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La Renuncia

Andrés Eloy Blanco.


He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

Yo me quedé mirando cómo el río se iba


poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...

He renunciado a ti, serenamente,


como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;

Como el que ve partir grandes navíos


como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;

Como el marino que renuncia al puerto


y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.

He renunciado a ti, como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;


como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales en los escaparates de las confiterías...

He renunciado a ti, y a cada instante


renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.


Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño...
Análisis

Paso 4

En este poema, el poeta nos muestra una evolución personal fruto de un amor perdido de
una manera abrupta, dura y que no acaba de aceptar. No se habla del por qué se acabó el
amor o cuáles fueron los motivos para la separación. Lo que sí se extrae es que hay un
dolor inmenso. Sin embargo, se observa una evolución a través de los versos, que va desde
la negación, pasando por la aceptación, la conciencia de la situación y un cambio final, un
nuevo camino.
Así, las dos primeras estrofas serían esa negación. El protagonista del poema sigue echando
de menos a la amada, a todo lo que le hacía soñar cuando estaba con ella. Ahora es
inaccesible algo que no se puede tocar, algo que está demasiado lejos y él se ve a sí mismo
como un espectador, como alguien que ha perdido su oportunidad y que cuando ha querido
aferrarla, no tiene opción de conseguirlo. Incluso hay una referencia a que ella podría estar
embarazada y, aun así, se va de su lado: «encinta de la estrella».
En las dos siguientes estrofas vemos ya un cambio en el tono que podemos asociar a una
aceptación de la situación. El mero hecho de utilizar la palabra «serenamente», nos indica
la importancia de un nuevo camino en el poeta. Sin embargo, no es una aceptación llena de
bondad. Sigue habiendo resentimiento, que se transmite a través de las enumeraciones que
va realizando mientras describe qué significa para él esa renuncia a ella. Lo hace desde el
punto de vista de un observador que no tiene más remedio que aceptar la situación y que se
siente derrotado, avergonzado, perdido, sin ningún punto de referencia, como tienen los
barcos cuando observan la luz del faro
La penúltima estrofa es nueva aceptación propiamente dicha. Es una resignación, una
renuncia, pero esta es completamente diferente. No es un ataque, es el darse cuenta de que
no hay nada más que hacer y que la pérdida es algo que siempre irá acompañándonos en
nuestro viaje.
La última estrofa es el cambio, el inicio de un nuevo camino. Desde la tranquilidad y desde
la aceptación de la renuncia, el poeta busca evolucionar y ser dueño de su propio destino.
Para ello tiene que romper con todo lo que le unía a su pasado, toda la telaraña de encaje
que lo envolvía y, como dice el propio poeta, la renuncia, en este caso, es volver a la
realidad después de un largo trance.
2 diciembre, 2014
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La poesía es la poesía, no es narrable, sin embargo, es posible hacer una libre
interpretación. Este poema de Andrés Eloy es muy popular como popular es toda su poesía.
De modo que su popularidad se presta para hacerle un comentario. Se trata de “La
renuncia”, poema de ocho estrofas de las cuales sólo las dos últimas estrofas resumen la
intensión y el sentimiento filosófico del autor. Las seis estrofas anteriores, analizadas con
detenimiento, encontramos que se fundamentan en una sola palabra: lo imposible.

El poeta cuenta en los ejemplos contenidas en ellas como la renuncia, no importa cuál sea
el suceso, se fundamentan todas en la imposibilidad: “He renunciado a ti, nos dice, no era
posible” lo opuesto de esta palabra con significación contraria es la imposibilidad.
En la última estrofa hay un verso que a la letra dice: “desbaratando encajes regresaré hasta
el hilo”. El sueño para el poeta es un entramado de encajes. Por la acción deliberada o no,
el encaje habrá de regresar al elemento primerio del hilo. La acción de desbaratar es la de ir
dejando todo lo esencial que el encaje como la vida representa. Desbaratar es ir dejando de
ser quedándonos en un transitivo deterioro; reduciéndonos a lo más elemental de lo que
somos.
Convencido nos revela: “Cuando renuncie a todo seré mi propio dueño”, que como se
deduce de la significación estamos ante el imposible de lo imposible; la total renuncia.
“Como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia” es un imposible, una renuncia,
ignorando o conociendo que al paso de los días vamos renunciando a la palabra cuyo
propósito ha sido siempre la relación y que como discurso de la vida con el tránsito se
debilita hasta la definitiva inactividad.
Por eso nuestro enorme poeta Andrés Eloy Blanco filosóficamente nos conduce con mucha
popularidad a la única y gran verdad. Una verdad abarcadora e irrenunciable que a todos
nos arropa. Y como sugestionados debemos admitirla. “La renuncia es el viaje del regreso
del sueño”. No se despertará, pero nos abandonamos a la realidad que somos, porque
solamente estamos soñando.
Luego de ilustrarnos con los variados ejemplos de imposibles, como si previamente
necesitara condicionarnos acerca de lo que después necesita revelarnos sin tapujos, nos
coloca ante la disyuntiva de saber que no sólo estamos soñando, sino que también estamos
regresando del encaje que somos, la vida, al hilo, el elemento.
Esta es la libre interpretación que los versos de La renuncia de Andrés Eloy Blanco, el
poeta popular de Venezuela, nos ha sugerido. Mi modesta opinión.
@carlosmujica928
He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

En este fragmento del poema, el poeta nos habla de la renuncia de un amor imposible, que
en su fantasía soñaba que el mismo era posible. No explica el por qué de la separación, por
qué renuncia a ese amor que aun cuando su amada esta próxima o cercana a él, es
inaccesible, es decir, lejana a sus posibilidades, lo que le causa un inmenso dolor.

