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PRESENTACIÓN

Hace poco más de 60 días asumí la Alcaldía de Lima y hoy vengo a cumplir con el
compromiso que adquirí con todos los vecinos y vecinas, de informarles cómo recibí esta
enorme ciudad y qué es lo que he encontrado en la Municipalidad.

Vamos a gobernar 48 meses, y solo han pasado dos. A estas alturas no se puede tener
obras pero sí las primeras decisiones de gobierno, medidas de gestión, y cambios que hoy
compartiré con ustedes.

Mi compromiso con la ciudad ha sido, es, y será siempre decir la verdad, y eso es lo que
haré también ahora.

LOS CONTRASTES Y DESAFÍOS DE NUESTRA CIUDAD

Lima es una metrópoli de dimensiones y desafíos gigantescos que requiere dotarse de un


gobierno municipal fuerte y coordinado, que fortalezca la relación de la municipalidad
provincial con sus distritos, que cuente con un Plan concertado de mediano plazo, que
ordene su desarrollo mirando el futuro y que se asuma como Gobierno Regional para
decidir sobre la marcha de la ciudad y la solución a sus problemas.

Lima crece económicamente, es optimista, cada vez más visitada por turistas nacionales y
extranjeros, que se va convirtiendo en la capital de la gastronomía, y con signos evidentes
de modernización que nos hacen sentir orgullosos. Es una ciudad de hombres y mujeres
de la costa, la sierra y la selva, que en medio del desierto, en los distritos más antiguos y
en los conos, hemos creado este espacio urbano único y común, vital y con empuje. Hoy
muchas limeñas y limeños tienen un mejor acceso a servicios de salud gracias, en buena
parte, a los Hospitales de la Solidaridad. Asimismo, los pobladores de las laderas de la
ciudad tienen un mejor acceso a sus hogares gracias a las nuevas escaleras. Estos son
logros que hay que reconocer y mejorar.

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Pero Lima también es caótica, desordenada, con violencias y desconfianzas, con calles
enrejadas, con desigualdades y hondos problemas irresueltos.

Nada muestra mejor este contraste, que en medio del crecimiento económico e
inmobiliario, Lima ocupe el primer puesto entre ciudades de América Latina al tener el
mayor número de personas con TBC, TBC Resistente y TBC Extremadamente Resistente (la
forma virtualmente incurable de TBC): una tasa de 170 por 100,000 habitantes. No
importa quién sea el responsable de esta situación, esta gestión quiere resolver este
problema, y para ello, en coordinación con el Ministerio de Salud, estamos iniciando el
Plan TBC CERO, que en una primera etapa se aplicará en el Cercado de Lima, La Victoria y
El Agustino. Estos tres distritos concentran el 90% de los casos de TBC multidrogo-
resistente.

En Lima coexisten el crecimiento económico, pujanza, emprendedores, con enormes


problemas pendientes, desigualdad, pobreza y deterioro de la vida social. Esta gestión
quiere fortalecer las tendencias positivas, pero no rehuirá, como se ha hecho tantas veces,
afrontar los dolorosos problemas como el que acabo de señalar.

LA GESTIÓN QUE REQUERIMOS

Decía que requeríamos un gobierno metropolitano de instituciones fuertes, orientado por


un Plan de desarrollo concertado, y nos hemos encontrado una ciudad sin Plan y con
instituciones municipales muy debilitadas. El último Plan que tuvo Lima se inició en los
años 80, en las épocas de Eduardo Orrego y Alfonso Barrantes, es decir, cuando la ciudad
era otra. Ese viejo plan fue para una ciudad diferente a la de hoy y solamente llegaba al
año 2010. Desafortunadamente, incumpliendo las disposiciones legales vigentes, no se
prestó atención a la elaboración de ese instrumento indispensable para que Lima cuente
con un plan de desarrollo.

Pero además este es un Municipio que ha abdicado de su responsabilidad como verdadera


autoridad metropolitana y regional. Por ello no puede hacerse cargo de asuntos cruciales

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como: el agua, el transporte, la plena gestión de su territorio, la vivienda, la educación y la
salud, el empleo, temas cruciales para la vida y el futuro de los habitantes de la ciudad.
Lima requiere plan, competencia, presupuesto, para no estar a merced de los caprichos
del gobierno de turno.

