jiménez, c onsigna el presente “vot o

salvado” al contenido de la presente de cisión, con base en las siguientes

cons ide raciones:

Quie n suscribe , no comparte la solución dada al trámite para el

análisis de la de nuncia de silencio de prueba.

En efe cto, la ocurre ncia de un vicio por silencio de prueba ha de bido

ser analizado por esta Sala en e l ámbit o de un recurs o por de fect o de

actividad, e llo de conformidad con la Constitución vigente y el Código

adjetiv o civil que exigen una just icia completa y exhaust iva; no se lograría

dicho fin si se omite algún e leme nto clarificador de l proceso.


Esa es la inte rpretación que se le debe dar al art ículo 509 de l C ódigo

de Procedimie nto Civ il, al señalar que los Jueces deben analizar todas las

prue bas producidas en el expe diente y e mitir su opinión, así sea e n forma

breve y concreta, ello de conformidad con el ordinal 1º del art ículo 313

eiusdem, en raz ón de lo cual la delación de semejante vicio, cons ide rado

históricamente por esta Sala de orden públic o, no puede te ne r aparejado

el cumplimie nto de una carga por parte de l recurrente , en directa

cont radicción con e l art ículo 26 y 257 de la Const itución de la República

Boliva riana de Venez uela.

P or ello, el silencio de prueba debe mantene rse com o un v icio

denunciable en e l ámbito de un recurs o por de fect o de act ividad, en un

todo de conformidad con e l ordinal 1º del artículo 313 del Código de

Proce dimie nto Civil.

Que da así ex presado el voto salvado de l Magistrado que suscribe.

En Caracas, fecha ut -supra.

Preside nta de la Sala,


_______________________

YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepreside nta,

______________________

ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado-P one nte,

_______________________ _____

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Magistrado,
___________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

_______________________

ANTONIO RAMÍREZ JIM ÉNEZ

Secretario,

_______________________ _

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. AA20-C-2008-000371.
Nota: Publicada en s u fe cha a las ( )

Secretario,

SALA DE CASACIÓN CIVIL


Exp. AA20-C-2008-000153

Magistrado Ponen te: Luís An tonio Ortíz Hernández

En el juicio por reivindicación, incoado ante el Juzgado Tercero de Primera

Instancia en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, del Trabajo y Agrario de la Circunscripción

Judicial del estado Monagas, por la sociedad mercantil INVERSIONES BELLA VISTA, S.A.,

representada judicialmente por el abogado José Ernesto Natera Delgado, contra los
ciudadanos SANTIAGA CARIPE DE GOMEZ y OSCAR SUCRE RIVAS patrocinados por los

abogados en ejercicio de su profesión Reina Elizabeth Sequera y Ramón Ramírez

González; el Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, Tránsito, de Protección del

Niño y del Adolescente y Bancario de la misma circunscripción judicial, en fecha 29 de

noviembre de 2007, dictó sentencia mediante la cual declaró sin lugar el recurso procesal

de apelación interpuesto por la parte actora, con lugar las defensas previas alegadas por

el abogado de la parte demandada y sin lugar la demanda, en consecuencia, se confirmó

la sentencia dictada por el a quo y se declaró como poseedor legítimo y como único

propietario por vía de prescripción adquisitiva y por tradición del inmueble al ciudadano

Oscar Sucre Rivas, se condenó en costas a la parte actora.

Contra la preindicada sente ncia la actora anunció recurso de

casación, e l cual fue admit ido y oport uname nte formalizado. No hubo

impugnación.

Concluida la sustanciación del recurso y cumplidas las demás formalidades de ley, pasa

la Sala a dictar sentencia bajo la ponencia del Magistrado que con tal carácter la suscribe, en los

siguientes términos:

CASACIÓN DE OFICIO
En garantía del legítimo derecho que poseen las partes a la defensa y libre acceso a los

órganos de administración de justicia para ejercer el derecho a la tutela judicial efectiva de los

mismos y el de petición, consagrado en los artículos 49, numeral 1°, 26 y 51, todos de la

Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, esta Sala en sentencia numero 22 de

fecha 24 de febrero de 2000, expediente numero 99-625, caso Fundación para el Desarrollo del

estado Guarico (FUNDAGUÁRICO) contra José Milagro Padilla Silva, determinó que conforme

a la disposición legal prevista en el artículo 320 del Código de Procedimiento Civil, y al

principio constitucional establecido en el articulo 257 de la precitada Constitución, referido a

que "El proceso constituye un instrumento fundamental para la realización de la justicia...".,

tiene la prerrogativa para extender su examen hasta el fondo del litigio, sin formalismos, cuando

se detecte la infracción de una norma de orden público o constitucional.

En este sentido, con el fin de aplicar una recta y sana administración de justicia, la Sala

procede a obviar las denuncias articuladas en el presente recurso, por cuanto el vicio detectado

no fue denunciado en casación por el recurrente. De allí que, con fundamento en lo anterior y

autorizada por la facultad establecida en el artículo 320 del Código de Procedimiento Civil, esta

Sala de Casación Civil hará pronunciamiento expreso, para casar el fallo recurrido con base a la

infracción de orden público evidenciada en el caso bajo estudio.

En tal sentido, esta Sala deja sentado que la observancia de los trámites esenciales del

procedimiento está íntimamente ligada al principio de legalidad de las formas procesales, salvo

las situaciones de excepción previstas en la ley. Por ello, no les está permitido a los jueces de

instancia relajar la estructura, secuencia y desarrollo del procedimiento, esto es, el modo, lugar y

tiempo en que deben realizarse los actos procesales, ya que las garantías del debido proceso, de

defensa de las partes y el de tutela judicial efectiva incumbe al orden público, pues el estado es
garante del ejercicio eficaz de los derechos de las partes en el proceso. (Ver, entre otras, Sent.

10/5/05, caso: Doris Josefina Araujo c/ Michele Marcaccio Bagaglia).

Por lo t ant o, si el juez pr iva o limit a a las part es la posibilidad

de ejercer las facult ades previst as en la le y, genera indefensió n, y de esa

manera vulner a las garant ías del debido proceso y la t ut ela judic ial efect iva.

Al respect o, la S ala Const it ucio nal de est e Máximo Tr ibunal se ha

pronunciado de la sigu ient e manera :

‘…“Observa esta Sala, que el artículo 26 de la Constitución vigente,


consagra de manera expresa el derecho a la tutela judicial efectiva,
conocido también como la garantía jurisdiccional, el cual encuentra su
razón de ser en que la justicia es, y debe ser, tal como lo consagran los
artículos 2 y 3 eiusdem, uno de los valores fundamentales presentes en
todos los aspectos de la vida social, por lo cual debe impregnar todo el
ordenamiento jurídico y constituir uno de los objetivos de la actividad
del estado, en garantía de la paz social. Es así como el estado asume la
administración de justicia, esto es, la solución de los conflictos que
puedan surgir entre los administrados o con la administración misma,
para lo que se compromete a organizarse de tal manera que los
mínimos imperativos de la justicia sean garantizados y que el acceso a
los órganos de administración de justicia establecidos por el estado, en
cumplimiento de su objeto, sea expedito para los administrados.
El derecho a la tutela judicial efectiva, de amplísimo contenido,
comprende el derecho a ser oído por los órganos de administración de
justicia establecidos por el estado, es decir, no sólo el derecho de
acceso sino también el derecho a que, cumplidos los requisitos
establecidos en las leyes adjetivas, los órganos judiciales conozcan el
fondo de las pretensiones de los particulares y, mediante una decisión
dictada en derecho, determinen el contenido y la extensión del
derecho deducido, de allí que la vigente Constitución señale que no se
sacrificará la justicia por la omisión de formalidades no esenciales y
que el proceso constituye un instrumento fundamental para la
realización de la justicia (artículo 257). En un estado social de derecho
y de justicia (artículo 2 de la vigente Constitución), donde se garantiza
una justicia expedita, sin dilaciones indebidas y sin formalismos o
reposiciones inútiles (artículo 26 eiusdem), la interpretación de las
instituciones procesales debe ser amplia, tratando que si bien el
proceso sea una garantía para que las partes puedan ejercer su
derecho de defensa, no por ello se convierta en una traba que impida
lograr las garantías que el artículo 26 constitucional instaura.
La conjugación de artículos como el 2, 26 o 257 de la Constitución de
1999, obliga al juez a interpretar las instituciones procesales al servicio
de un proceso cuya meta es la resolución del conflicto de fondo, de
manera imparcial, idónea, transparente, independiente, expedita y sin
formalismos o reposiciones inútiles”...’. (Sentencia del 2/6/03, caso:
Leonor María Infante y otra). (Cursivas y negritas del texto).

De igual modo, esta Sala de Casación Civil, en sentencia de fecha 12 de

abril de 2005, (caso: Mario Castillejo Muelas, c/ Juan Morales Fuentealba), dejó

establecido que:

“...el constituyente de 1999 acorde con las tendencias de otros países


consagró el derecho a una justicia, accesible, imparcial, oportuna,
autónoma e independiente, y estos aspectos integran la definición de
la tutela judicial efectiva por parte de la Convención Americana Sobre
Derechos Humanos (Pacto de San José), cuyo artículo 8 dispone que el
derecho de acceso a los órganos de justicia consiste en “...la
determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral,
fiscal o de cualquier otro carácter...”. Es decir, la tutela judicial efectiva
comprende, no sólo el acceso a una vía judicial idónea para la
resolución de los conflictos surgidos entre los ciudadanos a través de
la aplicación objetiva del derecho mediante una sentencia justa, sino
también la garantía de que gozan las partes para ejercer
oportunamente los medios recursivos contra las providencias
jurisdiccionales, a fin de que puedan ser revisadas en un segundo
grado de la jurisdicción...”. (Negritas de la Sala y cursivas del texto).

De igual forma, en decisión de fecha 15 de marzo de 2005, la Sala

estableció que “...la infracción de la norma procesal podría configurar un supuesto

del recurso de casación por quebrantamiento de formas, si se refiere al iter

procedimental o un aspecto del mismo, o bien a la estructura formal de la sentencia, y

sólo podría constituir el fundamento propio de una denuncia por infracción de ley, si

la norma procesal fue infringida por el juez al resolver la controversia...”. (caso:

Henry Enrique Cohens Adens c/ Lesvia Del Valle Salazar Gamboa y otros).

Hechas estas reflexiones, esta Sala a los fines de constatar la infracción

que conlleva a hacer uso de la casación de oficio, considera oportuno relatar los

eventos procesales que a continuación se señalan:

1. Mediante libelo de demanda interpuesto por el abogado José


Ernesto Natera D., en su carácter de representante de la sociedad
anónima Inversiones Bella Vista, S.A., demando por Reivindicación a
los ciudadanos Santiaga Caripe de Gómez y Oscar Sucre Rivas.
2. En el acto de contestación de la demandada, se alegó entre
otras, la prescripción adquisitiva del bien inmueble objeto de la
reivindicación, como consecuencia de la posesión legítima ejercida
durante más de veinte (20) años.
3. En fecha 18 de abril de 1996, el Juzgado de Primera Instancia
dictó sentencia declarando sin lugar la demandada de reivindicación y
con lugar la excepción de prescripción adquisitiva alegada.
4. Apelada la decisión, el Juez de alzada en fecha 29 de
noviembre de 2007 declaró sin lugar el recurso de apelación ejercido,
con lugar las defensas previas alegadas por la parte demandada y sin
lugar la demandada, confirmando la sentencia dictada por el a quo.
Ahora bien, sobre la Acción Reivindicatoria, el autor José Luís Aguilar

Gorrondona, en su obra “Cosas, bienes y derecho reales” la define como:

“(…) es aquella en la cual el actor alega que es propietario de una cosa que
el demandado posee o detenta sin derecho para ello y,
consecuencialmente, pide que se le condene a la devolución de dicha cosa
(…) El fundamento de la acción es el derecho de propiedad y en particular el
derecho de persecución característico del mismo (…)

…omissis…

Excepciones que puede oponer el demandado.

El demandado puede desde luego oponer las excepciones de rito:


contradecir la propiedad que invoca el actor, probar que él no es poseedor
o detentador de la cosa o que ésta no es la misma que pertenece al
demandante.

Además, el reo puede, en su caso, oponer excepciones de mérito tales


como:

Que tiene frente un derecho a poseer o detentar la cosa.

Que el actor está obligado a garantizarle la posesión pacífica de la cosa. Esta


sería la excepción procedente si, por ejemplo, una persona ha vendido a
otra una cosa que en ese momento no le pertenecía, luego la adquiriese y
posteriormente pretendiera reivindicarla de aquella persona a quien se
había vendido.

Que la acción reivindicatoria ha prescrito si se trata de los casos en que


excepcionalmente prescribe la acción…”.

En este mismo orden de ideas, y con respecto a la prescripción adquisitiva, el

profesor Gert Kummerow, en su obra “Bienes y derechos Reales”, 5ta edición, indica:
“En la doctrina venezolana, la prescripción adquisitiva ha sido tratada, en
principio, y procesalmente, como excepción (de fondo), y sus proyecciones
más notables se localizaron en la posibilidad de enervar la acción
reivindicatoria (y, en general, las acciones de tutela de los derechos reales
usucapibles) promovida por el propietario del bien susceptible de ser
adquirido a través de ese mecanismo.

Con la reforma del Código de Procedimiento Civil (de 22 de enero de 1986),


se instauró en el ordenamiento jurídico venezolano, el denominado “juicio
declarativo de prescripción”, el cual abre las compuertas a la acción que
apunta hacia el logro de un pronunciamiento, jurisdiccionalmente
controlado, en torno a esta forma de adquirir la titularidad.

Es permisible destacar que el texto normativo actualmente en vigencia, se


orienta ostensiblemente a la organización de un sistema, cuyo objeto está
circunscrito a los bienes inmuebles y a los derechos reales inmobiliarios (
Arts. 690 y ss. del CPC)”.

Ahora bien, es necesario precisar que antes de la entrada en vigencia de

nuestro actual Código de Procedimiento Civil, la doctrina consideraba viable que el

demandado en reivindicación alegara bien como excepción de fondo en la

contestación a la demanda, o por vía de mutua petición, la prescripción adquisitiva

del inmueble que poseía, por cumplir con los extremos exigidos para ello, a saber,

que la posesión fuera legítima y por un periodo de tiempo igual o superior a veinte

(20) años.
Posteriormente, con la entrada en vigencia de nuestro actual texto procesal,

el legislador consideró oportuno instituir el juicio de prescripción adquisitiva como

una acción independiente, que debía ser tramitada a través de un procedimiento

especial, denominado “juicio declarativo de propiedad”, el cual, entre otras cosas,

establece para el accionante la obligación de demandar a todas aquellas personas

que aparezcan como propietarios del inmueble ante la Oficina Subalterna de Registro

respectiva, e igualmente impone la obligación de llamar al proceso mediante edicto a

todas aquellas personas que se crean con derechos sobre el inmueble objeto de

litigio.

En el presente caso, la Sala evidencia que la sentencia recurrida no consideró

estas circunstancias y ante la prescripción adquisitiva invocada en la contestación de

la demanda por la parte accionada, procedió a declarar “…como poseedor legítimo y

como único propietario por vía de prescripción adquisitiva y por tradición del

inmueble al ciudadano OSCAR SUCRE RIVAS…” obviando en su declaratoria que dicha

excepción solo podía surtir efectos jurídicos en contra del accionante en

reivindicación, y no respecto de todas aquellas personas que por disposición de lo

indicado en el artículo 692 del texto procesal, deben ser llamadas a juicio

mediante la interposición de una demanda distinta al presente juicio de

reivindicación.

Es necesario destacar que la presente acción fue intentada ante el Juzgado

Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil del Tránsito y del Trabajo de la


Circunscripción Judicial del estado Monagas en fecha 20 de septiembre de 1.990, es

decir, bajo la vigencia del actual Código de Procedimiento Civil, por lo cual, era

imperativo para el sentenciador de alzada, considerando la incompatibilidad de los

procedimientos de reivindicación y prescripción adquisitiva, en lo que respecta al

llamado a juicio de los interesados en el inmueble objeto de la acción, pronunciarse

únicamente sobre la pretensión del reivindicante y sobre la excepción de

prescripción alegada por el demandado, y no darle un efecto jurídico erga omnes al

dispositivo del fallo, en detrimento de todas aquellas personas que pudieran haber

tenido interés en el inmueble objeto de la presente acción. Así se e stablece.

Dicho pronunciamiento evidentemente subvirtió formas procesales que

trajeron como consecuencia el menoscabo del derecho a la defensa de aquellas

personas que por disposición del citado artículo 692 del Código de Procedimiento

Civil, deben ser llamadas a tomar parte de una acción autónoma declarativa de

prescripción. Así se decide.

Por los motivos antes expresados, esta Sala declara de oficio la infracción de

los artículos 12, 15, 78, 690, 691, 692, 693, 694, 695 y 696 del Código de

Procedimiento Civil, así como los artículos 26, 49 y 257 de la Constitución de la

República Bolivariana de Venezuela. Así se decide.


DECISIÓN

Por las prece dentes consideraciones, este Tribunal Supremo de

Justicia de la Repúb lica Bolivariana de Ve nezuela, e n Sala de Casación Civ il,

administ rando Just icia en nombre de la República por autoridad de la Ley,

CASA DE OFICIO la sentencia dictada el 29 de noviembre de 2007, por el Juzgado

Superior en lo Civil, Mercantil, Tránsito, de Protección del Niño y del Adolescente y

Bancario de la Circunscripción Judicial del estado Monagas. En consecuencia, se declara la

NULIDAD del fallo recurrido y se ordena al Juzgado Superior que resulte competente,

dictar nueva decisión sin incurrir en la infracción de las normas antes señaladas.

Que da de esta mane ra CASADA la sentencia impugnada.

No hay condenatoria e n costas, dada la nat uraleza de la decisión

dicta da.

Publíquese, regíst rese y remítase el expe die nte al Juz gado Supe rior

en lo Civil, Mercantil, Tránsito, de Protección del Niño y del Adolescente y Bancario de la


Circunscripción Judicial del estado Monagas, todo de conformidad con lo prev isto

en e l a rtículo 326 de l C ódigo de P rocedimient o Civ il.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de Casación Civil del Tribunal

Supremo de Justicia, en Caracas, a los veintitrés (23) días del mes de enero de dos mil nueve.

Años: 198º de la Independencia y 149º de la Federación.

Preside nta de la S ala,

_______________________ __

YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepreside nta,

______________________

ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado-P one nte,

_______________________ ____

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Magistrado,
___________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

_______________________

ANTONIO RAMÍREZ JIM ÉNEZ

Secretario,

_______________________ _

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. AA20-C-2008-000153.

Nota: Publicada en s u fe cha a las ( )

Secretario,
SALA DE CASACIÓN CIVIL

Exp. 2008-000195

Magistrado Ponente: Luís Antonio Ortiz Hernández

ACLARATORIA

Visto el escrito de fecha 28 de enero del año 200 9, presentado por el

profesional del derecho Martín Alonso Guerrero Guerrero, quien actúa con el

carácter de apode rado jud icial de la so ci edad mercan til AGROPECUAR IA LA

AUXILIADORA S.A ., par te dema ndada en el juicio p or cob ro de h onorari os

profesionales , a través del cual solicita aclaratoria de la sentencia publicada por esta

Sala de Casación Civil en fecha 23 de enero del m ismo año, la Sala pasa a resolver la

solicitud , p revia las considera ciones siguientes:


Ú N I C O

La figura legal de la aclaratoria, establecida en el artículo 252 del Código de Procedimiento

Civil, es un mecanismo procesal a través del cual, el jurisdicente, por impulso de las partes, podrá

aclarar, salvar, rectificar o ampliar su propia decisión. Tal actuación persigue a que en definitiva

queden determinados los puntos del dispositivo, como esencia del efecto inmediato.

En ese sentido, el citado ar tículo 252, dispone:

“...Después de pronunciada la sentencia definitiva o la interlocutoria sujeta a apelación, no podrá


revocarla ni reformarla el Tribunal que la haya pronunciado.

Sin embargo, el Tribunal podrá, a solicitud de parte, aclarar los puntos dudosos, salvar las
omisiones y rectificar los errores de copia, de referencias o de cálculos numéricos, que aparecieren
de manifiesto en la misma sentencia, o dictar ampliaciones, dentro de tres días, después de
dictada la sentencia, con tal dequedichas aclaraciones y ampliaciones las solicite alguna de las partes en
el día de la publicacióno en el siguiente....” (Negrillas y Subrayado de la Sala).

En el presen te caso se eviden cia de las a ctas que co nforman el

expediente, que en fecha 23 de ene ro de 200 9 fue pu blicada la sen tencia obje to

de la solici tud de la Aclaratoria.

Posteriormen te, consta a los f olios 1 95 y 196 de la cua rta pieza del

expediente, la s olicitud de aclara toria prese ntada por el a bogado Mar tín Alons o
Guerrero Guerrer o, apo derado ju dicial de la parte demandad a, consignada en

fecha 28 del mes de e nero del añ o 200 9.

Ahora bien, la Sala para determinar de manera cierta la tempestividad o no en

que fue presentada la solicitud, ordenó practicar por Secretaría el cómputo de los días

de despacho transcurridos entre las fechas antes mencionadas, ambas inclusive, cómpu to

que se encue ntra inser to al folio 1 98 de l a cuar ta pieza, y q ue determinó lo

siguiente:

“…El Secreta rio de la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de


Justicia, de a cu er do con lo expresa do e n el auto pre ceden te,
certifica que los días de despa cho tra nscu rr idos desde el 2 3 al 28
de enero de 20 09 , so n los siguientes: Vi ernes 2 3, lunes 26 y
miércoles 28… ”

De lo anterior, resulta evidente que en atención a lo previsto en el artículo 252 del

Código de Procedimiento Civil, la solicitud de aclaratoria presentada por el profesional

del derecho Martín Alonso Guerrero Guerrero, apoderado judicial de la sociedad

mercantil AGROPECUARIA LA AUXILIADORA S.A., es extemporánea, toda vez que como

se verifica del cómputo realizado, del libro de diario de esta Sala y del calendario

judicial, de sde el día 23 de ener o de 20 09 al 28 del mismo mes y año , amb os

inclusive trans curriero n 3 días de de spach o, con lo cual venció con cre ces el

lapso para solicitar la misma. Por consiguiente, al n o haberse p resenta do la

solic itud el día de la publicación o en el siguiente, vale decir el 23 ó 26 ambos

del ya cita do mes de ener o del añ o 200 9, la misma debe de clararse

EXTEMPORANEA POR TARDIA, y por vía de consecuen cia, INADMIS IBLE como e n
efecto , se hará median te pr onun ciamiento expreso , posi tivo y pre ciso, en el

dispositivo de la presen te de cisión.

Con este pronunciamiento, la Sala reitera, que el lapso para solicitar las

aclaratorias o ampliaciones sob re las se ntencias de este Alto Trib unal, es el

establecido e n el precitado artículo 252 del Código de Procedimiento Civil, es decir,

el mismo día o al día siguiente de su publicación. Así se deja estable cido.

DECISIÓN

En virtu d de los fu ndamen t os an tes expue s tos , este Tribunal Supremo de

Justicia de la República Bolivariana de Venezuela en Sala de Casación Civil, administrando

justicia en nombre de la República por auto ridad de la Ley , DECLARA

INADMIS IBLE como consecuencia de encon trarse extempo ránea por tardía, la

aclaratoria de la decisión emitida po r esta Sala en fecha 23 de ener o de 20 09 ,

bajo el expedien te númer o AA -C-200 8-0 001 95, solicitad a por el profesio nal del

derecho Ma rtín Alonso Guerrer o Guerrero , apoderado ju dicial de la sociedad

mercantil AGR OPECUARIA LA AUXILIADORA S.A.

Publíquese y regístrese.
Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de Casación Civil del Tribunal

Supremo de Justicia, en Caracas, a los quince (15) días del mes de abril de dos mil nueve. Años:

198° de la Independencia y 150° de la Federación.

Presidenta de la Sala,

__________________________

YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepresidenta,

______________________

ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado Ponente,

____________________________

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Magistrado,
___________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

_______________________

ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ

Secretario,

_________________________

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. Nº AA20-C-2008-000195.

Nota: Publicada en su fecha a las ( )

Secretario,
SALA DE CASACIÓN CIVIL
Exp. AA20-C-2008-000195

Magistrado Ponen te: Luís An tonio Ortíz Hernández

En el juicio por cobro de honorarios profesionales, incoado ante el Juzgado

Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción

Judicial del estado Táchira, por los ciudadanos ANGEL MARÍA PAREDES y SONIA PAREDES

de MORENO, actuando en su propio nombre y representación contra la sociedad

mercantil AGROPECUARIA LA AUXILIADORA, S.A. patrocinada por los abogados en

ejercicio de su profesión Aarón Beldares Barboza, Melvin Alexander Rojas y Martín Alonso

Guerrero; el Juzgado Superior Cuarto en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, de Protección del

Niño y del Adolescente, Agrario y Bancario de la misma Circunscripción Judicial, en fecha

14 de agosto de 2007, dictó sentencia mediante la cual declaró sin lugar el recurso

procesal de apelación interpuesto por la parte intimada, confirmó la sentencia proferida

por el a quo, y condenó en costas a la parte demandada.

Contra la preindicada sentencia la parte demandada anunció recurso de casación,

el cual fue negado por auto de fecha 2 de octubre de 2007, y mediante decisión de esta

Sala del 25 de marzo de 2008 se declaró con lugar el recurso de hecho, se revocó el auto

que negó la admisión del recurso de casación y se admitió el mismo, siendo

oportunamente formalizado. Hubo impugnación sin réplica.


Concluida la sustanciación del recurso y cumplidas las demás formalidades de ley, pasa

la Sala a dictar sentencia bajo la ponencia del Magistrado que con tal carácter la suscribe, en los

siguientes términos:

RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD

-I-

Con fundame nto en e l ordinal 1° de l artículo 313 del Códig o de

Proce dimie nto Civ il, se denuncia la infracción de l artículo 272 e iusdem,

por me noscabo de l dere cho a la de fensa.

Expresa el formalizante :

“...Ciudadanos Magistrados, el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo


Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado
Táchira, en fecha 12 de septiembre de 2003 (…), decidió y determinó la
liquidez y exigibilidad del monto a pagar por concepto de honorarios
profesionales, señalando de manera expresa que el monto a pagar es la
cantidad de CIENTO CINCO MILLONES DE BOLIVARES (105.000.000,00),
ordenando a mi representada pagar dicha cantidad. Esta decisión se
encuentra definitivamente firme como consecuencia de que ninguna de las
partes ejerció recurso de apelación y por ende no ha sido revocada por un
Tribunal Superior.

Posteriormente y sorpresivamente, este mismo Juzgado en fecha 10 de


abril de 2007, condenó nuevamente a mi representada a pagar por
concepto de honorarios profesionales la cantidad de TRESCIENTOS
TREINTA Y OCHO MILLONES DE BOLIVARES (Bs. 338.000.000,00) (…)
cuando ya lo había hecho por la cantidad inferior en la sentencia del 12 de
septiembre de 2003.

Contra esta última sentencia del A-quo, se ejerció el recurso de apelación y


en el escrito de informe, se le expuso al Tribunal Superior que la sentencia
de fecha 12 de septiembre de 2003 está definitivamente firme, con
carácter de cosa juzgada, por lo tanto, mal puede el mismo Tribunal de
Primera Instancia variar dicho fallo con otra sentencia…

“…Omissis…”

Al Tribunal Superior se le indicó que la decisión dictada por el Juzgado de


Primera Instancia, de fecha 12 de septiembre de 2003, goza del carácter de
cosa juzgada, que se encuentra definitivamente firme, y no puede el
mismo Tribunal modificarla, reformarla ni variar lo dispuesto en esta
sentencia y el haberlo hecho violó el Principio de Inmutabilidad, de
Invariabilidad de las Sentencias, y por ende, la Cosa Juzgada, que conlleva
a una trasgresión del derecho a la defensa y al debido proceso consagrado
en nuestra Constitución.

Todos estos alegatos no fueron tomados en cuenta por el A-quo, tal como
se aprecia de la sentencia que aquí se recurre, produciéndose de esta
manera la violación de la cosa juzgada dentro del mismo proceso, dentro
del mismo expediente, tal como consta fehacientemente de las mismas
actas procesales.
Ciudadanos Magistrados, el Tribunal Superior, habiendo sido alegada y
apreciada nítidamente de las actas procesales, la violación de la cosa
juzgada de la sentencia de fecha 12 de septiembre de 2003, también
irrespetó, pues, el Superior, tenía y tiene la obligación de hacerla valer y
decidir la firmeza de la decisión del 12 de septiembre de 2003, revocando
por vía de consecuencia la decisión apelada de fecha 10 de abril de 2007, y
mi Representada sólo estaría condenada a pagar la cantidad de CIENTO
CINCO MILLONES DE BOLIVARES (Bs. 105.000.000,00), cuestión que no
dictaminó el Ad quem…”

La Sala para decidir observa:

Denuncia el formalizante que la sentencia recurrida menoscabó el derecho de la

defensa de su representada, en virtud de que por ante esa instancia se delató la violación

de la cosa juzgada por parte del juzgado de primera instancia, y por lo tanto como

tribunal superior tenía la obligación de hacerla valer y decidir la firmeza de la decisión del

12 de septiembre de 2003.

Ha sido reiterada la doctrina de esta Sala, referente a los requisitos mínimos que

deben concurrir para que proceda una denuncia por defecto de actividad bajo la

modalidad de quebrantamiento de formas sustanciales de los actos que menoscaban el

derecho de defensa, y que no son otros que los siguientes: 1.- Que la denuncia se

encuentre fundamentada en el ordinal 1º del artículo 313 del Código de Procedimiento

Civil; 2.- Que exista un quebrantamiento u omisión de una forma sustancial del acto, caso

en el cual, impretermitiblemente, el denunciante debe determinar de manera clara y


precisa, la norma que implica la forma sustancial del acto viciado, ello con el claro

propósito para que la Sala pueda interpretar el acto procesal vulnerado; 3.- Que se haya

menoscabado el derecho a la defensa; y 4.- Que contra esas faltas se hayan agotado

todos los recursos, a menos, que se trate de asuntos en los cuales esté interesado el

orden público.

De lo anterior se desprende la importancia en señalar la norma o normas que

representan la forma sustancial quebrantada objeto de lo que se pretende denunciar, que

en el presente caso, debe versar sobre las disposiciones legales referidas al menoscabo

del derecho a la defensa que se ha querido denunciar.

Ahora bien, a pesar de que el formalizante no ha planteado su denuncia de

menoscabo de manera adecuada, la Sala extremando sus funciones entrará a conocer la

misma.

Con respecto al menoscabo de derecho a la defensa, la Sala en reiterada y pacifica

jurisprudencia ha señalado su criterio, así en fallo dictado el 13 de junio de 2007, se

estableció:

“…No obstante lo anterior, la Sala procede a hacer algunas consideraciones


respecto a la delatada violación del derecho a la defensa, sentido en el cual
el recurrente afirma, que al ser declarada la falta de cualidad de sus
representados, les fue violentado el derecho a la defensa, por cuanto,
mediante dicha decisión, les fue negado el acceso a la justicia.

Al respecto, la Sala considera oportuna la referencia a la sentencia de vieja


data, pero aplicable al caso en estudio Nº 111 de fecha 8 de mayo de 1996,
partes: Bernardo Baudillo Juárez contra Juan José Fuentes Cunemo, en el
expediente Nº 94-450, mediante la cual se dejó establecida la forma en la
cual se considera perfeccionada la violación al derecho a la defensa de las
partes en un determinado conflicto judicial, como vicio denunciable en
casación:

“…Establece el artículo 15 del Código de Procedimiento Civil, que:

"Los jueces garantizarán el derecho de defensa y mantendrán a las partes


en los derechos y facultades comunes a ellas, sin preferencia ni
desigualdades y en los privativos de cada una, las mantendrán
respectivamente, según lo acuerde la ley a la diversa condición que tengan
en el juicio, sin que puedan permitir ni permitirse ellos extralimitaciones
de ningún género.

El texto antes transcrito se diferencia del artículo 21 del antiguo Código, en


que recoge el principio consagrado en la Constitución Nacional de 1961,
que expresa que:

"La defensa es derecho inviolable en todo estado y grado del proceso".

Por lo demás, el resto de la redacción es exactamente igual al Código


derogado, siendo por tanto aplicables, tanto los principios doctrinarios
como la jurisprudencia de la Sala al respecto.

Explica el Dr. Duque Sánchez que:

"Las fuentes del recurso se han simplificado, compendiándolas todas o sea


las de los artículos 420 y 421 en los ordinales 1º y 2º del artículo 313, que
contienen en forma simple, todas las hipótesis que según la más avanzada
y calificada doctrina dan lugar al ejercicio del recurso".

En el ordinal 1º se compendiaron las fuentes del recurso por defecto de


actividad, evitándose el replanteamiento de cuestiones intrascendentes. A
través del ordinal 1º del artículo 313 del nuevo Código se sintetizan los tres
casos del antiguo artículo 421, aunque no se menciona el caso de
reposición no decretada, pero haciendo la salvedad de la omisión o
quebrantamiento del orden público.

La indefensión o menoscabo del derecho de defensa, según la doctrina, es


la consagración del principio que se denomina "equilibrio procesal". Pues
bien, así como en el artículo 421 del Código anterior la indefensión o
menoscabo del derecho de defensa era causal de casación, en el vigente
también ocurre lo mismo según se desprende del texto del ordinal lº del
artículo 313 cuando dice:

"Se declarará con lugar el recurso de casación: 1º Cuando en el proceso se


hayan quebrantado u omitido formas sustanciales de los actos que
menoscaben el derecho de defensa".

Según Cuenca, se rompe la igualdad procesal cuando:

"Se establecen preferencias y desigualdades, se acuerdan facultades,


medios o recursos no establecidos por la Ley o se niegan los permitidos en
ella; si el Juez no provee sobre las peticiones en tiempo hábil en perjuicio
de una parte; se niega o silencia una prueba o se resiste a verificar su
evacuación; en general cuando el Juez menoscaba o excede sus poderes de
manera que rompe el equilibrio procesal con Perjuicio de un litigante".
(Curso de Casación Civil, tomo 1, Dr. Humberto Cuenca, pág. 105).

La Sala ha dicho que:

"Hay menoscabo del derecho de defensa, cuando se niegan o cercenan a


las partes los medios legales con que pueden hacer valer sus derechos".
(Sent. del 4-571).

Por tanto, la indefensión debe ser imputable al Juez, para que pueda
conformarse unas violación del precepto respectivo, pero no cuando el
hecho se debe a la impericia, abandono o negligencia de la propia parte,
pues en tal caso, ella debe sufrir las consecuencias. Así ha dicho la Sala:

"Que la indefensión que da lugar al recurso es la imputable al Juez. La


originada de faltas atribuibles a las partes está sancionada por la regla
procesal de que nadie puede prevalerse de su propia falta". (G.F. Nº 65,
pág. 408).

En conclusión, existe indefensión cuando el Juez priva o limita el ejercicio


por las partes, de los medios y recursos que la ley procesal les concede
para la defensa de sus derechos; pero no cuando ejercido éste lo declaran
improcedente.”
En conclusión, el quebrantamiento del derecho a la defensa de las partes supone que a

éstas, por parte del propio juzgador, les sea impedido el acceso a los medios y recursos

procesales a los cuales tiene derecho, no así, cuando empleado el medio o ejercido el recurso,

resulte improcedente.

Para mayor comprensión de lo aquí delatado, se pasa a transcribir extractos pertinentes del

fallo dictado en fecha 12 de septiembre de 2003, por el Juzgado Segundo de Primera Instancia

en lo Civil, Mercantil y Tránsito de la circunscripción Judicial del estado Táchira, el cual es del

contenido siguiente:

“…En fecha 09 de septiembre de 2003, este Juzgado dictó sentencia


interlocutoria en virtud de la solicitud de reposición de la causa efectuada
por la parte demandada, por no habérsele concedido término de la
distancia a los fines de consignar los honorarios de los jueces retasadores,
declarando sin lugar tal solicitud y desistida la retasa instada por esa parte.
Mediante escrito presentado en fecha 10 de septiembre de 2003, la actora
SONIA MARGARITA PAREDES de MORENO, solicitó aclaratoria y ampliación
del numeral segundo de la parte dispositiva de esa decisión a los fines de
determinarse con precisión gramatical y aritmética, el monto líquido y
exigible a la parte demandada.
Para decidir el Tribunal observa:
(…Omissis…)
En el presente caso se solicita la ampliación y aclaratoria de la sentencia
para determinar cuál es el monto líquido y exigible a la parte demandada
como consecuencia de que haberse desistido del derecho de retasa, razón
por la cual considera este Juzgador que la misma se encuentra dentro de los
supuestos establecidos en el artículo 252 del Código de Procedimiento Civil,
siendo procedente tal solicitud y así se decide.
(…Omissis…)
Conforme a la doctrina antes citada, reconocido el derecho del abogado
actor de cobrar honorarios, son los jueces retasadores los que establecerán
el monto de tales honorarios, sin embargo, si el demandado no ejerce la
retasa, la estimación de honorarios efectuado por el abogado actor en su
escrito de aforo quedará firme y será éste el monto que deberá pagar el
demandado.
DEL MONTO DE HONORARIOS A COBRAR
En el presente caso el Juez Superior Segundo en Civil, Mercantil, del
Trabajo, de Estabilidad Laboral y de Protección del Niño y del Adolescente
de la Circunscripción Judicial del estado Táchira, mediante sentencia de
fecha 30 de enero de 2002 (…) declaró el derecho a cobrar honorarios
judiciales de los demandantes ÁNGEL MARÍA PAREDES y SONIA PAREDES de
MORENO, decisión que quedó firme, conforme auto de fecha 01 de agosto
de 2003…
Conforme a la doctrina antes citada, al haber la demandada desistido de la
retasa por no haberse consignado los honorarios de los jueces retasadores,
los montos estimados por los demandantes en su escrito de aforo
quedarían firmes, sin embargo, a criterio de este Juzgador, es necesario
establecer si tal monto se ajusta a lo preceptuado en el artículo 286 del
Código de Procedimiento Civil, toda vez que esta aclaratoria de sentencia
versa sobre el monto líquido y exigible que la parte demandante tiene
derecho a exigir a la parte demandada por concepto de honorarios
judiciales.
(…Omissis…)
Conforme a esta norma, los honorarios de abogados bajo ninguna
circunstancia podrán exceder del límite máximo fijado, es decir, del treinta
por ciento del valor de lo litigado.
(…Omissis…)
Conforme a la anterior doctrina jurisprudencial, los honorarios de abogados
por actuaciones judiciales en ningún caso podrán exceder del treinta por
cierto (30%) del valor de lo litigado, entendiéndose por “valor de lo
litigado”, el monto por el cual se estimó la demanda del juicio donde actuó
el abogado que reclama sus honorarios.
En el presente caso la demandada incoada por sociedad mercantil
“AGROPECUARIA LA AUXILIADORA S.A.” en contra de sucesores de ÁNGEL
DE JESÚS RODRÍGUEZ, fue estimada en la suma de TRESCIENTOS
CINCUENTA MILLONES DE BOLIVARES (Bs. 350.000.000,00) (…), por lo que
el treinta por ciento (30%) de esa suma es la cantidad de CIENTO CICO
MILLONES DE BOLIVARES (Bs. 105.000.000,00), siendo éste el monto que le
corresponde a los intimantes ÁNGEL MARÍA PAREDES y SONIA PAREDES de
MORENO, por honorarios judiciales y así se decide.
Aún cuando en el escrito de aforo de honorarios los intimantes estimaron
sus honorarios en la suma de TRESCIENTOS TREINTA Y OCHO MILLONES DE
BOLIVARES (Bs. 338.000.000,00), tal monto rebasa el límite establecido en
el artículo 286 del Código de Procedimiento Civil, por lo que conforme a la
jurisprudencia antes citada se reducen los mismo a la suma de CIENTO
CINCO MILLONES DE BOLÍVARES (Bs. 105.000.000,00), que equivale al
treinta por ciento (30%) del valor de lo litigado y así se decide.
En atención a las consideraciones antes hechas estima este Juzgado que
debe insertarse el siguiente numeral a la parte dispositiva del fallo aclarado
y ampliado:
TERCERO: SE CONDENA a la demandada “AGROPECUARIA LA AUXILIADORA,
S.A.”, a pagar a los demandantes, ÁNGEL MARÍA PAREDES y SONIA
PAREDES de MORENO, la suma de CIENTO CINCO MILLONES DE BOLÍVARES
(Bs. 105.000.000,00), por concepto de honorarios judiciales del juicio que
dio origen a este aforo…”.

Posteriormente, en fecha 10 de abril de 2007, el mismo Juzgado de Instancia dictó

sentencia la cual es del tenor siguiente:

“…Vista la decisión de fecha 12/02/2007, proferida en la presente causa por


el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Protección del
Niño y del Adolescente y Bancario de la Circunscripción Judicial del Estado
Táchira (fs. 902 al 925); en la que repuso la causa al estado de decidir la
articulación probatoria abierta de conformidad con lo señalado en los
artículos 533 y 607 del Código de Procedimiento Civil; éste Tribunal a los
fines de dar cumplimiento a la decisión referida, pasa a resolver la
articulación probatoria, así:

Por auto de fecha 21/10/2005 (f. 615 II pieza), éste Juzgado vista la decisión
emanada del Juzgado Superior Tercero en lo Civil, Mercantil, Tránsito,
Bancario y de Protección del Niño y del Adolescente de fecha 12/05/2005
(fs. 599 al 608) y en cumplimiento a la sentencia dictada por el Juzgado
Superior Cuarto en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Bancario y de Protección del
Niño y del Adolescente de fecha 21/07/2004 (fs. 406 al 425), dispuso abrir
la articulación probatoria de ocho (8) días de despacho, conforme a los
artículos 533 y 607 del Código de Procedimiento Civil.

Tal como se desprende del cómputo que antecede el lapso de la


articulación probatoria aperturada estuvo comprendido del 24/10/2005
hasta el 02/11/2005, ambos inclusive.

PRUEBAS PROMOVIDAS DURANTE EL LAPSO DE LA ARTICULACION


PROBATORIA.
PRUBAS PROMOVIDAS POR LA PARTE AFORANTE
En el lapso de la articulación probatoria, produjo las siguientes:

1.- Copia fotostática certificada de la sentencia dictada en fecha


21/07/2004 por el Juzgado Superior Cuarto en lo Civil, Mercantil, Tránsito,
Bancario y de Protección del Niño y del Adolescente (fs. 623 al 642).
2.- Copia fotostática certificada de la sentencia dictada en fecha
12/05/2005 por el Juzgado Superior Tercero en lo Civil, Mercantil, Tránsito,
Bancario y de Protección del Niño y del Adolescente (fs. 643 al 652).

PRUEBAS PROMOVIDAS POR LA PARTE INTIMADA.

Durante el lapso en que estuvo comprendida la articulación probatoria, la


parte intimada, no produjo ninguna.

VALORACION DE LAS PRUEBAS

VALORACION DE LAS PRUEBAS DE LA PARTE AFORANTE

A la copia fotostática certificada de la sentencia dictada en fecha


21/07/2004 por el Juzgado Superior Cuarto en lo Civil, Mercantil, Tránsito,
Bancario y de Protección del Niño y del Adolescente (fs. 623 al 642); el
Tribunal la valora de conformidad con el artículo 429 del Código de
Procedimiento Civil, en concordancia con el artículo 1.359 del Código Civil y
de ella se desprende: 1) Que por cuanto la parte intimada no consignó los
honorarios de los Jueces retasadores, se entiende que renunció o desistió al
derecho de retasa por ella acogido, quedando firmes los honorarios
estimados por la parte intimante en la cantidad de TRESCIENTOS TREINTA Y
OCHO MILLONES DE BOLIVARES (Bs. 338.000.000,00). 2) Que se declaró con
lugar la apelación interpuesta por la parte intimante contra el auto dictado
por éste Juzgado en fecha 24/09/2003. 3) Que repuso la causa al estado
que el a quo dé cumplimiento a lo establecido en el artículo 533 del Código
de Procedimiento Civil. 4) Que revocó el auto de fecha 24/09/2003 dictado
por éste Juzgado.

A la copia fotostática certificada de la sentencia dictada en fecha


12/05/2005 dictada por el Juzgado Superior Tercero en lo Civil, Mercantil,
Tránsito, Bancario y de Protección del Niño y del Adolescente (fs. 643 al
652); el TribunaL lo valora de conformidad con el artículo 429 del Código de
Procedimiento Civil en concordancia con el artículo 1.359 del Código Civil y
de ella se desprende: 1) Que la sentencia proferida por el Juzgado Superior
Cuarto, tiene carácter de cosa juzgada. 2) Que se declaró con lugar la
apelación interpuesta por la parte intimante contra el auto dictado por éste
Juzgado en fecha 25/01/2005. 3) Que repuso la causa al estado de abrir la
articulación probatoria decretada por el Juzgado Superior Cuarto.

Valorados como han sido los documentos probatorios aportados por la


parte intimante; el Tribunal para decidir observa:

El objeto aquí controvertido lo constituye el pago de los honorarios


profesionales de los Abogados ANGEL MARIA PAREDES y SONIA PAREDES
DE MORENO; sobre los cuales la parte intimada no proporcionó durante el
lapso de la articulación probatoria elemento alguno a su favor para
contradecir la estimación hecha por la parte intimante.

En consecuencia, firmes como se encuentran las sentencias dictadas por los


Juzgados Superiores Cuarto y Tercero en lo Civil, Mercantil, Tránsito,
Protección del Niño y del Adolescente y Bancario de la Circunscripción
Judicial del Estado Táchira, en fechas 21/07/2004 y 12/05/2005
respectivamente; y firme como quedó el monto total de los honorarios
aforados en el escrito libelar, resulta forzoso para éste Operador de Justicia
ordenar el pago de los honorarios aforados que asciende a la cantidad de
TRESCIENTOS TREINTA Y OCHO MILLONES DE BOLIVARES (Bs.
338.000.000,00); así como la indexación de dicha suma, la cual fué
solicitada por los Abogados intimantes en su libelo de demanda, para lo
cual dispone la práctica de una experticia Complementaria realizada
durante el período que se indicará en la dispositiva de éste fallo. Así se
decide.

En mérito de lo expuesto, éste Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo


Civil, Mercantil y Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Táchira,
Administrando e Impartiendo Justicia en nombre de la República
Bolivariana de Venezuela y por Autoridad de la Ley, decide:

PRIMERO: Se condena a la Empresa Mercantil Agropecuaria La Auxiliadora


S.A, registrada inicialmente ante el Registro Mercantil Tercero de la
Circunscripción Judicial del Estado Zulia, en fecha 31/03/1982, bajo el Nº
35, Tomo 3-A y ahora inscrita ante el registro Mercantil Primero de la
Circunscripción Judicial del Estado Táchira, en fecha 17/11/1997, bajo el Nº
52, Tomo 28-A, representada por el ciudadano ALIRIO ANTONIO
RODRIGUEZ, con cédula de identidad Nº 1.552.993, en su carácter de
administrador o a quien hoy día ejerza la representación de dicha empresa,
a cancelar a los Abogados ANGEL MARIA PAREDES y SONIA PAREDES DE
MORENO, inscritos en el I.P.S.A bajo los Nº 646 y 9.996, la cantidad de
TRESCIENTOS TREINTA Y OCHO MILLONES DE BOLIVARES (Bs.
338.000.000,00), por concepto de honorarios Profesionales.

SEGUNDO: Una vez quede firme la presente decisión, de conformidad con


el artículo 249 del Código de Procedimiento Civil, se ordenará la realización
de una Experticia complementaria del fallo desde el 28/05/2001 (fecha de
admisión de la demanda de aforo de honorarios profesionales), hasta la
presente fecha, a los fines de determinar la indexación o corrección
monetaria durante el período antes citado, para lo cual se procederá a la
designación de tres (3) Expertos Contables. Dicho en otras palabras, la parte
intimada “Agropecuaria La Auxiliadora S.A”, ya identificada, queda
condenada a pagar la cantidad de TRESCIENTOS TREINTA Y OCHO
MILLONES DE BOLIVARES (Bs. 338.000.000,00), por concepto de honorarios
profesionales, más la suma que por concepto de corrección monetaria
arroje la experticia complementaria aquí ordenada.

TERCERO: No hay condenatoria en costas.


CUARTO: Notifíquese a las partes de la presente decisión. A éste efecto se
insta a la parte interesada a informar al Tribunal el Juzgado a comisionar
para la práctica de las notificaciones de los ciudadanos ANGEL MARIA
PAREDES, domiciliado en la ciudad de Caracas, Distrito Capital y
Agropecuaria La Auxiliadora S.A, domiciliada en el Estado Zulia; hecho lo
cual, el Tribunal librará lo conducente…”. (Subrayado de la Sala)

Por otra parte, del fallo recurrido dictado por el Juzgado Superior Cuarto en

lo Civil, Mercantil, Tránsito, Protección del Niño y del Adolescente, Agrario y Bancario de

la Circunscripción Judicial del estado Táchira, en fecha 14 de agosto de 2007 se desprende

lo siguiente:

“….Habiendo descendido a las actas procesales que conforman el presente


expediente, esta juzgadora observa que:

En fecha 21 de julio de 2004 este Juzgado Superior decidió:

“…En consecuencia al no consignar los honorarios de los Jueces


retasadores, el solicitante desistió o renunció al derecho a la retasa por él
acogido, quedando firme la estimación de honorarios realizado por los
abogados Ángel María Paredes y Sonia Paredes de Moreno; es decir, que la
sentencia dictada posteriormente en fecha 12 de septiembre de 2003,
mediante la cual señala que el monto del aforo de honorarios a que tienen
derecho los Intimantes es la cantidad de Bs. 105.000.000,00, que es el
equivalente al 30% del valor de lo litigado, adolece de un falso supuesto,
incurriendo además el a-quo en error al sustituir las funciones de un
tribunal colegiado de retasa, el cual ya se había constituido, por lo que la
parte intimante al solicitar en esa etapa del proceso la aplicación de los
artículos 533 y 607 del Código de Procedimiento Civil, para que el a-quo
revise su decisión, la cual además no tiene recurso de apelación por lo que
obró la parte apelante ajustada a derecho, ya que es procedente la
apertura del procedimiento previsto en el artículo 533 ejúsdem, en el cual
las partes…”

Con lo decidido en dicha oportunidad por este Juzgado Superior, aunque no


lo diga expresamente dicho fallo, quedó revocado el auto del 12 de
septiembre de 2003, ya que la Alzada ordenó que se abriera una
articulación probatoria a fin de resolver lo solicitado por la abogada Sonia
Paredes de Moreno el 10 de septiembre de 2003, en el sentido de
determinar con precisión gramatical y aritmética el monto líquido y exigible
a la parte renunciante a la retasa, por considerar que quedó firme la
estimación de honorarios realizada por los abogados Ángel María Paredes y
Sonia Paredes de Moreno; lo cual en definitiva, fue lo decidido por el
Tribunal a quo en el auto apelado, casi cuatro (4) años más tarde, en
acatamiento a lo resuelto en fecha 12 de febrero de 2007 por el Juzgado
Superior Primero en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Protección deL Niño y del
Adolescente y Bancario de esta Circunscripción Judicial.
La decisión apelada en apego a las sentencias firmes dictadas por los
Tribunales Superiores y en atención al hecho indiscutible de que la parte
demandada renunció al derecho de retasa al no haber consignado los
honorarios de los retasadores, tal y como lo dispone el artículo 28 de la Ley
de Abogados, condenó a la Compañía “Agropecuaria La Auxiliadora S.A” al
pago de la cantidad de trescientos treinta y ocho millones de bolívares (Bs.
338.000.000,00) por concepto de honorarios profesionales, por haber
quedado firme la estimación hecha por los abogados intimantes en su
libelo. Además acordó la indexación en razón de que también fue
peticionada por los intimantes en su demanda, para lo cual ordenó la
práctica de una experticia complementaria del fallo en atención a lo
dispuesto en el artículo 249 del Código de Procedimiento Civil, que
preceptúa que en las sentencias que se condene a pagar frutos, intereses o
daños, tal cantidad si el juez no pudiere estimarla según las pruebas,
dispondrá que tal estimación sea hecha por peritos con arreglo a lo
establecido para el justiprecio de bienes en el título sobre ejecuciones del
mismo Código.
La parte apelante solicitó que se tomaran en cuenta los recibos de pago
conforme a los cuales los abogados intimantes ya habían recibido noventa y
ocho millones de bolívares (Bs. 98.000.000,00). De la decisión dictada por el
Juzgado Superior Primero en lo Civil y otras materias de esta
Circunscripción Judicial en fecha 12 de febrero de 2007 así como del
cómputo hecho en el propio auto apelado de fecha 10 de abril de 2007,
conforme al cual la articulación probatoria estuvo comprendida desde el 24
de octubre de 2005 hasta el 2 de noviembre de 2005, se constata que los
mismos fueron presentados extemporáneamente, razón por la cual los
recibos consignados en fecha 28 de abril de 2006 no pueden ser valorados,
Y ASÍ SE RESUELVE.
Hechas las anteriores consideraciones, el auto apelado del 10 de abril de
2007 debe confirmarse, Y ASÍ SE DECLARA...”

