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Filosofía Teórica - CFE - Prof.

Alejandro Nogara

J. L. MACKIE, Problemas en torno a Locke, México: UNAM, 1988.

Capítulos 1, 3 y 4.

CUALIDADES PRIMARIAS Y SECUNDARIAS

l. La distinción de Locke y la teoría representativa de la


percepción

La suge_rencia de que las cualidades primarias deben distin­


guirse de las cualidades secundarias pare<::e conducir a la cien­
cia y a la filosofía a una lucha frontal. Los físicos se han
ocupado de las cualidades primarias como forma, tamaño,
número y movimiento de una manera muy distinta, al menos
en el siglo XVII, de como lo han hecho con las cualidades
secundarias como colores, sonidos y sabores. Pero los filóso­
fos por lo general han aceptado· argumentos que mostrarían
que, o bien no puede establecerse una distinción tal en manera
alguna, o al menos que no puede establecerse de la manera en
que estamos tentados a hacerlo inicialmente. Porque esa ma­
nera de establecerla presupone una teoría representativa de la
percepción, un contraste entre perceptos, datos sensoriales o­
ideas en tanto que objetos inmediatos de percepción, por un
lado, y cosas materiales que son los objetos más remotos o in­
directos de la percepción, por el otro, y existen objeciones
filosóficas bien conocidas a dicha teoría.
No hay duda de que Locke sostuvo, si bien no inventó, una
distinción entre las cualidades primarias y las secundarias. El
que haya adoptado o no una teoría representativa de la per­
cepción es una cuestión sobre la que sus comentadores están
en desacuerdo. No es posible separar completamente los dos
temas: al decidir cuál distinción estableció entre los dos tipos
de cualidades, también deberemos decidir si sostuvo algo que
pueda' llamarse una teoría representativa de la percepción. Sin
embargo, mantendré estos temas tan separados como pueda,
132 PROBLEMAS EN TORNO A LOCKE

la ciencia. Él estaba demasiado dispuesto a confinar la ciencia


física. a la observación empírica elemental de secuencias y
coexistencias, y a restringir los significados de las palabras a
conjuntos de criterios de reconocimiento. L� ciencia ha �can­
zado un conocimiento detallado de las esencias reales mediante
el uso del método hipotético-deductivo, y existe un uso im­
portante y valioso del lenguaje m�diante el cual se pueden
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anexar las palabras, a través de conJuntos de entenas �e �eco­
nocimien to -que no necesitan ser �os mismos par� dist�tos
hablantes- no a estos mismos conJuntos de entenas, smo a
la constitu�ión subyacente pero inicialmente desconocida. No
obstante 1 en favor de Locke se puede decir que reconoció
este uso del lenguaje, aun cuando lo desaprobara, y que afir­
mó una teoría filosófica que dejaba lugar para los avances
científicos que él mismo no esperaba. Si bien los fil�sofos
, steriores lo han condenado a menudo por no haber sido lo
suficientemente empírico, sus errores fundamentales en rela­
ción con estos temas se debieron a un empirismo demasiado
simple y extremo, a adherir muy estrechamente las palabr� "!
las teorías a ideas claras y adecuadas que se pueden adqumr
en la observación directa, y esto se puede entender y excusar
parcialmente como una reacción contra los procedimientos
de "las escuelas".
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LAS IDEAS ABSTRACTAS Y LOS UNIVERSALES

l. La explicación lockeana básica de la abstracción

La explicación de Locke de las ideas abstractas generales fue,


como su explicación de la sustancia, el blanco de uno de los
ataques más agudos de Berkeley. Pero el pasaje que Berkeley
usó para su "golpe mortal" no es aquel en el que Locke ofre­
ció su teoría positiva de la abstracción: de hecho uno nunca
podría encontrarlo buscando referencias a la generalidad o a
las ideas abstractas en los encabezados de los capítulos y las
secciones de su libro. 1 El pasaje se localiza en el capítulo en
el que Locke discute las "máximas" que se creía que eran los
principios innatos sobre los que se basa nuestro conocimien­
to, tautologías o cuasitautologías del tipo "lo que es, es" y
"es imposible que la misma cosa sea y no sea". Cuando argu­
menta, correctamente, que éstas no constituyen el fundamento
d � nuestro conocimiento, Locke pone énfasis en la abstrac­
ción extrema de sus términos y en la dificultad del proceso de
abstracción que yacería tras ellas. Para este fin, denigra la abs­
iracción, y difícilmente podría esperarse que este pasaje mos­
trara con justicia y adecuadamente su propia teoría positiva
de la abstracción. De hecho, puede interpretarse a la luz de

1 Aaron ha destacado esto clara y correctamente (John Loe/ce, pp. 195·207).


Cita l!,SÍ mismo, del Commonplace Boolt., de Berkeley, su decisión de '"asestar el
golpe mortal al último ejemplo en el tema de la abstracción con el fin de acabar
con el triángulo general de Locke'". Será evidente que mi discusión en este capítu·
Jo debe mucho al tratamiento de Aaron. La observación de Lockc se encuentra en
IV. vii. 9 y Berkeley la cita en Pn'nciples, Introducción, § 13. Véase la nota 13,
más adelante.