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La palabra fe es muy pequeña, es una sola sílaba pero encierra todo el secreto del
Reino de los Cielos. Fe significa abandonar todo y confiar en Cristo.

La vida cristiana es una vida basada en la fe. Jesús nos enseña a caminar por fe,
no por vista. El mismo hecho de creer que somos salvos es un acto de fé.
Cuando hacemos la oración por medio de la cual recibimos y reconocemos a
Jesucristo como Señor y Salvador de nuestras vidas (oración de fe), lo hacemos
por fe.

¦  Hebreos 11

Sin fe es imposible agradar a Dios. Acércate a Él creyendo que existe, está


presente y te escucha.


    

 El centurión Mateo 8:5


 La mujer del flujo de sangre Mateo 9:18

Nada es imposible para aquel que cree en Dios todopoderoso. Hay que dejar que
la fe actúe en nuestras vidas.

Dios a cada uno nos dio una medida de fé y debemos usarla. Es más Él nos dice
que si nuestra fe fuera como un grano de mostaza Lucas 17:5

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Mateo 14:13- en adelante

En este pasaje, los apóstoles intentaban darle consejo al Señor que les pidió que
solucionaran el problema, además de darles la forma de hacerlo. Todo lo que
Jesús pide y ordena es posible, todo se puede hacer si le creemos. Pero los
discípulos le respondieron con su mente humana y Él les pidió que le llevaran lo
que tenían. Nunca se trata de cuánto tienes, sino de a quién se lo entregas.

Lo que ellos tenían era muy poco pero el Señor puede obrar con lo que tengas,
sea poco o mucho. Imagina lo que significa darle de comer a tanta gente,
tomando en cuenta que incluso hay personas que comen por dos. La abundancia
fue tal que incluso recogieron canastas llenas con lo que sobró.

El Reino sobrenatural de Dios funciona solamente con fe. No hay números


humanos que puedan explicar la multiplicación que el Señor hace y que se activa
con fe. Al actuar por fe, muchas veces sientes que tu mente secular será
ridiculizada pero no debes temer.

Deja de pensar con tu mente humana y activa tu fe. Dentro de tu corazón debes
pensar ³todo lo tengo y todo lo puedo porque soy hijo del Dios todopoderoso´.
Eres digno de reprensión si piensas de otra forma y te lamentas por lo que no
tienes. Como empresario cristiano posees una ventaja frente a tu competencia
porque la fe es tu capital de trabajo más importante.

El Señor nos recuerda que es capaz de bendecirnos siempre. Créele ahora tal
como le creíste por tu primer salario, por tu matrimonio y tu familia. Ahora que
tienes tu empresa, créele que te bendecirá también en lo grande porque no es un
Dios de escases sino de abundancia. Nunca dejes de practicar tu fe ya que en tu
propia carne no tendrás las fuerzas necesarias para salir adelante. Dios estará
contigo sin importar el tamaño del desafío, es el mismo que nos dio al inicio y
ahora.

Tú decides cómo usar la fe que has recibido, que es certeza en lo que se espera y
convicción de lo que no se ve. Úsala sin pensar en las limitaciones humanas. No
hagas cálculos, imita al niño que presentó lo que tenía y fue testigo de un gran
milagro de provisión. Jesús usará lo que tienes, no lo que te falta. Preséntale
todo lo que posees para que lo multiplique, así funciona la fe. La fe es impulso
para actuar. No esperes más y ponla a trabajar, no te quedes encerrado en un
cuarto orando porque, creer es hacer.

Entrégate a Él por completo, no a medias. Pídele que te enseñe a usar la fe que


te ha dado para Su gloria y honra. Dale gracias porque con Su hijo recibimos
todo lo demás que necesitamos. No lo pienses más y abandónate en Sus manos.