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(Las notas están ubicadas al final de cada punto)

b.2.
La sociedad capitalista es la formación cultural más compleja y desarrollada
organización histórica de la producción de la vida material y espiritual de los
hombres; lo más lógico, es que el punto de partida para la comprensión y
conceptualización de una organización precapitalista del trabajo sea los
desarrollos conceptuales de Marx respecto a lo esencial de la organización
capitalista, que está edificada sobre las ruinas y elementos de las relaciones
precedentes, “y cuyos vestigios, aún no superados, continúa arrastrando, a la vez
que meros indicios previos han desarrollado en ella su significación plena” (Karl
Marx. Introducción General a la crítica de la economía política. Pág 26)
Marx, en el texto “Formaciones económicas precapitalistas”, da cuenta del
desarrollo histórico de la propiedad y del trabajo, y señala que la “propiedad
privada” sobre las condiciones objetivas del trabajo, que separa al trabajador de
estas, como uno de los elementos esenciales del desarrollo pleno del capitalismo,
y advierte que esta separación presupone un proceso histórico que disuelve las
diferentes formas en que el trabajador es un propietario y en que el propietario
trabaja, pero, en realidad, este proceso de disolución no presupone la
desaparición de las anteriores fuentes de ingreso o de las anteriores condiciones
de propiedad de estos individuos; de hecho, señala que el proceso histórico fue un
proceso de separación de elementos hasta entonces combinados, por tanto su
resultado no es la desaparición de uno de los elementos, sino una situación en
que cada uno de ellos aparece relacionado como una negación dialéctica
Por tanto, el concepto “capitalista” no puede ser comprendido sociológicamente
como una categoría antediluviana, que cancela todas las formas históricas, y
cualquier proceso histórico diferente será contrastado con esta categoría y a partir
de ahí será posible definir qué tan modernos son sus propios procesos de
racionalización de la economía, de la organización del trabajo, de la técnica, del
derecho, de la administración y hasta de la propia contemplación mística. Es
necesario que el concepto “capitalista” y “precapitalista” se comprenda desde el
proceso histórico mismo de modernización y racionalización de cada sociedad
particular, en este caso la sociedad colombiana, concretamente la organización
precapitalista del trabajo de los “carretilleros” en Chinchiná, Caldas, y
comprendiendo dicho proceso dentro del marco de relaciones de dominación
producto de la expansión y predominio global de las lógicas del mercado del
proceso de racionalización occidental
Se advierte entonces que la organización de trabajo precapitalista que se está
estudiando a pesar de que predomina en ella elementos de las relaciones
precedentes, se desarrolla y está determinada dentro de relaciones sociales
propias del capitalismo moderno, que alcanzan pleno desarrollo en la relación
“trabajo asalariado” y “capital” (relación que se presente para Marx como un
constante proceso de formación histórica).Todas las épocas de la producción
tienen ciertos rasgos en común, ciertas determinaciones comunes que la teoría
nos permite fijar y determinar diferencias esenciales. “Un ejemplo. Ninguna
producción es posible sin un instrumento de producción, aunque este instrumento
sea sólo la mano, sin trabajo pasado, acumulado, aunque este trabajo sea
solamente la destreza que el ejercicio repetido ha desarrollado y concentrado en la
mano del salvaje. El capital, entre otras cosas, es también un instrumento de
producción, es también trabajo pasado, objetivado” (Karl Marx. Introducción
General a la crítica de la economía política. Pág.5). Es decir, es posible encontrar
caracteres comunes en las diferentes fases históricas de la producción, pero el
interés de Marx es seguir el proceso histórico de determinada época histórica, su
caso, la moderna producción capitalista
Los carretilleros de Chinchiná, Caldas. Ubicados en el sector de la galería es una
organización del trabajo determinada por su relación de propiedad sobre su
instrumento de trabajo. Lo que interesa no son las condiciones objetivas del
trabajo en sí mismas y su producción, sino la relación del trabajo con estas
