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CITAS INSPIRADAS

Si vivimos los principios del evangelio, seremos el cumplimiento de la declaración


del Salvador, "Vosotros sois la luz del mundo". Y al poseer esta luz, mediante
nuestra vida y acciones podemos irradiarla entre nuestros semejantes, influyendo así
en ellos para que glorifiquen a nuestro Padre Celestial.
Jesús desea que cada uno de nosotros llegue a conocerle, por el poder transformador
que tiene dicho conocimiento y debido a la indescriptible dicha que puede traer a
nuestra vida. Pero la influencia del evangelio debe extenderse más allá de cada
individuo, debe ser como una luz que dispersa las tinieblas de la vida de los que nos
rodean. Ninguno de nosotros puede salvarse solo y por sí mismo, así como
ninguna lámpara se enciende para su propio beneficio.
(Élder Joseph B. Wirthlin)

Los miembros de la Iglesia debemos recordar que las palabras "No hablemos con
enojo" no son sólo una frase en la estrofa de un himno (Himnos de Sión, 152), sino
que nos indican una forma de vivir. Ahora más que nunca debemos recordar que "Si
hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación o digno de alabanza, a esto
aspiramos". Si seguimos esa admonición, no habrá tiempo para la cobarde
costumbre de critica destructivamente en vez de edificar.
(Élder Marvin J. Ashton)

“Todo divorcio se da como resultado del egoísmo por parte de uno de los
cónyuges o de los dos. Uno de los dos no ha hecho más que pensar en sí mismo, en
lo que le resulta más cómodo, conveniente o fácil, en las libertades y los lujos. A
veces las críticas incesantes por parte de un cónyuge disgustado, descontento y
egoísta llevan a serios despliegues de violencia física. En ocasiones hay personas
que se ven tan acosadas que erróneamente creen tener razón para obrar mal,
aunque queda claro que no existe justificación para el pecado…

“El matrimonio que se basa en el egoísmo ciertamente fracasará. Quien se casa por
dinero o por prestigio o por subir en la escala social ciertamente se desilusionará. Quien se casa por
satisfacer su vanidad y orgullo o por rencor o por demostrarle a otra persona que sí puede sólo se engaña
a sí mismo. Mas quien se casa tanto por hacer a otro feliz como por ser feliz, así como por dar y por
recibir actos de servicio, y quien cuida de los intereses de la pareja y de la familia tendrá una buena
posibilidad de lograr un matrimonio feliz”
(Spencer W. Kimball)

"No sé de una sola práctica que pueda tener un efecto más saludable sobre vuestra
vida que la práctica de arrodillaros juntos al empezar y al terminar cada día. De
alguna manera, las pequeñas tormentas que aparecen afligir cada matrimonio se
disipan cuando, al estar arrodillados ante el Señor, le dais las gracias por vuestro
compañero, en su presencia y entonces juntos invocáis sus bendiciones sobre
vuestra vida, vuestro hogar, vuestros seres queridos y vuestros sueños.

"Entonces Dios será vuestro socio, y vuestras conversaciones diarias con él


traerán paz a vuestro corazón y un gozo a vuestra vida que no puede lograrse de
ninguna otra manera. Durante los años vuestro compañerismo se volverá más dulce, vuestro amor será
fortalecido; vuestro aprecio mutuo crecerá"
(Gordon B. Hinckley)
"El servicio es la virtud por la que se han distinguido los grandes hombres de todos
los tiempos, y por la que se les recordará. El servicio estampa en sus discípulos el
sello de la nobleza. Es la línea divisoria que separa a los dos grandes grupos del
mundo: los que ayudan y los que estorban, los que elevan y los que se recargan, los
que contribuyen y los que sólo consumen.
¡Cuánto mejor es dar que recibir! El servicio, en cualquiera de sus formas, es
atractivo y hermoso. El dar ánimo, impartir compasión, mostrar interés, alejar el
temor, edificar la autoestima y despertar la esperanza en el corazón de los demás, en
suma el amarles y mostrarlo con nuestros hechos, es rendir el servicio más preciado"
(Bryant S. Hinckley padre de Gordon B. Hinckley)

"Mis hermanos y hermanas, estamos lejos del hogar. Estamos en la escuela.


Nuestras lecciones no serán fáciles, y la manera en que reaccionemos ante ellas, la
forma en que las enfrentemos y las desempeñemos y vivamos determinará nuestros
galardones, y éstos serán permanentes y eternos...
"Ustedes han sido enviados a esta tierra con un propósito muy serio. De hecho, se les
ha enviado a la escuela para empezar como niños pequeños y progresar hasta alcanzar
increíbles proporciones de sabiduría, juicio, conocimiento y poder"
(Spencer W. Kimball).