Por eso, estamos concertando, y a veces exigiendo, la plena transferencia de


competencias regionales. Así hemos logrado acuerdos importantes con el Ministerio de
Salud y con el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, y a fin de este año habremos
logrado la transferencia de funciones y la MML ejercerá sus responsabilidades de gobierno
regional en las materias de Desarrollo social e igualdad de oportunidades, Población,
Turismo, Artesanía, Defensa civil, Comercio, Ordenamiento territorial, y una parte de las
funciones en salud, las del primer nivel de atención.

En su rol municipal, la MML ya ha cumplido con los requisitos para la transferencia de la


Sociedad de Beneficencia Pública de Lima. Asimismo, se han iniciado las acciones para
efectivizar la transferencia a la MML del Programa de Complementación Alimentaria,
Servicios de Protección Social, y el Programa Integral Nutricional.

A un mes de las elecciones presidenciales, requerimos que todos los candidatos expresen
un firme compromiso con Lima, con su Plan, con la transferencia efectiva de todas sus
competencias y el adecuado financiamiento para hacer de Lima, la gran capital del
Pacífico.

INFORME DE GESTIÓN

Como anuncié el día de mi juramentación, esta gestión marcará una nueva forma de
gobernar, basada en cinco principios: inclusión, autoridad, eficiencia con resultados,
concertación y transparencia. El que sigue es un ejercicio de transparencia. Es mi deber
hablarles a ustedes con la verdad, y no callar por cálculo político, cuesteme lo que me
cueste.

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Primero, he decidido no seguir entregando a organismos internacionales la administración
del presupuesto de inversiones de la Municipalidad, porque ello sustrae el dinero de todos
de la fiscalización pública, evita la transparencia, abre el paso a la sospecha, y debilita la
capacidad de gestión municipal.

Durante los últimos ocho años la Municipalidad ha utilizado a la Organización


Internacional para las Migraciones (OIM) para la ejecución de obras de gran envergadura.
Entre 2003 y 2010 se han ejecutado un total de S/.1,211 millones a través de esta
modalidad, lo que representa un 48% de la inversión total de la Municipalidad en obras de
infraestructura. Esto equivale a 178 obras, de las cuales, al inicio de mi gestión, recibimos
33 sin terminar. De estas, 21 ya han sido entregadas y están en proceso de liquidación,
mientras que 12 se encuentran aún en ejecución. Solo una—el túnel Santa Rosa—ha sido
paralizada parcialmente, por razones que detallaré más adelante. El resto no se ha
detenido ni por un instante.

Es importante que la ciudadanía conozca cuál era el rol real de OIM. Por ello, quiero dejar
sentado que ella no supervisó ninguna obra para la Municipalidad. La OIM fue un service,
uno de los tres services que usó la Municipalidad para tercerizar sus obras y sus compras,
sin tener que rendir cuentas posteriores. Para ese fin, la Municipalidad le cedió a la OIM
sus competencias, la titularidad de sus contratos y la territorialidad de su jurisdicción
legal. De acuerdo a lo pactado con la OIM, la única función que tuvo la Municipalidad
durante las obras fue la de una mesa de partes: verificar que la OIM y los contratistas
cumplieran las formalidades de sus contratos.

La Municipalidad decidió no participar en ninguno de los asuntos de fondo. La OIM se


encargó de seleccionar y contratar a los consultores que diseñaron las obras, de dar la
conformidad a los trabajos realizados por ellos y de pagar sus servicios. Lo mismo sucedió
con los contratistas. La OIM los escogió, los contrató, dio la conformidad a sus trabajos y
les pagó sus facturas. La Municipalidad no se reservó siquiera el más elemental de los
derechos del propietario de una obra: efectuar la recepción final de las obras. Fueron
comisiones de la OIM las que recibieron las obras, sustituyendo a la Ciudad de Lima en la

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función de darles conformidad. La MML solo aparecía en la foto o el microondas, el día de
la inauguración.

