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Stultifera Navis

La primera parte del libro de Foucault habla de cómo existe una segregación en la sociedad medieval europea
hacia las personas que tienen lepra y por consiguiente, son erradicados de sus lugares y puestos en barcos como
una forma de exclusión. Todo gira entorno a los valores e imágenes que son atribuidas al personaje del ‘leproso’
y su eventual exclusión de la sociedad.

La polaridad y la distinción humana es el tema central de este capítulo, de cómo los seres humanos presentan y
crean explicaciones hacia el ‘orden divino’ de atacar a gente con esta enfermedad que posteriormente, sería el
mismo acontecimiento hacia las personas que contrajeron enfermedades venéreas. Cómo tratan de explicar que
el ‘abandono es la salvación’ y que la exclusión social significaba una reintegración espiritual, el agua como
elemento purificador y a la vez, sin un rumbo definido.

La locura es el elemento que integra ambos personajes – leprosos y personas con enfermedades venéreas – el
loco como la representación de todo aquello que no era aceptado a la sociedad - y que sigue manifestándose de
múltiples formas en esencia en nuestra sociedad actual, sin ser precisamente por indicios de lepra o cualquier
otro tipo de enfermedad. Muestra cómo la sociedad relega y mantiene al margen a las personas que no
comparten sus estándares y formas de vida, como son azotados y maltratados al punto de que el exilio es la
única solución. Prueba de que la humanidad siempre ha existido en separación de unos con otros, no aceptando
y dándose cuenta que la consideración de ‘locura’ existe de acuerdo a sus normas de ‘razón’. Y es aquí donde se
abre el punto central del texto.

La sociedad necesitaba de alienarse, de alejarse de todo aquello que les provocara la idea de la muerte. La
muerte es entonces ligada al concepto de la locura; el cómo preferían burlarse de la muerte y sustituir una
consternación por otra por no querer enfrentar la naturaleza verdadera humana.

Qué es la locura si no todo aquello que representa lo no estandarizado y aceptado por la sociedad. Todo aquél
que se manifieste en contra de lo establecido es relegado de loco y sin ‘esperanza’ alguna de reintegración
social. El miedo a la nada que – concuerdo con el autor – es aquello que permea y que está constante y continuo
en la existencia, lo que realmente somos podría decir. Aquello que es inefable y que no puede hablarse,
explicarse, compartirse ni enseñarse, pues es algo que somos y que no lo vemos, no lo vivimos por no querernos
dar cuenta de la existencia. Esta nada yo la podría comparar con la existencia vital del todo como uno.

¿Por qué el término de la muerte se confundía con la locura? Si consideramos qué entienden los seres humanos
por vida nos daríamos cuenta de que su existencia de vida está definida por la razón, por todo aquello que
aparentemente creemos ser y que, sin embargo, no somos. La locura, entonces, era algo similar a la muerte por
el hecho de que un loco aparentemente ‘no vivía’ de acuerdo a lo común de la sociedad.

El mundo y todas las consideraciones que hemos tenido hasta nuestros días está al revés. Todo aquél que se
escudó en la existencia de algo superior, de un dios salvador y que se regocijaban en la benevolencia de la vida
en realidad, es un cobarde y farsante en su propia existencia por no aceptar lo que realmente existe en este
mundo como nosotros. Por ende, concuerdo con una cita de Eustaquio Deschamps que dice: “Son cobardes,
débiles y blandos, viejos, codiciosos y mal hablados. No veo más que locas y locos; el fin se aproxima en verdad,
pues todo está mal’ Aquí afirmamos lo que vemos, lo que somos – negación a la verdadera realidad. En otro
segmento del escrito podemos ver que en realidad aquél que no se considere loco en esta existencia en realidad
está negándose a sí mismo. La locura es transmitida así hacia la imagen, hacia la significación, hacia una
contestación para no hablar ya de sí, sino dejar a un lado esa función de comunicación y enseñanza inmediata
para adentrarse en la representación de algo oculto y sin identidad propiamente con lo representado. Qué hay
en este mundo sino mal interpretaciones? Todo ha sido mal interpretado, creado y enseñado a beneficio de
unos cuantos para crear un aparente ‘orden en el caos’. Ahora la imagen entraña fascinación y una puerta que
se abre hacia la realidad o la ‘locura’ de un individuo que se expresa ya no estando limitado por un ‘sentido’,
sino al contrario, dando rienda a esa libertad que la misma humanidad ha negado a sí misma por el deseo de un
orden, de la ‘gracia eterna’. La locura provoca miedo en aquellos que no se atreven a tan siquiera tocarla, a
vivirla sin reprimirse instantáneamente. La definición de locura viene de una razón que está podrida por las
reglas de moral humana transmitidas mediante tradiciones religiosas y de enseñanzas bíblicas. Qué no es la
locura sino algo temido por todos aquellos que temen ver su verdad como seres humanos.