De las decisión antes transcrita la Sala observa con meridiana claridad, que no

existe la violación a la cosa juzgada alegada por el formalizante, dado que la decisión de

fecha 12 de septiembre de 2003 a la que hace mención el mismo, no había quedado

definitivamente firme en virtud de que mediante decisión del 21 de julio de 2004 dictada

por el mismo Juzgado Superior, ésta había sido revocada, reponiéndose la causa al estado

de que el Tribunal de Primera Instancia se pronunciara sobre la solicitud hecha en fecha

10 de septiembre de 2003, por la Dra. Sonia Paredes de Moreno, y se abriera una

articulación probatoria para determinar con precisión el monto de los honorarios.

Ante la revocatoria y consecuente nulidad del fallo que declaró el pago por

concepto de honorarios en la cantidad de ciento cinco millones de bolívares

(Bs.105.000.000,°°), fue proferida la decisión que en definitiva condenó al pago de

trescientos treinta y ocho millones de bolívares (Bs. 338.000.000,°°)


Por tal motivo, s iendo uno de los requis itos fundame ntales para que

una decisión adquie ra el carácter y la fue rza de cosa juzgada que la misma

haya que dado definit ivamente firme, lo cual e n el presente cas o no ha

ocurrido, es por lo que esta Sala declara la improce dencia de la presente

denuncia. As í queda establecido.

-II-

Con fundame nto en e l ordinal 1° de l artículo 313 del Códig o de

Proce dimie nto Civ il, se denuncia la infracción del ordinal 5° del artículo

243 eius dem, concordado con los art ículos 12, 15 y 244 de l mismo códig o,

por incurrir en e l vicio de incong rue ncia positiva por Re formatio in Pe ius.

Expresa el formalizante :

“...Denunciamos que la sentencia recurrida se encuentra inficionada de


Incongruencia Positiva en la modalidad de ultrapetita al no atenerse a los
términos de la apelación, desmejorando ostensiblemente la condición del
único apelante que es mi Representada e infringiendo, por ello, el Principio
de la Reformatio In Peius.

El Tribunal Superior se excedió más allá del límite de la apelación, en


virtud, que el mecanismo de la indexación no era objeto de apelación y el
Juzgado, sin que ninguna de las partes se lo haya solicitado, modificó la
indexación acordada por el A-quo y resolvió sobre la misma, modificando
la acordada por el Juzgado A-quo. Con esta actuación la recurrida
perjudicó aún más a mi Poderdante, al ordenar y modificar una indexación
que no fue solicitada ni era parte del objeto de la apelación.
“…Omissis…”

…en tal caso la sentencia es incongruente, por no ajustarse a la pretensión


del apelante, y excediendo en consecuencia la Alzada, los límites de lo
sometido a su consideración a través del Recurso de Apelación.

El Juzgado de Primera Instancia en la sentencia apelada de fecha 10 de


abril de 2007, en su dispositivo segundo declaró: “ Una vez quede firme la
presente decisión, de conformidad con el artículo 249 del Código de
Procedimiento Civil, se ordenará la realización de una Experticia
complementaria del fallo desde el 28/05/2001 (fecha de admisión de la
demanda de aforo de honorarios profesionales), hasta la presente fecha, a
los fines de determinar la indexación o corrección monetaria durante el
período antes citado, para lo cual se procederá a la designación de tres (3)
expertos contables. Dicho en otras palabras, la parte intimada (…) queda
condenada a pagar la cantidad de TRESCIENTOS TREINTA Y OCHO
MILLONES DE BOLÍVARES (Bs. 338.000.000,00), por concepto de
honorarios profesionales, más la suma que por concepto de corrección
monetaria arroje la experticia complementaria aquí ordenada”.

Por su parte, la recurrida, sin que ninguna de las partes lo haya solicitado y
ajena al objeto de la apelación decidió lo siguiente:”…teniendo en cuenta
que ha sido criterio jurisprudencial reiterado que el sentenciador debe
indicar en su decisión los lineamientos o puntos de apoyo que servirán de
base para que los expertos determinen cuantitativamente el cálculo
ordenado, (…) así como cualesquiera otros datos que el juez considere
indispensable para el desarrollo de las actividades técnicas de los peritos;
esta operadora de justicia ordena que los peritos que sean designados
para realizar la experticia complementaria del fallo de la suma de
TRESCIENTOS TREINTA Y OCHO MILLONES DE BOLÍVARES (Bs.
338.000.000,00), desde el 28 de mayo de 2001 hasta el 10 de abril de
2007, deberán tomar en consideración los índices de precios al consumidor
(IPC) fijados por el Banco Central de Venezuela…”.

Obsérvese como la alzada modificó sin que se lo pidiera la parte actora la


indexación acordada por el A-quo, por ello hace procedente la presente
denuncia…”.
La Sala para decidir, observa:

El formalizante de lata e l v icio de incongruencia posit iva bajo la

moda lidad de Reformat io in Pe ius aducie ndo que en este caso la recurrida

es incong ruente , por no ajustarse a la prete nsión de l apelante , y

excedie ndo en consecuencia la Alzada, los límites de lo sometido a su

cons ide ración a través de l recurs o de apelación, t oda vez que la solicit ud

de indexación no era objet o de ape lación y el juez de alzada sin habé rsele

solicita do, la modificó y resolvió sobre la misma .

Con respecto al vicio de reformatio in peius, o reforma peyorativa, esta Sala en

sentencia Nº RC-00706 de fecha 10 de agosto de 2007, expediente Nº 2007-158, en el

juicio de los ciudadanos Carlos Luís He rnández Parra y ot ro, contra la

socie dad mercant il Monagas P laza C.A., entre otras indicó:

“...Al respecto, cabe señalar que la denuncia en casación del vicio de


reformatio in peius, ha sido considerado como una infracción de forma, por
incongruencia positiva, por no atenerse el sentenciador a la petición de
reexamen de la decisión de primera instancia, en todo aquello que le resulta
desfavorable a la parte que la impugna, que en modo alguno lo faculta para
conocer de los extremos del pleito consentidos por la parte que no ha
apelado, y que por tanto, no le permite perjudicar a los recurrentes sin
haber mediado excitación (principio de rogación) de la contraria. Desde
luego que los puntos aceptados adquieren firmeza, y por ello sobre tales
puntos el Tribunal de apelación no puede pronunciarse ex oficio; en tal caso
la sentencia sería incongruente, por no ajustarse a la pretensión de la parte,
agravando la posición del apelante, y excediendo en consecuencia la alzada,
los límites de lo sometido a su consideración a través del recurso ordinario
de apelación.

Lo sentado anteriormente ha de interpretarse adminiculado al contenido


del artículo 11 del Código de Procedimiento Civil, que establece: “…En
materia civil el Juez no puede iniciar el proceso sin previa demanda de parte,
pero puede proceder de oficio cuando la ley lo autorice, o cuando en
resguardo del orden público o de las buenas costumbres sea necesario dictar
alguna providencia legal aunque no la soliciten las partes…”. (Principio
nemo iudex sine actore). Es decir, que el Juez puede resolver de oficio
cuando la ley se lo permita, o cuando proceda en resguardo del orden
público o de las buenas costumbres; con lo cual queda atemperado el
principio dispositivo, en virtud del aumento de los poderes del Juez...”.

De igual forma en sentencia de esta Sala de fecha 2 de noviembre de 1988,


en el juicio de Luís Torres contra Comercializadora Internacional C.A., se
dejó establecido lo siguiente:

“...a) Conforme al principio dispositivo, se prohíbe tal reforma peyorativa”.

“...La prohibición de la reformatio in peius se defiende con el argumento del


principio dispositivo (incluso en el aspecto que expresa la máxima ne
procedat iudex ex officio), y abona también en su favor la consideración de
que si quien apela solo no tiene garantizado que el mayor perjuicio que
puede sobrevenirle es la desestimación pura y simple del recurso, se
establece una traba contra éste. Por ello ha sido reconocida explícitamente
por la jurisprudencia, ya que la ley a diferencia de otros Código no contiene
precepto alguno sobre el particular”. (Tomo II, Pág. 305, Edición de
1.949)...”.

“...El vicio denominado en la doctrina “reformatio in peius” que consiste en


desmejorar la condición del apelante sin mediar el correspondiente recurso
de apelación de su contraparte, (...) comporta en realidad una violación del
principio “tantum apellatum quantum devolutum”, (...) se colige que el
vicio denunciado se produce en las sentencias definitivas o de fondo cuando
el Tribunal Superior desmejora la condición del apelante conforme a la regla
establecida en el artículo 288 del Código de Procedimiento Civil, (antes 175)
y éste es el caso de autos, ya que la parte demandada fue quien apeló del
fallo del a-quo porque se consideró perjudicada por la sentencia, y no
habiendo ejercido dicho recurso la parte actora, gananciosa, la condena
establecida en el dispositivo, causó ejecutoria para ella, por lo cual la
recurrida mal podía desfavorecer al apelante mejorando la condición del
apelado quien se había conformado con el fallo del a-quo...”:

El vicio denominado por la doctrina como reformatio in peius o reforma peyorativa

es aceptado como una infracción de forma, por incongruencia positiva, por no atenerse el

sentenciador a la petición de reexamen de la decisión de primera instancia, en todo

aquello que le resulta desfavorable a la parte apelante, que en modo alguno lo faculta para

conocer de los extremos del pleito consentidos por la parte que no ha apelado, y que por

tanto, no le permite perjudicar a los recurrentes sin haber mediado excitación de la

contraria (principio de rogación). Desde luego que los puntos aceptados adquieren firmeza

y por ello sobre tales puntos el Tribunal de Alzada que conoce de la apelación no puede

pronunciarse ex oficio, conforme a lo estatuido en el artículo 11 del Código de

Procedimiento Civil, en tal caso la sentencia sería incongruente, por no ajustarse a la

pretensión de la parte, agravando la posición del apelante, y excediendo en consecuencia

el Tribunal de Alzada en los límites de lo sometido a su consideración a través del recurso

ordinario de apelación, y comporta en realidad una violación del principio “tantum

apellatum quantum devolutum”, y se produce en las sentencias definitivas o de fondo

cuando el Tribunal Superior desmejora la condición del apelante, conforme a la regla


establecida en el artículo 288 del Código de Procedimiento Civil, antes artículo 175 del

mismo Código derogado de 1916.

En e l mismo sent ido se observa, que dispone e l ordinal 5º de l

artículo 243 de l Código de P rocedimie nto C i vil, que la se ntencia debe

conte ner, ent re ot ros requis itos, decisión expresa, posit iva y pre cisa con

arreg lo a la pretensión deducida y a las excepciones o defe nsas opuestas.

Ello, con la finalidad de que los pronunciamie ntos emanados de los

órganos encargados de administrar just icia, que de limitan el problema

judicial debat ido ent re las partes, sean congr uentes con la demanda y su

contestación.

Ahora bie n, de l concept o de congruencia emerge n dos reglas que

son: a) Decidir sólo lo alegado y b) Dec idir sobre todo lo alegado.

Este eleme nto de nom inado congr uencia supone , que el fallo no

conte nga más de lo pe dido por las parte s, pues si así lo hicie ra incurriría

en incongruenc ia pos itiva, la que ex iste cuando la sente ncia concede o

niega lo que nadie ha pe dido, dando o re chazando más, cuantitat ivamente

o cua litat ivamente de lo que se reclama, o cuando el juez extiende su

decis ión más allá de los límites de l problema judicial que le fue s ometido a

su consideración, y es por e llo que con fundamen t o e n la dete rminación

del problema judicial que debe hacerse en la sentencia, podrá verificarse

la llamada incongr uencia del fallo, que da lugar a la incongrue ncia positiva
o ultrapetita , ya señalada, y que también se puede presentar, si el juez

decide so bre algo distint o de lo pe dido por las partes ; o la incongr uencia

negativa o citrape tita , cuando el juez omite el de bido pronunciamie nto

sobre a lguno de los té rminos de l problema judicial.

De igual forma ha señalado esta Sala, que si lo establecido por el

Juez constit uye claramente una conclusión de orden intele ctual, a la que

arribó lu ego de examinar las pru ebas ap ortadas por las partes al proces o,

esto es claro que no constit uye la violación del principio de congrue ncia

del fa llo, conforme a la doct rina d e la Sala, al ce ñirse e l juez a dec idir

conforme a lo alegado y probado en autos, sin suplir excepciones o

argument os de he cho no formulados por las partes.

Al respect o de la incongrue ncia pos itiva, esta Sala e n sente ncia No

RC-913 de fe cha 10 de diciembre de 2.007, expedie nte No 2. 007 -281,

estableció lo s iguiente :

“...Ahora bien, el requis ito de congruencia del fallo está


previst o en el ordinal 5º de l artículo 243 del Código de
Proce dimie nto C ivil, e l cual establece que toda sente ncia de be
conte ner decis ión ex presa, posit iva y pre cisa, con arreg lo a la
pretens ión deducida y a las excepciones o defe nsas opuestas.

Esta norma es acorde con lo previsto en el art ículo 12 de l


Códig o de Procedimient o Civil, que dispone que el juez de be
decidir conforme a lo alegado e n aut os, sin suplir excepciones
o arg ument os de hecho no formulados por las partes, lo cual
const ituye una re iteración de l principio disposit ivo que
caracte riza e l procedimient o civil e n nuestro orde namie nto
jurídico.

Las dispos iciones citadas s uj etan el pronunciamie nto de l juez a


todos los alegatos formulados por las partes, sin que le sea
posible dejar de decidir alguno de ellos (incongruencia
negativa), o por e l cont rario, extende r su decisión sobre
excepciones o a rgume ntos de hechos no formulad os en el
proceso (incongruenc ia positiva).

De la transcripción parcial de la sentencia del juez de alzada, antes


reseñada, se desprende que claramente estableció, que contrario a lo
sostenido en el escrito reconvencional, si existió un objeto lícito en la venta
contenida en el documento, cuya nulidad se solicita, y seguidamente
también expresa que, la parte demandante reconvenida, promovió
pruebas en su oportunidad legal, siendo documentos públicos, que en su
conjunto le restaron valor a las pruebas promovidas por la demandada
reconviniente, y enervaron los hechos señalados en la mutua petición, y
por tanto no decretó la confesión ficta, al quedar desvirtuado el alegato
fundamental de la reconvención.

Lo antes expu esto constituye claramen te una conclusió n de


orden in telectua l, a la que arr ibó el Ju ez Superior luego de
examinar las pruebas apor tadas por las partes al proc eso, lo
cual es claro que no constituy e la viola ción del princ ipio d e
congruencia del fallo, conforme a la doctrina de la Sala citada
en esta denuncia, al ceñ irse el juez a decidir conforme a lo
alegado y probado en autos, sin suplir excepc iones o
argumentos de hecho no formulados por las partes.

En base a lo anteriorme nte expuest o, es tima esta Sala que en


el caso concret o, no se configur a e l v icio de incongru encia
positiva denunciado por “ultr apetita”, pues se evidencia que
el ad-quem se pronunció con arreglo a la pretens ión deducida
y a las excepciones o defe nsas opuestas.
En consecuencia esta Sala de clara improcedente , la denuncia
de infracción de los artículos 12 y 243 ordinal 5º de l Código de
Proce dimie nto Civil, por incong ruencia positiva “ultrapet ita”. Y
así se decide...” (Destacados de la Sala)

Ahora bien, mediante decisión del 10 de abril de 2007, que fue

objet o de ape lación y de la cual conoció el Juez de Alzada, se conde nó a la

socie dad me rcantil demandada a cance lar a los int imantes la suma de

trescie ntos t reinta y ocho millones de bolívares (Bs.338. 000.000.00), suma

esta sobre la cual dicha decis ión ordenó practicar expe rticia

compleme ntaria de l fallo, a los fines de determinar la indexación o

corrección monetaria.

De lo que se desprende que e l juez de la prime ra instancia acordó y

ordenó la indexación judicial de l monto de los honorarios conde nados a

pagar a los int imantes , lo cual fue ratificado por e l juez de Alzada, quie n

confirmó la procede ncia de la indexación judicial de los honorarios

int imados.

P or lo cual, mal pue de verificarse en este cas o, alguna reforma en

perj uicio del ape lante y a fav o r de l no apelante , que desmejore la sit uación

del im pugnante de l fallo de prime ra inst ancia, dado que no concedió nada

distinto o fue ra de lo que fue acordado por e l juzgado de cog nición y que

fue objet o de l recurso ordinario de ape lación.


En consecuencia la presente denuncia res ulta improcedente. Así se

establece.

-III-

Con fundame nto en e l ordinal 1° de l artículo 313 del Códig o de

Proce dimie nto C ivil, se denuncia la infracción por parte de la recurrida de

los a rtículos 12 y 243 ordinal 5° e júsdem, por incurrir en e l vicio de

incong rue ncia negativa.

Expresa el formalizante :

“...se consignó por ante e l Juzgado de Prime ra I nstancia un


cúmulo de recibos donde consta fe hacientemente y de manera
cons olidada que mi Pode rdante le pagó a los Abogad os
aforantes la cant idad de NOVENTA Y OCHO MILLONES DE
BOLIVARES (Bs. 98.000.000,00) , por concept o de Honorarios
Profesionales, a la cual la Abogada aforante se limit ó alegar su
extemporane idad, pe ro no le negó ni lo rechaz ó, al contrario
hubo una postura de aceptación expresa al respe cto de estos
recibos, lo que s in duda indica que e lla e stá conscie nte de que
recibió tal pag o.

Con respect o a la extemporaneidad de las mencionadas


prue bas expuse a la Alzada la te oría procesal denominada “la
dinámica probat oria” , cons istente en un sistema de reg las de
la carga de la prue ba “dinámico” , es decir, que en la excepción
y con respect o a las circunstancias de cada caso, pudie ra el
juzgador, ante la escasa o nula prue ba, zafarse de las reglas
generales de carga prob at oria y fallar conforme a just icia.

“…Omissis…”

…se le solicitó al Tribunal Superior, que s e valorara y apre cia ra


los recibos de pago donde consta fehacientemente que los
Abogados intimantes ya han re cibido por conce pto de
honorarios profes ionales la ca ntidad de NOVENTA Y O CHO
MILLONES DE BOLIVARES (Bs. 98.000.000, 00) , aunada la
postura procesal de los demandantes de aceptar expresame nte
el pag o re alizado; más aún, C iudadanos Magistrados, si e l
demandado puede alegar e l pago en la e tapa de cumplimie nto
voluntario, más aún puede alegarlo en cualquier oportunidad
procesal y s i vemos , tant o la recurrida como esta Sala al
moment o de resolver el Re curso de Hecho, han señalado que el
procedimient o de cobro de honorarios profesionales se
encue ntra en la fase de e jecución, con más raz ón debe
valorarse y tomarse e n cuenta este pago.

“…Omissis…”

Ciudadanos Magistrados, esta incong rue ncia comet ida por el


Tribunal de Alz ada, es dete rminante e influyente en e l
disposit ivo de la sente ncia, más aún e n la ejecución de la
misma, dado a que , firme como se e ncuentra la decisión del
Juzgado Aquo de fecha 12 de sept iembre de 2003, que le
ordenó a mi Re prese ntada a pagar la cantidad de CIENTO
CINCO MILLONES DE BOLIVARES (Bs. 105.000.000, 00) a los
abogados int imantes y al aplicar la teoría dinámica probatoria,
se valora los recibos de pagos por la cantidad de NOVENT A Y
OCHO MILLONES DE BOLIV ARES (Bs. 98.000.000, 00) , sólo le
quedaría a mi Pode rdante pagar la cantidad de SIETE
MILLONES DE BOLIVARES (Bs. 7.000.000, 00) , (…), que e n
derecho e l corresponde a los Abogados int imantes , ya que a
todo eve nto, de conformidad con e l artículo 1. 333 de l Códig o
Civil, se produjo de pleno de recho la compensación de la
deuda, como efect ivamente ocurrió….”. -

La Sala para decidir observa:


El recurrente delata el vicio de incongruencia negativa bajo el argumento de que el

tribunal de alzada no se pronunció sobre su petición realizada en su escrito de informes,

de que en base a la “dinámica probatoria” se pronunciara sobre el valor probatorio del

cúmulo de recibos consignados que arrojan la sumatoria de bolívares noventa y ocho

millones (Bs.98.000.000,00), por concepto de pago de Honorarios Profesionales, hoy

noventa y ocho mil bolívares fuertes; recibos estos cuya extemporaneidad fue alegada por

la parte intimante.

El vicio de incongruencia tiene lugar, tal como de manera reiterada lo ha venido

sosteniendo la doctrina de esta Sala, cuando el sentenciador no resuelve sobre lo

alegado, y sobre todo lo alegado por las partes, y el mismo puede presentarse bajo

las modalidades de incongruencia positiva, cuando el Juez extiende la decisión más

allá de los límites del problema debatido, o incongruencia negativa, cuando el Juez

omite el debido pronunciamiento sobre alguno de los términos del problem a judicial.

Ahora bien, sobre el vicio de incongruencia negativa por la omisión de

pronunciamiento sobre alegatos contenidos en los informes, la Sala entre otras, en

sentencia Nº RC-409 de fecha 19 de junio de 2006, expediente Nº 05-683, señaló lo

siguiente:

“...De la delación supra t ranscrit a se evidencia que el


formalizante endilga a la re currida el vicio de incongruencia
negativa, sobr e la base de unas sup uestas om ision es d e
pronunciamiento s atinen tes a la solic itu d y al alegato que él
mismo expuso ante el juzgador con c ompetenc ia funcional
jerárquica vertical, en la oportunidad en que presentó el
escrito de informes , re feridos a la reposición de la causa a l
estado de nueva admisión de la demanda ante la aducida
“...falta de cualidad...” (sic) de su patrocinada, la ciudada na
The lma Altagracia D urán, para re pres entar, obligar y , en
consecuencia, convenir, como en e fecto reconoce que ocurrió,
en nombre de la accionada .
Ahora bie n, en idént ica re lación con la de nuncia y e l
vicio planteados , la Sala e n sente ncia N° 336, de fecha 27 de
abril de 2004, Ex p. N° 2003 -000636, e n e l caso de Raúl Albert o
Mora Vale ra contra Tecnoagrícola Los Pinos, Tecpica, C.A., (...)
estableció:
“...aduce el formalizante que el juzgador de segundo grado incurrió en
el vicio de incongruencia negativa al dejar de pronunciarse sobre su
solicitud de reposición de la causa, alegada en informes.
Respecto a la falta de pronunciamiento del sentenciador sobre el
pedimento de reposición alegado en informes y el vicio que ello
configura, esta Sala señaló en sentencia N°. 343, de fecha 30 de julio de
2002, Exp. 2001-0281, en el caso de Venezolana de Inversiones y de
Proyectos, (VEINPRO, C.A.), contra Asociación Civil Pro-Vivienda Dr.
Jorge Darío Patiño Gil, (...) lo siguiente:
“...En relación con el pronunciamiento de los jueces sobre el alegato de
reposición esgrimido por las partes en el escrito de informes, esta Sala
en fallo de fecha 23 de noviembre de 2001, caso Pastor Sánchez
Rodríguez, contra la (sic) Seguros Mercantil S.A., abandonó el criterio
sostenido en la sentencia de fecha 14 de febrero de 1990, caso María
López de Silva de Da Luz contra Joao Christinho Da Luz; Exp. Nº 89-249,
y se pronunció en los siguientes términos:
‘Mientras que el Código de Procedimiento Civil de 1916 se refería a la
reposición preterida, nuestro actual Código la recoge dentro de la
causal de quebrantamiento de formas procesales en violación del
derecho de defensa. De esta manera, la reposición preterida conforma
un motivo propio de casación, denunciable de conformidad con el
ordinal 1º del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, al señalar
que ‘Se declarará con lugar el recurso de casación: 1º Cuando en el
proceso se hayan quebrantado u omitido formas sustanciales de los
actos que menoscaben el derecho de defensa’.
Por tanto, mediante una denuncia de reposición preterida el
recurrente obtendrá una solución expedita sobre la irregularidad
ocurrida respecto al orden del proceso, porque el
pronunciamiento equivale a una solución directa del problema, es decir,
la declaratoria de procedencia de la denuncia conduce a la nulidad del
acto o actos afectados por la irregularidad y a la consecuente
reposición de la causa al estado en que se haga renovar el acto o
actos nulos, como se desprende del artículo 208 del Código de
Procedimiento Civil. No sucede lo mismo cuando se denuncia que la
reposición fue alegada en los informes, y tal alegato no fue resuelto
por la recurrida (incongruencia negativa), porque la solución no es
otra que ordenar al Juez Superior que se pronuncie sobre el alegato
omitido, al margen de que sea o no procedente la reposición, con lo
cual muchas veces se estaría declarando la nulidad del fallo y
reponiendo la causa para que un nuevo Juez se pronuncie sobre la
solicitud de reposición no resuelta, sin reparar en su eventual
inutilidad por la improcedencia de la reposición preterida, en
violación del mandato constitucional contenido en el artículo 257,
que establece:
‘...El proceso constituye un instrumento fundamental para la realización
de la justicia. Las leyes procesales establecerán la simplificación,
uniformidad y eficacia de los trámites y adoptarán un procedimiento
breve, oral y público. No se sacrificará la justicia por la omisión de
formalidades no esenciales...’
Por estas razones, esta Sala abandona el criterio sostenido en la
sentencia de fecha 14 de febrero de 1990, caso María López de Silva
de Da Luz contra Joao Christinho Da Luz; Exp. Nº 89-249, mediante el
cual la Sala estableció que es obligatorio para el Juez pronunciarse
sobre las peticiones, alegatos o defensas que pudieran tener
influencia determinante en la suerte del proceso, como la confesión
ficta, reposición de la causa u otras similares bajo pena de incurrir en
el vicio de incongruencia negativa, y todos aquellos que se opongan a
lo establecido en la presente decisión . En consecuencia, deja
sentado que aun cuando sea solicitada la reposición de la causa en el
escrito de informes, si el juez no se pronuncia sobre ello, la parte
interesada debe formular la respectiva denuncia por reposición
no decretada, y no mediante el alegato de incongruencia negativa del
fallo....’. (Subrayado de la Sala).
De conformidad con el criterio arriba transcrito, si el Juez omite
pronunciarse acerca de una solicitud de reposición alegada en
informes, la parte interesada debe denunciarlo en casación a través de
una denuncia de reposición no decretada y no mediante un alegato de
incongruencia negativa...”. (Subrayado de la Sala).

De conformidad con la jurisprudencia transcrita, cuando se plantee una


solicitud de reposición de la causa aún en informes y el juez silencie tal
pedimento, ello configura el vicio de reposición preterida y como tal debe
denunciarse. Ahora bien, contrario a lo señalado, el formalizante basa su
argumento amparado en una denuncia de incongruencia negativa
incumpliendo de esta forma, lo establecido por esta Sala, razón suficiente
para desechar dicho aspecto de la denuncia...” (Cursivas del texto).

En e l sub iud ice, e l formalizante cont rario a lo dispuesto e n el


prece dente jurisprude ncial supra transcrito, ante la s upuesta
omis ión de pronunciamie nto de l ad quem sobre la solicitud de
reposición de la causa contenida e n el escrit o de informes,
delata, se repite, el v icio de incong rue ncia negat iva, s iendo lo
correct o a los fines de cumplir con la t écnica ade cuada pa ra
plantear t al que brantamient o, denunciar el vicio de re pos ición
prete rida o no decretada. (Subrayado y negrillas de la Sala)

Ha quedado evidenciado de la jurisprudencia antes transcrita, que el vicio de

incongruencia negativa por omisión de pronunciamiento en torno a los alegatos

articulados en el escrito de informes ante el juez de alzada, solo se configura cuando este

no se pronuncie sobre las peticiones, alegatos o defensas que pudieran tener influencia

determinante en la suerte del proceso, como la confesión ficta u otras similares, mas no si

se solicitare la reposición de la causa, puesto que esta denuncia debe ser planteada por

defecto de actividad como vicio de reposición no decretada.

En e l cas o sub examine, obse rva la Sala que el alegat o esgrimido com o

silenciado en los informes ante la Alzada, esta re ferido a la

extemporane idad de las prue bas bajo la teoría procesal denominada “la

dinámica probatoria” , alegato que no se corresponde con e l de confesión

ficta citado e n la doct rina de esta Sala antes transcrita, ni constituye un


alegato que pudie ran tene r influe ncia determinante en la suerte de l

proceso.

Por lo cual ante la inadecuada fundame nt ación e n la que ha planteado

el formalizante su denuncia, se decla ra la improcede ncia de la misma. Así

se establece.

RECURSO POR INFRACCIÓN DE LEY

-ÚNICA-

El forma lizante por vía d e argumentac ión sostiene:

“1. Con fundame nto en e l ordinal 2° del art ículo 313, en


concordancia con e l art ículo 320 del Código de P roc edimie nto
Civil, de nuncio infracción por falsa aplicación cometida por la
Juez Supe rior al incurrir en caso de Suposición Falsa, a l
atribuirle a la de cis ión de fecha 21 de julio de 2004 del
Juzgado Superior Cuart o en lo C ivil, Mercant il, Tráns ito,
protección de l Niño y de l Adolescent e y Bancario de la
Circunscripción Judicial de l Estado Táchira, menciones n o
conte nidas en la refe rida decisión”.

“… Ciudadanos Magist rados, tal como lo hemos ve nido


sosteniendo, en el Juzgado Supe rior se alegó la violación de la
cosa juzgada que adquirió la sentencia de l Tribunal de P rime ra
Instancia de fecha 12 de septiembre de 2003, y se le solicit ó
que se respetara la firmeza de esta decisión y por e nde que
revocara la sentencia apelada de fecha 10 de abril de 2007.
Sin embargo, la Superioridad irrespetó la cosa juzgada…
“…Omissis…”
Obsérvese Ciudadanos Magistrados , que la sentencia de fecha
21 de julio de 2004, me diante la cual la Supe rioridad incurrió
en falso supuesto at ribuyé ndole menciones y efe ctos que no
las tienes (s ic), la misma se produce por la ape lación ejercida
cont ra el auto de fecha 24 de sept iembre de 2003, que niega
la ape rtura de la incide ncia probatoria –nótese que no se
apela de la de cis ión de fecha 12 de se pt iembre de 2003 - y la
sentencia superior revoca e l auto de fecha 24 de sept iembre
de 2003 y no la sentencia de fecha 12 de septiembre de 2003,
tal como lo aseveró falsamente la recurr ida.

Esta decisión falsa de l Tribunal Superior, es determinante e n


el disposit ivo de la sentencia, por cuanto irrespet a la cosa
juzgada, v iola lo dis puesto e n el ordinal 7° de l art ículo 49 de
la Constitución y orde na pagar a mi Representada la cantidad
de TRES CIENTOS TREINTA Y O CHO MILLONES DE BOLIV ARES
(Bs.338.000.000, 00) , cuando por efecto de la sentencia
definitivame nt e firme de fe cha 12 de septiembre de 2003,
sólo le corresponde pagar la cantidad de CIENTO CINCO
MILLONES DE BOLIVARES (Bs.105.000.000, 00) , por concept o
de honorarios profesionales…”. (Negrillas de l texto)

La Sala para d ecid ir observa:

De la de nuncia antes citada, se observa que el formalizante imputa a

la recurrida la infracción por falsa aplicación cometida por el juez de


alzada , al incurrir en suposición falsa, por atribuirle a la de cis ión de fecha

21 de julio de 2004 menciones que no con tiene.

La falsa aplicación consiste e n la relación errónea e ntre la ley y e l

hecho que desnaturaliza e l verdadero sentido de la norma, o el

desconocimient o de su significado, lo cual ocurre cuando se aplica la

norma a un hecho no regulado por la m isma, o cuando su aplicación se

realiza de tal mane ra que se llega a consecuencias jurídicas difere ntes o

cont rarias a las buscadas por la ley. Lo anterior supone , ne cesariame nte,

que el sente nciador e n su decisión hay a dejado estable cidos los hechos

que dete rminaron la aplicación de la norma en cuestión,

independienteme nte de que esos hechos se ubique n en el supuesto

previst o en la norma, pues la infracción consiste en la incongruencia ent re

los hechos establecidos como cie rtos y la norma que se aplica en el asunt o

debat ido. (Véase al efe cto fallo de esta Sala Nº RC -00459 de fecha 9 de

diciem bre de 2002, expe die nte Nº 2000 -479).

Se evide ncia en e l presente cas o que el formalizante pretende baj o

la misma fundame ntación, delatar la infracción de falsa aplicac ión

conj untame nte con e l v icio de suposición falsa, lo cual es improce dente de

conformidad con lo estatuido en el artículo 317 del C ódigo de

Proce dimie nto, mediante el cual las denuncias de casación de ben hacerse

por separado y de forma indepe ndiente. De i gual forma la presente

dela ción es improcede nte, por cuanto se señala que el juez de la re currida
le atribuyó a la decisión de l 21 de julio de 2004, menciones que no

cont iene , al señalar que “…Con lo decid ido en dicha oportunidad por este

Juzgado Superior, aunque no lo diga e xpresamente dicho f allo , quedó

revocado el auto del 12 de septiembre de 2.003…” . (Destacado de la

formalización).

En este orden de ideas el falso s upuest o o suposición falsa, t iene

como premisa el establecimient o por part e del Juez , de un hecho pos itivo y

concret o sin res paldo probatorio en e l expedie nte. - Esta es la doctrina

tradicional de la Sala mante nida hasta el prese nte, bie n sea por at ribuir a

un a cta o docume nto de l expe diente menciones que no contie ne, o por

habe r dado por de mos trado un hecho con pruebas que no aparecen de

autos; o cuya inexactit ud resulta de act as o instrument os de l expediente

mismo. De tal manera pues , que la figura de suposición falsa, tie ne que

refe rirse obligat oriame nte a un hecho positivo y concret o, de lo cont rario

no estamos en presencia de l falso supues to o suposición falsa.

Para la formalización de la denuncia de l vicio de s uposición falsa, la

Sala , en fe cha 20 -1-99, Exp. Nº 97-177, Sentencia Nº 13, ha elaborado la

siguie nte doct rina:

“...esta Sala de Ca sación C ivil, establece los s iguie ntes


requisit os: a) por cuanto la falsa s uposición constit uye un
vicio de juzgamient o configurativ o de un error facti in
iudicando de hecho propiamente dicho, se pre cisa e ncuadrar
la denuncia en el ordinal 2º del artículo 313 del Códig o de
Proce dimie nto Civ il, en relación con e l artículo 320 ejú sdem ;
b) por cuant o la suposición falsa consiste en dar por
demostrado un hecho posit ivo, part icular y concreto sin el
apropiado respaldo probat orio, debe indicarse e l mimo con el
contexto de la denuncia; c) por cuant o existen t res sub -
hipótesis de suposición falsa contempladas en el artículo 320
ejúsdem, especificar de cuál de dichas s ub -hipótes is se trata;
d) e l señalamie nto de l acta o instrumento cuya lectura
patentice la suposición falsa, salvo que se trate de la sub -
hipótesis de prueba inexistente ; e ) la denuncia, como
infringidos , por falsa o falta de aplicación, de los prece ptos o
normas jurídicas que en la recurrida se u t i l i z a r o n o s e
d e j a r o n d e u t i l i z a r , respectivame nte, como resultado de l
hecho part icular, pos itiv o y concreto, falsamente supuesto;
normas jurídicas que puede n ser tanto de dere cho sustant ivo
como de dere cho adjetiv o; f) en indis oluble conex ión con e l
requisit o expuesto en e l lite ral anterior, está la exigencia d e
que se ex plique las razones que demuestren que la suposición
falsa comet ida fue dete rminante de l dis posit ivo de la
sentencia....”

Ahora bien, e l primer caso de s upos ición falsa al cual hace refe rencia

el formalizante , se patent iza cuando el juez establ ece un hecho fals o desde

el punt o de vista de la ve rdad procesal al at ribuir a un instrume nto o acta

probat oria una mención que la prueba no contie ne.

La regla habla de “instrument o o actas del expe die nte” pe ro s u

ubicación dent ro de las excepciones a la p rohibición de extende r el

examen de la casación al estable cimie nto o apre ciación de los hechos,

indica que se trata de una me nción at ribuida a una prue ba.


En e l presente cas o el instrument o o acta al que se re fiere e l

formalizante no esta constit uido por u n medio de prueba, sino que se

refiere a una sentencia dictada e n este juicio, lo cual es suficiente pa ra

determ inar la improcede ncia de la presente delación, as í como la

declarat oria sin lugar de l prese nte recurso extraordinario de casación. Así

se decide.

DECISIÓN

Por las precedentes consideraciones, este Tribunal Supremo de Justicia de la

República Bolivariana de Venezuela, en Sala de Casación Civil, administrando Justicia en

nombre de la República por autoridad de la Ley, declara SIN LUGAR el recurso de casación

anunciado y formalizado por la parte demandada, contra la sentencia dictada el 14 de

agosto de 2007, por el Juzgado Superior Cuarto en lo Civil, Mercantil, Tránsito, de

Protección del Niño y del Adolescente, Agrario y Bancario de la Circunscripción Judicial del

estado Táchira.
Se condena en costas del recurso de casación a la parte demandada

recurrente, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 320 del Código

de Procedimiento Civil.

Publíquese, regístrese y remítase el expediente al tribunal de la causa, Juzgado Segundo de

Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado

Táchira. Particípese esta remisión al Juzgado Superior de origen de conformidad con lo

establecido en el artículo 326 del Código de Procedimiento Civil.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de Casación Civil del Tribunal

Supremo de Justicia, en Caracas, a los veintitrés (23) días del mes de enero de dos mil nueve.

Años: 198º de la Independencia y 149º de la Federación.

Preside nta de la Sala,

_______________________ __

YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepreside nta,

______________________
ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado-P one nte,

_______________________ ____

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Magistrado,

___________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ


Magistrado,

_______________________

ANTONIO RAMÍREZ JIM ÉNEZ

Secretario,

_______________________ _
ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. AA20-C-2008-000195.

Nota: Publicada en s u fe cha a las ( )

Secretario,
SALA DE CASACIÓN CIVIL

Exp. 2007 -000856

Po nencia del Mag is trado: C ARLOS OBERTO VÉLEZ


En la acción reiv indicatoria e indemnización por daños y pe rjuicios

incoado ante e l Juzgado Te rce ro de Prime ra Insta ncia en lo C ivil, Me rcant il,

del Tráns ito y Agrario de la Circunscripción Judicial del estado Trujillo, por

la socie dad de comercio que se distingue con la denominación mercant il

RESIDENCIAS CO LS CONSTRUCCIONES, S .R.L., representada judicialmente

por el ab ogado e n e l eje rcicio de su profesión Rafae l Maldonado, cont ra

los ciudadanos GIUSEPPE RO IATT I PECO RARO , ABILIO ESTEBÁNEZ y OLG A

FAUSTINA P ÉREZ; el prime ro, patrocinado por los profes ionales del

derecho, Luís Guillermo Fe rnández , el seg undo por María Esteb ánez y Zenic

Rangel y la últ ima por, Alejandrina Rivas y Ana C. Rivas; el Juzgado

Supe rior Accidental en lo Civil, Me rcant il, de l Tráns ito y “Menores” de la

misma Circunscripción Judicial, conociendo en competencia funciona l

jerárquica vert ical, dict ó sent encia e l 3 de agost o de 2007, mediante la

cual de claró sin lugar el re curso procesal de ape lación inte rpuesto por la

demandante y confirmó la sentencia ape lada. En consecuencia, rat ificó la

declarat oria de sin lugar la demanda, condenando a la accionante a l pago

de las costas procesales.


Contr a el pr ecitado fa llo, la dema nda nt e anu nció r ecur so de casación, el
cual fu e a dmit ido y f or ma liza do. Hub o impu gnación.
Conclu ida la sustanciación, la Sala pasa a dictar su máxima decisión
procesal bajo la ponencia del Magistrado que con tal cará cter la suscribe , lo
cual s e hace pr evias las sigu ient es cons ider aciones:

RECURSO POR IN FR ACCIÓN DE LEY

De conf or mida d con lo dispu est o en el or dina l 2°) del ar tícu lo 313
del C ódigo de Pr ocedimient o C ivil, denu ncia el f or ma lizant e la infr acción de los
ar tículos 1.979 del Código C ivil por falsa aplicación, y de los ar tículos 548 y
1.977 eiusdem.

Ar gu menta el f or malizant e, qu e la s ent encia impu gna da det er minó la


exist encia de la pr escr ipción decena l cont eni da en el ar tíc u lo 1.979 del C ódigo
Civil aplica ndo falsa ment e dicha nor ma, pu es no estaban dados los supu est os
cont emp lados en ella. Que de esta for ma, declar ó la pr escr ip ción ext int iva de la
acción r eivindicator ia int entada.

Cont inúa ar gu menta ndo el r ecur r ent e, s eñala n do qu e la par te dema nda da
está const itu ida por una s er ie de p os eedor es ilegít imos de u na por ción de t er r eno
y qu e ningu no de ellos pr es ent ó u n títu lo de pr op ieda d sobr e el inmu eble, par a
qu e pu dier a aplicar s e el supu est o de hecho cont enido en pr ecitado ar t ícu lo 1.979
del C ódigo Civil y qu e p or lo tant o, no hab ía pr es cr ipción extint iva.

D e esta for ma s ost iene el r ecur r ent e qu e “…Siendo la cualidad de los


codem andados la de poseedores ilegítimos de una porción de terreno propied ad
de mi mandante, no veo co mo una situación de derecho –contrato de
compra venta - qu e aprovechó sólo a Corpoandes, o a Comdival a posteriori,
pueda ser alegada por aqu ellos a su favor, y peor aún, entendida por el Juzgador
A Quem como apli cable al caso de marras, tal como si la menciona da falsa
usucapión decenal oper ara a favor de los codemandados por estar en cabeza de
ellos, cuando en ningún momento, alguno cu alquiera de éllos, hubiere pres entado
u opuesto título debidamente r egistrado …”

En ef ect o, s eñala el f or malizant e lo s igu ient e:

“…Se denu ncia con bas e en el or dina l 2° del ar tículo 313 del
CPC, por hab er incur r ido el AQ u em en la aplicación falsa de u na
nor ma jur ídica (ar tícu lo 1.979 del C ódigo C ivil), la violación de
los ar tícu los 548 y 1.977 del C ódigo Civil, fu nda menta ndo tal
delación en los s igu ient es t ér minos :

En el f olio 8 de su s ent encia, en sus conclus iones del Pr imer


Punt o Pr evio del acápit e int itu la do „I I Mot ivaciones par a Decidir ‟
el Ju zgador A Qu em declar a que en el caso de aut os „… ha
op er a do la pr es cr ip ción ext int iva (de la acción de r eivindicación),
en cons ecu encia de lo cua l ex ist e cadu cidad de los der echos en
cuant o a su eficacia pr ocesal, por hab er deja do – la empr esa
mer ca nt il „R es idencia Cols Constr ucciones S.R.L.‟ transcur r ir
más de diez (10 ) años s in ejer cer los de r echos de la acción de
r eivindicación, pu es ha tr anscur r ido dicho la pso s in qu e s e
hub ies e int enta do dema nda algu na contr a los hoy dema nda dos o
contr a cuales qu ier a otr as per sonas natur ales y/ o jur ídicas, lo cua l
no s e ver if icó de ma ner a algu na…‟

Más allá de la evident e confus ión en t ér mino s qu e s e despr ende


de la afir mación a nt er ior ( int er ca lar caducidad con pr es cr ipción),
lo qu e int er esa destacar aquí es qu e est e Juzgador A Qu em llega a
esta conclus ión en r azón qu e, s egú n dice en s u sent encia
„…compar te p l ena ment e en t odas y ca da una de sus par tes las
cons ider aciones del Juzga do de la causa, no s ólo p or ajustar se a
der echo, sino p or qu e las cons ider aciones tr anscr itas constitu yen
una ver da d indiscut ib le, no sujeta a duda alguna…‟

T ales cons ider aciones del Ju zga dor A qu o, asu midas por plenitu d
por el A qu em, s on las sigu ient es:

Ahor a bien, cons ider a est e Ju zgador , qu e enco nt rándos e


reg ulado en el artículo 1.979 del Có digo C ivil los
s upues tos de pres cripció n adquis it iv a y ext int iv a , r esu lta
necesar io det er minar si en el pr es ent e asu nt o s e da n los
pr esupu est os ex igidos en dicho ar tícu lo para la pro cedencia
de la pres cripció n ext int iv a aleg ada por la parte
demandada, y en tal s ent ido obs er va : Qu e s e r equ ier e qu e
qu ien a dqu ier a el inmu eb le o u n der echo r eal lo ha ga de
bu ena f e, element o est e qu e no está en du da, toda vez qu e la
bu ena f e s e pr esu me y la ma la hay qu e pr obar la; qu e ta l
adqu is ición s e ha ya r ealiza do p or un títu lo debida ment e
r egistr ado, lo qu e s e obs er va qu e ocur r ió en el cas o de aut os
media nt e la adqu isición qu e p or docu ment o r egistr ado
hicier a n del inmu eb le ob jet o de lit igio la Cor por ación de
Los Andes y p ost er ior ment e COMD I VAL; t ítulo est e cu ya
nu lida d no ha sido alega da ni declar ada, ni mucho menos la
exist encia de def ect o de f or ma algu na en el mis mo , y p or
últ imo s e ex ige qu e ha ya tr anscur r ido un lapso de diez años
a contar de la f echa de r egistr o del t ítu lo ; lapso est e qu e si
toma mos en cu enta la últ ima de las f echas en qu e s e
pr ot ocolizó el ú lt imo docu ment o de los nomb r ados s e
cu mp lió el 21 de novi embr e de 1.979.
Cons ider a est e J uzga dor , qu e en el pr es ent e asunt o la par te
actor a tenía la car ga a los f ines de sa lvaguar dar su der echo
sobr e la por ción de inmu eb le cu ya r eivindica ción pr et ende ,
de int entar la acción r eivindicator ia en el lapso de diez (1 0 )
años contados a par tir del r egistr o del ú lt imo título de
adqu is ición del inmu eb le contr a el cual s e pr et end e
pr es cr ib ir , dado qu e en el pr es ent e asu nt o ex istía títu lo
deb ida ment e r egistr ado, r azón p or la cual conclu ye est e
Juzgador qu e en el pr es ent e as unt o la iner cia de la
dema nda nt e a los f ines de int entar la pr es ent e dema nda en el
tiemp o r equ er ido p or la ley y p or el tr anscur s o del t iemp o,
le ha hecho p er der su der echo a int entar la acción
r eivindicat or ia t endient e a hacer va ler un sup u est o der echo
de pr op ieda d, r azón p or la cual ha op er ado y r esu lta
pr ocedent e la prescripció n ext int iv a o liberatoria opu esta
por el codema ndado de aut os G ius epp e Roiatt i P ecor ar o. ASÍ
SE DECLAR A”. (Resa ltado del f or malizant e) .