condiciones objetivas del trabajo como capital, que es donde se conservan
elementos esenciales de formas económicas precapitalistas
La “lógica inherente” (Nota 1. Pág. 5) a la sociedad capitalista encaminada a
obtener una ganancia a partir del constante proceso de valorización del capital,
hasta la mano de obra se constituye como un valor rentable semejante a los
demás factores de producción, esto solo es posible allí donde el proceso de
separación del trabajo con las condiciones objetivas de su realización ha llegado a
su plenitud; en la organización de trabajo de los carretilleros la relación del trabajo
con sus condiciones objetivas es en esencia precapitalista por la relación de
propiedad sobre sus instrumentos de trabajo, al no existir una relación de
propiedad privada, propia del capitalismo, producto del proceso de separación del
trabajo con las condiciones objetivas de su realización, los carretilleros no están
sujetos a la lógica instrumental del capital privado, que siempre está pensando en
su valorización, en la generación de plusvalor, resultado de su apropiación sobre
el trabajo ajeno; pero no por ello el trabajo deja de ser una mercancía dependiente
de las fluctuaciones del mercado, del empleo de capitales y determinada
esencialmente por la competencia, su trabajo es una mercancía y para ellos es
una suerte poder llegar hasta el comprador
El trabajo es una mercancía, pero no de la manera abstracta como lo presenta la
economía política, es una mercancía producto de relaciones sociales y no el libre
resultado de un mercado libre. Las condiciones materiales y espirituales de
existencia de los carretilleros, determinadas por las lógicas del mercado, no
aseguran la reproducción del capital, no permiten la generación de plusvalor y
aunque predominen elementos esenciales de formas económicas precedentes, el
trabajo del carretillero es un producto del desarrollo capitalista: Es una mercancía
En este punto, es necesario hacer una advertencia de carácter metodológico:
teóricamente es posible determinar qué es lo esencial del capitalismo y su
diferencia con las formas que lo preceden, pero en las relaciones sociales de
hecho, reales, que es lo que le interesa a la sociología, estos elementos se
encuentran siempre en relación, en convergencia, no pueden comprenderse por
separado de manera abstracta. Cualquier organización precapitalista de trabajo
contiene elementos propios del capitalismo, pero la teoría permite en un primer
momento abstraerse de esto y dar cuenta de cuál es la diferencia esencial entre lo
propio de las relaciones sociales capitalistas y las relaciones sociales que lo
precedieron.
La relación de propiedad que existe entre el carretillero y su instrumento de
trabajo, no permite acumulación de trabajo producto de la separación y
apropiación privada del trabajo y las condiciones objetivas de su realización, no
genera plusvalor, y por tanto no se asegura la reproducción del capital, que es lo
esencial de la lógica de la formación cultural capitalista; su trabajo carece de la
utilización de fuentes de energías no humanas, la tecnificación presente en las
condiciones objetivas de la realización del trabajo, en comparación con la
competencia, es casi que nula, su trabajo no es tan productivo como el de una
máquina, es mucho más sencillo y eficaz el transporte de frutas, escombros,
andamios (que es lo que regularmente se transporta) etc, en una camioneta, o un
moto con una cabina adaptada; de esta manera, las lógicas del mercado y la
competencia, reducen esta organización del trabajo a una economía de
subsistencia, que de una u otra manera a pesar de ser una organización del
trabajo en donde prevalecen elementos de las relaciones sociales precedentes,
que el proceso del desarrollo del capitalismo suponía como superadas, se ha
adaptado, transformado y aún subsiste.
Es esta una cuestión transversal en todo el desarrollo de esta investigación ¿cómo
comprender lo esencial de relaciones sociales precapitalistas dentro de un
proceso histórico que suponía como superadas dichas relaciones? ¿Cómo es
posible que el carretillero, con una carretilla que sólo es impulsada por su fuerza,
subsista al lado de otros medios de transporte como camiones, camionetas, motos
con cabina, que ofrecen una eficacia muy superior a la del carretillero? ¿Cómo es
que el carretillero no ha perecido frente a tal competencia?
