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LA RELIGIÓN, FACTOR CLAVE DE LAS COHESIONES SOCIALES, ACTOS


VIOLENTOS Y TERRORISTAS Y LA DISCUCIÓN ENTORNO A LA INTERVENCIÓN
HUMANITARIA FRENTE A DICHOS HECHOS

Las sociedades modernas exigen la desecularización del Estado, lo que a su vez explica, el
creciente poder político de la religión. De ahí, que dicho poder de la religión tiene la
capacidad de mover masas, de generar acciones violentas y conflictos. La religión se
presenta hoy como factor principal de los conflictos sociales, de las acciones violentas y de
los actos terroristas, lo que deja claro que en la religión tiene origen la violencia colectiva
que se manifiesta en los extremismos religiosos que finalmente llevan a un choque de
civilizaciones generando los conflictos entre los pueblos.
La intervención humanitaria es el medio que se esta usando para poner fin a esta cadena de
actos violentos y terroristas y que peor aún, son perpetrados contra la población civil bajo
un discurso de conversión de la humanidad y castigo de los injustos.

1. El papel de la religión en el nuevo orden mundial.

1. a El poder de la religión dentro de la política domestica e internacional.


La percepción que se tenia de un mundo que podía ser explicado bajo el modelo secular y laico
esta siendo desestimado por un modelo basado en la religión mediante el cual se puede explicar
la actual violencia colectiva y las acciones de las sociedades que desembocan en actos terroristas
y guerras. Estos actos son producto del fundamentalismo que es la manifestación del cambio en
la forma de percibir el mundo para empezar a percibirlo a través de la religión como fuerza
dominante y determinante para el ordenamiento de las sociedades.

De esta manera, la religión se esta dotando de gran poder y esta resurgiendo con la capacidad de
influir no solo en el ámbito interno sino también externo de los Estados, la religión tiene un papel
clave tanto en los conflictos sociales como en los problemas internacionales que se presentan hoy
en día entre ellos enfrentamientos bélicos, actos terroristas y procesos de integración social.1

Un ejemplo de que la religión hace parte ya de la agenda tanto interna como externa de los
Estados es que en Estados Unidos, la religión se ha convertido en uno de los temas claves de la
política exterior. Por un lado, se crearon políticas con las que se buscaba proteger la libertad de
religión y evitar la persecución o discriminación en especial del cristianismo; y, por otro lado,
los asuntos religiosos en la diplomacia bilateral de los Estados Unidos y se incluyo la libertad de
religión en la lucha por los derechos humanos. Ante los cambios que ha introducido la religión

1
Comparar Patiño Villa, Carlos Alberto. “Llegada provisional”. Guerras de religiones: transformaciones sociales
en el siglo XXI. Bogotá: Siglo del hombre editores, Universidad Nacional de Colombia. PP191-212.
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en la forma de percibir el mundo y su creciente poder, Estados Unidos ha optado por considerar
los problemas desde una óptica religiosa.

La desecularización de los Estados ya es una realidad y cada vez se concreta más por la fuerza
que cobra la religión que exige la construcción de un mundo no secular ni laico, deseo que se
evidencia en los movimientos sociales y revoluciones que se dan hoy en día. Actualmente, la
religión influye en la política domestica e internacional y es uno de los medios más propicios
para explicar los acontecimientos de la sociedad.2

Se afirma que hay un aumento en el poder de la religión, primero, porque los pueblos ya se están
levantando frente a su gobernador, ya hacen reclamos basados en defensa de la identidad
nacional, de su cultura cuyo núcleo esta determinado por la religión, así, la religión ya tiene la
capacidad de movilizar millones de personas. Segundo, a través de un discurso religioso se exige
la legitimidad del poder político mediante la reivindicación de la cultura propia y de la religión.
Tercero, la religión como factor de cohesión social que desemboca en acciones bélicas que
asumen la forma de guerras o actos de violencia o terrorismo.

2. b La religión como factor clave de la violencia política y social.

La religión ha sido el motivo principal de muchas movilizaciones sociales, por esta razón, se
afirma que existe una relación directa entre religión, violencia política y social que a su vez
desencadenan en acciones bélicas y en el peor de los casos en extremismos religiosos que llevan
a actos de terrorismo.