Siendo qu e estas cons ider aciones del Aqu o s on asu midas


plena ment e p or el A qu em en su s ent encia, expla nemos cómo
incur r e est e Ju zgador en la aplicación falsa de la nor ma jur ídica
pr eceptua da en el ar tícu lo 1979 del C ódigo Civil, y como al
incur r ir en tal aplicación fa lsa, viola fla gr ant ement e el a r tícu lo
548 del mis mo t ext o sustant ivo.
Pr imer o: la adqu is ición qu e hizo Cor p or andes en 1966, y su
post er ior ces ión a Comdiva l en 1969, del inmu eb le denomina do
„Fundo E l R osar io‟ de ma nos de los esp os os Sánchez Font iver os
(Manu el Sánchez Castaño y Mar ía Lu isa Fontiver os de Sánchez
Castaño) N o const itu yó en asp ect o algu no u na pr escr ip ción
adqu is itiva en los t ér minos pr evist os en el artícu lo 1979 del
Código Civil, ya qu e no s e tr ataba de la tr ansmutación de u na
pos es ión legít ima en pr op ieda d p or el tr anscu r so del t iemp o y en
vir tud de u n t ítu lo deb ida ment e r egistr ado, sino qu e s e tr ató de
una pr op ieda d inmobiliar ia deb ida ment e t itulada qu e s e le vendía
a una per s ona jur ídica (C or poa ndes) a tr avés de u n s imp le
contr ato de compr aventa inmob iliar ia, de ma ner a qu e r esu lta fals o
aplicar la nor ma jur ídica del 1.979 C.C., que tr ata de la usucapión
decena l, est o es, de u na s ituación de hecho como lo es la
pos es ión, a un negocio jur ídico cu yo s op or t e lo const itu ye u na
tr ans mis ión de der echos de pr op ieda d s obr e u n inmu eb le
deb ida ment e pr ot ocoliza do en f or ma pr evia, es decir , a una
situación de der echo como lo es la pr op ieda d.
Segu ndo: S i la compr aventa de u n der echo de pr opieda d como el
descr it o ut supr a no const itu ye u na usucapión decena l, mal pu ede
deducir s e de aqu el co ntr ato de venta la ext inción de la acción
r eivindicat or ia qu e asist e a mi patr ocina do fr ent e a pos eedor es
ilegít imos de u na por ción de u n t er r eno de su ex clus iva
pr op ieda d. Cor poa ndes pr imer o, o Condiva l despu és, legít imos
pr op ietar ios del Fundo E l R osar io , nu nca per tur bar on, o siquier a
amena zar on con p er tur bar , vía pos es ión, los legít imos der echos
de pr op ieda d de mi ma nda nt e s obr e el linder o Oest e del Fundo
San Ant onio, colinda nt e con el linder o Est e de a qu éllos dos. D e
ma ner a qu e mi ma nda nt e nu nca tuvo la neces ida d de accionar vía
r eivindicación en contr a de Cor p oa ndes o Comdiva l; es más, ni
siqu ier a tuvo qu e accionar vía des linde de pr op ieda des cont iguas,
vist o qu e ni Cor p oandes ni Condiva l ja más pr es entar on r ecla mo
algu no sobr e la det er minación del linder o ex istent e entr e ellos.
T er cer o: La usucapión decenal, como expr es ión de u na moda lidad
de pr es cr ip ción adqu is it iva, puede s er accionada por el p os eedor
por vía pr incipa l media nt e el ju icio declar ativo de pr es cr ipción, o
por vía de la r econvención u na vez incoa da la acción
r eivindicat or ia en contr a del p os eedor . E n a mbos ca os s e r equ ier e
la pr es encia de u n p os eedor , legít imo p or lo demás, y no la
pr es encia de u n pr op ietar io, como falsa ment e lo deduce el
Juzgador A qu em a l aplicar le el disp os it ivo del 1979 del C ódigo
Civil a la compr a r ealiza da por Cor poa ndes, cedida lu ego a
Comdiva l, del Fu ndo E l R osar io a los esp os o s Sánchez
Font iver os, fu ndo ést e colinda nt e, p or su linder o Est e, con el
linder o O est e del t er r eno pr op ieda d de mi patr ocina do.
C uarto: S iendo la cualidad de los codema ndados la de
poseedo res ilegí t imos de una po rció n de terreno propiedad de
mi ma ndant e, no veo co mo una s it uació n de derecho –co ntrato
de co mprav ent a- que apro vechó só lo a Corpo andes, o a
Co mdiv al a pos teriori, pueda ser aleg ada por aquellos a s u
favor, y peo r aún, entendida po r el J uzg ador A Q uem co mo
aplicable al caso de marras, t al co mo s i la mencio nada fals a
us ucapió n decenal o perara a favor de los code mandados po r
est ar en cabeza de ellos, cuando en ni ng ún mo mento, alg uno
cualquiera de ellos, hubiere pres ent ado u opuesto tí t ulo
debida ment e regis trado. El tít ulo al que se refiere el
dispos it ivo del 1.979 del CC no se t rat a de un tí t ulo de
pro piedad debidament e reg ist rado co mo las operacio nes de
co mprav ent a y ces ió n, en cabeza de C orpo andes y Co mdiv al, a
las que alude el aquo y el ad que m en s us co ns ideracio nes que
s ust ent aro n la fals a aplicació n de la no rma j urí dica in
co ment o.
Quint o: E l ar tícu lo 548 del C ódigo C ivil pr eceptúa qu e „ El
pr op ietar io de u na cosa tiene el der echo de r e ivindicar la de
cualqu ier p os eedor o det entador , salvo las ex cep ciones
establecidas por las leyes ‟. Entr e esas excepciones destaca en
f or ma pr eemin ent e la pr escr ipción a dqu isit iva, bien s ea la
veint enal (ar tícu lo 1977 del CC) o la decena l (ar tículo 1979 CC) .
(O miss is )
D e la nota doctr ina l ant er ior , y de su concat enación con lo
dispu est o en los ar tícu los 1977 y 1979 del Código Civil, s e colige
qu e u na vez qu e el p os eedor t iene la cosa en su poder , el
pr op ietar io t endr á el der echo o acción de r eivindicar la p or
espacio de 2 0 o 10 años, dep endiend o de las car acter íst icas en
cómo s e ejer za la pos es ión en cu est ión, ob via ment e no s er á el de
pr op ieda d, tal como er r ónea ment e ent endi er on tant o el Ju ez A qu o
como el Ju ez a qu em.
D e f or ma tal qu e cua ndo el Ju ez A qu em s e nt encia qu e el
pr op ietar io Cor p oandes, en 1968 o el pr op iet ar io Comdiva l, en
1969 adqu ier en la pr opieda d del Fu ndo E l Rosar io, media nt e
contr ato de compr aventa deb ida ment e pr ot ocoliza do p or ant e el
Registr o Subalt er no de a qu él ent onces, y hace equ ivalent e estas
situaciones de der echo a la situación de hecho qu e encar na la
pos es ión, y de allí conclu ye qu e la acción r eivindicator ia de mi
client e pr escr ib e, sin p os eed or algu no qu e s e ubiqu e dentr o de la
pr op ieda d de su Fundo San Ant onio par a es e mo ment o, diez a ños
despu és, s ea en 1978 o en 1979, viola fla gr antement e los ar tícu los
548 y 1977 del Código C ivil, en los s igu ient es tér minos :
(O miss is )…” (R esaltado de la Sala).

Para decidir, la S ala obs erv a:


El Juez de la r ecur r ida aplicó la pr es cr ipción decena l cont enida en el
ar tículo 1.979 del Código C ivil, para cons ider ar extinguido el der echo a
r eivindicar por par te del dema nda nt e, el inmu eble ob jet o de lit igio.
Sucede, qu e el ar tícu lo 1.979 del C ódigo Civil, p lant ea u n caso esp ecíf ico
de pr es cr ip ción adquis itiv a decena l o usucap ión, y no s e tr ata de pr escr ipción
ext int iv a, ent endiendo el enf oqu e de pr es cr ip ción, de acu er do a los p ostu lados
del ar tícu lo 1.952 eius dem, como “…un medi o de adquirir un derecho o de
libertarse de una obli gación, por el
tiempo y bajo las demás condi ciones det ermi nadas por la Ley...”
En ef ect o, s eñala el ar tícu lo 1.979 del Código C ivil lo s igu ient e:
Ar t.1979 C.C.: “ Quien adquier e de bu ena f e u n inmu eb le o u n
der echo r eal s obr e u n inmu eb le, en vir tud de un t ítulo
deb ida ment e r egistr ado y qu e no s ea nu lo por def ect o de f or ma,
pr es cr ib e la pr op ieda d o el der echo r eal p or diez años, a contar de
la f echa del r egistr o del t ítulo. ”

De esta f or ma, el ar tícu lo 1.979 del C ódigo Civil, const it u ye u no de los


diver s os modos de adqu ir ir la pr opieda d. Est a nor ma pr esup one la pos es ión
legít ima, qu e la adqu is ición s e fu nde en u n título deb ida ment e r egistr ado, qu e no
s ea nu lo p or def ect o de f or ma, así como el tr anscur s o de diez a ños conta dos
des de la f echa del menciona do r egistr o.
La r ecur r ida tomó como bas e de cálcu lo de la denomina da pr es cr ip ción
extint iva, dos op er aciones r egistr ales : u n docu ment o de des linde y otr o de
compr aventa. En tales act os, no s e despr ende la pr es encia de ningu no de los
codema nda dos, G ius epp e Roiatti P ecor ar o, Abilio Est ebá ñez y O lga Faustina
Pér ez. Es decir , qu e el er r or de la r ecur r ida es dob le: estar ía aplica ndo u n laps o
de pr es cr ip ción ext int iva, sobr e la base de u na nor ma (ar t. 1979 C.C.) qu e dis eña
la pr es cr ipc ión decena l adquis it iva o usu capión decena l; y tal laps o de
pr es cr ipción extint iva, lo aplicar ía sobr e la base de docu ment os negociales de
ter cer os, donde los dema ndados qu e invocar on la pr escr ipción no f or mar on par te,
como pu ede ver s e de la pr op ia tr anscr ipción de la r ecur r ida.
En ef ect o, s eñaló la sent encia impu gn ada lo sigu ient e:
“…Analizadas como ha n s ido las pr u ebas apor tadas por las par tes,
cons ider a est e Ju zgador , qu e qu edó demostr ado que en fecha 17
de oct ubre de 1.968 por document o regis trado ante la O ficina
Subalt erna de Reg is tro Público de los Municipios V alera,
Mot at án y San R afael de Carv aj al del Est ado Truj illo, bajo el
N° 14, To mo 2°, Pro toco lo 1°, se es t ableciero n en fo rma
definit iv a los linderos del fundo “El Ros ario” ent re la
Corporació n de Los A ndes y los ciudadano s Pablo Miliani,
Manuel S ánchez C as t año y Marí a L uis a Fo nt iv eros de Sánchez
Cas t año, y p ost er ior ment e media nt e docu ment o pr ot ocoliza do en
la Of icina Subalt er na de R egistr o Púb lico de los Mu nicip ios
Va ler a, Motatán y San Rafael de Car vajal del Estado T r ujillo, en
f echa 21 de noviembr e de 1969, bajo el N° 6, Pr otocolo 3 °, la
Corporació n de Los A ndes cedió a COMDI VAL el fundo “E l
Rosario”; docu mentales estas en la cual s e establecía como
linder o definit ivo de dicho fu ndo p o r el EST E el r ío M otatán…”
(R esalta do de la Sala).

Resulta evident e, qu e la s ent encia imp ugna da aplicó el laps o de diez años
cont enido en el ar tícu lo 1.979 del Código C ivil, nor ma dest ina da a r egu lar la
usucapión decena l par a situaciones esp eci a les, como a qu ella donde consta la
pos es ión legít ima y un docu ment o r egistr ado de a dqu is ición de bu ena f e de u n
inmu eb le o de u n der echo r eal s obr e inmu eb le, como s i fu es e u n laps o decena l de
pr es cr ipción extint iva, sobr e la base de u nos docu ment os qu e en na da s e
r elacionan con los dema nda dos, de acu er do a la pr op ia r ecur r ida. Se aplicó
falsa ment e el ar tícu lo 1.979 del C ódigo C ivil a una situación fáct ica no
cont emp lada en la nor ma, declar ándos e pr escr ita la acción r eivindicator ia sobr e
la base de ar gu ment os er r óneos y qu e infr ing en la s eñala da disp os ición lega l. Así
s e decide.
En cuant o a la dela ción de los ar tícu los 548 y 1.977 del C ódigo
Civil, el f or ma liza nt e no expr esa los f u nda ment os ni motivos de la supu esta
infr acción de ley, es decir , no i ndica si fu er on infr ingidos por falsa aplicación,
falta de ap licación o er r ónea int er pr etación, ni ar gu ment os qu e p er mitan
ent end er lo, mot ivo p or el cual la Sala se ve imp edida de ana lizar el pu nt o. As í s e
decide.
La pr es ent e infr acción de ley, f alsa aplicación del ar tícu lo 1.979 del
Código Civil, tuvo inf lu encia det er mina nt e en la suer t e de la contr over s ia, pues
sir vió de bas e al Ju ez de Alzada par a declar ar la pr escr ip ción decena l ant es
s eñala da, y qu e s iendo u na cu est ión jur ídica de pr evio pr on u ncia mient o, deb e
constitu ir el centr o de enf oqu e e impu gnación del pr es ent e r ecur so de casación,
no obstant e otr as cons ider aciones de f ondo ef ectua das por la r ecur r ida y qu e
atienden a l f ondo o mér it o de la causa.
Por las r azones s eña ladas, la p r es ent e denu ncia s e declar a pr ocedent e. As í
s e decide.
II
Al a mpar o del or dinal 2º ) del ar tícu lo 313 del C ódigo de Pr ocedi mient o
Civil, en concor dancia con el ar tícu lo 320 ei usdem, denu ncia el f or ma liza nt e la
infr acción del ar tícu lo 12 ibídem, por cuant o la s ent encia impu gna da habr ía
establecido u n hecho fals o, al det er minar : “ … Que la porción de terr eno objeto de
litigio era un terreno abandonado por el agua corriente que ins ensiblem ente se
había retirado de una de las riberas sobre la otra, y que como consecuen cia de
ello la ribera descubierta p erten ece al propietario que resulte ten erla, y el dueño
de la otra ribera no puede recla mar el terren o perdido…”.
En ef ect o, s eñala el f or ma liza nt e lo s igu ient e:
“…Se denu ncia con bas e en el or din a l 2° del ar tículo 313
del CPC, en concor da ncia con el ar tícu lo 320 eiusdem, por
s er la parte disp os itiva del fa llo cons ecu encia de una
supos ición falsa por par te del Ju ez, la violación del ar tícu lo
12 del CPC, al dar por demostr ado un hecho con pr uebas qu e
no apar ecen en autos, fu nda menta ndo tal dela ción en los
sigu ient es t ér minos :
En los f olios 9 y 10 de su s ent encia, en los
pr olegó menos del t er cer punt o pr evio del acápit e int itu lado
„II M ot ivaciones par a Decidir ‟ el Juzga dor A qu em declar a,
fr ent e a l alegat o es gr imido p or los apoder a dos ju diciales del
codema nda do en aut os Ab ilio Est ebáñez, de r echazar , negar
y contr adecir la dema nda, en r azón qu e s egú n ellos es
contr ar ia a der echo p or cuant o „la pret ensión del demandado
es contraria a lo estable cido en el artículo 562 del Código
Civil…‟, lo s igu ient e:
„ Al r esp ect o el ar tícu lo 562 del C ódigo Civil Venezola no
s eñala t extualment e qu e „ E l t er r eno abandonado por el agua
cor r ient e qu e ins ens ib lement e s e r etir a de u na de las r ib er as
sobr e la otr a, per t enece al pr op ietar io de la r ib er a
descub ier ta. El du eño de la otr a r ib er a no pu ede r ecla mar el
ter r eno p er dido.‟
(O miss is )
La par te actor a r eivindica nt e aú n cuando pu do hab er
demostr ado y no lo hizo, el der echo de pr op ieda d s obr e los
(3) lot es de t er r eno a r eivindicar , no p odía legalment e
hacer lo, pu es s e lo pr ohib ía expr esa ment e la disp os ición
lega l ya seña lada y as í s e declar a expr esa men te.‟ F in de la
cita.
D e las afir maciones y conclusiones ant er ior es del Ju ez de
Alzada s e pu ede det er minar cuál fu e el he cho pos itivo,
concr et o y pr ecis o qu e estab leció el ju zgador sin el deb ido
r espaldo pr obator io: Qu e la por ción de t er r eno ob jet o de
lit igio er a un t er r eno abandona do p or el agua cor r ient e qu e
ins ensiblement e s e hab ía r et ir ado de u na de las r iber a sobr e
la otr a, y qu e como cons ecu encia de ello la r ib er a
descub ier ta p er t enece al pr op ietar io qu e r es ulte t ener la, y el
du eño de la otr a r iber a no pu ede r ecla mar el ter r eno p er dido.
D e conf or mida d con lo pr eceptua do en el ar tículo 12 del
CPC los ju eces, en sus decis iones, deb en at ener s e a lo
alega do y pr obado en aut os, sin p oder sacar element os de
convicción fu er a de ést os, ni suplir ex cep ciones o
ar gu ment os de hecho no alega dos ni pr oba dos. Lo alega do
por los apoder a dos ju dicia les del codema nda do R oiatt i, en
cuant o a qu e la por ción de t er r eno ob jet o de lit igio er a un
ter r eno abandona do por el agua cor r ient e qu e
ins ensiblement e s e hab ía r et ir ado de u na de las r iber as sobr e
la otr a, ¿En qué part e del j uicio pro baro n ese aleg ato?
¿Dó nde és t a lo prueba de es e aleg ato ¿C u ál fue el
res paldo pro bato rio que ut ilizó el j uez de alzada para
dej ar es t ablecido co mo cierto es e hecho? Ant es p or el
contr ar io, lo qu e estu vo suf icient ement e pr ob ado en autos
fu e just o lo opu est o a un abandono pr ogr es ivo
ina dver tido…(O miss is).” (R esalta d o de la Sala).

Para decidir, la S ala obs erv a:


Plant ea el f or ma liza nt e la denu ncia aislada del ar tícu lo 12 del Código de
Pr ocedimient o C ivil. Resp ect o a ello, la Sala en s ent encia N° 12, de f echa 17 de
f ebr er o de 20 00, Exp. 99 -417, en el cas o de Claudia Beatr iz Ramír ez contr a
Mar ía de L os Ángeles H er ná ndez de Wohler , con po nencia d el Magistrado quien
con tal cará cter suscribe ésta , estableció:

“…La denuncia aislada de l art ículo 12 del Códig o de


Proce dimie nto Civil, la Sala e n sente ncia N° 12, de fecha 17
de febrero de 2000, Exp. 99 -417, en el caso de Claudia
Beatriz Ramírez cont ra María de Los Ángeles He rnández de
Wohle r, con ponencia de l Magis trado quien con tal c arácter
suscribe ésta, estableció:
2.) Asimismo, la doct rina de esta Sal a ha dejado sentado
cuales son los únicos supuestos en los cuales pue de
denunciarse e n forma aislada e l artículo 12 del C ódigo de
Proce dimie nto Civil, dejando establecido al e fecto que:
’En pacífica doctrina, esta Sala ha e stablecido las
normas que rige n la té cnica de formaliz ación del
recurso de casación, y en ella ha señalado también,
desde sente ncia del 19-12-49 que no bas ta con invocar
el artículo 12 de l Código de P rocedimient o Civ il en
forma ais lada, para de nunciar la ausencia de de cis ión
con arreglo a lo alegado y probado en aut os, es
necesario concordarlo con artículos e specíficos que
regulan la act ividad que se quie re denunciar de l
juzgador (se ntencia 11 -12-74, 28-01-81). Esto debido a
que la norma contenida en e l art ículo 12 describe
principios generales que no son denunciables
aisladamente más que en casos extraordinarios, que la
doct rina ha ace ptado, y e llos son cuando el juzgador ha
incurrido e n:
a) Infracc ión d e una máxima de exper ien cia .
b) En el segundo caso de suposición falsa .”
(Sentencia de fe cha 15 de diciembre de 1994, en e l
caso Nila Solórzano contra Jaime Fuhrman)
Se aprecia que en el presente asunto no se acusó ninguno de
los supuestos antes indicados...’” (Subrayado y negrillas de
la Sala).

En cuant o a la ace ptación de la de nuncia ai slada de l artículo 12 del

Códig o de P roce dimie nto C ivil, cuando se trata del segundo caso de

suposición falsa, esta Sala indicó que e llo tampoco es permisible. En ta l

sentido, se pe rmite transcribir decisión de fe cha 4 de abril de 2003, Ex p.

N° 2001-000302, Sente ncia N° 139 en e l caso de Chichi Tours, C.A., cont ra

Seguros La Seguridad, C.A., y en la cual se dijo:


“...De conformidad con ant igua doctrina de la Sala, la
denuncia ais lada del artículo 12 del Código de
Proce dimie nto C ivil, era posible respect o de l segundo caso
de suposición falsa: estable cimient o de un hecho pos itivo y
concret o, con soporte en una prueba que no consta en e l
expedie nte.
Ello e ncuentra justificación en que para esa época se
estimaba que la suposición falsa estaba comprendida en la
cuarta hipótesis prevista en el art ículo 320 de l Código de
Proce dimie nto C ivil: infracción de una re gla de valoración de
prue ba. En consecuencia, la técnica establecida por la Sala
exigía la denuncia de infracción de la reg la de valoración de
la prue ba e n c uyo exame n fue cometido el error de
perce pción de los hechos, lo que en e l segundo caso de
suposición falsa presentaba un impe dimento, pues como se
trata de prue ba inex istente, mal podía alegarse la infracción
de regla de valoración de alguna prueba. En es a hipótesis , la
Sala permit ió la de nuncia aislada del art ículo 12 del Código
de Procedimient o Civil, porque en definit iva si el Juez de
alzada estable ce he chos con pruebas que no existen,
incumple el de ber conte nido en dicha norma, en
acatamie nto de l cual debe decidir conforme a lo alegado y
probado en aut os.
Esta doctrina fue modificada, con suste nto e n que los tres
casos de suposición falsa no constituyen infracción de regla
de valoración de prue ba, sino un motivo autónomo y
distinto, comprendido ig ualmen te en e l art ículo 320 de l
Códig o de Procedimient o Civil. (Sente ncia de fecha 08 de
agosto de 1995, caso: Manuel Da Fre itas c/ Cesco D ’Agostino
Mascia y ot ro).
En esa oport unidad, la Sala dejó sentado que la técnica para
denunciar la suposición falsa no com pre nde la denuncia de
infracción de una regla de valoración de prue ba, sino: a)
indicación de l hecho pos itiv o y concret o que el juzgador
haya dado por cie rto valié ndose de una falsa supos ición; b)
indicación espe cífica de cuál de los tres casos de suposici ón
falsa se re fie re la denuncia; c) señalamient o del acto o
instrument o cuya lectura patentice la falsa suposición; d)
indicación y de nuncia de l texto o los textos aplicados
falsamente, porque el juez da por cierto un hecho
valiéndose de una s uposición fal sa; y e) la exposición de las
razones que demuestren que la infracción comet ida es
determinante e n e l disposit ivo de la sent encia.
Posteriormente , en sentencia de fecha 29 de nov iembre de
1995, caso: Lucía Gómez de Delag o c/ Afra María Vivas, la
Sala compleme ntó e l cambio de técnica, y dejó sentado que
“...los vicio s de juzgamiento de que puede adolecer el fa llo
judicia l, son desg losable s en dos categorías: errore s iuris in
iudicando –contemplados en el ord inal 2º del art ículo 313
del Código de Procedim ient o Civil-, y erro res facti in
iudicando –previstos en el artícu lo 320 eiusdem...”; y esta
últ ima categ oría comprende , a su vez, el error fact i in
iudicando de derecho y el error facti in iudicando de hecho,
ambos refe ridos al juzgamient o de los he chos , y e l últ imo de
ellos sólo refe rido a los casos de suposición falsa. Por estas
razones, rat ificó que se t rata de un motivo aut ónomo y
difere nte cuya de nuncia no exige e l alegato de infracción de
una reg la de establecimient o o valoración de los hechos o de
las p ruebas, sino de los precept os jurídicos que se ut ilizaron
o dejaron de ut ilizar, como resultado del he cho part icular,
posit ivo y concret o falsamente supuesto; prece ptos éstos
que pue den ser de derecho sustantivo o adjetivo.
Más adelante, en decisión de fe cha 14 de agosto de 1998,
caso: José Rafae l Bohorquez c/Ne ptalí de Jesús Fuentes y
Otro, la Sala explicó que el art ículo 320 de l C ódigo de
Proce dimie nto Civ il, prevé los errores que el sentenciador
puede cometer en el juzgamient o de los hechos, bien sea de
derecho, porque e l juez se equivoca e n la interpretación o
aplicación de reglas de establecimiento o de valoración de
los hechos o de las pruebas; o bien sea de hecho, porque el
juez se equivoca al percibir los hechos que la prue ba
demuestra, por cuant o a t ribuy ó a actas o instrument os de l
expedie nte menciones que no cont iene , o estableció hechos
con prue bas que no existen, o cuya ine xactitud resulta de
actas o instrument os de l expedie nte, y reite ra que las
normas jurídicas que resultan infringidas en estos últ imos
casos son aqué llas en que fue subsumido el hecho que no
tiene soporte probatorio, pues como consecuencia de que el
mismo resulta falso o inexacto, no ex is te correspondencia
lóg ica con los hechos en abstract o pre vistos en la norma
aplicada.
Los pre cede ntes jurisprudenciales pone n de manifiesto la
falta de técnica comet ida por e l formaliz ante , pues ha
debido denunciar la infracción de las normas jurídicas que
resultaron falsamente aplicadas por consecue ncia de la
suposición falsa. Esta de ficie ncia no pue de ser suplida por la
Sala y , por e nde , su denuncia debe se r desestimada, por
inadecuada fundame ntación...” (Neg rillas y cursivas de l
texto).

De acue rdo con lo expuesto, no es posible la de lación aislada de l

artículo 12 del C ódigo de P rocedimiento Civil, pues siempre se requie re la

denuncia de esta norma conjuntament e con las otras normas legales

violentadas y con los señalamie ntos de qué , cómo, cuándo y por qué

ocurrió la infracción, para que e l sente nciador pueda pronunciarse sobre la

dela ción.

Por ot ra parte , el formalizante se limita a señalar que e l hecho falso

no encue ntra respaldo en ning una prueba del expe diente. De ser cierta ta l

afirmación, estaríamos en prese ncia de l vicio de inmotivación, pues e l

establecimiento de l he cho no estaría funda do o argumentado, sino se ría

producto de una afirmación ge nérica. El segundo caso de suposición falsa

ocurre en modo diverso: Cuando e l Juez afirma e l estable cimie nto de un


hecho, sobre la base de una prueba concreta y espe cífica que en realidad

no consta en las actas de l expe die nte.

En consecuencia, la Sala desest ima la present e denuncia por

infracció n de l art ículo 12 del Código de Procedimient o Civil. As í se decide.

III

De confor midad con lo dispuest o en el ordinal 2°) del art ículo 313

del Código de Procedimient o Civil, en concordancia con el art ículo 320

eiusdem, denuncia el for malizant e la infracció n de nor mas jur íd icas

expresas que regulan la valoració n de la s pruebas, “ …específ icamente las

contenidas en los artí culos 1360 y 1363 del Código Civil …”

Argument a el for malizant e que la sent encia impugnada det er minó,

que no obst ant e la demandant e haber probado ser propiet ar ia del fundo San

Ant onio, no demo st ró ser propiet ar ia de las porcio nes de t erreno objet o de

la acció n reivindicat oria. Que t al conclusión de la recurr ida, se produjo por

no dar le valor probat orio a dos inst rument os, uno público y ot ro pr ivado,

que hacían plena prueba de t al derecho de propiedad.

En efect o, señala el for malizant e lo siguient e:

“Se denuncia con base en el ordinal 2° del art ículo 313 de l


CPC, en concordancia co n el art ícu lo 320 eiusdem, la
infracció n de nor ma jur ídicas expresa que regulan la
valoració n de las pruebas, específicament e las co nt enidas en
lo s art ículo s 1360 y 1363 del Código Civil, fundament ando
t al delació n en los siguient es t ér mino s:

Sost iene el Juez A quem, a lo s fo lios 24 y 25 de su sent encia,


en sus co nsideracio nes de hecho y de der echo para decidir el
fo ndo de la cont roversia, que mi r epr esent ada no probó
fehacient ement e ser propiet ar ia de los lot es de t erreno objet o
de la present e acció n reivindicat oria, mient ras que s í
demost ró fehacient ement e ser la propiet ar ia del fundo
deno minado San Ant onio, cuya t it ular idad jamás lo s
codemandados impugnaron o desconociero n y „…muc ho
menos quien sent encia t ampoco lo hace…‟ E st a aseveració n
la fundament ó el Juez de Alzada co n base en lo s siguient es
razonamient os:

1.c Porque la part e act ora a pesar de haber t raído a lo s


aut os exceso de document os, no probó con ninguno de
ellos ser el propiet ar io de lo s t res (3) lo t es de t erreno s
objet o de la acció n reivindicat oria, ant es por e l
cont rar io uno de lo s codemandados espec íficament e
Giuseppe Ro iat t i Pecoraro, mediant e document o
protocolizado en fecha 17 de oct ubr e de 1968, ant e e l
Regist ro Inmo biliar io de lo s Municipio s Valera,
Mot at án y S an Rafael de Car vajal, De l est ado Trujillo,
bajo el N° 14, fo lio 73, t rimest re 4°, celebrado ent re la
Corporació n para el desarro llo de lo s Andes y lo s
ciudadanos Manuel S ánchez Cast año y Mar ía Luis a
Font iveros de Cast año, en el cual se dejó est ablecido e n
su cláusula sext a que co mo consecuencia de est e
document o los linderos definit ivo s de la finca
deno minada „E l Rosar io ‟, ant es denominada „Do n
Domingo‟, „Sant a Cruz‟ y „Pot rerit os‟, adquir ida por
Corpoandes de manos de los vendedores, queda n
definit ivament e est ablec idos de la siguient e manera:
(…omiss is…) e l mencio nado document o cursa desde e l
fo lio 326 al 331 del expedient e y fue valorado por est e
t ribunal de confor midad con lo señalado por los
art ículo s 1. 357, 1.359 y 1.360 del Código Civi l
venezo lano.

1.d) Porque la act ora a pesar de haber demo st rado


fehacient ement e ser la propiet ar ia del fundo deno minado
„San Ant onio ‟, cuya t it ular idad jamás lo s codemandado s
impugnaron o desconocieron, y mucho menos quie n
sent encia t ampoco lo hace, no demost ró con t ít ulo de
propiedad r egist rado t ener el do minio y la propiedad
sobre lo s t res lot es de t errenos que pret endía
reivindicar, ubicados dichos t res (3) lot es por el lindero
oest e …(Omissis) … En est a circunst ancia rad icaba,
aparent ement e, la esencia probat oria de la
reivindicació n y expresó aparent ement e porque como ya
se dijo, aún cuando la part e demandant e hubier e
probado a cabalidad co n los requis it os de procedencia
de la acció n reivindicat oria jamás se hubiese decl arado
con lugar por los argument os señalados en lo s
part icular es 1.a y 1. b ya descr it os, y porque la prueba
reina en las accio nes reivindicat orias es el t ít ulo de
propiedad regist rado, lo cual no ocurr ió en el caso de
aut os, pues el demandant e se limit ó a probar el t ít ulo de
propiedad del fundo „S an Ant onio ‟, que no est aba e n
discusió n y nada probó so bre la franja que pret endía
reivindicar y así se declar a.

Obviament e la conclusió n del Juez de Alzada sobre la no


probanza de la t it ular idad co mo propiet ar io d e m i
represent ada sobre la porció n de t erreno poseída por los aqu í
codemandados no podía ser ot ra, en virt ud que, en flagrant e
vio lació n de los art ículos 1360 y 1363 del Código Civil, no
le at r ibu yó valor probat orio alguno a dos inst rument os, uno
público y ot ro privado, que hacían plena fe, t ant o de la
verdad de las declar acio nes for muladas por los otorgant es
acerca de la realizació n del hecho jur ídico a que e l
inst rument o se cont rae ( inst rument o público), como en lo que
se refiere al hecho mat er ial de las declar acio nes (document o
pr ivado lega lment e reconocido).

Tales document os so n: el inst rument o privado t enido


legalment e por reconocido, cont ent ivo del arreglo del 10 de
junio de 1950 suscr it o ent re los esposos Sánchez Fo nt iveros,
propiet ar ios del fundo E l Rosar io, Luisa Giacopini de Rueda
(viuda de Evar ist o Rueda), propiet ar ia de la Hacienda Sa n
Ant onio, y Ovidio Co ls Urrecheaga, pr opiet ar io del fundo
San Ant onio, do nde se acordó la alt er ació n art ificia l de l
cauce del Río Mot at án…(Omissis).

Con el simple anális is del inst rument o público de propiedad


de mi represent ada (anexo marcado con la let ra D en el libe lo
de la demanda) una de las t res part es invo lucradas en e l
arreglo del 10 de junio de 1950, so bre el Fundo San Ant onio,
el cual le mer eció pleno valor probat orio al Juez A que m,
donde const an los linderos por el norte…(Omisis)...S i al
ant er ior simple anális is document al (no se requer ía
expert icia alguna para llegar a las det er minacio nes que
dimanan de t ales inst rument os en for ma sencilla) le añadimo s
ot ro simple anális is document al del plano de levant amient o
topográfico y plano de la Zona I ndust r ia l
…(Omiss is)…arr ibaremo s a la co nclusió n que la única
posibilidad que el Juez A Quem t uvo para declarar que m i
represent ada no probó su t it ular idad co mo propiet ar ia de la
porción de t erreno invadido por los aquí codemandados,
objet o de la acció n de reivindicació n incoada, era proceder
co mo procedió a desest imar el valor probat or io, como
inst rument o privado t enido legalment e por
reconocido…(Omissis).”

Para decidi r, la Sala observa:

El for ma lizant e plant ea la vio lació n de lo s art ículos 1.360 y 1.363 del

Código Civil, sin indicar ni fundament ar mot ivo alguno de infr acc ió n de

le y, es dec ir, sin señalar la hipot ét ica falt a de aplicació n, falsa aplicació n o

errónea int erpret ació n de las refer idas nor mas jur ídicas. E llo es razón

suficient e para que la Sala de Casació n Civil se vea impedida de analizar la.

Pero exist en otros mot ivos, que se explican seguidament e:

Se plant ea una denuncia por infr acció n de nor ma jur ídica expresa

para la valoració n de la prueba, cuando el propio recurrent e señala que el

Juez de Alzada le dio valor probat orio a los inst rument os para demost rar la

propiedad del demandant e sobre el Fundo San Ant onio, más no sobre la

fracció n de t erreno ocupados por lo s demandados. En ot ras palabr as, e l

recurrent e est á indicando que las pruebas fueron analizadas, pero no se


est ablecieron ot ros hechos que, a su ent ender ,se desprendían clarament e de

ellas.

De ser ciert o lo afir mado por e l recurrent e, ser ía un punt o de silencio

parcial de pruebas, pues el Juez no las habr ía analizado a cabalidad, en

for ma ínt egra, dejando de est ablecer hechos que emanan de ellas. Est a

denuncia por silencio parcia l de prueba, debe hacerse sobr e la base del

art ículo 509 del Código de Procedimient o Civil, y no sucedió as í.

La Sala de Casació n Civil, no puede act uar como un t r ibunal de

inst ancia, e ir analizando las pruebas del expedient e para det er minar si la

fracció n de t erreno ocupada por los demand ados, pert enecía o no a la

demandant e. No puede hacer lo, por cuant o el r ecur so de casació n es un

medio impugnat ivo ext raordinar io, y ello significa que só lo puede conocer y

analizar det er minadas coordenadas impugnat ivas que le va indicando e l

for malizant e en su escr it o.

A lo sumo, mediant e la apropiada denuncia por silencio parcia l de

prueba, podr ía casar el fa llo y ordenar le al Juez de reenvío que la analice en

for ma co mplet a, pero nada de est o fue desarrollado en la denuncia.

Por todas est as razo nes, la pr esent e delac ió n debe declararse

improcedent e. Así se dec ide.


Al ser declarada procedent e la pr imer a denuncia por infr acció n de

le y, el present e recurso de casació n será declarado con lugar en for ma

expresa, posit iva y pr ecisa en el disposit ivo del fallo. Así se decide.

DECI SI ÓN
Por las razones expuest as, est e Tr ibunal S upremo de Just icia de la

República Bo livar iana de Venezuela, en S ala de Casació n Civil,

administ rando just icia en no mbre la República y por autoridad de la Ley,

declara CO N LUGAR el r ecur so de casación anunciado y for malizado por

la repr esent ació n judicia l del demandant e, sociedad mercant il

RESIDENCIAS COLS CONS TRUCCIO NES, S.R.L. cont ra la sent encia

dict ada por el Juzgado Super ior Accident al en lo Civil, Merc ant il, del

Tránsit o y “Menores” de la Circunscr ipció n Judicia l del est ado Trujillo, en

fecha 3 de agost o de 2007. En consecuencia, se decret a la NULIDAD del

fallo recurr ido y SE ORDENA al Tr ibunal Super ior que result e co mpet ent e,

dict e nueva sent encia acat ando el cr it er io doct rinal que emana del present e

fallo.

Queda de est a manera CAS ADA la sent encia impugnada.

Por la índo le de la decis ió n, no se condena al pago de las cost as

procesales.

Publíquese, regíst rese y remít ase el expedient e al Juzgado Super ior

de origen ya mencio nado, de confor midad con el art ículo 326 del Código de

Procedimient o Civil.
Dada, fir ma da y s ellada en la Sala de D espacho de la Sala de Casación
Civil del T r ibu nal Supr emo de J usticia, en Caracas, a los veint iocho (28) días del
mes de ener o de dos mil nu eve. Años : 198 º de la I ndep endencia y 149º de la
Feder ación.

Preside nta de la Sala,

_______________________ _____

YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepreside nta,

_______________________ __

ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado-P one nte,

______________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,
_______________________ __

ANTONIO RAMÍREZ JIM ÉNEZ

Magistrado,

_______________________ ________

LUIS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Secretario,

_______________________ ___

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. AA20-C-2007-000856
Nota: publicada en s u fecha a las
El Secretario,

La Magistrada Isbelia Pérez Velásque z disiente del crite rio

sostenido por la mayoría sentenciadora y, por esa raz ón, salva su vot o de

conformidad con lo prev isto e n e l artículo 63 de l Reglame nto Interno de l

Tribunal Supremo de Just icia, e n los siguientes términos:

En el dispositiv o de la sentencia de la mayoría de la cual disie nto,

se declara nula la sentencia re currida con fundament o en la violación, por

falsa a plicación, de l artículo 1.979 de l Código C ivil. Pero tal declaración no

ha tomado en cue nta que se trata de una casación inút il, por cuant o, si

bie n concue rdo que no habría ocurrido la prescripción dece nal, com o

erróneame nte sostie ne la sentencia impugnada, s in embarg o existen


element os de convicción de las actas de l expediente que demuestran, con

respect o de los demandados, que e n un caso, habría ocurrido la

prescripción extraordinaria de veinte años, la cual invocó en su defe nsa, y,

en ot ro cas o, que fue desvirtuado uno de los pres upuest os de la acción

reiv indicatoria, pues, como se adv ierte de la le ctura dn las actas de l

expedie nte, e l demandante había pe rmit ido que la demandada ocupara e l

inm ueble, cuya reiv indicación pretende.

En efecto, en la contestación de la de manda e fectuada por el

demandado Giuseppe Roiatt i Pecoraro, que corre inse rta en los folios 289

a 296 de la segunda pieza de l expe diente, se puede apre ciar que e l

mencionado demandado invoca en su defensa la prescripc ión, de la

siguie nte forma:

“…si bien todo lo dicho anterior mente es suficiente para la


declarator ia sin lugar de la acción que aquí se debate, de la
misma forma me permito alegar a todo e vento la prescripción de
la acción inte ntada, pues la misma, par a e l supuesto negado e
hipotético de corresponderle al demandado, habría prescrito de
conformidad con los artíc ulo 1.977 y 1.979 del Código
Civil…(Omissis)… Indudable mente que al transcurrir el lapso
antes indicado, prescribió para el accionante su derecho a
demandar la reivindicación del mismo, y a sea que apliquemos el
artíc ulo 1.977 del C ódigo Civil el cual pauta expresame nte que …
(Omissis)… pues tal hecho concluyó el 21 de noviembre de 1989.
Como podemos ver, en uno y otro caso, el lapso par a inte ntar la
acción que se deduce a tr avés de este procedimiento j udicial se
encuentr a evidente mente prescrita, por haber dejado transcurrir
el demandante el lapso de diez años e inclus ive veinte años sin
ejercitarla, y es por ello que a todo e vento opongo en
representac ión de mi patrocinado tal excepción c ontenida e n los
dispositivos legales antes citados …”.

Del estudio y anális is se observada esta figura que más allá de la

imprecisión en la que pueda haber incurrido e l demandado cuando dice

que ha prescrit o la acción de reiv indicación, subsiste el e fecto que el

transcurso del t iempo tie ne con respect o a la procedencia de la acción,

pues, indiscutibleme nte, la inact ividad del verdade ro propietario y la

posesión ejercida por el demandado, invalidan la proce dencia de l re clam o

de re ivindicación. D icho e n otras palabras, la ex cepción propuesta con

fundament o en el artículo 1. 977 de l Código Civil, contra la cual no es

posible opone r la mala fe o la falta de tít ulo, como lo señala la mencionada

norma, impide que pueda se r de c larada con lugar la acción de

reiv indicación.

No se trata de un re conocimient o de que se ha adquirido el

derecho de propiedad, por habe r ocurrido la prescripción adquisit iva, sino

de constatar que se e ncue ntran present es las dos (02) circunstancias que

hacen improce dente la prete nsión de re ivindicación, tales como: la

inact ividad de l propietario e n e l t ranscurso del tie mpo y la poses ión de l

demandado. Ese es el efecto que produce la excepción propuesta y la razón

de la inut ilidad de la casación, desde la p ers pect iva de l demandado


Giuseppe Roiatti Pecoraro, pues , es obvio, que no pue de existir una

declara ción con respect o a la prescripción adquisit iva, ya que no estamos

frente al procedimient o previsto en los artículos 690 al 696 de l C ódigo de

Proce dimie nto Civ il (en ning ún cas o, la sentencia tendría un e fecto e rga

omnes, esto es, que pueda conve rtirs e en un t ítulo que acredite la

propiedad del inmueble), sólo tie ne, como se ha indicado, efect os sobre la

acción propuesta, que hace ne cesario sin lugar a duda a la declarat oria sin

lugar la demanda.

Por ot ra parte, fue alegado en la contestación realizada por la

demandada Olga Faustina Pé rez que no se habían cumplido todos los

extremos necesarios para que fue ra proce dente la acción de re ivindicación,

pues, invocó e n la contestación, que si te nía de recho a poseer el inmue ble

objet o de la re ivindicación, de forma tal que no se encont raría cumplido e n

ella la ausencia del de recho a posee r.

En el escrit o de contestación, que corre inserto en los folios 196 a

205 de la prime ra pieza de l ex pediente , s e dice lo sig uie nte.

“…Decíamos que s u posesión es le gítima en virtud de que en e lla


están presentes los elementos que la de finen y la distinguen de
otras f ormas de posesión, a saber: pública, pac ífica, no e quívoca
y con animus domini. Es públic a, puesto que nuestra mandante
es conocida por s u entor no como dueña del terreno que posee y
como la únic a persona que la usa. Es pacífica, en virtud de que
ella no comenzó a poseer por actos violentos o clandestinos ni
ha ejercido su derecho de posesión con contradicciones u
oposiciones. Es más ha hecho valer en los estrados sus derechos
posesorios, tal c omo ocurrió en el año 1996 cuando intentó una
acción interdictal (amparo) contr a el ciudadano OVIDIO JOSÉ
COLS por ante el Juzgado Primero de Primera Ins tancia e n lo
Civil, Mercantil, Tránsito, Agrario y de Estabilidad Labor al de
esta misma Circunscripción J udicial e xpedie nte N o. 15.853,
frente a esta acción el querellado CONVINO e n los hechos
narrados por nuestra mandante …”.

En el docume nto que cont iene e l conve nimient o, a la que hace

refe rencia la demandada, que corre inserto en el folio 240 del expe die nte ,

se expreso de la sig uie nte manera:

“…Cierto es que las tierras que ella ocupa son de la sucesión Cols
Urrecheaga, no obs tante conve nimos y a ella el sentido de este
escrito en la que antes descrita poseedora podrá seguir
ocupando el inmueble en forma pacífica, descans ando este
procedimiento éste en r azones de s olidaridad y jus ticia s ocial,
por c uanto s abemos que la mencionada ci udadana no posee
recursos económicos y vive en ese lugar desde hace algún tiempo
con s u f amilia…”.

De las transcripciones anteriores , no pue de concluirse ot ra cosa,

sino que la demandada tenía el de recho a poseer e l inmue ble objeto de la

pretens ión de re ivindicación. P or tant o, uno de los e leme ntos necesarios

para la procede ncia de la acción de reiv indicación, como es que el

demandado no te nga de recho a poseer, no se e ncuent ra cumplido en este


caso, ya que , ev idente mente , el demandante había consentido en la

posesión ejercida por la demandada.

En consecuencia, todo lo ante rior pone en evide ncia, que en la

sentencia de la may oría sentenciadora de la cual disie nto, de bían haber

sido cons ide radas todas estas circunstancias y declarar que , no obstante la

infra cción cometida por e l sente nciador de la recurrida, se t rata de una

casación inút il, pues, como ha sido señalado, la pretens ión de

reiv indicación de bía se r de clarada sin lugar. Esa ha debido ser la decisión

de la mayoría sentenciadora. Al no hacerlo así, sacrifica la just icia por

formalidades no esenciales y retrasa, innecesariamente , un proceso

judicial, en una clara violación a los principios constitucionales previstos

en los art ículos 26 y 257 de nuestra Constitución.

En esos términos , salv o mi v oto . Fecha ut supra.

Preside nta de la Sala,

_______________________ _

YRIS PEÑA ESPINOZA

Vicepreside nta,
_______________________ ______

ISBELIA P ÉREZ VELÁSQUEZ

Mag istrado,

_______________________ ___

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

_______________________ __

ANTONIO RAMÍREZ JIM ÉNEZ

M agistrado,

_______________________ ________

LUÍS ANTONIO ORTIZ HERNÁND EZ

Secretario,
_______________________ ____

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. AA20-C-2007-000856

El Mag istrado Ant onio Ramírez Jiménez, aun cuando considera

correcta la solución adoptada, consigna el presente “ voto concurrente ” al

conte nido de la presente decisión, con base en las siguie ntes

cons ide raciones:

Quien s uscr ib e, compar te lo decidido p or la ma yor ía en la pr es ent e


decis ión; sin embar go, no compar te la solu ción dada al tr ámit e par a el anális is
del s ilencio de pr u eba.
En ef ect o, la Const itución vigent e y el Código a djet ivo civil ex igen qu e la
just icia s ea comp leta y ex haust iva, per o no s e logr ar ía dicho f in s i s e omit e a lgú n
element o clar ifica dor del pr oces o. Esa es la int er pr etación qu e s e le deb e dar al
ar tículo 509 del C ódigo de Pr ocedi mient o Civil, al s eñalar qu e los Ju eces deb en
analizar todas las pr uebas pr odu cidas en el exp edient e y emit ir su op inión, así s ea
en f or ma br eve y concr eta. -
Por ello, el s ilencio de pr u eba deb e mant ener s e como u n vicio denu nciab le
en el á mb it o de u n r ecur so p or def ect o de act ivida d, en u n t odo de conf or mida d
con el or dinal 1º del ar tícu lo 313 del C ódigo de Pr ocedimi ent o Civil.
Queda así expr esado el vot o concur r ente del Ma gistr ado qu e s uscr ib e.
En Car acas, fecha ut -supr a.

Preside nta de la Sala,

_______________________ _

YRIS PEÑA ESPINOZA

Vicepreside nta,

_______________________ ______

ISBELIA P ÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado,

_______________________ ___

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

_______________________ __

ANTONIO RAMÍREZ JIM ÉNEZ


Magistrado,

_______________________ ________

LUÍS ANTONIO ORTIZ HERNÁND EZ

Secretario,

_______________________ ____

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

N° AA20-C-2007-856
SALA DE CASACIÓN CIVIL

Exp. N° 2008-000172

Ponencia del Magistrado: ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ.

En el juicio por resolución de contrato por opción de compra-venta incoado

ante el Juzgado Octavo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, y del Tránsito de la

Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, por el ciudadano PIER

GIOVANNI FANTINI, representado judicialmente por el abogado Maritno Kodiak Lapenna

González, contra ALICIA CRISTINA REYES E IGNACIO SOLER, representados judicialmente

por el abogado Rafael Llores Del Toro, Claudia Morcelle Ramos, Pedro Miguel Reyes,

Marjorie Dávila, Ángela Antoro, Antonio M. Araujo Bancomo, Oswaldo Fuenmayor Feo,

Salvador Ramírez Ramírez y Anny Pino Virla; el Juzgado Superior Primero en lo Civil,

Mercantil y del Tránsito de la mencionada Circunscripción Judicial, conociendo en reenvío

dictó sentencia el 21 de septiembre de 2007, mediante la cual declaró parcialmente con

lugar la apelación interpuesta por la parte actora contra la decisión de fecha 30 de


noviembre de 2004 dictada por el juzgado antes identificado, parcialmente con lugar la

demanda por resolución de contrato de opción de compra-venta y como consecuencia

resuelto el contrato e improcedente el reclamo por daños y perjuicios, quedando

modificada la sentencia apelada.

Contra el referido fallo de alzada, anunció recurso de casación la representación

judicial de la parte actora, el cual, una vez admitido, fue oportunamente formalizado e

impugnado. No hubo réplica.

Concluida la sustanciación del recurso y cumplidas las formalidades de ley, esta Sala
pasa a dictar sentencia, bajo la ponencia del Magistrado que con tal carácter suscribe el
presente fallo.

RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD


I

Con fundamento en el ordinal 1° del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, se
denuncia la infracción de los artículos 244 y 243 ordinales 5° eiusdem por incurrir en
inmotivación.

Por vía de fundamentación el formalizante expone lo siguiente:

“…El veinte de junio de 1998 los litigantes firmaron un compromiso de


compra-venta de un inmueble, contentivo de cinco cláusulas, la primera y la
cuarta de las cuales expresan:

…Omissis…

Al folio 48 de la recurrida así el sentenciador afirma:


…Omissis…

El fallo contiene disposiciones contradictorias que ponen en evidencia la


gran confusión de los argumentos utilizados por el sentenciador al fijar los
perfiles de los diferentes conceptos. En efecto la recurrida en la primera
parte de su exposición, considera la expresión … una vez confirme la
posibilidad…, una condición suspensiva, cargada de incertidumbre, sin
embargo terminando su pensamiento se contradice atribuyendo a la premisa
el rango o naturaleza de condición imposible que lo lleva a considerar el
compromiso inexistente.

Durante mucho tiempo, la Suprema Corte se ha expresado sobre el concepto


de inexistencia de los contratos para definirlos como contratos radical y
absolutamente nulos, para distinguirlos de los simplemente nulos o sea los
anulables, la ineficacia de los cuales implica su resolución ad instancia de
parte.

La inexistencia de un contrato comporta, por lo tanto, la carencia total de


algunos de los elementos requeridos por el artículo 1.141 Código Civil tal
como el consentimiento de los contratantes, el objeto o la causa. La nulidad
es absoluta, insanable y puede ser relevada de oficio, mientras que la
anulabilidad decretada siempre a solicitud de parte prevé vicios del
consentimiento por error, violencia y dolo.

La inexistencia por lo tanto, significa sin valor alguno, por contener causas
de invalidez stricto sensu, mientras que la ineficacia de un contrato implica
su resolución que solo las partes pueden pedir.

El sentenciador, errando, considera en la parte motiva de la sentencia


recurrida que el compromiso de compra venta firmado por los litigantes en
fecha 20 de junio del año 1998 no ha nacido, y al no haber nacido no existe
y por lo tanto no es exigible por los acreedores cumplimiento de los
demandados a la obligación de pagar en el término del final del mes de julio
de la suma de dinero indicada en la cláusula cuarta del compromiso.