Esta respuesta no la encontramos de manera inmediata y unilateral en la
conceptualización del sistema capitalista que ofrece Marx, Weber, o cualquier otro
académico, si bien es indudable la vigencia que ambos gozan, esta vigencia no
tendría sentido si el punto de partida de una investigación sociológica son dichos
conceptos de manera abstracta; buscando ser lo más consecuente posible con la
teoría de ambos (por tanto, su método) esta pregunta busca comprenderse
sociológicamente de la única manera posible: partiendo de las relaciones sociales
de hecho, tal y como lo hacen Marx y Weber en sus desarrollos teóricos
La esencia del capitalismo, que es la apropiación sobre el trabajo de otros,
producto de la separación del trabajador con las condiciones objetivas de su
trabajo, permite la generación de plusvalor y asegura la reproducción del capital, lo
que hace posible que el proceso de valorización de capital sea siempre constante
y la producción cada vez esté encaminada a mayores rendimientos a menores
costos en menores tiempos; una organización de trabajo que no reproduce su
capital (no hay acumulación de trabajo), que no genera plusvalor, no tiene cómo
responder frente a los constantes procesos de modernización e intensificación de
la producción y tiende a perecer, y los casos menos dramáticos, como es el caso
de los carretilleros en Chinchiná, donde la formación cultural permite que aún
estas mercancías encuentren consumidores en el mercado, su trabajo está
reducido a una simple economía de subsistencia expresada en la baja
remuneración que recibe por su trabajo. (Es decir, su salario)
La producción de mercancías es producto de relaciones sociales, es decir, que el
mercado no es homogéneo y aparece condicionado y moldeado por la cultura. El
trabajo de los carretilleros como cualquier otra mercancía, es regulada por la
demanda, si la oferta supera la demanda, esto traduce que el salario que recibe el
carretillero, producto de su trabajo, se paga por debajo del precio. El carretillero no
ha de competir en el mercado sólo por su subsistencia física, sino también por
lograr trabajo, es decir, por la posibilidad de realizar la actividad a la que lleva
años dedicándose, porque no se trata simplemente de una relación mecánica en
dónde se buscan satisfacer necesidades materiales de existencia por medio del
trabajo, sino que también responde a una necesidad espiritual: trabajar. Por medio
del trabajo se saben en el mundo, la realización del trabajo tiene más significado
que una simple satisfacción de necesidades materiales de existencia, y lo más
apremiante de esta situación, es que los carretilleros no tienen ni siquiera la
tranquilidad de estar siempre empleados, y están obligados a ofrecer su persona y
su fuerza por el precio que desee concedérseles y el mercado que se desarrolla
en el municipio de Chinchiná, Caldas, les permite subsistir de una u otra manera
La forma como se comprende esta organización del trabajo, es decir, su
conceptualización, tiene su fundamento en el desarrollo teórico de Karl Marx y
Max Weber. Buscando ser lo más consecuente posible con sus teorías, no es
posible que el punto de partida para la comprensión de esta organización del
trabajo sean sus conceptualizaciones de manera abstracta, sino precisamente la
forma cómo se conceptualizan, es decir, su método. Ambos, a pesar de sus
distinciones individuales o intereses políticos tan diferentes, son herederos de todo
un proceso de transición y transformación de las ideas y de la comprensión del
mundo en Alemania que estaba sujeto a todo el cambio económico, social, cultural
y político que se venía gestando en el territorio; es posible advertir que ambos
compartían ciertos tipos de conocimientos que se acumularon en el acervo cultural
y en alguna forma de comunidad académica alemana en el SXIX, es necesario
reconocer que entre ambos existe un complemento, una continuidad en la
conceptualización del desarrollo del capitalismo.
Existe una cohesión lógica entre conceptos que permite que el método de ambos
converjan y que su consecuente desarrollo metodológico fluya como un todo
coherente, libre de contradicciones, que es precisamente el fundamento de este
trabajo; si bien la referencia con Weber no es explícita, la conceptualización y el
método desarrollado en este trabajo sólo es posible gracias a su teoría.