Así, la religión aparece conectada a actos de violencia colectiva dentro de los cuales se
consideran el fundamentalismo religioso, los movimientos de nacionalismo religioso que
claramente tienen su origen en la religión y se basan en su fuerza. Por este motivo, se habla de la
conexión entre religión y terrorismo que es la manifestación de los grupos extremistas, que a
través de este buscan destruir a la sociedad enemiga, entendida esta como aquella que promueve
un orden injusto, entre estos se encuentra Estados Unidos y la civilización occidental. Así, la
tarea principal de estos movimientos es castigar y eliminar a los injustos a través de actos
terroristas. El fundamentalismo religioso se caracteriza por los mártires quienes son vistos como
elementos claves de la consagración religiosa y esta acción sacrificial tiene sentido para la
comunidad de creyentes. Este fundamentalismo esta en plena ebullición ya que actualmente
cobra fuerza la idea la conversión del mundo a través de la religión.3
2
Comparar Patiño Villa, Carlos Alberto. “Llegada provisional”. Guerras de religiones: transformaciones sociales
en el siglo XXI.

3
Comparar Patiño Villa, Carlos Alberto. “Llegada provisional”. Guerras de religiones: transformaciones sociales
en el siglo XXI.
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La religión dotada de violencia esta conduciendo a un choque de civilizaciones, es decir, a


conflictos entre países por la cultura y la reivindicación de la religión como poder principal del
Estado.

La propuesta de Huntington de las nuevas dinámicas del orden internacional mediante la idea de
un “choque de civilizaciones” cobra ahora importancia ya que se empieza a configurar un
panorama internacional donde las guerras tienen ahora un componente étnico y religioso más que
económico. A su vez, como lo propone Huntington, los conflictos ya se dan entre bloques de
Estados partidarios no de una ideología sino de una civilización. La cohesión social o
movimientos sociales extremistas se están dando por la defensa de los valores culturales, de la
identidad. Esto puede explicar el nacimiento del fundamentalismo cuyo uso de la violencia se
justifica en términos religiosos. De las interrelaciones entre las civilizaciones surgen los
conflictos por ejemplo la oposición de la civilización islámica a la occidental.

2. La discusión en torno a la intervención humanitaria.

2. a El derecho y obligación de los Estados de intervenir en caso de emergencia


humanitaria suprema ¿Cuándo es legitima esta intervención?

Las acciones bélicas y actos de violencia colectiva han generado conflictos de grandes
magnitudes en los países, esto ha hecho necesario que se vuelva a reevaluar la necesidad de la
intervención humanitaria y su legitimidad. El debate gira en torno al derecho y obligación de los
Estados de intervenir para proteger a los no combatientes y el uso de la fuerza con este fin.

En primer lugar, en la Carta de las Naciones Unidas quedo establecida la prohibición del uso de
la fuerza excepto en autodefensa o cuando lo autorice el Consejo de Seguridad. En la actualidad,
se ha llegado al conceso de que la intervención humanitaria se justifica cuando hay una
emergencia humanitaria suprema, es decir, asesinatos masivos y limpieza étnica.

Debemos partir del supuesto de que en el Estado recae la responsabilidad de proteger el bienestar
de sus ciudadanos y proteger y garantizar sus derechos humanos. Cuando el Estado no esta en
capacidad de cumplir con estas responsabilidades se haría necesaria la intervención humanitaria.

Uno de los temas controversiales respecto a la intervención humanitaria es si esta afecta la


soberanía de los Estados y su independencia. Por ejemplo, el secretario general de las Naciones
Unidas Kofi Annan en el 2001 afirmo que “la soberanía de los Estados ya no debe seguir
usándose como escudo para graves violaciones de los derechos humanos”.
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Pero el debate central en torno a la intervención humanitaria es la legitimidad de la misma. Para


que esta sea legitima la Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía Estatal (ICISS)
estableció que la responsabilidad primaria por la protección de los civiles residía en el Estado
huésped y que la intervención externa solo podía contemplarse si este se mostraba poco
dispuesto a cumplir con sus responsabilidades o incapaz de hacerlo. La intervención debe
limitarse a casos extremos, es decir, en los que hubiera pérdidas de vida a gran escala o limpieza
étnica, o la amenaza de ello, fuera causada de forma deliberada por el Estado o facilitada por
descuido incapacidad. Se establecieron tres niveles de responsabilidad: la responsabilidad
primordial reside en el Estado huésped; la secundaria, en las autoridades nacionales que
estuvieran trabajando en conjunto con agencias del exterior. Si los niveles primario y secundario
no mejoraban la emergencia humanitaria, los organismos internacionales asumirían la
responsabilidad.4

Por su parte, la intervención militar será justificable si por un lado, hay pedidas de vidas en gran
escala y limpieza étnica; y, por otro lado, existe intención correcta, ultimo recurso, medios
proporcionales y expectativas razonables de éxito.

