Está en la página 1de 2

DONDE APUNTO SOBRE RIMADO DE PALACIO DE PERO LÓPEZ DE AYALA

Luis Antonio Mendoza Vega

Rimado de Palacio es una recopilación de textos escritos en el siglo XIV por el canciller
Pero López de Ayala, aristócrata que dio cuenta de las problemáticas de su tiempo a través
de una serie de poemas que versan entre la inquietud, la sátira y la preocupación por el
destino del hombre, todo esto a través de diversos temas religiosos y mundanos: los diez
mandamientos, los siete pecados capitales, las obras de misericordia, los letrados, los
mercadores, entre otros. Conviene destacar que López de Ayala vivió uno de los
acontecimientos más importantes de la Baja Edad Media: el Cisma de Occidente, momento
crítico que cimbró el sistema de ideas de toda Europa. Todas estas cuestiones generaron en
el escritor una suerte de necesidad para hablar al pueblo llano de las tribulaciones que
amenazaban al hombre desde el pecado como la codicia hasta la guerra y el uso de la
justicia. Utiliza el metro de la cuaderna vía –estrofas de cuatro versos alejandrinos con una
sola rima consonante– para hablar desde un centro culto e hilar su obra a través de
comentarios sobre la condición del hombre en un tratado ascético-moral, que en resumen
tiene una intención didáctico moral religiosa.

Los temas que trata López de Ayala adquieren un sentido más profundo si
contextualizamos la obra. La problemática del Cisma de Occidente, una división de la
iglesia católica entre 1378-1417 generó la existencia de dos papados en disputa por la
autoridad pontificia, lo que provoca entre los creyentes un estado de desconcierto pues la
“nao de Sant Pedro pasa grant tormenta” como deja testimonio el poeta en “Cántica sobre
el fecho de la iglesia”: “Hoy son veinte e cinco años complidos / que, ¡mal pecado!,
comenzó la cisma […] e así gasta la Eglesia misma, / por nuestra culpa dando gemidos” (v.
3555-3562). La salvación del hombre preocupa al escritor, lo hace vivir en un ambiente de
cautiverio –real o metafórico– donde no deja de orar: “Yago, Señora, preso e muy
desconsolado, / de muchas grandes cuitas e estrañas quejando” (v. 3863). Encontrará más
tarde cierto consuelo a través de la lectura de las Moralia de San Gregorio, no en los
comentarios del santo sino en la historia de Job precisamente. Del personaje bíblico
rescatará virtudes como la paciencia, pues Job marca para el escritor el camino de la
verdadera sabiduría al despreciar al mundo y a los pecadores. El hombre sufre el destino de
Dios. En este caso, situaciones como el Cisma o la presencia de malos gobiernos en general
supone partes del designio divino. Para López de Ayala “los jüizios de Dios siempre son
verdaderos” (v. 4173). Es Rimado de Palacio la confesión de un hombre angustiado por la
prisión de la historia medieval.