Lo más consecuente con la teoría de Marx, es aceptar que hay muchos elementos
que él desarrolló, que por las limitaciones de la época y sus intereses frente a la
teoría no logró profundizar, y otros desarrollos teóricos posteriores sí, como es el
caso de la sociología comprensiva Max Weber, y no por ello sus proposiciones
teóricas entrarán en contradicción, esa es precisamente la esencia de la teoría,
que no es estática, siempre está en movimiento y a esto es lo que responde en
esencia ese trabajo.
La función del concepto es esclarecedora, es poder dar cuenta de la realidad de la
forma más pura posible y correspondiente. Muchos conceptos que desarrolla
Weber, que están pensados en el desarrollo de la sociología como ciencia es
posible encontrarlos de una u otra manera en las obras de Marx, y ambos
coinciden en cómo abordan las relaciones sociales, es decir, cómo las
conceptualizan, y me atrevería a afirmar, que aunque a lo largo y ancho de las
obras de Weber, las referencias explícitas de Marx sean escasas, los desarrollos
teóricos y conceptuales del método sociológico que construye nos remiten a la
vigencia que tiene la teoría de Marx para la sociología después de más de 200
años de su muerte.
La función esclarecedora del concepto es un compromiso de la sociología y de
todas las ciencias sociales, y más en un país como Colombia, donde todas las
políticas públicas sin importar las intenciones políticas y personales (aunque en su
mayoría, todas corresponden a lo mismo: La posición del país en el mercado
mundial (división internacional del trabajo)) parten de supuestos y las recetas para
las enfermedades del país se exportan. Las investigaciones sociológicas no
pueden responder a esta misma lógica y afirmar que la respuesta al pueril
desarrollo del capitalismo en el país es posible encontrarla por método de
comparación en aquellos países en donde el capitalismo se ha desarrollado con
total plenitud
NOTAS:
1. La gran aportación teórica de Weber no consistió en la identificación histórica de
acontecimientos parciales, sino en el descubrimiento de una lógica, el impulso
interno detrás de toda la secuencia. El concepto de “proceso de racionalización”
que construye Weber sitúa sus desarrollos teóricos en campos mucho más amplios
que una simple investigación histórica, y nos brinda una forma de investigar la
manera en que la conjunción de ideas e intereses genera desarrollos sociales de
largo plazo. El tema más profundo que recorre a todas estas investigaciones es, así,
el de la naturaleza y direcciones que adopta el proceso de racionalización que
conecta a las ideas con los intereses. (Max Weber. Economía y sociedad, pág159.
Pp.61. (pie de página de Francisco Gil Villegas)

b.3
En Chinchiná- Caldas, en el sector de la galería, se encuentran ubicados los
carretilleros (8), todos propietarios de su instrumento de trabajo. Su instrumento de
trabajo es una carretilla de madera, que cuenta con una plancha de madera de
aproximadamente 150cm de largo x 80 de ancho, que descansa sobre estelas de
madera que sirven como base y conecta con sus llantas; llantas, que en el mejor
de los casos (2 carretillas) poseen un diámetro más ancho, por ende mucho más
resistente que facilita el transporte de mercancías en su carretilla por las rotas y
extensas calles del municipio. Las estelas de madera que sirven de base de la
carretilla y une la plancha con las llantas, tiene un sistema de cadenas (en el mejor
de los casos (6 carretillas) es una cadena amarrada con puntillas, clavos, alambre,
sobre la estela de madera que sirve de base) adaptado a la base que responde a
los movimientos de un timón; no posee frenos, su sistema de frenado responde a
los movimientos de este timón y reduce la velocidad de la carretilla
paulatinamente.
Pero, la diferencia esencial entre lo propio de una organización del trabajo
capitalista y una precapitalista no puede reducirse simplemente a la tecnificación
presente en las condiciones objetivas para la realización del trabajo aunque sean
un elemento determinante en esta diferenciación Lo que interesa es la relación del
trabajo con estas condiciones objetivas del trabajo como capital, que es donde se
conservan elementos esenciales de formas económicas precapitalistas:
No existe la separación entre el carretillero y las condiciones objetivas que
permiten su realización (su carretilla). Esta separación, propia del capitalismo, es
la que permite la acumulación de trabajo y genera plusvalor, producto de la
apropiación del trabajo ajeno y es lo que permite el constante proceso de
valorización del capital que maximiza los rendimientos de la producción por medio
de la modernización y tecnificación de las condiciones objetivas del trabajo. Hasta
la mano de obra se constituye como un valor rentable semejante a los demás
factores de producción.