Y cuando se tuvo que nombrar a los supervisores de las obras, para verificar que se
realizaran con los costos, plazos y calidad requeridos, fue nuevamente la OIM la
encargada de hacerlo.

¿Por qué la MML tenía que contratar a una entidad especializada en migraciones para
hacer sus inversiones en infraestructura? Una entidad que recientemente salió a aclarar
públicamente que había recibido pagos de la MML por ‘solo’ S/. 27 millones, cuando en
nuestros registros oficiales tenemos pagos efectuados a la OIM por S/. 42 millones,
además de pagos pendientes por otros S/.6 millones. Una entidad cuyos funcionarios
asignados a la Municipalidad renunciaron en masa—por mesa de partes—el día en que les
pedimos información detallada y formalmente firmada de sus actividades.

No tiene sentido gastar cerca de S/. 50 millones en comisiones para un trabajo que la
MML podría haber hecho perfectamente. Con ese dinero, se hubieran podido construir,
por ejemplo, 1.000 wawawasis, 400 lozas deportivas de uso múltiple, y muchos de los
muros de contención que urgentemente necesitan los pobladores de las partes altas de
los asentamientos humanos de la ciudad.

Consideramos además, que el mecanismo de utilizar a un organismo internacional como


OIM para llevar a cabo procesos de selección y contratación de proveedores y
constructores, genera un grave problema de falta de transparencia y fiscalización en el
gasto municipal. Lo que es más grave, bajo el argumento de que se trata de un organismo
internacional, la administración anterior ni solicitó ni permitió que la Contraloría de la
República pudiera auditar y fiscalizar estos procesos, tal y como lo ha señalado esta
institución a la opinión pública. De las 178 obras realizadas por OIM, ni una sola ha sido
auditada—algo que va a cambiar radicalmente a partir de ahora: ya he solicitado a la
Contraloría que realice un examen especial a la ejecución del Convenio firmado con la
OIM, lo que comprende los procesos de selección desarrollados y la administración de los
contratos hasta la liquidación final de las obras.

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Esta falta de transparencia se expresa también en una falta de eficiencia, que ha podido
poner en grave riesgo la vida de los ciudadanos

Debo informarle a la ciudadanía que el túnel Santa Rosa, una obra que costó S/. 79
millones y que unirá los Distritos del Rímac y San Juan de Lurigancho, sufrió un importante
desprendimiento de rocas que ha obligado a paralizar temporalmente las obras del túnel.
El desprendimiento ocurrió el día 1 de febrero de este año, del cual la municipalidad solo
tuvo conocimiento una semana después. ¿Por qué? Porque la empresa supervisora de la
obra reporta directamente a la OIM, no a la Municipalidad. Lo delicado del caso es que
existe un informe de una consultora española presentado a la empresa supervisora de la
obra el 28 de abril del año pasado—informe que está hoy a disposición de todos ustedes
—en el cual se recomienda reforzar la estructura de soporte del túnel considerada en el
expediente técnico original. Esta recomendación fue desestimada, y ahora vemos las
consecuencias. No quiero imaginar lo que esto hubiera significado de haber ocurrido una
vez que la obra estuviera en uso—con un tráfico estimado de más de 40.000 vehículos por
día.

Por el momento, nos hemos visto obligados a suspender parcialmente el contrato y


paralizar las obras del túnel—aunque la construcción de vías de acceso continúa sin
problemas. Ahora se está trabajando simultáneamente en la solución de la zona afectada,
el reforzamiento estructural del conjunto y en la determinación de responsabilidades.
Hemos contratado un perito técnico que presentará un informe detallado sobre las causas
del deslizamiento en unas semanas. El informe será de dominio público, como debe
ocurrir siempre en estos casos.

Otro tipo de problemas encontrados en las obras encargadas por la MML es que en varios
casos se han dado por ‘terminadas’ obras que en realidad estaban incompletas. Un
ejemplo clarísimo es el de la Av. Salvador Allende, o Pista Nueva, que atraviesa los
distritos de Surco, San Juan de Miraflores y Villa María del Triunfo. Como pueden
comprobar todos los días los vecinos y vecinas que transitan por la avenida, se hizo la
pista, pero el proyecto no consideró la construcción de veredas, la señalización de las vías,

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cruceros peatonales, ni semáforos, con lo que se compromete seriamente la seguridad de
peatones y pasajeros. ¿Por qué se contrató a OIM para ejecutar solo una parte de la
obra? Eso es algo que informaremos en los próximos meses.

