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Filosofía Teórica – CFE – Modalidad Semipresencial Prof.

Alejandro Nogara

Los contraejemplos de Gettier a la teoría tripartita del


conocimiento.

“Lecture 6 The Classical Account of Knowledge and the Gettier Problem”

Transcripción de una parte del curso “Introduction to philosophy”, elaborado por el equipo de
filosofía de la Universidad de Edimburgo.

Disponible en: https://es.coursera.org/learn/philosophy/lecture/7GG0P/the-classical-account-


of-knowledge-and-the-gettier-problem

En la parte uno vimos que el conocimiento requiere de creencia verdadera, es decir,


requiere acertar. Pero también vimos que el conocimiento requiere de mucho más que una
mera creencia verdadera. Y la pregunta se volvió, ¿qué necesitamos añadirle a la creencia
verdadera para poder tener conocimiento? Hay una explicación muy influyente de los que se
necesita para convertir una creencia verdadera en conocimiento y que era hasta hace poco la
perspectiva dominante en la teoría de conocimiento. Se le conoce como la descripción clásica
del conocimiento. La descripción clásica del conocimiento ha sido defendida desde la
antigüedad. Hay una versión de esta postura en Platón, por ejemplo. Hasta hace hace poco
tiempo, era la perspectiva estándar de la naturaleza del conocimiento. Esto es lo que dice. Dice
que el conocimiento es creencia verdadera. Es decir, requiere de verdad. Requiere de creencia.
Y también requiere de una tercera condición que usualmente se llama condición de justificación.
En este punto de vista, ¿cuál es la diferencia entre el conocimiento y una mera creencia
verdadera o meramente acertar? Pues, la diferencia es que cuando uno sabe uno tiene una
justificación para lo que uno cree. Eso significa que uno tiene buenos razonamientos que uno
puede ofrecer en apoyo a lo que uno cree. Regresemos a nuestro ejemplo de la primera parte:
el jurado que forma sus creencias a través de prejuicios y el otro que forma sus creencias a través
de atender cuidadosamente la evidencia ofrecida y reflexionando sobre esa evidencia y sobre
las instrucciones que recibieron. En un caso, en el caso de la persona que cree a través del
prejuicio, aunque acierte, aunque termine con una creencia verdadera, no puede ofrecer
buenos motivos a favor de lo que cree. Lo mejor que podría decir es que cree lo que cree por
puro prejuicio. Por supuesto, esa es una razón terrible para creer en una proposición. Además
de cualquier otra cosa, el prejuicio no es una buena manera de formar creencias verdaderas
sobre la culpabilidad de alguien. En contraste, el jurado que atiende cuidadosamente a la
evidencia y que reflexiona, cuando le preguntas por qué cree lo que cree puede ofrecer una
justificación para su creencia. Puede ofrecer buenos motivos para apoyar su creencia. Así que
parece que la diferencia entre saber y meramente acertar es la posesión de una justificación, la
posesión de buenos razonamientos que apoyen lo que crees.

Piensa de nuevo en aquellas dos intuiciones que encontramos al final de la primera


parte, la intuición antisuerte y la intuición de la habilidad. Pensemos primero en la intuición
antisuerte, que plantea que si sabes, tu creencia verdadera no es mera cuestión de azar. Pues,
si tienes buenas razones para apoyar tu creencia, entonces no es una cuestión de azar, ¿cierto?
Es obvio que si tienes buenos razonamientos, eso significa que llegaste a la verdad porque
formaste tu creencia de la forma adecuada. De forma semejante, la intuición de la habilidad dice
que si sabes, tu creencia verdadera depende de tus habilidades cognitivas de cierta forma.
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Bueno, si puedes ofrecer buenas razones, ¿de dónde salieron esas razones si no son resultado
del uso de tus habilidades cognitivas? Es igual que un jurado que sabe: este usa sus habilidades
cognitivas para estudiar la evidencia y para analizarla con el fin de formar un juicio correcto. La
descripción clásica se ve muy factible. La diferencia entre saber y simplemente acertar es que el
primero cuenta con una justificación.

La descripción clásica fue muy dominante por por muchísimo tiempo porque se ve
increíblemente factible. El conocimiento es una creencia verdadera justificada. Este punto de
vista a menudo es conocido como el análisis tripartito del conocimiento porque consta de tres
partes. Es muy simple: verdad, creencia, justificación. Eso es todo lo que se necesita para saber.
Desafortunadamente, la descripción clásica del conocimiento no funciona. Esto salió a la luz a
principios de los '60 en un artículo muy famoso escrito por Edmund Gettier. El artículo es
legendario y en tan solo dos páginas y media destruye completamente la descripción clásica del
conocimiento. Lo que Gettier ofrece son casos en los que los agentes tienen creencias
verdaderas justificadas, y, por lo tanto, satisfacen las condiciones impuestas por la descripción
clásica del conocimiento, y, sin embargo, no saben. En particular, lo distintivo de los casos de
Gettier es que el agente no sabe porque es pura suerte que sus creencias sean verdaderas. Estos
son conocidos como contrajemplos de Gettier.