La organización del trabajo de los carretilleros no tiene cómo responder frente a
estos procesos, y las lógicas del mercado reducen su trabajo a una economía de
subsistencia, en dónde su trabajo compite contra el de una máquina, y para poder
seguir reproduciendo su existencia están obligados a ofrecer su persona y su
fuerza por el precio que desee concedérseles
¿Cómo es posible entonces que en estas condiciones los carretilleros aún
subsistan? El punto de partida natural para esta respuesta es que toda producción
es social, y esta producción, no sólo produce un objeto para el consumo de otros
sujetos, sino que produce un sujeto para el objeto. La respuesta sobre la
existencia de los carretilleros no puede simplificarse a la relación mecánica e
inmediata entre producción y consumo, en dónde el consumo determina la
producción porque la producción alcanza su objetivo en el consumo, Lo que
interesa a la sociología son las relaciones sociales de hecho que fundamentan la
producción de esta organización del trabajo
Lo que se observa en la organización del trabajo de los carretilleros en la relación
inmediata entre producción y consumo tiene dos momentos, un momento subjetivo
y otro objetivo, en el subjetivo se consumen los medios vitales, es decir, su fuerza,
su persona, en el momento objetivo se consume su instrumento de trabajo. Esta
relación entre producción y consumo determinada por las lógicas del mercado es
una relación deplorable para el carretillero. El consumo de su energía vital, de su
persona, de su salud en la realización del trabajo no se ve reflejado en su salario
(esto es expresión de la contradicción del sistema capitalista: entre menor sea el
valor del trabajo mayor es la forma en que se expresa la creación de valor (es
decir, su precio en el mercado))
Pero el consumo también es producción. Lo que su salario le permite consumir en
el mercado produce y reproduce su existencia; cierto tipo de alimentos, ciertos
habitos, creencias, etc. Por ejemplo, todos los martes, justo al frente de donde
están ubicados, una distribuidora de frutas y verduras regalan “remesa” por
cabeza a quien necesite, en las tres semanas que duró esta investigación,
frecuentemente los carretilleros recibían la mesada, algunas veces no lo hacían y
aseguraban no necesitarla; cuando el trabajo está escaso, algunos almuerzan en
los comedores de “Carlos Arturo”, por el precio de $200 pesos. Este comedor
funciona con la intención de brindar ayuda a quien lo necesite y la población que
frecuenta este comedor es población en condición de calle
El lugar en dónde se desarrolla su trabajo es una expresión de las condiciones
materiales y espirituales de su existencia. Es normal para los habitantes de
Chinchiná, pasar por esta cuadra en el día y encontrar en el mismo andén
drogadictos, vagabundos dormidos, y basura arrumada en un rincón, que se
recoge dos veces a la semana que pasa el servicio de EMAS por el lugar, ya que
no hay canecas, porque progresivamente se las fueron robando. Por las noches
siempre habrá alguien durmiendo en ese andén.
A pesar de las condiciones un tanto deplorables en las que se desarrolla este
trabajo el carretillero logra la realización de su trabajo y satisface no sólo la
necesidad material de subsistir, de reproducir su existencia, sino una necesidad
espiritual: Trabajar. Su trabajo como carretilleros no está impulsado sólo por la
necesidad de no morirse de hambre sino también por el hecho de trabajar,
algunos tienen la posibilidad de no trabajar y recibir ayuda de algún familiar, pero
consideran que están en condiciones plenas de seguir trabajando y no hay cabida
para pensarlo de otro modo, toda la vida han trabajado y esperan que eso no
cambie.