Lamentablemente, hemos encontrado obras mal hechas, y obras que cuestan mucho más
de lo presupuestado inicialmente.

Entre las primeras encontramos al complejo deportivo Pedro Huillca, ubicado en El


Agustino, cuya obra fue por cerca de S/. 800 mil y se finalizó en diciembre del 2010. Sin
embargo, no ha podido ser entregada debido a su pésima y peligrosa condición. Esta obra
fue construida sobre un relleno sanitario, el piso de las canchas deportivas está
agrietándose, los baños no cuentan con desagües y una serie de problemas más que ya
han sido revisados por Defensa Civil y personal técnico.

Entre las obras de presupuestos multiplicados, tenemos el Teatro Municipal, que


incrementó su presupuesto de S/. 42 millones a S/. 67 millones, sin que exista una
rendición detallada de los gastos. En esta obra, por cierto, nuestra gestión está poniendo
cerca de S/. 8 millones adicionales, a pesar de que la obra ya fue “inaugurada” en octubre
pasado.

Otra obra cuyos costos se incrementan es el Intercambio vial Av. Primavera-Av. Caminos
del Inca, que tiene un aumento de 80% del presupuesto inicial aprobado por el SNIP.

Pero el caso más grave de inflación presupuestal, por todos conocido, es el del
Metropolitano, una obra que todos apreciamos, pero que fue gestionada pésimamente.
Aunque el presupuesto de las obras más que se duplicó en los ocho años que duró su
ejecución, pasando de poco más de 400 millones a 1.000 millones de soles, el tramo
construido se acortó en 8 Km. Y aun así, con tanto tiempo y tanta inversión, será preciso
invertir 60 millones más para subsanar fallas de diseño que afectan seriamente la
accesibilidad y seguridad del sistema. Actualmente estamos en proceso de licitación y
contratación de proyectos específicos por S/. 16 millones, a la vez que diseñamos el resto
de obras de subsanación del Metropolitano.

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Veamos otro tipo de problemas, por ejemplo, el caso del Mercado Mayorista de Santa
Anita. En los últimos tres años se concentraron todos los esfuerzos en concluir una parte
de la infraestructura que albergará a los comerciantes que hoy atiborran La Parada. Pues
bien, tras múltiples retrasos, se está entregando en estos días la primera fase de las obras
del nuevo mercado, que incluye un grupo de pabellones nuevos con 640 puestos. El
problema es que solo al interior de La Parada hay 770 puestos, sin contar con varios
cientos más de comercios mayoristas que funcionan en sus alrededores. Es decir, los
comerciantes mayoristas no entran, ni apretados, en la flamante nueva infraestructura.
Pero eso no es lo más grave. El principal problema es que no se ha hecho ningún esfuerzo
significativo para empadronar a los comerciantes, definir un plan y un esquema de
funcionamiento racional en el nuevo mercado, y organizar el traslado. Es decir, estamos
recibiendo una infraestructura que no tiene cómo funcionar, por insuficiente, y porque no
se ha discutido un plan operativo. Sin este planeamiento indispensable, se corre el riesgo
de que Santa Anita se convierta en pocos años en una nueva Parada.

Es como construir aulas escolares y olvidar que se necesita una currícula, maestros,
director, materiales pedagógicos, etc. Y encima todos los alumnos no entran!

He dispuesto que se tomen cartas en el asunto. Primero, se está analizando la posibilidad


de recuperar rápidamente los galpones construidos durante la gestión de Ricardo
Belmont, los cuales han estado abandonados todos estos años, para solucionar en unos
meses el problema de la falta de puestos. Segundo, estamos concertando con los
comerciantes un traslado ordenado y eficiente en el menor plazo posible -es decir-,
mientras se termina la refacción de la nueva infraestructura. Esto nos va a tomar unos
meses, porque estamos iniciando el proceso. Pero espero inaugurar el nuevo Gran
Mercado Mayorista de Lima, de todas maneras, este año 2011.

