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QUILMES

A CONTAR
22 HISTORIAS CERVECERAS
A Adrián Di Blasi, en su memoria.
PALABRAS PREVIAS

Este libro reúne veintidós cuentos cerveceros que han participado del
primer concurso de cuentos cortos “Quilmes A Contar”, organizado en el
año 2016 por el Departamento de Cultura del Quilmes Atlético Club, por
entonces dirigido por Leonardo González Bisio.
El escritor Demian Konfino y el periodista Carlos Doallo, ambos jura-
dos del concurso, fueron quienes –además– seleccionaron estos cuentos
de un total de cincuenta que participaron del certamen. 
En cuanto al concurso, el primer puesto lo ganó el cuento “El ascen-
so”, de Federico Cannizzaro. El segundo puesto fue para el cuento “13
puntos”, de Octavio Rogelio Echevarría. Y el tercer puesto para “Falda
roja y camisa de seda”, de Facundo Gatti. Además, debido al buen nivel
del concurso, hubo dos menciones especiales para “No era una final, era
una guerra”, de Leonel Pasquini, y para “La vieja, Quilmes, la spica y yo”,
de Gastón Cassagne.
Los autores de los tres cuentos ganadores recibieron diversos premios
y fueron reconocidos en el Estadio Centenario Ciudad de Quilmes, en el
entretiempo del partido Quilmes-Sarmiento de Junín, de la temporada
2016/2017 de primera división. Además, sus relatos fueron publicados
en la web oficial del Quilmes Atlético Club. “El ascenso”, de Cannizzaro,
fue narrado por la inconfundible voz del periodista Alejandro Apo en el
programa de radio de Adrián Di Blasi, y también fue publicado en la re-
vista Indios Quilmes.
Este libro es la coronación de una iniciativa cultural que logró reunir
al viejo y querido Quilmes con la literatura, afianzando aún más la me-
moria, la pasión y la identidad quilmeña. Se trata, sin más, de un libro de
cuentos blancos y azules para leer, emocionarse y fundirse en un abrazo
de gol con la familia cervecera.

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PRÓLOGO

Demian Konfino

La tragedia argentina pintada en azul y blanco. Un grupo de amigos que


se juntan en el codito de Guido y Sarmiento, el que da a la sede social,
hasta que uno desaparece. Y Quilmes asciende y Beto encapuchado,
arrojado al baúl de un auto. Y sus amigos que lo siguen buscando en
cada esquina y en cada gol. O la desigualdad que germina violencia en las
barriadas cerveceras y provoca muertes por machismo o por pobreza. O
un pibe que vuelve de Malvinas y en Madryn le cuentan que Quilmes va
a jugar la final del campeonato con Ferro.
La historia de un club, plagada de hitos. Historias de enfrentamientos
con la policía, bancando a la montada en la cancha de Defensores de Bel-
grano, en los años ‘60. Guido y Sarmiento como una recurrencia, como
una evocación o como nostalgia de un tiempo pasado que no siempre fue
mejor. Sus olores, los papelitos y el tablón. El loco Williams siguiendo al
laiman, sintiéndose necesario en la vieja cancha. Las torres de departa-
mentos, allí erigidas como símbolo de una modernidad que mezquina la
memoria, que desconoce de identidades y añoranzas que no redundan en
un progreso para todos. La vieja camiseta, la Adidas del bolsillito. Todo
eso contado. Todo eso leído en una larga mesa.
Un tiro libre, el ascenso del ‘91 y el último abrazo con el viejo. Hasta el
llanto se adivina en ese cuento. El recuerdo de los gladiadores de Alfaro
para el ascenso del 2003. O un avión a Puerto Madryn con un comandan-
te muy particular en el ascenso del 2012.
El ‘78 contado desde mil ángulos. A Rosario en el Falcon del libro
de oro, en Peugeot 404 o en el último tren. La camiseta 16, la de Merlo,
atesorada como una reliquia. El piojo Yudica, subido a un banquito de