Veamos algunos de estos contraejemplos ahora mismo. Hay que decir que los ejemplos
que veremos no son los ejemplos originales que Gettier dio. Sus ejemplos son bastante
complicados. Pero no necesitamos sus ejemplos complicados para demostrar su crítica. Hay
ejemplos mucho más simples que logran hacerlo. El primero que veremos es el famoso caso del
reloj descompuesto. Este fue ofrecido por Bertrand Russell aunque él no se dio cuenta que era
un caso de Gettier. Usó este ejemplo para ilustrar un punto distinto. Imagina que en la mañana
alguien forma una creencia sobre qué hora es mirando el reloj de la pared. Y digamos que el
reloj ha sido muy confiable hasta ahora y no hay razón para pensar que hoy está equivocado. La
hora que dice se ve factible. Es más o menos correcta. Sabes más o menos qué hora de la mañana
es y lo que el reloj dice corresponde bastante con esa hora. Así que has formado una creencia
sobre la hora usando el reloj. Ahora estipulemos que la creencia que formaste es verdadera; has
creado una creencia verdadera mirando el reloj. Esta creencia claramente está justificada
porque tienes buenas razones para creer lo que crees. El reloj es confiable. Tienes razones
independientes para pensar que lo que el reloj dice es aproximadamente correcto. No tienes
ninguna razón para dudar que la hora del reloj está equivocada. Tienes una creencia verdadera
justificada. Aquí está el giro en la historia. Supón que el reloj está parado. Supón que se paró
hace 12 horas, o 24 horas si tu reloj es de 24 horas. Lo que en este momento estás viendo es un
reloj parado. Sin embargo, por coincidencia estás viendo el reloj parado en el único momento
del día, o uno de los dos únicos momentos del día si es de 12 horas, en el que está mostrando la
hora correcta.