Las lógicas del mercado en Chinchiná, permiten la subsistencia de esta
organización y no podría ser de otro modo, ya que no existe tal cosa como el
sujeto aislado que produce de manera aislada. El mercado desarrollado en
Chinchiná no es extenso, las determinadas relaciones comerciales que se
desarrollan no requieren de trabajos con un alto desarrollo tecnológico y
especializado, lo único que requieren es que dichas relaciones puedan efectuarse
de una u otra manera, es por eso que el carretillero aún logra efectuar la
realización del trabajo de diferentes formas, ya sea transportando canastas de
frutas y verduras desde donde se descarga al camión hasta determinada
revueltería; o transportando materiales de construcción de un lugar a otro; o
desechando escombros; trasteando corotos, etc. Su empleo depende de quien
disponga del capital de adquirirlo, y para dicho consumidor, lo único que interesa
es que la forma como utilice su capital le brinde mayores ganancias con la misma
seguridad que otras formas. “Para el capitalista, el empleo más útil del capital es
aquel que, con la misma seguridad, le rinde mayor ganancia. Este empleo no es
siempre el más útil para la sociedad; el más útil es aquel que se emplea para
sacar provecho de las fuerzas productivas de la naturaleza” (Karl Marx.
Manuscritos del 44. Pág 77)
“La producción, la distribución, el cambio y el consumo constituyen las
articulaciones de una totalidad, las diferenciaciones dentro de una unidad. La
producción trasciende tanto más allá de sí misma en la determinación opuesta de
la producción, como más allá de los otros momentos. A partir de ella, el proceso
recomienza siempre nuevamente. Una producción determinada, por lo tanto,
determina un consumo, una distribución, un intercambio determinados y relaciones
reciprocas determinadas de estos diferentes momentos. Y a su vez, la producción,
bajo su forma unilateral, está a su vez determinada por los otros momentos” (Karl
Marx. Introducción General a la crítica de la economía política. Pág20)
Es decir, existe un sistema de condiciones materiales y espirituales de existencia
que determinan la existencia de los carretilleros en Chinchiná, Caldas.
Comprender esto es la esencia de la sociología. Una comprensión sociológica de
una organización precapitalista del trabajo no puede reducirse solamente a las
condiciones materiales de la vida (la estructura económica, política, jurídica,etc)
sino que debe comprenderse siempre en relación con el tipo humano que produce
y es producido por estas condiciones materiales, es decir, las condiciones
espirituales de existencia (NOTA 2.)
NOTAS:
2. : Esto es una expresión de lo que afirmo al final del anterior punto: En términos del
desarrollo de la sociología como ciencia y de la construcción de un método propio,
el pensamiento Weberiano profundiza en temas que el desarrollo teórico de Marx
no toca, ya que no es de su interés. Por ejemplo, la construcción de un concepto
que expresa la relación dialéctica entre las condiciones materiales y las condiciones
espirituales de existencia, porque simplemente Marx no escribía para sociólogos.
Weber conceptualiza esta relación dentro de su sociología entre la “adecuación
por el sentido” y lo “causalmente adecuado”, esto expresa la interrelación
metodológica entre las esferas de la acción social y el mundo objetivo dado. “La
adecuación por el sentido constituye el primer criterio para establecer una
correspondencia entre la acción y el motivo, en cambio lo causalmente adecuado
constituye el criterio que permite comprobar una hipótesis de interpretación del
significado de un fenómeno cultural y el motivo o causa que lo originó. Weber,
tiene la precaución de señalar que lo causalmente adecuado implica, más allá de
aquello, una correspondencia satisfactoria entre los resultados de las
observaciones desde los puntos de vista subjetivo y objetivo; es decir
observaciones de una vía de acción objetiva que pueda describirse sin necesidad
de referirse al estado mental del actor” (Economía y sociedad. Pág 137. Pp 29 de
Francisco Gil Villegas)
Bibliografía:
Karl Marx. Introducción General a la crítica de la economía política
Karl Marx. Formaciones económicas precapitalistas
Karl Marx, Manuscritos del 44
Max Weber. Economía y sociedad