Como el marino que renuncia al puerto


y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.

En las siguientes estrofas, el poeta hace una serie de comparaciones, las cuales describen la
forma de como se siente. Se observa un cambio, hay una aceptación de la situación, al igual
que el ciego que desea leer el libro que tiene en las manos o el niño pobre sin la posibilidad
de comprar el juguete caro. Estas comparaciones describen situaciones donde es imposible
de alguna u otra forma conseguir lo deseado, lo que se quiere, como el poeta ante su amada,
se siente derrotado, perdido cuando habla del buque errante, sin un punto de referencia
como los barcos cuando buscan la luz del faro.

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.


Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño...

En la última estrofa se observa el cambio, el inicio de un nuevo camino, otro nivel su


propio nivel. Manifiesta que esta tranquilo, esa calma que da cuando se toma una decisión a
pesar del dolor que causa la misma, pero nos inunda de paz. También el poeta habla de que
al renunciar a todos los anhelos que deseaba, el se desata de los hilos que lo amarraban y
que no lo dejaban continuar. Pero ahora el podrá continuar sin ver atrás y seguir con su vida
dándose una nueva oportunidad, tal vez más tranquilo, más centrado, con los pies sobre la
tierra, siendo su propio dueño.
La penúltima estrofa es nueva aceptación propiamente dicha. Es una resignación, una
renuncia, pero esta es completamente diferente. No es un ataque, es el darse cuenta de que
no hay nada más que hacer y que la pérdida es algo que siempre irá acompañándonos en
nuestro viaje.
La última estrofa es el cambio, el inicio de un nuevo camino. Desde la tranquilidad y desde
la aceptación de la renuncia, el poeta busca evolucionar y ser dueño de su propio destino.
Para ello tiene que romper con todo lo que le unía a su pasado, toda la telaraña de encaje
que lo envolvía y, como dice el propio poeta, la renuncia, en este caso, es volver a la
realidad después de un largo trance.

La realidad implica el desapego, implica pararse sobre los propios pies para dar paso a la
pertenencia absoluta.

Qué situación actual se relaciona con la Obra

En la vida a veces hay que renuncia a un anhelo imposible, aunque nos duela mucho, hay
que desprenderse de esa fantasía que nos hace creer que es viable ese deseo, pero que de
persistir a la larga nos puede hacer daño. Liberarnos de ese anhelo, renunciar y cortar de
una vez por todas con esa situación que a mi entender nos tiene atado y no nos permite
avanzar, a pesar de que en nuestros recuerdos ese anhelo esté presente no nos debemos
quedar estancados, renuncia serenamente a lo imposible para olvidar y darse una nueva
oportunidad.
También la renuncia la podemos asociar a la realidad de los venezolanos, renunciar al
miedo, al pesimismo, a la dependencia del estado paternalista, a la indolencia al dolor y
sufrimiento de los demás, a la resignación, a la tiranía de la sumisión, al desorden, a la
mediocridad, al individualismo, entre otros.

Para superar la crisis que llevamos arrastrando ya por años, pero sobre todo para tomar
rumbo, para romper con lo no deseado, se vuelve imprescindible renunciar al miedo, a la
pesadumbre, al pesimismo, al derrotismo, a la mentira, a la indolencia, a la dependencia, a
la resignación, a la tiranía de la sumisión, al desorden, a la inacción, a la mediocridad, a la
autocomplacencia, al caos y a lo que lo produce, a violencia, al individualismo, al
desconocimiento del otro, a la ingenuidad, a los “vapores de la fantasía” del poema de
Andrés Eloy, a la comodidad de la crítica que no aporta o a la asignación de culpa a los
demás con olvido de la responsabilidad propia.

El propósito del autor

El autor crea este poema para hablar de como el percibe la renuncia, en este caso de
renunciar a su más grande amor. Aunque nosotros entendemos la renuncia como una forma
de demostrar debilidad, en el poema muestran la renuncia como una forma de dejar atrás
metas o deseos que al final no llevan a nada, donde la persistencia de conseguir nuestras
metas, nubla nuestro juicio, y no podemos razonar o pensar si aquello es, al menos posible.
Al renunciar a aquello que más anhelamos, soltamos aquellos lazos que nos ataban a
nuestros deseos, y podremos enfocarnos en metas que si son posibles.

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