Está en la página 1de 20

El reto del laicado en el marco

de una eclesiología total:


misión, comunión, formación

Francisco A. Castro Pérez


Este artículo describe el reto
que el protagonismo laical
supone en los campos,
inseparables y mutuamente
referidos, de la misión, la
comunión y la formación.
Misión

Comunión Formación
Un “Laicado maduro”...

Laicos: los cristianos que están incorporados a


Cristo por el bautismo, que forman el Pueblo de
Dios y que participan de las funciones de Cristo:
Sacerdote, Profeta y Rey. Ellos realizan, según su
condición, la misión de todo el pueblo cristiano en
la Iglesia y en el mundo (LG 8)
Miembros de un mismo pueblo

● “Pueblo de Dios” en el centro de la comprensión que la


Iglesia tiene de sí misma.
● Esto supone un “giro copernicano”, que nos reclama superar
la inercia de una noción clerical de la Iglesia.
● Una eclesiología de comunión: comunidad sacramental
fundada en el bautismo y en la eucaristía.
● Desde la fundación de la Iglesia se ha de atender sobre todo
a la constitución de un laicado cristiano maduro. (AG 21)
El despertar del laicado

● Apostolado de los laicos: “Una participación en la misión salvadora


misma de la Iglesia”. (LG 33)
● Desde las afirmaciones del Papa Francisco podemos decir que:
○ el apostolado de los laicos es una realidad teológica y doctrinalmente fundada:
“Los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios. A su servicio
está la minoría de los ministros ordenados”.

● Factores de parálisis (retroceso):


○ Enfermedad del clericalismo.
○ Formación deficiente del laicado.
○ “Tentaciones de los agentes pastorales”.
Dimensiones constitutivas de una fe comunicable
1. Dimensión testimonial: el quid (qué) de una fe capaz de ser
comunicada. Da sentido a la misión de la Iglesia, por la mediación de
la presencia, de la diaconía eclesial hacia los pobres y sufrientes y del
anuncio explícito.
2. Dimensión mistagógica: muestra el quomodo (cómo): la manera y el
estilo eclesial de la acogida, del acompañamiento y de la ayuda entre
los miembros de la comunidad. La fe, por esta dimensión, se
manifiesta como comunión capaz de engendrar comunión.
3. Dimensión dialógica: manifiesta la importancia primordial del quis
(quién) la formación y la disposición del cristiano como testigo capaz
de una propuesta razonable de la fe.
Dimensiones que deben incidir sobre...

La audacia
de la misión

La omu

aci e
la c

orm z d
ón
for nió

la f solide
tal
eza

La
de
n
DINAMISMO INTEGRADOR DE LA MISIÓN

La Iglesia existe para evangelizar. En este


sentido, puede afirmarse una cierta prioridad de
la misión respecto a las demás dimensiones.
En torno a su “dinamismo integrador” cobran
sentido todos los demás aspectos de cualquier
proyecto formativo o de espiritualidad cristiana.
Es preferible una Iglesia “herida” antes que rancia por
estar encerrada en sus esquemas. Que se nos llame a
salir no puede hacernos olvidar que los cristianos ya
estamos “fuera”.
La metafórica salida a la que somos llamados, ¿hacia
dónde se dirige? Si se entiende como la ocupación de
espacios eclesiales o una mayor implantación en
parroquias de proyectos particulares..., entonces no
habremos salido en absoluto del esquema de cristiandad!
La necesidad de evangelización apunta claramente a los
ámbitos sociales e institucionales.
MISIÓN EN COMUNIÓN: EL CAMINO SINODAL DE LA IGLESIA

● La Iglesia es misterio de comunión: comunión en el origen, en el


camino y en la meta de la misión.
● Unidad de la misión y sinodalidad
○ Sinodalidad eclesial
La noción de pastoral de conjunto no concierne simplemente al
modo de organización eclesial, ni responde a una obsesión por
las instituciones, o por su propia pervivencia..., lo cual puede
herir la comunión y convertirse en una lastra para el impulso
misionero.
Carismas: dones para la vida y para la misión de la Iglesia

Juan Pablo II: “Coesenciales”

En ningún caso las iniciativas carismáticas pueden pretender ser manifestación


de una economía del Espíritu separada de la del Verbo, hasta el punto de que
podamos considerar dos Iglesias paralelas: la institucional, por un lado, y la
carismática, por otro
● Pueblo de consagrados
● Llamados y enviados
● Carisma e institución
○ Apelar al “carisma” ¿puede ser aval o patente de corso para desarrollar un apostolado al
margen del resto de la vida de la Iglesia, o sin ser expresión de la comunidad cristiana como
sujeto eclesial, ni revertir en su vitalidad y cohesión?
○ “la institución salva la inspiración; el derecho protege la vida; en el cuerpo de Cristo, que es
la Iglesia, el espíritu encuentra un cuerpo, y al animar este cuerpo es conservado con él”
(Congar)
○ Interrelación entre estructura y vida
El foco de la comunión y de la participación sinodal no se
encuentra en nosotros, sino en los destinatarios de la misión: “El
objetivo de estos procesos participativos no será principalmente la
organización eclesial, sino el sueño misionero de llegar a todos”.
FORMACIÓN PARA LA MISIÓN

La cuestión de la formación cristiana nos sitúa ante el


aspecto más ineludiblemente personal de la transmisión de
la fe.
Se trata de la constitución del sujeto creyente, de la figura
del discípulo. Formación significa adquirir forma.
Formación cristiana significa adquirir la forma de Cristo:
su misma forma de pensar, de sentir y de actuar. Estamos
predestinados a “reproducir la imagen de su Hijo”.
Formación ( JP II):

● Integral: conocimiento de la fe, testimonio de una relación viva con el Señor,


implicación en la vida y la misión de la comunidad cristiana, celebración de
la Iglesia.
● Permanente:

Formación para la misión: criterios evangélicos. Doctrina Social

Clave de Primer anuncio


Itinerarios formativos:

● El modelo formativo de adultos


● Catecumenado
● Iniciación Cristiana de adultos: Confirmación y Eucaristía
● Propuesta de fe
● Equipos de vida
● Itinerarios y cauces complementarios y especializados
CONCLUSIÓN

La misión no puede aspirar a ser fecunda sin la


referencia constante a la comunión y a la
formación.
Estas otras dimensiones, por su parte, deben
tener una orientación decididamente misionera,
lo cual se hace patente en nuestro tiempo con
particular urgencia.

También podría gustarte