Señaladamente, si el juez hubiese procedido conforme a la naturaleza de su


reflexión la declaración de nulidad del compromiso habría sido la solución
lógica y consecuente. Sin embargo en la parte dispositiva de la sentencia del
juez decreta la resolución del compromiso por acontecida imposibilidad
de la prestación que no puede ser decretada de oficio y, por demás no fue
solicitada de la parte incurriendo así en una contradicción ilegal e
insostenible que es motivo por sí solo del recurso de casación por defecto de
motivación según lo dispone el ordinal 5° del artículo 243 CPC (sic) que
impone que la decisión tiene que ser expresa, positiva y precisa, con arreglo
a la pretensión deducida.

Por demás el juez de oficio no puede decretar la resolución de un contrato si


no fue expresamente solicitado da la parte. El demandante, en el presente
juicio ha solicitado sea confirmado el incumplimiento de los demandados y
por consecuencia sea decretada la resolución del compromiso por
incumplimiento de los demandados y, por lo tanto, ilegal y sin algún
fundamento jurídico, según lo dispone el ordinal 5° del artículo 243 CPC,
tiene que ser considerada la decisión del juzgador, que decretó la resolución
del contrato por presunta acontecida imposibilidad de la prestación.

La falta de motivación, por falta de coherencia en sus motivos, no es mas


que una reiteración de la regla general que declara la nulidad del fallo según
el artículo 234 CPC (SIC) por no cumplir con los requisitos establecidos en
el ordinal 5° del artículo 243 CPC que exige la sentencia debe ser expresa,
positiva y precisa, con arreglo a la pretensión deducida.

…Omissis…
Al final del mes de julio cuando los comprometidos adquirientes estaban en
la obligación de depositar al propietario vendedor, la suma de cien mil
dólares, como primer pago del mayor precio de venta, el compromiso
firmado por ellos, se encontraba perfectamente y legalmente vigente.
Ninguna demanda de nulidad fue presentada por alguna de las partes
interesadas en la forma y en término previsto por la ley. El solo vencimiento
del plazo establecido en la convención, determina por lo tanto, el derecho
del acreedor de solicitar se decrete la resolución del contrato por
incumplimiento, según lo dispone el artículo 1.167 del Código Civil.

El vicio de motivación de la sentencia recurrida según lo dispone el ordinal


5° del artículo 243 CPC configura la causal de casación prevista en el
ordinal 1° del artículo 313 CPC, y produce, por vía de consecuencia, que no
fueron aplicados en forma alguna, por falta de aplicación los preceptos de la
norma jurídica vigente contemplada en los artículos 1.269 y 1.167 del
Código Civil, normas que prevén los hechos ciertos ocurridos y que bien
resolverían la cuestión planteada que, sin embargo, no fueron apreciados así
por el juez de la recurrida.”
Para decidir, la Sala observa:

La precedente fundamentación de la denuncia resulta confusa, pues el

formalizante alega contradicción en los motivos que tiene que ver con el vicio de la

inmotivación cuyo requisito esta previsto en el ordinal 4° del artículo 243 del Código de

Procedimiento Civil y por otra parte delata la infracción del artículo 243 ordinal 5°, lo cual

tiene que ver con el vicio de incongruencia positiva o negativa según sea el caso, y mas

adelante expresa que el juez de alzada declaró la resolución del contrato de oficio, ya que

la parte actora lo que solicitó fue que se declarara el incumplimiento del contrato por

parte de los demandados.

En ese mismo sentido expresa, que en la parte dispositiva de la sentencia el

Juez decreta la resolución del compromiso por acontecida imposibilidad de la prestación,

la cual agrega el formalizante, no podía ser decretada de oficio y además no había sido

solicitada por la parte demandada.

Ahora bien, al respecto observa la Sala que el formalizante insiste en delatar el

vicio de inmotivación, sin embargo del contenido de la lectura de la fundamentación de la

denuncia se desprende que lo que plantea es el vicio de incongruencia positiva, la cual se

configura cuando el juez se pronuncia sobre algo que no fue solicitado por las partes
durante el proceso. En virtud de ello es que la Sala pasa a analizar la presente denuncia,

orientada a examinar si hubo o no incongruencia positiva.

Para verificar las aseveraciones expuestas por el formalizante la Sala pasa a

transcribir lo pertinente de la sentencia recurrida:

“…Del contrato de opción a compra..”

Dispone el artículo 1.133 del Código Civil que el contrato es una convención
entre dos o más personas para constituir reglar, transmitir, modificar o
extinguir entre ellas un vínculo jurídico.

De la anterior definición puede concluirse que el contrato es una


convención que comprende el concurso de las voluntades de dos o mas
personas enlazadas entre ellas un vínculo jurídico de naturaleza
patrimonial.

…Omissis…

Del contrato acompañado a los autos, se puede afirmar que está acreditado
que los ciudadanos Pier Giovanni Fantini (denominado el PROPIETARIO) por
una parte, y por la otra parte, los ciudadanos Alicia Reyes Andrade de Soler
e Ignacio Soler Saenz de Valluerca, (denominados los OPTANTES),
convinieron celebrar un contrato de opción de compra, por el cual el
PROPIETARIO, se comprometieron a comprar, una vez que se confirmara la
posibilidad de obtener los permisos para instalar un café musical, sobre un
inmueble ubicado … Que el inmueble contratado está constituido por un
edificio de tres pisos más el terreno donde se encuentra construido,
tipificado por la Oficina de Ingeniería Civil de Chacao, como R8A, C2., y
entre otras cuestiones se estableció: la obligación de vender a los
OPTANTES, la propiedad libre de todo gravamen, incluyendo la extensión
de un préstamo; el precio de la compra-venta del referido inmueble y su
mobiliario; un pago correspondiente a la opción de compra, la operación no
se llegara a realizar por incumplimiento de los OPTANTES, el PROPIETARIO
haría suya la cantidad de dinero recibida, y si fuese por parte del
PROPIETARIO éste deberá devolver dicha suma y una cantidad igual por
concepto de indemnización a los OPTANTES.

Luego se declara que existe un contrato de opción de compraventa el cual


se rige por las siguientes cláusulas:

…Omissis…

De las condiciones y modalidades contractuales.

Alegado el incumplimiento del contrato como causa de resolución, los


demandados se han excepcionado alegando la existencia de unas
condiciones en la cláusula primera y segunda del contrato, constituido en
documento fundamental de la presente demanda.

Dicen los demandados que el propio documento fundamental de la


demanda como condiciones supuestamente suspensivas para la
procedencia de la compra venta del inmueble: (i) la obtención de los
permisos de la autoridad municipal correspondiente para los fines que se
destinaría el inmueble (café musical), y que dadas las características del
terreno y del inmueble construido, se hacía imposible destinarlo a los fines
que inicialmente motivaron la intención de adquirirlo. Y (ii) la liberación de
la hipoteca de primer grado que aún pesa sobre el inmueble.

El artículo 1197 del Código Civil, …

…Omissis…
Bajo tales parámetros doctrinales, hay que considerar, primero, que la
alegada condición de liberación del gravamen hipotecario a que
supuestamente está sometido el contrato de opción, no tiene rango de
condición al tratarse de un hecho exigible al acreedor. Es una obligación
submodo o modal que fue establecida en el contrato, importando
determinar si el no cumplimiento de esa modalidad es de tal entidad que
permiten la excepción de cumplimiento.

En el presente asunto, la cláusula segunda contractual establece:

…Omissis…

De la preinsertada cláusula contractual, se observa que contiene una


modalidad que no tiene la entidad para excepcionarse del pago o de las
obligaciones dinerarias adquiridas, toda vez que esta modalidad en la
práctica cotidiana se cumple al momento en que se suscribe y registra el
documento definitivo. Las arras se han constituido en el medio para liberar
los gravámenes que pudieran pesar sobre el inmueble objeto de una
operación de compraventa. Luego, habría que desechar a la no liberación
del gravamen hipotecario como medio válido de excepción de pago, por lo
dicho antes y porque en ninguna parte del texto contractual se estableció
que la liberación del gravamen sería elemento determinante y previo para
pagar los U$ 100.000,00 a que se habían obligado contractualmente los
demandados. ASÍ SE DECLARA.

…Omissis…

Ahora en relación a esta cláusula primera, en la que se convino que los


demandados “se comprometen a comprar, una vez se confirme la
posibilidad de obtener los permisos para instalar un café musical”,
obviamente hay que señalar, con base a las aportaciones probatorias, que
esa posibilidad de obtener los permisos para instalar un café musical no se
ha dado y está cargada de incertidumbre por estar sujeta a la posibilidad de
nivel modificación de la ordenanza municipal cambiando la zonificación.
Este nivel de incertidumbre le da el rango o naturaleza de condición
suspensiva, al estar sujeta el nacimiento de la obligación a que se confirme
la posibilidad de obtener los permisos para instalar un café musical. En
autos se ha acreditado que el inmueble objeto de la opción de compra está
ubicado en un área que tiene una zonificación distinta a la comercial y la
sujeción de las partes a que algún día la Alcaldía correspondiente cambie la
zonificación es una expectativa incierta y extremadamente larga en el
tiempo lo que pudiera llevar a pensar que se trata de una condición
imposible que haría inviable mantener atadas a las partes ad aeternum.

Dentro ese orden de ideas, hay que afirmar que en vista de que la relación
jurídica está sometida a una condición suspensiva, el compromiso de
comprar no ha nacido, y al no haber nacido no existe y al no existir no es
exigible por el acreedor en cuyo provecho se haya estipulado, toda vez que
todavía no es acreedor y el reclamado aún no es deudor. Y ese mismo
hecho de la inexistencia de la obligación pactada y ser el cumplimiento de
la condición inviable, hace procedente la acción de resolución del contrato
de opción de compra venta de un inmueble celebrado interpartes el día
20.06.1998 sobre un inmueble ubicado en la calle Miranda N° 5, Municipio
Chacao del Estado Miranda, por cuanto las partes no pueden estar atadas
indefinidamente. ASÍ SE ESTABLECE.

De la precedente transcripción se desprende que el juez de alzada al momento

de analizar el contrato objeto de la controversia planteada, considera que el hecho de que

el contrato esté sometido a obtener un permiso para instalar un café musical, significa que

está sujeto a una condición suspensiva, lo que traducido por el ad quem, significa que el

contrato al estar sometido a este tipo de cláusula hace que no haya nacido todavía la

obligación de comprar, y ello resulta en la inexistencia de la obligación pactada , lo que

hace procedente la acción de resolución de contrato.


Al respecto, el actor en el libelo de demanda solicitó lo siguiente:

“…con el debido respeto acudo ante su competente autoridad a los fines de


presentar el libelo de demanda que mi representado propone en contra de
los ciudadanos cónyuges ALICIA CRISTINA REYES DE SOLER e IGNACIO
SOLER SAENZ DE VALLUERCA de RESOLUCIÓN DE CONTRATO POR
INCUMPLIMIENTO en conformidad con el artículo 1167 del Código Civil y,
por consecuencia, verlos condenar, según los dictámenes del Art. 1.258 del
Código Civil y, las Cláusulas CUARTA y QUINTA del contrato de fecha 20 de
junio de 1998, marcado con la letra “B”, al pagamiento (sic) a favor del
demandante, de la suma de dinero que será cuantificada al término de esta
misma demandada…”

De la precedente transcripción se evidencia que el demandante solicitó la

resolución del contrato por incumplimiento, que fue justamente lo que declaró el ad

quem en la parte motiva y dispositiva del fallo, en consecuencia, bajo ninguna

consideración el juez de alzada incurrió en una incongruencia positiva.

En consecuencia, y en virtud de los razonamientos precedentemente

expuestos se declara la improcedencia de la denuncia bajo análisis y así se decide.


II

Con fundamento en el ordinal 1° del artículo 313 del Código de Procedimiento

Civil, denuncia la infracción de los artículos 12, 15 y 244 ordinal 5° del artículo 243

eiusdem, y de los artículos 26 y 49 de la Constitución de la República Bolivariana de

Venezuela.

Por vía de fundamentación el formalizante expresa textualmente lo siguiente:

“…La sentencia recurrida incurre en el vicio de incongruencia negativa por


no emitir pronunciamiento conforme y con arreglo a la pretensión
deducida en el libelo de demanda, que tuve por objeto demostrar el
incumplimiento de los convenidos a la obligación de pagar en la fecha
última del final del mes de julio la suma de dinero como primer pago por
adquirir un inmueble así como lo prevé la cláusula cuarta del compromiso
de compra-venta.

El veinte de junio del año 1998 los litigantes firmaron un compromiso de


compra venta de un inmueble contentivo de cinco cláusulas, la primera y la
cuarta de las cuales expresan:

…Omissis…

Es evidente que el interés del vendedor era recibir el precio de la venta, en


cuando a cien mil dólares entre el fin del mes de julio y el saldo al momento
del definitivo entrega del inmueble a los adquirientes antes del fin del mes
de septiembre.

Al no haber cumplido, sin justificativo motivo, los comprometidos


adquirientes con la obligación de efectuar el primer paso previsto en la
convención, el vendedor se vio obligado a demandarlos en juicio para
decretar la resolución del contrato de opción de compra de fecha 20 de
junio del año 1998, con los daños y perjuicios según lo dispone el artículo
1.167 del Código Civil.

El objeto de la demanda promovida del demandante, determina con


claridad y exactitud cual es su pretensión, o sea determinar en juicio la
situación jurídica del compromiso de quo en la fecha del final del mes de
julio, cuando los demandados tenían que efectuar el primer pago, y así
determinar si hubo o no incumplimiento de ellos. De esta manera quedó
trabada la litis.

En ningún parte, el juez de la recurrida analizó ni decidió sobre la situación


jurídica del compromiso en la fecha ultima del final del mes de julio,
circunstancia única para poder resolver la litis, obviando por completo el
planteamiento de la parte demandante, bien fuere para acogerlo o
rechazarlo. Al folio 48 de la sentencia recurrida el sentenciador así
determinar si hubo o no incumplimiento de ellos. De esta manera quedó
trabada la litis.

En ninguna parte, el juez de la recurrida analizó ni decidió sobre la situación


jurídica del compromiso en la fecha ultima del final del mes de julio,
circunstancia única para poder resolver la litis, obviando por completo el
planteamiento de la parte demandante, bien fuere para acogerlo o
rechazarlo. Al folio de la sentencia recurrida el sentenciador así se expresa
para decidir:
…Omissis…

Resulta evidente que la decisión del sentenciador desecha por completo el


examen de la situación jurídica del contrato por la fecha del final del mes
de julio evadiendo en tal forma a la pretensión deducida quedando así toda
la cadena argumentativa seguida por el juez de la recurrida viciada por falta
de motivación y, por lo tanto, en la construcción del silogismo, las
consideraciones del sentenciador sucesivas a la fecha del final del mes de
julio tienen que ser consideradas impertinentes.

…Omissis…

En el supuesto negado de aceptar el fundamento de la tesis del


sentenciador cuando considera la validez del compromiso de ad quo
subordinada al hecho de acertar o no la posibilidad de poner la actividad
comercial pretendida por los adquirientes, a nada serviría afirmarla o
negarla, si no fuera, esta confirmación, relacionada a los dos términos de la
controversia, o sea, el final del mes de julio y el final del mes de
septiembre. En otras palabras, por restar validez al compromiso por la
fecha del final del mes de julio que representa al cuadro especifico del
presente juicio, dos y solamente dos, serían las circunstancias jurídicas de poder
invocar; la primera que el compromiso fuera declarado nulo por uno de los
escritos motivos del artículo 1.141 del Código Civil y, la segunda que la
parte interesada (no el sentenciador) invocara la anulabilidad del mismo
según lo prevé el artículo 1.142 del mismo Código.

De todos modo, también acogiendo la tesis sostenida por el sentenciador


que entiende atribuir a la expresión, una vez se confirme la posibilidad,
valor de condición, que en forma del todo arbitraria al final de su
argumentación, considera imposible, al vencer el plazo para depositar el
primer pago, o sea, el final del mes de julio en el supuesto negado que los
adquirientes tuvieran ya la confirma negativa de poder desarrollar la
actividad comercial pretendida en el compromiso, este seguiría vigente
hasta cuando los interesados no hubiese solicitado la correspondiente
acción de resolución prevista en el artículo 1.142 y 1.346 del Código Civil. El
sentenciador de la recurrida tenía la obligación de poner a su examen estas
circunstancias así como lo impone el contenido de la norma jurídica
prevista en el ordinal 5° del artículo 243 del CPC.

Al final del mes de julio del año 1998, cuando los comprometidos
adquirientes estaban en la obligación de depositar al propietario vendedor,
la suma de cien mil dólares como primer grado del mayor precio de venta,
el compromiso firmado por ellos, se encontraba perfectamente y
legalmente vigente sin que alguna acción pudiera dejar presumir la
intención de ellos de retirarse y empuñar el contrato. El solo vencimiento
del plazo establecido en la convención determina la constitución en mora
del deudor como lo dispone el artículo 1.269 del Código Civil y legitima el
derecho del acreedor de solicitar se decrete la resolución del contrato por
incumplimiento según lo dispone el artículo 1.167 del mismo Código. Estas
circunstancias jurídicas, en el presente juicio, determinan una razón de
derecho, que por su propia naturaleza impone que se adopte un criterio
jurídico que resulta ser previo, con fuerza y alcance bastante y suficiente
para enervar todos los alegados de la contraparte y del sentenciador,
después de la fecha del final del mes de julio. Al determinar que hubo
incumplimiento no justificado a la cláusula cuarta del contrato, todas las
argumentaciones relacionadas a situaciones jurídicas sucesivas a la fecha
del final del mes de julio, resultan impertinentes.

…Omissis…

Resulta plenamente acertado en juicio que los demandados no cumplieron


sin justificado motivo, con la obligación de depositar la primera parte de
pago entre el término del final del mes de julio, así como lo confirman las
posiciones juradas de ellos mismos al folio 374 y 379 del expediente.

En el presente juicio resulta evidente que el mismo contrato de fecha 20 de


junio de 1998, suministra elementos de apreciación de los hechos claros y
simples, respecto de los cuales la subsanación del error de derecho
cometido por el juez de fondo, es fácilmente razonable aplicando a los
hechos la apropiada regla de derecho.

…Omissis…

Tal conducta llevó que en la sentencia recurrida no fueron aplicados en


forma alguna, por falta de aplicación, los preceptos de la norma jurídica
vigente contemplada en los artículos 1.269 y 1.167 del Código Civil, normas
que prevén los hechos ciertos ocurridos y bien resolverían la cuestión
planteada y, que fueron apreciados así por el sentenciador de la
recurrida…”.

Para decidir, la Sala observa:

De la fundamentación de la presente denuncia se desprende que el

formalizante alega el vicio de incongruencia negativa, debido a que el juez de alzada

omitió pronunciamiento en relación a la controversia planteada relativa al hecho de que el

obligado debía cumplir su compromiso de pago en la fecha del final del mes de julio,

cuando los demandados tenían que efectuar el primer pago, y así determinar si hubo o no

incumplimiento de pago.

Mas adelante, el recurrente alega que hubo falta de aplicación de los artículos

1.269 y 1.167 del Código Civil, al respecto observa la Sala que el formalizante incurre en la
inobservancia de la técnica requerida para delatar la infracción de carácter de ley, pues las

mismas deben ser encuadradas en los recursos por infracción de ley con fundamento en el

ordinal 2° del artículo 243 del Código de Procedimiento Civil, ya que de lo contrario la Sala

se encuentra impedida de entrar en el análisis de la citada denuncia pues en caso de

hacerlo estaría supliendo defensas de la parte recurrente y daría lugar a un menoscabo al

derecho de defensa a la parte que no recurrió, en consecuencia, esta parte de la denuncia

se desestima por indebida fundamentación, y así se decide.

Ahora bien, para verificar las aseveraciones expuestas por el formalizante en

relación a la incongruencia negativa, la Sala pasa a transcribir lo pertinente de la sentencia

recurrida:

“…“…Del contrato de opción a compra..”

Dispone el artículo 1.133 del Código Civil que el contrato es una convención
entre dos o más personas para constituir reglar, transmitir, modificar o
extinguir entre ellas un vínculo jurídico.

De la anterior definición puede concluirse que el contrato es una


convención que comprende el concurso de las voluntades de dos o mas
personas enlazadas entre ellas un vínculo jurídico de naturaleza
patrimonial.

…Omissis…
Del contrato acompañado a los autos, se puede afirmar que está acreditado
que los ciudadanos Pier Giovanni Fantini (denominado el PROPIETARIO) por
una parte, y por la otra parte, los ciudadanos Alicia Reyes Andrade de Soler
e Ignacio Soler Saenz de Valluerca, (denominados los OPTANTES),
convinieron celebrar un contrato de opción de compra, por el cual el
PROPIETARIO, se comprometieron a comprar, una vez que se confirmara la
posibilidad de obtener los permisos para instalar un café musical, sobre un
inmueble ubicado … Que el inmueble contratado está constituido por un
edificio de tres pisos más el terreno donde se encuentra construido,
tipificado por la Oficina de Ingeniería Civil de Chacao, como R8A, C2., y
entre otras cuestiones se estableció: la obligación de vender a los
OPTANTES, la propiedad libre de todo gravamen, incluyendo la extensión
de un préstamo; el precio de la compra-venta del referido inmueble y su
mobiliario; un pago correspondiente a la opción de compra, la operación no
se llegará a realizar por incumplimiento de los OPTANTES, el PROPIETARIO
haría suya la cantidad de dinero recibida, y si fuese por parte del
PROPIETARIO éste deberá devolver dicha suma y una cantidad igual por
concepto de indemnización a los OPTANTES.

Luego se declara que existe un contrato de opción de compraventa el cual


se rige por las siguientes cláusulas:

…Omissis…

De las condiciones y modalidades contractuales.

Alegado el incumplimiento del contrato como causa de resolución, los


demandados se han excepcionado alegando la existencia de unas
condiciones en la cláusula primera y segunda del contrato, constituido en
documento fundamental de la presente demanda.

Dicen los demandados que el propio documento fundamental de la


demanda como condiciones supuestamente suspensivas para la
procedencia de la compra venta del inmueble: (i) la obtención de los
permisos de la autoridad municipal correspondiente para los fines que se
destinaría el inmueble (café musical), y que dadas las características del
terreno y del inmueble construido, se hacía imposible destinarlo a los fines
que inicialmente motivaron la intención de adquirirlo. Y (ii) la liberación de
la hipoteca de primer grado que aún pesa sobre el inmueble.

El artículo 1197 del Código Civil, …

…Omissis…

Bajo tales parámetros doctrinales, hay que considerar, primero, que la


alegada condición de liberación del gravamen hipotecario a que
supuestamente está sometido el contrato de opción, no tiene rango de
condición al tratarse de un hecho exigible al acreedor. Es una obligación
submodo o modal que fue establecida en el contrato, importando
determinar si el no cumplimiento de esa modalidad es de tal entidad que
permiten la excepción de cumplimiento.

En el presente asunto, la cláusula segunda contractual establece:

…Omissis…

De la preinsertada cláusula contractual, se observa que contiene una


modalidad que no tiene la entidad para excepcionarse del pago o de las
obligaciones dinerarias adquiridas, toda vez que esta modalidad en la
práctica cotidiana se cumple al momento en que se suscribe y registra el
documento definitivo. Las arras se han constituido en el medio para liberar
los gravámenes que pudieran pesar sobre el inmueble objeto de una
operación de compraventa. Luego, habría que desechar a la no liberación
del gravamen hipotecario como medio válido de excepción de pago, por lo
dicho antes y porque en ninguna parte del texto contractual se estableció
que la liberación del graven sería elemento determinante y previo para
pagar los U$ 100.000,00 a que se habían obligado contractualmente los
demandados. ASÍ SE DECLARA.

…Omissis…
Ahora en relación a esta cláusula primera, en la que se convino que los
demandados “se comprometen a comprar, una vez se confirme la
posibilidad de obtener los permisos para instalar un café musical”,
obviamente hay que señalar, con base a las aportaciones probatorias, que
esa posibilidad de obtener los permisos para instalar un café musical no se
ha dado y está cargada de incertidumbre por estar sujeta a la posibilidad de
nivel modificación de la ordenanza municipal cambiando la zonificación.
Este nivel de incertidumbre le da el rango o naturaleza de condición
suspensiva, al estar sujeta el nacimiento de la obligación a que se confirme
la posibilidad de obtener los permisos para instalar un café musical. En
autos se ha acreditado que el inmueble objeto de la opción de compra está
ubicado en un área que tiene una zonificación distinta a la comercial y la
sujeción de las partes a que algún día la Alcaldía correspondiente cambie la
zonificación es una expectativa incierta y extremadamente larga en el
tiempo lo que pudiera llevar a pensar que se trata de una condición
imposible que haría inviable mantener atadas a las partes ad aeternum.

Dentro ese orden de ideas, hay que afirmar que en vista de que la relación
jurídica está sometida a una condición suspensiva, el compromiso de
comprar no ha nacido, y al no haber nacido no existe y al no existir no es
exigible por el acreedor en cuyo provecho se haya estipulado, toda vez que
todavía no es acreedor y el reclamado aún no es deudor. Y ese mismo
hecho de la inexistencia de la obligación pactada y ser el cumplimiento de
la condición inviable, hace procedente la acción de resolución del contrato
de opción de compra venta de un inmueble celebrado ínter partes el día
20.06.1998 sobre un inmueble ubicado en la calle Miranda N° 5, Municipio
Chacao del Estado Miranda, por cuanto las partes no pueden estar atadas
indefinidamente. ASÍ SE ESTABLECE.”

En lo atinente a lo solicitado porb el actor en su libelo de la demanda, de la

lectura y examen que hiciera la Sala en relación a los alegatos y solicitudes hechas en
dicho escrito, se observa que en relación a la fecha de pago del precio de compra referido

al local, no se dice nada, precisamente en virtud de que todo iba a depender de que se

cumpliera o no la condición suspensiva a la que estaba sometido, es decir la referida a que

la Alcaldía proporcionara los permisos pertinentes para que funcionara el café musical que

querían colocar en el local.

Aunado a lo anterior resultaría inútil una casación en virtud de una omisión de

pronunciamiento relativa a una fecha de pago, cuyos pagos nunca se dieron pues la

condición a la que estaban sometidos dichos pagos no se cumplió, en consecuencia,

resultaría inútil sancionar al ad quem por tal omisión si la misma no incide en el

dispositivo del fallo recurrido que declara la resolución del contrato.

En consecuencia, y de acuerdo a los razonamientos precedentemente

expuestos la Sala declara la improcedencia de la denuncia por incongruencia negativa, y

así se decide.

III
Con fundamento en el ordinal 1° del artículo 313 del Código de Procedimiento

Civil, se denuncia la infracción de los artículos 12 y 243 ordinal 4° por inmotivación del

fallo.

Por vía de fundamentación el formalizante expresa textualmente lo siguiente:

“…Se fundamenta la presente denuncia en la consideración que el


sentenciador en su decisión no cumplió con el deber, de escudriñar la
verdad dentro de los límites de su oficio y de atenerse a lo alegado y
probado en autos y con ello dictó una sentencia carente de fundamento.

Resulta que los litigantes firmaron en fecha 20 de junio del año 1998 un
compromiso de compra venta de un inmueble contentivo de cinco
cláusulas, la primera y la cuarta de las cuales expresan:

…Omissis…

Al folio 48 de la recurrida el sentenciador así se expresa:

…Omissis…

Por lo contrario en autos resulta acreditado en forma amplia y total que el


inmueble comprometido es de uso comercial, así como se desprende de los
instrumentos producidos y admitidos como pruebas en la sentencia
recurrida, y precisamente:

…Omissis…
En el caso de a quo, el sentenciador yerra al considerar que el inmueble
comprometido no tenía uso de comercio, y su limitada apreciación de los
hechos, comportó también una desviación del raciocinio lógico y jurídico
para resolver el caso, que lo llevó al considerar que las obligaciones
asumidas por los demandados tenían que ser consideradas inexistentes y
por lo tanto decretó la resolución del compromiso.

La sentencia recurrida, confirmando sin fundamento alguno, que los


comprometidos adquirentes no pudieron confirmar la posibilidad de poner
un comercio de café musical por ser el inmueble comprometido no apto a
uso de comercio, decretó la resolución del contrato por cuanto las partes
no pueden estar atadas indefinidamente, configurando en tal modo, la
infracción de las normas jurídicas aplicadas por consecuencia de su limitado
conocimiento de los hechos.

Al final del mes de julio del año 1998, cuando los comprometidos
adquirientes estaban en la obligación de depositar al propietario vendedor,
la suma de cien mil dólares como primer pago del mayor precio de venta, el
compromiso firmado por ellos, se encontraba perfectamente y legalmente
vigente sin que alguna acción pudiera dejar presumir la intención de ellos
de retirarse y empuñar el contrato.

El solo vencimiento del plazo establecido en la convención determina la


constitución en mora del deudor como lo dispone el artículo 1.269 Código
Civil y, legitima el derecho del acreedor de solicitar se decrete la resolución
del contrato por incumplimiento según lo dispone el artículo 1.167 del
Código Civil.

Estas circunstancias jurídicas, en el presente juicio, determinan una razón


de derecho, que por su propia naturaleza solicite que se adopte un criterio
jurídico que resulta ser previo, con fuerza y alcance bastante y suficiente
para enervar todos los alegatos de la contra parte y de la misma recurrida,
referentes a situaciones jurídicas sucesivas al final del mes de julio.

Al determinar que hubo incumplimiento no justificado, a la cláusula cuarta


del contrato, todas las argumentaciones relacionadas a situaciones jurídicas
sucesivas a la fecha del final del mes de julio, cuando los comprometidos
adquirientes estaban en la obligación de depositar la primera parte de
pago, resultan impertinentes.

El sentenciador de la recurrida, en desacato del artículo 12 del CPC, o sea


atenerse a lo previsto en el documento fundamental de la demanda, como
es el compromiso de compra venta en examen, dio por demostrado un
hecho inexacto, considerando que el inmueble comprometido no tenía uso
de comercio, contrariamente a cuanto está confirmado en la Ficha Catastral
y en el documento de Conformidad de Uso del inmueble anexados al
expediente mismo, configurando en tal modo, el vicio de inmotivación para
faltar a lo dispuesto en el ordinal 4° del artículo 243 del Código de
Procedimiento Civil.

Tal conducta, lo indujo a variar la hipótesis fáctica que fue tomada en


consideración para establecer el enlace lógico entre el supuesto de hecho
abstracto y el concreto y que determinó que no fueron aplicados en forma
alguna, por falta de aplicación los preceptos de la norma jurídica vigente
contemplada en los artículos.1.133, 1.167, 1.264, 1.354, 1.269 y 1.204 del
Código Civil, normas que prevén los hechos ciertos ocurridos y bien
resolverían la cuestión planteada y, que no fueron apreciados así por el juez
de recurrida, configurando tal conducta la causal de casación del ordinal 1°
del artículo 313 C.P.C….”.

Para decidir, la Sala observa:


Alega el formalizante que el juez de alzada incurrió en inmotivación del fallo

por no escudriñar la verdad en los límites de su oficio, ello en virtud de que se sabía que el

inmueble comprometido era de uso comercial y el ad quem declaró la resolución del

contrato con fundamento en el hecho de que el inmueble involucrado no era apto para

uso comercial.

Al respecto expresó el formalizante que el juez de alzada por no atenerse al

documento fundamental de la demanda como es el compromiso de compra venta en

examen, dio por demostrado un hecho inexacto, considerando que el inmueble

comprometido no tenía uso de comercio, contrariamente a lo que confirma la ficha

catastral tal conducta a decir del recurrente indujo a infringir por falta de aplicación los

preceptos contenidos en los artículos 1.133, 1.167, 1.264, 1.354, 1.269 y 1.204 del Código

Civil.

Al respecto observa la Sala en la presente delación, que el formalizante incurre

en una mezcla indebida de denuncias, por cuanto comienza alegando la infracción de los

artículos 12 y 243 en su ordinal 4° del Código de Procedimiento Civil por inmotivación con

fundamento en el hecho de que dio por demostrado un hecho inexacto, lo cual guarda
estrecha relación con los supuestos previstos en el artículo 320 del Código de

Procedimiento Civil.

En ese sentido se evidencia que el recurrente mezcló denuncias que deben ser

encuadradas en un recurso por defecto de actividad con fundamento en el ordinal 1° del

artículo 313 y las referidas a la infracción de las normas sustantivas por falta de aplicación

así como uno de los supuestos previstos en el artículo 320 del Código de Procedimiento

Civil cuyos vicios deben ser encuadrados en un recurso por infracción de ley con

fundamento en el ordinal 2° del artículo 313 eiusdem.

Ante esta mezcla indebida de denuncias y la omisión del formalizante de

fundamentar adecuadamente la denuncia, la Sala no tiene la carga de predecir los vicios

en que puede haber incurrido el ad quem, supliendo la obligación del recurrente, por

cuanto, este incumplió con el requisito referente a la técnica necesaria para estructurar su

delación y dada la falta de una fundamentación clara y precisa, se pone al descubierto la

deficiencia del escrito de formalización.

Por tanto, del análisis realizado sobre el escrito de formalización, la Sala

necesariamente debe concluir que el recurrente no dio cumplimiento a las exigencias

impuestas en el artículo 317 del Código de Procedimiento Civil, ni la pertinente técnica


casacional en su pretendida delación, en razón de haber desarrollado una relación confusa

respecto a la pretendida fundamentación de la misma, razón por la cual se desestima la

presente denuncia, y así se decide.

RECURSO POR INFRACCIÓN DE LEY

Con fundamento en el ordinal 2° del artículo 313 del Código de Procedimiento

Civil, se denuncia la infracción de los artículos 509 en concordancia 12 y 320 eiusdem.

Por vía de fundamentación el formalizante expresa lo siguiente:

“…Es evidente que el interés del vendedor era recibir el precio de la venta,
en cuanto a cien mil dólares entre el final del mes de julio y el saldo al
momento de la definitiva entrega del inmueble a los adquirentes antes del
final del mes de septiembre.

Al no haber cumplido, sin justificado motivo, los comprometidos


adquirentes con la obligación de efectuar el primer pago previsto en la
cláusula cuarta de la convención, el vendedor se vio obligado a
demandarlos en juicio para que el Tribunal competente, acertado el
incumplimiento de ellos, decretara la resolución del contrato de opción de
compra de fecha 20 de junio del año 1998 con los daños y perjuicios según
lo dispone el artículo 1.167 del Código Civil.
En el desenvolvimiento del juicio los convenidos no han aportado ninguna
prueba que justificara el incumplimiento de ellos a la cláusula cuarta del
contrato, mientras que las pruebas incorporadas al expediente confirman
en forma efectiva y fehaciente (i) que el contrato de compromiso de
compra venta por el 31 de julio de 1998, fecha última para que los
convenidos efectuaran el primer pago, se encontraba vigente sin que
ninguna causa limitara su existencia y (ii) que los deudores no cumplieron
con su obligación circunstancia que acarrea la consecuencia de la
constitución en mora de ellos.

…Omissis…

Con las pruebas antes indicadas el demandante, ahora recurrente,


entendió confirmar en juicio las siguientes circunstancias de hecho,
convenientes para la resolución de la pretensión contenciosa:

a) Que los demandados, por la fecha del final del mes de julio del 1998,
cuando el compromiso de quo (sic) los obligaba a depositar al vendedor la
primera parte de pago del mayor precio de la compraventa, no habían
expresados motivos para dejar entender la voluntad de retirarse del
compromiso asumido.

b) Que la oficina de Ingeniería Municipal de Chacao confirmó el Uso de


Comercio del Inmueble y la posibilidad de poner un café musical, como lo
confirma la Comunicación de fecha 04.09.1998.

Por otra parte, la recurrida en su decisión dispuso lo siguiente:

Al folio 21 y 30 respectivamente, de la sentencia recurrida, el


sentenciador en relación con el Acta de Renuncia y el Fax así expresa:

En cuanto a estos medios probatorios, observa este Juzgador que los


mismos se tratan de documentos privados promovidos en copia
fotostáticas, por lo que no pueden admitirse como prueba a tenor de lo
dispuesto por el artículo 429 CPC, que solo admite a través de ese
mecanismo de reproducción a los documentos públicos y los privados
reconocidos. Así se declara.

Resulta que el Acta de Renuncia fue producida con el libelo de demanda y


no fue impugnada por la contra parte; el Fax producido por los
demandados en la contestación de la demanda fue reconocido por el
demandante en el informe y en las Posiciones Juradas del demandado.

Con relación a las posiciones juradas del demandados el sentenciador


declara al folio 38 de su sentencia:

…Omissis…

En el caso que nos ocupa, el sentenciador de la recurrida quebrantó el


principio de exhaustividad probatoria de la norma jurídica expresa que
regula el establecimiento o valoración de las pruebas, contenido en el
artículo 509 del Código de Procedimiento Civil según lo prevé el primer
caso de infracción del artículo 320 del mismo Código, así como el artículo
12 eiusdem, al no atenerse a lo alegado y probado en autos, configurando
tal comportamiento motivo de casación según lo dispone el ordinal 2° del
artículo 313 del Código de Procedimiento Civil.

…Omissis…

Por el contrario, al final del mes de julio del año 1998, cuando los
comprometidos adquirientes estaban en la obligación de depositar al
propietario vendedor, la suma de cien mil dólares como primer pago del
mayor precio de venta, el compromiso firmado por ellos, se encontraba
perfectamente y legalmente vigente sin que alguna acción pudiera dejar
presumir la intención de ellos de retirarse y empuñar. El solo vencimiento
del plazo establecido en la convención determina la constitución en mora
del deudor como lo dispone el artículo 1.269 del Código Civil y, legítima el
derecho del acreedor de solicitar se decrete la resolución del contrato por
incumplimiento según lo dispone el artículo 1.167 del mismo Código.
…Omissis…

Resulta plenamente acertado en juicio que los demandados no cumplieron


sin justificado motivo, con la obligación de depositar la primera parte de
pago entre el término del final de mes de julio, situación que conlleva como
consecuencia la justa reclamación del demandante de pedir la resolución
del compromiso por incumplimiento de los demandados con los daños y
perjuicios según lo dispone el artículo 1167 del Código Civil.

El presente juicio resulta evidente que el mismo contrato de fecha 20 de


junio 1998 suministra elementos de apreciación de los hechos claros y
simples, respecto de los cuales la subsanación del error de derecho
cometido por el juez de fondo, es fácilmente realizable aplicando a los
hechos la apropiada regla de derecho.

La infracción cometida por el sentenciador llevó a la consecuencia que en la


sentencia recurrida no fueron aplicados en forma alguna, los preceptos de
la norma jurídica vigente contemplada en los artículos 1.269 y 1.167 del
Código Civil, normas que prevén los hechos ciertos ocurrido y bien
resolverían la cuestión planteada y, que no fueron apreciados así por el
juez.}

El sentenciador de la recurrida, en desacato de lo establecido en el artículo


509 del Código de Procedimiento Civil o sea analizar todas cuantas pruebas
se han producidas en el juicio, y en contra de lo dispuesto del artículo 12
eiusdem o sea atenderse a lo alegado y probado en autos, incurrió en el
vicio de infracción de ley prevista en el artículo 320 ibídem, error acusables
en casación según lo dispone el ordinal 2° del artículo 313 del Código de
Procedimiento Civil.
Para decidir, la Sala observa:

En relación a la técnica requerida para la formalización ante esta máxima

instancia, ha sido pacifica y reiterada la doctrina, que impone a la parte recurrente la

carga de cumplir con los requisitos formales que en ese sentido establece el artículo 317

del Código de Procedimiento Civil. Así, mediante decisión Nº 173 de fecha 22 de junio de

2001, en el juicio seguido por Romelia García Valecillos contra Maryori del Valle Aguilera

Figueroa, la cual fue ratificada en sentencia N° 266 de fecha 20 de mayo de 2005, en juicio

BANESCO BANCO UNIVERSAL C.A., contra la sociedad mercantil PROMOTORA LOMAS

VERDES, C.A., la Sala estableció:

“…Ahora bien, respecto a las formalidades que debe cumplir todo escrito de
formalización, el artículo 317 del Código de Procedimiento Civil, establece
que se observarán en el mismo orden que se expresan, los siguientes
requisitos: 1) La decisión o decisiones contra las cuales se recurre. 2) Los
quebrantamientos u omisiones a que se refiere el ordinal 1° del artículo
313. 3) La denuncia de haberse incurrido en alguno de los casos
contemplados en el ordinal 2° del artículo 313 eiusdem, con expresión de
las razones que demuestren la existencia de la infracción, falsa aplicación o
aplicación errónea; y, 4) La especificación de las normas jurídicas que el
tribunal de última instancia debió aplicar y no aplicó, para resolver la
controversia, con mención de las razones que demuestren la aplicabilidad
de dichas normas.
Queda entendido de esta forma, que el artículo 317 del Código de
Procedimiento Civil, en lo relativo al escrito de formalización, establece con
carácter obligatorio un orden de prelación en las denuncias, imponiendo
además al formalizante la obligación de indicar las disposiciones de la ley
que verdaderamente deben resolver la controversia planteada, siendo así,
la fundamentación es la carga procesal más exigente impuesta al recurrente
como requisito esencial de formalización, por su amplitud, complejidad y
trascendencia, la cual requiere el desarrollo de razonamientos sometidos a
una lógica clara y concreta, y en atención a la técnica requerida…”.

Respecto de aquellas denuncias relativas a la casación sobre los hechos,

específicamente la falsa suposición en la que pudiera estar incursa la recurrida, ha

puntualizado la Sala sobre la obligatoriedad de cumplir con una técnica mas específica aún

para delatar este tipo de infracciones. Al respecto, mediante sentencia de fecha 22 de

mayo del 2001, expediente 00-153, quedó establecido:

“...Es indispensable que el formalizante se ajuste a la técnica elaborada por


la Sala para la denuncia apropiada de casación sobre los hechos, técnica que
exige el cumplimiento de los siguientes requisitos: a) Indicación del hecho
positivo y concreto que el juzgador haya dado por cierto valiéndose de una
falsa suposición; b) Indicación específica del caso de falsa suposición a que
se refiere la denuncia, puesto que el encabezamiento del artículo 320 del
Código de Procedimiento Civil (sic) prevé en ese respecto tres (3)
situaciones distintas; c) el señalamiento del acta o instrumento cuya lectura
patentice la falsa suposición; d) indicación y denuncia del texto o textos
aplicados falsamente, porque el juez da por cierto un hecho valiéndose de
la suposición falsa; e) la exposición de las razones que demuestren que la
infracción cometida fue determinante en el dispositivo de la sentencia...”.

Ahora bien, a la luz de los nuevos postulados constitucionales, ha flexibilizado

la Sala su posición con respecto a la exigibilidad de la técnica requerida, extremando sus

facultades para conocer de las denuncias formuladas cuando de las mismas pudiera

entenderse el planteamiento realizado por el formalizante. No obstante, y mas aún al


tratarse de denuncias como la planteada en el presente caso, debe ser preciso y puntual el

recurrente, para que la Sala proceda al estudio de la delación planteada. En este sentido, se

ha pronunciado la Sala en sentencia de fecha 5 de abril del 2001, expediente Nº 99-911 al

señalar:

“...Este Supremo Tribunal, en aplicación de normas consagradas en la


Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (artículos 26 y 257),
ha tratado de flexibilizar en cierta medida su doctrina al respecto, no
obstante considera sigue siendo necesario que los escritos contentivos de la
formalización de los recursos de casación estén redactados en forma clara,
precisa, de manera que su análisis permita, sin lugar a dudas, entender el
sustratum de lo denunciado, esto quiere decir que en la elaboración de
tales textos debe el exponente hacer gala de todos los conocimientos de la
técnica denominada casacionista, y ello porque el escrito de formalización
es la carga mas exigente impuesta al recurrente, ya que se estima como una
demanda de nulidad contra la sentencia impugnada.
De lo expuesto se colige, que la fundamentación del recurso debe contener
todos los razonamientos, explicaciones que permitan, diáfanamente, a los
Magistrados de este Alto Tribunal entender por qué la sentencia recurrida, se
considera infractora de las normas jurídicas denunciadas, que de no ser así
los obligaría a realizar la ardua labor de relacionar los argumentos
esgrimidos con las normas denunciadas y enfrentarlos con la sentencia
presuntamente violadora de ellas, deber que no se corresponde a este
Tribunal Supremo, pues se repite esta es una obligación inherente al
recurrente...”.

En el caso bajo análisis, el recurrente de una manera bastante confusa plantea

su denuncia al indicar que el juez de la recurrida decidió “…con evidente falsa suposición,

constituyendo así, un vicio de juzgamiento configurativo de un error facti in iudicando del

hecho propiamente dicho…”, pero no determina en forma clara en cual de los tres casos

de falso supuesto incurre, lo que obviamente dificulta a la Sala determinar si

efectivamente la sentencia recurrida adolece del vicio delatado, pues de la lectura del
escrito de formalización no puede evidenciarse, dada la forma en que fue motivada la

denuncia. Aunado a ello, incumple con la técnica el formalizante al no indicar las normas

que el juez de alzada ha debido aplicar y no aplicó para resolver la controversia. En razón

de lo anterior y ante la total falta de técnica demostrada por el recurrente, debe

declararse improcedente la presente denuncia, tal como se hará de manera expresa,

positiva y precisa en el dispositivo del presente fallo. Así se decide.

II

Con fundamento en el ordinal 2° del artículo 313 del Código de Procedimiento

Civil se denuncia la infracción de los artículos 1.269 del Código Civil por falsa aplicación y

1.167 eiusdem por falta aplicación.

El formalizante por vía de fundamentación expresa lo siguiente:

“…Se fundamenta la presente denuncia con las siguientes consideraciones:

El veinte de junio del año 1998 los litigantes firmaron un compromiso de


compra-venta de un inmueble contentivo de cinco cláusulas, la primera y la
cuarta de las cuales expresaban:

…Omissis…
Al folio 46 de la recurrida el sentenciador así se expresa:

…Omissis…

Al folio 46 de la recurrida el sentenciador así se expresa:

… Omissis…

Y, en el mismo folio, el sentenciador de la recurrida, reportado el


pensamiento del doctor Eloy Maduro Luyando, confirma:

…Omissis…

Ahora bien, en contra de estas consideraciones hay que observar que,


cuando, el día veinte de junio del año 1998, los contrayentes firmaron el
compromiso de compra-venta, el inmueble en objeto tenía ya intrínsecas
las características de uso comercial indicadas en su Ficha Catastral con la
sigla R8A, C-2 que representa la calificación del inmueble y que está
anexada al presente juicio, y también ya existían vigentes desde el año
1992 las Disposiciones Urbanísticas contenidas en la Ordenanza de
Zonificación del Municipio de Chacao. El inmueble comprometido responde
a las características indicadas en el contrato, por tener uso de comercio y
ser construido en una parcela de terreno identificada en el Plano Regulador
del Municipio Chacao como R8A- C2. Es de dominio público que cualquier
ciudadano puede conseguir información referente a un inmueble en el
breve lapso de tiempo que pueda durar una consulta en la respectiva
Oficina de Ingeniería del Municipio correspondiente.
Desde el día de la firma del compromiso a la fecha del final del mes de julio,
en que los adquirientes tenían la obligación de depositar la primera parte
de pago, transcurrieron cuarenta días y solo el 29 del mes de julio, ellos,
enviaron al vendedor, un fax que anexaron al presente juicio con el escrito
de contestación de la demanda al folio 187 del expediente principal,
solicitando una prórroga de 15 días y donde confirman de tener
conocimiento que el inmueble comprometido tiene una zonificación apta
para el tipo de negocio que quieren montar. Por lo tanto, con la firma del
compromiso los adquirientes entendieron expresar la incondicionada
voluntad de comprar el inmueble, asumiendo a su cargo, en su propio y
exclusivo interés, al lado de la obligación principal, otra actividad para
confirmar; en el breve tiempo necesario, la posibilidad de obtener los
permisos.

De manera que la expresión “una vez se confirme la posibilidad” no


puede de ninguna manera asimilarse a un acontecimiento futuro e
incierto previsto en el artículo 1.197 del Código Civil así como lo
consideró la recurrida, si no, a una actividad complementaria de los
adquirientes, en su propio y exclusivo interés. En efecto, cuando en un
contrato, -en que las partes se comprometen a prestar a futuro el
consentimiento para realizar una compra-venta-, la realización de una
actividad de la parte adquirente, es preciso afirmar que no estamos
presente ante un evento subordinante la eficacia del contrato, si no a una
obligación potestativa del comprador.

El artículo 1.197 del Código Civil decreta que la obligación es condicional


cuando su existencia depende de un acontecimiento futuro es incierto; en
el compromiso de quo (sic) la obligación de efectuar el primer pago en la
fecha última del final del mes de julio está autónomamente precisada en
la convención de las partes, mientras que la obligación de prestar el
consentimiento para definir el futuro contrato definitivo de compra-venta
está subordinado a la averiguación del significado de la sigla R8A,C2, dato
desconocido por los adquirentes, pero ya cierto al momento de firmar el
contrato o sea la posibilidad o no de poder utilizar el inmueble como café
musical.
Averiguar esta posibilidad no le otorga la obligación de comprar, la
característica jurídica de obligación condicionada por ser, al momento de
la firma del compromiso, el inmueble autorizado por su comercial como
lo certifica su ficha catastral identificada con la sigla R8A-C2 y por lo tanto
no necesitando ulteriores autorizaciones para desarrollar la nueva
actividad de café musical.

El error del sentenciador varía la hipótesis fáctica y lo lleva a considerar


que la validez del compromiso firmado por los contrayentes (sic) está
subordinada a que, ejercitada la averiguación prevista en el contrato, esta
resultara positiva y, por lo tanto, al considerar también sin fundamento,
circunstancia que motivará otra denuncia, que esta posibilidad no se ha
data (sic), el compromiso perdería su validez. La infracción de haber
falsamente aplicado la norma jurídica contenida en el artículo 1.197 del
Código Civil ha sido determinante de lo dispositivo en la sentencia
recurrida.

Al final del mes de julio del año 1998, cuando los comprometidos
adquirentes estaban en la obligación de depositar al propietario vendedor,
la suma cien mil dólares, como primer pago del mayor precio de venta, el
compromiso firmado por ellos, se encontraba perfectamente y legalmente
vigente. El solo vencimiento del plazo establecido en la convención,
determina la constitución en mora del deudor como lo dispone el artículo
1.269 del Código Civil y legitima el derecho del acreedor de solicitar se
decrete la resolución del contrato por incumplimiento, según lo dispone el
artículo 1.167 del Código Civil. La falsa aplicación del artículo 1.197 del
Código Civil configura la causal de casación prevista en el ordinal 2° del
artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, y produce, por vía de
consecuencia, que no fueron aplicados en forma alguna, por falta de
aplicación, los preceptos de la norma jurídica vigente contemplada en los
artículos 1.269 y 1.167 del Código Civil, normas que prevén los hechos
ciertos ocurridos y que bien resolverían la cuestión planteada que, sin
embargo, no fueron apreciados así por el Juez de la recurrida, configurando
tal conducta la causal de casación del ordinal 2° del artículo 313 del Código
de Procedimiento Civil. (Subrayado y negrillas de la Sala).