Todo lo ‘prohibido’, lo ‘oscuro’, el lado oculto de la naturaleza humana se encierra en conceptos como la muerte
y la locura. Sin embargo, la reticencia a ser parte de ello no ha permitido salir de las definiciones y
constricciones que se auto implantan las personas por la misma consideración del ‘bien y el mal’ que tanto a
jodido la existencia humana.

La locura se ve como ese punto intermedio en el que ya no se participa en el bien y el mal – sino se adentra en
otro tipo de saber. Es en la locura total donde finalmente podríamos darnos la oportunidad de encontrar
‘cordura’ y sentido común a la existencia. Si todo está al revés, todo aquello que era considerado como correcto,
como lo bueno, como lo aceptable es en realidad lo contrario. Y es ese alejamiento de la realidad como es a
través de estos mecanismos de evasión, que el ser humano sigue creyendo que puede mejorar aparentemente
apegándose a un solo lado, por ende, participando en la polaridad de las reacciones humanas – tal como las
dualidades que se le atribuyen al alma humana – Un loco ya no participa de una u otra, simplemente está, es y
quién diría que esto no es en realidad cómo debe ser la vida. La dualidad nos ha llevado a un conflicto eterno de
separación, todo comienza por la implementación de una aparente verdad que inevitablemente es refutada por
una contraparte que se manifiesta para hacer válido lo contrario.

“No hay locura más que en cada uno de los hombres, porque es el hombre quien la constituye merced al afecto
que se tiene a sí mismo” Este afecto es literalmente la aceptación de la participación a la ‘naturaleza humana’
que irremediablemente a partir de la ‘razón’ comienza a separarse de todo aquello que considera bueno y malo
y todas las polaridades existentes de las cuales ‘elige’ vivir una.

“La locura no tiene tanto que ver con la verdad y con el mundo, como con el hombre y con la verdad de sí mismo
que él sabe percibir” – aquí literalmente se explica como todo esto es creado por el mismo hombre en afán de
una verdad única y propia que no es más que percibida dentro de sí por medio de la razón. La verdad como
existencia/ la realidad/ el mundo es algo total y sin necesidad de una consideración y definición humana. Al
contrario, somos los seres humanos los que tratamos de encasillarla, definirla y crearla en conceptos capaces de
ser estudiados y desmenuzados a como la razón nos pudo dar a ‘entender’. Esto no es verdad, cualquier verdad
creada por un ser humano no es verdad por el simple hecho de ser una consideración y limitación individual por
medio de la razón, de la mente, tal cual como dice Foucault, es esta percepción que se tiene de la verdad y la
realidad. La locura como síndrome de ‘toda irregularidad’ de la conducta/naturaleza humana sin darnos cuenta
de que el hombre, por su participación en la misma naturaleza humana como manifestación de polaridades, es
entonces irregular a la aparentemente inevitable participación en pensamientos, emociones y sentimientos.
“(…) esta implicación de los contrarios que nos oculta, para siempre acaso, el camino recto y único hacia la
verdad” ¿Por qué nadie se ha dado a la tarea de considerar a la naturaleza humana como la fuente de su misma
desgracia? ¿Por qué seguir tratando de entender una psique humana que trabaja mediante polaridades y ciclos
sin fin de los cuales no ha podido salir a través de toda su existencia? ¿Acaso nos estamos perdiendo en algo? Si,
la mera consideración de la naturaleza humana como algo ‘natural’ – esto es el detalle a consideración- “(…)
medido por la verdad de las esencias y de ‘dios’, todo el orden humano no es más que locura”

