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Justicia transicional a medias

A la JEP y la Comisión de la Verdad les hace falta ganar credibilidad entre los colombianos.

Por: José Manuel Acevedo 19 de agosto 2019 , 10:02 p.m.


El mismo Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición que les ha dado libertad condicional a
más de mil miembros de la Fuerza Pública, que ha oído los testimonios de los exsecuestrados en el marco
del llamado caso 001 y, a través de su componente de Comisión de la Verdad, ha recorrido varias regiones
del país, lamentablemente sigue mandando señales que preocupan en torno a un sesgo –real o aparente– que
le hace daño a la reconciliación en Colombia.
Si bien la JEP y la Comisión de la Verdad han emprendido acciones en estos meses que son de resaltar, les
hace falta un pedazo importante para ganarse la legitimidad y credibilidad entre los colombianos. En el caso
de la Jurisdicción Especial de Paz, pasan los días y la exclusión definitiva de los beneficios de la justicia
transicional para el ‘Paisa’, Iván Márquez o ‘Romaña’ sigue siendo un albur.
Pero tal vez el caso que más preocupa, por su desafiante y sospechosa lentitud, es el de Jesús Santrich; un
señor que se burló en la cara de la justicia y que, con todo y eso, no ha recibido una revocatoria de su
garantía de no extradición ni un pronunciamiento oportuno de la Sala de Apelaciones de la JEP, que parece
haber engavetado su expediente. La apelación presentada por el Procurador fue radicada en mayo, y ya
pasada la mitad del mes de agosto, los magistrados que componen la sala no se han puesto de acuerdo sobre
qué hacer frente a su descarado procesado.
Otro tanto ocurre en la Comisión de la Verdad. Cuando algunos de los comisionados presentaron, el pasado
25 de julio en Medellín, su rendición de cuentas, causó sorpresa entre algunos asistentes que mencionando
las causas más evidentes de la violencia solo incluyeran el narcotráfico, los paramilitares, el despojo y la
concentración de tierras, sin detenerse en los fines y medios de las guerrillas en nuestro país. En los videos
que usaron en la presentación de su informe se señalaba varias veces a los empresarios como actores del
conflicto, insinuando en algunos casos responsabilidades directas y en otros, indirectas, pero en ningún
momento previendo que muchos de ellos pudieron ser víctimas de la confrontación.
No sé si es que a la comisión no le interesa oír a estos terceros civiles y si la exclusión en aquel informe
constituya un prejuicio deliberado de los comisionados o si es, tal vez, que los propios empresarios no han
expuesto sus argumentos e intentado que sus narrativas también sean incorporadas en este ejercicio. Lo
cierto es que aún estamos a tiempo para que ello ocurra y, con la buena voluntad de personas como el padre
Francisco de Roux y los empresarios y comerciantes y centros de pensamiento, como el Instituto de Ciencia
Política, se pueda oír sin prevención a los miles de civiles que no colaboraron intencionalmente con la
violencia, sino que fueron extorsionados; que no despojaron tierras, sino que fueron expulsados de sus
fincas, y no alimentaron con recursos los crueles enfrentamientos, sino que perdieron funcionarios, dinero y
mercancía como consecuencia de la violencia.
Partir de la base de que todos los empresarios son “actores del conflicto”, como queriéndolos llevar a la
hoguera y ponerlos al mismo nivel de los matones de las Farc y las Auc, sería un tremendo error.

Los que queremos que el modelo transicional funcione, por el bien de Colombia, y hemos sido escépticos
funcionales de este proceso, señalando aciertos pero también preocupaciones, esperamos que la JEP y la
Comisión de la Verdad se tomen estas críticas como un aporte a su labor y no lo vean como palos en la
rueda que ponemos los que, con frecuencia e injusticia, hemos sido catalogados “enemigos de la paz”. ¿Lo
comprenderán y se pondrán, por fin, las pilas?