Sobre el transporte y la situación del Metropolitano.

Se construyó una línea de pistas y estaciones modernas, pero no se completó la labor de


reordenar las rutas de buses y combis que compiten con el nuevo sistema. Esta
deficiencia, sumada a las fallas de acceso e infraestructura ya mencionadas

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anteriormente, significa que El Metropolitano viene transportando en la actualidad menos
del 40% de los pasajeros que debería tener, lo que resulta en un déficit operativo de más
de S/. 15 millones para este año, y en 300 buses nuevos que aún no entran en
funcionamiento. Por ello hay momentos del día en el que viajar en El Metropolitano es
como meterse en una lata de sardinas. Por si esto fuera poco, en los últimos años hubo
errores serios de gestión que han resultado en que la Municipalidad ha perdido cada uno
de los 16 arbitrajes a los que se ha visto sometido por problemas con proveedores y
concesionarios—lo que ha generado una deuda adicional de 5,5 millones de dólares.

Ante esta situación crítica, he dispuesto que se proceda inmediatamente a reordenar las
rutas superpuestas al Metropolitano, y se realicen las inversiones necesarias—
ascendentes a S/. 60 millones—para subsanar las fallas de diseño del sistema. Asimismo,
se está mejorando la competitividad de las líneas alimentadoras del sistema, y se está
trabajando la programación de buses, incluyendo la creación de la nueva ruta C, para que
las limeñas y limeños puedan viajar con más comodidad y velocidad.

El Metropolitano es un primer paso importante en la misión de brindar transporte público


de calidad a todas los ciudadanos de esta ciudad, y por ello vamos a arreglarlo todo. En
octubre tendremos circulando los 300 buses que hoy están parados, en diciembre
habremos solucionado los principales problemas de acceso, señalización y seguridad del
sistema. Esos son los plazos reales.

Pero si todo esto funcionara bien, aun así no sería suficiente. Solo se transportaría allí el
7% de los viajes realizados en la ciudad. Lo que Lima necesita es un sistema integrado de
transporte público. Es por ello que estamos trabajando para preparar y licitar cinco
corredores complementarios por los que circularían alrededor de 4.000 buses nuevos.
Estos corredores estarían funcionando en el segundo semestre del 2012, y formarían
parte del Sistema Integrado de Transporte que permite transbordos con un mismo boleto.
Esta tarea, este diseño de sistema, requiere negociación y concertación con decenas de
actores, intervenciones en cientos de kilómetros de vías, diseño de modelos empresariales
nuevos, y el diseño de sistemas de recaudo integrado. Al final de este esfuerzo, sin

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embargo, habremos mejorado substancialmente los viajes que realizan las limeñas y
limeños cada día. Este esquema será complementado con la construcción de la segunda
línea del Metropolitano, que unirá Ate con el Callao y cuyos estudios estamos terminando
y que esperamos concretar con el nuevo gobierno.

Sin embargo, ni este ni ningún otro esfuerzo de solución al problema de la movilidad en


Lima Metropolitana será posible si es que la ciudad no asume el control real del
transporte urbano. En los últimos 50 años la ciudad ha logrado tener un trozo de vía
expresa, un trozo de Metropolitano y un trozo de tren eléctrico, ninguno de los cuales fue
pensado como complementario del otro. Lima, el Callao, Huarochirí, y el gobierno central
imponen reglas y soluciones distintas para un mismo problema.

En estos días, de hecho, hay una grave situación que grafica lo absurdo de esta realidad.
Mientras nosotros proponemos una nueva línea del Metropolitano, el gobierno nacional
propone construir un tren en la misma ruta. Un tren que cuesta diez veces más, y demora
varios años adicionales de construcción, para transportar prácticamente al mismo número
de gente.

La movilidad de Lima no puede estar sujeta a caprichos o improvisaciones de tinte


político. Necesitamos una Autoridad Única del Transporte para la ciudad. Todos debemos
comprende esto, esa será nuestra lucha.

Antes de concluir, quiero referirme a tres problemas finales: la seguridad ciudadana, el


bienestar social y el orden de la ciudad.