Para decir, la Sala observa:

El formalizante alega la falta de aplicación de los artículos 1.269 y 1.167 del

Código Civil y la falsa aplicación de los artículos 1.197 eiusdem.

Al respecto establece el formalizante que el error del sentenciador radica en

variar la hipótesis fáctica que lo llevó a considerar que la validez del compromiso firmado

por los contrayentes estaba subordinado a decir del juez a una condición suspensiva que

dependía de una acontecimiento futuro e incierto, esta infracción de haber falsamente

aplicado la norma jurídica contenida en el artículo 1.197 del Código Civil ha sido

determinante de lo dispositivo en la sentencia recurrida.

Al respecto observa la Sala, en relación a los artículos 1.269 y 1.167 del Código

Civil, que el formalizante alega la infracción por falsa aplicación de los mismos, pero no

cumple con la técnica exigida para la denuncia de este tipo de delación, pues de su

fundamentación no se desprende el hecho de cómo cuándo y en qué sentido se incurrió


en la infracción de las delatadas normas jurídicas, lo que se traduce en que el recurrente

incurrió en el incumplimiento de lo previsto en el artículo 317 eiusdem, lo que hace

imposible el análisis de la presente denuncia, pues la Sala no puede suplir defensas no

alegadas por las partes ya que estaría causando un menoscabo al derecho de defensa de

la contraparte que no recurrió, en consecuencia y en virtud de lo antes expuesto se

desestima esta parte de la denuncia, y así se decide.

Ahora bien, en lo atinente a la denuncia del artículo 1.197 del Código Civil, el

formalizante alega que dicha norma fue infringida por falsa aplicación, empero de la

fundamentación de la misma se desprende que lo que se está denunciando es error de

interpretación de dicha norma, y lo asimila a que el ad quem erró al considerar que la

condición a la que estaba sometido el contrato suscrito por las partes es una condición

suspensiva que dependía de la realización de un acontecimiento futuro e incierto, lo cual

guarda relación básicamente con la interpretación del contrato de compra venta suscrito

entre las partes.

Resulta pertinente aclarar que la errónea interpretación de la ley existe

cuando el juez, aun reconociendo la existencia y la validez de la norma apropiada al caso,

equivoca su interpretación y alcance general y abstracto, es decir, cuando no le da el

verdadero sentido a la norma haciendo derivar de ella consecuencias jurídicas que no

concuerdan con su contenido.


La Sala estableció en sentencia N° 00701 de fecha 28 de octubre de 2005,

caso: María Luisa Díaz Gil Fortoul c/ Constructora Hermanos Ruggiero C.A., ratificada en

sentencia N° 599 de fecha 31 de julio de 2007, FRANCISCA PAULA BAPTISTA PÉREZ,

contra los ciudadanos RONNIS ROBERSI y ALENNIS ZOHELIS PÉREZ JIMÉNEZ lo siguiente:

“...la Sala estima que, en realidad, lo pretendido por el formalizante es que


este Alto Tribunal califique el contrato que motivó el juicio como una
promesa de venta, pues hace afirmaciones generales sobre la concurrencia
de elementos que en su criterio, permiten tipificar como tal a la referida
estipulación contractual.

Sin embargo, para ello era necesario que el formalizante planteara


adecuadamente que el juez que dictó la recurrida cometió un error de
derecho al calificar el referido contrato, o por el contrario, si ese error
ocurrió en la interpretación del mismo, lo que es soberanía de los jueces de
instancia, y sólo podría ser controlado por la Sala si hubo desviación
ideológica, lo que en todo caso debe ser denunciado con fundamento en el
primer caso de suposición falsa, previsto en el antepenúltimo párrafo del
artículo 320 del Código de Procedimiento Civil.

En efecto, en sentencia de fecha 7 de noviembre de 2003; (Exp. Nº 00-090,


caso Crisol Publicidad C.A. c/ Diario El Universal C.A.), la Sala reiteró su
pacífica doctrina sobre el particular y estableció:

"…La Sala de Casación Civil ha señalado en pacífica doctrina que es de la


soberanía de los jueces de instancia la interpretación del contrato, a menos
que el juez incurra en desnaturalización o desviación intelectual de su
contenido, situación que puede denunciarse a través del primer caso de
suposición falsa. En efecto, al respecto ha señalado la Sala lo siguiente:

"Constituye doctrina reiterada en esta Corte, que la interpretación de los


contratos es cuestión de hecho reservada a los jueces de instancia,
controlable por esta Sala sólo cuando el sentenciador hubiese incurrido en
suposición falsa, salvo que el juez califique erróneamente el negocio
jurídico, y lo subsuma en una norma que no es aplicable, error este de
derecho".

En sentencia de fecha 11 de marzo de 1992, expresó la Sala:

"La interpretación de los contratos, de acuerdo a reiterada doctrina de esta


Sala, es de la soberanía de los jueces de instancia, y la decisión que al
respecto ellos produzcan, solo será atacable en Casación por denuncia de
error en la calificación del contrato, error este de derecho, o por suposición
falsa"...”.

Por todo lo anteriormente expuesto, visto que la formalizante denunció la

falsa aplicación del artículo 1.197 del Código Civil, sin cumplir con los requisitos

establecidos en el artículo 317 del Código de Procedimiento Civil, aunado a que tampoco

delató que el ad quem hubiere incurrido en el primer caso de suposición falsa por

desviación ideológica, tal como lo establece la jurisprudencia antes citada, por tanto,

resulta evidente el incumplimiento de la carga procesal que le correspondía por


imposición de la ley, todo lo cual conduce, a que la Sala declare la improcedencia de la

presente denuncia. Así se decide.

III

Con fundamento en el ordinal 2° del artículo 313 del Código de Procedimiento

Civil, se denuncia la infracción de los artículos 1.258 del Código Civil por falsa aplicación, y

los artículos 12, 1.269, 1.167 y 1.258 1er aparte del mismo Código.

Por vía de fundamentación el formalizante establece lo siguiente:

“…Se fundamenta la presente denuncia bajo las siguientes consideraciones:

El veinte de junio del año 1998 los litigantes firmaron un compromiso de


compra venta de un inmueble, contentivo de cinco cláusulas, la primera, la
cuarta y la quinta de las cuales, expresan:

…Omissis…
Al folio 49 de la sentencia recurrida el sentenciador, al capitulo intitulado “
De los Daños y Perjuicios” así se expresa:

…Omissis…

El juzgador de la recurrida considera en su pronunciamiento que el


demandante está solicitando la resolución del contrato y al mismo tiempo
el cumplimiento de los demandados a pagar la suma de 100.000 dólares
por concepto de primer pago de la compra venta del inmueble negociado
según la cláusula cuarta del compromiso de quo, acumulando, de tal
manera, peticiones.

El sentenciador no analizó integralmente el libelo de demanda que en el


capítulo Tercero de los Daños y Perjuicios en su última parte así expresa:

…Omissis…

Y el Capítulo Cuarto del Libelo de demanda, intitulado Pretensión, al folio


17 del Expediente así precisa:

…Omissis…

Resulta evidente que la coincidencia, de la suma de dinero establecida


por convenio expreso de las partes como penal (sic) en caso de
incumplimiento, con la suma debida de los adquirientes como primer
pago del mayor precio de venta, no puede en ningún momento configurar
acumulación de peticiones. El juzgador no analizó en la forma debida las
dos actas fundamentales del presente juicio cuales son el libelo de
demanda y el contrato de compromiso firmado por los litigantes, y, por
ello concluye en una desestimación insustentable, que varía la hipótesis
fáctica concreta y contradice el artículo 12 del Código de Procedimiento
Civil que dispone que el juez debe atenerse a lo alegado y probado en
autos.

El vicio de Falsa aplicación de la norma jurídica prevista en el artículo 1.258


del Código Civil comporta que la parte dispositiva del fallo resulte
comprometida en forma determinante en la sentencia, por el hecho que al
confundir el sentenciador la circunstancia de que el demandante había
pedido contemporáneamente la resolución del compromiso firmado con
los demandados en fecha 20 de junio del año 1998, y el cumplimiento de la
prestación, que en su primera parte obligada al pago de la suma de cien mil
dólares en la fecha máxima del final del mes de julio, consideró que se
habrían acumulado peticiones vetadas según lo dispone el artículo 1.258
CPC que el sentenciador considero aplicable al caso.

Al final del mes de julio del año 1998, cuando los comprometidos
adquirientes estaban en la obligación de depositar al propietario vendedor
la suma de cien mil dólares, como primer pago del mayor precio de venta,
el compromiso firmado por ellos, se encontraba perfectamente y
legalmente vigente.

El solo vencimiento del plazo establecido en la convención, determina la


constitución en mora del deudor como dispone el artículo 1.269 del Código
de Procedimiento Civil y legitima el derecho del acreedor de solicitar se
decrete la resolución del contrato por incumplimiento según lo dispone el
artículo 1.167 del Código Civil con la condena de pagar como compensación
de los daños y perjuicios, la suma de dinero contemplada como daños y
perjuicios en la cláusula quinta de la convención según lo dispone el
artículo 1.258 del mismo Código.

LA Quinta Cláusula del compromiso de quo, conviene que, el


incumplimiento de una de las partes conllevará una penal (sic)
correspondiente al primer pago.
La suma de cien mil dólares tendría que haber estado en la mano del
vendedor en la fecha máxima del final del mes de julio de 1998, sin
embargo, el hecho de no haber cumplido con su primera obligación, no
exime a los insolventes de pagar los daños y perjuicios al acreedor en la
medida consensualmente establecida en la convención y que no puede ser
mayor, ni los obligados pretender sea menor, según lo dispone el artículo
1.276 del Código Civil.

La falsa aplicación al caso que nos ocupa, por parte del sentenciador, del
artículo 1.258 CPC en su primer aparte, configura la causal de casación
prevista en el ordinal 2° del artículo 313 del CPC y produce, por vía de
consecuencia, que no fueron aplicados en forma alguna, por falta de
aplicación, de los preceptos de la norma jurídica vigente contemplada en
los artículos 12, 1.269, 1.167 y 1.258 primer aparte del Código de
Procedimiento Civil, (sic) normas que prevén los hechos ciertos ocurridos
y bien resolverían la cuestión planteada y, que no fueron apreciados así
por el sentenciador de la recurrida. (Subrayado y Negrillas de la Sala).

Para decidir, la Sala observa:

De la precedente fundamentación se desprende que el formalizante alega la

infracción de los artículos 1.258 del Código Civil por falsa aplicación, y los artículos 12,

1.269, 1.167 y 1.258 primer aparte del mismo Código, por falta de aplicación.
Al respecto, es pertinente precisar que el vicio de falsa aplicación de una

norma jurídica, ocurre cuando el supuesto de hecho previsto en la norma no coincide con

los hechos que constan en los autos y el juez aplica la norma (elemento sine qua nom).

En cuanto al vicio de falta de aplicación de una norma jurídica, esto ocurre

cuando el supuesto de hecho previsto en la norma coincide con los hechos establecidos en

el proceso y el juez no aplica la norma (elemento sine qua nom).

Ahora bien, en lo atinente al artículo 1.258 del Código Civil el formalizante

alega que dicha norma se infringió por falsa aplicación y al propio tiempo alega la falta de

aplicación de la misma norma, lo cual es imposible que ocurra porque en el primer caso el

elemento sine qua nom para que se verifique el vicio es que la norma haya sido aplicada

por el juzgador y en el segundo que la norma no se haya aplicada, entonces, no es posible

que ambos vicios concurran con una misma norma. En virtud de ello es pertinente

desestimar esta parte de la denuncia por indebida fundamentación, y así se decide.

En lo referente a la denuncia “…por falta de aplicación, de los preceptos de la

norma jurídica vigente contemplada en los artículos 12, 1.269, 1.167 y 1.258 primer

aparte del Código de Procedimiento Civil…”, al respecto observa la Sala que el


formalizante no cumplió con la correcta técnica de formalización, por cuanto no explica

cómo, cuándo y en qué sentido incurrió el ad quem en la infracción de las denunciadas

normas jurídicas, lo cual conlleva al incumplimiento por parte del recurrente de lo previsto

en el artículo 317 del Código de Procedimiento Civil, pero, en todo caso, los artículos

1.269; 1.167 y 1.258 no existen en el Código de Procedimiento Civil. Así se decide.

IV

Con fundamento en el ordinal 2° del artículo 313 del Código de Procedimiento

Civil, se denuncia la infracción de los artículos 1.133, 1.167, 1.269, 1.264, 1.354 y 1.204 del

Código Civil por falsa aplicación por incurrir en el segundo caso de suposición falsa.

Por vía de fundamentación, el formalizante expresó lo siguiente:


“…Se fundamenta la presente denuncia bajo las siguientes consideraciones:

…Omissis…

Y en efecto los contrayentes el día 20 junio del año 1998 se


comprometieron formalmente a vender y comprar respectivamente un
inmueble, indicando en el contrato preliminar todos .los elementos
esenciales del futuro contrato definitivo que se obligaron a concluir en la
fecha ultima del sucesivo mes de septiembre. La voluntad de los
contrayentes es perfectamente evidenciada en el contrato preliminar que
ellos celebraron, en relación con la economía misma del contrato futuro
definitivo de compra venta. La causa jurídica es individuada (Sic) (…)

En el contrato de quo, que las partes litigantes en el presente juicio


firmaron en fecha 20 de junio del año 1998, el interés del vendedor era
recibir el precio de venta y, precisamente, en cuanto a cien mil dólares en
la fecha última del FINAL del MES de SEPTIEMBRE, fecha esta en que el,
como propietario (sic), estaba obligado a transferir el inmueble con
documento público. Los adquirentes por otra parte estaban obligados a
depositar al vendedor la suma de cien mil dólares como parte de pago en la
fecha última del final del mes de julio, y depositar el saldo del precio, al
momento del definitivo traspaso de la propiedad del inmueble de
efectuarse en el término último del final del mes de septiembre, en que
ellos estaban comprometidos a comprar una vez verificada la posibilidad de
poner en el inmueble negociado un café musical.

El contrato en examen, por lo tanto, es un contrato principal y prepara la


celebración de otro contrato y por subsistir por si mismo sin necesidad de
otra convención, es un contrato autónomo conforme a la definición del
artículo 1.133 del Código Civil.

Las voluntades de las partes están confirmadas en forma clara y precisa, en


las cinco cláusulas en que se compone el compromiso y precisamente en la
primera de estas cláusulas, están expresadas las obligaciones respectivas
de prestar una futura manifestación de consenso, entre el final del mes de
septiembre, al momento improrrogable de definir la compra-venta del
inmueble.

Por demás por el hecho que el inmueble viene identificado con la sigla R8A-
C2 que tipifica los inmuebles de uso comercial, pero desconocida a los
adquirientes, estos se reservaron de confirmar en la Oficina de Ingeniería
Municipal, la posibilidad de instalar un café musical, actividad relacionada
al perfeccionamiento del definitivo contrato de compra venta da realizarse
entre el final del mes de septiembre.

Por lo contrario en el folio 48 de la recurrida el sentenciador así se expresa:

…Omissis…

Y en la misma página,

…Omissis…

El error del sentenciador varía la hipótesis fáctica concreta que se deriva


del texto del contrato y de la voluntad de los contrayentes considerando
que la actividad de comprobar la posibilidad de instalar un café musical
tiene que ser referida al compromiso de comprar que los contrayentes
firmaron el 20 de junio de 1998, y por lo tanto puede comprometer su
eficacia en relación con el buen éxito de dicha averiguación. La premisa
menor del silogismo comporta que la parte dispositiva del fallo sea
consecuencia de una suposición falsa por parte del juez, que atribuyó al
contrato, menciones que no contiene al punto de hacerle producir efectos
distintos suplantando arbitrariamente la voluntad de las partes con su
propia voluntad, y esto constituye una verdadera usurpación de aquella
voluntad.
Esta desviación ideológico en numerosos fallos de esta honorable Corte
que con base a idéntico criterio se ha convertido en verdadera
jurisprudencia, ha llegado a ser asimilada al caso de falso supuesto previsto
en el artículo 320 CPC, definiéndose el mismo como falso supuesto por
desnaturalización, conforme al cual, equivale a atribuir la existencia, en un
instrumento, de menciones que contiene, el hecho de desnaturalizar la
mención que si contiene, tanto de hacerle producir efectos distintos de los
previstos en el, al punto que produzcan los efectos que hubiera producido
otra mención que el instrumento no contiene.

Ahora en el caso que nos ocupa, referir la expresión, una vez se confirme la
posibilidad, al contesto jurídico del compromiso, en vez que al contrato
sucesivo definitivo de compra venta no constituye una interpretación
volitiva del sentenciador en el sentido de una apreciación de el, que se
pueda considerar errónea, si no en un supuesto de hecho, falso por la
primera causa enunciada en artículo 320 del Código de Procedimiento Civil.
La expresión, una vez se confirme la posibilidad…, está de hecho,
materialmente y gramaticalmente referida al sucesivo contrato de
compraventa, y por lo tanto referida al compromiso de fecha 20.06.1998,
equivale cometer un error de hecho censurable según lo dispone el artículo
320 CPC, porque una cosa es reconocer la soberanía de criterio de que
gozan los juzgadores en su labor propia de establecer y apreciar los hechos
y otra cosa es desconocer lo que claramente exprese un documento del
expediente y se cometa la desviación de sustituir al concepto que el
claramente revela por un concepto falsamente supuesto.

…Omissis…

Al final del mes de julio del año 1998, cuando los comprometidos
adquirentes estaban en la obligación de depositar al propietario vendedor,
la suma de cien mil dólares como primer pago del mayor precio de venta, el
compromiso firmado por ellos, se encontraba perfectamente y legalmente
vigente sin que alguna queja o acción pudiera presumir la intención de ellos
de retirarse de la contratación.

El solo vencimiento del plazo establecido en la convención determina la


constitución en mora del deudor como lo dispone el artículo 1.269 del
Código Civil y, legitima el derecho del acreedor de solicitar se decrete la
resolución del contrato por incumplimiento, según lo dispone el artículo
1.167 del mismo Código.

Las circunstancias jurídicas acontecidas al vencerle término ultimo del final


del mes de julio previsto en el compromiso y acertadas en el presente
juicio, determinan una razón de derecho, que por su propia naturaleza
solicita que se adopte un criterio jurídico que resulta previo, con fuerza y
alcance bastante y suficiente para enervar todos los alegados de la
contraparte y de la recurrida, sucesivos a la fecha del final del mes de julio,.
Al determinar, en el presente juicio que hubo incumplimiento de los
convenidos (sic) a la cláusula cuarta del contrato, todas las
argumentaciones relacionadas a situaciones jurídicas sucesivas a la fecha
del final del mes de julio, cuando los comprometidos adquirientes estaban
en la obligación de depositar la primera parte de pago, resultan
impertinentes, independientemente de la circunstancia de ser a su vez
infundadas como se denunciará en los sucesivos recursos.

El sentenciador de la recurrida, en desacato del artículo 12 del CPC, o sea


atenerse a lo previsto en el documento fundamental de la demanda como
es el compromiso de compra venta en examen, se equivocó en la
percepción gramatical del testo (sic) incurriendo en el falso supuesto
previsto en el artículo 320 CPC por atribuir al compromiso de quo,
menciones que no contiene.

En efecto, al folio 45 de la recurrida viene indicada la cláusula cuarta del


compromiso que dice:

…Omissis…
Es por lo tanto acertado en el presente juicio, que los optantes adquirientes
estaban en la obligación de efectuar un primer pago de cien mil dólares
antes el final del mes de julio. Sin embargo ellos no depositaron dicha
suma; tampoco han presentado antes de la fecha del vencimiento de su
obligación, ni en el curso del juicio, pruebas que exoneran y justifican su
inejecución como lo exige el artículo 1.354 del Código Civil. Por demás el
artículo 1.264 del mismo Código confirma que las obligaciones deben
cumplirse exactamente como han sidas contraídas. El solo vencimiento del
plazo establecido en la convención determina la constitución en mora del
deudor, como lo decreta el artículo 1.269 del Código Civil.

La conducta del Juez Sentenciador, conlleva que no fueron aplicados en


forma alguna, por falta de aplicación, los preceptos de la norma jurídica
vigente contemplada en los artículos: 1.133, 1.167, 1.264, 1.354, 1.269 y
1.204 del Código Civil, normas que prevén los hechos ciertos ocurridos y
bien resolverían la cuestión planteada y, que no fueron apreciados así por
el Juez de la recurrida, configurando tal conducta la causal de casación del
ordinal 2° del artículo 313 CPC.

Para decir, la Sala observa:

De la fundamentación confusa que expresa el formalizante para delatar los

artículos 1.133, 1.167, 1.269, 1.264, 1.354 y 1.204 del Código Civil por falsa aplicación por

incurrir en el segundo caso de suposición falsa, observa la Sala que el recurrente confunde

el segundo caso de suposición falsa previsto en el artículo 320 del Código de

Procedimiento Civil con la desviación ideológica del contrato.


Ahora bien, la falta de aplicación de determinadas normas vigentes a un caso

particular, tiene lugar cuando el juzgador niega la aplicación de cierta norma a una

particular relación jurídica que está bajo su alcance. No obstante, su debida formalización

enmarcada dentro de un recurso por infracción de ley amerita, tal como lo ha sostenido la

doctrina reiterada de esta Sala, que el formalizante razone en forma clara y precisa en qué

consiste la infracción, es decir, demostrarla, sin que a tal efecto baste que se diga que la

sentencia infringe tal o cual precepto legal; es necesario que se demuestre cómo, cuando

y en qué sentido se incurrió en la infracción, pues si no se brinda razonamiento de las

infracciones denunciadas no existe fundamentación; para que la denuncia pueda

considerarse motivada o sea, fundamentada, es necesario que se evidencie cada

infracción, debiendo guardar estrecha relación cada alegato que se haga con el texto legal

que se pretenda quebrantado, pues no corresponde a este Supremo Tribunal, la labor de

relacionar cada argumento con el correspondiente artículo que se dice infringido, en el

caso particular, por falta de aplicación, pues éste deber incumbe únicamente al

formalizante. La debida formalización, no se cumple haciendo imputaciones imprecisas de

pretendidas infracciones, sino que debe expresarse concretamente las razones que a

juicio del formalizante configuren las infracciones alegadas. Si el recurrente no se ajusta

adecuadamente a la técnica requerida para el desarrollo de la formalización, la Sala por

mandato legal expreso, está obligada a considerar como no formalizado el recurso en la

forma legalmente exigida, o por lo menos a declarar la improcedencia de la denuncia de

que se trate, por cuanto no puede la Sala suplir la carga que el artículo 317 del Código de

Procedimiento Civil impone al formalizante.


En el caso de autos, el recurrente delata la falta de aplicación de un sinnúmero

de artículos de diversa naturaleza, cabe decir, los artículos 1.133, 1.167, 1.269, 1.264, 1.354

y 1.204 del Código Civil por falsa aplicación y falta de aplicación, seguidamente transcribe

un extracto de la sentencia recurrida y de manera muy general establece, lo que bien podría

calificarse como una crítica a la conclusión del Juzgador de alzada en relación al contrato

objeto de la acción de compraventa, sin embargo, en ninguna de las partes de su

argumentación, detalla el contenido de las normas supuestamente infringidas, mucho menos

relaciona su contenido con lo expresado en el fallo, así como tampoco el cómo, cuando y en

qué sentido ocurrieron tales infracciones.

Bajo tales parámetros, no puede la Sala pasar a analizar el fondo de la denuncia

bajo examen, aún cuando la misma haya sido presentada al amparo del artículo 320 del

Código de Procedimiento Civil, máxime si como quedó evidenciado del examen de la

sentencia, el Juzgador de alzada fundamentó su decisión a la acción de resolución de

contrato de compraventa, en el hecho de que al estar el contrato de opción de compraventa

sometido a una condición suspensiva, el compromiso de comprar no había nacido, no

existió y al no existir –según el ad quem- no es exigible todavía al acreedor y el reclamado

aún no es deudor y en virtud de ello concluye acertadamente “…y ese mismo hecho de la

inexistencia de la obligación pactada y ser el cumplimiento de la condición inviable, hace

procedente la acción de resolución del contrato de opción de compra venta de un inmueble

celebrado interpartes el día 20.06.1998…


En consecuencia, y en virtud de lo antes expuesto se declara la improcedencia

de la denuncia de los artículos 1.133, 1.167, 1.269, 1.264, 1.354 y 1.204 del Código Civil, y

así se decide.

DECISIÓN

En mérito de las precedentes consideraciones, este Tribunal Supremo de

Justicia en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la República

Bolivariana de Venezuela y por autoridad de la Ley, declara SIN LUGAR el recurso de

casación anunciado y formalizado por la parte actora, contra la sentencia de fecha 30 de

noviembre de 2004, emanada del Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del

Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas.

Por haber resultado infructuoso el recurso formalizado, se condena a la

recurrente al pago de las costas, originadas por su interposición.

Publíquese y regístrese. Remítase el expediente al Tribunal de la Causa,

Juzgado Octavo de Primera Instancia en la Civil, Mercantil, y del Tránsito de la

Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas. Particípese de dicha decisión


al Juzgado Superior de origen antes identificado, tal como lo prevé el artículo 326 del

Código de Procedimiento Civil.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de Casación

Civil del Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los veintiocho (28) días del mes de

enero de dos mil nueve. Años: 198º de la Independencia y 149º de la Federación.

Presidenta de la Sala,

_____________________________

YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepresidenta de la Sala,

__________________________
ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ
Magistrado Ponente,

__________________________
ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ

Magistrado,

______________________
CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,
______________________________

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Secretario,

_____________________________

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. AA20-C-2008-000172

NOTA: Publicada en su fecha, a las

Secretario,

SALA DE CASACIÓN CIVIL


Exp. N° 2008-000265

Ponencia del Magistrado: ANTONIO RAMÍREZ JIMENEZ.

En el juicio por tacha de falsedad, iniciado ante el Juzgado Tercero de Primera

Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario y Bancario de la Circunscripción Judicial del Estado

Carabobo, por las ciudadanas MAGDALENA LARENAS DE GONZÁLEZ y GISELA GONZÁLEZ

LARENAS, representadas judicialmente por los abogados Eduardo Borges Paz, Antonio

Jatar, Sonia Oliveros y Beatriz Acuña, contra la firma INVERSIONES TUMA C.A., y los

ciudadanos NIKOLAI MACHUCA FLORES, ALBERTO JOSÉ HERNÁNDEZ, XIMENA

ALEXANDRA OTERO ROYSTONE y ANTONIO JORGE DE FREITAS DA MOTA, la primera y el

ciudadano NIKOLAI MACHUCA F., representados por los abogados Orlando Reverol y

Roberto Hernández; el segundo ciudadano demandado por la abogada Gricelys Torres

Palacios, y los dos últimos demandados, por los abogados Alonzo Villalba, Wilfredo Halabí

y Andreína Liendo; el Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, Bancario, del

Tránsito y de Protección del Niño y del Adolescente de la mencionada Circunscripción

Judicial, dictó sentencia en fecha 11 de marzo de 2008, declarando sin lugar el recurso de

apelación propuesto por la representación de la parte actora, sin lugar la acción de tacha

de falsedad y confirmada la decisión apelada.


Contra esa decisión la representación de la parte actora anunció recurso

extraordinario de casación, el cual una vez admitido, fue oportunamente formalizado en

fecha 12 de mayo de 2008. Hubo impugnación, réplica y contrarréplica.

Concluida la sustanciación del recurso y cumplidas las demás formalidades de

ley, se procede a dictar sentencia bajo la ponencia del Magistrado que con tal carácter

suscribe el presente fallo, en los términos siguientes:

RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD

ÚNICO

De conformidad con lo dispuesto en el ordinal 1° del artículo 313 del Código de

Procedimiento Civil, se delata la infracción del artículo 244 eiusdem, en concordancia con

el artículo 12 del mismo Código, por considerar la parte formalizante que la sentencia

recurrida se encuentra inficionada de contradicción.

Por vía de fundamentación, alega la parte recurrente:

“...La sentencia recurrida por una parte narra y motiva que los demandantes
expresan en su pretensión la existencia de un inmueble propiedad de la
comunidad conyugal que existió entre el hoy fallecido Guillermo González
Arocha y Paulina Magdalena Larenas de González, y que al no haber
otorgado el acto de venta ambos cónyuges, tachan de falso el acto del
documento público de autos por ser falsa la presencia de los otorgantes y los
documentos posteriores como consecuencia, siendo así, ni tan siquiera la
recurrida ha motivado en los puntos de controversia que el ciudadano
Guillermo González Arocha haya acudido a ese supuesto acto de
otorgamiento, es decir, que ha quedado claro que no hubo otorgamiento de
éste en vida, lo que denota claramente una contradicción entre la motiva y la
dispositiva del fallo recurrido viciado de supuestos falsos...
La pretensión del libelo y de su reforma, ha sido la refutación por la NO
comparecencia de ambos cónyuges al acto de otorgamiento protocolizado el
9 de marzo de 1988 objeto de la tacha de falsedad, y no de la ciudadana
Paulina Magdalena Larenas de González, únicamente, tal y como se
desprende de la motiva, contradicha por la dispositiva...
En consecuencia, al fallo impugnado le es aplicable la sanción prevista en el
artículo 244 del Código de Procedimiento Civil, por ser el mismo
contradictorio y en consecuencia viciado de ilegalidad, lo cual produce la
infracción del artículo 12 eiusdem, al no decidir conforme a lo alegado y
probado en autos y en efecto, lo alega este recurrente formalmente...
Igualmente, ciudadanos Magistrados, la sentencia recurrida incurre en
infracción por haber omitido instituciones que han lesionado el orden
público al strictu sensu iuris. La omisión ha consistido en que ha debido
pronunciarse en la recurrida, la prejudicialidad en cuanto a lo señalado en el
libelo de la acción sobre que la (sic) falsedad del otorgamiento de ambos
cónyuges. Fue menester a las herederas de acudir a la instancia de justicia
penal, en específico ante la Fiscalía Segunda del Ministerio Público de
Valencia, Estado Carabobo...
En ese sentido, siguiendo el estricto orden público, y del derecho puro, debe
prevalecer la prejudicialidad misma sobre los intereses de los particulares,
siendo que el proceso civil que nos ocupa, ha debido ser suspendido por
pronunciamiento de la recurrida, hasta que las investigaciones y el proceso
penal ordinario sentencien sobre las falsificaciones de documento público,
como denuncia de fondo interpuesto (sic) por las mismas partes actoras.
Así las cosas, Ciudadanos Magistrados de esta Sala Civil, mal pudo la
sentencia recurrida colmada de vicios e infracciones en su dispositivo,
establecerse estando pendiente la citada prejudicialidad...
Así, pedimos que se declare con lugar este capítulo con fundamentos (sic) en
el ordinal primero del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, vicio
que afecta el dispositivo de la sentencia al declarar la pretensión sin lugar y
ordenar que el juez de reenvío corrija ese vicio. Así queda formalizado...”.

Para decidir, la Sala observa:


En la denuncia bajo examen, el recurrente delata la infición por contradicción

de la recurrida, por cuanto en su criterio, la pretensión del libelo y de su reforma: “...Ha

sido la refutación por la NO comparecencia de ambos cónyuges al acto de otorgamiento

protocolizado el 9 de marzo de 1988 objeto de la tacha de falsedad, y no de la ciudadana

Paulina Magdalena Larenas de González, únicamente, tal y como se desprende de la

motiva, contradicha por la dispositiva...”; asimismo, alega como fundamento de tal vicio

de contradicción, la omisión de pronunciamiento respecto a la prejudicialidad alegada en el

libelo de demanda.

Sobre estos particulares, resulta necesario en primer término, reiterar en esta

oportunidad, doctrina inveterada de esta Sala que respecto al vicio de contradicción

previsto en el artículo 244 del Código de Procedimiento Civil, ha señalado que la misma

debe estar contenida en el dispositivo del fallo, de lo cual resultaría que la sentencia no

pueda ejecutarse o no se sepa que es lo decidido. No ocurre este vicio solo por existir una

incompatibilidad entre los motivos y lo dispositivo, mucho menos si la contradicción tiene

lugar solo en la parte motiva del fallo.

En conclusión, el vicio de contradicción (artículo 244 del Código de

Procedimiento Civil), solo existe cuando los diferentes dispositivos del fallo sean de tal

modo inconciliables, que se haga imposible su ejecución, o lo decidido sea ininteligible,

pues la incompatibilidad entre los motivos y lo decidido, no constituye el vicio de

contradicción previsto en el artículo 244 del Código de Procedimiento Civil, alegado por

los recurrentes en el presente caso, sino el vicio de motivación contradictoria que se origina

por infracción del ordinal 4° del artículo 243 del Código de Procedimiento Civil.
Adicionado a lo anterior, observa la Sala que el formalizante de autos

fundamenta su denuncia por supuesta contradicción, señalando que: a) “...La pretensión

del libelo y su reforma, ha sido la refutación por la NO comparecencia de ambos cónyuges

al acto del otorgamiento protocolizado el 9 de marzo de 1988 objeto de la tacha de

falsedad, y no la de la ciudadana Paulina Magdalena Larenas de González, únicamente,

tal y como se desprende de la motiva, contradicha por la dispositiva...”; y que, b) “...La

omisión ha consistido en que ha debido pronunciarse en la recurrida, la prejudicialidad en

cuanto a lo señalado en el libelo de la acción sobre que la falsedad del otorgamiento de

ambos cónyuges. Fue menester a las herederas de acudir a la instancia de Justicia Penal,

en específico ante la Fiscalía Segunda del Ministerio Público de Valencia, Estado

Carabobo...”.

Alegatos éstos que, a todo evento, se comparecen con una delación

fundamentada en la infición de la recurrida por el vicio de incongruencia, al incumplirse

uno de los requisitos de forma que debe reunir toda sentencia judicial en el proceso civil

venezolano, cabe decir, el previsto en el ordinal 5° del artículo 243 del Código de

Procedimiento Civil), bien por no decidirse sobre lo alegado (incongruencia negativa); o

decidirse respecto de hechos no formulados por las partes (incongruencia positiva).

Como consecuencia de todo ello, tenemos que el formalizante de autos, no solo

confunde el vicio de contradicción con el de motivación contradictoria, sino que, además

entrelaza su argumentación con alegatos pertinentes a una denuncia fundamentada en la

incongruencia negativa del fallo, lo cual a todo evento imposibilita a la Sala para emitir
decisión alguna sobre el fondo de la presente delación, en virtud de los graves defectos de

técnica que la inficionan.

Por último, y no obstante, la falta de técnica de la denuncia bajo examen,

anteriormente destacada, esta Sala estima pertinente transcribir de seguida extractos de la

sentencia recurrida, que permiten evidenciar, por lo menos en lo atinente a los aspectos

destacados por el recurrente, una motivación, por demás, hilada y coherente, y en modo

alguno contradictoria.

Así, tenemos que al folio 235 de la segunda pieza del expediente, el Juzgador

de la recurrida dejó establecido:

“...En cuanto al supuesto contenido en el ordinal 3° del artículo del artículo


(sic) 1380 (sic) del Código Civil, esto es: „Que es falsa la comparecencia del
otorgante ante el funcionario‟, no está dada esta circunstancia en el caso bajo
análisis , pro cuanto los otorgantes del instrumento suscrito en fecha 9 de
marzo de 1998, si comparecieron ante el registrador, limitándose éste a
identificarlos conforme a los documentos de identidad que presentaron, sin
que le fuese posible comprobar si efectivamente la ciudadana que se
presentó como cónyuge del otorgante tenía tal cualidad, ni aún a partir del
instrumento anterior, mediante el cual el ciudadano Guillermo González
Arocha adquirió la propiedad, por cuanto en el mismo no se identifica a su
cónyuge, sin que pudiera el registrador haberlo comprobado de alguna otra
forma.

De modo que en última instancia, lo que ha quedado evidenciado es una


suplantación respecto de la cualidad de cónyuge que se atribuyó la ciudadana
que otorgó el instrumento tachado, siendo que la accionante ha logrado
demostrar, a partir del acta de matrimonio acompañada en su libelo de
demanda y que ha sido valorada por esta Alzada, ser la legítima cónyuge del
ciudadano Guillermo González Arocha, ya fallecido. Pero tal circunstancia
no constituye alguno de los supuestos taxativos para la procedencia de la
tacha, establecidos en el artículo 1.380 del Código Civil, sino que comporta
una actuación realizada en forma fraudulenta por los otorgantes, tal como ha
sido calificada incluso por la parte demandante...”.
Por todo lo anteriormente expuesto, resulta imperativo para esta Sala desestimar

la presente denuncia, sustentada en la supuesta contradicción del fallo recurrido, por

infracción del artículo 244 del Código de Procedimiento Civil, en concordancia con el

artículo 12 eiusdem. Y así se decide.

RECURSO POR INFRACCIÓN DE LEY

ÚNICO

La parte recurrente sin encabezado que destaque, fundamenta la presente

denuncia en los siguientes términos:

“...El presente juicio incoado por nosotras PAULINA MAGDALENA


LARENAS DE GONZÁLEZ y GISELA GONZÁLEZ LARENAS, por
tacha de falsedad de documentos públicos; el protocolizado por ante la
Oficina Subalterna de Registro del Primer Circuito del Municipio Valencia,
en el primer trimestre de 1998, bajo el N° 8..., de su contenido se evidencia
que dos otorgantes que no corresponden a sus titulares han procedido a la
venta del inmueble objeto de la pretensión a la sociedad de comercio
Inversiones Tuma C.A., y en consecuencia a la nulidad de las tres ventas
consecutivas. La acción se ha fundamentado razonablemente en el artículo
1.380 del Código Civil, en su ordinal tercero: „...falsa la comparecencia del
otorgante ante el funcionario, certificada por éste, sea que el funcionario
haya procedido maliciosamente o que se le haya sorprendido en cuanto a la
identidad del otorgante‟, pretensión y fundamentación consonantes con la
certeza de su causa petendi, pues no ha sido otra que la falsedad de un
documento público protocolizado en Oficina Subalterna de Registro, toda
vez que ambos otorgantes no corresponden a los verdaderos titulares.
La sentencia recurrida dadas las infracciones de derecho ut supra develadas,
han inmotivado su dispositiva en una improcedencia de la vía de la
institución de la tacha de falsedad de documento público, al interpretar que
la correcta era la nulidad. Pues, es menester para invocar los vicios de fondo
de la recurrida, reiterar a los dignos Magistrados de esta Sala, que el
dispositivo incongruente con la motiva, omitió que la presentación incluye a
ambos cónyuges en la falsedad del otorgamiento del primer acto, Guillermo
González Arocha y Paulina Magdalena Larenas de González.
El vicio se materializa en la recurrida cuando admitiendo que 3no es un
hecho controvertido de la causa, que Guillermo González Arocha en vida, no
acudió al otorgamiento y por ende el mismo es falso, y a la vez emite
dispositivo indicando que una persona distinta a la verdadera cónyuge es la
que no ocurrió al otorgamiento del acto, ha debido tratarse de una nulidad y
no falsedad, siendo ello por contrario imperio de ley inmotivado por
incongruente, cuya infracción aquí se denuncia.
Invocando el derecho procesal civil puro, es preciso hacer mención a la Sala
que los hechos de las pretensiones de las actoras se adminiculan
perfectamente con los elementos de prueba de autos, y así debió la recurrida
valorizarlos, sin detrimento de las omisiones de la institución del orden
público ante una certera prejudicialidad en cuanto a la igualmente
mencionada en el libelo de la investigación penal presentada ante la Fiscalía
Segunda del Ministerio Público de la ciudad de Valencia, Estado Carabobo.
Ciertamente, como es requerido de nosotras las justiciables ciudadanas
PAULINA MAGDALENA LARENAS DE GONZÁLEZ y GISELA
GONZÁLEZ LARENAS, que siendo el documento otorgado por acto
público, por ende, público por su naturaleza jurídica a tenor del artículo
1.357 del Código Civil, falso en perfecta aplicación del ordinal tercero del
artículo 1.380 ejusdem (sic), es que los consecutivos documentos públicos
provenientes de actos de ventas sobre el mismo inmueble, sean sin efecto
jurídico alguno, concluyentemente, definido al respecto del legítimo derecho
a la propiedad, invocado y demostrado a los autos.
La tacha del primer documento público y los consecutivos se asientan en las
acciones en cuanto al acto jurídico expresado e invocado en el libelo; por tal
razonabilidad, se evidencia en la sentencia recurrida, la infracción de fondo
al interpretarle un sentido indeterminado con respecto a la naturaleza de la
pretensión, originado por los vicios de inmotivación.
Es menester honorables ciudadanos Magistrados de esta Sala Civil, analizar
que si no fuere fundamental la aplicación como esencia de la pretensión de
esta causa en el libelo, del artículo 1.380 de la ley sustantiva civil
Venezolana, pues no cabría otra norma en aplicación, pues incongruente
sería la aplicación de la acción de nulidad como lo señala la recurrida, cuya
infracción de ley aquí se denuncia; ello sin menoscabo de las omisiones del
orden público por parte de la recurrida, siendo necesario que la verdad debe
ser ordenada por el Juez de reenvío...”.

Para decidir, la Sala observa:

En la presente denuncia, la parte recurrente, omite enmarcar su delación dentro

de las previsiones del ordinal 2° del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil; a

pesar de ello, denuncia de una manera general y confusa, la supuesta falta de aplicación por
la recurrida del artículo 1.380 del Código Civil, pues en su criterio dicha norma que

fundamenta la tacha de falsedad de documento público solicitada, constituye la esencia de

la pretensión de la presente causa, siendo “incongruente” la aplicación al caso de la acción

de nulidad, tal como lo estableció la recurrida.

Así las cosas, estima la Sala necesario pronunciarse en primer lugar, respecto a

la requisitos de técnica casacionista que bajo el amparo de la vigente Constitución de la

República Bolivariana de Venezuela han sido flexibilizados sobremanera, pero ello, en

modo alguno, puede implicar o interpretarse como el aval para un quebrantamiento radical

de los perfiles que sobre la adecuada técnica han de utilizarse para formalizar las denuncias

en materia de casación.

Por lo tanto, la Sala en cumplimiento de su misión pedagógica, estima

necesario en el caso bajo examen, advertir a la parte recurrente sobre la metodología

apropiada para la adecuada formalización del recurso de casación, lo cual hace en los

siguientes términos:

“...La ley impone al formalizante el deber procesal de razonar en forma


clara y precisa en qué consiste la infracción, demostrarla, sin que a tal efecto
baste que se diga que la sentencia infringe tal o cual precepto legal, es
necesario que se demuestre cómo, cuándo y en qué sentido se incurrió en la
infracción, pues si no se razonan las infracciones denunciadas, no existe
fundamentación. Para que una denuncia pueda considerarse motivada, o sea,
fundamentada, es necesario que se evidencie cada infracción, debiendo
guardar estrecha relación cada alegato que se haga con el texto legal que se
pretenda quebrantado, pues no corresponde a esta de Casación Civil, la labor
relacionar cada argumento con el correspondiente artículo que se pretenda
infringido. La formalización no se cumple haciendo imputaciones imprecisas
de pretendidas infracciones, sino que debe expresarse concretamente las
razones que a juicio del formalizante configuren las infracciones alegadas. Si
el recurrente no se ajusta adecuadamente a la técnica requerida para el
desarrollo de la formalización, la Sala por mandato legal expreso, está
obligada a considerar como no formalizado el recurso en la forma
legalmente exigida, por cuanto no puede convertirse en investigadora de
infracciones y analizar si la ley ha sido o no aplicada correctamente, ni
puede suplir la carga que el artículo 317 del Código de Procedimiento Civil,
impone al formalizante...”. (Sentencia N° 79 de fecha 5 de abril de 2001,
expediente N° 00-110).

Por consiguiente, siendo que en la argumentación de la presente denuncia, la

parte recurrente se ha conformado con realizar imputaciones imprecisas de pretendidas

infracciones, bajo una redacción por demás confusa y enrevesada, ello, por si solo, bastaría

para proceder a desechar la presente delación. Sin embargo, con la única finalidad de

abundar en el punto controvertido por las denunciantes, y dejar establecida la verdadera

naturaleza de los pronunciamientos vertidos por el Juzgador Superior en el fallo recurrido,

la Sala pasa de seguida a transcribir extractos pertinentes del mismo, en los cuales fue

señalado textualmente lo siguiente:

“...En cuanto al supuesto contenido en el ordinal 3° del artículo del artículo


1380 (sic) del Código Civil, esto es, que es falsa la comparecencia del
otorgante ante el funcionario‟, no está dada esta circunstancia en el caso bajo
análisis, por cuanto los otorgantes del documento suscrito en fecha 9 de
marzo de 1998, si comparecieron ante el Registrador, limitándose este a
identificarlos conforme a los documentos de identidad que presentaron, sin
que le fuese posible comprobar si efectivamente la ciudadana que se
presentó como cónyuge del otorgante tenía tal cualidad, ni aún a partir del
instrumento anterior, mediante el cual el ciudadano Guillermo González
Arocha adquirió la propiedad, por cuanto en el mismo no se identifica a su
cónyuge, sin que pudiera el registrador haberlo comprobado de alguna otra
forma.
De modo que en última instancia, lo que ha quedado evidenciado es una
suplantación respecto de la cualidad e cónyuge que se atribuyó la ciudadana
que otorgó el instrumento tachado, siendo que la accionante ha logrado
demostrar a partir del acta de matrimonio acompañada en su libelo de
demanda y que ha sido valorada por esta Alzada, ser la legítima cónyuge del
ciudadano Guillermo González Arocha, ya fallecido. Pero tal circunstancia
no constituye alguno de los supuestos taxativos para la procedencia de la
tacha. Establecido en el artículo 1.380 del Código Civil, sino que comporta
una actuación realizada en forma fraudulenta por los otorgantes, tal como ha
sido calificada incluso por la parte demandante...

En atención al criterio transcrito, que es compartido por este Sentenciador, la


tacha no es procedente cuando existe dolo, simulación o fraude en la
celebración de un contrato, toda vez que se trata de un vicio que afecta el
negocio jurídico que se pretende realizar, y no de un simple vicio referido a
las formalidades inherentes a la suscripción del instrumento que contiene la
convención.

En este sentido se ha manifestado claramente el Legislador patrio, al


establecer en el artículo 1.382 del Código Civil, lo siguiente:

„No dan motivo a la tacha del instrumento, la simulación, el fraude, ni el


dolo en que hubieren incurrido sus otorgantes, sino a las acciones o
excepciones que se refieran al acto jurídico mismo que aparezca
expresado en el instrumento‟.

Tal como ha establecido anteriormente este Juzgador, en el caso subjudice,


no han logrado demostrar las demandantes la concurrencia de alguna de las
causales taxativas de tacha sino que por el contrario ha quedado evidenciada
la comisión de fraude por parte de los otorgantes, toda vez que la ciudadana
Reina Margarita de González asumió falsamente la cualidad de cónyuge del
ciudadano Guillermo González , y este último, cuya presencia en aquél acto
no ha quedado desvirtuada, incurre a su vez en fraude por cuanto resulta
evidente que estaba al tanto de que la ciudadana Reina Margarita de
González, no era su verdadera cónyuge, por lo que lo conducente era que la
parte actora intentara una acción de nulidad de contrato por incurrir los
otorgantes en fraude, o de ser el caso, una acción de nulidad de venta de
bienes comunes por ausencia del necesario consentimiento del cónyuge, por
tal razón de conformidad con la norma citada ut supra la tacha de falsedad
propuesta es improcedente. Así se decide...”.

Con ello, queda corroborado que, en el presente caso el Juzgador de alzada,

apegado a lo solicitado por las actoras en su libelo de demanda, analizó las alegaciones y

probanzas de las partes a la luz de los supuestos del ordinal 3° del artículo 1.380 del Código

Civil, luego de lo cual concluyó que las demandantes de autos no lograron demostrar en el

devenir del juicio, la ocurrencia de la causal alegada como fundamento de la referida tacha,
mas aún, por cuanto en su criterio, los hechos descritos lo que demostraban era la comisión

de fraude por parte de los otorgantes del documento cuestionado, en vista de que la

ciudadana Reina Margarita de González había asumido falsamente la cualidad de cónyuge

del ciudadano Guillermo González, y este último, cuya presencia en el acto de

otorgamiento no quedó desvirtuada, estaba al tanto de que ella no era su verdadera

cónyuge; por lo cual finalizó concluyendo, que lo conducente en el presente caso, era que

las actoras bajo tales supuestos intentaran una acción por nulidad de contrato.

Tal decisión en modo alguno fue debidamente rebatida por la enrevesada

argumentación de la denuncia bajo examen, permitiendo a la Sala concluir en la

improcedencia de la alegada falta de aplicación del artículo 1.380 del Código Civil, pues

como se ha corroborado, el Juzgador Superior luego de examinar los supuestos de demanda

al amparo de dicha norma, consideró que la misma resultaba ajena a los hechos descritos,

los cuales en su criterio, han debido ser enmarcados en una acción de nulidad, de

conformidad con lo dispuesto en el artículo 1.382 del Código Civil y, tales aseveraciones,

como se sentó con precedencia, no fueron desvirtuadas por las recurrentes de autos en la

presente denuncia, quienes, además, de simplemente conformarse con alegar que hubo falta

de aplicación por la recurrida del artículo 1.380 del Código Civil, tergiversaron incluso las

aseveraciones de la recurrida, como bien puede apreciarse en el escrito de formalización,

específicamente al folio 259 de la segunda pieza del expediente, donde expresaron: “...El

vicio se materializa en la recurrida cuando admitiendo que no es un hecho controvertido

de la causa que Guillermo González Arocha en vida, no acudió al otorgamiento y por

ende el mismo es falso...”, (destacado de la Sala), siendo que lo señalado al respecto por la

recurrida fue todo lo contrario, cabe decir, que: “...Los otorgantes del documento suscrito
en fecha 09 de marzo de 1998, si comparecieron ante el registrador..., sin que le fuese

posible comprobar si efectivamente la ciudadana que se presentó como cónyuge del

otorgante tenía tal cualidad...”, (destacado de la Sala).

Por último, debe la Sala advertir a las formalizantes, en atención a las

circunstancias particulares del presente caso, que si la intención perseguida era obtener un

análisis del establecimiento y/o valoración de los hechos o de las pruebas, han debido

formalizar la denuncia correspondiente al amparo del artículo 320 del Código de

Procedimiento Civil, pues de esa forma habilitaban a la Sala para el descenso, análisis y

evaluación de las actas insertas al presente expediente.

Como consecuencia de todo lo anteriormente expuesto, se declara improcedente

la presente denuncia, fundamentada en la supuesta falta de aplicación del artículo 1.380 del

Código Civil. Y así se decide.

DECISIÓN

Por todas las razones antes expuestas, este Tribunal Supremo de Justicia en

Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la República Bolivariana de

Venezuela y por autoridad de la Ley, declara SIN LUGAR el recurso de casación propuesto

por la representación judicial de las ciudadanas PAULINA MAGDALENA LARENAS DE

GONZÁLEZ y GISELA GONZÁLEZ LARENAS, contra la sentencia dictada el 11 de marzo

2008, por el Tribunal de reenvío, Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil,


Bancario, del Tránsito, y de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción

Judicial del Éstado Carabobo.