“No puede tener la última palabra, no es nunca la última palabra de la verdad y del mundo; el discurso por el
cual se justifica sólo proviene de una conciencia crítica del hombre” - esto resume lo que trato de decir. Ninguna
verdad es verdad por provenir de la conciencia/ razón/ mente de un mismo hombre. La verdad yace en todo y
permea todo, sin embargo, es nublada y rechazada por la razón, por la necesidad imperiosa del hombre de
hacer su voluntad como aparente ser ‘superior’ en la existencia – mas el hombre no se ha dado cuenta de que
todo en esta existencia es superior a él en cuanto éste participa en su ‘naturaleza humana’. “Cada cosa es lo
contrario de lo que parece ser en el mundo: un Sileno Invertido”

La locura podría considerarla como ‘la vía’ en estos tiempos. La locura como una forma de ‘razón’ explica
Foucault, sin embargo aquí caería en la necesidad de hacer ‘aceptable’ la locura lo cual ya no sería una locura
como tal. La locura nace de una polaridad la cuál es la razón y por razón, mi entendimiento actual, me indica la
separación total y rotunda de la verdad. Qué podría ser yo sino una persona ‘loca’ al ya no querer participar en
emociones, sentimientos y pensamientos para ya no ser dirigida por esta razón, por la mente, por todo lo que
me da una definición de separación en esta existencia sin dejarme VER lo que en realidad soy, lo que en realidad
somos. Qué si el silencio, la nada es la respuesta como verdad absoluta – tendría una coherencia perfecta pues a
través de nuestra historia vemos cómo la ‘razón’ no nos ha llevado más que a la destrucción en aras de una
aparente evolución inexistente. No es más que un ciclo de la mente que se repite en esencia a través de los
siglos sin llegar a una contundente ‘verdad’ y no la habrá, hasta que los seres humanos nos permitamos
adentrarnos en todo aquello que es temido y relegado: la nada, la locura, el vacío – y el silencio como última
verdad de la existencia como la vida en realidad -

“Cuando el hombre abandona lo sensible, su alma se vuelve como demente”. En la marcha a dios, el hombre está
más abierto que nunca a la locura. Literalmente explica cómo es que aquello de-mente, loco es lo que puede en
realidad estar más cercano a la verdad, más allá de una idea/concepto tan dañado de la existencia de ‘dios’ sino
como todo uno e igual como existencia de la verdad última de las cosas. “el Todo mismo es locura” – “nunca hay
locura más que por referencia a una razón” La Locura entones entendida como o inefable, como aquello que es
y de donde provienen todas las cosas. No es dios, no es razón, es lo que está aquí y de lo cual participamos y
somos parte activa como creados, en una creación, creando. “Tal es la peor locura del hombre: no reconocer la
miseria en la que está encerrado, la flaqueza que le impide acceder a la verdad” – “La verdadera razón no está
libre de todo compromiso con la locura” –

La locura como una consideración de la razón es el punto final de esto. Una consideración de establecidas
definiciones hacia aquello correcto/incorrecto – una vez más polaridad - de la cual podemos hacer uso
momentáneo para explicar la locura como una vía hacia la verdad. La locura como un estadio donde se pone a
tela de juicio todo lo considerado, todos los juicios y valores que se han implementado mediante la razón que
nubla y ciega a los seres humanos de ver lo que ES en realidad.

Y qué si algo tan temido como la muerte fuera en realidad la puerta hacia la verdad. Qué si la locura fuera en
realidad la razón por la cual no hemos podido despegarnos de nuestras mentes y seguir yendo en círculos
tratando de ‘entender’ en lugar de SER, sólo ser.

Bien podríamos ser “locos desprovistos de memoria y de entendimiento” para vivir todo lo que aquí he escrito.
Porque la verdad no se puede explicar – resultaría muy simple y tan complejo a la vez- sino solo se puede vivir.
La realización de todo lo que somos es lo cercano a la ‘locura’ desde un punto de vista dogmático proveniente
de la razón humana.

Si el no participar de la ‘naturaleza humana’, de lo correcto y de lo establecido en cuestiones individuales –


manera y forma de vivir y concebir la existencia - es considerado ‘locura’ entonces me declaro una persona loca
totalmente. No quiero formar parte de los eternos ciclos de la razón humana ni de los lugares ya conocidos a
donde ésta nos ha llevado.

La muerte como una extinción hacia todo lo ‘humano’ que consideramos en nosotros, qué tal si la muerte a la
razón es la verdad del todo. Creo firmemente que así es.

Marlen Vargas Del Razo

Marlen_vargas@hotmail.com