En cuanto a la intención correcta se especifica que quienes vayan a realizar la intervención


humanitaria tengan una intención humanitaria, existe unos criterios para determinar si existe esta
intención: que este reconozca que tiene la obligación de evitar y detener emergencias
humanitarias supremas, la adaptación de los medios a los fines, la justificación que ofrece para
legitimar la intervención y un compromiso a largo plazo con la reconstrucción posterior a la
guerra. Por otro lado, las intervenciones humanitarias debes ser proporcionales y prudentes, es
decir, que deben calcularse de modo que el bien que causen mayor que el mal. Se deben adaptar
los fines y los medios, es decir, quienes lleven a cabo la intervención deben elegir estrategias que
le permitan imponerse sin socavar el resultado humanitario.5

A su vez, para que la intervención humanitaria sea legítima debe existir una conexión entre la
autoridad correcta y la causa justa. En este sentido, hay justa causa cuando hay asesinatos
masivos y limpieza étnica y la autoridad correcta depende del nivel jerárquico establecido por la
ICISS (Estado huésped, la ONU, las organizaciones regionales, los Estados individuales).

El Consejo de Seguridad establece como legítima una intervención y por ende la autoriza cuando
el conflicto amenaza la paz y seguridad internacional y viola valores comunes. Esto quiere decir
que el Consejo de Seguridad tiene autoridad para sancionar la intervención en casos en los cuales
que las violaciones a valores comunes constituyen una justa causa.
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Comparar Bellamy, Alex. “la intervención humanitaria”. Guerras justas: de Cicerón a Irak. Fondo de Cultura
Económica. PP 303-347.
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Comparar Bellamy, Alex. “la intervención humanitaria”. Guerras justas: de Cicerón a Irak.
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Según Bellamy, cuanto más alto sea el nivel de autoridad, más bajo será el umbral de la causa
justa, es decir, limita el abuso exigiendo la autorización en casos controversiales, pero permite la
acción cuando los crímenes son peores, posibilitando que un número mayor de personas autorice
la intervención.

El componente religioso esta presente en los conflictos esto hace que se tornen más violentos y
aumentes los actos bélicos. Aun mas cuando estos conflictos surgen por cohesión social cuando
el pueblo esta en contra del gobierno o cuando un grupo extremista religioso realiza actos
terroristas, ambos con el fin de reenvidar la religión e identidad cultural. Esta situación ha hecho
considerar de nuevo la intervención humanitaria puesto que por un tiempo la sociedad
internacional mantuvo la posición de no legitimar las intervenciones ni justificarlas por razones
humanitarias, ahora el panorama es otro dado los cambios que se están configurando en torno a
la forma de percibir el mundo y las transformaciones de las dinámicas histórico-sociales.

2. b Estudio de casos donde se llevo a cabo una intervención humanitaria.

Se analizaran algunos casos de conflictos en los que sea manifestado el poder de la religión, y a
raíz, de la violencia desencadenada de este poder y los actos perpetrados por extremistas
religiosos, los movimientos de nacionalismo religioso y el mismo gobierno se vio la necesidad
de llevar a cabo una intervención humanitaria. Se deben reformular los términos actuales en
torno al fenómeno de la religión, limitados por presupuestos de modernidad y secularización.

En primer lugar, se estudiaran las guerras religiosas del siglo XVI, esta guerra se dio en Europa
Central entre los años 1618 y 1648, en la que la mayoría de los países europeos intervino. La
guerra de los treinta llego a su final con la paz de Westfalia y la Paz de los Pirineos y supuso el
fin de la rivalidad entre Francia y los territorios de los Habsburgo. Este fue un conflicto religioso
ya que se enfrentaron los partidarios de reformas al Estado en uno secular y la contrarreforma
que defendía la religión.

Durante esta época se crearon instituciones sociales y políticas caracterizadas por ser seculares,
laicas y gobernadas por Estados neutrales. Así, el concepto de secularización surge en el ámbito
de estas guerras y designa la práctica de confiscación de bienes eclesiásticos que tenía lugar en
los territorios donde prevalecía la reforma protestante. La secularización significa que no hay
espacio para la esfera religiosa ni para una clase jerárquica de carácter religioso. Estas guerras
ponen en conflicto a la secularización del Estado con la religión.

