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Melisa Moreno Palacios

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla


remel_mop@hotmail.com
Introducción a la filosofía Contemporánea

Sartre ha sido el filósofo más popular de la historia (mientras vivía). Su obra era conocida
por estudiantes, intelectuales, revolucionarios y hasta por el público en general de todo el
mundo. Dos razones principales explican esta popularidad sin precedentes, si bien
ninguna de las dos tiene que ver con la capacidad de Sartre como filósofo. La primera es
que se convirtió en el portavoz del existencialismo en el momento oportuno, cuando la
filosofía llenaba el vacío espiritual que quedó entre las ruinas de Europa al terminar la
Segunda Guerra Mundial. Y la segunda, que su posterior adscripción a una postura
revolucionaria contra la autoridad tocó cuerdas sensibles en la época del Che Guevara,
descontento estudiantil mundial y simpatía sentimental por la Revolución Cultural china.
En lo concerniente a la política, Sartre lo escribió casi todo, aunque, ¡ay!, los hechos
demostraron que estuvo equivocado en casi todo. La filosofía más temprana de Sartre es
otro asunto. Puede que no haya sido el primer existencialista, pero sí fue el primero en
aceptar esta etiqueta y uno de sus exponentes más capaces. La habilidad de Sartre para
desarrollar ideas filosóficas y sus implicaciones no tuvo rival en el existencialismo tenían
nada que ver con la “auténtica” filosofía. El existencialismo era una filosofía que enseñaba
la libertad radical del individuo, encapsulada sucintamente por la cantante de cabaret
Juliette Greco: “Lo que haces es lo que llegas a ser”. El existencialismo podía ser tan
superficial como esto y tan profundo (en manos de Sartre) como cualquier otra filosofía
contemporánea. Fue la excitante “filosofía de la acción”, que exigía el compromiso
personal o, para sus críticos, la radical teoría de la introspección que bordeaba el
solipsismo (la idea de que yo soy lo único existente). Sin embargo, todos están de
acuerdo en que, en la pluma de Sartre, el existencialismo fue una rebelión contra los
valores burgueses europeos en ruinas después de la Segunda Guerra Mundial. La
burguesía (esencialmente la clase media) vino a representar todo lo que el
existencialismo no era: era imposible ser a la vez existencialista y burgués.

1905. 21 de junio: Nace J.P. 1933. Estancia en Berlín para


Sartre en París. estudiar la fenomenología de
1915. Comienza sus estudios en Husserl.
el Liceo Henry IV. Al año siguien- 1937. Profesor de Filosofía en el
te conoce a Paul Nizan. Liceo Pasteur de París.
Continuará sus estudios en La 1938. Publica La náusea.
Rochelle y de nuevo en París. 1939. Es movilizado.
1924. Ingresa en la École 1940. Es hecho prisionero en
Nórmale de la rué Ulm. Entre sus junio. Retornará a París al año
compañeros: Aron, Canguilhem, siguiente. Funda el grupo
Nizan. Por entonces, coincide con 1943. Publica El ser y la nada
Merleau Ponty, Hyppolite. 1952. Publica Saint Genet.
1931. Profesor de Filosofía en Le Acercamiento a la política
Havre. comunista. Se distancia de
Merleau Ponty a raíz del distinto
posicionamiento sobre la guerra
Melisa Moreno Palacios
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
remel_mop@hotmail.com
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1956. Condena la intervención 1968. Se suma al movimiento


soviética en Hungría. estudiantil del 68. Condena la
1957. Inicia su lucha muy activa intervención soviética en
contra la guerra de Argelia. Checoeslovaquia.
1960. Publica la Crítica de la 1970. Denuncia la situación de
razón dialéctica. Viaje a Cuba: los trabajadores africanos en
retorna entusiasmado. Firma el Francia. Director de La cause du
Manifiesto de los 121. púpele.
1962. La OAS pone una bomba 1971. Publica Flaubert, El idiota
en el apartamento de Sartre de la familia, tomos I y II.
1964. Publica Las palabras. Le es 1973. Denuncia el deterioro
concedido el Nobel de Literatura, democrático: Elecciones, trampa
que rechaza. para tontos. Asume la dirección
1966. Se incorpora al Tribunal de Liberación
Russell contra la guerra de 1980. Sartre muere el 15 de abril.
Vietnam.

En primer lugar, la existencia se manifiesta como contingencia: la clave de la


existencia radica en la comprensión y aceptación de esta esencial transitoriedad de la
conciencia misma. «Lo esencial es la contingencia. Quiero decir que, por definición, la
existencia no es la necesidad. […] la contingencia no es una máscara, una apariencia que
pueda disiparse; es lo absoluto y, en consecuencia, la gratuidad perfecta», escribirá el
autor del diario recordando su reciente experiencia en el jardín público de Bouville.
Naturalmente, podría pensarse que asumir la contingencia propia es algo tan natural
como tomarse un vaso de agua cuando se siente sed, por cuanto a nadie se le escapa
que el nacer conlleva respirar para vivir y esperar la hora de la muerte; en medio, las
situaciones y los otros nos piden llenar el vacío. Sartre nos quiere decir que la
contingencia no es solo el reconocimiento de la muerte como lo inevitable de la existencia
—al fin y al cabo, es un asunto que había aprendido con la lectura de Heidegger—, Pues
existe una dimensión más inquietante de la contingencia. Veamos cuál. Se han recordado
las lecciones husserlianas que admiran a Sartre. Como se recordará, la más esencial es
la de la indicación sobre la necesidad de un objeto para que mi conciencia exista: no hay
conciencia sin objeto que, obviamente, debe ser conocido por mi conciencia que, en la
comprensión de dicha relación, se sabe a sí misma como existente. Esto quiere decir que
en cualquier momento de su existencia cada uno de nosotros corre el riesgo de
desaparecer como existente en el sentido fuerte, esto es, caer en el mundo de la
irrelevancia por cuanto el objeto para la conciencia se resiste a ser conocido. Esta
experiencia es la que vive Roquentin en el escenario que se evoca en este momento: de
pronto, ahí, en el jardín, la dura corteza de la raíz del castaño se resiste a ser conocida.
Se trata, claro está, de una metáfora: la raíz del castaño es la representación de la dureza
de los objetos del mundo resistiéndose a ser conocidos. Pero la figura literaria oculta una
obsesión filosófica que permanecerá en la aventura sartreana. Se comprenderá la
Melisa Moreno Palacios
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coherencia de dicha obsesión si se tiene en cuenta que conocer no significa meramente


entrar en contacto con la cosa, sino un entrar en contacto que ha de implicar el
conocimiento de las motivaciones, las razones del estar ahí de la cosa, las pretensiones o
destino de la cosa, etcétera… Y es en este punto donde se magnifica la resistencia y, por
lo tanto, donde se pone en peligro la continuidad de mi existencia misma, amenazada
siempre por la nadificación, por el peligro de caer en el vacío… Siempre se agita sobre
nuestras cabezas el de convertirnos en muertos en vida, es decir, en meros utensilios que
no conocen el mundo y, por lo mismo, incapaces de actuar en uno u otro sentido.

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