“Consideremos el excelente concepto que enseña ese himno predilecto titulado ‘Soy
un hijo de Dios’ …He aquí la respuesta a una de las principales preguntas de la vida:
‘¿Quién soy yo?’ Soy un hijo de Dios, dotado del linaje espiritual de Padres
Celestiales. Y tal ascendencia determina nuestro potencial eterno, lo cual es un
concepto realmente confortante. Puede fortalecernos para que escojamos hacer lo
justo y busquemos lo mejor que hay dentro de nosotros. Si inculcamos en la mente de
una persona el excelente concepto de que es hijo o hija de Dios, le facilitaremos el
respeto en sí misma y la motivación necesaria para resistir los problemas de la vida”
(élder Dallin H. Oaks)

"Una simpática madre de una comunidad cercana me escribió lo siguiente:


"Amo a mi país, amo a mi marido, amo a mis hijos, amo a mi Dios, y esto es posible
sólo porque verdaderamente me amo a mí misma."
'Tales son los frutos del respeto propio. Si, por el contrario, el individuo no siente por
sí mismo ese amor al cual se refería esta hermana, otras pueden ser las
consecuencias; la persona le pierde amor a la vida.
Si se casa, pierde el amor por el cónyuge y los hijos. . .si no tiene amor hacia su
hogar ni respeto por el país en que vive, llegará finalmente a perder su amor a Dios.
La rebelión en la tierra, el desorden y la falta de amor en la familia, la desobediencia
de los hijos a los padres, la pérdida del contacto con Dios, todo esto es consecuencia de la pérdida del
respeto por sí mismo"
"Comprender quiénes somos nos induce a sentir el autorrespeto que nos debemos".
(Presidente Harold B. Lee)

"Vosotras jovencitas . . . que aún no habéis aceptado una propuesta matrimonial, si


os hacéis dignas y os preparáis para ir a la casa del Señor, y tenéis fe en este
principio sagrado (del matrimonio celestial por la eternidad), aunque no recibáis el
privilegio del matrimonio (en la mortalidad), el Señor os recompensará en su debido
tiempo y no os será negada ninguna bendición. No estáis bajo la obligación de
aceptar una propuesta de alguien que no sea digno de vosotras por temor a no poder
recibir vuestras bendiciones". Todas las hermanas, incluyendo a las que se
encuentran casadas con esposos inactivos o que no son miembros de la Iglesia deben
prepararse para el matrimonio en el templo en el futuro.
(élder Harold B. Lee) (Relief Society Magazine, octubre de 1968).
"Me siento seguro de que si los padres leyeran regularmente el Libro de Mormón en
el hogar y elevaran una oración al hacerlo, tanto por su cuenta como con sus hijos,
el espíritu de ese gran libro llenaría nuestros hogares y a todos los que habiten en
ellos; aumentaría el espíritu de reverencia y el respeto y la consideración mutuos; el
espíritu de contención se alejaría y los padres dialogarían con sus hijos con mayor
amor y sabiduría; los hijos reaccionarían en forma más positiva, se someterían con
mayor sumisión al consejo de sus padres y aumentaría la rectitud; la fe, la esperanza
y la caridad(o sea, el amor puro de Cristo) abundarían en nuestros hogares y en
nuestras vidas, brindando a su vez paz, gozo y felicidad"
"Nuestros familiares serán bendecidos si junto con ellos dedicamos tiempo al estudio eficaz de las
Escrituras".
(élder Marión G. Romney)

"Muy a menudo, cuando cometemos errores, aun cuando haya sido inocentemente, el
daño ya está hecho y se hace imprescindible una disculpa. Además, junto con el
'Perdóname', los cónyuges tienen que aprender a decir: Te perdono'. Jesús enseñó
que, si deseamos ser perdonados por nuestro Padre Celestial, debemos aprender a
perdonar a aquellos que nos ofenden. Algunos de los mejores matrimonios que
conozco están compuestos de personas que saben perdonar"
(élder Hugh W. Pinnock)

“Los gritos que oímos hoy provenientes del edificio grande y espacioso nos tientan
a participar en las cosas de este mundo…
A menudo estas cosas se adquieren con dinero prestado, y sin siquiera pensar en
proveer para el futuro…
“…Se nos ha dado el sabio consejo de evitar las deudas como evitaríamos una
plaga…”
“…Una familia bien administrada no paga intereses, los [gana]”
(Élder L. Tom Perry)