El hecho de que más del 91% de los limeños considere que Lima Metropolitana es
insegura o muy insegura es la mejor prueba de que la seguridad ciudadana no ha sido
prioridad para las autoridades. El serenazgo no coordina sus acciones con la Policía
Nacional, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios, el Sistema de Defensa Civil ni con los
servicios de serenazgo de otros distritos. Los más de 850 serenos del Cercado son los
peores pagados de Lima Metropolitana: un sereno de a pie recibe en promedio S/. 750 al
mes, y no cuenta con un plan de capacitación ni instrucción.

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En el Cercado, la situación de la tecnología de soporte para la seguridad ciudadana no es
la mejor, y evidencia una muy mala gestión de los recursos. Las cámaras de video
vigilancia se han ubicado donde ha sido fácil colocarlas y no donde se necesitan, por eso
no hay un sistema que permita utilizar las decenas de cámaras que tienen las empresas
municipales con fines de seguridad. Se utilizan dos empresas de telefonía, lo que encarece
y dificulta las comunicaciones, y se cuenta con tres sistemas incompatibles entre sí de
GPS, por eso no podemos saber dónde están nuestros efectivos para ser eficientes en el
uso de nuestros recursos humanos y logísticos de seguridad.

La Municipalidad Metropolitana no ha generado ningún proyecto específico para


comprometer a los vecinos y delinear un plan conjunto para la recuperación de cuadras y
calles, desperdiciando la energía de cientos de organizaciones sociales vinculadas a la
seguridad ciudadana.

Con el argumento de que la seguridad es un asunto de la Policía Nacional, no se ha


ejercido liderazgo en la conducción de la política de seguridad de la ciudad. En los últimos
ocho años los alcaldes distritales nunca fueron convocados para discutir y plantear
proyectos comunes en materia de seguridad ciudadana. Hoy, en 60 días, nos hemos
reunido cuatro veces con los alcaldes distritales y hemos aprobado implementar un
observatorio del delito para Lima Metropoltana, impulsar la primera encuesta
metropolitana de percepción y victimización, regular la venta y consumo de bebidas
alcohólicas, y que los alcaldes puedan tomar decisiones importantes en la evaluación de
los comisarios y su tiempo de permanencia en los distritos, así como la dotación equitativa
de efectivos policiales en los distintos distritos de la ciudad. Estas son medidas
indispensables para dotar de seguridad a nuestra ciudad y sus habitantes, porque la
seguridad es tarea de todos y de todas, y una responsabilidad que tampoco habremos de
rehuir.

Y así como la seguridad ciudadana fue ignorada, también se prefirió voltear la cara ante el
tema del comercio ambulatorio. Al final del plan de reubicación llevado a cabo en la
gestión del alcalde Alberto Andrade, quedaron en el Cercado de Lima aproximadamente

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1.300 ambulantes cuyos giros servirían de soporte a la actividad turística en el Centro de
Lima. Mi administración ha encontrado que durante la gestión saliente ha crecido la
actividad de comercio en la vía pública en el Centro Histórico de Lima. Actualmente se
calcula la existencia de 7.000 ambulantes en el Cercado de Lima, de estos 3.091 tienen
regulación municipal. Para nuestra sorpresa, más de 15 asociaciones de ambulantes
renovaron sus permisos el 30 de diciembre del 2010, un día antes de que la gestión
anterior concluya su mandato. Esto es una bomba de tiempo, que también tendremos que
desactivar.

Como han podido observar en las últimas semanas, esta gestión no permitirá que se
quiebre la ley bajo ninguna circunstancia, en particular en lo que a espacios públicos se
refiere. Pero así como haremos valer la autoridad municipal, también favoreceremos
siempre el diálogo y la concertación. A la fecha hemos retirado el comercio ambulatorio
en dos de los puntos más críticos del Cercado, la Plaza Gastañeta y el Jr. Montevideo,
haciendo cumplir la ley, y seguiremos en este empeño.