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 320 del Código de

Procedimiento Civil, se imponen las costas del presente recurso a la parte formalizante.

Publíquese, regístrese y remítase el expediente al Tribunal de la Causa,

Juzgado Tercero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario y Bancario de la

Circunscripción Judicial del Estado Carabobo.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de Casación

Civil del Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los veintiocho (28) días

del mes de enero de dos mil nueve. Años: 198º de la Independencia y 149º de la

Federación.

Presidenta de la Sala,

_____________________________
YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepresidenta,

_________________________
ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ
Magistrado Ponente,

__________________________
ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ
Magistrado,

______________________
CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

_______________________________
LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Secretario,

___________________________
ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. N° AA20-C-2008-000265
Nota: Publicada en su fecha a las

Secretario,
SALA DE CASACIÓN CIVIL

Exp. N° 2008-000247

Ponencia del Magistrado: ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ.

En el juicio por nulidad de documentos de compraventa de inmuebles y

nulidad de asientos registrales, intentado ante el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo

Civil, Mercantil, Tránsito, Agrario y Bancario de la Circunscripción Judicial del Estado

Trujillo, por el ciudadano ADÁN JOSÉ MUJICA RODRÍGUEZ, representado

judicialmente por los abogados Fernando A. Rosario, Marcos Guerrero y Jarenth Matheus

contra las ciudadanas DALIA DEL CARMEN MUJICA RODRÍGUEZ y JOSEFA

DEL ROSARIO MUJICA RODRÍGUEZ, representadas judicialmente por los abogados

Aura Rita Gudiño, Euclides Mujica Rodríguez y Félix Gómez; el Juzgado Superior en lo

Civil, Mercantil, Tránsito y de Protección del Niño y del Adolescente de la misma

Circunscripción Judicial de la misma Circunscripción Judicial, conociendo en apelación,


dictó sentencia definitiva el 20 de diciembre de 2007, mediante la cual declaró sin lugar el

recurso de apelación interpuesto por la parte demandada contra la decisión del a quo de

fecha 8 de agosto de 2006, la cual declaró con lugar la demanda y ordenó que se tuvieran a

las co-actoras como hijas legítimas de Ángel Figueroa Rodríguez (fallecido); y con lugar el

recurso de apelación interpuesto contra la preindicada sentencia del a quo por la parte

actora, con base en la falta de condenatoria en costas a la parte demandada perdidosa.

La abogada Aura Rita Gudiño Marín, en su carácter de co-apoderada judicial de

la parte demandada, anunció recurso de casación contra la decisión de alzada, el cual fue

admitido por auto de fecha 8 de abril de 2008, siendo oportunamente formalizado. No hubo

contestación a la formalización.

Concluida la sustanciación del recurso y cumplidas las demás formalidades

legales, pasa esta Sala a dictar sentencia bajo la ponencia del Magistrado que con tal

carácter suscribe el fallo, en los términos que siguen:

El formalizante plantea su denuncia con la siguiente fundamentación:

“... PRIMERO

DE LA OPORTUNIDAD DE INFORMAR
Antes de entrar a relacionar este acto de informes con los elementos de
importancia a ser considerados por este respetable sala (sic), me permito, a
título ilustrativo, a (sic) aclarar, a dar a conocer la acción subvertida de la
decisión que se recurre, El accionante a mi juicio, erró en el procedimiento
que debería haber aplicado en el procedimiento de TACHA, sostenida en el
documento de venta autenticado por ante la Notaría Publica (sic)Segunda
del Municipio Valera, Estado Trujillo, el cual era el procedimiento
autónomo a seguir y no la NULIDAD DE ASIENTO REGISTRAL, ya que esta
carecía, de actividad principal, debería impugnarse por la vía de la TACHA el
documento de venta, para luego de anulado, por las razones que ellos los
demandados, pudieren sostener de hecho y de derecho haber considerado,
y luego de la nulidad de dicho instrumento han debido accionar por el
procedimiento de TACHA, que consecuencialmente implicaba la nulidad, en
concreto, del asiento registral, por ello considero que dicho procedimiento
es inaplicable; y así debe ser declarado en su debida oportunidad por esta
honorable (sic) sala (sic), y así lo solicito...

CAPÍTULO II

…omissis…

CAPÍTULO III

DE LA DECISIÓN RECURRIDA

El Tribunal de la Causa (sic) declara con fecha 30/01/2006 sin lugar la


demanda de nulidad de asiento registral y para decidir, considera: 1. Ambas
partes en su escrito de promoción de pruebas mencionados promovieron el
valor del documento público autenticado por ante la referida Notaría
Publica (sic), documento que la parte demandada presento (sic) como su
prueba especial ya que este documento fue otorgado con la solemnidad
requerida por la ley, el cual tiene que ser, para su validez, expedido por los
Funcionarios (sic) Públicos (sic) que estén facultados para ello en lo que se
refiere al ejercicio de sus funciones, tal cual el mismo instrumento
identificado con el N° 01, Tomo 49 de fecha 03/06/2003, el cual aparece
firmado por las partes contratantes y por el Abogado (sic) Roque Carrillo en
su condición de Notario Público, ab-initio –tal como lo señala el Art. (sic)
1.357. 2. La parte actora solicita al tribunal de la causa una inspección
judicial ante la Notaria (sic) Publica (sic) Segunda de Valera, Estado Trujillo.
Una vez con los resultados de la inspección solicitada le piden al juez de la
causa dejar nulo e inexistente el documento contentivo del asiento registral
presentado por la ciudadana Dalia del Carmen Mujica Rodríguez.

CAPÍTULO IV

DECISIÓN DE PRIMERA INSTANCIA

Declaras (sic) sin lugar y a favor de mi representada la demanda de


NULIDAD DE ASIENTO REGISTRAL, argumentando las razones siguientes: a)
Por cuanto la parte demandante solicita que se declare la nulidad del
asiento registral, según su petitum en su escrito en momento alguno la
parte demandante solicita la TACHA DE FALSEDAD del contenida (SIC) y
firma que aparecen en dicho documento publico (sic) suscrito con fecha
03/06/2003 identificado con el N° 01, Tomo 49 y que en su original están
(sic) estampado el contenido y firme (sic) por los funcionarios de la Notaria
(sic) Segunda ya señalada.

CAPÍTULO V

DE LA APELACIÓN

El juez Superior para decidir observar (sic) y resalta el criterio doctrinario


del que fue su profesor Dr. JESÚS EDUARDO CABRERA ROMERO, y
siguiendo su tesis declaro (sic) nulo y sin efecto alguno los asientos
registrales suscritos por las partes y revocada la sentencia apelada por el
demandante. A todo evento, me atrevo a denunciar las irregularidades por
la mala aplicación de las disposiciones del Código Civil en sus artículos 1357,
1359, 1380 y el artículo 438 del Código de Procedimiento Civil, los cuales se
(sic) establecen: Art. 1357 (sic) “instrumento publico *sic+ o autenticado es
que [sic] ha sido autorizado por las solemnidades legales por un registrador,
por un juez u otro funcionario o empleado público que tenga facultad para
dar fe pública, en el lugar donde el instrumento se haya autorizado”, Art.
1359 *sic+ del Código Civil “El instrumento publico *sic+ hace plena fe, así
entre las partes como respecto de terceros, mientras no sea declarado falso
1° de los hechos jurídicos el [sic] funcionario Publico [sic] declara haber
efectuado si tenía facultad para efectuarlos; 2° de los hechos jurídicos que
el funcionario público declara haber visto u oído, siempre que este [sic]
facultado para hacerlos constar”. Art. 1380 del Código Civil. El instrumento
publico (sic) o que tenga la apariencia de tal puede tacharse en acción
principal o redargüirse incidentalmente como falso, cuando se alegare
cualquier de las siguientes causales, (sic)

1. Que no ha habido la intervención del funcionario público que aparezca utilizándolo, si


no (sic) que la firma de este (sic) fue falsificada; 2. Que aun (sic) sea
autentica (sic) la firma del funcionario público la del que apareciera
como otorgante del acto fue falsificada. 3. Que es falsa la
comparecencia del otorgante ante el funcionario, certificada por este
(sic), sea que el funcionario haya procedido maliciosamente o que se le
haya sorprendido en cuanto a la identidad del otorgante; siendo estas
(sic) algunas de las principales causas o motivos para solicitar la TACHA
de la que hace referencia a la falsedad de los instrumentos in comento.
La sección Tercera (sic) del Código de Procedimiento Civil referente a la
TACHA de instrumento en principio general nos lo señala el artículo 438
del citado código que dice “La TACHA de falsedad se puede proponer en
juicio Civil (sic) ya sea como objeto principal que (sic) la causa; ya
incidentalmente en el curso de ella, por los motivos expresados en el
Código Civil. La Doctrina (sic) Expresa (sic): Tacha de instrumento
consiste en alegar un motivo para desestimar en un pleito los
documentos o instrumentos opuestos por la parte con el carácter de
prueba. A tales efectos de la decisión pronunciada por el Tribunal de
Alzada, solicito que esta ilustre sala (sic) de casación (sic) civil (sic),
valores (sic) mis razonamientos y declare ajustada a derecho la decisión
de (sic) Tribunal Primero de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil de
la Circunscripción Judicial del Estrado Trujillo.
Dejo así formalizado el presente recurso...”. (Resaltado del texto).

Para decidir, la Sala observa:

Como se evidencia de la transcripción de los argumentos que apoyan la

presente delación, el formalizante de una manera confusa y enrevesada denuncia la

infracción de los artículos 1.357, 1.359, 1.380 del Código Civil y 438 del Código de

Procedimiento Civil, todos por “mala aplicación”, sin encuadrarla en el ordinal 2° del

artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, lo que denota un desconocimiento

absoluto sobre la manera adecuada en que deben plantearse tales infracciones ante esta

sede de casación.

Sobre el particular, esta Sala en sentencia N° 320 proferida el 6 de octubre de

2000, caso: Arturo de Jesús Crespo Mora y otro contra Belinda Benilde Crespo Mora, exp.

N° 00012, que de nuevo se reitera, dejó establecido lo que de seguida se transcribe:

“...Como puede constatarse, de la lectura detenida, sobre la transcripción


que antecede, la formalizante, en su denuncia, muestra una evidente
imprecisión en cuanto a la motivación o causa de la misma, señalándola
indistintamente como, una errónea interpretación, una falsa aplicación,
una falta de aplicación, falsa interpretación y una mala aplicación. Al
respecto, se ha venido considerando, en situaciones similares, el carácter
flexiblilizante del contenido y alcance de las normas de la Constitución
Bolivariana, tendientes a obviar los extremos formalismos, que puedan
enervar las posibilidades de aplicar la justicia, no obstante, ha estimado la
Sala, en igual manera, la necesidad de mantener un mínimo de atención,
sobre las inveteradas técnicas utilizadas para solicitar la revisión, de las
decisiones de instancia, por parte de este Tribunal Supremo de Justicia;
éllo, en consideración a que, dichos mecanismos, por demás accesibles y
necesarios para delatar y obtener un pronunciamiento adecuado, sobre el
criterio jurídico cuestionado, han venido siendo indicados, hasta el
cansancio, en las innumerables sentencias proferidas por esta Alzada, razón
suficiente, para no admitir excusas dentro del foro judicial, fundamentadas
en su desconocimiento, menos aun dentro del gremio profesional de
abogados en ejercicio, cuyo ámbito natural y cotidiano de trabajo, está
circunscrito dentro de la ciencia jurídica y dinámica del derecho, por tanto,
su omisión, lejos de conseguir, extremar las funciones de esta Sala, para
procurar enmendar las deficiencias en las denuncias presentadas, conlleva
a una declaratoria, por demás justificada, de improcedencia de la misma,
conforme ha sido la pacífica doctrina de la Sala al respecto, -entre otras- la
de fecha 18 de marzo de 1999, la cual, a los efectos de reforzar lo antes
expresado, se transcribe a continuación:

“...La fundamentación del recurso de casación y, por ende, de las


denuncias de infracción que lo conforman, es la carga más
exigente que se le impone al formalizante, por que la
formalización del medio recursorio extraordinario debe ser un
modelo de precisión y claridad, al estimarse como una demanda
de nulidad que se propone contra una sentencia que se considera
infractora de la ley.

La reiterada doctrina de la Corte tiene establecido que cada


denuncia de infracción debe guardar la siguiente estructura:

a) a) Cita de la causal o motivo del recurso de casación, de conformidad con los


supuestos consagrados en el artículo 313 del Código de
Procedimiento Civil.

b) b) Indicación de los preceptos legales infringidos.

c) c) Razonamiento o motivación que explique la infracción legal.


Si los artículos denunciados son distintos unos de otros, debe
establecerse la vinculación indispensable entre los hechos y el
precepto que se dice infringido. Este vínculo debe ser
objetivamente ofrecido por el recurrente, ya que no es misión de
la Corte establecer esta conexión, ni puede suplirla en ningún
caso....”

En el sub iudice, como se pudo observar, en la configuración de la


formalización no se cumple con los extremos del artículo 317 del Código de
Procedimiento Civil, siendo que el recurrente inicia su alegato, indicando
indistintamente en el desarrollo de su denuncia la violación por errónea
interpretación, para luego acusar la existencia de una falsa de aplicación,
una falta de aplicación, o no aplicación; tal situación no es admisible
conforme a la doctrina reiterada en la materia. En consecuencia la denuncia
de los artículos precitados, debe declararse improcedente, por carecer la
misma de la técnica adecuada. Así se decide.

De lo anterior, al no cumplir el formalizante con la carga procesal, prevista


en el artículo 317 del Código de Procedimiento Civil, para la conformación y
estructuración del recurso, éste debe declararse perecido de conformidad
con lo establecido en el artículo 325 del Código de Procedimiento Civil, tal
como se hará en manera expresa, positiva y precisa en la dispositiva de este
fallo. Así se decide...”. (Resaltados del texto).

En otros casos, precisamente con base en esa flexibilización del contenido y

alcance de las normas de la Constitución Bolivariana, tendentes a obviar los extremos

formalismos que puedan enervar las posibilidades de aplicar la justicia, esta Sala ha

entrado a conocer de algunas denuncias que en su planteamiento no se ajustan a la

técnica requerida para acceder a la revisión ante esta sede, pero que a pesar de su
deficiencia permiten conocer cuál es la intención del denunciante y qué es lo que

verdaderamente pretende que se analice a través del recurso de casación que anunció y

formalizó en su debido tiempo. (Ver sent. N° RC-00334 del 09/06/2008, exp. N° 07-426).

Sin embargo, en el caso de marras la forma inadecuada en que está redactada

la formalización del presente recurso de casación impide que la Sala pueda saber qué es lo

que pretende el formalizante cuando denuncia “irregularidades por la mala aplicación” de

los artículos 1.357, 1.359, 1.380 del Código Civil y 438 del Código de Procedimiento Civil,

pues además de que dicho supuesto no está contemplado en el ordinal 2° del artículo 313

eiusdem, éste sólo se limitó a transcribir el contenido de dichas normas pero en ninguna

parte de su escrito expresa las razones por las cuales considera que las mismas fueron

infringidas en la sentencia de alzada, ni tampoco señala cuál es la influencia de esas

infracciones en el dispositivo de la recurrida.

Siendo así, y visto el incumplimiento de la carga procesal que la ley impone al

recurrente, específicamente el artículo 317 del Código de Procedimiento Civil, esta Sala de

conformidad con lo dispuesto en el artículo 325 del Código de Procedimiento Civil, en el

dispositivo del presente fallo declarará, en forma expresa, positiva y precisa, perecido el

presente recurso de casación. Así se decide.


DECISIÓN

En fuerza de las anteriores consideraciones, este Tribunal Supremo de Justicia de la


República Bolivariana de Venezuela, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en
nombre de la República y por autoridad de la Ley, declara PERECIDO el recurso de casación
anunciado por la parte demandada contra la sentencia proferida el 17 de marzo de 2008 por
el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Tránsito y de “Menores” de la Circunscripción
Judicial del Estado Trujillo.

Se condena en costas del recurso a la parte demandada, de conformidad con

lo dispuesto en el artículo 320 del Código de Procedimiento Civil.

Publíquese, regístrese y remítase el expediente al Juzgado

Primero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y Agrario de

la Circunscripción Judicial del Estado Trujillo. Particípese esta remisión al

juzgado superior de origen, de conformidad con lo pautado en el artículo

326 del Código de Procedimiento Civil.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala

de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a

los veintiocho (28) días del mes de enero de dos mil nueve. Años: 198° de

la Independencia y 149° de la Federación.

Presidenta de la Sala,
______________________________
YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepresidenta,

___________________________
ISBELIA PÉREZ VÉLASQUEZ
Magistrado ponente,

_________________________
ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ

Magistrado,

_______________________
CARLOS OBERTO VÉLEZ
Magistrado,

________________________________

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Secretario,

____________________________

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ


Exp. AA20-C-2008-000247

NOTA: Publicada en su fecha, a las

Secretario,

SALA DE CASACIÓN CIVIL


Exp. 2008-000377

Magistrado Ponen te: Luís An tonio Ortíz Hernández


En el juic io por nulidad de cont rat o de compra vent a, incoado ant e el

Juzgado Segundo de Pr imera I nst ancia en lo Civil, Mercant il, Agrar io y del

Tránsit o de la Circunscr ipció n Judicial del est ado Falcó n, por los

ciudadanos HELG O REVITH LATUFF DÍAZ y CARMEN MARÍA

LATUFF DÍAZ, repr esent ados judic ialment e por los pro fe sio nales de l

derecho Febres José Cast illo Núñez y Mar ilis Rier a Calder a cont ra el

ciudadano WAGIB CO ROMOTO LATUFF VARG AS , pat rocinado por los

abogados en ejercic io de su pro fesió n José S inópo li Ve lásquez, Julio César

S inópo li Velásquez, Ne lson Dar ío Medina Cont reras y Víct or Smit h

Villavicencio ; el Juzgado Super ior en lo Civil, Mercant il, del Tránsit o y de

Prot ección de l Niño y del Ado lescent e de la mis ma circunscr ipció n judic ial,

en fecha 12 de marzo de 2008, d ict ó sent encia declar ando sin lugar el

recurso procesa l de apelac ió n int erpuest o por la part e demandant e, sin lugar

la demanda, confir mó la sent encia del a-quo y co ndenó al pago de las cost as

a la part e apelant e.

Cont ra la indicada sent encia la part e demandant e anunció recurso de

casació n, el cual fue admit ido y oport unament e for malizado. Hubo

impugnac ió n sin réplica.

Concluida la sust anciac ió n del r ecurso y cumplidas las demás

for malidades de ley, pasa la Sa la a dict ar sent encia bajo la ponencia de l

Magist rado que con t al caráct er la suscr ibe, en lo s siguient es t ér mino s:


RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD

-I-

Bajo el punt o III del escr it o de for malizació n, el recurrent e plant ea su

pr imer a denuncia por defect o de act ividad, según la cual, de confor midad

con el ordinal 1° de l art ículo 313 del Código de P rocedimient o Civil, acusa

la infr acció n del art ículo 243 ordinal 2° eiusdem, por indet er minació n

subjet iva.

Exp resa el formali zante:

“III. De conformidad con el artículo 313.1 del Código de Procedimiento


Civil, denuncio la infracción del artículo 243.2 del mismo Código.
De una simple lectura de la sentencia se observa que el juez de la segunda
instancia, si bien menciona a mis representados, ciudadanos HELGO
REVITH LATUFF DÍAZ y CARMEN MARÍA LAUFF DÍAZ y al
demandado, ciudadano WAGIB COROMOTO LATUFF VARGAS, no
hace una identificación completa o plena de los mismos.
En efecto es su fase inicial el fallo recurrido establece:
…omissis…
Y luego en su parte dispositiva señala:
…omissis…
Con tales menciones de las partes, sin una identificación plena, no cumple el
fallo recurrido con lo dispuesto en el ordinal 2° del artículo 243 del Código
de Procedimiento Civil, que contiene la exigencia del requisito que debe
cumplir toda sentencia, en cuanto al necesario señalamiento de las partes y
sus apoderados, y el cual guarda estrecha relación con lo previsto en el
artículo 340 del Código de Procedimiento Civil, en sus ordinales 3° y 4°, los
cuales de manera taxativa imponen al demandante la obligación de
identificar a las partes de manera específica, indicando los datos relativos a
su creación y registro para el caso de las personas jurídicas; y los atributos
de la personalidad para el caso de personas naturales.
En este caso, cuando el sentenciador de la instancia se limita a mencionar
los nombres, sin ningún otro dato específico que identifique plenamente a
las partes, incurre en una ausencia de una identificación plena de las partes,
con lo cual se violenta el artículo 243.2 del Código de Procedimiento Civil,
lo que vicia de nulidad el fallo apelado.
Sobre el contenido de la sentencia ha señalado la doctrina judicial que al
dictarse sentencia debe el sentenciador cuidar el cumplimiento de las
exigencias que sobre la misma hace el artículo 243 del Código de
Procedimiento Civil, el cual establece los requisitos que debe contener toda
sentencia, prescribiendo que:
…Omissis…
La carencia de cualquiera de estos requisitos, anula la sentencia, tal como
prescribe el artículo 244 del mismo Código, cuando expresa:
…Omissis…
Al comentar esta ausencia de identificación plena e las partes, ha dicho esta
Sala en sentencia N° 67 del 27.02.2007 que:
…Omissis…
No cabe duda que la doctrina judicial preinsertada, es aplicable al fallo
recurrido, por cuanto en el cuerpo de la sentencia no se determina de manera
específica las partes (art. 340.2 CPC), sino que se limita el sentenciador de
la instancia a mencionar sus nombres, como si ello fuera suficiente para
considerar cumplido el artículo 243.2 del Código de Procedimiento Civil, el
cual violenta con esa conducta y así solicito de esta Sala declare la
procedencia de esta denuncia, anulando el fallo recurrido.” (Negrillas del
texto).

Para decidi r la Sala observa:

De la ant er ior delació n se desprende que el recurrent e en casació n

alega el vic io de indet er minació n subjet iva de la sent encia, po r cuant o el

juez de alzada, si bien mencio nó a las part es pert enecient es a la relació n

jur ídica procesal, no indicó ningún otro dat o que ident ifique co mplet ament e

a las part es, incurr iendo, a su decir, en una “ausencia de ident ificac ió n

plena de las part es” e infr ing iendo así lo dispuest o en el ordinal 2° del

art ículo 243 de la le y civil adjet iva.


La cit ada nor ma procesal señala:

“…Toda sentencia debe contener:


…omissis…
2°. La indicación de las partes y sus apoderados…”

Est a disposic ió n t iene co mo final idad, per mit ir la ejecució n del fa llo

y det er minar lo s límit es subjet ivo s de la cosa juzgada que emana de la

sent encia.

E l vic io de indet er minac ió n subjet iva t iene est recha relació n con el

pr incipio de aut osuficiencia de la sent encia, según el cua l t oda se nt encia

debe bast arse a sí misma, sin que sea necesar io acudir a ot ras act as e

inst rument os del expedient e para mat er ializar la ejecució n del fallo o para

det er minar el alcance de la cosa juzgada.

Así, est a Sala en innumerables fa llo s ha señalado que “Toda

sent encia debe (…) llevar en sí misma la prueba de su legalidad, sin que, a

tal ef ecto, pueda depender de ot ros el ementos extraños que lo

complement en o perf eccionen”. ( Al efect o ver fallo del 7 de agost o de

1996, caso: Banco Pr incipal C. A. c/ Horacio Sos a Ant onet t i, rat ificada en

sent encia N° 67 del 27 de febr ero de 2007, caso: S.F. Transport e, C.A. c/

C.N.C.P. Services LTD, S.A.)

También ha señalado est a Sala que lo ant erior guarda est recha

relació n con lo previst o en el art ículo 340 del Código de Proced imient o

Civil, en sus ordinales 2° y 3°, los cuales de manera t axat iva imponen al
demandant e la obligació n de indicar el nomb re y apellido de las partes

que fungen como demandante y demandado, en caso de personas

naturales, y en caso de personas jur ídicas, la deno minació n o razón social

y lo s dat os relat ivos a su cr eació n y regist ro.

De maner a que par a que se ver ifique la exigencia est ablecida en el

ordinal 2° del art ículo 243 de la ley civil adjet iva, bast a con que se

mencio ne el no mbr e y ape llido de t odo s los sujet os pert enecient es a la

relació n jur ídica procesal, valga decir, de lo s demandant es y demandados en

el juicio, cuando ést os sean perso nas nat urales, y en el caso de las personas

jur ídicas, se t endrá co mo cumplido el requisit o cuando se señale su

deno minació n o razón social y los dat os relat ivos a su creació n o regist ro.

Dicho lo ant er ior, est a Sala concluye que de la sent enc ia recurr ida se

const at a la indicació n de los no mbres y apellidos de t odos los sujet os

procesales, mas sin embargo, aun cuand o en la mis ma no indique la cédula

de ident idad de las part es, ello no const it uye el vicio que a t ravés de la

present e delació n pret ende imput ar el for malizant e a la sent encia de alzada,

razón por la cual se declar a improcedent e la present e denuncia por de fect o

de act ividad. Así se est ablece.

-II-
De confor midad co n el ordinal 1° del art ículo 313 del Código de

Procedimient o Civil, se denuncia la infr acció n del art ículo 243 ordinal 3°

eiusdem, por omis io nes fundament ales durant e la sínt esis del proceso.

Exp resa el formali zante:

“IV. De conformidad con el artículo 1° del artículo 313 del Código de


Procedimiento Civil, se denuncia la infracción del artículo 243.3 del
mismo Código, por omisiones fundamentales durante la síntesis del
proceso.
El querer y el sentir del legislador cuando establece que la sentencia debe
contener una síntesis clara, precisa y lacónica de los términos en que se ha
planteado la litis, es de que se evite la copia farragosa de todas y cada una
de las actas del proceso, pero eso no significa que esa síntesis pase a un
telegrama o a un apretado resume de las actas del proceso. Quiere decir,
pues, que se incumple con lo normado por el artículo 243.3: 1) cuando el
juez no realiza ninguna síntesis, no dejando, en consecuencia, en forma
clara, precisa y lacónica los términos en que ha quedado planteado el asunto
jurídico a resolver; y 2) cuando el juez se extiende en la narrativa señalando
y transcribiendo todos los actos que no tengan mayor relevancia. No implica
violencia contra dicho artículo que el juez, en su síntesis, refiera actos del
proceso que tengan relevancia sobre el mismo. La síntesis a que alude el
legislador no se limita a un resumen del libelo y de la contestación, sino que
implica el resumen de actos que tengan relevancia en el proceso.
En este asunto, el juez de la segunda instancia limita su conducta a sintetizar
el libelo y la contestación en términos muy lacónicos, omitiendo elementos
alegados y que forman parte de los límites de la controversia.
Se limita a señalar el sentenciador de la segunda instancia que:
…omissis…
Como se puede observar, al resumir los términos en que quedó planteada la
controversia, omitió hacer referencias fundamentales de las afirmaciones
alegadas por esta parte demandante, lo que resultaba indispensable para
entender claramente los términos en que la controversia quedó no sólo
planteada, sino el contenido de las defensas de la parte actora. El juez de
alzada omitió expresar que los tumores cerebrales y trastornos
endocrinales producían en WARDIEN LATUFF VARGAS hoy occiso,
síndrome mental orgánico y demencial. Omitió también, que ello, le
producía episodios de delirio, que le motivaban un estado de confusión
mental, perdiendo por momentos totalmente la razón; que el estado
mental que afectaba al hoy fallecido lo incapacitaba totalmente para
tomar decisiones.
Luego, el Juez de la recurrida, cuando hizo la síntesis de la controversia que
debió ser no sólo lacónica, sino precisa y clara, no se refirió a estos
planteamientos fundamentales, cuya importancia conducirían a analizar
en su momento con sumo detenimiento los elementos de prueba que
para ello se acompañaron, centrándose La recurrida solamente en decir
que WARDIEN LATUFF VARGAS sufría de incompetencia mental;
concepto que al no determinarse de forma clara e inextenso como se
desarrolló en el escrito de demanda, limitó en detrimento de esta
representación los planteamientos en que debía tenerse como centrada
la controversia. Argumentos de hecho que omitidos por la recurrida fueron
capaces de influir en la resolución de la controversia, pues silenció hechos
esenciales en las afirmaciones de la parte actora, que conllevaba a
determinar el estado mental que para ese momento afectaba a
WARDIEN LATUFF VARGAS.
Así las cosas, se puede afirmar que el juez de la recurrida no cumplió con su
deber de sintetizar, en forma clara, precisa y lacónica los términos en que
quedó planteada la controversia, pues no se refirió a estas defensas
fundamentales de la parte demandante, infraccionando así el artículo 243.3
del Código de Procedimiento Civil.
Al ratificar aquí lo expresado en el acápite anterior sobre el contenido de la
sentencia y su regulación prevista en los artículos 243 y 244 del Código de
Procedimiento Civil, en los que se establecen requisitos que son de riguroso
cumplimiento, son (sic) pena de nulidad, me permito traer a colación la
doctrina de esta Sala en interpretación del artículo 243.3 del mencionado
Código, y contenida en la sentencia N° 395 del 13.06.2008, en la que se
establece:
…omissis…
Al amparo de la doctrina de la Sala, puedo afirmar que la síntesis de los
términos de la controversia ha sido lacónica, mas no clara y precisa, al
omitir alegatos fundamentales que determinaron los términos de la
controversia, con lo que se inficionó de nulidad la sentencia recurrida al
violentar el artículo 243.3 del Código de Procedimiento Civil, y así solicito
lo declare esta Sala, declarando la procedencia de esta denuncia.” (Negrillas
y subrayado del texto).

Esta Sala para decidi r ob serva:

En la present e denuncia, el for ma lizant e plant ea la supuest a

infracció n del art ículo 243, ordinal 3° por indet er minació n de la


cont roversia, al señalar que el juez de la r ecurr ida limit ó su conduct a a

sint et izar el libelo y la cont est ació n de fo r ma lacónica, sin hacer referenc ia

a alegat os fundament ales expuest os por la part e demandant e, omit iendo

expresar “que los tumores cerebrales y t rast ornos endocrinal es producían

en WARDIEN LATUFF VARGAS, hoy occiso, síndrome mental orgánico y

demencial, lo que le producía epi so dios de delirio, que le motivaban un

estado de conf usión mental, perdi endo por momentos total ment e la razón y

que el estado mental que af ectaba al hoy f alleci do lo i ncapacitaba

totalment e para tomar deci siones…” .

Sobre el vic io delat ado, est a Sala de Casac ió n Civil se ha

pronunciado en diver sas oport unidades, señalando lo que sigue:

“…el requisito intrínseco de la sentencia a que se contrae el ordinal 3º del


artículo 243 del Código de Procedimiento Civil, persigue evitar que los
jueces de instancia, al narrar los hechos ocurridos durante el proceso,
realicen una extensa reseña de ellos con datos que son innecesarios para la
resolución de la controversia.
Si bien los jueces pueden, si así lo prefieren, transcribir in extenso lo
alegado en la demanda y en la contestación, así como otros argumentos y
defensas producidos por las partes fuera de las indicadas oportunidades, tal
posibilidad en modo alguno implica que les esté permitido reproducir en la
decisión todos los actos del proceso que no tengan trascendencia en la suerte
del juicio, pues ello se encuentra en contradicción con lo deseado por el
legislador y, por ende, constituye una violación de la regla contenida en el
ordinal 3º del artículo 243 del Código de Procedimiento Civil, que ordena al
juez realizar una síntesis clara, precisa y lacónica de los términos en que
quedó planteada la controversia…” (Sentencia N° 02 del 5 de febrero de
2002)

De la ant er ior t ranscr ipció n se co lige que el requis it o de la sent encia

est ablecido en el ordinal 3° del art ículo 243 del Código de Procedimient o

Civil obliga a lo s jueces de inst ancia a indicar có mo ha quedado plant eada


la cont roversia, de manera t al, que ant es de ent rar a mot ivar el fa llo,

mediant e el est ablecimient o de los hechos y del derecho, deberán exponer

con sus palabr as có mo quedó t rabado el problema judic ial a reso lver ;

exposició n que a su vez deber án for mular a t ravés de una sínt esis clara,

precisa y lacónica.

También med iant e reit erada doct rina ha señalado est a Sala que a fin

de dar cumplimient o al men cio nado requisit o, no es necesar io t ranscr ibir

todos los act os que se han producido durant e el cur so del proceso; así co mo

t ampoco se les debe dar una connot ación equiva lent e a escuet o de las

expres io nes “s ínt esis” y “lacó nica”.

Est a suprema jur isdicció n c ivil ha sent ado, incluso en doct r ina de

vie ja dat a, que por const it uir la sínt esis de la sent encia, el preá mbulo

explicat ivo de lo que se ha de decidir, ella debe hacerse de manera que

explique clarament e lo debat ido. S i bien no es menest er t ranscr ibir t o dos

lo s por menores del juic io, no puede acept arse t ampoco, que dicha sínt es is

sea t an parca que no per mit a deducir qué asunt o es el que se reso lver á en el

disposit ivo de la sent encia. ( Al efect o veáse fallo N° 528 del 17 de

sept iembre de 2003, caso: Rosa A le jandr ina Her nández Mart ínez c/ E lo isa

Amant e de Nat era, expedient e: 03 -076)

Ahora bien, a los fines de det er minar la veracidad de lo alegado por

el recurrent e en casació n, est a Sala co nsidera necesar io t ranscr ibir la part e


narrat iva de la sent encia dict a da por el juzgado super ior, en la cual se

seña ló:

“…La controversia sometida al conocimiento de este Tribunal, se centra en


las pretensiones de los ciudadanos HELGO REVITH LATUFF DIAZ y
CARMEN MARIA LATUFF DIAZ, en que se declare la nulidad del
contrato de compra venta celebrado entre WAGIB COROMOTO LATUFF
VARGAS y el causante HELGO REVITH LATUFF DIAZ, inscrito
Registro Subalterno del Municipio Falcón y los Taques del estado Falcón, el
12 de mayo de 2003, bajo el Nº 27, protocolo I, tomo 02, y que tuvo por
objeto una casa ubicada en la población de Pueblo Nuevo, municipio
Falcón, de este estado, en una superficie de cuarenta y siete (47) metro por
su parte norte a sur y setenta y seis (76) metros por su parte este a oeste;
construida en una parcela de terreno que se dice pertenecer a la posesión
comunera denominada Guacuira y comprendida dentro de los siguientes
linderos: Norte: casa que es o fue de Petra Raaz; Sur: con propiedad de
Crispulo Ramos; Este: conuco que es o fue de Emiliano Ceballos, y Oeste;
calle pública denominada El Cementerio, hoy calle los Reyes, por un precio,
en ese entonces de diez millones de bolívares (Bs.10.000.000,oo),
fundamentados en que el vendedor hoy fallecido fue su padre.
a) Que estuvo casado con Eleise Betilde Diaz Lugo.
b) Que al momento de la venta se hizo pasar como soltero.
c) Que el comprador fue hermano del vendedor.
d) Que el precio de la venta es vil porque el precio real del inmueble es de
cien mil bolívares fuertes (Bs.100.000 Bsf).
e) Que el vendedor sufría de incompetencia mental, ya que tenía un
tumor maligno que le provocó destrucción parcial de la hipófisis con
hipotituariarismo secundario, compromiso vascular cerebral y pérdida
progresiva de la visión que le condujo un déficit en las funciones
sensoriales y cognitivas, siendo finalmente la causa de su muerte.
f) Que su fallecido padre vivió en el inmueble vendido hasta su muerte.
Frente a la contraprestación del demandado WAGIB COROMOTO
LATUFF VARGAS, quien alegó la falta de cualidad de los demandantes,
porque existían otras personas herederas del vendedor fallecido; negó que el
fallecido Wardien Latuff Vargas sufriera de la enfermedad señalada y que el
mismo fuese sometido a chequeo médico y que padeciese de delirios,
confusión mental y pérdida de la razón, por lo que desconoció los informes
médicos acompañados junto con la demanda; negó que le debiera a los
demandantes la suma de un millón setecientos ochenta y nueve mil ciento
setenta y seis bolívares con ochenta céntimos (Bs. 1.789.176,80); impugnó
la cuantía de la demanda por exagerada; pero, reconoció que los
demandantes eran hijos legítimos de su representado; que el vendedor luego
de divorciado compró el inmueble que posteriormente le vendiera a él.
Así las cosas quien suscribe para decidir observa:
Antes de entrar a resolver el fondo de la controversia, quien suscribe debe
pronunciarse sobre la impugnación del valor estimado de la demanda y
sobre el alegato de falta de cualidad en los demandantes, promovidos por el
demandado…”

Vist o el ant er ior ext ra ct o de la sent encia recurr ida y analizadas co mo

han sido las demás act as del expedient e, est a Sala co nst at a que el juez de la

recurr ida no vio lent ó la disposició n seña lada co mo infr ing ida, pues

efect ivament e realizó una sínt esis, clar a, precisa y lacónica de los t ér mino s

en que quedó plant eada la cont roversia basándose en lo alegado en el libelo

de la demanda, el escr it o de cuest iones previas y la cont est ació n de la

demanda.

En relació n con lo delat ado por el for ma lizant e referent e a la o mis ió n

de pronunciamient o sobre uno de los alegat os expuest os por la part e

demandant e, est a Sala declara que si bien el ad quem no menc io nó

t ext ualment e lo señalado en el libelo de la demanda, en el sent ido que el

difunt o Wardien Lat uff Vargas padecía de t umores cerebrales y t rast ornos

endocr inales que le producían un síndro me ment al orgánico y demenc ial con

episodios de delir io que le mot ivaban un est ado de confusió n ment al,

perdiendo por mo ment os tot alment e la r azón y que ese est ado ment al lo

incapacit aba t ot alment e para t omar decisio nes, no dejó de pronunciar se

sobre ese aspect o, pues e l juez de la r ecurr ida manifest ó que el finado

(quien figura co mo vendedor en el cont rato de compra vent a que se pret ende
anular), sufr ía de in competenci a mental , ya que t enía un t umor malig no

que le provocó dest rucció n parcia l de la hipó fisis con hipot it uar iar ismo

secundar io, co mpro miso vascular cer ebral y pérdida progresiva de la vis ió n

que le condujo un défic it en las funcio nes sensor iales y cognit ivas, siendo

finalment e la causa de su mue rt e.

De manera que al haber abarcado el juez de la recurr ida t odos los

aspect os que det er minan o delimit an la cont roversia de for ma clara, precisa

y lacó nica, mal pudo haber infr ing ido el refer ido art ículo de la ley procesa l

civil.

Por las ant er iores cons ideracio nes est a Sala declara improcedent e la

denuncia por infr acc ió n del ordinal 3° del art ículo 243 de la ley civil

adjet iva, y así se declara.

-III-

De confor midad co n el ordinal 1° del art ículo 313 del Código de

Procedimient o Civil, se denuncia la infr acció n de los art ículo s 12 y 243

ordinal 6° eiusdem, por “error en la determinación subjetiva del objeto de

la pretensión”.

Exp resa el formali zante:

“IV (sic).- De conformidad con el artículo 1° del artículo 313 del Código
de Procedimiento Civil, se denuncia la infracción de los artículos 12 y
ordinal 6° del 243 eiusdem, por error en la determinación subjetiva del
objeto de la pretensión.
Dice el fallo recurrido:
…omissis…
La recurrida en su narrativa yerra cuando determina el título objeto del
litigio sobre el cual recae la pretensión del demandante, dado que hace
mención “(…) en que se declare la nulidad del contrato de venta celebrado
entre WAGIB COROMOTO LATUFF VARGAS y HELCO REVITH
LATUFF DIAZ (sic)”, siendo ello incorrecto, pues la pretensión aducida por
la parte actora consiste en declarar la nulidad del contrato de compra venta
celebrado entre WAGIB COROMOTO LATUFF VARGAS y el hoy
fallecido WARDIEN LATUFF VARGAS. Es decir, que hay una
indeterminación objetiva en cuanto al objeto de la litis.
En igual indeterminación se incurre cuando el juez de la recurrida para el
momento de contener los puntos de la dispositiva de la sentencia,
concretamente al punto primero, expresa: “Sin Lugar la apelación
interpuesta por el abogado Febres Castillo Nuñez, apoderado de los
ciudadanos HELCO REVITH LATUFF DÍAS (sic) y CARMEN MARÍA
LATUFF DÍAZ, contra la sentencia del 23 de febrero de 2008, dictada por
el Tribunal Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario y
Tránsito de esta Circunscripción Judicial, que declaró sin lugar la demanda
por nulidad de documento de compra venta intentada por los apelantes
contra el ciudadano WAGIB COROMOTO LATUFF VARGAS”.
En ninguna parte del expediente existe pronunciamiento alguno por el
juzgado de la causa de fecha 23 de febrero de 2008. La sentencia contra la
cual recurre la parte actora no es de esa fecha, es la dictada por el Tribunal
Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario y Tránsito del
Estado Falcón de fecha 23 de febrero de 2007.
Se ha dicho que es preciso que sus términos estén expresados en forma clara
inequívoca y completa para que cumpla su fin último. La sentencia debe
bastarse así (sic) misma, esto quiere decir que para comprender su
dispositivo, y en consecuencia darle cumplimiento, debe resultar
autosuficiente.
Por otra parte, en cuanto a la indeterminación objetiva del fallo, en sentencia
del 24 de marzo 2003, caso: René Romero García contra Carolina Lugo
Díaz, sentencia No. 93, Expediente No. 2002-00107, ratificada mediante,
sentencia del 21 de julio 2005, caso Yoleida Josefina Urquiola Venegas
contra Defensas Del Caribe C.A. y otros, decisión No. 481, Expediente No.
2005-00261, se estableció lo siguiente:
…omissis…
Ahora bien, la sentencia, como expresión de la máxima potestad
jurisdiccional, debe bastarse así (sic) misma, esto quiere decir que para
comprender su dispositivo, y en consecuencia darle cumplimiento, debe
resultar autosuficiente, sin necesitar el auxilio de ningún otro documento, ni
acta del expediente.
Es preciso que sus términos estén expresados en forma clara y completa
para que cumpla su fin último, cual es plasmar en forma indubitable la
soberana decisión a la que ha llegado el sentenciador, luego de su analítico
estudio del caso.
Respecto del requisito de determinación del objeto sobre el que recae la
decisión, previsto en el ordinal 6° del artículo 243 del Código de
Procedimiento Civil, el criterio general que dicha determinación debe
aparecer directamente del fallo, y no por referencia a otro documento o
recaudo fuera del fallo, porque la sentencia debe ser autosuficiente y
contener en sí todos los requisitos, menciones y circunstancias que la ley
exige, sin que sea preciso acudir a otros elementos extraños para
complementarla o hacerla inteligible.
Hay, pues, una ausencia de determinación objetiva en el fallo recurrido, por
dos vertientes, cuando (i) yerra en cuanto al objeto de la litis al afirmar que
lo constituye el “que se declare la nulidad del contrato de venta celebrado
entre WAGIB COROMOTO LATUFF VARGAS y HELCO REVITH
LATUFF DIAS” (sic), y no que se declare la nulidad de la venta ocurrida
entre WAGIB COROMOTO LATUFF VARGAS y el hoy fallecido
WARDIEN LATUFF VARGAS; y (ii) cuando la declara improcedente el
recurso de apelación contra un fallo dictado el 23.02.2008, fallo éste que por
inexistente no puede ser objeto de apelación. Se generó así una
indeterminación objetiva en el objeto de la litis, lo que infracciona el
artículo 243.6 del Código de Procedimiento Civil y así solicito lo declare
esta Sala. (Negrillas, cursivas y subrayado del texto)

La Sala para decidi r observa:

En la delació n ant er ior, el recurrent e en casació n alega que el juzgado

super ior incurr ió en lo que la doct rina y la jur isprudencia deno mina

indet er minació n objet iva, que const it uye uno de los requis it os que debe

cont ener toda sent encia y que est á cont enido en el ordinal 6° del art ículo

243 del Código de Procedimient o Civil, por cuant o a su decir, erró al

det er minar el t ít ulo objet o del lit igio sobre el cual r ecae la pret ensió n de l

demandant e, al señalar que lo que se pret ende es que “…se declare la

nulidad del contrato de compra venta celebrado ent re Wagib Coromoto

Latuff Vargas y el causant e Helgo Revith Latuf f Diaz…” , siendo ello


incorrect o pues el co nt rato se celebró ent re Wagib Coro moto Lat uff Vargas

y el ho y fallecido Wardien Lat uff Vargas.

En efect o el juez de la recurr ida expr esó:

“La controversia sometida al conocimiento de este Tribunal, se centra en las


pretensiones de los ciudadanos HELGO REVITH LATUFF DIAZ y
CARMEN MARIA LATUFF DIAZ, en que se declare la nulidad del
contrato de compra venta celebrado entre WAGIB COROMOTO
LATUFF VARGAS y el causante HELGO REVITH LATUFF DIAZ,
inscrito Registro Subalterno del Municipio Falcón y los Taques del estado
Falcón, el 12 de mayo de 2003, bajo el Nº 27, protocolo I, tomo 02…”
(Negrillas y subrayado de esta Sala)

La det er minació n de la cosa u objet o sobre la que recae la decis ió n,

result a indispensable y necesar ia para que el fallo const it uya un t ít ulo

aut ónomo y suficient e, el cual lleve en sí mis mo la prueba de su legalidad,

y en el supuest o de result ar definit ivament e fir me, sea de posible ejecució n

sin acudir a ot ros recaudos ni act as, que puedan generar nuevos derechos o

declaracio nes no hechas en la fase de cognic ió n. Asimismo, est e requ is it o

persigue garant izar que el cont enido de la sent encia per mit a det er minar los

efect os de la cosa juzgada, siend o perfectament e posib le, en vi rtud del

prin cipio de unidad del fallo, que tal determinación esté exp resada en

cualquier parte de la sentencia , no úni camente en su part e dispositiva.

(Fallo N° 93 del 24 de marzo de 2003, caso: René Ro mero García c/

Caro lina Lugo Díaz, expedient e No 02 -107).

En virt ud de ello, est a Sala obser va que la sent encia recurr ida al

analizar las pruebas pro mo vidas por la par t e demandant e señala:


“…c) Documento inscrito ante el mismo Registro, el 12 de mayo de 2003,
bajo el N° 27, protocolo I, tomo 2, , segundo trimestre de ese año, cuya
nulidad se demanda y que prueba la venta celebrada entre Wardien
Latuff Vargas y WAGIB LATUFF…”

Co mo vemo s, en la part e narrat iva del fallo, el juez co met ió un error

mat er ial que luego, tomando en cuent a el pr incip io de unidad del fallo, fue

subsanado en la part e mot iva de la decisió n, al señalar correct ament e e l

no mbr e de las part es que c elebr aron el cont rato cuya nulidad se pret ende y

cuyos dat os relat ivos a su regist ro coinciden per fect ament e. En t al sent ido,

al haber quedado subsanado en el propio fallo el error co met ido, la Sala no

evidencia el vicio señalado, por lo cual se declar a im procedent e la present e

denuncia. Así se est ablece.

Por ot ra part e, el for malizant e, en la misma denuncia por

indet er minació n o bjet iva, delat a t ambién el supuest o vicio en el que

incurr ió el ad quem al señalar: “Sin Lugar la apelación interpuesta por el

abogado Febres Castillo Nuñez, (…), contra la sentencia del 23 de febrero

de 2008”, siendo que la sent encia apelada se dict ó el 23 de feb rero de

2007.

E l fallo recurr ido en su part e disposit iva dict aminó lo siguient e:

“…PRIMERO: Sin Lugar la apelación interpuesta por el abogado Febres


Castillo Nuñez, apoderado de los ciudadanos HELCO REVITH LATUFF
DÍAZ y CARMEN MARÍA LATUFF DÍAZ, contra la sentencia del 23 de
febrero de 2008, dictada por el Tribunal Segundo de Primera Instancia en
lo Civil, Mercantil, Agrario y Tránsito de esta Circunscripción Judicial, que
declaró sin lugar la demanda por nulidad de documento de compra venta
intentada por los apelantes contra el ciudadano WAGIB COROMOTO
LATUFF VARGAS.
SEGUNDO: Se confirma la sentencia apelada en todas sus partes, de
acuerdo a los razonamientos de este fallo…” (Negrillas y subrayado de esta
Sala)

Tal desat ino por part e de la recurr ida, es calificado por est a Sala

co mo un error mat er ial que en nada impide la correct a ident ificació n de la

sent encia de pr imera in st ancia apelada, dado que en el disposit ivo de la

sent encia recurr ida se expresa clara ment e a qué sent encia se refier e al

seña lar el no mbre de l t ribunal que la dict ó, la disposit iva de la decis ió n

apelada y las part es que int er viniero n en el juicio.

Declar ar la nu lidad de l fallo de alzada por un error como el que se

delat a, valga dec ir, que la sent enc ia se dictó en el año 2007 y no en el 2008,

co mo erróneament e lo señaló la recurr ida, const it uir ía un excesivo

for malis mo que at ent a cont ra el mandat o const it ucio nal cont enido en lo s

art ículo s 26 y 257 de la Cart a Magna, pues co mo ya se indicó, en el sub

iudice se est ableció clar ament e el alcance de la cosa juzgada y est o per mit e

la ejecució n de la sent encia, por lo que casar el fallo recurr ido y reponer la

causa al est ado de que se dict e nueva decis ió n, generar ía una casació n

inút il, co mo consecuencia de una reposició n que at ent a cont ra los

post ulados co nst it ucio nales ant es c it ados, lo que det er mina la

improcedencia de est a denuncia.

Por las ant er iores consid eracio nes, y en aplicació n de lo s art ículo s 26

y 257 de la Const it ució n de la República Bo livar iana de Venezuela, que

garant izan la aplicac ió n de la just icia sin for ma lismos o reposicio nes
inút iles, la Sala en el present e asunt o hace caso o miso a lo s error es

mat er iales señalados, y declara improcedent e la denunc ia por infracció n de

lo s art ículos 12 y 243 ordina l 6° de la ley civil adjet iva. Así se decide.

-IV-

De confor midad co n el ordinal 1° del art ículo 313 del Código de

Procedimient o Civil, se denunc ia la infracció n en la r ecurr ida de lo s

art ículo s 12 y 243 ordinal 5° eiusdem, por inco ngruencia negat iva.