JOSÉ MANUEL ACEVEDO

Tomado de: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/jose-manuel-acevedo/justicia-transicional-a-medias-


columna-de-jose-manuel-acevedo-402616
19 Ago 2019 - 9:00 PM

Por: Beatriz Miranda

S.O.S. Amazonia
Noruega y Alemania deciden cortar apoyo económico al Fondo Amazonia (aproximadamente 65 millones
de euros), por considerar que Brasil no está cumpliendo los compromisos asumidos para la preservación de
la selva amazónica.
El Fondo Amazonia fue creado el 1.º de agosto de 2008 por medio del decreto 6.527 y comenzó a operar en
2009. Es un mecanismo de financiación climática basado en el concepto de pagos por resultados obtenidos
en la reducción de las emisiones de gases de efecto estufa proveniente de la deforestación. Uno de sus
objetivos es valorar los servicios ecosistémicos de la Amazonia para Brasil y el mundo, y lograr por medio
de cooperación, contribuciones nacionales e internacionales la preservación de la floresta en pie.
Según información de su página oficial en 2018, el Fondo apoyó 103 proyectos: US$1,9 billones referentes
al valor total de apoyo; 1,1 billones de reales, valor desembolsado; 3,4 billones de reales en donaciones
recibidas.
Sin embargo, por estos días su eslogan: “Brasil cuida. El mundo apoya. Todos ganan” parece estar más que
nunca desconectado de su triste realidad. En la historia sobran ejemplos de gobiernos autoritarios que
quemaron libros para destruir ideas. Pareciera ser que el Brasil actual, además del desprecio por la ciencia, la
tecnología, la intelectualidad y la diplomacia, estaría dispuesto a entrar a la historia por la quema
desmesurada de árboles: la Amazonia brasileña está en llamas.
Los números se han disparado y crean alertas rojas en varias partes del mundo. Según los datos del Deter
(Detección de Deforestación en Tiempo Real) y evaluaciones realizadas por el Observatorio del Clima, la
deforestación se incrementó 45,5 % en 2019 y julio registró el peor índice: “2.254 kilómetros cuadrados con
evidencias de crisis ambientales. Un alza del 278 % en comparación al año pasado.
Se cree que más de 1.000 km² de floresta amazónica fueron destruidos en la primera quincena de julio, lo
que representa un aumento del 68 % en relación a julio de 2018. Los expertos afirman que, en los últimos
seis meses, los esquemas de fiscalización están más flexibles en el área amazónica, y que el Instituto
Brasileño del Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama) ya no está siendo apoyado por las
fuerzas nacionales vinculadas al Ministerio de Justicia y Policía Militar, reafirmando la máxima: “Manda
capitán, obedece marinero”.
Como si fuera poco, en los últimos días, algunos órganos de fiscalización del estado del Pará, uno de los que
conforman el vasto territorio amazónico brasileño, estimularon a los terratenientes, en este momento, con
voz y veto en el área a organizar el “Día del Fuego”. Según uno de los insensibles organizadores, la decisión
era enviar un mensaje simbólico al presidente de “que queremos trabajar y la única forma es derrumbar”.
El daño fue enorme, según los datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial solo en uno de los
municipios denominado Novo Progresso se registraron 124 + 203 focos de incendio, en Altamira 194 + 237.
Mientras los terratenientes se arman y destruyen, ocurre una estigmatización cada vez más contundente
contra los ecologistas, ambientalistas y ONG que alzan su voz para denunciar la guerra de intereses
silenciosa que se traba en la Amazonia. El pulmón del mundo se llena de humo, en un escenario de
acelerada crisis climática y las comunidades indígenas están cada vez más frágiles al afrontar un gobierno
ávido de orden y progreso a cualquier precio. Con certeza, también desconoce el patrimonio cultural
preservado por los guardianes de la selva.
Y pensar que la “Amazonia tiene respuestas para preguntas que ni siquiera fueron formuladas”. Días
difíciles para Brasil y el mundo. ¡S.O.S. Amazonia!

*Profesora de la Universidad Externado de Colombia

Tomado de: https://www.elespectador.com/opinion/sos-amazonia-columna-876867

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