El Señor tiene una gran obra para que cada uno de nosotros lleve a cabo. Tal vez se
pregunten cómo puede ser eso, porque quizás piensen que no hay nada especial ni
sobresaliente en ustedes ni en sus habilidades...
El Señor puede llevar a cabo extraordinarios milagros con una persona de talento
común que sea humilde, fiel y diligente en servirle y que trate de mejorar. La
razón es que Dios es la fuente máxima de poder.
(Presidente James E. Faust)

"Lo más importante que podemos hacer es aprender a conversar con Dios. Debemos
hablarle como conversaríamos con nuestro padre, porque El es nuestro Padre, y
desea que le hablemos. El desea que capacitemos nuestros oídos para que
aprendamos a escuchar las impresiones del Espíritu Santo para que nos indique lo
que debemos hacer. Si aprendemos a escuchar las ideas repentinas que vienen a
nuestra mente, veremos cómo las recibiremos en el momento preciso en que las
necesitemos. Si desarrollamos la capacidad para escuchar estos susurros, habremos
aprendido a caminar por el Espíritu de revelación".
(presidente Harold B. Lee)
"Cada uno de nosotros en particular está en deuda con los misioneros que nos
transmitieron el evangelio o que lo llevaron a nuestros antepasados. Muchos de
nosotros debemos más a estos misioneros, que lo que podamos deber a cualquier otra
persona. Nosotros recibimos por ellos la perla de gran precio. Tenemos la obligación
de restituir la deuda; una de las mejores formas en que podemos hacerlo es la de salir
nosotros mismos como misioneros, o bien, emplear nuestros talentos y nuestros
medios, para cerciorarnos de que otros hijos de nuestro Padre, tengan la oportunidad
de recibir lo que ha sido restaurado en esta época"
(Bruce R.McConkie)

'Las ordenanzas de la investidura comprenden ciertas obligaciones por parte del


individuo, tales como el convenio y la promesa de observar la ley de absoluta virtud y
castidad, ser caritativo, benevolente, tolerante y puro; consagrar su talento y medios a
la propagación de la verdad y el ennoblecimiento de la raza humana; mantener su
devoción a la causa de la verdad, y procurar en toda forma contribuir a la gran
preparación, a fin de que la tierra quede lista para recibir a su Rey, el Señor Jesucristo.
Con la aceptación de cada convenio y la asunción de cada obligación, se pronuncia
una bendición prometida, basada en la fiel observancia de las condiciones expuestas.'
(James E. Talmage)

"Podemos dar a nuestros hijos una formación académica, clases, deportes, arte y bienes
materiales, pero si no les damos fe en Cristo, les hemos dado poco."
(Élder Kevin W. Pearson).

"La mayor manifestación de la espiritualidad es la reverencia. Por cierto que la


reverencia es espiritualidad; es un respeto profundo combinado con amor. Es 'una
emoción compleja compuesta por sentimientos combinados del alma'. El escritor inglés
Thomas Carlyle la define como 'el más elevado de todos los sentimientos humanos'. Si
la reverencia es el sentimiento más elevado, la irreverencia es el estado más bajo en el
que pueda vivir una persona en el mundo"
(Presidente David O`McKay)

"Si somos imperfectos, tenemos el deber de orar para pedir el don que nos haga
perfectos... Nadie tiene el derecho de decir: "¡Yo no puedo cambiar! Así es como soy".
No hay justificación para esa actitud, puesto que Dios ha prometido darnos la fortaleza
para corregir las faltas y concedernos los dones que las erradiquen. Si a alguien le falta
sabiduría, tiene la obligación de pedirla a Dios. Y así sucede con todo lo demás.."
(presidente George Q.Cannon)

De modo que los que crean en Dios pueden esperar con seguridad un mundo mejor, si, un
lugar a la diestra de Dios y esta esperanza viene por la fe, proporciona un ancla a las
almas de los hombres y los hace seguros y firmes, abundando siempre en buenas obras,
siendo impulsados a glorificar a Dios." Entonces Moroni explicó que "la fe es las cosas
que se esperan y no se ven," y dijo que Cristo se había revelado a los hombres, "para que
puedan tener esperanza en las cosas que no han visto.
Por lo tanto vosotros también podéis tener esperanza y participar del don, si tan solo
tenéis fe." La esperanza es pues, uno de los dones del Espíritu.
(BRUCE R. McCONKIE)