El meollo del asunto es este: No puedes saber la hora usando un reloj que está parado,
incluso si logras formar una creencia verdadera sobre qué hora es, como sucedió en este caso.
En parte esto se debe a que formar una creencia verdadera sobre la hora usando un reloj parado
es que requiere de demasiada suerte. Si tu creencia es verdadera es solo por mera cuestión de
suerte. Aquí estamos yendo en contra de la intuición antisuerte del conocimiento que vimos en
la parte uno. Parece que aquí tenemos una creencia verdadera justificada por lo que satisface la
condición de la descripción clásica del conocimiento y, sin embargo, no tenemos conocimiento.
En particular, no tenemos conocimiento porque tenemos una creencia que es verdadera por
pura suerte.
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Ahora veamos un segundo caso de Gettier, cortesía de Roderick Chisholm, quien fue un
filosofo americano. Imagina un granjero observando su campo en un día soleado. Observa lo
que parece ser una oveja en el campo. Con base en eso forma la creencia de que hay una oveja
en el campo. Si realmente hay una oveja en el campo, entonces tendremos una creencia
justificada verdadera. Si la justificación se basa en una concepción factible, habrá una creencia
verdadera justificada de que hay una oveja en el campo. Después de todo, está viendo algo en
un día soleado que se parece a algo con lo que está muy familiarizado. En este caso, habló del
granjero y sus ovejas. Esa es una buena razón para justificar las creencias que él tiene. El granjero
parece tener una creencia verdadera justificada. Aquí está el problema: Supón que estamos en
el caso en el que el granjero no está viendo una oveja real. Lo que está viendo es un objeto con
forma de oveja. Digamos que es un perro lanudo o una piedra con forma de oveja o algo que
parece una oveja pero que de hecho no lo es. Ahora supón que realmente hay una oveja en el
campo. Está escondida detrás de la cosa que el granjero está viendo. El granjero tiene una
creencia verdadera justificada pero realmente no sabe que hay una oveja en el campo porque
lo que él ve no es una oveja. De nuevo, la moraleja de esto parece ser que él no sabe porque su
creenica es pura suerte. Tiene una creencia que bien podría ser falsa. Y la razón por la que podría
ser falsa es que no está viendo una oveja sino un objeto que parece una oveja. Si no hubiera
habido una oveja escondida detrás del objeto con forma de oveja, su creencia no habría sido
verdadera. De nuevo, es un caso de Gettier. Una creencia verdadera y justificada no es lo mismo
que conocimiento. No es conocimiento porque, aunque la creencia es verdadera y justificada,
es solo cuestión de suerte que la creencia sea verdadera. Una forma de responder a los casos
de Gettier es criticando los casos mismos. Por ejemplo, en el caso de la oveja podrías decir que
el granjero no cree realmente que hay una oveja en el campo sino que cree que el objeto que
ve parece ser una oveja. Si eso fuera así, habría una gran diferencia. Porque la creencia que el
objeto es una oveja es una creencia falsa distinta a creer que hay una oveja en el campo. En
general, en los casos de Gettier hay algunas mañas que uno puede hacer al pensar sobre el caso
para evitar el problema. Pero hay que dejar en claro que aunque esto puede funcionar en
algunos casos específicos, en general no es una buena forma de abordar los casos de Gettier y
el problema que implican. El punto es que hay una fórmula general para crear casos de Gettier.
Si queremos encontrar un problema de un tipo particular, podemos usar la fórmula para crear
un caso nuevo. Así que si queremos responder al problema de Gettier, tenemos que lidiar con
todos los casos al mismo tiempo y no uno por uno. ¿Cuál es la fórmula para crear casos de
Gettier? Bueno, básicamente hay dos pasos. El primer paso es que el agente forme sus creencias
de tal forma que las creencias normalmente sean falsas. Piensa en el granjero que forma una
creencia mirando un objeto con forma de oveja y no una oveja real. El forma una creencia sobre
la presencia de una oveja en el campo al mirar algo que no es una oveja. O piensa en el agente
que mira un reloj parado para determinar la hora. En ambos casos están formando una creencia
de forma que normalmente terminarán con una creencia falsa. Pero ahora solo adaptamos el
caso para que, por coincidencia, la creencia sea verdadera. En el caso del reloj parado
estipulamos que el agente mira el reloj justo cuando el reloj tiene la hora correcta. En el caso de
la oveja estipulamos que el granjero mira un objeto con forma de oveja y que hay una oveja real
escondida detrás. Con esa fórmula podemos construir los casos de Gettier que queramos. Eso
quiere decir que el problema de Gettier es un problema serio. No es un problema que pueda ser
resuelto discutiendo los detalles de cada caso particular. Al contrario, necesitamos una forma
general de excluir los casos de Gettier en nuestra teoría del conocimiento. En las discusiones
inmediatas después de la publicación del artículo de Gettier, la gente pensaba que habría una
solución simple. Quizá lo único que necesitamos, por ejemplo, es tomar la descripción clásica, la
descripción tripartita, tomar las tres partes y simplemente añadir una cuarta. Añadir una cuarta
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condición que se encargue del problema de Gettier. Pero pronto quedó claro que no sería tan
fácil como parecía. De hecho, creo que ahora es generalmente aceptado que no hay una forma
sencilla de simplemente añadir una condición adicional a la descripción clásica para corregir el
problema causado por los casos de Gettier. No puedo repasar todas las propuestas que se han
hecho al respecto. Lo que sí quiero hacer es escoger una propuesta que superficialmente parece
prometedora y tratar de darte una idea de algunos de los problemas de esta propuesta. Esta es
lo propuesta que alguien llamado Keith Lehrer sugirió. Otros han tratado de defender otras
versiones similares. La idea es que tenemos que añadir una cuarta condición a la descripción
clásica que diga que tu creencia no se basa en una suposición o lema falso. Un lema en este caso
es simplemente una suposición. Esto se conoce como la ausencia de lemas falsos. El
conocimiento se convierte en una creencia verdadera justificada en el que la creencia verdadera