En 1949, se dio inicio al conflicto en el Tíbet, los nacionalistas de Chang Kai Chek abandonan su
guarnición en Lhasa y la recién nacida República Popular China, liderada por Mao Tse Tung,
inicia una obstinada reclamación territorial sobre el Tíbet proclamando que «irán a liberar al
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Tíbet de los invasores extranjeros y reintegrarlo a la Tierra Madre». China envía un ejército de
80.000 soldados que impone con facilidad un Acuerdo por la Liberalización Pacífica del Tíbet, el
cual confirió a dicho país la defensa y la representación en política exterior del Tíbet dejando la
política interior en manos del Dalai Lama. Sin embargo, en 1950, los chinos entran a Lhasa
ocupando definitivamente el Tíbet, en 1956, se crea la región autónoma del Tíbet provocando el
levantamiento del pueblo tibetano y la creación de una guerrilla en contra de la ocupación, el
acto final de esta revuelta popular se da el 10 de marzo de 1959 con la represión de una
manifestación pacifica en la que mueren de tibetanos y provoca la huida del Dalai Lama y sus
seguidores a Nepal y la India. La ONU intervino en estos hechos condenándolos.6
La ONU no realizo una intervención humanitaria en parte por el debate que existía en torno a
esta durante la época y si a constituía un derecho o obligación. La ONU condeno los hechos, sin
embargo, la intervención era necesaria por el numero de asesinatos y de persecuciones étnicas.

Este conflicto también tiene un claro componente religioso, fue un choque entre el budismo y el
comunismo, se caracterizo por la defensa de la religión budista y de su cultura por parte del
pueblo tibetano. El Tíbet no era secular, el sistema gobernante era una teocracia budista. La
religión es parte fundamental de la conciencia popular tibetana. Este era un pueblo basado en su
religión que se resistía a las reformas que le quería imponer China.

Seguido de esto se estudiara la guerra de los seis días en 1967, esta fue un conflicto bélico entre
Israel y una coalición árabe conformada por Egipto, Jordania, Irak y Siria. Este conflicto surgió a
raíz de que Egipto solicito a la ONU que retira las fuerzas instaladas en territorio egipcio; ante
esto, Israel temían un ataque por parte de Egipto decidió atacar por sorpresa a Egipto. Así, se dio
inicio a esta guerra en la que Israel obtuvo el dominio del Sinaí egipcio, la franja de Gaza,
Cisjordania, la ciudad vieja de Jerusalén y los Altos del Golán sirios. Frente a esta situación, la
coalición decidió no negociar ni concluir la paz con Israel y la intervino al exigir a Israel que se
retirara de los territorios ocupados. A partir de este conflicto, se dio inicio al conflicto israelí-
palestino por los territorios ocupados.

Posterior a este conflicto se dio la guerra de Yom Kippur, que un enfrentamiento armado entre
Israel y los países árabes de Egipto y Siria. Fue guerra de grandes magnitudes entre Israel y los
árabes, surgió porque Egipto y Siria lanzaron una ofensiva militar sorpresa contra Israel el día de
la festividad hebrea del Yom Kippur, traspasando la línea de armisticio del Sinaí y de los Altos
de Golán.

Este conflicto árabe-israelí tiene una base religiosa, los árabes siempre han considerado a Israel
como una amenaza que debe ser destruida, es considerado un culpable histórico. Por esta razón,
los actos violentos se justifican en la medida que se permiten con tal de lograr dicho fin. Existe

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Martínez, Pedro. Jiménez, José Miguel. El conflicto tibetano. Documento electrónico. Consulta realizada el 29 de
mayo de 2011. Disponible en http://www.margencero.com/musica/tibet/conflicto_tibetano.htm
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un claro “choque de civilizaciones” donde se ven enfrentados dos bloques con creencias
religiosas distintas (judaísmo-islamismo) que defiende su cultura, su religión, su identidad. No se
debe olvidar que tanto para Israel como para los árabes, esas tierras tienen un significado
religioso muy importante y por esta razón no pueden llegar a un conceso de la repartición de los
territorios. Por otra parte, en este conflicto hay una clara presencia de grupos extremistas
religiosos dentro de los cuales la religión cobra fuerza a través de acciones bélicas y terroristas.
Este conflicto tiene su origen en la religión y es llevado al extremo por los fundamentalistas.