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madera en Arroyito, antes de la última arenga. El único hincha de Quil-
mes en Venado Tuerto que bocineó toda una ruta provincial indiferente.
O la vuelta a la ciudad gloriosa en caravana.
Socios, continuadores de los que vieron alguna vez al genial Negro
Villegas. O los que cuentan al indio Gómez y la emoción. O al Flaco Mi-
lozzi y la entereza. O a Quiñones, el héroe fugaz. O narran un máquina
Giampietri comprando naranjas. O un campeonato con Braña, Caneo, la
felicidad femenina y la efervescencia.
Los 118 goles del equipo del ‘49. El gol de Rando en la Bombonera y
la hazaña. El gol de Gáspari, siempre el gol de Gáspari. Como si hubiese
hecho un solo gol en su vida. El tiro libre de la tortuga Gómez contra
Almirante para el tan ansiado ascenso del ‘91. Un gol de Lalo Colombo,
sobre la hora, en Sarandí. El gol de Chapu Braña, de tres dedos, frente a
Platense. El gol de Quiñones a Los Andes, tal vez el más gritado en mu-
chos años. Una bolea de Bustos Montoya, para un empate agónico ante
Argentinos Juniors. Una vaselina de Pérez Godoy para cerrar la puerta
del descenso.
Con miedos y pasiones fue contada la historia de ese abuelo trajeado
para ver al Cervecero. O un secreto del nieto que cada partido deja una
butaca vacía en la techada para su abuelo que ya no está. O el que espar-
ció sus cenizas y un ritual en el Centenario.
La radio, ligada íntimamente a nuestro club, hace rememorar con ra-
bia la traición de Splendid en el ‘78, cuando el Flaco Gómez se fue a rela-
tar a Boca. O retratan el ascenso del 2003 con la voz del gordo Di Blasi y
la santa madre de Baldassi. O se emocionan con un “Soy de Quilmes” que
sale de una portátil y eriza la piel.
Dilemas existenciales se plantean y uno se queda duro, dudando. Un
gol de Quilmes a Chacarita en el ‘83 o ganar el Prode. La diferencia entre
ser de Quilmes o ser de un club grande. Volver a un Guido y Sarmiento,
sin cancha y con edificios, por un amor muy otro. El recorrido sinuoso
por diversas etapas de la pasión. Quilmes y la vida, preguntas, respuestas
e ideas que permanecen.
Ganar y llenar el álbum con la figurita del gallego Rodríguez. O ir a
la cancha por primera vez, en el Centenario, frente al San Pablo, nunca
menos.
Y en menos de una semana, empezaron a llegar las historias al club.
Alguno, chimentan, aprovechó para volver a ser socio. En cuentagotas
fueron llegando los sobres. Como ocurre a menudo en el mundo Quil-
mes, sobre el final empezaron a llegar con más asiduidad. Llegando al

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cierre, varios socios reclamaron la extensión del plazo. Ocurrido lo cual,
contabilizamos 50 cuentos.
50 textos llenos de identidad y costumbres cerveceras. El sueño de ser
gigantes y la sangre vengada del Indio Kilme. Un sueño de Copa Liberta-
dores con Kempes y Fillol usando la blanquita. O imaginar el año 2018 y
una historia que se repite: Argentina y Quilmes campeones nuevamente.
Evita y Quilmes, un solo corazón. Las cábalas. Un bar cervecero y las
discusiones futboleras de los lunes. Goles a Lanús que se añoran o se
sueñan. Los conocidos anónimos de la tribuna. El olorcito a malta y río.
A ver a Quilmes en el Roca o en 22. Un casamiento y las fotos en el Cen-
tenario. Una lluvia de papelitos, peleando contra un cielo gris. Un beso
de película en la Indio Gómez.
50 películas. 50 personas, vecinos de casa o de tablón que se moti-
varon, cranearon algunos días y se sentaron algunas horas a escribir. 50
sobres con emociones hechas tinta.
De esas 50 historias, elegimos 22 para publicar en este libro. Como
dos equipos de fútbol. Como un entrenamiento en Guido y Sarmiento
que enfrenta a los 11 de camiseta blanca con los 11 de camiseta azul.
Y ahí está todo. Recuerdos arrancados a la desmemoria. Leyendas
que resisten al olvido. Hitos que lucharon por ser escritos. Silencios que
prefirieron dejar de serlo. Mitos que empiezan a contornearse. Cultura
popular; quilmeña y cervecera, que escribe –en azul sobre una página
blanca– alguito de lo que fuimos, perfilando lo mejor de lo que podemos
ser. Sentimientos hechos arte que auguran larga vida al club Quilmes.

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Índice

Palabras previas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5

Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6
Por Demian Konfino

El ascenso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Federico Cannizzaro

13 puntos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Octavio Echevarría

Falda roja y camisa de seda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18


Facundo Gatti

No era una final, era una guerra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21


Leonel Pasquini

La vieja, Quilmes, la Spica y yo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23


Gastón M. Cassagne

29 de octubre (Inspirado en una historia real) . . . . . . . . 27


Jessica Rodríguez

Amor de cancha . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
María Julia López

Amor por casualidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35


Pablo Brunetto

Cábalas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
Adrián Rotstein
Construyendo algo posible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
Lisandro Benetti

Mirando al cielo en cada partido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47


Raúl Firpo

La pesada herencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
Federico Doval

Donde nació el campeón . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55


Daniel Novoa

El bar de don Ernesto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59


Iván Bernstein

Cosas nomás . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 64
Belén Longo

Ese fue nuestro día . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68


Federico Ortega

Quilmes es mi abuelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 70
Agustín Cassano

Solo una vuelta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73


Marcelo Monzi

Suena la bocina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76
Martin A. Ortiz

Un cuaderno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
Jorge Navarro

Zavala me avisó . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 84
Jorge Márquez

La puso donde quiso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 88


Misael Gobello

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