no se basa en ningún lema falso. La ausencia de lemas falsos parece muy factible a primera vista.
Solo añadimos esta condición adicional para excluir los casos de Gettier. El diablo, como a
menudo pasa en filosofía, se aparece en los detalles. En particular, necesitamos un principio
general para entender qué es una suposición o lema en este contexto. Y eso es bastante
complicado. En particular, no queremos un principio para tratar las suposiciones o lemas que
sea tan amplio que excluya casos genuinos de conocimiento como conocimiento. Igualmente,
no queremos que sea tan estrecho que no excluya los casos de Gettier como conocimiento.
Considera, por ejemplo, una forma muy estrecha de pensar en las suposiciones. Podemos pensar
que una suposición es algo que uno utiliza al formar sus propias creencias. En el caso del reloj
parado, por ejemplo, podemos pensar que al consultar el reloj para informar su creencia sobre
la hora, el agente piensa lo siguiente: "Estoy suponiendo que el reloj funciona" o algo parecido.
El problema con esto es que parece psicológicamente improbable. Cuando formamos creencias
sobre la hora parece que --como debe ser-- formamos la creencia directamente. No pensamos
en enumerar en nuestra mente todas las suposiciones que estamos haciendo para formar
nuestras creencias. . Recuerda que el agente no tiene ninguna razón para pensar que el reloj no
está funcionando. Tal vez seguiría este proceso si tuviera alguna razón para pensar que el reloj
no funciona. Pero hasta donde él sabe, el reloj está funcionando, por lo que parece correcto
simplemente formar una creencia sobre la hora. Esta concepción sobre lo que es una suposición
es estrecha y no parece lograr su objetivo de excluir los casos de Gettier. Ahora imagina una
concepción amplia de las suposiciones. Supón que pensamos que una suposición no es más que
una creencia falsa que uno posee que es pertinente a la creencia que estás formando en un caso
de Gettier. Y que es falsa. Con esto obtenemos el resultado correcto en los casos de Gettier.
Probablemente es cierto en el caso del reloj parado, por ejemplo, que el agente cree
erróneamente que el reloj funciona. No está conscientemente pensando en ello, pero en cierto
nivel lo cree. He aquí el problema. Si piensas en las suposiciones de esta forma tan amplia, el
peligro está en que muchos casos genuinos de conocimiento van a ser excluidos. De todas las
cosas que creemos en un momento dado, alguna de esas creencias serán falsas. ¿Cómo saber si
las cosas falsas en las que crees, que pueden ser muy periféricas a la creencia que estás
formando, solo por ser falsas, deban impedir que adquieras el conocimiento de las creencias
que estás formando? ¿Cómo saber si no hay ciertas suposiciones en juego de forma implícita al
formar tus creencias? Es algo mañoso. Necesitamos una principio general para entender qué es
una suposición y que genere el resultado correcto. Y eso es realmente difícil de lograr. Así que
el problema de Gettier es mucho más difícil de resolver de lo que a primera vista parece. En
particular, no se presta a una solución rápida. Hay dos clases de cuestiones muy generales que
surgen de los problemas de Gettier. La primera es si realmente necesitamos una justificación
para el conocimiento. El problema de Gettier demuestra que la justificación no es suficiente para
una creencia verdadera o para el conocimiento. Se necesita algo más como mínimo. Tal vez te
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preguntes si en realidad la justificación es el problema. Tal vez, en lugar de buscar una condición
adicional para la justificación, sería mejor repensar qué se requiere para tener conocimiento y
no una simple creencia verdadera. Quizá ni siquiera necesitamos una justificación. Quizá lo que
necesitamos para el conocimiento es otro tipo de condición. Esta es una posibilidad que los
epistemólogos han explorado después de la aparición del famoso artículo de Gettier. El segundo
problema, que está relacionado con la primera cuestión, es que si la condición de la justificación
no elimina la suerte que pone en duda el conocimiento, si la justificación por sí misma no puede
responder a nuestra intuición de lo que en la primera parte llamamos la antisuerte, si no puede
explicar cuándo conseguimos una creencia verdadera basada en la suerte, entonces, ¿qué
condición sí lo haría? Parece que hacemos una exigencia básica a nuestra teoría del
conocimiento para saber que nuestra creencia verdadera no es una mera cuestión de suerte.
Los casos de Gettier muestran que uno puede tener creencias justificadas verdaderas que son
producto de la suerte y la pregunta es, entonces, ¿qué tipo de condición debemos añadir al
conocimiento para tener la confianza de que tenemos éxito cognitivo y que la creencia no es
producto de la suerte? Eso es todo un enigma. Pensamos que la justificación era suficiente pero
no lo es. Así que, ¿qué clase de justificación lo lograría? Bien. Estas son las conclusiones de la
parte dos. Lo primero que vimos fue la descripción clásica del conocimiento. Esta es la idea de
que uno sabe cuándo uno tiene una creencia verdadera. Uno acierta y además cuenta con una
justificación. Es decir, uno puede dar buenas razones para creer lo que uno cree. Vimos un poco
de esta muy intelectual teoría del conocimiento. Pero también vimos que no es defendible si la
inspeccionamos más de cerca. La razón por la que no es defendible es debido al problema de
Gettier en general. Los casos de Gettier son casos justificados de creencias verdaderas en los
que no hay conocimiento. La razón por la que no hay conocimiento es que es pura cuestión de
suerte que las creencias sean verdaderas. Finalmente, vimos que el problema de Gettier no se
presta a una solución fácil. Para ilustrar esto hablamos brevemente de la condición de la
ausencia de lemas falsos que intenta ser una cuarta condición de la teoría del conocimiento
clásica con el fin de resolver el problema de Gettier. Vimos que el diablo está en los detalles. Es
muy difícil obtener una formulación de esta condición que logre su cometido. Así que nos
quedamos con el problema fundamental de qué es el conocimiento. Si no es una creencia
verdadera justificada porque decimos que hay otros casos, entonces, ¿qué es?

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