Otro de los casos que se estudiara es el conflicto de Yugoslavia que enfrento a serbios, croatas y
bosnios musulmanes. Los musulmanes son, en su gran mayoría, serbios o croatas de origen que
se distinguen porque fueron “islamizados” por el imperio otomano. El conflicto de Yugoslavia
fue el resultado de las actividades de las elites políticas regionales que avivaron el sentimiento
nacionalista en el momento en que se desvaneció la amenaza externa y cuando la perdida de los
ideales comunistas crearon un vacio de representación política en la memoria colectiva.7

En 1992, el ejercito serbio, animado por un fuerte sentimiento de nacionalismo religioso, y


dejando claro una oposición antiislamica, antijudía y contraria al cristianismo occidental
comenzó una serie de bombardeos a centros históricos de Sarajevo; la intención de estos ataques
era borrar la memoria colectiva que vinculaba a los Balcanes con una conciencia colectiva
multiétnica, plurirreligiosa y pluricultural. Es así como se da inicio a la limpieza étnica por toda
Yugoslavia, ante esto, en 1999, la OTAN decidió intervenir en Kosovo para poner fin a la
emergencia humanitaria pero esta intervención no fue autorizada por el Consejo de Seguridad.

La tendencia a la ruptura de unidad y la construcción de entidades políticas con base étnica se


manifestó primero en zona localizada pero luego generalizo en todo el país produciendo una
profunda fragmentación.

La intervención de la OTAN aunque no fue autorizada por el Consejo de Seguridad si era


necesaria puesto que existía una verdadera crisis humanitaria y era justificable ya que había una
emergencia humanitaria suprema puesto que se estaba dando una limpieza étnica de grandes
magnitudes. Se ha puesto en tela de juicio si la OTAN cumplió con todos los criterios de la
guerra justa, por ejemplo, haber adaptado los fines y los medios por lo que solo realizo ataques
aéreos y no protegió adecuadamente a los albanokosovares. La crisis humanitaria ya había
cruzado el umbral de la causa justa por la serie de asesinatos masivos y limpieza étnica por lo
que se requería de la intervención militar, de igual forma, a la OTAN Si le falto prudencia a la
hora de actuar.

7
Huntington, Samuel. El Choque de Civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial. Buenos aires: Paidós,
1996. Consulta realizada el 28 de mayo de 2011.
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El conflicto yugoslavo provoco la intervención de países musulmanes, ortodoxo y cristianos


occidentales. Occidente apoyo a los musulmanes bosnios por los horrores que sufrían a manos de
los serbios; Croacia recibía importantes cantidades de armamento de Europa Central y otros
países occidentales; por su parte, los gobiernos y grupos islámicos censuraban a occidente por no
salir en defensa de los bosnios.8

Esta guerra tiene un componente religioso y nacionalista. La religión se convirtió en el motivo de


las movilizaciones sociales. Muchos de los conflictos que aun persisten en Kosovo se deben a
que no se le presto atención al aspecto religioso como factor clave del conflicto sino que se le dio
prioridad a aspectos seculares y laicos.

Conclusión

Para comprender los conflictos actuales, los movimientos sociales etc., es necesario hacerlo bajo
un modelo basado en estructuras y poderes religiosos. La religión ya cuenta con el poder
necesario para dirigir en cierto modo las sociedades contemporáneas. Frente a esta situación,
poco a poco la religión ha sido introducida en las agendas de los Estados y se ha entendido que
ella esta directamente relacionada con los conflictos actuales.

El tratamiento de la cuestión religiosa ya es un factor para tener en cuenta en el estudio de las


relaciones internacionales ya que mediante la religión se pueden explicar y comprender los temas
de la agenda internacional. De igual forma, se debe entender que hay un retorno de la religión al
orden internacional contemporáneo.

Cuando los Estados realizan una intervención humanitaria de manera unilateral deben cumplir
con todos los criterios de la guerra justa. La intervención humanitaria y el uso de la fuerza solo
es autorizada por el Consejo de seguridad cuando hay violación a valores comunes. Las
intervenciones colectivas es una salvaguarda contra el abuso. Un componente básico de las
intervenciones humanitarias es que tengan una intención humanitaria clara. La obligación de
intervenir esta condicionada por cálculos de prudencia y proporcionalidad.