Hemos hablado de las brechas sociales, de las grandes desigualdades que aún existen en
nuestra ciudad. Mi gestión está diseñando la “Estrategia Igualdad”. Esta estrategia busca
acercar los servicios básicos que la Municipalidad brinda y facilitar los que brinda el
gobierno central a los vecinos y vecinas. Así como señalé en la campaña, se trata de lograr
que la ciudad y sus beneficios lleguen a todos y todas. El eje será la construcción de los
Centros de Servicios Comunitarios Igualdad.

Estos centros contarán con servicios de salud, puesto de seguridad ciudadana, talleres de
capacitación productiva y espacio de reunión para actividades comunitarias. Añadirán
servicios especialmente destinados a población en riesgo. Programas particulares para
adolescentes, adultos mayores y, de manera especial, para la primera infancia. Lo
particular es que estos serán centros de los barrios. Este año lanzaremos los primeros
pilotos en el cercado de Lima y luego, en coordinación con los alcaldes distritales, los
llevaremos a las zonas periféricas de la ciudad.

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Y, en este sentido, quiero hacer un anuncio especial, dirigido a las madres que crían a sus
hijos solas. Quiero decirles que no estarán más solas, que la MML pondrá en marcha este
semestre el Bono Familia, para ayudarlas a sostener a sus niños y niñas en estos
momentos en que la inflación comienza a golpear la economía de sus hogares. El
Programa se iniciará con un piloto en el Cercado, y será liderado por nuestro Teniente
Alcalde. Posteriormente, será expandido al resto de la ciudad en coordinación con el
gobierno central, como ocurrió en su momento con el Vaso de Leche.

Esta gestión pone en el centro de sus preocupaciones y su gobierno a lo principal: los


seres humanos. Los programas de seguridad, promoción del empleo, y bienestar social
son, por ello, nuestra prioridad, sin descuidar las obras de infraestructura vial y desarrollo
urbano. En mi gestión se invertirán S/. 2.200 millones en obras de primerísima
importancia para el desarrollo de Lima: desde los grandes espacios públicos de la costa
verde y el río verde, que incluye la recuperación del centro histórico y la construcción del
nuevo teatro Blanca Varela; hasta las grandes obras viales, como la ampliación de la
Panamericana Norte, la culminación de la carretera Ramiro Prialé, la ampliación de la
Panamericana Sur y el puente Alipio Ponce, el viaducto de salida de SJL, entre otras;
además de intervenciones puntuales como la construcción de muros de contención por un
total de S/. 11 millones. Asimismo, he dispuesto la creación de un fondo especial que
permita invertir S/. 35 millones anuales en el mantenimiento de nuestras vías
metropolitanas, las cuales han sido totalmente descuidadas durante estos años.

Todas estas inversiones se realizarán de manera absolutamente transparente. Quiero que


todas las ciudadanas y ciudadanos puedan saber, con un click en nuestra página web, qué
se construye, cuánto cuesta, cuáles son los plazos, quiénes son los contratistas y cómo
fueron seleccionados. Quiero que todas y todos tengan la seguridad de que en la MML las
cosas se manejan de acuerdo a ley. No solo con transparencia, sino con total honradez.
Por eso, hemos pedido al órgano de control exámenes especiales para las principales
gerencias y empresas de la corporación municipal. Además respecto a los graves temas
Comunicore y Relima, estamos trabajando en dos niveles: por un lado tenemos la
comisión investigadora del Concejo Municipal, la cual presentará un informe de avance en
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las próximas semanas; a su vez, mi administración está realizando una evaluación
exhaustiva de estos casos, cuyos resultados estarán listos muy pronto.

Lejos de lo que se ha pensado, la transparencia nos vuelve más eficientes y, sin duda,
reduce la corrupción.

Estoy trabajando para cumplir mis compromisos. Y por ello convoco a los ciudadanos y
ciudadanas de a pie, a las fuerzas políticas y a la sociedad civil, a los candidatos al
Congreso por Lima, a los alcaldes distritales, y a los miembros del Consejo Metropolitano,
a que distantes de todo cálculo político, de toda política de rencor e inquina,
construyamos, impulsemos y finalmente firmemos un Acuerdo por Lima, que nos dé el
rumbo de largo plazo para orientar nuestro trabajo cotidiano y solucionar los problemas
de la ciudad.

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