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Foto: Emol

No sufra más y deje de “amarlo” tanto.


¿Es adicta a las relaciones amorosas? ¿No concibe su vida sin un hombre a
su lado que le convenza con su amor de que ud. no es lo peor del mundo,
que de verdad vale la pena como mujer y, de paso, apacigüe una que otra
carencia emocional que arrastra desde su niñez? ¿No es entonces ese
mismo hombre merecedor de todos sus esfuerzos para “ayudarlo” a que
madure y se transforme en alguien más adecuado a su persona, alguien
que no le haga rabiar ni pasar penas, mientras deja de lado proyectos y
tiempo para ud.?Si las respuestas son afirmativas, usted es una de las
mujeres que aman demasiado. Es ese término el que le dio Robin Norwood,
terapeuta estadounidense, a aquellas adictas a los hombres y a las
relaciones insalubres que se mantienen de pie entre parches y arreglos
provisorios y que por motivos personales, que generalmente se atribuyen a
trancas no superadas, se agarran de las uñas para no ser alejadas de su
romance tóxico.Luego de tratar a alcohólicos y drogadictos, Norwood se dio
cuenta de ciertas similitudes entre las esposas y parejas de sus pacientes,
que le revelaron la profundidad de la adicción de estas mujeres a hombres,
que a su vez, eran adictos a sustancias. “Sus historias personales revelaban
la necesidad de superioridad y sufrimiento que experimentaban en su papel
de ‘salvadoras’”, comentó en su libro “Las mujeres que aman demasiado”
(Ediciones B), inspirado en estas y otras mujeres que parecen necesitar
cada día más y más a hombres que no satisfacen sus necesidades y que
paradojalmente, por esta razón, se transforman en objeto de adicción. La
idea es “ayudar a reconocer ese hecho a las mujeres que tiene patrones
destructivos de relacionarse con los hombres, comprender el origen de esos
patrones y obtener las herramientas necesarias para cambiar sus vidas”,
dijo la terapeuta, quien no duda en afirmar que este tipo de vicio de “amar”
tanto, tiene comportamientos típicos de una adicción a alcohol u otras
sustancias. En el caso de los alcohólicos, existe una adicción a la bebida,
mientras que en las mujeres adictas a su pareja, es a la relación. Además,
en ambos casos existe una negación de los alcances del problema, se
miente para ocultar lo que realmente sucede, hay repetidos intentos de
controlar la situación, pero admiten ser incapaces de hacerlo; y aparecen
cambios de ánimo inexplicables y dolores físicos, por el abuso del alcohol,
en el primer caso, por el estrés en el segundo.Incluso afirma que no es poco
común que esta adicción a los hombres vaya de la mano con el consumo de
bebidas u drogas o a algo más típico, como la comida. “Hemos comido en
exceso o escasamente, o ambas cosas, para olvidar la realidad, para
distraernos, y para insensibilizarnos al vasto vacío emocional que hay en lo
profundo de nuestro ser”, dice Norwood, quien agrega: “Cuanto más
dependamos del alcohol, las drogas o la comida, más culpa, vergüenza,
miedo y odio por nosotras mismas sentimos. Cada vez más solas y
aisladas, es posible que nos desesperemos por el consuelo que parece
prometer una relación con un hombre” (...) “utilizamos las relaciones de la
misma manera en que utilizamos nuestra sustancia adictiva: para alejar el
dolor”. Y manos a la obra: Hacia la dependencia emocional“No hay
atajos para salir del patrón de amar demasiado (...) Es un modelo aprendido
a temprana edad y muy bien practicado, y el hecho de abandonarlo será
temible, amenazados y un constante desafío. (...) Si elige iniciar el proceso
de recuperación, dejará de ser una mujer que ama a alguien con una
intensidad tal que resulta dolorosa, para empezar a ser una mujer que se
ama a sí misma o suficiente para evitar el dolor”, promete Norwood.La
terapeuta enumera una lista de acciones para realizar, en el orden
cronológico que ella misma ha visto que generalmente experimentan las
mujeres que a su criterio, han logrado salir adelante y superar su extrema
dependencia amorosa. “Los pasos son sencillos, pero no fáciles. Todos son
igualmente importantes”, advierte.1.- Busque ayuda: Para eso, sirve desde
un libro de autoayuda hasta pedir hora con el terapeuta. “(Esto) no significa
amenazar a su pareja con el hecho de que usted está pensando en
hacerlo”, explica la Norwood, ya que sería un intento de chantaje a cambio
de que él corrija su comportamiento.2.- Haga que su recuperación sea la
prioridad absoluta en su vida: No importa cuánto cueste, usted se
recuperará. “Si bien todo su trabajo y todos sus esfuerzos no pueden
cambiarlo a él, usted sí puede, con el mismo gasto de energías, cambiarse
a sí misma”, dice la terapeuta quien también aconseja no posponer nunca la
hora con el terapeuta o alguna otra actividad personal porque a última hora
él la llamo para juntarse.3.- Busque un grupo de apoyo integrado por
pares que le entiendan: La terapeuta propone buscar, y si no existe, crear
un grupo de mujeres que pasen por la misma situación. La idea es tratar de
entender qué las hace tan dependientes de sus relaciones, más que sólo ir
a compartir los problemas conyugales.4.- Desarrolle su lado espiritual
mediante la práctica diaria: Esto significa elegir un camino que le
produzca placer y la lleve más allá de usted, que le otorgue perspectiva.
Este puede ser Dios, la naturaleza, la meditación, etcétera. 5.- Deje de
manejar y controlar a los demás: Referente a la pareja, esto es no
ayudarlo ni aconsejarlo en exceso. “Supongamos que este otro adulto a
quien usted está ayudando y aconsejando tiene tanta capacidad como usted
para encontrar un empleo, un apartamento, un terapeuta, una reunión de
A.A., o cualquier otra cosa que necesite”, ejemplifica Norwood.6.- Aprenda
a no “engancharse” en los juegos de la comunicación: Con esto, la
terapeuta propone no participar de la dinámica común que aparecen en las
discusiones de pareja, donde tanto usted como su pareja se comportan
como víctimas, recriminadores y controladores, descartando así que se
expresen los verdaderos sentimientos y problemas. “Deje de tratar que las
cosas salgan como usted quiere mostrándose amable, enfadada o
indefensa. Cambie lo que pueda (...) deje de necesitar ganar. Deje incluso
de necesitar pelear, o hacer que él le dé una buena razón o excusa por su
comportamiento o su abandono. Deje de necesitar que él se arrepienta lo
suficiente”, comenta la norteamericana.7.- Enfrente con coraje sus
propios problemas y defectos: En esta etapa en que ya se ha decidido no
controlar más la relación ni la pareja, la atención cae inevitablemente el la
propia vida y el propio dolor. 8.- Cultive lo que necesite desarrollar en
usted misma: De manera más clara, esto es no esperar que él cambie
antes de seguir con la vida, ni buscar su apoyo para realizar cosas. “Actúe
como si no tuviera nadie más que usted misma en quien apoyarse”.9.
Vuélvase “egoísta”: Esto significa buscar actividades que la beneficien
sólo a usted y darle al resto el derecho de que sean ellos los que se
responsabilicen por sus propios actos.10.- Por último, la terapeuta aconseja
que comparta con otros lo que ha experimentado y aprendido.