Exp resa el formali zante:

“V.- De conformidad con el artículo 1° del artículo 313 del Código de


Procedimiento Civil, alego la infracción en la recurrida de los artículos
12 y 243 ordinal 5° eiusdem, por incongruencia negativa.
En el presente asunto subrecurso (sic), el abogado de la parte demandada, en
fecha 05 de junio de 2006, consignó por ante el tribunal de la causa, escrito
de contestación de la demanda donde expuso los siguientes alegatos:
…omissis…
El juez de la recurrida para el momento de dictar su decisión no se
pronunció en cuanto a los alegatos esgrimidos por el abogado JOSÉ
NATIVIDAD SINOPOLI VELÁSQUEZ, quien actuó en la instancia
como apoderado judicial de la parte demandada, como tampoco se
pronunciarse (sic) sobre la negativa que hiciere sobre los instrumentos
que servían de fundamento de la demanda, infringiendo así el Principio
de Exhaustividad de la Sentencia, incurriendo en el denominado vicio de
INCONGRUENCIA NEGATIVA.
Sobre el contenido de la sentencia ha señalado la doctrina judicial que al
dictarse sentencia debe el sentenciador cuidar el cumplimiento de las
exigencias que sobre la misma hace el artículo 243 del Código de
Procedimiento Civil, el cual establece los requisitos que debe contener toda
sentencia, prescribiendo que:
…omissis…
La carencia de cualesquiera de estos requisitos, anula la sentencia tal como
prescribe el artículo 244 del mismo Código, cuando expresa:
…omissis…
Sobre el ordinal 5° del artículo 243, ha sido doctrina reiterada de la Sala y
que ratifica en su fallo del 02.08.2001 que:
…omissis…
El vicio de incongruencia negativa, es la omisión en el pronunciamiento
sobre lo alegado por las partes, no que éste sea acertado o no. O que sea
favorable o desfavorable a las pretensiones del recurrente y se da en la
sentencia recurrida cuando el Juez de la recurrida para el momento de dictar
su decisión no se pronunció en cuanto a los alegatos esgrimidos por el
abogado JOSÉ NATIVIDAD SINOPOLI VELÁSQUEZ, quien actuó en la
instancia como apoderado judicial de la parte demandada, como tampoco se
pronunciarse (sic) sobre la negativa que hiciere sobre los instrumentos que
servían de fundamento de la demanda, infringiendo así el Principio de
Exhaustividad de la Sentencia. Así solicito lo declare esta Sala y declare la
procedencia de esta denuncia.” (Negrillas del texto)

Para decidi r la Sala observa:

En la ant er ior delació n, el for ma lizant e plant ea la infracció n de lo s

art ículo s 12 y 243 ordinal 5° de la ley adjet iva civil, por cuant o el juez

omit ió pronunciarse sobr e alegat os expuest os por su cont rapart e en e l

escr it o de cont est ació n a la demanda.

Ahora bien, const it uye cr it er io pacífico y reit erado de est a Sala que

el recurrent e carece de legit imació n para denunciar la o mis ió n de

pronunciamient o so bre alegat os de la part e cont rar ia. Al respect o, est a

máxima jur isdicció n c ivil en sent encia N° 167 de l 11 de mar zo de 2004,

caso: I nver sio nes Kurosy C. A., c/ T ienda Disueño C.A., y ot ra, exped ient e

N° 02-871, est ableció:

“La Sala ha indicado de forma reiterada que el recurrente sólo tiene


interés y legitimación para formular el vicio de incongruencia negativa
respecto de los alegatos formulados por él y no por su contraparte.
En efecto, en decisión de fecha 5 de febrero de 2002, (caso: 23-21 Oficina
Técnica de Construcciones C.A., c/ “Banco Unión S.A.C.A. y otro), la Sala
dejó sentado que en caso de que el recurrente fundamente “...la denuncia de
incongruencia negativa en la omisión de pronunciamiento respecto de
alegatos formulados en el libelo por su contraparte, los cuales contradijo en
la contestación...carece de interés procesal en efectuar tal planteamiento,
pues de ser cierto lo aseverado por el formalizante, la única agraviada
sería la demandante y sólo ella tendría interés procesal en denunciarlo ante
la Sala...”.
La Sala reitera este precedente jurisprudencial y establece que el
recurrente no tiene interés ni legitimación para denunciar el vicio de
incongruencia negativa respecto de alegatos formulados por su
contraparte, que de ser decididos sólo podrían desfavorecerle…”.
(Negrillas y subrayado de este fallo)

S iguiendo esa línea de ideas, la Sala reit eradament e ha seña lado que

para recurr ir en casació n es necesar ia la exist encia de legit imidad procesal

del r ecurrent e, la cual t iene t res (3) aspect os fundament ales: 1) Que el

for malizant e sea part e en el juicio ; 2) Que t enga capacidad procesal o

legit imidad par a anunciar el recur so; y, 3) Que el fa llo r ecurr ido lo haya

per judica do al result ar vencido parcial o tot alment e. (Al efect o, ver fallo N°

236 del 10 de ma yo de 2005, caso: Banesco Banco Univer sal, C. A. c/ Oscar

Vila Massot y ot ros, expedient e: 04 -960, que rat ifica sent enc ia N° 149 del

25 de sept iembre de 2003, caso: Fo ndo Común E nt idad de Ahorro y

Prést amo S.A., c/ Mar ía Yo landa Sgambat o de Gamboa y Car los Manuel

Gamboa Olivares, expedient e N° 02 -483)

De manera que para acceder a casació n, el fallo recurr ido le debe

haber producido al reclamant e un agravio, siendo t al circu nst ancia e l


element o esencia l que det er mina la fundament ació n de las denuncias que se

int erponen ant e est a Máxima Jur isd icció n.

S in embargo, es importante recalcar, que tal re quisit o de agrav io,

debe ser igualm ente con statado a lo s fines de in ter poner la d enuncia en

particular, de lo contrar io, se perm itiría que aquél que acc ede a casación

reclame vicio s que en nada le afecten, sino que por el contrar io, le

benefic ien.

En igual sent ido se pronunció un import ant e jur ist a y procesalist a al

seña lar:

“…A un litigante no le incumbe la defensa de su adversario ni la de otro


litigante…” (Taboada Roca, Manuel; Los requisitos de Procedibilidad en la
Casación Española, Editorial Montecorro S.A., Madrid, 1980, p. 26)…”.
(Subrayado de la Sala).

Por t ales mo t ivos, el r ecurrent e al int erponer su delac ió n debe t ener

int erés procesal, el cual surge del agravio que le haya producido el fa llo

recurr ido, sit uació n ést a que le per mit e acusar el vicio.

En virt ud de las consideracio nes ant er ior es, est a Sala declar a qu e el

recurrent e no t iene legit imidad para plant ear la present e denuncia, pues ella

só lo corresponder ía a la part e demandada quien, habiendo result ado

perdidosa, ser ía la per judicada con la omis ió n de pronuncia mient o, por

part e del juez, de sus alegat os.


En co nsecuencia, siendo evident e que la infracció n denunciada por el

recurrent e en nada le afect a, aunque haya result ado vencido en la present e

causa, se declara improcedent e la infracció n del art ículo 12 del Código de

Procedimient o Civil y 243 ordinal 5º eiusdem, por incongruencia negat iva.

Así se decide.

RECURSO POR INFRACCIÓN DE LEY

-I-

Con fundament o en el ordinal 2° del art ículo 313 del Código de

Procedimient o Civil, se denuncia la infr acció n en la recurr ida de la regla

sobre la est imació n del valor de la demanda cont enida en el art ículo 38

eiusdem y la regla sobre la carga probat or ia co nt enida en el art ículo 509 de

la le y civil adjet iva, por errónea int erpret ació n.

Por vía de argumentación se sostiene:

“VII.- De conformidad con el ordinal 2° del artículo 313 del Código de


Procedimiento Civil, alego la violación de la regla sobre la estimación del
valor de la demanda contenida en el artículo 38 y la regla sobre la carga
probatoria contenida en el artículo 509 eiusdem, por errónea
interpretación.

Dice la sentencia recurrida que:

…omissis…
Ahora bien, la doctrina judicial reiterada ha enseñado que la impugnación
que haga el demandado a la estimación del valor de la demanda no sólo
debe limitarse a contradecirla pura y simplemente, sino que se debe alegar
o precisar si lo hace por insuficiente o exagerada, so riesgo de tenerla como
no hecha, tal como lo ha aseverado la Sala Civil de la extinta Corte Suprema
de Justicia (St. 05.08.1997, ponente Dr. Aníbal Rueda, expediente N° 97-
189, sentencia N° 276, Juicio Zadar Bali Asapchi/Ítalo González Russo),
cuando señala que:

…omissis…
Entonces, se tiene que para el caso de que el demandado la rechace pura y
simplemente, la misma no es admisible, por cuanto conforme al artículo 38
debe alegarse un hecho nuevo, por lo que debe declararse que no existe
ninguna impugnación y queda válida la estimación del actor; pero, si la
impugna por exagerada o insuficiente, la carga de probar el fundamento de
su impugnación, la tiene el demandado-impugnante, tal como lo ha dicho
la Sala Civil (PIERRE TAPIA, Oscar: ob.cit. Año 1999, tomo 2, p. 298) de la
extinta Corte y, de no hacerlo, queda firme la estimación del actor.

En este caso, el juez de la recurrida, señala “la demanda fue estimada en


doscientos millones de bolívares (Bs. 200.000.000,00), es decir, doscientos
mil bolívares fuertes (BsF. 200.000,00) y la misma fue impugnada por
exagerada”, y contrariando la doctrina de esta Sala, interpretativa del
artículo 38, afirma que “correspondía a los demandantes demostrar en
juicio este valor, hecho que no acreditaron, ni siquiera acreditaron el valor
del inmueble objeto de la compraventa cuya nulidad solicitaron” y
consecuentemente deja sin cuantía la demanda. Mayor dislate no puede
haber, primero, porque el demandado no sólo se debió limitar a
impugnarla por exagerada, si no (sic) que debió establecer ese alegado (sic)
nuevo valor. No lo hizo, por lo que no se le debió admitir la impugnación. Y,
segundo, porque la carga probatoria exartículo (sic) 509 del Código de
Procedimiento Civil es del impugnante, que en este caso es del accionado.

Así las cosas, cuando el juez de la recurrida impone a mis representados –


demandantes- la carga de probar el valor impugnado como exagerado por
la parte accionada, incurre en una errónea interpretación de los artículos
38 y 509 del Código de Procedimiento Civil, ya que la carga probatoria la
tiene el demandado –impugnante. Y este dejar sin cuantía a la demanda, lo
que tiene una amplia influencia en el proceso, porque incide sobre las
cosas. Así solicito lo declare esta Sala y consecuencialmente determine
procedente esta denuncia.”
Para decidi r esta Sala observa:

E l for malizant e delat a la errónea int erpret ación de lo s art ículos 38 y

509 del Código de Procedimient o Civil por part e del juez de la recurr ida, a l

dejar sin cuant ía el present e juicio, mot ivado en que el demandant e t enía la

carga de probar el valor de la demanda, en virt ud de la impugnació n de la

cuant ía que hicier e el demandado por exagerada.

E l art ículo 509 delat ado co mo infr ingido, debe ser i nvocado para

denunciar el silencio de alguna prueba, objet ivo dist int o al pret end ido por

el for malizant e a t ravés de la present e denuncia, la cual se fundament a en

que el juez ad quem invirt ió la carga de la prueba en co nt ra de la

demandant e, lo que se cor responde con el supuest o est ablecido en el

art ículo 506 del Código de Procedimient o Civil.

No obst ant e lo ant er ior, est a Sala ext remando sus funcio nes pasar á a

conocer de la denuncia por errónea int erpret ación del art ículo 506 de la le y

civil adjet iva. Así se est ablece.

E l sub iudi ce en su sent encia est ableció:

“…Así las cosas quien suscribe para decidir observa:


Antes de entrar a resolver el fondo de la controversia, quien suscribe debe
pronunciarse sobre la impugnación del valor estimado de la demanda y
sobre el alegato de falta de cualidad en los demandantes, promovidos por el
demandado.
En tal sentido, quien suscribe para decidir observa:
La demanda fue estimada en doscientos millones de bolívares
(Bs.200.000.000,oo), es decir, doscientos mil bolívares fuertes (Bsf
200.000,oo) y la misma fue impugnada por exagerada sin calificación
alguna, por lo que conforme al artículo 38 del Código de Procedimiento
Civil, correspondía a los demandantes demostrar en juicio este valor, hecho
que no acreditaron, ni siquiera acreditaron el valor del inmueble objeto de la
compraventa cuya nulidad solicitaron, y que estimaron en cien millones de
bolívares (Bs.100.000.000,oo) o sea, cien mil bolívares fuertes
(Bsf.100.000,oo), por lo que la demanda quedó sin cuantía; y así se
declara…”

Ahora bien, el art ícu lo 38 del Código de Procedimient o Civil, le

otorga al demandado la facult ad para que al mo ment o de cont est ar al fo ndo

la demanda, ést e pueda rechazar la est imació n de la cuant ía cuando la

considere exagerada o insufic ient e.

S in embargo, ha sido cr it er io reit erado de est a Sala que en lo s casos

de impugnació n de la cuant ía por insuficient e o exagerada, debe el

demandad o alegar necesariamente un h echo nuevo, el cual d ebe p robar

en juicio, so pena de quedar fir me la est imació n hecha por el act or.

En est e sent ido se pronunció est a Sala de Casació n civil, en sent encia

N° 12 del 17 de febrero de 2000, caso: Claudia Beat r iz Ramírez c/ Mar ía de

lo s Ánge les Her nández de Wo hler y ot ro, expedient e: 99 -417, que señaló:

“…Se acusa la infracción en que incurre el fallo recurrido en la aplicación


de los artículos 38 y 506 del Código de Procedimiento Civil, en vista de que
exige una carga probatoria no requerida por las normas cuya falsa aplicación
se denuncia.
Esta Sala en fallo de fecha 5 de agosto de 1997 (Caso Zadur Elías Bali
Azapchi contra Italo González Russo), procedió a revisar su doctrina sobre
el particular, dejando sentado que en los casos en que el demandado
impugnase la cuantía, éste sólo podía proceder a hacerlo alegando al efecto
lo exagerado o insuficiente de la estimación, por expresarlo así el propio
texto del artículo 38 del Código de Procedimiento Civil. En función de
ello, se dejo sentado que en los casos de impugnación de cuantía el
demandado tenía la carga alegatoria de sostener lo exagerado o
insuficiente de la estimación de la demanda, y por consiguiente la
subsecuente carga de demostrar tal afirmación. Así, en el referido fallo
se indicó:
“Aclarado lo anterior conviene revisar si efectivamente la doctrina
anotada supra es aplicable bajo la vigencia del actual Código de
Procedimiento Civil, y para ello procederá la Sala a efectuar un
análisis de cada uno de los supuestos de la doctrina en comento; así:
c) Si el actor estima la demanda y el demandado contradice pura y
simplemente.
En este supuesto la Sala se rigió por el principio general que establece
que la carga de la prueba incumbe a quien alega un hecho , y no al que
lo niega, el actor debe probar su afirmación.
En consecuencia, si el actor no prueba debe declararse que no existe
ninguna estimación.
Con respecto a esta afirmación la Sala revisa la veracidad de lo
expuesto y observa que el artículo 38 es categórico al indicar que
el demandado puede rechazar la estimación cuando la considere
insuficiente o exagerada.
Es decir, se limita la facultad del demandado a alegar un nuevo
hecho, que la cuantía es reducida o exagerada y los motivos que lo
inducen a tal afirmación; pudiendo, si lo considera necesario,
sostener una nueva cuantía.
No pareciera posible, en interpretación del artículo 38 del Código
de Procedimiento Civil, que el demandado pueda contradecir la
estimación pura y simplemente, por fuerza debe agregar el
elemento exigido como es lo reducido o exagerado de la
estimación, en aplicación a lo dispuesto textualmente que „el
demandado podrá rechazar la estimación cuando la considere
insuficiente o exagerada.‟
Por tanto, el demandado al contradecir la estimación debe
necesariamente alegar un hecho nuevo, el cual igualmente debe
probar en juicio, no siendo posible el rechazo puro y simple por no
estar contemplado en el supuesto de hecho de la misma.
Así, si nada prueba el demandado, en este único supuesto, queda
firme la estimación hecha por el actor”.(Negrillas y subrayado de
este fallo)

De lo ant er ior se co lige que ciert ament e el juez super ior incurr ió en

un error de int erpret ació n respect o al cont enido y alcance de lo s art ículo s

38 y 506 del Código de Procedimient o Civil, a l dict aminar que correspo ndía
a los demandant es probar en juic io la cuant ía señalada, e n razón de la

impugnac ió n hecha por el demandado.

Lo conducent e es, analizar las pruebas aport adas por el impugnant e

que demuest ren por qué es exagerada la cuant ía, pues es ést e quien t iene la

carga de la prueba, y en caso de no haber aport ado ninguna prue ba que

just ifique su alegat o, el juez deber á dejar sin efect o la impugnació n

efect uada y decret ar la fir meza de la est imació n hecha por la part e

demandant e.

En razón de los anteriores señalamientos, esta Sala decla ra

procede nte la denuncia formulada, por e rrónea interpretación de los

artículos 38 y 506 del Código de Proce dimient o Civ il. Así se de cide.

-II-

De confor midad con en el ordinal 2° del art ículo 313 del Código de

Procedimient o Civil, se denuncia la vio lació n de la regla de est ablecimient o

de las pruebas cont enida en el art ículo 509 eiusdem y la infracció n de lo s

art ículo s 1397 del Código Civil y 7 de la Ley Orgánica de Procedimient os

Administ rat ivos, todos por falt a de aplicació n, así co mo la vio lac ió n del

art ículo 431 del Código de Procedimient o Ci vil por errada aplicació n.

Por vía de argumentación sostiene el formalizante:

“V (sic).- De conformidad con el ordinal 2° del artículo 313 del Código de


Procedimiento Civil, alego la violación de la regla de establecimiento de
las pruebas contenida en el artículo 509 eiusdem, por falta de aplicación;
el artículo 431 del mismo Código por errada aplicación; el artículo 1397
del Código Civil y el artículo 7 de la Ley Orgánica de Procedimientos
Administrativos por falta de aplicación.

Respecto de los informes médicos aportados por mis representados para


acreditar la enfermedad que sufrió su causante y las consecuencias de ella,
el juez de la recurrida se limitó a decir:

…omissis…
La recurrida con tal decisión, enervó el derecho de mis representados como
actores, de probar la enfermedad que padecía WARDIEN LATUFF
VARGAS y su deteriorada evolución; pruebas capaces de demostrar los
hechos demandados y que tenían la suerte de al ser valoradas, de (sic)
cambiar la decisión tomada por la recurrida.
La falta de valoración de estos elementos probatorios, condujo al juez de la
recurrida a no realizar un adecuado análisis de toda la prueba en conjunto, lo
que condujo a un fallo que desdibujó la realidad de los hechos en detrimento
de la parte actora.
Mis representados dentro de sus pruebas, promovieron seis (6) estudios
médicos, a saber:
Cuatro (4) de ellos, los marcados “H”, “I”, “J” y “K”, fueron emitidos por
distintos médicos adscritos a los Hospitales Públicos COROMOTO y
UNIVERSITARIO de la Ciudad de Maracaibo, para demostrar la
enfermedad que afectaba al causante y su evolución.
 Marcado con la letra “H”, Informe Médico emitido por el Doctor
José R. Guzmán, adscrito al Hospital Coromoto de la Ciudad de
Maracaibo.
 Marcada con la letra “I”, Informe Médico emitido por el Doctor José
Cardozo Durán, adscrito al Servicio de Anatomía Patológica del
Hospital Coromoto de la Ciudad de Maracaibo.
 Marcado con la letra “J”, Informe Médico emitido por el Doctor
José R. Guzmán, adscrito al Servicio de Neurocirugía del
Hospital Coromoto de la Ciudad de Maracaibo.
 Marcado con la letra “K”, Informe Médico emitido por la Doctora
Fanny Chirino, adscrita al Ambulatorio Simón Bolívar Pueblo
Nuevo Paraguan, Estado Falcón.
Se trata de informes emanados de médicos que se encuentran, que laboran
en un hospital, que por estar adscrito al Ministerio de Sanidad son entes
administrativos, y, en consecuencia, los documentos suscritos por los
funcionarios autorizados para ello tienen la connotación de documentos
administrativos, que es distinto al documento privado, naturaleza que le
quiere atribuir el juzgador de la segunda instancia. Y por ello al tratarse de
documentos administrativos quienes lo suscribe, al ser funcionarios
públicos, están exentos de lo reglado en el artículo 431 del Código de
Procedimiento Civil.
La naturaleza de actos administrativos de este tipo de informes médicos, lo
ha explicado la Sala Político Administrativa del T.S.J. en sentencia de fecha
14 de diciembre de 2005 (st. N° 6556), cuando dijo lo siguiente:
…omissis…
Resulta claro que los informes médicos aportados, “partiendo del contenido
del acto en cuestión y del órgano del cual emanan, la Sala estima que tales
documentales deben reputarse como documentos públicos administrativos,
que gozan de una presunción de legitimidad, autenticidad y veracidad,
desvirtuable mediante prueba en contrario” (SPA, st. N° 0499 del
20.03.2007). Prueba en contrario que está a cargo de quien lo impugna,
quien debe desvirtuar la presunción de legitimidad autenticidad y veracidad
que sobre ellos obra. En este caso la carga probatoria se encuentra en cabeza
de la parte demandada, quien se limitó a impugnarlos mas no desvirtuó la
presunción de legitimidad, autenticidad y veracidad que sobre ellos obra.
Los documentos que emanan de médicos entiéndase estos (informes,
reposos, validaciones etcétera), adscritos a hospitales públicos, son
documentos que como sabemos no pueden asimilarse a documentos
privados, pues estos empleados están facultados para dar fe de los hechos
que presencian. Tal es el caso de los médicos del Seguro Social.
Documentos que como antes se citó, aun cuando no son estrictamente
documentos públicos por una cuestión de mera formalidad, si tienen en
juicio la misma valoración que los documentos públicos, y ello debido a que
su autorización ha sido dada por un médico que merece fe pública sobre el
hecho médico que ha tratado.
Así lo ha sostenido la Sala de Casación Social en sentencia N° 499 del
20.03.2007, cuando ha expresado:
…omissis…
Al amparo de estos criterios judiciales, debo señalar que el sentenciador de
la recurrida (f. vto. 262), cuando pasa a analizar estos instrumentos y no los
aprecia, por considerarlos documentos privados emanados de terceros, viola
así flagrantemente lo dispuesto por el artículo 7 de la Ley Orgánica de
Procedimientos Administrativos al negarle su naturaleza de documentos
administrativos; el artículo 431 por errada aplicación cuando pretende
imponer que un documento administrativo, al igual que un documento
privado, debe ser ratificado en juicio por su suscribiente; y obra
desacertadamente cuando le niega valor probatorio de presunción con valor
de autenticidad y veracidad y no aplica el artículo 1397 del Código Civil
que dispensa a mis representados de prueba, cuando esta presunción legal
obra en su favor. Así como infringe el artículo 509 del Código de
Procedimiento Civil, por ausencia de aplicación, en vista de que la carga
probatoria de desvirtuar la presunción de verdad de los informes médicos se
encontraba en cabeza de la parte demandada y no de mis representados. Así
solicito lo declare esta Sala y considere procedente esta denuncia.”

Para decidi r la Sala observa:

De la ant er ior t ranscr ipció n se desprende que con fundament o en e l

art ículo 509 del Código de Procedimiento Civil, el for malizant e por una

part e denuncia la falt a de v alorac ió n de algunos de lo s infor mes médicos

t raídos a juic io co mo ele ment os probat orios, y por otra, delat a la infracció n

de la mis ma disposició n civil adjet iva, en vist a de que la carga probat oria

de desvirt uar la presunció n de verdad de t ales infor mes m édico s se

encont raba en cabeza de la part e demandada y no de sus represent ados.

En cuant o a la infracció n del art ículo 509 del Código de

Procedimient o Civil por la falt a de valoración de lo s cit ados element os

probat orios, est a Sala o bser va que dicha nor ma se cont rae a la obligació n

del juez de analizar y juzgar t odas cuant as pruebas se hayan producido en e l

proceso y cuya infracció n genera una denuncia por silencio de prueba.

En el sub iudice se obser va que el juez de la recurr ida sí ana lizó las

pruebas objet o de est a denuncia, siendo que el result ado de su anális is fue

que los ele ment os probat orios t raídos a juicio eran document os pr ivados

emanados de t erceros que debían rat ificarse en juicio a t ravés de la prueba

t est imo nial, por lo cual no se infr ingió l a nor ma delat ada.

En cuant o al alegat o expuest o por el recur rent e en casació n refer ido a

que la carga pro bat oria de desvirt uar la presunció n de veracidad de lo s


infor mes médicos se encont raba en cabeza de la part e demandada y no de

sus represent ados, est a Sala o bser va que lo que se pret endió acusar es la

infracció n del art ículo 506 relat ivo a la carga de la prueba. Por t al mot ivo,

la S ala ext remando sus funcio nes, pasa a conocer de la denuncia bajo esos

t érminos. As í se est ablece.

E l art ículo 506 del Código de Procedimie nt o Civil est ablece:

“Las partes tienen la carga de probar sus respectivas afirmaciones de hecho.


Quien pida la ejecución de una obligación debe probarla y quien pretenda
que ha sido libertado de ella, debe por su parte probar el pago o el hecho
extintivo de la obligación.
Los hechos notorios no son objeto de prueba.”

Por su part e, el art ículo 1397 del Código Civil señala:

“La presunción legal dispensa de toda prueba a quien la tiene en su favor”

E l art ículo 7 de la Ley Orgánica de Procedi mient os Administ rat ivos,

det er mina:

“Se entiende por acto administrativo, a los fines de esta Ley, toda
declaración de carácter general o particular emitida de acuerdo con las
formalidades y requisitos establecidos en la Ley, por los órganos de la
administración pública”.

Y por últ imo, el art ículo 431 del Código de Procedimient o Civil,

dispone:

“Los documentos privados emanados de terceros que no son parte en el


juicio ni causantes de las mismas, deberán ser ratificados por el tercero
mediante la prueba testimonial”
Ahora bien, el r ecurrent e en casació n denuncia la falt a de valor ació n

de cuat ro de los infor mes médicos dict ados por médico s adscr it os a los

Hospit ales Públicos Coromot o y Univer sit ar io de la ciudad de Maracaibo,

que a su decir, demo st raban la enfer medad que afect aba a sus causant es y su

evo lució n, a saber:

1) Informe Médico emitido por el Doctor José R. Guzmán, adscrito al Hospital


Coromoto de la Ciudad de Maracaibo.
2) Informe Médico emitido por el Doctor José Cardozo Durán, adscrito al Servicio de
Anatomía Patológica del Hospital Coromoto de la Ciudad de Maracaibo.
3) Informe Médico emitido por el Doctor José R. Guzmán, adscrito al Servicio de
Neurocirugía del Hospital Coromoto de la Ciudad de Maracaibo.
4) Informe Médico emitido por la Doctora Fanny Chirino, adscrita al Ambulatorio
Simón Bolívar, Pueblo Nuevo Paraguan, estado Falcón.

Fundament a su denuncia en el hecho que se t rat a de infor mes

emanados por médicos que t rabajan en hospit ales adscr it os al Minist er io de

Sanidad, lo s cuales son ent es administ rat ivos, y en consecuencia, lo s

document os suscr it os por los funcio nar ios autorizados par a ello t ienen la

connot ación de document os administ rat ivos.

Sobre est e part icular el juez super ior manifest ó lo que sigue:

“e) Informes médicos de: 1) informes del médico radiólogo Francis Partidas;
2) médico neurólogo José Guzman; 3) del médico neuropatologo José
Cardozo Duran; de la médico Fanny Chirino; 4) resonancia magnética
practicada por la médico Francis Partidas, los cuales no tienen ningún
valor probatorio, para demostrar la capacidad absoluta del vendedor,
porque era necesario, que dichos médicos fuesen promovidos como
testigos e interrogarlos como tales en juicio, para darle eficacia a los
informes, documentos privados emanados de terceros ajenos al juicio y
no documentos administrativos por más que esas personas trabajaran
en instituciones públicas, tal como lo establece el artículo 431 del
Código de Procedimiento Civil y carga no asumida por el demandante y
que hubiese permitido a quien suscribe este fallo valorar el alcance de esta
prueba, con arreglo a lo establecido en el artículo 508 eiusdem; así se
decide”. (Negrillas de esta Sala)

Sobre la nat uraleza de lo s infor me s médicos emanados por

profesio nales de la medic ina que laboran en inst it uc io nes públicas, est a

Suprema Cort e, en sent encia N° 1215, dict ada el 11 de julio de 2007 por la

Sala Po lít ico Administ rat iva, caso: Graciela Circelli Jiménez, expedient e:

06-766, det er minó:

“…Igualmente se observa que el informe médico expedido por el Doctor


Rubén Alfonso Lara, residente del Postgrado de Psiquiatría del Instituto de
Salud Pública de la Gobernación del Estado Bolívar adscrito al Instituto
Venezolano de los Seguros Sociales, la “Hoja de consulta” expedida el 2 de
noviembre de 2006 por el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, la
copia simple de la “Asignación de Servicios” y el certificado psicológico de
salud mental expedido por el Licenciado Alfredo Torres, adscrito al Instituto
Venezolano de los Seguros Sociales, Centro Regional de Rehabilitación Dr.
Carlos Fragachán, son documentos emitidos por médicos adscritos al
Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, instituto autónomo creado por
Ley de fecha 24 de julio de 1940, con personalidad jurídica y patrimonio
propio, tal como consta de la Ley del Seguro Social publicada en la Gaceta
Oficial de la República de Venezuela Nº 1.096 Extraordinario de fecha 6 de
abril de 1967, y cuya última modificación fue publicada en la Gaceta Oficial
de la República de Venezuela Nº 4.322 Extraordinario, de fecha 3 de
octubre de 1991.
Tales documentos no deben ser considerados como documentos
privados emitidos por terceros, cuya validez en juicio estaría supeditada
a la ratificación que de los mismos se hiciera conforme al artículo 431
del Código de Procedimiento Civil, sino que deben ser tomados como
documentos administrativos, los cuales conforme al criterio
jurisprudencial imperante en la materia, son considerados como una
tercera categoría documental, intermedia entre los instrumentos
públicos y los privados, cuyo contenido se tiene como fidedigno salvo
prueba en contrario, resultando aplicable para la valoración de una
copia fotostática de los mismos, las reglas que al respecto contiene el
artículo 429 del mencionado Código.
De conformidad con lo expuesto, la Sala le otorga valor probatorio a los
mencionados documentos, quedando comprobado con los mismos que el
ciudadano Ángel Salvador del Valle Circelli Jiménez padece esquizofrenia y
alcoholismo y que le fue prestada atención médica desde el 11 de noviembre
de 2006 hasta el 14 de febrero de 2007…” (Negrillas de este fallo)

En igual sent ido se pronunció la Sala de Casació n Socia l, e n

sent encia N° 814 del 12 de junio de 2008, caso: Ivonne Inmaculada

Camacaro Carrasco c/ Banco d e Venezuela, S. A.C. A. Banco Universal,

expedient e: 07-378, en la que señaló:

“Del extracto de la sentencia recurrida transcrito precedentemente, se


evidencia que el juzgador superior, estableció que la demandante padece
una enfermedad ocupacional que la incapacita en un sesenta y siete por
ciento (67%) para la realización de sus labores y señala que se trata de una
incapacidad parcial y permanente, hecho éste que considera demostrado con
dos informes médicos emanados de las autoridades competentes, como lo
son, la evaluación médico legista, de fecha 27 de agosto del año 2001 y la
de la Subcomisión de Evaluación de Invalidez de fecha 04 de octubre del
año 2002, que rielan a los folios 207, 208 y 211 del expediente.
Ahora bien, de la revisión de los folios citados en la recurrida, 207 y 208 de
la primera pieza del expediente, se observa que se trata de documentos
administrativos, en los cuales se solicita la evaluación médica de la
accionante y se anexa su informe médico, suscrito por el médico legista, no
evidenciándose de ellos el grado de incapacidad para el trabajo sufrido por
la actora; no obstante al folio 211 de la misma pieza cursa evaluación de la
incapacidad de la ciudadana IVONNE CAMACARO CARRASCO, la cual
se encuentra firmada por el Presidente de la Sub-Comisión para la
Evaluación de la Invalidez del Hospital “Patrocinio Peñuela Ruíz”,
Dirección General de Salud, Instituto Venezolano de los Seguros Sociales,
de la cual se evidencia que la misma sufre una incapacidad para el trabajo
del sesenta y siete por ciento (67%).”

De los ant er iores cr it er io s jur ispr udencia les se despr ende que los

infor mes emanados por médicos que laboran en hospit ales y ent idades

públicas, t ienen nat uraleza de document os administ rat ivos, t oda vez que lo s

mis mo s emanan de una inst it ució n cuya funció n es la prest ació n de un

ser vicio público, caract er íst ica est a que le da el caráct er en cuest ión.
En relació n a lo s document os administ rat ivo s, est a Sala en sent encia

N° 285, de fecha 6 de junio de 2002, caso: Eduardo Sat urni no Blanco c/

Abilio Pest ana Far ías, expedient e: 00 -957, señaló:

“...la Sala considera oportuno señalar el criterio que la doctrina ha sostenido


sobre la tasación que debe dársele a los documentos administrativos, asi
(Sic) en decisión Nº 416 de la Sala Político Administrativa de la extinta
Cortes Suprema de Justicia, de fecha 8 de julio de 1998, en el juicio de
Concetta Serino Olivero c/ Arpigra C.A., expediente Nº 7.995, en cuyo texto
se señaló:
…Omissis…
“…Por otro lado, para esta Corte son Documentos Administrativos,
aquellos documentos emanados de los funcionarios públicos en el
ejercicio de sus competencias específicas, los cuales constituyen un
género de la prueba instrumental, que por referirse a actos
administrativos de diversa índole, su contenido tiene el valor de una
presunción respecto a su veracidad y legitimidad, en razón del
principio de ejecutividad y ejecutoriedad, que le atribuye el artículo
8 de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos, y que por
tanto, deben considerarse ciertos hasta prueba en contrario. Estos
documentos están dotados de una presunción favorable a la
veracidad de lo declarado por el funcionario en el ejercicio de sus
funciones, que puede ser destruida por cualquier medio legal. En
consecuencia, no es posible una asimilación total entre el documento
público y el documento administrativo, porque puede desvirtuarse su
certeza por otra prueba pertinente e idónea, y no sólo a través de la
tacha de falsedad....”

Tal como claramente se desprende de la doctrina transcrita, los


documentos administrativos “...deben considerarse ciertos hasta prueba
en contrario...”, porque los mismos “...están dotados de una presunción
favorable de veracidad de lo declarado por el funcionario en el ejercicio
de sus funciones...”, aun tal presunción “...puede ser destruida por
cualquier medio legal...”; mas, dichas instrumentales valoradas como
documentos administrativos como lo expuso la Sentenciadora de Alzada
y concordó la recurrente, no deben ser ratificados mediante testimonial,
lo que deja sin fundamento la presente denuncia, debido a que no es
aplicable el artículo 431 del Código de Procedimiento Civil, denunciado,
lo cual conlleva a la improcedencia de la presente denuncia. Así se
decide.” (Negrillas y subrayado de este fallo).
Por consiguient e, est a Sala de Casació n Civil estab lece que lo s

infor mes emanados por médicos que laboran para hospit ales y ent idades

públicas, co nst it uyen document os administ rat ivos, por cuant o dichos

profesio nales de la medic ina act úan co mo func io nar io s públi co s en e jercic io

de sus co mpet encias específicas y en nombre de una inst it ució n que t iene

por funció n la prest ació n de un ser vic io público. Al mis mo t iempo, est a

Sala deja sent ado que t ales document os gozan de una presunc ió n de

veracidad iuri s tantum, es decir, que puede ser desvirt uada por prueba en

cont rar io.

Dicho lo ant er ior, est a Sala concluye que en efect o el Juzgado

Super ior infr ingió lo s art ículos delat ados por el ho y for malizant e, al

supr imir le valor probat orio a los infor mes médico s t raí dos a juicio por la

part e demandant e, basando su decisió n en que se t rat a de document os

pr ivados emanados de t erceros ajeno s al juicio y que t ienen, por t anto, que

ser rat ificados en él, siendo que en efect o, la nat uraleza de est os infor mes

es la de un document o administ rat ivo que goza de presunció n legal de

veracidad, salvo prueba en co nt rar io.

En consecuencia, esta Sala declara proce dente la denuncia formulada

por infracción de los art ículos 506 del Código de P roce dimie nto Civ il, 1397

del Códig o Civil y 7 de la Ley Orgánica de Proce dimie ntos Administrat ivos,

por fa lta de aplicación, así como la v iolación de l art ículo 431 de l C ódigo de

Proce dimie nto Civil por falsa aplicación. Así se decide.


D E C I S I Ó N

Por las precedent es co nsideracio nes, est e Tr ibunal S upremo de Just icia

de la República Bo livar iana de Venezuela, en Sala de Casació n Civil,

administ rando Just icia en no mbre de la República por aut oridad de la Ley,

declara CO N LUGAR el recurso de casació n, anunciado y for malizado por

la part e demandant e, c ont ra la sent encia dict ada por el Juzgado Super ior en

lo Civil, Mer cant il, del Tránsit o y de Protecció n del Niño y del Ado lescent e

de la Circunscr ipció n Judic ial del est ado Falcón, en fecha 12 de marzo de

2008. En consecuencia, se ordena al Juzgado Super io r que result e

co mpet ent e, dict e nueva sent encia en la que aco ja la doct rina est ablec ida en

la present e dec isió n.

No ha lugar la condenat oria al pago de las cost as procesales de l

recurso, dada la nat uraleza del d isposit ivo del present e fallo.

Publíquese, regíst rese y remít ase el expedient e al Juzgado Super ior

de origen, de co nfor midad co n lo previst o en el art ícu lo 326 de l Código de

Procedimient o Civil.

Dada, fir mada y sellada en la Sala de Despacho de la S ala de Casac ió n

Civil del Tr ibunal S upremo de Just ic ia, en Caracas, a los t res (3) días de l

mes de febrero de dos mil nueve. Años: 198º de la I ndependencia y 149º de

la Federació n.
Preside nta de la Sala,

_______________________ __

YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepreside nta,

______________________

ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado-P one nte,

_______________________ _____

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Magistrado,
___________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

_______________________

ANTONIO RAMÍREZ JIM ÉNEZ

Secretario,

_______________________ _

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. AA20-C-2008-000377.

Nota: Publicada en s u fe cha a las ( )


Secretario,

E l Magist rado Ant onio Ramírez Jiménez, aún cuando considera

correct a la so lució n adopt ada, consigna e l present e “vot o concurrent e” a l

cont enido de la present e decis ió n, con base en las siguient es

consideracio nes:

Quien suscr ibe, co mpart e lo decidido por la mayor ía en la pr esent e

decis ió n; sin embargo, no co mpart e la so lució n dada al t rámit e para e l

anális is de l silencio de prueba.

En efect o, la Const it ució n vigent e y el Código adjet ivo civil exigen

que la just icia sea co mplet a y exhaust iva, pero no se lograr ía dicho fin si se

omit e algún element o clar ificador del proceso. Esa es la int erpret ació n que

se le debe dar al art ículo 509 del Código de Procedimient o Civil, al señalar

que lo s Jueces deben analizar t odas las pruebas producidas en el expedient e

y emit ir su opinió n, así sea en for ma br eve y co ncret a. -

Por ello, el silencio de prueba debe mant ener se c o mo un vic io

denunciable en el ámbit o de un recurso por defect o de act ividad, en un t odo

de confor midad con el ordinal 1º del art ícu lo 313 del Código de

Procedimient o Civil.

Queda así expr esado el voto concurrent e del Magist rado que suscr ibe.
En Car acas, fecha ut -supra.

Preside nta de la Sala,

_______________________ __

YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepreside nta,

______________________

ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado-P one nte,

_______________________ _____
LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Magistrado,

___________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

_______________________

ANTONIO RAMÍREZ JIM ÉNEZ

Secretario,

_______________________ _

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. AA20-C-2008-000377.
Nota: Publicada en s u fe cha a las ( )

Secretario,

SALA DE CASACIÓN CIVIL


Exp. Nro. 2008-000473

Ponencia de la Magistrada ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ.

En el juicio por resolución de contrato de compra venta e indemnización por

daños y perjuicios, seguido por el ciudadano JULIO CÉSAR TRUJILLO SANOJA,

representado judicialmente por los abogados Mirtha Josefina Guedez Campero y Jesús María

Cespedes, contra la ciudadana MARÍA ELENA SALAS SALAS, representada judicialmente

por los abogados Leonardo Certad Narváez y Domingo Certad Narváez; el Juzgado Superior
Quinto en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área

Metropolitana de Caracas, en fecha 25 de abril de 2007, declaró: sin lugar la apelación

interpuesta por la parte demandada contra la decisión dictada el 9 de mayo de 2001, por el

Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la misma

Circunscripción Judicial, parcialmente con lugar la demanda de resolución de contrato de

compra venta y resuelto el mencionado contrato de fecha 30 de diciembre de 1994;

igualmente, se condenó a la parte demandada, a 1) devolver al actor la cantidad de seis

millones seiscientos cincuenta mil ochenta y seis bolívares (Bs. 6.650.086,00) y 2) a pagar al

actor los intereses moratorios calculados desde el 1 de marzo de de 1995 hasta la fecha que se

declare definitivamente la presente decisión, calculados a la tasa de (3%) anual, por concepto

de daños y perjuicios, por lo cual el juez ad quem ordenó practicar experticia complementaria

del fallo; asimismo, condenó a la demandada a pagar al actor, el monto que resulte de la

indexación o corrección monetaria de la cantidad ordenada a reintegrar, según la experticia

complementaria del fallo que ordenó practicar, finalmente condenó en costas a la demandada.

Contra la decisión del mencionado Tribunal Superior, la parte demandada


anunció recurso de casación, el cual, fue admitido por el juez de la recurrida en fecha 23
de julio de 2008, y oportunamente formalizado. No hubo impugnación.

Cumplidos los trámites de sustanciación, procede esta Sala a dictar sentencia, bajo la

ponencia de la Magistrada que con tal carácter la suscribe, con arreglo a las siguientes

consideraciones.

ÚNICO

RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD


La Sala, por razones de método, altera el orden de conocimiento de las

denuncias, y pasa a analizar, en primer lugar, la segunda denuncia por defecto de actividad

identificada como “SEGUNDA DENUNCIA POR INCONGRUENCIA” , en la cual, de

conformidad con el ordinal 1° del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, el

formalizante delata la infracción de los artículos 12 y 243 ordinal 5° del mencionado Código,

por cuanto considera que el sentenciador suplió “…la indeterminación de la actora en

relación con su petitum de indexación…” en relación con la cantidad adeudada.

En tal sentido, el formalizante para fundamentar su denuncia, argumentó lo

siguiente:

“Denuncio la infracción por la recurrida de conformidad con el motivo de


casación consagrado en el ordinal 1° del Artículo 380 (sic) del Código de
Procedimiento Civil (sic) de los Artículos 12 y 243, ordinal 5° Ibidem, lo que se
perpetró cuando la alzada suplió la indeterminación de la actora en su petitum de
indexación y acordó dicha indexación que había sido solicitada sin punto de
partida o fecha de inicio de la indexación, y sin oportunidad de cese.

…Omissis…

La recurrida tergiversa y distorsiona la indeterminación de la actora en su petitum


sin punto de partida o inicio del decurso de la indexación y parte de que la
„actora solicitó se corrigiera el monto demandado (la suma mayor) (ambos
paréntesis nuestros) por ajuste inflacionario, monto que este juzgador determinó
su procedencia… se omite… establecida la obligación de la demandada… de
devolver una cantidad recibida…dicha cantidad debe ser vuelta… inejecutado el
contrato existiendo indemnización del monto y la mora debe prosperar la
indexación…”.
De lo anteriormente transcrito, se observa que a pesar de que el formalizante

invoca la infracción del artículo 243, ordinal 5° del Código de procedimiento Civil,

contentivo del requisito de congruencia de fallo, no obstante la argumentación ofrecida por

éste concuerda con el vicio de indeterminación objetiva de la sentencia, supuesto éste

contenido en el artículo 243 ordinal 6°, toda vez que, para soportar la citada denuncia señala,

que el Juez de Alzada incurrió en indeterminación de la decisión por cuanto, en su criterio, al

acordar el juez la indexación solicitada por el actor “…suplió la indeterminación y acordó

dicha indexación… sin punto de partida o fecha de inicio de la indexación y sin oportunidad

de cese…”, de allí que, esta Sala procederá a conocer de la denuncia por indeterminación

objetiva de la sentencia dictada por el Juez Superior.

Para decidir, la Sala observa:

Esta Sala, considera fundamental respecto al planteamiento realizado por el

formalizante, distinguir ab initio, los supuestos de procedencia tanto del vicio de

incongruencia –invocado por éste último- como el vicio de indeterminación de la cosa objeto

de decisión.

En este sentido, cabe precisar que el requisito de congruencia del fallo, contenido

en el citado artículo 243, ordinal 5° del Código de Procedimiento Civil, dispone que toda

sentencia debe contener decisión expresa, positiva y precisa con arreglo a la pretensión
deducida y a las excepciones o defensas opuestas, norma ésta que debe ser analizada en

concordancia con el artículo 12 eiusdem, que obliga al juez a atenerse sólo a lo alegado y

probado en autos.

En efecto, la congruencia de la sentencia, se refiere esencialmente a la

conformidad que debe existir entre ésta, el asunto controvertido y los hechos alegados

oportunamente por las partes. Así lo estableció esta Sala, entre otras decisiones, en el juicio

de Shell Venezuela Productos C.A. contra Parque Ferial Agroindustrial Pedro Rafael Trías

C.A. de fecha 19 de diciembre de 2007.

Por otra parte, el requisito de determinación objetiva de la decisión,

específicamente se refiere a la perfecta identificación y precisión de la cosa u objeto sobre el

cual recae la decisión. Al respecto, esta Sala en sentencia de fecha 23 de mayo de 2008, caso:

Doris Salazar de Gómez contra Tierras de San Antonio C.A., estableció con relación al

requisito de determinación de la cosa u objeto sobre la cual recae la decisión, previsto en el

artículo 243 ordinal 6° del Código de Procedimiento Civil, lo siguiente.

“...resulta indispensable y necesario para que el fallo constituya un título


autónomo y suficiente, el cual lleve en sí mismo la prueba de su legalidad, y en el
supuesto de resultar definitivamente firme, sea de posible ejecución sin acudir a
otros recaudos ni actas, que puedan generar nuevos derechos o declaraciones no
hechas en la fase de cognición. Asimismo, este requisito persigue garantizar que
el contenido de la sentencia permita determinar los efectos de la cosa juzgada,
siendo perfectamente posible, en virtud del principio de unidad del fallo, que tal
determinación esté expresada en cualquier parte de la sentencia, no únicamente
en su parte dispositiva...”.
En esta oportunidad, la Sala reitera el precedente jurisprudencial antes transcrito

y confirma en consecuencia, que el cumplimiento del citado requisito de determinación de la

decisión, se entiende satisfecho, cuando la decisión respectiva represente un título autónomo

y suficiente de ejecución, de modo que, en el supuesto de quedar ésta definitivamente firme,

sea posible su cumplimento sin acudir a otros recaudos ni actas, que pudieran generar nuevos

derechos o declaraciones no alegados ni probados en la fase de cognición del juicio.

Ahora bien, en el presente caso, esta Sala observa que el formalizante delata,

efectivamente, el vicio de indeterminación de la decisión y no de incongruencia, por cuanto

su planteamiento se centra en que el juez de Alzada acordó la indexación solicitada por el

actor sin fijar “… punto de partida o fecha de inicio de la indexación y sin oportunidad de

cese…”.

Al respecto, resulta preciso transcribir la parte pertinente de la sentencia dictada

por el Juzgado Superior Quinto en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción

Judicial del Área Metropolitana de Caracas de fecha 25 abril de 2007, a los fines de

evidenciar si hubo o no imprecisión de los parámetros requeridos para la práctica de la

indexación acordada. Así, el juez ad quem estableció lo siguiente:

“Ahora bien, la parte actora solicitó se corrigiera el monto demandado por ajuste
inflacionario; monto que este juzgador determinó su procedencia, pero en
relación al monto declarado como recibido en el documento fundamento de la
presente demanda; así pues, establecida la obligación de la demandada, en razón
de la resolución del contrato de compraventa, en devolver la cantidad recibida,
solo puede proceder a ella por equivalente, que determina la identidad entre la
cantidad condenada y la indemnización debida por equivalente, añadiendo que
dicha cantidad debió ser devuelta una vez inejecutado el contrato de marras;
aunado al hecho que hoy en día, las acciones objeto del contrato de compraventa,
tendrían un costo superior, en razón a la devaluación de la moneda; constituyendo
la mora del deudor y su determinación en el monto fijado por el a juste que fijó la
suma condenada. Existiendo determinación del monto y la mora en el pago de la
indemnización sustitutiva, debe prosperar el ajuste solicitado por indexación, a
los fines de ajustar el monto debido, al valor actual para el momento del pago que
tiene la moneda, la cual se ordena practicar mediante experticia complementaria
del fallo, por un solo experto que designará el tribunal de la causa, en ejecución
de sentencia, de acuerdo a los índices de precios del consumidor establecidos por
el Banco Central de Venezuela, de conformidad con lo dispuesto en el artículo
249 del Código de Procedimiento Civil, lo que a falta de determinación de fecha
de inicio del calculo por la parte actora, se fija desde el día 1°.03.1995, comienzo
de la mora del deudor, hasta la fecha que se declare definitivamente firme el
presente fallo. Así formalmente se decide.

V. DISPOSITIVA

…Omissis…

CUARTO: Se condena a la parte demandada a devolver a la parte actora la


cantidad de seis millones seiscientos cincuenta mil ochenta y seis bolívares (Bs.
6.650.086,oo), que recibió como parte de pago por el precio del treinta por ciento
(30) de las acciones que componen el capital social de la empresa Farmacia
Tauro, C.A.; igualmente se condena a la parte demandada a pagar a la actor a, los
intereses moratorios, calculados desde el 1°.03.1995, hasta la fecha que se
declare definitivamente firme la presente decisión, calculados a la tasa del tres
por ciento (3%) anual, por concepto de daños y perjuicios, para lo cual se ordena
practicar experticia complementaria del fallo, por experto contable designado por
el tribunal de la causa, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 249 del
Código de Procedimiento Civil.
QUINTO: Se condena a la parte demandada en pagar a la actora, el monto que
resulte de la indexación o corrección monetaria de la cantidad ordenada a
reintegrar, con la finalidad de ajustar el monto debido, al valor actual para el
momento del pago que tiene la moneda, la cual se ordena practicar mediante
experticia complementaria del fallo, por experto contable que designará el
tribunal de la causa, en ejecución de sentencia, de acuerdo a los índices de
precios del consumidor establecidos por el Banco Central de Venezuela, de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 249 del Código de Procedimiento
Civil, lo que a falta de determinación de fecha de inicio del calculo (sic) por la
parte actora, se fija desde el día 1°.03.1995, hasta la fecha que se declare
definitivamente firme el presente fallo…”.
De la sentencia parcialmente transcrita se constató que el juez Superior, al fijar

los límites temporales dentro de los cuales se efectuaría el cálculo de la indexación solicitada

por la parte actora, estableció que “…a falta de determinación de fecha de inicio del calculo

(sic) por la parte actora, se fija desde el día 1°.03.1995…”.

