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Examen Final Perspectiva Filosófica Pedagógica 2020

A partir de la lectura de la Bibliografía Obligatoria, (Díaz, Esther, La Posciencia, cap. 1” El


Conocimiento como tecnología de poder”).
Doy comienzo a mi desarrollo sobre la oposición entre la ciencia moderna e Historicidad
haciendo hincapié en las rupturas y continuidades en la historicidad de la ciencia.
Siempre toda implicación entre el conocimiento y la vida o entre el conocimiento y el poder
es obvia en cualquier sociedad y en cualquier época porque por un lado la cotidianeidad así
como las prácticas sociales se ven atravesadas por el conocimiento y por otro lado la
propiedad del conocimiento se ha convertido en un recurso esencial. Toda actividad
requiere una mínima comprensión del contexto la cual es irrealizable si no se tiene en
cuenta el conocimiento científico.
Por esto el autor dice que “La ciencia es un cuerpo de conocimientos científicos” (Esther
Diaz, La Posciencia, pag 41) y tiene un doble sentido, un sentido estricto en relación a la
concepción actual en la cual todo conocimiento es científico solo si cumple con una serie
de requisitos y a la vez un sentido amplio en relación a la concepción histórica en la cual
todo conocimiento es científico solo si la época de un momento determinado así lo supone.
Que también, a su vez tiene un doble origen, un origen remoto en la antigüedad clásica
griega con la racionalización de la realidad y la posibilidad de un conocimiento
fundamentado en ella, donde adquiere una fundamentación lógica y un origen reciente en la
modernidad con la identificación de la ciencia con el conocimiento empírico o también
llamado conocimiento técnico, donde adquiere una fundamentación empírica.
Cada época histórica supone una concepción del saber basada en los criterios que esta
supone de lo que es el conocimiento en un sentido más estricto; por esto la ciencia en un
sentido estricto distingue siete requisitos esenciales en cuanto a la consideración de un
conocimiento como científico.
Primero, Capacidad descriptiva, explicativa y predictiva mediante leyes, debe por un lado
enunciar las notas distintivas de un objeto y por otro lado establecer relaciones constantes
entre los fenómenos.
Segundo, Carácter crítico debe poder ser cuestionado y estar abierto a lo que no se sabe por
eso nada más lejos del conocimiento científico que el dogma y la doxa como obstáculos
para el desarrollo del mismo.
Tercero, una fundamentación lógica y empírica, debe por un lado ser coherente en sus
proposiciones y por otro lado justificarlas mediante la contrastación empírica o sea con la
experiencia.
Cuarto, Carácter metódico, debe seguir un procedimiento o sea una serie de pasos que
permitan la exclusión del error mediante la comprobación y la verificación.
En quinto lugar, Sistematicidad, debe poder integrarse en forma armónica y no
contradictoria a los conocimientos preexistentes de manera tal que formen un cuerpo de
conocimientos interrelacionados entre sí.
Sexto, Comunicabilidad mediante lenguaje preciso, debe ser informado en forma exacta e
unívoca de manera tal que tenga un solo sentido posible y se elimine toda ambigüedad al
respecto.

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Por último, Pretensión de objetividad, el investigador debe elevarse por encima de todo
condicionamiento para adoptar un punto de vista neutral sobre los hechos que pretende
investigar.
Sin embargo, el término “ciencia “alberga un sentido más amplio de mayor extensión y
aquí es donde al autor distingue tres grandes paradigmas en cuanto al modo de comprender
a un conocimiento como científico:
Paradigma Premoderno, que abarca la Antigüedad, desde el siglo VI antes de Cristo hasta
el siglo IV después de Cristo.
Dándose inicio a la racionalización de la realidad y al conocimiento fundamentado,
oponiéndose a los conceptos de mythos (relato) y de logos (racionalidad) y a los de doxa
(opinión) y de episteme (saber) (éste último es más preciso en cuanto al origen del concepto
actual de ciencia).
Durante la Edad Media, desde el siglo V hasta el siglo XV, dándose inicio a la
interpretación de la realidad en orden de lo divino se opone a la verdad de fe a la verdad
de razón prevaleciendo siempre la primera. Dentro de los fundamentos de la misma el autor
señala los siguientes:
Geocentrismo, se considera la tierra como centro del universo.
Orden jerárquico, se considera al universo como una escala ordenada de elementos.
Orden teleológico, se considera que todo tiende hacia un fin.
Finitud del espacio, considerando al universo como un ente cerrado y con límites.
No se identifica a la ciencia con el conocimiento empírico o conocimiento técnico.
El Paradigma Moderno abarca desde el siglo XVI hasta la segunda mitad del siglo
XX.Aqui se da inicio a un ideal de racionalidad plena. Se separa la Iglesia del Estado y la
religión de la ciencia, identificando a la ciencia con el conocimiento empírico o
conocimiento técnico. Por otro lado se plantea que el mundo posee un orden racional-
matemático y se pretende alcanzar un conocimiento y una ética universal fundada en la
pura razón.
Se cree en el progreso social como consecuencia inexorable del desarrollo de la ciencia.

Por último el Paradigma Posmoderno o tardomoderno que abarca desde la segunda mitad
del siglo XX hasta la actualidad. Se lo llama posmoderno por ser considerado un nuevo
paradigma posterior a la modernidad o tardomoderno por ser considerado como una
continuación de la misma.
Se rechaza que existan verdades universales y definitivas sino provisorias y contingentes.
Se abandona la posibilidad de un conocimiento o una ética universal. Negando que todo
desarrollo en ciencia es en sí mismo considerado algo bueno y, se critica la reducción de
toda racionalidad al proceder de la ciencia al cientificismo (hay quienes piensan que existen
otras formas de racionalidad como por ejemplo el arte).
Como señala el autor, la ciencia actual es –esencialmente-tecnología. (Esther Díaz, La
Posciencia, pag 52).Conversión del logos Griego en Ratio Calculante (razón matemática).

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