Bibliografía

8
Comparar Idiart Pérez, Hugo. ¿Choque de civilizaciones? Universidad Católica de Salta, Buenos Aires.
Documento electrónico. Consulta realizada el 28 de mayo de 2011. Disponible en
http://www.uam.es/personal_pdi/derecho/acampos/Huntington_ChoqueCivilizaciones.pdf
9

Bellamy, Alex. “la intervención humanitaria”. Guerras justas: de Cicerón a Irak. Fondo de
Cultura Económica. PP 303-347.

Patiño Villa, Carlos Alberto. “Llegada provisional”. Guerras de religiones: transformaciones


sociales en el siglo XXI. Bogotá: Siglo del hombre editores, Universidad Nacional de Colombia.
PP191-212.

Documento en línea
Clemente, Isabel. El fin de la guerra fría. Documento electrónico. Consulta realizada el 29 de
mayo de 2011. Disponible en http://www.anep.edu.uy/historia/clases/pdf/clemente_clase08.pdf

Huntington, Samuel. El Choque de Civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial.


Buenos aires: Paidós, 1996. Consulta realizada el 28 de mayo de 2011.

Martínez, Pedro. Jiménez, José Miguel. El conflicto tibetano. Documento electrónico. Consulta
realizada el 29 de mayo de 2011. Disponible en
http://www.margencero.com/musica/tibet/conflicto_tibetano.htm

Ruiz Figueroa, Manuel. Islam y Occidente: ¿Un choque de civilizaciones? Consulta realizada el
28 de mayo de 2011. Disponible en
http://codex.colmex.mx:8991/exlibris/aleph/a18_1/apache_media/HUVX9KUQK6PUVJ2AF93
VB41JUJ46MQ.pdf

Taylor B. Seybolt. Humanitarian military intervention: the conditions for success and failure.
Estocolmo 2007 SIPRI: Oxford University Press. Consulta realizada el 23 de febrero de 2014,
disponible en el sitio web http://books.sipri.org/files/books/SIPRI08Seybolt.pdf

http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lri/sanchez_v_pg/apendiceA.pdf

http://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/1369/53139329.pdf?sequence=1

http://www.novaafrica.net/documentos/archivo_NA13/05NA13.ItziarRG61-72.pdf

http://govargas.uniandes.edu.co/CBU/Vega.pdf

http://www.redalyc.org/pdf/927/92712970011.pdf

http://biblio.juridicas.unam.mx/revista/pdf/DerechoComparado/76/art/art3.pdf
10

http://www.ugr.es/~eirene/publicaciones/item20/eirene20ap5.pdf pag 388, 389, 390

La comunidad internacional tiene la responsabilidad de proteger a los pueblos de Estados que no


tienen la capacidad de brindarles seguridad, o que en su defecto se han vuelto quebrantadores de
esta seguridad, y que la forma en la cual la comunidad internacional ejerce dicha responsabilidad
determina en gran medida el éxito de las intervenciones humanitarias.

Las intervenciones militares humanitarias, consideradas hace unos años como una “enfermedad”
de las relaciones internacionales, actualmente son casi parte indispensable de la política
internacional. Éstas son tema de controversia ya que violan la soberanía de los estados, la cual es
aceptada y debe ser respetada internacionalmente; pero a su vez surgen como un recordatorio
permanente para los estados de su responsabilidad, su deber, de proteger a su población civil

(Taylor, 2007, pp.1).

Como se vio en el cuadro, cada acción militar tiene un propósito por el cual puede ser ejecutada,
con el previo consentimiento de la comunidad internacional. Aparentemente, y lo que es de
conocimiento popular, siempre el objetivo fundamental es proteger a una población que está
siendo afectada de alguna manera, por algún actor del conflicto: bien sea por un grupo armado
ilegal, o por el propio estado que ha sido ilegitimado, entre otros actores. En cualquier caso, la
población es vulnerable y no tienen los medios propios suficientes para defenderse.

Como se mencionó anteriormente, una intervención requiere un conducto regular para poder ser
llevada a cabo, debe tener una justificación clara, y debe estar lo más organizada posible, con el
fin de poder cumplir específicamente con los objetivos planteados desde un principio. Un país no
puede decidir intervenir militarmente a otro sin el previo estudio del hecho y la situación actual
del país que se pretende intervenir; y el consentimiento de la comunidad internacional,
específicamente del Consejo de Seguridad de la ONU

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