A propósito de la fecha elegida por el juez de Alzada para el inicio del cálculo de

la citada indexación, esta Sala considera oportuno destacar el criterio sentado en la sentencia

de fecha 29 de octubre de 2008, caso: Cargill de Venezuela C.A., contra Granjas Roly, C.A.,

entre otras, respecto a la correspondencia que debe existir entre la fecha de inicio del cálculo

de la indexación acordada por el juez y la admisión de la demanda. Al respecto, la

mencionada decisión estableció lo siguiente:

“…esta Sala en sentencia N° 714 del 27 de julio de 2004, se pronunció respecto


los parámetros de la indexación judicial, señalando lo siguiente:
“...La Sala de Casación Civil, ha establecido que la indexación
judicial permite el reajuste del valor monetario y evita el mayor
perjuicio al acreedor, por efecto del retardo procesal, por tanto, éste
correctivo se concede desde el momento en que se instaure el juicio
con la admisión de la demanda.
En tal sentido, la Sala en sentencia N° 0134 de fecha 7 de marzo de
2002, en el juicio Marisela Machado de Hernández y otras contra
Banco Popular de los Andes, C.A., expediente N° 00-517, en cuanto
al lapso que comprende la indexación, estableció lo siguiente:
„...En otras palabras, no puede acordarse la indexación en los
términos solicitados por el formalizante, pues el correctivo
inflacionario que el Juez concede es a los efectos de evitar el
perjuicio por la desvalorización del signo monetario durante el
transcurso del proceso, siendo la admisión del libelo de demanda la
pauta que marca su inicio, y por ende, el de la indexación judicial .
Así se decide...‟.
Asimismo, en sentencia N° 5 de fecha 27 de febrero 2003, en el juicio
Nicola Consentino Lelpo y otros contra Seguros Sud América S.A.,
expediente N° 01-554, estableció lo siguiente:
„...La Sala de Casación Civil ha establecido de forma reiterada, que la
inflación es un hecho notorio, y los efectos que produce sobre el valor
adquisitivo de la moneda son hechos que el juez puede inferir mediante la
aplicación de máximas de experiencias. Asimismo, ha sostenido que la
condena de pago de la suma de dinero reclamada resulta injusta si no es
practicado el respectivo ajuste monetario, pues el deudor no repara el daño
si no restaura a plenitud el patrimonio del acreedor que resultó afectado por
el incumplimiento o el retardo en el cumplimiento de la obligación. Por esa
razón, la Sala ha establecido que el juez puede acordar de oficio la
indexación si la controversia versa sobre derechos no disponibles e
irrenunciables, y en caso de que el debate judicial consista en intereses y
derechos privados y, por tanto, disponibles, queda a cargo de la parte
solicitar el ajuste monetario.

La indexación judicial solicitada en el libelo de demanda amplía los límites


que deberán ser tomados en cuenta por el Juez al momento de establecer la
condena a pagar...
Ahora bien, en el libelo el actor puede solicitar el ajuste del valor del
monto reclamado desde que el deudor incurrió en mora hasta la fecha de
presentación de la demanda; e igualmente puede solicitar la corrección
monetaria a que haya lugar por efecto de la devaluación que sufra la
cantidad reclamada durante el transcurso del juicio...”
En virtud de lo antes expuesto, el juzgador ad quem al declarar con lugar
la demanda de cumplimiento de contrato de opción de compra venta, y
condenar al demandado al pago de lo adeudado, ordenó la corrección
monetaria desde el mes de mayo de 1999, fecha que no se indicó en el
libelo para la indexación sino para los intereses moratorios, sin tomar en
cuenta que la fecha de inicio de tal correctivo es desde que se admite
la demanda, tal como lo dispone las jurisprudencias transcritas, que
en el caso de autos la admisión fue el 28 de enero de 2000, tal como se
evidencia del folio 15 de la primera pieza del expediente...‟. (Negrillas del
texto).

Del criterio jurisprudencial parcialmente transcrito, se observa que la


solicitud de corrección monetaria o indexación en la demanda de sumas de dinero,
representa el correctivo inflacionario idóneo, en virtud de la pérdida del valor de la
moneda sufrido por la parte durante el transcurso de un tiempo, siendo la admisión del
libelo de demanda el momento que determina su inicio.
Ahora bien, esta Sala observa que, en el presente caso, la fecha de admisión
de la demanda –folio 61, única Pieza del expediente- es el 8 de mayo de 1997, y no el
“…1°.03.1995…” fecha ésta fijada por el Juez Superior.

Por lo tanto, si bien el juez ad quem fijó los límites dentro de los cuales se

efectuaría el cálculo de la indexación, cuando estableció “…Se condena a la parte

demandada en pagar a la actora, el monto que resulte de la indexación o corrección

monetaria de la cantidad ordenada a reintegrar… la cual se ordena practicar mediante

experticia complementaria del fallo… de conformidad con lo dispuesto en el artículo 249 del

Código de Procedimiento Civil, lo que a falta de determinación de fecha de inicio del calculo

(sic) por la parte actora, se fija desde el día 1°.03.1995, hasta la fecha que se declare

definitivamente firme el presente fallo…”, tal fecha elegida para el inicio de dicho cálculo,

no se corresponde con la fecha del auto de admisión de la demanda, lo que permite evidenciar

la indeterminación delatada.

Efectivamente, el juez de Alzada al indicar una fecha distinta a la admisión de la

demanda -a los efectos del inicio del cálculo de la indexación-, obvió la doctrina inveterada

de esta Sala, que como bien se reprodujo con precedencia, establece de forma indubitable,

que la fecha a partir de la cual se debe efectuar el cálculo de tal correctivo (indexación), es el

momento en que se instaure el juicio con la admisión de la demanda.

En consecuencia, el Juez ad quem, no determinó de forma adecuada y cónsona

con el criterio jurisprudencial antes citados, los límites objetivos dentro de los cuales el

experto que se designare, pudiera cumplir con lo ordenado en el dispositivo del respectivo

fallo.
Sobre la base de los razonamientos expuestos, esta Sala declara con lugar el

quebrantamiento del artículo 243, ordinal 6º, del Código de Procedimiento Civil. Así se

establece.

Por haber encontrado esta Sala procedente una infracción de las descritas en el

ordinal 1º del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, no entrará a conocer ni decidir

las restantes denuncias contenidas en el escrito de formalización del recurso de casación, de

conformidad con lo establecido en el artículo 320 eiusdem.

DECISIÓN

En mérito de las anteriores consideraciones, el Tribunal Supremo de Justicia de la

República Bolivariana de Venezuela, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en

nombre de la República y por autoridad de la Ley, declara CON LUGAR el recurso de

casación formalizado contra la sentencia de fecha 25 de abril de 2007, dictada por el Juzgado

Superior Quinto en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área

Metropolitana de Caracas. En consecuencia, ANULA la sentencia recurrida, y ORDENA al

juez superior que resulte competente dicte nueva sentencia, sin incurrir en el vicio detectado.

Queda de esta manera CASADA la sentencia impugnada.

No hay condenatoria en costas, dada la naturaleza de la decisión dictada.


Publíquese y regístrese. Remítase el expediente al Juzgado Superior de origen, de

conformidad con lo establecido en el artículo 322 del Código de Procedimiento Civil.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de Casación

Civil del Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los cuatro (4) días del mes de

febrero de dos mil nueve. Años: 198º de la Independencia y 149º de la Federación.

Presidenta de la Sala,

_________________________

YRIS PEÑA ESPINOZA

Vicepresidenta-ponente,

_____________________________

ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado,
______________________________

ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ

Magistrado,

__________________________

CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

___________________________________

LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Secretario,

________________________________

ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ

Exp. Nro. AA20-C-2008-000473


NOTA: Publicada en su fecha a las
Secretario,

SALA DE CASACIÓN CIVIL


Exp. 2008-000431

Magistrado Ponen te: Luís An tonio Ortíz Hernández

En el juic io por ejecució n de hipot eca, incoado ant e el Juzgado

Segundo de Pr imer a I nst ancia en lo Civil, Mercant il y del Tránsit o de la

Cir cunscr ipció n Judicia l del est ado Lara por la sociedad mer cant il

BOLÍVAR BANCO C.A. , represent ada judicialment e por la pro fesio na l de l

derecho Roraima Tr ías de Pereira y Domingo Mejías Per nalet e co n t ra los

ciudadanos ALEXIS RAMÓN GARCÍA y EDITH BELINDA ALVARADO


HERNANDEZ pat rocinados por los abogados en ejer cicio de su pro fes ió n

Fed y P ast or Sánchez Mendoza y Her nán Roy Moreno Ochoa y asist idos ant e

est a Sala por el abogado Salo mó n E spina Olivar es; el Juzgado Super ior

Tercero en lo Civil, Mercant il y de l Tránsit o de la mis ma circunscr ipció n

judic ial, act uando co mo tr ibunal de reenvío, en fecha 19 de junio de 2008,

dict ó sent encia declarando sin lugar el r ecur so procesal de apelació n

int erpuest o por los co -demandados, sin lugar la cuest ión previa cont enida

en el ordinal 11° del art ícu lo 346 del Código de Procedimient o Civil y si n

lugar la oposició n al procedimient o de ejecució n de hipot eca, confir mó la

sent encia del a quo y condenó en cost as a la part e d emandada.

Cont ra la indicada sent encia la part e co - int imada anunció r ecur so de

casació n, el cual fue admit ido y oportunament e for malizado. No hubo

impugnac ió n.

Concluida la sust anciac ió n del r ecurso y cumplidas las demás

for malidades de ley, pasa la Sa la a dict ar sent encia bajo la ponencia de l

Magist rado que con t al caráct er la suscr ibe, en lo s siguient es t ér mino s:

PUNTO PREVIO

E l recurrent e en casació n, en el punt o previo de su escr it o de

for malizació n señaló lo siguient e:

“Solicitamos que la Sala antes de resolver el Recurso de Casación que


seguidamente planteamos, se pronuncie sobre lo siguiente: El inmueble
sobre el cual recae la Ejecución de Hipoteca, está registrado como vivienda
principal, pues es nuestro hogar desde hace más de veinte (20) años, donde
vivimos con nuestros cuatro (4) hijos, la vivienda en cuestión es lo único
que nos queda y no tenemos otro inmueble, circunstancia que se prueba
mediante Constancia de Incorporación de Registro de Vivienda Principal, la
cual anexamos marcada con la letra “A”, solicitamos respetuosamente se
tome en cuenta esta circunstancia, de acuerdo con lo establecido en la Ley
Especial de Protección al Deudor Hipotecario de Vivienda de fecha 3 de
Enero del año 2005, Gaceta Oficial N° 38.098, invocamos esta Ley Especial;
ya que en el presente juicio nos encuentramos (sic) en riesgo de perder el
inmueble que sirvió de garantía para el préstamo objeto de esta demanda,
la vivienda fue inscrita bajo el número N° 15051 de fecha 4 de noviembre
de 1.989, como vivienda principal, por todo lo antes expuesto solicitamos
que esta Superioridad, revoque la decisión dictada por el Juzgado Superior
Tercero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del
Estado Lara de fecha diecinueve (19) de Junio de dos mil ocho (2008) y
declarado (sic) Con Lugar el presente Recurso.

E l ant er ior alegat o propuest o por la part e demandada no co nst it uye

una denuncia de las exig idas en el art ículo 317 de l Código de

Procedimient o Civil que est ablece las formalidades que debe c umplir e l

escr it o de for malizac ió n, el cual debe cont ener, en el mis mo orden que se

expresan, los siguient es requis it os: 1) La decis ió n o las decis io nes cont ra

las cua les se recurre; 2) Los quebr ant amient os u omis io nes a que se refier e

el ordinal 1° del ar t ículo 313; 3) La denuncia de haberse incurr ido en

alguno o algunos de lo s casos co nt emplados en el ordinal 2° del art ículo

313 eiusdem, con expr esió n de las razones que de muest ren la exist encia de

la infracció n, falsa aplicació n o aplicació n errónea; y 4) La especificació n

de las nor mas jur íd icas que el t r ibunal de la últ ima inst ancia debió aplicar y
no aplicó, par a reso lver la cont roversia, con expresió n de las razones que

demuest ren la aplicabilidad de dichas normas.

Por t al mot ivo est a Sala o mit e pronun ciamient o sobre lo aquí

seña lado y pasa a conocer de las denuncias por defect o de act ividad

propuest as.

RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD

-I-

De confor midad co n el ordinal 1° del art ículo 313 del Código de

Procedimient o Civil, se denuncia la infr acció n del ordinal 5° del art ícu lo

243 eiusdem, por incongruencia negat iva.

Expresa el for malizant e:

“Primero

De conformidad con lo previsto en el artículo 313, numeral 1 del Código de


Procedimiento Civil, se denuncia la infracción del Ordinal (sic) 5 del artículo
243 ejusdem, por considerar los recurrentes que la sentencia del Tribunal
de Reenvío se encuentra viciado de Incongruencia negativa. En efecto el
Tribunal Superior no se pronunció sobre todos los puntos indicados en el
Petitorio de la demanda, ni sobre los alegatos esgrimidos en la oposición y
contestación a la intimación, en efecto, la recurrida, obvió pronunciarse
sobre el capital adeudado, sobre los intereses pactados y los intereses
moratorios, objetados por nosotros, y que no fueron debidamente
demostrados por la actora, ni consignados estados de cuenta alguno en el
transcurso del proceso, porque al ser rechazados y objetados por los
demandados les (sic) correspondía a la actora el deber de demostrarlos. En
consecuencia, al haber una omisión de pronunciamiento sobre la defensa
oportunamente formulada y seguir el principio de la (sic) exhaustividad del
fallo, ya que el Juez al decidir, debe resolver sobre todo lo alegado y al no
haber decisión alguna hace procedente el vicio de incongruencia y así
formalmente denunciamos.

La Sala para decidi r observa:

De la delac ió n ant es t ranscr it a se desprende que el for ma lizant e

imput a a la recurr ida la infr acc ió n del art ículo 243 ordinal 5° de la ley civil

adjet iva, por inco ngruencia negat iva, al no haberse p ronunc iado el juez de

reenvío sobre t odos los punt os alegados en el petitum de la demanda, ni

sobre lo s alegat os esgr imidos en la oposició n y cont est ació n a la

int imació n, pues obvió pronunciarse so bre el capit al adeudado, sobre los

int ereses pact ados y lo s int ereses mo ratorios, objet ados por la part e

demandada, ho y recurrent e en casació n, y que a su decir, no fueron

debidament e demost rados por la act ora en el t ranscur so del proceso.

Ahora bien, para un mejor ent endimient o del procedimient o llevado a

cabo en sede jud icial, est a Sala considera necesar io hacer un recuent o de las

siguient es act uacio nes procesales:

1. E n fecha 30 de sept ie mbre de 2003, la apoderada judic ial de la

sociedad mercant il Bo lívar Banco, C. A., int rodujo demanda por ejecució n

de hipot eca, la cual fue admit ida el 29 de oct ubre de 2003.


2. E l 26 de marzo de 2004, la part e act ora consignó refor ma de la

demanda, la cual fue admit ida el 2 de abr il de 2004.

3. E l 17 de mayo de 2004 la part e int imada se dio por cit ada.

4. E n fecha 26 de ma yo de 2004, lo s int imados opusieron la

cuest ió n previa previst a en el ordinal 11° del art ículo 346 del Código de

Procedimient o Civil, relat iva a la prohibi ció n de la ley de admit ir la acció n

propuest a y se opusiero n a la so lic it ud de ejecució n de hipot eca “por

disco nfor midad en le saldo est ablecido por el acreedor en la so licit ud de

ejecució n”.

5. E l 8 de junio de 2004, la represent ación de la part e int imant e

present ó escr it o de cont radicc ió n a la cuest ión previa y rechazó la oposició n

for mulada por no cumplir con los supuest os del art ículo 663 ordinal 5° del

Código de Procedimient o Civil.

6. E l 10 del mis mo mes y año, la par t e int imada present ó escr it o

en el que alegó la ext emporaneidad del escr it o de c ont est ació n de la

cuest ió n previa opuest a.

7. E l 22 de junio de 2004, la part e actora promueve pruebas.

8. E n fecha 6 de julio de 2004, la r epresent ació n judicia l de la

part e demandada present ó escr it o en el que rect ificó lo pet icio nad o en

escr it o del 10 de junio de 2004, por haber incurr ido en el error invo lunt ar io

de so licit ar a ese Despacho declar ara ext emporáneo el escr it o de


cont est ació n de la cuest ió n previa de prohibició n de la le y de admit ir la

acció n propuest a, ello en virt ud d e que en los juicios de ejecució n de

hipot eca la incidencia de las cuest io nes previas no se t ramit a co nfor me lo

disponen los art ículos 351 y 352 del Código de Procedimient o Civil, sino

por lo est ablecido en los art ículo s 664 y 657 ejusdem. En el mis mo escr it o

so licit an que se declaren ext emporáneas las pruebas pro mo vidas por la part e

act ora a la cuest ión pr evia y la oposició n propuest a por la part e demandada

y finalment e so licit an que se declare con lugar la cit ada cuest ión previa.

9. E l 10 de julio de 2004, el Juzgado Segundo de Pr imera

Inst ancia en lo Civil, Mercant il y del Tránsit o de la Circunscr ipció n

Judicia l del est ado Lara dict ó sent encia int er locut oria de cuest iones previas

y oposició n en la que declaró sin lugar la cuest ión previa previst a en el

art ículo 346, ordinal 11° del Código de P rocedimient o Civil y, en razón de

que la oposició n for mulada no reunía los r equisit os del art ículo 663, ordinal

5° del Código de Procedimient o Civil, declaró sin lugar la oposic ió n y

ordenó la cont inuació n d e los t rámit es de ejecució n en el present e juicio.

10. Co nt ra la refer ida decisió n se int erpuso recurso de apelació n

en fecha 20 de julio de 2004.

11. E l 26 de agost o de 2004, ambas part es pr esent aron sus

respect ivos infor mes ant e la alzada.

12. E l 7 de sept iembre de 2004 se present aron las o bser vacio nes a

lo s infor mes.
13. E l 23 de sept iembre de 2004 e l Juzgado Super ior Segundo en

lo Civil, Mercant il y Menores de la Circunscr ipció n Judicial del est ado

Lara, dict ó sent encia int er lo cut oria co n caráct er de definit iva, en la que

declaró la reposició n de la causa al est ado de la admis ió n de la demanda y

nulas las act uacio nes subsiguient es.

14. Cont ra el cit ado fallo se anunció recurso de casació n el cual

fue declarado con lugar en fecha 25 de oct ubre de 2005.

15. Post er ior ment e, el juez super ior segundo de reenvío dict ó

nueva decis ió n en fecha 9 de enero de 2006 en la que declaró con lugar la

apelació n int erpuest a por los co -demandados y en consecuencia, declaró con

lugar la cuest ió n previa de prohibició n de la le y de admit ir la acció n

propuest a e inadmis ible la demanda de eje cució n de hipot eca.

16. Co nt ra la refer ida decisió n se anunció nuevament e recur so de

casació n en fecha 16 de enero de 2006.

17. E l 3 de noviembr e de 2006, est a Sala de Casac ió n Civil casó

de o ficio la sent encia recurr ida por haber infr ingido el requis it o de

congruencia previst o en el ordinal 5° del art ículo 243 de la ley civil

adjet iva.

18. E l 13 de dicie mbre de 2006 el Juzgado Sup er ior Tercero en lo

Civil, Mercant il y del Tránsit o de la Circunscr ipció n Judic ial del est ado
Lara se abocó al conocimient o de la present e causa y acordó la not ificac ió n

de las part es del abocamient o.

19. E n fecha 19 de junio de 2008, el señalado Ju zgado Super ior

dict ó sent encia int er locut oria que declaró sin lugar la apelació n int erpuest a

por los co -demandados, sin lugar la cuest ió n previa cont enida en el ordina l

11° del art ícu lo 346 del Código de Pr ocedimient o Civil y s in lugar la

oposició n al procedimient o de ejecució n de hipot eca, confir mando así e l

fallo dict ado por el Juez a-quo.

20. E l 7 de julio de 2008, se anunció r ecurso de casació n cont ra la

ant er ior decisió n, el cual es objet o del present e pronuncia mient o.

De las ant er iores act uacio nes procesales se evidencia que lo que se

discut e es la procedencia o no de la cuest ión previa opuest a por la part e

demandada, relat iva a la prohibic ió n de la ley de admit ir la acció n

propuest a, previst a en el ordinal 11° del art ículo 346 de l Código de

Pro cedimient o Civil y la procedencia o no de la oposició n a l pago

for mulada, mot ivada en e l ordina l 5° del art ículo 663 ei usdem, por

disco nfor midad con el saldo est ablecido por el acr eedor en la so licit ud de

ejecució n.

Ahora bien, el recurrent e en casació n, e n su escr it o de for malizació n,

alega el supuest o vicio de inco ngruencia negat iva en el que incurr ió el juez

de alzada al no pronunciarse sobre t odos los punt os indicados en el

pet it orio de la demanda, ni sobre lo s alegat os esgr imidos en la oposició n y


cont est ació n a la int imació n, así co mo t ambién denuncia la o mis ió n de

pronunciamient o por part e del juez de a lzada respect o al capit al adeudado,

sobre lo s int ereses pact ados y los int er eses morat orios objet ados por la

part e demandada.

E l requisit o de congruenc ia est á previst o en el art ículo 243, ordinal

5° de la ley civil adjet iva, el cual est ablece:

“Artículo 243.- Toda sentencia debe contener:


(…omissis…)
5°. Decisión expresa, positiva y precisa con arreglo a la
pretensión deducida y a las excepciones o defensas opuestas, sin
que en ningún caso pueda absolverse de la instancia…”

La congruencia es la acert ada relació n ent re las pret ensio nes de las

part es y lo resuelt o por el juez, y par a que esa r elació n sea realment e

at inada, es preciso que lo resuelt o sea consecuencia de lo s alegat os y

pruebas de las part es y que no se rebasen ni mengüen lo s element os de las

pet icio nes.

Según la doct rina, el vicio de inco ngruencia surge cada vez que el

juez alt era o modifica el problema judic ial debat ido ent re las part es, bien

porque no resuelve só lo sobre lo alegado por ést as, o bien porque no

resuelve sobr e t odo lo alegado por los sujet os del lit ig io.

Así, el mencio nado vicio ha sido definido en innumerables fallos por

est e Supremo Tr ibunal, co mo una infr acció n al req uisit o de la sent encia de

pronunciar se sobre el problema jur ídico somet ido a su decis ió n, circunscr it a


a lo s t ér minos de la demanda y de la cont est ació n –y en algunos casos de

lo s infor mes-, según el cual el Juez só lo puede reso lver las cuest io nes que

haya n sido present adas en esos act os, aplicando el derecho a lo s hechos

alegados y probados. (Sent encia del 16 de julio de 1915, en Jur isprudencia

y Cr ít ica de la Doct rina de la Casació n Venezo lana. 1876 -1923. Lit ografía

del Co mercio. Caracas 1925. P 322. Rat i ficada en Fallo Nº RC-122 del 24-

4-2000, expedient e No 1999 -928).

Un fallo es congruent e, cuando se ajust a a las pret ensio nes de lo s

lit igant es, independient ement e de que sea acert ada o errónea la decisió n; es

decir, que el vic io de o mis ió n de pronunciamie nt o se padece en la sent encia

cuando el Juez no resuelve un punt o debat ido mas no cuando lo decide de

manera equivocada.

La jur isprudencia y la doct r ina han definido la congruencia de la

sent encia co mo la confor midad que debe exist ir ent re ést a y la pr et en sió n o

pret ensio nes que co nst it uyan el o bjet o del proceso, más la oposició n u

oposicio nes en cuant o delimit an est e objet o.

De allí que el vicio de inco ngruencia se produce cuando el juez

ext iende su decis ió n más allá de lo s límit es del problema judicial q ue le fue

so met ido a su cons ideració n ( inco ngruencia posit iva), o bien cuando omit e

el debido pronuncia mient o sobre alguno de los t ér minos del problema

judic ial ( inco ngruencia negat iva), t raduciéndose est a últ ima en la o mis ió n

de pronunciamient o por part e del juez sobre una defensa oport unament e
for mulada, ya que, según el pr inc ipio de exhaust ividad de la sent encia, hay

omis ió n de pronuncia mient o cuando la sent encia no ot orga la debida t ut ela

jur ídica so bre alguno de los alegat os de las part es.

En lo que res pecta a la omisión de pronunciamient o, -incongrue ncia

negativa- esta Sala de Casación C ivil, en s entencia N° RC -186 de fe cha 8 de

junio de 2000, caso: Corporación para el Desarrollo Inmobiliario Santa Rita

C.A. c/ Pe ntafarma Manufact uras C.A. , ex pediente N° 99 -922, estable ció:

“...La incongruencia negativa equivale siempre a una omisión de


pronunciamiento. Se produce cuando el juez no resuelve sobre todo lo
alegado por las partes. Según la propia Sala de Casación Civil, hay omisión
de pronunciamiento cuando la sentencia prescinde de otorgar o negar la
tutela jurídica solicitada sobre alguna de las alegaciones de las partes, a
menos que por alguna causa legal el juez esté eximido de cumplir con ese
deber. Y como lo ha establecido la propia Sala de Casación Civil, por acción
o pretensión deducida debe entenderse no solo el petitum de la demanda,
sino también los hechos en que el actor fundamenta su causa de pedir, por lo
que al silenciar los jueces toda consideración sobre alguno de los
planteamientos básicos del libelo incurren en desacato al deber legal de
decidir con arreglo a la acción deducida y a las excepciones y defensas
opuestas…” (Negrillas y subrayado de este fallo)

En est e orden de ideas, pasa est a Sala a analizar si efect ivament e la

sent encia recurr ida est á incur sa en el refer ido vic io de inco ngruencia

negat iva y al efect o obser va:

En cuant o a la denuncia por omis ió n de pr onunciamient o por part e del

juez de alzada de lo s alegat os expuest os en el petit um de la demanda, es

necesar io señalar que la Sala ha est ablecido reit eradament e que para que se

ost ent e la legit imidad para ejercer el recurso de casació n deben cumplir se,
en quien lo int erponga, t res (3) condic io nes: 1. -Que ha ya sido part e en el

juic io ; 2.- Que tenga capacidad p rocesa l o legiti midad para anunciar el

recu rso ; y, 3.- Que el fallo recurr ido lo haya per judicado al result ar

vencido par cial o t ot alment e.( Al efect o, ver sent encia N° 149, del 25 de

sept iembre de 2003, caso: Fo ndo Co mún Ent idad de Ahorro y Prést amo S.A.

c/ Mar ía Yo landa Sgambat o de Gambo a y Car los Manuel Gamboa Olivares,

expedient e N° 02-483).

De manera que, para que el for malizant e plant ee sus denuncias en el

escr it o de for malizació n, es necesar io no sólo que ést e t enga int erés sino

que t ambién es necesar io que del cont enido de est as denuncias se evidencie

el agravio producido al recurrent e.

En aplicació n del cr it er io precedent ement e expuest o, se obser va que

el recurrent e, act uando co mo represent ant e judic ial de la part e co -int imada,

carece de legit imació n par a denunciar presunt as o misio nes de

pronunciamient o por part e del juez ad quem sobre alegat os esgr imidos por

la part e int imant e en el libelo de la demanda, ya que la exist encia del vic io

delat ado en t odo caso benefic ia a quien hoy recurre en casació n y, si e l juez

de la recurr ida dejó de reso lver alegat os expuest os por el accio nant e, est a

omis ió n no causa ningún gravamen a lo s accio nados. Así se est ablece.

Por ot ro lado, en cuando a la denuncia por omis ió n de

pronunciamient o respect o a los a legat os expuest os e n la oposició n de

cuest io nes previas y la co nt est ació n a la int imació n, est a Sala consider a
necesar io t ranscr ibir lo pet icio nado por la part e demandada en su escr it o de

cont est ació n en el que señaló:

“…CAPITULO I

DE LAS CUESTIONES PREVIAS

Proponemos como cuestión previa, la prohibición de la ley de admitir la


acción propuesta, prevista en el ordinal 11 del artículo 346 del Código de
Procedimiento Civil; la cual fundamentamos en no cumplir la acción que por
ejecución de hipoteca intentara la abogada RORAIMA TRIAS DE PEREIRA en
su carácter de apoderada judicial de bolívar (sic) BANCO, C.A., en contra de
nuestros mandantes ALEXIS RAMÓN GARCÍA y EDITH BELINDA ALVARADO,
los requisitos previstos en el artículo 661 del Código de Procedimiento Civil,
para su admisibilidad, que señala el mentado artículo, a saber:

...Omissis…

Del texto del documento constitutivo de la hipoteca cuya ejecución se


solicita y de los documentos anexos marcados con las letras “D,” “E,” y “F”,
suscritos por nuestros poderdantes, a que se hacen mención en el
constitutivo de hipoteca se evidencia clara e inequívocamente que la
garantía hipotecaria se encuentra sujetas (sic) a las condiciones por ella
previstas y así en el primero de los mencionados instrumentos entre otras
cosas se lee:

...Omissis…

Así mismo (sic) en los segundos se contempla que: “…la cantidad recibida
en calidad de préstamo a interés que se obligan a pagar a EL BANCO, sin
aviso o requerimiento alguno, en moneda corriente de curso legal, en la
forma que más adelante se indica en las Oficinas de EL BANCO, las cuales
declaran conocer, en el plazo de UN (1) AÑO continuo o calendario contado
a partir de la fecha de liquidación realizada por EL BANCO, en la (s) cuentas
de cualquier naturaleza llevadas en EL BANCO, o en cualquier otra que por
escrito se autorice, o bajo cualquier otra modalidad, bastando para
acreditar ese extremo la fecha que aparezca en la nota de crédito o del
instrumento emitido a tal fin…”, condición esta que en otras palabras
significa que, para garantizar el pago de línea de crédito otorgada a
nuestros poderdantes que, el ejecutante debió acompañar junto con el
libelo de demanda, la prueba cierta del cumplimiento de su obligación
correlativa, o sea, la acreditación del monto señalado como préstamo en
la cuenta corriente propiedad de los demandados (nuestros mandantes),
con lo cual quedaba cumplida la condición prevista en el referido
documento constitutivo de la hipoteca y los anexos y/o en su defecto ) (sic)
los pagarés o letras de cambio, emitidos o librados respectivamente por EL
CLIENTE a su cargo y a favor de EL BANCO, a un plazo no mayor de ciento
ochenta (180) días continuos o calendarios contados a partir de la fecha de
emisión o libramiento, a favor de EL BANCO de dichos efectos negociables
al no constar la acreditación necesario (sic) del ejecutante de haber
cumplido con su obligación, no comprobó la fecha cierta del momento en le
cual, los obligados debieron dar comienzo al pago del préstamo otorgado,
por lo tanto debió haber sido declarada inadmisible, por prohibición de la
ley de admitir la acción propuesta, por no encontrarse llenos los extremos
exigidos en los artículos 660 y 661 ordinales 2° y 3° del Código de
Procedimiento Civil.

...Omissis…

Por lo antes expuesto, solicitamos que la cuestión previa prevista en el


ordinal 11 del artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, opuesta por
no encontrarse llenos los extremos exigidos en los artículos 660 y 661
ordinales 2° y 3° del Código de Procedimiento Civil, sea DECLARADA CON
LUGAR por ese Tribunal que dignamente preside.

CAPITULO II

DE LA OPOSICIÓN

De conformidad con el ordinal 5° del artículo 663 del Código de


Procedimiento Civil, opongo a la presente solicitud de ejecución de
hipotecaria “la disconformidad con el saldo establecido por el acreedor en
la solicitud de ejecución”, cuya prueba emerge de la copia certificada que
acompañara la parte demandante al escrito liberal (sic) para fundamentar
la acción que, por ejecución de hipoteca, incoara en contra de nuestros
poderdantes, en efecto, en el documento constitutivo de la garantía
hipotecaria, se lee entre otras cosas que:

…Omissis…

Como clara e inequívocamente se evidencia en la Cláusula Tercera del


documento constitutivo de la garantía hipotecaria, que corre inserto a los
folios 28 al 32 (concretamente en el vto del folio 28) fijando como monto
para garantizar los intereses convencionales y de mora si los hubiere la
suma de CUARENTA MILLONES DE BOLIVARES (40.000.000,oo) y, para
asegurar el pago de todos los gastos judiciales, costas inclusive honorarios
(sic) la cantidad de VEINTE MILLONES DE BOLIVARES (20.000.000,oo)
intimándose a nuestros representados a pagar por intereses correspectivos
la cantidad de VEINTITRES MILLONES NOVENTA Y UN MIL CIENTO OCHENTA
BOLIVARES CON OCHENTA Y TRES CENTIMOS (Bs. 23.091.180,83) y por
intereses de mora la suma de CUARENTA Y OCHO MILLONES DOSCIENTOS
TREINTA Y CUATRO MIL DOSCIENTOS TREINTA Y SEIS BOLIVARES CON ONCE
CENTIMOS (Bs. 48.234.236,11), sumas estas que dan un gran total de
SETENTA Y UN MILLONES TRESCIENTOS VEINTICINCO CINCO (SIC) MIL
CUATROCIENTOS DIECISEIS BOLIVARES CON TREINTA Y CUATRO CENTIMOS
(Bs. 71.325.416,34), lo que excede en creces el monto previsto en el
documento de constitución de hipoteca para estas partidas,
fundamentando así la disconformidad con el saldo establecido por el
acreedor en la solicitud hipotecaria, con respecto a lo pautado en el
documento fundamental de la acción; la disconformidad aquí narrada, sólo
en lo que respecta a las cantidades líquidas y exigidas se evidencia una
diferencia de ONCE MILLONES TRESCIENTOS VEINTICINCO MIL
CUATROSCIENTOS DIECISEIS BOLIVARES CON TREINTA Y CUATRO
CENTIMOS (Bs. 11.325.416,34), que viene a constituir la diferencia entre lo
solicitado en la ejecución de la hipoteca y el monto pautado por el
documento hipotecario por concepto de “el pago de los intereses
convencionales y los moratorios si los hubiere, de todos los gatos (sic)
judiciales, costas e inclusive honorarios de abogados, que fueron calculados
prudencialmente en la cantidad de SESENTA MILLONES DE BOLIVARES (Bs.
60.000.000,oo)”. Lo anterior queda demostrado cual se dijo supra, tanto en
la demanda de la ejecución de la hipoteca como en el documento
constitutivo de la misma, por ello, como expresamente se asienta en el
tantas veces mencionado documento de la garantía hipotecaria se
constituyó hasta por la suma de CIENTO SESENTA MILLONES DE BOLIVARES
(Bs. 160.000.000,oo) a pesar de que la línea de crédito aprobada lo fue por
CIEN MILLONES DE BOLIVARES (Bs. 100.000.000,oo), llenándose en este
sentido el requisito de la consignación de la prueba escrita que, a todo
evento se alega es un requisito inconstitucional, por limitar el acceso a las
pruebas y así solicito sea declarado.

Pero para el supuesto negado de que el Juez considere que la exigencia de


prueba escrita no violenta el derecho de acceso a las pruebas, sobre la base
del derecho a la igualdad previsto en el artículo 15 del Código de
Procedimiento Civil, igualmente me opongo por disconformidad con el
saldo establecido por el acreedor en su solicitud, habido (sic) cuenta de que
no basta con indicar el monto de los intereses de mora y correspectivos por
los que se demanda a los deudores principales, sino es de impretermitible
cumplimiento señalar la tasa de interés aplicable para la fecha en que
incurrieron en mora los deudores y la tasa activa bolívar (sic) Banco (TABB)
vigente para la fecha en que, se repite, incurrieron en mora nuestros
mandantes y sobre la cual efectuaron el recargo de diez (10) puntos
porcentuales a los efectos de determinar la proporcionalidad en el
quantum de la obligación exigencia ésta que fue omitida por la
demandante, pues tal y como se evidencia en el Capitulo III que denomina
PETITORIO sólo se señala que: (citamos)

…Omissis…

Por lo demás los intereses demandados no están respaldados por el


correspondiente estado de cuenta emanado del Banco, el que de
conformidad con la Ley General de Bancos y otros Institutos de Crédito, era
de obligatorio cumplimiento para dicha entidad financiera notificárselos a
los deudores principales Alexis Ramón García y Edith Belinda Alvarado
Hernández, por lo que, siendo necesario para oponerse la prueba escrita,
también debe ser necesaria para intentar la acción la prueba escrita
consiste en la recepción del cuenta habiente del estado de cuenta de que se
trate, invocando en este sentido, el derecho de igualad entre las partes
consagrado en el artículo 15 del Código de Procedimiento Civil, por lo tanto,
ratificamos nuestra oposición por disconformidad con el saldo establecido
por el acreedor en su solicitud, todo ello de conformidad con el ordinal 5°
del artículo 663 del Código de Procedimiento Civil.

…Omissis…

El criterio doctrinario transcrito, robustece nuestros alegatos de hecho y de


derecho en que fundamentamos la oposición a la acción de ejecución de
hipoteca incoada en contra de nuestros poderdantes Alexis Ramón García y
Edith Belinda Alvarado Hernández, por la entidad bancaria bolívar (sic)
Banco Universal C. A., por la disconformidad en el monto intimado, por
haberse incluido los intereses correspectivos cuando, como se dejó por
sentado, por haberse producido la mora, éstos quedaron excluidos y por lo
tanto no podían formar parte del monto intimado, prueba que emerge del
propio texto del documento de hipoteca y del escrito se (sic) demanda y del
documento constitutivo de la hipoteca, llenándose en este sentido el
requisito de la consignación escrita que exige el numeral 5° del artículo 663
del Código de Procedimiento Civil que a todo evento se alega es
inconstitucional por limitar el derecho a la defensa regulado en el numeral
1° del artículo 49 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela en relación con el artículo 15 del Código de Procedimiento Civil
y, así solicitamos sea declarado.

Por todo lo anteriormente expuesto, solicitamos muy respetuosamente de


ese Tribunal que dignamente preside sea DECLARADA CON LUGAR la
cuestión previa prevista en el ordinal 11 del articulo 346 del Código de
Procedimiento Civil, esto es, LA PROHIBICIÓN DE LA LEY DE ADMITIR LA
ACCIÓN PROPUESTA y así mismo (sic) CON LUGAR LA OPOSICIÓN opuesta
en contra de la acción de ejecución de hipoteca fundamentada en el
numeral 5° del artículo 663 ejusdem, o sea, por DISCONFORMIDAD EN EL
SALDO ESTABLECIDO POR EL ACREEDOR EN LA SOLICITUD DE EJECUCIÓN,
por no encontrarse llenos los extremos exigidos en los artículos 660 y 661
ordinales 2° Y 3° ibidem…” (Negrillas con subrayado y cursivas de esta Sala)
Por su part e, el juez de la recurr ida, act uando co mo t ribunal de

reenvío, est ableció lo sigu ient e:

“…Llegada la oportunidad para dictar sentencia, este juzgado superior


observa:

Corresponde a esta sentenciadora conocer y decidir en reenvío, el recurso de


apelación interpuesto en fecha 20 de julio de 2004, por la representación
judicial de los demandados, contra la sentencia dictada en fecha 16 de julio
de 2004, por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil
y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado Lara, mediante la
cual declaró sin lugar la cuestión previa contenida en el ordinal 11º del
artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, sin lugar la oposición
formulada por la demanda por no reunir los requisitos del artículo 663
ordinal 5º eiusdem y ordenó la continuación del juicio de ejecución de
hipoteca, seguido por la sociedad mercantil Bolívar Banco Universal, C.A.,
contra los ciudadanos Alexis Ramón García y Edith Belinda Alvarado
Hernández.

Conforme consta a las actas procesales las abogadas Celina Hernández


Castillo y Carmen Elena Figuera Pinto, en su carácter de apoderadas
judiciales de los codemandados ciudadanos Alexis Ramón García y su
cónyuge Edith Belinda Alvarado Hernández, presentaron escrito mediante el
cual opusieron la cuestión previa prevista en el ordinal 11º del articulo 346
del Código de Procedimiento Civil, y en tal sentido indicaron que la
demanda de ejecución de hipoteca era inadmisible, por cuanto de
conformidad con lo dispuesto en los numerales 2 y 3 del articulo 661 del
Código de Procedimiento Civil, la parte actora no acompañó la prueba cierta
del cumplimiento de su obligación correlativa, es decir la acreditación del
monto señalado como préstamo en la cuenta corriente propiedad de los
demandados, y que al no constar tal acreditación, no demostró la fecha cierta
del momento en el cual los obligados debieron dar comienzo al pago del
préstamo otorgado.

En este sentido se desprende de autos que el actor anexó a su escrito libelar


documento fundamental contentivo de la línea de crédito otorgado por
Bolívar, Banco Universal hasta por la cantidad de cien millones de bolívares
(Bs. 100.000.000,00), a los ciudadanos Alexis Ramón García y Edith
Belinda Alvarado Hernández, protocolizado por ante el Registro Subalterno
del Primer Circuito del Municipio Iribarren del estado Lara, bajo el N° 15,
folios 104 al 115, protocolo primero, tomo quinto, primer trimestre de 2001,
el cual se valora de conformidad con lo dispuesto en los artículos 1.359 y
1.360 del Código Civil; contrato privado de préstamo por la cantidad de
cinco millones de bolívares (Bs. 5.000.000,00), de fecha 09 de noviembre de
2001 (fs. 19 y 20); contrato privado de préstamo de fecha 28 de junio de
2002, por la cantidad de noventa millones de bolívares (Bs. 90.000.000,00)
(fs. 21 y 22), y contrato privado de préstamo de fecha 31 de julio de 2002,
por la cantidad de siete millones quinientos mil bolívares (Bs. 7.500.000,00)
(fs. 23 y 24), los cuales se valoran de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 1.363 del Código Civil.

Ahora bien, del análisis de los precitados instrumentos se desprende que la


firma mercantil Bolívar, Banco Universal C.A. confirió una línea de crédito
a los ciudadanos Alexis Ramón García y Edith Belinda Alvarado
Hernández, hasta por la cantidad de cien millones de bolívares y “cuyo
monto utiliza parcialmente EL CLIENTE en esta fecha mediante la
aceptación de un préstamo por la cantidad de CINCUENTA MILLONES DE
BOLIVARES (Bs. 50.000.000,00), línea de crédito que EL CLIENTE
continuará utilizando por entregas parciales, sujeto en todo caso a las
disponibilidades de Tesorería de EL BANCO, a las estipulaciones
contenidas en este documento, en adición a las contenidas en los
documentos que por separado regirán su utilización y que será
instrumentada en los términos, condiciones, plazos, intereses y modalidades
que en cada operación EL BANCO establezca para EL CLIENTE, a través
de: 1) Contratos de préstamo a interés otorgados por EL CLIENTE, 1b)
Pagarés o Letras de Cambio, emitidos o libradas respectivamente por EL
CIENTE a su cargo y a favor de EL BANCO, a un plazo no mayor de ciento
ochenta (180) días continuos o calendarios contados a partir de la fecha de
emisión o libramiento”. En atención a lo expresado en el contrato, el cliente,
recibió en fecha 18 de enero de 2001, la cantidad de cincuenta millones de
bolívares (Bs. 50.000.000,00). En lo que respecta a las restantes, se
desprende que mediante documento de fecha 09 de noviembre de 2001, los
ciudadanos Alexis Ramón García y Edith Belinda Alvarado Hernández,
recibieron la cantidad de cinco millones de bolívares (Bs. 5.000.000,00), los
cuales si bien se obligaron a cancelar en el plazo de un año continuo o
calendario contado a partir de la fecha de liquidación de la obligación
realizada por el banco, y que tal como fue alegado tal fecha de liquidación
no consta a los autos, no obstante en el texto del citado documento privado
se estableció de manera expresa que: “LOS CLIENTES, declaramos: Que
hemos recibido de Bolívar BANCO UNIVERSAL C.A.(….) en dinero
efectivo a nuestra entera y cabal satisfacción, la cantidad de CINCO
MILLONES DE BOLIVARES (Bs. 5.000.000,00), en calidad de préstamo a
interés, que nos obligamos a pagar a EL BANCO, sin aviso o requerimiento
alguno, en moneda corriente de curso legal, en la forma que más adelante
se indica, en las oficinas de EL BANCO, las cuales declaramos conocer, en
el plazo de UN (1) año continuo o calendario contado a partir de la fecha
de liquidación de la obligación realizada por EL BANCO, en la(s) cuenta
(s) de cualquier naturaleza llevadas por nosotros en EL BANCO, o en
cualquier otra que por escrito autoricemos, o bajo cualquier otra
modalidad, bastando para acreditar este extremo la fecha que aparezca en
la nota de crédito o del instrumento emitido a tal fin. En caso de que no se
pueda determinar con precisión dicha oportunidad, en forma subsidiaria, el
plazo comenzará a contarse a partir de la fecha de la firma de este
documento”. (subrayado nuestro).

Asimismo, en los documentos privados suscritos en fecha 28 de junio de


2002, por la cantidad de noventa millones de bolívares (Bs. 90.000.000,00),
y 31 de julio de 2002, por la cantidad de siete millones quinientos mil
bolívares (Bs. 7.500.000,00), se estableció que en caso de que no se pudiera
determinar con precisión la oportunidad en la que se liquida la cantidad dada
en préstamo, de manera subsidiaria el plazo comenzaría a contarse a partir
de la fecha de la firma del documento.

En consecuencia, si bien es cierto que la parte actora no acompañó la


prueba de la fecha en la que acreditó en la cuenta las respectivas
cantidades de dinero, no obstante de manera contractual se reguló tal
situación y se estableció que la fecha que se tomaría en cuenta era la de
la firma del documento, y por cuanto el documento constitutivo de
hipoteca está registrado en la jurisdicción donde está situado el
inmueble, las obligaciones son liquidas, de plazo vencido, no ha
transcurrido el plazo de prescripción y las obligaciones no se
encuentran sujetas a condiciones y otras modalidades, quien juzga
considera que se encuentran llenos los extremos establecidos en el
artículo 661 del Código de Procedimiento Civil, y por tanto lo
procedente es negar la cuestión previa opuesta por la parte demandada,
relativa a la prohibición legal de admitir la acción propuesta y así se
declara.

En lo que respecta a la oposición a la intimación al cobro a través del


procedimiento de ejecución de hipoteca, por disconformidad con el
saldo establecido por el acreedor en la solicitud de ejecución, por haberse
intimado en cantidades superiores al monto fijado para garantizar los
intereses convencionales y de mora, en la cantidad de cuarenta millones de
bolívares (Bs. 40.000.000,00) y el pago de los gastos judiciales, costas y
honorarios en la cantidad de veinte millones de bolívares (Bs.
20.000.000,00), se observa que consta del documento fundamental de la
acción que para garantizar el fiel cumplimiento de las obligaciones,
entre ellas el capital, los intereses correspectivos y los moratorios,
“conceptos que se estiman solo a los efectos de la determinación de la
hipoteca en la cantidad de CUARENTA MILLONES DE BOLIVARES
(BS. 40.000.000,00), así como el pago de todos los gastos judiciales, costas,
inclusive honorarios de abogados convenidos estos últimos por vía
transaccional en la cantidad de VEINTE MILLONES DE BOLIVARES
(Bs. 20.000.000,00…” los deudores constituyeron hipoteca convencional
de primer grado hasta por la cantidad de ciento sesenta millones de
bolívares (Bs. 160.000.000,00); y que en el petitum del libelo de reforma
de demanda, solicitaron la intimación a los deudores hipotecarios para
que cancelaran la suma de ciento setenta y un millones trescientos
veinticinco mil cuatrocientos dieciséis bolívares con treinta y cuatro
céntimos (Bs. 171.325.416,34). En consecuencia, en caso de trabarse la
ejecución del bien inmueble dado en garantía, el acreedor hipotecario
sólo le asiste un privilegio especial hasta por la suma de ciento sesenta
millones de bolívares (Bs. 160.000.000,00), pero no así la diferencia, en
cuyo caso concurriría con la masa de acreedores, pero como un
acreedor quirografario y así se declara.

En lo que respecta a la omisión de la actora de indicar la tasa de interés


aplicable para la fecha en que incurrieron en mora los deudores y la
tasa activa bolívar Banco (TABB), sobre la cual efectuaron un recargo
del diez puntos porcentuales para calcular los intereses moratorios, se
observa que en el respectivo contrato de préstamo las partes acordaron
que la línea de crédito devengaría a favor de la institución bancaria
intereses correspectivos anuales calculados sobre la base de trescientos
sesenta días por año, calculados desde la fecha de su liquidación, en este
caso desde la fecha de la firma del documento, hasta el pago de los
mismos, tomando en consideración el interés del mercado. Se estableció
además que en caso de mora, se cobraría adicionalmente un porcentaje
anual, adicional a la tasa de interés correspectivo que se encontrare
vigente, y en los respectivos documentos se estableció que los intereses
correspectivos anuales se calcularían sobre la base de la tasa activa
bolívar banco.

Se observa además que en el caso de autos la parte actora en su libelo de


demanda indicó de manera detallada la tasa de interés aplicable para cada
una de las sumas entregadas, a manera de ejemplo se observa que en el caso
de la cantidad de cinco millones de bolívares (Bs. 5.000.000,00), se indicó
que la misma sería cancelada mediante el pago de dos (2) cuotas contentivas
del capital, semestrales, iguales y consecutivas por un monto de dos
millones quinientos mil bolívares (Bs. 2.500.000,00), con vencimiento la
primera de ellas a los ciento ochenta días continuos, contados a partir de la
liquidación de la obligación y la siguiente y última en fecha igual del
semestre subsiguiente hasta la total y definitiva cancelación de la obligación.
Se fijó para el cálculo del primer período de treinta días, la tasa bolívar
banco de treinta y cuatro por ciento (34%) anual, y que en caso de mora, la
tasa de interés aplicable será la que resulte de sumarle inicialmente tres (3)
puntos porcentuales a la TABB vigente para la fecha en que se incurriera en
mora, por lo que en caso de tasa de variable, el porcentaje de mora estaría
sujeto a las mismas variaciones del interés correspectivo. Se indicó que en
relación al citado préstamo, los demandados dejaron de pagar en fecha 09 de
noviembre de 2001, las cuotas once y doce correspondientes a los intereses
correspectivos calculados sobre la base de tasa variable desde el 05 de
septiembre de 2002, hasta el 07 de octubre de 2002, así como tampoco
cancelaron la cuota de amortización a capital correspondiente al segundo
semestre, más los intereses de mora calculados desde el 05 de noviembre de
2002, hasta el 10 de marzo de 2004, con un recargo de tres (3) puntos
porcentuales sobre la TABB aplicable a cada cuota adeudada.

En consecuencia de lo antes expuesto se observa que, contrariamente a


lo alegado, la parte actora si cumplió con la obligación de discriminar
las sumas adeudadas por concepto de capital, interese